Ramón Abarca Fernández Introducción A La Lógica


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Ramón Abarca Fernández

Introducción A La Lógica[LT1]

CONTENIDO

0. Prolegómenos

0.1. Ciencia

0.2. Nociones generales sobre lógica

0.2.1. Qué es lógica

0.2.2. Reseña histórica

0.2.3. Naturaleza de la lógica

1. Parte: Lógica proposicional o de enunciados

1.1. Oraciones y proposiciones

1.1.1. Formas de enunciado y enunciados

1.1.2. Conector

1.1.3. Terminología y simbología

1.1.3.1. Términos

1.1.3.2. Valor de los símbolos

1.2. Matrices o tablas de valoración

1.2.1. Proposiciones atómicas y moleculares

1.2.2.1. La conjunción

1.2.2.2. La disyunción

1.2.2.3. La implicación

1.2.2.4. La bicondicional

1.2.2.5. La negación conjunta

1.2.2.6. Incompatibilidad

1.2.3. Formas idiomáticas

1.3. Leyes y/o reglas de la lógica

1.3.1. Leyes y principios lógicos

1.3.2. Construcción de columnas

1.3.3. Tautología, indeterminación y contradicción

1.3.4. Reglas de inferencia tautológica

1.3.5. Reglas de equivalencia

1.4. Las Falacias

1.4.1. Qué es la falacia

1.4.2. Clases

1.4.2.1. De atingencia

1.4.2.2. De ambigüedad

1.4.3. Maneras de evitarlas falacias

1.4.4. Reglas para evitar falacias

2. Parte: Lógica de términos

2.1. Nociones y símbolos

2.1.1. Términos categoremáticos y sincategoremáticos

2.1.2. Comprensión y extensión

2.1.3. Predicativos simples y múltiples

2.1.4. Oración elemental y forma oracional

2.1.5. Cuantificación y formalización

2.1.6. Lógica de clases

2.1.6.1. Conexiones de clases

2.1.6.2. Oraciones de clase

2.1.7. Nombres, analogías y definiciones

2.2. Inferencias inmediatas

2.2.1. Inferencias por oposición

2.2.2. Equivalencias

2.2.3. Inferencia por conversión y obversión

2.3. Inferencias mediatas

2.3.1. Las proposiciones categóricas

2.3.2. Silogismo categórico

2.3.3. Principios y reglas del silogismo

2.3.4. Figuras silogísticas y sus reglas

2.3.5. Modos logísticos

2.3.6. Silogismos hipotéticos

2.3.7. Diagramas de Venn

3. Formas de razonamiento

3.1. Razonamiento lógico

3.2. Razonamiento silogístico o deductivo

3.3. Razonamiento analógico

3.4. Otros razonamientos

3.4.1. Los entimemas

3.4.2. El sorites

3.4.3. El dilema

3.4.4. Epiquerema


A MODO DE PRESENTACIÓN

Si nos interrogamos: ¿Qué es lo más importante para abordar una discusión? La respuesta sería: Saber de qué se discute. Tal homenaje a Perogrullo no es gratuito. La experiencia cotidiana muestra la facilidad con que nos enfrascamos en disputas mal establecidas. Tan absurdo como encargar un traje sin conocer quién lo vestirá es preparar argumentos antes de averiguar qué debemos defender y cuáles son las exigencias de su defensa. Así pues, el principal mandamiento, para quien pretenda participar en un intercambio de ideas, establece que, lejos de malgastar sus primeras energías en un acopio tal vez inútil de razonamientos, deberá precisar el objeto sobre el qué intenta dialogar: ¿en qué consiste el desacuerdo? ¿dónde radica el meollo de la discrepancia? ¿qué me niegan? ¿qué pretendo concretamente rechazar?

¡He ahí! La razón de la lógica, el servicio que presta para utilizar en la mejor forma el lenguaje informativo, dado que el lenguaje expresivo o el imperativo no requiere de lógica alguna.

El presente aporte, sólo pretende ser útil en algo. Ciertamente que no es un trabajo acabado; pero sí busca proporcionar aquellos elementos que hagan posible el mejor uso del lenguaje para utilizar las alternativas que nos orienten a la solución correcta de los problemas que se nos presentan.

Al nos ser un trabajo acabado, rogamos al amable lector alcanzarnos las observaciones que considere necesarias para así mejorar este documento que siempre estará en posibilidad de ser mejorado.


0. PROLEGÓMENOS

El hombre inteligente no es el que tiene muchas ideas, sino el que sabe sacar provecho de las pocas que tiene.   Anónimo.

Competencia: Distingue, expresa y avala la relación entre ciencia y lógica explicando su naturaleza en la historia a través de los enunciados, conectores y simbología.

0.1. LA CIENCIA

El hombre puede dirigir su atención no sólo hacia lo que le ocurre o aquello de lo que se ocupa, sino que también está en posibilidad de dirigirla hacia sus acciones y vivencias. De alguna manera, su conocimiento lo vuelve sobre sí mismo para luego reflexionar acerca de cuanto le rodea. Pues para poder preguntar hay que disponer de algún conocimiento. Y entre las condiciones del correcto interrogar debe tenerse en cuenta saber lo que se pregunta, a quién se le hace la pregunta y, en consecuencia, cómo hay que plantearla o formularla.

Sobre el particular Sócrates (469-399 a.C.) hacía hincapié en la afirmación de “¡sólo sé que no sé nada!”; así tomaba conocimiento de la limitación de su saber. Esa conciencia constituye el punto de partida insustituible para la aspiración a la sabiduría, pues así se traducía la idea de la filosofía en su manera de entenderla y que por entonces todavía abarcaba todas las ciencias.

Si el escepticismo se reviste de “respeto al misterio”, Juan Wolfgang Goethe (1749-1832) escribía: “La dicha más hermosa del hombre pensante es la de haber investigado y la de respetar serenamente lo inexplorable”. Por ello conviene reflexionar por qué motivo preguntamos, y cómo tiene sentido (conocidas las otras condiciones) formular la pregunta y cómo vale la pena contestarla; es decir, cómo es particularmente conveniente que se encuentre la respuesta esperada con la deseada exactitud y fundamentación.

Por tanto, es urgente preguntarse y responder ¿qué es la ciencia?. Pues no pocas veces se la entiende como el resultado del conocimiento científico, como cuando se habla del “estado actual de la ciencia” olvidándose incluso del proceso cognitivo que a ello conduce. Significaría ello, que no se entendería por ciencia el proceso de una investigación y la investigación metodológica, sino su resultado establecido lingüísticamente; consecuentemente, hay ciencia cuando se consigue algo siguiendo un método. La ciencia es un proceso.

La ciencia será justificable en su conjunto, cuando demuestre que responde a la finalidad para la que se cultiva, a saber: el de hacer comprensible (al menos para quien está familiarizado) un sector de la realidad y presentarla de una manera ordenada; pues la ciencia sirve para ordenar los conocimientos sobre un sector preciso de la realidad en un determinado aspecto. Para ello debe:

- Mostrar un sistema libre de contradicciones;

- Estar sustentada en una secuencia plausible;

- Descubrir sus propias limitaciones, dando a conocer hasta dónde no llega;

- Posibilitar la justificación de sus distintos elementos y reglas.

Esta precisión que hacemos de la ciencia, nos lleva hacia aquel planteo formulado: la lógica es ciencia o arte?, es decir, es una disciplina que como las matemáticas, por ejemplo, expone relaciones objetivas subsistentes entre sus objetos (por ejemplo, entre las premisas del silogismo y su conclusión) o bien es una técnica para obtener discursos correctos y verdaderos?. En general, los lógicos medievales consideraron que es una y otra cosa; y también, como arte, al mismo tiempo una perceptiva (logica docens) y un ejercicio activo de discusión, controlado por tales preceptos (logica utens).

El desinterés por el formalismo lógico, y en consecuencia, el interés por los problemas gnoseológicos, picológicos y metódicos de una logica utens, se acentúa en el curso de la Edad Moderna y así durante los siglos XVII, XVIII y XIX la lógica resulta ser el nombre escolar de una serie heterogénea de enseñanzas filosóficas y los manuales de esta “materia” exponen varias y diferentes cosas: junto a la silogística tradicional (aunque a menudo reducida a pocos rasgos y conservada más por razones de tradición que por un interés real), contienen anotaciones metódicas, esbozos de teoría del conocimiento, análisis de ciertos conceptos generales, etc. A este respecto es típico el “Art de penser de los maestros de Port Royal, conocido también con el nombre de “Logique de Port Roayl”, que por mucho tiempo fue el texto más importante de esta disciplina y el modelo más o menos fielmente seguido y compendiado por los otros tratados.

El renacimiento de la lógica formal pura, característico de la época contemporánea, debía llegar, no obstante, mediante una reanudación y un desarrollo, con ideas más claras y con mayor independencia de las doctrinas metafísicas, a través de las abortadas tentativas leibinzianas para construir nuestra disciplina en forma de cálculo simbólico. Esta obra fue iniciada por un grupo de lógicos y matemáticos ingleses a mediados del siglo pasado. G. Bentham, W. Hamilton, A. de Morgan hicieron el intento, históricamente decisivo, que habría de transformar la lógica en disciplina matemática.

Partiendo de esos estudios una serie de lógicos y matemáticos ingleses G. Boole, Jevons, Venn, Whitehead y otros europeos crearon una disciplina más formalizada y más independiente de la lógica tradicional, el álgebra de la lógica, un cálculo ambivalente (interpretable, por lo tanto, como cálculo de las clases y como cálculo de las proposiciones), completamente similar, en su forma exterior, al álgebra simbólica ordinaria, aunque con algunas peculiaridades, por ejemplo, en ellas las ecuaciones pueden adquirir sólo los valores 1 (”universo de discurso” o bien “verdadero”) o 0 (”clase vacía” o bien “falso”).

Considerando la enseñanza de la lógica a fines de la Antigüedad y en la Edad Media, ésta comprendía las siguientes materias:

1) teoría de las quinque voces o predicabili (género, especie, diferencia, propio, accidente);

2) teoría de las categorías o predicados (sustancia, cantidad, cualidad, relación, lugar, tiempo, posición, tener, acción, pasión);

3) doctrina de las proposiciones y reglas de la conversión;

4) doctrina del silogismo categórico;

5) doctrina del silogismo hipotético;

6) dialéctica: a) tópica; b) doctrina de los sofismas o falacias.

Podemos decir que la lógica es aquella ciencia que va en búsqueda de las formas de los razonamientos correctos, es decir, de las leyes del deducir correctamente. En este sentido es legítimo afirmar que la lógica es la teoría de la deducción, en cuanto estudia las reglas de las inferencias correctas. La lógica hace explícitas estas leyes, las ordena en sistemas axiomáticos y prueba sus capacidades y límites.

0.2. NOCIONES GENERALES SOBRE LÓGICA

La distinción entre verdad y corrección de una argumentación hace comprensible el hecho de que la lógica se ocupe no del contenido de los discursos (es decir, de lo que dicen, de aquello de que habla), sino de su forma (por eso hablamos de “lógica formal”), es decir, de su estructura o armazón sintáctica, o aun de aquellos nexos particulares que hacen correctos tales discursos o argumentaciones. Al lógico no le interesa si se habla de hombres, de electrones, de cromosomas o de plantas; aquello por lo que se preocupa es si los discursos que se hacen, sobre estos y otros contenidos, son discursos o argumentaciones correctos: lógicamente correctos.

Para comprender el punto de vista formal y distinguirlo del de contenido, que se refiere al contenido de los discursos, podemos comenzar con algunos ejemplos. Consideremos si el silogismo elemental: “Todos los hombres son mortales, Sócrates es hombre, luego Sócrates es mortal”. Pues bien, no se necesita mucho para entender que este razonamiento es correcto no porque habla de hombres, de hombres mortales o de Sócrates. Este razonamiento es correcto precisamente en virtud de su forma, la misma que puede recibir los contenidos más variados, dejando intacta y garantizando la corrección del discurso.

0.2.1. ¿QUÉ ES LA LÓGICA?

Considerado lo anterior, podemos decir que la lógica es aquella ciencia que va en búsqueda de las formas de los razonamientos correctos, es decir, de las leyes del deducir correctamente. En este sentido es legítimo afirmar que la lógica es la teoría de la deducción, en cuanto estudia las reglas de las inferencias correctas. La lógica hace explícitas estas leyes, las ordena en sistemas axiomáticos y prueba sus capacidades y límites. Sin embargo, una vez que hemos llegado a este punto, algunos podrán preguntar: pero ¿qué quiere decir “deducir correctamente”? Se afirma que un teorema (por ejemplo, el teorema de Pitágoras) es válido si es recabado o deducido correctamente de las premisas (constituidas, en nuestro caso, por los postulados de Euclides). Pero ¿qué quiere decir deducir o recabar correctamente un teorema a partir de postulados? Que el teorema es una “consecuencia lógica” de los postulados. Ahora bien, aun atendiendo al hecho de que el concepto de “consecuencia lógica” comporta dificultades, se puede preguntar ulteriormente: pero ¿cuándo sucede que una afirmación es consecuencia lógica de un conjunto de premisas o postulados?.

Una respuesta a tal interrogante podría ser ésta: Una proposición es consecuencia lógica de otra proposición, si, una vez admitida esta primera proposición, no me queda más remedio que admitir la segunda. Pero ¿qué quiere decir que “no me queda más remedio” o que “estoy obligado” a admitir una proposición, una vez que he admitido otra? En este momento, prescindiendo de los componentes psicológicos, se ha propuesto, como respuesta (bastante satisfactoria, aunque no del todo) a tal interrogante, que “una proposición es consecuencia lógica de otra cuando ésta es verdad todas las veces que es verdad la primera”. Por ejemplo, en el razonamiento según el cual “si x es par, entonces x es divisible por 4″, la segunda proposición (”x es divisible por 4″) no es consecuencia lógica de la primera (”x es par”), porque no todas las veces que es verdadera la primera (”10 es par”) es verdadera la segunda (”10 es divisible por 4″). Así pues, el concepto de consecuencia lógica (concepto, como sabemos, semántico, que implica la noción de verdad) afirma que “B es consecuencia lógica de A si sucede que B es verdad siempre que es verdad A”.

En suma, la lógica hace explícita e investiga sobre aquellas reglas que, aplicadas a proposiciones, conservan una propiedad hereditaria de éstas en el sentido de que si las frases iniciales son verdaderas, también son verdaderas las que se obtienen a partir de ellas a través de la aplicación de estas reglas. Y la lógica matemática demuestra precisamente que los cálculos lógicos, es decir, los conjuntos de reglas que los lógicos han hecho efectivamente explícitas y que las han construido para hacer deducciones, poseen, al menos, esta propiedad: si las premisas son verdaderas, entonces las consecuencias no pueden ser falsas.

No obstante las diversas formas que históricamente presenta la lógica, hay autores que prefieren hablar de lógica a secas o, a lo sumo, de lógica formal. Con todo, no carecen de interés las diversas adjetivaciones que la nueva lógica ha recibido:

a. Lógica simbólica: si bien los lógicos tradicionales hicieron escaso empleo del simbolismo, en la lógica moderna es un hecho generalizado. Pues se dan dos afirmaciones que es necesario aclararlas:

1) Según unos, el simbolismo es esencial a la lógica; afirmación que vendría a negar el hecho innegable de la existencia de lógicas no-simbólicas; pues con símbolos o sin ellos es posible estudiar las formas lógicas del pensamiento prescindiendo de su significación o dimensión semántica.

2) Según otros, el simbolismo es algo accidental; pues el simbolismo no es un aditamento u ornato del que fácilmente puede desprenderse el quehacer lógico, sino un instrumento de primera importancia en orden a exhibir las formas en estado químicamente puro y condición necesaria para demostrar y organizar leyes lógicas en forma calculística.

b. Lógica matemática: Los modernos creadores de la nueva lógica fueron matemáticos, a diferencia de los pares de la lógica tradicional cuya condición fue la de filósofos. Hoy resulta casi imposible ser buen matemático sin una comprensión profunda de la problemática lógica inherente al discurso de las matemáticas. Y cuál es la relación entre una y otra?

1) Para unos, la lógica es la parte fundamental de las matemáticas, pues la lógica en tanto teoría de las inferencias correctas funda las matemáticas, las cuales aplicas dichos recursos a su campo específico. El histórico reto de Bertrand Russell a los que negaban la identidad de la lógica y las matemáticas no demostró nada.

2) Para otros, la lógica es un simple instrumento de las matemáticas en las cuales quedaría integrada y disuelta sin realidad ni valor sustantivo como ciencia independiente. No se niega que la lógica pueda prestar grandes y decisivos servicios al desarrollo de las matemáticas, pero es evidente que no puede ser monopolio de éstas, ya que el pensamiento humano es discursivo siempre y en todos los campos. No puede confundirse una ciencia con sus aplicaciones, por muy importantes que éstas sean.

3) Para unos terceros, la lógica es una ciencia autónoma con un interesante campo de investigación: las formas del pensamiento; y con un objetivo: determinar en qué condiciones se puede concluir correctamente, sea en matemáticas, en los dominios de cualquier otra ciencia o en el discurso vulgar y cotidiano. Sólo en la medida en que la lógica se desarrolle en sí y por sí misma, en un campo de doctrina propio, podría ayudar a las demás ciencias.

c. Lógica teórica: A veces se ha entendido el pensar como un arte y la lógica como una especie de recetario de buenos consejos. El criterio de Jaime Balmes es un buen ejemplo de este enfoque; pues la lógica necesariamente debe trascender el carácter empírico. Los lógicos tradicionales entendían la lógica como una ciencia directiva de los actos de la razón, para proceder en ellos ordenada, fácilmente y sin error.
Enfoque teórico-normativo que convertía a la lógica en una especie de institutriz o tutora de la razón. La lógica moderna se ha liberado de esta preocupación pedagógica o normativa para dedicarse de tiempo completo al estudio teórico de las formas correctas del pensamiento. Dicho enfoque no excluye las aplicaciones prácticas, antes bien, las potencia, pues sólo el conocimiento profundo de la teoría conduce a una praxis acertada.

d. Lógica moderna o logística (”la muy lógica”) en desuso por la aplicación que hoy se hace del mismo para fines militares, como sinónimo de alta estrategia bélica.

Tanto la palabra “lógica” como “lógico”, nos son muy familiares; pues frecuentemente hacemos referencia a un procedimiento lógico contrapuesto a uno ilógico. Decimos que una persona actúa con lógica porque se desenvuelve razonablemente, o llamamos procedimiento no razonable al que es ilógico.

Así, la lógica viene a ser el estudio de los métodos y los principios utilizados para distinguir el razonamiento correcto del razonamiento incorrecto. Esto no significa que sólo tengan razonar correcto quienes hayan estudiado lógica; pues muchos excelentes deportistas ignoran completamente los complejos procesos que se ejecuta dentro de ellos mismos mientras realizan sus destrezas. Con todo, quien estudió lógica tiene mayor posibilidad de razonar correctamente, frente a quien no la estudió.

El universo lógico incluye dos clases de estudios: Los lógicos y los metalógicos.

Los estudios lógicos tienen dos ramas: la deductiva y la inductiva que tomó fuerza a través de los estudios de R. Carnap.

La deductiva, en su versión moderna, muestra dos grandes partes:

a) La lógica de la proposición no-analizada (proposicional, sentencial o de enunciados) que estudia las proposiciones como todos no analizados en sus mutuas relaciones. Pueden ser bivalentes o plurivalentes. Las primeras suponen dos únicos valores: “cierto” o “falso”. Las plurivalentes, si se les atribuye otros valores, en número mayor a dos, pueden ser “cierto”, “probable”, “falso”; además, las plurivalentes pueden ser trivalentes, tetravalentes, pentavalentes, n-valentes.

b) La lógica de la proposición analizada (llamada de términos) incluye el análisis interno de los términos que componen la proposición. Supone el estudio de la proposición no-analizada pero va más allá en sus ricos y complejos análisis. A ésta se adscriben: la lógica modal, la cuantificacional de primer orden y de orden superior, la de identidades y descripciones, la de clases, la de funciones y relaciones, etc.

La metalógica se refiere al estudio de las propiedades de los sistemas lógicos, en cuanto series de signos que dan origen a un posible estudio semiótico en una triple dimensión: sintaxis, semántica y pragmática.

Por otra parte, es necesario formular dos advertencias previas:

1) Se incluyen en la lógica ciertos tipos de pensamiento, como la lógica dialéctica, lógica histórica, lógica concreta, etc. que muchos autores consideran no pertenecientes a la lógica estricta.

2) Ciertos autores distinguen entre “lógica” y “logística” como si designaran dos tipos completamente diferentes de lógica. El vocablo “lógica” designará para nosotros un conjunto muy amplio de investigaciones que comprende, por igual, la lógica tradicional y la lógica nueva o logística.

0.2.2. RESEÑA HISTÓRICA

Para algunos autores la historia de la lógica ofrece tres periodos de gran desarrollo: 1) De Aristóteles al Estoicismo; 2) en la Edad Media los siglos XII, XIII, XIV y parte del siglo XV; 3) la época contemporánea.

1) Si bien se encuentran considerables elementos en la tradición griega, hay que llegar a Aristóteles para que éstos armonicen y adquieran plena madurez. Pues, además de una muy completa doctrina silogística y de varios trabajos de lógica inductiva, encontramos en Aristóteles varias teorías metodológicas, una discusión a fondo de los llamados principios lógicos como el de la contradicción, y otros análisis de nociones lógicas fundamentales como la de la oposición y la de los predicables.

Por todo ello, durante mucho tiempo se creyó que la lógica aristotélica era simplemente “la lógica”. Aristóteles osciló entre dos ideas acerca de la índole de la lógica. Por una parte, la concibió como introducción a toda investigación científica, filosófica o perteneciente al lenguaje ordinario; por eso la lógica no es una parte de la filosofía sino a lo sumo un pórtico de entrada a la filosofía. Por otra, Aristóteles la denomina “analítica” de los principios porque debe enseñar precisamente a razonar correctamente y a evitar los errores y sus consecuencias; en algunos casos la lógica aristotélica parece seguir el trazado de una ontología.

Los estoicos la llamaron “lógica” por ser principalmente una lógica de las proposiciones. De la lógica formal aristotélica se pasó, por diversas gradaciones, a una lógica formalista; ciertos razonamientos que en Aristóteles aparecen como silogismos son entendidos por los estoicos como reglas de inferencia válidas.

Aún cuando en numerosos casos los estoicos concibieran la lógica como aquella parte de la filosofía destinada a apoyar la solidez de sus ideales éticos, la lógica constituyó uno de los campos en que hicieron aportes más originales. Los estoicos dilucidaron también cuestiones semánticas como el caso de las paradojas semánticas. Con el término lógica, adoptado por primera vez por Zenón de Citium, los estoicos expresaban la doctrina que tiene por objeto los “logoi“, o discursos. El problema fundamental de la lógica estoica es el del criterio de verdad, que consideran es la “representación cataléptica o conceptual”. (Nicolás Abbagnano, en Historia de la Filosofía, v. I, p. 171).

En Abelardo (1079-1142), en su acepción general y primaria, la dialéctica se identifica con la lógica clásica, considerada como instrumentum disserendi ac disputandi. Por ello la dialéctica ayuda a distinguir lo verdadero de lo falso, ya que sobre el plano estrictamente lógico-formal establece la verdad o la falsedad del discurso científico, basándose en las reglas lógicas. En la medida en que coincide con la logica in exercitio, la dialéctica supone y exige el análisis de los términos del lenguaje, cuya función y significado determina. Lleva a cabo esta tarea a través de un examen crítico del proceso de imposición de las voces a las res designandae, y de la acepción que asumen tales voces en la estructura y en el discurso. La dialéctica es una especie de scientia sermocinalis o filosofía del lenguaje, mediante la cual se controla la relación entre los términos y la realidad expresada. La dialéctica es aquella ciencia que nos obliga a vigilar a quien escribe o a quien lee para que no se abandone a fáciles y evasivas posturas universalistas, ni caiga en actitudes puramente analíticas.

2) A partir del siglo XII y hasta el XV hubo un nuevo florecimiento de la lógica y el inventario de las contribuciones de esta época a la lógica está todavía en formación. Se destaca que la lógica medieval propone nuevos campos de estudio: sobre los términos sincategoremáticos, sobre las propiedades de los términos, sobre los insolubles, sobre la obligación y sobre las consecuencias: “de lo verdadero nunca se sigue lo falso”; “una proposición conjuntiva implica cualquiera de sus componentes”, etc. A ello debe añadirse los numerosos estudios de filosofía del lenguaje especialmente a través de la gramática especulativa.

En cuanto a la idea de la lógica defendida por los escolásticos medievales, muchos coinciden en que la lógica es una “ciencia de juzgar rectamente“, pero se dividieron en la interpretación de esta sentencia: algunos la entendieron como designando un proceso que conduce al conocimiento verdadero; otros como un proceso que permite obtener razonamientos correctos formalmente válidos. Esta segunda interpretación acentúa el formalismo.

3) Muchos filósofos modernos se interesaron menos por la lógica que por el estudio de los métodos de la ciencia natural. De todos modos se encuentra esfuerzos para desarrollar la lógica como un cálculo y hubo también intentos de constituir una lógica estrechamente vinculada a la epistemología. Constituye figura capital de estos intentos Leibniz, quien no sólo se limitó a sentar las bases de una “característica universal”, sino que tocó muchos de los puntos desarrollados por la posterior lógica simbólica, pero el carácter fragmentario de su obra y sus finalidades filosóficas generales le impidieron llevar a cabo una labor completa en ninguna de las muchas vías iniciadas. Pero la idea la formalización de la lógica estaba estrechamente vinculada en Leibniz con la idea de que los principios lógicos son a la vez principios ontológicos.

En Immanuel Kant, la lógica parece adoptar un aspecto formal igualmente alejado de la ontología y de la psicología. Es él quien procura establecer una lógica a la vez determinada por la epistemología y fundamento de la epistemología.

A fin de dar una mejor apreciación sobre las tendencias lógicas más influyentes, en estos últimos tiempos, incluimos una rápida enumeración de las mismas:

a) La lógica empírica o de la inducción, supone que los objetos de que trata son el resultado de generalizaciones empíricas efectuadas sobre lo real por medio de una abstracción. Esta lógica se convirtió cada vez más en una metodología del conocimiento científico. Su representante más típico es John Stuart Mill con su obra System of Logic que pretende ser una lógica inductiva en contraposición a la lógica tradicional deductiva, y apunta a reducir la verdad de toda proposición a sus fundamentos de hecho.

b) La dirección psicologista entiende que los principios lógicos son pensamientos y la lógica nos revela la estructura objetiva de los mismos.

c) La dirección normativista propone que la lógica responda a la siguiente pregunta: “¿Cómo debemos pensar para que nuestro pensamiento sea correcto?”.

d) La lógica metodológica cultiva con preferencia los problemas centrados en torno a los modos del razonamiento científico.

e) La lógica gnoseológica afirma que la lógica no es sino una teoría del conocimiento. No pueden darse formas que no signifiquen algo, y, como lo significado es el conocimiento resulta que las formas de la lógica son formas del conocimiento.

f) La lógica metafísica entiende que el correlato de las operaciones lógicas es una realidad metafísica considerada como tal. El gran ejemplo de este tipo de lógica es la lógica dialéctica de Hegel.

g) La lógica fenomenológica sostiene que el objeto de la lógica es el objeto ideal, el cual no puede reducirse ni a una forma enteramente vacía ni tampoco a una esencia de índole metafísica. El objeto ideal es el objeto pensado, esto es, el contenido intencional del pensamiento. Su representante más notorio es Edmundo Husserl.

h) La lógica nueva o logística es la dirección que va adquiriendo el primado sobre todas las otras; es la doctrina del cálculo lógico; y el cálculo es “un sistema de signos con unas reglas operacionales atinentes” (Bochenski-Menne). La logística introdujo una profunda revolución fundando la matemática en la lógica y aportando análisis fundamentales sobre la designación y la significación; introdujo la importante distinción entre la mención y el uso de los signos; propuso una nueva definición del número, etc.

Josef Bochenski (1902-?), en su obra “Historia de la lógica formal” (1966), divide la historia moderna de la lógica en cuarto períodos:

a. Prehistoria, que va de Guillermo Leibniz hasta 1847; él sugirió la idea de “mathesis universalis” y formuló numerosos conceptos lógicos.

b. Período de Boole, su revolucionario The mathematical Analysis of logic (1847), a las Vorlesungen über die Algebra der logik (1895) de E. Schröder. Boole, comparable en genio a Aristóteles, es el padre de la lógica moderna y punto de partida de un desarrollo acelerado e ininterrumpido de los estudios lógicos. Las ideas de Boole fueron desarrolladas en diversas direcciones por R.L. Ellis, W.S. Jevons, R. Grassmann, J. Venn, H. McColl y, sobre todo, por Ernst Schröder.

c. Período de Frege, que va de Begriffsschrift, eine der arithmetischen nachgebildete Formelsprache des reinen Denkens (1879), hasta Principia mathematica (1910-1913) de B. Russell y A.N. Whitehead. Es el período de las grandes figuras de C.S. Peirce y G. Peano. En este período se busca una fundación última y radical del edificio de las matemáticas a partir de principios lógicos y se estudia el problema de las antinomias lógicas.

d. Período contemporáneo, que va de 1910 hasta nuestros días, que puede dividirse en dos fases: La primera, de 1910 a 1930, caracterizada por la aparición de la metalógica (finalista de D. Hilbert y no-finitista de L. Löwenheim y Th. Skolem; la segunda, a partir de 1930, ofrece una sistematización formalista de la Metalógica, es decir, de la Metodología de A. Tarski, de la sintaxis de R. Carnap, al igual que los sistemas que compendian Lógica y Matemática, como los estudios de K. Gödel y la Semántica de A Tarski. Igualmente se ubican aquí las Lógicas naturales de G. Gentzen y St. Jaskowki, la Lógica Modal de C.I. Lewis, las Lógicas Polivalentes de E.L. Post y J. Lukasiewicz, la Lógica Intuicionista de A. Heyting, la Lógica Combinatoria de M. Schonfinkel, H.B. Curry, S.C. Kleene, J,B. Rosser y A. Church.

Los Principia Mathematica de Alfredo Whitehead y de Bertrand Russell es uno de los grandes jalones en la historia de la logística moderna porque constituyó una nueva fundamentación de la matemática. Sería imposible dar siquiera un resumen de las distintas lógicas que se han originado desde entonces. Cabe destacar, sin embargo, que los trabajos de logística han suscitado con frecuencia cuestiones de carácter general filosófico, y con ello, se ha dado un nuevo sentido a las cuestiones ontológicas.

0.2.3. NATURALEZA DE LA LÓGICA

A menudo se define la lógica como la ciencia de las leyes del pensamiento; pero tal definición no es exacta. Primero, porque el pensamiento es uno de los procesos estudiados por la psicología, pues ésta trata de las leyes del pensamiento. Segundo, porque no todo pensamiento es un objeto de estudio para el lógico; pues si bien todo razonamiento es pensamiento, no todo pensamiento es razonamiento.

Otra definición común es la que considera que la lógica es la ciencia del razonamiento, que tampoco es adecuada. Pues cuando los psicólogos estudian el proceso del razonamiento lo encuentran sumamente complejo, emocional en elevado grado y moviéndose por múltiples procedimientos de ensayo y error, de alta importancia para el psicólogo pero no para el lógico. Lo central que debe tratar la lógica es la distinción entre el razonamiento correcto y el incorrecto.

Como toda ciencia, la lógica se presenta en forma de lenguaje; y este lenguaje es, como el de todas las ciencias, de tipo cognoscitivo, por lo que posee cierto vocabulario. Y, mientras el vocabulario de la ciencia comprende expresiones que se refieren a hechos y expresiones que no se refieren a hechos, el vocabulario de la lógica abarca sólo estas últimas expresiones.

La lógica tiene como objeto los términos del vocabulario lógico, los cuales se organizan en ciertas estructuras. Cuando las estructuras son verdaderas, se obtienen verdades lógicas. Por eso se dice que un enunciado es lógicamente verdadero cuando lo es únicamente en virtud de su estructura o de su forma.

En la lógica usual no sólo hay términos lógicos, estructuras lógicas y verdades lógicas, sino también enunciados acerca de ellos. Estos enunciados forman parte de una disciplina: la metalógica. Tanto la lógica como la metalógica son disciplinas formales y poseen carácter deductivo. Lo que se ha llamado, a veces, lógica inductiva usa, así mismo, la deducción como método.

De todos modos se puede distinguir entre ambas, siempre que se entienda que se habla más de grupos de problemas que de ciertas formas de operación lógica. Otra cuestión es la de saber si los lenguajes lógicos son informativos. Algunos autores han declarado que la lógica está íntegramente compuesta de enunciados tautológicos y que su carácter de completa certidumbre se debe ciertamente a la “vaciedad” de tales enunciados.


1. LÓGICA PROPOSICIONAL

Quien busca la belleza en la verdad es un pensador, quien busca la verdad en la belleza es un artista. José de

Competencia: Especifica, expone y discrimina cada uno de los tipos de proposiciones, sus peculiaridades y las formas idiomáticas.

Al tratar de la lógica, es muy común utilizar frases como: “Es lógico”, “hablando con lógica”, o, “hay que ponerle lógica al asunto”, las mismas que pueden ser objetivamente reemplazadas por expresiones como: “Es correcto”, “hablando con corrección”, y “hay que ponerle cuidado y corrección al tema”. Por tanto, la lógica trata sobre la corrección, y ésta se refiere de alguna manera, al pensamiento. Y es en este sentido que los tratadistas tradicionales definieron la lógica como la ciencia que enseña a pensar correctamente.

