DR. JORGE ADOUM (Mago Jefa) DEL SEXO A LA DIVINIDAD o Historia y Misterio de las Religiones Primera edición Traducido del portugués por Héctor V. Morel


/* Style Definitions */
table.MsoNormalTable
{mso-style-name:”Tabla normal”;
mso-tstyle-rowband-size:0;
mso-tstyle-colband-size:0;
mso-style-noshow:yes;
mso-style-priority:99;
mso-style-qformat:yes;
mso-style-parent:”";
mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;
mso-para-margin-top:0cm;
mso-para-margin-right:0cm;
mso-para-margin-bottom:10.0pt;
mso-para-margin-left:0cm;
line-height:115%;
mso-pagination:widow-orphan;
font-size:11.0pt;
font-family:”Calibri”,”sans-serif”;
mso-ascii-font-family:Calibri;
mso-ascii-theme-font:minor-latin;
mso-hansi-font-family:Calibri;
mso-hansi-theme-font:minor-latin;
mso-bidi-font-family:”Times New Roman”;
mso-bidi-theme-font:minor-bidi;}

DR. JORGE ADOUM

(Mago Jefa)

DEL SEXO A LA DIVINIDAD

o

Historia y Misterio de las Religiones

Primera edición

Traducido del portugués por Héctor V. Morel

EDITORIAL KIER S.A.

Av. Santa Fe 1260 (1059) Buenos Aires - Argentina


Se hallan reservados todos los derechos. Sin autorización escrita del editor, queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio —mecánico, electrónico y/u otro— y su distribución mediante alquiler o préstamo públicos.

Titulo original portugués

Do Sexo a Divinidade ou Historia e Misterios das Religióes

la. edición en portugués: s/f. Comissao Divulgadora das Obras do

Dr. Jorge Adoum. Santos Dumont. Estado de Minas Gerais. Brasil.

Ediciones en castellano

Editorial Kier S.A.

Buenos Aires, 1997

Diseño de tapa

Graciela Goldsmidt

Composición tipográfica

Cálamus

Correctora de pruebas

Prof. Delia Arrizabalaga

LIBRO DE EDICIÓN ARGENTINA

ISBN: 950-17-0202-2

Queda hecho el depósito que marca la ley 11.723

© 1997 by Editorial Kier S.A., Buenos Aires

Impreso en la Argentina

Printed in Argentina


Capítulo I INTRODUCCIÓN

1. La palabra hombre no significa el ser organizado que se
encuentra en la Tierra. Hombre es todo ser formado, por un
lado, por el Espíritu y, por el otro, por la Materia que compone
el mundo que él habita yque es capaz de manifestar, con actos
morales, la parte del Espíritu que en él existe.

2. La finalidad del Universo es el progreso; por lo tanto, la
finalidad de cada hombre, que es parte del Universo, no puede
ser otra cosa que una parte del progreso.

3. Los planetas y las esferas no son, en sí mismos, suscep­
tibles de progreso. Solamente es susceptible de progreso el ser
moral formado, por una parte, por el Espíritu y, por la otra,
por la materia con la que está formada aquella esfera.

4. El ser moral, mitad Espíritu y mitad materia, es el Hom­
bre.

5. El Espíritu y la materia contienen en sí mismos, desde
el comienzo, el germen de los hechos materiales y morales que
fueron, son y serán en el futuro.

6. La manifestación o transformación resulta ser la conse­
cuencia necesaria de un principio existente en estado latente
en el hecho anterior. Desde la acción del Espíritu sobre la
materia, nada fue producido que no estuviese, en el principio,
en estado latente.

7. El hombre es el Universo en miniatura; por eso le llaman
Microcosmos: porque contiene todas las cualidades que fue­
ron dadas a todos los seres nacidos antes de él.

8. Todo cuanto fue hecho antes de la aparición del hombre
fue hecho para el hombre. Por lo tanto, al poseer la quinta­
esencia de todas las cualidades dadas a todos los seres
anteriores a él, EL HOMBRE SERA EL REY DE LA CREACIÓN
o UN UNIVERSO EN MINIATURA. No obstante, si el hombre

no es la última palabra de la perfección en la senda del progreso, es sin duda lo más perfecto en el estado actual.

9. Todos los seres anteriores al hombre le sirvieron de dos maneras: unos fueron organizados cada vez mejores para que él surgiera, y otros para ser de utilidad para él y satisfacer sus necesidades.

10. El hombre recurrió a los animales, vegetales, minerales,
gases, etc., para tener vida por medio de los alimentos, del
vestido, de la respiración, del abrigo, etc. La tierra le sostiene,
el agua le apaga la sed, y el aire dirige su respiración, el calor
le abriga y el Sol le conserva la vida, porque el Sol es el alma
de la Tierra y de todos los planetas. Por lo tanto, el hombre
no podría vivir si no tuviese en sí todo eso. En consecuencia,
el hombre es un resumen de todo cuanto existe en el Universo
hasta su aparición en él.

11. Por consiguiente, el hombre es el agente más poderoso
del progreso y el único ser capaz de perfección moral; porque
el progreso moral corona el progreso material, como el hombre
corona la escala genealógica de los seres organizados.

12. El Espíritu, al actuar sobre la materia, se incorpora en
ella. EL ESPÍRITU EXISTÍA EN LA MATERIA EN ESTADO
LATENTE, ANTES DE LA ORGANIZACIÓN DEL HOMBRE.
Esto quiere decir que no tenía poder para la manifestación
MORAL O LIBRE.

13. LA MATERIA IMPEDÍA LA MANIFESTACIÓN LIBRE DEL
ESPÍRITU DURANTE LA ÉPOCA COSMOGENICA. Esto se
halla representado por la estrella microcósmica invertida, con
la punta hacia abajo. Cuando llegó a establecerse el equilibrio
entre el Espíritu y la Materia —debido a una continua trans­
formación— entonces se manifestó la consecuencia de un
progreso moral y libre. Todo progreso moral produce progreso
material y viceversa, esto es, todo progreso material exige
progreso moral.

14. La organización universal es completa; donde existe ne­
cesidad, se encuentra lo que la pueda satisfacer. Cerca del
dolor está el remedio; próximo al hambre, el alimento; cerca

de la herida, el bálsamo. Este orden que armoniza y provee se llama, con razón, PROVIDENCIA.

15. LA PROVIDENCIA es la armonía entre el Espíritu y la
Materia.

16. La Providencia interna no nos deja andar a ciegas por la
senda del progreso ni tiene poder para detener nuestra
marcha hacia la perfección.

17. La perfección es indefinida porque el resultado del pro­
greso es infinito y, como tal, no puede ser alcanzada. Cierta­
mente existe una perfección parcial, a la que podemos aspirar:
es la perfección relativa, la cual consiste en satisfacer todas
las necesidades de una época, con todos los elementos de los
que disponemos y en alcanzar el ideal de bienestar que
posiblemente más deseemos.

18. Todo cuanto sea razonable puede ser realizado por el
alma porque la razón no puede desear más de lo que sea
posible. Nada es imposible si los medios de ejecución se hallan
preparados para la obra.

19. El alma concibe el progreso, y el cuerpo, que es el auxiliar
del alma, debe encaminarse hacia él. Por lo tanto, para ma­
nifestar el progreso que el espíritu desea, el cuerpo tiene que
emplear todos los medios de que dispone y hacer trabajar cada
órgano o la materia en el sentido de su destino y orientación.
Por ese motivo, a las sociedades se las llama corporaciones
porque cada elemento tiene que trabajar en una cosa según
su aplicación y su lugar.

20. El hombre es el único ser, mitad espíritu y mitad materia,
que puede y debe descubrir y hacer conquistas en el campo
de la ciencia y del arte; con todo, DESCUBRIR NO ES CREAR.

21. La diferencia entre el hombre y el animal es como la
diferencia que existe entre el progreso y la conservación, o
entre la consciencia y el instinto.

22. El medio de conservación que se le dio al animal y al
vegetal es el instinto, sin el cual sería inútil el don de la
existencia porque ni el animal ni el vegetal habrían tenido

medio alguno de conservación.

23. El instinto es el medio de conservación de todo ser ani­
mado: FORZOSAMENTE TIENE QUE SER FATAL,
IRREFLEXIVO Y TEMPERAMENTAL. Así la abeja construye,
sin consciencia, su reino: ella actúa bajo la presión de la
necesidad de su naturaleza, a la que debe obedecer; sus
hábitos son, desde los tiempos más remotos, uniformes según
la necesidad que le fue impuesta.

24. NO PODRA HABER PROGRESO desde el instinto
irreflexivo. Si el instinto pudiera reflexionar, entonces podría
comparar; si pudiera comparar, podría mejorar; si pudiera
mejorar, podría progresar y, si pudiera progresar, dejaría de
conservar, porque no sería instinto y se convertiría en ESPÍ­
RITU.

25. Si el instinto (que hoy se llama subconsciente) llegara a
desaparecer de la Naturaleza, ésta dejaría de existir, porque
tras concretarse un progreso, no habría otra fuerza de resis­
tencia capaz de conservar el primer progreso para hacer con
él la base de un segundo progreso. Todo caería nuevamente
en el Caos. El instinto es una fuerza de inercia que modera
el salto muy impetuoso del progreso. Por esto se dice: LA
NATURALEZA NO DA SALTOS.

26. Si el instinto no existiera como condición de conserva­
ción, no existiría la consciencia, como condición de progreso;
de la misma forma, no tendría razón de ser el cuerpo humano,
el cual vive materialmente merced al espíritu, y no podría
conservar su vida animal que es indispensable para la vida
moral del alma. Así es como la materia se disgrega, todas las
esferas vuelven a ser átomos, las almas vuelven al estado del
ESPÍRITU PURO y la ley del progreso se detiene. El Espíritu
tendría que recomenzar el trabajo de la organización Univer­
sal, actuando nuevamente sobre la materia.

27. Esta es la ley de la transformación, la ley de la Evolución
o desintegración: Cuando un cuerpo o una esfera deja de ser
útil a la ley del progreso, se desintegra porque se detuvo en
el camino del progreso. Pues bien, si la Naturaleza no dasaltos, tampoco vuelve atrás ni se detiene en su avance.

28. El instinto es lo correlativo de la consciencia. EL INSTIN­
TO ES LO PASIVO DE LA CONSCIENCíA, COMO LA MATERIA
ES LO PASIVO DEL ESPÍRITU. No hay consciencia sin ins­
tinto, como no habrá Espíritu ni Vida sin materia.

29. Entonces, el instinto es, para la vida material, lo que la
consciencia es para la vida moral. El instinto está hecho para
la consciencia. como la vida material está hecha para la vida
moral.

30. El espíritu es el principio del progreso; la materia es el
principio de la conservación.

31. La consciencia es la condición del progreso; supone liber­
tad. El Instinto es la condición de la conservación; supone
conservación, y también lo fatal o lo natural.

32. La libertad atrae a la responsabilidad, mientras que la
fatalidad no tiene responsabilidad alguna. Por ello, todo ser
que sigue fatalmente su instinto, cumple la ley natural y no
puede ser responsable, mientras que quien abusa de su liber­
tad es responsable de sus actos.

33. El instinto del animal y el cuerpo del animal perecen como
el animal; ambos se transforman y entran en otros cuerpos.

34. Solamente el hombre es perfectible porque es libre y no
necesita agente exterior alguno para su perfección.

35. La materia inerte, sin iniciativa, es imperfectible. El
animal es imperfectible porque carece de libertad y voluntad.
Solamente el hombre puede perfeccionarse.

36. SI el hombre es perfectible, también es susceptible de
progreso, porque el progreso es el camino que conduce hacia
la perfectibilidad indefinida.

37. La inteligencia, que algunos hombres atribuyen a ciertos
animales superiores, es nada más que el instinto que cada
uno de ellos posee en diferente grado. Es el instinto desarro­
llado de acuerdo con el orden de superioridad del ser
organizado en el cual reside. No es sorprendente que los

animales que están más cerca del hombre para servirle, ten­gan cierto entendimiento que los capacite para que sean más inteligentes a fin de ejecutar su misión providencial.

38. El hombre, con sus cuerpos o vehículos, tiene por objeto
ayudar en el progreso indefinido del Universo. El «alma» debe
llevar y guiar al hombre en el camino de la perfección, sin
permitirle que se desvíe.

39. Todo desvío en el camino del progreso es abuso de liber­
tad. Por ello, cada alma, que es la parte del Espíritu, tiene por
objeto perfeccionar cada cuerpo, que es la parte de la materia.
Entonces, el alma tiene determinada, en el Universo, una
porción de materia para perfeccionarla, transformándola del
estado grosero y denso en el estado más sutil, hasta el estado
más perfecto que es el de la materia calórica, la cual se
encuentra inmediatamente debajo y cerca del ESPÍRITU IN­
FINITO.

40. Los cuerpos se modifican según como sea la manifesta­
ción del alma. La manifestación del alma es el resultado de
su acción sobre el cuerpo, el cual es, al fin de cuentas y
concretamente, el hecho del progreso para el mejoramiento
material.

41. Si no funcionan los órganos del cuerpo destinado a ma­
nifestar las facultades del alma, tendrán que desintegrarse,
por ser inútiles para el alma.

42. El bien es el resultado de la armonía que existe entre los
elementos humanos o entre el alma y el cuerpo. El mal se
evidencia cuando los actos conducen hacia la desarmonía.

43. El cuerpo no regresa más al alma; solamente puede
impedir que ella se manifieste en uno u otro punto. Donde
el alma no se manifiesta, el cuerpo adquiere la acción egoísta
y todos los deseos desenfrenados de su naturaleza.

44. Cuando el cuerpo impide la manifestación del alma en
todos sus puntos, el hombre se toma semejante al bruto, a
la bestia, y lo único que tendrá son instintos animales, a los
cuales obedece.


45. Las religiones y la educación tienen por objeto remediar,
todo lo que sea posible, las inclinaciones perversas. La ins­
trucción puede disminuir los deseos desenfrenados,
sustituyéndolos con anhelos elevados, según se verificó, his­
tóricamente, que los cerebros de grandes hombres fueron
cambiando de conformación desde que nuevas ideas ocupa­
ron la mente.

46. La vida material es anterior a la vida moral, y hasta puede
decirse que la vida moral es nada más que el resultado del
desarrollo de la vida material del hombre.

47. Cuando el hombre era semejante al animal, no era moral
porque no podía comparar los hechos entre sí ni distinguir
el bien del mal.

48. Las facultades de apropiación, comparación, juicio y elec­
ción, esto es, inteligencia, memoria, discernimiento y
consciencia sólo despertaron lentamente. Una facultad fue la
base de otra; pero una facultad no nace de otra sino después
de haber mediado un largo intervalo. Este es el fruto prohibido
que el hombre consumió voluntariamente cuando desarrolló
en sí las cuatro facultades y comió abusando de sus frutos.

49. Defenderse para conservarse no es un acto de la razón; es
un acto fatal, o sea, natural e instintivo, como comer o dormir.

50. La vida en sociedad, el amor conyugal, la educación de los
hijos, el trabajo para satisfacer las necesidades y aprovechar los
frutos del trabajo son, en su totalidad, instinto. Pertenecen a
la vida material. Todo eso es fatal e instintivo, y se efectúa bajo
la presión de las necesidades, porque es común entre todos los
hombres y animales. Todo eso se hace teniendo en vista la
conservación de la vida. Por ello, todo cuanto pertenece al ins­
tinto, pertenece a la vida material, es fatal, es instintivo y
natural, lo cual concierne al cuerpo físico. Y todo cuanto con­
cierne al cuerpo físico tiene, por objetivo, la conservación.

51. Por lo tanto, el hombre desarrolló, en el principio, el
instinto; después, comenzó a desarrollar la consciencia. LA
CONSERVACIÓN DEBE PRECEDER AL PROGRESO PORQUE
EL INSTINTO ES EL AGENTE DE LA CONSERVACIÓN, Y LA CONSCIENCIA ES EL AGENTE DEL PROGRESO.

52. La conservación es la condición del progreso, y el instinto es la condición de la conscíencia, como el cuerpo es la con­dición del alma; por lo tanto, la CONDICIÓN MATERIAL DEBE
PRIMERAMENTE CUMPLIRSE PARA QUE SE MANIFIESTE
EL RESULTADO MORAL.

53. Por ello, las facultades del alma se desarrollan en razón proporcional a los desarrollos del instinto, o sea, de los ór­ganos y sentidos que nos sirven para que nos apoderemos de los objetos materiales que nos rodean.

54. EL HOMBRE PRIMITIVO ERA SOLITARIO Y DÉBIL ANTE LOS PELIGROS Y, PORTAL MOTIVO, TUVO QUE ASOCIARSE CON SUS SEMEJANTES Y VIVIR EN SOCIEDAD.

55. EN SOCIEDAD HUBO NECESIDAD DE MEDIOS PARA QUE AQUELLOS SE ENTENDIERAN, Y SE NECESITARON LA

VOZ Y LAS SEÑALES QUE ENGENDRARAN EL LENGUAJE. Por lo tanto, el lenguaje es la primera manifestación de la vida moral, o sea, de la vida social.

56. LA VIDA MORAL O SOCIAL ESTA COMPUESTA POR DEBERES: ANTES DE VIVIR EN SOCIEDAD, EL HOMBRE NO TENIA DEBERES, O SEA, QUE LA NECESIDAD FUE SU ÚNI­CO MÓVIL, Y EL INSTINTO SU ÚNICO GUIA PARA SATISFACERLO.

57. El hecho de vivir en sociedad era, al principio, un acto de conservación revelado por el instinto, como lo hacen ciertos animales que se reúnen en manadas en bien de su conser­vación en común. De este modo, el hombre fue lanzado a la
vida moral contra su voluntad, teniendo en vista el solo efecto de la satisfacción de la necesidad material más imperiosa: la necesidad de vivir.

58. Si el hombre tiene facultades morales paralelas a sus funciones materiales, se debe llegar a la conclusión de que las facultades morales le fueron dadas para que las ejerciera. El hombre no puede poseer nada que carezca de objetivo. Por lo
tanto, las facultades morales y materiales son para obtener determinados resultados.

59. SIN EMBARGO, PARA QUE LAS FACULTADES MORA­LES FUNCIONARAN LIBREMENTE JUNTO CON LAS MATERIALES, FUE NECESARIO DICTAR LEYES SOCIALES E IMPLANTAR RELIGIONES PARA DEFENDER LOS DERE­ CHOS DEL HOMBRE Y AYUDARLE A CUMPLIR SUS DEBERES CONSIGO MISMO Y CON SUS SEMEJANTES.

60. ESTE FUE EL PRINCIPIO DE LA RELIGIÓN Y EL CO­MIENZO DE LA LEGISLACIÓN.

61. LA RELIGIÓN TRATA DE MEJORAR LA MORAL O LO
SOCIAL: ESPÍRITU, ALMA. LA LEGISLACIÓN TIENE POR
OBJETO MEJORAR LO MATERIAL: MATERIA, CUERPO.

62. En el siguiente cuadro pueden resumirse las principales
características enumeradas anteriormente:


Principios

VIDA MORAL Vida material

Espíritu — Alma Materia Cuerpo

63. Medios

Vida moral Consciencia — Libertad — Elección
Vida material
Instinto — Fatalidad — Obediencia

64. Objetivos

Vida moral Progreso Mejoramiento

Vida material Conservación Estabilidad

65. Características

Vida moral Practicada por el hombre solo.

Vida material Practicada por todos los que tienen vida.

Vida moral No puede existir sin la vida material. Vida material Puede existir sin la vida moral.

Vida moral Nacida en el hombre después de la vida ma­terial.

Vida material Nacida en el hombre antes de la vida moral.

Vida moral Está compuesta por todas las facultades que no funcionan junto a los órganos especiales, materiales y sensibles que trabajan en la eco­nomía del cuerpo humano.


Vida material Está compuesta por todas las funciones que ejercen la acción de algún órgano especial, ma­terial y sensible en la economía del cuerpo humano.

Vida moral Tiene al deber como agente. Vida material Tiene al derecho como agente.

Vida moral Vida en una sociedad que regula las relaciones. Vida material Vida de individuos separados, sin relaciones sociales.

Vida moral Útil, cómoda y abundante.

Vida material Indispensable, reducida y necesitada.

Vida moral Según sean los individuos, dentro de diversas

sociedades. Vida material Uniforme en todas las sociedades y en todos

los individuos.

Vida moral Es responsable si abusa de su libertad contra

el derecho ajeno. Castigo. Vida material Sin libertad, sin responsabilidad. Si no acata

la ley, tiene un castigo natural.

Vida moral Concepto moral; lo verdadero. Progreso, ideal material, lo bello, la perfección.

Vida material Trabajo mecánico. Copiar, nada de perfeccio­namiento.

66. Por lo tanto, la religión y las leyes sociales son fruto de
la vida moral o de la vida social.

67. Cuando el hombre cumplió los actos de conservación y
cuando aseguró su existencia, comenzó a soñar con desarro­
llarse, mejorar y progresar. Comenzó a buscar lo útil después
de tener lo indispensable.

68. Por lo tanto, HAY DOS CLASES DE NECESIDAD:

LA INDISPENSABLE Y LA ÚTIL. Todos los hombres están de acuerdo en lo atinente al instinto, a lo indispensable, pero se hallan demasiado divididos en lo atinente a la vida moral o útil y, POR ESO, VEMOS QUE EL ESPÍRITU DE TODAS LAS RELIGIONES ES NDISPENSABLE Y UNO SOLO, MIENTRAS QUE LAS RELIGIONES SE DIVIDEN AL CONVERTIRSE EN ÚTILES.

68. La necesidad es fatal e instintiva; por ello, todos los
hombres obedecen fatalmente a la necesidad que se hace
sentir y, también por ello, son idénticos en crear la ley para
sus prescripciones.

69. LA DIVERSIDAD EXISTE EN LA LIBERTAD. Lo indispen­
sable es absoluto como necesidad material. Lo útil es relativo
como necesidad moral. La fatalidad impone lo indispensable;
la libertad permite escoger lo útil. Lo útil es como la religión
o la ley; no es igual para todos, mientras que la necesidad es
común. Lo útil se escoge libremente y, por eso, varía de un
individuo al otro, según el carácter de quienes lo escogieron.
Por lo tanto, la religión deriva de la vida moral del Espíritu
y, por medio del Espíritu, ejerce su libertad. El principio de
la vida material es la necesidad o Fatalidad. Por consiguiente,
vida moral y vida material son correlativas y paralelas entre
sí, como lo son el Espíritu y el cuerpo, y la libertad y la
fatalidad.


Capítulo II

RUMBO A LOS MISTERIOS

71. El fin de las religiones o de la religión es, entonces, apre­surar la evolución humana; sin embargo, es inútil querer dar las mismas enseñanzas religiosas a todos, porque lo que puede ser auxilio para unos, sería incomprensible para otros, y lo que puede producir un éxtasis en un santo, no causaría la más leve impresión en un criminal. No obstante, la totalidad de las ca­tegorías humanas tiene necesidad de una religión hasta que el
hombre llegue a volverse él mismo RELIGIÓN o alcance la vida superior en su existencia actual.

72. Ya vimos que las religiones deben formar naturalezas mo­rales e intelectuales, y desarrollar la vida espiritual.

73. Ahora surge una pregunta muy difícil de responder: ¿cuál es el origen de las religiones?

Esta pregunta tuvo dos respuestas en nuestros tiempos:

1) las de las mitologías comparadas y

2) las de las religiones comparadas.

Estas dos ciencias presentan para sus respuestas, como base común, los hechos establecidos.

74. Empero, las dos partes difieren en la manera con que definen la naturaleza del origen de las religiones. La mitología comparada afirma que el origen común es una ignorancia común y que las religiones más trascendentales son apenas la expresión perfeccionada de las ideas ingenuas y bárbaras de los salvajes, de los hombres primitivos. El animismo, el fetichismo
y los cultos de la Naturaleza y del Sol son nada más que una flor surgida del charco. Y Krishna y Cristo son descendientes de ciertos curanderos civilizados, y por su alta sabiduría do­minaron a los ignorantes.

75. Los estudiosos de las Religiones Comparadas enseñan que toda religión contiene enseñanzas de hombres divinos, los cuales revelan, de tiempo en tiempo, diferentes fragmentos de verdades religiosas Y QUE LAS RELIGIONES SALVAJES SON DEGENERACIONES RESULTANTES DE UNA CONSUMADA DECADENCIA.

76. LOS VERDADEROS SABIOS ACEPTAN AMBAS TEORÍAS, NUESTRA INTRODUCCIÓN DEMOSTRÓ CLARAMENTE QUE EL HOMBRE TIENE DOS NECESIDADES: UNA ES INSTINTIVA Y LA OTRA, CONSCIENTE, Y QUE LA RELIGIÓN Y SUS LEYES FUERON IMPUESTAS POR NECESIDAD Y CON FINES ÚTILES.

El valor respectivo de las afirmaciones de las dos escuelas debe juzgarse por el valor de las pruebas invocadas. La forma de­ generada de una gran idea puede demostrar estrecha semejanza con el producto perfeccionado de una idea grosera.

77. EL SABIO admite que una religión civilizada es resultado de la evolución de las que no lo son y, al mismo tiempo, admite que LA PROVIDENCIA, de la que hemos hablado, nunca abandonó al hombre primitivo y siempre le envió directores y guías para que le dieran lecciones de religión y civilización.

78. Las religiones fueron dadas a todos los pueblos, y cada religión debía satisfacer la necesidad moral y natural de cada uno de ellos. Cada religión debe ponerse a la altura de la in­
teligencia de un pueblo; de lo contrario no lo ayudaría a evolucionar. LA NECESIDAD MATERIAL OBLIGÓ AL HOMBRE A VIVIR EN SOCIEDAD Y, POR TAL RAZÓN, SE DICTO LA LEY QUE DICE: «AMAOS LOS UNOS A LOS OTROS» (Juan 13:34).

79. TODAS LAS RELIGIONES TIENEN UN ORIGEN COMÚN; la divergencia que existe entre ellas se debe al desarrollo mental de los pueblos de la Tierra. El dios de los negros es negro, y el de los amarillos es amarillo; el de los blancos es blanco, y así son también sus religiones.

80. En el principio del tiempo, o sea, cuando el humano co­menzó a vivir en sociedad, por la necesidad urgente de defenderse y defender sus derechos, los hombres vivían felices. No había envidia ni odio porque no había intrigas entre ellos.
No había enfermedades porque la carne estaba bien equilibrada
con el espíritu. Ellos advertían que la vida es una oración. Eran felices y juzgaban que el DADOR DE LA VIDA ESTABA EN ELLOS Y ELLOS ESTABAN EN EL. (Esta fase de la vida es representada alegóricamente por el Paraíso de la Biblia.)

81. Sin embargo, después el hombre comenzó progresivamente
a satisfacer sus sentidos de manera desenfrenada (comiendo el
fruto prohibido) y, descontento con su modo de vivir, perdió la
felicidad y, con ésta, la sensación de ser uno solo con el Dador
de la Vida. Fue atacado por enfermedades y dolores físicos y
morales, y entonces empezó a buscar alivios y remedios. El
primer remedio fue la búsqueda de la felicidad anterior, perdida
a causa del abuso. Puesto que no reencontró aquella felicidad,
dirigió sus oraciones al Dador de la Vida para que se la con­
cediese nuevamente.

82. Pero como la petición, por ser egoísta y equivocada, dejó
de ser atendida, el hombre comenzó a buscar un medio para
atraer nuevamente la complacencia del Creador, inventando
teologías vagas e indefinidas como las aguas del mar y ofreciendo
sacrificios vivos a aquel dios, a fin de que no siguiese enfadado.
A continuación, empezaron a enseñar que el Sol y la Tierra, la

83. Luna y las estrellas eran movidos e iluminados por una GRAN ALMA UNIVERSAL que era, al mismo tiempo, la fuente de vida, la cual, en su naturaleza, era UN FUEGO —UNA LLAMA SA­GRADA— que brilla en el firmamento y se manifiesta como llama menor en el alma de los hombres. ENTONCES ADO­RARON AL SOL COMO DADOR DE VIDA Y DEJARON AL SOL ESPIRITUAL INVISIBLE. Entretanto, había muchos que todavía percibían al DADOR DE VIDA a través de la LUZ INEFABLE, LA LLAMA SAGRADA INTIMA.

84. Gradualmente y después de siglos, quienes en lo recóndito
de su ser sentían LA LUZ INEFABLE se convirtieron en sa­
cerdotes, mientras que la humanidad en general descendía más
profundamente en las creencias materiales, o sea, materializaba
lo espiritual y abstracto. Finalmente, fueron muy pocos los
sacerdotes que quedaron y que conocían y sentían LA LLAMA
SAGRADA INTERNA como fuente de todo y como clave de la

inmortalidad, y así el pueblo llegó a adorar lo que se llama DIOS, solamente por medio de símbolos o a través de cuerpos celestes o elementos terrenos.

84. A su debido tiempo, la PROVIDENCIA envió a los dioses
de las edades para que visitaran a los hijos del hombre. Entre
esos dioses se hallaba ORFEO, inventor de instrumentos que
producían sonidos sumamente dulces cuando se los tocaba o
soplaba. Calmaba con esas melodías al Espíritu vagabundo de
la humanidad y enseñaba con palabras armoniosas los precep­
tos de obediencia a la GRAN ALMA, Y DE BENEVOLENCIA
OBLIGATORIA Y AMABLE PARA CON LOS DEMÁS. De esta
manera, los hombres comenzaron a escuchar enseñanzas de
otros hombres, en lugar de oír los impulsos de sus propias
almas, y a dedipar grutas y bosques a la adoración DE LA
DEIDAD, en lugar de adorarla en Espíritu, como en el principio,
cuando la sentían. ESTE FUE EL PRINCIPIO DE LAS RELIGIO­
NES: Cuando el hombre se enferma, busca un remedio para sus
padecimientos; cuando sufre en espíritu, recurre a una deidad
a fin de que le dé alivio.

