Como y para que ser Alquimista Por Jesús Saiz García

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Como y para que ser Alquimista

Por

Jesús Saiz García

(II Edición)

AGRADECIMIENTOS

Doy gracias al V.M. Samael Aun Weor, por haber develado y difundido la clave del Arcano, así como la terminología alquímica.

Doy gracias a mis Padres Espirituales, por haberme permitido conocer aquello que no se puede explicar con palabras.

Doy gracias a mi Athanor, donde puedo proseguir el trabajo alquímico, ya que ella es mi Sagrario.

Doy gracias a mis hijos, por su comprensión.

Doy gracias al hermano el hombre, por su generosidad.

Introducción

Los antiguos alquimistas se sirvieron del símbolo para enseñar la preparación secreta de su antimonio. Este es una parte de nuestro Ser que se encarga de ir fijando los átomos de oro a nuestros cuerpos existenciales hasta convertirlos en oro puro. Es nuestro alquimista particular interior.

Los Egipcios lo representaban bajo el símbolo del ojo solar. Entre los Masones figura éste mismo símbolo rodeado de una gloria en el centro de un triángulo, así mismo la letra G en medio de una estrella radiante, hace alusión al antimonio de todos los Adeptos.

Basilio Valentín quien escribiera todo el secreto de la Gran Obra en su manuscrito “Azoth”, da el sobrenombre de peregrino o viajero al Mercurio hermético. “Icon peregrini”  representan al Mercurio hermético bajo la imagen de un peregrino que asciende por un sendero abrupto y rocoso, en un paraje de peñas y grutas.

Tocado con un ancho sombrero plano, se apoya con una mano en su bastón, y con la otra sostiene un escudo en el que figura  el sol  y tres estrellas. Unas veces joven, alerta y vestido con cuidado, y otras viejo, cansado  y miserable, es seguido siempre por un perro fiel que parece compartir su buena o mala fortuna.

El viejo alquimista, artesano de la fortuna de los Vallois y señores D´escoville vivió como un sabio, según los preceptos de disciplina y de moral  filosóficas. Le decía a su hijo en 1.445, que no podía seguir el ejemplo ni llevar la vida de los poderosos sin traicionar sus convicciones. Es probable, que a los setenta años, sin otra preocupación material que sus obras, acabara  en el castillo de Flers una existencia de labor, de calma y de simplicidad  en compañía de los dos amigos con quienes había realizado la Gran Obra. Sus últimos años, fueron consagrados a la redacción de las obras destinadas a la educación científica de su hijo, conocido con el epíteto del “Piadoso y noble caballero”. Allí decía:

En el nombre de Dios todopoderoso, sabe, hijo mío bienamado cuál es mi intención por los extremos que a continuación declaro: Cuando, en los últimos días de mi vida, mi cuerpo esté presto a ser abandonado por mi alma y no haga sino esperar la hora del Señor y del último suspiro, es mi deseo dejarte como testamento y última voluntad estas palabras, por las cuales te serán enseñadas muchas cosas  hermosas relativas a la muy digna transmutación metálica…

Por eso te he hecho enseñar los principios de la filosofía natural, a fin de hacerte más capaz para esta santa ciencia.

Es muy común en estos tiempos materialistas y consumistas, tener un desconocimiento total del uso correcto de la ciencia de la alquimia, es por eso que nos proponemos ser poste orientativo de “Como y para qué ser alquimista”.

Es bien cierto que hemos perdido mucho tiempo mendigando y buscando la verdadera enseñanza como dijera Nicolás Flamel: La alquimia  se escribió veladamente, para los que conocen de éstos trabajos. ¿Que tanto de oro hay en nosotros?  ¡Si tenemos oro podremos fabricar más oro!, o dicho de otra manera, ¡si tenemos conciencia sobre nuestra realidad, podremos seguir desarrollando nuestros valores espirituales!.

La alquimia se practicaba en China, según algunos documentos fechados en el año 4.500 a de C.; así mismo existen textos Védicos y Budistas en donde mencionan a un misterioso compuesto llamado “líquido hataka” capaz de transformar el bronce en oro puro.

En el camino hacia el Ser, nuestro Dios interior, la única fórmula válida ya fue dada en su día por el Maestro de Maestros, siendo hoy tan actual como lo fue entonces. “Niéguese así mismo, tome su cruz y sígame”. Será éste axioma junto al camino estrecho el que nos lleve a franquear la puerta angosta, indicados por El Salvador, Jesús, hijo de María y José, nacido en un establo entre animales y anunciado su venida por un Ángel así como por una estrella, que guiara a cuantos quisieron conocer al niño de oro, o Rey de Reyes.

En toda época la fórmula de la alquimia ha sido muy bien escondida develándose solamente a quien diera pruebas de su anhelo hacia la comprensión de los misterios de Dios. Es así como lo atestigua un manuscrito conservado en la Biblioteca Marciana de Venecia, donde figura la fórmula del juramento, según la leyenda, por Ammael a Isis, esposa de Osiris:

Juro por el cielo, por la tierra, por la luz, por las tinieblas; juro por el fuego, por el aire, por el agua y por la tierra, juro por la altura del cielo, por la profundidad de la tierra y por el abismo del Tártaro, juro por el Mercurio y por Annubis, por los ladridos del dragón  Chercurobos y del can tricéfalo  cerbero, guardián del infierno, juro por el barquero del Aqueronte, juro por las tres parcas, por las furias y por la maza, que nunca revelaré estas palabras a nadie más que a mi hijo noble y encantador.  Y ahora ve busca al agricultor y pregúntale qué es el grano y que la cosecha, de él  aprenderás que quien siembra  trigo recibirá trigo, y quien siembra cebada recogerá cebada. Ello te conducirá a la idea de la creación y de la generación; recuerda que el hombre  hace nacer al hombre que el león hace nacer al león, que el perro reproduce al perro. Del mismo modo el oro produce oro,  he aquí todo el misterio.

Esta enseñanza que ponemos al servicio de la humanidad, tiene el propósito de entregar la clave que nos permita, sin diferencias de credos, educación o de cualquier otra índole, conocer el Gran Arcano, tal como lo hiciera el alquimista y difusor por excelencia de éstos misterios, Samael Aun Weor.

Has de saber que eres un privilegiado por conocer la clave del arcano (alquimia); o por estar en puertas de recibir la develación, así mismo, única vía para llegar al Absoluto y conseguir la liberación de toda atadura materialista.

Todo el secreto se esconde en las siglas V.I.T.R.I.O.L.; que quiere decir: Visita Interiora Terra Rectificando Invenies Ocultum Lapidem (Visita el interior de la tierra, rectificando descubrirás la piedra escondida. No cabe duda que para quien conoce la clave del gran arcano, éstos datos son suficientes para descender los nueve escalones que se requieren para así templar la espada con el fuego que arde, pero que no quema.

Sin embargo, no es menos cierto que por muchos años ha estado a la luz éste enigma  y la humanidad no lo ha sabido interpretar correctamente, por lo mismo se ha sumido, en la medida que pasaba el tiempo, en una oscuridad total, alejándose de todo principio ocultista que le acercara a su realidad Espiritual.

Distintos alquimistas del medioevo hacen énfasis en señalar que el arte de la alquimia no se aprende en los libros, sino a través de la develación de un Maestro perteneciente al circulo solar de la Blanca Hermandad. “La ciencia alquímica no se enseña. Cada cual debe aprenderla por sí mismo no de manera especulativa, sino con la ayuda de un trabajo perseverante…” así afirma Fulcanelli.

Y añade Nicolás Flamel:  “No se escriben más que para quienes ya saben esos principios, los cuales no se encuentran jamás en ningún libro”.

Paracelso, nos enseña de manera velada el misterio alquímico o el sendero del amor: “El principio es uno en el varón, otro en la mujer”.

Los opuestos se fusionan para poder crear, una fuerza positiva y una fuerza negativa, uniendo ambas da como resultado la fuerza neutra, la que las concilia y así se crea…

En la segunda epístola de San Pablo a Timoteo, C. II, 20 podemos leer: En una casa grande no hay sólo vasos de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y los unos para usos de honra, los otros para usos viles. Siendo Fulcanelli quien nos devela esta epístola. “Los grandes maestros la llaman trabajo de mujer y juego de niño, y le aplican el viejo axioma hermético: una re, una vía, una dispositione. Una sola materia, una sola vasija, un solo horno. Tal es nuestro vaso de barro, menospreciado, vulgar y de empleo común, que todo el mundo tiene ante los ojos, que no cuesta nada y que se encuentra en las casas de todas las gentes, pero que nadie, sin embargo, puede conocer sin revelación”.

Así mismo Salomón Trismosin, en su libro “La toyson d´or” dice: Busca pues, con la luz de tu espíritu la luz que está envuelta en tinieblas, y aprende de ello que el sujeto más vil de todos según los ignorantes es el más noble según los sabios.

Jacques le Tesson afirma: Si la técnica reclama cierto tiempo y demanda algún esfuerzo, como contrapartida es de una extremada simplicidad. Cualquier profano que sepa mantener el fuego la ejecutará tan bien como un alquimista experto.

Como podemos comprobar no siempre ha sido fácil reconocer el elemento con el cual se debería trabajar, y tenemos un ejemplo bien elocuente, en el caso de Trevisán, pues gastó toda su fortuna buscando la Piedra Filosofal y logró descubrir el secreto a los setenta y cinco años de edad, ya demasiado tarde.

Si tuviésemos que citar a partir de cuando toma su máximo esplendor la práctica alquimista, habría que responder, en el siglo XIV. En esa época distintos alquimistas empiezan a dar señales de su arte, haciendo demostraciones públicas del poder de la transmutación, también emergen a la luz los libros donde se entregaban la manera de operar en el laboratorio alquímico, pero siempre de manera velada.

Médicos, monjes, artistas, científicos, políticos, aristócratas, etc., eran los alquimistas, un amplio abanico de la clase social de esa época. Los árabes fueron los responsables de entregar la antorcha de la alquimia a los europeos, en ese viaje de Oriente a Occidente, siguiendo la ruta del sol. Donde se crearon las escuelas de regeneración en un régimen totalmente hermético.

Pero si buscamos el origen de la ciencia alquímica, tendríamos que remontarnos a los tiempos más antiguos de la humanidad. Y para ello acudimos al conocimiento del V.M. Samael Aun Weor. “Cuando la mujer y el hombre formaban el Andrógino Primordial, el Adam Kadmon del génesis, es decir el hombre Protoplasmático de la primera raza que pobló la tierra.” Y añade: “La transmutación  pertenece al laboratorio del alquimista. El laboratorio del alquimista es el laboratorio de la naturaleza y el laboratorio de la naturaleza está dentro de nosotros mismos, aquí y ahora, está constituido por todos esos utensilios que se simbolizan claramente en los viejos textos de alquimia.”

Desde que el Maestro Samael Aun Weor, develara el arcano, muchos hemos puesto en práctica sus enseñanzas y hoy somos los mismos alquimistas de antaño, que proseguimos en éste trabajo intentando superar las limitaciones que nosotros mismos hemos creado.

Es hora de tomar conciencia del valor que tiene para nuestras vidas el conocer el significado del Arcano o Gran Arcano, no podemos quedarnos pasivos con un dato intelectual más en nuestra vieja memoria, es preciso que nos decidamos a seguir la senda de la castidad, ( virtud del que se abstiene de todo goce sexual ilícito) entendiendo por ilícito la adulteración, fornicación así como toda perdida de la energía seminal. Siendo castos podremos convertirnos en verdaderos hijos de Dios.

Lamentablemente se confunde la palabra castidad con la de celibato, ya hemos definido que es ser casto. Ahora definiremos celibato; (es el estado de soltero o soltera). Como podemos comprobar entre una palabra y la otra hay un abismo, por lo que deducimos que no necesariamente un soltero o célibe es casto, ya que ser casto implica una actitud de regeneración y sobre todo de lucha contra las pasiones desordenadas y luciferinas que habitan en los instintos de todas las criaturas que están en el estado animal, como por ejemplo; el animal intelectual el hombre.

La atracción que sufrimos por nuestro complemento en vías de recuperar el Androginismo es algo natural, e incluso completamente normal y máxime que en tiempos remotos éramos seres disfrutando de esa doble polarización del sexo, la Arcadia fue el escenario de aquella raza Solar, donde el sentimiento por lo opuesto estaba totalmente controlado. Platón nos hace reflexionar con su comentario:

En otro tiempo la naturaleza humana era muy diferente de lo que es hoy. Primero había tres clases de hombres; los dos sexos que hoy existen, y uno tercero, compuesto de estos dos, el cual ha desaparecido conservándose sólo el nombre. Este animal formaba una especie particular, y se llamaba andrógino, porque reunía el sexo masculino y el femenino; pero ya no existe y su nombre está en descrédito.

Las leyes involutivas entraron en el escenario de la vida y comenzó a degenerarse la raza humana, sufriendo la espantosa salida del Edén; desde entonces la atracción por el sexo opuesto, sigue siendo una fuerza instintiva que hay que dominarla, comprenderla y finalmente destruirla, para que así nazca la virtud de la Castidad.

Hoy en día la humanidad está actuando de manera inconsciente, en contra de su naturaleza, dando por bueno, lo que no es y negando la virtud, ya que ha perdido la facultad de la sabiduría…

De la misma manera que los bosques se están quemando, las tierras están quedando desérticas, ríos y mares así como nuestro aire contaminados, debido a diversos motivos se puede decir, que nuestro planeta está enfermo; por lo mismo nosotros también lo estamos.

No hay vida pura, es más bien la misericordia de nuestra Madre naturaleza, que nos permite seguir existiendo. Estamos acabando con nuestro medio ambiente; así como con nuestra naturaleza interior, se requiere de un cambio radical, para poder sanar.

La alquimia nos permite desarrollarnos sanos y fuertes, para poder disfrutar de la vida en toda su manifestación, y así vivirla de manera consciente y plena.

Hoy a los momentos de dicha llamamos felicidad, cuando la humanidad en su mayoría desconoce por completo que es la felicidad…; Así siguen su camino hacia la vejez de manera mecánica, más sin embargo, se consideran que son capitanes de su propio barco, pero la verdad es que son leños en alta mar, arrastrados según la fuerza de las mareas. Es muy triste ver como todo se consume, y aún piensan de sus vidas que es producto de la evolución del hombre…;  más bien tenemos que decir que estamos viviendo de manera involutiva, siendo el comportamiento del ser humano, cada vez más despiadado, grosero e intolerante y ¿esto es evolución?

Es tarea ardua y poco reconocida la del alquimista, no en vano en la edad media trabajaban en secreto, ya que sus vidas corrían peligro por la intransigencia de la época, así como del fanatismo corrupto de quien tenía el poder.

Hoy en día no estamos en esos momentos, para bien de la humanidad, pero de alguna manera quien quiera trabajar en la alquimia, seriamente, tendrá que nadar contra corriente y someterse a las leyes Divinas, que distan mucho de las terrenas.

El pago a nuestro trabajo será en justicia a nuestros méritos, de eso podemos estar bien seguros, ya que la Ley  objetiva o divina, no se queda con nada que no le pertenezca.

“Busquemos a Dios y su justicia y lo demás se dará por añadidura.”

En el Evangelio según Tomás, apócrifo gnóstico, podemos leer: Jesús ha dicho. Hay muchos que están cerca de la puerta, pero son los aislados los que entrarán en la cámara nupcial. Si quienes os guían os dicen mirad, el Reino está en el cielo, los pájaros del cielo os aventajarán; si os dicen que está en el mar, entonces los peces os aventajarán. El Reino está en vuestro interior y fuera de vosotros. Cuando os conozcáis, seréis conocidos y sabréis que sois los hijos del Padre que está vivo. Pero si no os conocéis, estaréis en la pobreza y seréis la pobreza.

En el libro de las Mutaciones se dice: El cielo engendra al agua por medio del UNO. Esto es justamente la verdadera fuerza del Gran UNO. Si el hombre alcanza ese UNO se vivifica; si lo pierde, muere. Los adeptos han enseñado a la gente a tener firme lo primordial y a preservar el UNO; ése es el curso circular de la luz y la preservación del Centro. Si se preserva esta legítima fuerza, puede uno alargar su tiempo de vida y aplicar luego el método para crear un cuerpo inmortal, fundiendo y mezclando.

La bula Spondet Pariter, lanzada en 1317 contra los alquimistas por parte del Papa Juan XXII trata de desacreditarlos, mencionamos algunos de ellos que supieron trascender los impedimentos de las distintas épocas. “Artefio, hacia 1130; en el siglo XIII vive el ilustre monje inglés Roger Bacon, 1214; en Francia con Alain de I´sle doctor por París y monje del Císter (muerto hacia 1298); Cristóbal el Parisiense, hacia 1260; Arnaldo de Villanova entre 1245 y 1310; en Italia brillan Tomás de Aquino, Doctor Angelicus 1225 y el monje Ferrari en 1280; en el siglo XIV, Raimundo Lulio, Doctor iluminatus, Franciscano Español entre 1235 y 1315; Juan Daustin filósofo inglés, Juan Cremer, abad de Westminster; Roberto el Inglés, autor del Correctum alchymiae, hacia 1330; el Italiano Pedro Bon de Lombardía; Guillermo de París, patrocinador de los bajorrelieves herméticos del atrio de Notre Dame. Entre otros hombres y mujeres que supieron transmutar el plomo en oro…

I   Quimera o Realidad

Todo parte de un caos que ha de organizarse, donde los fuegos sexuales incontrolados devoran la naturaleza humana, dejándola estéril e inservible para toda manifestación de tipo superior, donde los valores religiosos, morales, etc., en oposición al materialismo, se manifiestan como gracia Divina.

Decepcionados por no poder convertir el plomo en oro, muchos avaros y codiciosos se sintieron defraudados de ésta ciencia, desacreditándola e incluso ridiculizando a todo aquel que se atreviera a trabajar con su Athanor.

Es así como confirma El Cosmopolita, pues se les consideraba y tomados por locos.

Hoy en día considerarse alquimista es apartarse de lo establecido, de la mecánica de la vida, y por lo tanto ponerse en contra de las mentes sensuales…

La alquimia tan sólo es oscura porque está oculta. Los filósofos que quisieron transmitir a la posteridad la exposición de su doctrina y el fruto de sus trabajos, se cuidaron de divulgar el arte presentándolo bajo una forma común, a fin de que el profano no pudiera hacer mal uso de él. También, por su dificultad de comprensión, por el misterio de sus enigmas y por la opacidad de sus parábolas, la ciencia se ha visto relegada entre las ensoñaciones, las ilusiones y las quimeras. Así nos comenta Fulcanelli en su libro “las Moradas Filosófales”.

Tomar medidas para proseguir el trabajo alquímico en el anonimato fue una regla de oro que cumplieron a rajatabla los alquimistas que pasaron a la inmortalidad por sus logros. Confundiendo a los adulteradores o los profanadores de una Obra, en si Divina, y dejándola a buen recaudo de las mentes egoístas y codiciosas, así como de los perversos.

El ignorante la calificaría de absurda, pero ésta ciencia hermética, ignorada, guarda en sus entrañas la finalidad más real y veraz que podamos imaginar, tan es así, que poder conocer la finalidad del trabajo alquímico sería similar, a esa rosa que perfuma a quien se le acerca.

En unos textos atribuidos a Zósimo correspondientes al siglo III y a la doctrina del Antrhopos, encontramos una relación entre el hijo de Dios y el arte Sacerdotal:

“Si meditaste y viviste en la sociedad humana, verás que el hijo de Dios se convirtió en todo por amor de las santas almas; para arrancarlas del dominio del destino y llevarlas al de lo incorpóreo; mira cómo se convirtió en todo, Dios, ángel y hombre capaz de sufrimientos. En efecto, como es capaz de todo, puede convertirse en todo lo que quiere, y obedece al Padre, penetrando en todo cuerpo e iluminando el espíritu de toda alma, e incitó (al espíritu) para que lo siguiera hacia lo alto, al lugar santo, donde él moraba ya antes del nacimiento de lo corpóreo, pues conserva de él la nostalgia y se hace guiar hacia esa luz.”

El Padre que esta en secreto, nuestro Padre espiritual, nuestra Divinidad, ha sabido esconder estos misterios y se los ha entregado por siglos solamente a los niños.

En el evangelio según San Mateo, C. XI, V.25 podemos leer:  Por aquel tiempo exclamó Jesús diciendo: yo te glorifico, Padre mío, Señor del cielo y tierra, porque has tenido encubiertas estas cosas, a los sabios y prudentes del siglo, y las has revelado a los pequeñuelos.

Es evidente que el término de niño o pequeñuelo no lo debemos interpretar literalmente, sino más bien es utilizado este término para describir a la inocencia o mejor dijéramos a quien ha sido iniciado en su segundo nacimiento, éste nacimiento es espiritual por lo tanto el resultado de la unión del fuego y del agua.

Todos tenemos un padre y una madre física, de la misma manera, tenemos un Padre y una Madre espiritual, que forman parte de nuestra realidad Divina.

Nuestro Padre que está en secreto nos guía y nos ayuda a levantarnos, mientras que nuestra Madre nos limpia de todos nuestros defectos, yoes o agregados psicológicos, permitiendo que vayamos muriendo a la materia y naciendo para el Espíritu.

El trabajo alquímico es la vía para llegar a nuestro Ser, Padre o Dios íntimo y Sagrado, pero con el auxilio de IOD HE VAU HE. “JEHOVA”

Muchos se han perdido en el laberinto del error, se han dejado llevar por discusiones y charlas intrascendentes, que les han alejado más y más del sendero de la luz, en algunos casos, se conformaron con simples cuentos o relatos, más o menos entretenidos, pero la alquimia, en su práctica, nos entrega experiencias reales y no divagaciones.

Es así como Filaleteo, quien se consideraba como adepto, lo asevera en sus obras escritas.

Quizás podríamos estar interesándonos en el arte alquímico, como el único fin de beneficiarnos materialmente, más no es éste el objeto.

Servir a Dios sería la más noble tarea que el hombre pudiera realizar, y esto se consigue en el trabajo alquímico, como así dan testimonio quienes trabajan forjando una naturaleza solar…

Anne y Daniel Meurois-Givaudan, profesores de letras modernas, relatan su experiencia en el Shambhala: “No separéis ya lo velado de lo revelado y haced compartir lo único. Nuestro primer deseo es que los hombres dejen de desunir y, sobre todo, que quienes creen saber dejen de construir escuelas en el sentido restringido del término. Se acercan los años en que la copa del Grial de la humanidad empezará a difundir su néctar sobre la esfera terrestre.”

Nadie ignora que, en la antigua leyenda germánica, Titurel  eleva un Templo al Santo Grial en Montsalvat (Monserrat), y confía su custodia a doce caballeros templarios.

El Grial y las crateras sagradas de todas las religiones, representan el órgano femenino de la generación y corresponde al vaso cosmogónico de Platón, a la copa de Hermes y de Salomón y la urna de los antiguos misterios.

El Gardal de los Egipcios es, pues, la clave del Grial… En ese Gardal conservaban los sacerdotes el fuego material, como las Sacerdotisas el fuego celeste de Ptah. Para los iniciados de Isis, el Gardal era el jeroglífico del fuego Divino. El Gardal contiene el vino eucarístico, licor de fuego espiritual, licor vegetativo, vivo y vivificante…

Don Mario Roso de Luna, el insigne escritor teosófico, dice: Las vestiduras de los caballeros del Grial y de sus escuderos son túnicas y mantos blancos, semejantes a las de los templarios, pero en vez de la roja Tau de éstos, ostentan una paloma en vuelo cernido en las armas y bordada en los mantos.

El sabio ya ha elegido y su acercamiento a Dios es a todas luces su objetivo primordial, mientras que el necio, aquel quien viendo no ve, quien escuchando no oye, de seguro que se apartará más y más del camino recto.

Triste fin aguarda a las almas que caen en tan grave error, así Dante escribe: Ay de vosotras, ánimas malvadas, no esperéis nunca contemplar el cielo.

Es por eso que se hace muy importante alejarnos del lodo del materialismo, no debemos perder nuestro objetivo: El Ser, por culpa del estiércol del consumismo.

La rosa nace del fango, es decir, transmuta lo grosero en sutil, sigamos la pauta de las rosáceas, transmutando lo que de grosero hay en nosotros, y llegaremos a lo más delicado y puro de nuestra naturaleza.

Si de una quimera o fantasía se tratase la alquimia, no hubiese perdurado hasta nuestros días, más bien se hubiese desvanecido en el tiempo y hoy simplemente sería un dato histórico, pero ésta ciencia transmutatoria, sigue siendo la realidad de antaño, presente y futura, que aguarda a ser descubierta por aquellas almas anhelantes de felicidad, que busquen en sus entrañas, en su cueva oscura, para sacar el más puro oro que químico alguno pudiera conocer.

Lamentablemente las fuerzas de nuestra vil naturaleza, se oponen constantemente, para que el buscador, no solo no encuentre, sino para que ni llegue a ver la veta de oro que espera a ser explotada.

El Bhagavad-Gita en su C.3, texto 39 dice lo siguiente: Así, la conciencia pura del ser viviente está cubierta por su enemigo eterno en la forma de la lujuria, la cual nunca se satisface y arde como fuego.

Y añade en su texto 41: Por lo tanto, ¡Oh Arjuna, el mejor de los Bharatas! Refrena desde el mismo principio a este gran símbolo del pecado (la lujuria) mediante la regulación de los sentidos, y mata a este destructor del conocimiento y la autorrealización.

Esas fuerzas siniestras que cargamos en nuestras psiquis, hacen que a la realidad objetiva (ejemplo a seguir de los Maestros alquimistas una vez concluida la Gran Obra[1]) la veamos como quimera, pero la ilusión (realidad subjetiva), ilusión es, y por lo tanto si sabemos trascender esa ilusión, podremos llegar a convertirnos en alquimistas.

Siendo la realidad objetiva una, inconfundible, se hace ciertamente difícil encontrarla, si antes no hemos sido puestos en el camino correcto.

Así que si queremos llegar a eso que hoy desconocemos, tendremos que ir por donde desconocemos, puesto que lo conocido es un círculo con sus subidas y bajadas, que nos mantienen constantemente en una repetición de nuestras vidas, pero sin salir del área que hemos creado y que por lo mismo, nos parece nuestra área la única válida. Ignorando otras opciones que son más reales que nuestra propia vida…

Ya San Juan de la Cruz en su Monte Carmelo dice:

(…)

Para venir a lo que no gustas

has de ir por donde no gustas.

Para venir a lo que no sabes

has de ir por donde no sabes.

Para venir a poseer lo que no posees

has de ir por donde no posees.

Para venir a lo que no eres

has de ir por donde no eres.

(…)

Necesitamos despertar de nuestro sueño, para poder evidenciar, comprender y tomar conciencia de otras dimensiones o planos de la naturaleza, incluso de otros amigos, que aguardan a que despertemos, para así poder hacernos partícipes de los secretos que el gran Arcano guarda en su interior.

Es curiosa la frase que se mantenía en el umbral de la casa de un alquimista. “Dulce es la vida si se la sigue bien. Ya sea en primavera o en invierno, bajo blanca nieve o ramas verdes, cuando verdaderos amigos nos la hacen vivir. Así, aquí todos tienen aquí su sitio, tanto los viejos como también los jóvenes.”

El dragón (símbolo del cuerpo primitivo), es un animal alquímico por excelencia, que con sus tres cabezas, muestra los tres elementos básicos; sal, azufre y mercurio.

Así mismo, es el dragón al que debemos enfrentarnos, ya que guarda y protege la puerta que nos permitirá pasar al templo, donde en su interior permanece por siglos el conocimiento y la mística de todas las formas religiosas.

Es el mismo dragón al que tantos caballeros medievales se enfrentaron, para poder rescatar a su adorada…

Una leyenda china cuenta a propósito del sabio alquimista Hujumsin, elevado a la categoría de dios tras su muerte, que habiendo dado muerte este hombre a un dragón horrible que asolaba el país, ató el monstruo a una columna. Es exactamente lo que hace Jasón en el bosque de Etes, y Cydiani en su narración alegórica “Hermes Develado”.

La verdad siempre semejante así misma, se expresa con la ayuda de medios y ficciones análogas. Siempre es un dragón el encargado de la custodia de los tesoros. Vela por las manzanas de oro de las Hespérides y por el Vellocino suspendido de la cólquida. Los Filósofos (alquimistas) lo han pintado con la imagen del dragón negro cubierto de escamas, al que los chinos llaman lung.

Nicolás Flamel nos habla de los dragones herméticos; uno halado (el monstruo de hocico de liebre) y el otro, áptero (el gnomo del torso velludo) Contempla bien esos dos dragones, (nos dice el adepto) pues son los verdaderos principios de la sabiduría…

Los cuentos e historias de caballería, escuderos, castillos encantados, etc., fueron el medio de difusión de las bondades de la alquimia.

Por todos es sabido que los dragones despiden por su boca fuego, éste elemento ígneo, es imprescindible en el laboratorio, mantener un dominio sobre el fuego, es básico. Siempre se ha tenido que vencer al dragón para llegar a un final feliz, y convertirse el caballero alquimista en hermafrodita[2], dominando a las más bajas pasiones, solo así puede portar como tocado, la corona de la victoria, la que ostenta quien es rey de su propia naturaleza.

El dragón hace alusión (entre otras) al hijo de Saturno, corporeizado bajo el azufre arsenical. Monstruo hermético cubierto de escamas, sierpe alada con cabeza cornuda que vomita fuego, y patas con garras, este animal, en unos provoca pánico, mientras que en otros es señal inequívoca de que han llegado a su primer encuentro con el enemigo oculto.