Pero debemos distinguir entre el pensamiento como facultad y/o función del pensamiento como producto. Pues, cuando utilizamos el término “pensamiento” podemos significar, según las circunstancias, la facultad y/o función o el producto, lo que equivale a distinguir entre el pensar y lo pensado. Por tanto, la lógica no trata sobre le pensamiento como facultad y/o función, sino como resultado de la función de pensar, es decir, de lo que generalmente llamamos en plural: pensamientos.

Consecuentemente, al abordar la lógica proposicional, debemos reconocer que una proposición es una cadena de palabras con sentido completo, calificable de cierta o falsa, así, por ejemplo, en la proposición: “Mariano Melgar nació en Arequipa”. Si se mantienen independientes, son proposiciones atómicas; pero si se relacionan con alguna conjunción (u otras partículas) el resultado es una proposición molecular, por ejemplo, Arequipa y Lima son ciudades del Perú.


1.1. ORACIONES Y PROPOSICIONES

Entre las formas de utilizar el lenguaje podemos mencionar las siguientes como funciones básicas:

1) Un uso muy importante del lenguaje es aquel referido a la comunicación de información, lo cual se realiza mediante la formulación y la afirmación o la negación de proposiciones. Por ello se dice que el lenguaje usado para afirmar o negar proposiciones o para mostrar razonamientos cumple una función informativa.

El discurso informativo es utilizado para describir el mundo y para razonar acerca de él; pues el lenguaje sirve para suministrar a los demás informaciones, definiendo, declarando, aclarando, describiendo, etc. los hechos; así, el lenguaje es usado informativamente.

2) El lenguaje cumple una función expresiva particularmente en la poesía; pues se emplea para dar rienda suelta a nuestros sentimientos, emociones, deseos y para despertar en los demás estados anímicos análogos a los que vivimos. Son muy expresivos los versos de “Los Heraldos Negros”

“Hay golpes en la vida, tan fuertes. Yo no sé!

Golpes como del odio de Dios;

como si ante ellos la resaca de todo lo sufrido

se empozara en el alma. Yo no sé!”

El verso no pretende transmitir información alguna, sino expresar ciertas emociones que el poeta experimenta muy agudamente y anhela despertar en el lector sentimientos similares. El lenguaje expresivo es utilizado para dar expansión a sentimientos y emociones, o para comunicarlos.

Pero no sólo el lenguaje poético es expresivo, también expresamos pena cuando exclamamos: ¡Qué desgracia! o ¡Dios mío! o cuando expresamos nuestra alegría al decir: ¡Bravo! o ¡Felicitaciones!

El discurso expresivo no puede ser ni verdadero ni falso; pues si alguien pretendiera aplicar tales criterios al discurso expresado en un poema o en un verso, juzgará erróneamente y perderá mucho de su valor.

El lenguaje expresivo puede ser descompuesto en dos componentes:

a. Cuando el lenguaje expresa o revela su propia actitud pero no está destinado a despertar una actitud similar en algún otro, como cuando una persona se maldice a sí misma en momentos de soledad, cuando un poeta escribe poemas que no muestra a nadie o cuando un hombre ora en soledad;

b. Cuando el lenguaje usado no sólo pone de manifiesto las actitudes de los que hablan, sino que pretende también despertar las mismas actitudes en sus oyentes, como cuando un orador trata de instar a su auditorio, no a la acción, sino a que comparta su entusiasmo, cuando un enamorado corteja a su amada en lenguaje poético, o cuando una multitud vitorea a su equipo deportivo preferido.

3) Finalmente el lenguaje cumple una función prescriptiva o directiva cuando es utilizado con el propósito de originar o impedir una acción manifiesta; es el caso de las órdenes y los pedidos. Se ejerce mediante leyes, decretos, mandatos, ruegos, etc. Quien tiene autoridad emite órdenes sin pretender comunicar información alguna ni manifestar o despertar alguna emoción particular. Lo que se busca es motivar o causar una acción.

Cuando se plantea una pregunta, se pide una respuesta que debe ser emitida. Esto conlleva que la diferencia entre una orden y un pedido sea bastante sutil, ya que cualquier orden puede traducirse en un pedido agregando las palabras “por favor” o mediante cambios adecuados en el tono de voz o en la expresión facial.

Una orden no puede ser verdadera o falsa en ningún sentido literal. Y que la orden sea o no obedecida, no afecta ni determina su valor de verdad, pues no tiene ningún valor de verdad. Se puede no estar de acuerdo acerca de si una orden fue o no obedecida, si debe ser o no obedecida; pero nunca podemos diferir acerca de si una orden es verdadera o falsa, pues puede no ser ninguna de ambas.

Las órdenes tienen ciertas propiedades que muestran alguna analogía con la verdad o falsedad del discurso informativo: son las cualidades de ser “razonables” o “adecuadas”, y “no razonables” o “inadecuadas”.

En consideración a lo dicho, debemos diferenciar entre simples oraciones gramaticales y proposiciones, pues estas ultimas son calificadas como ciertas o falsas. Consecuentemente, una proposición es una cadena de palabras con sentido completo calificable de cierta o falsa. Así, “Mariano Melgar murió en Humachiri” es una proposición porque reúne las condiciones referidas. Además, debemos indicar que las proposiciones se pueden unir mediante la conjunción “y”: “Arequipa es una ciudad peruana”, “Lima es una ciudad peruana”. Utilizando la conjunción “y”, podemos fusionar las proposición atómicas anteriores en la proposición molecular: “Arequipa y Lima son ciudades peruanas”.

1.1.1. FORMAS DE ENUNCIADO Y ENUNCIADOS

Una forma de enunciado es toda sucesión de símbolos en la que figuran variables de enunciados, pero no enunciados, y tal que si se reemplazan las variables por enunciados se obtiene un enunciado. Así p v q es una forma de enunciado; si se reemplazan las variables p y q por enunciados, se obtiene el enunciado p v q que es una forma de enunciado disyuntiva. Análogamente p · q y p É q son formas de enunciado conjuntiva e hipotética, y Øp es una forma de negación o forma negativa.

Si en nosotros se despierta la sensación de que los enunciados: “Benavides fue asesinado” (simbolizado por B) y “O bien Benavides fue asesinado o no lo fue” (simbolizado por B v ØB), son ambos verdaderos, lo son de “diferentes maneras” o tienen “diferentes tipos de verdad”. Análogamente, es muy natural tener la sensación de que, si bien los enunciados “Melgar fue asesinado” (simbolizado por M) y “Melgar fue asesinado y no fue asesinado” (simbolizado por M · ØM) son ambos falsos. Lo son de “diferentes maneras”, o tienen “diferentes tipos” de falsedad.

Una forma de enunciado que sólo tiene ejemplos de sustitución verdaderos es una forma de enunciado tautológica o una tautología. Para mostrar que la forma de enunciado p v ~p es una tautología, se construye la siguiente tabla de verdad:

p Øp p v Øp

V F V

F V V

En dicha tabla de verdad hay una sola columna inicial o de guía, porque la forma examinada sólo contiene una variable de enunciado. Por tanto, hay sólo dos filas que representan todos los ejemplos de sustitución posibles. Todo enunciado que es un ejemplo de sustitución de una forma de enunciado tautológica es verdadero en virtud de su forma y se dice también de él que es tautológico, o que es una tautología.

De una forma de enunciado que sólo tiene ejemplos de sustitución falsos, se dice que es contradictoria, o que es una contradicción. La forma de enunciado p · ~ p es contradictoria.

Las formas de enunciado que cuentan entre sus ejemplos de sustitución tanto enunciados verdaderos como falsos son llamadas formas de enunciado contingentes; así: p, ~p, p · p, p v q, p É q son todas formas de enunciado contingentes, y los enunciados tales como B, M, ~B, B · M y B v M, son enunciados contingentes, pues sus valores de certeza dependen de sus contenidos y no de sus formas.

Dos enunciados son materialmente equivalentes o equivalentes en valor de certeza, cuando son ambos ciertos o ambos falsos, y su símbolo es “º“.

1.1.2. CONECTOR

En el ejemplo anterior, la partícula “y” nos sirvió para unir o conectar dos proposiciones atómicas. Entonces, las partículas que relacionan unas proposiciones con otras se denominan conectores; pues toda proposición molecular necesariamente está determinada o afectada por uno o varios conectores.

Si consideramos los siguientes ejemplos de proposiciones moleculares:

  • Melgar Y Vallejo son dos grandes hombres.
  • Juan sabe francés Y/O inglés.
  • Juan se casa O termina su noviazgo.
  • Si es arequipeño, ENTONCES es peruano.
  • Manuel irá al estadio SI, Y SÓLO SI, juega el Melgar.
  • Luis NI trabaja, NI deja trabajar.
  • Es INCOMPATIBLE ser a la vez arequipeño Y piurano.

podemos observar que las partículas (resaltadas con mayúsculas) son conectores porque relacionan unas proposiciones con otras. Sobre tales conectores se acentuará más al abordar el siguiente capítulo referido a las matrices o tablas de verdad o de certeza.

Por otra parte, no podemos olvidar que la partícula NO, en lógica es considerado un conector, pues, aunque no conecta, afecta negativamente tanto a proposiciones atómicas por separado como a relaciones entre proposiciones. Ello significa que la parte de la lógica que estudia los diversos modos de relación de las proposiciones en un discurso, sin intentar ingresar en un análisis de la estructura de las mismas, se denomina lógica proposicional, sentencial o de enunciados; pues, proposición, sentencia, o enunciado son términos sinónimos.

1.1.3. TÉRMINOS Y VALORACIONES SIMBÓLICAS

Con un salto de cerca de dos mil años, dentro del devenir de la lógica formal, la historia de los momentos cruciales nos lleva desde Aristóteles a Leibniz. Naturalmente, hay cosas interesantes y no pocas. Aun sin salir del ámbito de la lógica griega, no es posible dejar de citar la gran contribución de la lógica estoica que, floreciendo casi paralelamente a la escuela aristotélica y vinculándose a una tradición distinta de la aristotélica, encontró en Teofrasto (372-288, discípulo de Aristóteles) y Eudemo los elementos de contacto con al tradición lógica de la escuela peripatética. En efecto, Teofrasto y Eudemo enriquecieron la obra lógica del maestro con el estudio de los silogismos hipotéticos condicionales, y en esto fueron los precursores de los estoicos, que desarrollaron detalladamente esa teoría, junto con la de los silogismos hipotéticos disyuntivos, hasta verse directamente a desarrollar aquella parte de la lógica que, entrevista sólo por Aristóteles, constituye el orgullo imperecedero de su escuela: la lógica “proposicional”. Tan importante logro no ha sido plenamente reconocido más que hasta nuestros días y ni siquiera los propios estoicos tuvieron plena conciencia de él.

Entre los griegos, Galeno planteó por primera vez la necesidad de una rigurosa y explícita axiomatización de la lógica (exigencia nunca satisfecha, según lo plantea Girolamo Saccheri en su Logica demonstrativa publicada en 1962.

Si la lógica antigua puede enumerar, después de Aristóteles, los grandes nombres de Teofrasto, el estoico Crisipo, Galeno y otros más, aún no cobra mayor relieve la lógica escolástica, tan maltratada durante largo tiempo, y fragmentariamente conocida hoy. Sólo con J. Lukasiewicz (Para una historia de la lógica proposicional, 1934) se reanuda el estudio sistemático de la lógica medieval y lo poco que de ella ha salido a luz, quedando mucho que es preciso redescubrir, es ya suficiente para llevarnos a considerar los cuatro siglos que van desde Abelardo hasta finales del XV como una de las épocas más brillantes de la lógica, pues los medievales:

1) No sólo profundizaron y sistematizaron rigurosamente temas heredados de la tradición antigua, sino que emprendieron investigaciones totalmente nuevas, como las relativas a las “propiedades de los “términos” (que abarcan las conocidas doctrinas de la suppositio, la copulatio, la appelatio y la ampliatio de los términos), lo cual concretamente equivale a que, junto al experto tratamiento de problemas sintácticos, se sitúa todo un desarrollo de la semántica casi totalmente ignorado por la tradición antigua.

2) Verificaron un estudio especial y profundo de la lógica modal, llevándola bastante más allá del nivel inicial en que la había dejado Aristóteles.

3) Se enfrentaron con el gran problema de las “paradojas semánticas” (como las llamamos hoy), a las que hallaron no menos de una docena de soluciones, logrando desentrañar casi todos sus aspectos.

4) Algunos de sus tratados superan indudablemente en cuanto al rigor formal a los de la antigüedad, sin excluir el propio Organon aristotélico.

5) Particularidad muy notable de los escolásticos es que desarrollaron la mayor parte de sus investigaciones de manera metalógica, o sea no construyendo fórmulas lógicas sino describiéndolas, cosa que los antiguos (aparte los escolástico) sólo habían hecho en contadas ocasiones.

En la obra de Leibniz hay un elemento de novedad decisiva y una auténtica nueva “raíz” de la lógica simbólica, que hubo de aguardar hasta principios de nuestro siglo. Con todo, si introdujo un punto de vista inédito, de ningún modo puede ser presentado como iniciador de una revuelta contra la lógica tradicional. Heinrich Scholz resume el hecho: “Es como si se hiciera de día, cuando se llega a citar el gran nombre de Leibniz. Con él empieza para la lógica aristotélica una vita nuova, cuya más bella manifestación es en nuestros días la moderna lógica exacta, que se conoce con el nombre de logística”.

Además, el propio Leibniz tenía plena conciencia no sólo de la importancia de la lógica formal y sistemática (frente a la cual, en cambio, no pocos contemporáneos suyos, incluido Descartes, hacían gala de una cierta suficiencia, al reducirla al papel de instrumento accesorio y sólo útil para dar una apariencia exterior más pulida y rigurosa a las nociones ya conquistadas por otros procedimientos), sino también de la no despreciable y grandemente positiva contribución verificada por los antiguos en ese campo. Pues en carta de Leibniz a G. Wagner fechada el año 1696 dice: “No es en verdad cosa de poca monta el que Aristóteles haya reducido estas formas a leyes infalibles y, con ello, haya sido efectivamente el primero en escribir matemáticamente fuera de las matemáticas”.

Leibniz vio surgir la idea central de su nueva lógica precisamente como proyecto de creación de una lógica simbólica y de carácter completamente calculístico, en analogía con los procedimientos matemáticos. Semejante idea fue madurando históricamente sólo después de que la matemática, a través de sus grandes y rápidos desarrollos durante los siglos XVI y XVII, posibilitados por la introducción del simbolismo, se había constituido como paradigma en que poderse inspirar para el proyecto de la nueva fisonomía de la lógica.

Correspondió a Leibniz la gloria de haber aislado la verdadera naturaleza del “cálculo” en general, además de la de haber aprovechado por primera vez la oportunidad de reducir las reglas de la deducción lógica a meras reglas de cálculo, es decir, a reglas cuya aplicación pueda prescindir de la consideración del contenido semántico de las expresiones. La moderna lógica simbólica está perfectamente de acuerdo con esta posición leibniziana acerca de las ventajas y de la naturaleza del simbolismo. Especialmente ello debe hacernos comprender cuán injustificada es la acusación esgrimida contra la lógica simbólica de que ha reducido lo que es “cualitativo” a “cuantitativo”.

El error está en que algunos identifican con lo matemático (”cuantitativo”) todo lo que es simbólico, mientras que el simbolismo es una cosa mucho más amplia que la matemática; y en realidad, la noción misma de “cálculo” no es una noción típicamente matemática y el calculus ratiocinator (o sea “cálculo lógico”) de Leibniz es precisamente el planteamiento de un cálculo de carácter general que puede encuadrar en su seno también a las deducciones matemáticas, pero no sólo a ellas, y que puede servir para verificar no sólo consideraciones “cuantitativas” sino también otras “cualitativas”, por emplear los términos de la polémica. Leibniz escribió en carta a Tschirnhausen en 1678: “El cálculo no es otra cosa, de hecho, que una operación mediante símbolos, que tiene lugar no sólo en el caso de las cantidades, sino también en cualquier otro razonamiento”.

El que ha destacado hasta ahora principalmente, o sea el de la deducción lógica como puro cálculo, es decir, como simple operar formal con símbolos, es la idea de la mathesis universalis que Leibniz llamó también “lógica matemática” y “logística”. Así, Leibniz puede ser presentado como el fundador de la lógica matemática; pero no construyó un sistema simbólico artificial, integrado por símbolos “carentes de significado”, su simbolismo únicamente constituye el último nivel de la abstracción y de la formalización. Leibniz es el fundador de la lógica simbólica, pero advirtiendo que su simbolismo no es todavía un lenguaje artificial, sino sólo un riguroso y seguro reflejo de las estructuras puramente formales del lenguaje ordinario, que en realidad es su máxima abstracción.

Las ideas fundamentales de Leibniz sobre el “cálculo lógico” son: el cálculo no es nada ligado a la “cantidad”, sino un procedimiento mucho más general, cuya validez no depende de la interpretación de sus símbolos sino sólo de las leyes en virtud de las cuales se combinan y que, en particular, se presta también a la teorización de la lógica.

Y lo que sitúa a George Boole (1815-1864) por encima de todos los lógicos es la idea de que el cálculo es algo artificial y construido independientemente de cualquier posible interpretación suya, o sea algo puramente formal y, por tanto, no ligado a una estructura interpretativa determinada, sino susceptible de adaptarse a muchas. Boole no trata ya de un sistema simbólico concebido como supremo grado de abstracción de una cierta teoría intuitiva, sino de una construcción autónoma, en cuya interpretación se piensa (al menos idealmente) sólo después de su elaboración. El cálculo, así construido, es interpretado en un primer caso, como álgebra de clases (formalización de la lógica de términos) y, en un segundo caso, como formalización de la lógica proposicional, mediante convenciones interpretativas sustancialmente distintas.

1.1.3.1. TÉRMINOS

Toda ciencia, para informar con la mayor exactitud sobre su objeto, necesariamente debe apartarse de las ambigüedades del lenguaje idiomático y forjar sus propios términos técnicos o terminología. Y con mayor razón, si se trata de una ciencia formal, como las matemáticas y la lógica, éstas, además, elaboran sus propios símbolos o simbología.

Los significados principales del vocablo “término” son los siguientes:

1) Un uso lingüístico o un conjunto de signos,

2) cualquier objeto o cosa a la cual se refiera un discurso;

3) los límites de una extensión;

4) el punto de llegada de una actividad o el resultado de una operación.

En el primer significado, que interesa a la lógica, podemos distinguir los siguientes significados subordinados:

a) Los elementos que entran en la composición de las premisas del silogismo categórico, esto es, el sujeto y el predicado, que se verá más ampliamente en la lógica de los términos;

b) todos los componentes simples que entran en las proposiciones. Y en este sentido son términos no solamente el sujeto y el predicado, sino también los verbos, las preposiciones, conjunciones, esto es, los componentes sincategoremáticos. Con todo, no son término las proposiciones, por no ser simples;

c) todos los componentes de las proposiciones, ya sean simples o complejos En este sentido muy general son términos no sólo el sujeto, el predicado, el verbo y los componentes sincategoremáticos, sino también las proposiciones en cuanto pueden entrar a formar parte de otras proposiciones, como cuando se dice “Vallejo es un hombre, es una proposición”.

El lenguaje lógico es la expresión de la lógica inherente al discurso idiomático, el esqueleto que lo vertebra. Está dentro, no se ve a simple vista pero sin él el discurso sería un montón informe de palabras sin coherencia ni sentido y la conversación un halar entre locos. El lenguaje lógico en cuanto expresa las puras formas del discurso es una abstracción. No existe un lenguaje lógico al lado del lenguaje idiomático. Toda la realidad que expresa el lenguaje lógico se encuentra dentro, inherente y subyacente al pensamiento que además de formas, conlleva contenidos. Esto no obsta para que el lógico, como el matemático, pueda prescindir de los contenidos para dedicarse al estudio de las formas discursivas. El lenguaje idiomático es exuberante en forma y muy rico en matices. El lenguaje lógico debe traducirlas a unos pocos modelos unívocamente determinados en su significación.

1.1.3.2. VALOR DE LOS SÍMBOLOS

El valor de los símbolos toma importancia porque los razonamientos formulados en castellano o en cualquier otro idioma son difíciles de evaluar por la naturaleza vaga y equívoca de las palabras, la anfibología, los modismos y el estilo metafórico. Para evitar esta dificultad se crea el lenguaje simbólico artificial libre de defectos.

Es cierto que Aristóteles ya utilizó algunas abreviaturas. Los símbolos de la lógica moderna permiten exponer con mayor claridad las estructuras lógicas de proposiciones y razonamientos. Así como los números arábigos superaron a los romanos para los cálculos, así también la lógica simbólica facilita la derivación de las inferencias y la evaluación de los razonamientos.

Cualquier curso de matemática que permitan al lector llegar a conclusiones válidas, lleva inherente un sistema de procedimientos. La lógica simbólica con su formulación de conceptos lógicos y reglas de razonamiento en forma simbólica, es la que más se ajusta a este sistema de procedimientos. La lógica simbólica puede describirse como un estudio de lógica que emplea un extenso uso de símbolos.

George Boole (1815-1864) mediante su genial obra titulada “Las Leyes del Pensamiento“, con justo mérito puede ser llamado el padre de la lógica moderna, no tanto por ser el primer tratado que ha sistematizado la lógica moderna, sino, porque la universalidad de sus contenidos le han dado el nombre de Álgebra Booleana.

En toda discusión de lógica el tratamiento se centra alrededor del concepto de una proposición conceptuada como oraciones declarativas (y no interrogativas ni exclamativas) que afirman o niegan algo, y por tanto, que tienen un valor veritativo, es decir, que son verdaderas (V) o falsas (F), pero no ambas a la vez. Las proposiciones tienen una propiedad importante: pueden ser verdaderas o falsas. Según Alfred Tarski (1902- ?), una proposición “es exactamente verdadera, si… es realmente verdadera”. Ello quiere decir que una oración es verdadera, cuando el estado de cosas que describe, se da realmente. Para las exigencias de la lógica formal basta esa definición.

Se simboliza a las proposiciones con letras minúsculas, tales como:

p, q, r, s,

y en el caso de que sean muchas se emplea letras con subíndices, como:

pa 2 sn

Estas letras se llaman variables proposicionales. Ejemplos:

p: La tierra es redonda

q: Los pájaros no son insectos

s: Colón nació en Chile

r: El número 9 es divisible por 3

d: ¿Te gusta estudiar?

f: ¡Viva Víctor Andrés!

u: z + 4 > 9

v: 6 + 4 > 9

En tales ejemplos, p, q, s, r y v son proposiciones; d, f y u no lo son. Las proposiciones: p, q, r y v son verdaderas y s es falsa. La proposición u se tipifica como proposición abierta porque no se le puede atribuir el valor verdadero o falso, a menos que “z” sea sustituida por números mayores que 5, con lo cual pasaría a ser una proposición verdadera.

Se ha distinguido dos valores de verdad: Verdadero y Falso. En ese sentido se habla de una lógica ambivalente. Pero se pueden también señalar más de dos valores. Entonces no se habla ciertamente de valores de verdad, sino de valores de vigencia; porque si la “verdad” se toma como un valor, tendremos siempre una ambivalencia. Si se admiten tres valores de vigencia, por ejemplo: conocido como verdadero, indefinido, conocido como falso, se habla de una lógica trivalente o de un cálculo trivalente. Teóricamente pueden construirse a capricho muchos cálculos polivalentes.

El valor de verdad de la proposición: cuando llueve, las calles se mojan, depende del valor de verdad de las dos afirmaciones y del modo de su conexión; lo cual nos lleva referirnos a un grupo de palabras que son las juntoras o conjunciones: son partículas que unen las oraciones, como “y”, “o”, “si…entonces”, “ni…ni”, etc., dándose 16 posibilidades para unir dos oraciones en la lógica bivalente.


OPERADOR

SÍMBOLO

LENGUAJE

USUAL

ILUSTRACIÓN

SIMBOLI

ZACIÓN

Negación

Ø, -, ~

No…

No llueve

~p

Conjuntor

Ù, ., &

… y …

Llueve y truena

p ^ q

Disyuntor

(inclusivo

o débil)

Ú

… o …

Estaba triste o preocupado (o ambas cosas)

p v q

Disyuntor

(exclusivo

o fuerte)

w, @

… o …

Iremos al cine o al teatro (pero no al teatro (pero no a ambos lugares)

p Ú q

Condiciona-dor

Þ, É,

®

Si… enton

ces…

Si llueve entonces habrá cosecha

p ® q

Bicondicio-

nador

º, Û,

«

… Si y sólo si …

Habrá cosecha si

y sólo si llueve

p « q

Binegador

¯

Ni …

ni …

Ni trabaja ni

estudia

p ¯ q

Anticon-

juntor

ï

No es cier

to que … y …

No es cierto que Aldo sea Secretario y sobrino del juez

p ï q

A continuación presentamos un cuadro sinóptico de las correspondencias entre las principales notaciones simbólicas o algorítmicas:

Principia

Hilbertiana

Lukasiewicz

Variables proposicionales

Negación

Conjunción

Alternativa

Condicional

Bicondicional

Universalizador

Particularizador

p, q, r

- p

p . p

p Ú q

p É q

p º q

(x)fx

($x)fx

A, B, C

Ø A

A Ù A

A Ú B

A ® B

A ¬¾®B

xPx

$xPx

p, q, r

Np

Kpq

Apq

Cpq

Epq

Uxfx

Pxfx

La lógica proposicional limita el estudio de las formas lógicas a las proposiciones moleculares, identificando las proposiciones atómicas que la forman. Se conviene en llamar proposiciones atómicas a las que ya no pueden descomponerse en partes que sean, a su vez, proposiciones; y a partir de éstas, mediante la aplicación de los conectores proposicionales, se logran las proposiciones moleculares. De ahí que en general se llame “términos” a las partes constitutivas de todo discurso, que sustancialmente son de dos tipos: unos poseen un significado propio y autónomo, otros desempeñas la función de modificar el significado de los términos del primer tipo.

Los primeros se llaman “categoremáticos” y pueden ser, por ejemplo, sustantivos, adjetivos, verbos y aun proposiciones enteras, mientras que los segundos se denominan términos “sincategoremáticos” y son, por ejemplo, “y”, “o”, “no”, “todos” y expresiones similares que actúan como conectores y operadores lógicos.

Se llama operadores o conectivos lógicos a los símbolos que sirven para conectar o afectar proposiciones. Son de dos tipos: monádicos y diádicos.

a. Operador monádico es aquel que afecta solamente a una proposición atómica. La negación, simbolizada por ” ~ ” es el único operador monádico. Luego lo simbolizaremos con el signo ” Ø “.

En el cuadro anteriormente adjunto se presenta la nómina de operadores con su símbolo respectivo y su lectura en el lenguaje usual.

b. Operador diádico es aquel que afecta a dos o más proposiciones. La disyunción ( Ú ), la conjunción ( Ù ), la implicación ( ®_ ) y la bicondicional ( « ).

Una proposición molecular está constituida por proposiciones atómicas y conectivos lógicos; entonces, toda proposición posee, por definición, un valor veritativo: es verdadera ( V ), o falsa ( F ). Por tanto el valor veritativo de una proposición molecular, dependerá del valor de verdad de las proposiciones atómicas que la componen. Para n proposiciones atómicas, el número de combinaciones o arreglos entre las ” V ” y las ” F ” que nos llevan al valor veritativo de la proposición molecular, es 2.

El hecho de que el valor de verdad de una proposición molecular esté determinado por el de sus proposiciones atómicas componentes, se expresa diciendo que dicha proposición molecular es una función de verdad de sus componentes. La lógica proposicional estudia, precisamente, las funciones de verdad a través de las llamadas tablas de verdad.


1.2. MATRICES O TABLAS DE VALORACIÓN

Como indicábamos anteriormente, los enlaces de las proposiciones se realizan mediante los operativos lógicos, algunos de los cuales especificamos con mayor precisión. Todas las reglas de certeza funcional que se utilizan para proposiciones moleculares pueden resumirse en forma de tablas. Las tablas básicas de certeza indican rápidamente si una proposición molecular es cierta o falsa si se conoce la certeza o falsedad de las proposiciones que la forman.

1.2.1. PROPOSICIONES ATÓMICAS Y MOLECULARES

Una proposición describe un estado de cosas. La lógica tradicional distingue entre juicio y proposición: El juicio es el acto del espíritu por medio del cual se afirma o niega algo de algo, la proposición es le producto lógico de dicho acto, es decir, lo pensado e dicho acto. Para Russell la proposición es “la clase de todas las sentencias que poseen la misma significación que una sentencia da”. Para Wittgenstein, la proposición es la descripción de un hecho o “la presentación de la existencia de hechos atómicos”. Y según Carnap, la proposición es una clase de expresión.

Los escolásticos establecieron dos tipos de proposiciones: las simples y compuesta, hoy llamadas elementales y moleculares.

1) Elementales o atómicas: Son las proposiciones de forma más simple (o más básicas); también se les llama simples o monádicas por estar constituidas por un solo predicado. Una proposición atómica es una proposición completa sin términos de enlace. Son afirmativas. Por ejemplo: “Llueve”, “Arequipa está cerca del Misti”, “Hay seres inteligentes en Saturno”; y

2) Moleculares: Se da cuando se juntan una o varias proposiciones atómicas con un términos de enlace; se llaman también Compuestas, por integrar dos o más proposiciones atómicas. Por ejemplo: “Llueve y hace frío”, “Si está nublado, entonces podrá llover”. En estas proposiciones, las oraciones elementales o simples están unidas mediante partículas como “y”, “o”, etc., por ejemplo: “Fugimori nació en Lima y Quito es la capital de Ecuador”. En la lógica proposicional se trata de la vinculación de oraciones. No se ocupa ni de la forma ni del contenido de las frases, sino exclusivamente de su forma de conexión.

Una proposición como “no llueve” a pesar de su simplicidad, es considerada como molecular, pues podemos aislar dentro de ella una aún más simple: “Llueve”.

1.2.2. TABLAS DE VERDAD

Cuando una proposición atómica es verdadera se dice que es portadora de “valor de verdad verdadero”, que simbolizaremos con el número 1. De la proposición “César Vallejo nació en Perú” podemos decir que tiene valor de verdad verdadera o que vale 1.

Cuando una proposición atómica es falsa se dice que tiene “valor de verdad falso”, que se simboliza mediante el número 0. Así la proposición “Napoleón nació en Quito” tiene valor de verdad falso o vale 0.

Si unimos las dos proposiciones atómicas anteriores obtenemos la proposición molecular “César Vallejo nació en Perú y Napoleón nació en Quito”, cuyo conector es la partícula “y” que recibe el nombre de conjuntor. Necesariamente la anterior proposición molecular, como totalidad, evidentemente es falsa, puesto que una de las proposiciones es falsa.

Como regla general, podemos considerar que la verdad o falsedad de una proposición molecular cualquiera depende de la verdad o falsedad de las proposiciones atómicas que la componen, teniendo en cuenta la naturaleza del conector que las relaciona. Así tenemos las valoraciones según los conectores:

1.2.2.1. LA CONJUNCIÓN

Al estudiar los razonamientos se los divide en enunciados simples y enunciados compuestos. Es simple el que no contiene otro enunciado como parte de sí, ejemplo: Luis es estudioso. Es compuesto, si incluye otro enunciado como parte constituyente de sí, ejemplo: “Luis es estudioso y Carlos es amable”.

En el ejemplo anterior el enunciado es una conjunción porque se combina con la palabra “y”, por lo que los enunciados que se combinan se llaman conjuntivos. No es conjunción “Luis y Carlos con estudiosos”.

Se da la conjunción sólo cuando unimos dos proposiciones mediante la partícula “Y”, representada por el símbolo ” Ù “. Si la primera oración la designamos ” p ” y la segunda ” q “, tenemos la representación simbólica de conjunción: ” p Ù q “. Por ejemplo: Luis estudia mandolina y Camaná está en Arequipa. La proposición compuesta ” p ^ q ” es una conjunción de las proposiciones p, q que se lee “p y q”. También se utiliza como conjuntivo el ” . ” (punto) que podemos escribir así: p . q.

El símbolo del punto es un conectivo extensional, significando que la verdad o falsedad de cualquier conjunción p ^ q es determinada por la verdad o falsedad de sus enunciados constitutivos. Las formas idiomáticas que equivalen a “y”, son: también, igualmente, del mismo modo, mientras que, pero, mas, sin embargo, no obstante, a pesar de, pese a que, tampoco.

En qué relación está el valor de verdad de la conjunción con los valores de verdad de ambas oraciones? Considerando los enunciados p y q, hay solamente cuatro conjuntos posibles de valores de verdad, donde el valor de verdad de un enunciado verdadero es certeza y el valor de verdad de un enunciado falso es falsedad, que exponemos a continuación:

- Si p es cierta y q también, p Ù q es cierta.

- Si p es cierta y q falsa, pÙq es falsa.

- Si p es falsa y q cierta, pÙq es falsa.

- Si p y q son falsas, pÙq será falsa.

Como ejemplos podemos enunciar:

1) Los chilenos y los ecuatorianos son latinoamericanos.

2) Las rosas son rojas y las violetas son azules.

3) 8 es menor que 7 y 3 es primo.

La conjunción “p Ù q” es cierta solamente si p y q lo son a la vez, de otro modo es falsa. Esto se representa en la tabla que se incluye luego.

1.2.2.2. LA DISYUNCIÓN

a. Débil o inclusiva:

La disyunción de dos enunciados siempre la presentamos con la palabra “o”. Tal palabra tiene un sentido débil o inclusivo cuando incluye, al mismo tiempo los dos enunciados disyuntivos, ejemplo: “no se darán beneficios a los enfermos o desempleados”; cuya intención es afirmar que los beneficios se niegan no solo a las personas enfermas o a las personas sin empleo, sino también, y al mismo tiempo a quienes estén enfermos y sin empleo.