85. Paso a paso, por sus padecimientos y enfermedades, de­
bidos a sus abusos y desobediencia a las leyes naturales, trató
de apaciguar a su Dios celoso, creado por su mente oscura, e
instituyó que se ofrendasen a ese dios las plantas, las flores y
los frutos más selectos. Los sacerdotes, ignorantes o por con­
veniencia, reconocieron que la verdad desnuda y cruda ya no
satisfacía, e instituyeron el sacrificio acompañado por ciertas
oraciones, y comenzaron a rendir culto al Sol, no como Dios sino
como símbolo de la luz y de la vida, lo cual representa, en forma
visible, al Dios que ya no conocían intuitivamente. Comenzaron
a honrar a las flores que abrían y cerraban, respectivamente,
sus pétalos cuando el Sol salía o se ponía.

86. Hasta allí el pueblo se mantuvo satisfecho con la adoración
del Sol, de la Luna, de las estrellas y del fuego como símbolo.
Pero diariamente veía que llegaban nuevos seres, sin hallar
explicación acerca del principio de la vida y de la fuente de la
cual esas nuevas vidas brotaban. Preguntaron a los sacerdotes



Iniciados y éstos les respondieron que Dios, para poder mani­festarse (Crear), tuvo que convertirse en DUALIDAD: MACHO - HEMBRA, Positivo - Negativo, y como el hombre tiene la imagen y semejanza de Dios, él también se convirtió en creador menor, como Dios fue el Creador Mayor en el principio.

87. De la comprensión de ese poder creador del hombre resultó la organización del poderoso sistema religioso conocido bajo el nombre de FALICO o adoración del sexo. LA RELIGIÓN FALICA ES LA BASE, ES EL FUNDAMENTO, ES EL CUERPO, ES EL CORAZÓN DE TODAS LAS RELIGIONES ANTIGUAS Y MO­DERNAS.


Capítulo III

LA RELIGIÓN FALICA

88. El sexo es la fuerza más poderosa de la Naturaleza. Sin sexo
no podría haber generación, en el mundo, en la humanidad ni
en la acción. Sin generación, nada habría que regenerar, no
habría humanidad, ni alma para inmortalizar, ni necesidad de
la existencia de Dios. El sexo es el principio, la inmortalidad y la
divinización.

89. La actividad sexual mal dirigida puede aniquilar y destruir
el alma; pero el sexo no puede ser condenado; solamente el
hombre se está haciendo merecedor de condenación, por cuanto
usa como medio de destrucción aquello que le fue dado como
salvador. Está en manos del hombre escoger lo que él quiere
hacer con este principio sublime.

90. La adoración del sexo, o culto fálico, fue la forma común de
todos los pueblos; es un culto inspirado por la manifestación de
la Naturaleza en su gran Misterio de la vida y la procreación. Este
culto sublime llegó a su máximo desarrollo entre los antiguos
egipcios, asirios, griegos, romanos y demás pueblos de la anti­
güedad y en todas las regiones de la Tierra: Persia, India, Ceilán,
Japón, Birmania, Arabia, Siria, Asia Menor, Etiopía, Islas Britá­
nicas, México, América del Sur y otras zonas del hemisferio. Esta
religión existe hasta hoy en la India y entre los nusaireth del
Líbano, y tiene más de cien millones de adeptos y verdaderos
adoradores fálicos, sin indicio alguno de degeneración del sexo
por las prácticas indignas y pervertidas que hoy existen univer-
salmente en los países que se consideran civilizados.

91. Todas las’ religiones actuales se basan en la religión fálica y
no pasan de ser modificaciones o la continuación de las formas
arcaicas adaptadas a las condiciones modernas, a los ambientes
y a los propósitos.

92. El impulso animador de toda vida orgánica es el instinto
sexual, el sexo es el llamado rumbo universal hacia la reproduc­
ción; así la Naturaleza lo pide y la Ley Divina lo sanciona. El llamado del sexo es lo que actúa en la lucha por la existencia en el mundo animal; es la fuente de todo esfuerzo y emoción huma­nos, por más sublimes o por más degenerados que puedan ser los deseos que actúan detrás de la pasión.

93. La ley de atracción, para que los dos sexos opuestos se
unan, tiene por objeto la producción de un nuevo ser, el cual a
su vez ofrece la oportunidad para una nueva alma y un recep­
táculo para la LLAMA SAGRADA. Este impulso es el factor más
poderoso en todo cuanto concierne a la raza humana. Este
impulso es el más alto don que Dios otorgó al hombre.

94. El apetito sexual no es apetito animal; al contrario, es el
deseo más elevado que la Deidad puede depositar en el ser
humano; es un medio en los propósitos de Dios para la
inmortalización del alma del individuo y el bienestar de todos los
hombres. El sexo es la base de la sociedad y el manantial de la
felicidad y de la eternidad en la vida humana.

95. Sin el instinto sexual sobrevendría la exterminación de la
raza y, después, el mundo se despoblaría en una generación. El
cielo mismo sería algo carente de razón. Con todo, las religiones
actuales consideran al sexo como denigrante y sucio.

96. El sexo tiene la raíz en la Divinidad porque, sin sexo, no
puede existir el amor, el cual es la fuente de la inspiración de toda
belleza, moralidad y sublimidad. Nunca podrá haber amor, ins­
piración y belleza de sentimientos en un hombre sexualmente
impotente. La Llama
inefable no puede manifestar su luz a través
del ser asexual o impotente. Sin sexo no hay amor y sin amor no
hay religión Las emociones religiosas brotan del poder animador
de la naturaleza sexual. La Religión Fálica adoraba el misterio de
la Vida de la creación o reproducción: era la devoción al Poder
Creador Omnipotente…

97. La procreación y la transmisión de la vida de una genera­
ción a otra es el misterio más maravilloso que hace que la planta
brote sobre la Tierra; fue, es y será el misterio de los misterios.
Este misterio está encerrado en el granulo de vida, según lo de­
nomina la ciencia moderna.

98. La Religión del Falo enseña hasta hoy que, al orar, el hom­
bre invoca a Dios, pero, al unirse sexualmente con su mujer, se
convierte en Dios. El fuego del sexo es el fuego de la Santidad;

el origen del sexo tiene su raíz en la Divinidad misma. El sexo está en Dios, así como el hijo está en el Padre. El sexo y la santidad son dos líneas paralelas que se encuentran en Dios, pero los ojos del libertino y la vista del hipócrita y fanático no pueden ver este encuentro.

99. La unión carnal es, para los adoradores del sexo, una obra
luminosa. Toda unión es motivo de creación o expresión. El mal
no se halla en el acto sino en los pensamientos que lo preceden y
acompañan… El sexo es el fruto del árbol de la vida, el cual está
en medio del jardín del Edén; al comerlo, el hombre se hace Dios,
«y el hombre se hizo uno de nosotros», dicen los Elohim de la
Biblia. Con todo, a pesar de ser el árbol de la vida, el hombre
murió.

100. El árbol de la vida no puede causar la muerte; sin embargo,
al comer el fruto, el hombre creó, y sus creaciones fueron las que
le mataron. El sexo es el camino hacia la iluminación, pero la
pasión sexual es el querubín con la espada llameante quien, por
sí solo, impide al hombre impuro su entrada en el Edén. La
castidad alejada del sexo no tiene valor alguno. La verdadera
castidad debe hallarse en la pureza y en la santidad del sexo. El
casto de verdad es quien lleva la Divinidad a su virilidad. Dios
se hizo hombre por medio del sexo, y el hombre se hizo Dios
mediante el sexo. Huir del sexo es tan nocivo como buscar en él
solamente el placer. Es incompleto el placer sexual fuera de la
pureza sexual.

101. ¿Quién es Jehová, el Dios de los judíos y de los cristianos?
Es el Yod, el «Falo Masculino’ unido con Eva, el órgano femenino;
ambos forman el poder creador de las antiguas religiones. La
unión sexual, en todo lo manifestado por La Naturaleza, es la
unión de dos mitades para que se formara el Jehová de la Biblia.

102. El sexo debe ser amor, pero el amor no debe ser sexual,
porque hay sexualidad carnal y sexualidad espiritual. La camal
es el nacimiento y la muerte, mientras que la espiritual es la re­
surrección eterna. El fuego de Jehová en la Zarza de Horeb no
es sino el fuego del sexo;… en la zarza del sistema seminal
«No
te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que
tú estás, tierra santa es» (Éxodo 3:5).


Capítulo IV

LA RELIGION DE MITRA

103. En estos trabajos preliminares no podemos dar enseñan­
zas ni prácticas de la religión fálica, la cual es la más pura y
elevada de las religiones. Los antiguos, al ver la corrupción del
sentimiento humano en relación con la adoración del sexo,
trataron de velar la verdad por medio de simbolismos o Reli­
giones Simbólicas. Ante todo, debemos saber que la religión está
hecha para el hombre, no el hombre para la religión.

104. Recordemos que los pueblos primitivos adoraban al Sol
cuando la adoración del sexo se degeneró. Así, vemos que en
la antigua Persia bautizaron al culto solar con el nombre de
mitraísmo. Mitra significa Sol, según el lenguaje de sus adeptos.
Mitra, el Sol, sale todas las mañanas para ahuyentar las ti­
nieblas, viajando en su carruaje por el firmamento. Cada día,
al aparecer, da nueva vida a su creación.

105. La Luna fue adorada porque viajaba por las esferas su­
periores, arrastrada por toros blancos. El Toro era, para los
persas, el animal de reproducción y agricultura. La Luna era
la Diosa que presidía el crecimiento de las plantas y la gene­
ración de todas las criaturas vivivientes, así como el Sol era el
dador de la vida. Entonces, el Sol era para ellos el Padre y la
Luna la Madre. Las dos luminarias que fecundaban la Tierra
eran adoradas por el pueblo, mientras que los sacerdotes ini­
ciados practicaban solamente la religión del sexo que es
Fuego-Luz.
Los sacerdotes reservaban exclusivamente para los
iniciados la revelación de la doctrina original, mientras que la
multitud se contentó con el simbolismo brillante y superficial.

106. Debemos aclarar, de una vez por todas, que los sacerdotes
dieron al pueblo el culto de adoración al Sol y los planetas en
razón de que los hombres comenzaron a pervertir la religión del
sexo. Por otra parte, enseñaban que la adoración debía ser al
espíritu de los planetas, no al cuerpo de éstos. De acuerdo conlas teorías astrológicas, los planetas estaban dotados de cua­lidades y virtudes. Cada uno de los cuerpos planetarios presidía un día de la semana, y cada uno estaba asociado con un grado de iniciación; su número se asoció con lo más sagrado, o sea, con el número Siete.

107. Se enseñaba que, cuando el alma llegaba a la Tierra, tenía
que recibir de esos planetas sus cualidades y pasiones. Como
Dioses inmortales, estaban entronizados en el Olimpo: Helios,
Selene, Ares, Hermes, Zeus, Afrodita y Cronos. El Sol era el Dios
de los Dioses: ése es Mitra.

108. Otras divinidades recibían homenajes junto con los siete
Dioses planetarios (Siete ángeles ante el Trono): Los doce Signos
Zodiacales (Doce facultades del Espíritu, como los doce discí­
pulos del Cristo). Estos signos del Zodíaco sujetaban a las
criaturas a sus influencias. Cada uno de ellos era objeto de
particular veneración durante el mes regido por él. Según la
religión mitraísta, cada día era gobernado por un Dios y, por
ello, se lo denominaba con su propio nombre. Ahora no es difícil
comprender por qué las religiones modernas tienen un santo
para cada día del año.

109. Mitra era, para los magos, el Dios de la Luz: el Padre
Inefable o de la Luz Inefable, el Dios de Fuego y Luz, que se
manifestaba mediante el sexo del hombre. Sin embargo, para
el pueblo era el Sol que transmite su luz a través del aire,
creyéndose que él habitaba la zona intermedia entre el Cielo y
la Tierra. Para simbolizar este atributo en el ritual, se le había
consagrado el decimosexto día, o sea, el día central del mes.
Mitra era el Mediador entre Dios que reina en el Cielo y los
nombres que luchan y sufren en la Tierra. Esto hizo concebir,
por primera vez, la necesidad que el hombre tiene de un
mediador entre Dios y él. Para los persas. Mitra era idéntico al
Jesús de los cristianos. Mitra y Jesús son la personificación de
la Llama Divina. El iniciado, en lugar de seguir a una persona
o profeta, va directamente a la fuente de Luz: aquella Luz de la
cual él es una chispa.

110. La idea que el hombre tiene acerca de Dios depende, en
cada caso, de su propio carácter, educación y posición social.

A medida que el intelecto se refina, el hombre concibe al Ser Supremo en una forma más elevada y espiritual; por ello, los filósofos griegos incluso conocieron el Misterio de Mitra más que los persas. Los griegos vieron que el Sol que derrama la luz sobre la Tierra es la imagen del Ser Invisible, al cual ningún ser podía ver. («El Padre a quien nadie vio», dijo Jesús miles de años después).

111. Mitra tenía su trinidad: era representado entre dos figuras
jóvenes: una con una antorcha en alto, y la otra con la antorcha
invertida. Estas dos figuras juveniles eran la doble encarnación
de su persona. Los dos, llamados Dadophori, formaban una
Tríada con el Dios. Este Dios Sol-Mitra paseaba triunfalmente
por el cénit y, de noche, caía hacia el horizonte y allí moría. Este
era Mitra. La Triplicidad o la Trinidad en un solo Dios. Y así
siempre, detrás de todas esas formas externas, se hallaban los
Misterios con sus sacerdotes, quienes enseñaban a los adeptos
cómo buscar y encontrar, en sí mismos, el Fuego-Luz, como
fuente de los Misterios de la vida misma.

112. Las antorchas son símbolos del Fuego-Luz del Ser Su­
premo en el hombre, los cuales eran dados al neófito, antes de
recibir la revelación de la doctrina interna que conduce hacia
la iniciación.

113. Toda religión tiene una leyenda que sirve de ropaje que
oculta la verdad desnuda, la cual escandaliza a los ignorantes,
necios y fanáticos. La leyenda de la Religión Mitraísta es la
siguiente: a los Cielos se los concebía como una bóveda sólida.
La Luz ilumina desde esos Cielos. Entonces los magos formaron
la siguiente mitología: Mitra (Luz materializada) nació de un
árbol sagrado. Algunos pastores de la montaña fueron testigos
del milagro de su ingreso en el mundo. Ellos le vieron salir de
la roca con la cabeza adornada con un gorro frigio, armado con
un puñal y llevando una antorcha que iluminaba las tinieblas.
Los pastores ofrecían al Divino Infante los primeros frutos de
sus rebaños y cosechas. Sin embargo, el joven héroe estaba
desnudo y expuesto al frío del viento. El se ocultó en la higuera,
comió los frutos y confeccionó ropa con sus hojas, y así salió
para enfrentarse con todos los poderes del mundo.


114. Mitra se encontró con el toro, la primera criatura viva,
creada por Ormuz. Mitra lo aferró por los cuernos y consiguió
montarlo; el enfurecido animal salió al galope para derribarlo;
Mitra no cedió, sufriendo incluso ser arrastrado y alzado por los
cuernos del animal hasta que, exhausto éste por sus esfuerzos,
se rindió ante Mitra. Entonces el Conquistador lo aseguró por
los cascos traseros y lo condujo por un camino escabroso hasta
la gruta en la que moraba.

115. Esta leyenda era para el pueblo como un articulo de fe;
todos la consideraban una verdad, mientras que los Sacerdotes
magos veían en ella el viaje penoso del hombre sobre la Tierra.
El Toro es el sexo del hombre o su naturaleza creadora que, con
su pasión, no se deja dominar fácilmente. Cuando el varón al­canza la madurez es asaltado por el poder tentador: el deseo
sexual. Si quiere llegar a ser Mitra (un Dios), no deberá cesar
jamás de luchar y ciertamente sostenerse hasta dominar la
pasión y dirigir sus fuerzas por los debidos canales. El Camino
está lleno de obstáculos y deberá superarlos. (Este es el relato
de la Iniciación,)

116. En una ocasión en la que el toro escapó de su prisión, fue
a la montaña en busca de pastos; entonces, el Sol envía a Mitra
su mensajero, el cuervo, con la orden de matar al fugitivo. El
joven, contra su voluntad, persiguió al animal, llevando en su
compañía un perro fiel, hasta encontrar al toro. Entonces, lo
aseguró con una mano por la abertura de la nariz y enterró con
la otra, en el costado, su puñal de cazador.

117. Del cuerpo del toro brotó el reino vegetal. Del espinazo
nació el trigo que da el pan, y de la sangre brotó el vino que
produce la bebida sagrada de los misterios.

118. (Al toro se lo considera símbolo de la creación, debido a su
vitalidad, fuerza y función sexual sabiamente dirigidas. El Toro
es, después del macho cabrio, el animal que posee mayor poten­
cia sexual La potencia sexual representa el principio de la vida.
La vida debe ser sacrificada para producir vida. El toro es su
alegoría y representa la simiente vital que debe ser destruida
para que produzca.
San Pablo dice: «Si el grano de trigo no
muere, no resucita; sin embargo, sí muere, da muchos frutos».)

119. El espíritu del mal lanzó sus demonios contra el animal:
el escorpión, la hormiga y la serpiente; todos quisieron consumir
las partes genitales y beber la sangre prolifica del animal, pero
fracasaron. La simiente del toro, recogida y purificada por la
Luna (el útero), produjo las diferentes especies de animales
útiles, y su alma, bajo la protección del perro de Mitra, se elevó
hacia las esferas celestes desde las cuales, recibiendo las honras
de la divinidad, se llamó Silvano y se convirtió en guardián de
rebaño.

120. (El significado iniciático de lo que precede es el siguiente:
Mitra es el Hombre-Dios quien, al bajar a la Tierra para progresar
y producir, tuvo necesidad de sacrificar su simiente, repre­
sentada por el toro. Esta simiente debe ser recibida por la
Luna-Mujer, Isis o Materia, y será purificada por ella. En el
comienzo, Mitra no quería sacrificar al toro o al sexo, porque
así se volvería mortal, e incluso porque su simiente ya no podría
ser dirigida hacia la cima, hacia el altar; sin embargo, tuvo que

obedecer al Dios-Sol, «Luz Sagrada Interna», y así mató o sa­crificó al toro, a la simiente, y su procreación (producción) le
dejó atónito al ver que estas criaturas de su seno (costado) se
podían convertir en Dioses… Al descender Mitra en la Materia
y sembrar su simiente (sacrificándose), vio que de esa simiente
brotaban almas que se convertían en seres divinos, los cuales
eran considerados y recibidos como Dioses.)

121. {Mitra, el Dios-Luz, el Sol, la Llama Sagrada, tenía que
vigilar cuidadosamente la raza adámica. Ahrimán, el Dios de las
tinieblas, asoló en vano la Tierra con el fuego y quiso matar a
sus habitantes con la sed pero, cuando imploraban el auxilio
de su adversario, el Arquero Divino, éste lanzó sus flechas contra
la roca de la que salió una fuente de agua viva que sació la sed
de todos… Después sobrevino el Diluvio Universal y Mitra, ad­
vertido por los Dioses, construyó un arca; así se salvó con su
ganado y flotó sobre la superficie de las aguas.) Dicho en
lenguaje místico: la Chispa Divina, dentro del hombre, le
preservó de las inundaciones de la materia y de las tinieblas en
el útero de la Naturaleza. (La leyenda bíblica de Noé no es más
que una copia de la leyenda mitraísta que fue escrita miles de
años antes.)

122. Aquí termina la historia de Mitra: En una última cena de
los Iniciados, que Mitra celebraba con Helio y otros compañeros
de trabajo. Mitra subió a los Cielos llevado por el Sol en su
radiante cuadriga (Leyenda de Elias, en la Biblia). Mitra cruzaba
el océano, el cual trataba en vano de engullirlo, e iba a habitar
con los mortales, pero allá, desde las alturas celestes, nunca
dejó de proteger a los fieles que piadosamente le sirvieron y
escucharon su palabra, cumpliendo con la voluntad del Padre,
como decía Jesús.

123. (Según la interpretación iniciática y muchos miles de años
antes de Jesús, Mitra tuvo la última cena con los discípulos
antes de su ascensión al Cielo para «sentarse a la diestra del
Padre». En lenguaje filosófico, Mitra es el Logos que emanó de
Dios y participó de su omnipotencia; es quien después de haber
modelado el Mundo como demiurgo, continuó velando sobre ese
mismo mundo. Mitra es, pues, el Cristo de los persas.)

124. Los misterios persas, como todas las religiones, mezcla­
ban muchas ideas profanas con las enseñanzas cosmogónicas.
Creían en la liberación y la redención. Creían en la sobrevivencia
consciente. Creían que la Llama Divina habita dentro de no­
sotros. También creían en castigos y recompensas de
ultratumba, y que las almas que poblaban los Cielos descendían
a la Tierra para animar los cuerpos de los hombres: algunas
venían por la fuerza y otras con agrado para entablar batalla
contra los demonios. En la hora de la muerte del hombre, los
devas de la oscuridad y los de la luz disputaban la posesión del
alma que abandonó el cuerpo. Con un decreto especial se decidía
si era digna de ascender nuevamente al paraíso pero, si se
hallaba impura, los emisarios de Ahrimán arrastrarían al cuerpo
y al alma hacia los abismos infernales en los que sufrían miles
de tormentos (igual que los infiernos de las demás religiones).

125. El firmamento estaba dividido en siete Cielos, y cada uno
de éstos se hallaba asociado con un planeta. Había una escalera
formada por ocho puertas superpuestas, cuyas siete primeras
puertas eran de diferentes metales; era el camino que se debería
seguir para alcanzar la región suprema de las estrellas fijas (el
mismo significado de la escalera de los siete Cielos de la Iglesia


y de los siete Misterios masónicos, así como el sueno de Jacob con la escalera que ascendía al Cielo).

126. Para pasar de un grado al siguiente, el Iniciado debía saber
fórmulas sagradas, a fin de apaciguar al ángel de Ormuz que
custodiaba la puerta. Solamente el alma liberada de sus pa­
siones puede ascender a los Cielos después de haber vivido en
la Tierra. Para ello, debe entregar a la Luna su energía vital y
nutritiva; al Sol, sus frías capacidades intelectuales: a Marte,
el amor a la guerra; a Júpiter, los sueños de desenfrenadas
ambiciones materiales, y a Saturno, sus demás inclinaciones
terrenas. Despojada de todo vicio, al penetrar en el octavo Cielo,
es recibida como Chispa Divina de vuelta al seno de la Luz, por
medio de la Iniciación, o sea, por medio de sus experiencias en
la encarnación…

127. Cuando el tiempo haya concluido su duración fijada,
vendrá el día del Juicio Final. Ahrimán lanzará sus plagas y
azotes sobre el mundo (¿el Anticristo de la Iglesia?) que acabarán
destruyéndolo. Entonces aparecerá un toro maravilloso, aná­
logo al toro primitivo, y Mitra volverá a descender para hacer
que los hombres despierten nuevamente ante la vida. Todos se
levantarán de las sepulturas y asumirán sus antiguos aspectos.
La humanidad se reunirá en gran asamblea y el Dios verdadero
separará los buenos de los malos. Entonces, con un sacrificio
supremo, será inmolado el Toro Divino, cuyo sebo, mezclado con
el vino consagrado, será ofrecido a los justos como bebida
milagrosa conferida a todos (aquéllos que hayan obedecido a la
Ley, seguido la senda y obtenido la Consciencia del Alma, la
inmortalidad). Sin embargo, quienes hubieran renunciado a
seguir el camino de la iniciación, retornarán a la Tierra de la
que vinieron. Cuando Júpiter-Ormuz escuche las oraciones de
los bienaventurados (según el Apocalipsis de San Juan) hará
caer del Cielo un fuego devorador que aniquilará todos los males.

128. He aquí, con toda minuciosidad, la fuente de la Biblia
occidental. Es la doctrina de un salvador que redime a la hu­manidad venidera o la segunda venida.

129.Los Misterios iniciáticos explican del siguiente modo esta
leyenda esotérica: el primer toro, como vimos, es el símbolo dela generación ya efectuada. El segundo toro, el actual, se con­vierte en el símbolo de la Regeneración; el principio sigue siendo el mismo, pero para fines más elevados… El primer Cristo en el hombre, la Luz, la Chispa Sagrada (es el Cristo Salvador, quien, con su vuelta, se convierte en el Cristo ascendido). Es la Chispa Divina Manifestada. Quienes se salvan son los que, por medio de la regeneración de la energía sexual, llegaron a construir sus almas de acuerdo con el prototipo del Ser Divino. Es la Trans­mutación de los deseos inferiores (del Infierno) para que el alma pueda convertirse en antorcha de la Llama Sagrada. Este es el Cristo que desciende al infierno «así como Mitra descendió antes que él» a lo inferior de la materia, para que el alma pueda sentir y hallar la Luz Divina que mora en la forma. Así se manifiesta la transfiguración del Cristo. Cuando el fuego superior des­ciende, no destruye el bien sino que se convierte en parte del alma.

130. Quienes desperdician el fuego (la simiente), destruyen el
alma porque la lanzaron a los bajos abismos «sobre el suelo»;
por consiguiente, serán destruidos, (o sea, se destruirán a sí
mismos y, en vez de avanzar por la senda, constituirán un

131. En todo lo anteriormente expuesto vimos que la religión
Mitraísta, como todas las demás religiones, se funda en el
Misterio del sexo. Así también vemos que esta religión, como las
demás, tiene una parte secreta y otra pública. El Misterio y la
santa práctica del sexo eran revelados a los iniciados. Dios-
Fuego-Luz era adorado por los elegidos para la iluminación. El
Sol, la Luna y las estrellas eran, son y serán las divinidades del
pueblo.

132. Ritos y Ceremonias Mitraístas. Después de estudiar el
mitraísmo en sus dos aspectos, el externo y el interno, resulta necesaria una instrucción sobre sus ritos y ceremonias, los cuales fueron copiados, punto por punto, por las religiones y sectas posteriores. Los siete grados de la iniciación, que eran obligatorios para cada místico, corresponden a los siete cielos; son las siete virtudes, las siete Iglesias del Apocalipsis, los siete ángeles ante el trono, etc. El cuervo es el neófito aspirante que, después de prácticas y trabajo, es promovido al orden de lo oculto. Los miembros de esta clase permanecían ocultos por Dios para guerrear contra los poderes del mal. Cada dignatario debía llevar en la cabeza un gorro frigio, el cual fuera otorgado a Mitra, identificado éste como el Sol, y entonces, sus servidores se autodenominaron mensajeros del Sol y, finalmente, reci­bieron el título de «Padres».

133. El Cuervo, mensajero del Sol, es el neófito que aspira a
la Iniciación sacerdotal. Los tres primeros grados del Ministerio
no le autorizaban a participar en los Misterios. La jerarquía era
encabezada por los Padres, los cuales presidían las ceremonias
sagradas y tenían autoridad sobre las otras clases de fieles. El
Jefe de los Padres tenía el título de Padre de los Padres («Pater
Patrum.» y «Pater Patrastrus»). Los místicos que se hallaban bajo
su autoridad se llamaban Hermanos, entre sí. Tal como lo hacen
las iglesias modernas, a los niños podía concedérseles la admi­
sión en las órdenes inferiores, en el bautismo, etc. Esta
ceremonia de Iniciación era como los sacramentos en nuestra
época. A quien quebrantaba el voto que había formulado se le
consideraba un renegado y nadie podía recibir los Misterios ni
continuar en ellos si se valía de mentiras con el Maestro y sus
hermanos; se le anatematizaba por tal deslealtad, o sea, se le
excomulgaba.

134. El aspirante que anhelaba el título de «Miles», se presen­
taba con una espada en la que había una corona; entonces,
tomaba la corona y la ponía sobre uno de sus hombros, y
amagaba con la espada, mientras proclamaba: «Mitra es mi
corona, y mi Dios es el Inmutable y el Invencible».

135. Según los ritos persas, era necesario que el místico reci­
biera un bautismo que le quitara todas las impurezas (de allí
la práctica del bautismo moderno). El agua era bendecida y se
la usaba como aspersión o mediante inmersión, como en el culto

de Isis. Esto era lo que enseñaba Juan el Bautista en relación con su bautismo con agua. Pero vendrá uno que bautizará con Fuego…, o sea, el bautismo de Fuego-Luz que se manifiesta durante ciertos ejercicios, en el período de desarrollo que prueba la Inmortalidad del Alma… El Bautismo de Fuego es el Bautismo del Espíritu Santo o la Llama Sagrada en el Ser.

136. El Padre celebrante consagraba el pan y el embriagador
zumo del Haoma (¿Soma?) mezclado con agua y preparado por
él. La consagración se efectuaba mediante ciertas invocaciones


mágicas, y él consumía estas cosas durante la celebración de
sus sacrificios. Puesto que en Occidente no se halla la planta
Haoma, sustituyeron el zumo con el vino mezclado con agua:
es el Sacramento de la Cena del Señor, como la celebran las
Iglesias y el Colegio de los Magos.