Lo cual significa que su recorrido es certero y la oposición a vencer es la idónea, ya que el dragón es quien contiene la más pura semilla, que una vez cultivada de manera correcta, nos permitirá disfrutar de los frutos del Edén.

En sus enfrentamientos, contra el temido reptil halado, tanto San Jorge como San Miguel, nos muestran como pudieron vencerlo. Siendo San Jorge quien con un certero golpe de espada, pudo arrebatar de las fauces del dragón a la princesa.

Todos éstos combates hay que verlos de manera figurada, ya que en el lenguaje de los trabajadores de la Gran Obra, es simbólico y se opera de manera oculta. Los combates hacen alusión a los instintos pasionales sexuales, que el alquimista debe dominar hasta someterlos completamente.

La realidad de este trabajo es bien distinta a la que nos pueden decir quien nunca se enfrentó contra sus pasiones sexuales, por lo tanto, de nada sirve estar continuamente enfrascados en una idea, de lo que puede ser o lo que creemos que debe ser la alquimia. Necesitamos, si es que así nos nace, lanzarnos con todas nuestras armas a conquistar la corona de la victoria, y mantenernos firmes sobre la piedra cúbica perfecta, viviendo así la realidad más sorprendente que ser humano haya podido imaginar, siempre escondida bajo el símbolo del dragón.

Todos los autores herméticos hablan de un terrible combate entre dos dragones, y la mitología nos enseña que éste fue el origen del atributo de Hermes, que provocó su acuerdo interponiendo su bastón.

La estrella de Salomón, es el símbolo de la unión y de la concordia, que es preciso saber realizarlo mediante el fuego y el agua. Pues bien; siendo el triángulo con el vértice hacia arriba el jeroglífico que representa el fuego, y el mismo gráfico invertido, el agua, ambos superpuestos forman la imagen del astro, marca segura de procreación, pues la estrella significa fijación del sol. Y, de hecho, el signo no se muestra sino después del combate, cuando todo se ha calmado y las primeras efervescencias han cesado, el sello de Salomón, confirma la unión del cielo y de la tierra. Es el astro mesiánico anunciador del nacimiento del Rey de Reyes.

No seremos los únicos que podamos comprobar la realidad que encierra la estrella de seis puntas. Antes de nosotros muchos fueron los que pudieron comprobar esta realidad, que encierra la estrella misteriosa… El fuego y el agua pacificados y en completa armonía.

¿Quién soy? ¿De donde vengo? ¿Hacia donde voy? ; enigmas para la mente sensual, pero también respuestas recibidas para quien supo ir más allá del convencionalismo tradicional.

No es garantía de la verdad aquella palabra que se repite dogmáticamente, una y otra vez, por la inmensa mayoría de los hombres, que sin saberlo duermen entre fantasías, recuerdos, proyecciones, mentiras y una cerrazón que les impide participar del rayo de la Divinidad.

Siempre el verdadero conocimiento ha sido de unos pocos, nunca llegaron los Mesías o salvadores espirituales en masa, más bien se acercaron al hombre humilde o por lo menos a quien pudo llegar aceptar que no es nada sin la gracia de Dios. Hoy en día y de manera muy distinta a la que se dio en el pasado, se sigue dando este acercamiento, pero el terrible orgullo hace que solamente se acepte aquello que se es capaz de razonar mediante un intelecto sensual y totalmente decrépito y fuera de toda gracia espiritual…

La verdad, o realidad, es siempre recibida con recelo y miedo. Y más en esta época en que vivimos del Kali Yuga Edad de hierro. Así mismo el ilustre escritor Miguel de Cervantes en su obra (iniciatica) y por lo mismo tan mal interpretada por el público en general “Don Quijote de la Mancha” en su primera parte capítulo XX, hace alusión a esta edad decadente, escribimos literalmente: “Sancho amigo, has de saber que yo nací, por querer del cielo, en esta nuestra edad de hierro, para resucitar en ella la de oro, o la dorada, como suele llamarse.” Por lo mismo insistimos en que no debemos quedarnos en el dogma, ni tener miedo a ser anatematizados.

La alquimia no se creó para quitarnos nuestras posesiones o hacernos cambiar de religión, ideas, sentimientos etc., la alquimia fue, es y será el único camino que nos permita atravesar la puerta angosta, y así llegar al Hijo, el Cristo.

Necesitamos estar dispuestos a ver todo el misterio del sexo, con una mente libre de prejuicios o tabúes, ya que lo que es creado por Dios, nunca puede ser motivo de vergüenza, sino más bien de respeto y exaltación.

Es a todas luces la alquimia el camino secreto, el camino estrecho, por lo tanto la única vía[3] para el conocimiento de todos los misterios.

Platón nos ilustra su sentir sobre el amor, en sus “Diálogos”: El amor, como dije al principio, no es de suyo ni bello ni feo.  Es bello, si se observan las reglas de la honestidad; y feo, si no se tiene en cuenta estas reglas.

Además, a esto Sta. Teresa de Jesús añadiría: Y si comienza sobre arena, darán con todo en el suelo (Entendamos la palabra arena como teorías)

¡ No son teorías lo que necesitamos, sino una guía de trabajo práctica y segura!

Ha llegado la hora de que una vez más los textos de alquimia, no-solo vean la luz, sino que lleguen a quien sienta anhelos de trabajar a favor de su Padre que está en secreto, de una manera eficaz, realista y veraz.

Dejemos de ver los textos alquímicos como jeroglíficos indescifrables, pues hoy en día ya no se habla de manera velada, es el momento de comprender lo que tantos años estuvo oculto. Los tiempos en los que vivimos, apremian, y necesitamos subir al arca, para emprender un viaje que nos lleve hasta tierra fértil, donde poder seguir trabajando. Gracias a la develación que hiciera el Maestro de la Fuerza, Samael Aun Weor, fundador del movimiento Gnóstico contemporáneo, podemos interpretar acertadamente todos los textos alquímicos, y emprender este trabajo de manera correcta.

Hemos pasado de los libros a los hechos, ya que para nosotros finalizó el tiempo en que el intelectualismo brillara por sus exposiciones.

Es, insistimos, el momento de pasar a un trabajo serio y profundo, todos estamos llamados a realizar la Magna Obra, los resultados solo dependerán de nuestro amor hacia lo más elevado; el Creador de todas las cosas.

Raimundo Lulio, quien naciera en Palma de Mallorca (España) en 1233 y muriera lapidado en Bujía (Túnez) en 1315 dice: A causa de la ignorancia los hombres no pueden cumplir la obra…

Por otra parte se sorprendería el lector si pudiera comprobar que este trabajo no es nuevo para él, si su memoria le fuese fiel quedaría atónito al recordar, que está retomando lo que antaño dejó inconcluso.

En el libro de inspiración China y con una gran influencia del “TAO” “El secreto de la flor de oro”  leemos lo siguiente: Cuando uno se pone al trabajo, debe avanzar de lo manifiesto a lo profundo de lo basto a lo fino. Todo depende de que no haya ninguna interrupción. Principio y fin del trabajo deben ser uno. Entre medio hay momentos más fríos y más cálidos, eso es evidente.

Tomás en su evangelio apócrifo gnóstico nos asegura que: Jesús ha dicho: Si conoces lo que está delante de tu vista, te será desvelado lo que está oculto, pues no hay nada secreto que no se manifestará.

Meurois-Givandan ya mencionados con anterioridad y que posteriormente seguiremos haciendo nuevas alusiones transmiten el siguiente mensaje:

Comprender bien que a quienes encargamos de hablar en nombre de la Fuerza de Cristos no puede tener más escudo que el amor inconmensurable del todo. Seguramente estimaréis que es una imagen muy gastada, Hermanos, ¡Pero el fuego que la anima es inextinguible por su esencia! Aprended a no alimentar resentimientos hacia quien ejecuta un acto contrario a la evolución luminosa. No es a él a quien hay que combatir sino a la fuerza de oscuridad de la cual sólo representa momentáneamente el instrumento, a menudo inconsciente, por impotencia o total ignorancia. Amigos, decidlo bien, la inconsecuencia es lo que alimenta y engruesa la negrura. No se lucha contra hombres sino contra pulsiones que los hacen agitarse como marionetas. La solución reside en la reconversión de la energía que origina esas pulsiones.

Si vuestro amor no sabe operar semejante transmutación, el rayo de la oscuridad resurgirá bajo otras formas quizá más insidiosa. Las lidias verbales y otras demostraciones de poder no os serán de ninguna utilidad. La ofrenda de Amor puro e incondicional bajo su rostro más noble y, finalmente el manejo del verbo verdadero es las únicas fuerzas consoladoras y reparadoras…

Escalad vuestra propia montaña. Todos habéis recibido el Grial en herencia.

Si estudiamos el libro de los cielos, el zodíaco maravilloso, podemos comprender que la nueva Era de Acuario está gobernada por el signo zodiacal de Acuarios, el aguador.

El símbolo de Acuarios es una mujer con dos cántaros llenos de agua; trata de mezclar inteligentemente las aguas de los dos cántaros, este símbolo viene a recordarnos la alquimia sexual.

Si en Piscis el hombre sólo fue esclavo en el instinto sexual simbolizado por los dos peces entre las aguas de la vida, en Acuarios el hombre debe aprender a combinar inteligentemente las aguas de la existencia, debe aprender a transmutar las fuerzas sexuales.

Acuarios están gobernados por Urano, el planeta que rige las funciones sexuales… De esta manera nos devela el Maestro Samael Aun Weor los misterios del zodíaco, del que 12 elementos fueron y son extensamente conocidos y usados en el trabajo alquímico.

Los Doce peldaños Alquimistas

Primer Peldaño: Putrefacción Las aguas son negras, simbolizadas con el Cuervo Negro. En este primer escalón, el principiante sólo tiene el Mercurio Bruto.

Segundo Peldaño: Conjunción Se realizará la unión Del Mercurio y el Azufre, -Fuego-. Ahora hay que “cocer y recocer” hasta unir las “naturalezas opuestas”.

Tercer Peldaño: Separación En este estadio del trabajo Alquimista, durante la conexión o “Coito Químico”, el yogui y la yoguina deben separar de tan sagrado acto el Azufre venenoso, el fuego bestial del abominable Órgano Kundartiguador y el Mercurio Seco, los “yoes” o defectos psicológicos. Esto es lo que se llama Refinar el Sacramento del Amor, separando “el humo de las llamas”, “lo sutil de lo espeso”.

Cuarto Peldaño: Solución El Mercurio ya ha abandonado el color negro y se ha convertido en una “solución favorable” lista para recibir el Fuego Sagrado; aquí las aguas son amarillas, simbolizadas con el águila amarilla.

Quinto Peldaño: Calcinación El Mercurio recibe el Fuego Sagrado y se convierte en Mercurio Azufrado, o Azufre Mercurial.

Sexto Peldaño: Sublimación De aquí en adelante hay que redoblar la vigilancia, cuidando la práctica, a fin de que no aparezca la negrura; es decir, se debe refinar mucho el acto amoroso, con el propósito de sublimar esta naturaleza.

Séptimo Peldaño: Cibación Él termino “Cibación” en rigurosa Ciencia Alquimista significa que el mercurio Azufrado o Azufre Mercurial empieza a crear los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser y a darles consistencia.

Octavo Peldaño: Coagulación  En esta etapa, el Mercurio Azufrado coagula en nuestra anatomía oculta, bajo la forma de Cuerpos Existenciales: primero el Astral, luego el Mental y más tarde el Causal.

Noveno Peldaño: Fermentación. En esta etapa, hay que esperar que fermente el Compuesto, y para que fermente es necesario Morir en sí mismos, pues de lo contrario no es posible quitarle a los Cuerpos él “Oxido Mercurial” -los “yoes”-. En lenguaje alquimista, a este proceso se le denomina “Fermentación de la Levadura”.

Décimo Peldaño: Exaltación Entre el “augusto silencio de los sabios”, el prodigio se consuma poco a poco y el trabajo recibe su Exaltación, al ser Calificado. Entonces los Cuerpos Existenciales se convierten en Oro Puro.

Undécimo Peldaño: Multiplicación Estadio del trabajo Alquimista en el que se adquieren las virtudes de la Piedra Filosofal. El Mercurio Azufrado actúa en el trabajador de la Gran Obra, revelándole cosas inefables, permitiéndole recapitular misterios, etc. En otros términos, se activan los poderes de la Piedra Filosofal.

Duodécimo  Peldaño: Proyección El Mercurio Azufrado puede proyectar su fuerza, es decir, manifestar su poder en cualquier dimensión. Los antiguos Alquimistas proyectaban oro a través de las yemas de sus dedos, y esos átomos quedaban vertidos en agua. Entonces, con un gotero, se dejaban caer gotas de ese compuesto sobre plomo derretido, quedando éste convertido en oro físico.

Por lo tanto los trabajos alquímicos están vinculados con el micro cosmos hombre  y lejos de ser una fantasía es una realidad muy evidente para quien se pone a trabajar sobre sí mismo.

II    El Elegido

Hermes Trimegisto, el tres veces grande ha dicho: Lo que estaba oculto y escondido se hará manifiesto.

Quien ha sido elegido para entrar a trabajar en la Obra del Padre, es como el sacerdote, que ha sido revestido con las facultades propias de su cargo.

Aguardan al aspirante a alquimista pruebas y dificultades propias del nivel en que se encuentre.

De alguna manera, aquel que inicia a cocer la simiente, para poder conseguir el compuesto necesario, se retira de la vida vulgar, los lugares de entretenimiento de ésta época ya no le motivan, forman parte de un pasado oscuro y por lo mismo carente de luz, las lenguas de doble filo, el insulto y la blasfemia, no son buenas consejeras, quien fue elegido para trabajar como alquimista, empieza a morir a una vida mecánica…

Donde la ilusión forma parte de la vida junto a la fantasía.

Donde la falta de conciencia, es el común denominador de la sociedad.

Donde la falta de valor en la palabra es moneda de todos los días.

Donde la mentira es el medio para justificar nuestra negligencia.

Donde el orgullo, nos hace sentirnos superiores a los demás.

Donde vemos a nuestro hermano el hombre como un ser inferior.

Donde nos aprovechamos de las debilidades de los demás para nuestro beneficio.

Donde las limitaciones culturales de quien no ha sido educado como nosotros nos es motivo de superioridad.

Donde las necesidades de quien tiene menos es motivo para esclavizarlo y así conseguir nuestros caprichos egoicos.

Donde la ironía, se convierte en la burla sutil del quien se considera con buena educación.

Donde el aburrimiento, es consecuencia de una apatía cada vez más densa.

Donde los celos, no nos permiten vivir, ni dejamos que los demás vivan en libertad, convirtiéndonos en reos de nuestra fantasía.

Donde la infidelidad es tan normal que nos parece natural.

Donde la acumulación, hace que nos convirtamos en avaros.

Donde la pereza, nos tiene tan impedidos que estamos apresados a un condicionamiento falso y torpe, que se manifiesta en nuestro estado no solo físico, sino también mental.

Donde la ira, nos emborracha en nuestros odios y destruimos lo que más queremos.

Donde la lujuria, nos somete a ésta vida, rescatando de nuestro subconsciente las más bajas pasiones, así los instintos sexuales no controlados nos inducen a cometer actos pasionales, fuera de todo orden.

Donde la gula, nos hace vivir desmedidamente.

Donde la envidia, no nos permite aceptar nuestra propia realidad, haciéndonos sufrir por aquello que otros tienen.

Donde los nacionalismos nos impiden aceptar los valores de otros pueblos.

Donde…

Admitiendo estos estados psicológicos y emocionales u otros cuya raíz es el ego, (que así mismo, forman parte de nuestra realidad diaria) el elegido puede llegar a su propia muerte psicológica, haciendo que sean sepultados todos los inquilinos no deseados, que de alguna manera son una obstrucción para llegar a nuestro nacimiento segundo.

Al mismo tiempo que hay muerte psicológica, se produce no solo el nacimiento segundo, sino el florecimiento de las virtudes de todo trabajador en la  Obra así como en la Gran Obra; Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza.

Las pruebas de muerte (psicológicas) hacen que el elegido se turbe, la amargura se hace presente y la continuidad se ve amenazada, es aquí cuando el neófito, debe superar las pruebas a las que es sometido.

La tristeza embarga al caminante, es más complicado éste camino que lo que ha simple vista pudiera parecer. Es el momento de recogerse y orar. Algo nos hace sentir que estamos recuperando nuestra antigua sabiduría. En el Templo corazón, se guardan las más elevadas verdades, los tesoros espirituales más puros, donde en silencio aguardan nuestros Padres internos, el regreso del hijo pródigo, aquel que vendió su primogenitura por un plato de lentejas. El materialismo fue lo que compramos cuando caímos en el error y nos retiramos de la casa de nuestro Padre.

En los momentos de tribulación, debemos mantenernos serenos, busquemos consuelo en los brazos de nuestro Ser. En su mano diestra, porta el mundo, un mundo espiritual, un microcosmos, que refleja según Fulcanelli, “Una parcela del caos primordial destinado, por la voluntad divina, a la renovación elemental en los tres reinos…  ese caos convertido en cuerpo contiene confusamente la más pura semilla y la más próxima sustancia que existe de los minerales y de los metales”.

Y añade Basilio Valentin en el libro de las doce claves: (una semilla que) Fue reservada por El creador y prometida a la generación sola de los metales.

Es necesario dirigir nuestro corazón hacia Dios, hoy más que nunca, Él sabe lo que necesitamos mejor que nadie. “Pedid y se os dará”. Hagamos nuestra petición, oremos, y que esa oración, sea perseverante, para que así su misericordia se apiade de nosotros, y seamos elegidos para trabajar con fuego y agua, como verdaderos adeptos en el camino de Santiago. Camino accesible a los elegidos, a los mortales valerosos, sabios y perseverantes, que no se separan de su Stella Maris y a la que con inmenso amor y humildad le piden el favor de guiarlos junto al I A O.

A Alberto Magno fue atribuido el Ave Praeclara, himno lleno de alusiones alquímicas: Salve, estrella resplandeciente del mar, María nacida divina para iluminar a los pueblos. Virgen, ornamento del mundo, reina del cielo, elegida de entre todas, como el sol, hermosa como el fulgor de la luna. Haz que de la dulce fuente que manó de la roca en el desierto, con grave fe, bebamos y que se ciñan las cinturas bañadas en el mar, y que se contemple la serpiente broncínea en la cruz. Haz oh Virgen, que te convertiste en Madre por el fuego santo y por el verbo del Padre que tú llevaste, como la zarza ardiente, que nosotros, distintos por la piel, nos acercamos a ti, con el pie, con puros labios y con el corazón.

Raimundo Lulio ante la seriedad del tema y en una época restringida a una manera de pensar muy específica dice: Si develas esto serás condenado. Todo viene de Dios y todo debe regresar a Él, así pues conservarás para El solo, un secreto que solamente le pertenece a Él. Si por algunas palabras ligeras dieras a conocer lo que ha exigido tantos años de cuidados serías condenado sin remisión, en el juicio final por esta ofensa a la majestad Divina.

Vemos, por lo tanto, que el secreto del arcano o de los alquimistas, no siempre se entregó de manera gratuita o abierta, aunque siempre se mantuvo a las Jerarquías Divinas, como únicas vías de acceso al gran enigma.

A quien se le muestra el camino, definitivamente, es un elegido, donde el Padre deposita sus anhelos de autorrealización, ya que se le revela lo más trascendental de la naturaleza.

En múltiples ocasiones se ha entregado la clave velada, como así lo hiciera Morien: Oh noble rey, debéis saber también que toda perfección de éste magisterio consiste en tomar los cuerpos, que son consortes y que son semejantes. Pues esos cuerpos, mediante un artífice natural, están juntos y unidos sustancialmente el uno al otro, y concuerdan, se disuelven y se reciben el uno al otro, fertilizándose y perfeccionándose mutuamente.

O como podemos leer en el Bhagavad Gita, (en este caso advirtiéndonos de lo que nos espera si no conseguimos el nacimiento segundo) en sus textos  24 y 25 correspondientes al capítulo 8, ahora combinado el conocimiento con kabala numérica:  Aquellos que conocen al Brahman Supremo dejan el mundo durante la influencia del Dios Ígneo, a la luz, en un momento auspicioso, durante la quincena de la luna, y durante los seis meses cuando el sol viaja por el norte. El místico que deja este mundo durante el humo, la noche, la quincena sin luna, o durante los seis meses cuando el sol  pasa por el sur, o que llega a la luna, regresa otra vez.

A diferencia de otras religiones, en el Bhagavad-Gita, si hablan abiertamente del renacimiento, o tomar un nuevo cuerpo, en la siguiente existencia, esto es a todas luces una verdad, comprobable para quien despierta la conciencia, por lo mismo en estos trabajos de orden Superior es la minoría quien en una sola vida puede llegar a su desarrollo total como hombre o mujer, dejando aplazada la consumación de la Obra de transformación o transmutación, la mayoría; siendo un peligro no concluirlo en una sola existencia, pues nadie nos asegura, que podamos tener tantas vidas como veces que aplacemos la consumación del trabajo alquímico.

Tenemos que diferenciar entre neófito, que sería el que se ha adherido recientemente, y adepto, que es el que esta afiliado, ya que según dicen los filósofos del arte hermético, los adeptos son los que han recibido el Don de Dios, es decir, la única y elevada inspiración que permite la consumación de la Gran Obra.

Dicen los Alquimistas, por lo tanto, Maestros de la Logia Blanca: Dios otorga la sabiduría a quien le place y la transmite por el Espíritu Santo, luz del mundo. Por eso la ciencia se considera un Don de Dios, en otra época reservada a sus ministros, de donde surge el nombre de Arte sacerdotal que llevaba en su origen. El elegido se convierte en neófito y si prosigue en su empeño, en adepto. Bien merece el esfuerzo necesario para llegar a convertirse en adepto…

No hay gracia en la tierra que se le compare a la gracia Divina. El adepto recibe entonces la triple corona de la iluminación; Omnipotencia, Omnisciencia y Gozo del amor divino eterno, así nos lo hace saber en su libro “Alquimia”, Klossowski de Rola, S.

Los baños de purificación son necesarios para el aspirante a la perfección. El baño es sinónimo de ablución. Así Tauler, místico europeo dice: He tenido que vaciarme de mí mismo… Desde entonces estoy pedido en este abismo. He dejado de hablar, soy mudo, sí, la Divinidad me ha engullido.

Siguiendo con las revelaciones del Maestro Samael Aun Weor, nos quedamos sorprendidos en su precisión y conocimiento tan vasto, cuando afirma: Juan es el patrono de los que hacen oro, a los Maestros de la Logia Blanca, se les llaman Hermanos de la orden de San Juan.

Pero difícilmente perteneceremos con todos nuestros derechos, y obligaciones a tan Bendita orden, si en nosotros no se manifiestan las virtudes del trabajo en la Obra del Padre.

La Justicia lleva la espada y la balanza y jamás variará.

El atributo esencial de la Prudencia es la serpiente, a la que a veces, se añade uno o muchos libros y más tarde un espejo. Igualmente, casi desde el origen, por una idea análoga a la de Dante, que había atribuido tres ojos a su Prudencia, los artífices dieron dos rostros a esta virtud.

La Templanza guarda a veces su espada en la vaina, pero lo más frecuente es que sostenga dos vasijas y parezca mezclar agua y vino; se trata del elemental símbolo de la sobriedad.

Por último la Fortaleza presenta los atributos de Sansón. Está armada con escudo y maza, unas veces, tiene la piel de león en la cabeza y un disco que figura el mundo en las manos, y otras veces, finalmente, y éste será su atributo definitivo al menos en Italia, lleva la columna entera o rota.

Se requiere ser equitativo con los demás, no servirnos de sus debilidades y mucho menos, ver como podemos beneficiarnos de nuestro conocimiento en contra de su ignorancia.

El león de la ley vigila todas nuestras acciones y pensamientos, por lo tanto, nada escapa a la ley Divina, la balanza se inclinará de acuerdo a nuestras obras. Dos son las posibilidades: o bien para el lado de nuestro Ser, que espera compensar nuestro trabajo, o para el lado de nuestra vida materialista, que nos lleva a la deriva de las fluctuaciones circunstanciales.

Así la espada de la justicia siempre esta marcando el límite de nuestras acciones. No dejarse llevar por los instintos, actuar por consiguiente con prudencia, guardar fidelidad y saber esperar, son algunas de las premisas necesarias para pertenecer a la orden de San Juan. Requerimos de una armadura que nos proteja de nuestros enemigos, justamente, nuestra mayor y óptima protección la encontraremos en la doctrina gnóstica…

Nuestra Fortaleza no solo ha de ser espiritual, sino también física, para poder avanzar en el camino estrecho que nos conduzca hacia la victoria final. Después de haber modelado y regulado las pasiones humanas, podremos conseguir la Templanza necesaria para salir triunfantes de tan elevada batalla.

Veamos que nos dice el nuevo Testamento en la epístola primera de San Pedro, C.IV,V.3: Porque demasiado tiempo habéis pasado durante vuestra vida anterior abandonados a las mismas pasiones que los paganos, viviendo en lascivias, en codicias, en embriagueces, en glotonerías en excesos en las bebidas y en idolatrías abominables.

Si existe una esperanza, es la que los alquimistas de todos los tiempos han pregonado, y ésta esperanza, radica en alejarse del camino ancho, y entrar en el camino estrecho para pasar por la puerta angosta.

Meurois-Givandan haciendo eco de los habitantes de la mágica región del Shambhala comentan:

“La humanidad pasa hoy por el umbral de la muerte iniciática. Las civilizaciones y las criaturas terrestres, en todos los niveles, se pudren en el Athanor que se han moldeado. No es ni un bien ni un mal sino una realidad necesaria. Por eso la regeneración iniciada hace dos mil de vuestros años conoce ahora la continuación de su desarrollo. Por eso también ha sonado la hora en el Gran Reloj de que Shambhala se dirija de manera directa a los hombres…, o por lo menos a los que quieren convertirse en Hombres. Por ello, finalmente, os guiaremos en este reino al que llamamos también Shangri La… Hay que alimentar el fuego del Athanor.”

Es hora de terminar con el deterioro de nuestra vida. Por mucho tiempo hemos sido muy superficiales, y nos hemos contentado, con lo que vivenciamos a través de nuestros sentidos físicos; Vista, oído, tacto, olfato y gusto.

Existen otros sentidos, que podemos desarrollarlos por nosotros mismos la veracidad oculta, estas facultades hay que conseguirlas, no vienen por casualidad, sino más bien por causalidad, por lo que a nadie se le da aquello que no está dispuesto a trabajar para conseguirlo.

Todos los metales se disuelven en mercurio, y el mercurio es la base del trabajo alquímico, pero ¿qué metales son los que deben disolverse en el mercurio? ; antes de nada, tenemos que entender que los metales, no son los minerales como el hierro, estaño, plomo, cobre, etc., los metales en este caso son nuestros defectos de tipo psicológico, a los que hacíamos alusión anteriormente, ellos como la parte más pesada en nosotros, son los que nos alejan de nuestro Real Ser, o Dios interior; para mantenernos ilusionados con la vida materialista, y por lo tanto, debemos destruirlos, disolverlos, con nuestro mercurio, es decir, con la energía más potente que tiene todo  humano, aquélla, que es capaz de dar vida a un nuevo ser.

Un cuerpo sólido, como es el hielo, con la acción del calor se disuelve para convertirlo en líquido, si ese calor es más intenso, el mismo líquido termina evaporándose. De la misma manera nuestras aguas mercuriales pueden ser evaporadas, con la acción del calor y del fuego.

En las estrellas los átomos de hidrógeno, helio, carbono y nitrógeno se transforman constantemente unos en otros.

En la tierra los cuerpos de las tres series radiactivas del actinio, el torio y el radio, cambian varias veces de naturaleza, mediante pérdida de partículas hasta convertirse en plomo estable.

En los reactores nucleares se producen transmutaciones y también se obtienen éstas artificialmente bombardeando los cuerpos con partículas aceleradas.

Cómo podemos comprobar la transmutación es un fenómeno muy común en la naturaleza, por lo que nos preguntamos, ¿por qué en nuestra naturaleza humana, no se da?, o  ¿acaso si se dé, si sea posible, pero lo hemos olvidado?.

Debemos saber que la transmutación alquímica, fue un hecho y sigue siendo una realidad, para quien ha sido elegido para trabajar de manera religiosa, no quedándose atorado en ninguna fórmula dogmática de creencia, sino más bien, buscando el hondo significado de la palabra, que nos hace religar o volvernos a unir. La alquimia no es una creencia, es un acto de fe[4].

Quien ha sido elegido para emprender esta tarea, no sabe si su final, será coronado con el triunfo, ni se le garantiza algo que pudiera exigir en un momento dado, solo sabe que está puesto en el camino correcto.

Encontraremos muchas desviaciones que a simple vista nos puedan parecer útiles, pero en su engaño se esconde el fracaso, no debemos desviarnos del camino recto, pues él, nos conduce hacia la luz del Padre.

A pesar de las buenas intenciones de quien nos aconseje en un momento dado, es menester que nuestra prioridad esté en el cielo, que sea lo máximo, que vibre nuestra conciencia anhelante, mientras que las necesidades en la tierra serán cubiertas por nuestro Padre-Madre, que según San Agustín: Él es más íntimo a mí, que yo mismo.

Si hemos comprendido el camino de la alquimia, con todo lo que implica esta labor, seamos consecuentes en pensamiento y obras, para que nuestras transmutaciones sean llenas de gloria, poder y fuerza.

