GLORIA DEL MUNDO La Tabla Esmeralda

GLORIA DEL MUNDO
Anónimo
Este texto se encuentra incluido en Musaeum Hermeticum (1625), que fue publicado por primera vez en Alemania como Gloria Mundi sonsten Paradeiss Taffel, Frankfurt, 1620. El fragmento que aquí presentamos es una explicación de la tabla esmeralda.
La Tabla Esmeralda
“Es cierto, sin ningún error, y es la suma de toda verdad; que lo que está arriba es como lo que está abajo para la realización de los milagros de una única cosa, y como todas las cosas provienen de una única Piedra, estas han sido generadas a partir de una substancia común, que incluye los cuatro elementos creados por Dios. Y entre otros milagros dicha Piedra nace de la Primera Materia. El Sol es su padre, la Luna es su madre, el viento la ha llevado en su matriz, y la tierra ha sido su nodriza. Por sí misma es el Padre de la tierra y toda su potencia. Si es transmutada en tierra, entonces la tierra separa a partir del fuego lo que es sutil de lo que es denso, obrando suavemente y con gran maestría. Entonces la Piedra asciende de la tierra al cielo, desciende de nuevo del cielo a la tierra, obteniendo las excelencias tanto del cielo como de la tierra. Si puedes llevar a cabo esto, posees la gloria del mundo, capaz de aliviar todas las enfermedades y transmutar todos los metales. Ella subyuga al Mercurio, que es sutil, y penetra todos los cuerpos duros y sólidos. Por esto es comparada con el mundo. Y por esto soy llamado Hermes Trimegistus, poseyendo las tres partes de toda la filosofía del mundo.”

Explicación de la Tabla Esmeralda de Hermes
Hermes tiene razón al afirmar que nuestro Arte es verdadero, y ha sido correctamente custodiado por los Sabios; todas las dudas que le concernían han sido derivadas de la falsa interpretación de lenguaje místico de los filósofos. Pero, puesto que estos no se inclinan a confesar su ignorancia, sus lectores prefieren decir que las palabras de los sabios son inapropiadas y falsas. El problema reside en realidad en el lector ignorante, que no comprende el estilo de los filósofos. Si en la interpretación de nuestros libros, ellos hubieran sufrido lo suficiente como para ser guiados por la tutela de la Naturaleza en vez de por sus propias y enajenadas nociones, no hubieran perdido el rastro de forma tan desesperanzada. Por las palabras “lo que está arriba es como lo que está abajo”, él describe la Materia de nuestro Arte, que, siendo una, es dividida en dos cosas, el agua volátil que asciende, y la tierra que reposa en el fondo y se hace fija. Pero cuando la reunión tiene lugar, el cuerpo se hace espíritu y el espíritu se hace cuerpo; la tierra es cambiada en agua y se hace volátil, mientras que el agua se convierte en cuerpo y se hace fijo. Cuando los cuerpos se hacen espíritus y espíritus los cuerpos, tu trabajo ha finalizado, por que entonces lo que asciende y lo que desciende se han reunido en un solo cuerpo. Por esto dicen los Sabios que lo que está arriba es como lo que está abajo, significando que después de haber separado dos substancias (provenientes de una sola), están otra vez unidas de nuevo en una substancia, una unión que nunca puede ser disuelta y que posee tal virtud y eficacia que puede hacer en un momento lo que el Sol no podría efectuar en mil años. Y este milagro es originado por algo que es despreciado y rechazado por la multitud. De nuevo, los Sabios nos dicen que todas las cosas fueron creadas, y siguen siendo generadas, a partir de una única sustancia que consiste en el mismo material elemental; y en esta primera substancia Dios ha reunido a los cuatro elementos, que representan un material común con el que quizá sería posible resolver todas las cosas. Su obtención se realiza con la destilación del Sol y de la Luna. Para esto se opera bajo el calor natural del Sol-Luna, que potencia su acción interna, y multiplica cada cosa según su clase, dotando a la substancia de una forma específica. El alma, o principio nutriente, es la tierra que recibe los rayos del Sol y de la Luna, y con estos alimenta a sus hijos como con leche materna. Por esto el Sol es el padre, la Luna es la madre, y la tierra su nodriza -y en esta substancia está aquello que necesitamos. Aquel que pueda tomarla y prepararla puede ser envidiado. Es separada por el Sol y por la Luna en forma de vapor, y recogida en el lugar donde ha sido encontrada. Cuando Hermes añade que “el viento la ha llevado en su matriz, y la tierra ha sido su nodriza”, quiere decir que cuando la sustancia de nuestra piedra es disuelta, entonces el viento la lleva en su matriz, es decir, el aire hace ascender la