137. Los Magos orientales y su organización practicaban el
sacerdocio, tanto bajo formas externas como internas. El Gran
Hierofante era el Jefe Supremo (Summus Pontifex) y, hasta
nuestra época, sigue gozando de este cargo como hace miles de
años.

138. El Culto Mitraísta tuvo sus vírgenes, vestales o monjas; y
tuvo conventos y escuelas de entrenamiento o seminarios, los
cuales fueron copiados mal por las religiones modernas.

139. El Padre místico invoca, cada día de la semana, al espíritu
jefe del planeta correspondiente y sagrado de ese día, en un
lugar determinado de la Cripta. El día domingo era el más
sagrado, por ser el presidido por el Sol, pues ese día es san­
tificado por la religión mitraísta miles de años antes de nuestra
era. El Natalis Invicti día del nacimiento del Sol y de Mitra, era
el día en el que el Sol comenzaba a acrecentar su poder para
salvar de la muerte a la humanidad y a la Naturaleza; era un
día santificado muchos siglos antes de la venida de Jesús al
mundo. Ese día es el 25 de diciembre.

140. Los adeptos formaban conciliábulos secretos en cada sis­
tema de Misterios; los miembros se denominaban hermanos, se
purificaban a sí mismos mediante el bautismo y recibían la
confirmación como poder para combatir el mal. Esperaban, por
medio de la Cena del Señor, la salvación del cuerpo y del alma.

Santificaban el domingo y celebraban el natalicio del n la noche del 24 al 25 de diciembre, fecha ésta que, desde el siglo IV, fue fijada como Natividad (Navidad) o Nacimiento del Cristo.

141. Creían y enseñaban que la abstinencia, el renunciamiento y el dominio de sí mismo eran cosas meritorias. Los Magos sabían que el Autodominio era necesario para el equilibrio de la vida. El Diluvio era una historia profana para el pueblo, mientras que para los Magos fue una fase de la historia del alma. Creían en la inmortalidad del alma. Mitra era el mediador, el Logos, como Jesús, intermediario entre el Padre celestial y el Hombre, y como él, era una Persona de la Trinidad.

La vida de Jesús es un duplicado del Héroe persa. Jesús fue adorado por los pastores. Los Magos de Mitra llevaron a Occidente la Doctrina de la Luz Inefable, y el Niño tuvo otro nombre en el nacimiento de una nueva época. Entretanto, el nuevo niño afirmaba: «No vine a derogar la Ley sino a cumplirla» porque sabía que la verdad es una sola en todas las épocas.


Capítulo V

LA RELIGIÓN OSIRIANA U OSIRIACA

142. Después de estudiar la religión de Mitra, nos toca ahora
estudiar otra que nos confirma que todas las religiones tienen
un mismo origen y, fundamentalmente, se basan en EL
MISTERIO DEL SEXO. Osiris nació en medio del caos y, a la
sazón, se oyó una voz que decía: «Nació el Gobernante de toda
la Tierra». Del mismo seno o ÚTERO nacieron Isis, reina de
la Luz, y Tifón, rey de las tinieblas. Ya tenemos (entonces) la
TRINIDAD fundamental.

143. Dice el Libro Egipcio de los Muertos: «Conoce el día en el
que habrá de dejar de ser (existir)». Conoce su sacrificio. «Tiene
poder para dar su vida y recobrarla. Su suplicio es voluntario,
pero él mismo lo quiso.» ‘

Dios está en el sufrimiento. Osiris es la sonrisa de quienes lloran. Osiris está en la víctima que se inmola, y en el grano que muere en la espiga que se siega, en el Nilo que baja, en el cuarto menguante de la Luna y en todo sufrimiento pero, sobre todo, en el sufrimiento humano.

Osiris fue hombre y Dios al mismo tiempo; realmente Dios, es realmente hombre. «Se humilló bajo la apariencia de un esclavo.»

¿De quién se habla así? ¿De Osiris?

No, Osiris es nada más que la sombra del Cuerpo In­visible. Pero esa semejanza entre el cuerpo y la sombra es el más insondable Misterio de Egipto.

En los confines del arenoso desierto de Libia, al fondo de la gran planicie semicircular de Abidos, en una estrecha garganta rocosa, en Peher (actualmente Ulel-Hakab), allí donde el Sol se pone, fueron encontradas las tumbas de los más grandes reyes del Antiguo Egipto; y entre ellas, el sarcófago de Osiris. El sabio francés Emilio Clemente Amelineau, quien llevó a cabo excavaciones en Abidos en 1897

y 1898, vio en las inscripciones de esas tumbas un testimonio tan irrefutable que creyó haber encontrado realmente el fé­retro del Hombre-Osiris, personaje histórico, tercer faraón de la primera dinastía.

Todo Egipto descansa en la creencia de que el Hombre-Osiris o el Hombre-Dios vivió, sufrió y murió en la Tierra.

La única lápida que se conserva se refiere a una inscrip­ción de los Misterios de Osiris, celebrados en el Santuario de Abidos: las «Pasiones de Osiris» se representaban en un drama, así como las pasiones del Señor se representaban en los «Misterios» de la Edad Media. En el silencio resonaba un grito súbito, la gran lamentación de Isis sobre Osiris muerto.

Todo Egipto da la espalda a Osiris que muere y mira hacia el Dios que resucita, sin querer ver el sufrimiento, sabiendo incluso que el sufrimiento y la muerte son divinos.

144. Dice un antiguo cuento egipcio que fue recogido miles de años más tarde por Plutarco, griego del siglo I-II de nuestra era, gran sacerdote de Apolo en Delfos, en su tratado sobre Isis y Osiris:

En otros tiempos, los dioses vivían con los hombres en la Tierra, y el gran Dios Ra, que habitaba en Heliópolis (ciudad del Sol), gobernaba Egipto. En ese entonces, la Tierra no estaba todavía separada del Cielo, y los hombres eran como dioses. Pero se pervirtieron, renegaron del Dios Único y dijeron: «Vedlo: envejeció y está achacoso. Sus huesos son como plata, su carne como oro y sus cabellos como lapislázuli (lazulita); sus miembros tiem­blan, y la saliva mana de su boca». Los hombres se burlaban así de Dios. Y Dios se encolerizó y ordenó a Hathor, la diosa del Amor, que exterminara al género humano. Hathor lo exterminó, pero no por completo. Dios, apiadado de los hombres, inundó durante una noche la Tierra con una bebida embriagante y cuando, por la mañana, la diosa entró en aquel mar, vio reflejado en él su rostro y se alegró de su hermosura. Probó el licor, se embriagó y cesó de exterminar al género humano. «Mas la antigua unión del Cielo y la Tierra quedó deshecha.» Y Dios dijo: «Mi corazón está cansado. No quiero vivir con los hombres ni quiero aniquilarlos por completo». Y

Dios dejó la Tierra, subió al Cielo y separó la Tierra del Cielo. Y están separados, aún hoy, como lo estarán hasta el fin de los tiempos. Así acabó el primer mundo y comenzó el segundo.

145. Cuando Dios, al subir al Cielo, abandonó a los hombres, éstos, devorándose unos a otros como animales salvajes, se habrían exterminado si inesperadamente no hubiera llegado Osiris. Este nació como un simple mortal y, después de con­vertirse en rey de Egipto, alejando a los hombres de su existencia bestial, les enseñó a cultivar los cereales, les dio leyes e instituyó el culto de los dioses. Después recorrió el mundo, proclamando su reinado y sometiendo a todos los pueblos, no con la espada sino con el Amor, con el canto, la música y la danza. Cuando volvió a Egipto, su hermano Tifón-Set, con setenta y dos conspiradores, decidió su perdición. Tomó en secreto la medida exacta de su cuerpo y, basándose en ella, construyó un cofre magníficamente ornamentado e invitó a su hermano a un festín. Durante el ágape, los siervos trajeron el cofre. Todos los invitados quedaron maravillados y Tifón prometió, entre bromas, que se lo regalaría a aquél cuya estatura coincidiera con las dimensiones del cofre.

Los setenta y dos cómplices se extienden, uno tras otro, en el cofre, el cual, no obstante, no estaba hecho a la medida de ninguno de ellos. Por último, el mismo Osiris es quien se extiende en él. Entonces, todos se lanzan sobre el cofre, lo cierran, fijan la tapa con clavos, lo sueldan con plomo de­rretido, lo llevan al Nilo y lo arrojan al agua. El cofre, por la boca del Tanais, vaga (deslizándose suavemente hasta el mar).

Isis, esposa de Osiris, estuvo buscando durante mucho tiempo el cuerpo de su esposo, errando por toda la Tierra. Por fin lo encuentra y, con gritos y llantos se deja caer sobre él. aprieta su rostro contra el del muerto, lo besa y lo riega con sus lágrimas. Después parte de nuevo en busca de su hijo

Horus, igualmente perdido, y esconde entre los papiros del Nilo el cofre que contiene el cuerpo de su esposo. Pero Tifón, que estaba cazando de noche y con Luna nueva, ve el cofre bajo los rayos del astro y lo reconoce. Retira el cuerpo, lo descuartiza en catorce partes y las esparce a los cuatro vientos. Isis lo sabe y reinicia su búsqueda. Recoge, uno por uno, los despojos del cuerpo desmembrado, los junta y resucita al muerto. «Estos símbolos nos llevan hacia el conocimiento de Dios», concluye Plutarco, pero él mismo es incapaz de desci­frarlos. El cuerpo es el ataúd del alma enterrada en este mundo. Así es cómo Osiris cayó en el cofre de Set, en el cuerpo-ataúd: nació y murió voluntariamente: «Sabe el día en el que ha de dejar de ser». El nacimiento es una caída; la resurrección es un levan­tarse. Osiris cae para levantarse y levantar a los que cayeron: muere para renacer él mismo y resucitar a los demás. El ataúd egipcio es la envoltura de la momia; es de madera y piedra, y reproduce exactamente no sólo la forma del cuerpo sino también las mismos orificios del rostro del difunto. El cuerpo se reconoce por el ataúd, como el alma por el cuerpo. Este es el ataúd de medidas exactas. Ese es el principio de la distinción, de la diferenciación. El Dios des­membrado es el mundo múltiple: «Soy uno, hecho dos, cuatro, ocho». He aquí por qué Tifón descuartiza el cuerpo de Osiris. Pero, si Osiris es Dios, ¿quién es Set? ¿El diablo? No. «La perfección del ser está en mí y la nada está en mí: Yo soy Set, el cero entre los dioses. ¡Detente, pues, Horus! Set es recibido en el número de los dioses», dice Osiris a Horus, su hijo y su vengador. Esto significa que Osiris y Set forman uno solo: son las dos contrapartes del Dios Único. Osiris conoce «el día en el que ha de dejar de ser» Ese «dejar de ser» es justamente la nada en Dios, Tifón-Set. Estos son los simbolismos que nos llevan hacia el cono­cimiento de Dios.

San Clemente de Alejandría, antes de convertirse al cris­tianismo, fue iniciado en gran número de Misterios paganos; entre otros, en los de Osiris. Se acordó de ellos cuando dijo que la Sabiduría griega ve la verdad eterna en la «crucifixión o desmembramiento en el que basa la enseñanza de la teología del Logos Eterno».

146. Cuando Isis murió, fue sepultada en un bosque cerca de
Menfis. Sobre su tumba se erigió una estatua cubierta con un
velo negro desde los pies hasta la cabeza; debajo tenía estas
palabras: «Yo Soy todo lo que fui, o sea, todo lo que será, y
nadie entre los mortales se atrevió a levantar el velo».

147. Todos los Misterios se ocultan bajo ese velo. El hombre
conoció algunos, pero no pudo hallar su solución. Los Mitras,
los Krishnas y los Cristos son los únicos que pudieron levantar
el velo; también podríamos nosotros, si quisiéramos seguir los
pasos de ellos. La luz brillará a través del velo y el hombre
podrá ver detrás de éste si persiste en su ansia de divinizarse.

Para ello debe encarar la verdad sin tener en cuenta cuan contraria sea a sus antiguas creencias u opiniones. El amante de la verdad puede levantar el Velo.

148. Osiris e Isis son los padres de todos los Misterios. Todos
los Dioses son sustitutos de estos dos y de su hijo Horus. Isis
es Maia, María y Materia, y Madre tanto de la humanidad
como de los Dioses.

Horus es el Hijo, el Logos, el Verbo, el Cristo, el Hijo de María, Madre de Dios. Es el símbolo de la Luz que dice: Yo Soy la Luz del Mundo y quien viene a mí no anda en tinieblas. Yo Soy lo que el Creador es, por lo tanto Yo Soy El, El es Yo. Somos mortales por Isis, pero también adquirimos por ella la inmor­talidad.

149. La Luz Divina del Espíritu duerme en Isis-Materia, mas
el Fuego Creador Eterno (o el deseo sexual que es fuego y luz)
nunca puede ser extinguido. Los Misterios se repiten en todas
las religiones. En la religión hindú vemos que Shiva mutila
a Brahma, como Tifón lo hizo con Osiris. y como el jabalí mató
a Adonis.

150. A Osiris, que es fuego creador divino, se lo adoró en la
materia a través del Sol y se lo conoció con diferentes nom­
bres: antes era Mitra, luego Brahma de la India, después
Adonis de Fenicia, Apolo de Grecia, Odín de los escandinavos,
Hu de los bretones y el JESÚS DE LOS CRISTIANOS, etc.

151. Los iniciados no fueron responsables del error si el
pueblo confundió al Sol con Dios en vez de ver a Dios a través
del fuego o de la Luz Divina que se halla en cada ser. ¿La Luz
del Mundo no ha dicho: «¡Mujer! Día llegará en el que no se
adorará a Dios en esta montaña ni en Jerusalén, sino en
Espíritu y en Verdad?». No obstante, el pueblo adora a Dios,
hasta el momento actual, por medio de una figura o una
imagen. Los iniciados siempre enseñaron que el Sol dador de
la vida no era sino el símbolo de la FUERZA CREADORA
UNIVERSAL, a la que los Superhombres conocían y veían
como FUEGO INTERNO Y LUZ INEFABLE.

152. A Isis se la denominó: Ceres, Rea, Islene, Venus, Vesta
(por ésta se denominaban «vestales» las que mantenían el
fuego sagrado), Cibeles, Níobe, Malis, Ossi (entre los indios),
Pussa (entre los chinos), Ceridew (entre los antiguos bretones)
y María (entre los cristianos).

153. Los sabios caldeos, famosos como astrónomos y astrólo­
gos, descubrieron leyes que aún hoy se reconocen por su
exactitud. Dieron un nombre a cada estrella y designaron una
para cada día del año. Después, los griegos encarnaron esos
nombres en leyendas y, finalmente, los personificaron. Los
Angeles, los Genios, los Héroes y los Santos tuvieron su origen
en esas leyendas.

154. Federico Guillermo José Schelling dice que la mitología
contiene la verdad religiosa. La religión no es mitología, pero
la mitología es ciertamente religión.

El mito universal del Dios que padece y muere asesinado o crucificado no tiene su origen en el hecho de haber ocurrido una vez, sino en virtud de tener que suceder siempre y de que es sentido de nuevo en la vida de cada ser humano. No sucedió una vez sino que sucede siempre. El Cristo Luz oculto en el paganismo se revela en el cristianismo.

155. Ya se ha dicho que el hombre llega a convertir a Dios
en el concepto que su educación intelectual y social le per­
mite; por ese motivo, muchos hombres actuales, al ver los
antiguos santuarios de Serapis, Venus, Apolo y otros, se


preguntan: «¿A qué Dios oraban los imbéciles de aquel enton­ces?» Según ellos, los constructores de la Pirámide de Keops, que es la maravilla científica de todos los tiempos, son imbé­ciles. Se han dicho necedades eternas sobre las cosas Eternas. Cuando descubrieron la momia del faraón Ramsés, la envol­vieron en hojas del diario «Le Temps» y la transportaron hasta El Cairo en un carro. El inspector de la aduana la pesó y, al no encontrar en el registro la clasificación correspondiente, le aplicó la tasa de «bacalao seco». Por lo tanto, según nuestros doctos fieles modernos, el cuerpo de las antiguas religiones es bacalao seco.

156. Por casualidad, ¿algún cristiano se tomó el trabajo de
investigar acerca de la envoltura del mito para encontrar el
misterio? No, porque nadie lo sospechó, porque la verdad del
mito se halla en el misterio.

Cuando Ornar ordenó quemar la biblioteca de Alejandría dijo: «Si los libros son buenos, no los necesitamos porque todo el bien lo tenemos en el Corán; si son malos, no deben existir».

157. Osiris, Tammuz, Adonis, Attis, Mitra y Dionisos son la
sombra de las cosas venideras, pero debemos deducir, por
lógica, que el Cuerpo de Cristo debe haber existido eterna­
mente, pues la sombra no puede existir sin el cuerpo. San
Agustín enseñó que el cristianismo existió antes de Cristo, y
Hermes Trismegisto dice que TODO LO QUE NO ES ETERNO
NO ES VERDADERO. Los Misterios de Osiris son eternos y,
por ello, florecieron en todas las religiones postenores, a pesar
de que sus significados fueron desfigurados.

158. DIOS ABORRECE EL RUIDO. ¡HOMBRES, REZAD EN
SILENCIO! Esto lo dice el verso de un himno dirigido al Dios
Sol-Amón-Ra. Y después de miles de años, Jesús repite esto:
«Entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que
está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompen­
sará en público» (Mateo: 6:6).

159. «Comencé siendo Dios Uno. pero en mí hubo tres Dio­
ses»: esto lo dice un antiguo libro egipcio, refiriéndose al Dios
Num. ¿Acaso se expresaron mejor los Padres del Concilio deNicea? «Gloria a ti que bajas a las Tinieblas», dice un verso de un himno antiguo. «La Luz en las tinieblas resplandece», dice San Juan (1:5). Los Magos enseñan: «El Espíritu es, en la materia, la luz en las tinieblas». Baruch Spinoza pregunta: «¿No sabes por qué la materia ha de ser digna de la naturaleza divina?» Salvo Egipto, nadie contestó esta pregunta.

160. Los Misterios de Osiris son los de la Religión del Sexo. En el Santuario de Dendera, la momia de Osiris que resucita, se halla extendida en su lecho mortuorio, envuelta en un sudario y con el Falo» erecto. La Diosa Isis, en forma de gavilán de alas abiertas, desciende sobre él, se une, viva, con el difunto y extrae el semen del finado esposo. El sexo es la vida a través de la muerte.

161. En egipcio antiguo, Osiris se pronuncia Usirit, lo cual quiere decir: Osírisis, en una sola palabra, con los significados masculino y femenino: él-ella,

Andrógino, Hombre-mujer. En cada hombre se esconde una mujer, y en cada mujer, un hombre. Osiris-Espíritu se une con su hermana Materia y engendran a Horus, EN QUIEN ESTABAN TODAS LAS CO­SAS. Dios, Elohím, creó al hombre a su imagen y semejanza; lo creó a imagen de Elohim, «macho y hembra los creó» (aun­
que el original diga Macho-hembra). Primero él, después los (la imagen de Dios está en el hombre, Dios en Uno; no Adán solamente sino Adán y Eva —«leva»— porque el mismo Dios es un Dúo, es El y Ella: Hombre-mujer).

162. El misterio del sexo (Del Uno) es el misterio de los dos. El Talmud dice: «En el principio, el hombre y la mujer fueron un solo cuerpo, con dos rostros (polos), pero después el Señor los dividió en dos y dio a cada mitad una espina dorsal». Vivir
en Dualidad Sexual es marchar hacia la muerte…

163. La religión de Egipto es la del sexo. Pero la del SEXO QUE RESUCITA, no la del sexo que mata; en el mismo cuerpo del Dios Osiris desmembrado, Isis reemplazó el sagrado «Falo», que había desaparecido, con otro de madera, para la resu­
rrección… ISIS ES ESPOSA, HERMANA Y MADRE. LA MATERIA ES HIJA, HERMANA Y MADRE DE DIOS. LA
VIRGEN ES HIJA DEL PADRE, ESPOSA DEL ESPÍRITU SAN­TO Y MADRE DEL HIJO…

«Durante los días en los que se celebraban las fiestas del Dios Libre, la imagen del ‘Falo’ era colocada en carros y exhibida por la ciudad, con grandes honras, cuenta San Agustín al hablar sobre los Misterios paganos.

164. La circuncisión es el testimonio nupcial de sangre y
carne. Hasta hoy, nadie, ni uno solo descubrió el significado
del Misterio de la circuncisión. El anillo de la circuncisión es
el de los esponsales. Es la Unión conyugal del Hombre con
Dios. «¡Cuan espantosa es la blasfemia!». Sin embargo, ¿es
menos espantoso que comamos a Dios? ¿Nutrirnos con su
carne y su sangre? «¿Quién puede escuchar eso?», exclamaron
espantados los discípulos del Señor cuando oyeron tal afir­
mación por primera vez. El Misterio de la circuncisión es éste:
El hombre contempla eterna e involuntariamente a Dios a
través de la circuncisión, de ese anillo recortado en la carne.
¿Por qué? Porque «el extremo del miembro es el punto más
ardiente y, por ello, ese punto más ardiente del placer sexual
es consagrado a Dios, y el Universo se eleva a Dios por ese
anillo».2

165. En la Religión del Padre, en toda la antigüedad pagana,
en el Testamento del Padre, encontramos los eslabones de la
cadena o los anillos de la circuncisión carnal o espiritual.
Moisés encontró la circuncisión rumbo a Egipto, porque
Egipto es la fuente del sexo sagrado. Adorar al Padre en
Espíritu y Verdad es llegar a El con el Sentimiento y con el
Amor. Orar al Padre es comunicarse con El, entrando en el
interior (del aposento). Hablarle es escucharle en secreto. Esta
fue y es la religión de los Sabios e Iniciados.

166. «Pero nadie vio al Padre», dice el Gran Maestro. No obs­
tante ello, el Padre engendra al Hijo y le resucita; por lo tanto,
la primera idea de la generación y de la resurrección va unida
con la idea del Sexo; las religiones de Mitra y Osiris jamás
efectuaron diferencia alguna entre esas dos ideas… La base
de toda religión es ésta: «El Sexo supera los límites de la
Naturaleza. Se halla fuera y por encima de ella… Es el abismo

que lleva a las antípodas del Universo. Es la única imagen del otro mundo que se nos muestra en éste».3

167. El Sexo es el único contacto de nuestra carne con el más
allá.4

168. La sed sexual es la sed de la ciencia, la del Árbol del
conocimiento del bien y del mal. Los dos serán una sola carne.
Efectivamente, pero todavía no lo son sino en el amor mortal,
puesto que todo lo que nace, muere. Egipto sintió el amor
inmortal Resucitador.

169. El «Falo» de Osiris no simboliza la procreación, la fecun­
didad y el nacimiento y la muerte, sino la resurrección. «Oh
Dioses, salidos de la energía sexual, extendedme vuestros
brazos», suplica un difunto que se levanta del ataúd.5 Otro
resucitado confiesa: «Oh Energía Sexual de Osiris, quien ex­
termina a los enemigos rebeldes (contra Dios): por ella soy
más fuerte que los fuertes, más poderoso que los poderosos».

170. Las religiones antiguas, adoradoras del Sexo, no adora­
ban el Sexo grosero, terreno y animal, sino el fuego sexual
sutil, espiritual, astral y cósmico (la fuerza resucitadora),
puesto que los difuntos tienen que resucitar y engendrarse en
la eternidad. El Credo de Nicea dice: «Creo en la resurrección
de la Carne». (En lo que concierne a las religiones antiguas,
éstas creían en la resurrección en la carne por medio del Sexo
Divino.) Por ello, los egipcios cortaban a veces el «Falo» del
difunto, lo embalsamaban por separado y lo depositaban al
lado de la momia en un pequeño obelisco de madera dorada,
el cual simulaba el rayo solar, o «Falo» Divino que vivifica. Se
trata de otra forma de unión del difunto con el Sol. Por esta
razón, Isis encuentra todas las partes del cuerpo desmem­
brado de Osiris, menos el «Falo», porque fue arrebatado y
llevado al sitio de donde había venido (de este mundo al otro),
y la diosa lo reemplazó con una imagen de madera de
sicomoro.

¡Los Misterios de Isis, el Velo de Isis! ¿Quién se atreve a divulgarlos sin que le quemen vivo?

171. La religión de Osiris es la Religión del Sexo Divino mediante el cual el hombre puede ver enteramente a Dios frente a frente sin morir. Osiris es el Fuego Luz en todo el cuerpo, en cada una de las células. Este Fuego Creador no tiene su sede en las partes sexuales, y ciertamente es más vasto que el cuerpo. El Fuego no se halla en el cuerpo, pero el cuerpo se halla en el Fuego. El Sexo puede causar la muerte, pero sin el Sexo no hay resurrección.

NOTAS

1 Ver Isaías 53:7.

2 Colegio de los Magos.

3 Id. ant.

4 Id. ant.

5 Libro Egipcio de los Muertos.

Capítulo VI

LA RELIGIÓN DE LOS DRUIDAS Y SUS MISTERIOS

172. Los druidas siguieron, después de los egipcios, como ado­
radores del Dios Único. Erigieron a Dios, sin sones de martillo,
altares de piedra bruta y efectuaron sus invocaciones al aire
libre. Creían en un cielo para los buenos, en un infierno para
los malos y en la inmortalidad del alma. Los druidas home­
najeaban a muchas deidades, como los cristianos y los judíos
después de ellos, pero no en forma de adoración. Creían en la
Trinidad de Dios o en sus tres atributos, y rendían homenaje
a cada uno de esos atributos.

173. La religión de los druidas tenía dos aspectos: el culto al
Dios Único y el homenaje a las deidades de las estrellas, a los
elementos, a las colinas y a los árboles. Los iniciados eran muy
versados en los Ritos del Cabari fenicio y tenían doctrinas in­
ternas y ceremonias, pero al pueblo sólo le daban lo que le podía
ser útil y provechoso, mas no lo que no podía comprender.

174. Si algún Neófito o Iniciado cometía alguna insensatez, era
castigado con la Excomunión, la cual era un castigo terrible. Los
preceptos filosóficos y religiosos del druidismo estaban escritos
en versos, unos veinte mil en total. Estos preceptos eran reci­
tados de memoria por los doctos sacerdotes, sin que estuviera
permitido escribirlos; de esa manera, el candidato permanecía
más de veinte años bajo observación y estudio.

175. Los druidas usaban pólvora en su iniciación, con el objeto
de dar un símbolo de la llama sagrada que el aspirante debe
encontrar dentro de sí mismo antes de ser Iniciado. La llamaban
«Resplandor de Dios». Cuando un druida moría, le colocaban
sobre el pecho una vasija con tierra y sal, cuyo significado es
éste: corrupción del cuerpo e inmortalidad del alma inco­
rruptible.

176. Los druidas preferían tratar de prevenir la enfermedad que
curarla. Tenían muchos versos relacionados con la cura de las
enfermedades; por ejemplo, la siguiente cura: «La jovialidad, la
templanza y el levantarse temprano procuran salud y felicidad».
Una de sus máximas filosóficas es la siguiente: «Las tres bases
de la maestría: Ver, estudiar mucho y sufrir mucho».

He aquí otra máxima: «Las tres bases del pensamiento: Claridad, amplitud y precisión». Por lo tanto, ellos eran, de esta manera, filósofos del alma y del cuerpo.

177. La serpiente era uno de sus símbolos importantes. Una
Serpiente de oro, puesta sobre el pecho del Iniciado, era señal
de regeneración. El Iniciado tenía que sentir primeramente la
Serpiente ígnea para tener derecho a llevar su símbolo en el
pecho. Necesitaba hacer ascender la Llama Sagrada de su sexo
CUANDO ADORABA EN ESPÍRITU Y VERDAD. La Serpiente era
adorada con un círculo que contenía misteriosos grabados. Lle­
vaba una tiara sobre la cabeza (símbolo de la Luz o de la aureola
que emana de la cabeza del Iniciado).

Vestía una túnica purpúrea (símbolo del Amor desintere­sado por la humanidad), salpicada de estrellas (FACULTAD DE LUZ E IDEAS LUMINOSAS) y llevaba un báculo en la mano (Cetro en alto, «Falo» erecto). Era Rey porque había llegado a ser un INICIADO.

178. La Serpiente ígnea, cuando se arrastra por el suelo, es el
símbolo de la destrucción, es la energía seminal lanzada hacia
el suelo, pero cuando está erguida es un emblema de la
inmortalización y de la vida, es la Regeneración de TODO AQUE­
LLO QUE FUE, ES Y SERA. Los faraones de Egipto llevaban en
sus diademas una serpiente de oro en la parte correspondiente
al entrecejo, la cual era símbolo de la alta Iniciación.

