La mujer, el Derecho, la Iglesia, y el sevicio a la Palabra

Caballero Cátaro de la Sangre Real; La mujer, el Derecho, la Iglesia, y el sevicio a la Palabra

de Cba Cab, el El Domingo, 24 de octubre de 2010 a las 23:01

La revista norteamericana National Catholic Reporter publicó los informes realizados por las religiosas María O’Donohue y Maura McDonald en los que denuncian violaciones, abortos y todo tipo de abusos sexuales cometidos por sacerdotes católicos contra las propias monjas católicas.

En unos 23 países. Se han dado casos de que, en una congregación, todas las mujeres, unas veinte, quedaron embarazadas. Los abusos sexuales dentro de las congregaciones religiosas comenzaron a denunciarse en los años noventa. El 18 de febrero de 1995 la religiosa Maura O’Donohue, coordinadora del programa sobre el sida de Caritas Internacional y del Cafod (Fondo Católico de Ayuda al Desarrollo), presentó un informe al presidente de los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, el cardenal español Eduardo Martínez Somalo. El cardenal, sorprendido por las dimensiones del problema, encargó investigar la situación a un grupo de trabajo presidido por la misma O’ Donohue.

Esther Fangman (monja benedictina y psicóloga)presentó un Informe al Congreso de abades, priores y abadesas de la orden benedictina, celebrado en Roma en septiembre del 2000. Fue publicado en el Bulletin de l’Aim (Alliance for International Monasticism, número 70/2000).”Las religiosas benedictinas nos vemos obligadas a llevar una cruz muy pesada, como víctimas del comportamiento sexual de un cura. Callar significaría consentirlo”. “En algunos países africanos, algunos curas han acudido a conventos y monasterios para “satisfacer sus exigencias sexuales”. Más concretamente, esto quiere decir que, un cura, puede presentarse a la puerta del convento y esperar que se le ofrezca una religiosa para satisfacer su deseo sexual”. “En algunos casos, cuando una muchacha toma la decisión de entrar en una comunidad y se dirige al cura, que mejor conoce, para obtener el necesario certificado y las cartas de recomendación, éste no le concede los documentos si no va con él. Otra situación en la que puede sufrir presiones es cuando va a confesarse”. “Otro lugar en el que puede constatarse la violencia sexual es en esta misma ciudad, Roma. A veces, cuando las hermanas son enviadas aquí para formarse, llegan prácticamente sin dinero en el bolsillo. Ocurre que algún cura se les acerca y les ofrece dinero, a cambio de una pequeña ayuda. Ellas imaginan que tienen que hacer tareas domésticas, pero se encuentran con que, por el contrario, se les piden favores sexuales”.

En México, el nuncio Jerónimo Priggione, tenía como concubina, y en contra de su voluntad, a la Hermana Alma Zamora. Con ella otras 6 monjas, que decidieron abandonar el “servicio”. Pero el Vaticano, a través de la Congregación para Institutos Religiosos y de Vida Consagrada, intervino y, en 1995, dio un fallo fulminante: mientras Prigione estuviera en funciones en México, las Hijas de la Pureza de la Virgen María deberían servirle sin chistar.

Las monjas violadas, se ven obligadas a abandonar la congregación, si se quedan embarazadas. El sacerdote, en cambio, puede seguir desempeñando su ministerio. Y se plantea una cuestión de justicia social, la monja tiene que cuidar al niño, como cualquier madre soltera. Pero estigmatizada y en suma pobreza. Algunas se ven forzadas a convertirse en una simple amante. La alternativa es prostituirse. Sin tener que irnos tan lejos, en España, entre los mismos sacerdotes se conoce el prototipo que ellos llaman “gañán de monjas” o “semental de monjas”, que son sacerdotes especializados en seducir a monjas.

Pero el tema se banaliza, incluso a nivel del Parlamento Europeo. La Resolución “Sobre la violencia sexual contra las mujeres y en particular contra religiosas católicas”, fue aprobada en Estrasburgo, el 5-4-2001, con 65 votos a favor, 49 en contra y 6 abstenciones. Fijémonos bien en los 49 en contra. Y en las 6 abstenciones. Tema tabú. Pero para un Caballero Cátaro no es tabu, los que se opusieron a  la ley sobre la violencia sexual, contra las religiosas católicas, fueron los responsables de esas violaciones continuadas.

Una posible solución es que aquellos que se dedican al sacerdocio, ante una promesa que ellos valoran, como es el celibato, dispusieran el tratamiento adecuado para su esterilización indolora, decir “Eunuco”, eso si, en forma voluntaria como su promesa, y demostrarian cuan grande es su fe.

Un Caballero de la Sangre Real… Cab