LOS TEMPLARIOS Por Ricardo E. Polo

LOS TEMPLARIOS
Por Ricardo E. Polo

Tan rápida ha sido la evolución de la tecnología, que para cualquier ciudadano de este planeta mal llamado Tierra (1), la concienciación sobre ese esfuerzo y el salto de la inteligencia que ello implica, no solo le han robado el asombro, sino que son débiles las posibilidades de comprensión para la suma de los conocimientos.

Hoy, quienes se han burlado del lenguaje de los Alquimistas, deben desviar sus ojos, avergonzados. Cualquier individuo sin la correspondiente formación, podría burlarse, con la misma estupidez, del lenguaje que utilizan los técnicos en informática. Y si no, tómese el trabajo de ojear un libro sobre ella.

En síntesis, frente a los nuevos conocimientos y la necesidad de correr con su misma velocidad, el peligro de este nómade de la inteligencia, es convertirse en sedentario de la mediocridad.

¿Por qué decimos estas cosas? Porque ha ocurrido en muchas etapas de la historia del Hombre, que solo la espiritualidad y las normas éticas y morales pudieron llevarlo a consolidar sus conocimientos y descubrimientos. Y no a investigar por la investigación misma (2).

Muchos son los interrogantes que surgen sobre esos extraños ciclos en los que la humanidad cae en la mediocridad o en “las sombras”… Tiempos de confusión en los que caemos, sin rumbo y sin objetivos…

Sin embargo, cíclicamente surgen estadios en los que como el Ave Fénix, la humanidad retoma la Luz, emprende nuevamente el camino y alcanza momentos de altura intelectual, ética y moral y desarrolla toda la fuerza que subyace en el espíritu creativo de su condición…

Uno de esos estadios ha sido sin duda alguna el impreso por La Orden del Temple, es decir, por los templarios, cuyo drama y misterio intentaré ofrecerles.

LA ORDEN

Tal vez la clave para conocer a los templarios, esté en la Abadía de Clairvaux, fundada por San Bernardo, creador de la Orden del Temple. Hombre santo, sabio y extraño.

El primer deber del templario era “Liberar”.

Tres hombres claves en su génesis fueron Hugo de Payns, Hugo de Champaña y Bernardo de Clairvaux. El primero de ellos fundador oficial y Primer Gran Maestro de la Orden. Participó en la Primera Cruzada y su amistad con Godofredo de Buillón, sus hermanos Balduino y Eustaquio de Boulogne, su primo Balduino de Bourg -que sería luego Balduino II Rey de Jerusalem- tal vez haya sido la razón que les permitió “hallar” en la Ciudad Santa, aquello que por mandato de San Bernardo buscaron en las ruinas del Templo de Salomón…

EL ARCA DE LA ALIANZA

¿No eran 9 los Levitas que custodiaban el Arca de la Alianza? Así lo dice el Talmud.

Nueve fueron los caballeros que en 1118 dirigidos por Hugo de Payns, se presentaron al Rey Balduino II, recién coronado, expresándole su deseo de “asegurar la custodia de la ruta” de los peregrinos de Jaffa a Jerusalén.

Digamos, además, que con estos caballeros “temerosos de Dios”, se hallaba Andrés de Monthard, tío de San Bernardo, al que luego se unió Hugo de Champaña, tal vez la pieza clave del misterio templario.

HUGO DE CHAMPAÑA

Hugo de Champaña no participó de la Primera Cruzada. Parece ser que estuvo en Jerusalén entre 1104 y 1105, regresando en 1108.

Pero algo muy importante y misterioso llevó a Francia en 1105, entregándolo al Abad de Citeaux, Esteban de Harding. Ese algo, se sabe, fueron textos hebreos que el Abad ordenó estudiar en su monasterio. Para profundizar mas en los textos, al parecer sagrados, Harding se hizo ayudar por los sabios rabinos de la Alta Borgoña.