179. Los hebreos echaban su semen sobre el suelo del desierto
y se transformaba en serpientes que causaban enfermedad y
muerte. Pero por orden de Moisés, la serpiente SE IRGUIO y
convirtió en dadora de vida y salvadora de almas. En el sexo,
la Serpiente es fuego; ella se yergue hacia el trono de Dios y se
convierte en Luz Sagrada y Llama Inefable; cuando se arrastra,
es la destrucción del alma. Tampoco debe olvidarse que la célula

seminal tiene la forma de una serpiente, en la cual está latente el Hombre-Dios.1

180. Los altares de los druidas estaban compuestos por una
gran piedra colocada sobre otros dos pilares toscos. La ley druida
ordenaba que ninguna herramienta debería tocar la piedra sa­
grada (ni más ni menos que la Ley Mosaica que dice en Éxodo
20:25: «Y si me hicieres altar de piedras, no las labres de
cantería; porque si alzares herramienta sobre él, lo profanarías»).
Pero, miles de años después, este mandamiento fue olvidado.
Esos altares se alzaban a la sombra de un árbol fuerte, como
la encina, y así vemos cómo Abrahán edificó, debajo de la encina
de Moreh (Génesis 12:7), un altar a Dios, y allí recibió como
huéspedes a los tres Angeles.

181. Los druidas adoraban a DIOS EN LA LLAMA SAGRADA
INTERNA Y REVERENCIABAN PUBLICAMENTE el fuego como
emblema del Sol y símbolo del fuego divino del sexo. Todas las
religiones tuvieron sus fuegos Sagrados que, en el hombre, no
son más que símbolos del fuego sagrado del sexo. Los druidas
tenían conventos y hermandades de mujeres, como las monjas
de nuestro tiempo, y tenían tres clases de votos. El primer voto
era el de servir libremente en los templos, sin que se las separara
de la familia. El segundo voto era para las que ayudaban a los
Sacerdotes en los servicios religiosos. El tercer voto era para las
que juraban castidad y reclusión e integraban los oráculos de
Bretaña.

182. En lo que atañe al Supremo Sacerdote druida, su título
era el de Pontifex Maximus, el cual fue heredado por el Sumo
Sacerdote Secular de la Antigua Roma y en Italia. Tenía Poder
SUPREMO, tanto en los asuntos seculares como eclesiásticos,
y le rodeaba un Senado integrado por los druidas principales.
Después lo imitaron el Pontífice Máximo con sus flámulas y el
Papa con los Cardenales.

El signo de Flaminio es un gorro «como el capelo cardenalicio». El Arconte Druida ofrecía su pie para que el pueblo lo besase en ciertas ocasiones. Cuando Julio César fue Pontífice Máximo obligó a Pompeyo a hacer lo mismo, y después le siguieron Calígula y Heliogábalo,

a quienes el Papa imitó.

Los Sacerdotes de Isis usaban tonsura porque estaban al tanto de que, en la coronilla existía el Centro Magnético (LOTO DE MIL PETALOS) y al pueblo le decían que eso simbolizaba al Sol Dador de Vida.

El celibato es de origen pagano. Orígenes se castró. El verdadero Iniciado no acepta el celibato como condición natural; por el contrario, enseña la pureza del sexo y la obediencia a la Ley Divina.

183. Pitágoras estableció órdenes de religiosas e incorporó en
ellas a sus hijas.

Las vestales romanas eran monjas que hacían voto de castidad. También había muchos monjes y ermitaños entre los paganos. Las vestales tenían el deber de ATIZAR SIEMPRE EL FUEGO SAGRADO, SIN DEJAR QUE SE APAGARA; de lo contrario, se las castigaba con la muerte. Brigit, diosa de la poesía, de la física y de los herreros en Kildare, Irlanda, tenía la misión de mantener ardiendo siempre un fuego Sagrado: cuando se abolió el druidismo, las Sacerdotisas se hicieron monjas cristianas y Brigit (Brighid, en gaélico) se convirtió en Brígida, santa patrona de Irlanda. Los conventos de monjas, existentes en Inglaterra e Irlanda, fueron suprimidos durante el reinado de Enrique VIII.

Los Sacerdotes fenicios usaban sobrepellices, y los sacer­dotes persas, toscos delantales que fueron el origen de los mandiles masónicos.

184. Los Sacerdotes persas usaban cascabeles de plata en sus
vestiduras; los Obispos ortodoxos los usan en sus ropas, igual
que los Sacerdotes judíos. El báculo pastoral del Obispo y de
los dignatarios eclesiásticos corresponde al lituus de los ro­
manos o al bambú de los yoguis. Es el símbolo de la Serpiente,
del «Falo» y de la Cruz.

185. El ayuno se practicaba antiguamente para limpiar la
sangre y preparar al aspirante, para ciertos trabajos espirituales
trascendentales.

Los cirios que arden en el altar es la práctica tendiente a tener siempre la luz en los Templos.

Los egipcios tenían «La Fiesta de las Lámparas» y la ce­lebraban en embarcaciones que descendían por el Nilo hasta el Templo de Isis. Este servicio se convirtió en las Vísperas.

Los persas usaban agua sagrada, a la que llamaban Sor. Es el agua, el principio de la generación, que se transmuta en Llama Sagrada.

186. Los druidas tenían ciertas danzas religiosas y genuflexio­
nes que imitaban las rotaciones de las esferas celestes; esto lo
han conservado los cardenales, los derviches y los masones al
avanzar en dirección al Oriente.

187. Los egipcios echaban tierra tres veces sobre el ataúd y
decían: «Tierra a la tierra, polvo al polvo y ceniza a la ceniza».

El sacrificio de la hostia hecha con harina de trigo es tan antiguo como las religiones.

El bautismo y la unción con óleo para purificar el alma eran un rito observado hace miles de años antes de la era cristiana. Los niños recibían, después de esta ceremonia, la señal de la cruz y se les daba leche y miel.

Cuando el niño llegaba a los quince años, el sacerdote le ponía las vestiduras llamadas Sudra y lo ceñía y confirmaba, instruyéndolo sobre los Misterios de la religión.

188. La cruz es el símbolo de la vida. La cruz ansata es un
emblema fálico. La cruz representa los dos principios en con­
junción. La cruz es venerada como símbolo de generación y rege­
neración muchos siglos antes de la crucifixión de Jesús. La cruz
se halla grabada en todos los pueblos antiguos de la Tierra.

NOTA

1 Ver Las Llaves del Reino Interno, del mismo autor: obra publicada por Editorial Kier S.A.


Capítulo VII

RELIGIONES ANTIGUAS EN MOLDES MODERNOS

189. Los caldeos dividieron el año en doce meses, cada uno de
los cuales era presidido por un ángel. La Iglesia cambió los
nombres e hizo que un santo presida cada día.

Los Divi, o dioses romanos inferiores, hacían milagros y se erigían altares en su honor, ante los cuales se mantenían luces continuamente encendidas; sus reliquias eran adoradas; se formaban conventos de hombres y mujeres religiosos, bajo el nombre de Divos o dioses inferiores, como los quirinales (por Quirino o Rómulo), los marcianos (por Marte) y los vulcanos (por Vulcano), tal como hoy existen los franciscanos, los agustinos y los dominicos (por San Francisco, San Agustín y Santo Domingo).

190. Los Divi romanos eran patrones de diversas profesiones:
Neptuno. de los marineros; Pan, de los pastores; Palas, de los
maridos; y Diana, de los cazadores. En la actualidad, tenemos
a San Nicolás, para los marineros; San Juan Bautista, para los
maridos, Santa Magdalena, para las cortesanas, etc. Los Santos
también recibieron las características de los Divi a Moisés se
le atribuyeron los dos perros de Júpiter Ammon‘, y a San Pedro,
las llaves de Jano. La Iglesia también canonizó a muchos dioses
de la antigüedad: Baco, el dios del vino, fue bautizado con el
nombre de San Baco (o Bacchus), y Brigit, la diosa de los druidas,
pasó a ser Santa Brígida, patrona de Irlanda.

191. El culto a la Virgen María es igual al que fue tributado a
Isis, y a la Mariana de los hindúes. Comparemos las letanías
de esos dos pueblos, consagradas al elemento femenino de la
Divinidad, con la letanía de la Virgen María, perteneciente a los
católicos, e incluso con la de los protestantes. Los antiguos
hindúes adoraban a Dios a través de su manifestación feme­
nina, del mismo modo que adoraban a la mujer, atribuyéndole

todos los dones divinos; para mantener la adoración y el respeto hacia ella, sus sacerdotes formulaban en sus oraciones una letanía que invoca al elemento femenino, el cual es indispen­sable para la conservación de la vida, la salud y la felicidad, El Ritual hindú reza así:

Santa Mariana, madre de la felicidad perpetua.

Madre del Dios hombre encamado.

Madre de Krishna.

Madre Eterna Virgen.

Madre purísima.

Virgen castísima.

Madre siempre pura.

Virgen Trígama.

Espejo de la Consciencia Suprema.

Madre sapientísima.

Virgen del loto blanco,

Matriz áurea.

Luz Celeste.

Reina de los Cielos y de la Tierra.

Alma Madre de todos ios seres.

Virgen concebida sin mancha de pecado.

192. Esta es la letanía de los hindúes cuando invocan el poder femenino de la divinidad en la materia, endiosada en la mujer. A su vez, los sacerdotes de Egipto invocaban al elemento feme­nino con esta otra letanía:

Santa Isis.

Madre universal.

Madre de los Dioses.

Madre de Horus.

Alma madre del Universo.

Sagrada Virgen Tierra.

Madre de toda virtud.

Ilustre Isis misericordiosa y justa.

Espejo de Justicia y Verdad.

Misteriosa madre del Hombre.

Loto sagrado.

Sístro áureo.

Astarté.

Reina de los Cielos y de la Tierra.

Virgen madre.

No es necesario que transcribamos aquí la letanía de la Santísima Virgen María, pues es una copia exacta de las pre­cedentes. Esto nos demuestra que los antiguos sabían que de Ella emanaban las energías y la juventud que dan al Hombre la inmortalidad: pues no es algo del cuerpo sino del alma que Ella sea la puerta del Cíelo, consoladora de los afligidos y curadora de los enfermos.

194. El parto (la creación de un ser) era un Misterio incompren­
sible y atribuido directamente a Dios. Isis es la MADRE VIRGEN
porque, como Naturaleza, es fecundada por el Rayo Solar Divino
y. por esa razón, concibe a su hijo sin perder su virginidad.

El lirio en la mano de la Virgen María es el loto sagrado de Isis, que fue consagrado a Ella. El mes de mayo era consa­grado a Isis, pues era el despertar de la primavera; en la actualidad, el mes de mayo es consagrado a la Virgen María.

195. La Luna, símbolo de la estación lunar de la mujer, es la
Reina del Cielo. Isis se halla coronada con la Luna, y la Virgen
María pisa a la Luna. La primera figura es la Luna Nueva y la
segunda es el Cuarto Menguante; esto significa que, antes de
ser fecundada por el Espíritu, estaba coronada por una media
Luna, pero después ya fue coronada con el Sol y poniendo su
pie sobre la Luna.

196. Los budistas del Tíbet celebraban la fiesta de Todos los
Santos el día 1° de noviembre, y el día de los difuntos el 2 de
noviembre. Esa noche se efectuaba, en el Colegio de los Magos,
una convocatoria solemne y muchos de ellos se ponían en con­
tacto CONSCIENTE con quienes habían pasado al NUEVO
ESTADO durante los doce meses anteriores.

197. Todos los pueblos de la antigüedad consideraban día sa­
grado al 25 de diciembre. los cristianos fijaron ese día como
el del nacimiento de Jesús para atraer hacia el cristianismo a
los diferentes pueblos que festejaban el natalicio del Sol. asi
como el día domingo fue consagrado como día del Señor para


no ahuyentar a «LOS PUEBLOS PAGANOS». Se trata del «día del Señor Sol», equivalente a Baal en Caldea, a Osiris en Egipto y a Adonis en Fenicia.

198. La Religión está hecha para el hombre, no el hombre para la religión. La religión tampoco es para un día especial: es para todos los minutos del día y de la semana. El objetivo de la religión es mantener EL FUEGO SAGRADO ARDIENDO
SIEMPRE. La Vestal tiene esta obligación. EL DIOS VIVO ESTA EN EL TEMPLO DEL CUERPO COMO FUEGO Y LUZ EN EL SEXO Y NUNCA SE DEBE PERMITIR QUE ESE FUEGO SE APAGUE; EN ESE FUEGO Y EN ESA LUZ SE HALLAN LA VIDA
Y LA MUERTE, LA GENERACIÓN Y LA REGENERACIÓN, Y TODO LO QUE ERA. TODO LO QUE ES Y TODO LO QUE SERA.
«BUSCAD EL REINO DE DIOS Y SU JUSTO USO, Y TODO LO DEMÁS OS SERA DADO POR AÑADIDURA. Y EL REINO DE DIOS ESTA DENTRO DE VOSOTROS MISMOS.»

199. Quien encuentra al FUEGO SAGRADO puede conocer a
Dios dentro de sí mismo, dentro de su propio cuerpo, que es
el Templo del Dios vivo.

NOTA

1 Ammon. sobrenombre latino de Júpiter


Capítulo VIII RASGANDO VELOS

200. El órgano masculino, el Falus (o Falo) era (y es) consi­
derado la fuente encarnada del ser, la personificación del
Poder Creador y el símbolo lógico del Creador de la Vida.

201. Como representante del Poder Creador de la vida huma­
na, fue exaltado y, finalmente, se le rindió culto. LA FUERZA
CREADORA FUE DEIFICADA COMO DEIDAD SUPREMA,
COMO PADRE UNIDO CON SU NATURALEZA Y, POR ESTA
NATURALEZA, VIENEN A ESTA EXISTENCIA TODOS LOS
SERES. El Falus era la encarnación de este Poder para el
cumplimiento de los grandes propósitos de la vida, o sea, la
generación y la regeneración. La generación era representada
con la línea vertical y la Re-Generación con la línea horizontal;
así se formó la Cruz, SÍMBOLO DEL Falus O REPRESEN­
TACIÓN DE LA FUERZA FALICA, o la sublimación de la
simiente creadora. La cruz representa las dos actividades.
Todas las religiones consideraban que la esterilidad era una
afrenta y una maldición. El supremo deber religioso de cada
mujer era dar hijos y perpetuar la simiente de la raza humana.

202. El hombre y la mujer veían antiguamente en el Creador
a la fuente SUPREMA DE LA FELICIDAD… Las mujeres pedían
hijos a Dios… Dios era para ellas una realidad sustancial y
claramente definida. ESTABA EN CONEXIÓN DIRECTA Y
PERSONAL CON EL ACTO DE LA GENERACIÓN. El Creador
mismo era quien se introducía en la mujer por intermedio del
hombre. El hombre era representante de Dios. El Falus era
la función divina operante: Dios actuaba por medio de ella.
Por eso, la humanidad de aquella época era mil veces más
pura que la de hoy: en el acto de la creación se veía solamente
a Dios.

203. El Gran HIEROFANTE DE LOS MAGOS explicó la Cir­
cuncisión. Al miembro viril se lo consideraba especialmente

consagrado al Creador, como símbolo o como conducto de poder y deseos divinos para que se cumplan. Antiguamente, para que se tomara juramento a una persona, ésta debía colocar su mano sobre el Falus del ser a quien formulaba el voto o la promesa. Hoy se jura sobre la cruz.

204. El libertino que abusa de su poder viril, expulsa a su
propia alma, y si la cruz se llama símbolo de salvación es
porque la Cruz fálica, respetada y venerada, es fuente de
salud, poder e iluminación. Las religiones antiguas y la
Masonería Moderna no iniciaban en sus misterios a los
eunucos ni a los seres sexualmente impotentes, porque los
de esa clase no podrán ver ni sentir en sí mismos EL FUEGO
CREADOR y, por lo tanto, no podrán sentir a Dios ni sentirse
Dios. Cuanto más viril sea un hombre, tanto más valor tiene
para el bien y mayor veneración se le ha tributado.

205. Los más antiguos registros de los egipcios e hindúes se
refieren al culto de la Cruz Fálica como una religión esta­
blecida miles de años antes de la era cristiana, la cual había
dado lugar al nacimiento del sistema teológico. Esa religión
y las que la sucedieron tenían por objetivo el culto de las
fuerzas creadoras. Quienes condenan aquellas viejas reli­
giones se condenan a sí mismos, porque manifiestan una
actitud mental sucia e impura.

206. Las leyendas nos cuentan siempre que Dios se aparecía
al hombre en forma de FUEGO. El fuego es calor que da vida,
y el alma Inmortal es fuego puro. Para que se obtenga la
Inmortalidad Consciente es preciso ver el FUEGO DIVINO en
el Cuerpo; el SOL Y EL FUEGO MATERIAL SON LOS SÍM­
BOLOS del FUEGO DIVINO. Osiris moraba en el Sol como el
Creador Omnipotente, y los hombres le personalizaron.

207. La adoración del FUEGO DIVINO dentro del templo-
cuerpo dio origen a la adoración del Sol como Creador y
preservador de la humanidad, y todas las religiones que
existen derivaron del CULTO SOLAR. Cuando el hombre con­
templó la muerte de la Naturaleza durante los meses de frío,
debido a la ausencia del Dador de la Vida, que es el Sol, le
daba la bienvenida cuando el Sol, el Padre Omnipotente, el

Salvador, aparecía nuevamente en el horizonte, con poder y gloria.

208. DIOS ES EL ALMA DEL UNIVERSO. EL SOL ES EL ALMA
DEL SISTEMA. EL ALMA ES EL SOL DEL HOMBRE.

Un hijo nace de una virgen. Esto significa que se escogió a una virgen para que concibiera una criatura humana con un propósito sagrado, elevándola sobre sus hermanas mor­tales para que recibiera el Espíritu Divino que viene en nombre del Señor. Esta es la inmaculada concepción que da naci­miento a Krishna, salvador hindú, a Buda, el fundador de una de las mayores religiones del mundo, y a Jesús, el moderno Salvador de la humanidad, y a otros más.

209. La humanidad adoró también a Dios en forma femenina;
o sea, la reconocida necesidad de la unión del macho con la
hembra para el cumplimiento del sagrado propósito de la
Generación dio lugar a otro culto del principio femenino. Por
tal motivo, tenemos a Isis, Astarté, Venus, Maia (Maya) y, por
último, María.
El Espíritu, considerado positivo o masculino, es el que genera la Materia (Mater), la cual es el elemento pasivo. El Espíritu es el Generador y la Materia es el amor de la Na­turaleza, y el Regenerador. El efecto mágico de la mujer (principalmente si es virgen) sobre la naturaleza masculina, por medio de las emociones y los sentimientos, era consi­derado como el despertador del FUEGO CREADOR. Este esplendor natural era mirado con la más profunda reverencia porque encerraba salud, iluminación y superación. En la Biblia, ya tenemos el ejemplo de David y la joven moabita. A la Tierra se la considera femenina y omnicreadora; su con­sorte es el SOL; por eso, el Sol era Osiris, la Tierra era Isis, la madre, y Horus era el producto, o el hijo.

210. Los símbolos más sagrados de las religiones son aquéllos
que representan el útero de la mujer; por ejemplo, EL ARCA.
Solamente el sacerdote podía entrar en esa arca o recinto del
templo. ERA EL SANTO DE LOS SANTOS, el cual contenía el
símbolo divino de la vida, sin el cual el hombre sólo viviría
una generación. El Arca de la leyenda de Noé contenía todos

los elementos de la vida. El tabernáculo contenía LA VARA DE AARON, EL RECEPTÁCULO DEL MANA Y LOS DIEZ MANDA­MIENTOS, SÍMBOLOS DE SALVACIÓN POR MEDIO DE LA MUJER. El Arca de los egipcios contenía la Cruz Fálica, el huevo y la serpiente.

211. El huevo es un símbolo universal del principio femenino. Se lo consideraba el germen de todas las cosas y el emblema de la Regeneración. La Pascua y los huevos pascuales repre­sentan el símbolo de la reproducción, o sea, de la resurrección.

212. La Luna es pasiva y receptiva. Se la consideraba feme­nina. Ella era Isis, LA DIOSA LUNAR DIVINIZADA. Se la juzgaba esposa virgen del Sol. Representa el YONI o línea
horizontal de la cruz como símbolo del poder creador feme­nino. La Media Luna es el símbolo de la virginidad. La Luna representa el útero, la «PUERTA DE LA VIDA». El uso de la herradura se debe a la costumbre de que el grabado del YONI
se ponía antiguamente en las puertas de los templos. El vulgo adoptó esta costumbre como emblema de FELICIDAD Y BUENA SUERTE.

213.El pez es un símbolo religioso muy antiguo, consagrado a Ishtar, Venus y otras divinidades femeninas de carácter sexual. Esto se debe, por una parte, a su fecundidad y, por la otra, a que su boca semeja la Puerta de la Vida, el Arca de la Alianza. Vishnú hace salir de su boca un gran pez (es decir, los seres del mundo).

214. La leyenda de Jonás significa que el ser que se niega a obedecer la Ley de la Regeneración y solamente quiere la generación, es arrojado a la muerte y devuelto, contra su voluntad, a la Regeneración a través de la PUERTA DE LA
VIDA (o Pez). Este es el significado de la mitra del obispo caldeo, cuya forma es la cabeza y la boca de un pez, o PUERTA DE LA VIDA.

215. A la serpiente se la considera el símbolo del Creador, del elemento masculino. Ya explicamos anteriormente su signi­ficado. Aquí podemos agregar: quien puede levantar su
serpiente, adquiere sabiduría, poder, inmortalidad, bondad.

vida y Regeneración cuando se alza sobre la Cruz. Si se arrastra, es la causa de todo el mal. Así la conocieron en Egipto, Siria, Grecia, India, China, Escandinavia y América. Por lo tanto, santificó todos los tiempos y simbolizó todas las deidades.

216. LA DIVINA PASIÓN ES, EN EL HOMBRE, LA FUERZA OMNIPOTENTE Y LA FUENTE VITAL DE TODA LA CREACIÓN. ES EL PODER ACTUANTE DEL PADRE OMNIPOTENTE.

217. La serpiente o el Instinto Creador es fuente de todo el bien y de todo el mal. (Expliquemos de una vez el Misterio: es el símbolo del bien cuando se alza sobre la cruz, o sea, cuando ese instinto creador o la Serpiente ígnea asciende hacia la iluminación del ser para la procreación, para la Re­generación. Vemos esta serpiente en esta posición, en todos los templos. Pero cuando ella se arrastra es el mal que ataca el calcañar del hombre, es la serpiente del pecado, de las prácticas sexuales degradantes, la ciega pasión y el fuego de la lujuria. Este es el mal, «es el demonio», el adversario de Dios FUEGO-LUZ INTERNO.)

218. Este es el significado de la leyenda bíblica de Adán y Eva en el Paraíso. Adán, en vez de obedecer al FIAT DIVINO y no comer el fruto del ÁRBOL DEL CONOCIMIENTO DEL BIEN Y DEL MAL, o sea, en lugar de emplear su acto para la Re­generación, lo usó para la satisfacción desenfrenada de su propio goce. Ese goce mismo fue inducido por la serpiente o la pasión descontrolada. El abrazo sexual ordenado por el Creador es para cumplir un propósito divino; es el acto de mayor santidad que el hombre podría realizar.

219. La Cruz con la serpiente fueron siempre los símbolos más fieles del Falus. El principio Creador es el Falus Ideal, es el principio creado, el Cteis formal. La inserción del falus vertical en el Cteis horizontal forma el stauros de los gnósticos o la cruz filosófica de los masones. Es el ancla de la salvación, la cual tiene la forma de una T invertida.

220. La cruz fue usada siempre como símbolo religioso y por todos los pueblos de la antigüedad. Cuando los españolesllegaron a América, quedaron atónitos al ver que los nativos rendían culto a un salvador crucificado y que la cruz era el símbolo de la salvación y la vida futura. La cruz más antigua es la TAU o la T. Estaba prohibido el uso de la cruz en el comienzo del cristianismo.

221. La cruz representó siempre la divina unión sexual, con­siderando que, con esta unión, se llega a la regeneración, la redención y la vida eterna porque, con esta unión, el hombre obtiene y da la Inmortalidad.

222. El hombre y la mujer aislados son estériles e impotentes; sólo mediante su unión sagrada son capaces de cumplir la Voluntad Divina. Esta es la Verdad Absoluta y la Razón por la cual el Supremo Creador formó los dos sexos del ser
humano, en lugar de uno solo. Cuando dos seres se unen con el doble propósito de generar y regenerar, se puede decir de este matrimonio: «LO QUE DIOS HA UNIDO, NO LO SEPARE EL HOMBRE».

223. La más santa oración y la más sagrada de las funciones es la Sagrada Unión Sexual para la generación y, a conti­nuación, para la regeneración. Ningún acto puede ser más
santo que el que imita a la Deidad. SER COMO DIOS, OBRAR COMO DIOS, ES LA BASE DE TODAS LAS RELIGIONES Y DE LA INICIACIÓN. Si no es así, ¿qué significan estas palabras
de Elohim: «HE AQUÍ EL HOMBRE ES COMO UNO DE NOSOTROS» [Génesis 3:22)? Si el hombre no elimina de su corazón y de su mente todos los preconceptos, el pudor hi­pócrita y la falsa virtud, y si no graba, en lugar de ellos, las
verdades básicas, enseñadas por el espíritu de las religiones
y en la INICIACIÓN, jamás llegará a sentir EN SI LA VERDAD y LA DIVINIDAD.

224. Todos los pueblos tienen sus leyendas Solares, las cua­les consisten en la RESURRECCIÓN DE LA VIDA. El Sol desaparece (muere como donis, Osiris, etc.), entra en los reinos oscuros del firmamento Sur y deja frío al mundo. Después de una corta ausencia, durante la cual toda la
Naturaleza llora, a continuación reaparece con toda su ma­jestad y luz, trayendo a la Tierra la fecundidad y la alegría que le faltaban durante el invierno. La Tierra, LA MADRE, concibe a su hijo y la vida renace bajo el poder vitalizador del Padre Sol. Todo el mundo, la Naturaleza toda, es una triunfal simbolización de la Regeneración de la Vida. «EL ALMA, QUE ES EL SOL DEL HOMBRE, TIENE QUE SEGUIR EL EJEMPLO DE LA MADRE NATURALEZA; TIENE QUE SEGUIR EL CA­MINO DEL SOL, O SEA, DESPERTAR NUEVAMENTE DESPUÉS DE SU VIAJE (HACIA EL MAS ALLÁ) PARA REVIVIR OTRA VEZ Y DESPLEGAR SU GLORIA.»

225.Bien y mal, oscuridad y luz, el triunfo del día sobre la noche, etc., son las claves de la religión. El Sol del verano es personificado como un joven asesinado por el mal (repre­sentado por el frío), y llevado al mundo inferior (el infierno) en el que permanece prisionero del Dios del Invierno para regresar después a la Tierra, la cual se alegra con su pre­
sencia.

226.Al Sol se lo considera el Salvador Divino que vino a redimir de las tinieblas al mundo. Las estrellas matutinas eran sus heraldos. La noche es un tirano cruel que teme la luz y trata de destruir los portales inferiores (o infantes), extinguiendo así todas las luces (o infantes) del firmamento. Esta es la leyenda de la matanza de los niños cuando nació Krishna y también cuando nació Jesús.

227.Los doce signos del Zodíaco eran los asistentes del Re­dentor del mundo, o sea, del Sol. El decimosegundo mes o signo del Zodíaco (Judas Iscariote) era un traidor que lo vendió y así causó su muerte y descenso a la morada de los difuntos para después resucitar con gloria y poder. Esta es la VIDA DE CADA HOMBRE QUE, COMO INICIADO, DEBE SEGUIR LA MISMA LEY DE LA VIDA. EL DESCENSO A LA MATERIA. LA
OSCURIDAD DEL ÚTERO MATERNO Y DEMÁS INFLUEN­CIAS LO CONTROLAN, PERO FINALMENTE SE PRODUCE SU RESURRECCIÓN Y SU INMORTALIDAD, SI SIGUE EL CAMI­NO DE LA LUZ.

228. Todos los redentores nacen de una virgen y el día 25 de diciembre porque, en esa fecha, el Sol nace, pasando el sols­ticio de invierno, cuando comienza a salvar al mundo con su calor. Todas las religiones tienen sus ceremonias y sacramen­tos, cuya finalidad es preparar al pueblo —a los pocos— para la comprensión de los misterios de la DIVINIDAD EN EL SEXO.
Uno de los hechos más asombrosos y sagrados es la adoración de la DEIDAD, comiendo su carne y bebiendo su sangre bajo la forma de pan consagrado (CARGADO DE INVOCACIONES SAGRADAS) y vino FERMENTADO, que eran servidos por sacerdotes vestidos de blanco, y de los que los Iniciados
participaban en Santa Comunión.

229. Usar para los Santos Sacramentos zumo de uva o de frutas sin fermentar, en lugar de vinos fermentados, es arrojar al pueblo, a los esclavos y débiles, la santidad de estas ce­remonias. Eso produjo la decadencia de las sociedades e glesias, porque prostituyó el MISTERIO DIVINO. El zumo de uva sin fermentar representa al hombre físico antes de la
Regeneración. Cuando el vino fermenta, se convierte en
Espíritu, en el Espíritu de la Vida, en Cristo ígneo. Entonces, es el Espíritu Dual, tanto físico como espiritual.

230. El hombre recibe simbólicamente este Espíritu Cristónico1 y se salva con él. El zumo fermentado debe ser usado en el Sacramento de la EUCARISTÍA o se convierte entonces en blasfemia o en una parodia burlesca y maldita, y produce desunión en la Iglesia.

231. La comunión del «CUERPO Y LA SANGRE DE DIOS» era, en este rito religioso, un Sacramento Misterioso en todas las partes del mundo antiguo, inclusive en el continente occi­dental, muchísimo antes del descubrimiento de América; los mejicanos y los peruanos celebraban este rito y lo llamaban LA FIESTA MAS SANTA.