En El Evangelio según Tomás Apócrifo-gnóstico, versión bilingüe copto-castellano en el V. 82, se puede leer lo siguiente: Jesús ha dicho: Aquel que está cerca de mí está cerca del fuego, y aquel que está lejos de mí, está lejos del Reino.

Salamandra en latín (salamandrae), viene de sal y mandra, que significa establo y también cavidad de roca, soledad, eremitorio. Salamandra es pues, el nombre de la sal de establo, sal de roca o sal solitaria. Vemos que tras este nombre aparentemente irrelevante existe toda una enseñanza alquímica, que proporciona desorden a quien no controla a sus salamandras  (elemental del fuego) y por el contrario quien es capaz de ordenarlas se ponen a su merced. Así quien sabe ordenar y organizar a estos elementales  ígneos  crea un nuevo reino de paz, amor y felicidad. Así mismo tenemos el caso del nacimiento de Jesús  (El nuevo Sol)  que nace en un establo en soledad y quien el mismo Rey de Reyes dijera: “Yo soy el Espíritu y la vida, y he venido a prender fuego a las cosas”.

Así mismo y siguiendo con el Evangelio según Tomás Apócrifo-gnóstico en el V. 49, podemos leer: Jesús ha dicho: Bienaventurados los solitarios y los elegidos, pues encontraréis el Reino, pues habéis salido de él y de nuevo volveréis a él.

Cada hombre que se aleja de la sombra ya es sacerdote en el fondo de su corazón.

Ayer, hoy y mañana, la Gran Fuente ha cuidado, cuida y cuidará de separar los cuatro elementos primarios.

Los cuatro elementos primarios se hallan juntos, dos a dos, en la piedra en formación, porque la sal posee en sí el fuego y el aire necesarios para la unión del azufre tierra y del mercurio agua.

Víctor Hugo, el gran humanista (iniciado), escribió lo siguiente:

El hombre es la más elevada de las criaturas.

La mujer es él más sublime de los ideales.

Dios hizo para el hombre un trono; para la mujer un altar.

El trono exalta; el altar santifica.

El hombre es el cerebro.

La mujer el corazón

El cerebro fabrica la Luz; en el corazón se produce el Amor.

La Luz fecunda; el Amor resucita.

El hombre es fuerte por la razón

La mujer es invencible por las lágrimas.

La razón convence; las lágrimas conmueven.

El hombre es capaz de todos los heroísmos

La mujer de todos los martirios.

El heroísmo ennoblece; el martirio sublimiza.

El hombre tiene la supremacía

La mujer la preferencia.

La supremacía significa la fuerza; la preferencia representa al derecho.

El hombre es un genio

La mujer un ángel.

El genio es inmensurable; el ángel indefinible.

La aspiración del hombre es la suprema gloria.

La aspiración de la mujer es la virtud extrema.

La gloria hace todo lo grande; la virtud hace todo lo divino.

El hombre es un código.

La mujer un evangelio.

El código corrige; el evangelio perfecciona.

El hombre piensa

La mujer sueña.

Pensar es tener en el cráneo una larva; soñar es tener en la frente una aureola

El hombre es un océano

La mujer es un lago.

El océano tiene la perla que adorna; el lago la poesía que deslumbra.

El hombre es el águila que vuela.

La mujer es el ruiseñor que canta.

Volar es dominar el espacio. Cantar es conquistar el alma.

El hombre es un templo.

La mujer es el Sagrario.

Ante el templo nos descubrimos; ante el Sagrario nos arrodillamos.

En fin: el hombre está colocado donde termina la tierra. La mujer donde comienza el cielo.

Si en algún momento llegamos a pensar que el papel de la mujer, en el camino de la autorrealización, era netamente pasivo, e intrascendente y ambiguo, tenemos que decir que nada más lejos de la realidad, pues a la Mujer siempre se le ha tenido como pieza imprescindible en las culturas que tuvieron el conocimiento por experiencia propia y que supieron de la importancia de su parte conciliadora en todo el universo, ya que es bien cierto y nadie lo puede negar en la creación de cualquier cosa siempre existe el elemento femenino y por lo tanto nunca ha sido una parte secundaria sino más bien complementaria con la parte masculina.

En los tiempos del antiguo Egipto, el neófito que aspiraba a ser alquimista, para despertar el Divino Fuego, había de casarse con una mujer madura, pero si lo hacía con una joven, había de demorar algunos meses antes de efectuar la conexión sexual, y entre las condiciones matrimoniales estaba él tener que obedecer a su mujer, a la cual se sujetaba con mucho gusto el alquimista…

Alberto el  Magno como Santo Tomás, afirmó la realidad de la alquimia.

Su tratatado sobre tal materia estaba siempre sobre la mesa del Abad Tritemo. Tritemo contaba que cuando Guillermo II, conde de Holanda, cenó con el ínclito y preclaro sabio Alberto el Magno, éste hizo poner una mesa en el jardín del Monasterio, aunque era pleno invierno y nevaba… tan pronto los del convite hubieron tomado asiento, como por encanto desapareció la nieve, y el jardín se cubrió de variadas flores. Las aves de distintos colores volaban deliciosamente entre los árboles, como en los mejores días de verano…

Es ostensible que Fausto, Paracelso y Agripa, los tres Magos (alquimistas) fueron discípulos del Abad Tritemo. Recítenme los cuatro elementos de la naturaleza, ordenaba el Abad a sus monjes en plena clase, “la tierra, el agua, el aire y el fuego.” Si (continuaba el maestro) la tierra y el agua, los más pesados, se ven atraídos hacia abajo; el aire y el fuego, más ligeros, hacia lo alto.

Platón tenía razón al fundir el fuego en el aire, que se convierte en lluvia, que se convierte en rocío, que se convierte en agua, que se convierte en tierra al solidificarse.

Los viejos alquimistas dicen: Que vuestro fuego sea tranquilo y suave, que se mantenga así todos los días, siempre uniformes, sin debilitarse, si no eso causará gran perjuicio.

Si nuestro fuego no es controlado, de poco puede servir el conocimiento de la fórmula transmutatoria; de la misma manera que, cuando el ladrón ya está en la casa de nada sirve poner los cerrojos a las puertas.

El Mutus Libre, muestra la recogida del rocío ante los ojos de un carnero y de un toro, emblemas evidentes de los meses solares primaverales en el hemisferio norte.

Como podemos comprobar entre frases alegóricas al trabajo el elegido, para realizar la Obra de transformación, debe saber como operar y cuando descansar, un trabajo un tanto complicado en apariencia, pues en la práctica es algo muy sencillo; que no nos confundan en nuestra vocación, pues como dijera Goethe,

“Ley del hombre triste y grave, indaga, lucha, se agita. Lo que más necesita es lo que menos sabe”.

Al hombre común y corriente, quien solo tiene como objeto en su vida, comer, trabajar y dormir; le espera un final muy triste, pues quien no se preocupa de cultivar su Espíritu, poco o más bien nada puede esperar después, pues ya se cobró en vida con todo lo material de que se fue rodeando…

San Alberto dice, que el hombre espiritual debe dirigir el comercio carnal a un objetivo moral, y que una función de la sexualidad basada sólo en el placer de los sentidos pertenece a los vicios más infamantes.

Hombres espirituales, que sean capaces de transmutar su manera de pensar, de ver, sentir y practicar el sexo, es a lo que estamos llamados a convertirnos si de verdad queremos llegar a ver florecer la rosa en nuestra cruz.

Pues de lo contrario, quien fuera elegido para este menester, y no lo practicare, se convertiría en una semilla sin germinar.

Y como toda semilla que no es capaz de brotar la vida que guarda en sus entrañas, terminará pudriéndose… Hay que renunciar a los placeres que otorgan las fantasías, pues se corre el riesgo de quedarse atrapado en el deseo, en la ilusión y en la mentira, que nunca se dan por satisfechas; llevando a quien se deje envolver en sus demoníacos encantos hasta la pérdida total de sus valores.

Es lógico pensar que cada uno de nos, debemos realizar un gran esfuerzo, por apartarnos de nuestra naturaleza luciferina o fuego pasional descontrolado, ya que sin ese esfuerzo, no es posible culminar un trabajo que en sus distintas fases tiene un grado de dificultad diferente.

Purificar nuestro fuego, en el crisol alquímico, es nuestra obligación, si queremos fundirnos con nuestro Sol interior.

La sustancia ígnea por excelencia que en todos existe y que la ignorancia, en la mayoría de los casos, hace que se consuma sin ningún control ni medida, desperdiciando un fuego tan necesario como el mismo aire que respiramos.

Otros, quienes sí conocieron el valor y poder del fuego, lo pierden por no esforzarse en mantenerlo en la vía centrípeta, y siguen permitiendo que sus canales centrífugos continúen derramando, y por lo tanto, desviando de su cauce natural, el bálsamo de su atormentada vida…

De nada nos servirán entonces nuestras muy buenas intenciones…, más bien lo que se nos pedirán serán hechos concretos y bien definidos de nuestra vida, pues se nos valorará y juzgará por nuestros actos y no por nuestros deseos…, quizás podríamos pensar en un momento de nuestra actual existencia, que con nuestra verdad será más que suficiente para poder tener derecho a eso que se llama la “salvación”, sin embargo la verdad es una y la Ley se cumple, y su desconocimiento no nos exime de su cumplimiento.

A quien defiende la postura de que por evolución, todos seremos salvados, tenemos que decir, que sí es cierto que existe la mencionada Ley; pero no podemos olvidar que también existe la Ley de involución…

III   La Voluntad y la Paciencia

La voluntad es la virtud que nos permite profundizar cada vez más hondamente en nosotros mismos.

Si nuestro objetivo en la vida es sentir a nuestra Divinidad, como algo real y no dogmático, necesitaremos de grandes dosis de voluntad, para no dejarnos arrastrar por todas las pruebas en las que irremediablemente tendremos que participar. Algunas serán superadas fácilmente, pero en otras nuestro pavor será tan grande que clamará al cielo.

Pontano admite haberse equivocado más de 200 veces. Lo que nos hace pensar que así mismo más de 200 veces tuvo que rectificar y su voluntad fue, por lo tanto, puesta a prueba tantas ocasiones como fueran  necesarias para llegar a un resultado esperanzador.

Yabir Ibn Hziyan, alquimista árabe, que vivió en el siglo VIII, afirma lo siguiente: Es normal que el alquimista se equivoque en repetidas ocasiones.

Por lo que podemos deducir que necesitamos vestirnos con la armadura del conocimiento, así como desarrollar la voluntad constantemente.

Es muy posible que la luz no la veamos hasta después de varios años, de hecho, podemos decir que la práctica alquímica se resume en el mejor de los casos, a una sola vida.

Los verdaderos titanes de éste arte, son pacientes y constantes, puesto que lo más común y frecuente es que en cada vida que se nos asigna, sigamos intentando y tratando de superar nuestras propias limitaciones psicológicas.

Es aquí, en este punto, donde podemos comprender con más claridad, que el firme propósito de hacer aquello que agrade a Dios, es para los pocos que se han revestido con una férrea e inquebrantable voluntad. Como ejemplo tenemos el caso de Naxágoras que buscó por 30 años.

Os compadecería mucho (escribe Limojon de Saint Didir) si como yo, después de haber conocido la verdadera materia pasarais 15 años enteros de trabajo, en el estudio y en la meditación, sin poder extraer de la piedra el precioso jugo que encierra en su seno, por falta de conocer el fuego secreto de los sabios, que hace destilar de esta planta seca y árida en apariencia un agua que no moja las manos.

Tal vez sean estos consejos superfluos, porque reclaman para su puesta en práctica, la aplicación de una voluntad obstinada de que son incapaces los mediocres. Sabemos lo que cuesta trocar los diplomas, los sellos y los pergaminos por el humilde manto del filósofo. Nos ha sido preciso apurar, a los 24 años (afirma Fulcanelli en sus “Moradas Filosofales”) ese cáliz de brebaje amargo. Con el corazón lastimado, avergonzados de los errores de nuestros años jóvenes, tuvimos que quemar libros y cuadernos, confesar nuestra ignorancia y, como un modesto neófito, descifrar otra ciencia en los bancos de otra escuela. Y así, para quienes han tenido el coraje de olvidarlo todo, nos tomamos la molestia de estudiar el símbolo y despojarlo del velo esotérico.

El V.M. Samel Aun Weor, nos dice: La mente es: el animal más peligroso del alquimista. Si Simón el Mago hubiera dominado la mente con el látigo de la voluntad, no hubiera caído en el abismo. El alquimista que se deja llevar de los raciocinios de la soberbia de la mente, fracasa en la Gran Obra y cae en el abismo, para no fracasar en la Gran Obra la mente debe volverse un niño humilde y sencillo. Es imposible subir al Padre sin elaborar el niño de oro de la alquimia sexual. El niño de oro es el Cristo Intimo.

Así que es preciso guardar un equilibrio psicológico, con el fin de superar las tentaciones más sutiles, llegar a discernir todo aquello que es correcto en situaciones aparentemente incorrectas, y reconocer lo incorrecto en lo aparentemente correcto.

Nicolás Valois en el siglo XV dijo: La paciencia es la escalera de los filósofos y la humildad es la puerta de su jardín.

También “El Cosmopolita”, quien realizó en público algunas transmutaciones (escocés de nacimiento), nos dejó como una de sus obras más interesante “La nueva luz química”, en la cual se invita al trabajo continuado, pero en paciencia.

Vemos que los alquimistas no solo estaban en un país o en un solo continente, sino que más bien permanecían repartidos por todo el mundo, y todos vienen a coincidir con la misma enseñanza y finalidad en el trabajo.

Jacques Tesson escribió estas palabras llenas de verdad: Los que quieren hacer nuestra Obra mediante digestiones, destilaciones vulgares y sublimaciones semejantes, y otros por trituraciones, todos ellos están fuera del buen camino, sumidos en gran error y dificultad, y privados para siempre de conseguir su objetivo, porque todos esos nombres y palabras y maneras de operar son nombres, palabras y maneras metafóricas.

La oración es menester que sea sincera, como cuando un niño se dirige a su madre, de manera espontánea…

Todo lo que sea mecánico y desprovisto de corazón, no llegará a la misericordia de Dios.

Los pensamientos deben mantenerse en lo más puro, en aquello que no conoce el deseo ni la maldad y la voluntad firme.

Todo tiene un tiempo, por lo tanto, preparar el laboratorio y trabajar en él, con el fin de ver los progresos anhelados, llevan su tiempo, por lo que una vez más hay que revestirse de paciencia y serenidad.

Si tantos años o siglos pudimos pasar sin tener ésta clave (la del Arcano), que no sea la impaciencia nuestra consejera, por lo tanto no nos dejemos llevar por lo fácil y sometámonos a la espera precisa, ya que ése es el camino que debemos recorrer.

Llegará un día en que si operas en paciencia, recibirás de tu propia naturaleza los frutos propios del árbol del paraíso.

Fulcanelli nos ilustra con sus palabras en el momento que se debe trabajar: Una cosa que nace de noche que necesita de la noche para desarrollarse y que sólo puede trabajarse durante la noche.

Así mismo otro alquimista, en este caso Eugéne Canseliet, afirma: La piedra filosofal se desarrolla en la oscuridad.

Es claro que no es capricho de nadie el esperar a que reine la majestad de la noche, sino más bien es un proceso lógico, normal y necesario, porque de otra manera no germinaría la semilla…

El sabio se refugia en la noche para trabajar junto con su consorte, se disponen a cambiar su naturaleza.

Nos hemos abandonado a la vida por mucho tiempo, teniendo como resultado, un desorden y el regreso al sendero de la iniciación nos exige esfuerzos de voluntad continuados, o mejor aún, superesfuerzos.

Necesitamos de una disciplina que nos impulse siempre hacia nuestra meta. Ya sea a favor del viento o contra todos los vientos.

Nuestra vida he de ser y transcurrir en completa armonía, no se trata de ir anunciando a discreción lo que uno vive y practica, más bien se trata de ser consecuente con lo que uno está viviendo, por lo mismo, dentro de esa interiorización que se requiere, debemos ser pacientes para poder disfrutar de los frutos de la acción, en su momento justo y no antes.

No pretendamos llegar a santos sin haber reconocido que somos diablos. Para convertirnos en santos, debemos destruir antes, todas las imágenes tenebrosas que cargamos en nuestro subconsciente. Todos los filósofos empezaron del mismo punto, es decir desde la ignorancia.

El alquimista errante pierde el tiempo, solo su propia naturaleza puede hacerle que retome el camino correcto, las amonestaciones pueden ser severas y por lo mismo no dejarle descansar, hasta que retome el sendero correcto, el camino de la perfección.

El hombre es traído a la perfecta luz por cuatro caballos, que son: Voluntad, Fe, Ayuda y Amor. Lo que el hombre tiene voluntad de hacer, lo hace, pues también tiene el poder de hacerlo. Un conocimiento de ese poder es Fe, y cuando la Fe se mueve, el alma comienza a volar. La fe egoísta no nos conduce a la luz. El peregrino no está solitario en el camino hacia la luz, y nunca escala las alturas si no ayuda a otro a alcanzarlas. El caballo que toma la delantera en el camino hacia la vida espiritual es el Amor; el Amor puro de egoísmos[5].

Será menester tener la paciencia de Job para poder llegar al nacimiento segundo y no caer en el abismo. Por lo que el alquimista, como ya comentábamos anteriormente, es probado muchas veces. Las pruebas tanto en los mundos internos como en el mundo físico, son puestas por la Ley Divina, aquella que todo ve y que conoce de nosotros hasta lo más íntimo. Su justicia siempre es objetiva e imparcial y aunque nos cueste reconocerlo recibiremos siempre lo que merecemos. Y esto no solamente es aplicable al camino de la iniciación o alquímico, sino también a la misma vida común y corriente.

Se dice que Dios escribe con renglones torcidos, pero no hay duda que nada ocurre ni se mueve sin su consentimiento. De esta forma, es necesario que nuestra paciencia sea inagotable y que nuestra humildad nos permita entrar en el jardín de las delicias, donde podamos disfrutar de todo sin miedo a ser reprendidos.

El alquimista activo y ya forjado en la fragua encendida de Vulcano tiene una regla, que como tal se obliga a cumplirla. No es una conducta caprichosa sino más bien, es el modo más correcto para seguir en esta vía, sin miedo a verse truncada en su marcha hacia la autorrealización: Debe decir poco, hacer mucho y callar siempre.

Se dice que el silencio es la elocuencia de los sabios, un silencio que implica respetar a los demás, pues cada uno mantiene sus propias ideas, pensamientos y en general una manera de ver la vida según su criterio. Por lo tanto, no interferir en los demás, es saber que se encuentran en un nivel del Ser distinto…

La vida espiritual es consecuencia de un trabajo interno, cimentado en experiencias vividas y no en teorías leídas. Puesto que al fin y al cabo las teorías no conducen más que a llenar con unos pocos datos nuestro intelecto, que incluso en un momento, dado puedan que nos sirvan o que sean un obstáculo en nuestro desarrollo interior.

En el trabajo alquímico, hay momentos de reposo y otros de acción, tal vez la mente ordene y hasta exija descender a la novena esfera para unirse con su consorte, pero si el período que sé esta viviendo es de reposo, debe respetarse. Nunca se debe violentar a la naturaleza, es aquí donde podemos comprobar la sabiduría innata de la Madre tierra, invitándonos a que sigamos sus pautas.

Si hay períodos de sequía y otros de lluvias, es porque se requiere que todo fenómeno natural se vaya ubicando en su lugar, de manera natural y no forzada.

El trabajo ha de ser con fuego vivo, que produzca la combustión requerida y con agua que lubrique la tierra donde debemos labrar, así encontraremos tiempo para sembrar, esperar y cosechar.

Los antiguos designaban a menudo la alquimia con el nombre “Agricultura Celeste”, porque ofrece en sus leyes, en sus circunstancias y en sus condiciones la más estrecha relación con la agricultura terrestre.

Hoy por hoy podemos hablar de las cosas por sus formas, pero hablar de las mismas cosas por su naturaleza es muy distinto, y al fin y al cabo, lo que más nos interesa es llegar a la raíz de todo. Para ello es menester que nos mantengamos en serenidad, y bien alertas, para no dejarnos llevar por la fantasía y creencias de nuestra charla y miedos mentales.

Nuestra serenidad, voluntad y paciencia son probadas constantemente, el alquimista debe convertirse en un ser humano totalmente equilibrado, lejos ya de ser víctima de sus deseos o apetitos carnales. El animal del deseo, es tan denominador y avasallador que si no se está muy sereno y firme en el trabajo que hemos emprendido, termina subyugándonos en su propio círculo vicioso, impidiéndonos por lo mismo, proseguir con fuerza en tan magna Obra.

La serenidad nos permite ver con sosiego y calma, la amenaza que nos acecha; nuestra calma conscientita, nos permitirá observar y retirarnos para no ser atropellados por el fuego arsenical o fuego venenoso, que el deseo descontrolado lleva en sus entrañas. La luz arsenical, es aquella que nace de los instintos más pasionales del individuo, incluso podríamos decir también, de nuestros apetitos carnales, sexuales.

El fuego o luz arsenical, es alimentado por nuestros defectos de tipo psicológicos, es lo que los alquimistas del medioevo venían a calificar como el mercurio seco, el cual debería ser eliminado para que se pudiera desarrollar el trabajo con el mercurio rojo, imprescindible para que el azufre lo pueda fecundar y así dar paso al nacimiento segundo.

Es importante que sepamos caminar, de manera firme y sin dudas, ya que el sendero es largo y las dificultades nos acechan constantemente. El símbolo adquiere en esta filosofía una gran importancia, ya que es el modo y medio por el cual se transmite la enseñanza regeneradora que estamos estudiando y como pichones aplicándola según la capacidad de comprensión en la que nos encontramos.

La serpiente con cabeza de toro o macho cabrío o incluso, con cabeza de perro, suelen hacer alusión al fuego animal, que está en cada uno de nosotros.

En muchos casos el símbolo es dual, por lo que hay que ver el emblema sin prejuicios y comprendiendo muy bien todo su significado. Por ejemplo, si hemos dicho primeramente que la serpiente con cabeza de toro alegoriza al fuego animal, también diremos que ésta misma divisa  puede hacer alusión al verbo, ( la palabra.)

La serpiente con cabeza de perro, es una alegoría al mercurio de la filosofía secreta, mediante el cual se puede realizar la Gran Obra.

Así encontramos una alusión a la serpiente regeneradora en el Bhagavad Gita en su texto 28 C. 10: De las armas soy el rayo; entre las vacas yo soy la Surabhi, productora de abundante leche. Entre los procreadores yo soy Kandarpa, el dios del amor, y de las serpientes soy Vasuki, la principal.

Un ejemplo claro de la dualidad del símbolo lo  tenemos en la serpiente de bronce que sanaba a los israelitas  en el desierto y la serpiente Pitón de siete cabezas que Apolo hirió con sus dardos. La primera hace alusión a la parte regeneradora llamada por los indostaníes “Kundalini”, y la segunda, a la serpiente tentadora o degeneradora.

Hablando de la doctrina de los Naasenos, Hipólito dice que la serpiente mora en todos los seres y cosas, como si los seres fueran los templos. A la serpiente se consagra todo santuario, toda iniciación y todo misterio. Esto nos hace recodar (dice, C. G. Jung) inmediatamente la siguiente frase de la Tabula Smaragdina: Este es el Padre de la realización de todo el mundo.

Estos Naasenos dicen que la serpiente es la sustancia húmeda, exactamente lo que decía también Tales de Mileto para quien el agua era el elemento originario, y que ningún ser en general, ni los inmortales ni los mortales, ni los vivos, ni los inanimados, puedan existir sin ella.

Esta definición de la serpiente coincide con la del mercurio alquímico, que es igualmente un agua, precisamente el agua divina. Es lo húmedo radical y el espíritu de la vida, que mora no sólo en todas las criaturas vivas sino además como alma del mundo, en todo lo existente.

Hipólito continúa: A ella (la serpiente) están subordinadas todas las cosas, y ella es buena, y contiene en sí todo, como en el cuerno del toro unicornio. Ella da la belleza y la madurez  de todos los seres… De suerte que la serpiente es, lo mismo que el cuerpo del unicornio, un alexifármaco y además el principio que hace madurar y realizar todas las cosas.

Añade Hipólito: La serpiente lo penetra todo pues es como si proviniera del edén  y se dividiera en cuatro principios.

A continuación pongamos atención al siguiente monólogo, el cual describe con una precisión inigualable a nuestra serpiente:

“Soy el dragón impregnado de veneno, que está en todas partes, y al que fácilmente se puede alcanzar. Aquello sobre lo que descanso y que descansa en mí, será captado por aquel que oriente su búsqueda según las reglas del arte. Mi agua y mi fuego destruyen y reúnen; de mi cuerpo extraerás  al león verde y rojo. Pero si no me conoces bien, destruirás tus cinco sentidos con mi fuego. Mi nariz exhala cada vez más fuerte un veneno que ha causado la muerte a muchos. Por ello necesitas separar con arte lo burdo de lo fino, si no quieres deleitarte con la pobreza extrema. Te regalo las fuerzas de lo masculino y de lo femenino, así como también las del cielo y de la tierra. Con valor y amplitud de miras has de manejar los misterios de mi arte, si me quieres vencer con la fuerza del fuego, en lo cual muchos han sufrido daños en sus bienes y su trabajo. Soy el huevo de la naturaleza, sólo conocido por los sabios, los que, piadosos y modestos, obtienen de mí el microcosmos, preparados por Dios, el Altísimo, para todos los hombres, pero concedido sólo a los menos, mientras los más lo ansían inútilmente, a fin de que con mi tesoro puedan hacer bien a los pobres y no subordinen su alma al oro perecedero. Es llamado Mercurio por los filósofos; mi consorte es el oro (filosofal); Soy el viejo dragón, que se encuentra por doquiera en el globo terrestre, padre y madre, joven y anciano, muy fuerte y muy débil, muerte y resurrección, visible e invisible, duro y blando; bajo a la tierra y subo al cielo, soy lo superior y lo inferior, lo más ligero y lo más pesado; con frecuencia se invierte en mí el orden de la naturaleza, por lo que respecta a color, número, peso y medida; en mí está encerrado, salgo del cielo y de la tierra; soy conocido y no existo por completo ni en absoluto; en mí lucen todos los colores y todos los metales, gracias a los rayos del sol. Soy el carbunclo del sol, la nobilísima tierra aureolada, por medio de la cual puede transformar en oro el cobre, el hierro, el estaño y el plomo”. (Aurelia Oculta, parte II)

Esta claro, que los misterios encerrados en las frases veladas eran dirigidos solo a quien ya sabía de estos trabajos, así mismo nos quedamos admirados en todas las verdades que con el tiempo el trabajador en la Obra puede ir desvelando y por lo tanto conociendo su verdadero significado, pedimos, una y otra vez, que nos mantengan en la comprensión de estos misterios. Para muchos, frases incoherentes que están más cerca del diablo que de Dios, sin embargo para otros, loables palabras que encierran el Gran Amor que existe por la humanidad doliente, ese Amor maternal que todo le perdona y que nada exige.

Es importante que caminemos hacia el Ser, siendo Él, el fundamento de todas nuestras virtudes. Ya que si nos olvidamos de nuestra Divinidad, quedaremos más pronto que tarde en desgracia, y de nada nos habrá servido todo el trabajo realizado.

“En paciencia poseeréis vuestra Alma”, nos dice el Maestro de Maestros. Así mismo el matrimonio formado por A.y D. Meurois-Givandan, en su vivencia en el Tibet, y para ser más concretos en el Shambhala, narran una forma de comportamiento, que todo aspirante a la Luz debería tenerla muy presente a la hora de vivir, compartir, y en definitiva a la hora de relacionarse con los demás:

“El equilibrio sagrado nace del encuentro entre la sabiduría y el amor. Recoged como se debe esta verdad suprema.” Tomando el amor como resultado de una actitud casta y el conocimiento o sabiduría que se deriva de una vida interior profunda, fundamentada en experiencias reales y objetivas, que no son otra cosa más que el reflejo de una manera de vivir, dentro de unos principios esotéricos.

En la edad media a la serpiente llamada por los griegos Ouroboros se le asimilaba con el  dragón y se le imponía una actitud y un valor esotéricos, semejantes a los de la serpiente helénica. Dada la importancia de este emblema, es, con el sello de Salomón, el signo distintivo de la Gran Obra, aunque su significado sigue siendo susceptible de interpretaciones varias. No obstante, por regla general, la cabeza del dragón o del Ouroboros, señala la parte fija, y su cola, la parte volátil del compuesto.

Rescatamos un fragmento de los VII Sermones ad Mortuos de Basílides de Alejandría:

Abraxas es el dios que es difícil conocer. Su poder es el supremo, pues el hombre no lo percibe en absoluto. El Hombre ve el summun bonum (bien supremo) del Sol, y también el infinun malum (mal infinito) del Diablo, pero no ve a Abraxas, puesto que es la vida indefinible misma, que es la madre de lo bueno y lo malo. Lo que es dicho por el Dios-Sol es vida. Lo que es dicho por el Diablo es muerte. Sin embargo, Abraxas pronuncia la palabra venerable y la maldita, que es, al mismo tiempo, la vida y la muerte. Abraxas genera la verdad y la falsedad, el bien y el mal, la luz y la sombra con la misma palabra y la misma acción. Por lo tanto, Abraxas es verdaderamente el terrible. Es la plenitud, que se une a la vacuidad.

Es la sagrada unión; es el amor y la muerte de él; es el santo y su traidor.

Es la luz más brillante del día y la más oscura noche de locura.