sustancia en forma de agua, en la que se oculta el fuego, el alma de la Piedra, y el fuego es el padre del mundo entero. Por esto, la sustancia volátil asciende, mientras que lo que yace en el fondo es el “mundo entero” (viendo que nuestro Arte es comparado con un “mundo pequeño”). En consecuencia, Hermes llama fuego al padre del mundo entero, por que es el Sol de nuestro Arte, y el aire, la Luna, y el agua se elevan gracias a él; la tierra es la nodriza de la Piedra, es decir, que cuando la tierra recibe los rayos del Sol y de la Luna, nace un nuevo cuerpo, como si se tratase de un feto en la matriz de la madre. La tierra recibe y digiere la luz del Sol y la Luna, y suministra alimento a su feto día tras día, hasta que se haga grande y fuerte y aparte su negrura y contaminación para ser cambiado en un nuevo color. Este infante, que es llamado “nuestra hija”, representa nuestra Piedra, que nace de nuevo del Sol y la Luna, como fácilmente percibirás, cuando el espíritu o el agua que asciende, es gradualmente transmutada en el cuerpo, y el cuerpo nace de nuevo creciendo e incrementando su tamaño como el feto en la matriz materna. Así, la piedra es generada a partir de la primera substancia, que contiene los cuatro elementos; es obtenida por dos cosas, el cuerpo y el espíritu, el viento la lleva en su matriz por que transporta la Piedra elevándola de la tierra hacia el cielo, para bajarla de nuevo del cielo a la tierra. De esta forma la Piedra recibe virtudes de lo superior y de lo inferior, naciendo por segunda vez, tal y como cualquier otro feto es generado en el vientre materno; como todas las cosas creadas hacen prosperar sus retoños, de la misma forma también el aire, o el viento, hacen prosperar nuestra Piedra. Cuando Hermes añade que “su poder o virtud es completa cuando ha sido transmutada en tierra”, trata de hacer notar que cuando el espíritu es transmutado en el cuerpo, este recibe toda su fuerza y virtud. Pero por ahora el espíritu es volátil y no fijo o permanente. Si este va a ser fijado, debemos actuar como el panadero en la elaboración de su pan. Debemos suministrar sólo un poco de espíritu al cuerpo cada vez, tal y como el panadero sólo añade un poco de levadura a la masa, fermentando con esto toda la hogaza. El espíritu, que es nuestra levadura, de la misma forma transmuta todo el cuerpo en su propia substancia. A causa de esto el cuerpo debe ser fermentado una y otra vez hasta que toda su masa es haya impregnado con el poder del fermento. En nuestro Arte el cuerpo fermenta el espíritu y lo transmuta en un cuerpo único, y el espíritu fermenta el cuerpo y lo transforma en un único espíritu. Y los dos, cuando se han hecho uno, reciben la virtud de fermentar todas las cosas en las que son insuflados.
El Sabio prosigue: “si separas suavemente la tierra del agua, lo sutil de lo denso, la Piedra asciende de la tierra al cielo, y de nuevo desciende del cielo a la tierra, recibiendo la virtud de lo superior y de lo inferior. Por este procedimiento obtienes la gloria y esplendor del mundo entero. Con esto puedes ahuyentar la pobreza, la enfermedad y la fatiga, dominar al sutil Mercurio, y penetrar todos los cuerpos duros y firmes”. Él quiere decir que todo aquél que desee consumar esta tarea, debe separar lo húmedo de lo seco, el agua de la tierra. El agua o el fuego, siendo sutiles, ascienden, mientras que el cuerpo es sólido y permanece donde está. La separación debe realizarse por medio de un calor suave, es decir, por el templado baño de los Sabios, que actúa con lentitud, y no es ni muy caliente ni muy frío. Entonces la piedra asciende al cielo y desciende de nuevo del cielo a la tierra. El espíritu y el cuerpo son primeramente separados, y posteriormente reunidos de nuevo por una cocción suave, de una temperatura semejante a la que emplea una gallina que incuba sus huevos. Tal es la preparación de la substancia, que es considerada el mundo entero, pero que es llamada el “pequeño mundo”. La posesión de la Piedra te proporcionará el mayor deleite y una inenarrable comodidad. Te permitirá eliminar toda enfermedad del cuerpo humano, exorcizar la pobreza, y gozar de un buen entendimiento de los secretos de la Naturaleza. La Piedra tiene la virtud de transmutar el Mercurio en oro y plata, y penetrar todos los cuerpos duros y rígidos, como las piedras preciosas y los metales. No puedes pedir una gracia mayor a Dios que esta gracia, que es la mayor de todas las gracias. Es por esto que Hermes puede justamente adjudicarse el orgulloso título de “Hermes Trimegistus, quien posee las tres partes de toda la sabiduría del mundo”.