232. En muchas tumbas se encontró el «OSIRIS VEGETAN­TE»; en muchos cuadros, la momia de Osiris está cubierta con semillas de trigo y, e n otros, la momia está rodeada de espigas de trigo. El Libro Egipcio de los

Muertos dice: «Los hombres comen tu carne». Un Papiro Mágico dice: «Sea este vino la sangre de Osiris». Los Misterios de Osiris son representados
por el cáliz y la espiga, o sea, el vino y el pan de la Eucaristía. PUES BIEN, JESÚS, EN SU CENA, NO HACIA SINO CUMPLIR LA SANTA LEY DE LOS INICIADOS, LOS CUALES CON­VERTÍAN EL PAN Y EL VINO EN EL CUERPO Y LA SANGRE verdaderos del Hierofante que oficiaba.

234. El Pan representa, en los Misterios de Eleusis, a Ceres, diosa del trigo, y el Vino representa a Baco, dios del vino, quien dio su sangre a los hombres, como alimento. El Pan y
el Vino recibían culto porque se los consideraba cuerpo y sangre, o la sustancia real del Padre y de la Madre de la vida, lo cual es verdad. El vino representa a Isis, el elemento femenino; el pan representado en forma redonda era el símbolo
de Osiris, el Padre Sol, principio masculino. La participación de los dos juntos significa la vida Regenerada futura.

235. En las festividades de primavera, hombres y mujeres usaban alegres adornos en sus ropas y sombreros. A esas fiestas se las consideraba las de resurrección de la vida y del poder generador de la Naturaleza. Lo más asombroso es que entre los antiguos teutones y sajones, su Reina del Cielo o
Diosa de la Vida se llamaba PASCUA, y le rendían honores en el mes de abril. Era costumbre obsequiarse con huevos de brillantes colores en esa fiesta de la diosa porque conside­raban al huevo como emblema sagrado de la resurrección.
Hace cuatro mil años, los caldeos festejaban a la Diosa de la Primavera, la Renovadora de la Vida, la Reina del Cielo Ishtar , mejor dicho, PASCUA ISHTAR.

236. Todas las religiones celebraban la resurrección de un Dios (REGENERACIÓN DE LA VIDA) y su rejuvenecimiento después de la vejez, tras permanecer tres días en el sepulcro.
Esos tres días son, astronómicamente, la representación de los tres meses del invierno, durante los cuales el Sol pierde su poder y el mundo está falto de este dador de la vida.
Krishna, Buda, Zoroastro, Osiris, Mitra, Horus, Baco, Atis, Quelzalcóatl y todos los salvadores del mundo, después de haber descendido al mundo inferior, se levantaron en el tercer día y ascendieron al Cielo... El Iniciado debe cumplir, en la Iniciación Interna, su deber de ayudar en el mundo sumergido antes de volver a la vida y de elegir la clase de auxilio que debe seguir.

237. Los asirios, babilonios, fenicios y judíos, y los habitantes de otros pueblos celebraban anualmente, en

primavera, la muerte y la resurrección de Adonis (cuyo significado es Señor o Luz Divina; Adonay deriva de ese nombre). TODAS LAS PROFECÍAS QUE SE HICIERON EN RELACIÓN CON JESÚS CUANDO MENCIONAN AL HIJO DE DIOS O REDENTOR, O
A QUIEN ESTABA SENTADO A LA DIESTRA DEL SEÑOR, SON SIMPLES REFERENCIAS A ESTE SALVADOR: TAMMUZ O ADONIS, Y A SU AMADA ISHTAR, LA CUAL TUVO DI­VERSOS NOMBRES; POR EJEMPLO, ASHTAROTH, VENUS, ASTARTE y OTROS, SEGÚN EL IDIOMA DEL PAÍS, PUES LOS PUEBLOS PRIMITIVOS ADOPTARON A TAMMUZ, ADONIS,
EL DIOS DE LUZ, Y SU CULTO SE ESTABLECIÓ COMO COSTUMBRE RELIGIOSA: LA HISTORIA DE SU NACI­MIENTO, MUERTE Y RESURRECCIÓN FUE ACOGIDA COMO SÍMBOLO DE LA RESURRECCIÓN DEL ALMA O DE LA REDENCIÓN DE LA HUMANIDAD (COMO UNA TOTALIDAD)...

238. En resumen: EL SEXO REDIME MEDIANTE LA GENE­RACIÓN Y LA REGENERACIÓN. Todos los SALVADORES DEL MUNDO son emblemas del FUEGO-LUZ Divino en el Sexo, simbolizado primitivamente por el Sol. Detrás de todo esto se halla el Gran Misterio de la LUZ DIVINA y, por medio de ésta, la inmortalización del alma, o la Regeneración del hombre MIENTRAS ESTA CON VIDA, porque si esto no se obtiene ahora, no puede conseguirlo cuando el Alma pase al Más Allá.

NOTA

1 Del griego, Christós, el Cristo, y oínos, vino.


Capítulo IX

LA MASONERÍA

Religión, Ciencia y Filosofía

239. Lo sabemos y no necesitamos que alguien nos diga que la masonería, tal como se la conoce hoy en día, se halla muy lejos de la Institución Original. Todos sus trabajos actuales no son más que una rememoración de la Iniciación Antigua en los Misterios de Osiris y también en los Misterios de los antiguos druidas, convirtiéndola, como todas las religiones, en una institución compuesta y modernizada, de tiempo en tiempo, según la exigencia de las circunstancias.

240.Todas las religiones tienen por objetivo espiritualizar al hombre y hacer de él un Superhombre intelectual y espiritual-mente, y una autoridad suprema en el dominio de sí mismo, barriendo la ignorancia, el egoísmo y el miedo. Llegar a Superhombre o Maestro es llegar a enfrentarse con DIOS, con el FUEGO SAGRADO, con LA ZARZA DE HOREB, y oír la voz interior que grita: «¡QUITA EL CALZADO DE TUS PIES, POR­QUE EL LUGAR EN QUE TU ESTAS, TIERRA SANTA ES!» {Éxodo 3:5).

241. El Misterio del Fuego se basa, en la masonería, en una Leyenda de Hiram Abiff, referida al Tercer Grado, el del Maestro Masón.

242. La leyenda de este Grado es una adaptación de un relato simbólico; su disfraz oculta la Gran Verdad de la Iniciación Interior. La leyenda es una verdad disfrazada, porque la Verdad DESNUDA hiere a los oídos débiles y éstos tratan de destruirla, como sucede con todas las verdades religiosas que fueron descubiertas al público.

LA VERDAD DESNUDA envenenó a Sócrates, crucificó al Nazareno, quemó a Savonarola y asesinó a Gandhi. La Leyenda del Tercer Grado es una Verdad Oculta. Los

hombres de buena voluntad pueden descubrir y abrir su velo, llegando a su comprensión por medio del estudio, la aspira­ción, la respiración y la meditación, como lo hemos explicado en los grados anteriores. Nadie puede llegar a levantar el Velo de Isis, si carece de estos requisitos. La Leyenda, con su enigmática ceremonia, estimula pri­meramente la imaginación y, luego, se convierte en motivo de visualización, la cual conduce hacia la intuición que nos abre la puerta del Templo de la Verdad, o sea, nos da el poder para descubrir la Verdad y para que podamos contemplar su belleza.

243. EL SIGNIFICADO DE LA LEYENDA: El motivo de la Leyenda es LA CONSTRUCCIÓN DEL TEMPLO

PARA QUE EL DIOS INTIMO HABITE EN EL y tenga en él su completa li­bertad de manifestación. El Templo es el Cuerpo dominado, educado y guiado por mandatos del Espíritu, los cuales son LA VERDAD Y LA VIRTUD. El Templo de Salomón es el modelo del cuerpo humano. El Templo, como el cuerpo humano, se extiende de Oriente hacía Occidente y de Norte a Sur, lo cual quiere decir que el hombre es UNIDAD INDIVISIBLE con el UNIVERSO. Su ca­beza, que se eleva en dirección a los mundos superiores, se convierte, por la Sabiduría Espiritual, en SALOMÓN, quien erige UN TEMPLO PARA GLORIA DEL GRAN ARQUITECTO DEL UNIVERSO INTIMO.

244. HIRAM: La Leyenda dice que Salomón («Sol Man», el hombre solar) quiso convertir su cuerpo en un Templo digno del Dios íntimo o Gran Arquitecto, y pidió a HIRAM, Rey de Tiro (la Consciencia Elevada, el Sol Elevado, porque HIRAM significa también SOL) un Maestro Arquitecto de Obra. Hiram, Rey-Consciencia, envía y le recomienda a HIRAM ABIFF (Maestro Constructor. SUPERCONSCIENCIA, SOL ES­PIRITUAL EN EL HOMBRE). Era hijo de una VIUDA, o sea, que fue manifestado en la Naturaleza y por la Naturaleza, como madre, pero esta madre nunca tuvo un marido).

HIRAM ABIFF, el Sol Padre Interior, es designado jefe SUPREMO de los obreros (ÁTOMOS, CÉLULAS, MOLÉCULAS) para la construcción del Templo. Estos átomos obreros, que impulsan al hombre desde épocas remotas para la formación de su cuerpo-Templo en esta JERUSALEN interior —Ciudad de Paz— tenían diferentes grados de capacidad y diferentes talentos individuales. Era necesario, pues, dividirlos según sus capacidades (los Superiores, los medianos y los inferiores) para poder aprovechar el trabajo de cada obrero.

HIRAM, como sabio, justo y benévolo, los dividió en tres categorías: los Aprendices (trabajadores del mundo inferior del hombre, el cual equivale a la zona del estómago hacia abajo), los Compañeros (trabajadores del mundo medio, en el tórax) y los Maestros (trabajadores del mundo superior, el cual es la cabeza). Hiram —la SUPERCONSCIENCIA— dio a cada uno la manera de hacerse conocer como tal por medio de «signos, toques y palabras» apropiadas, o sea, les dio la capacidad para influir unos sobre otros por medio de los sentidos de «la vista, el tacto y el oído».

245. LAS DOS COLUMNAS. Hiram construyó y erigió en el Templo Dos Grandes Co­lumnas (Dos Piernas) de bronce, las cuales estaban huecas. Determinó que los Aprendices (átomos constructores) reci­bieran su SALARIO, o sea, su bienestar, en la primera columna (Pasiva e Izquierda); los Compañeros, en la segunda (Positiva

y Derecha); y los Maestros, o sea, los átomos su­periores del cerebro y de la cabeza, en la «cámara del medio», en el mundo interior y lugar secreto que se encuentra dentro y por encima de los dos.

Cada clase de obrero, a fin de poder recibir su salario, se hacía conocer mediante el esfuerzo y el trabajo que había dedicado a la Obra.

246. EL TRABAJO INTERNO.

El trabajo fue dirigido y ejecutado con sabiduría, orden y exactitud, según las instrucciones recibidas de la CONSCIENCIA DE LA REALIDAD o Superconsciencia, y la obra avanzó rápidamente en progreso y elevación. A pesar del número de obreros, que entre todos eran más de ochenta mil, y de realizarse toda clase de obras, no se oía RUIDO ALGUNO DE INSTRUMENTO DE METAL (por el hecho de que el Templo-Cuerpo no había sido construido con instrumentos sino con las manos humanas). El silencio y la quietud es, en el mundo interior, el origen de toda obra espiritual.

247. EL TEMPLO DE LA INICIACIÓN.

Durante SIETE AÑOS (y más, de duración de esa cons­trucción) tampoco hubo lluvia. Siete años es el tiempo necesario para la completa Iniciación Interior, porque cada siete años el cuerpo físico se deshace totalmente de sus átomos y células antiguas, formadas por el deseo inferior, a fuerza de martillar y trabajar por medio de nuevas aspira­ciones, respiraciones y pensamientos. En cuanto a la lluvia, esto equivale a decir que ninguna idea, palabra u obra ne­gativa pudo impedir el desarrollo interior, porque el templo estaba constantemente CUBIERTO. Igualmente REINO LA PAZ Y LA PROSPERIDAD durante la construcción del Templo, porque el Iniciado se separa, por medio de la comprensión y de la fuerza de voluntad, de todo lo que puede perturbar su espíritu.

248. LOS TRES MAESTROS.

Salomón pidió ayuda a Hiram, Rey de Tiro, quien le ayuda enviándole a Hiram Abiff, el Arquitecto. Los tres fueron Maestros de la Obra, que representa LA SABIDURÍA, LA FUERZA Y LA BELLEZA. De igual manera, el cuerpo humano, que es el templo de Dios, tiene dentro de sí a la Trinidad Divina constituida por EL PODER (PADRE), EL SABER (HIJO) Y LA BELLEZA (EL ESPÍRITU SANTO), LA VIDA EN MOVIMIENTO.

249. EL CRIMEN.

Este Cuerpo-Templo, maravilla de las edades, fue cons­truido y dirigido por el PODER, el SABER y la BELLEZA. Sin embargo, siempre existen, en el mundo Inferior del hombre, ciertos defectos y vicios que le inducen a cometer barbaridades inauditas e indignas. Esos defectos son: la ignorancia, el miedo y la ambición. La ignorancia

es un defecto que al hombre le hace creer que sabe, sin que desee aprender. El miedo elimina del corazón del Hombre la fe en su Dios Intimo y en sus guías. Y la ambición, hija del egoísmo, es la que, sin merecimiento, exige todo para sí.

Pues bien, tres obreros de la clase de los compañeros, juzgándose merecedores y dignos de ser maestros, y queriendo serlo por la fuerza, como ocurre con todos los ignorantes, tramaron una conspiración para apoderarse, mediante vio­lencia, de la Palabra Sagrada y de los modos para que se les reconociera como Maestros. Esta Trinidad de vicios del hombre (ignorancia, miedo y ambición) quiere obtener siempre del mundo material y espiritual lo que no merece.

Esos tres malvados, junto con los Vicios Compañeros del Hombre, los cuales amenazan todas las conquistas y esfuerzos espirituales, trataron de ganar la complacencia de otros com­pañeros y vicios dentro del hombre y lograron convencer a otros nueve compañeros maestros. Estos desistieron en el último momento porque fueron perturbados por el remordi­miento.

Quedaron los tres cómplices solos y, urdiendo el crimen, resolvieron obtener, por la fuerza, la Palabra del mismo Hiram (el hombre Inferior que quiere obligar a que su Ser Intimo le otorgue todos los poderes divinos, sin merecimiento y por la fuerza).

Los tres esperaron a Hiram, a quien, por su bondad, confiaban en intimidar.

Eligieron el Mediodía como hora más propicia, puesto que era entonces cuando Hiram acostumbraba ir a controlar el trabajo, y elevar sus preces mientras los demás descan­saban. Los tres se dirigieron hacia las tres puertas del Templo que, en aquel momento, ya estaban desiertas porque todos los obreros habían salido (para entregarse al descanso).

Cuando Hiram terminó su rezo y quiso atravesar la puerta del Sur, su Compañero allí apostado le amenazó con su regla de veinticuatro pulgadas y le pidió la palabra y la Señal del Maestro. Sin embargo, Hiram le respondió: «¡Trabaja y serás recompensado!»

Al ver que sus esfuerzos eran inútiles, el Compañero ignorante le dio un fuerte golpe con la regla (la cual representa el día de veinticuatro horas, pero que nunca fueron apro­vechadas porque la ignorancia procura obstaculizar siempre la divina obra interior). Y tras alzar el Maestro su brazo

derecho para detener el golpe que vibraba sobre su garganta, fue golpeado en la mano derecha (positiva), y dicho brazo quedó paralizado.

Entonces, el Maestro se dirigió hacia la puerta de Oc­cidente y, allí, el segundo Compañero le exige, igual que el primero, la palabra y el toque de Maestro, recibiendo la misma respuesta: «¡Trabaja y obtendrás!»

Entonces este Compañero le asestó un fuerte golpe en el pecho, sobre el corazón, con la escuadra de hierro. Hiram se dirigió hacia la puerta del Oriente. En esa puerta le aguardaba el tercero y peor intencionado de los tres (el egoís­mo), y al recibir la misma negativa del Maestro, le dio un golpe mortal en la frente con el mazo que había llevado consigo.

Cuando los tres volvieron a encontrarse, comprobaron

que ninguno poseía los signos ni las palabras. Horrorizados ante ese crimen inútil, en lo único que pensaron fue en ocultarlo y hacer desaparecer sus rastros. Fue así que, de noche, llevaron a la víctima hacia el Occidente y la escondieron en la cumbre de una colina, cerca del sitio de la construcción.

(«El simbolismo o la Leyenda nos enseña que el MAES­TRO INTERIOR, quien está trabajando siempre por el bien del hombre y por su progreso espiritual y anímico, es atacado por los tres defectos que cada ser que viene al mundo debe poseer. No obstante, estos defectos eran, al principio, cualidades o características necesarias para el hombre. El deseo de pro­gresar se convirtió, por medio del intelecto, en Ambición Egoísta; el desenfrenado amor por sí mismo se convirtió en estúpido Fanatismo y, por su ambición e ignorancia fanática, perdió su fe y el Miedo se apoderó de él.»)

Esos tres grandes vicios matan al hombre: al YO SU­PERIOR en la parte Oriental, a LA PERSONALIDAD en la parte Occidental, y al INTELECTO en la parte Sur. En otras pa­labras: EL MAESTRO INTERIOR, EL YO SUPERIOR, que es LA CONSCIENCIA; LA PERSONALIDAD O EL YO INDIVIDUAL, que es LA VOLUNTAD; y EL INTELECTO O LA INTELIGENCIA, representados, respectivamente, por los miembros heridos: PECHO, BRAZO Y CABEZA.

250. LA BÚSQUEDA.

Cuando Hiram, EL YO SUPERIOR, no apareció en el lugar de trabajo, todos quedaron perplejos y presagiaron una desgracia.

Terminó el día, y el Arquitecto no apareció. Entonces, los nueve compañeros, que se habían opuesto al designio de los tres malvados, decidieron revelar a los Maestros lo ocurrido. Puestos en presencia de Salomón, éste escuchó el relato de los tres maestros y de los nueve compañeros. Entonces, or­denó a los primeros que formaran tres grupos, uniéndose cada uno de ellos con sus compañeros para examinar cuida­dosamente los territorios y regiones del Oriente, del Occidente y del Mediodía, en busca del Gran Maestro y Arquitecto Hiram Abiff y de los tres compañeros, y asimismo, DE LA PALABRA PERDIDA que ni el mismo Salomón conocía y que, con la desaparición de Hiram, se había perdido. Le buscaron inútilmente durante tres días, pero en la mañana del cuarto día, uno de los Maestros que se había dirigido hacia el Occidente, hallándose sobre las montañas del Líbano en busca de un lugar para pasar la noche, oyó voces humanas en una

caverna. Eran las de los tres compañeros asesinos, quienes vieron que los visitantes efectuaban LAS SEÑALES DE CASTIGO. Dichas señales fueron adoptadas después, para los tres grados, como medio de reconocimiento.

Los tres delincuentes escaparon por la otra salida de la caverna, y nadie pudo hallar sus rastros después de ello.

En la noche del sexto día, en su trayecto de regreso a Jerusalén (ya cerca de la ciudad), uno de los tres viajeros se dejó caer, extenuado, sobre un montículo y observó que la tierra estaba recientemente removida y que emanaba de ella un olor de cadáver putrefacto.

Empezaron a cavar y llegaron a palpar el cuerpo pero, como era de noche, no se atrevieron a seguir investigando. Por ese motivo, recubrieron el cadáver y pusieron sobre el

montículo UN RAMO DE ACACIA (especie de árbol común, cuyas flores y hojas son sempiternas o siemprevivas). Al día siguiente, relataron a Salomón lo que habían descubierto y él hizo la Señal, y pronunció la palabra. Ambas fueron usadas posteriormente como DE SOCORRO. A continuación, encargóa los nueve Maestros que fueran a establecer si se trataba del Gran Maestro Hiram y que buscaran SOBRE EL LAS SEÑA­LES de reconocimiento. Esas señales quedaron fijadas con las palabras que se pronunciaron en el momento en el que le­vantaron el cuerpo de la sepultura.

Así lo hicieron y, al ver la frente ensangrentada, cubierta con un delantal, y sobre el pecho la insignia del grado, hi­cieron LA SEÑAL DE HORROR. Esta quedó como señal de reconocimiento entre los masones.

251. EL SIGNIFICADO DE LA LEYENDA. Su significado es múltiple, como ocurre con todas las leyendas y fábulas que transmiten una verdad a las generaciones posteriores. Sin embargo, lo único que importa al Maestro Masón es el significado INTERIOR Y PERSONAL, O INDIVIDUAL. HIRAM es el SOL, es el YO SUPERIOR, es el Espíritu Divino dentro del cuerpo del hombre, y es el Ideal de todo ser que viene a este mundo. Finalmente, es el HOMBRE. Este HOMBRE DIOS se halla continuamente amenazado, por medio de su mente objetiva, por la Ignorancia, el Fanatismo y la Ambición, los cuales dominan e impiden su progreso. Sin embargo, el hombre nace y está obligado a construir y dirigir el Templo de la Vida y a convertirlo en el TEMPLO VIVO DE DIOS, o a ERIGIRLO PARA LA GLORIA DEL GRAN ARQUI­TECTO DEL UNIVERSO, expresando SABIDURÍA, PODER Y AMOR en su obra.

No obstante ello, nuestras bajas tendencias y pasiones están siempre a la expectativa y matan, dentro de nosotros, a la voz de la conciencia, la Voz del Ser Intimo, que es nuestro Único Guía, y así se verifica en nosotros la simbólica «MUERTE DE HIRAM» o el ADORMECIMIENTO DEL YO

SUPERIOR, cuyo Elevado Ideal dirige nuestra vida hacia un fin SUPERIOR. Nuestros trabajos de adelantamiento quedan suspendidos por la pérdida del GUIA y del YO SUPERIOR cuando nos en­tregamos a nuestras pasiones.

252. Cada hombre tiene doce facultades del Espíritu, como lo hemos expresado en estudios anteriores. Sin embargo, a cada facultad se le contrapone un vicio enemigo, hijo de su
ignorancia y su miedo. Esos doce compañeros, quienes viven dentro del hombre y le acompañan a todas partes, son ¡los que, a cada instante, trabajan para su perdición! Estas pa­siones innobles lanzan velos sobre su ideal, el cual queda muerto o

sepultado: es el ESPÍRITU LATENTE EN LA MA­TERIA.. Por lo tanto, vemos que la Ignorancia quiere ocupar el puesto de la verdad, el Fanatismo quiere exigir que se le tributen todos los honores, y la Ambición quiere usurpar toda la autoridad de Hiram (el principio de la luz). Estos tres ene­migos del hombre quieren apoderarse de la PALABRA DE PODER, la cual otorga toda potestad y solamente se alcanza mediante la evolución y el esfuerzo individual, no mediante la fuerza. A esta Palabra-Poder se la denominó la Luz Maestra que ilumina el mundo.

253. En la pérdida temporal no hay muerte que no sirva o sea motivo de un nuevo nacimiento. NO SE PUEDE DESTRUIR LO QUE ES ETERNO E INMORTAL, sino únicamente OFRECERLE LA OPORTUNIDAD DE RENACER EN UNA
NUEVA FORMA MAS LUMINOSA, COMO NACE EL ESPÍRITU EN SU INICIACIÓN en la Verdad y la Virtud. El YO SUPERIOR nunca puede morir; cualesquiera que sean los golpes que los errores puedan descargar, solamente pueden dañar su forma exterior. Ya hemos dicho que los tres asesinos son la Ignorancia, que convierte la Actividad en Fanatismo, y la Ambición, por cuyos esfuerzos sobreviene el drama cósmico de la Involución. Sin embargo, el YO SUPERIOR puede dominar en el Hombre, con el poder de la voluntad, a los tres compañeros-vicios, valiéndose para ello de los tres Maestros que fueron en busca de Hiram. Ellos son: el Saber, la Fe y el Amor. Estos tres atributos superiores logran encontrar, despertar y elevar esa Luz Superior, mediante la Evolución que sigue a la Involución, para que afirme su dominio sobre la materia y la ilumine.

254. El FRANCMASÓN o HIJO DE LA LUZ es el Gran Maestro HIRAM ABIFF. Es también la representación del Sol, el cual recorre sus doce signos del Zodíaco e interpreta la Leyenda
Masónica o el drama místico. El Sol abandona, en el equinoccio de la primavera, el signo femenino, dócil y acuoso de PISCIS para entrar en el signo belicoso, marcial, enérgico e ígneo de ARIES, el Carnero o Cordero, en el que exalta su poderío.

Los tres meses de invierno son los tres compañeros que mataron y sepultaron al Sol en las tinieblas y el frío, pero los nueve meses o nueve Maestros fueron a exaltarlo para que iluminase nuevamente la vida de la materia. Los tres enemi­gos del hombre esconden el principio que ilumina «debajo de los escombros del Templo-Cuerpo» para sepultarlo después en la noche del olvido, ocultándose en el Occidente, o sea, en la parte inferior de nuestra personalidad, o con el Enemigo Secreto que es creación del hombre, elaborada en la parte inferior o baja del cuerpo, en el que residen los átomos densos, groseros y pesados. Es necesario descubrirlos allí para que se alejen definitivamente de nuestro interior, en el que hallaba sepultado pero nunca muerto.

255. Después de esta limpieza, podemos encontrar al Dios íntimo y, entonces, mediante las facultades del Espíritu, que son doce (representadas por los tres Maestros, que fueron a buscar a los asesinos, y los nueve que ayudaron a levantar a Hiram), se efectiviza la resurrección.

Los tres primeros Maestros son: FE, ESPERANZA Y AMOR, y los nueve restantes son: PERCEPCIÓN, CONOCI­MIENTO, ASOCIACIÓN, JUICIO, ALTRUISMO, MEMORIA, VOLUNTAD, ORDEN Y ACIERTO.

La PALABRA SAGRADA y PERDIDA con la muerte sim­bólica de HIRAM ABIFF no la poseían ni Salomón ni Hiram, el Rey de Tiro. Hemos afirmado que la palabra del Primer Grado es FE, la del segundo, ESPERANZA, y la del tercero debe ser CARIDAD o AMOR.

Los dos primeros maestros, que simbolizan la FE y la ESPERANZA, no pudieron encontrar el Cadáver del Maestro; solamente pudo hallarlo el Tercero, que es el AMOR. Estas dos primeras facultades carecerían del poder y del impulso de la tercera, que es la Caridad, la cual es la única que puede realizar milagros.

Debemos vencer todo egoísmo para que podamos em­plear la fuerza omnipotente del Amor. EL AMOR NUNCA PUEDE CONVIVIR CON EL EGOÍSMO porque éste trata siem­pre de matar en nosotros LA FE Y LA ESPERANZA.

Solamente el Amor nos puede resucitar de la muerte hacia la VERDADERA VIDA. Solamente esta facultad nos puede regenerar, cuando nos encontramos libres del Egoísmo.

ENTONCES, LA PALABRA SAGRADA ES LA ESENCIA DE LA FE, DE LA ESPERANZA Y DEL AMOR.

256. RESUMEN DE LA LEYENDA.

El Templo es el cuerpo del hombre.

La construcción del Templo es la evolución y la elevación de los esfuerzos para un fin Superior, mediante el conoci­miento de la Verdad y la Práctica de la Virtud.

El Templo de Salomón es el Símbolo del cuerpo físico. Jerusalén (ciudad-paz) es el mundo interior.

Los cuatro puntos cardinales del templo son en el cuerpo: la cabeza (el Oriente), el bajo vientre (el Occidente), el lado derecho (el Sur) y el lado izquierdo (el Norte).

Los Constructores del Templo son, en el cuerpo físico, los átomos constructores.

Los Tres Directores del Templo son: Salomón, que repre­senta el Saber; Hiram, rey de Tiro, que representa el Poder: e Hiram Abiff, que representa el Hacer. Los tres representan también FE," ESPERANZA Y CARIDAD: FUEGO, LUZ Y MAG­NETISMO. Los obreros tenían tres grados y se dividían en tres Categorías. Los Aprendices trabajaban en la parte inferior del cuerpo (el vientre); los Compañeros, en la parte media (el tórax); y los Maestros, en la parte superior (la cabeza).

257. Las Dos Columnas del Cuerpo son los dos polos: el
pasivo y el positivo, representados por las piernas izquierda
y derecha.

La Cámara del Medio es el «Lugar Secreto», o el mundo Interior del Hombre, en el corazón o en el pecho.

Cada Categoría recibía su salario, en relación con su trabajo y su palabra sagrada. Los Aprendices lo recibían según su FE, los Compañeros, según su ESPERANZA, y los Maestros, según su AMOR.

A pesar del gran número de obreros dentro de este Tem­plo, todos trabajan silenciosamente en la Obra del Gran Arquitecto, sin que se oiga ruido alguno PORQUE ESTE TEMPLO NO FUE NI ES CONSTRUIDO POR MANOS HUMA­NAS NI CON INSTRUMENTOS MATERIALES Y METÁLICOS. La construcción del Templo duró siete años porque el resultado de la Iniciación genuina y Verdadera se obtiene después de siete años, los cuales son necesarios para la limpieza de los átomos inferiores y para dar lugar a los átomos superiores.

Hiram Abiff, «el hijo de la viuda», es el ESPÍRITU-CHISPA Divina en el SEXO, el cual nace y se manifiesta en la MATERIA o MATER: MADRE, sin la voluntad de la carne. Es la Madre Siempre Virgen porque el YO SOY ENTRA Y SALE DE ELLA, y Ella continúa siempre Virgen.