Así el terrible Abraxas. Ante él, no existen preguntas ni respuestas.

Es la vida de la creación.

Es la actividad de la diferenciación.

Es el amor del hombre.

Es la palabra del hombre.

Es tanto el resplandor como la sombra oscura del hombre.

Abraxas, para los gnósticos es El Fuego Cristico.

IV  El Arte

El arte en general es un procedimiento para hacer algo. “Arte de Amor”, así se calificaba también a la alquimia y fue Artegio quien escribió el libro secreto acerca del arte oculto y de la Piedra filosofal.

Petrus Toletanus, hermano de Arnoldo de Villanova, célebre médico y filósofo, escribió en el siglo XIII, el tratado de Rosarium Philosophorum, en el que expresa:

Haz del hombre y de la mujer un círculo redondo, extrae de él un cuadrado, y un triángulo de éste. Haz redondo el círculo, y recibirás la piedra filosofal.

Este arte no requiere más que la piedra, se puede y se debe decir, que se encuentra en la naturaleza de ambos, por lo que no es de extrañar que de la misma manera se llamara “Arte agrícola”, pues al fin y a la postre se trata de trabajar en la naturaleza viva y labrar nuestra propia tierra.

“Arte de Amor”; lamentablemente a la palabra “Amor” se la ha tratado con demasiada ambigüedad, ya que, en estos tiempos materialistas y consumistas, todo lo consideramos amor y todo lo hacemos con amor. Sin embargo, que distinto significado adquiere para un Maestro del Arte esta palabra tan usada y en muchos casos despreciada e infravalorada.

Así nos habla sobre el Amor el M. Samael Aun Weor:

El amor comienza con un destello de simpatía,

Sé substancializa con la fuerza del cariño y

Se sintetiza en adoración…

Un matrimonio perfecto es la unión de dos seres,

Uno que ama más, y otro que ama mejor;

El amor es la mejor religión asequible.

Y añade H. Trismegisto, el tres veces grande:

Te doy amor en el cual está contenido todo el Sumun de la Sabiduría.

En nuestro sistema solar está la estrella de Ors, ésta estrella con la que estamos todos completamente familiarizados, nos proporciona luz y calor, sin ella nada en la naturaleza podría existir. De la misma manera, nos es completamente natural la luna, satélite de la tierra, la cual tiene sus influencias sobre las plantas, mares, etc.,

Esta estrella y su satélite, sol y luna, son dos astros completamente distintos, ya que uno se ve durante el día y el otro, principalmente, en la noche.

Curiosamente, en la mayoría de los dibujos alquímicos encontramos estos dos astros, (en su silencio) haciendo alusión a los opuestos, en definitiva a la misma enseñanza hermética de todos los tiempos, (imposible sería operar en el arcano sin el sol y la luna)

Pero ¿cómo puede ser posible si a todas luces son opuestos?.

El arte del alquimista, es el de lograr, que los opuestos se reconcilien, fusionándose, para así cristalizar a un cosmos que gravita en orden y en  armonía.

Estos astros vienen a simbolizar también, al hombre y a la mujer. Opuestos completamente, como el sol y la luna, tanto en su Psicología como en su morfología, no obstante deben gravitar los dos en concordancia.

Es aquí donde podemos comprobar, que los símbolos alquímicos guardan unas enseñanzas, claras y concisas, para quien conoce de estos misterios.

En el libro titulado “La gloria del mundo” de Roberto Valensis, se puede leer ésta gran verdad:  El sol y la luna deben copular como un hombre y una mujer, pues de otro modo no puede conseguirse nuestro Arte, y toda otra enseñanza al respecto es falsa y errónea.

Así que viendo no ve y oyendo no escucha, es como permanece por siglos el animal intelectual; es triste hacer estas afirmaciones, pero sentimos que es más grave la negación del ser humano a despertar de su sueño, donde permanece atrapado en una ilusión que es la misma vida común y corriente…

Raimundo Lulio en el siglo XIII escribió lo siguiente:  Y así como Jesucristo, de la estirpe de David, asumió voluntariamente la naturaleza humana para liberar y redimir a los hombres, prisioneros en el pecado a causa de la desobediencia de Adán, así también en nuestro Arte, lo que ha sido mandado por uno es absuelto, lavado y liberado de esa mácula por otro, su contrario.

Tanto el hombre como la mujer deben llegar a formar una pareja que se complemente, así como que se sepa perdonar los errores, teniendo siempre presente, que se han unido, no para fornicar o disfrutar de un placer carnal, sino para (entre los dos) ir creando los cuerpos que nos permitan, a través del arte alquímico, nacer a una nueva vida trascendental, dentro de esta vida terrenal. El nacimiento segundo es un nacimiento espiritual y ése fenómeno se consigue trabajando hombre y mujer, sol y luna, alquímicamente.

Diremos que Al, quiere decir Dios; y quimia trabajo; por lo tanto la alquimia es un trabajo para Dios[6]. Tal es el nombre bajo el que se disimulaba (según algunos autores) entre los árabes el arte sagrado o sacerdotal, que habían heredado de los egipcios y que el Occidente medieval debía más tarde acoger con tanto entusiasmo.

Es cierto que en nuestro caos psicológico, se encuentran los instintos más bestiales, y en tal naturaleza y en semejantes condiciones, no es posible vivir una vida espiritual plena de experiencias reales, es por eso que San Pablo, en Corintios, C. XV; V. Del 34 al 50 dijera entre otras cosas: Lo primero es lo animal y lo segundo lo espiritual.

Teniendo bien presente las palabras de San Pablo, nos ponemos a edificar nuestra obra desde nuestra nadidad insignificancia y negación de nosotros mismos como pordioseros a las puertas del Templo de la Ley pidiendo misericordia para tener la posibilidad de edificar sobre la piedra o roca, que ésta sea la base de nuestras obras, que se cimiente de manera firme y que nada ni nadie pueda destruir aquello que sea levantado a favor de la realidad más aplastante que mora en nuestro interior.

San Pedro detenta las llaves del Paraíso, aunque una sola basta para asegurar el acceso a la morada celeste. Pero la llave primera se desdobla, y estos dos símbolos entrecruzados, uno de plata y el otro de oro, constituyen, con el trirreme, las armas del soberano pontífice, heredero del trono de San Pedro. La cruz del Hijo del hombre reflejado en las llaves del Apóstol, revela a los hombres de buena voluntad los arcanos de la ciencia universal y los tesoros del arte hermético. Ella sola permite a quien posee su sentido abrir la puerta del jardín cerrado de las Hespérides y tomar, sin miedo para su salvación, la Rosa del Adeptado.

Todo trabajo alquímico se debe convertir en el arte más refinado y sublime imaginado, ya que si no realizamos el trabajo con esmero, cuidado, precisión y concentración, no es posible hacer de la piedra grosera una piedra útil.

Siempre el fuego debe permanecer vivo, pero no tanto que produzca un incendio y arrase cuanto encuentre, ni tan poco activo que no consuma la escoria.

Mientras nuestra propia naturaleza siga fabricando el mercurio común, no pasaremos de formar parte del engranaje de lo que llamamos vida humana.

Fabricar el mercurio de los sabios es una labor bien distinta, ya que implica realizar una producción artística, donde nos separamos de lo vulgar para unirnos por medio de las bodas alquímicas con nuestra realidad, hoy por hoy olvidadas completamente por el animal intelectual.

El ser humano en su más hondo sentir clama por la exaltación de sus principios espirituales; pero se ha perdido…, su memoria le es infiel, y desconoce como recuperar esos principios vinculados a la Gran Obra del Padre.

Regresar al arte de los filósofos es necesario para que empiece a brotar nuestra naturaleza interna, que nada tiene que ver con lo que hemos creado de manera mecánica.

Hoy podemos decir que somos el producto de nuestros miedos y de nuestras apetencias desordenadas, somos chacales, devorando la carroña de la vida, y lo que es peor, nos sentimos sembradores de dulces sentimientos… Así mismo nos vemos en el peldaño más elevado de nuestra civilización, amargos sueños son los que nos inundan, mas insistimos en verlos como panacea…

Los alquimistas, aquellos que supieron trabajar en el arte hermético, nos hablan y nos muestran que en esta vida no es oro todo lo que reluce, más bien, es la densidad del plomo la que nos impide elevarnos hacia las alturas espirituales.

Más sin embargo, al árbol se le conoce por su fruto, así Melchior da seguidamente una paráfrasis alquímica del himno Mariano:

Salud a ti, oh hermoso fulgor del cielo, luz radiante del mundo; aquí te unes con la Luna, surge la cinta de Marte y la conjunción de Mercurio.

Sobre todo de estos tres, nace en el lecho del río, en virtud del magisterio del arte, el poderoso gigante a quien buscan millares, millares de veces, después que estos tres se disuelven en sí mismos, no en agua de lluvia, sino en agua mercurial, en esa goma nuestra bendita que se disuelve por medio de sí misma y que se llama esperma de los filósofos.

Entonces procura él rápidamente unirse amorosamente con la virginal novia y fecundarla en el baño con mesurado fuego. Pero la virgen no queda grávida inmediatamente si no se la besa en frecuente abrazo.

Luego lo recibe en su cuerpo y así nace el embrión portador de fortuna, y esto de acuerdo con el orden de la naturaleza. Después, en el fondo del vaso, aparece el fuerte etíope quemado, calcinado, descolorido y totalmente muerto y sin vida.

El etíope pide ser sepultado, bañado con su propio líquido y calcinado lentamente, hasta que vuelva a surgir del intenso fuego en resplandeciente figura… ¡He aquí una maravillosa reconstitución o renovación del etíope! En virtud del baño del renacimiento, él se da un nuevo nombre que los filósofos llaman azufre natural y su hijo, que es el Lapis Philosophorum.

Ved, es una cosa, una raíz, una esencia a la que nada exterior se agrega, pero a la cual se le quita mucho de lo superfluo mediante el magisterio del arte..

Es el tesoro de los tesoros, el supremo elixir filosófico, el misterio celeste de los antiguos. Bienaventurado el que lo encuentra.

El que lo vio escribe y habla abiertamente y yo sé que el suyo es un testimonio verdadero. ¡Sea loado Dios por toda la eternidad!

Enigmas, enigmas y más enigmas, todo se relaciona con el Uno y todo guarda la estrecha relación de la verdad inconmensurable, palabras para poder llegar a ese nacimiento tan anhelado por quien conoce de estos misterios.

Cuerpo volátil, incontrolado y frágil eres, pero en el trabajo con el fuego y el agua  pasarás a ser fuerte, consistente y natural como el aire que no se ve, pero se siente en su presencia.

Tal es el caso de Leriche, humilde maestro herrador. Adepto ignorado y poseedor de la gema hermética.

Este hombre de bien, de una excepcional modestia, hubiera quedado desconocido para siempre si Cambriel no se hubiera tomado la molestia de nombrarlo, contando con detalle cómo se las arregló para reanimar al lionés Candy, joven de 18 años al que una crisis letárgica iba a llevarse en 1774.

Leriche nos muestra lo que debe ser el verdadero sabio y de qué manera debe vivir. Si todos los rosacruces se hubieran mantenido en esa reserva prudente, si hubieran observado la misma discreción, no tendríamos que deplorar la pérdida de tantos artistas de calidad arrastrados por un celo malsano, una confianza ciega o empujados por la irresistible necesidad de atraer la atención.

Arte, o mejor diríamos, un bello arte, es como consideramos al trabajo alquímico. El material a preparar no es tosco, ni es áspero, más bien es delicado y suave. La torpeza por parte del artista se paga muy caro, ya que queda paralizada la obra. La brusquedad en el trabajo no es propia de quien conoce la naturaleza del arte alquímico, es más bien consecuencia del animal que hay que dominar, la bestia halada, representada por el dragón que cae bajo el pie de San Miguel Arcángel o de San Jorge.

No se puede concebir una persona ruda en este trabajo, no es posible.

Hay que convertirse en adorador, donde el esmero hacia la Obra implique un cambio total de nuestra naturaleza. El individuo irracional, brutal, no está llamado a convertirse en parte ejecutante del nacimiento segundo, a no ser de que haya un cambio total de su naturaleza, y que muestre su verdadera esencia, aquella que anhela profundamente unirse a lo inmutable, y erradicar sus más bajas pasiones eliminado al enemigo oculto.

Se dice que para el perdido todas las puertas permanecen cerradas menos una, la del arrepentimiento.

El arrepentimiento tiene que nacer de nuestra conciencia, donde están guardados todos los valores del Ser.

Los valores del individuo están relacionados con los objetivos de la vida, quien solo le interesa hacer dinero, tendrá sus valores depositados en las cuestiones materialistas, más quien su anhelo en la vida sea aprender y auto realizar todas las partes autónomas que como ser humano tenemos, buscará la manera y forma para encontrar las claves que permitan activar nuestra máquina humana en todos los aspectos, tanto externos como internos.

El que tiene oídos para oír, oiga lo que el Espíritu de la doctrina dice a los hijos de la ciencia acerca del Adán terrestre y del Adán celeste a que aluden los filósofos con las siguientes palabras:

Cuando hayas obtenido agua de la tierra, aire del agua, fuego del aire, tierra del fuego, poseerás perfecta y completamente nuestro arte.

El arte alquímico nos permite activar las fuentes de energía que están en nuestra escondida naturaleza, esa naturaleza que es metafísica y por lo mismo no puede ser vista con los ojos de la carne.

Se requieren, por lo tanto, facultades que sobrepasen a nuestros sentidos ordinarios, para poder apreciar cuanto nos promete el arte alquímico.

Es sabido que el ser humano, así como todo tipo de animales y seres vivos, mantiene en su cuerpo ciertas energías que le permiten seguir, no solo viviendo, sino siendo copartícipe del engranaje de la naturaleza, que es la manifestación cósmica.

Pero si tuviésemos que buscar cual de los seres vivos utiliza la energía de mayor poder, observaríamos que obviamente es el animal intelectual.

En su energía creadora está la semilla con la que podemos, hombres y mujeres, formar una nueva vida.

Siendo la creación más completa de la naturaleza, ya que reúne todos los elementos con los que se pueden hacer una obra distinta a la del reino animal irracional.

Sobre esto Krisnha anuncia:

“Todos los estados de existencia (ya sean en la bondad, la pasión o la ignorancia) se manifiestan mediante Mi energía. En un sentido Yo soy todo, pero soy independiente. Yo no estoy bajo las modalidades de esta naturaleza material.” (Bhagavad Gita, texto 12, C.7)

Solo el animal intelectual puede, en un momento dado, utilizar su capacidad cognoscitiva, por lo tanto, sentir emocionalmente y procrear de acuerdo a las necesidades humanas.

Esto es justamente lo que hace al individuo, ser el único artífice capaz de realizar la obra alquímica (que le permitirá llegar a las Jerarquías Superiores)

Sí, es cierto que en el pasado a la alquimia se le concedió principalmente el valor de fabricar oro y plata, pero ésta, era una manera velada de entregar el principal propósito de la práctica alquímica, ya que bajo esta afirmación se escondía el cambio de nuestra personalidad lunar (plata) a una personalidad solar (oro)

Es un hecho que nuestra naturaleza está en peligro, más sin embargo, sí le concedemos el valor que tiene es posible que de ser tierra estéril (para la autorrealización), pase a convertirse en tierra fértil.

La tierra que es cuidada, aquella que se le trata con esmero, aquella donde se arrancan de raíz las malas yerbas, aquella donde se riega con mesura y la que fue protegida de los abrojos, no puede ser olvidada, ni entregada a la pasividad de quien conoce los secretos para una buena cosecha.

El agricultor es llamado a trabajar en su propia tierra filosofal, tierra donde debe hacer que broten los frutos del árbol de la Ciencia del bien y del mal.

En el pasado nos alimentamos del fruto del mal, y ahora con nuestro trabajo, hemos de recoger los frutos del bien para nuestra propia salvación.

Una alimentación continuada y constante siempre del mismo vaso[7].

Si realizamos nuestro trabajo alquímico, cambiando de vaso, sin la autorización de nuestro Padre que está en secreto, (nuestro Real Ser) procederemos a adulterar nuestras energías, y por lo tanto, el resultado del trabajo es una operación amorfa.

De esta forma nuestra obra sería la consecuencia de un arte subjetivo, surrealista y fantasioso, lejos del verdadero objetivo alquímico, que busca la Obra  más real y bella que ser humano pueda llegar a conocer en el arte del amor, también llamada como “Fusión mística”.

En nuestro arte las palabras han de ser equilibradas, medidas y pesadas, ya que de lo contrario es muy probable que se desate un pavoroso incendio y destruya todo el trabajo realizado con anterioridad. Así mismo, las aguas perderían su buen cauce y realizarían estragos por donde pasaran, dejándole al alquimista su Obra hundida en el caos.

También se le calificaba a la alquimia como “Arte de música”, encontrándose en distintas edificaciones, principalmente catedrales así como casas, iglesias, hospitales, etc., músicos, partituras, instrumentos musicales etc., estos sirvieron de mediadores para la difusión de las imágenes del Arte Sagrado.

V   La iniciación

Como todo método que conduce a la plena realización del Ser, la alquimia se basa en una iniciación. No hay diferencia alguna entre el nacimiento eterno, la reintegración y el descubrimiento de la piedra filosofal.

Los misterios iniciáticos se establecieron con el fin de nacer a una nueva vida…[8]

Aquellas almas que estando en la búsqueda de su Dios interior no se conformaban con las enseñanzas dogmáticas e impositoras establecidas, vislumbraron la posibilidad de entrar en el camino de la iniciación, donde se interrogaban sobre cuestiones metafísicas, propias de inquietos investigadores, sin miedo a un castigo, ni a una condena en los infiernos, impulsados con la sed de búsqueda que trasciende el escepticismo y el materialismo. La iniciación siempre estuvo abierta dentro del marco esotérico.

Todos los libros sagrados hablan para iniciados, así como las grandes catedrales, que fueron construidas por y para iniciados, ellos podían ver en donde aparentemente no había nada…

Las catedrales góticas tienen su fachada construida según las líneas esenciales del símbolo alquímico del espíritu, y su plano calcado de la huella de la cruz redentora. Todas presentan, en el interior, esos atrevidos cruceros de ojivas cuya invención corresponde propiamente a los frimasones, constructores esclarecidos de la Edad Media. De tal manera, que los fieles se hallan, en los templos medievales, colocados entre dos cruces, una inferior y terrestre y la otra superior y celeste, hacia la que aspiran, pero que sus miradas tan sólo no les permiten alcanzar. De esta manera nos ha  ilustrado Fulcanelli. Sobre las construcciones iniciaticas que fueron expuestas de manera pública, pero a la vez escondían los secretos más buscados para quien no era capaz de someterse a las reglas de los constructores…

Toda Obra sagrada tiene varias interpretaciones, una la del iniciado, que conoce los misterios, y otra la del ignorante que observa el dedo, pero nunca mira hacia donde señala.

Hemos dicho que la iniciación es el nacimiento o comienzo a una nueva vida, se nace a una nueva espiritualidad, pero antes de que exista un nacimiento tiene que haber una muerte, en este caso del ignorante, mejor diremos de la ignorancia, para dar luz entonces al Neófito.

Así se le preguntó al Maestro Samael, ¿Es cierto que uno pasa las primeras iniciaciones inconscientemente? Y respondiendo dijo: Son las primeras iniciaciones de Misterios Menores, son el sendero probatorio, lo fundamental en nosotros son las grandes iniciaciones, de Misterios Mayores, el trabajo en la Gran Obra.

Por otro lado nos dice Fulcanelli: El día de Ramos o de Pascua Florida, los alquimistas tienen costumbre de emprender su Gran Obra.

El autor de la fuente de los enamorados de la ciencia, realiza un homenaje a la naturaleza, y dice así:

Esta fuente de valor

Es de una Dama de honor

Que Naturaleza es llamada

Y que debe ser muy honrada.

En los misterios de Eleusis existían bailes al desnudo y cosas inefables. La Magia sexual era la base fundamental de esos misterios. Entonces nadie pensaba en porquerías, porque el sexo era profundamente venerado. Los iniciados saben que en el sexo trabaja el Tercer Logos.

En allende la noche de los siglos, los iniciados recuerdan todavía a Mitra entre los Parsis, Eleusis, Samotracia, Lemmos, Efeso, etc., entre los Griegos.

Formidables fueron los colegios iniciáticos de Bibractis y Alexis entre los Galos Druidas. Inefables e indescriptibles por su belleza y esplendor  resultaron los misterios de Helio polis   en Siria; Tara en Irlanda, etc., etc., etc.

Los Druidas sacerdotes de los Celtas, practicaban al decir de Plinio, la magia y los misterios en sus cavernas, según comprueban también César y Pomponio Mela.

Los austeros y sublimes Hierofantes Druidas, coronados de roble, se reunían solemnes bajo la pálida luz de la luna, para celebrar sus Misterios Mayores, especialmente en la Pascua de primavera, cuando la vida resucita pujante y gloriosa.

Los colegios iniciáticos se cerraron en oriente con la barbarie militar de Alejandro y en el occidente con la violencia Romana. La ciudad de la Cote d´or , junto  a St. Reine, fue ciertamente la tumba para la iniciación Druídica, todos los Maestros y Sibilas fueron vilmente degollados por las hordas sanguinarias de Roma, sin consideración alguna.

Igual suerte fatal y dolorosa cupieron a Bibractis, la émula gloriosa de Menfis y siguieron en número de víctimas Atenas y Roma cuyo colegio iniciático contaba con 40.000 alumnos…

Los misterios de Eleusis aún existen todavía secretamente. El gran iniciado Báltico, Von Uxkul es uno de los más exaltados iniciados de esa escuela.

Nuestro sueño y ceguera se manifiesta, ya que la confusión, es muy grande y el camino a seguir es oscuro…, debemos retirarnos o mejor dijéramos apartarnos de nuestra actual visión de las cosas, para poder apreciar con más claridad los procesos que tenemos que comprender en nuestra actual manera de vivir.

No es suficiente con llegar al punto de partida, hay que emprender una ruta segura y por ello no menos difícil, ya que la perfección y la coronación de la victoria implican superación, comprensión, aceptación y sobre todo decisión así como una firme determinación a terminar lo que se ha iniciado, sabiendo que no hay paso atrás, pues de nada nos sirve comer lo que ya hemos vomitado.

Una vez que nos hemos decidido a entrar en el interior de nuestra tierra filosofal, tendremos que ahondar en nosotros mismos, comprendiendo todos los procesos mentales, así como emocionales, para llegar a la aceptación de nuestra realidad, y no estar viviendo bajo el prisma de la ilusión, que nos impida conocer las cosas tal como son.

Conozcamos los procesos alquímicos antes de llegar a trabajar en la cámara nupcial, de lo contrario estaríamos operando a ciegas.

La calcinación (1), implica someter a uno o varios minerales a un calor muy elevado para que se desprenda el agua, y las sustancias volátiles.

Es necesario que nuestros términos de expresión sean acordes a la terminología alquímica, con el fin de que el buscador, empiece a reflexionar en los términos propios de quien inicia un trabajo de tipo superior, y cómo pueden ser aplicados en nuestra vida.

De seguro encontrará la respuesta en toda ésta Obra, si el lector es perseverante y tiene sinceros anhelos de encontrar el puzzle finalmente terminado.

La sublimación (2), no es más que el paso directo de un cuerpo del estado sólido al estado gaseoso, por la acción del calor.

La solución (3), es el líquido homogéneo resultante de la disolución, de cualquier sustancia.

La putrefacción (4), es el proceso de descomposición.

La destilación (5), es la operación que tiene por objeto aislar por medio de la evaporización y la inmediata condensación, los componentes volátiles de una mezcla líquida, obteniéndose el agua destilada libre de impurezas.

La coagulación (6), es el resultado de la solidificación de una sustancia albuminosa.

La tintura (7), es la acción de teñir, configurándose la obra en los colores clásicos de la alquimia: negro, blanco, amarillo y rojo o púrpura.

Estos siete escalones o procesos, son los que el iniciado debe pasar, para así emprender en la cámara real la fijación, bajo la dirección del Ave Fénix, que renace de sus propias cenizas, cada vez más poderosa.

Los alquimistas han denominado a su materia, el libro, porque su textura cristalina y laminosa está formada por hojitas superpuestas, como las páginas de un libro.

Es muy común ver a los iniciados en este arte, con un libro cerrado, éste es el equipaje que portan con fervor, cuando parten rumbo a una nueva vida; ya que el libro es símbolo de todos los cuerpos brutos. Así procediendo de manera correcta se consigue el libro abierto, jeroglífico de la materia de la Obra…

Se cuenta que Apuleyo viajó a la Tesalia en busca de la iniciación y allí encontró a una sacerdotisa que se comprometió a enseñarlo, y le dijo que para recibir la sabiduría esotérica, él tendría que tomar la forma de pájaro, y en consecuencia le dio para tal efecto una pócima, que al tomarla Apuleyo en vez de convertirlo en pájaro, lo convirtió en burro, y por donde quiera que andaba  le daban de palos, lo maltrataban, lo cargaban de piedras y con trabajos duros y pesados hasta que al fin cansado de vagar y de sufrir, se sumergió siete veces al mar Egeo y después de esas siete sumergidas, se le apareció la sacerdotisa y lanzándole un manojo de rosas le dijo; que comiera de ellas para que readquiriera su antigua forma humana mientras llegaba el iniciador, para iniciarlo e instruirlo en los grandes misterios de la vida. Apuleyo así lo hizo y quedó instantáneamente convertido en hombre…

En este relato podemos comprobar una vez más el trabajo síntesis a realizar; no es posible ser iniciado sin el elemento femenino o masculino, así como sin la participación del Espíritu Santo, representado como paloma, pájaro o ave voladora. Hay que dominar la mente representada por el burro, Jesús el Cristo entró en la Jerusalén Celestial, montado sobre un asno, por lo tanto, haciendo clara alusión a su dominio sobre la mente, ya que el burro es un animal terco, como la mente, y hay que doblegarlo completamente. Por otra parte, el mar representa a las aguas espermáticas, aguas que hay que mantenerlas tranquilas fuera de toda pasión o tempestad. Y la Rosa al Cristo, flor esotérica por excelencia, representada por los Gnósticos Rosa Cruces  en el centro de la Cruz.

A la alta iniciación no se llega con el intelecto sino con el corazón; y existen verdaderos Maestros de la Fraternidad Blanca, que ni siquiera saben leer ni escribir, y sin embargo, son grandes sabios iluminados, (así nos lo dice el M. Samael Aun Weor)

El fundador del Gran Colegio de iniciados (en los mundos internos), de la

Venerable Logia Blanca es Sanat Kumara.

En los sagrados templos del viejo Egipto de los faraones, cuando el recipiendario esta a punto de sufrir las pruebas de la iniciación, un Maestro se acercaba a él y le murmuraba al oído, esta frase misteriosa: ¡Acuérdate que Osiris es un Dios negro!

La montaña de los adeptos, o el templo de los alquimistas, es un lugar de

oración, donde los iluminados extraen el oro filosofal…

Calcinación; Sublimación; Solución; Putrefacción; Destilación; Coagulación y Tintura. Estos siete términos, ya fueron develados y los transcribimos a continuación:

1. Calcinación: El mercurio recibe el fuego sagrado y se convierte en mercurio azufrado o azufre mercurial.

2. Sublimación: De aquí en adelante hay que redoblar la vigilancia, cuidando la práctica, a fin de que no aparezca de nuevo la negrura, es decir, se debe refinar mucho el acto amoroso, con el propósito de sublimar ésta naturaleza.

3. Solución: El mercurio ya ha abandonado el color negro y se ha convertido en una solución sagrada, lista para recibir el fuego.

4. Putrefacción: Las aguas del alquimista son negras, simbolizadas por el cuervo negro. En éste primer escalón, el aspirante solo tiene mercurio bruto.

5. Destilación: Dentro de las doce fases de la Gran Obra, es el de las de mayor importancia[9].

6. Coagulación: En esta etapa, el mercurio azufrado coagula en nuestra anatomía oculta, bajo la forma de cuerpos existenciales, primero el astral, luego el mental y más tarde el causal.

7. Tintura: La piedra filosofal o su acción sobre los metales viles.

El V.M. Samael Aun Weor, a través de sus investigaciones ha aportado múltiples datos a todos los estudiosos y practicantes de este arte, que en mayor o menor medida hemos podido comprobar la veracidad de sus afirmaciones.

Incluso nos aclara el término de “Imbibición” y dice así: Cuando los jugos sexuales son asimilados por nuestro organismo después de retirarnos de la hembra, decimos que hay imbibición. Entendemos éste termino de imbibición como transmutación.

Así mismo otro insigne trabajador en la Gran Obra, en éste caso Morienus, utiliza el término de “Imbibición” en la siguiente frase:

La ciencia de nuestro magisterio es un todo comparable a la procreación del hombre. Primeramente, el coito; en segundo lugar, la concepción; en tercero la imbibición; el cuarto, el nacimiento; y en el quinto, la nutrición o alimentación.

Es curioso como algunos alquimistas tuvieron acceso al Arcano. En el caso de Raimundo Lulio, quien realizara la Gran obra, recibió la clave en el mundo astral, y fue con esa llave maestra, como pudo trabajar a favor de su Dios interior y de la humanidad.

El alquimista es un obrero que trabajando en su propia construcción va pasando por distintas fases, todas ellas necesarias, mas permanecerá el tiempo más largo y difícil al inicio de la Obra. Esto a razón de que no se podría llegar a la culminación de la misma, si antes no se han ido poniendo unas bases firmes, que permitan sostener en pie todo el trabajo a realizar.