La revelación que Hugo de Champaña hace al Abad de Citeaux y que lleva a este a preparar a todos los monjes de su monasterio, seguramente tiene algo que ver con el viaje de Hugo a Tierra Santa en 1115…

Es posible, porque a su regreso (en lo que se supone fue un viaje de “verificación”) Bernardo de Fontaine*, joven monje a quien Esteban Harding confía la Abadía de Clairvaux junto con doce discípulos cuidadosamente seleccionados, comenzará a manejar lo que los investigadores afirman que fue “un nuevo renacimiento histórico de la humanidad…”

“Mientras tanto, Payns está en Jerusalén. En 1125 Hugo de Champaña repudia a su mujer, reniega de su hijo, renuncia a su condado y va a reunirse con los nueve caballeros que “residen en el emplazamiento de las ruinas del Templo de Salomón”, desde 1118.

Esta conducta perfila, no cabe duda, la verdadera labor que realizan en Jerusalén los nueve caballeros y que no es, precisamente, la de “custodiar caminos”.

Tal vez y sin audacia, podemos pensar que ellos estaban allí buscando algo misterioso y trascendente, que la leyenda dice que bien pudo ser “el Santo Grial” o el más atinado “hallar el Arca de la Alianza y verificar su contenido”.

LAS RUINAS DEL TEMPLO DE
SALOMON

Vamos a pasar por alto aspectos singulares de la vida de San Bernardo. Aspectos de una riqueza increíble. Conocimientos de Alquimia. Tradiciones druídicas. El mismo llama sus maestros a las encinas, y a las hayas. Este joven de veintiún años llega a ser una persona poco común. Reconocía que Dios lo había dotado de “poderes singulares y la voz unánime de sus contemporáneos le tenía por taumaturgo excepcional”.

Curioso. En 1118 viene a morir en sus brazos Meal O’Morgair, arzobispo de Armagh, en Irlanda que luego fuera… San Malaquías (3). Aquel monje Bernardo, que fue exégeta de Meal O’Morgair, reconocía en el arzobispo impresionantes dotes en la predicción del futuro.

Bernardo fue el hombre que hizo el Temple, que le dio su misión y enseñó a sus caballeros.

Durante todos los sucesos que ocurren en Jerusalén en el 1100 (Defensa de Antioquía en 1119 contra El-Ghazi; preparación de un ejército contra los turcos que amenazaban Apame; campaña contra El-Ghazi en 1120; contra Siria del Norte en 1121, otra igual en 1122; sitio de Alepo; aplastamiento de una coalición musulmana en 1125 contra el Emir de Damasco, todo ello concretado por Balduino II) los nueve caballeros no participan ni combaten. Pero ¿por qué?

Porque esos nueve caballeros que habitan el campamento sobre las ruinas del Templo de Salomón, no están allí para pelear, ni siquiera para reclutar para la pelea.

Están allí para investigar, buscar, excavar y hallar algo de fundamental importancia, especialmente sagrada, que saben se encuentra en el emplazamiento del Templo.

Se trata, sin duda, del Arca de la Alianza y Las Tablas de la Ley. Y por lo que sabemos y deducimos, ni el Arca era lo que dicen que era, ni las Tablas de la Ley contenían tan solo los diez mandamientos. Los caballeros tenían conocimiento de que el Arca verdadera, no había sido robada por los sicarios de la Reina de Saba, que se habrían llevado una réplica. Cosa tal vez muy bien planeada por el Rey Salomón para evitar el sacrilegio…

LAS CLAVES DE LA LEY

Hablamos en nuestra aclaración (ver nota (2)) de una Ley Universal. Esa Ley ha sido transmitida mediante claves, sin las cuales, interpretadas por algunos esclarecidos, el hombre ordinario no hubiese progresado jamas.(4)

Las claves a que aludimos han poseído diversas denominaciones. Todas ellas aludiendo al Oro (¿Oro alquímico?) La más conocida es El número de Oro, cuyo conocimiento permite el paso de la Recta a la Curva, es decir, el de las leyes terrestres a las leyes celestes. La manera de servirse de ese número, es, naturalmente, un secreto.

Podemos reconocer otras denominaciones a través de los tiempos: la Rodilla de Oro, Gonio de Oro, Angulo de Oro, este último con relación a la geometría y procede de la leyenda de Pitágoras y la Pierna de Oro.