En las proposiciones atómicas p, q, la proposición compuesta “p Ú q” es una disyunción inclusiva (en el sentido de y/o) de las proposiciones p y q, que se lee “p o q, o ambas”. En latín, la palabra “vel” expresa la disyunción débil o inclusiva. Se usa la inicial del vel para representar el sentido débil (es llamado cuña, o, más raramente la ve).

Convendremos en que “p Ù q” es falsa ( F ) únicamente en el caso en que ambas, p y q, sean falsas; en cualquier otro caso es cierta, pues el juntar de la disjunción no es exclusivo. Se dice: “X es diputado o ministro”, entonces “o” permite entender que fulano es una de las dos cosas o ambas a la vez. La disjunción es cierta, cuando al menos una de las proposiciones lo es. Se representa ” p v q”, como se muestra en la tabla de Disjunción débil. Ejemplos:

1) César estaba feliz o bailaba de contento

2) Julio es profesor o estudiante de secundaria.

b. Fuerte o exclusiva:

La palabra “o” se usa en sentido fuerte o exclusivo para significar que a lo sumo se elegirá uno; y cuando se desea mayor precisión en el uso del “o”, se añade “pero no ambos”. En latín la palabra “aut” expresa el sentido fuerte o exclusivo

Consideradas las proposiciones atómicas p, q, la proposición compuesta “p w q” es una disyunción exclusiva (en el sentido excluyente) de las proposiciones p y q, que se lee “p o q, pero no ambas”. Ejemplos:

1) El ciego tiene un sombrero rojo o el ciego tiene un sombrero blanco.

2) Sócrates es griego o Sócrates es chileno.

3) Lima es la capital del Perú o de Bolivia.

La proposición molecular “p Ú q” es falsa cuando una y otra proposición (p y q) tengan el mismo valor de certeza, es cierta solamente cuando una de las proposiciones componentes es cierta y no las dos, como se muestra en la tabla de Disyunción fuerte.

Conjunción

Disjunción débil

Disjunción fuerte

p q p Ù q

p q p Ú q

p q p Ú q

C C C

F C F

C F F

F F F

C C C

F C C

C F C

F F F

C C F

F C C

C F C

F F F

Los dos tipos de disjunción tienen una parte de significado común. Tal significado común parcial, según el cual al menos uno de los disyuntivos es verdadero, constituye todo el significado del “o” inclusivo y una parte del significado del “o” exclusivo. En latín, la palabra “vel” expresa la disyunción débil o inclusiva, y la palabra “aut” expresa el sentido fuerte o exclusivo. Se usa la inicial del vel para representar el sentido débil (es llamado cuña, o, más raramente la ve). Así, una disyunción débil es falsa sólo si ambos disyuntivos son falsos como se vio en la tabla y en el ejemplo:

El ciego tiene sombrero rojo o el ciego tiene sombrero blanco.

El ciego no tiene sombre rojo.

Luego, el ciego tiene sombrero blanco.

En tal ejemplo, la primera premisa es una disyunción, la segunda es la negación del primer disyuntivo de la primera premisa y su conclusión es el segundo disyuntivo de la primera premisa. El silogismo es válido en cualquier interpretación de la palabra “o”.

1.2.2.3. LA IMPLICACIÓN

La implicación o condicional se da mediante un juntor, que puede transcribirse “si… entonces”. El enunciado hipotético resulta de colocar la palabra “si” antes del primer enunciado y la palabra “entonces” antes del segundo, por lo que se le llama también un condicional, una implicación o un enunciado implicativo.

Los valores de la implicación o condicional material fueron propuestos por vez primera por Filón de Megara (siglo IV a.C.), ampliamente utilizados por los estoicos y algunos escolástico. Si bien la interpretación filónica de la implicación material estuvo olvidada durante siglos, fue resucitada por C. Frege (1879) y por Ch. S. Peirce (1885) e impuesta prácticamente en la lógica moderna.

La implicación sólo será falsa, si la primera proposición es cierta y la segunda falsa, es decir, cuando “p” sea “C” y “q” sea “F”; en los otros casos es cierta. Ello se transcribe “p ® q” que se lee “si p entonces q”. La implicación no supone una conexión causal o final entre ambos estados de cosas, sino sólo la relación formal de la condición suficiente. Las formas idiomáticas equivalentes a “si… entonces..” son: si, suponiendo que, si de hecho, si por hipótesis, con tal que, aun en el caso que, aunque.

La implicación material es un concepto lógico que expresa un mínimo común que se da en todas las condiciones del lenguaje idiomático. El antecedente y el consecuente de una condicional pueden estar ligados de muchas maneras:

1) Si pongo la mano sobre el fuego, entonces me quemo (enlace causal).

2) Si gana Melgar, entonces hacemos fiesta (enlace por decisión).

3) Si es una recta, entonces es la distancia más corta (enlace por definición).

4) Si vienes hoy, entonces aún llegas a tiempo (enlace por circunstancia temporal).

En el enunciado hipotético, el componente que está entre el “si” y el “entonces” es llamado el antecedente o el implicante o la prótasis; y el componente que sigue a la palabra “entonces” es el consecuente o implicado o apódosis. Por ejemplo: “Si Juan es el que vive junto a la casa de Luis, entonces Juan es el que trabaja en la Universidad”. Lo que está en cursiva es el antecedente, y el resto el consecuente. La proposición “p” se conoce como antecedente (o hipótesis) y la proposición “q” como consecuente (o conclusión).

La lógica aquí se interesa únicamente por la conexión de las proposiciones, pero no por la conexión y dependencia de los contenidos reales. Como ejemplo podríamos mostrar: “Si Lima es la capital del Perú, (entonces) Santiago es un gran compositor”. Ejemplos:

1) Si 3 es impar entonces 3 es menor que 6.

2) Si un obrero hace un trabajo en un día entonces 100 obreros lo hacen en 1/100 de día.

3) Si los cuerpos se calientan entonces se dilatan.

El enunciado hipotético afirma que su antecedente implica un consecuente. No afirma que su antecedente sea cierto, sino solamente que si el antecedente es cierto, entonces su consecuente también es verdadero. Tampoco afirma que el consecuente sea cierto, sino solamente que el consecuente es cierto si el antecedente lo es. El significado esencial de un enunciado hipotético está en la relación de implicación que se afirma en el antecedente y el consecuente. Para comprender el significado de un enunciado hipotético, debemos comprender qué es una implicación

Al igual que en la palabra “o”, que tiene diferentes sentidos, es necesario distinguir entre los diferentes sentidos de “implica” o de “si-entonces” antes de introducir un símbolo lógico especial para ellos. Así en los siguientes enunciados:

- A. Si todos los hombres son trabajadores y Luis es hombre, entonces Luis es trabajador.

- B. Si Santiago es soltero, entonces Santiago no está casado.

- C. Si se coloca en un ácido papel de tornasol azul, entonces el papel de tornasol se volverá rojo.

- D. Si nuestro equipo pierde el partido, entonces me como el sombrero.

Una rápida revisión de los cuatro enunciados, nos muestra que son de tipos diferentes:

- El consecuente de A se desprende lógicamente de su antecedente.

- El consecuente de B sólo se desprende de su antecedente por la definición del término soltero.

- El consecuente de C no se desprende de su antecedente por lógica solamente o por la definición de sus términos. La implicación es de orden causal

- El consecuente de D no se desprende de su antecedente por lógica, ni por definición, ni hay ley causal en juego, en el sentido usual del término.

La mayoría de las leyes causales, las descubiertas por la física o la química, por ejemplo, describen lo que ocurre en el mundo sin tomar en cuenta las esperanzas o los deseos de los hombres. En relación con el enunciado D, es evidente que no hay ninguna ley semejante.

- el A afirma una conexión lógica entre su antecedente y su consecuente,

- el B afirma una conexión de carácter definitorio,

- el C afirma una conexión causal,

- el D afirma una conexión en la que está en juego una decisión.

1.2.2.4. LA BICONDICIONAL O DOBLE IMPLICACIÓN

La equivalencia puede reproducirse en el lenguaje coloquial como “… si y sólo si …” o “exactamente, si”. El juntor de la equivalencia expresa la condición necesaria y suficiente. La equivalencia será cierta, si ambas oraciones tienen igual valor de certeza. Ejemplo: “El nuevo año caerá exactamente en miércoles, si la noche buena cae en martes”. Las formas idiomáticas equivalentes a “… si, y sólo si, …” son: … sólo si…, … únicamente si …, sólo en el caso de que …, … es necesario …, si no …, entonces no … .

Entonces convenimos en que “p Û q” es cierta ( C ) solamente cuando p y q tienen el mismo valor de certeza; en los otros casos es falsa. La proposición compuesta “p Û q” se lee “p si y sólo si q” es la conjunción de la condicional “p ® q” con su recíproca “q ® p”, es decir: p Û q º (p®q) Ù (q®p).

Ejemplos: Juan ingresa a la universidad si y sólo si obtiene nota aprobatoria. La doble implicación se entiende como sigue: “Si Juan ingresa a la universidad entonces obtiene una nota aprobatoria y si Juan tiene una nota aprobatoria entonces ingresa a la universidad”. La doble implicación o equivalencia se simboliza con el signo ” º “.

La bicondicional, llamada también coimplicación, no presenta mayores dificultades, si se ha entendido qué es la implicación material. Se trata de una implicación material mutua entre antecedente y consiguiente. En el lenguaje ordinario es muy frecuente la expresión de este concepto y bajo múltiples formas:

Formas idiomáticas Ejemplos correspondientes

… si, y sólo si, … Nieva si, y sólo si, hace frío

… sólo si… Iré al estadio, sólo si hace buen tiempo

… únicamente si… Me duermo únicamente si no hay ruidos

Sólo en el caso que… Iré a la corrida sólo en el caso que toree

el cordobés

… es necesario… Para que vaya a la corrida es necesario que

toree el cordobés

Si no… entonces no… Si no juega Melgar, entonces no voy al

estadio

1.2.2.5. LA BINEGACIÓN

En dos proposiciones atómicas p y q, la proposición compuesta consecuente “p ¯ q” que se lee “ni p ni q” es la binegación o negación conjunta de las proposiciones p y q.

La binegación manifiesta en el ejemplo: “ni Cesar Vallejo es francés ni Antonio Machado es boliviano” establece que la proposición compuesta “p q” es cierta, solamente cuando sus dos proposiciones componentes son falsas. Por tanto, su tabla de certeza es como se indica a continuación.

Implicación

Bicondicional

Binegación

p q p ® q

p q p«q

p q p ¯ q

C C C

F C C

C F F

F F C

C C C

F C F

C F F

F F C

C C F

F C F

C F F

F F C

1.2.2.6. INCOMPATIBILIDAD

Con la incompatibilidad lo único que se quiere decir es que una misma persona no puede ser, a la vez, dos cosas; así en el ejemplo “es incompatible ser juez y abogado”, se manifiesta que una persona no puede actuar a la vez como juez y como abogado, por tanto, de ser verdaderas las dos proposiciones atómicas, la molecular tendría el valor de 0.

Significa que la incompatibilidad cierra una puerta y deja la otras abiertas a las siguientes posibilidades (verdaderas o falsas?):

que sea juez, pero sí abogado ® es cierta

que sea juez, pero no abogado ® es cierta

que no sea lo uno ni lo otro ® es cierta.

Por tanto, la regla para establecer la tabla correspondiente es: Dos proposiciones son entre sí incompatibles cuando no pueden ser ambas a la vez ciertas. Consecuentemente, la tabla es la siguiente:

P q p ½ q

C C F

F C C

C F C

F F C

Finalmente, debemos referirnos al negador que evidentemente cambia los valores (verdadero o falso) a signo contrario, así por ejemplo:

César Vallejo nació en Perú, tiene valor de C

César Vallejo no nació en Perú, tiene valor de F

César Vallejo murió en Perú, tiene valor de F

César Vallejo no murió en Perú, tiene valor de C

Sucintando la valoración de las tablas de certeza reseñadas el valor correspondiente a cada uno de los conectores es:

Conjuntor C . C = C Disjuntor inclusivo C Ú C = C

F . C = F F Ú C = C

C . F = F C Ú F = C

F . F = F F Ú F = F

Disjuntor exclusivo C w C = F Condicionador C ® C = C

F w C = C F ® C = C

C w F = C C ® F = F

F w F = F F ® F = C

Bicondicionador C Û C = C Binegador C ¯ C = F

F Û C = F F ¯ C = F

C Û F = F C ¯ F = F

F Û F = C F ¯ F = C

Anticonjuntor C | C = F Negador -C = F

F | C = C -F = C

C | F = C C = -F

F | F = C F = -C

Si agrupamos los números de 1 y 0 en diferentes conjuntos de cuatro resultan 16 combinaciones posibles, que nos permite identificar las columnas que ya conocemos por lo dicho anteriormente. Así tenemos:

1 1 1 1 1 1 1 1 0 0 0 0 0 0 0 0

1 1 1 1 0 0 0 0 1 1 1 1 0 0 0 0

1 1 0 0 1 1 0 0 1 1 0 0 1 1 0 0

1 0 1 0 1 0 1 0 1 0 1 0 1 0 1 0

1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16

1.2.3. FORMAS IDIOMÁTICAS

El lenguaje idiomático es exuberante en formas y muy rico en matices. El lenguaje idiomático debe traducirlas a unos pocos modelos unívocamente determinados en su significación. En esta traducción se pierde gran parte de la riqueza de aquel, pero se gana en seguridad y potencia generalizadora. Vayamos por partes.

Las proposiciones, por razón de la calidad, se dividen en afirmativas y negativas. Ahora bien, es muy cierto que la negación de muchas maneras, como podemos ver en los siguientes ejemplos:

Formas idiomáticas

Expresiones correspondientes

… no…. Europa no es un productor de café

… in …. El río Amazonas es incontrolable

…. im …. La vida en Marte es imposible

….. des ….. Suárez es pintor desconocido

….. dis …… La aparición demanchas es discontinua

……. a ….. Los animales son amorales

….. anti …… El castigo es antipedagógico

Nunca….. tengo suerte

Jamás dice mentiras Juan

Nada ….. especial es espiritual

Ningún… aimara usa bolsa de dormir

Ni… ni… Ni hace ni deja hacer

… tampoco… No mejora, tampoco empeora

Y otras más, que nos obligan realizar algunas observaciones:

La forma más sencilla y natural de negar consiste en anteponer al verbo de la proposición la partícula “no”. Pues, para que una proposición sea negativa, la negación debe afectar de manera directa o indirecta al verbo o predicado, y no al sujeto.

En el lenguaje idiomático no siempre dos negaciones afirman; a veces se refuerzan mutuamente, como por ejemplo en:

No sé nada. No lo haré nunca. No, no ha venido tu amigo.

La negación no sólo niega proposiciones, sino también los conectores biargumentales mediante los cuales unimos unas con otras. Así:

No es verdad que (si nieva hace calor)

No ocurre que (estudie y no apruebe)

Es falso que (no hace ni deja hacer)

No se da el caso que (no me visite o no me escriba)

Aunque el ni … ni… tiene su propio conector ( ¯ ), con todo se puede representar mediante dos negaciones conjuntas. Ni es peruano ni chileno, equivale a: no es peruano y no es chileno. La partícula “tampoco” equivale a y no: Manuel no estudia, tampoco Juan, equivale a Manuel no estudia y Juan no estudia. Igualmente “nunca” y “jamás” expresan un no rotundo y continuado; así, tales matices se pierden en la transcripción lógica.

“Ningún” y “nada” además de negar, cuantifican la proposición universalmente. En la lógica proposicional se pierde el aspecto extensional.

Es fácil advertir que los prefijos negativos en mucho casos vuelven negativa la proposición. Pero a veces expresamos cualidades positivas negativamente. En tales casos la proposición sería afirmativa: Patricio es inefable, incondicional, desprevenido.

Las formas idiomáticas de la conjunción son: y; también; igualmente; del mismo modo; mientras que; pero; mas; sin embargo; no obstante; a pesar de; pese a que… tampoco…

Las formas idiomáticas de la implicación son: si… entonces; si…, …, si …; suponiendo que; si de hecho; si por hipótesis; con tal que; aun en el caso que; aunque.

Las formas idiomáticas de la bicondicional son: … si, y sólo si, …; … sólo si..; … únicamente si…; sólo en el caso que…; … es necesario…; si no …, entonces no…


1.3. LEYES Y/O REGLAS DE LA LÓGICA

Lo que mueve a los hombres de genio, lo que inspira su trabajo, no son las ideas nuevas, sino la idea obsesiva de que todo lo que ha dicho, no es suficiente. Eugene Delacroix

Competencia: Averigua, reconstruye y aprecia las leyes de valoración distinguiendo los tipos de falacias y la manera de evitarlas.

1.3.1. PRINCIPIOS LEYES Y LÓGICOS

La exigencia fundamental de la actividad del pensar es, en efecto, la coherencia entre los elementos del pensamiento. Pues, los pensamientos deben derivar con “necesidad” de otros pensamientos, y es necesario averiguar si esta coherencia y esta derivación obedecen a algún principio o a alguna ley a la cual debe someterse todo pensamiento, cualquiera que sea su contenido. En sí, se trata de saber di existe algún principio o alguna ley que rige las relaciones lógicas y que nos asegure la validez de nuestro razonamiento. Todo nuestro pensamiento está fundado , en efecto, sobre ciertos principios o axiomas lógicos, que han sido considerados como verdaeras leyes del pensamiento.

Para quienes la lógica es la ciencia de las leyes del razonamiento, hay tres leyes fundamentales y básicas, necesarias y suficientes para que el pensar discurra por carriles correctos. Son las que tradicionalmente se las conoce como: “Principio de identidad”, “Principio de no contradicción” y “Principio del tercero excluido”.

a) Principio de identidad, que se expresa con la fórmula A es A, significa que un concepto o una idea es igual a ella misma y no cambia en el momento en que se piensa. Tomada en su sentido literal, la palabra identidad indica que una cosa es siempre la misma, no obstante los diferentes nombres que se le aplican, o bien a pesar de las diversas circunstancias en que la consideramos. Si decimos “Juan es bueno” y en el instante mismo en que atribuimos la cualidad de “bueno”, el sujeto “Juan” cambiara, el atributo ya no correspondería al primer sujeto sino al segundo.

Con todo, debemos hacer notar que el principio de identidad bajo la fórmula A es A sería completamente infecundo si los dos términos del juicio (el sujeto y el predicado) expresaran la misma cosa, donde el predicado repitiese lo que dice el sujeto. En tal caso, se trataría de un juicio desprovisto de todo sentido, es decir, que sería un juicio tautológico. Así, cuando decimos “una casa es una casa”, “una planta es una planta” expresamos un juicio tautológico que, por serlo, no nos aporta un conocimiento nuevo. O en el siguiente caso: p « p es verdadero; esto es, que todo enunciado semejante es una tautología.

Para que la identidad sea realmente una guía para el conocer, este principio debe ser tomado en sentido relativo. Entonces, es preciso que el predicado exprese algunas cualidades inherentes al sujeto. Si decimos que “San Martín es el héroe de los andes”, queremos significar que los caracteres que distinguen a San Martín coinciden totalmente o, en su mayor parte con los caracteres del héroe de los Andes. Por esta razón podemos hacer sustituciones, toda vez que entre ambos términos hay equivalencia. El principio de identidad incluye la legitimidad de las sustituciones como medio para la prueba, porque hay una equivalencia entre un concepto y los caracteres que lo constituyen.

Existen casos en que se formulan juicios en los cuales el sujeto y el predicado se expresan por términos absolutamente idénticos y no son, a pesar de esto, juicios tautológicos; así, por ejemplo: “La juventud es la juventud”; con el primer término queremos significar la edad de la juvenil y con el segundo los caracteres inherentes a esa edad. O si decimos: “La miseria es la miseria”; el sujeto se refiere al hecho real de la miseria, y con el predicado se alude a todas las consecuencias que derivan de ella. El principio de identidad es uno de los axiomas que nadie puede ignorar; no rige todos los pasos de la razón, pero gobierna una buena parte de ellos. Una cosa siempre puede atribuirse a sí misma, y no puede negarse de sí misma.

b) El principio de no contradicción, principio griego, establece que si hay dos juicios de los cuales uno afirma y el otro niega la misma cosa, no es posible que ambos sean verdaderos al mismo tiempo. Si tenemos los juicios A es A y A no es A, es imposible que ambos sean verdaderos a la vez. Pues si uno de ellos es verdadero, el otro necesariamente es falso. Puede también expresarse así: Ø(pÙØp), es decir, es imposible que el número 5 sea impar y no sea impar.

Aristóteles consideró a este principio como el más cierto de todos porque la verdad de los demás principios se refiere directa o indirectamente al principio de contradicción. Pues, si pensamos como verdadero lo opuesto, es lo mismo que considerar como verdadero un pensamiento contradictorio. Si tomamos el axioma: “Dos cosas iguales a una tercera son iguales entre sí”, observamos que la evidencia radica en el hecho de que afirmar lo contrario es afirmar que son y no son iguales a una tercera.

El principio de no contradicción es el principio supremo, el principio de los principios, dignitas omnium dignitatum (Meta. IV, 16), porque está implicado en todo juicio. Afirma santo Tomás de Aquino, igual que para la primera operación de la inteligencia, la simple aprehensión, hay un término primero, el ser, que está implicado en todo lo que se puede concebir, también para la segunda operación, el juicio, hay un principio sin el que no puede afirmarse nada, que en el fondo no hace más que explicar la noción de ser: es imposible ser y no ser a la vez.

La fórmula dada al principio de contradicción por los lógicos Leibniz y Kant, resulta un tanto diferente; pues se dice: A no es (no A). Si comparamos ambas fórmulas, se observa que la aristotélica se refiere a la relación existente entre dos juicios, de los cuales uno es afirmativo y el otro negativo; mientras que la fórmula de Leibniz se refiere a la relación de sujeto y predicado en el mismo juicio. Para Aristóteles, si uno de los juicios es verdadero, el otro es falso. Para Leibniz resulta falso aquel juicio en el cual el sujeto y el predicado se contradicen. No es posible que A sea distinto de A, es decir, que A no tenga los caracteres de A.

A pesar de todo, y analizando bien, se observa fácilmente que en el fondo las dos fórmulas expresan las mismas cosas, siendo la segunda más general y más completa porque extiende el principio de contradicción a todas las formas del conocimiento, tanto al juicio y al concepto, como al raciocinio.

Sin embargo, hay casos en que son igualmente verdaderos dos juicios en que uno afirma y el otro niega la misma cosa, es decir, juicios contradictorios. Por ejemplo: “Algunos alumnos son estudiosos”, “algunos alumnos no son estudiosos”, siendo ambos juicios verdaderos.

Roger Vereneaux sustenta que “negar el principio de contradicción es: 1º destruir el lenguaje quitando a las palabras todo sentido determinado; 2º suprimir todo sujeto real, esencia o subsistencia; 3º suprimir toda distinción entre las cosas; 4º destruir todo pensamiento; 5º destruir toda verdad; 6º suprimir todo deseo y toda razón de obrar; 7º suprimir los grados en el error. En resumen, puede negarse el primer principio en palabras, pero no en el pensamiento, pues las palabras lo soportan todo, pero no es necesario que se piense ” (Citado en Epistemología General, p.233).

c) El principio del tercero excluido, igualmente principio griego, establece que cuando tenemos dos juicios contradictorios, tales como A es B y A no es B, no se da una tercera posibilidad, no existe un tercer modo de ser, porque uno de estos juicios necesariamente debe ser verdadero, puesto que los dos no pueden ser falsos al mismo tiempo. Se debe optar entre el sí y el no. Supongamos los siguientes juicios contradictorios: “el oro es un metal”, “el oro no es un metal”. Uno de ellos necesariamente es verdadero, porque ambos no pueden ser negados al mismo tiempo. Este principio afirma que una proposición o es verdadera o es falsa, así: p Ú Øp.

De conformidad a este principio, cuando existen dos juicios que se contradicen, uno de ellos es verdadero si hemos reconocido que el otro es falso, quedando excluida toda posibilidad de un tercer juicio o un tercer modo de ser. De ahí el nombre de tercero excluido dado a este principio. El principio del tercer excluido afirma que no hay medio entre las dos proposiciones; dicho de otro modo, si una es verdadera, la otra es falsa, o también, si se da un juicio sobre una cosa, es preciso necesariamente afirmar o negar. Han atacado el principio del tercero excluido los lógicos contemporáneos que quieren poner grados intermedios entre lo verdadero y lo falso. Hay en ello como una secuela del idealismo, pues si se define la verdad sin referencia al ser, como simple coherencia del pensamiento, el principio de contradicción basta, y el de tercio excluido no se justifica. Pero, en una perspectiva realista, el principio del tercio excluido es evidente: es imposible que haya intermedios entre lo verdadero y lo falso, porque no los hay entre el ser y la nada.

Se han formulado algunas observaciones contra este principio; pero las dificultades dependen de la forma ambigua en que se plantea el problema; así por ejemplo: Si viendo a un hombre parado en el umbral de la puerta preguntamos si está dentro o no está dentro de la habitación, parece evidente que no está ni dentro ni fuera de ella sino en el umbral mismo, lo que implicaría una tercera posibilidad. Pero estar en el umbral significa, en realidad, no estar dentro de la habitación, de modo que el principio conserva toda su validez.

Evandro Agazzi distingue “ley” y “regla”; pues considera que la “ley” lógica intenta expresar algo que es de una manera determinada y tiene, por tanto, las características de una afirmación e incluso de una afirmación verdadera. En cambio la regla indica simplemente cómo se puede proceder para pasar de una o más proposiciones a otras. Es decir, la ley lógica es una expresión de una lógica determinada, de cierto cálculo lógico, mientras que la regla forma parte de la metateoría relativa a aquella teoría o aquel cálculo lógico. O más claramente: las leyes lógicas son precisamente las proposiciones “siempre ciertas”, mientras que las reglas lógicas son prescripciones del metalenguaje que nos dicen cómo operar, por ejemplo, sobre las leyes lógicas ya conocidas para obtener otras nuevas, es decir, para pasar de unas proposiciones “siempre ciertas” del cálculo a otras proposiciones “siempre ciertas” del mismo cálculo.

Las leyes de la lógica proposicional son oraciones compuestas, que sólo pueden admitir el valor de certeza (C). Para ello nos servimos de otros dos símbolos:

a. El negador (denegativo), que podemos representarlo mediante los símbolos ” ~ “, ” - ” o ” Ø “, por ejemplo, ” Øp”, se lee “no p”.

b. Paréntesis. Empleamos paréntesis redondos, cuadrados y arqueados o en llave con vistas a una simplificación, como suele hacerse en álgebra. En la lógica matemática suelen sustituirse a menudo los paréntesis por puntos.

Intente el lector leer las leyes leyendo cada símbolo en el orden en que ha sido introducido; por ejemplo “p « p” como “p exactamente si, p”. Las expresiones de la parte derecha son los nombres de las leyes lógicas representadas a la izquierda.

Leyes lógicas de la proposición

p « p Principio de identidad

Ø(pÙØp) Principio de no contradicción

p ï Øp Principio de no contradicción

ØØp « p Principio de doble negación

ØØØ p « p Principio de triple negación

p Ú Øp Principio del tercero excluido

(p Ú q) «(q Ú p) Intercambiabilidad de la disjunción

[pÚ(q Ú r)]«[(p Ú q) Ú r] Asociatividad de la disjunción

(p®q)«(Øp Ú q) Reducción de la implicación

(p^q)« Ø (p ô q) Reducción de la conjunción

(p^q)«(qÙp) Intercambiabilidad de la conjunción

(p « q)«(Øp « Øq) Inversión de equivalencias

[(p®q)Ùp]®q Modus ponendo ponens

Øq®[(p®q)®Øp] Modus tollendo tollens

[(p Ú q)ÙØp]®q Modus tollendo ponens

p®[(p ô q)®Øq] Modus ponendo tollens

[(p®r)Ù(q®r)]®[(p Ú q)®r] Dilema constructivo

(Øq Ú Ør)®{[p®(qÙr)]®Øp} Dilema destructivo

1.3.2. CONSTRUCCIÓN DE COLUMNAS

Si relacionamos entre sí dos proposiciones, representadas por las letras P y Q, resultarán las cuatro siguientes posibles combinaciones de valores de certeza, utilizando el 1 para lo cierto y el 0 para lo falso:

p q

1 1

0 1

1 0

0 0

El número de posibles combinaciones de valores de certeza se establece por la fórmula 2n, cuyo exponente “N” representa el número de letras preposicionales que entran en relación; la base, el número de valores que en lógica bivalente don dos. Así, las combinaciones posibles para:

P serían 21 = 2

P Q serían 22 = 4

P Q R serían 23 = 8

P Q R S serían 24 = 16

P Q R S P’ serían 25 = 32

Las columnas de referencia para tres letras proposicionales serían las siguientes ocho combinaciones posibles:

P Q R

1 1 1

0 1 1

1 0 1

0 0 1

1 1 0

0 1 0

1 0 0

0 0 0

Consecuentemente, para la construcción de estas columnas se empieza, convencionalmente, con un renglón en el que todos son unos y se termina en un renglón en el que todos son ceros.

Igualmente puede observarse la secuencia de los números en las series verticales: debajo de P se alterna 1 con el 0; debajo de Q se alternan dos unos seguidos de dos ceros; para la tercera columna se van alternando cuatro unos y cuatro ceros; siguiendo esta progresión geométrica, si una fórmula tuviera cuatro letras preposicionales en la última columna alternarían ocho unos con ocho ceros, como se nota a continuación:

p p q p q r p q r s

1 1 1 1 1 1 1 1 1 1

0 0 1 0 1 1 0 1 1 1

1 0 1 0 1 1 0 1 1

0 0 0 0 1 0 0 1 1

1 1 0 1 1 0 1

0 1 0 0 1 0 1

1 0 0 1 0 0 1

0 0 0 0 0 0 1

1 1 1 0

0 1 1 0

1 0 1 0

0 0 1 0

1 1 0 0

0 1 0 0

1 0 0 0

0 0 0 0

Si las columnas fueran cinco, es decir, p, q, r, s, p’, la columna de la p’ tendrá 16 filas ciertas y 16 filas falsas.

Las columnas de referencia que hemos construido, se pueden aplicar a la solución de múltiples problemas combinatorios. En lógica se emplean para conocer todos los posibles valores de los argumentos de una fórmula dada.

1.3.3. TAUTOLOGÍA, INDETERMINACIÓN Y CONTRADICCIÓN

La tautología se da si tenemos en consideración que p ® (p v q), y en la parte superior izquierda escribimos tantas letras o argumentos como tiene la fórmula, colocando debajo de las letras en la parte inferior izquierda las columnas de referencia correspondientes a dos argumentos; a continuación establecemos los valores del disyuntor teniendo en cuenta las columnas de referencia y las tablas de certeza para dicho conector. Los valores obtenidos bajo el disyuntor definen el valor del paréntesis. Dado que el implicador une a p con dicho paréntesis, para establecer los valores del implicador se relaciona los valores de p con los del disyuntor para obtener el resultado final; así:

p q p ® (p v q)

1 1 1 1

0 1 1 1

1 0 1 1

0 0 1 0

Según puede observarse, a partir de las columnas de referencia procedimos a deducir los valores del conector de mínimo alcance para terminar en el de máximo alcance que define siempre el valor total de la fórmula, y que, en el caso resuelto da una columna de sólo unos. Así, la anterior fórmula representa una forma de pensar válida para todos los casos, puesto que bajo el conector de máximo alcance resultó una columna de sólo unos; y que en lógica se conoce a tales fórmulas como tautologías.

La indeterminación la tenemos, si verificamos la fórmula siguiente: [(-p w q) ^ -q] ® p, el orden de deducción de los valores de los conectores, siguiendo de menor a mayor alcance y de izquierda a derecha en la fórmula anterior, es: negador, disyuntor, negador, conjuntor e implicador. De acuerdo a este orden se obtiene los valores de -p; luego se establece los valores correspondientes al disyuntor, teniendo en cuenta la respectiva tabla y relacionando los valores de -p y de q; a continuación se establece los valores del negador - q; después, relacionando los valores del disyuntor y de - q, se deduce los valores correspondientes al conjuntor teniendo en cuenta la tabla del mismo. Y finalmente se establece los valores del conector de máximo alcance, es decir, el implicador relacionando los valores del conjuntor y de p; así:

p q [(- p w q) ^ - q] ® p

1 1 0 1 0 0 1

0 1 1 0 0 0 1

1 0 0 0 0 1 1

0 0 1 1 1 1 0

Consecuentemente, en la columna del implicador, que es la que define el valor total de la fórmula hay, además de tres unos, un cero; lo cual significa que cuando en la columna definitiva resulta una mezcla de unos y de ceros en cualquier proporción, entonces la fórmula es indeterminada, es decir, que representa formas de pensar no siempre correctas para todos los casos posibles.

Para la contradicción, y siguiendo los pasos señalados en los casos anteriores, en la verificación de la fórmula (p ^ q) « (p ½ q), resulta debajo del bicondicionador una columna de sólo ceros para todos los casos posibles, lo cual en lógica se denomina contradicción, esto es, una fórmula que representa formas de pensar siempre formalmente incorrectas.

p q (p ^ q) « (p ½ q)

1 1 1 0 0

0 1 0 0 1

1 0 0 0 1

0 0 0 0 1

Las leyes o reglas lógicas, se dividen en inferencias y equivalencias:

1.3.4. REGLAS DE INFERENCIA TAUTOLÓGICA

La inferencia es un proceso lógico en el que de una o varias premisas se saca una o varias conclusiones. En muchos lógicos medievales se halla el término latino inferre para indicar el hecho de que en una relación (o consequentia) de dos proposiciones, la primera (antecedente) implica (o mejor dicho, contiene por “implicación estricta”) se segunda (consecuente). En un problema lógico, las premisas representan datos conocidos de los que se infiere una nueva verdad.