Es un trabajo fastidioso. El mismo Filaleteo lo proclama cuando dice: Nosotros, que hemos trabajado y conocemos la operación, sabemos con certeza que no hay labor más aburrida que la de nuestra primera preparación.

Por eso Moriano advierte al rey Khalid, que numerosos sabios se lamentaban siempre del fastidio que les causaba la Obra…

Es necesario que la base sea siempre de piedra o roca viva (el sexo), si por el contrario, edificamos sobre terreno blando o arenoso (teorías), no podría soportar el peso del conocimiento y se hundirá en las profundidades de la tierra, pero si la base es pétrea, no-solo sostendrá el trabajo en sí, sino que le dará firmeza, consistencia y sobre todo durabilidad.

San Pedro hace alusión a la piedra, es decir al sexo. En su C. 2 V., del 6 al 9 dice:

Por lo cual también contiene la escritura. He aquí pongo en Sión la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa, y a la que creyere en ella, no será confundido. Ella es pues honor a vosotros que creéis, más para los desobedientes, la piedra que los edificadores reprobaron esta fue hecha la cabeza del ángulo, y piedra de tropiezo, y roca de escándalo a aquellos que tropiezan en la palabra, siendo desobedientes, para lo cual fueron también ordenados. Más vosotros sois linajes escogido real sacerdocio gente santa, pueblo adquirido, para que anunciéis las virtudes de aquel que os ha llamado de las tinieblas a su luz admirable.

En el libro “La gloria del Mundo o la tabla del Paraíso” de Roberto Valensis, encontramos una referencia a la piedra muy interesante, y dice así Ethelius:

“Calienta nuestra Piedra hasta que brille como el mármol pulido; entonces se convierte en una Piedra mística y grande, ya que el azufre añadido al azufre la conserva dé acuerdo con su salud.”

Esto quiere decir que cuando lo húmedo y lo seco se han separado, lo seco que permanece en el fondo, y que se llama nuestra Piedra, es tan negro como un cuervo.

Este seco debe someterse a la cocción de nuestra agua, que había sido separada, hasta que pierda su negrura y se convierta en blanco como el mármol pulido.

Entonces es la Piedra mística o secreta porque se encuentra en un lugar secreto, en una sustancia universalmente despreciada, en la que nadie se le ocurriría  buscar el mayor tesoro de este mundo. Bien pudiera llamarse entonces la piedra oculta.

Esta obra que el iniciado emprende es una obra real, no es un pensamiento o una teoría y mucho menos, una distracción de la mente.

Es la construcción de su mismo Templo, el iniciado partiendo simbólicamente de peón, pasa por todos los puestos de la Obra, hasta llegar finalmente a convertirse en Arquitecto.

Recordamos a los Templarios como constructores de Catedrales, que no eran otra cosa más que la manifestación física de su propio trabajo interior, la creación y construcción de la Catedral del Alma, obra tanto interna como externa. La piedra sustituye al pergamino, y la ornamentación esculpida, acude en ayuda de la impresión prohibida, ya que en 1537 Francisco I prohibió el uso de la imprenta. Por tal motivo se empezaron a plasmar las grandes cátedras en piedra, bajo las formas de Iglesias o Catedrales. Donde se podía seguir estudiando la vía de la autorrealización del hombre, teniendo presente todas las dificultades que tal trabajo implica, simbolizado por las gárgolas.

Fulcanelli, escribió el libro de “Las Moradas Filosofales”, en donde se habla de una manera muy amplia sobre el proceso alquímico, que debe seguir  quien se inicia en esta ciencia transmutatoria. Haciendo referencia a las iniciaciones, Fulcanelli las denomina: “Corporeizar los espíritus” y a la Cristificación: “Reanimar las corporeizaciones”

Una vez más podemos comprobar, que se pueden utilizar distintos nombres para hacer alusión a una misma cosa, así que el término no es lo que da valor, sino la enseñanza o el trabajo que implica una actitud a Desarrollar.

Krum Heller (Maestro Huiracocha), en su libro  “Rosa Esotérica” habla sobre la piedra, y dice así: Tú tienes una piedra…, ¿no lo sabías? Sí, mira, en los bajos fondos de ti mismo…, es tosca e imperfecta, ¿verdad? Pues hazle saltar las primeras lascas para irla moldeando, pero… Hazlo con cuidado, con Amor… Que en la piedra que tocas, está la Rosa, el tesoro de tu propia Alma.

Y Sta. Teresa de Jesús, añade en sus “Moradas Filosófales”: Hermanas mías, alto a pedir al Señor que pues en alguna manera podemos gozar del cielo en la tierra, nos muestre el camino y dé fuerzas en el alma para cavar hasta hallar a este tesoro escondido, pues es verdad que lo hay en nosotras mismas.

En occidente también llamáis a ese camino la vía de Pedro, con todo lo que esto supone; en toda época fue el de las Iglesias reveladas, temporales, barridas regularmente según las necesidades. Esta sentencia la dictaban A. Y D. Meurois-Givaudan en su obra el “Viaje a Shambhala”

Quienes a menudo “despiertan” (entiéndase como el que siente inquietudes espirituales)  y empiezan a buscar, desprecian esta vía (la vía de Pedro) Hermanos: (nos dicen un miembro de la Logia Blanca en la fuente arriba citada) No lo imitéis, haced comprender sus razones. Hacen falta escultores para dar forma a la materia.

Su tarea es un trabajo de fuerza; con frecuencia se hieren las manos, pero si se entregan a ella es porque saben que la piedra bruta tiene algo hermoso, saben que lleva en ella, en su ganga, la imagen que el Divino ya ha sugerido en ella. Así actúa el corazón de carne.

Es un músculo y vibra en la frecuencia de los cuerpos densos. En él se genera toda la energía Roja, la fuerza vital, sabréis por qué…

En el versículo 56 del Tao te king o Tao te Ching[10] leemos lo siguiente:

El que sabe no habla,

El que habla no sabe.

Cerrar las puertas,

Suavizar las asperezas,

No abrir la boca,

Desenredar sus trabas,

Atenuar el brillo,

Unirse con el polvo.

Así se llega a la misteriosa

Unión con el Tao.

(A esto se llama armonizar la propia luz.

Ahí reside la identidad misteriosa.)

En ella no se puede

Estar ni cerca ni lejos.

No se puede sufrir

Perjuicio ni beneficio.

No se puede ser Honrado ni humillado.

Por eso es considerada

El Tesoro más valioso del mundo.

Jesús en el apócrifo de Tomás ha dicho: Yo soy la luz que está sobre todos ellos. Yo soy el Todo; el Todo ha salido de mí, y el Todo ha llegado. Hendid la madera, yo estoy allí, levantad la piedra y me encontraréis allí.

El término de “Piedra Filosofal” significa, según la lengua sagrada, Piedra que lleva el signo del Sol. Ahora bien, este signo Solar viene caracterizado por el color rojo, el cual puede variar de intensidad.

Un viejo alquimista dice: Lo que nosotros perseguimos con todos los filósofos, no es la unión de un cuerpo y un espíritu metálicos, sino la condensación, la aglomeración de este espíritu en un envoltorio coherente, tenaz y refractario, capaz de arroparlo, de impregnar todas sus partes y de asegurarle una protección eficaz.

Esta alma, espíritu o fuego reunido, (debidamente mezclado con Venus Lucifer), concentrado y coagulado en la más pura, más resistente y más perfecta de las materias terrestres es lo que llamamos nuestra piedra.

Y podemos certificar que toda empresa que no tenga este espíritu por guía y esta materia por base, jamás conducirá a la meta propuesta.

Transcribimos el texto auténtico de Wolfram de Eschembach, relativo a la Piedra y a la fraternidad[11] que la custodia:

Esos héroes están animados por una Piedra.

¿No conocéis su augusta y pura esencia?

Se llama lápiz electrix, (magnes)

Por ella puede realizarse toda maravilla, (magia)

Ella, cual el Fénix que se precipita en las llamas,

Renace de sus propias cenizas,

Pues que en las mismas llamas  remoza su plumaje

Y brilla rejuvenecida más bella que antes.

Su poder es tal, que cualquier hombre, por infeliz que en su estado fuera, si contempla esta Piedra, en vez de morir como los demás ya no conoce la edad, ni por su color, ni por su rostro; y sea hombre o mujer gozará de la dicha inefable de contemplar la Piedra por más de doscientos años.

Así mismo Mechardus, dijo: Si nuestra Piedra no es puesta en la Matriz de la hembra, a fin de que sea nutrida, no crecerá.

Ahora bien esa matriz de la hembra de que habla Mechardus, es nuestra Tierra Madre, nuestro propio organismo humano (nos aclara el M. Samel).

Responde Mefistófeles en el segundo Fausto: Te pareces al espíritu que concibes; ¡Ay de quien no conciba más que un espíritu petrificado y no una Piedra Viva!

El termino de “espíritu” se presta en muchas ocasiones a confusión, ya que es utilizado tanto para describir a un ser Angelical o Divino, como para hacer alusión a un ente maligno.

Tenemos que tener en cuenta que la palabra “espíritu” puede describir perfectamente ambas referencias, lo Divino o lo tenebroso, ya que espíritu en sí, no es otra cosa que una sustancia inmaterial, por lo tanto algo que se opone a lo material y que podemos considerarlo obviamente, como metafísico.

Así que debemos ver el contexto de la frase para tener un concepto claro y preciso de la alusión que se quiere hacer y así comprender el mensaje que el autor quiere transmitir a sus lectores.

La iniciación es un paso que muy pocos lo han dado, y en un futuro, seguirán siendo minoría quienes estén dispuestos a lanzarse a nadar contra corriente.

Exige la iniciación una actitud, en quien es iniciado, acorde a los estudios de orden Superior; pues emanan de la Gran Fraternidad Solar, o de los Maestros Gnósticos Masones, Rosacruces, etc., que viven en los Templos de la Logia Blanca.

El Maestro Zanoni, le instruyó de labios a oído el Arcano al poeta francés Cazotte, éste así pudo entrar en la iniciación.

Como resultado de éste conocimiento Cazotte escribió el libro ” El diablo amoroso”  relacionado con los trabajos propios del Arcano, y cabe decir que fue un gran profeta, cumpliéndose sus profecías con exactitud.

Del Conde Cagliostro, se comenta que fue un hombre de edad indescifrable, un verdadero Maestro de la alquimia, que consiguió el elixir de la larga vida.

Este insigne alquimista fue discípulo del Conde San Germán, Cagliostro, fabricaba diamantes de un grado de pureza muy elevado, viajó por distintos países y utilizó distintos nombres, como fueron, por ejemplo: Tis Chio; Milissa; Belmonte; D´anna; Fénix; Pellegrini; Balsamo; Mesmer; Harut y Cagliostro.

Se decía de él que no era bello, pero con una fisonomía perfecta y de mirada sobrenatural.

Cagliostro fue uno de los muchos alquimistas que sufrió la injusticia de la época, y es aquí donde toma valor esa frase socrática que dice: “Más vale ser víctima de una injusticia que cometerla”.

El conde San Germán ya citado, tiene el don de lenguas, hablando por lo tanto, todos los idiomas del mundo. Vive con su cuerpo físico en el Tibet y dirige la política del mundo[12].

Por todo esto, el camino de la iniciación es solo para quienes tienen su mirada puesta en lo más alto…

Desde las escuelas Esenias, pasando por las de Alejandría, las enseñanzas de Pitágoras, misterios Egipcios, Roma y sin olvidar la sabiduría de los pueblos Americanos, como Mayas, Incas, etc., todos han hecho alarde de las bondades que la filosofía de los iniciados les han entregado, supieron pasar de la forma al origen y no se quedaron hipnotizados por el fenómeno, como por desgracia, hemos sido víctimas los habitantes de esta época caduca y degenerada.

No queda otro medio para alcanzar la iniciación que trabajando en el laboratorio interior. Con el fuego; simbolizado por el león. El aire; por el águila. Las aguas; por el hombre. Y la tierra; por el toro.

Es sabido por todos que a los cuatro Evangelistas; San Mateo, San Marcos, San Lucas y San Juan, se les representa con los símbolos mencionados del Fuego, Aire, Águila y Un ángel u hombre.

¿Será casualidad o causalidad? O tal vez, ¿una consecuencia del exoterismo cristiano?

Por otra parte, en Egipto, vemos a la Esfinge representada también por estos cuatro elementos.

Las garras del León haciendo alusión al fuego; las pezuñas del Toro referencia de la tierra; las alas del espíritu al elemento Aire y la cara del hombre el elemento acuático.

Emblemas que los iniciados de Egipto conocían perfectamente. Más sin embargo hoy en día se sigue visitando estos centros, no como medio para cultivar el Espíritu, sino más bien como un pasatiempo… “La Vida es Sueño” dice Calderón de la Barca.

Siempre han existido escuelas exotéricas, así como cofradías de misterios, donde la iniciación era su objetivo primordial.

Han sido escuelas o asociaciones de hombres y mujeres que indagaron en silencio. La entrada a éstas reuniones era muy selecta, y solo después de haber probado que su anhelo más puro era conocer los misterios, les permitían participar y trabajar de manera vigilada, para que no se profanara el Arcano.

Escuchemos el consejo de Karl Meagh para quienes se practiquen este Arcano: Cuando en el período de la tensión muscular y antes de la inversión de la corrientes, surge la sensación de la eyaculación inminente, el fluido seminal será detenido echando la lengua tan atrás como sea posible y conteniendo la respiración.

Se recomienda (nos dice el M. Samael)  también, la concentración de los músculos del ano, como si se estuviera practicando el ejercicio de concentración sobre el Muladhara Chacra.

Todo esto con el fin de no verter una sola gota de nuestro preciado liquido seminal.

El iniciado que osara derramar una sola gota de su vaso o copa, era sentenciado y le caía el peso de la ley de la manera más contundente, sin miramientos ni divagaciones, ley es ley  y la ley se cumple.

Encontramos en una estela Maya la cruz “Tao” es decir, la cruz sin cabeza en forma de T, que nos invita a la muerte o decapitación del ego, estos son  los defectos de tipo psicológicos que cargamos en nuestro interior y que nos alejan de nuestro Real Ser.

Curiosamente esta misma cruz, portan los miembros de la Orden de los Franciscanos, pero una vez más, sin saber el verdadero significado, pues los hechos y las obras de la gran mayoría de éste grupo religioso, así nos hacen pensar.

Quien era iniciado lo era para siempre y no se permitía dar un paso atrás. Una vez en la logia no hay manera de salir. Siempre las iniciaciones han sido muy secretas, pues quien las recibe es el Alma y no la personalidad.

El extraordinario suplicio de Andrés, lleno de enigmas y portentos, hizo célebre la Cruz en X, sobre la cual en forma despiadada habían atado sus miembros separados…

Indubitablemente y sin exageración alguna, podemos y debemos afirmar solemnemente, que esta X simbólica, que es ciertamente una K Griega, fue, es y será siempre, uno de los símbolos más valiosos del esoterismo Crístico… Muchas Hermandades místicas adoptaron el mágico signo de Andrés, X (Krestos) el Pez, etc. Ostensiblemente Andrés fue específicamente aceptado por las esotéricas fraternidades de Escocia. No está de más afirmar en forma enfática que tales instituciones tienen el cardo como planta simbólica y eso está demostrado.

Alquimistas pertenecientes a dicha orden fueron: Thomas de Kempis; Geber;  Raimundo Lulio; Nicolás Flamel; Sendivogius; Alberto el Grande; Santo Tomás de Aquino; Wingelius; Roger Bacón; Mathia Kornax; Paracelso; Arnoldo de Vilanova y muchos otros fueron también miembros activos de fraternidades similares.

Quienes reciben el Espíritu Inefable del Fohat Sagrado, que lo llevan en sí y que son debidamente marcados por su signo glorioso, ciertamente y en nombre de la verdad diremos que nada tienen que temer al fuego elemental.

Estos son los auténticos Hijos del Sol, los verdaderos discípulos de Helías, que tienen por guía al astro de sus antepasados…

Cuando el alquimista ha completado su trabajo en el magisterio del fuego, recibe la Iniciación Venusta.

El desposorio del Alma con el Cordero es la fiesta más grande del Alma. Aquel Gran Señor de Luz entra en ella. El se humaniza, ella se Diviniza. De esta mezcla Divina y Humana deviene eso que con tanto acierto llama el Adorable: El Hijo del Hombre.

VI    El Alimento

Cuando Adán y Eva fueron expulsados del paraíso, se cerraron las puertas del edén, esto aconteció por haber comido del fruto prohibido, simbolizado por una manzana.

El V.M. Samael Aun Weor, en su libro “Las tres montañas” nos dice lo siguiente: La undécima hazaña de Hércules, el héroe Solar, tuvo lugar en el dominio trasatlántico, consistiendo en apropiarse de las Manzanas de las Hespérides, las ninfas, hijas de Héspero, vivísima representación del planeta Venus, el lucero delicioso del Amor…

También se suele relacionar con este viaje, la liberación de Prometeo -Lucifer, matando el águila que lo atormenta, así como la substitución temporánea del famoso Atlas, cargando el mundo sobre sus espaldas titánicas, para conseguir su auxilio…

Finalmente, las simbólicas Manzanas de Oro le son entregadas por la misma Hespérides, matando previamente al dragón que las guardaba…

Evidentemente, esta hazaña tiene estrecha relación con el relato bíblico de los frutos del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal, en el jardín edénico, en el que sin embargo, el dragón está sustituido por una culebra, quien invita a recoger y probar esos frutos maravillosos, que Hércules después entrega a Atenea, la diosa de la sabiduría y su divina protectora…

Los alquimistas árabes relacionan al árbol con la materia prima y así en el libro de Abu´l Qasim, se puede leer a este respecto:

Esta materia prima, que es apropiada para la forma de elixir, se toma de un único árbol que crece en las tierras de Occidente… Y este árbol crece en la superficie del océano, así como las plantas crecen en la superficie de la tierra.

Y es éste árbol de tal condición que quien quiera que coma de él será obedecido por hombres y jinn; Es pues el árbol del cual Adán (¡qué la paz sea con él!) Tenía prohibido comer, de manera que cuando comió de él quedó transformado de su forma angélica en forma humana.

En Mateo C. 21, V. 19 podemos leer: Y viendo una higuera[13] cerca del camino vino a ella, y no halló nada en ella, sino hojas solamente. Y le dijo: “Nunca más para siempre nazca de ti fruto”. Y luego se secó la higuera.

De donde deducimos que si hacemos un mal uso de nuestra energía seminal, iremos perdiendo toda potencia sexual, siendo inútiles para un trabajo de tipo Superior (espiritualmente hablando), ya que sin la energía del Tercer Logos no queda otra que vegetar sin ningún tipo de aliciente más que el ver pasar el tiempo sin poder modificar nada de nada.

El Génesis nos ilustra de manera muy elocuente el destino de nuestra humanidad, después de la caída o pérdida seminal.

En su C.3, V.7 el Génesis narra: cuando Adán y Eva[14] comieron del fruto prohibido, fueron abiertos los ojos de entrambos y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera y se hicieron delantales.

Observemos la referencia que se hace en el Evangelio de Mateo, anteriormente comentado y la coincidencia con el Génesis en cuanto a la higuera…

Tampoco es fortuito que Gauthama el Budha, pasó sentado cuatro días con sus noches en profunda meditación a la sombra de la higuera, en donde alcanzó la iluminación final.

En el antiguo Egipto de los Faraones, la higuera fue siempre venerada como símbolo viviente de la energía creadora del Tercer Logos.

Según los libros de Zoroastro, el primer hombre y la primera mujer, fueron creados puros y sometidos a Ormuz, su hacedor. Ahrimán[15] los vio y se sintió celoso de su felicidad. Los abordó en forma de culebra, les presentó unos frutos y los convenció de que era él mismo el creador del universo entero. Le creyeron, y desde entonces, su naturaleza se corrompió totalmente.

Los monumentos y las tradiciones de los Hindúes confirman la historia de Adán, de Eva, y de su caída. Esta tradición existe también entre los Budhistas Tibetanos y era enseñada por los Chinos y los antiguos Persas.

En el Génesis se nos habla ampliamente sobre el alimento prohibido y sobre el alimento que les permitía vivir en el Paraíso sin enfermar.

El Maestro Samael, nos dice que Adán y Eva son un símbolo de los hombres y mujeres de la Lemuria, de esto hace más de 18 millones de años. Por lo mismo los seres de aquella época (antes de la caída) eran como Ángeles, vivían en el Edén, conocido también como la Arcadia.

Estos gozaban de plena felicidad, pero llegó un día en que los ángeles de aquel lugar se revelaron contra Dios y empezaron a fornicar (derramar el semen), siendo expulsados del Edén y quedando a partir de ese momento como simples mortales.

Platón mismo revela un conocimiento antiquísimo al asegurar que: Nuestra naturaleza primitiva era una, y que éramos un todo completo, y se da el nombre de amor al deseo y prosecución de este antiguo estado. Primitivamente, como he dicho, nosotros éramos uno; pero después en castigo de nuestra iniquidad, nos separó el dios como los arcadios lo fueron por los lacedemonios.

Es un hecho, que fuimos expulsados de la Arcadia, Paraíso, Edén o como queramos llamarlo, por haber comido de la fruta prohibida, es decir por haber contradicho a Dios permitiendo que de nuestro organismo fuera expulsada la energía del Tercer Logos o Espíritu Santo, aquella que es capaz de dar la vida.

Es claro por consiguiente que la única manera de regresar al mencionado lugar edénico, será viviendo junto a la fruta prohibida, es decir, si aceptamos que la manzana o fruta prohibida simboliza al sexo, tendremos que vivir junto al sexo, relacionándonos con él, pero sin fornicar, sin derramar el semen.

Por lo tanto es lícito disfrutar del aroma de la manzana, o disfrutar del sexo mas sin embargo no será permitido el ingerir la manzana. ¿Acaso en las tablas de la Ley, en su sexto mandamiento, se nos ordena fornicar?

Hoy más que nunca estamos necesitados de un alimento espiritual, separado de toda degeneración… Juan en su C. IV, V. 32 dice: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis.

Justamente el que no sabe es ignorante. En este caso la ignorancia no es una enfermedad incurable, sino el punto de partida, ya que si conociéramos estos alimentos, hace tiempo que hubiéramos entrado a participar de la comida que viene de lo alto, y nuestra ignorancia hubiera desaparecido, pudiendo gozar de la eterna juventud, que es el producto de la alimentación en la  fuente de agua viva.

Necesitamos discernir entre las distintas aguas. “Y dijo Dios: haya expansión en medio de las aguas y separe las aguas de las aguas.”

La satisfacción que produce el trabajo bien hecho, solo puede ser comparado a la dicha inefable que proporciona aquello que se escapa a los sentidos físicos. Esto es, lo que es inmaculado, lo que es virgen, lo que no se ha degenerado, aquello que conserva los valores más exaltados de lo perfecto, lo que está más allá del justo proceder, lo que se encuentra en la parte más sagrada, en síntesis, lo que es Divino.

Hermes Trimegistro, en la tabla de Esmeralda dice:

Asciende de la tierra al cielo y de nuevo desciende a la tierra y recibe la fuerza de las cosas superiores e inferiores. Tendrás por éste medio toda la gloria del mundo y toda oscuridad se alejará de ti. Separa lo sutil de lo espeso, suavemente y con gran industria.

Allá donde busquemos, con el fin de tener más clara la fórmula o medio de operar en el laboratorio alquímico, veremos que la separación de las aguas (caóticas y turbulentas) es necesaria.

Mal navegaríamos en un mar embravecido, pues la barca de Ra no puede ser guiada con precisión sin las condiciones adecuadas.

Debemos seleccionar por donde queremos navegar, y si nuestra decisión corresponde a unas aguas limpias y transparentes, no dudemos que seremos guiados, cierto faro nos avisará de peligros y nos conducirá a buen puerto, allí podremos alimentarnos con la quinta esencia[16].

Si bien es cierto que estamos formados por agua, aire, tierra y fuego, es el quinto elemento sintético y diáfano, justamente con el que debemos nutrirnos.

El ritual tántrico hindú, llamado Ritual Pancatattwa, revela la sabia combinación de las cinco M, los cinco elementos: Madya (vino, elemento aire); Mansa (carne, elemento fuego); Matsya (pescado, elemento agua); Mudra (cereales, elemento tierra) y Maithuna (magia sexual, elemento éter) para el despertar del Kundalini. Cada uno de estos elementos es portador de principios necesarios en el ritual mismo, además de imagen simbólica respectiva de: pensamiento (aire); paroxismo (fuego); secreciones sexuales (agua); cuerpo físico (tierra) y transmutación (éter). Nos dice el Maestro Samael Aun Weor: Nuestra agua fortifica, emblanquece, limpia y da vida.

En el apócrifo Apocalipsis de Esdrás se puede leer lo siguiente:

Al día siguiente la voz llegó y me llamó; Esdrás abre tu boca y bebe lo que te haré beber. Abrí la boca. Me tendió una copa llena de agua cuyo color parecía de fuego. La cogí y la  bebí.

Mi corazón se lleno de sabiduría, la inteligencia pesó en mi pecho. Mi espíritu conservó el recuerdo y se acordó.

Esta agua prisionera dice Nicolás Valois grita sin cesar: Ayúdame y te ayudaré, es decir, libérame de mi prisión, y si puedes hacerme salir una vez, te convertiré en el dueño de la fortaleza donde me encuentro.

El agua, pues, que se halla en este cuerpo encerrado es de la misma naturaleza que la que le damos a beber y que se llama Mercurio Trimegisto, del que habla Parménides cuando dice:

Naturaleza se regocija en Naturaleza, Naturaleza supera a Naturaleza, y Naturaleza contiene a Naturaleza.

Pues esta agua encerrada se regocija con su compañero, que acude a liberarla de sus hierros, se mezcla con él y por fin, convirtiendo dicha prisión en suya y rechazando lo que les es contrario, que es la preparación, se convierten en agua mercurial y permanente…

Legítimamente nuestra agua divina es llamada la llave, luz, Diana que aclara la oscuridad de la noche. Pues es la entrada de toda la Obra y la que ilumina a todo hombre.

Es evidente que no se está hablando del agua de la lluvia, ni del agua del río, ni del mar. Se está hablando del preciado líquido que está en nuestra caverna, que hemos dejado escapar por miles de años y que ya es hora de que remediemos esa fuga…

Debemos conseguir que nuestra agua bendita, suba hasta lo más alto, y posteriormente se distribuya en nuestro templo corazón, donde está la fuente que aguarda en silencio el momento preciso de hacer brotar las bendiciones apostólicas.

Es necesario ser propagadores de la Fe consciente, iluminar el camino, para que no se siga en la sombra, ni sometidos a vivir bajo el yugo de la ignorancia.

¿Acaso no nos mueve a reflexionar la sentencia de Jesús a Pedro, cuando caminaba sobre las aguas? Recogida en San Mateo, C. XIV, V. 31: ¿Por qué has dudado, hombre de poca fe?

Agua limpia, alimento puro, que nos hace fuertes ante cualquier adversario, es justo lo que el alquimista busca; El alimento supersubstancial.

El hombre auténtico, el alquimista, recibe un alimento espiritual completamente sacratísimo, libre del mundo animal, vegetal o mineral, ya que el agua viva nos lleva a la eterna bienaventuranza.

Plutarco, escribe lo siguiente: La finalidad del matrimonio es la generación, es decir; Una marcha progresiva de las tinieblas hacia la luz.

El agua hay que saber fijarla para que proceda a la curación del órgano enfermo.

Artegio dice: Oh cuan preciosa y magnífica es ésta agua.

Los Maestros de la Logia Blanca, por medio de Meurois-Givaudan, en el Shambala nos dicen:

El papel de aquel a quien llamáis Lucifer es complejo; su explicación requeriría, poner a punto numerosas nociones. No obstante, la confusión reinante ha frenado de manera considerable nuestro trabajo en la tierra. El temor, la ignorancia y el odio disfrazado que suscita, erigen las barreras de un terrible egrégor.[17]

En Francia, en la Iglesia del pueblo de Rennes le Chateau, se encuentra sosteniendo la pila bautismal la figura de un diablo, y por todos es sabido, que sobre la pila está el agua con la que se bautiza. Es aquí donde nos preguntamos; ¿por qué el diablo sostiene sobre sus hombros la pila llena de agua?

En la catedral de Notre Dame en París, los peregrinos y devotos apagan sus velas en las fauces de un diablo.

En los dos casos aparece el mismo diablo, siendo éste Lucifer. En el primer caso entregándonos el agua y en el segundo caso, devorándose la luz. Tenemos que recordar que las figuras tenebrosas que podamos encontrar en las distintas Iglesias o Catedrales, construidas normalmente por Templarios, no se pusieron por capricho, sino para mostrar el camino y enseñar al alquimista, el trabajo que debe realizar.

El Maestro Samael, nos dice: Lucifer es nuestro entrenador psicológico y debemos vencerle, para poder disponer de las llaves que nos permitan entrar en el paraíso, Lucifer es el guardián del templo, es la tentación que puede convertirse en escalera para subir o para bajar.

En la medida que superemos las pruebas a las que seamos sometidos, será nuestro propio Lucifer interior[18], quien nos conduzca hacia la parte más elevada de nuestra Iglesia interior.

Una vez más podemos comprobar que la humanidad, viendo no ve, ya que la piedra es un libro abierto que habla en silencio, pero solo pueden leerlo quienes están dispuestos a seguir a su íntimo muy amado.

Así encontramos en el libro de Fulcanelli “Las moradas filosófales” una magistral cátedra:

Esculpida sobre el grupo de hombre del grifo, advertiréis una enorme cabeza que hace un visaje y que adorna con una barba en punta.

