La Cuaresma

Taller de Liturgia

Comunidad Eclesial “San Francisco de Asís”

Febrero de 1996

La Cuaresma

Introducción

Cuaresma viene del latín “quadragesima dies”, el día cuadragésimo antes de Pascua. Tiempo que nos prepara para la celebración de la Pascua de Resurrección. Empieza el miércoles de ceniza y concluye el Jueves Santo por la tarde, antes de la Misa Vespertina de la Cena del Señor, con la que se inaugura el Triduo Pascual.

La Cuaresma se organizó a partir del s. IV. Su historia anterior no está muy aclarada. parece ser que el germen original fue el ayuno pascual de dos días, el Viernes y el Sábado antes del Domingo de resurrección, espacio que poco a poco se alargó a una semana, luego a tres, y según las diversas regiones, sobre todo en las de Oriente, como Egipto, hasta las seis semanas o cuarenta días. En Roma ya estaba constituida la Cuaresma entre el año 350 y 380.

A la hora de dar sentido a este período como preparación a la Pascua, influyó ciertamente el simbolismo bíblico del número cuarenta, los episodios de:

- los cuarenta días del diluvio antes de la alianza con Noé;

- Moisés y sus cuarenta días en el monte;

- del pueblo de Israel y sus cuarenta años por el desierto;

- de Elías caminado cuarenta días hacia el monte del encuentro con Dios;

- y sobre todo los cuarenta días de Jesús en el desierto antes de empezar su mi sión mesiánica.

Todos estos episodios tienen de común que este espacio de tiempo sirve de prueba, purificación y preparación de un acontecimiento importante y salvador.

La cuaresma comenzaba originariamente en domingo. Pero más tarde (s. VI-VII) se acentuó como característica determinante el ayuno, y como los domingos no se ayunaba, se adelantó su inicio al miércoles anterior al primer domingo, el que luego se llamó ceniza, para que a la Pascua le precedieran cuarenta días de ayuno festivo.

Cuaresma, mistagogía de la Pascua

El sentido de la Cuaresma cristiana se puede resumir así: la Cuaresma nos introduce en la celebración, cada año más intensa, del Misterio Pascual de Cristo.

“Misterio Pascual” viene a expresar lo mismo que “misterio de la Redención”, pero de una manera:

- Más concreta: porque centra la atención, no en un concepto, sino en el gran acontecimiento que constituye la muerte y la resurrección de Cristo;

- más completa: porque no considera sólo la muerte de Cristo, sino también su resurrección, ambas como única intervención salvadora del poder de Dios;

- más dinámica: porque hace resaltar el paso poderoso de la muerte a la vida de Cristo.

Para Cristo el Misterio Pascual es su paso triunfal de la muerte a Vida. El misterio total de la Pasión, Muerte, Resurrección y Ascensión. Es el Paso = Pascua, el gran suceso de la historia, el acontecimiento salvador por excelencia. Acto vital, dinámico del Dios poderoso, que nos salva de la muerte por la Muerte de su Hijo y nos introduce en la vida por la Vida nueva de Cristo.

Para nosotros, el Misterio Pascual es la participación en la muerte, resurrección y ascensión de Cristo. Se trata de que también nosotros pasemos, que nos incorporemos al tránsito pascual del Cristo. cada año más profundamente.

Este es el eje de toda la historia de la salvación: que lo que se cumplió en Cristo. Cabeza se cumpla en todos sus miembros.

La Cuaresma no es, pues, fin en sí misma, sino que culmina y se perfecciona en la Pascua. El proceso pascual decisivo para cada cristiano se realiza en tres tiempos:

1. Morir al pecado y al mundo; morir al egoísmo, que ya es estrenar nueva existencia;

2. Celebrar con Cristo el nacimiento a la nueva vida;

3. Vivir con nueva energía y entusiasmo: como niños recién nacidos.

La incorporación creciente al misterio de la Pascua de Cristo la expresa la liturgia cuaresmal en una palabra: conversión. La palabra griega “metánoia” significa “cambio de mentalidad”. La latina “con-versio” viene a indicar lo mismo: “vuelta, cambio de dirección”. Los textos cuaresmales insisten en:

- que nuestra mentalidad mundana, lejana al evangelio, se convierta en mentalidad cristiana;

- que nuestros caminos de pecado, nuestra vida carnal y materialista, se dirijan ahora por los caminos de la gracia, una vida según el espíritu;

- que donde reinaba el egoísmo, cerrando las puertas a Dios y al prójimo, se inagure una apertura de docilidad para con Dios y de amor práctico para con el prójimo:

Convertíos a mí de todo corazón,

convertíos al señor Dios vuestro (miércoles de ceniza);

y Leví, dejándolo todo, se levantó y lo siguió…

He venido a llamar a los pecadores para que se conviertan (miércoles de ceniza).

Un cambio, una nueva dirección en la vida. Empezando por la mentalidad, que es la raíz de toda conducta.

Medios que la Cuaresma nos ofrece

a) La Palabra de Dios: La iniciativa siempre parte de Dios. La Iglesia se hace Catecúmena. Nos sentamos de nuevo en la escuela de la Palabra, apara aprender. Cuaresma entonces es tiempo de meditación en la Escritura. la verdadera imagen de la Iglesia en cuaresma no es solamente la de un pueblo que ayuna y llora, vestido de saco y silicio, sino sobre todo la de una comunidad que se recoge en escucha orante de la Palabra de su Señor.

b) Intensa oración: la lectura de la Palabra de Dios nos lleva a una inmensa oración. la reforma que hay que cumplir en la Cuaresma no se puede realizar sin la ayuda de Dios. Es Él el que purifica nuestro ser, el que nos renueva, el que convertirá nuestro viejo Adán en el nuevo Cristo. Y por eso nos postramos en oración: pedir y se osa dará, buscada y encontraréis (jueves 1º). La iglesia en oración. Sobre todo en Cuaresma. Para que no nos creamos que con el ayuno y los demás ejercicios ascéticos que podemos emprender en este tiempo, somos nosotros los que merecemos la nueva vida.

Oración personal y oración litúrgica, colectiva. En unión de toda la Iglesia. O de la comunidad a que pertenecemos.

c) Participar mejor en la Celebración Eucarística: La oración, sobre todo, de la Eucaristía. La Eucaristía como fuente de nuestra reforma y como muestra de nuestra inserción en el misterio pascual.

d) El Ayuno: Con la Palabra y la Oración, la Cuaresma estimula en nosotros un trabajo personal colectivo de Ayuno.

Un ayuno con dimensiones profundas y personales. No el ayuno reducido a la abstinencia de alimentos. eso sería tergiversar el sentido de la penitencia, que debe ser una vuelta de toda la personalidad a Dios.

Este es el ayuno principal. la lucha contra el pecado en nosotros mismos. Si uno se priva de una plato de carne, pero no de su rencor y de su deseo de venganza, se ha quedado meramente en la superficie de su ayuno. la renovación interior va así acompañada y favorecida por una austeridad exterior que en la práctica puede adoptar muchas modalidades. El que no quiere renunciar a nada, el que se concede a sí mismo todo en la comida, en la diversión, en el placer, es señal de que no se ha puesto en clima de conversión pascual. El privarse de algo es signo de nuestra vuelta a lo esencial en la vida: Dios y sus caminos.

Tal vez hoy día lo que más nos estorba a un sano recogimiento y a una agilidad espiritual no son tanto los alimentos, cuando las imágenes y la palabrería. una discreta renuncia a espectáculos, a las lecturas, a tantas cosas que nos ofrece la sociedad de consumo, pueden ser todavía más útiles que los sacrificios en la comida, en el tabaco o en los dulces.

e) La práctica de la Caridad: una de las señales de la recta inteligencia del ayuno es que termine en la caridad. Ayunar para dar al prójimo. “Lo que cada uno sustrae a sus placeres, lo dé a favor de los débiles y pobres” (S. León, en un sermón cuaresmal).