El Lugar escogido para la construcción fue el monte MORYA. nombre muy significativo para los masones y ocultistas, por su relación con el GRAN MAESTRO MORYA.

258. Al aproximarse el momento del triunfo final, tres son las tentaciones que asaltan al Iniciado, en el desierto de la materia: la Ignorancia, el Fanatismo y la Ambición, o los tres compañeros que quieren obtener el salario del Maestro.

Cada defecto estaba armado con un instrumento. La Ignorancia atacó el lado derecho (proyector del poder positivo) con una regla de veinticuatro pulgadas, la cual representa el día de veinticuatro horas e, hiriendo la mano de Hiram, inutilizó la obra, o el instrumento de la obra, el cual es la mano.

El Fanatismo golpeó el corazón con la escuadra, la cual es el símbolo del hombre inferior, dominado por su fanatismo. La escuadra es la forma material; es el conocimiento inte­lectual, que es necesario para el hombre. Sin embargo, la mayoría de las veces, el hombre olvida el COMPÁS, el cual representa la Intuición Divina. Al golpear el corazón, mata en él la tolerancia y el amor.

La Ambición le golpeó la frente con el mazo, represen­tando en este acto la voluntad mal dirigida y mal dominada.

Ya muerta LA CONSCIENCIA, los tres tratan de relegar el hecho al olvido, «sepultando el cuerpo del Maestro».

Pero las doce facultades del Espíritu, o los doce Maes-tros, comienzan la búsqueda. Los tres primeros (la FE, la ESPERANZA y la CARIDAD) eliminan del cuerpo los tres vicios, y los otros nueve Maestros exaltan la Luz Interior que se halla sepultada.

259. ESTA LEYENDA ES UN HECHO DE LA NATURALEZA.
Esta leyenda la cumplieron y la cumplirán siempre todos los Maestros y Salvadores de la Humanidad, como Hércules, Osiris, Mitra, Tammuz, Sansón, Krishna y Jesús, porque la Leyenda fue extraída del Drama Solar, el cual se repite cada año en la Naturaleza, y todo Maestro debe imitar el suceso Macrocósmico en su vida.

260. «Quita tu calzado de tus pies, porque el suelo en que tú estás, tierra santa es.» {Éxodo 3:5.)

Antiguamente, cuando el Neófito se aproximaba para recibir en el Templo la Iniciación, tenía que quitar el calzado de sus pies. Los masones le hacen descalzar uno solo. No debía usar más que ropa liviana (blanca). En EL COLEGIO DE LOS MAGOS usará tan sólo una túnica blanca sobre el cuerpo desnudo y un delantal que le cubre los órganos sexuales debajo de la túnica. Para pasar por esa ceremonia, debe haber sido sometido a un largo entrenamiento de ayuno y purifica­ción, no sólo del cuerpo sino también de la mente. (De esta manera, el hombre se vuelve hacia su Creador, así como salió de él, o sea, limpio y puro.)

261. El Cuerpo es el Templo de Dios VIVO. Dios puede ma­nifestarse en este cuerpo por medio del ALMA QUE, EN EL SEXO, ES FUEGO Y LUZ, SIEMPRE EN SU PRESENCIA. El templo material en el que se celebraba la Iniciación, repre­senta el cuerpo-templo de YO SOY AQUEL. Las ceremonias son evocaciones que ayudan a encontrar el Fuego Sagrado y la LUZ INTERIOR. Esto fue lo que Jesús quiso decir: «EL REINO DE DIOS ESTA DENTRO DE VOSOTROS... VOSO­
TROS SOIS EL TEMPLO DEL ESPÍRITU SANTO...».

262. EL HIJO PRODIGO es el ser que abandonó su templo interior y se alejó de la Luz y, después de vagar por la os­curidad, en la impotencia y la ignorancia, se vuelve ciego. El neófito, decepcionado y lleno de sufrimiento, se acuerda de que en la mesa de su PADRE caen tantas migajas más que suficientes para alimentar a muchas personas. Entonces vuelve y golpea la puerta del TEMPLO DE DIOS VIVO, en busca del nuevo nacimiento. Por ese motivo, el neófito entra en la Logia con los ojos vendados, camina en las tinieblas y pide que le quiten de los ojos el velo que oculta a éstos, que no están iniciados, la verdad divina. Quien busca la VER­DADERA LUZ INTERIOR tiene que despedirse enteramente de todas las ideas preconcebidas; el niño (el neófito) debe regre­sar al Reino Interno, estando desnudo como al nacer. Y cuando ve la LUZ DIVINA dentro de sí y advierte dónde tiene su origen, su naturaleza y su fuente, se realiza el SEGUNDO NACIMIENTO o EL NACIMIENTO DEL CRISTO EN EL CORA­ZÓN (pesebre humano).

263. El Apóstol Juan (Epístola I, 3:1-2) dice: «Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios...»

«Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando EL se manifieste, seremos semejantes a EL, porque LE ve­remos como EL es». (Jesús y, después de él, sus discípulos, consideran que la palabra PADRE es la más adecuada para designar LA FUENTE DIVINA DEL AMOR QUE ES DIOS).

264. La construcción del TEMPLO DE SALOMÓN es un sím­bolo, pues cada neófito tiene que dedicarse a la construcción del TEMPLO DE DIOS VIVO, QUE ES SU CUERPO. Este es el significado del Templo de Salomón: Templo del Sol, Templo del Alma, del YO SOY. Este templo debe ser muy puro y digno de AQUEL que lo habita PORQUE DIOS SERA ADORADO EN ESE LUGAR, EN ESPÍRITU Y VERDAD.

265. Dijo Mahoma que cada pueblo tiene su Libro. El pueblo de Occidente tiene la Biblia. La Biblia es un libro infantil si se la considera como historia, pues tal como está traducido del original griego y de la lengua hebrea bastarda, está lleno de errores contrarios a la ciencia, la lógica y hasta la fe racional. Sin embargo, a pesar de todo, los occidentales le atribuyen santidad hasta hoy y, por eso, el libro seguirá siendo sagrado por la fe que en él se tiene. Es la obra que contiene la Ley Sagrada. La Biblia es el Libro de la Luz, según los masones, y todo candidato (que se supone que sea cristiano) deberá seguir el camino trazado por la Biblia para alcanzar la Iluminación.1

266. El círculo usado por los masones y demás escuelas y
religiones expresa la Eternidad y Dios que no tiene principio
ni fin.

Expresa al Padre QUE ES LUZ, ALMA Y VIDA DEL MUNDO. Expresa al SOL, como símbolo externo del DIOS VERDADERO. EXPRESA AL YO SOY, el cual es LUZ en el hombre. Así se puede percibir lo que dijo Hermes: «Como es arriba, es abajo».

267. La Masonería es actualmente un reflejo de los antiguos
Misterios y se basa en la Trinidad, cuyo símbolo es el
Triángulo.

268. El silencio es la primera condición importante para el
neófito. Era una condición primordial para la Iniciación en los
Misterios.

269. El juramento y los pactos se cumplían con el auxilio de
la mano derecha porque es la mano que representa la
positividad y es emblema de fidelidad. Esto es lo que significa
el saludo con la mano derecha. La Diosa Fides o Fidelidad es
representada, a veces, con dos manos derechas.

270. En los Misterios antiguos, se usaba la espada desenvai­
nada y puesta sobre la garganta para la confirmación de un
juramento; en esta posición se invocaba al Cielo, a la Tierra
y al mar. La espada es, en la masonería, una herencia de los
druidas y de otras religiones.

271. El símbolo de la Iluminación consiste en quitar la venda
de los ojos del neófito para que vea la Luz. Es el final del viaje
místico por la oscuridad de la ignorancia; es el triunfo de la
Luz sobre las tinieblas. El Ritual de recepción equivale, en la
masonería, al de los antiguos Misterios. Ese Ritual se llamaba
la AUTOPSIA o las pruebas de los cuatro bautismos, para que
el último, el del Fuego-Luz queme finalmente todas las es-

corias e ilumine en la oscuridad.

La Masonería puede tener varios grados, puesto que la verdadera Iniciación se recibía gradualmente.

272. Nadie puede llegar a la Iniciación y recibir los Misterios,
antes de ver y sentir en sí mismo la llama DEL FUEGO
SAGRADO, porque «Donde no hay Luz no hay Alma y, por
consiguiente, no hay Inmortalidad».

273. El último grado de la Iniciación antigua consiste en la
entrega de la Palabra Perdida...

274. Hiram y Osiris se identifican; el sentido de ambos dra­
mas es el mismo. Si el hombre no está completo ni tiene fuego
sexual, no puede engendrar; si no engendra, no puede re­
generarse ni regenerar, pero la Regeneración no puede
efectuarse sin que exista el fuego viril en el cuerpo, el cual
debe ser encendido y sacrificado sobre el altar del Ser Intimo,
en el que se transforma en LLAMA DIVINA.

275. LA LLAMA ES EL ALMA CONSCIENTE DEL HOMBRE.
Esta Llama se libera cuando el cuerpo muere; por ello, con
la muerte de Hiram y con la de Osiris, la PALABRA PERDIDA
no estaba sobre el cuerpo del Maestro Hiram, ni el Falo en
el cuerpo de Osiris. Entonces, la Palabra Perdida tiene relación
con el FUEGO LUZ y con el Falo, porque el hombre no puede
ser creador sin el Falo, pues para él la Regeneración es
imposible, por ser imposible la perfección.

276. Los Misterios de Osiris formaban el elevado Tercer Gra­
do; el Dios era sustituido por el candidato, así como lo es
Hiram en la Iniciación Masónica. En la religión Solar, el Sol
es el Dios Padre, la Luna es la Madre Isis, y Tifón es el invierno.
Los tres malditos asesinos son los tres meses de invierno. El
Sol, Krishna, Osiris, Jesús y los demás Salvadores asesinados,
resucitarán de entre los muertos. Cuando el Dios Sol Fuego-
Luz comienza a esparcir sus rayos, lleno de fuerza activa y
prolífica, tiene lugar la resurrección al comunicar, en la
Naturaleza, la vida a todos los cuerpos. Al morir, el Sol pierde
el falo o la energía vivificante de todo ser, en la Naturaleza
(Isis) que es su esposa.

277. Isis, esposa y madre, llora la muerte de Osiris. Cibeles
deplora la mutilación de Atis. Astarté llora la muerte de
Adonis, quien fue herido por un jabalí en sus partes viriles.
Osiris perdió el falo, lo cual dificultó, al principio, su resu­
rrección. Por lo tanto, el Fuego-Luz del Sol es el falo
fecundante de la Naturaleza, la cual está grávida durante el
invierno, la primavera y el verano, y da el fruto, el hijo, en
el otoño. El Sol era el Padre, y se le llamó Osiris, Krishna,
Hiram, etc.; y la Naturaleza era la madre, según los Misterios,
a los cuales se dieron los nombres de Isis, Venus, Astarté,
María, etcétera.

277. Cuando el Sol llega al equinoccio del otoño, sus rayos
comienzan a desvanecerse y, con ello, sus poderes prolíficos.
Entonces, el Sol muere, Osiris es asesinado, Krishna es cruci­
ficado, Adonis es herido, Atis es mutilado, Jesús es crucificado,
etcétera.

NOTA

1 Se recomienda la lectura de El Génesis Reconstruido, del Dr. Jorge Adoum, y asimismo sus obras sobre los distintos grados masónicos. Bajo el título general de Esta es la Masonería, serán publicadas próximamente por la Editorial Kier S.A.

Capitulo X

LA RELIGIÓN VEDICA

279. «El Cielo es mi Padre, la Tierra es mi Madre. El Padre fecunda las entrañas de quien es esposa e hija.» Así cantaba el poeta y sacerdote védico, hace cinco mil años, ante el altar del fuego.

280. Ram tuvo una visión después de triunfar sobre la tiranía de la mujer y Sacerdotisa druida que gobernaba en aquellos tiempos1: vio un ser celestial, cuyo cuerpo resplandecía como un Sol y tuvo la sensación de hallarse en un templo abierto, de columnas inmensas. Detrás de la piedra del sacrificio se alzaba un altar, junto al cual estaba un guerrero, con una antorcha en la mano derecha y un cáliz en la izquierda. El guerrero le dijo a Ram, sonriendo: «Estoy contento contigo, Ram.
¿Ves esta antorcha? Es EL FUEGO SAGRADO DEL ESPÍRITU DIVINO. ¿Ves este cáliz? Es EL CÁLIZ DEL AMOR Y DE LA VIDA. Da LA ANTORCHA AL HOMBRE Y EL CÁLIZ A LA MUJER...» «Y cuando la antorcha estuvo en manos del hombre y el cáliz en las de la mujer, ambos seres se encendieron por sí solos sobre el altar y los dos resplandecieron, transfigurados, como EL ESPOSO Y LA ESPOSA DIVINOS. Al mismo tiempo, las co­lumnas del templo se elevaron en dirección al Cielo y la bóveda se perdió en el firmamento. El Genio, antes de alejarse de Ram, apuntó en dirección al Oriente.»

281. Desde entonces, Ram dejó de guerrear con las tribus de Europa, decidió llevar lo mejor de su pueblo hacia el centro de Asia y anunció a los suyos que iba a instituir EL CULTO DEL FUEGO SAGRADO, el cual hacía felices a los hombres. Abolió para siempre los sacrificios humanos y las invocaciones a los antepasados, cuyas prácticas pertenecían a las sacerdotisas sanguinarias 2, y dispuso que el matrimonio debía ser un himno de adoración junto al fuego que purifica.

282. EL FUEGO INVISIBLE DEL ALTAR ERA EL SÍMBOLO DEL FUEGO CELESTE INVISIBLE. Después escogió al mejor de su raza y salió de Europa en busca de nuevas tierras en las que pudiese instituir una ley y un culto al fuego creador. El Toro era la divisa del pueblo de la Escitia, enemigo de Ram, mientras que éste tenía por divisa al Carnero.

283. Finalmente, Ram emigró con los jóvenes del pueblo que
le eran afectos y, en formidable caravana, se dirigieron hacia
el centro del Asia. A lo largo del Cáucaso dominó a los negros
y esculpió en cada roca la cabeza de un Carnero. La Providencia
ayudó a Ram, quien dictó para su pueblo la ley social como una
expresión de la Ley Divina y fue como una luz para los turarnos,
a quienes conquistó. Ram fundó la ciudad de Ver, enseñó a
sembrar la tierra y a plantar las viñas. Creó las castas según

las profesiones y dividió al pueblo en sacerdotes, guerreros,
agricultores y artífices. Combatió la esclavitud y el homicidio,
afirmando que la esclavitud del hombre por el hombre es la
fuente de todos los males.

284. Hasta entonces, el hombre consideraba a la mujer como
esclava o sacerdotisa. Esta última era una maga fascinadora y
terrible, cuyos oráculos tenían los más nefastos poderes. Ella
era poliandra y sacrificaba los maridos, degollándolos sobre el
altar sangriento, con el pretexto de enviarlos, como sus men­
sajeros, hacia el otro mundo. Ram transformó a la mujer en
sacerdotisa, DEPOSITARÍA del FUEGO SAGRADO, igual a su
marido, y juntos invocaban al FUEGO DIVINO CREADOR

285. Ram estableció, para alegría de su pueblo, cuatro fiestas:
la de la primavera era dedicada al amor conyugal: la del verano,
a la juventud, que ofrecía el pan del sacrificio, recogido como
fruto de su propio trabajo. En otoño se celebraba la fiesta de
los Padres y Madres, quienes distribuían presentes a los hijos.
En cambio, la fiesta mayor y más sagrada era la de la NATI­
VIDAD. La celebraban con hogueras y cánticos, para festejar el
renacimiento del año terrestre y solar, la germinación de la vida
en el corazón, e invocaban al Sol Niño, la triunfal gestación
efectuada por la Noche Madre.

286. Ram consagró la más misteriosa fiesta de la Natividad, o
de las sementeras, a los recién nacidos, a los frutos del amor

concebidos durante la primavera y a las almas de los antepa­sados difuntos, formando así un puente de conjunción entre lo visible y lo invisible. Esta solemnidad era como un adiós a las almas de los difuntos y una salutación mística a las que vuelven a encarnar en las madres y a renacer en los hijos.

287. Este pueblo, llamado ario o hijo del Sol, celebraba con
hogueras aquellas fiestas del renacimiento del año y, por ello,
Zoroastro dice: «Rama es el jefe del pueblo y el monarca más
afortunado». Valmiki, poeta hindú, canta en sus versos: «Rama,
el de los ojos azules, era Maestro del mundo, Señor de su alma
y del amor de los hombres; era el padre-madre de sus subditos.
El supo dar a todos los seres la cadena del amor».

288. «El Irán, el Himalaya y la India, blancos, amarillos y negros,
todos fueron subditos de Ram», dice el Zend-Avesta. La tradición
lo representa como Iniciado, haciendo brotar fuentes de agua
en el desierto. Alimentó con maná y curó una epidemia con una
planta llamada HOM o AMOMOS. Los Sacerdotes de la magia
negra, o del culto inferior, fueron dominados por la Magia
Superior de Ram o Rama. Los milagros de Rama son muy
numerosos como para poder citarlos aquí. Su mirada dominaba
a leones y serpientes. Finalmente, conquistó a Ceilán, último
refugio de un mago negro llamado RAVANA, e hizo llover granizo
de fuego sobre él.

289. La religión que Ram dejó para su pueblo es la VEDICA,
o GNOSTICA, lo cual significa SABER Los libros sagrados son
los Vedas y su valor es triple:

1) Los himnos fulgurantes que cristalizan la doctrina se­creta de las religiones arias. La religión védica posee una

profunda sabiduría del Naturalismo y del Espiritualismo, y se la practica del modo siguiente: al romper la aurora, el padre de familia se halla de pie ante el altar hecho de tierra, sobre el cual llamea el Juego en dos trozos de madera. (¿En forma de cruz?) El padre es, al mismo tiempo, sacerdote y rey del sa­crificio. Cuando surge la aurora «Como una mujer que sale del baño», el jefe pronuncia una invocación a la aurora; al Sol y a los espíritus de la vida. La madre, con los hijos que asisten al oficio, derrama EL LICOR FERMENTADO DEL SOMA SOBRE

EL AGNI-FUEGO.

2) La religión de los Vedas considera que la materia es un velo transparente y que, detrás de ella, se mueven las fuerzas divinas. Estas fuerzas son el objeto de la invocación, de la adoración y de la personificación, pero sin ser juguete de me­táforas.

3) El Sol es la potencia creadora de la vida; sin embargo, más allá de él existe un Poder Omnicreador, que mueve todos los sistemas planetarios del Universo. «EL SOL ES SU OJO, LOS CIELOS SON SUS SENTIDOS; EL FUE QUIEN EDIFICO EL CIELO Y LA TIERRA. EL CONSTRUYO TODO Y CONSERVA TODO. SABE TODO Y VE TODO. DESDE LAS ALTURAS DEL CIELO, EN EL CUAL RESIDE EN UN PALACIO DE MIL
PUERTAS, él lo distingue todo y juzga los actos de los hombres; es misericordioso con el hombre que se arrepiente, y castiga al culpable. EL FUEGO DIVINO ES EL AGENTE CÓSMICO.» NO ES SOLAMENTE EL FUEGO TERRESTRE Y TAMPOCO EL RELÁMPAGO O EL SOL; SU VERDADERA PATRIA ES EL CIELO MÍSTICO INVISIBLE, morada de la Luz Eterna. De esta Luz
emanan los primeros principios de todas las cosas. Sus fuentes son infinitas: Brota del trozo de madera, en la que duerme como el embrión en la matriz, del mismo modo que nace como «Hijo de las olas» o como el estampido del trueno. ES EL PRIMO­GÉNITO DE LOS DIOSES; PONTIFICA EN EL CIELO Y EN LA TIERRA, Y OFICIA EN EL SOL.

290. El Soma ES SEMEJANTE AL FUEGO. Es el zumo fermen­tado de una planta y se lo derrama, en el sacrificio, en libaciones a los dioses. Como Agni, tiene una existencia mística y mis­teriosa.3

291. El Halcón es el símbolo del relámpago y del Fuego mismo; éste, cuando baja sobre los hombres, los vuelve inmortales; alimenta, penetra en las plantas, vivifica el semen de los ani­males, inspira al artista y da arrobamiento a la oración. «VISHNU y AGNI son una pareja inseparable, la cual ascendió al Sol y a las estrellas».

292. Agni-Fuego y Soma son dos principios esenciales del Uni­verso. Agni es PURO ESPÍRITU Masculino Eterno y SOMA es el Eterno Femenino, el ALMA DEL MUNDO, LA SUSTANCIA ETÉREA, MATRIZ DE TODO LO VISIBLE E INVISIBLE; es la Naturaleza o la materia sutil en sus infinitas formaciones. La unión perfecta de estos dos seres constituye la esencia de Dios. LOS VEDAS HACEN DEL ACTO COSMOGENICO UN SACRI­FICIO PERPETUO. Ese SER SUPREMO se

sacrifica para producir todo lo que existe. Se divide para salir de la Unidad. Este sacrificio es el punto vital de todas las funciones de la Naturaleza.4

293. Esta creencia dio origen a la doctrina de la caída, «en el paraíso» de la redención de las almas, que fue atribuida a Hermes y a Orfeo. En ella tuvo su origen la doctrina sobre el Verbo Divino, proclamada por Krishna y completada después por Jesús.

294. El sacrificio al fuego «y del fuego», la oración, la invocación y todas las ceremonias que acompañan al sacrificio vienen siendo practicados hasta nuestros días por todas las religiones del mundo. El sacerdote védico y el brahmánico tienen la
creencia de que los señores invisibles y las almas de los an­tepasados asisten durante el sacrificio mediante el fuego, acompañado con los cánticos y oraciones.

Según los Vedas, «el hombre tiene una parte inmortal, la cual es el Fuego. El alma es la que va con él y vuelve con él». En pocas palabras, ésta es la doctrina de la REENCARNACIÓN, CREENCIA FUNDAMENTAL del brahmanismo, del budismo, de los osiríacos, órficos, pitagóricos, platónicos, fenicios y gnósticos, y de las demás religiones que tienen el espíritu de la verdad, aunque sus fieles ignoren el Misterio de los Misterios y el Arcano de los Arcanos. EL SEXO ES LA SEMILLA DE TODAS LAS RELIGIONES... Y TODA RELIGIÓN QUE NO SEA ILUMINADA POR LA LUZ DIVINA DEL SEXO ES UNA RELIGIÓN TENEBROSA... RETROGRADA.

1 Ver Cosniogénesis, del Dr. Jorge Adoum, obra publicada por Ed. Kier
S.A.

2 Id. anl.

3 Libro de los Vedas.
1 Id, ant.


CAPITULO XI

LA RELIGIÓN BRAHMANICA

295. Con el tiempo, la India tuvo dos cultos diferentes: la ado­
ración a Dios en forma masculina, o culto del Sol y la adoración
en forma femenina, o culto de la Luna. El culto solar acordaba
al Dios del Universo un sexo varonil con todas las tradiciones
védicas: la ciencia del Fuego Creador, la oración, la noción
esotérica del Dios Supremo, el respeto a la mujer, el culto de
los antepasados y la realeza electiva y patriarcal.

296. El culto lunar atribuía a la Divinidad un sexo femenino,
o sea, la Naturaleza; ésta era, la mayoría de las veces, ciega e
inconsciente en sus manifestaciones violentas y terribles. Este
culto practicaba la idolatría y la magia negra; favorecía la po­
ligamia, la cual fue heredada por judíos y mahometanos y por
otras religiones más. La lucha de los hijos del Sol con los de
la Luna inspiró la Epopeya hindú denominada MAHABHARATA.
En el comienzo, los hijos de la Luna triunfaron durante muchos
años, y el espíritu de las tinieblas triunfó sobre el de la Luz. Los
hijos del Sol tuvieron que retirarse hacia las selvas lejanas, y
muchos de ellos se hicieron ermitaños. Se reunían en grupos
y tribus, y conservaban la interpretación secreta de los Vedas.
Llegaron a desarrollar, de manera asombrosa, el poder de la
voluntad. La voz del ermitaño y su mirada alejaban a las ser­
pientes y amansaban a los tigres. Los reyes empezaron a temer
a esos Yoguis o anacoretas porque, como dice el poeta: «Su
maldición perseguía hasta la tercera generación a quien era
culpable».

297. Del seno de la Hermandad de los anacoretas debía brotar
una revolución del poder espiritual sobre el poder temporal, del
anacoreta sobre el rey. Y el Verbo Divino encarnó en un hombre,
el cual fue el primer Mesías, el primogénito de los hijos de Dios:
éste fue KRISHNA.1

298. El día del nacimiento del Sol es, en la India, jornada de

regocijo durante la cual las personas se dan regalos unas a otras, adornan los hogares y se felicitan mutuamente. Los antiguos persas celebraban ese día como el del Señor y Salvador Mitra. Los antiguos egipcios festejaban el nacimiento de su Salvador Horus. Así es cómo, en todas partes del mundo, el 25 de diciembre era considerado el día más feliz del año porque era el de la esperanza y del triunfo del Bien.

299. Krishna, el Salvador hindú, fue concebido por el Espíritu
Santo EN LA VIRGEN DEVAKI. NACIÓ EL VEINTICINCO DE
DICIEMBRE, EN UNA GRUTA, mil años antes de Jesús el Naza­
reno. Su advenimiento fue precedido por una estrella brillante.
Angeles y espíritus alegres aparecieron en los cielos y dieron la
Buena Nueva a los mortales maravillados y atemorizados. Gran­
des Profetas y sencillos pastores acudieron a postrarse ante el
Niño Divino. Mientras tanto, el tirano Kansa ordenaba la ma­
tanza de todos los niños varones nacidos en su reino, por temor
a este Rey recién nacido, pero el Salvador escapó.

300. Acompañado por sus discípulos, viajaba por el país, pre­
dicando la paz y la salvación, curando a los enfermos, sanando
a los cojos, sordos y ciegos, e incluso resucitando a los muertos.

Después de muchas persecuciones, a causa de la traición de
uno de sus discípulos, dio su vida en divina expiación de los
pecados del mundo. Encontró la muerte en la Cruz, y el crucifijo
se convirtió en su emblema sagrado. (Otra leyenda dice que
murió asaeteado.) El Sol se oscureció en la hora de su muerte,
hubo una lluvia de fuego y cenizas de los cielos, y los muertos
caminaron nuevamente sobre la Tierra. Descendió otra vez a la
morada de los espíritus desencarnados y, en el tercer día,
resucitó de entre los muertos, y ascendió en cuerpo al Cielo del
que, de acuerdo con su propia profecía, volverá nuevamente, en
el último día del mundo, cuando el tiempo haya llegado. En
ocasión de su venida, el Sol y la Luna se oscurecerán, la Tierra
temblará y las estrellas caerán del firmamento. ¿Qué?...
Efectivamente, este relato no es el de Jesús el Cristo: es el de
Krishna, mil años antes de Cristo.

301. Las doctrinas que Krishna dejó a los Iniciados se hallan
en el libro denominado BHAGAVAD GITA, el cual significa el
«Canto del Señor». Después de siete años de ascetismo y me-ditación, Krishna sintió que su naturaleza Divina dominaba a su naturaleza terrena y que estaba identificado con el SOL DE MAHADEVA, para merecer el nombre de HIJO DE DIOS.

Entonces, llamó a los anacoretas viejos y jóvenes para revelarles su doctrina. Arjuna, uno de los descendientes de los reyes solares, estaba lleno de FUEGO y se convirtió en el discípulo más apasionado de Krishna. El Maestro comenzó a revelar a sus discípulos las verdades inaccesibles para los hombres que viven en la esclavitud de los sentidos.

Esta doctrina se resume en lo siguiente:

«El alma es inmortal, reencarna y está unida místicamente con Dios. El cuerpo es la morada temporal del alma. El cuerpo es finito, pero el alma que lo habita es invisible, imponderable, incorruptible y eterna.»

«El hombre terreno es triuno, como la Divinidad de la que él es el reflejo, y está constituido por: Inteligencia, Alma y Cuer­po.»

«Si el alma se une con la inteligencia, alcanzará la sabi­duría y la paz; si vive indecisa entre la inteligencia y la pasión del cuerpo, girará en un círculo fatal; no obstante, si se abandona totalmente al cuerpo, cae en la ignorancia y en la muerte temporal: ésta es la rueda que cada hombre puede observar dentro de sí mismo.» El alma se halla infaliblemente sujeta a la Ley de la Reencamación, y en eso reside el Misterio. Cuando el cuerpo está disuelto (dominado), la sabiduría domina y el alma vuela hacia las regiones de los seres puros, los cuales tienen contacto con el TODOPODEROSO.»

«Para llegar a la perfección es necesario conquistar la CIENCIA DE LA UNIDAD, o sea, debe elevarse hacia el Ser Divino, del cual provino el alma y que se halla dentro de cada uno de nosotros. Ese es el verdadero camino de la salvación.»

«No es suficiente hacer el bien: es necesario ser bueno, pues el motivo de la bondad debe hallarse en el acto, no en sus frutos. Es preciso renunciar a los frutos de las obras, y cada uno de los actos debe ser como una ofrenda al Ser Supremo. Quien encuentra en sí mismo la felicidad y la luz es uno con Dios y su alma queda exenta de la rueda de la reencarnación INCONSCIENTE.»