Las mejillas, las orejas y la frente se estiran hasta tomar el aspecto de llamas. Esta máscara llameante, de rictus poco simpático, aparece coronada y provista de apéndices cornudos adornados con lazos, los cuales se apoyan en el funículo de la base de la cornisa. Con sus cuernos y su corona, el símbolo solar adquiere la significación de un verdadero Bafomet, es decir, de la imagen sintética en la que los iniciados del Templo habían agrupado todos los elementos de la alta ciencia y de la tradición.

Figura compleja, en verdad, con apariencia simple, figura parlante, cargada de enseñanzas, pese a su estética ruda y primitiva. Si se encuentra en ellas en primer lugar la fusión mística de las naturalezas de la Obra que simbolizan los cuernos del creciente lunar colocados sobre la cabeza solar, no se sorprende uno menos de la expresión extraña, reflejo de un ardor devorador que desprende este rostro inhumano, espectro del Juicio Final. Incluso hasta la barba, jeroglífico del haz luminoso e ígneo proyectado hacia la tierra, no se justifica el conocimiento exacto que poseía el sabio acerca de nuestro destino…

¿Nos hallamos en presencia de la vivencia de algún afiliado a las sectas de iluminados o rosacruces que descendían de los viejos templarios?

La teoría cíclica, paralelamente a la doctrina de Hermes, está allí expuesta con tanta claridad que como no fuera por ignorancia o mala fe, se podría sospechar el saber de nuestro adepto.

En cuanto a nosotros, (comenta Fulcanelli líneas después) ya nos hemos hecho nuestra idea, y estamos ciertos de no equivocarnos ante tantas afirmaciones categóricas; lo que tenemos ante nuestros ojos se trata con seguridad de un bafomet, renovación del de los Templarios.

Esta imagen, sobre la cual no se poseen más que vagas indicaciones o simples hipótesis jamás fue un ídolo, como algunos lo han creído, sino tan sólo un emblema completo de las tradiciones secretas de la Orden, empleado sobre todo exteriormente como paradigma esotérico, sello de caballería y signo de reconocimiento. Se reproducía en las joyas, así como en el frontón de las residencias de los comendadores y en el tímpano de las capillas templarias.

Se componía de un triángulo isósceles con el vértice dirigido hacia abajo, jeroglífico del agua, primer elemento creado, según Tales de Mileto, que sostenía que Dios es ese Espíritu que ha formado todas las cosas del agua.

Un segundo triángulo semejante, invertido con relación al primero, pero más pequeño, se inscribía en el centro y parecía ocupar el espacio reservado a la nariz en el rostro humano. Simbolizaba el fuego y, más concretamente, el fuego contenido en el agua o la chispa divina, el alma encarnada, la vida infusa en la materia. En la base invertida del gran triángulo de agua se apoyaba un signo gráfico semejante a la letra H de los latinos, en estenografía hermética, este signo indica el Espíritu universal, el Espíritu creador, Dios.

En el interior del gran triángulo, un poco por encima y a cada lado del triángulo de fuego, se veía, a la izquierda, el círculo lunar con el creciente inscrito y, a la derecha, el círculo solar de centro aparente. Estos circulitos se hallaban dispuestos a la manera de ojos.

Finalmente, soldada a la base del triangulito interno, la cruz rematando el globo completaba así el doble jeroglífico del azufre, principio activo, asociado al mercurio, principio pasivo y disolvente de todos los metales.

Así presentado, el bafomet afectaba una forma animal grosera imprecisa y de identificación problemática.

Eso explicaría, sin duda, la diversidad de las descripciones que de él se han hecho, y en las cuales se ve el bafomet, como una cabeza de Hapi Egipcio, de buco y, mejor aún, el rostro horripilante de Satán en persona. Simples impresiones, muy alejadas de la realidad, pero imágenes tan poco ortodoxas que, por desgracia, han contribuido a lanzar sobre los sabios caballeros del Templo la acusación de satanismo y brujería, que se convirtió en una de las bases de su proceso y en uno de los motivos de su condena.

Una vez más recurrimos a las revelaciones del V.M. Samael Aun Weor: El Baphomet de los Templarios debe leerse al revés: TEM O H P AB. Símbolo de las palabras latinas “Templi Omun Hominun Pacis Abbas”. Que quiere decir: El Padre del Templo, Paz Universal de los Hombres.

El ignorante quien se identifica con una mente sensual o dogmática, se cree ser un ilustrado y saberlo todo. Dando respuesta para todo, vive completamente hipnotizado por un supuesto conocimiento tan limitado como pueden ser las paredes de su recamara. No se percata que el diablo de la mente lo tiene completamente engolosinado, impidiéndole por lo tanto, recibir y comprender las enseñanzas de tipo superior, reservadas para los que han puesto a su mente al servicio del Íntimo.

Destruyendo a Lucifer, aparece el Arcángel de Luz, y al integrarse en nosotros, nos convertimos en Arcángeles. El se convierte en hacedor de Luz. Él está negro como el carbón y hay que blanquearlo.

“Quema tus libros y blanquea el latón”, nos dicen los adeptos.

El latón es de cobre y el cobre está relacionado con Venus, la estrella de la mañana. Venus representa a la Diosa del Amor, por lo que podemos deducir que para trabajar con el amor, no es preciso aportar datos intelectuales de ningún tipo o género, y por lo tanto sale sobrando cualquier guía metódica, materialista o moralista.

Es menester alimentarse de manera callada y secreta, paulatinamente, para que así se plasme en el físico una cristalización de la energía, llamada quinta esencia,  que nos dé: inteligencia, memoria, felicidad, fortaleza, etc.

Nuestro alimento es real y solo lo recibe quien está dispuesto, mediante su trabajo de transmutación, pues nadie recibe lo que no se merece.

El alquimista se convierte por anhelo interno, no por imposición o curiosidad, pero muy pocos son los que de verdad aspiran al alimento eterno, al Maná de los israelitas…

La práctica alquímica en sí, es un acto de amor, y su alimento engrandece el alma de quien lo recibe.

San Pedro en su epístola primera, C. II, V. 11 dice: Por esto, queridos míos, os suplico que como extranjeros y peregrinos que sois en este mundo, os abstengáis de los deseos carnales, que combaten contra el alma.

Nunca sería posible fijar el mercurio mientras la lujuria, ese deseo sensual desordenado, esa lascivia, pueda estar en continuada batalla contra nuestra esencia o conciencia.

El animal intelectual, se diferencia del iniciado básicamente, por el alimento que recibe.

El iniciado se nutre de los principios resultantes de una transformación o transmutación en su manera de pensar, así como de la transformación de alimentos y del aire que respira.

El iniciado o alquimista, tiene en cuenta, que sus alimentos no estén contaminados, así como sus bebidas, sin llegar nunca a cometer excesos con el alcohol.

El Prana o aire que respira, será limpio y puro, huyendo en la medida de lo posible de los locales cerrados y contaminados por el humo. Procura mantenerse en espacios abiertos y bien ventilados, donde el sol, pueda bañar todo su espacio. Así mismos sus pensamientos han de ser fuera de toda maldad y resentimiento hacia todo lo creado por Dios.

Este es básicamente, el alimento con el cual forma la materia prima, el llamado mercurio de los sabios.

“Sería una locura alimentar a un asno con lechugas u otras hierbas raras”, dicen los filósofos,” puesto que los cardos le bastan”.

El secreto de la Piedra es lo bastante precioso como para hacer de él un misterio. Todo lo que puede volverse perjudicial para la sociedad, aunque de por sí excelente, no debe ser divulgado y solamente debe hablarse de ello en términos misteriosos. (Harmonie Chymique)

Si adulteramos nuestra alimentación así será nuestra materia prima, es por eso, que se hace muy importante para trabajar y conseguir los logros anhelados, seleccionar de manera rigurosa todo aquello que nos permita alimentarnos correctamente.

La materia prima de la Obra, el alquímico elemento con el cual podemos fabricar el cuerpo astral (o nacimiento segundo), es el Hidrógeno Sexual Sí 12[19].

Obviamente, el citado Hidrógeno representa el producto final de la transformación de los alimentos, dentro del maravilloso laboratorio del organismo. Resulta evidente que ésta es la materia más importante con que trabaja el sexo.

La elaboración de esta sustancia se desarrolla en consonancia rítmica con las siete notas de la escala musical. No está de más comprender que el Ens. seminis y su peculiar Hidrógeno Si 12, es semilla y fruto a la vez.

Transmutar este Hidrógeno portentoso para darle inteligente cristalización en una octava superior, significa, de hecho, crear una nueva vida dentro del organismo existente, dar forma evidente al cuerpo astral o sideral del alquimista y cabalista.

Deben Ustedes entender (nos dice el M. Samael) que el cuerpo astral nace del mismo material, de la misma sustancia, de la misma materia de que nace el cuerpo físico; lo único que difiere es el procedimiento.

Todo el cuerpo físico, todas las células, queda, por así decirlo, impregnadas por las emanaciones de la materia que es Si 12, y cuando éstas se han saturado lo suficiente, la materia Si 12 comienza a cristalizar.

La cristalización de esta materia constituye la formación del cuerpo astral.

La transición de la materia Si 12 a una condición de emanaciones y la gradual saturación de todo el organismo con estas emanaciones, es lo que se llama en Alquimia, transmutación o transformación.

Justamente esta transformación del cuerpo físico en astral, es lo que la Alquimia denomina transformación de los metales groseros en metales finos, o sea, la obtención de oro de los metales ordinarios.

Los seres humanos, en última instancia somos lo que comemos, lo que respiramos y lo que pensamos. Esto se materializa de igual manera en nuestro interior como en nuestro exterior, reflejando la carga psicológica o energética que cargamos de manera secreta. A pesar nuestro, en un momento dado, sale la mencionada carga psicológica para mostrarse ante los demás de manera muy natural y sin ningún tipo de enmascaramiento, exponiendo así nuestra realidad más cruda y sincera.

Esta realidad en cada uno de nosotros, es muy evidente, y sin embargo pasa desapercibida. Necesitamos recurrir al trabajo secreto, para que nuestro mercurio sea de la mejor calidad, libre de impurezas, que le permita fijarse en nuestra anatomía metafísica y proceder al nacimiento segundo.

Veamos lo que a este respecto dice el Corán en sus versículos del 11 al 36 del capítulo LVI:

Los elegidos estarán más próximos al Eterno.

Habitarán en el jardín de las

Delicias.

Gran número de ancianos y algunos jóvenes, serán huéspedes dichosos. Reposarán en lechos adornados de oro y piedras preciosas. Se mirarán con afecto. Serán servidos por niños dotados de una juventud eterna. Y ofrecerán vino exquisito en copas de forma diferentes. Su vapor no se subirá a la cabeza ni obscurecerá la razón.

Tendrán a discreción las frutas que deseen; y las carnes de las aves más raras. Junto a ellos se hallarán los Huríes de hermosos ojos negros. La blancura de su tez será igual al brillo de las perlas. Sus favores serán el premio a la virtud. Las conversaciones frívolas serán desterradas de esta mansión. En el corazón no se albergará el mal.

No se escuchará allí más que el dulce nombre de Paz. Que felices los que ocuparán la derecha, se pasearán entre nebos que no tienen espinas, y entre plátanos artísticamente dispuestos.

Gozarán de su espeso follaje. Junto a las aguas cantarinas. Allí una multitud  de frutos diversos, se ofrecerán a la mano que desee cogerlos. Reposarán en lechos elevados.

Sus esposas serán de una creación especial. Serán vírgenes. Les amarán y gozarán de la misma juventud que ellos.

Con  semejante esperanza de vida, bien merece la pena esforzarse por alcanzar tan elevado premio…

Así mismo, no podemos pasar por alto las palabras contenidas en el Apocalipsis, C.18, V. 3: “Porque todas las gentes han bebido del vino del furor de su fornicación, y los reyes de la tierra han fornicado con ella…

¿Acaso hemos olvidado las siguientes palabras? “Yo soy el pan de vida, yo soy el pan vivo, el que coma mi carne y beba mi sangre tendrá la vida eterna y yo le resucitaré. El que coma mi carne y beba mi sangre, en mí mora y yo en él.”

Quienes se entregan en cuerpo y alma a éste alimento, reservado para los pocos, podrán seguir en una felicidad constante, hasta la consumación de la Gran Obra.

Y prosiguiendo con el Corán en sus versículos del 39 al 47 del capítulo XXXVII, dice así:

Los verdaderos servidores de Dios gozarán de la felicidad. Tendrán alimentos escogidos y frutas exquisitas, y serán servidos con honor. Los jardines de la voluptuosidad serán su Asilo.

Llenos de mutua bienaventuranza, reposarán en el lecho nupcial. Se le ofrecerán copas de agua pura. Limpia y de un sabor delicioso. Ella no ofuscará sus rostros ni les harán insensibles. Junto a ellos habrá vírgenes intactas. Y bajarán humildemente los ojos.

Y en los versículos del 22 al 28  en el capítulo LXXXIII, podemos leer:

Los justos serán los huéspedes de la mansión de las delicias. Acostados en el lecho nupcial, se dirigirán sus miradas por doquier. Brillará en su frente la alegría. Beberán un vino exquisito y sellado. El sello será el Almizcle, que quienes deseen la dicha se esfuercen en merecerla. Este vino estará mezclado con agua de Tasnin. Preciosa fuente donde apagarán la sed los que estén más cerca del Eterno.

La vía del alquimista nos ofrece el cuerno de la abundancia, pero debemos saber, que es necesario realizar un esfuerzo consciente para conseguirlo.

Así mismo, los cuernos de la abundancia en forma de X, aseguran las riquezas materiales, mismas que la posesión del mercurio asegura a los trabajadores en la Gran Obra. En Hebreos, C.V; V.12; podemos leer lo siguiente: Que tengáis necesidad de leche y no de manjar sólido.

En el V. 13 está escrito: Que cualquiera que participe de la leche, es inhábil para la palabra de la justicia, porque es niño. En el V. 14; Más la vianda firme es para los perfectos, para los que por la costumbre tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.

Hoy en día sigue la humanidad necesitada de leche, es decir, del primer alimento y el más básico, que todo ser humano recibe al nacer, esto hay que saberlo entender…

Esta humanidad, en su mayoría, no está preparada para digerir una información o enseñanza más trascendental, la ilusión en la que está inmersa, la hace muy infantil ante la madurez de los Maestros autorrealizados.

Buscar en uno mismo no es fruto de un vago consejo metafísico de auto análisis, sino por el contrario, la lección de una necesidad imperiosa, que corresponde a una realidad muy concreta.

“Crecer es encogerse hasta el pasado original, reencontrar el Átomo inicial”.

Acepta la energía de tus bajezas, no te niegues a verlas.

El sol de tu alma empieza allí donde intentas invertir la polaridad del plomo.

¡El odio no es más que amor que aún no ha pasado al estado de piedra filosofal!

Para conseguir un bien tan grande, la naturaleza humana difícilmente encontraría un auxiliar más poderoso que Eros. Todo hombre debe honrar a Eros. Platón (el Banquete).

Y Sta. Teresa de Jesús dice: Ha de haber cruz mientras vivimos. No está la cosa en pensar mucho, sino en amar mucho y así lo que más os despertare a amar, eso haced. Así pues, no tenemos más capacidades que el más humilde de los hombres. Nunca hemos sido designados por lo que llamáis Dios, para desarrollar presuntos poderes. Solo somos nosotros mismos, mientras los habitantes de la tierra aún no son ellos mismos. No sabría expresarme con mayor claridad. Nuestra fuerza radica en el hecho de haber comprendido que no debemos esperar nuestro desarrollo de una fuerza externa a nosotros cualquiera que sea el nombre, la fuerza con que se presente.

La verdad primera o última, es el motor de todo avance espiritual, por lo que se hace necesario comprender que nada es externo a nosotros puesto que todo está en nuestro interior, desde lo más ínfimo hasta lo más grande  desde la bóveda estrellada que contemplamos por la noche, hasta la célula observada a través del microscopio

Los verdaderos esponsales siempre serán sagrados, cualquiera que sea su forma de expresión y el reino en que ven la luz. Por ello son uno de los elementos arquitectónicos de la elevación de las conciencias.

El acoplamiento del espíritu y la materia es un acto de alquimia suprema. La ascensión de la kundalini a lo largo de la columna vertebral ilustra esta búsqueda de fusión.

VII     La Medicina de Dios

Si comer el fruto prohibido, nos supuso la salida de la Arcadia o Edén, consecuentemente, el hecho de haber comido la manzana de la discordia, nos hizo propensos a todo tipo de enfermedades. Sin embargo, sería muy injusto pensar en que El Creador, Aquel que está por encima del bien y del mal, Aquel quien es capaz de dar vida, Aquel quien es capaz de hacer que todo nazca y renazca, no haya puesto a nuestro alcance el remedio a la enfermedad que hoy padecemos todos los hombres y mujeres de éste planeta tierra.

Si aceptamos que estamos enfermos de ira, codicia, lujuria, envidia, pereza, gula, orgullo, vanidad, celos, etc., así como de otros estados psicológicos que tienen su raíz en el egoísmo, estamos predisponiéndonos de manera positiva para poder curarnos. Pero si no aceptamos que somos víctimas de la legión de yoes que cargamos en nuestras psiquis, nunca podremos sanarnos, por lo tanto, nuestras vidas seguirán siendo las mismas y nada cambiará en nuestro interior.

La medicina de Dios o medicina hermética, en última síntesis, no es otra que El Cristo.

Él viene a salvarnos y por lo tanto a curarnos nuestro afligido corazón. Tal como lo hiciera el niño Jesús, naciendo en un pesebre con sus correspondientes animales[20].

Él fue capaz, a medida que iba creciendo, de expulsar a los mercaderes del Templo que lo profanaban. Él dio su vida para llegar a El Padre, curó a cuantos enfermos se le cruzaban en su camino, resucitó a los muertos, expulsó a las entidades diabólicas, llamadas legión y realizó toda clase de prodigios.

El Cristo llega cuando se le ofrece un escenario idóneo para que pueda proseguir con su trabajo. Pablo de Tarso dice: Deseo disolverme y estar en Cristo.

El V.M. Samael Aun Weor, en su libro “El Matrimonio Perfecto”, dice: El Hijo del hombre nace del agua y del fuego. Cuando el Cristo interno entra en el alma se transforma en Ella. El se transforma en Ella y Ella en Él. El se humaniza y Ella se Diviniza. De esta mezcla alquimista Divina y Humana, deviene eso que con tanto acierto llamó nuestro Adorable Salvador, El Hijo del Hombre.

Los alquimistas dicen que debemos transformar a la luna en sol. La luna es el alma. El sol es el Cristo, la transformación de la luna en sol, sólo es posible con el fuego, y éste, sólo se enciende con el connubio amoroso del Matrimonio Perfecto.

Mujer, yo te amo…

Hace muchas noches, Por eso es considerada

Que lloro mucho… mucho…

Y al fin de la jornada escucho tus cantares,

Y tiemblan de amor los soñolientos astros,

Y se besan las musas celestiales con tus cantos…

Eres un libro sellado con siete sellos.

No sé si eres dicha o veneno.

Estoy en el borde de un abismo que no entiendo:

Siento miedo de ti, y de tu misterio.

Mujer yo te adoro.

Quiero beber licor de mandrágoras,

Quiero besar tus manos.

Quiero sentir el canto de tus palabras

Y encender mis fuegos.

Mujer, no me puedes olvidar,

Me dijiste que me amabas

Y me juraste tu cariño,

En noches adoradas…

En noches de idilio…

En noches perfumadas…

Y de cantos y de nidos…

Vieja sacerdotisa, enciende mi pabilo,

Enciende mi llama de triple incandescencia;

Núbil vestal de templo divino…

Entrégame los frutos de la ciencia…

(V.M. Samael Aun Weor)

La Turba dice: Honrad a nuestro Rey saliendo del fuego, coronado con una diadema de oro; obedecedle hasta que haya llegado a la edad de la perfección; alimentadle hasta que sea grande. Su padre es el Sol, su madre es la Luna; la luna es el cuerpo imperfecto. El Sol es el cuerpo perfecto.

San Agustín añade: Nuestro muy verdadero y muy poderoso Purificador y Salvador ha asumido al hombre enteramente.

La piedra filosofal es el Cristo íntimo, vestido con sus cuerpos de oro, el cuerpo de oro del Hombre Solar.

Cuando uno posee la piedra filosofal (nos dicen los adeptos) tiene poder entero sobre toda la naturaleza. Y posee el elixir de la larga vida.

El hermafrodita es aquel Ser que esta formado por los dos sexos; es decir, la piedra filosofal que reúne en sí las naturalezas masculina y femenina. Así denominan al hijo de la Sabiduría. (C.G. Jung)

“Yo soy aquel que es, que era y que viene” dice El Cristo.

Pero no nos quedemos con la letra muerta. ¿Cómo es posible que venga, si estamos enfermos?.

Un ser incorrupto no llega a quien no ha dado muestras sinceras y reales de curarse, así como de expulsar a la legión que cargamos…

Retomando las declaraciones que se hicieran en el Shangri La, al matrimonio formado por Anne y Daniel transcribimos lo siguiente:

Recordad bien la melodía en que queremos basar nuestro canto, y ojalá vuestros corazones puedan preservarla con cuidado. Antaño era a los profetas a quien recibíamos aquí, hoy son sembradores.

Seguid el curso de nuestra voluntad, vemos que concuerda con el vuestro. Así pues, amigos, dadnos vuestra mano.

De todo lo que veréis y oiréis en este sitio, he aquí ahora la piedra angular de la tarea perseguida por los Hermanos Mayores y también lo esencial de vuestra contribución; grabad este mensaje en letras de oro a fin de que trasluzca bajo cada una de las palabras que utilizaréis.

No es el regreso del Cristo físico lo que debe esperar el hombre ante todo, sino la nueva llegada de su principio a su corazón. Es eso lo que os va a desgarrar y lo que hará florecer de nuestro planeta.

Debemos enfrentarnos a nuestras creaciones, no es suficiente unas pocas lágrimas para borrar todos nuestros pecados, necesitamos demostrar con hechos claros y definitivos que nuestro arrepentimiento es verdadero.

La Gran Obra, requiere de haber creado los cuerpos y encarnar al Cristo; para que sea Él quien utilice esos cuerpos y le sirvan en todas las   dimensiones;  así mismo, El Cristo como Hércules, realizará los doce trabajos oportunos para vencer al enemigo oculto.

Los 12 trabajos de Hércules, prototipo del Hombre auténtico, indican, señalan la vía secreta que ha de conducirnos hasta los grados de Maestro Perfecto y Gran Elegido…

Uno de los grandes trabajos de Hércules es por ejemplo, la limpieza de los establos de Augías: hay que hacer pasar sobre nuestra tierra todas las aguas del diluvio. Labor que exige la purificación perfecta, obra simple, fácil, pero tan fastidiosa que ha desanimado a gran cantidad de alquimistas más ávidos que laboriosos y más entusiastas que perseverantes. (Fulcanelli)

Pero veamos de forma esquemática en que consisten los 12 trabajos de Hércules:

Primero: la captura y muerte del León de Nemea, la fuerza de los instintos y pasiones incontroladas que todo lo devasta y lo devora…

Segundo: la destrucción de la Hidra de Lerna, monstruo simbólico de origen inmortal, dotado de nueve cabezas…

Tercero: la captura de dos animales, suave el uno, como veloz, turbulento y amenazador el otro, la cierva Cerenita y el jabalí de Erimanto.

Cuarto: la limpieza extraordinaria de los famosos establos de Augías, rey de la Elida.

Quinto: la caza y destrucción de las aves antropófagas que tenebrosas habitan las lagunas de Estinfal.

Sexto: la captura del toro de Creta.

Séptimo: la captura de las yeguas de Diómedes, hijo de Marte.

Octavo: la muerte del ladrón Caco.

Noveno: la conquista del cinto de Hipólita.

Décimo: la conquista del rebaño de Gerión.

Undécimo: apropiarse de las manzanas de las Hespérides.

Duodécimo: sacar de su dominio plutónico al perro Tricípite.

En síntesis, estos son los 12 trabajos de Hércules, que resumen a la perfección la laboriosidad que entraña la vía Crística[21].

Continuemos analizando con detalle las palabras de todos los Salvadores, tratemos de reflexionar, de comprenderlas en su más cruda realidad.

Jacob Boehme, escribe: El sabio buscador debe considerar toda la Gran Obra, en relación con la humanidad del Cristo.

Una vez más podemos decir, si no desciende el Cristo, El Hijo no podrá llegar al Padre.

La caña de siete nudos o columna vertebral [22], será nuestro testigo de los progresos que se realicen, es así como decían los antiguos: “Escribe sobre tu vara tu salvación, pues sin ella sería imposible medir tu desarrollo espiritual.”

El amor universal del que habla Apolo es hijo de Voluntad y Sabiduría divinas, y Dios lo ha mandado a la tierra en forma corpórea, para que los hombres puedan reconocerlo.

El amor universal del que hablan los sabios es denominado Cristo. El más grande de todos los misterios de todos los tiempos reposa en la forma en que ese Cristo vive en el corazón. Ese Cristo no puede vivir en las cavernas viscosas de las cosas carnales. Hay que librar las siete batallas, hay que ganar las siete victorias, antes de liberarse de las cosas carnales, tales como el miedo, el egoísmo, las emociones y los deseos. Cuando esto se ha conseguido El Cristo toma posesión del alma, el trabajo está hecho y el hombre y Dios son Uno. (Matheno)

Es necesario que el sincero buscador no se engañe, que no mire con orgullo intelectual, por tener un conocimiento prestado, que vea con humildad a tantos hombres y mujeres que caminaron por la senda de la santidad antes que él, y considere que tanto de verdad pueda existir en sus experiencias. Reflexionar, indagar, cuestionarse y pedir, para alcanzar el conocimiento objetivo de todas las cosas y así, no dejarse engañar por el más astuto de los engañadores…

La medicina de Dios está creada para toda la humanidad, mas sin embargo, no toda la humanidad está dispuesta a medicarse con ese suero Divino. El Cristo histórico de Jesús de Nazaret nos abrió las puertas del Amor, ya que su mensaje así fue. El no solo representó la manera de llegar a lo más alto, sino también dio su carne y su sangre, para quien quiera seguir sus pasos…

Mencionamos (otros Cristos) algunos personajes históricos e hiero-históricos: entre los Chinos a Fu-ji; Entre los Mexicanos a Quetzalcóatl; entre los Japoneses el Cristo es Amida; los Eddas germanos citan a Kristos Odín, Wotan y Beleno; entre los Indúes es Krishna; entre los Griegos es Zeus; entre los Romanos Júpiter Tonante; entre los Egipcios es Osiris; Entre los Persas es Ormuz; etc. HERCULES?

Si hiciéramos un análisis de los principios religiosos, veríamos con asombro que siempre en todas las religiones de todos los tiempos, estos principios han sido los mismos.

El camino es uno, tal como lo dijera Jesús. “Camino estrecho y puerta angosta”. Quedando descartados todos los demás caminos. Pero para reconocer el camino estrecho y poder pasar por la puerta angosta nos es necesario antes que nada, reconocer que estamos totalmente dormidos, y por lo mismo, es urgente despertar.

En la medida que seamos humildes, y pidamos por ese despertar de nuestra conciencia, seremos asistidos desde lo alto, sin que nos percatemos de ello…, y en la medida que trabajemos por vivir cada día más acorde a ese despertar de nuestra conciencia; estaremos así mismos más cerca de nuestra realidad, “Pedid y se os dará”.

Deberemos medicarnos con el único fármaco que existe, si queremos entrar por la puerta angosta, ¡La negación de uno mismo!. Por lo tanto serían inocuos todas los demás tratamientos, ya que no contienen el verdadero antídoto, ósea, el arrepentimiento sincero. Pero no un arrepentimiento basado en un momento de aflicción, sino un arrepentimiento acompañado de hechos, que demuestren en sí la predisposición para recibir los misterios…

Vivir de acuerdo a los principios espirituales en un mundo materialista, no es tarea fácil. Ya que estamos en los tiempos del sueño de la conciencia, en donde por la misma enfermedad, la ilusión de la vida, así como la fantasía, se cometen continuamente ofensas contra la Divinidad, lo que hace que nuestra agonía sea cada día más y más dolorosa.

Es menester saber equilibrarse entre lo material y lo espiritual, no se puede divorciar la materia del espíritu, más bien se debe estar entre ambas, sin dejarse atrapar por ninguna de ellas. Dando al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.

Hay medicinas que matan si sus dosis no son adecuadas, y a veces la misma medicina es inapropiada o deficiente, por lo que tendremos que ajustar la cantidad para que surja la sanación del órgano enfermo.

Hay que rectificar incesantemente nuestra tintura, para obtener el León Verde. Este León Verde es el bálsamo natural de todos los planetas celestes, y tiene el poder de sanar todas las enfermedades. El León Verde es nuestro ángel interno, nuestro Intimo.

El íntimo es nuestro Espíritu, el Ser, el árbol de la vida. El íntimo es el hijo muy amado del Cristo interno. El Cristo interno es el rayo de donde emanó el íntimo mismo. El Cristo interno es uno con el Padre.

En Gálatas IV, 19, podemos leer: Hijitos míos, que vuelvo otra vez a estar de parto de vosotros, hasta que Cristo sea formado en vosotros.

¿Qué más evidencias necesitamos para comprender que la naturaleza del Cristo, puede ser vehículo de la humana persona para llegar al Padre?

