A veces la verdad quema

de Cba Cab, el Viernes, 04 de marzo de 2011 a las 15:25

A veces la verdad quema, el número 616 es el atribuido originalmente en el Apocalipsis de san Juan a la Bestia, es decir, Lucifer encarnado. Esta cifra fue sustituida más tarde por los primeros cristianos, que introdujeron el número 666, aun historiadores actuales, desconociendo este dato generan hipótesis sobre el 666 que no dejan de ser nada más que la carga residual de creer en un monstruo cueste lo que cueste. Éste 666 corresponde al temible emperador romano Nerón, cruento perseguidor de los cristianos; curioso que se cambie el número para hacerlo coincidir. Pero no es más que un número, que como antes, también se puede cambiar hoy; y como antes, se ha cambiado.

Quien con monstruos lucha, cuide de convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a una grieta profunda, ella también mira dentro de ti. La forma que el Templario New Age plantea su doctrina desde una perspectiva de la Fe, es así. Separando la Fe de la praxis templaria en su origen, el Templario ha generado un movimiento sin Fe, que, de una manera abstracta permite correr el riesgo de convertirse en un monstruo. En un monstruo que carece de continente, aplicando el contenido que encuentra en novelistas, historiadores, archivos etc… o avalado por sumas teológicas que carecen de Patrística, y que al carecer de continente se refugia en entornos inadecuados para esa praxis que todo Templario debe realizar por Fe y por la Fe.

Estamos viendo como al Papa del Temple, se le está atacando de manera indiscriminada desde todas las corrientes filosóficas y doctrinas cristianas Reformadas, por no decir incluso, desde la propia Iglesia Católica. Benedicto XVI es el Papa del Temple, los Templarios somos custodios de la Doctrina de la Fe, no solo para los Peregrinos; hoy, para todos los cristianos. Pero nuestras obligaciones condicionan una respuesta a este ataque que desde hace cuatro años nuestro Papa está sufriendo.

Prelatura Personal Orden de los Pobres Soldados de Cristo del Templo de Salomón, perteneciente a la Iglesia Católica; según la Bula de Alejandro III.

Solamente una parte del arte se puede enseñar, pero el artista lo necesita íntegro. Quien lo conozca a medias andará siempre perdido y hablará mucho; quien lo posee por completo sólo quiere actuar y habla poco o tarde.

Las palabras son buenas pero no son lo mejor.

Lo mejor no se revela a través de las palabras.

Goethe