El denominar a estas claves con el nombre de metales y piedras preciosas debe tener, seguramente, un alto significado esotérico o hermético. Por ejemplo, la leyenda de la esmeralda que cayó de la frente de Luzbel en el paraíso y según la cual con esa esmeralda se talló el Santo Grial… Y la Tabla de la Esmeralda de Hermes Trimegisto (lo que está arriba, es como lo que está abajo).

Desde las leyendas Atlantes hasta Las Cruzadas, muchas de las tradiciones vinculan la posesión de estas claves al desarrollo de las civilizaciones. Las Manzanas de Oro fueron conquistadas por los pelasgos de Hércules en el Jardin de las Hespérides; el Toison de Oro fue conquistado por Jason con la ayuda de la maga Medea, para los griegos. Nada se sabe del origen del pueblo egipcio, pero es evidente que su civilización surge en forma súbita. Y no cabe duda que Las Tablas de la Ley fueron copiadas de documentos egipcios y trasladadas por Moisés durante El Exodo, precisamente en el Arca de la Alianza.

Lo singular es que los hebreos, antes de Salomón, “poseían toda la sabiduría de los egipcios” pero no sabían manejar esas Tablas. Tampoco las sabían en tiempos de Salomón, quien debe recurrir al Rey de Tiro, Hiram, para construir el Templo…

Curiosidades. Curiosidades. Siempre anecdóticas. Siempre presentes. Siempre significativas y dramáticas. Israel no pudo construir una civilización propia, y sin embargo, a partir del “libro”, La Biblia, surgen las civilizaciones cristiana y musulmana. Notable es que hayan poseído ambas a Jerusalén… donde estaban depositadas las Tablas de la Ley…

Y como lo indica Louis Charpetier en su libro El Misterio de los Templarios, podemos afirmar que “Asistimos entonces a dos fenómenos idénticos: una llamarada de civilización en Occidente después de la toma de Jerusalén…”

Otra genial incongruencia. Por ejemplo: la llamada civilización árabe. Pueblo de pastores nómades que súbitamente se hace constructor… Constructor mas allá de sus conocimientos persas. Porque la renovación no se circunscribe a la arquitectura, sino que avanza sobre la agricultura, la ganadería, la medicina, las matemáticas, la Alquimia.

Pero muere cuando Las Cruzadas. Como si algo les hubiera arrancado sus raíces, como si la savia hubiera sido… transplantada.

De los restos bizantinos y griegos, surge entonces la civilización cristiana, menos brutal, menos violenta. Y luego, los vientos de la civilización musulmana, que seguramente han pasado a Occidente por la ocupación de España.

RENACIMIENTO OCCIDENTAL

Una vez que Las Tablas de la Ley o lo que hayan hallado los caballeros cruzados, llegaran a Francia, comienza en Occidente un nuevo y magnífico día.

Tomemos estos conceptos de Louis Charpentier: “Es bien comprensible que para la lectura de Las Tablas de la Ley (5), sean los libros criptográficos de Moisés los que den la clave cabalística. Y son los cabalistas judios los que conservan el arte de transcribir “en números” los libros mosaicos (ahora se diría “en fórmulas”).

“No es solamente por grandeza de alma por lo que los musulmanes de la época de esplendor protegen a los sabios judíos; no es solamente por grandeza de alma por lo que los Papas, benedictinos o cistercienses, protegen a “sus judios” (de lo que es una muestra Miguel de Nostradamus). Tampoco es por humanidad por lo que Bernardo de Clairvaux toma su bastón de viajero para ir a detener los progroms de Transrenania.(sic)”.

¿Hay identidad bajo formas diferentes debidas a los tiempos y lugares, entre las proporciones y las medidas rítmicas existentes en los monumentos del viejo Egipto (Las Pirámides) algunas mezquitas y algunas catedrales góticas? Buena pregunta.