1) La autoimplicación: establece que cualquier proposición se implica a sí misma; así podemos sacar la misma proposición como conclusión en la forma: “Si está muerto, está muerto”; cuya simbolización en representación lineal es: A ® A

La ley de la autoimplicación, que es la formulación lógica del principio de identidad, establece que el lenguaje tiene un sentido determinado. Al principio de identidad es reductible el principio de contradicción que establece la incompatibilidad de una afirmación y su simple negación: -(PÙ-P) y el principio del tercero excluido: Pw-P que declara la inexistencia de medio entre una afirmación y su simple negación.

2) La doble negación: que se ilustra con el siguiente ejemplo: “No es claro que en Perú no llueva” que quiere decir “en Perú llueve”. En el ejemplo se puede ver que de dos negaciones, cuando una niega a la otra, se anulan; equivaliendo la doble negación a una simple afirmación. Entonces las dos negaciones niegan, que en forma lineal da origen a la fórmula: - - A ® A.

3) La adjunción: si representamos con A la proposición “Perú es un país dependiente” y con B “Bolivia es un país dependiente”, es evidente que si son ciertas por separado también lo serán unidas o conjuntamente; es decir, la conjunción de ambas, que en forma lineal se representaría: A,B ® (AÙB).

4) La simplificación: es la contraria de la adjunción; esto es, “si es verdad que Perú y Bolivia son países dependientes” podemos concluir que A es dependiente y que B es dependiente; que en forma lineal se representa por las fórmulas:

(AÙB) ® A y (AÙB)® B.

5) La adición: Si representamos con A “Perú está al norte de Chile” y con B “Bolivia está al norte de Chile”, al unirlas mediante el conjuntor resultaría una proposición falsa; pero si las conectamos mediante el disyuntor inclusivo dado que una es cierta, la resultante “Perú o Bolivia está al norte de Chile” será cierta, que en forma lineal se representa: A ® (A v B).

6) Ponendo ponens: Si se considera el ejemplo “si llueve, entonces hace frío; y llueve; luego hace frío”, es evidente que si la condicional “si llueve, entonces hace frío” es cierta, y si, además, el antecedente “llueve” es verdadero, entonces se puede sacar como conclusión la verdad del consiguiente, o sea: “hace frío”; lo cual en forma lineal da origen a la fórmula: [(A ® B)Ù A]® B.

En los siguientes esquemas , en los cuales se afirma la verdad no sólo de la condicional sino también del antecedente de la misma, se observa las conclusiones pertinentes por “ponendo ponens”:

A ® B - A ® B A ® - B - A ® -B

A - A A - A

B B - B - B

7) Tollendo tollens: Al considerar el ejemplo “si llueve, entonces hace frío; y no hace frío; entonces no llueve” se observa que dado que en la segunda premisa es negada la verdad del consiguiente “hace frío”, en la conclusión se debe negar la verdad del antecedente, o sea de “llueve”

A ® B A ® - B - A ® B - A ® - B

- B - - B - B - - B

- A - A - - A - - A

que en forma lineal queda: [(A ® B) Ù - B] ® - A

8) Tollendo ponens: Se expresa en el siguiente ejemplo “Luis sabe inglés y/o francés; y no sabe inglés; luego sabe francés”. La partícula “y/o”, que expresa la disjunción inclusiva, significa que al menos sabe una de las dos lenguas; por tanto, es lógico concluir que, si no sabe inglés, sabe francés; también podríamos concluir que, si no sabe francés, entonces sabe inglés.

A v B

- A

B

Es necesario precisar que los modos ponendo ponens y el tollendo tollens, también se llaman silogismos hipotéticos, porque una de las premisas es una proposición hipotética o condicional.

9) Ponendo tollens: Se trata propiamente de una disjunción exclusiva, en la que no pueden ser ambas ciertas. Por lo que, conocida la verdad de una cualquiera de las proposiciones disjuntivas, se puede concluir que la otra es falsa. Así en el ejemplo “una de dos, está soltero o casado; y está soltero; luego no está casado”

A w B A w B

A B

- B - A

que en forma lineal la primera es [(A w B) Ù A] ® - B; y

la segunda [(A w B) Ù B] ® - A

A semejanza de el ponendo ponens y el tollendo tollens, debemos indicar que los modos tollendo ponens y ponendo tollens también son silogismos disjuntivos porque una de las premisas es una proposición disjuntiva.

10) Ley de la transitividad: Es una de las más usuales, y puede expresarse en el siguiente ejemplo “si hay escasez, los precios suben; si los precios suben, hay inflación; luego si hay escasez, hay inflación”, que simbolizamos así:

A ® B

B ® C

A ® C

En forma lineal se expresa así: [(A ® B) Ù (B ® C)] ® (A ® C).

Si observamos, percibimos que se trata de un discurso en que todas las proposiciones son condicionales, dispuestas de tal manera que el consiguiente de la primera hace en la segunda proposición de antecedente, y así sucesivamente; hasta llegar a una conclusión cuyo antecedente es el de la primera, y el consiguiente el de la última.

11) Los dilemas: El término dilema significa “premisa doble” y fue utilizado por los gramáticos y lógicos del sigo II (Hermógenes, Galeno) para señalar los razonamientos insolubles. Los dilemas son cuatro: dos simples y dos complejos. El simple constructivo es el más utilizado y fue empleado por Omar para justificar la quema de la famosa biblioteca de Alejandría:

Si estos libros dicen lo mismo que el Corán, hay que quemarlos (porque están demás)

Si dicen algo distinto, también hay que quemarlos (porque contradicen al Corán).

O bien dicen lo mismo, o bien algo distinto;

Luego, en cualquier hipótesis, hay que quemarlos.

Simbolizando las premisas del ejemplo en el esquema se tiene:

M ® Q

D ® Q

M v D

Q

En forma lineal se formula así: í[(M ® Q) Ù (D ® Q)] Ù (M v D)ý ® Q

Los dilemas restantes, y menos utilizados, los simbolizamos así:

Simple : M ® Q Complejo D ® K

destructivo M ® R constructivo L ® N

-Q v-R D v L

-M K v N

Complejo D ® K

destructivo L ® N

-K v - N

- D v - L

1.3.5. REGLAS DE EQUIVALENCIA

Si nosotros conmutamos 5 + 7 obtendremos la fórmula equivalente de 7 + 5. Y en el lenguaje común, las proposiciones “Arequipa es una ciudad peruana y Tumbes es una ciudad peruana”, “Tumbes es una ciudad peruana y Arequipa es una ciudad peruana” son equivalentes.

Al formalizar la proposición “Arequipa es una ciudad peruana” con A, y “Tumbes es una ciudad peruana” con P, tenemos la fórmula A Ù P que conmutadas equivalen a P Ù A. En lógica, el signo de equivalencia Û con el cual podemos relacionar las fórmulas anteriores así:

(A Ù P)Û (P Ù A).

También son equivalentes aquellas fórmulas que, aún teniendo escritura diferente, tienen valores de verdad idénticos y el mismo sentido. Por tanto, si unimos dos fórmulas equivalentes mediante el bicondicionador y verificamos su valor de verdad, el resultado será forzosamente tautológico. Así verificamos la fórmula del ejemplo anterior

A P (A Ù P)Û (P Ù A)

1 1 1 1 1

0 1 0 1 0

1 0 0 1 0

0 0 0 1 0

Ciertamente que se trata de una equivalencia tautológica.

Debe anotarse que las equivalencia no sirven, de por sí, para llegar a nuevas conclusiones; con todo, prestan buenos servicios en los procesos inferenciales debido a que permiten cambios en la morfología de una determinada fórmula. Existen diversas equivalencias tautológicas, pero se abordará las siguientes reglas lógicas utilizadas en procesos lógicos y matemáticos:

1) La conmutación: Si en las matemáticas el orden de factores no altera el producto, en lógica el orden de los argumentos no altera el resultado en ningún caso, con excepción en la implicación. El ejemplo anterior es una clara conmutación. Pero la fórmula (A ® B) Û (B ® A) es una conmutación incorrecta por tratarse de una implicación. El mayor uso de la conmutación tiene lugar en el caso de la conjunción y de la disjunción inclusiva:

(a ^ b) « (b ^ a)

(a v b) « (b v a)

2) La transposición: la entendemos con el ejemplo “si llueve, hace frío” y “si no hace frío, es que no llueve” son equivalentes por transposición. La formula A ® B, trasponiéndola, da origen a la equivalencia:

(A ® B) Û (- B ® - A)

La transposición es una especie de conmutación con ayuda del negador. La implicación es el único caso que admite la transposición.

3) La asociación: La propiedad asociativa se denomina algunas veces principio de agrupación para la adición, significando que no importa la manera como se agrupen los números para ser sumados. La equivalencia se da cuando representamos por A, B, C series de proposiciones unidas por el conjuntor y el disjuntor inclusivo, así:

Lima, Arequipa y Trujillo son ciudades millonarias: A Ù B Ù C.

Podemos ir a casa o al cine o a una discoteca: A v B v C.

Utilizando los paréntesis, los argumentos de las fórmulas anteriores pueden quedar asociados así:

(A Ù B) Ù C (A v B) v C

A Ù (B Ù C) A v (B v C)

En las fórmulas precedentes, la distinta colocación de los signos de agrupación no hace variar el valor de verdad de las mismas. Así en el ejemplo 4 = a 2 + 2

1) 4 = 3 + 1

2) 4 = (2 + 1) + 1

3) (2 + 1) + 1 = 2 + (1 + 1)

4) 4 = 2 + (1 + 1)

5) 4 = 2 + 2

4) La distribución: Se da la equivalencia si observamos la fórmula siguiente: A Ù (B v C). Evidentemente el conjuntor une A con B y C.

La letra A de la fórmula anterior puede distribuirse conjuntivamente con B y C por ser factores comunes, resultando las siguientes fórmulas equivalentes:

[A Ù (B v C)] Û [(A Ù B) v (A Ù C)]

Análogamente realicemos las siguientes distribuciones:

[A v (B Ù C)] Û [(A v B) Ù (A v C)]

[A ® (B Ù C)] Û [(A ® B) Ù (A ® C)]

[A ® (B v C)] Û [(A ® B) v (A ® C)]

A continuación debemos analizar una serie de definiciones, como de:

1) La disjunción exclusiva: Si confrontamos las tablas de verdad del disjuntor exclusivo y del bicondicionador, se observará que sus valores son contrarios.

Además, si se niega el bicondicionador, resultarán debajo del negador los valores:

- (A Û B)

0 1

1 0

1 0

0 1

lo cual nos permite observar que son los mismos que los de la disjunción exclusiva. Por tanto, una disjunción exclusiva equivale a una bicondicional negada representable por la fórmula:

(A w B) Û - (A Û B)

2) La bicondicional: Recordemos que el bicondicionador se presenta por la flecha doble. Consecuentemente, en la fórmula A Û B se tiene que A implica a B y B implica a su vez a A. Por tanto, ambas letras son implicantes e implicadas.

Y al observar lo anterior, podemos deducir la siguiente equivalencia:

(A Û B) Û [A ® B) Ù (B ® A)

Por lo que queda claro que una condicional equivale a dos condicionales.

3) La condicional: Se da en equivalencias con términos de conjunción y disjunción inclusiva.

En términos de conjunción, conviene observar que la expresión "no es el caso que sea dependiente y no subdesarrollado" equivale a la condicional: si es dependiente entonces es subdesarrollado. Y representando cada una de las proposiciones por A y B sucesivamente, tenemos la siguiente equivalencia:

(A ® B) Û -(A Ù - B)


1.4. LAS FALACIAS

Con los vocablos falacia o sofisma se identifica la refutación aparente, la refutación sofística, y también el silogismo aparente, o silogismo sofístico, mediante los cuales se quiere defender algo falso y confundir al contrario.

Debemos reconocer que Gorgias de Leontini, el pico de oro siciliano, verdadero fundador de la retórica, no parece haberse preocupado de la moral de su argumentación, sino del efecto estético de sus discursos. (Pijoan, Historia del Mundo, Tomo 2, p . 241)

A los sofistas se les ha denominado como maestros de la virtud; pero en sentido primitivo que más bien apunta a una capacitación y aptitud política; pues en el imperialismo de Pericles, se necesitaban hombre competentes para conquistar y explotar el nuevo espacio; hombres de acción y de iniciativa, con voluntad de ser algo en la vida pública. Sofista significa realmente formación, pero no una formación popular, sino formación para la dirección política.

1.4.1. QUÉ ES LA FALACIA

El término "falacia" es en sí mismo un tanto vago. Y el uso correcto que se le da es aquel para designar cualquier idea equivocada o creencia falsa, como aquella de considerar o creer que todos los hombres son malos. Por tanto, la falacia es un tipo de razonamiento incorrecto.

En los estudios lógicos, se denomina con el término falacia aquella argumentación viciosa llamada también paralogismo y sofisma, pues, además de ser incorrecta, conlleva una fuerte dosis de persuasión psicológica. En tal sentido, la falacia es una forma de razonamiento que parece correcto, pero que resulta no serlo cuando se lo analiza cuidadosamente.

El nombre de sofisma, y menos el de falacia, no suele aplicarse a la argumentación viciosa, cuando está empleada de buena fe. Entonces se la llama paralogismo; bien que algunos llaman paralogismo a la argumentación viciosa por su materia, y sofisma o falacia a la que peca por su forma.

1.4.2. CLASES

Aristóteles fue el primero en presentar una lista de sofismas en su escrito Sobre las Refutaciones sofísticas. Indica que hay dos clases de argumentos: unos verdaderos y otros que no lo son aunque lo parecen. Estos últimos son los sofismas o refutaciones sofísticas, las que se dividen en dos clases:

- Las refutaciones sofísticas que dependen del lenguaje usado, llamadas lingüísticas o de dicción y también denominadas gramaticales;

- Las refutaciones sofísticas que no dependen del lenguaje usado, denominadas extralingüísticas o de cosa, denominadas también dialéctica.

Las falacias lingüísticas o gramaticales son:

1) La homofonía o equivocación equivale a la ambigüedad de un término. Por ejemplo: el clima es dulce, luego es grato al paladar; o también, "los males son bienes, pues las cosas que deben ser son bienes y los males deben ser", donde hay ambigüedad en el uso de "deber ser".

2) Anfibología, vicio de dicción por el que resulta equívoco el significado de una palabra o frase. Así, el que exponga sus caudales en la empresa, comete una locura, luego es necesario encerrarle en la casa de locos.

3) La falsa conjunción, llamada también composición, es la reunión errónea de términos, la cual depende a veces de los signos de puntuación. Ejemplo: el que está sentado puede estar de pié, luego puede a un mismo tiempo estar en pié y sentado; o también, un hombre pude andar cuando está sentado.

4) La falsa disyunción, llamada también división o separación es la separación errónea de términos. Ejemplo: Lo blanco no puede ser encarnado, luego el papel no puede teñirse de encarnado; o también "cinco es dos y es tres".

5) La falsa acentuación es la errónea acentuación de términos. Ejemplo: Sí es justo. Si es justo. Lo primero es absoluto, lo segundo condicional. O también, tomo cerveza, en vez de tomó cerveza o viceversa.

6) La falsa forma de expresión o figura de dicción es la expresión de algo distinto por la misma forma. Ejemplo: la existencia de Marte es fabulosa, luego no existe el planeta Marte. O también, "cortante" usado como sustantivo por analogía con "amante" que puede ser usado como sustantivo.

Las falacias extralingüísticas o dialécticas, son:

1) La falacia de accidente o, llamada también de falsa ecuación, es la adscripción del atributo de una cosa a cada uno de los accidentes de esta cosa. Ejemplo: Algunos sabios han sido viciosos, luego la ciencia es dañina. Con lo cual se condena la ciencia por un accidente de ella. O también, "si Corisco es otra cosa que un hombre, es otra cosa que él mismo, pues es un hombre".

2) La confusión de lo relativo con lo absoluto o tránsito de lo dicho simplemente a lo dicho esencialmente, es el empleo de una expresión en sentido absoluto a partir de un sentido relativo. Ejemplo: Engaña, luego miente. No concluye, porque puede engañar de buena fe. O también, no sabemos dónde está la causa de donde procede el calor terrestre, luego no sabemos que exista. No concluye por lo segundo. O, "si el no ser es objeto de opinión, el no ser es".

3) La ignorancia del argumento se produce cuando no se define lo que es la prueba o la refutación y se deja escapar algo en su definición. Ejemplo: El hombre no puede pensar sin sangre, luego la sangre piensa. O también, "la misma cosa es a la vez doble y no doble, porque dos es el doble de uno y no es el doble de tres".

4) La falacia de consecuente, se comete cuando se peca contra lo dicho, o es la conversión falsa del consecuente, dado que se supone. Ejemplo: Si es sabio, es laborioso, es laborioso, luego es sabio. O también, "si A es, B necesariamente es", se afirma "si B es, A necesariamente es". Este sofisma surge con frecuencia a consecuencia de inferencias erróneas de la percepción sensible.

5) La petición de principio, se da cuando se supone lo mismo que se ha de probar. Ejemplo: El humo sube hacia arriba, porque no tiene gravedad, pues es de la clase de los cuerpos leves. Precisamente esto último es lo que se ha de probar, y sin embargo se aduce como prueba. Esta falacia también se llama círculo vicioso. Aristóteles considera cinco casos de petición de principio:

- La postulación de lo mismo que se quiere demostrar;

- La postulación universalmente de lo que debe demostrarse particularmente;

- La postulación particularmente de lo que se quiere demostrar universalmente;

- La postulación de un problema después de haberlo dividido en partes; y

- La postulación de una de dos proposiciones que se implican mutuamente.

6) La falacia de no causa por causa. Ejemplo: el enfermo se halla peor, luego la medicina le ha engañado. El daño puede haber provenido de otras causas.

7) Falacia de pregunta compleja como simple. Ejemplo: ¿Los mejicanos, los brasileños, los españoles, los franceses son europeos? Sí. ¿Luego los mejicanos son europeos? No. Luego los franceses no so europeos.

1.4.3. MANERAS DE EVITAR LAS FALACIAS

Conociéndose que la falacia es una trampa en la que cualquier persona puede caer en el proceso del razonamiento, es necesario:

1) Contar con una cierta habilidad para indicarla y analizarla a fin de impedir que seamos engañados por ella al caer inconscientemente en una familiaridad con ella.

2) Para evitar las falacias se requiere una vigilancia constante y la conciencia de las muchas maneras en que podemos incurrir en alguna de ellas. Por ello es útil un estudio preciso de los diferentes usos del lenguaje, contar con una comprensión de la flexibilidad del lenguaje y la multiplicidad de sus usos impedirá que confundamos el sentido de sus términos.

3) Debemos tener presente que las palabras son resbaladizas y la mayoría de ellas tienen toda una variedad de sentidos o significaciones diferentes, y hay falacia allí donde se confunden estos significados diferentes.

4) Es indispensable definir los términos claves que se utilizan, pues los cambios en la significación de los términos pueden hacer falaz un razonamiento y dado que la ambigüedad puede evitarse mediante una cuidadosa definición de los mismos, la definición es un tema importante para el estudio de la lógica.

Por otra parte, comprendiendo que todo raciocinio consiste en la manifestación de que un juicio está contenido en otro, la consecuencia legítima debe estar afirmada en las premisas; sacarla es poner explícito lo que estaba implícito; el medio no es más que aquello de lo cual echamos mano para desenvolver las premisas, y manifestar que en una de ellas está contenida la conclusión.

De ello resulta que todo raciocinio se funda en el principio de contradicción; y toda consecuencia, para ser legítima, debe ser tal que, en no admitiéndola, se afirme y se niegue una cosa al mismo tiempo.

El sofisma es la argumentación en que se saca una consecuencia ilegítima con apariencias de legitimidad. En todo sofisma se pretende que una proposición esté contenida en otra, cuando realmente no lo está; el secreto para desenredarse de los sofismas es volver atrás, reflexionando atentamente sobre el verdadero sentido de la proposición en que el sofisma se apoya.

1.4.4. REGLAS PARA EVITAR FALACIAS

Como el principio fundamental de los silogismos es que las cosas idénticas a una tercera son idénticas entre sí, resulta que todas las reglas de los silogismos pueden reducirse a una sola: la comparación debe hacerse en los mismos extremos con un mismo medio. Por ello debe considerarse minuciosamente las reglas del silogismo que se incluyen en el item 2.3.3.

Se supera las falacias considerando que la inteligencia puede dar su asentimiento de dos modos.

Primero, cuando es movida, determinada por el objeto. Esto se produce en dos caso: 1° cuando el objeto es conocido él mismo, inmediatamente, como en el caso de los primeros principios; 2° cuando es conocido por medio de otro, mediante, como en el caso de la conclusión de una demostración. En el lenguaje técnico de la escuela, sólo el segundo caso recibe el nombre de "ciencia"; el primero se llama "inteligencia".

Segundo, cuando oponemos razón y fe englobamos en la razón todas las funciones naturales de conocimiento, comprendidos los sentidos, aquí, cuando oponemos saber y creer, englobamos en la ciencia todos los casos en que el juicio está determinado por el modo.

La verdad es una propiedad del juicio (relativamente al ser). La certeza es un estado del espíritu (respecto de la verdad de su juicio). La evidencia es una propiedad del objeto (relativamente a una función de conocimiento cualquiera). La evidencia es la claridad con la que un objeto aparece a una facultad de conocimiento, la manifestación o, como actualmente se dice, la revelación del ser. Por ello es el fundamento o el criterio de la certeza.


2. LÓGICA DE TÉRMINOS

Al hablar de la lógica proposicional decíamos que la proposición se define como una cadena de palabras con sentido completo que puede ser calificada de cierta o falsa. Si observamos la proposición: "No todos los peruanos son mestizos y de ojos pardos", observamos que se trata de una cadena de palabras, donde cada palabra forma una unidad que llamamos término.


2.1. NOCIONES Y SÍMBOLOS

El mundo de la realidad tiene sus límites; el mundo de la imaginación es infinito. Jean Jacques Rousseau

Competencia: Señala, grafica y valida la comprensión y extensión terminológica precisando su forma, cuantificación, analogías y definiciones.

2.1.1. TÉRMINOS CATEGOREMÁTICOS Y SINCATEGOREMÁTICOS

Debemos recordar que la proposición es una cadena de palabras con sentido completo verdadero o falso. Y si enunciamos la siguiente proposición: "No todos los peruanos son trigueños y de ojos pardos", observamos que se trata de una cadena de vocablos, donde cada palabra, a su vez, forma una unidad que llamamos término. Si contabilizamos los vocablos de la proposición referida encontramos diez palabras.

Al someter a análisis los términos integrantes de la proposición mencionada, tenemos las siguientes columnas:

A B

peruanos no

son todos

trigueños los

ojos y

pardos de

Por los diferentes estudios realizados, sabemos que los términos que denotan realidad (personas, animales, cosas, acciones, propiedades, estados, etc.) y los vocablos del ejemplo se hallan en la columna A. Por su parte, los términos incluidos en la columna B, por sí, no denotan ninguna realidad, pero sirven para negar, relacionar y/o determinar a los términos de la columna A.

Algunos de los vocablos son por sí significantes, otros no son significantes por sí.

Son significantes por sí, los que sin añadir algo tienen significación completa; como César, hablo, hablado, hablar, blancura, deslumbrante, etc. Los antiguos llamaron a estos vocablos categoremas.

Los que no tienen significación completa por sí son no significantes, pues sólo modifican la significación de otros vocablos, como son las voces todo, ninguno, alguno, este, etc., igualmente los casos oblicuos, como los adverbios, las todas las preposiciones y conjunciones. A estos vocablos los antiguos llamaron sincategoremático.

A los términos que denotan realidades, en lógica, los llamamos (como se ha dicho anteriormente) categoremáticos y a los demás sincategoremáticos. Los conectores estudiados anteriormente constituyen un ejemplo de términos sincategoremáticos. A modo de ejemplo podemos distinguir entre categoremáticos y sincategoremáticos, con una C y con una S los siguientes vocablos:

libro C ahí S

algunos S dolor C

bueno C los S

fin C hoy C

para S oloroso C

Luis C todos S

llueve C ciertos S

poder C estoy C

Por tanto, la lógica que estamos estudiando en esta segunda parte, se denomina lógica de términos, porque estudia la estructura interna de las proposiciones penetrando en el análisis de los diversos términos que la integran. Por ello, entre los términos categoremáticos que componen una proposición, los más importantes son el sujeto y el predicado. En el ejemplo anterior, el sujeto es "peruanos" y el predicado "trigueños y de ojos pardos". Pues es conocido que "aquello de lo cual" se dice algo afirmando o negando, se llama sujeto, y, "lo que se dice" del sujeto se denomina predicado.

Todo término dice o significa algo; por ejemplo, el término triángulo significa: figura plana que consta de tres lados y tres ángulos. En esta definición, las notas que integran la significación del término "triángulo" son: figura, plana, tres lados, y tres ángulos. Este conjunto de notas que integran la significación de un término, en lógica, se denomina "comprensión"; por tanto, esas cuatro notas indicadas constituyen la comprensión del término "triángulo".

2.1.2. COMPRENSIÓN Y EXTENSIÓN

La comprensión está dada por el conjunto de notas que integran la significación de un término. Consecuentemente, si nos referimos al ejemplo anterior, es decir, al significado de triángulo, las cuatro notas o características anotadas constituyen la comprensión del término "triángulo". Pero, además de poseer las características anotadas (compresión), el término triángulo se refiere a un número determinado de figuras planas que tienen como propiedades comunes el poseer: tres lados y tres ángulos.

La extensión de un término está constituida por el número de entidades o cosas de las cuales se puede predicar con el mismo; así la extensión del término triángulo sería todos los triángulos. De este modo, teniendo en cuenta el número de individuos que abarcan los términos de "viviente" a "arequipeño", en orden de extensión, tenemos:

viviente ® animal ® hombre ® americano ® peruano ® arequipeño.

Por tanto, el término "viviente" es más extenso que el término "hombre" éste más que "arequipeño". Consecuentemente, el término "arequipeño" es de mayor comprensión que el de "viviente". A su vez, el término hombre añade la nota de "racionalidad" frente a la amplitud del término "animal". Si consideramos los extremos del ejemplo: "viviente" y "arequipeño", es manifiestamente claro que "arequipeño" es el de mayor comprensión, dado que tiene todas las características de los otros más la de "arequipeñicidad"; igualmente, el término "hombre" es de mayor comprensión que el de "animal" porque a las características de "animal" añade la nota de "racionalidad".

Por tanto, podemos deducir la ley según la cual la extensión y la comprensión de un término están en razón inversa; lo cual significa que a mayor extensión corresponde menor comprensión y viceversa.

Podemos observar la extensión de los términos siguientes:

a) José Luis Bustamante y Rivero, se refiere a un solo individuo;

b) algunos católicos, se refiere a más de uno y menos de todos;

c) todos los católicos, se refiere a todos los individuos.

Por razón de la extensión los términos pueden ser:

- Singulares, como en "José Luis Bustamante y Rivero";

- Particulares, como en "algunos católicos";

- Universales, como en "todos los católicos".

De lo anterior, se deduce que los términos, por razón de su extensión, se refieren a conjuntos de cosas y que, por razón de la comprensión, connotan ciertas características o propiedades comunes a las entidades que forman un conjunto. Y la estructura mental del hombre funciona agrupando las cosas en conjuntos; pues un conjunto es una agrupación de elementos que tienen alguna propiedad en común.

Al referirse todo término a un conjunto, puede ser definido señalando los elementos que lo componen, esto es, por su extensión. E igualmente se lo puede definir por razón de la propiedad que tienen en común los elementos a los que se refiere, esto es, por su comprensión.

Además, en toda proposición típica se afirma o niega algo del sujeto de la misma, es decir, tiene calidad afirmativa o negativa; y la afirmación o negación puede recaer sobre algunos o sobre todos los elementos que integran el conjunto representado por el sujeto; consecuentemente, por razón de la extensión una proposición puede ser universal o particular.

Para concluir este ítem, podemos señalar la cantidad y la calidad de cada proposición en los siguientes ejemplos:

1) "Todo parásito es viviente" es universal y afirmativa.

2) "Ningún aimara es norteamericano" es universal y negativa.

3) "Algunos politiqueros son fanáticos" es particular y afirmativa.

4) "Algunos estudiantes son deportistas" es particular y negativa.

2.1.3. PREDICATIVOS SIMPLES Y MÚLTIPLES

Hablamos de predicativos simples, dobles, triples y múltiples, de conformidad con el número de nombres propios que enlazan un predicativo. Los predicativos son:

- Simples: "duerme" en Mercedes duerme; filósofo en Sócrates es filósofo.

- Dobles: serían "mayor que" en Pedro es mayor que Juanita; "fue profesor de" en Aristóteles fue profesor de Alejandro Magno; y "quiere" en Diego quiere a Mónica.

- Triples: "cuenta", cuando se dice: la abuela cuenta una historia a los niños; o "es producto de" en 6 es producto de 2 por 3, etc.

- Múltiples: "está rodeada", en la oración: Austria está rodeada por Liechtenstein, Suiza, Alemania, Checoslovaquia, Hungría, Yugoslavia e Italia, llega a ser un predicativo de ocho miembros.

Además se ha de anotar que en los ejemplos: "todo virus es viviente", "ningún aimara es argentino", "algunos políticos son fanáticos", "algunos arequipeños son nadadores", las partículas "todos", "ningún", "algunos" sirven para señalar la cantidad de "virus", "políticos" o "arequipeños" sobre los cuales recaen los correspondientes predicados.

2.1.4. ORACIÓN ELEMENTAL Y FORMA ORACIONAL

Se entiende por oración elemental la conexión de un nombre propio (o de una designación) con un predicativo. Se distingue entre oración y forma oracional. "Sócrates es un filósofo" representa una oración elemental.

Para ello se emplea a menudo la cópula "es". Ahora procedemos a simbolizar algunos de los términos. El predicado de una proposición cualquiera se simboliza mediante las mayúsculas:

F, G, H

llamadas "letras-predicado". Los sujetos, a su vez, son representados mediante minúsculas:

x, y, z

llamadas "letras argumento".

Así, en el ejemplo "Sócrates es un filósofo" sustituimos el nombre propio "Sócrates" por una variable individual, es decir, por un espacio vacío, que está en lugar de cualquier nombre propio o de cualquier designación, introduciendo el símbolo " x ". Seguimos sustituyendo el predicativo "filósofo" por una variable predicativa, es decir, por un espacio vacío que ocupa el lugar de cualquier predicativo e introducimos el símbolo " F ". Con ello llegamos a la forma oracional de una oración elemental "Fx", que se lee: "x es F".

Si lo que deseamos expresar es: "Juan no estudia" podríamos representar "Juan" por " y ", "no" por el negador " - " y "estudia" por " F ", y así obtendríamos el esquema: - Fx, que se lee: "y no es F".

Los esquemas anteriores son monádicos. Si los unimos mediante un conector, supongamos, el conjuntor, el resultado será el siguiente esquema diádico: Fx Ù - Fy que se leería:

x es F y y no es F

Al utilizar otro ejemplo: "Si Juan estudia, entonces Santiago no viene" simbolizando "Juan" por " x ", "estudia" por " F ", "Santiago" por " y ", "viene" por " H ", y empleando el conector correspondiente, tenemos el siguiente esquema diádico: Fx ® - Hy, cuya lectura será: si x es F entonces (o implica que) y no es H.

Mediante la sustitución de nombres propios o de predicativos la forma oracional vuelve a convertirse en oración.

2.1.5. CUANTIFICACIÓN Y FORMALIZACIÓN

Se denomina cuantificación la operación mediante la cual, utilizando símbolos apropiados, se determina el ámbito o extensión de de un término de la proposición. En el lenguaje idiomático se utiliza los términos "todo", "todos", "algo", "algunos" para cuantificar. Aristóteles ya utilizó los operadores “todo” y “en parte”. Los cuantificadores son los signos que siempre van ligados a variables individuales, y se distinguen dos tipos de cuantificadores:

a. El cuantificador universal (o generalizador). En la lógica medieval o moderna se denomina cuantificador universal porque utiliza la variable "x" para afirmar que cada cosa en el universo tiene una cierta propiedad. La frase "Para todo x...", "para cada x..." es un cuantificador universal. Significa que "la forma oracional para todas las sustituciones en los espacios vacíos da siempre oraciones ciertas" (Menne). Empleamos el signo " L " y en "Lx" leemos como "vale para todas las x".

b. El cuantificador existencial (o particular), en la lógica medieval o moderna, significa que al menos una sustitución en el espacio vacío produce una oración cierta (Menne). Las frases: "para algunos x...", "hay unos x tales que...", "existen unos x tales que...", "existe al menos un x tal que ...". Utilizamos el símbolo " " " y en ""x" leemos como "al menos vale para una x".

Con el ejemplo "(Lx)Px" leemos como "vale para todas las x, x es P" y en "("x)ØPx" leemos como "al menos cuenta una x, x no es P". Así podemos cuantificar los siguientes ejemplos:

- Todo es material (Fx) que se lee: para todo x es F.

- Nada es material (-Fx) que se lee: para todo x no es F.

- Algo es material (Fx) que se lee: existen unos x tales que x es F.

- Algo no es material (-Fx) que se lee: existen unos x tales que x no es F.

Se dice que el esquema está cerrado cuando en un esquema las letras-argumento están cuantificadas o ligadas, como ocurre en los ejemplos señalados en el párrafo anterior. Y se dice que son esquemas abiertos cuando una o varias letras-argumento están libres o sin cuantificar.

