LA LEYENDA DE LOS TÚNELES ATLANTES

TALAVERA DE LA REINA - TOLEDO - CASTILLA LA MANCHALA LEYENDA DE LOS TÚNELES ATLANTES

Cuenta la leyenda que antes de que los romanos llegaran a Talavera, la población se consideraba así mismo descendiente de los supervivientes de la Atlántida, quienes al sufrir un tremendo desastre, se trasladaron desde la antigua ciudad de Atlantis, hundida en los mares, por la costa de Portugal hasta el estuario del río Tajo. Desde allí penetraron por el río Tajo hasta fundar la ciudad de Aküis. Los atlantes trazaron una red de túneles por toda la villa. En ellos ocultaron sus tesoros y antiquísimas placas de metal a aricalco en el que narraban su historia. Los Atlantes, celosos de sus tradiciones, quisieron mantener en secreto su origen frente a los celtas que habitaban los terrenos de alrededor, así que construyeron una muralla y se aislaron del resto de la comarca con quien solo comerciaban los miércoles de cada inicio de mes a las afueras de la ciudad, cerca de un templo dedicado a la diosa Clete.

Lo cierto es que la desgracia de los atlantes no había aún acabado cuando, debido a un terrible terremoto, el río Tajo cambió de curso deslizando su cauce más al sur, con lo cual gran parte de la ciudad quedó sumergida. Sin embargo lo que más fue causa de sufrimiento entre los atlantes fue la inundación de casi todos los túneles y la consiguiente pérdida de sus tesoros. Dice la leyenda que los romanos trataron de llegar hasta ellos. Otros dicen que cuando los romanos intentaron construir el puente sobre el río toparon con varias de esas galerías, lo que hacía que los pilares se hundiesen y por esa causa tuvieron que desviar el río hacia la izquierda. Otra prueba de la existencia de estos corredores bajo el río es que a su paso por la ciudad el Tajo fluye del mar hacia el interior, y aunque parezca una sinrazón ello es debido a las corrientes internas que hacen del Tajo en Talavera un elemento misterioso y a veces terrorífico.

En el año 1940, una vez terminada la guerra civil. Un grupo de artificieros del ejército se personó en una casa de la ronda del Cañillo para verificar un túnel en el que durante la guerra civil, los habitantes del barrio se habían refugiado de los bombardeos republicanos. Cuando los militares salieron, muchos de ellos horrorizados de lo que habían visto, comunicaron a Ministerio de la Guerra su secreto y procedieron a sellar el bloque de piedra que daba acceso a los túneles. En 1959 dos jóvenes nietas de la dueña de la casa, consiguieron retirar la losa y se adentraron en las profundidades del túnel. Una de ellas, narra aún hoy día como la falta de oxígeno y el fuerte viento pueden causar el desmayo de alguien que se adentra en el túnel. A medida que seguían hacia el interior, la humedad y las alimañas acuáticas que viven en los charcos hacen que un hedor asqueroso lo envuelva todo. De cualquier manera las dos hermanas siguieron hacia adelante. Y la superviviente, aún cuenta que más o menos a unos doscientos metros de la entrada y tras cesar de repente el viento observaron una sala repleta de esqueletos y arcones. Había armas antiguas y unas planchas con extrañas inscripciones se apelotonaban en el techo. Luego oyeron unos ruidos y pudieron ver a unos hombrecillos muy pálidos y con los ojos enrojecidos que las miraban desconfiadamente. Carecían de pelo y no medían más de metro y medio. Uno de ellos dijo algo en una extraña lengua y luego una fuerte corriente de agua se desató sobre la sala mientras los hombrecillos desaparecían entre los huecos de la pared. Ambas hermanas corrieron en dirección contraria a la que habían llegado, pero una de ellas tropezó y fue engullida por las aguas. La otra logró subir por el túnel hasta que un hortelano la encontró en el fondo de un pozo en el Cerro Negro, un sistema montañoso situado al otro lado del río Tajo y en el que se asienta una base militar. La joven sobrevivió y contó toda esta historia pero nadie la creyó. De su herma
na se supo un mes después cuando su cadáver descompuesto apareció flotando en la isla del Chamelo.

En los pasados meses y debido a las obras del lagar de San Prudencio y del río Tajo se han podido descubrir multitud de túneles que cruzan por todo el casco antiguo. Algunos de los cuales se dirigen hacia el río. Con lo que parte al menos de esta historia comienza a tener una base real…