¿Serán entonces las Tablas de la ley una de las “fórmulas del Universo?”. Parece que el abate Moreaux, astrónomo y matemático que defendió esta Tesis, no era ni un ignorante ni un pagano. Pero no cabe duda que los constructores de las catedrales Góticas, cuyo principio de la viga invertida rompe brutalmente todos los esquemas de construcción de Occidente, algo debían saber de ello… Porque no había lugar alguno donde aprenderlo y nadie está en condiciones de resolverlo en la actualidad. Tal vez desde el infausto día en que Jackes de Molay, arrojando su blanco hábito con la roja cruz fuera del fuego, se consume en él, como holocausto para la humanidad.

Nueve hombres, nueve “temerosos de Dios” buscan entre las ruinas del Templo de Salomón, en las más recónditas profundidades. En 1128, diez años después de su ingreso a esas ruinas, retornan a Champaña. Sea el Grial, “La Copa del Saber”, de esmeralda, de oro o de piedra, la búsqueda de esos nueve, obtuvo sus resultados…

CONCILIO DE TROYES

A su regreso, los caballeros entregarán un mensaje de Balduino II al Papa. Usted, que está leyendo esta nota, podrá hallar en Les Mystéres de la Cathedrale de Chartres (Laffont) todo el revelado misterio de lo que pudieron traer a Occidente aquellos hombres.

Con el Concilio de Troyes nace oficialmente la Orden del Temple. Aunque no existe precedente de convocar un Concilio para crear una Orden. Pero así ocurrió en este caso y a solicitud de Bernardo de Clairvaux. El Concilio se llevó a cabo en el año 1128 en Troyes, cerca de Payns, cerca de Clairvaux, en las tierras del Conde de Champaña.

Participan del Concilio singulares personalidades. Están los Obispos de Orleans, Troyes, Reims y Laon. Bernardo, Abad de Clairvaux; Reynaldo de Semur, Abad de Vezelay; Esteban Harding, Abad de Citeaux; Hugo de Macón, Abad de Pontigny; Guido, Abad de Trois-Fontaines; Ursino, Abad de Saint-Denis de Reims; Herbeto, Abad de Saint Etienne de Dijón; Guido, Abad de Molesnes. Todos ellos cisterciences y benedictinos. Dos laicos también participan: el Conde Champaña y el Conde de Nevers.

Así nace la Orden del Temple. Allí adquiere su carácter religioso. Allí el Concilio acepta y encarga a Bernardo la redacción de la regla, que este dicta al clérigo Miguel.

En los preliminares leemos: “Bien ha obrado Madre de Dios con nosotros y nuestro salvador Jesucristo, que ha mandado a sus amigos a la ciudad santa de Jerusalén a la Marca de Francia y de Borgoña, los cuales, para nuestra salvación y la extensión de la verdadera fe, no cesan de ofrecer sus almas a Dios, buscando el sacrificio…”

Bien ha obrado: la Obra está cumplida. La Marca de Francia y Borgoña escapa de las jurisdicciones reales y ducales. Los caballeros cumplieron el mandato.

No nos vamos a extender sobre las características particulares de los caballeros Templarios, ni de su regla de ir de a dos montados en un caballo, ni de comer de una misma escudilla de a dos, ni el significado binario de esta costumbre; ni de sus extensiones territoriales; ni de su poder militar; ni de sus acciones seculares. No podemos hacerlo en un mero artículo periodístico. Usted buscará, sin duda, complementos que aportarán mayores conocimientos.

No obstante, resultan interesantes estos datos: es con la Orden del Temple que nacen los primeros fundamentos de la caballería secular. Constituye un medio “civilizador”, de una nobleza hasta allí excesivamente inculta. Se divulga a través de las canciones de gesta, obra de clérigos benedictinos, que intentan convertir la “caballería” en “caballeresca”.

Todo ello forma parte, sin duda, de un plan preconcebido de civilización. Comienza en Occidente la intensificación de la agricultura, la artesanía y el comercio. San Bernardo dice a Teobaldo de Champaña: “La espada solo te ha sido dada para la defensa del débil y del pobre…” Y aquella frase: “Tu reinarás mientras seas justo”, dicha por el prior de Inglaterra a Enrique III, es clara y terminante sobre la intención Templaria.