Se convierte un esquema diádico abierto en cerrado, poniendo entre paréntesis dicho esquema y anteponiendo el cuantificador o cuantificadores correspondientes. Así cuantificamos universalmente la primera fórmula y particularmente la segunda:

Fx ® - Gx (x) (Fx ® -Gx)

Fy Ù Gy (Ey) (Fy Ù Gy)

Entendiendo que toda proposición está cuantificada universal o particularmente y cualificada afirmativa o negativamente, uniendo ambos criterios obtendremos cuatro formas típicas de proposiciones:

- Universal-afrimativa, denominada A

- Universal-negativa, denominada E

- Particular-afirmativa, denominada I

- Particular-negativa, denominada O

La formalizazción es el procedimiento mediante el cual se construye un sistema meramente de símbolos, regido por algunos axiomas (y por reglas operativas de formación y derivación de fórmulas) de los cuales, conformae a las reglas sintácticas del sistema mismo, se hace derivar fórmulas que resulten transformaciones tautológicas del grupo de axiomas. La formalización se da si analizamos las formas típicas, en este caso del modelo A, con el ejemplo "todo aquello que es animal es por ello viviente" o que en los términos que hemos indicado sería: "para todo x, si x es A, entonces x es V", cuya fórmula es: (x) (Ax ® Vx).

Siendo que el sujeto "animal" y el predicado "viviente" representan conjuntos, podemos expresar dicha proposición en la siguiente forma: "para todo x, si x es un elemento del conjunto A, entonces x es también un elemento del conjunto V", es decir: (x) (x Î A Þ x Î V). El signo "Î" se lee: es elemento de o pertenece a.

Si la puntuación es necesaria para precisar los significados, pues incluso en las matemáticas: "2*3+5", puede ser 11 o 16; 11 si (2*3) + 5 y 16 si 2 * (3+5); también en el lenguaje de la lógica simbólica es necesaria la puntuación, ya que los enunciados compuestos pueden combinarse para formar otros enunciados más complicados.

La formalización intenta traducir algunas oraciones del lenguaje cotidiano al lenguaje simbólico de la lógica predicacional, así:

- "Hay cisnes blancos". Utilizamos "B" en lugar de "blancos" y "C" en lugar de "cisnes": "("x) (Bx Ù Cx)" y leemos: "Existe al menos una x para la cual vale que x es blanca y que x es un cisne".

- "Todos los lógicos son fumadores de pipa". Sustituimos "lógicos" por "L" y "fumadores de pipa" por "F", y escribimos: "(Lx) (Lx ® Fx)", leyendo: "Para todas las x vale el que si x es lógico, x es un fumador de pipa".

Frecuentemente existen diferentes posibilidades igualmente válidas de traducción o formalización. Por ejemplo:

"Algunas setas no son venenosas". En lugar de "seta" utilizamos "S" y en lugar de "venenosas" """ y escribimos "Ø(Lx) (Sx ® Vx)" que leemos: "No para todas las x vale el que si x es una seta, tenga que ser venenosa". Pero podemos también escribir "("x) (Sx Ù ØVx)" que leemos: "Existe al menos una x para la cual vale el que x es una seta y que x no es venenosa".

2.1.6. LÓGICA DE CLASES

Es conocido que el término “clase” fue afrontado por la lógica medieval, pero su empleo sólo se introdujo en el siglo XIX gracias al aporte de los lógicos sir William Hamilton (1788-1856), William Jevons (1835-1882) quien admite como verdad evidente la “ley de unidad” (A + A = A), John Venn (1834-1923), etc., a quienes les preocupa el problema de la cuantificación de la lógica. En la lógica de clases la consideración extensional ocupa el primer plano; por tanto, partimos de los individuos a los que conviene un predicado.

Consecuentemente, en base a lo estudiado (2.1.3.), podemos hacer esta afirmación: Cada predicado simple constituye una clase. Entonces, se presenta algunos ejemplos: "los contadores", "los fumadores de pipa", "los bebedores de cañazo", "los autos verdes", etc.

Como abreviaturas de clase se utiliza las mayúsculas "C", "L", y "M". Para indicar que "es elemento de" escribimos " Î ". Por ello en " x Î L " leemos como "x es elemento de la clase L". Sustituimos "Pedro" por " a " mientras que "C" sustituye a la clase de los autobuseros, con lo que "a Î C" equivale a decir "Pedro es un autobusero".

Antes de abordar: Cómo se hacen oraciones sobre dos clases?, es necesario anotar que la clase universal es la clase que contiene todo; pues es el dominio de individuos a los que se refiere nuestro discurso. La clase vacía o nula es la clase que no tiene elementos; pues es la clase que está implícitamente incluida en todas las clases; su símbolo es Æ y formalmente se define como:

Æ = {x/x ¹ x}

2.1.6.1. CONEXIONES U OPERACIONES DE CLASES

Las clases pueden enlazarse mediante distintos juntores, con lo que se originan nuevas clases; ejemplos de ellas son:

a. La reunión: Es la unión o suma de dos clases: "M" es la clase de los músicos y "N" la de los cultivadores de rosas. Mediante la reunión de ambas surge la clase reunida " M È N ", es decir, la clase de todos los que son músicos, cultivadores de rosas o ambas cosas a la vez. Así podemos definir a la clase reunida:

M È N = df{x|xÎMÚxÎN} (clase de todas las x, para las que vale decir que x es elemento de M o que x es elemento de N). Decimos "M para N".

b. El promedio: Es el promedio o intersección de dos clases: "M" sería el significado de los estudiantes y "N" el de los bachilleres. Con lo que los estudiantes que son bachilleres son elementos de la clase promediada "M Ç N". Y definimos:

M Ç N = df{xôxÎMÙxÎN} (clases de todas las x, para las que vale que x es elemento de M y x es elemento de N). Nosotros decimos: "M con N".

c. Diferencia: Se da la diferencia entre dos clases M y N; la clase formada por los miembros que son de M y no perteneen a N: "M" sería la clase de ángulos rectos y "N" la de los cuadrados. Los ángulos rectos que son cuadrados constituyen la clase diferencial "M ¾ N". Y definimos:

M ¾ N = df{xçxÎM^ØxÎN} (clase de todas la x, para las que vale que x es elemento de M y x no es elemento de N). Decimos "M sin N".

Se puede representar gráficamente la reunión, el promedio y la diferencia de las clases M y N de la manera siguiente.

M È N M Ç N M - N

Reunión Promedio Diferencia

2.1.6.2. RELACIONES U ORACIONES DE CLASE

Entre las principales relaciones de clase conocemos la iguaaldad, la inclusión, comunidad y la exclusión de clases. ¿Cómo se hacen oraciones sobre dos clases?. Algunas afirmaciones importantes de clase son las siguientes:

a. Igualdad de clases C y L. Decimos "C igual a L". Se da la igualdad cuand una clase C es igual a una clase L y cuando todos los miembros de C son miembros de L y cuando todos los miembros de L son miembros de C.

C = L = df (Lx) (xÎC « xÎL)

Ejemplo: C sería la clase de los seres sensibles racionales y L la clase mamíferos bípedos.

b. Subsunción o inclusión de las clases C y L. Decimos "C sub L". Decimos que la clase C está incluidaestá incluida en la clase L, cuando todos losmiembros de C son miembros de L, siendo el símb olo de la incusión Ì.

C Ì L = df (Lx) (xÎC Ì xÎL)

Ejemplo: C sería la clase de los trujillanos, L la clase de los peruanos (recordar el árbol de Porfirio).

c. Comunidad de clases C y L. Así decimos “C común con L” que se expresa: C È L

C È L = df ("x) (xÎC Ù xL)

Ejemplo: al menos un arequipeño es lógico. C y L por lo menos tienen un elemento común.

d. Exclusión de las clases C y L. La exclusión de C y L se expresa por: "C ¹ L"

C ¹ L = df (Lx) (xÎC Ì xÏL)

que se lee ”para cualquier x tal que, si x pertenece a C entonces x no pertenece a L”

Ejemplo: la clase de los caballos es diferencte de la clase de las aves. C y L se excluyen la una a la otra.

Dentro de este contexto, podemos definir las oraciones A, E, I, O como lógico-clasistas, y de las que a partir de ahora nos ocuparemos definiéndose también como lógico-predicativas.

Oración A = df S c P es decir Todo S es P

Oración E = df S c `P esto es Ningún S es P

Oración I = df S F P es decir Algún S es P

Oración O = df S F`P esto es Algún S no es P

Explicación: S y P son clases. (Se han elegido las mayúsculas S y P porque son las letras iniciales de "sujeto" y "predicado"). Leemos " `P " como "P transversal" (df clase de todas las x, que no son elemento de P). Suponemos que S y P son clases definidas; es decir, S y P no son clases cero, o lo que es lo mismo clases vacías y sin elementos. Suponemos además que ni S ni P son una clase universal, o una clase de todos los objetos en general.

2.1.7. NOMBRES, ANALOGÍAS Y DEFINICIONES

Entre las palabras, distinguimos dos grupos importantes de nombres:

a. Las palabras que atribuyen o deniegan algo a un objeto. Las llamamos predicativas. Escribimos las predicativas en cursiva: Sócrates es un filósofo. Esto es un haya. Pedro lee. Esto es ridículo.

b. Las palabras que representan o significan un objeto. Los nombres propios, por ejemplo: Aristóteles, Albarracín, Julio, representan los objetos. En lugar de un nombre propio se emplean a menudo designaciones; para ello sirven las palabras demostrativas, por ejemplo: eso de ahí; la unión de palabras indicativas con las predicativas por ejemplo: ese monte, u otras expresiones: la ciudad de Arequipa, el vencedor de Lepanto.

Nombres propios y designaciones representan o "significan" (Gottlob Frege, 1848-1925) objetos. Pero, qué representan o significan las predicativas? El predicativo ventana no representa evidentemente sólo esta ventana de aquí; los predicativos son más bien generales. Por eso los escolásticos los denominaban universales.

La universalidad puede entenderse en un doble significado:

a. La extensión (o amplitud) de un predicativo es la clase de sus designados (es decir, la generalidad de las cosas que designa). Así todas la vacas constituyen la extensión del predicativo "vaca".

b. La intensión (significación) es lo que expresa el predicativo, es decir, lo que atribuye o deniega al objeto. La intensión o significación es, pues, aquello en que coinciden los designados del predicativo. A menudo la intensión se denomina también concepto. Pero, el uso lingüístico no es unívoco. Con frecuencia concepto indica la palabra junto con su significación, y a menudo sólo la significación de la palabra.

Los predicativos expresan intensiones (significaciones, conceptos), pero no las designan ni nombran. Más bien designan objetos (designados) en unas significaciones determinadas.

A las conexiones entre palabras, significaciones y objetos las llamamos relaciones semánticas. Aristóteles distinguía dos tipos fundamentales de relaciones semánticas:

a. Univocidad: palabras de la misma forma designan objetos diferentes con la misma significación. En "Marcopolo, Julio César son hombres" la palabra hombres significa lo mismo para los tres designados. El término hombres designa unívocamente a los tres designados.

b. Equivocidad: palabras de la misma forma, cada una, designan objetos diferentes con diferentes significaciones. Así, Calderón significa con la misma forma y sonido tres cosas totalmente distintas: el gran dramaturgo madrileño, un cacharro o chatarra (caldera grande), o un signo musical. Calderón designa, pues, equívocamente a tales designados.

Dentro de la equivocidad Aristóteles distingue entre equivocidad causal y no causal. En la causal, la palabra con la misma forma designa significaciones totalmente distintas por puro azar, por ejemplo en el caso de Calderón. En la no causal, las palabras no tienen idéntica forma por azar sino en virtud de determinadas relaciones con las que enlazan entre sí los designados. Esa equivocidad no causal se denomina analogía; y ello nos lleva a distinguir dos tipos de analogía:

1) La analogía de proporción (del latín proportio: relación). Dos cosas diferentes son designadas con la misma palabra y significación diferente porque son cosas que están entre sí en una determinada relación: bien porque una depende de la otra, bien porque alude a la otra.

Aristóteles formuló el famoso ejemplo de la palabra "sano". Decimos que la manzana y las rojas mejillas de Raquel están sanas. Propiamente "sana" puede decirse de Raquel, mientras que la fruta lo es porque proporciona salud a las personas (en este caso a Raquel). Las mejillas encendidas de Raquel son sanas porque muestran la salud de la muchacha.

2) La analogía de proporcionalidad (del latín proportionalitas = relación de al menos dos relaciones, como en el ejemplo matemático de "2¸4 = 3¸6"). Designa dos cosas distintas con la misma palabra y significación diferente, porque están respecto de otras dos en proporciones iguales o similares.

Así 2 es la mitad de 4 y 3 lo es de 6. Según Aristóteles las alas se comportan en los pájaros como las aletas en los peces. Por ello a unas y a otras se les puede llamar "miembros". También los diferentes estratos lingüísticos (tipos) están mutuamente en una analogía de proporcionalidad. Una forma especial de esta última es el lenguaje metafórico, es decir, el lenguaje en sentido traslaticio, por ejemplo: "los prados ríen", porque al florecer su esplendor recuerda la sonrisa en el rostro humano.

El lenguaje analógico tiene importancia en la filosofía puesto que ésta se ocupa siempre de las condiciones no empíricas de lo empírico, siempre empieza por plantearse la cuestión de cómo desde el dato empírico (experiencia) es posible llevar al lenguaje esa realidad no empírica. Esa cuestión alude a la estructura de la analogía de proporción. Las aplicaciones más importantes de la analogía en el campo filosófico son en las siguientes: las categorías (puesto que el lenguaje unívoco está cerrado en ellas), y los trascendentales que superan las categorías; los nombres trascendentales (ente, uno, verdadero, bueno) necesariamente son análogos, según Aristóteles, en el sentido de la analogía de proporción, pues primordialmente designan la sustancia y secundariamente (como en el ejemplo de "sano") las categorías accidentales, que a su vez están proporcionalmente en la sustancia.

La definición surge como una necesidad porque el lenguaje es un instrumento muy complicado; y las personas aprendemos a usarlo de la misma manera en que aprendemos a usar otras herramientas, como un lápiz, un libro, un automóvil, etc. Un muchacho que permanece mucho tiempo en el taller de su padre, aprende el uso de los instrumentos complicados con los cuales labora su progenitor. Igual ocurre con el lenguaje; en la infancia, y muchos de nosotros durante toda nuestra vida, aprendemos el uso adecuado del lenguaje observando e imitando la conducta lingüística de la gente con la que nos encontramos y de los libros que leemos.

Los métodos usuales de observación e imitación ya no bastan y se hace necesario una instrucción formal, es decir, una explicación deliberada del significado de los términos. Explicar la significación de un término es dar una definición del mismo. Pero dar definiciones no es el método fundamental para educar a la gente en el uso y la comprensión correctos del lenguaje; es, más bien, un recurso complementario para llenar lagunas que siempre quedan.

El lenguaje no solamente puede llevar a formular razonamientos falaces, sino que puede originar discusiones que son puramente verbales; de ahí que algunos desacuerdos aparentes no corresponden a genuinas diferencias de opinión, sino simplemente a usos diferentes de un término.

Otro aspecto que nos impulsa a definir un término se da cuando deseamos hacer uso de él pero no tenemos certeza de los límites de su aplicabilidad, aunque en cierto sentido conozcamos su significado; por lo que se hace necesario aclarar el significado preciso del vocablo que hemos de emplear.

1) Qué es la definición ?

Desde una perspectiva general, la definición equivale a la delimitación, es decir, a la indicación de los fines o límites conceptuales de un ente respecto a los demás. Por ello se ha concebido con frecuencia la definición como una negación; delimitamos un ente con respecto a otros, porque negamos los otros hasta quedarnos mentalmente con el ente definido.

El término definición proviene del latín definitio. Es la oración que explica, sucintamente, la naturaleza de una cosa o la significación de un término, según afirma Aristóteles. La definición consta de dos partes: el género próximo y la diferencia específica. El primero muestra lo que hay de común entre la cosa y las otras realidades. Y el segundo explica lo que no es común entre la cosa y las demás.

Se supone que al llevar a cabo de un modo consecuente esta definición alcanzamos la naturaleza esencial de la cosa definida. Por eso definir no es lo mismo que discernir. La acción de discernir supone comprobación empírica de la verdad o falsedad del objeto considerado, la de definir supone delimitación intelectual de su esencia. Esto no significa, naturalmente, que la definición sea siempre una operación mental independiente de la comprobación empírica. Es frecuente que sólo después de muchas comprobaciones empíricas acerca de un objeto dado podamos proceder a definirlo.

Sócrates y Platón proporcionaron una de las interpretaciones más influyentes: aquella según la cual la definición (universal) de todo ente es posible por medio de la división de todos los entes del universo de acuerdo con ciertas articulaciones a la vez lógicas y ontológicas.

Definir un ente consiste fundamentalmente en tomar la clase de la cual es miembro y en situar esta clase en el lugar ontológico correspondiente. Este lugar ontológico resultó determinado por dos elementos de carácter lógico: el género próximo y la diferencia específica.

De ahí la fórmula tradicional: "la definición se realiza por género próximo y diferencia específica". De este modo se llega a formular la célebre definición: animal racional que define a hombre. En efecto, animal es el género próximo, la clase más próxima en la cual está incluida la clase de hombre. Y racional es la diferencia específica por medio de la cual separamos conceptualmente la clase de los hombres de la clase de todos los demás animales.

Por otro lado, es necesario que en toda definición se agoten las notas del ente definido que se consideran esenciales. De tal necesidad han surgido las reglas que se han dado con frecuencia (sobre todo a partir de los escolásticos) en vistas a la definición. He aquí algunas:

- La definición debe ser más clara que la cosa definida;

- Lo definido tiene que quedar excluido de la definición;

- La definición no debe contener ni más ni menos que lo susceptible de ser definido;

- La definición debe ser convertible simplemente con lo definido, es decir, ha de convenir a todo y sólo lo definido.

Aristóteles examinó la definición como una de las cuatro predicables o diversos modos como se relacionan el sujeto y el predicado; ya que el predicable posee la característica de ser esencial. Y Porfirio recogiendo la inspiración aristotélica, presentó cinco predicables: El género, la especie, la diferencia, la propiedad o lo propio, y el accidente.

Los escolásticos aprovecharon algunas de las precedentes indicaciones y pusieron en claro que cuando se habla de definición ésta puede ser definición de una cosa o definición de un nombre.

Finalmente, hemos de manifestar que la definición es la expresión breve y completa de lo que significa un vocablo o debe entenderse por una cosa. La definición se encuentra dividiendo y subdividiendo un género superior hasta llegar a la especie deseada, o bien investigando en los objetos que llevan el nombre del concepto buscado aquellas notas que convienen a todos y solos los objetos así designados.

2) Tipos de definición

Entre los tipos o clases de definición podemos mencionar los siguientes:

1) La definición nominal, que tiene por objeto acotar el exacto significado de un vocablo; explica la significación de un término. Por ejemplo, geografía viene del griego geos = tierra, y grajh = escritura. La definición nominal puede ser:

a. Etimológica: cuando define la procedencia lingüística de un término. Por ejemplo, hemólisis, palabra que viene del griego aima = sangre y lusis = destrucción.

b. Explicativa: aclara un término menos conocido con otros términos más conocidos. Por ejemplo, "tozudo es u hombre duro de carácter".

2) La definición real, es la definición que nos da a conocer la naturaleza de las cosas, o sea, dice lo que es el objeto. Por ejemplo, "el agua es la combinación de dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno". Debe indicar la esencia específica de una cosa. La definición debe ser breve, es decir, evitar todos los términos superfluos; completa, enunciando todas las características necesarias, no solo para distinguir de otras el término o la cosa, sino también para hacer resaltar la diferencia interna y esencial articulación del significado. Los contenidos significativos simples pueden ser vinculados convencionalmente a un vocablo o mostrados en un objeto, pero no cabe dar de ellos una verdadera definición.

3) La definición esencial, que se formula indicando el género próximo y la diferencia específica, por ejemplo, la definición de hombre es ser compuesto de cuerpo y alma racional.

4) La definición descriptiva, es la definición que expresa al objeto no por su esencia, sino por aquellas propiedades que se derivan de su esencia, las cuales lo distinguen de los demás. Por ejemplo, "el hombre es un ser risible". Es frecuentemente utilizada, pues se elabora añadiendo a una determinación genérica universal las notas precisas para que el objeto se distinga suficientemente de cualquier otro de diversa especie.

La definición descriptiva puede ser extrínseca, o definición que manifiesta la esencia del objeto por sus principios extrínsecos, es decir, su causa eficiente y su causa final. Por ejemplo, "el reloj es un instrumento elaborado para marcar las horas".

5) La definición genética, que determina y explica el objeto indicando el modo como se engendra. Explica el modo según el cual el efecto se produce por la causa eficiente. Por ejemplo, "la línea recta es una secuencia de puntos".

6) La definición implícita, en la que lo definido se conoce haciéndolo entrar en un conjunto conocido tanto en cuanto todo como en sus partes (exceptuando el objeto de la definición), con lo que viene a establecerse una especie de ecuación con una incógnita.

Las condiciones de la definición son:

1. La definición debe ser convertible, es decir, entre lo definido y la definición es necesaria una equivalencia.

2. Lo definido debe entrar en la definición, es decir, no puede representar circularidad. No se podría decir, por ejemplo, "adjetivo es aquello que adjetiva".

3. La definición debe ser más clara que lo definido. Por ejemplo, "adjetivo es una palabra que califica al sustantivo".

4. La definición no debe abarcar más, o menos, que lo definido. Si se amplía la definición se podría caer en el error de inventar. Si se menoscaba el contenido, la definición quedaría ambigua e incompleta.

La definición de aquellos objetos que no son dados en una experiencia interna o externa ni pueden construirse sólo con el pensamiento partiendo de contenidos significativos más sencillos, sino que únicamente cabe concebirlos como condiciones (externas o internas) de la posibilidad de objetos empíricamente dados, presenta especiales dificultades. Sin embargo, su significado puede ser exactamente acotado con el desarrollo del sistema de dichas condiciones.


2.2. INFERENCIAS INMEDIATAS

Para vivir una vida creativa debemos aprender a perder el miedo a equivocarnos. Joseph C. Pearce

Competencia: Distingue, operacionaliza y jerarquiza las inferencias inmediata y mediata, distinguiendo los tipos de silogismo, modos y figuras.

El término inferencia se usa en diversos contextos. Por ello no es sorprendente que sean varias las definiciones dadas por los filósofos. Considerando la inferencia definida como el conjunto de todos los procesos discursivos, es necesario distinguir entre dos tipos de tales procesos: los inmediatos y los mediatos.

El proceso discursivo inmediato da origen a la llamada inferencia inmediata, pues en ella se concluye una proposición de otra sin intervención de una tercera. El proceso discursivo mediato da origen a la llamada inferencia mediata, en la que se concluye una proposición de otra por medio de otra u otras proposiciones.

Las inferencias inmediatas y mediatas reciben también respectivamente los nombres de procesos discursivos simples y complejos. Entre los últimos se han incluido la deducción, la inducción y el razonamiento por analogía. Ejemplo de inferencia mediata es:

"Todo país subdesarrollado es dependiente;

Es así que Bolivia es país subdesarrollado;

Luego Bolivia es país dependiente",

pues observamos que para pasar de la primera premisa a la conclusión, se necesita de la mediación de la segunda premisa; por tanto, el ejemplo es una premisa mediata. Si decimos:

"Todo país subdesarrollado es dependiente; luego no es el caso que existan países subdesarrollados que no sean dependientes",

observamos que no se ha utilizado una premisa intermedia, pues se pasa inmediatamente de una premisa a la conclusión.

2.2.1. INFERENCIAS POR OPOSICIÓN

Aristóteles, en su libro "Sobre la Interpretación", examina aquellas combinaciones de términos que se llaman enunciados declarativos o proposiciones, es decir, las frases que constituyen asertos pero no plegarias, ni órdenes, ni exhortaciones, etc. El aserto puede ser afirmativo o negativo según que atribuya algo a algo o que separe algo de algo. Además, puede ser universal o singular; universal cuando el sujeto es universal, es decir, lo que por naturaleza se predica de varias cosas, como, hombre; es singular, cuando el sujeto es un ente sólo, como Juan.

Pero un mismo término universal puede emplearse en una proposición tanto en su universalidad, como cuando se dice "todo hombre es alto", como en su particularidad, como cuando se dice "algún hombre es alto". Toda proposición es categórica cuando comienza con alguna de las palabras "todos", "ningún" y "algunos".

Aristóteles se preocupó por establecer la relación entre la proposición universal y la proposición particular, cada una de las cuales a su vez puede ser afirmativa o negativa; llamó contraria a la oposición entre la proposición universal afirmativa y la negativa y contradictoria a la oposición entre la universal afirmativa y la particular negativa, y la particular afirmativa y la universal negativa.

La relación entre la particular y la particular negativa, la llamaron los lógicos medievales oposición sub-contraria. Se trata de una oposición para la cual, según Aristóteles, no vale el principio de contradicción. En efecto, de las dos proposiciones "algún hombre es alto", "algún hombre no es alto", ambas pueden ser ciertas.

En cambio, para las proposiciones que se hallan entre sí en oposición contraria y contradictoria, el principio de contradicción es rigurosamente válido. Una de las dos tiene que ser falsa y la otra cierta. Esta segunda exigencia, es decir, que una de las dos tiene que ser cierta, es la expresada por el principio que mucho después se llamó de "tercero excluido" y que Aristóteles, aunque sin distinguirlo del principio de contradicción, expresó y defendió repetidamente, afirmando que "entre los opuestos contradictorios no hay medio".

Aristóteles hace notar una dificultad que puede surgir del uso de este principio con respecto a los acontecimientos futuros. Si se dice "mañana habrá una batalla naval" y "mañana no habrá una batalla naval", de estas dos proposiciones una tiene que ser necesariamente cierta. Pero si una de ellas es necesariamente cierta, por ejemplo, la que dice "mañana no habrá una batalla naval", esto quiere decir que necesariamente mañana no habrá una batalla naval; precisamente porque es necesariamente verdadero que "mañana no habrá una batalla naval". En tal caso del uso del principio de tercero excluido, referido a los acontecimientos futuros, se derivaría la tesis de la necesidad de todos los acontecimientos, incluso de los debidos a la elección del hombre.

Aristóteles no afirma que estas consecuencias sean legítimas y que todos los acontecimientos ocurran por necesidad. Una de las dos cosas expresadas por una proposición contradictoria se verificará necesariamente en el futuro, pero esta necesidad no afecta a aquella de las dos cosas que se verificará. En otros términos, no es necesario, ateniéndose al principio del tercero excluido ni que mañana no haya una batalla naval, sea cual sea la alternativa que tenga lugar mañana. En otras palabras, la necesidad consiste en la imposibilidad de salir de las alternativas de una contradicción, no en el verificarse de una u otra de dichas alternativas.

Aristóteles no advierte aquí que, si la alternativa es necesaria, ésta no puede ser más que alternativa, es decir, no puede decidirse ni en un sentido ni en otro: de modo que sería necesaria precisamente su indeterminación; y mañana no podría ni haber ni no haber una batalla naval. De todas formas, la solución de Aristóteles y toda la discusión del caso muestran claramente la preferencia que concede él a una de las dos modalidades fundamentales de las proposiciones, que es precisamente a la necesidad.

La otra modalidad de que habla y que también se ha mantenido tradicional en la lógica es la de la posibilidad. Esta posibilidad la define Aristóteles como no-imposibilidad, o sea, como simple negación de la necesidad negativa (imposibilidad significa precisamente necesidad de que no sea). Y sólo a base de esta definición de lo posible puede decir él que también lo necesario es posible porque lo que es necesariamente, no debe ser imposible. Pero la reducción de lo posible a "no imposible" demuestra cómo se ha perdido por completo, en la lógica de Aristóteles, aquel significado de la posibilidad que Platón había explicado como fundamento de la dialéctica.

Lucio Apuleyo (123-180), en su libro De philosophia rationali, se interesa por las relaciones entre las cuatro proposiciones clásicas, que se dividen (según su cantidad, es decir, según la extensión del sujeto) en: universales, particulares, singulares e indefinidas. Una proposición es universal cuando el predicado es atribuido o negado con respecto a todos los entes abarcados por el sujeto: “todos los hombres (o: ningún hombre) son filósofos”. Es singular cuando el predicado se afirma o se niega de un solo individuo: “Luis es filósofo”. Una proposición particular es aquella en la que el predicado se atribuye o se niega sólo de algunos de los entes abarcados por el sujeto: “Algunos hombres son filósofos”. Es indefinida cuando el predicado se atribuye o se niega de un sujeto, pero sin precisar a cuántos individuos hace referencia: “el tren corre”.

Apuleyo, al tratar y analizar todas estas proposiciones, afirma que es conveniente presentarlas en quadrata formula (forma cuadrangulasr), y las dispone de esa manera de conformidad con el siguiente cuadro:

Todo placer contrarias Todo placer

es bueno no es bueno

Con rias

tra to

dic

tra to

Con rias

Algún placer subcontraria Algún placer

es bueno no es bueno

En este cuadrado aparecen las contradictorias, las contrarias y las subcontrarias. Sin embargo faltan las subalternas.

Anicio Manlio Boecio (480-524) vuelve a tratar el cuadrado lógico de Apuleyo, pero lo completa con la subalternación, introduciendo el vocabulario que más tarde será de uso común en toda la edad media e incluso después. El habla de proposiciones contradictorias, contrarias, subcontrarias y subalternas. Introduce asimismo términos como “sujeto”, “predicado” y “contingente”, que llegarían a convertirse en clásicos.

El cuadrado lógico completado y estructurado por Boecio se presenta del modo siguiente:

Todos los hombres Contrarias Todos los hombres

son justos no son justos

nas Con rias nas

ter tra to ter

al dic al

Sub tra to Sub

Con rias

Algún hombre Subcontraria Algún hombre

es justo no es justo

Es en este contexto que podemos hablar de las posibles inferencias por oposición y captarlas si consideramos los siguientes:

Ejemplos Modelos

1) Todo país dependiente es explotado A

2) Ningún país dependiente es explotado E

3) Algunos países dependientes son explotados I

4) Algunos países dependientes no son explotados O

Una ligera observación de cada uno de los ejemplos nos permite distinguir que las cuatro proposiciones tienen el mismo sujeto y el mismo predicado; y lo único que cambia, en los modelos presentados, es la cantidad y la calidad, pues, unas proposiciones son afirmativas y otras negativas, unas universales y otras particulares. Consecuentemente, significa que las proposiciones anteriores difieren entre sí en tres formas, es decir, por razón de: a) la cantidad y calidad, b) la sola calidad, c) la sola cantidad.

En tal sentido, son opuestas aquellas proposiciones que al tener el mismo S (sujeto) y el mismo P (predicado), se diferencian entre sí, sea por la K (cantidad) y C (calidad), sea por la sola C o por la sola K.

Por tanto, al relacionar los modelos A - O observamos que difieren entre sí en K y C; del mismo modo si relacionamos los modelos E - I, constatamos que difieren en K y C; en este caso la oposición es contradictoria, pues se oponen contradictoriamente.

Si relacionamos A - E, podemos distinguir que difieren en razón de la sola C (calidad) y que la K en ambas es universal; por ello a esta clase de proposiciones se las denomina oposiciones contrarias o simplemente opuestas contrariamente.

Por otra parte, si relacionamos I - O, nos percatamos que se diferencian por razón de la C (calidad) al igual que las contrarias; pero la diferencia en estas proposiciones no está en la extensión, pues son particulares; de ahí que se las llame proposiciones subcontrarias.

Si relacionamos los modelos A - I, distinguimos que varían por la sola K (cantidad); por lo que esta clase de oposición es de subalternación, es decir, subalternas. En este caso a las universales se las llama subalternantes y a las particulares subalternadas.

Los medievales (en sus Summulae de la lógica) indicaron mediante letras las cuatro proposiciones clásicas:

A para la afirmativa universal;

E para la negativa universal;

I para la afirmativa particular;

O para la negativa (nego) particular.

Para nuestro caso, estos son los versos que hacen referencia a las cuatro proposiciones de las que estamos hablando:

A adfirmat, negat E, sed universaliter ambae,

I adfirmat, negat O, sed particulariter ambae.

A estas cuatro proposiciones también se las llama proposiciones categóricas. En términos de la lógica simbólica podemos traducirlas de la manera siguiente:

1 (x) (jx ®yx) que se lee: para todo x, si x es j, entonces x es y - A

2 (x) (jx ®Øyx) que se lee: para todo x, si x es j, entonces x no es y - E

3 ($x) (jx Ù yx) que se lee: para algún x, x es j y y - I

4 ($x) (jx ÙØ yx) que se lee: para algún x, x es j y no y - O

Por lo tanto, las cuatro letras A, E, I, O son los nombres que los lógicos medievales atribuyeron convencionalmente a las proposiciones categóricas, cuya procedencia de A e I es de “AdfIrmo”; E y O de “nEgO”. En consecuencia, colocando de manera oportuna las formas normales de las proposiciones categóricas, se obtiene el clásico cuadrado de la oposición:

A E

nas Con rias nas

ter tra to ter

al dic al

Sub tra to Sub

Con rias

I O

donde A es cierta y E es falsa, no pueden ser amabas ciertas, pero pueden ser falsas ambas; A, O y E, Y siempre son una cierta y la otra falsa, y no pueden ser ambas ciertas ni ambas falsas; I y O resultan implicadas, respectivamente, por A y E.

1) A es contraria de E, porque la universal afirmativa y la universal negativa son contrarias. Todos los africanos son negros; ningún africano es negro. En esto no hay contradicción; ambas son falsas; sin que por esto pueda decirse que se verifica a un tiempo el sí y el no, pues que basta que algunos africanos sean negros y otros no, para que resulten falsas las dos proposiciones.