El ayuno cuaresmal no es meramente negativo, sino que renuncia a nuestras apetencias, para abrir la puertas a Dios (oración y lectura) y al prójimo (caridad). Las dimensiones del más auténtico cristianismo: “dejar libres a los oprimidos, partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo… el ayuno que yo quiero es éste (viernes de ceniza); misericordia quiero y no sacrificios (sábado 3º).

f) Celebrar el sacramento de la Penitencia: La reconciliación nos orienta, nos da fuerza, nos proporciona una ocasión magnifica para someter nuestras existencias de pecadores al juicio y a la misericordia de Dios, que es el que en definitiva nos tiene que transformar. La preparación cuidadosa de la confesión en este tiempo, debe ser uno de los puntos de la catequesis cuaresmal. Y mucho mejor si se realiza comunitariamente. Con un tono eclesial que se va por fortuna redescubriendo en el sacramento de la Penitencia.

Sugerencias Pastorales

1. Es bueno que ya desde el primer domingo -desde el mismo miércoles de ceniza- se subraye, con la pedagogía de los signos y del ambiente, que hemos entrado en un tiempo fuerte y que todos somos convocados a algo importante en nuestra vida.

2. Seis semana organizadas: Cuaresma no son cuarenta días homogéneos. Las dos primeras semanas tiene un tono preferentemente de purificación y conversión.

Las semanas tercera, cuarta y quinta, presentan un recuerdo claro de los sacramentos, sobre todo de los de iniciación. Son semanas en que la comunidad es invitada a recorrer de nuevo su propio e inacabado catecumenado.

La última semana es ya la preparación próxima de la pascua, desde el Domingo de Ramos hasta las puertas del Triduo santo, en la tarde del Jueves.

3. El ambiente de austeridad: El ambiente también educa. Los signos tradicionales de austeridad siguen teniendo sentido:

- La omisión de aleluya.

- la supresión de las flores y de la música instrumental festiva,

- el color morado de las vestiduras litúrgica,

- el ayuno y la abstinencia en los días señalados…

Son “normas” que apuntan a la pedagogía de los signos y del ambiente. Son signos simbólicos, no de tristeza o de luto, sino de que la comunidad cristiana está en camino hacia la pascua, que quiere prepararse y purificarse para la celebración pascual. En la Vigilia pascual volverán gozosamente las músicas, las flores y el Aleluya. Prescindir de estos signos típicos de la Cuaresma sería empobrecer la fuerza educativa de este tiempo fuerte.

4. Los santos en segundo término: Otro signo del camino cuaresmal es que la celebración litúrgica se centra casi exclusivamente en Cristo Jesús y su Misterio Pascual. Los santos no tiene relieve en este tiempo. la atención de la comunidad está centrada en el Cristo que sube a Jerusalén, que se prepara a pasar a través de su muerte a la vida gloriosa de Pascua.

5. La ambientación de la Iglesia:

- El clima austero, la ausencia de elementos ornamentales festivos como flores, la reducción de la música como elemento festivo.

- En el presbiterio habría que destacar la presencia de la cruz. Pero en la máxima simplicidad

- Murales pesados con intención pedagógica, que vaya marcando las etapas del itinerario cuaresmal.

6. La Eucaristía en Cuaresma:

- El acto penitencial, es el momento que parece más característico para resaltar en cuaresma. Un modo concreto sería cantar las peticiones “Señor, ten Piedad”, o bien un canto penitencial, cuyas estrofas se pueden cantar intercalando las peticiones de perdón. Todavía sería mejor si se lograra una conexión más unitaria entre canto de entrada, la monición inicial del presidente y el acto penitencial.

- la predicación habría que cuidarla más en este tiempo. Lo ideal sería que fuera diaria, con un breve comentario (dos o tres minutos bastarían).

- La aclamación al evangelio es especial durante la Cuaresma. Nos e canta el aleluya pero se mantiene la razón de ser de esta aclamación.

- Un factor importante que influye notoriamente en el adecuado clima de Cuaresma son los cantos. Hacer un oportuno ensayo de cantos. la temática cuaresmal debería reflejarse en ellos: La conversión y la penitencia; la preparación a la Pascua; la cruz y la pasión de Cristo; la marcha en el desierto; el camino de la Iglesia peregrina. La repetición de los cantos elegidos a lo largo de los domingos de este tiempo puede ayudar a asegurarlos y a la vez a saborearlos más-

7. El rezo del Vía Crucis.