La manera iniciática de concientizar a los novicios que ingresan a la Orden, mas parece una catequización civilizadora que intenta una revolución inédita en el caos social que era la Alta Edad Media. Un intento puro de establecer un orden humano lógico y una concepción que data, no cabe duda cuando se profundiza en ella, de la noche misma de los tiempos.

No faltan argumentos para creer que San Bernardo y la Orden del Temple, constituyeron un acontecimiento en la historia de la civilización occidental.

Creo que pudieron dar el impulso de un nuevo amanecer para los hombres y su destino ulterior, sin aferrarse a la irónica estupidez de creer que aquí estamos para sufrir y vivir luego, mas allá, los beneficios del sacrificio… y la justicia.

La Orden era dura con sus integrantes. La misión era por entonces tremendamente importante.
Habría que enumerar hechos increíbles en el historial de la Orden. Pero a poco de ubicarse y ubicar la época, quien lea, descubrirá la relación inmediata de su accionar, con el renacimiento y creación de enormes posibilidades para el género humano.

Las ciencias florecieron. Las relaciones entre los hombres fueron ajustándose a la humanidad de esa relación… con gran desconfianza de Monarcas y Poderosos…

Veinte veces la Orden del Temple junto con la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, salvarán Tierra Santa y seis Grandes Maestres del Temple perecerán en combate por ello.

También hubo gestos como el del Rey de Aragón, quien quiso donar su reino a ambas órdenes. Por supuesto que sus vasallos guiados por el clero secular se opusieron resueltamente. Claro está que el Rey de Aragón había comprendido… pero la ignorancia no.

A poco de meditar sobre estos sucesos, cada uno de nosotros está en condiciones de imaginar qué hubiera sido de Occidente de continuar la Orden del Temple desarrollando aquel proyecto.

De no haberse interrumpido abruptamente ese proceso, las ciencias y las artes hubieran alcanzado dimensiones insospechadas. La continuidad pacífica de la investigación técnica, por ejemplo, habría sorteado cientos de años de oscuridad. La tecnología contemporánea, con todos los descubrimientos propios de este siglo vitalizado por la Libertad de investigación, habría sido alcanzada tal vez quinientos años antes.

Estaríamos seguramente a poco de descifrar secretos cósmicos que podemos intuir apenas.

Por todo eso, creo fervientemente que la interrupción de la continuidad de la Orden del Temple ha sido uno de los más trágicos sucesos ocurridos a la humanidad.

No deberemos mencionar a los culpables, ni siquiera darles una línea. Pero atención, porque el espíritu que guió a quienes destruyeron la Orden del Temple, ha resurgido en estos tiempos y lentamente avanza con su intolerancia, para atacar una vez mas al Hombre. ¿Propósito? Someterlo a la opresión, la ignorancia y al vasallaje.

FINALE INFELICE

Ya para 1270 los Templarios poseían en Francia mas de un millar de encomiendas e innumerables granjas. En 1307 tendrían el doble.

¿Cómo vivían sus habitantes? ¿Qué tipo de relación económico social poseían? ¿Cómo se transmitían los conocimientos? ¿Qué artes, qué ciencias, qué investigaciones habían emprendido?

Templaban metales. Cubicaban las piedras; hacían cálculos aritméticos y geométricos; construían castillos y catedrales con el gótico; fabricaban cristales que permitían la polarización de los rayos solares… en fin, todo lo que ocurría en esos tiempos y que pocos se han tomado el trabajo de verificar, plantea interrogantes hasta hoy indescifrables.

La seguridad en los caminos. Este aspecto es fantástico. Gracias a la Orden, el intercambio cultural y comercial fue posible en Occidente. Fue un renacimiento vivo, andante, creativo. Detalle fundamental éste. La Orden custodia las rutas, las abre, las limpia de ladrones y asesinos.

Llega un momento en que la Orden posee nueve provincias: tres sencillas y seis dobles: Portugal, Aragón y Mallorca; Francia y Auvernia; Inglaterra e Irlanda; Alemania y Hungría; Castilla y León; Alta Italia y Baja Italia; Apulia y Sicilia. Las provincias sencillas son las que están en contacto con los musulmanes.

El poder se deduce.