Dos proposiciones son contrarias si no pueden ser ambas ciertas, pues una niega a la otra y la verdad no puede estar en la afirmación y en la negación de lo mismo.

Según lo dicho, que las contrarias no pueden ser las dos a la vez verdaderas, pero sí falsas, de las siguientes hipótesis se concluye:

si A es verdadera, entonces E es falsa

A es falsa, E es indeterminada

E es verdadera, A es falsa

E es falsa, A es indeterminada.

La razón por la cual las contrarias no pueden ser verdaderas es que una niega a la otra y la verdad no puede estar en la afirmación y en la negación. Pero podrían ser falsas, porque una no es simple negación de la otra; o lo que es lo mismo, entre "todos" y "ninguno" caben términos medios, tales como: algunos son, algunos no son, a donde puede emigrar la verdad que ordinariamente no gusta de exageraciones. Muchas afirmaciones o negaciones que son verdaderas por lo que dicen son falsas por el modo universal como lo dicen.

2) I es subcontraria de O, porque la particular afirmativa y la particular negativa son subcontrarias. Algún viviente es sensitivo; algún viviente no es sensitivo. Ambas son ciertas, porque la planta es viviente y carece de sensibilidad, y el animal es viviente y sensitivo. Pero evidentemente no pueden ser ambas falsas.

Por consiguiente, se deduce las conclusiones correctas a partir de las siguientes hipótesis:

si I es verdadera, entonces O es indeterminada

I es falsa, O es verdadera

O es verdadera, I es indeterminada

O es falsa, I es verdadera

La razón por la que ambas no pueden ser falsas es que la una niega simplemente a la otra. Pero, al ser particulares, ambas pueden ser verdaderas ya que pueden referirse a distintos elementos de un conjunto de "vivientes".

3) A es contradictoria de O, porque la universal afirmativa y la particular negativa son contradictorias. Todo hombre es negro; algún hombre no es negro. En la primera se afirma que todo hombre es negro, y por tanto de algún hombre; en la segunda se niega de algún hombre; luego se contradicen. Pues, irreductible es la exclusión en la oposicón contradictoria existente entre el ser y el no ser y, como consecuencia, también entre cualquier contenido (participante de alguna manera en el ser) y su negación.

4) E es contradictoria de I, porque la universal negativa y la particular afirmativa son contradictorias. Ningún planeta es cometa; algún planeta es cometa. En la primera se niega de todo planeta el ser cometa; y en la segunda se afirma de algún planeta el ser cometa. Esto es contradictorio.

Resulta pues que las proposiciones contradictorias son aquellas en que la una afirma lo que la otra niega. Esta es la oposición rigurosa; las demás oposiciones solo merecen este nombre en sentido lato; algunas hay que ni apariencia tienen de oposición.

Dos proposiciones son contradictorias si una de ellas es la negación de la otra, es decir, si no pueden ser ambas ciertas y no pueden ser ambas falsas. Es indudable que dos proposiciones categóricas que tienen el mismo sujeto y el mismo predicado, pero que difieren tanto en cantidad como en calidad, son contradictorias. Por ejemplo en las proposiciones:

A: Todos los jueces son abogados, y

O: Algunos jueces no son abogados,

que se oponen tanto en cantidad como en calidad, son objetivamente contradictorias. Por tanto, esquemáticamente podemos decir que las proposiciones A y O son contradictorias, de la misma manera que también los son E e I.

5) I es subalterna de A, porque la particular afirmativa es subalterna de la universal afirmativa. Todos los sabios han sido estudiosos; algún sabio ha sido estudioso. Lejos de haber oposición entre estas proposiciones, hay enlace, pues la segunda se infiere de la primera. O es subalterna de E, porque la particular negativa es subalterna de la universal negativa. Ningún vicioso es apreciado; algún vicioso no es apreciado.

La oposición entre una proposición universal y su particular correspondiente (es decir, la proposición particular que tiene los mismos términos sujeto y predicado, y la misma calidad que la proposición universal) recibió el nombre de "subalternación". Entonces la proposición universal es llamada la "subalternante" y la particular "subalterna".

Observando el cuadro anterior percibimos que si A es verdadera I tiene que ser verdadera, porque lo que se predica de todos los elementos de un conjunto universalmente, se puede predicar de o distribuir en cada uno de los elementos que lo integran. Igualmente vemos que si la subalternada O es falsa, la subalternante E tiene que ser forzosamente falsa, porque dado que es un caso contenido en la universal, es claro que la falsifica. Pero debe notarse que puede darse el caso que la universal sea falsa y la particular verdadera, como en el ejemplo:

Ningún arequipeño es ladrón, es falsa

algún arequipeño no es ladrón, es verdadera

En tal caso, la universal es falsa no por lo que dice, sino por el modo universal como lo dice. Igualmente puede darse el caso que la particular sea verdadera y la universal falsa, como puede observarse en el ejemplo, porque al darle extensión universal podemos falsificar el contenido de una proposición.

A partir de lo expuesto sobre la subalternación, podemos sacar las conclusiones correctas:

si A es verdadera, entonces I es verdadera

A es falsa, I es indeterminada

I es verdadera, A es indeterminada

I es falsa, A es falsa

E es verdadera, O es verdadera

E es falsa, O es indeterminada

O es verdadera, E es indeterminada

O es falsa, E es falsa

Ahora bien, es preciso advertir que el cuadrado referido no fue concebido como un juego elegante, sino que se consideró que las relaciones lógicas ilustradas mediante el presente diagrama proporcionaban una base lógica que garantizaba la validez de ciertas formas elementales de razonamiento. Estas eran las que concernían a las inferencias inmediatas, esto es, aquellas inferencias en las que la conclusión surge inmediatamente de la premisa, sin mediación de una segunda premisa. Así, un silogismo es una inferencia mediata, mientras que la inferencia: "todos los hombres son justos y, por eso, algún hombre es justo" es inmediata. El cuadrado tradicional nos ofrece la base lógica para un número considerable de inferencias inmediatas de este tipo, que pueden enumerarse así:

1) Si A es cierta: E es falsa, I es cierta, O es falsa

2) Si E es cierta: A es falsa, I es falsa, O es cierta

3) Si I es cierta: E es falsa, A y O son indeterminadas

4) Si O es cierta: A es falsa, E e I son indeterminadas

5) Si A es falsa: O es cierta, E e I son indeterminadas

6) Si E es falsa: I es cierta, A y O son indeterminadas

7) Si I es falsa: A es falsa, E es cierta, O es cierta

8) Si O es falsa: A es cierta, E es falsa, I es cierta.

Las posibles inferencias correctas, que permiten las leyes de la oposición, las podemos resumir en la siguiente lista de fórmulas:

A = 1 Þ O = 0 A = 1 Þ E = 0

A = 0 Þ O = 1 E = 1 Þ A = 0

O = 1 Þ A = 0 I = 0 Þ O = 1

O = 0 Þ A = 1 O = 0 Þ I = 1

E = 1 Þ I = 0 A = 1 Þ I = 1

E = 0 Þ I = 1 I = 0 Þ A = 0

I = 1 Þ E = 0 E = 1 Þ O = 1

I = 0 Þ E = 1 O= 0 Þ E = 0

2.2.2. EQUIVALENCIAS

De las inferencias anotadas, pasamos ahora a las inferencias por equivalencia. Para una mejor comprensión conviene observar los siguientes pares de proposiciones.

1) Todo es material

no es el caso que algo no sea material.

2) Nada es material

no es el caso que algo sea material.

3) Algo es material

no es el caso que nada sea material.

4) Algo no es material

no es el caso que todo sea material.

Si las observamos con una cierta meticulosidad cada uno de los pares mostrados, podremos decir que sí son equivalentes. Y entonces, utilizando los recursos de la lógica cuantificacional, a la cual nos hemos referido anteriormente, estamos en posibilidad de simbolizar las proposiciones anteriores de la siguiente forma:

1) (x) Fx Û -(Ex) -Fx

2) (x) -Fx Û -(Ex) Fx

3) (Ex) Fx Û -(x) -Fx

4) (Ex) -Fx Û -(x) Fx

Igualmente, y de manera analógica, podemos examinar los siguientes pares de proposiciones:

1) Todos los mamíferos son vertebrados

no es el caso que algunos mamíferos no sean vertebrados.

2) Ningún mamífero es vertebrado

no es el caso que algunos mamíferos sean vertebrados.

3) Algunos mamíferos son vertebrados

no es el caso que ningún mamífero sea vertebrado.

4) Algunos mamíferos no son vertebrados

no es el caso que todos los mamíferos sean vertebrados.

Al observar minuciossamente cada uno de los anteriores pares proposicionales, encontramos que son equivalentes. Y de conformidad a lo actuado con los primeros pares, tenemos las fórmulas siguientes que expresan las equivalencias:

1) (x) (Fx) Þ Gx) Û -(Ex) (Fx Ù -Gx)

2) (x) (Fx Þ -Gx) Û -(Ex) (Fx Ù Gx)

3) (Ex) (Fx Ù Gx) Û -(x) (Fx Þ -Gx)

4) (Ex) (Fx Ù -Gx) Û -(x) (Fx Þ Gx)

La equivalencia material es una función de verdad y puede definirse mediante la siguiente tabla de certeza:

P q p º q

C C C

F C F

C F F

F F C

Si dos enunciados son materialmente equivalentes, se implican materialmente uno al otro, lo que se verifica mediante la Tabla de certeza. El símbolo " º " puede leerse "es materialmente equivalente a" o también "si y solo si". Dos enunciados son lógicamente equivalentes cuando el enunciado de su equivalencia es una tautología. Así se demuestra que el "principio de la doble negación", expresado como p º Ø Ø p, es tautológico, mediante la siguiente tabla de verdad:

p Øp Ø Øp p º Ø Ø p

C C C C

F C F C

2.2.3. INFERENCIA POR CONVERSIÓN Y OBVERSIÓN

Entre las inferencias inmediatas tenemos la conversión, la obversión y la contraposición.

A. La conversión, para la lógica clásica es un modo de inversión de proposiciones, de tal manera que sin alterar la verdad de una proposición dada, S es P, pueda colocarse S en lugar de P o P en el lugar de S. Se han admitido al respecto tres modos principales de conversión: Simple, por accidente y por contraposición, de la cual abordamos al final de este item.

1) La conversión simple en la cual sujeto y predicado conservan la cantidad o la extensión. Es totalmente válido en el caso de proposiciones E e I. Así, la proposición "ningún hombre es ángel" afirma lo mismo que "ningún ángel es hombre". La O no tiene proposición conversa.

Se dice que una proposición categórica es la "conversa" de otra cuando se la forma a partir de ésta intercambiando simplemente los términos sujeto y predicado. Entonces, la proposición "ningún idealista es político" es la conversa de "ningún político es idealista" y cualquiera de ellas puede inferirse válidamente de la otra por conversión. Con todo, la conversa de una proposición A no puede deducirse válidamente de ella: "todos los perros son animales", su conversa "todos los animales son perros" no se deduce en absoluto de la primera; la primera es verdadera, la conversa es falsa.

2) La conversión por accidente o por limitación, en la cual se conserva solamente la extensión, consiste en intercambiar el sujeto y el predicado, y cambiar, además, la cantidad de la proposición de universal en particular. La A es conversa per accidens: además de cambiar la posición de los términos, es preciso cambiar también la cantidad de la proposición, de universal a particular. Por ejemplo: la conversa de "todos los perros son animales" es "algunos animales son perros". Se produce la obversión cuando el término-sujeto permanece incambiado, y también permanece incambiada la cualidad, substituyendo el término-predicado por su complemento; mediante la conversión por la imitación.

La clase complemento es la colección de todas las cosas que no pertenecen a la clase originaria. Así, si la clase "hombre" es la clase de todos los entes que son al mismo tiempo animales y racionales, la clase complemento será "no-hombre", que contiene todos aquellos entes (caballos, libros, carreteras, etc,) que no poseen la propiedad de ser animales racionales. La obversión se aplica a los cuatro tipos de proposiciones categóricas. Estamos ante una contraposición cuando en una proposición categórica se substituye el término-sujeto por el complemento de su término predicado y, al mismo tiempo, su término-predicado se sustituye por el complemento de su término-sujeto. La contraposición se aplica a A y a O; I no tiene proposición contrapuesta, y E sólo la tiene per accidens.

Los lógicos han establecido varias reglas para la conversión, basadas en la conservación de un término, en tanto que sujeto, de la misma extensión que tal término tenía como predicado. Cuando no se cumple esta condición los surgen sofismas. Así, por ejemplo, es admisible la conversión de "ningún animal es racional" a "ningún ser racional es animal", pero no lo es, la conversión de "todos los hombres bondadosos hablan con franqueza" a "todos los que hablan con franqueza son bondadosos".

Debemos anotar que no hay ninguna forma de conversión válida para una proposición O. Si no fuera así, la proposición O, verdadera, "algunos animales no son perros" tendría como conversa la proposición falsa "algunos perros no son animales".

La inferencia por conversión puede suscitarse así:

Convertiente Conversa

A: Todo S es P I: Algunos S son P (por limitación)

E: Ningún S es P E: Ningún P es S

I: Algunos S son P I: Algunos P son S

O: Algunos S no son P ( No hay conversa)

B. En la inferencia por obversión, el término sujeto no cambia, como tampoco cambia la cantidad de la proposición que se obvierte; pues al obvertir una proposición, cambiamos la calidad de la misma y reemplazamos el término predicado por su complemento.

Dicho complemento lo encontramos considerando que toda clase tiene asociada una clase complementaria, o complemento, que es la colección de todas las cosas que no pertenecen a la clase original. En tal sentido, el complemento de la clase de todos los hombres es la clase de todas las cosas que no son hombres. La característica definitoria de la clase complementaria es la propiedad (negativa) de no ser un hombre. El complemento de la clase de todos los hombres no contiene hombres, sino toda otra clase: zapatos, barcos, zanahorias, etc.

En tal sentido, la proposición A:

Todos los médicos son votantes,

tiene como obversa la proposición E:

Ningún médico es no-votante.

Obviamente, tales proposiciones son lógicamente equivalentes, de tal manera que cualquiera de ellas puede inferirse válidamente de la otra. La obversión es una inferencia válida inmediata al aplicarse a cualquier proposición categórica; así, la proposición E:

ningún maestro es parcial

tiene como obversa la proposición A lógicamente equivalente:

todos los maestros son no-parciales.

La obversa de la proposición I:

algunos metales son conductores.

es la proposición O:

algunos metales no son no-conductores.

La proposición O:

algunos países no fueron beligerantes

tiene como obversa la proposición I:

algunos países fueron no-beligerantes.

En el cuadro siguiente mostramos el marco completo de todas las obversiones válidas:

Obvertiente

Obversa

A: Todo S es P

E: Ningún S es P

I: Algunos S son P

O: Algunos S no son P

E: Ningún S es no-P

A: Todo S es no-P

O: Algunos S no son no-P

I: Algunos S son no-P

C. La conversión por contraposición, en la cual sujeto y predicado se convierten por medio de la anteposición de la negativa a cada uno de los términos invertidos. Si bien puede reducirse a las dos primeras, para formar la contraposición de una proposición dada, se reemplaza el sujeto por el complemento del predicado y se reemplaza el predicado por el complemento del sujeto. De esta forma tenemos que la contrapositiva de la proposición A:

Todos los miembros son votantes,

es la proposición A:

Todos los no-votantes son no-miembros.

Las dos proposiciones son lógicamente equivalentes, de lo cual resulta claramente que la contraposición es una forma válida de inferencia inmediata cuando se la aplica a proposiciones del tipo A. Con todo, la contraposición no introduce nada nuevo, ya que de una proposición A se puede obtener su contrapositiva aplicándole la obversión, luego la conversión y, finalmente, de nuevo la obversión.

De esta manera, si iniciamos con "todo S es P", al obvertirla se obtiene "ningún S es no-P", que mediante la conversión da "ningún no-P es S" y cuya obversa es, finalmente, "todo no-P es no-S". Entonces, la contrapositiva de una proposición A es la obversa de la conversa de la obversa de esta proposición. Sucintamos en el siguiente cuadro la contraposición:

Premisa

Contrapositiva

A: Todo S es P

E: Ningún S es P

I: Algún S es P

O: Algún S no es P

A: Todo no-P es no-S

O: Algún no-P no es no-S(por limitación)

No es válida

O: Algún no-P no es no-S

Estos tipos de inferencias inmediatas puede resumirse así:

Conversión

Convertenda Conversa

A: Todo S es P I: Algún P es S (per accidens)

E: Ningún S es P E: Ningún P es S

I: Algún S es P I: Algún P es S

O: Algún S no es P No tiene conversa

Obversión

Obvertencia Obversa

A: Todo S es P E: Ningún S es no-P

E: Ningún S es P A: Todo S es no-P

I: Algún S es P O: Algún S no es no-P

O: Algún S no es P I: Algún S es no-P

Contraposición

Premisa Contrapuesta

A: Todo S es P A: Todo no-P es no-S

E: Ningún S es P O: Algún no-P no es no-S (por limitación)

I: Algún S es P No existe contrapuesta

O: Algún S no es P O: Algún no-P no es no-S

Finalmente, conviene recordar que: El principio de identidad afirma que todo enunciado de la forma p É p es verdadero, o que todo enunciado semejante es una tautología. El principio de contradicción afirma que todo enunciado de la forma p Ù Ø p es falso, es decir, que todo enunciado similar es falso. El principio del tercero excluido afirma que todo enunciado de la forma p v Ø p es verdadero, es decir, que tal enunciado es una tautología.


2.3. INFERENCIAS MEDIATAS

En el contexto de las inferencias mediatas, la figura más importante es sin duda el silogismo; pues la silogística es la parte más acabada y perfecta de la lógica clásica.

2.3.1. LAS PROPOSICIONES CATEGÓRICAS

Debemos recordar que hay cuatro formas típicas de proposiciones categóricas, que podemos presentarlas así:

1) Todos los hombres son altos: A

2) Ningún hombre es altos: E

3) Algunos hombres son altos: I

4) Algunos hombres no son altos: O

La primera (A) es universal afirmativa; hay una aserción plena; pues el término sujeto "hombres" designa a todos los hombres y el término predicado "negros" incluye a todos los negros. Además, es apropiado porque la proposición afirma que hay una relación de inclusión entre las dos clases y que la inclusión es completa o universal, esto es, que todos los miembros "hombres" son "altos".

La segunda (E) es una proposición universal negativa. Hace una aserción acerca de dos clases en el sentido de que la primera clase está excluida totalmente de la segunda. Es adecuada la denominación de universal negativa porque la proposición niega que haya una relación de inclusión entre las dos clases, y, lo niega universalmente, ya que ningún "hombre" es "alto".

La tercera (I) es una proposición particular afirmativa, pues sólo afirma de algunos en particular. La proposición no afirma ni niega que todos los hombres sean negros. La palabra "algunos" es un poco indefinida y se la interpreta como afirmando que al menos un miembro de la clase designada por el término sujeto (hombre) es también miembros de la clase designada por el término predicado (altos). El apropiado el nombre de "particular afirmativa" porque la proposición afirma la existencia de una relación entre las clases, pero no lo afirma de la primera clase universalmente, sino sólo particularmente de algún miembro.

La cuarta (O) es una proposición particular negativa, pues no se refiere a los hombres universalmente, sino solamente a algún miembro o algunos miembros en particular de esta clase. Es particular negativa porque afirma que al menos un miembro de la clase designada por el término sujeto (hombre) está excluido de la clase designada por el término predicado (alto).

La calidad de una proposición es afirmativa o negativa conforme a la inclusión de clases sea afirmada o negada por la proposición. En este contexto, la universal afirmativa y la particular afirmativa son una y otra afirmativa en calidad; no sucede así con la universal negativa y la particular negativa que son ambas negativas.

La cantidad de una proposición es universal o particular de acuerdo a la referencia que la proposición haga a todos o solamente a algunos de los miembros de la clase designada por el término sujeto. En tal sentido, las proposiciones A y E son universales en cantidad, y las proposiciones I y O son particulares.

Entre los término sujeto y predicado de toda proposición categórica aparece algún tiempo del verbo "ser" (acompañado por la palabra "no" en el caso de la proposición O). Dicho verbo que conecta el término sujeto con el término predicado se llama "cópula".

El esqueleto o esquema general de una proposición categórica consta de cuatro partes: 1) el cuantificador, 2) el término sujeto, 3) la cópula y 4) el término predicado.

Para caracterizar las diversas maneras en que los términos pueden aparecer en las proposiciones categóricas se usa el término técnico "distribución". Así, una proposición distribuye un término si se refiere a todos los miembros de la clase designada por ese término; entonces, las proposiciones universales, tanto afirmativas como negativas, distribuyen sus términos sujetos, mientras que las proposiciones particulares, afirmativas o negativas, no distribuyen sus términos sujetos.

La cantidad de cualquier proposición categórica determina si su término sujeto está distribuido o no lo está. Las proposiciones afirmativas, sean universales o particulares, no distribuyen sus términos predicados, mientras que las proposiciones negativas, universales o particulares, distribuyen sus términos predicados.

La calidad de cualquier proposición categórica determina si su término predicado está o no distribuido.

En la proposición A, el término sujeto está distribuido, mientras que su término predicado no está distribuido.

En la proposición E, se distribuye tanto su término sujeto como su término predicado.

En la proposición I, ni el término sujeto ni el término predicado están distribuidos.

En la proposición O, se distribuye su término predicado, pero no distribuye su término sujeto

2.3.2. SILOGISMO CATEGÓRICO

El término silogismo, que en su origen significa cálculo, y que Platón lo empleó como razonamiento en general, fue adoptado por Aristóteles para indicar el tipo perfecto de razonamiento deductivo; por ello afirma que el silogismo "es un razonamiento, en el cual, admitiendo determinados supuestos, de los mismos se sigue algo con necesidad de su misma naturaleza" (Primeros Analíticos). Es necesario tener en cuenta que el vocablo griego silogismo se traduce por "conclusión". Entonces, una conclusión típica sería ésta:

Todos los fumadores de pipa son hombres;

es así que Pedro es un fumador de pipa;

luego Pedro es un hombre.

Las características básicas del silogismo aristotélico son: 1) su carácter mediato; 2) su necesidad. Por eso, la relación entre dos determinaciones de una cosa no se puede establecer sino en base de lo que la cosa es necesariamente, o sea de su sustancia y, por ejemplo, si se quiere decir si el hombre tiene la determinación de "mortal", lo único que se puede hacer es considerar la sustancia del hombre (lo que el hombre no puede no ser) y razonar del modo siguiente:

Todos los hombres son animales;

es así que todos los animales son mortales;

por tanto, todos los hombres son mortales.

La determinación "animal", incluida necesariamente en la sustancia "hombre", permite concluir en la mortalidad del hombre mismo. De ahí que desde tiempos aristotélicos la silogística constituye una parte importante de la lógica. Pero lo que ahí interesa es la pregunta: ¿Qué supuestos predicativos o lógico-clasistas tienen que darse, para que de dos premisas se siga lógicamente una conclusión?. Premisas son los antecedentes o supuestos previos del silogismo (en el ejemplo que anotamos: "todos los hombres son mortales" y "los peruanos son hombres"; la conclusión es la frase o enunciado final ("luego, los peruanos son mortales"). La premisa primera se denomina mayor, y la segunda menor. Tal silogismo lo graficamos así:

PERUANOS

Consecuentemente, el silogismo es la argumentación en que se comparan dos extremos con un tercero, para descubrir la relación que tienen entre sí:

Toda virtud es laudable,

la prudencia es virtud,

luego la prudencia es laudable.

Las dos extremos, prudencia y laudable, se comparan con el tercero, virtud; y de aquí se deduce que el atributo, laudable, conviene a la prudencia. Los extremos comparados se llaman términos: mayor, el más general; y menor, el otro. El punto de comparación se denomina término medio. En el ejemplo, prudencia es el menor, laudable el mayor y virtud el medio. La premisa en que se halla el término mayor, se llama mayor, la otra menor.

Hemos indicado que Aristóteles definió el silogismo como "el argumento en el cual, establecidas ciertas cosas, por ser lo que son, resulta necesariamente de ellas otra cosa distinta de las antes establecidas". Pero, frecuentemente se la ha observado como una definición general que se puede aplicar no solamente a la inferencia silogística, sino también a muchos otros tipos de inferencia.

Con todo, Aristóteles procedió a ejemplificar tal definición mediante inferencias de un tipo especial: aquella en las cuales se establece un proceso de deducción que conduce a establecer una relación de tipo sujeto-predicado partiendo de enunciados que manifiestan asimismo la relación sujeto-predicado. Además, en este proceso deductivo se supone que la conclusión (que tiene dos términos) es inferida de dos premisas, cada una de las cuales tiene asimismo dos términos, uno de los cuales no aparece en la conclusión.

El silogismo aparece como una ley lógica o como una serie de leyes lógicas, una para cada uno de los modos válidos. Estas leyes lógicas establecen relaciones entre términos universales. El silogismo categórico es un razonamiento que tiene dos premisas y una conclusión, todas las cuales son proposiciones categóricas. Ejemplo de silogismo categórico es el siguiente:

Si todos los hombres son mortales y

todos los arequipeños son hombres,

entonces todos los arequipeños son mortales.

Podemos observar que es ejemplo de un razonamiento condicional y que todos los términos introducidos (hombres, mortales, arequipeños) son universales. Con ello queremos poner de relieve que muchos de los ejemplos de silogismos dados en la literatura lógica tradicional no son propiamente silogismos. Ejemplo:

Todos los hombres son mortales

Todos los arequipeños son hombres,

Todos los arequipeños son mortales.

Se dice que no es un ejemplo correcto de silogismo, pues no aparece en él: la forma condicional, ni menos se ve claro que las dos primeras proposiciones estén ligadas por una conjunción. Tampoco es ejemplo correcto de silogismo condicional el razonamiento siguiente:

Todos los hombres son mortales

Sócrates es hombre

Sócrates es mortal,

pues, además de carecer de la conectiva antes señalada, contiene un término singular: Sócrates.

En el ejemplo de silogismo:

"Todos los peruanos son latinoamericanos;

es así que los aimaras son peruanos;

luego los aimaras son latinoamericanos",

los términos categoremáticos son: peruanos, latinoamericanos, aimaras.

Para John Venn (1834-1923) la lógica deductiva tiene la función de comprobar la exactitud del razonamiento. En este campo, él fue el promotor del proyecto propuesto por G. Boole para una simbolización de los procesos lógicos con un algoritmo análogo al de la matemática (álgebra de la lógica) e introdujo el término “lógica simbólica”.

2.3.3. PRINCIPIOS Y REGLAS DEL SILOGISMO

Si acentuamos la mirada descubrimos que el silogismo se basa en los principios de conveniencia y discrepancia. Si ilustramos el principio de conveniencia en el ejemplo:

Los peruanos son latinoamericanos;

es así que los aimaras son peruanos;

luego los aimaras son latinoamericanos",

vemos que allí se quiere decir que: dado que todos los peruanos tienen la propiedad de ser latinoamericanos y dado que todos los aimaras tienen la propiedad de ser peruanos, puede concluirse que todos los aimaras tienen la propiedad de ser latinoamericanos.

El principio de conveniencia se enuncia indicando que: "Dos cosas que convienen en algo (propiedad común) con una tercera, convienen entre sí en ese algo". Y este principio tiene vigencia en la construcción de los silogismos que concluyen afirmativamente.

El principio de discrepancia rige en los silogismos que concluyen negativamente, así:

Ningún peruano es europeo;

es así que los uros son peruanos;

luego ningún uro es europeo;

pues, dado que ningún peruano tiene la propiedad de ser europeo, y dado que todos los uros tienen la propiedad de ser peruanos, se concluye que los uros no tienen la propiedad de ser europeos. De ahí que el principio de discrepancia se enuncie así: "Si tenemos dos cosas de las cuales una conviene en algo con una tercera, entonces no convienen ente sí".

Para saber si un silogismo es formalmente correcto, los lógicos clásicos establecieron ocho reglas, de las cuales cuatro pertenecen a los términos y cuatro a las proposiciones:

1ra. Un silogismo ha de tener tres y sólo tres términos: mayor, menor y medio. Lo fundamental de esta regla y a la cual pueden reducirse, en alguna forma, todas las demás, es que, esencialmente, el silogismo consiste en comparar dos cosas con una tercera. Para que el silogismo sea vicioso, basta que uno de ellos se tome en diverso sentido en las diferentes proposiciones, no se necesita que haya expresamente más de tres términos; en tal caso, aunque el nombre sea el mismo, la significación no lo es. Así,

un soldado es valiente

un cobarde es soldado,

luego un cobarde es valiente.

El término medio, soldado, es uno en cuanto a la palabra, pero no en su significación; porque en la mayor se trata de un soldado del de la menor. A esta regla, bien entendida y explicada, se pueden reducir todas las otras.

Son frecuentes los silogismos que faltan a esta regla, debido a que uno de los términos tiene una doble suposición o sentido. Así, en el siguiente:

Todos los zorros roban gallinas

es así que Napoleón era un zorro;

luego Napoleón robaba gallinas.

Por lo visto, el término zorro tiene doble sentido, pues, se refiere a un animal y a una persona astuta.

2da. El término medio debe ser tomado universalmente, al menos en una de las premisas; es decir, que el término medio se debe tomar distributivamente en alguna de las premisas, cuando no sea singular. Falta contra esta regla el siguiente silogismo:

Algunas aimaras son modelos

es así que algunas aimaras son monjas;

luego algunas monjas son modelos.

En el precedente silogismo, el término medio es "aimaras" y su extensión en ambas premisas es particular; porque es sujeto de proposiciones particulares. La razón de la regla se debe a que, al no tomarse el término medio universalmente en alguna de las dos premisas, puede darse el caso que "monjas" y "modelos", es decir, los términos extremos, se refieran a distintas partes del conjunto de las "aimaras". Si el término medio no se toma distributivamente en alguna de las premisas, sino en particular, podrá referirse a diferentes sujetos en las diversas premisas. Pero si el término medio es singular, el silogismo será concluyente.

Cesar fue asesinado por Bruto,

El vencedor de Frasalia fue Cesar,

luego el vencedor de Frasalia fue asesinado por Bruto.

3ra. El término medio no puede figurar en la conclusión. El medio sirve para comparar los extremos; y en la conclusión solo se debe hallar el resultado, esto es, la relación de los extremos entre sí. Ella se sustenta en que el término medio cumple su función en las premisas; pues lo que interesa en la conclusión es saber si los extremos convienen o no convienen entre sí. Falta contra esta regla:

Una vaca es madre

es así que una vaca es tuya;

luego una vaca es madre tuya

pues, el término medio es "vaca" y aparece en la conclusión.

4ta. Los términos extremos no pueden tener mayor extensión en la conclusión que la que tienen en las premisas; porque con la mayor extensión se cambian los términos. Pues un término particular en las premisas, no puede tener en la conclusión una extensión universal. Ver el ejemplo:

Todos los cuzqueños son peruanos

es así que ningún juliaqueño es cuzqueño;

luego ningún juliaqueño es peruano.

En el precedente silogismo son términos extremos "peruanos" y "juliaqueño". Y si en la premisa mayor se quiere decir que los cuzqueños son parte de los peruanos, es evidente que el término "peruanos" es tomada particularmente. Por tanto, en la conclusión se quiere decir que no hay siquiera un juliaqueño en el conjunto de los peruanos; consecuentemente, se toma este término universalmente, evidenciándose que el silogismo peca contra la cuarta regla.

Antes de pasar al examinar las reglas que afecta a las proposiciones, debemos anotar que la extensión afecta tanto a las proposiciones como a los términos; pues el término-sujeto tiene la misma extensión que tenga la proposición y se evidencia por los cuantificadores todos, algunos. Además, la extensión del término-predicado depende de la calidad de las proposiciones; pues, si una proposición es afirmativa (no interesa que sea particular o universal) el predicado de la misma tendrá extensión particular; por el contrario, si la proposición es negativa (no importa su cantidad) el predicado se tomará universalmente.

5ta. Si las dos premisas de un silogismo son afirmativas, la conclusión no puede ser negativa. Ello se desprende del principio de conveniencia. Pues, de que dos términos se identifiquen con un tercero, no se sigue que sean distintos. Por eso, incurre en falta contra esta regla el siguiente silogismo:

Todo delito merece castigo

es así que todo secuestro es delito;

luego ningún secuestro merece castigo.

Los escolásticos la enunciaban con este hexámetro: Ambae affirmantes nequeunt generare negantem (siendo ambas afirmativas no pueden generar una negativa). Así que tachamos, por ejemplo, IAO.

6ta. De dos premisas negativas no se puede sacar ninguna conclusión. En primer lugar: de dos negativas no se puede inferir una afirmativa. Dos términos pueden no identificarse con un tercero, y sin embargo no ser idénticos entre sí. Luego, de dos proposiciones negativas, no se infiere una afirmativa:

Cesar no es Pompeo;

Cicerón no es Pompeo;

pero de esto no se infiere que

Cesar sea Cicerón.

El no identificarse dos términos con un tercero, no prueba que no se identifiquen entre sí; y así de dos negativas, tampoco se infiere una negativa:

Alejandro no es César;

el vencedor de Darío no es Cesar;

mas de esto no se sigue que

Alejandro no sea el vencedor de Darío.

Igualmente:

Homero no es Virgilio;

el autor de la Ilíada no es Virgilio;

mas de esto no se sigue que

Homero no sea el autor de la Ilíada.

La razón es que en este caso no habría "discrepancia-en", sino "discrepancia-de". Por lo que el siguiente silogismo es incorrecto:

Ningún buey es volador

es así que ningún volador es cuadrúpedo;

luego ningún buey es cuadrúpedo.