Arjuna dijo: «Haznos ver al Mahadeva», y Krishna le res- pondió: «Si en los Cielos se encendiese, al mismo tiempo, el esplendor de mil soles, apenas se parecería a un fragmento o un rayo del esplendor del TODOPODEROSO».

302. La historia de Sarasvati, hermana de Nishdali, es igual a
la de María Magdalena y Marta. Sarasvati era una pecadora, y
la hermana le dijo: «Yo te perdono, pero mi hermano no te
perdonará nunca. Sólo Krishna puede salvarte».

El Hijo de Dios estaba sentado a la mesa, durante un ágape, en casa de un señor principal, cuando la dos mujeres pidieron ser presentadas al profeta. Las dejaron entrar, debido a sus ropas de penitentes. Sarasvati corre y se arrodilla a los pies de Krishna, lavándolos con un torrente de lágrimas, mientras dice: «Si tú quieres, puedes salvarme». Los rajas di­jeron: «¿Por qué, santo rishi consientes que estas mujeres de " pueblo te fastidien con sus palabras insensatas?» Krishna les respondió: «Dejad que ablanden sus corazones. Ellas son más dignas que nosotros. Porque ésta tiene fe y aquélla tiene amor. ¡Sarasvati! Perdonados están tus pecados desde este momento porque creíste en mí... Es preciso que sepas que mi madre radiante, que vive en el Sol de Mahadeva, te enseñará los misterios del amor eterno». Desde aquellos días, las dos herma­nas siguieron a Krishna por todas partes.

La vida, pasión y muerte de Jesús es, en el Evangelio, un calco de la vida y muerte de Krishna, o una maravillosa repe­tición de los mismos acontecimientos, con diferentes lugares y nombres. Krishna consagró a su discípulo Arjuna como rey descendiente de raza solar y concedió autoridad a los sacerdotes para que fuesen consejeros de los reyes, como hizo Jesús con Pedro...

303. No obstante, lo más sorprendente de la doctrina de
Krishna es el simbolismo de las guerras entre los dos ejércitos,
los cuales se hallaban frente a frente en la nueva población,
construida por Krishna y sus anacoretas: se llamaba Dvaraka.
Los reyes del culto lunar (el Mal) contra los del culto solar (el
Bien). Entonces el Maestro pregunta con severidad a Arjuna, su
discípulo y rey:

«¿Por qué no diste comienzo al combate, el cual debe hacer triunfar a los hijos del Sol?»

Y Arjuna responde:

«No lo podía hacer sin ti. ¡Mira esos inmensos ejércitos de hombres que se van a matar entre sí!... ¿Qué placer podré ex­perimentar matando a mis enemigos? Muertos los malos, el pecado caerá sobre nosotros. Yo no combatiré.»

«Arjuna, tu cuerpo venció a tu alma. Tú lloras a quienes no debías llorar... Los hombres instruidos nunca se lamentan por los vivos ni los muertos... Por cuanto lo que está en todas las cosas está por encima de la destrucción. Los cuerpos du­rarán poco más, y el alma encamada en ellos es eterna, indestructible e infinita. El alma no mata ni muere. Ni la espada es capaz de cortarla; ni el fuego ni la llama son capaces de destruirla; ni el agua ni la humedad son capaces de mojarla: ni el aire es capaz de secarla...»2

ASI FUE QUE, CUANDO KRISHNA SE CERCIORO DEL TRIUNFO DEL ALMA SOBRE EL EJERCITO DE LA PASIÓN, se retiró a su ermita a fin de prepararse para el sacrificio.

Ninguno de los discípulos consiguió penetrar en sus de­signios. Solamente Sarasvati y su hermana Nishdali pudieron descifrar la intención del Maestro, valiéndose para ello del poder del amor, el cual existe en las mujeres. Entonces le dijeron:

«Maestro, no nos dejes.» Y Nishdali continuó: «Yo sé adonde vas, pero deja que te sigamos nosotras, las que tanto te ama­mos».

Krishna respondió:

«El amor no será recusado en mi Cielo. Venid.»

En otra ocasión dijo a sus discípulos:

«Es preciso que el hijo de Mahadeva muera traspasado por una saeta para que el mundo crea en su Palabra.»

El nos explica ese Misterio:

«Vosotros lo comprenderéis después de mi muerte. Ore­mos.»

304. El Maestro hizo abluciones y ayunos durante siete días. Su rostro se transfiguró y parecía un Sol radiante. Después de siete días, llegaron los arqueros del Rey Kansa para prenderle. Las dos mujeres le previnieron para que se defendiese, y aquel ser divino, quien con su sola mirada ahuyentaba tigres y ser­pientes, se arrodilló junto a un gran cedro y se entregó a su oración. Nadie pudo hacerlo salir de su meditación; entonceslos arqueros le amarraron en el árbol y comenzaron a disparar sus flechas contra él. Krishna exclamó al ser alcanzado por la primera flecha: «VASISHTA (éste era el nombre de su Maestro, quien le entregara el poder), los hijos del Sol son victoriosos». Dijo cuando recibió la segunda flecha: «Que aquéllos que me aman entren conmigo en TU LUZ». Y cuando recibió la tercera flecha, murmuró solamente: «MAHADEVA» y, después, con el nombre de Brahma en sus labios, expiró.

Entonces el Sol se ocultó. Un huracán azotó la Tierra; la nieve de Himavat cayó sobre los valles y planicies. El Cielo se oscureció y un negro torbellino barrió las montañas. Los asesinos huyeron espantados, despavoridos. Las dos mujeres, heladas de pavor, murieron con el Maestro, lanzándose a la hoguera para unirse con EL.

GRAN PARTE DE LA INDIA ADOPTO, DESDE AQUEL DÍA, EL CULTO DE VISHNU, EL CUAL CONCILIABA LOS CULTOS SOLARES Y LUNARES EN LA RELIGIÓN DE BRAHMA.

305. Muchos europeos creen que el mito de Krishna es un cuento de hadas, aplicado al Mito Solar. Dejemos a esos cientistas que se debatan en sus tinieblas y tratemos las grandezas que existen en el BUDISMO, hijo de la LEYENDA de Krishna, según nuestros sabios occidentales, apoyados por sus religio­nes... Pues bien, EL BUDISMO dominó a despecho de las inva­siones mongólica, mahometana e inglesa. Y la Inmortalidad del alma, la Trinidad, el Verbo Divino, la Reencarnación, la Idea de Dios, la Verdad, la Belleza y la Bondad Infinitas surgieron por primera vez con Krishna. Krishna conquistó Asia, África y Euro­pa con su doctrina inmortal. Es MITRA, reconciliador del lumi­noso Ormuz con el sombrío Ahrimán, en Persia; es HORUS, hijo de Osiris e Isis, en Egipto; es APOLO, el dios del Sol y de la lira, en Grecia; y es DIONISOS, el dios Solar, el mediador. ES LA LUZ INEFABLE. ES EL MESÍAS. ES FUEGO-LUZ CREADORA.

NOTAS

1 Mahabharata y Bhagavad Gita representan la tradición popular y
la tradición iniciática. Relatan el nacimiento, la vida y la muerte de
Krishna. Ambas obras son convenientes para quienes desean profun­
dizar el tema.

2 El Bhagavad Gita.


Capítulo XII

LA RELIGIÓN BUDISTA

306.Buda (significa Hombre Celeste) es el nombre de tres reformadores, cuya recordación es venerada por los indios, como divinidades, y pertenecen a épocas basadas en los astros o constelaciones personificadas por medio de jeroglíficos. Los indios creen que Buda bajó a la Tierra para ayudar al hombre a conquistar la perfección, haciendo que él después pudiese for­mar con la humanidad una sola y completa unidad. Según la
tradición, Buda murió en la Cruz y por eso los indios santifican esa señal de suplicio. (En cuanto a los iniciados, le santifican porque le consideran como el símbolo de la regeneración.) El primer Buda debe haber existido 5500 años antes de nuestra era. El segundo, llamado Buda-Chaucasam, vivió entre 3200 y 3100 años antes de la era cristiana y es el fundador de la doctrina contenida en el BAHGOUT-GOUTTA. Este reformador es considerado como una encarnación del Ser Supremo y, al mismo tiempo, como mediador y expiador de los crímenes de los hombres. El tercero es el Buda-Gonagom, que vivió hacia el año 1366 a.C. y fue un reformador divinizado como la se­gunda encamación de la Divinidad.

307. Buda-Gautama (o Gotama): profundo filósofo, autor del Gandsour, el cual contiene sus doctrinas y preceptos; fue divinizado como cuarta encarnación de Dios. Nació en el año 607 antes de Cristo. Según las tradiciones, Buda bajó del Cielo al seno de Malhamaya, hija o hermana de Suddhodhana. Ella lo concibió sin detrimento de su virginidad, dándole a luz al cabo de diez meses, sin sentir dolor alguno. Nació al pie de un árbol
y no tocó el suelo porque Brahma, que estaba allí esperando su advenimiento al mundo, lo recibió dentro de una bandeja de oro. Asistieron su nacimiento muchos dioses encarnados y los Manus y doctores («Pundits»), dándole el nombre de Dereta-Dera, que significa «el dios de los dioses». El rey Suddhodhana estaba inquieto por su nacimiento y resolvió hacerlo morir: por eso, decretó el degüello de todos los varones nacidos en aquella época. Salvado por los pastores, fue conducido al desierto y allí vivió hasta los treinta años de edad. No obstante, existe otra leyenda que dice que Buda vivió sin peligro junto a su familia real. Sus estudios avanzaron increíblemente y se casó con una princesa de su estirpe, de la que tuvo un hijo y una hija. Fi­nalmente, poseído de un amor intenso por la humanidad y condolido de los males que afligían a sus semejantes, deseoso de redimirlos y liberarlos de tales sufrimientos, un bello día abandonó su palacio, retirándose hacia el desierto; allí comenzó su misión divina de enseñar a los hombres a librarse del de­monio de la ignorancia. Allí se ordenó de sacerdote, rapó su cabeza y, durante muchos años, se entregó a una vida llena de privaciones, en compañía de sus cinco discípulos predilectos. Una vez que alcanzó la transfiguración mediante aquella austeridad, cambió su nombre por el de Gautama y comenzó a predicar su sagrada doctrina, enseñando la ley a los hombres.

Después de realizar los milagros más asombrosos, venció a los falsos doctores, no sólo con su ciencia sino también con su fuerza, y les obligó a someterse y rendirle homenaje. Su doctrina fue la continuación y el cumplimiento de la de Krishna, la cual fue prevaleciendo hasta triunfar en todo el Indostán. Al morir dejó a sus discípulos el «Evangelio» que continúa su doctrina.

308. Tomamos de él lo siguiente:

«Quien abandona a su padre y a su madre para seguirme, será un perfecto hombre celeste.»

«Quien practica mis enseñanzas hasta el cuarto grado de perfección, adquiere la facultad de volar por los aires, de hacer mover el Cielo y la Tierra, y de prolongar o disminuir la vida.»

«El hombre celeste desprecia la riqueza y sólo usa lo más estrictamente necesario; mortifica su cuerpo, vence sus pasio­nes, no desea ni tiene apego por nada, medita sin cesar sobre mi doctrina, sufre con paciencia y nunca siente la menor aversión hacia el prójimo.»

«La Tierra y el Cielo perecerán; despreciad vuestro cuerpo compuesto por cuatro elementos perecederos; cuidad solamente vuestra alma, la cual es inmortal.»

«No escuchéis los instintos de la carne; las pasiones pro­ducen la pasión y el disgusto; ahogadlas y las destruiréis.»«Todo aquél que muere sin haber abrazado mi religión volverá a vivir entre los hombres hasta que llegue a comprender.» «Amad a todo ser viviente.» Estos fueron sus dogmas: la inmortalidad del alma, las penas y recompensas futuras, la reencarnación, la Unidad de Dios, la trinidad de su naturaleza y atributos, la encarnación del Ser Supremo y la redención de los pecados de la humanidad. EL BUDISMO es una de las mayores religiones del mundo actual. Hay gran cantidad de templos suyos en la India, en la China, en la Tartaria y en muchos otros sitios. Buda es re­presentado de diversas formas, pero la más conocida es la del acto de meditación, desnudo, con el cuerpo negro y los cabellos cortos y rizados; en realidad éstos no son cabellos, pues él había rapado su cabeza; sin embargo, eso simboliza el desarrollo del centro magnético (Chakra) de mil pétalos...

309. La enseñanza esotérica del budismo consiste en el desa­rrollo o despertar de KUNDALINI o la serpiente de Fuego dentro de cada ser, por medio de la castidad; por eso, recomienda no prestar atención a los instintos de la carne. La aureola alrededor de la cabeza de Buda, que a primera vista parece cabello corto y rizado, es el efecto de la transmutación de la energía creadora del fuego en LUZ O LLAMA SAGRADA, que envuelve la cabeza de todos los santos que llegaron a transmutar el metal inferior en superior, según la expresión de los alquimistas.

310. La idea de que Dios ES LA VERDAD, LA BELLEZA Y LA BONDAD infinitas se revela, en el hombre consciente, con un poder redentor, el cual se eleva hacia el cielo con la fuerza del amor y del sacrificio. Esa idea, fecunda entre todas las religiones, surgió por primera vez con Krishna, quien reveló la idea del Verbo Divino hecho carne, y continuó encarnando en todas las demás religiones, incluso en las más recientes de nuestra época.

Por eso, vemos la misma idea en Persia, reencarnada en Mitra; en Egipto, reencarnada en Horus; en Grecia, reencarnada en Apolo; en la India, reencarnada en los Budas, etc. Y TODOS ESOS REFORMADORES O ENCARNACIONES DE LA DIVINI­DAD SON EL SÍMBOLO DEL FUEGO DIVINO QUE DESCENDIÓ SOBRE LOS HOMBRES.

Capítulo XIII

LA DOCTRINA BÍBLICA

311. Todo fundador de religión tiene dos personalidades: una
es mítica y la otra, histórica. Por eso vemos siempre que alre­
dedor de cada fundador o reformador se teje un ropaje fabuloso,
a través del cual brillan los puntos luminosos de la verdad.
Todos nacen de una virgen y, según lo que fue explicado, de
ese modo cada Salvador debe imitar en su vida los principios
de la ley cósmica. El Sol como padre y la Tierra como madre,
y la vida que brota del padre con la virgen Madre, es el Verbo
Hijo, hecho carne y que habita en nosotros para salvarnos.

312. La narración bíblica hace de Moisés un judío de la tribu
de Leví. Plagia la misma historia de ASSERHADUN, quien fue
recogido del agua por la hija de un rey y deja constancia de que
Moisés fue recogido por la hija del Faraón, cuando ella se estaba
bañando en el Nilo. Tales absurdos no pueden ser aceptados
más por la razón lúcida: no es posible bañarse en el Nilo porque
está infestado de cocodrilos y, lo que es más, la corte del Faraón
se hallaba a más de trescientos kilómetros de la margen del río.
Manetón, el sacerdote egipcio, a quien debemos las informacio­
nes más exactas sobre las dinastías de los Faraones, afirma que
Moisés fue un sacerdote de Osiris. Estrabón, que poseía las
mismas informaciones de los sacerdotes egipcios, afirma igual­
mente lo que acabamos de decir. Por lo tanto, la fuente egipcia
referida a Moisés tiene aquí más valor que la fuente judaica, la
cual, por amor propio nacional, quiso que el fundador de su
nación fuese un hombre de su propia sangre. La Biblia afirma
que Moisés fue educado en el palacio del Faraón y que fue
enviado por su gobierno, como inspector de los judíos.

313. El sacerdote de Osiris sintió una secreta simpatía por
aquellos seres de «dura cerviz», cuyos ancianos enseñaban la
adoración de un solo Dios y que se rebelaban en el trabajo y
protestaban contra sus gobernantes porque, decían ser el pueblo
escogido por Dios. Un día, Moisés vio que un soldado egipcio maltrataba a un judío indefenso; su corazón se indignó y mató inmediatamente al soldado. Este acto modificó el rumbo de su vida. El sacerdote que asesinaba era juzgado por el colegio sacerdotal. Al percibir Moisés el peligro que se avecinaba, huyó hacia el desierto a fin de expiar su crimen. Llegó a Madián, en Arabia. Allí había un templo para la adoración del Dios único, al que se llamaba Alohim. Este santuario de origen babilónico, servía de centro religioso a los árabes que habían huido de la persecución de los nuevos conquistadores de Babilonia. Ese templo se hallaba en Sinaí, y Moisés se refugió en él.

314. Jetró, hombre sabio, era el Sumo Sacerdote (Raguel: «vigía
de Dios»). En su memoria y en las bibliotecas de piedra de su
templo se hallaban acumulados tesoros de la ciencia. El era el
protector de los hombres del desierto y una especie de padre
espiritual de aquellos seres errantes y libres. Moisés acudió a
él y le pidió asilo en nombre de Alohim-Osiris. Después, pasó
algunos años cuidando los rebaños del Sumo Sacerdote y se
casó con una de sus siete hijas. Esta es la historia profana de

un hombre a quien la Biblia llama Moisés; gracias a las tra­
ducciones etíopes y caldeas que encontró en el templo, pudo
completarla con lo aprendido en los santuarios de Egipto. En
casa de su suegro Jetró, Moisés encontró dos libros de
cosmogonía: LAS GUERRAS DE JEHOVA y LAS GENERACIO­
NES DE ADÁN, y se dedicó a estudiarlos... Y puesto que quiso
imitar a quienes le precedieron (por ejemplo, a RAMA, KRISHNA,
HERMES, ZOROASTRO Y FO-HI), comenzó a escribir una re­
ligión, la cual fue su SEFER BERESHIT o LIBRO DE LOS
PRINCIPIOS, síntesis concentrada de la ciencia pasada y cuadro
fundamental de la ciencia futura.

315. Muchos sabios modernos afirman que el Génesis no es
obra de Moisés (y tienen razón) pues, según los descubrimientos
actuales en varios lugares del mundo, quedó probado que el
Génesis fue escrito miles de años antes de Moisés. Otros niegan
su existencia y sostienen que no pasa de ser legendario, creado
cuatro o cinco siglos más tarde por el sacerdocio judío, para dar
un origen divino a su religión. La critica moderna demostró
claramente que el Sefer fue escrito, por lo menos, cuatrocientos años después de la muerte de Moisés. En realidad, el Pentateuco nos da una narración legendaria de la vida de Moisés, pero eso no significa que el Moisés histórico no haya existido; asimismo, si las tradiciones elohista y jehovista fueron escritas cuatrocien­tos años después del Éxodo, no se entiende que hayan sido las que inventaron el Génesis, sino que se hayan guiado por un mal comprendido documento anterior.

El Génesis perdió su clave y quedó, hasta hoy, como un documento precioso que espera al SER INICIADO que descifre sus misterios y descubra sus tesoros.

316. Los sacerdotes egipcios tenían tres maneras de expresar sus pensamientos: «la primera era clara y sencilla; la segunda, simbólica y figurada; y la tercera, sagrada y jeroglífica. La misma palabra tenia para ellos el sentido propio, el figurado y el tras­cendente.» Pues bien, el Sefer de Moisés está escrito en esta lengua trascendental y es imposible que se comprendan los dos
últimos significados si no se posee la clave, a pesar de lo que tanto se jactan los teólogos de las sectas derivadas del judaismo y del cristianismo1. Moisés escribió el Génesis en lenguaje je­roglífico, con tres significados, y confió verbalmente las claves y las explicaciones a sus sucesores; sin embargo, cuando más tarde, en el templo de Salomón, tradujeron el Génesis con caracteres fenicios y, otra vez, después del cautiverio de
Babilonia, cuando fue escrito en caracteres Amadeo-caldeos, el sacerdote hebreo ya no dominaba más las claves. EL ÚNICO HOMBRE QUE RESTAURO LA COSMOGONÍA DE MOISÉS ES UN GENIO, ACTUALMENTE CASI OLVIDADO, QUE SE LLAMA
Fabre D'Olivet, quien escribió «La Langue Hébraique Restituée», y de esa manera pudo restaurar algunos capítulos del Génesis.2

317. Mediante un análisis, aunque sea superficial, de la religión que Moisés nos dejó, vemos que es una copia exacta de la de HERMES, sobre Osiris e Isis. Isis tiene, según la ciencia her­mética, tres sentidos diferentes: en el

SENTIDO PROPIO, ES LA MUJER O EL GENERO FEMENINO UNIVERSAL; en el SENTIDO COMPARATIVO, PERSONIFICA LA NATURALEZA TERRESTRE con todas sus potencias conceptivas; y en el SENTIDO SUPER­
LATIVO, ES LA NATURALEZA CELESTE INVISIBLE O EL ELEMENTO DE LAS ALMAS Y DE LOS ESPÍRITUS, LA LUZ ESPIRITUAL E INTELIGIBLE POR SI MISMA. QUE SE CON­FIERE AL INICIADO. El símbolo que, en el texto del Génesis y en la intelec­tualidad judeo-cristiana, corresponde a Isis es EVA (HAUA), la mujer eterna. Esta EVA no es solamente mujer de Adán, sino también la esposa de Dios. Ella constituye las tres cuartas partes de su esencia, porque el nombre del Eterno —IEVA, con el cual componemos impropiamente JEHOVAH o JEVEH— está integrado por el prefijo IOD y el nombre EVA.

318. Aquí descubrimos el misterio del sexo en la base de la religión judía. El Sumo Sacerdote de Jerusalén pronunciaba el Nombre Divino una vez por año, vocalizándolo letra por letra, de la siguiente manera: YOD-HE-UAU-HE. La primera letra expresa la idea divina, la ciencia Teogónica (Natura Naturante, según Baruch Spinoza), y las tres letras del nombre de Eva, los
tres órdenes de la Naturaleza (Natura Naturata, también según Spinoza). LO INEFABLE ENCIERRA EN SU SENO LO ETERNO MASCULINO Y LO ETERNO FEMENINO. El resultado de su unión indisoluble es que su poder sea eterno y misterioso. La letra YOD equivale al número 10; es el número de AD-A-N: 0= 1+4+1+4 = total 10, representado por la letra I o YOD, que significa el Falo en erección. EVA, también llamada AISHA, o sea, MADRE DE LA VIDA, unida con el Yod (FALO) forma IEVA, el Nombre Misterioso: LO MASCULINO UNIDO CON LO
FEMENINO. Dios con la Naturaleza. Osiris con Isis. El hombre con la mujer, para crear el VERBO. Por consiguiente, ES LA RELIGIÓN DEL SEXO DIVINO, EL MISTERIO DEL FUEGO QUE ES LA CAUSA DE TODA VIDA. Así es como la mujer se convierte en ESPOSA DE DIOS, MADRE DE DIOS E HIJA DE DIOS.

319. La serpiente del Génesis, llamada Nahash, CUANDO ESTA EN CIRCULO significa LA VIDA UNIVERSAL. LA LUZ ASTRAL ES EL AGENTE MÁGICO DE ESTA VIDA UNIVERSAL. También tiene otro sentido más profundo: Nahash es la fuerza que pone esta vida en movimiento, la atracción del cuerpo hacia otro cuerpo. Los griegos la llamaban EROS, o sea, AMOR o Deseo. De ese modo, el pecado original se convierte en vasta espiral de la naturaleza divina y universal con sus reinos, géneros y especies, en el círculo formidable e inevitable de la

vida. Por lo tanto, la caída simbólica era una Ley necesaria para la evolución infinita del Universo... Con estos dos ejemplos del Génesis vemos que el significado oculto eran cosmogónico para el Iniciado, mientras que para el profano es sólo una descripción de la vida de un hombre y una mujer. El Sefer de Moisés no es una historia profana, sino la historia de la evolución del alma, que da su explicación en su aspecto interior. La ciencia antigua nunca desconoció que todo es vida y está dotado de una in­-

teligencia, de un alma y de una voluntad. Así como en el cuerpo humano los movimientos son traducidos por el alma invisible e invencible, de igual modo en el Universo, todos los movimien­tos no son sino la repercusión de un orden invisible.

320. Elohim significa DIOS DE DIOSES o EL-ELLOS, porque
la palabra «EL» designó siempre a Dios, como por ejemplo:
Babel, casa de Dios o puerta de Dios. «SEA LA LUZ, Y FUE LA
LUZ» [Génesis 1:3). El texto original dice: «ROUA ELOHIM
AOUR»; significa: SOPLO ELOHIM LUZ. En otras palabras, la
luz de la manifestación fue producto del soplo de EL-ELLOS.
La palabra «soplo» corresponde a «ROUA», el espíritu, que allí
viene a exhalar, respirar, expirar, aspirar, etc. Muy bien, si
ahora invertimos la palabra «roua», que significa «Espíritu», te­
nemos AOUR (LUZ). EL SOPLO DIVINO, AL VOLVERSE SOBRE
SI MISMO, CREA LA LUZ INTELIGIBLE. (Aquí comienza el
Misterio de la respiración.)

321. Hasta aquí hemos hablado de Moisés según la historia.
Ahora vamos a tratar a Moisés según la leyenda. La primera
leyenda es la de la zarza de Horeb y su conversación con Dios,
quien quiere retirar de Egipto a su pueblo escogido. «Nadie vio
a Dios», dice Jesús. Por lo tanto, si Dios es el Creador de todos
los pueblos, no tiene derecho a escoger un pueblo como suyo
y abandonar a los otros. Aquí se ve la intención, del otro autor
del Génesis, de atribuir a su raza la amistad de Dios. No
obstante, si despojamos a la leyenda de su ropaje fantástico,
brillará la luz eterna que habita en cada ser. La segunda leyenda
es la que relata las plagas de Egipto. Y a continuación, el Éxodo,
la división del agua del Mar Rojo y la muerte del Faraón y su
ejército ahogados en el mar. De ese modo vemos muchas
maravillas operadas por Moisés, imitando a los dioses antiguos. El pueblo de Israel nunca llegó a creer definitivamente en un solo Dios, a pesar del monoteísmo que Moisés quiso implantar en sus corazones. También sacrificaban seres humanos a sus dioses. Moisés y su hermano Aarón trataron de eliminar del duro corazón de aquel pueblo, todos los antiguos resabios. Subió al monte Sinaí y trajo las dos piedras de la Ley, grabadas por el dedo del MISMO DIOS, pero, al ver que el pueblo estaba adorando al becerro de oro, partió las dos piedras y castigó a los culpables.

322. Esas tablas de piedra, grabadas por el dedo de Dios, han dado ocasión a muchas críticas, pues se presenta al Ser Su­premo como un hombre que habla, ve, va y viene y, finalmente, escribe sobre piedra ciertos mandamientos copiados de los brahmanes, de la antigua Shasta, del emperador chino Cam-Hi, del monólogo de Confucio, de los antiguos misterios de Egipto, etc. El antiguo Baco escribió sus leyes sobre mármol. Baco también cruzó a pie desnudo el Mar Rojo para ir a las Indias con su ejército. Asimismo, Baco emitía rayos como Moisés, para dar testimonio de su continuo trato con los dioses.

323. Entonces, Moisés le pide a Dios: «Te ruego que me mues­
tres tu gloria» [Éxodo 33:18\. Y Dios le dice: «No podrás ver mi
rostro; porque no me verá hombre, y vivirá» {Éxodo 33:20).
«...Verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro» (Éxodo 33:23).
Todas esas fábulas pertenecen al Moisés del mito. Sémele murió
por haber visto a Zeus en toda su gloria... Es así como en la
Biblia se encuentran muchas fábulas y leyendas, atribuidas a
Moisés, para darle mayor gloria y testimoniar lo que dicen los
versículos anteriores: «El Señor hablaba con Moisés frente a
frente, como un hombre habla con su amigo...». Pues bien, todos

esos sucesos extraordinarios son copias de fábulas antiguas
atribuidas a dioses paganos; Moisés, como un ser histórico, no
tuvo participación alguna en aquéllos...

324. La religión judía es, como ya lo hemos dicho, una religión
sexual o religión del Fuego. Incluso el Nombre de Dios es, en
la Biblia, IEVA, lo cual quiere decir MACHO-HEMBRA, MAS­
CULINO-FEMENINO, como ya lo explicamos... SOPLO ELOHIM
LUZ. El Fuego Divino se vuelve sobre sí mismo y crea una luz inteligible. Incluso la palabra «Génesis» deriva de generación, genésico.

325. La aparición de Dios al hombre se producía siempre con Gloria y Esplendor, y tomaba las formas de fuego y luz. En Éxodo 19:18-22 se relata: «Todo el monte Sinaí humeaba,porque el Señor había descendido sobre él en fuego; y el humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía en gran manera».

En Deuteronomio 4:11-12 se dice: «Y os acercasteis y os pusisteis al pie del monte; y el monte ardía en fuego hasta en medio de los cielos, con tinieblas, nube y oscuridad; y habló el Señor con vosotros en medio del fuego».

En Éxodo 3:1-5 se narra: «Y se le apareció el Ángel del Señor en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía». Expresiones parecidas se hallan en varios pasajes de la Biblia, como por ejemplo, en Levítico 9:24. Jueces 6:21, Crónicas 7:1, I Reyes 18:36-40, etcétera.