Digamos que el asombroso y estructural misterio de las Catedrales Góticas nos abren la mente a la Grandeza Cósmica que los Templarios desataron. Pero cínicamente hablando, tanta alegría no podía durar mucho.

El 14 de diciembre de 1307, toda la obra fue aniquilada. Felipe IV, el Hermoso, de Francia, da la orden de arresto a los templarios. (Quiere su oro y teme su poder) Clemente V, tiara en ristre, avala. (Tiene idénticas apetencias). No vamos a relatar aquí los miserables argumentos que promovieran esa destrucción.

Queda la Orden a merced del libre albedrío de los príncipes, al sectarismo sangriento de los religiosos, -igual romanos, anglicanos o reformistas- al poder del dinero, que ninguna regla ni siquiera moral podrá contener. Luego vendrán la calumnia, la tortura, la abyección y la hoguera.

Hoguera en la que muere el espíritu vivificador de Occidente. Siete años consecutivos de torturas que no podrán acallar, sin embargo, las verdades templarias.

A principios del siglo XIX un autor semianónimo escribía “Seguramente fue preciso que la destrucción de la Orden de los Templarios fuera mucho más grave y de un mayor alcance político de lo que se ha supuesto hasta ahora, al haber provocado desde entonces tan enérgicas protestas y para
qué, quinientos años después, la tradición conserve los ecos de la misma y los mismos clamores de venganza…”

Así es. A fines del siglo XX, aún estamos en eso.

Felipe el Hermoso de Francia fue emplazado por Jackes de Molay, último Gran Maestre de la Orden, al morir en la hoguera junto a sus templarios. Felipe murió misteriosamente antes de un año, como anticipó de Molay. Clemente V morirá también un año después… de idéntica manera.

Hay quien sostiene que el 21 de enero de 1793 al caer la cabeza de Luis XVI, a la cesta bajo la guillotina, se escuchó un grito: ! Santiago de Molay, estás vengado…!

No hablaremos en esta nota sobre el proceso instaurado a la Orden, Inquisición mediante y que motivó su aparente destrucción. Eso constituye un capítulo aparte…

Solo finalizaremos este trabajo diciendo que el drama de la Orden está dado en la espera. En esa espera que varios siglos no ha mitigado.

Si analizáramos con esperanza alguno de los signos de estos tiempos, podrá asociar la devoción de los Templarios a la imagen de la Virgen Negra, misteriosamente resurgida en Polonia, con algo curiosamente simbólico… ¿Sabrá Juan Pablo II, Karol Woijtila…sobre ese misterio…? ¿Cuál es la relación de la Virgen Negra con la Orden del Temple? ¿Acaso este papa podría iniciar un proceso para reivindicarla?

No hay duda que existe una espera. Una tensa espera que acumula mucho misterio. Porque el misterio y el silencio creador y tradicional, acunan el sueño y ensueño de quienes han transmitido generación tras generación, el secreto de los Templarios, tal vez a la espera de una transmutación en el Hombre.

Porque el secreto existe. Porque de las sombras de remotos orígenes encadenados a la otra historia, la que nace en la noche misma de los tiempos, cualquiera sea el origen que los haya desencadenado, deviene la esperanza para la humanidad. La esperanza de su progreso y su humanización… Tal vez la explicación de su origen y destino.

Fueron sin duda los Templarios otros de los que a través de las generaciones, transmitieron el conocimiento. Como lo fue Moisés; como antes que él, seguramente Noé; como antes que él, el Adam que aprende del árbol de la sabiduría… y paga su precio por ello.

Todas esas alegorías esconden un mismo secreto. Un mismo lenguaje. Una misma clave. La clave de la Alianza del Hombre con su Arquitecto. Y la revelación que le hace para que comprenda la magnífica Obra que EL ha realizado y que el Hombre deberá continuar y perpetuar.

De algún remoto arcano surge, sin duda, la voz del ancestro herido. Pero que no clama venganza como podrá creerse.