Los escolásticos la expresaban con el hexámetro: Utraque si praemisa neget, nil inde sequetur (si una y otra premisa niega, de allí nada se sigue). Hay que tachar, pues, todas las combinaciones que empiezan con EE, EO, OE y OO.

7ma. De dos premisas particulares no se puede sacar ninguna conclusión. Ello significa que si ambas premisas son particulares, el término medio no podría ser universal bajo ninguna hipótesis. Si las dos son afirmativas, todos los términos se toman en particular; y por consiguiente el término medio no es ni universal, ni singular. Si una es negativa, la conclusión deberá ser negativa. El siguiente ejemplo ilustra la regla:

Algunas serranas son modelos

es así que algunas serranas son monjas;

luego algunas monjas son modelos.

Los escolásticos utilizaban el hexámetro: Nil sequitur geminis ex particularibus umquam (jamás se sigue algo de dos particulares). Tachamos por ejemplo IOO.

8va. La conclusión sigue a la premisa de peor condición; es decir, que la conclusión debe seguir la parte más débil. Debemos recordar que se considera mas débil la negativa con respecto a la afirmativa y la particular con respecto a la universal. Pues, siendo una premisa particular, la conclusión debe serlo también. Consecuentemente, si una de las premisas es negativa, la conclusión debe ser negativa, en virtud del principio de "discrepancia-en". De la misma manera, si una de las premisas es particular, la conclusión, como es natural, no podrá ser de mejor condición, o sea universal. Así:

Todos los ciervos tienen cuernos

es así que algunos rumiantes son ciervos;

luego todos los rumiantes tienen cuernos.

En el caso referido, la conclusión correcta debe ser "algunos". Los escolásticos la enunciaban con el hexámetro: Peiorem sequitur semper conclusio partem (la conclusión siempre sigue la peor parte). Por tanto, tendríamos que borrar las agrupaciones IAA, e IEI.

Nos quedarían las combinaciones siguientes: AAA, AAI, AEE, AEO, AII, AOO, EAE, EAO, EIO, IAI, IEO, OAO. Sólo con éstas son posibles unos silogismos válidos.

2.3.4. FIGURAS SILOGÍSTICAS Y SUS REGLAS

Un silogismo categórico es un condicional que se compone de tres esquemas cuantificados:

- El antecedente del condicional se compone de dos esquemas, llamados premisas:

La primera es la premisa mayor;

La segunda la premisa menor

- El consecuente del condicional es otro esquema: al conclusión.

Cada esquema tiene dos letras predicados. Usaremos las letras S, P y M; las que designan los llamados términos del silogismo. Los nombres que reciben los términos son: término medio, término menor y término mayor.

El término medio, "hombres" (representado por M) está en las dos premisas, pero no en la conclusión. Así, en el ejemplo citado anteriormente:

todos los hombres son mortales

los peruanos son hombres

luego, los peruanos son mortales,

el término menor del silogismo es "peruanos", el primero de los términos de la conclusión; el término mayor es "mortales", el segundo de los términos de la conclusión.

Además, en el silogismo categórico debemos considerar la figura y el modo.

La figura se establece por la manera como está dispuesto el término medio en las premisas. Hay cuatro maneras de disponer tal término y, por lo tanto, cuatro figuras de silogismo, derivadas de las diferentes posibilidades existentes para la posición de los tres conceptos del silogismo. En efecto, debe distinguirse: el concepto central o medio ("M") que debe estar presente en las dos premisas, el concepto subjetivo ("S") de la conclusión y el concepto predicativo ("P") que deben aparecer en una de las premisas.

1) Primera figura: Indica que en las combinaciones triples AAA, EAE, AII, EIO puede concluirse algo. Los escolásticos formularon el hexámetro: Barbara Celarent Darii Ferioque primae. El silogismo:

M - P "todos los animales son seres vivientes;

S - M todos los osos son animales,

S - P luego todos los osos son seres vivientes",

es una conclusión in modo Barbara (a la manera de Bárbara) de la primera figura conclusiva. Aquí el término medio es sujeto en la premisa mayor y el predicado de la premisa menor. Es correcta cuando la premisa menor es afirmativa y la mayor es universal.

2) Segunda Figura: Según ella cabe la conclusión en las combinaciones EAE, AEE, EIO, y AOO. Ejemplo de AEE puede ser:. En ésta, el término medio es el predicado de ambas premisas:

P - M "todas las estrellas fijas tienen luz propia;

S - M es así que ningún planeta tiene luz propia,

S - P luego ningún planeta es una estrella fija"

Es correcta cuando una de las dos premisas es correcta, y la mayor es universal.

3) Tercera figura: Según la presente figura las combinaciones AAI, AII, EAO, EIO, IAI y OAO concluyen. Ejemplo (AAI):

M - P Todos los obispos católicos son sacerdotes;

M - S es así que todo obispo católicos es varón,

S - P luego algunos varones son sacerdotes.

En esta figura el término medio es sujeto de ambas. Es correcta si la premisa menor es afirmativa y la conclusión es particular.

4) Cuarta figura: Concluyen las combinaciones AAI, AEE, IAI, EOA y EIO. Ejemplo (AAI):

P - M Todos los funcionarios son empleados,

M - S es así que todo empleado está contratado,

S - P luego algún contratado a sueldo es funcionario.

En esta figura el término medio es predicado de la mayor y sujeto de la menor. Es correcta si: a) la mayor es afirmativa, entonces la premisa menor debe ser universal; b) la menor es afirmativa, entonces la conclusión ha de ser particular; c) si una premisa es negativa, entonces la premisa mayor ha de ser universal.

Dichas cuatro figuras las transcribimos así:

I

II

III

IV

M P

S M

S P

P M

S M

S P

M P

M S

S P

P M

M S

S P

2.3.5. REGLAS DE LAS FIGURES SILOGÍSTICAS

Sabiendo cuál es la figura de un silogismo, podemos saber si es o no correcto, teniendo en cuenta las reglas para cada una de las figuras, que son las siguientes:

1) Para la primera: a) la premisa menor ha de ser afirmativa; b) la premisa mayor ha de ser universal.

2) Para la segunda: a) una de las dos premisas ha de ser negativa; b) la premisa mayor ha de ser universal.

3) Para la tercera: a) la premisa menor ha de ser afirmativa; b) la conclusión ha de ser particular.

4) Para la cuarta: a) si la premisa mayor es afirmativa, entonces la premisa menor ha de ser universal; b) si la premisa menor es afirmativa, entonces la conclusión ha de ser particular; c) si una premisa es negativa, entonces la premisa mayor ha de ser universal.

Aristóteles solamente admitió tres figuras, porque el fundamento de la división del silogismo adoptado por él no se refiere a la posición del término medio, sino a la amplitud de tal término en comparación con los extremos:

- Más amplio que uno y más estrecho que el otro, primera figura;

- Más amplio que cualquiera de los dos, segunda figura; y

- Más estrecho que cualquiera de los dos, tercera figura.

Recordando las figuras a las cuales nos hemos referido y teniendo en cuenta las cuatro reglas referentes a las proposiciones y las leyes de las figuras los modos legítimos o correctos correspondientes a:

1) la primera figura son: AAA, EAE, AII, EIO, (AAI), (EAO);

2) la segunda: EAE, AEE, EIO, AOO, (AEO), (EAO);

3) la tercera: AAI, IAI, AII, EAO, OAO, EIO;

4) la cuarta: AAI, AEE, IAI, EAO, EIO,(AEO).

Los modos colocados entre paréntesis (AAI... AEO) representan formas legítimas pero débiles por limitación o particularización de la conclusión. Si descartamos éstos, quedan 10 plenamente legítimos. Para recordarlos, los lógicos escolásticos constituyeron versos endecasílabos:

Barbara, Celarent, Darii, Ferioque prioris;

Cesare, Camestres, Festino, Baroko secundae;

Tertia, Darapti, Disamis, Datisi, Felapton

Bokardo, Ferison, Habet; quarta insuper addit

Bramantip, Camenes, Dimaris, Fesapo, Fresison.

2.3.5. MODOS LOGÍSTICOS

Sabemos que todo silogismo típico consta de tres proposiciones categóricas y dado que necesariamente cada proposición está cuantificada: universal o particularmente; y también cualificada afirmativa o negativamente, uniendo ambos criterios resultan los cuatro modelos de proposiciones ya conocidos A, E, I, O.

Trabajando con las cuatro letras que representan los modelos y teniendo en cuenta la cantidad y calidad de las proposiciones, obtenemos todos los modos posibles de silogismos. Todas las combinaciones posibles resultan de combinar, de tres en tres, las letras A, E, I, O, de acuerdo con la fórmula 43 (donde la base 4 significa el número de letras combinables y el exponente el número de premisas del silogismo). ¿Cuántas son las combinaciones posibles? 64. Pero como existen 4 figuras, multiplicando 64 * 4 obtendremos un total de 256 formas posibles. A continuación mostramos las 64 posibles formas para cada una de las figuras:

A A A

A A E

A A I

A A O

E A A

E A E

E A I

E A O

I A A

I A E

I A I

I A O

O A A

O A E

O A I

O A O

A E A

A E E

A E I

A E O

E E A

E E E

E E I

E E O

I E A

I E E

I E I

I E O

O E A

O E E

O E I

O E O

A I A

A I E

A I I

A I O

E I A

E I E

E I I

E I O

I I A

I I E

I I I

I I O

O I A

O I E

O I I

O I O

A O A

A O E

A O I

A O O

E O A

E O E

E O I

E O O

I O A

I O E

I O I

I O O

O O A

O O E

O O I

O O O

La combinación de las proposiciones, atendiendo a que sean universales o particulares, afirmativas o negativas, se llama modo del silogismo. Los modos se dividen en directos e indirectos; en los directos, el término mayor es predicado de la conclusión; en los indirectos, es sujeto.

Según Aristóteles, hay cierto número de modos logísticos cuya validez es evidente y que pueden ser considerados, por consiguiente, como axiomas en el sistema formal silogístico: Son los silogismos llamados perfectos. Los modos que no son evidentes por sí mismos son modos imperfectos, y deben ser probados a base de los modos perfectos.

El silogismo modal fue tratado por Aristóteles tomando como base su teoría de los silogismo categóricos; ofreció análogos modales de los modos de las tres figuras consideradas por él.

En lo que toca a los silogismos hipotéticos, presentados por Aristóteles y desarrollados por sus comentaristas se trata de proposiciones alternativas y condicionales que son asumidas por hipótesis. El silogismo condicional o hipotético es el que se forma de una proposición condicional, de otra simple en que se afirma o niega una de las partes de la condicional, y de la conclusión.

Si el sol calienta el tubo de termómetro, el mercurio subirá;

el sol calienta el tubo;

luego el mercurio sube.

Considerable desarrollo experimentó el estudio de los silogismos analógicos o totalmente hipotéticos. Así, hemos clasificado los silogismos en: categóricos, modales e hipotéticos. Con todo, no es la única clasificación posible. El propio Aristóteles se refirió al silogismo desde el punto de vista del valor de las premisas, un punto de vista que podemos calificar de científico-metodológico.

Los silogismos pueden dividirse al respecto en demostrativos o apodícticos, dialécticos y sofísticos o erísticos. Los silogismos demostrativos son necesarios; los dialécticos, probables; los sofísticos, falsos.

Algunos escolásticos han ampliado esta clasificación hablando de silogismos demostrativos o necesarios, probables o contingentes, erróneos o imposibles y sofísticos o falsos e incorrectos, aunque aparentemente verdaderos y correctos. A su vez, otros escolásticos han propuesto una división (no ya simplemente metodológica, sino formal) del silogismo en categórico e hipotético.

Los silogismos categóricos son silogismos puros y simples. Los silogismos hipotéticos son aquellos en los cuales la premisa mayor es una proposición hipotética y la menor afirma o niega parte de la mayor. Los silogismos hipotéticos pueden a su vez subdividirse en condicionales, disyuntivos y conjuntivos, según que la premisa mayor sea un condicional, una disyunción o una conjunción. Todos estos silogismos son considerados como completos. A ellos se agregan los silogismos incompletos, en los cuales una de las premisas no es explícitamente formulada, y los silogismos compuestos (compuestos de varios silogismos).

Algunos de los importantes sistemas lógicos que podemos mencionar son:

1) La lógica relacional es la teoría lógica de las relaciones, es decir, de los predicativos de varios miembros, por ejemplo: "a la izquierda de", "padre de", "mayor que".

2) La lógica modal investiga las modalidades de oraciones, es decir, considera las oraciones bajo el aspecto de si su verdad o falsedad son necesarias, posibles, imposibles o causales.

3) La lógica temporal estudia la índole del tiempo en las oraciones.

4) La deóntica (lógica de las normas) investiga las estructuras lógicas de las oraciones normativas (mandatos, prohibiciones) y las condiciones formales de la conclusión en el argumentar ético. La logística ha realizado grandes avances en el estudio de la silogística logrando nuevas conclusiones, como aquella en la que de dos conclusiones negativas perfectamente puede concluirse algo. Los modos del silogismo se formalizan hoy preferentemente de un modo predicacional o lógico-clasista.

Representando la cantidad y la calidad de las proposiciones A, E, I, O, y combinándolas de tres en tres, se halla que pueden formarse 64 combinaciones; pero sólo resultan 19 legítimas.

2.3.6. SILOGISMOS HIPOTÉTICOS

Se ha discutido mucho la cuestión de las influencias estoicas sobre el De syllogismo hypothetico, y ciertos ejemplos proceden sin duda de los estoicos: "si es de día, hay luz". Sin embargo, "su vocabulario (de Boecio) es predominantemente aristotélico, afirma R. Blanché, y sobre todo su mente se halla equipada de forma manifiesta con una conceptualización aristotélica". Boecio utiliza las letras para representar las variables. También en esto sigue a Aristóteles y no a los estoicos, que utilizaban en cambio números ordinales. Por ejemplo: Si est A, est B; atqui est A; est igitur B.

Para Boecio las proposicionales hipotéticas son más generales que las categorías: es posible expresar una proposición categórica a través de una proposición hipotética, pero no es posible llevar a cabo la operación inversa. Además Boecio distingue entre dos tipos de proposiciones hipotéticas: El primer tipo se da cuando el consecuente está vinculado al antecedente de una manera accidental; así en el ejemplo: "si el fuego es cálido, el cielo es redondo", no pretendemos afirmar que el cielo es redondo porque el fuego sea cálido, sino sencillamente que al mismo tiempo que el fuego es cálido, el cielo es redondo.

En el segundo tipo, el consecuente es consecuencia natural del antecedente; como por ejemplo: "cum homo sit, animal est (existiendo el hombre, es animal)", tenemos una recta ac necessaria consequentia (recta y necesaria consecuencia) del antecedente. Señalemos, entre paréntesis, que un lógico contemporáneo, J.T. Clark, ha visto en la distinción de Boecio un anuncio de la diferencia que existe entre implicación material e implicación formal. Y en todo, la distinción de Boecio entre los dos tipos de proposiciones hipotéticas es importante, "porque está claro que constituye el punto de partida para las especulaciones escolásticas sobre la implicación" (J.M. Bochenski).

Pasando desde la consideración de las proposiciones hipotéticas a la de los silogismos hipotéticos, Boecio dedica espacio y atención a un inventario de sus formas. Esta es la lista de los silogismos hipotéticos de Boecio:

1. Si A es, B es; ahora bien, A es; entonces, B es.

2. Si A es, es B; ahora bien, B no es; entonces, A no es.

3. Si A es, B es; y si B es, C debe ser; pero entonces: si A es, también C debe ser.

4. Si A es, B es; y si B es, también debe ser C; pero C no es; entonces, A no es.

5. Si A es, B es; si A no es, C es; entonces, si B no es, C es.

6. Si A es, B no es; si A no es, C no es; entonces, si B es, C no es.

7. Si B es, A es; si C es, A no es; supuesto esto, si B es, es necesario que C no sea.

8. Si B es, A es; y si C no es, A no es; entonces, si B es C será.

9. Si se afirma "o A es, o B es", (entonces) en el caso de que A sea, B no será; y si A no es, B será; y si B no es, A será; y si B es, A no será.

10. La proposición que afirma "o A no es, o B no es" significa, si duda, que si A es, B no puede ser.

Boecio, por lo que respecta a la lógica, no es demasiado original: es más refinado que original. En realidad, "su importancia no se basa tanto en lo que haya aportado personalmente a la lógica (contribución sin duda escasa) como en las informaciones que nos proporciona sobre la lógica antigua y sobre el influjo que ésta ejerció en la elaboración de la lógica medieval", afirma R. Blanché.

Se llama silogismo hipotético a aquel silogismo cuya premisa mayor es un juicio hipotético, es decir, que afirma una relación bajo cierta condición. La premisa menor es categórica, es decir, que afirma que la condición se cumple, o no se cumple. Entonces, la conclusión afirma o niega la relación. Siendo tres las especies de proposiciones hipotéticas, también el silogismo hipotético es triple: evidentemente condicional, disyuntivo y conjuntivo.

1) CONDICIONAL: es el silogismo hipotético, que de la proposición condicional infiere una conclusión categórica. Doble es su figura:

1º La que por la verdad de la condición demuestra la verdad de lo condicionado, como:

Si Dios es justo, castigará al impío

Pero Dios es justo;

Luego el impío será castigado;

cuya razón de concluir es evidentemente legítima. Pues si falta el nexo entre los miembros de la condicional, verdaderamente puesta la verdad de la condición, es necesario también conste la verdad de lo condicionado (171).

2º La que por la falsedad de lo condicionado demuestra la falsedad de la condición, como:

Si la Iglesia yerra, Dios miente;

Pero Dios no miente;

Luego la Iglesia no yerra.

También esta conclusión prueba la recta en sí a cada quien; porque si es verdadero, puesta la condición, allí mismo se pone lo condicionado; pero si lo condicionado no se verifica, debe inferirse, que la condición no ha sido colocada.

En una y otra figura los modos son tomados de la cualidad de las partes. Pues una y otra parte puede ser afirmativa, una y otra puede ser negativa; también puede ser condición negante, condicionado afirmante, y viceversa. Por tal razón estos modos son cuatro. Acerca de esto debemos anotar dos cosas:

1º En la primera figura la cualidad de las partes siempre se conserva, ya en la menor ya en la conclusión, por ejemplo:

Si la materia no es productiva, no tiene movimiento por sí;

Pero la materia no es productiva;

Luego la materia no tiene movimiento por sí.

En cambio en la segunda figura la cualidad de las partes siempre se muda, por ejemplo:

Si no duermes, estás despierto;

Es así que no estás despierto;

Luego duermes.

2º Cualquiera que sea la cualidad de las partes, la argumentación siempre es afirmativa en la primera figura; pues la verdad de lo condicionado siempre se afirma en la conclusión; en la segunda figura ciertamente es negativa siempre; porque la verdad de la condición se niega en la conclusión.

Así como en el silogismo condicional hay dos figuras legítimas, así también hay falaces y sofísticas.

1ra. Cuando la verdad de la condición se infiere de la verdad de lo condicionado, como:

Si Pompeyo mató a César, César está muerto;

Pero César está muerto;

Luego Pompeyo mató a César.

2da. Cuando la falsedad de lo condicionado se infiere de la falsedad de la condición, como:

Si César habla, está vivo;

Es así que no habla;

Luego no está vivo.

La razón por qué una y otra razón de concluir sea falaz, es una: porque evidentemente pueden darse otras condiciones, puestas las cuales, se verificará el mismo condicionado.

*Así pues, cuando la condición que se enuncia es la única bajo la cual el condicionado puede verificarse, conviene usar esta figura en una y otra; para que hable muy ciertamente, aunque en este caso no nos separamos de las figuras legítimas, por lo cual parezca que aquello se hace en especie. En efecto cuando la condición es única, la proposición condicional es además exclusiva, y equivale a estas dos:

1ra. Si es A, es B;

2da. Si no es A, no es B.

Por lo cual cuando así se arguye:

Es B;

Luego es A,

o

No es A;

Luego no es B,

estas argumentaciones no son de la 1ra. proposición según las figuras legítimas, sino son según las legítimas de la 2da. proposición (261).

Ahora quedan tres aspectos a tener en cuenta:

1º A veces se dan los silogismos, en los cuales existen todas las proposiciones condicionales. Por ejemplo:

Si los brutos huyen del dolor, sienten dolor;

Pero si sienten dolor, no son pura materia;

Luego si los brutos huyen del dolor, no son pura materia

De este modo las argumentaciones, que parecen muy hipotéticas, en verdad son categóricas o simples, y generalmente se reducen a esta fórmula:

Primero es la condición de lo segundo; y luego es la condición del tercero;

Luego primero es la condición del tercero.

la que concluye de este principio supuesto: la condición de la condición es condición de lo condicionado.

2º Alguna vez la conclusión es la misma del silogismo condicional; como en este:

La pura materia no tiene sentido;

Luego si los brutos tienen sentido, no son pura materia.

En el cual, como se ve, todos son elementos del silogismo simple, a no ser que la otra de las premisas se coloque en la conclusión en el lugar de la condición; ,lo que se hace para que el adversario prescindiendo de la verdad de las proposiciones, reconozca fácilmente la rectitud de la consecuencia.

3º A veces las condicionales compuestas son tomadas para argumentar; como si se dijera:

Si Dios existe, siendo improductivo, es independiente;

Pero Dios existe;

Luego siendo improductivo, es independiente.

Aquellas condicionales compuestas pueden llamarse condicionales causales, porque lo que se añade a la condicional, contiene la razón por la cual se prueba la consecuencia.

2) DISYUNTIVO: Es el silogismo hipotético, que en el antecedente tiene la proposición disyuntiva (172).

Doble es su figura, cuando la disyuntiva es propia, y tiene dos partes:

1ra. La que niega una parte en la menor, para que afirme la otra en la conclusión: Por ejemplo:

O Cristo se engaña, o el mundo yerra;

Pero Cristo no se engaña;

Luego el mundo yerra.

2da. La que afirma una parte en la menor, para que niegue la otra en la conclusión. Por ejemplo:

O la tierra se mueve o el sol se mueve;

Pero la tierra se mueve;

Luego el sol no se mueve.

Que una y otra razón de esta argumentación sea recta, es manifiesto enteramente por la naturaleza de la proposición disyuntiva, cuyas partes ni pueden ser simultáneamente verdaderas, ni simultáneamente falsas (172). Pero si las partes disyuntivas no sean en este modo comparadas entre sí, la disyuntiva será falsa, y ha de ser negada.

Pero si la disyuntiva sea impropia (172,2º), solamente el primer modo de argumentar tendrá fuerza. Pues si por lo menos conviene una parte sea verdadera, verdaderamente negada una, es necesario que la otra se afirme. Ciertamente la deducción opuesta no podrás hacerse.

Ya la primera ya la segunda figura tiene tres modos. Pues o una y otra parte de la disyuntiva es afirmativa, o una y otra negativa, o una afirmativa y la otra negativa.

En verdad cualquiera sea la cualidad de las partes basta tomar nota para evitar los errores:

1º Que en la primera figura la cualidad se modifica de su parte, que es tomada en la menor, que se guarda aquella, que se deduce en la conclusión. Pero que por el contrario en la segunda se conserva la cualidad en la menor, se modifica en la conclusión.

2º Que la argumentación en la primera figura es siempre afirmativa; pues en ésta se afirma la verdad de aquella parte que se deduce; ciertamente en la segunda figura siempre es negativa.

Aquí se entenderá de dónde nazca la falacia de esta argumentación.

O es docto o no es docto;

Pero es docto;

Luego no es docto.

Pues cuando se a firme en la menor el primer miembro de la disyuntiva, ha de ser negado el otro en la conclusión, cambiada su cualidad de negativa en afirmativa: Luego no es docto; ciertamente: luego es docto.

Si muchos miembros de la disyunción fueran más que dos, las figuras de esta argumentación serán tres: dos afirmantes y la tercera negante.

1ra. Niega un miembro, para que afirme los demás disyuntivamente en la conclusión, por ejemplo:

La cantidad A o es igual B, o mayor que aquella o menor;

Pero no es igual;

Luego o es mayor o menor.

2da. Negados copulativamente todos excepto uno, afirma esto en la conclusión; por ejemplo, de la misma disyuntiva colocada antes puede arguirse así:

A no es ni mayor, ni menor a B;

Luego es igual a aquella.

3ra. Afirmado uno, concluye copulativamente negando los demás, así:

A es igual a B;

Luego ni es mayor que aquella, ni menor.

Y todas estas son igualmente bastante manifiestas por la naturaleza de la proposición disyuntiva.

3) CONJUNTIVO: Es el silogismo hipotético, en cuyo antecedente se coloca la proposición conjuntiva. El silogismo conjuntivo es el que demuestra por la proposición conjuntiva.

Sólo una es figura de este silogismo, evidentemente la que afirma un miembro, para que concluya negando el otro. Ciertamente los modos son tres, como en el silogismo disyuntivo. Por ejemplo:

Cayo no podía estar en Roma y Nápoles en tal día;

Pero en tal día estaba en Roma;

Luego no estaba en Nápoles.

Esta argumentación nace de la misma naturaleza de la proposición conjuntiva. Pues en ella establecemos, que las dos no pueden afirmarse simultáneamente como verdaderas; luego afirmado uno como verdadero, queda, que se niegue el otro como falso. Con todo no podemos, así como en el silogismo disyuntivo, de la falsedad de una concluir la verdad de la otra. Porque como establecimos en la proposición conjuntiva, que dos no pueden ser simultáneamente verdaderas, sin embargo no establecimos por igual, que simultáneamente puedan ser falsas (173). En verdad cada uno ve, que esta argumentación sería inepta por la conjuntiva dada:

Cayo no estaba en Roma en tal día;

Luego estaba en Nápoles.

Pues podría, si no estuviera en Roma, estar en otros infinitos lugares.

Con todo cuando los miembros que se enumeran en la conjuntiva, son todos aquellos que tienen lugar en aquella cosa, de tal manera que la proposición conjuntiva pueda convertirse en disyuntiva con la verdadera; entonces, como está claro, también según esta otra figura conviene concluir, como en el silogismo disyuntivo; no ciertamente por la índole de la enunciación conjuntiva, si no por la naturaleza de la disyuntiva, a la cual aquella equivale. Sea por ejemplo esta proposición:

La tierra no puede simultáneamente moverse y estar quieta.

Esta puede convertirse con verdad en disyuntiva:

La tierra o se mueve o está quieta.

Por eso se podrá concluir:

1º La Tierra se mueve;

Luego no está quieta;

2º La Tierra no está quieta;

Luego se mueve.

2.3.7. DIAGRAMAS DE VENN

Para determinar si un silogismo es o no válido mediante el método de los Diagramas de Venn, es necesario representar las premisas en un diagrama. Y sabiendo que todo silogismo consta de tres términos y tres proposiciones, y que a su vez cada término expresa un conjunto, representamos el término Medio, el Sujeto y el Predicado mediante tres círculos entrelazados e identificados por S, P y M. Para una mejor comprensión numeramos los tres círculos y las áreas como se observa en el siguiente gráfico; entonces, el área 1 representa el conjunto de los S que no son ni P ni M, es decir, S`P`M ; en el área 4 el conjunto de los S que son P pero no son M, esto es, S P`M; en el área 7, el conjunto de los S que son P y M, es decir S P M; y en forma análoga en las restantes áreas.

2

4

S P

1 7 5

6

3

M

En consecuencia, tenemos el siguiente significado de las diversas áreas.

2

_

4 S P`M P

S 1 S P`M

S`P `M S P M 5

7 `S P M

_

S P M

6

`S`P M

`S`P`M 3 M

Es posible la interpretación de este diagrama en función de las diferentes clases determinadas por la clase de los campesinos (S), la clase de los artistas (P) y la clase de los peruanos (M), en el siguiente ejemplo:

Los peruanos son artistas

Los campesinos son peruanos

Los campesinos son artistas

Así, podemos interpretar este diagrama en función de las diferentes clases de todos los campesinos (S), la clase de todos los artistas (P) y la clase de todos los peruanos (M):

_ _

1. S`P`M es el producto de la primera y el complemento de las otras dos: la clase de todos los campesinos que no son artistas ni peruanos.

_ _

2.`S P`M es el producto de la segunda clase y los complementos de las otras dos: la clase de todos los artistas que no son campesinos ni peruanos.

_ _

3.`S`P M es el producto de la tercera clase y los complementos de las dos primeras: la clase de todos los peruanos que no son campesinos ni artistas.

_

4. S P`M es el producto de las dos primeras y el complemento de la tercera, o sea la clase de todos los artistas campesinos que no son peruanos.

_

5. `S P M es el producto de las clases segunda y tercera con el complemento de la primera: la clase de todos los peruanos artistas que no son campesinos .

_

6. S`P M es el producto de la primera, la tercera y el complemento de la segunda: la clase de todos los peruanos campesinos que no son artistas.

7. S P M es el producto de estas tres clases y es la clase de todos los peruanos artistas campesinos.

_ _ _

8.`S`P`M es el producto de los complementos de las tres clases originales: la clase de todas las cosas que no son campesinos, ni artistas, ni peruanos.

El silogismo es válido si y solamente si las dos premisas implican la conclusión, o sea, si afirman conjuntamente lo que afirma la conclusión. Por tanto, basta diagramar las premisas de un razonamiento válido para que quede diagramada también su conclusión, sin que haya necesidad de hacer nuevas marcas en los círculos. Así por ejemplo:

Todos los empleados son estudiantes Todo M es P

Todos los profesores son empleados Todo S es M

Luego todos los profesores son estudiantes. Todo S es P

Por lo tanto, diagramar la conclusión Todo S es P equivale a sombrear la parte`S`P M, S`P`M, S P`M y S`P M.

2

xxxxxxxxxx 4 xxxxx `S P`M P

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

S xxxx 1 xxxxxxxx S P`M xxxx

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

xxxxxx S`P `M xxxx S P M 5

xxxxxxxxxxxxxxxxxxx 7 `S P M

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx xxxxxx

xxxxxxxxxxxx S`P M xxxxxxxxxxxxxx 3 xxxx

xxxxxxxxxxx 6 xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

xxxxxxxxxxxxxxxx `S`P M xxxxxxxxxx

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

`S`P`M xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

xxxxxxxxxxxx M

Aplicando el diagrama de Venn a un silogismo no válido, como por ejemplo:

Todos los leones son mamíferos; Todo P es M

Todos los bueyes son mamíferos Todo S es M

Luego todos los bueyes leones; Todo S es P

sombramos S`M`P, S P`M, `S P`M; pero la conclusión no queda diagramada, porque la parte S`P M no se podría sombrear, pues para diagramar la conclusión debería sombrearse tanto S`M`P como S`P M. Un razonamiento cuyas premisas no implican su conclusión no es válido y, por tanto, nuestro diagrama muestra que el silogismo no es válido.

xxxxxxx 2 xxxxxxx

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

xxxxxxxxxxxx 4 xxxxxxxx`S P`M xxxxxxx P

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

S xxxxxxxx 1 xxxxxxxxx S P`M xxxxxxxxxxxxxxxxx

xxxxxxxxxxxxxxxxxxx xxxxxxxxx

xxxxx S`P `M xxx S P M 5 xxx

xxxxxxxxxxxxxx 7 `S P M

xxxxxxxxxxxx

xxxxxxxxx S`P M

xxxxxxx 6

xxxx `S`P M

S`P`M 3

M


3. FORMAS DE RAZONAMIENTO

El hombre inteligente no es el que tiene muchas ideas, sino el que sabe sacar provecho de las pocas que tiene. Anónimo.

Competencia: Reconoce, procesa y justifica los razonamientos lógicos y analógicos diferenciándolos de otras formas de razonamiento.

Un razonamiento deductivo puede ser válido o inválido; es válido si es imposible que sus premisas sean ciertas sin que también sea cierta su conclusión; de lo contrario, será inválido. La teoría de la deducción trata de explicar la relación entre las premisas y la conclusión de un razonamiento válido y de establecer técnicas para juzgar los razonamientos deductivos, esto es, para discriminar entre las deducciones válidas y las que no lo son.

La lógica de proposicional toma sus proposiciones, que intervienen en un discurso, como un todo analizado en sus partes o componentes. Le interesa sólo el estudio de las conexiones lógicas de unas proposiciones con otras en orden a obtener conclusiones en forma correcta.

La lógica de los términos analiza las diversas partes o componentes de las proposiciones en orden a obtener conclusiones correctas. Son las partes de las proposiciones: el sujeto, el predicado y otros complementos.

De igual manera a como un osteólogo estudia, no solamente las articulaciones de unos huesos con otros, sino también la estructura interna de los mismos, así también el lógico realiza este doble estudio en el cuerpo del lenguaje desarrollando las dos partes de la lógica, llamadas lógica de proposiciones y lógica de términos. En resumen, la lógica se ocupa del pensamiento, subrrayándose correcto.

PENSAMIENTO

Facultad-Función Producto

Expresado Inexpresado

Lenguaje Lenguaje

escrito oral

Cualquier procedimiento de inferencia o de prueba, y por tanto, cualquier argumento, conclusión, inferencia, deducción, inducción, analogía, es un razonamiento. En consecuencia, el razonamiento es la sucesión lógica de juicios que desemboca en una conclusión. Se distinguen diferentes tipos de razonamiento, de acuerdo con su forma y su grado de rigor:

1) El deductivo: que consiste en derivar un caso particular de un principio general; tal razonamiento, puramente lógico, es riguroso, pero para algunos estéril;

2) El inductivo: que consiste en extraer de algunos casos, rigurosa y metódicamente examinados, una ley general; es un razonamiento muy creativo, pero a veces no muy estricto. Este razonamiento es propio de las ciencias naturales y en algunos casos de las socio-humanas.