Así mismo queremos decir que, quien quiera dar testimonio de cuanto decimos, ponga en práctica la vía de la alquimia, tal como se está enseñando en esta obra, ya que si seguimos teorizando, no pasaremos del estado animal intelectual en el que hoy nos encontramos.

El pelícano, alimentando a sus siete polluelos, alegoriza en la alquimia al Cristo, alimentado con su propia sangre a toda la humanidad.

Medicina de Dios, elixir de la larga vida, inmortalidad, después de la resurrección y ascensión. Quien se eleva hasta lo más alto, consigue todos los poderes de la Piedra Filosofal, se convierte por derecho propio en un Gran Elegido, Maestro de Maestros, Luz de Luces.

A cada régimen, los filósofos han atribuido una de las divinidades superiores del Olimpo y también uno de los planetas celestes, ( 7, en total) cuya influencia se ejerce de manera paralela a la suya, en el tiempo mismo de su dominio.

De acuerdo con la idea generalmente extendida, planetas y divinidades desarrollan su poder simultáneo, según una jerarquía invariable.

Al reino de Mercurio (base, fundamento) primer estadio de la Obra, sucede el de Saturno (el anciano, el loco) A continuación, gobierna Júpiter (Unión, matrimonio) y, luego Diana (entero, completo) o la Luna, cuya vestidura brillante tan pronto está tejida con cabellos blancos como hecha de cristales de nieve. Venus, inclinada al verde (Belleza, gracia), hereda entonces el trono, pero pronto le arroja Marte (adaptado, fijo), y este principio belicoso de atavío teñido en sangre coagulada es, a su vez, derrotado, por Apolo (El triunfador), el Sol del Magisterio, emperador vestido de brillante escarlata, que establece definitivamente su soberanía y su poder sobre las ruinas de sus seis predecesores.

Algunos autores, asimilan las fases coloreadas de la cocción a los 7 días de la creación. Denominados estos días como la Semana de las semanas; La Gran semana o Semana Grande. El número 7, como hemos podido comprobar, se viene repitiendo en distintas alusiones o referencias, así mismo es de gran importancia en ésta ciencia hermética, daremos algunos ejemplos:

Los 7 grados del poder del fuego.

Las 7 caídas y 7 levantadas del Cristo, en su ascenso hacia el calvario.

Las 7 notas de la escala musical. (Do, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si.)

Los 7 templos del caos…

Los 7 regentes planetarios, (Gabriel, Rafael, Uriel, Michael, Samael, Zachariel y Orifiel.)

Los 7 Chohanes.

La ley del 7 o Heptaparaparshinokh, ley que organiza…

Los 7 grados esotéricos de la Iniciación Venusta. (Nacimiento en el pesebre; Bautismo del iniciado; Transfiguración del Señor; Entrada a Jerusalén; El paño sagrado de la Verónica; Cristificación del Alma espiritual, el Budhi; y El Maestro es crucificado.)

Las 7 Razas; (recordamos que en la actualidad estamos en la manifestación terrena, los hijos del quinto sol, por lo tanto la quinta raza.)

Los 7 chacras o vórtices de energías que existen en la anatomía oculta de todos los hombres y mujeres, también denominados, las 7 iglesias del Apocalipsis.

Los 7 cuerpos del Hombre autorrealizado. (Físico, Vital, Astral, Mental, Causal, Budhíco y Atman.)

Los 7 planos del universo. (Largo, Ancho, Alto, El tiempo, La eternidad, Lo que está más allá de la eternidad, y finalmente la Dimensión cero.)

Los 7 pecados capitales. (Ira, Lujuria, Pereza, Gula, Codicia, Envidia y Orgullo.)

Así mismo, las 7 virtudes que surgen de la transmutación de los 7 vicios o pecados capitales:

1)     El Orgullo, se transmuta en Fe solar y en la humildad.

2)     La Codicia o avaricia, lunar, se transforma en esperanza y altruismo.

3)     La Lujuria, en castidad.

4)     La Ira, o cólera se transmuta en la fuerza maravillosa del Amor o la Paz.

5)     La Pereza, se transmuta en la actividad o diligencia.

6)     La Gula, se transmuta en templanza.

7)     La Envidia, se transmuta en el deseo del bien de los demás.

Las 7 columnas del templo de Salomón

Los 7 brazos del candelabro Judío.

Las 7 colinas, sobre las que se edificó Roma.

Los 7 signos cabalísticos de los planetas:

1)     Para el Sol, una serpiente con cabeza de león.

2)     Para la Luna, un globo cortado por dos medias lunas.

3)     Para Marte, un dragón mordiendo las guardas de una espada.

4)     Para Venus, un lingan sexual.

5)     Para Mercurio, un caduceo y el cinocéfalo.

6)     Para Júpiter, el pentagrama flameante o el pico del águila y

7)     Para Saturno un viejo cojuelo o una serpiente enlazada en la piedra heliaca.

Las 7 peticiones del Padre Nuestro.

Las 7 palabras de Jesús en la cruz, etc.,

Como podemos comprobar, éste número no es caprichoso, pues guarda un conocimiento secreto para quien ya conoce de éstos misterios.

Es menester que nos acerquemos a la medicina hermética sin miedo, controlando bien, nuestros esfuerzos, administrando nuestras energías de manera correcta e inteligente, y en ese proceder, sin desfallecer hasta haber alcanzado los laureles de la victoria.

Sepamos que si existe una fuerza evolutiva que nos impulsa hacia el desarrollo, también existe su contraparte involutiva, que nos arrastra hacia un destino cada vez más deteriorado. Por lo tanto, no dejemos que las fuerzas de la naturaleza, se adueñen de nosotros, porque de la misma manera que después del día viene la noche, así después de un desarrollo evolutivo viene otro involutivo.

Quisiéramos que ésta medicina llegara a todos y cada uno de los seres de éste planeta tierra. Agua viva, Agua pura, alimentos sanos y puros…, transmutaciones llenas de gloria, para quien sabe dominar a su bestia…

Pero somos conscientes de que cada cual tiene su libertad; algunos ya han elegido y prefieren rendirse ante una muerte segunda que les acecha cada día más cerca…

VIII     Los colores

La más común de las tipificaciones de las etapas de la Obra las clasifica en función de los colores que la materia prima va adoptando a lo largo del proceso: Obra al negro, Obra al blanco, y Obra al rojo[23] a las que seguirá la aparición del oro.

El calor obrando sobre la humedad produce primeramente la negrura, después la blancura, de esta blancura surge el color citrino y de éste el rojo.

La Obra al negro, que empieza con la calcinación y la putrefacción, se corresponde con la muerte iniciática de los procesos tradicionales.

Los diversos sistemas de operaciones pueden resumirse en la célebre forma, “Solve et coagula”, disuelve e integra, que se aplica tanto a la materia física sobre la que se actúa como al propio artista.

Dentro de la Obra hay tres piedras, tres trabajos o tres grados de perfección:

I.                   El primer trabajo; nigredo u Obra al negro, termina cuando el sujeto está completamente purificado.

II.                El segundo trabajo o grado de perfección, Albedo u Obra al blanco, se alcanza cuando dicho sujeto se ha cocido, digerido y fijado, convirtiéndose en azufre incombustible.

III.             La tercera piedra, Rubedo u Obra al rojo, aparece cuando el sujeto ha fermentado, se ha multiplicado y ha alcanzado la Perfección Final, siendo una tintura fija y permanente: La Piedra filosofal.

Los distintos colores: negro, blanco, amarillo y rojo; son los colores propios de la Gran Obra.

Viniendo del fuego vuestro Rey con su Mujer, guárdate de quemarlos con un fuego demasiado fuerte: Cuécelos pues suavemente a fin de que se vuelvan primeramente Negros, después  Blancos, luego Citrinos y Rojos, finalmente Veneno Tingente.

El mercurio tiene que ir cambiando de color, según el avance de los trabajos alquímicos.

El perro del Doctor Fausto de color negro al ser acariciado cambió de color; tornose blanco, después amarillo y por último rojo.

El adepto que ya está trabajando, después de un tiempo de continuada labor en el laboratorio alquímico, inicia un cambio de tinturas en el que la semilla empieza a germinar, esa semilla, que por tanto tiempo ha estado guardada en los órganos creadores, esperando a que fuera el momento preciso de florecer.

Los alquimistas, que trabajaron arduamente con su athanor, coinciden en que el primer color es siempre el negro.

Ya que es la llave y el comienzo de la Obra, así como de los demás colores.

Nicolás Flamel así nos lo hace saber:

Pues nuestra piedra negra cubierta de andrajos, está cubierta por tantas impurezas que es en extremo difícil desembarazarla de ellas por completo.

Por ello importa someterla a muchas lixiviaciones a fin de limpiarla poco a poco de sus impurezas y de las escorias heterogéneas y tenaces que lo envuelven, y de verla tomar a cada una de esas operaciones, más esplendor, limpieza y brillo.

El negro es la llave que nos permite esperanzar, con el cual podemos iniciar la putrefacción de la semilla. Lo que el artista adquiere en primer lugar es el perro negro y rabioso de que hablan los textos, así como el cuervo, primer testimonio del Magisterio. El mercurio filosófico empieza con el negro, signo de su mortificación…

En los antiguos tiempos el perro fue siempre consagrado al Dios Mercurio…

Resulta patente el alto honor que los viejos Hierofantes del antiguo Egipto concedían al perro…

El austero guardián del templo de Esculapio, en la Roma augusta de los Césares, era siempre un perro.

También, según la versión del Cosmopolita, el pez sin huesos llamado “Rémora” que nada en nuestro mar filosófico es signo de esperanza en el correcto trabajo hermético.

Así mismo Nicolás Flamel, distingue en nuestras aguas cuatro colores bien definidos:

El Negro como el carbón; el Blanco como la flor de Lis; el Amarillo parecido al color de las patas del esmerejón y el Rojo parecido al color del rubí.

Y añade este insigne alquimista:

Quien no ve esa negrura al principio de sus operaciones, durante los días de la piedra, aunque vea otro color, falta por completo al Magisterio, y no puede perfeccionar ese caos. Pues no trabaja bien, al no descomponer.

Pero el primer estado es el estado oculto que, en virtud de la obra y de la gracia de Dios, puede pasar al segundo, manifestado.

Por eso, la primera materia coincide ocasionalmente con el concepto del estado inicial del proceso, es decir, con el nigredo (el ennegrecimiento). Trátese pues, de la tierra negra, en la cual se siembra el oro o el lapis, como grano de trigo.

Es la tierra negra, mágicamente fecunda, que Adán llevó consigo del Paraíso, denominada también Antimón y caracterizada como negra, más negra que lo negro, nos asegura a su vez M. Majer.

Paracelso afirma lo siguiente: El negro es la raíz y el origen de los otros colores. Trabajad con esta tintura en una retorta y verás salir de ella su negrura.

Trevisano añade: El magisterio tiene los ojos negros.

Huginus comenta: En el negro es donde se perciben todos los colores.

Y Samael Aun Weor declara: Cuando uno comienza a desintegrar los elementos inhumanos que se han posesionado del cuerpo astral, ellos toman un color negro.

Tal color negro es el fundamento, el basamento, de toda transmutación, por eso se dice que hay que blanquear el cuervo.

Esto significa que después de haber desintegrado la materia putrefacta, los elementos inhumanos, el cuerpo astral tiene ya un color blanco.

Un poema de Verus Hermes de 1620 dice así:

Un débil feto, un provecto anciano

Con el sobrenombre de dragón

Por eso se me ha encerrado

Para que nazca como rey

La espada ardiente me atormenta con saña

La muerte me carcome la carne y el hueso

Mi alma, mi espíritu escapa de mí

Mal oliente veneno negro, un espanto horroroso

Soy como un cuervo negro

Así es el provecho de toda la maldad

Yacía yo en el polvo en el fondo del valle

Oh, que del tres resulte un número

¡Oh alma! ¡Oh espíritu!, no me abandones

A fin de que vuelva a ver la luz del día

Y que de mí salga el héroe de la paz

Que quisiera ver todo el mundo.

“La muerte de la semilla, es la que da el color negro.”

Según Fray Marco Antonio Crasselame, toda simiente es inútil si permanece entera, si no se pudre  y se ennegrece, pues la corrupción precede  siempre de la generación.

Parece algo extraño que queriendo llegar a la Luz, tengamos que partir de la mayor oscuridad, así como para llegar a la purificación tengamos que partir de nuestro estado más sucio…

Entendamos por oscuridad así como suciedad, el estado psicológico de la humanidad actual, es decir: una inconsciencia colectiva, que nos lleva a vivir sujetos y sometidos a unas conductas morales, que nada tiene que ver con una Ética Superior.

Por otra parte, solo los hombres que han sabido vencerse a sí mismos comprenden y aceptan como fórmula de vida esa Ética. Misma que les permite saber y discernir que tanto de malo hay en lo aparentemente bueno, y que tanto de bueno hay en lo aparentemente malo. Por lo que se convierten en seres totalmente distintos al común denominador de las gentes, aunque físicamente sean iguales al resto.

La Luz sale de las tinieblas…, y en donde hay Luz, no hay oscuridad.

Si hemos entendido que estamos viviendo en oscuridad y en completa ignorancia sobre los misterios que guarda la naturaleza, no nos será difícil comprender, que nuestra ignorancia es como la mayor de las oscuridades, en donde nada se ve y todo permanece oculto.

El color negro tradicionalmente se asocia con lo tenebroso, con lo maligno, y no falta a la verdad quien así discierne, pues es claro que si nuestra voluntad, la ponemos a merced de todo lo que se asocia con lo tenebroso, nuestras vidas estarán marcada por una falta de iluminación. A razón de que en las tinieblas es donde se manifiestan las fuerzas más perversas, conduciendo a quien se predisponga, en una identificación con esa parte de nuestra naturaleza interior (infraconsciente), hacia el abismo.

Pero no debemos confundir el color negro, como medio o hábitat de esas fuerzas perversas, con el color de la putrefacción de la semilla.

“Si no hay muerte, no hay nacimiento”

San Pedro, C. I, V. 23 dice: Puesto que habéis renacido no de semilla corruptible, sino incorruptible por la palabra de Dios vivo, la cual permanece por toda la eternidad.

Los escritores religiosos narran como Noé dio libertad desde su arca en primer lugar a un cuervo, en donde debemos entender que se trata de la representación, para nuestra Obra, del primer color duradero, es decir del negro.

El cuervo es sinónimo de muerte y negrura, pero una muerte no como la podemos entender físicamente, con el cese de nuestras funciones vitales, sino como símbolo de esperanza, para una vida distinta, en armonía con otra naturaleza, semejante a la naturaleza exterior, donde puedan brotar ciertos principios vitales, que por mucho tiempo estuvieron sin poder manifestarse.

El C. III de San Juan en los V. del 3 al 21 nos hablan muy claramente de la necesidad de nacer de nuevo, es decir, de llegar a crear los cuerpos, en lo que se viene a conocer como nacimiento segundo.

Mas solo será posible este nacimiento si nos convertimos en hacedores de la palabra de Dios y dejamos nuestra actitud pasiva de oidores, como común mente nos comportamos.

¿De que otra manera podríamos interpretar éstas palabras? “El que no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, Espíritu es.” Incluso éstas otras palabras del Salvador “Os es necesario nacer otra vez.”

Por último con el fin de hacer más énfasis en ésta enseñanza, repetimos las palabras de Jesús a Nicodemus: Lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos.

El niño recién nacido pasó nueve meses en la mayor de las oscuridades, es decir, antes de sentir y ver la luz, estuvo en el interior de la naturaleza materna, pero no como castigo a una falta, sino como lugar idóneo para que se diera una gestación.

Pasado el tiempo de formación, dejó el vientre materno para ir a desenvolverse, por sus propios medios bajo la luz del sol, que a todos nos ilumina sin distinción de credos, colores, razas o cualquier forma imaginaria de marginación, tan corriente hoy en día.

De la misma manera que el recién nacido, los trabajadores del fuego y el agua tendremos que someternos a los trabajos en la novena esfera durante  un tiempo, para sentir el calor del nuevo Sol en ese nuevo nacimiento, que es el nacimiento segundo, del cual hablara San Juan.

El paso de la oscuridad a la Luz no se da de manera inmediata, más bien como consecuencia de una gestación.

El Príncipe Khalid Ibn Jazid, a finales del siglo VII escribió lo siguiente:

Las tres palabras en las cuales está oculta toda la ciencia, han de entregarse a los píos, esto es, a los pobres, desde el primero al último hombre.

Las tres palabras son; “Durante tres meses el agua conserva el feto en el seno materno, durante tres meses lo calienta el aire y durante ese mismo tiempo, lo custodia al fuego.

Y estas palabras (prosigue Kalid) y esta doctrina y la oscura meta son tan manifiestas que uno ve la verdad.”

Todos partimos desde un mismo punto, que es la oscuridad y la ignorancia. Así que dependerá de nuestros valores positivos para que podamos proseguir por la senda iniciática. Con mayor fortuna o desgracia, dependerá en la medida de lo que hayamos sembrado…

¿Si se nos preguntara por el trabajo en sí, que tan difícil es… ? Tendríamos que responder, que si lo hacemos difícil, es difícil…, pero si lo hacemos fácil, es fácil…

Se requiere de ver las cosas tal como son. Y si nos puede parecer muy negro o muy difícil, es simplemente porque nosotros nos identificamos con lo negro y difícil.

Tantos mensajes de amor, que nos han entregado los alquimistas, adeptos, y en definitiva todos los que se propusieron Re-ligarse a su Dios interior…, y nosotros seguimos viendo sus palabras con recelo y en muchos casos con rechazo.

¿Cómo es posible que un mismo árbol, dé dos frutos totalmente distintos?

¡Es imposible servir a dos amos con la misma fidelidad!

El proceso de nuestras aguas mercuriales, su coloración, se dará en la medida de que estemos completamente definidos y podamos ser útiles a la Divinidad, para que opere en nuestro interior en el proceso del nacimiento segundo o creación de los cuerpos existenciales del Ser.

Si el cielo se digna bendecir tu labor, y, según la palabra del adepto, si te falta vocant, obtendrás primero la rama de olivo, símbolo de paz y unión de los elementos, y, luego, la blanca paloma que te la haya traído.

Sólo entonces podrás estar seguro de poseer aquella luz admirable, don del Espíritu Santo que Jesús envió el quincuagésimo día sobre sus apóstoles bienamados.

Tal es la consagración material del bautismo iniciático y de la revelación divina. Y cuando Jesús salía del agua, nos dice San Marcos, C. I, V. 10; Juan vio de pronto entreabrirse los cielos y descender el Espíritu Santo sobre él en forma de blanca paloma.

El color blanco o la túnica de lino blanco, corresponde solamente a quien creó los cuerpos, o dicho de otra manera, quien llegó al nacimiento segundo, y se convirtió en un Maestro de la Luz.

Este color blanco, es el segundo color del proceso alquímico. Un color que denota purificación, así como una determinación en separar lo grosero de lo sutil.

Un color blanco que dice de su portador como Hombre auténtico, que fue capaz de blanquear su latón y vencer a los enemigos ocultos.

Un color blanco que habla del grado de castidad. Pero una castidad bien entendida, esotéricamente hablando, no una renunciación dogmática del sexo, sino una comprensión de todos los procesos psicológicos concernientes a las pasiones o instintos sexuales, que de manera natural se procesan en todos los hombres y mujeres.

El fuego del Espíritu Santo es la llama de Oreb…, el fuego de la castidad es el fuego del Espíritu Santo, es el fuego de Pentecostés, es el fuego de la Kundalini…, es el fuego que Prometeo robó al cielo…, es la llama sagrada del templo que las vestales encienden…, es la llama de triple incandescencia, es el carro de fuego en que Elías subió al cielo…

No es renunciando al fuego (sexual) como se llega a la Sabiduría, sino más bien comprendiendo todos los resortes psicológicos que motivan a una manifestación o comportamiento, en muchos casos desordenada, e instintiva, en cuanto a nuestra actitud frente al sexo.

“Del combate que el caballero o azufre secreto libra con el azufre arsenical del viejo dragón nace la piedra astral blanca…”

Así un término alquimista es el de “Blancura capilar” que hace referencia a un proceso de la cocción.

Existe un documento alquímico llamado “Physika” con una antigüedad de más de 2000 años, escrito por Bolos Demócrito, en el que se menciona, que la transmutación de los metales se traducía en los cambios de color que aparecían en el proceso.

Así que no decimos nada del otro mundo, más bien recogemos el conocimiento para ponerlo en orden y operar bajo las leyes Divinas que nos conduzcan al punto de partida original.

Si el cuervo fue el primer animal que lo asociábamos con el color negro, la paloma blanca es el segundo aspecto del mercurio.

Así, en la medida que se sigue trabajando en el laboratorio alquímico, el mercurio está procesándose y cambiando de color continuamente, la gama de colores se resumen a los cuatro ya comentados; Negro, Blanco, Amarillo y Rojo.

Enrique Khunrath en su Amphiteatrum Sapientiae Aeterne, escribe:

Finalmente, cuando la Obra haya pasado de color cenizoso (negro) al blanco puro y luego al amarillo, verás la Piedra Filosofal, nuestro Rey elevado por encima de los dominadores  que sale de su sepulcro vítreo, se levanta de su lecho y acude a nuestro escenario mundano en su cuerpo glorificado…

En Caldea, los “Zigurats” generalmente torres de tres pisos, a cuya categoría perteneció la famosa “Torre de Babel”, estaban pintados de tres colores: Negro, Blanco y Rojo púrpura.

Para dar una idea del alcance extraordinario que en la filosofía hermética toma el simbolismo de los colores de la Gran Obra, observamos que siempre se representa a la Virgen vestida de azul[24], a Dios de blanco y a Cristo de rojo.

El mercurio cuando ya esta preparado para recibir el fuego (azufre) se torna amarillo y se suele simbolizar con el águila amarilla y finalmente cuando el mercurio ha sido fecundado, se vuelve de color rojo, a este mercurio se le llama mercurio Azufrado y se le representa con el Faisán rojo.

Curiosamente en las figuras de los Reyes Magos del misterio de la adoración al niño Jesús, encontramos estos cuatro colores.

El Rey Europeo (Blanco), el Asiático (Amarillo), y el Africano (Negro); el cuarto color lo encontramos en sus capas de color rojo o púrpura.

¿Acaso es casualidad esta coincidencia de colores? U ¿obedece a los misterios de la alquimia?

Sea como sea, lo importante es retomar el conocimiento que se nos entrega, para que podamos, mediante la ley del amor, trabajar con gran esmero en el Athanor.

También se suele hacer alusión a los colores con distintos reinos, como por ejemplo; el negro se relaciona con Saturno, el blanco con el reino de la Luna y el rojo con el reino del Sol, omitiendo en esta ocasión el color amarillo.

Pitágoras afirma lo siguiente: “Debéis saber que toda la intención y el principio de la Obra es blancura, tras la cual viene la rojez, que es la perfección de la Obra.”

Estados pesimistas o derrotistas nada tienen que ver con el color negro de las aguas, aunque debemos aclarar el doble significado para éste color.

Uno sería nuestras aguas corruptas, podridas, producto de un abandono en la purificación y un estancamiento en la fornicación, como actitud negativamente prolongada en nuestro uso de las energías sexuales, quedando éstas en estado caóticas, por lo tanto ennegrecidas y pestilentes.

Y un segundo significado es aquel color negro que adquiere la semilla, después de un estado de putrefacción.

Normalmente, se parte del primer estado, caótico y poco a poco, esas aguas con el inicio del trabajo alquímico se tornan grises, así permanecen un tiempo, que es el de purificación, para más tarde regresar al color negro. Y es cuando se inicia el verdadero trabajo alquímico.

Una vez que se ha hecho la luz, el color blanco pasa a dominar el trabajo, por lo mismo, el alquimista ya no camina en oscuridad, sino más bien, ya porta en su mano diestra la lámpara de aceite encendida, que es con la que se ilumina la senda a seguir.

Nuestra piedra preciosísima, arrojada en medio del estiércol, se ha convertido, según dicen, en algo sumamente barato…

Pero si casamos al Rey coronado con la hija roja, ésta deberá concebir en el débil fuego a un hijo que alimentará con nuestro fuego.

Luego el hijo se transformará y su tintura quedará roja como la carne. Nuestro hijo, de nacimiento regio, tomará su tintura del fuego y huirán la muerte, las tinieblas y el agua.

El dragón temerá la luz del sol y nuestro hijo muerto vivirá. El rey proviene del fuego y se complace en las nupcias. Se abrirán los ocultos tesoros. El hijo se convertirá en un fuego guerrero y superará la tintura, porque él mismo es el tesoro y él mismo lleva la materia filosófica.

Venid aquí, hijos de la Sabiduría y alegraos, pues el dominio de la muerte ha pasado y el hijo reina; lleva el rojo ropaje y se ha vestido de púrpura.

Y leemos en el Apocalipsis en su C.III, V. 5: “El que venciere, será vestido de vestiduras blancas.”

La túnica de lino blanco, solo puede ser portada por quien venció a su enemigo oculto. Lamentablemente hoy en día éste color es utilizado con fines místicos de manera generalizada, y por lo mismo ha perdido el valor real que tiene.

Solo quien conoce el hondo significado del color blanco, sinónimo de pureza y castidad, puede respetar sus enseñanzas y así mismo, respeta a quien lo porta.

No es menos cierto que en el trabajo alquímico, el arco iris, con sus colores brillantes y luminosos, invitan a la continuidad después de un tiempo de reposo.

Los discípulos de Jesús le dijeron: Sabemos que nos abandonarás, ¿quién será grande sobre nosotros? Jesús les respondió: Donde estéis, id hacia Santiago el Justo para quien han sido hecho los cielos y la tierra.

Raimundo Lulio dice que realizó en 1267 inmediatamente después de su conversión y a la edad de 32 años, el peregrinaje a Santiago de Compostela.

Así mismo el Maestro Samael Aun Weor, nos dice que Santiago es el Patrón de la Gran Obra.

Desde el Shambala (en el libro de Meurois y Givaudan), nos llegan estas palabras: “Ahora permitidme hablaros del segundo lugar, del segundo corazón del planeta, o sea el Asgard, ya que esa región también se comporta como energía fundamental de la tierra por varias razones. Su plano de existencia es simplemente distinto del anterior.

Mientras la vía de Pedro pertenece al cuerpo del corazón de la tierra, la vía del Agartha está vinculada al alma del corazón de la tierra. Para vuestro Occidente, no es sino el reino de Santiago, del todo subterráneo.

Su campo de acción se mezcla armoniosamente con el de los elementos primordiales de la naturaleza, que es también el del conocimiento hermético. Los seres que viven en él conocen la materia a través del estudio de sus principios. Hace millares y millares de años han huido de vuestro sol por temor a que vele su sol interior.

Tenía que ser así. Como un fruto, todo planeta necesita su núcleo. Su campo de energía, Hermanos, es el del rayo amarillo, también es el del Oro alquímico, habla a quienes buscan las estrellas en la materia…”

Todos los alquimistas están obligados a emprender este peregrinaje. Al menos, en sentido figurado, pues se trata de un viaje simbólico, y quien desea obtener provecho de él no puede, ni por un solo instante, abandonar el laboratorio.

Le es preciso vigilar sin tregua el recipiente. Y orar para que el fuego, esa sustancia fohatica no se extinga. Ya que sin la sustancia ígnea no es posible hacer carne y sangre de las palabras I.N.R.I.[25]

Compostela, ciudad emblemática, no está en absoluto situada en tierra Española, sino en la tierra misma del sujeto filosófico.

Camino rudo, penoso, lleno de imprevistos y de peligros. ¡Ruta larga y fastidiosa por la cual el potencial se actualiza y lo oculto se manifiesta!

Y esta preparación delicada de la materia prima, o mercurio común es lo que los sabios han velado tras la alegoría de la peregrinación a Compostela.

Estas sugestiones ayudan a comprender el error en el que gran cantidad de ocultistas han caído, tomando en sentido literal de narraciones puramente simbólicas, escritas con la intención de enseñar a los unos lo que es preciso esconder a los otros.

Nosotros certificamos (dice Fulcanelli) y puede confiarse en nuestra sinceridad, que jamás Flamel salió de la bodega donde ardían sus hornos. Quien sabe lo que es el bordón, la calabaza y la mérelle del sombrero de Santiago, sabe también que decimos la verdad.

Sustituyendo por los materiales y tomando modelo del agente interno, el gran adepto observaba las reglas de la disciplina filosófica y seguía el ejemplo de sus predecesores.

La fuerza femenina, en apariencia pasiva, representa el Athanor del hombre…

IX  El Regreso al Paraíso

No podía ser de otra manera, llegamos al capítulo nueve y tiene que finalizar este trabajo escrito, pues es el momento de descender a la novena esfera.

“Alterna la lucidez del Paraíso

con la noche profunda, plena de terrores.”

Goethe

El número nueve, es sabiduría y regreso al Paraíso, salimos de la Arcadia por fornicarios, es decir, por derramar nuestro semen, y si queremos regresar deberemos entrar por la misma puerta por donde salimos, en este caso, transmutando nuestras energías seminales y no derramando bajo ningún concepto.

El V.M. Samael Aun Weor, nos devela el Arcano o Gran Arcano, de la siguiente manera: “Conexión sexual sin derrame seminal, sin eyaculación del Ens. Séminis” así se transmuta la energía creadora.

Anteriormente al Maestro Samael, el Maestro Huiracocha lo había develado pero en latín: “Inmisio membri virili in vagina feminae sine ejeculatium seminis”

Como podemos comprobar, estas revelaciones que por tanto tiempo solo se entregaban de labios a oídos y después de rigurosas pruebas, hoy están al alcance de todos. No obstante siempre en todo momento se conoció esta clave, pero solo la poseían aquellos que realmente eran merecedores de poseerla.