No. Clama por reivindicación. De aquel generoso sacrificio, que, sobreponiéndose al drama, golpee la conciencia del hombre contemporáneo para expresarle su ruego: reivindicación y justicia…

Han pasado casi 700 años desde que la Orden del Temple fue destruida como tal. Quienes profundizan en estos temas saben que a pesar de tantas centurias, el espíritu de los caballeros templarios no ha muerto y que en muchas partes de la Tierra, todavía brilla la roja cruz de la Orden.

COROLARIO

Desaparecieron las bailías, las encomiendas, las granjas, el poder templario. Sin embargo, en todas las instancias del proceso instaurado, no apareció el oro alquímico que sus detractores buscaban, ni los tesoros, ni nada…

Siquiera alguna cosa que tuviera relación con los aspectos secretos de la Orden.

Y menos aún aquello que trajeran en 1128 los caballeros cruzados desde Jerusalén. Que seguramente es el verdadero tesoro de la Orden.

¿Dónde se encuentran, entonces, los testimonios del conocimiento que los Templarios adquirieron provenientes de la Ciudad Santa…?

Algunos sostienen que el día preciso en que se logre descifrar el contenido de los bajorrelieves de la Catedral de Chartres, surgirá con luminosidad la gloria de quienes, “temerosos de Dios”, siguieron las enseñanzas de San Bernardo.
(1) La superficie de la Tierra es un 75% de agua.

(2) Pareciera existir desde los tiempos mas remotos, tal vez mas allá del o de los Diluvios anteriores, una continuidad en la transmisión de los conocimientos generación tras generación. “He hecho el mundo con medida, con número y con peso”, nos dice la Palabra en el Génesis. ¿Quiso decirnos con eso que rige una ley física general en el conjunto del Universo? Citando a Louis Charpentier nos es posible afirmar que “…algunos hombres particularmente intuitivos o particularmente instintivos -aunque se tenga que imaginar que han venido del mas allá- puedan haber encontrado los caminos y hayan llegado bastante lejos en el conocimiento de esta Ley Universal…” Pero no cabe duda que la transmisión de las claves descubiertas ha sido siempre un secreto… A causa del peligro de transmitir posibles poderes a seres insuficientemente evolucionados… O mas exactamente inaccesibles para el que no haya sufrido preparaciones necesarias para comprenderlas…” Acaso el conocimiento de potencias como la energía atómica, el arma bacteriológica, el arma biológica o todas las sutiles e increíbles fuerzas del mal no se han transmitido a seres no suficientemente evolucionados…? ¿Son evolucionados los que las han transmitido…? ¿Las civilizaciones egipcia, griega, romana, en un punto la civilización cristiana y musulmana, no fueron resurgimientos posteriormente detenidos…? ¿Y cual ha sido la causa… ?

(3) San Malaquías habría sido el autor de las profecías sobre la continuidad de los Papas romanos. Hasta la fecha, se han cumplido.

(4) Podemos preguntarnos por qué un homínido a quien la paleontología contemporánea reconoce una existencia de más de cien millones de años, se ha transformado en un homo-tecnológicus en el efímero lapso de unos pocos años… suponiendo que esa evolución haya sido direccional. Pero si así fuera, el misterio es insondable. ¿Qué causó el salto…? Otra pregunta sería: ¿si el cambio del eje de la Tierra se da aproximadamente cada 25.000 años y este período de la evolución tiene unos 12.000 años y el Hombre ya lo sabe… No ocurrirá acaso que se prepara en el ámbito inconsciente para salir del planeta…? En un planeta con 25 millones de años de existencia, ¿cuántas veces ha cambiado el eje…? ¿Cuántas humanidades pudo haber en lapsos de 25.000 años…? ¿Qué mensaje pudieron dejar sucesivamente antes de desaparecer… o partir….?

(5) Podemos pensar que las Tablas de la Ley no eran otra cosa que un compendio de los conocimientos egipcios, obtenidos a su vez de un origen remoto y tal vez Atlante. Pero no hay duda de que esas tablas contenían profundos conocimientos matemáticos y geométricos, al igual que toda una concepción universal para el destino de la humanidad.

* Bernardo de Fontaine, será luego Bernardo de Charvaux, es decir, San Bernardo.
Este artículo es una versión actualizada, del publicado por el autor en la Revista Auge N* 3 editado en septiembre de 1979.