3) El razonamiento matemático: síntesis de los dos precedentes, que al mismo tiempo es riguroso y fecundo. Edmond-Léonce Goblot (1858-1935) llamó al razonamiento matemático, una "inducción rigurosa" y "una deducción constructiva"; por ejemplo, 2 + 2 = 4; en pura lógica: 2 + 2 = 2 + 2; la producción del número 4 es una síntesis constructiva.

3.1. RAZONAMIENTO LÓGICO

En este apartado se pretende especificar con mayor precisión el significado del término "válido", teniendo en cuenta lo expuesto en el ítem 2.3.3. Por lo que al considerar el siguiente razonamiento:

Si Mariátegui escribió las obras atribuidas a Marx, entonces Mariátegui era un gran escritor.

Mariátegui era un gran escritor.

Luego, Mariátegui escribió las obras atribuidas a Marx.

En tal razonamiento podemos estar de acuerdo con las premisas, pero no con la conclusión, pues el razonamiento no es válido. Se demuestra que no es válido mediante el método de la analogía lógica. Así se puede replicar: "lo mismo podría decir Ud. que:

Si Castilla fue asesinado, entonces Castilla está muerto.

Castilla está muerto.

Luego, Castilla fue asesinado,

y es evidente que esto no puede Ud. sostener seriamente"; pues en este caso se sabe que las premisas son verdaderas y que la conclusión es falsa; consecuentemente, este razonamiento no es válido. La técnica de refutación por analogía lógica indica el camino hacia un método general excelente para determinar si su razonamiento es o no válido. Para probar que un razonamiento no es válido basta formular otro razonamiento que tenga:

1) la misma forma que el primero;

2) premisas ciertas y una conclusión falsa.

Este método se sustenta en que la validez o la invalidez son características puramente formales de los razonamientos, y ello equivale a decir que dos razonamientos que tienen la misma forma, o bien ambos son válidos, o bien inválidos, sin poner en consideración los diferentes contenidos a los que se puedan referir.

Al simbolizar los enunciados "Mariátegui escribió las obras atribuidas a Marx", "Mariátegui era un gran escritor", "Castilla fue asesinado" y "Castilla está muerto" con las letras M, C, A, D, respectivamente, podemos formular los razonamientos siguientes:

M É C A É D

C y D

¾¾¾ ¾¾¾

D M D A

El análisis de las formas de los razonamientos, nos exige contar con un método para simbolizar las formas mismas. Y para activar dicho método se introduce la noción de variable, que la simbolizamos con el empleo de letras minúsculas, representando cada letra a un enunciado compuesto o simple.

La forma de razonamiento se la define como una secuencia de símbolos, que contiene variables de enunciados, pero no enunciados, de tal manera que cuando se reemplazan las variables de enunciados por enunciados, el resultado es un razonamiento. Así la expresión:

p É q

q

¾¾¾

D p

viene a ser una forma de razonamiento, y si se reemplazan las variables de enunciado p y q por los enunciados M y G, respectivamente, el resultado es el primer razonamiento citado anteriormente. Si las variables p y q se reemplazan por los enunciados A y D, el resultado es el segundo razonamiento.

Todo razonamiento que resulta de la sustitución de variables por enunciados, en una forma de razonamiento, es llamado un ejemplo de sustitución de esta forma. La forma de un razonamiento dado es la forma de la cual resulta el razonamiento al sustituir cada variable de enunciado distinta por un enunciado simple diferente. Así, la forma de razonamiento anterior es la forma de los razonamientos precedentes; y son ejemplos de sustitución de la siguiente forma de razonamiento:

p

q

¾¾¾

D r

de la cual resultan mediante el remplazo de las variables de enunciado p, q, y r por los enunciados M É G, G y M, respectivamente, y C É D, D y C, respectivamente. Pero ésta no es la forma de ninguno de los dos razonamientos, pues las sustituciones para obtenerlos incluyen el remplazo de una variable por un enunciado compuesto. Para todo razonamiento hay una única forma que sea la forma del mismo.

Ahora podemos precisar la técnica de la refutación por analogía lógica. Si la forma de un razonamiento tiene algún ejemplo de sustitución cuyas premisas sean ciertas y cuya conclusión sea falsa, entonces el razonamiento en cuestión no es válido.

También podemos precisar la expresión de inválido, manifestando que una forma de razonamiento es inválida si, y solamente si, tiene un ejemplo de sustitución con premisas ciertas y conclusión falsa. La refutación por analogía lógica se basa en el hecho de que todo razonamiento cuya forma es inválida, no es un razonamiento válido. Entonces, toda forma de razonamiento que no sea inválida debe ser válida. Una forma de razonamiento es válida si, y sólo si, no tiene ningún ejemplo de sustitución con premisas ciertas y conclusión falsa.

Si una forma de razonamiento contiene dos variables de enunciados diferentes, p y q, todos sus ejemplos de sustitución son el resultado de sustituir p y q por enunciados ciertos, o bien un enunciado cierto en lugar de p y otro falso en lugar de q, o bien uno falso en lugar de p y otro cierto en lugar de q, o bien ambos falsos para p y q. Para determinar si es o no válida la forma de razonamiento p É q, q D p, construimos la siguiente tabla de verdad:

p q p É q

1 1 1

0 1 1

1 0 0

0 0 1

Cada fila representa a toda una clase de ejemplos de sustitución. Las dos columnas iniciales sirven de guía y los números representan los valores de certeza de los enunciados que sustituyen a las variables p y q en la forma de razonamiento. Se llena la tercera tomando como referencia las columnas iniciales y la definición de la herradura. El encabezamiento de la tercera columna es la primera "premisa" de la forma de razonamiento, el de la segunda columna es la segunda "premisa" y el de la tercera es la "conclusión".

La validez de la forma del silogismo disyuntivo p v q, ~p D q, la mostramos construyendo la siguiente tabla de certeza:

p q p v q Øp

1 1 1 0

0 1 1 1

1 0 1 0

0 0 0 1

Debajo de las columnas iniciales o de guía, se ha escrito todos los posibles valores de verdad diferentes de los enunciados que pueden sustituir a las variables p y q. Se llena la tercera columna con referencia a las dos primeras, y la cuarta con referencia solo a la primera. Así, la segunda fila es la única en la cual aparecen "unos" debajo de ambas premisas (columnas tercera y cuarta) y de la conclusión (segunda columna). Por tanto, la tabla nos muestra que esta forma de razonamiento no tiene ningún ejemplo de sustitución con premisas ciertas y conclusión falsa, lo cual demuestra la validez de la misma.

En el siguiente ejemplo, el razonamiento ilustra el tipo más simple de razonamiento intuitivamente válido en el que figura un enunciado hipotético:

Si el segundo arequipeño dijo la verdad, entonces solamente uno de los arequipeños es político.

El segundo arequipeño dijo la verdad.

Luego, solamente uno de los arequipeños es político.

Esta forma de razonamiento, conocida como modus ponendo ponens, es p É q, p D q y se prueba que es válido con la siguiente tabla:

p q p É q

1 1 1

0 1 1

1 0 0

0 0 1

Las dos premisas están representadas por la tercera y primera columna, y la conclusión por la segunda. Sólo la primera fila representa los ejemplos de sustitución en las que ambas premisas son ciertas y el "uno" de la segunda columna muestra que en estos razonamientos la conclusión es también cierta. Esta tabla muestra la validez de todo razonamiento de la forma modus ponens.

Otro tipo común de razonamiento intuitivamente válido que contiene exclusivamente enunciados hipotéticos y que se llama Silogismo hipotético, es:

Si el primer arequipeño es político, entonces miente.

Si miente, entonces niega que es un político.

Luego, si el primer arequipeño es un político, entonces niega ser un político.

Su forma es p É q, q É r D p É r. Y al contener tres variables de enunciado distintas, la tabla de verdad debe tener tres columnas iniciales o de guía, lo cual requiere ocho filas para consignar todo los ejemplos de sustitución posibles. Además de las tres columnas iniciales, se requiere otras tres columnas, dos para las premisas y una tercera para la conclusión. Así tenemos:

p q r p É q q É r p É r

1 1 1 1 1 1

0 1 1 1 1 1

1 0 1 0 1 1

0 0 1 1 1 1

1 1 0 1 0 0

0 1 0 1 0 1

1 0 0 0 1 0

0 0 0 1 1 1

En esta construcción, se llena la cuarta columna tomando como referencia la primera y la segunda, la quinta tomando como referencia la segunda y la tercera, y la sexta tomando como referencia la primera y la tercera. Las premisas son ciertas sólo en las filas primera, segunda, cuarta y octava, y en todas estas la conclusión es cierta.

Si se consideran formas de razonamiento más completadas, se necesitan tablas de verdad mayores para someterlas a un test de validez, pues para cada variable de enunciado diferente que aparezca en la forma de razonamiento, es necesario introducir una columna inicial o de guía separada.

3.2. RAZONAMIENTO SILOGÍSTICO DEDUCTIVO

Aristóteles afirmó: "El silogismo es un razonamiento en el cual, puestas algunas cosas, otra las sigue necesariamente por lo mismo que aquellas son". Diciendo por 'lo mismo que aquellas son', quiso decir que de ellas se deduce algo y, por otra parte, al decir 'de ellas se deduce algo', quiso decir que no es necesario agregar nada exterior para que la deducción siga necesariamente. El silogismo no es otra cosa que la deducción de una proposición a partir de otra.

El razonamiento silogístico es el aspecto más importante en la lógica. Su validez o invalidez depende exclusivamente de su forma y es completamente independiente de su contenido específico o del tema al que se refiere. Así, en el silogismo:

Todo M es P

Todo S es M

Todo S es P

es un razonamiento plenamente válido, cualquiera fuere el tema del que trata; esto es, cualesquiera que fueren los términos que representen a cada una de las letras en la forma establecida, el razonamiento será válido. Así, por ejemplo:

Todos los peruanos son hombres

Todos los arequipeños son peruanos

Por tanto, todos los arequipeños son hombres.

Un silogismo categórico válido es un razonamiento formalmente válido, esto es, válido en su forma, exclusivamente. Lo cual significa que si un cierto silogismo es válido, cualquier otro silogismo de la misma forma será también válido. Y si un silogismo carece de validez, cualquier otro silogismo de la misma forma carecerá de validez. La mejor forma de exponer el carácter falaz de un silogismo sería construir otro razonamiento que tenga exactamente la misma forma, pero cuya falta de validez aparezca de modo inmediato; así por ejemplo:

Todos los ratones son muy veloces

Algunos perros son muy veloces

Por tanto, algunos perros son ratones.

Este razonamiento no se puede defender seriamente, porque no se trata de una cuestión relativa a los hechos. Además, sabemos que las premisas son verdaderas, pero la conclusión es falsa; consecuentemente, el razonamiento no es válido.

Si bien el poder elabora una analogía lógica con premisas verdaderas y conclusión falsa demuestra que la forma no es válida, el no poder lograrlo no demuestra que la forma sea válida, pues ello puede dejar solamente las limitaciones de nuestro pensamiento. Puede darse una analogía que invalide un razonamiento aun cuando no seamos capaces de pensarla. Se requiere u método más efectivo para establecer la validez o invalidez formal de los silogismos categóricos.

3.3. RAZONAMIENTO ANALÓGICO

El término analogía procede del griego analogon, que significa "según proporción". En términos generales, es la correlación entre los términos de dos o varios sistemas u órdenes, es decir, la existencia de una relación entre cada uno de los términos de otro. La analogía equivale, entonces, a la proporción. El razonamiento analógico puede definirse así: La argumentación, a través de la cual, de una proposición descubierta por nosotros, inferimos otra proposición no descubierta. Por lo cual, es claro que el argumento de la analogía meritoriamente se llame inducción imperfecta, dado que la inducción procede de las partes hacia todo el género; y la analogía procede de la parte hacia la parte, la que de cualquier modo se contiene bajo el mismo género.

Se ha hablado también de analogía como semejanza de una cosa con otra, de la similitud de unos caracteres o funciones con otros. En este caso, la analogía consiste en la expresión de una correspondencia, semejanza o correlación. Con este término se expresa ante todo la analogía del conocimiento, el cual concibe un ente por su relación con otro distinto. El ser de un ente es, por consiguiente, inferido o al menos aclarado, comparándolo con otro diferente, ejemplo, el pensamiento me vino como un rayo.

La analogía supone que el ser con el cual ha de realizar la comparación (por lo menos desde el punto de vista de la misma) es conocido, y que entre ambos hay a la vez coincidencia y diversidad. Sin coincidencia desaparece toda posibilidad de comparación; sin diversidad, la comparación da como resultado una mera repetición de lo mismo sin nueva aclaración.

De ahí que el conocimiento analógico tenga sus raíces en la analogía del ente, gracias a la cual dos o más entes coinciden y al mismo tiempo se distinguen en su ser. Hay razonamientos que no aspiran a demostrar la verdad de sus conclusiones como derivación necesaria de sus premisas, sino que sólo afirman su probabilidad, o sea que probablemente son verdaderas. Estos razonamientos generalmente reciben el nombre de inductivos y son realmente distintos de aquellos de la variedad deductiva, pues son razonamientos por analogía.

Sobre el particular, es conocido el razonamiento analógico que formula Neustadt Wiener cuando afirma: "La primera revolución industrial, la revolución de los sombríos talleres satánicos, significó la desvalorización del brazo humano por la competencia de las máquinas. No hay ningún salario con el cual pueda vivir un obrero de pico y pala en los Estados Unidos que sea bastante bajo como para competir con el trabajo de una excavadora mecánica.

De manera similar, la moderna civilización industrial (computadoras electrónicas de alta velocidad, llamadas máquinas pensantes) está destinada a desvalorizar el cerebro humano, al menos en sus decisiones más simples y rutinarias. Claro está que, así como el carpintero, el mecánico y la modista hábiles han sobrevivido, en cierta medida, a la primera revolución industrial, del mismo modo el científico y el administrador hábiles pueden sobrevivir a la segunda". (tomado de Cybernetics)

Igual razonamiento analógico encontramos en el filósofo escocés Thomas Reid, cuando en su Essays on the Intellectual Powers of Man afirma:

"Podemos observar una gran similitud entre la Tierra que habitamos y los otros planetas, Saturno, Júpiter, Marte, Venus y Mercurio. Todos ellos giran alrededor del Sol, al igual que la tierra, aunque a distancias y en períodos diferentes. Todos ellos toman su luz del Sol, lo mismo que la Tierra. Se sabe que varios de ellos giran alrededor de sus ejes, como la Tierra, y debido a esto deben de presentar una sucesión de días y noches. Algunos de ellos tienen lunas que les dan luz en ausencia del Sol, como lo hace nuestra Luna para nosotros. En sus movimientos, todos ellos están sometidos a la misma ley de gravitación, como ocurre con la Tierra. Tomando como base todas estas semejanzas no es disparatado pensar que, al igual que la Tierra, esos planetas pueden estar habitados por seres vivientes de diversos órdenes. Esta conclusión derivada por analogía cuenta con cierta probabilidad a su favor".

No podemos olvidar que la analogía constituye el fundamento de la mayoría de nuestros razonamientos ordinarios en los que, a partir de experiencias pasadas, tratamos de discernir lo que puede reservarnos el futuro. Es cierto que ninguno de estos razonamientos es seguro, o demostrativamente válido. Ninguna de sus conclusiones derivan por necesidad lógica de sus premisas.

Lógicamente, es posibles que lo ocurrido a los trabajadores manuales no ocurra a los trabajadores intelectuales, que la Tierra sea el único planeta habitado, que los nuevos zapatos no den resultado y que el último libro del autor preferido no sea lo mejor. Es posible lógicamente que un fuego pueda quemar y otro no. Por tanto, ningún razonamiento por analogía pretende ser matemáticamente seguro. Los razonamientos analógicos no pueden clasificarse como válidos e inválidos. Pues lo que se espera de ellos es una cierta probabilidad.

Trazar una analogía entre dos o más entidades es indicar uno o más aspectos de ella en los que son similares. Esto explica qué es una analogía, pero subsiste el problema de caracterizar el razonamiento por analogía. Si tomamos como ejemplo el razonamiento de que mi nuevo par de zapatos me dará buen resultado porque mis zapatos viejos, comprados de la misma tienda, me dieron buen resultado, y considerando similares los dos pares de zapatos, observamos tres puntos de analogía implicados y los aspectos en los cuales se asemejan son:

1) que son zapatos,

2) que han sido comprados en la misma tienda,

3) que dan buen resultado.

Es cierto que los tres puntos de analogía no desempeñan idéntico papel en el razonamiento. Los dos primeros aparecen en las premisas, mientras que el tercero es afirmado en la conclusión. Por tanto, el razonamiento puede describirse como un razonamiento en el que las premisas afirman la similaridad de dos cosas en dos aspectos y la conclusión afirma que son también similares en un tercer aspecto.

No todos los razonamientos analógicos se refieren exactamente a dos cosas, o exactamente a tres aspectos diferentes. Es el caso del razonamiento de Thomas Reid (1710-1796) que traza analogía entre seis cosas (planetas) en unos ocho aspectos. Pero dejando de lado las diferencias numéricas, todos los razonamientos analógicos tienen la misma estructura o esquema común.

Los razonamientos analógicos pueden ser estimados en base a la mayor o menor probabilidad con que establecen sus conclusiones. Por ello señalamos algunos criterios que se aplican a esta clase de razonamientos:

1) El número de entidades entre las cuales se afirman las analogías es importante para la apreciación de un razonamiento analógico. Es algo que nace del sentido común. Así, si yo sugiero a un tercero para que no envíe su ropa a una determinada lavandería porque otros clientes tuvieron resultados semejantes a los que tuve, tales premisas sirven para establecer la conclusión con mayor probabilidad. Pues la probabilidad es mayor en diez casos que en uno.

2) El número de aspectos en los cuales se establecen analogías entre las cosas en cuestión es el criterio para juzgar razonamientos analógicos. En el ejemplo del par de zapatos, tenemos que el hecho de que el nuevo par comprado en el mismo negocio donde se adquirió el par antiguo que dio buenos resultados, constituye ciertamente una premisa, de la cual se desprende que el nuevo par dé probablemente buen resultado.

3) La fuerza de sus conclusiones con respecto a las premisas es el tercer criterio por el cual puede juzgarse los razonamientos analógicos. Así, si Luis tiene un automóvil que recorre 50 kilómetros por galón de gasolina, Moisés que cuenta con un automóvil del mismo modelo y marca que Luis, concluirá que tendrá también el mismo rendimiento. La probabilidad estará oscilando en base a la cercanía del rendimiento del automóvil de Luis.

4) El cuarto criterio para la estimación de los razonamientos analógicos se relaciona con el número de desemejanzas o diferencias entre los ejemplos mencionados en las premisas y el ejemplo al que se refiere la conclusión. Pues la mayor o menor velocidad aumenta o reduce la probabilidad de la conclusión.

5) El quinto criterio para juzgar los razonamientos analógicos, es que cuanto más desemejantes son los ejemplos mencionados en las premisas, tanto más fuerte es el razonamiento. Este criterio explica la importancia del primero; pues a mayor número de ejemplos mencionados, mayor será el número de desemejanzas que puedan señalarse entre ellos.

3.4. OTROS RAZONAMIENTOS

En el lenguaje ordinario y según la argumentación podemos percibir varias especies de silogismo, entre ellas: entimema, epiquerema o probanza y dilema.

3.4.1. LOS ENTIMEMAS

Entimema es el silogismo mutilado, evidentemente es un silogismo en que se calla una de las premisas, porque sin expresarla se la sobrentiende. Así el silogismo: todo metal es mineral; el plomo es metal; luego el plomo es mineral; se puede convertir en uno cualquiera de estos entimemas:

Todo metal es mineral;

luego el plomo es mineral. o

El plomo es metal;

Luego es mineral.

Su uso es frecuente, sobre todo cuando se omite aquello que se entiende por sí, y fácilmente puede ser suplido por los oyentes. Aún alguna vez, a causa de la claridad de las enunciaciones, el mismo entimema se constringe en una proposición, ciertamente en la conclusión, de paso inserta a aquella por razón, que demuestra a la misma; como en el siguiente ejemplo:

El justo Dios vengará.

Estas proposiciones se dicen entimemáticas.

La premisa que en el entimema se calla, puede ser ya la mayor, ya la menor; pero cualquiera que sea, fácilmente se desprende, si se nota que uno de los dos extremos es incluido en el antecedente del entimema. Pues si en el antecedente está el extremo mayor, la proposición suprimida será la menor; si en el antecedente está el extremo menor, la omitida será la mayor. En el ejemplo siguiente falta la mayor:

Ningún hombre ha de ser menospreciado.

Además, si se nota el lugar que ocupa el extremo en el antecedente, se conocerá también la figura, hacia la cual el entimema completo debe revocarse. Por ejemplo en este ejemplo:

Ningún avaro es feliz;

Luego algún rico no es feliz,

se calla la menor, que puede ser suplida de doble modo, o por este acuerdo:

Algún rico es avaro,

y así el silogismo se saca de la primera figura; o también:

Algún avaro es rico,

y así se tiene el silogismo de la tercera figura: Ningún avaro es feliz; algún avaro es rico; luego,algún rico no es feliz.

En lenguaje cotidiano, y aun en la ciencia, la mayoría de la inferencias se expresan entimemáticamente; pues en la mayoría de discusiones, hay una gran cantidad de proposiciones de las cuales se presumen que son de conocimiento común. Gran número de oradores se ahorran muchas molestias al no repetir proposiciones bien conocidas. Además, no es de ningún modo raro que un razonamiento sea retóricamente más poderoso y persuasivo cuando se lo enuncia entimemáticamente que cuando se lo enuncia con todo detalle.

Generalmente los entimemas han sido divididos en órdenes según qué parte del silogismo se deje implícita.

Es de primer orden, aquel en el que no se enuncia la premisa mayor del silogismo.

Es de segundo orden, aquel en el cual sólo se enuncian la premisa mayor y la conclusión.

Es de tercer orden, aquel en el que se enuncian ambas premisas, pero se deja implícita la conclusión.

Hay dos pasos necesarios para determinar si un entimema es o no válido. El primero es agregar las partes del razonamiento que faltan; el segundo es someter a un test de validez el silogismo resultante. Con todo, la determinación de la validez o invalidez de un entimema se hace por los mismos métodos que se aplican a los silogismos; pues la diferencia entre los entimemas y los silogismos categóricos es retórica más que lógica.

3.4.2. EL SORITES

El Sorites, (del griego sworeuw = amontonar) es el raciocinio compuesto de una serie de proposiciones encadenadas, de modo que el predicado de cada una pasa a ser sujeto de la siguiente, hasta que en la conclusión se une el primer sujeto con el último predicado. Tulio (s. VI a.C.) lo interpretaba como lo acumulable; o gradación, es una serie de silogismos abreviados; o también, es la serie de proposiciones conexas de tal manera, que el predicado de la primera se hace sujeto de la segunda, el atributo de la segunda se hace sujeto de la tercera, y así sucesivamente, hasta que finalmente se obtenga la conclusión, uniendo el sujeto de la primera proposición con el predicado de la última. He aquí el ejemplo:

El que no corrige sus pasiones, muchas cosas desea;

El que muchas cosas desea, necesita de muchas cosas;

El que desea muchas, vive inquieto;

El que inquieto vive, es miserable;

Luego el que no corrige sus pasiones, es miserable.

Es un silogismo encadenado, según lo interpretaba Tulio. Así, por ejemplo:

Todos los diplomáticos son personas de tacto.

Algunos funcionarios del gobierno son diplomáticos.

Luego, algunos funcionarios del gobierno son personas de tacto.

Todos los funcionarios del gobierno son hombres que participan en las cuestiones públicas.

Luego, algunos hombres que participan en las cuestiones públicas son personas de tacto.

Tal razonamiento no es un silogismo, sino una cadena de silogismos categóricos conectados por la conclusión del primero, que viene a ser la premisa del segundo, y en la cual sólo hay dos eslabones, pues hay razonamientos mucho más extensos.

El sorites lo utilizó Zenón nacido en Elea hacia el 490 a. de C. y Eubúlides de Megara (siglo IV a.C.). El primero se diriger contra la veracidad del conocimiento sensible y, en particular, del oído: si una medida de trigo hace ruido al caer, cada granito y cada parte del grano debería, al caer, hacer ruido, lo que no sucede. El argumento de Eubúlides consiste en preguntar cuántos granos de trigo se necesitan para formar un montón; ¿basta quizá con un solo grano? ¿bastan dos granos? etc. Como es imposible determinar cuándo comienza un montón, este argumento se aduce en contra de la pluralidad de las cosas.

Con todo, el sorites propiamente tal, se da cuando un razonamiento de este género es formulado entimemáticamente, en el que sólo figuran las premisas y la conclusión final. Igualmentte, el número de premisas de un sorites puede ser tres, cuatro o más. También, el sorites o gradación es una serie de silogismos abreviados. Así:

La misericordia es virtud;

la virtud es agradable a Dios;

lo que es agradable a Dios alcanza premio;

Luego la misericordia alcanzará premio.

Equivale a estos silogismos:

La misericordia es virtud;

la virtud alcanzará premio;

Luego la misericordia alcanzará premio.

Se prueba la menor:

lo que es agradable a Dios alcanzará premio;

la virtud es agradable a Dios;

luego la virtud alcanzará premio.

El ejemplo clásico de sorites es el dado por Leibniz y que lo presenta Horace William B. Joseph (1867-1943) en An Introduction to logic:

"El alma humana es algo cuya actividad propia es el pensar. Algo cuya actividad propia es el pensar es una cosa cuya actividad puede aprehenderse inmediatamente, sin ninguna representación de partes en ella. Una cosa cuya actividad puede aprehenderse inmediatamente sin ninguna representación de partes en ella es una cosa cuya actividad no contiene partes. Una cosa cuya actividad no contiene partes es una cosas cuya actividad no es movimiento. Una cosa cuya actividad no es movimiento no es un cuerpo. Lo que no es un cuerpo no está en el espacio. Lo que no está en el espacio no puede tener movimiento. Lo que no puede tener movimiento es indisoluble (pues la disolución es un movimiento de las partes). Lo que es indisoluble es incorruptible. Lo que es incorruptible es inmortal. Luego, el alma humana es inmortal".

La validez de tal sorites puede verificarse fácilmente.

3.4.3. EL DILEMA

Además de lo señalado en el item 1.3.4., debemos indicar que el dilema, del griego dilhmma = doble ingreso o premisa, es una argumentación que consta de una proposición disyuntiva, y de dos condicionales, ambas conducentes a una misma conclusión; es decir, se llama dilema a la argumentación que se deriva de la proposición disyuntiva. Pues el dilema es la argumentación compuesta, en la cual con dos cosas disyuntivamente propuestas al adversario, se muestra que de cada miembro se concluye algo contra el mismo; de donde se infiere, que esto mismo ha de ser concluido. Así, por ejemplo, es lícito argüir contra los escépticos, quienes niegan que alguna verdad pueda ser conocida por la mente humana:

O esta vuestra proposición es verdadera o falsa.

Si es verdadera, es ya falso que la verdad no pueda ser encontrada por el hombre; porque alguna verdad es encontrada por vosotros.

Si es falsa, nuevamente es falso que la verdad no pueda ser encontrada; porque la proposición que afirma esto es falsa, según reconocen ustedes.

Luego cualesquiera cosa digan, es falso que la verdad nunca pueda ser encontrada por el hombre.

En este argumento, se percibe que el dilema íntegro consta de cuatro enunciaciones, aunque no sea necesario que siempre se expresen todas:

La primera es disyuntiva.

La segunda es condicionada-causal; ésta asume la primera parte de la disyunción; y de aquella concluye contra el adversario, aduciendo la razón de la conclusión.

Así mismo la tercera sigue en cuanto a la segunda parte de la disyunción; y por lo cual la misma es condicionada-causal.

La cuarta, finalmente, aquello que de las partes hipotéticamente se concluyó, afirma universal y categóricamente.

Porque en esta argumentación la disyunción consta de dos miembros, como de muchos más, por ello, esta argumentación es llamada dilema. Pero si las disyuntivas manifestaran más de dos miembros, la argumentación se llamaría trilema, cuatrilema, etc., y las proposiciones condicionadas causales serán otros tantos miembros de la disyuntiva.

En forma semejante, en el siguiente ejemplo:

el mundo se convirtió al cristianismo con milagros o sin milagros; si con milagros, el cristianismo tiene milagros en su favor, y por tanto es verdadero; si sin milagros, el cristianismo hizo un gran milagro, convirtiendo el mundo sin milagros; luego también es verdadero.

El dilema es una herencia de viejos tiempos, particularmente cuando la lógica y la retórica estaban estrechamente vinculadas. Si bien desde la perspectiva de la lógica el dilema no presenta mucho interés e importancia, en la discusión, es una arma devastadora. Pues, en un debate se utiliza el dilema para presentar al adversario varias posiciones entre las cuales debe elegir y luego demostrar que, sea cual fuere su elección, está obligado a llegar a una conclusión que es desagradable para él.

Es clásico el siguiente razonamiento:

Si el arancel propuesto produce escasez, será perjudicial; y si no produce escasez será inútil. Ahora bien, producirá escasez o no la producirá. Por tanto, el arancel propuesto será, o bien perjudicial, o bien inútil.

En tal razonamiento que arrincona y aniquila, la segunda premisa, la que ofrece alternativas, recibe el nombre de "disyunción". La primera premisa que afirma que ambas alternativas tendrán consecuencias ciertamente indeseables, es llamada "conjunción". La conclusión de un dilema puede ser otra disyunción que ofrezca alternativas, o puede ser una proposición categórica.

En esta argumentación, la disyunción consta de dos miembros, pero de muchos más, por ello, esta argumentación es llamada dilema. Pero si las disyuntivas manifestaran más de dos miembros, la argumentación se llamaría trilema, cuatrilema, etc., y las proposiciones condicionadas causales serán otros tantos miembros de la disyuntiva.

Hay tres maneras de frustrar o refutar un dilema:

1) Escapar de los cuernos, rechazando su premisa disyuntiva; es el método más fácil para eludir la conclusión de un dilema, porque la disyunción puede ser falsa, a menos que la mitad de la disyunción sea la contradictoria explícita de la otra.

De todas maneras, escapar entre los cuernos no significa demostrar que la conclusión es falsa, sino simplemente mostrar que el razonamiento no constituye base suficiente para aceptar la conclusión.

2) Tomarlo por los cuernos, implica rechazar la premisa constituida por la conjunción, si la premisa disyuntiva es inatacable. Para negar una conjunción basta con negar una de sus partes.

En el ejemplo del arancel, se podría asir el dilema por los cuernos arguyendo que aún en el caso de que el arancel propuesto produjera escasez, no sería perjudicial; porque la escasez estimularía la producción nacional y daría al país nuevas fuentes de trabajo, así como una industria más desarrollada. Así, el dilema original quedaría asido firmemente por los cuernos.

3) Replicar con un contradilema, que consiste en construir otro dilema cuya conclusión es opuesta a la del original; pudiendo usarse cualquier contradilema, pero lo ideal es construirlo con los mismos ingredientes que el original. Es el método más entretenido e ingenioso que los otros.

Es clásico el razonamiento de la madre ateniense que anhela persuadir a su hijo para que deje la política: Si dices lo que es justo, los hombres te odiarán; si dices lo que es injusto, los dioses te odiarán. Pero debes decir lo justo o lo injusto; en ambos casos serás odiado.

El hijo le respondió con otro dilema: Si digo lo que es justo, los dioses me amarán; y si digo lo que es injusto, los hombres me amarán. Como debo decir una cosa u otra, en ambos casos seré amado.

En las discusiones públicas el dilema es la más poderosa de las armas polémicas.

El contradilema sirve para establecer una conclusión diferente de la del dilema original. Pero al tratar sobre el dilema no podemos pasar por alto el célebre litigio entre Protágoras y su alumno Eulato. Protágoras comenzó el juicio así:

Si Eulato pierde este caso, entonces debe pagarme (por decisión del tribunal); si lo gana, debe pagarme igualmente (por los términos del contrato). Este caso debe ganarlo o perderlo; de cualquier forma debe pagarme.

Eulato replicó con el siguiente contradilema:

Si gano este caso entonces no tengo que pagar a Protágoras (por decisión del tribunal); si lo pierdo, tampoco tengo que pagar a Protágoras (por los términos del contrato, pues entonces no habré ganado mi primer caso). Este caso debo ganarlo o perderlo; de cualquier forma, no tengo que pagar a Protágoras.

3.4.4. EPIQUEREMA

Epiquerema, del grigo epcerhma = empresa, inento, propósito, es el silogismo, cuyo fundamento o argumento de una de las dos premisas o también de una y otra está incluido. Significa que el epiquerema, o probanza es un silogismo cuyas premisas incluyen su demostración o van acompañadas de prueba. Aristóteles lo definió como "razonamiento dialéctico". Pero posteriormente el mismo Aristóteles lo utiliza para indicar el artificio que consiste en esconder o exponer imperfectamente algunas premisas de la propia argumentación.

El siguiente es un ejemplo e epiquerema:

Todo ente simple es incorruptible; pues no tiene partes, en las cuales pueda disolverse;

Pero el entendimiento humano es simple; pues es imposible que lo compuesto piense;

Luego el alma humana es incorruptible;

tal argumentación, como es claro, se resuelve en tres silogismos.

En la lógica moderna, el término epiquerema ha pasado a indicar un presilogismo, cuyas premisas se han expresado en forma incompleta. Así el siguiente epiquerema:

El hombre debe profesar la religión verdadera, porque sin esto es imposible agradar a Dios que es la misma verdad; la religión católica es la verdadera, como lo manifiestan los milagros, el cumplimiento de las profecías, y otras señales inequívocas; luego el hombre debe profesar la religión católica.


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