Deberíamos cuestionarnos, ¿por qué ahora se nos entrega a todo el mundo? ¿Acaso no será porque los tiempos apremian? ¿será como en los tiempos de Noe que se nos está invitando a entrar en el arca?

Así mismo tenemos que decir que nuestro arte sagrado está totalmente fundamentado en las tablas de la Ley:

1-Amaras a Dios sobre todas las cosas.

2-No jurar su santo nombre en vano.

3-Santificar las fiestas

4-Honrar a Padre y Madre.

5-No matar.

6-No fornicar

7-No hurtar

8-No levantar falso testimonio ni mentir.

9-No adulterar.

10-No codiciar los bienes ajenos.

Y si somos tan irreverentes, que no aceptamos éste decálogo por haberse quedado desfasado en el tiempo. El Maestro Samael nos invita a que practiquemos los diez Mandamientos de la Nueva era de Acuario que a la letra dice así:

1-Amarás a tu Dios interno y al prójimo como a ti mismo.

2-Estudiarás la Doctrina Secreta del Salvador del Mundo.

3-No vitupere jamás al prójimo, ni hables palabras inmodestas o vanas.

4-Deberás sacrificarte por amor a la humanidad, y amar a tus peores enemigos.

5-Debes obedecer la voluntad del Padre, así en los cielos como en la tierra.

6-No cometerá fornicación ni adulterio, en pensamiento, palabra y obra.

7-Lucharás contra el mundo, el demonio y la carne.

8-Deberás ser infinitamente paciente y misericordioso.

9-Practicaréis el Arcano A. Z. F., con tu mujer.

10-Lavaréis tus pies en las aguas de la renunciación.

Y todavía nos añade nuestro Maestro:

Es ostensible y palmario que los troncos o tablas de la Ley, donde el profeta Moisés escribiese sabiamente por mandato de Jehová los diez mandamientos, no son en realidad sino una doble lanza de Runas, sobre cuyo significado fálico existe mucha documentación.

No está de más enfatizar la idea trascendental de que existen dos Mandamientos más en el esoterismo mosaico.

Quiero referirme a los Mandamientos once y doce, íntimamente  relacionados con los arcanos 11 y 12 de la kabala.

El primero de éstos (o sea el undécimo) tiene su clásica expresión en el sánscrito Dharman Chara: “Haz tu deber”.

Recuerda hermano lector (nos dice el M. Samel) que tú tienes él deber de buscar el camino angosto, estrecho y difícil que conduce a la luz.

El arcano 11 del Tarot ilumina este deber: la fuerza maravillosa que puede dominar y sujetar a los leones de la adversidad es esencialmente espiritual.

Por esta razón está representado por una bella mujer que sin esfuerzo aparente abre con sus manos deliciosas las fauces terribles de Leo, el puma espantoso, el león furioso.

Con el undécimo se relaciona y se entrelaza el duodécimo Mandamiento de la Ley de Dios, ilustrado por el Arcano 12: “Haz que tu luz brille”.

Para que la Luz, que constituye la Esencia embotellada dentro del Yo, pueda realmente brillar y resplandecer, debe liberarse y esto sólo es posible mediante la Aniquilación Budhista, disolviendo el Ego.

Aquel que practique Magia Sexual, con distintas mujeres es adúltero, y ningún adúltero puede despertar el Kundalini.

Aquel que viole el sexto mandamiento de la Ley de Dios, (no fornicar) no puede fecundar las aguas de Mercurio, porque no posee entonces los fuegos solares.

La magia sexual, solo se puede realizar entre esposo y esposa.

Llamo hombre vicioso al amante popular que ama el cuerpo más bien que el alma; porque su amor no puede tener duración, puesto que ama una cosa que no dura.

Tan pronto como la flor de la belleza de lo que amaba ha pasado, vuela a otra parte, sin acordarse ni de sus palabras ni de sus promesas.

A lo cual contesta Platón: Pero el amante de una alma bella permanece fiel toda la vida, porque lo que ama es durable. Así pues, la costumbre entre nosotros quiere que uno se mire bien antes de comprometerse.

Arnoldo de Villanova, Alberto el Grande, Raimundo Lulio y muchos otros alquimistas, denominan al mercurio, esperma o semen.

Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual, sin engaño, para que por ella crezcáis en salud. (San Pedro, primera Epístola, C. II, V.2)

Jesús vio a unos pequeños que mamaban. Y dijo a sus discípulos: Estos pequeños que maman son parecidos a los que entran en el Reino. Ellos le dijeron: Entonces, volviéndonos pequeños, ¿entraremos en el Reino? Jesús les dijo: Cuando hagáis de dos uno, y cuando hagáis lo que está dentro como lo que está afuera y lo que está fuera como lo que está dentro, y lo que está arriba como lo que está abajo, y cuando hagáis, el macho con la hembra, una sola cosa, de modo que el macho no sea macho y la hembra no sea hembra, cuando hagáis ojos en vez de un ojo, y una mano en lugar de una mano y un pie en lugar de un pie, y una imagen en lugar de una imagen, entonces entraréis en el Reino. (El Evangelio según Tomás Apócrifo Gnóstico)

Cuando las corrientes positivas y negativas del Mercurio hacen contacto en el Triveni, cerca del hueso coxígeo, despierta, por inducción eléctrica, una tercera fuerza que es el kundalini.

No se puede derramar ni una sola gota sagrada, ya que todo esto permitirá que la serpiente, llamada Kundalini por los Indostaníes, ascienda por nuestra columna vertebral.

En S. Juan C. III, V. 14, podemos leer: Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el hijo del hombre sea levantado.

Don Víctor Manuel Chávez Caballero, en su libro “Cultura Gnóstica Tolteca” nos habla sobre la serpiente y dice así: La serpiente es el símbolo esotérico de la sabiduría y del conocimiento oculto.

Ella ha sido relacionada, desde los antiguos tiempos, con el Dios de la Sabiduría.

Es el símbolo sagrado de Thot o Taut y de todos los Dioses santos, tales como Hermes, Serapis, Jesús, Ketzalkoatl, Buda, Tlalok, Zoroastro, Samael Aun Weor, etc.

Cualquier adepto del círculo consciente de la Humanidad Solar puede ser debidamente figurado como la Gran Serpiente.

Esculapio, Plutón, Esmun y Knepp son deidades con los atributos de la serpiente; Son sanadores, dadores de la salud espiritual y física así como de la iluminación.

Cuando la serpiente sexual despierta para iniciar su marcha hacia adentro y hacia arriba, pasamos (dice el V. M. Samael) por seis experiencias místicas trascendentales que podemos y debemos definir claramente con seis términos sánscritos así:

ANANDA: Cierta dicha espiritual

KAMPAN: Hipersensibilidad de tipo eléctrico y psíquico.

UTTHAM: Progresivo aumento autoconscientivo, desdoblamientos astrales, experiencias místicas trascendentales en los mundos superiores, etc.

GHURNI: Intensos anhelos divinales.

MURCHA: Estado de lasitud, relajamientos de músculos y nervios en forma muy natural y espontánea durante la meditación.

NIDRA: Algún modo específico de sueño que, combinado con la meditación interior profunda, viene a convertirse en Shamadí resplandeciente.

Es ella la que da también el MUKTI de la beatitud final y el JNANA de la liberación.

El ascenso milagroso de la energía seminal hasta el cerebro, se hace posible gracias a cierto par de cordones  (ida y pingala) nerviosos que en forma de ocho se desenvuelven a derecha e izquierda de la espina dorsal.

En la filosofía China este par de cordones son conocidos con los clásicos nombres de Yin y del Yang, siendo el Tao el sendero del medio, el canal medular, la vía secreta, por donde asciende la culebra.

Es obvio que el primero de estos canales es de naturaleza Lunar, es ostensible que el segundo es de tipo Solar.

La serpiente, como deidad femenina en nosotros, es la esposa del Espíritu Santo, nuestra Virgen-Madre, llorando al pie de la cruz sexual, con el corazón atravesado por siete puñales.

La serpiente, ascendiendo victoriosa por la médula espinal del Adepto, es nuestro propio Ser (pero derivado) que el águila, el Tercer Logos, debe devorar.

La serpiente, nuestra Divina Madre Kundalini particular, es la mujer serpiente, llamada en México Ziwakoatl, que quiere decir Dios-Madre.

La saturnina serpiente no come nada inmundo; ella la Divina Esposa de Cronos, sólo puede devorar principios anímicos y espirituales. “Cuerpos Gloriosos” fuerzas , facultades etc.

Sin excepción específica particular, ningún iniciado (ni aún aquellos que alcanzaron el grado de Adeptus Exemptus) podría gozar los poderes de la serpiente si previamente no es devorado por la misma.

Jesús ha dicho: Los Fariseos y los Escribas han recibido las llaves de la Gnosis, y las han ocultado. No han entrado y a aquellos que querían entrar, no los han dejado. Pero vosotros, sed sutiles como las serpientes y cándidos como las palomas.

La Luz es la vida de los hombres. El ojo es la luz del cuerpo. El renacimiento espiritual del hombre es a partir de agua y fuego, a los que debe añadirse la “tierra -pensamiento” (espíritu), como seno materno o campo cultivado. Compárese a tal fin las palabras de Juan.

Os bautizo con agua; tras de mí vendrá uno que os bautizará con el Espíritu Santo y fuego”, o “Amenos que el hombre naciere del agua y del Espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios.”

¡Cuán plástico se hace en nuestro texto el pensamiento del Agua, como sustancia simiente, y cuan clara la diferencia entre la actividad que fluye hacia fuera, que se agota en el engendrar (lo que nace de la carne es carne) y el movimiento Retrógrado (Centrípeto).

También el baño desempeña una parte de este renacimiento, como en el cristiano el bautismo de Juan.

Pero inclusive en las bodas místicas, que tienen un papel tan grande en las parábolas cristianas, aparecen las aguas varias veces. También se menciona al niño[26] en nuestro propio interior, así como a la novia. Y lo que tal vez sea más sorprendente: aun un rasgo en apariencia tan secundario como que se debe tener aceite en las lámparas para que ardan lúcidamente, adquiere a través de nuestro texto una significación psicológica nueva y poderosa.

Mencionemos así mismo que la expresión “Flor de Oro” contiene también, si se escribe los signos uno bajo el otro de manera que se toquen[27], el signo “Luz”.

Evidentemente ese signo secreto fue inventado durante un período de persecución, la que pudo también haber motivado que la divulgación ulterior de la enseñanza sólo se cumpliera bajo el velo del secreto más profundo, para evitar en lo posible todo peligro.

Y ésa fue sin duda la razón de que las enseñanzas quedaran siempre limitadas a círculos secreto, a pesar de que todavía hoy sus adherentes son más de lo que podría creerse desde fuera.

Veamos que más nos aporta el libro de C.G. Jung y R. Wilhelm titulado “El secreto de la flor de oro” sobre el movimiento retrógrado:

Si, en cambio, se logra durante la vida introducir el movimiento retrógrado, ascendente de las fuerzas vitales, si las fuerzas del anima son dominadas desde el animus, ocurre una liberación respecto de las cosas externas. Son discernidas, pero no codiciadas. Así es rota en su fuerza la ilusión.

Tiene lugar una circulación ascendente interna de las fuerzas, él yo[28] se arranca de los enredos del mundo, y permanece viviente después de la muerte, porque la internalización ha impedido el derrame de las fuerzas vitales hacia fuera, y éstas han creado en su lugar un centro de vida, en la rotación interna de la monada (El Ser) que es independiente de la existencia corporal.

En la escritura más antigua se representa  mediante una doble sinuosidad de meandro, que también significaba en otros casos; trueno, relámpago, excitación eléctrica. Un ser tal posee duración, en tanto perdura la rotación interna. También puede influir, desde lo invisible, sobre los hombres y entusiasmarlos a grandes pensamientos y nobles maneras de actuar. Esos son los santos y sabios de antiguos tiempos, quienes desde hace miles de años animan y educan a la humanidad.

Por esto entendemos que la “Flor de Oro” alquímica reposa sobre el método retrógrado. Aquí, el corazón del hombre está bajo el signo del fuego y La llama empuja hacia arriba. Sin embargo, cuando ambos ojos contemplan las cosas del mundo, es con visión dirigida hacia fuera. Mas si ahora se cierran los ojos y la mirada se revierte contemplándose el espacio de los antepasados, el método es retrógrado.

Los mismos autores continúan su definición de la siguiente manera:

La fuerza de los riñones está bajo el signo del agua. Cuando las pulsiones se agitan, fluye hacia abajo, dirigida hacia fuera, y engendra niños.

Si en el momento de la liberación no se la deja fluir hacia fuera, sino que se la conduce de vuelta mediante la fuerza del pensar, de manera que puje hacia arriba en el crisol de lo Creativo y refresque y nutra corazón y cuerpo, eso es de igual manera el método retrógrado.

Por lo tanto, se dice que el sentido del Elixir de vida reposa completamente sobre el método retrógrado, que no es otro que la transmutación o movimiento centrípeto de las energías seminales.

Formemos el caduceo de Mercurio, siempre bajo la atenta mirada de Nuestra Maga elemental, que es, uno de los cinco aspectos de nuestro Dios como Madre. El Caduceo, que conserva, en lengua Griega, el sentido de anunciador. Significando la palabra Caduceo, al heraldo o pregonero.

Por sí sola, primitiva común, el gallo[29] expresa una de las cualidades del azogue secreto. Es la razón por el cual el gallo, heraldo del sol, estaba consagrado al dios Mercurio y figura en nuestros campanarios.

En la actualidad en España, en el camino de Santiago, se puede ver en muchas Iglesias el mencionado gallo así mismo en una Iglesia del mismo camino perteneciente a la provincia de la Rioja (No recuerdo en que ciudad) vimos  en la parte superior a un gallo que vive en el interior de la misma.

Se puede rechazar todo lo que hemos escrito como vía para poder crear los cuerpos existenciales del ser y tener acceso al nacimiento segundo; esto puede ser debido a varias causas; al miedo, al orgullo o simplemente a la ignorancia, pero ese rechazo no lleva implícita la verdad, más bien, demuestra de quien así actúa no sabe que no sabe.

No hay tarea más estéril, que aquella de tratar de convencer a los incrédulos, por lo mismo, no nos proponemos convencer a nadie, pues la verdad es siempre la misma, y ésta no se puede narrar, hay que vivirla.

Lo que sí podemos estar todos de acuerdo es que, la creación de un ser vivo, nunca fue cuestión de teorías, sino del encuentro sexual, entre dos seres, que siendo distintos, se complementaran.

Me parece absurdo seguir dando pie a que podamos pensar que el alquimista no fue más que un teorizante, por lo que invito al lector a seguir el camino estrecho, que nos lleva por la vía hermética, atravesando la puerta angosta…

Inútiles serán los trabajos en la forja de los cíclopes, si antes de bajar a trabajar con su sacerdotisa, no cambia la manera de pensar… y de sentir…

El sexo fue creado por Dios. ¿Por qué entonces lo queremos ver como algo pecaminoso?

¿Por qué negarnos a trabajar con algo que Dios puso en todo hombre y mujer?

¿Por qué rechazarlo dogmáticamente?

¿Por qué nos quieren hacer creer que solo el sexo es para la procreación del hombre?

Sta. Teresa de Jesús en sus “Moradas Filosófales” concluye: Aunque sea grosera comparación no hallo otra que más pueda dar a entender lo que pretendo que el sacramento del matrimonio. Porque todo es amor con amor y sus operaciones son limpísimas, y tan delicadísimas y suaves, que no hay cómo se puede decir, más sabe el Señor darlas muy bien a sentir.

Podemos decir que es así esto; allí no hay más que dar y tomar. Si esta alma se descuida a poner su afición en cosa que no sea Él, piérdelo todo, y es tan grandísima pérdida como lo son las mercedes que va haciendo.

Por eso almas cristianas, a las que el Señor ha llegado a estos términos, por El os pido que no os descuidéis, sino que os apartéis de las ocasiones, que aun en este estado no está el alma tan fuerte que se pueda meter en ella.

El demonio andará con gran cuidado a combatirla y a desviar este desposorio; Oh que engaño tan grande, El Señor nos dé luz para no caer en semejantes tinieblas, por su misericordia.

Es el momento de retomar las escrituras sagradas y leer a la letra viva y no a la letra muerta, tratemos de reflexionar en aquello que nos acerca a nuevos horizontes.

La mayoría de las Obras sagradas han sido adulteradas, con el único fin de impedir que el hombre regrese al Padre, lo poco que nos queda, debemos respetarlo para el bien de ésta y futuras generaciones.

Así el Bhagavad-gita en su texto 11, C. VII, dice: Yo soy la fuerza de los fuertes, desprovista de pasión y deseo. Soy el sexo que no es contrario a los principios religiosos, ¡Oh Señor de los Bharatas (Arjuna)!

El descenso a la novena esfera era en los tiempos antiguos la prueba máxima, para la suprema dignidad del Hierofante. Toda auténtica iniciación blanca, comienza por allí.

San Pedro en el C.II, V. 9 dice: Más vosotros sois linaje escogido real sacerdocio, gente santa, pueblo adquirido, para que anunciéis las virtudes de aquel que os ha llamado de las tinieblas a su luz admirable.

En el organismo humano, la novena esfera es el sexo, el que quiera Auto-realizarse, tiene que descender, para trabajar con el agua y el fuego, para así poder llegar al nacimiento segundo.

Jesús ha dicho en el Evangelio según Tomás, Apócrifo-gnóstico:

Si os dicen ¿De dónde habéis nacido? Decidles: Hemos nacido de la Luz, allí donde la luz ha nacido de sí misma. Ella se ha alzado y se ha revelado en su imagen.

Si os dicen: ¿Quién sois? Decid: Somos sus hijos y somos los elegidos del Padre que está vivo.

Si os preguntan: ¿Cuál es el signo de vuestro Padre que está en vosotros? Decidles: Es un movimiento y un reposo.

El signo de la cruz, sublime monograma del Cristo Señor Nuestro, del que la Cruz de San Andrés y la milagrosa llave de San Pedro son dos réplicas maravillosas de igual valor alquimista y kabalista, es pues, la marca capaz de asegurar la victoria a los trabajadores de la Gran Obra.

En el cruzamiento central de la cruz de Palenque[30] está colocado el árbol de la vida de la kabala hebraica; Este es un verdadero prodigio del antiguo México, ya que nos demuestra la universalidad del símbolo.

Indubitablemente el árbol del la Ciencia del Bien y del Mal, y el árbol de la Vida, comparten sus raíces.

No olvidemos jamás que alrededor de la resplandeciente cruz vista en el mundo astral por Constantino, aparecieron aquellas palabras proféticas que entonces gozoso hiciera pintar en su labarum: “In hoc signo vinces”[31].

La cruz es el jeroglífico antiguo, alquímico, del crisol, al que antes se llamaba en francés, cruzol, crucible, croiset.

En latín, crucibulum, crisol, tenía por raíz, crux, crucis, cruz. Es evidente que todo esto nos invita a la reflexión. Es en el crisol donde la materia prima de la Gran Obra sufre con infinita paciencia la pasión del Señor.

En el erótico crisol de la alquimia sexual muere el Ego y renace el Ave Fénix, de entre sus propias cenizas.

Con el fin de tomar conciencia sobre la importancia del sexo y el amor, leamos a continuación un pasaje de los “Diálogos de Platón” en donde elogia a Eros y la fuerza del Amor:

¿No crees, por el contrario, que este hombre, siendo el único que en este mundo percibe lo bello, mediante el órgano propio para percibirlo, podrá crear, no imágenes de virtud, puesto que no se une a imágenes, sino virtudes verdaderas, pues que es la verdad a la que se consagra?

Ahora bien, sólo al que produce y alimenta la verdadera virtud, corresponde el ser amado por Dios; y si algún hombre debe ser inmortal, es seguramente éste.

Tales fueron, mi querido Fedro, y vosotros que me escucháis, los razonamientos de Diotima.

Ellos me han convencido, y a mi vez trato yo de convencer a los demás, de que para conseguir un bien tan grande, la naturaleza humana difícilmente encontraría un auxiliar más poderoso que Eros.

Y así digo, que todo hombre debe honrar a Eros. En cuanto a mí, honro todo lo que a él se refiere, le hago objeto de un culto muy particular, le recomiendo a los demás, y en este mismo momento acabo de celebrar, lo mejor que he podido, como constantemente lo estoy haciendo, el poder y la fuerza del amor.

Y ahora Fedro, mira si se puede llamarse este discurso un elogio de Eros; y si no, dale el nombre que te acomode.

Es dicho que una vez que se llega al nacimiento segundo y se concluye la Gran Obra, queda prohibido el sexo. Pero no antes, así que todos los equivocados sinceros, que han renunciado al sexo, sin haber creado los cuerpos internos, o sin haberse iniciado en los misterios, simplemente su trabajo de tipo espiritual es incompleto y llegará un día en que si quiere vivir la experiencia de regresar al Paraíso, tendrán que regresar por donde salieron.

Lo vertical se une con lo horizontal y la llama surge en el centro de la gran cruz así formada.

Como veis, ningún símbolo es gratuito. En todos los tiempos, en todas las religiones, con nombres distintos, para conciencias diferentes, la cruz en su valor absoluto siempre ha representado la llave de oro, el punto de máximo contacto con el centro coronal, la fontanela…, escarabajo en Egipto, Gólgota en Judea. Su centro tiene la belleza de una flor… Poco importa que sea rosa, loto u otro.

Sólo cuentan sus 144.000 pétalos… Es la flor de la realización para nuestro tipo de universo.

¡Cuántas verdades insospechadas permanecen escondidas en este simple signo, que los cristianos renuevan cada día por sí mismos, sin comprender siempre su sentido ni su virtud escondida!

Pues la palabra de la cruz es una locura para quienes se pierden, más para quienes se salvan, es el instrumento del poder de Dios.

Por esto está escrito en San Pablo, primera Epístola a los Corintios. C.I, V. 18 al 20: Destruiré la sabiduría de los sabios y rechazaré la ciencia de los sabios.

¿Qué se ha hecho de los sabios?

¿Qué de los doctores de la ley?

¿Qué de esos espíritus curiosos por las ciencias de este siglo?

¿Acaso Dios no ha convencido de que es locura la sabiduría de este mundo?

En el Apocalipsis de la Biblia, encontramos de manera clara una referencia a la novena esfera. “Y sí el número de los sellados 144.000 de todas las tribus de los hijos de Israel”. Si sumamos cabalísticamente el número 144000, nos da 9, haciendo clara referencia a que serán salvados quienes trabajen en la novena esfera, el sexo.

Por lo tanto sólo serán salvados los que hayan llegado a la castidad absoluta.

Así mismo tenemos otra clara alusión al número 9; en el C. XXI; V.17 del Apocalipsis: “Y midió su muro 144 codos, de medida de hombre, la cual es del ángel”. ¿Acaso se puede concebir un Ángel fornicario?

¿Los 144.000 pétalos…, a los que hacíamos alusión anteriormente no hacen referencia de los mismo. ?

Jesús ha dicho: He aquí que un sembrador salió con las manos llenas de semillas y las sembró. Algunas cayeron sobre el camino, vinieron los pájaros y se las comieron. Otras cayeron sobre las rocas y no echaron raíces  en la tierra ni levantaron espigas al cielo.

Otras cayeron sobre zarzas que ahogaron la simiente, se las comieron los gusanos. Y otras cayeron sobre tierra buena y dieron fruto: setenta por medida y ciento veinte por medida.

Se acerca el momento de finalizar éste escrito, ojalá que como agua de Mayo, pueda llegar a algún agricultor esperanzado en iniciar su trabajo de labranza y así recoger los frutos de su cosecha.

Esperamos que los frutos sean dulces y sanos.

Hoy por hoy, somos víctimas de nuestras amarguras, que ya conocemos sobradamente, más sin embargo, si después de leer y reflexionar éste libro, no le motiva al trabajo alquímico, entenderemos que la simiente fue a caer entre tierra árida y tosca, por lo tanto, si la tierra no es fértil, no podemos culpar a nadie, pues éste trabajo implica, tener una tierra buena.

Jesús ha dicho: A aquel que haya blasfemado contra el Padre, se le perdonará; y, a aquel que haya blasfemado contra el Hijo, se le perdonará, pero a aquel que haya blasfemado contra el Espíritu Santo, no se le perdonará ni en la tierra ni en el cielo.

En el Apocalipsis, C. XXI, V.8; podemos leer: Más á los temerosos é incrédulos, á los abominables y homicidas, a los fornicarios y hechiceros, y á los idolatras, y á todos los mentirosos, su parte será en el lago ardiendo con fuego y azufre, que es la muerte segunda.

Epílogo

No quisiéramos, que el lector que con paciencia ha leído ésta obra, llegara al final, sin haber recibido la respuesta, al título que hemos tenido a bien colocar.

Pensamos que ya ha sido contestado de manera clara y precisa, pero si quedaran aún dudas, trataremos de dar una respuesta muy concisa y esquemática:

“Como y para qué ser Alquimista”

¿Cómo?: Uniéndose el matrimonio, el hombre y la mujer, con una sola mujer (esposa), y con un solo hombre (esposo), sexualmente, durante la noche y separándose al finalizar la práctica sin derramar el semen, ni durante la práctica ni posteriormente.

¿Para qué?: Para crear los cuerpos, y conseguir el nacimiento segundo y así poder entrar al Reino de Dios.

¡Paz Inverencial!

BIBLIOGRAFIA

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5.     AUN WEOR, S. 1991 La Revolución de Bel. A.G.E.A.C. España

6.     AUN WEOR, S. 1980 Apuntes Secretos de Un Guru. México

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8.     AUN WEOR, S. 1984 El Matrimonio Perfecto. A.G.E.A.C.A.C. España

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33. CASIODORO, R. 1990  BIBLIA. México

34. B.S.P., A.C. 1995 BHAGAH-GITA  México.


[1] Por Gran Obra se entiende la culminación del trabajo alquímico.

[2] Quien tiene los dos aspectos, masculino y femenino.

[3] No entraremos en esta obra en detalle sobre las vías seca y húmeda del alquimista.

[4] Entendiendo la fe como experiencia vívida.

[5] El Dios Apolo representa para la mitología griega esa misma personificación del Amor.

[6] No está de más el recordar que Alá es precisamente el nombre de Dios para el islamismo.

[7] Entendamos por vaso a nuestra / o, consorte.

[8] Lo cual no significa abandonar el cuerpo físico.

[9] Los autores del siglo XVI se acostumbraron a representar esta operación mediante el simbolismo de un leproso con las manos atadas al dorso, a punto de ser decapitado por un verdugo, también leproso.

[10] Libro del Tao y del Te diremos que el Tao es la vía o el camino de lo Eterno, El principio, La Divinidad, La Realidad Suprema, El Espíritu, La razón o verdad Divina, lo Absoluto, Dios como Ser y Supra Ser del que brota la Creación; y que Te, es la Virtud, la Rectitud, la Fuerza o Energía a través de la cual actúa esa Realidad Absoluta, la Acción o Eficacia del Principio, el Arte Divino. Por lo que hace al término King o Ching, es el calificativo que en la antigua China se aplicaba a los libros clásicos y textos Sagrados que tienen por autor a un sabio o un Dios

[11] Los Caballeros del Santo Grial, quienes se conoce que compartían no solo una misión sagrada sino también un conocimiento hermético.

[12] Así coinciden  distintos Maestros de la Logia Blanca y en particular El  Maestro Samael Aun Weor nos lo confirma.

[13] Cabe resaltar que la higuera es un símbolo inequívoco de la fuerza sexual.

[14] Entendemos por Adán y Eva a la humanidad paradisíaca libre de todo Ego o defecto Psicológico.

[15] Personaje tentador dentro del Zoroastrismo.

[16] Entendemos por quinta esencia  el resultado de nuestras transmutaciones

[17] Maestro

[18] Fuera de todo prejuicio dogmático consideramos necesario el mostrar al lector que el mismo nombre de Lucifer tiene etimológicamente una connotación divina: LUZ y FUEGO, son  dos elementos que llevarán al iniciado por el camino de la Autorrealización.

[19] Recomendamos para estudiar éste tema, consultar el libro del V.M. Samael Aun Weor, “El collar del Budha”.

[20] Pesebre que simboliza nuestra mente repleta de yoes animalescos.

[21] No obstante para una mayor comprensión de éstos 12 trabajos, remitimos al lector a que lea la Obra de “Las tres montañas” del V.M. Samael Aun Weor, donde encontrará todo tipo de explicación y buen orden.

[22] Representada en este caso por la cultura Azteca.

[23] Éstos tres colores, se corresponden con las vestiduras litúrgicas de la jerarquía eclesiástica de la Iglesia católica y, así mismo, con la enseña del Temple.

[24] Resulta de urgente importancia anotar que el azul en esoterismo puede ser equivalente al negro, igual significado que las vírgenes negras.

[25] Ignis Natura Renovatur Integram, que se traduce: el Fuego Renueva Incesantemente la Naturaleza.

[26] Puer aeternus, el Christus que debe nacer en nosotros y que, por otra parte, es el prometido del alma.

[27] La parte inferior del superior y la parte superior del inferior.

[28] Tradúzcase al Yo en este sentido como la Esencia o Conciencia.

[29] Cabe resaltar que esta ave anuncia el comienzo del día y de la luz, la aurora.

[30] Palenque es un importante centro ceremonial maya que se haya en el estado de Chiapas, México.

[31] Vencerás por este signo.