326. La Deidad mora en los mundos luminosos y la única lám­para que los ilumina es la del Amor Supremo. Sólo el amor es poder. El amor es el atributo exclusivo del corazón. El poder no proviene del alma sino a través del fuego del amor; no del deseo sino del amor, el cual es fuego vital, opuesto al fuego de la pasión en lo inferior del hombre. Dios mora dentro del fuego, detrás de la llama serpentina. Todas las manifestaciones del alma son
formas de fuego. El mundo del alma es del fuego puro, pola­rizado dentro del cuerpo humano, y su soplo negativo reside en el cerebro... El otro polo del alma está situado dentro del sistema genital: en el cerebro pélvico.

La llama cósmica es la base del fuego cósmico, es la base del fuego del Universo que tiene el poder sobre el crecimiento, la emoción, la belleza, el poder, el calor, la energía y el fuego básico de toda existencia. El fuego del sexo es la manifestación directa del Omnipotente. Los pensamientos más elevados, más puros y más dulces son una manifestación de las fuerzas sexua­les que son el principio y el fin de la manifestación suprema y divina en el hombre. En este Templo del Fuego es donde «El QUE FUE se convierte en EL QUE ES, y EL QUE ES se convierte en EL QUE SERA.» EL AMOR, EL SEXO Y EL FUEGO SON TRI-UNIDAD.

Cuando en el hombre se intensifica el mágico poder ge­nerador, se forma un círculo de luz deslumbrante alrededor de su cabeza: ES LA TRANSFIGURACIÓN.

Las coronas, diademas y todas las insignias de dignidad son imitaciones de este círculo luminoso que circunda la cabeza del hombre santo.

El Iniciado tiene dos bautismos: el del agua y el del fuego. El bautismo del fuego es del Espíritu Santo. Por lo tanto, cuando se habla de fuego, la referencia es al fuego espiritual, no al material. «YO EN VERDAD OS BAUTIZO CON AGUA; PERO VIENE UNO MAS PODEROSO QUE YO, DE QUIEN NO SOY DIGNO DE DESATAR LA CORREA DE SU CALZADO; EL OS BAUTIZARA EN ESPÍRITU SANTO Y FUEGO [CON EL FUEGO DIVINO]» {Lucas 3:16).

NOTAS

1 Ver las obras del Dr. Jorge Adoum: El Pueblo de las Mil y Una Noches
y El Génesis Reconstruido, publicadas por Editorial Kier S.A.

2 Ver El Génesis Reconstruido, id. ant.


Capítulo XIV

LA RELIGIÓN CRISTIANA Y EL CRISTO MÍSTICO

327. El cristianismo es el extracto de todas las religiones. En
la religión cristiana se hallan creencias, símbolos, ritos, ce­
remonias, historias y festividades conmemorativas en general;
pero perdieron todo el significado místico, que es el más
importante, quedando apenas con el sentido de una historia
muy dudosa. Los sabios comprenden que la mayoría de esas
narraciones tiene un fondo puramente alegórico. Ciertas
personas pretenden que es muy peligroso el estudio mítico y
místico del cristianismo, para la propia religión. Esas per­
sonas, que viven en las tinieblas, no pueden comprender que
la ignorancia es el mayor peligro que amenaza a la Verdad.

328. Las contradicciones de los Evangelios, de los cuales los
cientistas se burlan, o sea, los que se juzgan sabios, son
pruebas suficientes para demostrar la pura verdad de la
religión de Cristo. Los sabios verdaderos creen en un CRISTO
REVELADO SEGÚN EL MITO, SEGÚN LA HISTORIA Y SEGÚN
EL ESPÍRITU MÍSTICO. San Pablo, el Verdadero Arquitecto
del cristianismo, así lo declaró en muchas ocasiones en sus
epístolas.

La Religión cristiana es, netamente, una religión solar. La mitología comparada ha sido un arma peligrosa para combatir a todas las religiones. Sus golpes más peligrosos fueron dirigidos contra Cristo. Su nacimiento de una virgen, en la NATIVIDAD, el degüello de los inocentes, sus milagros y enseñanzas, la crucifixión y la resurrección, la ascensión y demás acontecimientos que esas narraciones revelan, nos muestran una identidad con otras vidas, y allí surge la duda sobre la existencia histórica de Jesús el Cristo.

El mito es una narración de movimientos que proyectan sombras, y el lenguaje empleado en esas narraciones es lo que se llama LENGUAJE SIMBÓLICO. Los símbolos representan

un alfabeto pintoresco que los autores del mito emplean; cada símbolo posee un sentido determinado. Es imposible leer el mito sin conocer los símbolos, pues los primeros autores de los grandes mitos fueron siempre Iniciados habituados a emplear un lenguaje simbólico en sentido fijo y convencional.

329. Cada símbolo tiene un SENTIDO PRINCIPAL y varios
sentidos secundarios que interpretan el primero. Por ejemplo,
EL CIRCULO es el símbolo del DIOS INFINITO, pero también
simboliza al SOL que, a su vez, simboliza al LOGOS y la
encarnación del LOGOS. También es el ENVIADO. EL INI­
CIADO Y EL INSTRUCTOR DEL MUNDO SON DESIGNADOS
CON EL SIGNO DEL SOL, pues así como el Sol salva al mundo,
también el Enviado salva a la humanidad. Por ello, todo
INSTRUCTOR o ENVIADO ES UN LOGOS «HIJO DE DIOS»,
el cual baja al plano material para salvar al mundo, de las
tinieblas de la ignorancia y del despotismo, como el Sol salva
a la Tierra de la oscuridad, del frío y de la muerte. ESTE ES
EL MITO SOLAR.

330. El Sol es la sombra física del Logos, tal como la llama
lo es de su cuerpo”. Entonces, la encarnación del Logos se

representa con una sombra y en cuerpo mortal. El Mito Solar
es, pues, una narración en la cual aparece, en primer lugar,
la actividad del Logos o Verbo en el Cosmos y, luego, en los
hechos biográficos de un ser que es una encarnación del
Logos, representado como Dios o Semidiós, MIENTRAS SU
CARRERA SERA DETERMINADA POR EL CURSO DEL SOL,
PORQUE ESTE ASTRO ES LA SOMBRA DEL LOGOS. El Logos
Encarnado nace con el Sol y, como éste en el solsticio de
invierno, muere en el equinoccio de primavera y es vencedor
de la muerte, y asciende al Cielo. El Dios Solar ocupa muy
laboriosamente los seis primeros meses del año, mientras que
los otros seis meses son un período de protección y con-
servación. Nace siempre en el solsticio de invierno, después
del día más corto del año (en el hemisferio boreal) y en la noche
entre el 24 y el 25 de diciembre, la noche santa por excelencia
en todo el año. El signo zodiacal de la Virgen Inmaculada
Celestial se halla sobre el horizonte oriental en la medianoche,
y el Sol (Niño) del año nuevo da entonces comienzo a su

jornada, desde el punto más austral en dirección al hemisferio Norte, para librar esa parte de la oscuridad y del frío, de la humedad y del hambre que serían inevitables si permaneciese siempre debajo del ecuador.

331. El Niño Solar nace de UNA VIRGEN (Signo de la Virgen)
que está en el horizonte y conserva su virginidad después del
nacimiento del Niño Solar. El Niño es delgado y débil, pues
viene al mundo cuando los días son más cortos y las noches
más largas (en el norte del ecuador); su infancia está cercada
por peligros, porque en esos tiempos el reino de las tinieblas
es más fuerte que el suyo, y los astros, estrellas y luminarias
infantes del cielo son degollados por el rey de la oscuridad;
pero el día se va alargando al aproximarse el Niño Sol del
equinoccio de primavera. Finalmente, llega a un punto de su
trayecto, la crucifixión, cuya fecha varía anualmente.

332. El Dios nacido en la aurora del 24 de diciembre es siem­
pre crucificado en el equinoccio vernal y da la vida para
alimentar a sus adoradores. Tales son las características más
importantes del Dios Solar. La fecha de su nacimiento es fija,
mientras que la de su muerte es variable, debido a que la
primera corresponde a una posición fija del Sol, en tanto la
segunda es una posición variable, pues la Pascua («de paso»)
es variable y se calcula según las respectivas posiciones del
Sol y de la Luna, porque esta fecha no se refiere a la historia
de un hombre sino a la del Dios Solar.

333. La ISIS egipcia y María de Belén son, cada una de ellas.
Nuestra Señora Inmaculada. Estrella del Mar, Reina del Cielo
y Madre de Dios. A ambas se las representa con la Luna; Isis
tiene a la Luna coronando su cabeza; está coronada con la
atracción de la materia, mientras que la Virgen está pisando
la Luna y doce estrellas la coronan, o sea, es el Espíritu que
domina a la materia.

334. A Isis se la representa con la Luna creciente en la cabeza
y amamantando a Horus. Está sentada en una sillita, puesto
que el hijo carga una cruz sobre los hombros. A la VIRGEN
DEL ZODIACO se la reproduce, en dibujos antiguos, con una
mujer que amamanta un niño, la cual representa el tipo de


todas las almas futuras con sus hijos divinos. A Devaki la representan con Krishna en brazos, a Ishtar en Babilonia con la corona de estrellas, y a su hijo Tammuz de rodillas en su regazo. Hércules, Perseo, los Dióscuros, Mitra y Zaratustra tenían un nacimiento tanto divino como humano.

335. Los cristianos de antes sabían que Jesús no nació el 25
de diciembre. Diversas sectas escogieron ciento treinta fechas
como días de nacimiento del Nazareno, hasta que el Papa Julio
I (337-352) dispuso zanjar la cuestión. San Juan Crisóstomo
escribió en el año 390, bajo el Papa Silicio (384-399): «Este día
25 de diciembre acaba de ser escogido, en Roma, como el día
del nacimiento de Jesús, a fin de que los paganos, ocupados
con sus ceremonias (las Brumelias, en honor a Baco) dejen que
los cristianos celebren sus propios ritos sin ser incomodados».
Tenemos a mano muchas fuentes históricas, pero la transcripta
es suficiente.

336. El animal que simboliza al Héroe o Salvador es el Signo
Zodiacal en el cual el Sol alcanza el equinoccio vernal; éste
varía de acuerdo con la precesión de los equinoccios.

En Asina, Oannes tenía por signo a Piscis o el Pez; se lo consideraba bajo esta forma, y hemos observado que los Sumos Sacerdotes de Babilonia o Asiria tienen sus mitras (adorno de la cabeza) en forma de pez, el cual representa la fecundidad. Mitra coincide con Tauro (Toro). Osiris era también venerado bajo la forma de Apis o Serapis, «El Toro». El Sol en Aries (carnero o cordero) es el símbolo de Astarté, de Júpiter AMMON y de JESÚS, EL CORDERO DE DIOS. El PEZ se aplica igualmente a Jesús, como se lo puede observar en las catacumbas. La muerte y resurrección del Dios Solar o su Verbo en el equinoccio de primavera, o cerca de esta fecha, se encuentran difundidas, igual que su nacimiento en el solsticio de invierno. La muerte de Tammuz era llorada todos los años en Babilonia y Siria; la de Adonis en Siria y Grecia; la de Atis en Frigia; la de Mitra en Persia, y la de Baco y Dyonisos en Grecia. La misma idea se acompaña en México con la Cruz.

337. Una antigua costumbre del vulgo consistía en no comer carne cuando moría un ser querido. Esta costumbre, con la que se demostraba la aflicción y la gran tristeza de los pa­rientes, era una herencia de tiempos remotos. Cuando murió Tammuz, Isthar lloró y no aceptó alimento alguno a causa de su profunda tristeza. Pues bien, esta tristeza nos legó el ayuno que precede a la muerte del Sol en el equinoccio vernal (la Cuaresma); encontramos esa costumbre en México, Babilonia, Asiría, Egipto, Persia y Asia Menor. Su duración es, en ciertos casos, de cuarenta días.

El Cordero era el signo del equinoccio vernal, en la época histórica del Cristo. A su paso (por la PASCUA) por el gran círculo del horizonte, «EL CORDERO DE DIOS FUE CRU­CIFICADO EN EL ESPACIO».

Esas narraciones nunca se refirieron de modo particular a un individuo llamado Jesús, Osiris, Krishna u otro fundador de una religión, sino al Cristo Universal. El Cristo del Mito Solar era el Cristo de los Misterios y EL CRISTO DE LOS MISTERIOS ES EL HOMBRE DIOS O EL DIOS HOMBRE: ES EL CRISTO MÍSTICO.

338. Los Hierofantes enseñaron, en todos los templos de Mis­terios, que en el Sol existe una fuerza espiritual y también una fuerza física. Esta última es la de los rayos solares; ella fe­cunda la Naturaleza, como EL PADRE FECUNDA A LA MADRE. Produce el crecimiento de las plantas y, por lo tanto, sustenta y conserva los reinos animales y humanos. ES UNA ENERGÍA CONSTRUCTORA Y CREADORA, Y FUENTE DE TODA FUERZA FÍSICA.

El drama del Cristo Solar y el del Cristo Místico es el del hombre que veremos más tarde, pues el hombre tiene dos nacimientos: un nacimiento físico y otro Místico. El naci­miento físico puede ocurrir en cualquier época; pero el nacimiento Místico, por medio de la Iniciación, se efectuaba en los antiguos templos en la medianoche del día 24 de diciembre y. durante la ceremonia, el NEÓFITO, el niño, veía al SOL ESPIRITUAL (Estrella de BELÉN en la casa de carne), veía al CRISTO SU SALVADOR ESPIRITUAL en el corazón, así como el Sol físico era su salvador físico.


Capítulo XV

EL CRISTO MÍSTICO

339. Muchas personas dudan de la existencia histórica del
Cristo. Dejémoslas en sus divagaciones, pues no tenemos
tiempo para tratar de demostrar la existencia del Sol.

La narración del descenso del Verbo al seno de la materia es tan perfecta y verdadera como el descenso del YO SOY A MI CUERPO.

Jesús se identificó con Cristo, EL VERBO POR QUIEN TODAS LAS COSAS FUERON HECHAS. Este hecho divino se convirtió para todas las iglesias en fechas históricas de Jesús, a quien consideraban la Divinidad Encarnada (Cristo Místico). Así como el CRISTO DE LOS MISTERIOS, EL LOGOS, la SE­GUNDA PERSONA DE LA TRINIDAD, es el Macrocosmos, así también el Microcosmos, o el hombre, encierra y representa el segundo aspecto del Espíritu Divino llamado, por eso, CRIS­TO. El segundo aspecto del Cristo de los Misterios es, por lo tanto, la vida del Iniciado, la vida del SEGUNDO NACIMIENTO EN EL REINO INTERNO. Durante esta Iniciación Interna, el Cristo nace en el hombre y más tarde se exalta, para volver más inteligible al Iniciado la naturaleza del Espíritu en él.

340. El hombre solamente puede aspirar a la Iniciación por medio del AMOR. El hombre puede, mediante el Amor verda­dero, volverse «puro, santo e inmaculado, y vivir sin transgresión», llegando así a ser Iniciado, a SER CRISTO CONSCIENTEMENTE. Este es el camino de las pruebas que lleva hacia la «PUERTA ANGOSTA», hacia «EL CAMINO DE LA
SANTIDAD» y. después, hacia «EL GOLGOTA CON LA CRUZ A CUESTAS».

341. El Cristo-Sol en el hombre es el FUEGO DIVINO DEL ALMA, que se debe CONVERTIR EN LUZ. «NUESTRO DIOS ES FUEGO», dijo Moisés. Es el Niño que nace con el hombre en el pesebre, en la casa de carne (BELÉN), el cuerpo físico.

El aspirante debe desarrollar de manera perfecta estas cualidades, antes de que el Cristo pueda nacer en él. Debe preparar la morada para este NIÑO Divino que va a crecer dentro de él. Los preceptos necesarios para desarrollar esas cualidades están perfectamente trazados en el SERMÓN DE LA MONTAÑA. No tenemos que decir nada más sobre el particular.

342. EL MAYOR MISTERIO DEL CRISTIANISMO ESTA ENCE­RRADO EN EL EVANGELIO DE SAN JUAN 1:1-14:

1. En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y
el Verbo era Dios.

2. Este era en el principio con Dios.

3. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de
lo que ha sido hecho, fue hecho.

4. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

5. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no
prevalecieron contra ella.

6. Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba
Juan.

7. Este vino por testimonio, para que diese testimonio de
la luz, a fin de que todos creyesen en él.

8. No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz.

9. Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venia
a este mundo.

10. En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho: pero
el mundo no le conoció.

11. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.

12. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su
nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;

13. los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad
de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

14. Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros
(y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre),
lleno de gracia y verdad.

343. Todas las religiones, antiguas y modernas, colocaron y colocan sobre los altares la imagen de un hombre o una mujer para simbolizar el Poder Divino y Adorarlo. El Arca de Noé. la Tierra Prometida, el pesebre de Belén, el Santo Sepulcro, el Tabernáculo, Jerusalén, el Templo de Salomón, etc.. etc.. no son más que el mismísimo cuerpo humano en el que arde el Fuego Cristico.

344. El hombre es un sistema Universal, compuesto por astros, planetas, soles, lunas, cometas, vías lácteas y cons­telaciones, y debe seguir la misma LEY DEL SISTEMA MAYOR.

Cuanto más perfecto es el hombre, tanto mayor cumplimiento da a estas leyes, como lo hizo Jesús el Cristo. Nosotros también «debemos llegar, algún día, a tener la estatura de Cristo».

345. Hay una sola religión con muchas instituciones religio­sas, así como hay una única humanidad con muchas razas y costumbres. El gran Arcano de las religiones, como hemos visto, está en el poder del Fuego Cristico y de la Luz Inefable. El Sol. siempre el Sol, era adorado como el GRAN FUEGO que ardía en medio del Universo, mientras que el Fuego Divino está más allá del Sol físico. Por este Fuego Divino interior, que en el principio fue adorado, el hombre nos dejó un símbolo en la antorcha, en la espada flamígera y en la corona de oro cuyas puntas semejaban rayos solares. Todos los hombres Dioses tenían nombres que significaban FUEGO-LUZ: Júpiter, Apolo, Hermes, Mitra, Baco, Odín, Buda, Krishna, Zoroastro, Fo-Hi, Hiram Abiff, Sansón, Vulcano, Alá, Bel, Baal, Serapis.Salomón. Jeshua (Jesús) y muchas otras divinidades cuyos nombres significan manifestaciones de Luz.

346. La fábula de Prometeo es un velo de la Verdad: el alma humana, al poseer el Fuego Divino de la humanidad, lo empleó para la destrucción: fue encadenada a la roca (cuerpo) y devorada por el buitre (los deseos) hasta que un hombre
consiguiese dominar el fuego y se volviese perfecto. Esta profecía fue cumplida por Hércules (Cristo) quien, (naciendo como Luz en el mismo fuego del alma), liberó a la que hacía tantos años estaba sometida al tormento (naciendo en su
corazón mediante el segundo nacimiento o Iniciación).

La Luz que brilla en el sistema nervioso es el mediador entre el Dios Intimo y el hombre exterior. Es el puente que une al Espíritu con la materia1. Al Hijo del hombre se lo llama Hijo de Dios, a causa de esta Luz. Los hijos de la Luz con­siguieron ver el Sol Interior INVISIBLE. Las antiguas religiones buscaban la manera de captar el fuego cósmico que circulaba en el éter: por eso, los sacerdotes se valían de plantas, ani­males y metales, cuyas propiedades absorbieran esa Luz Invisible. El cristianismo emplea en sus ritos el fuego con el incienso para simbolizar que, así como el fuego quema al incienso y éste se convierte en humo aromático, de igual modo el Fuego Divino consume en el hombre todo cuanto el alma tiene de grosero, para convertirla en fragante aroma. Los campanarios, las torres, los obeliscos y las pirámides son símbolos del falo portador del fuego.

347. El árbol edénico significa el falo, y su fruto es el fuego cósmico. El oro de los templos tiene el

color de la Luz Solar. Los cirios encendidos en los altares representan el Fuego Divino, del mismo modo que la lamparita roja, alimentada con aceite de oliva, que permanece siempre encendida en el in­-
terior de las iglesias. El aceite es el símbolo de la sangre:
mantiene la llama sagrada del hombre, así como la sangre sustenta las llamas físicas.

La sangre es el vehículo de la Chispa Divina. Esta Chispa se mueve con la corriente sanguínea, sin que se encuentre en algún punto especial del organismo. La vibración de esta Chispa puede dirigirse y localizarse en cualquier parte del cuerpo por medio de la concentración de la voluntad. La sangre se incendia en las venas y manifiesta el FUEGO DIVINO Interno.

348. El Iniciado participa del Divino Poder Solar. Se transfi­gura. Este poder se manifiesta en forma de aureola de Luz alrededor de su cabeza, porque el fuego del Yo Soy, en el sacro, se convierte en Luz en el cerebro, y el Iniciado se vuelve Omnisciente sin necesidad del Intelecto. Esta aureola de Luz
se convierte, con el tiempo, en la diadema del rey. en la mitra del obispo y en el disco de Luz en la cabeza de los Santos. Cuando el Fuego Creador sube por la columna vertebral y llega finalmente al tercer ventrículo del cerebro, toma un
hermosísimo color dorado y lo irradia en todas direcciones,
formando una corona sobre todo el hueso occipital, en forma de abanico. Esta Luz significa la Regeneración del hombre que alcanzó la «estatura de Cristo». La Luz cambia de color de acuerdo con el pensamiento: la pureza la convierte en blanca: la espiritualidad, en azul: el Saber, en amarillo: el amor, en rosado, etc. Hoy contamos con muchos medios para poner de manifiesto estos fenómenos, y muchos hombres se ocupan de estudiar el aura humana.

349. Ya hemos dicho que el hombre debe tener dos nacimien­tos: el físico y el espiritual. Tiene que ser hombre y Cristo al mismo tiempo. Ahora trataremos de descifrar el misterio del Cristo en el hombre físico, asi como desciframos el significado del Cristo Solar

El granulo de vida se halla depositado, durante nueve meses, en el útero materno, puerta de la vida: después de ese tiempo, nace, y el Alma-Cristo está en el pesebre del corazón, en el cuerpo (casa de carne). El Niño Cristo en el hombre está rodeado de animales: por la ignorancia del burro, la debilidad del cordero y la brutalidad del toro. El rey de las tinieblas, en el cuerpo, con la ambición y el orgullo, quiere matar al nuevo Rey naciente, para librarse del remordimiento y tener amplia libertad para seguir los deseos de la carne. El Neófito es atacado, en el segundo nacimiento, por el fantasma del umbral, y es perseguido por todas las

huestes del Infierno (mundo inferior). Entonces, huye hacia Egipto, o sea, se re­fugia en el mundo interior, abandonando las tentaciones del cuerpo y sus pasiones, a fin de crecer espiritualmente y volver después a cumplir su misión en la vida. Así como el Sol recorre aparentemente los doce signos zodiacales, de igual modo el Espíritu Cristico tiene que recorrer todas las dependencias de su sistema en el cuerpo, el cual es el Universo en miniatura. La cabeza es el Oriente del hombre; de allí sale el Sol-Cristo. El Iniciado debe dirigir siempre sus pensamientos y prácticas hacia el cerebro: allí tiene la raíz su Trinidad. La puerta hacia el Oriente es el corazón; el Neófito debe entrar por ella. Esta puerta conduce al Neófito (o recién nacido) hacia las piras del Bautismo (que se hallan en el hígado, órgano éste que, con sus emociones y deseos, forma el cuereo astral o de deseo); allí él es bautizado y sometido a la prueba del agua, la cual significa el dominio del deseo. El recién nacido jura ante el altar en el corazón, en el que brillan un Sol y seis luminarias. (Al Sol se lo representó después con la custodia, símbolo del Sol resplandeciente o del FUEGO DIVINO; sus centros mag­néticos o planetas son simbolizados por los seis cirios).2

350. Por lo expresado en el capítulo anterior, se llega a la conclusión de que el Chrestós (significa «Bueno», en griego) es una cualidad que debe adquirirse antes de poder convertirse en UN CRISTO, UN UNGIDO. Después de llevar una vida virtuosamente exotérica, se podrá comenzar el viaje o el ca­mino hacia la Iniciación, la senda probacionista (la que conduce hacia la «puerta angosta», el camino de la Santidad, el Camino de la Cruz). El aspirante debe adquirir las siete
virtudes para «anhelar la felicidad de ver a Dios y unirse con El» (Mateo 5:8).

351. El Espíritu que mora en el cuerpo es un invisible frag­mento de Dios. Por ser Dios, es trino. Es Poder, Amor y Saber. El Padre es el Poder; el Hijo es el Amor; y el Yo Soy es el Saber. La Iniciación consiste en dejar al Ser Intimo en completa
libertad para que obre por medio de sus tres atributos. El
Cristo Místico es, pues, el SER INTERNO del hombre y, por consiguiente, es DOBLE. Es el Logos, Verbo o Segunda
Persona de la Trinidad, que baja a la Materia. A continuación, el Amor, segundo aspecto del Espíritu Divino, hace evolu­cionar al hombre. Uno representa los procesos cósmicos en el Mito Solar; el otro representa el proceso que ocurre en el
individuo. Ambas fases, la Solar y la Individual, se encuentran en el relato de los Evangelios; su unión nos presenta una imagen del Cristo Místico. El Cristo Cósmico, la Divinidad que se envuelve en la materia, es la encarnación del Logos o Dios

hecho carne. Esta Materia Madre recibe, de la Tercera Persona de la Divinidad —del Espíritu Santo— la vida que la anima y le permite tomar forma. La Materia condensada es mode­lada, a continuación, por el HIJO, segundo Logos, quien se sacrifica encerrándose o crucificándose, a fin de volverse «HOMBRE CELESTE».

Todas las formas constituyen su cuerpo. Tal es el pro­ceso cósmico representado dramáticamente en los Misterios.

«Y LAS TINIEBLAS ESTABAN SOBRE LA FAZ DEL ABIS­MO, Y EL ESPÍRITU DE DIOS SE MOVÍA SOBRE LA FAZ DE LAS AGUAS», dice el Génesis 1:2.

Después, el Logos le dio la Forma: «TODAS LAS COSAS POR EL FUERON HECHAS, Y SIN EL NADA DE LO QUE HA SIDO HECHO, FUE HECHO», dice San Juan en su Evangelio (1:3).

352. Una vez que el trabajo del Espíritu terminó, el Cristo Cósmico y Místico puede revestirse de materia, entrando en el seno de la Virgen Materia. Esta Materia fue vivificada por el Espíritu Santo a fin de recibir el segundo Logos y, de esta manera. Cristo encarna: «se hace carne»; la vida y la materia Le envuelven con una vestimenta doble. Tal es el descenso del Logos en la materia, descripto con el Cristo que nació de una
Virgen. Esto se convierte en Mito Solar: ése es el nacimiento del Dios-Sol en el momento en el que el Signo de VIRGO o la Virgen se eleva en el horizonte. El Niño que nació está sujeto a todas las debilidades infantiles. Entonces, representa AL ALMA FRÁGIL que NACE PARA EVOLUCIONAR. La Materia le aprisiona para matarle, pero él triunfa lentamente y modela
el cuerpo para un destino sublime. Consigue la madurez del cuerpo y se crucifica en esa materia con la finalidad de derramar desde la cruz todas las energías de su vida sacri­ficada en beneficio del progreso de la Creación.

Padece, después muere para los sentidos y es sepultado; pero se levanta con el cuerpo astral radiante que se convierte en vehículo (o vestimenta) del alma que vive a través de las edades. La crucifixión del Cristo es una parte del gran sa­crificio cósmico. Todas esas alegorías de la crucifixión, que aparecen en los Misterios, se materializaron a tal punto que se convirtieron en la verdadera muerte de una persona, sufrida en la Cruz y expuesta en un crucifijo llevado por un ser humano que expira.

352. Toda esta historia es hoy la historia de un hombre. Fue aplicada a Jesús, el Instructor Divino, y se transformó en una historia de su muerte física, así como su nacimiento de una virgen. Su infancia estuvo rodeada de peligros. Su resurrec­ción y ascensión llegaron a ser asi como incidentes de su vida. Los Misterios desaparecen, pero las leyendas llegan a ser la vestimenta del Instructor de Judea. El Cristo Cósmico des­aparece en el Cristo Histórico. SIN EMBARGO, EL CRISTO ERA

Y SERA SIEMPRE, PARA LOS INICIADOS, EL DE LOS MISTERIOS, QUIEN ESTA LIGADO INTIMAMENTE CON EL CORAZÓN HUMANO: EL CRISTO DEL ESPÍRITU HUMANO, EL CRISTO QUE EXISTE EN CADA UNO DE NOSOTROS, QUE AHÍ NACE, QUE AHÍ VIVE Y ES CRUCIFICADO. RESU­CITA DE ENTRE LOS MUERTOS Y SUBE AL CIELO. EN MEDIO DE LOS SUFRIMIENTOS Y DEL TRIUNFO DE TODO -HIJO DEL HOMBRE». La vida de todo Iniciado en los Mis­terios Celestes se halla trazada, en grandes líneas, en la biografía de los Evangelios. Por eso, San Pablo habla del nacimiento, de la Evolución y de la completa madurez del Cristo en el Discípulo. TODO HOMBRE ES POTENCIALMEN-TE UN CRISTO Y SIGUE. DE UN MODO GENERAL. LA NARRACIÓN DE LOS EVANGELIOS EN LOS INCIDENTES PRINCIPALES, pero, como ya lo hemos visto, esos incidentes tienen un carácter que es universal, no particular.

354. Cinco grandes Iniciaciones esperan al aspirante a Cristo. La primera ES EL SEGUNDO NACIMIENTO DEL CRISTO EN EL CORAZÓN, PUES EL DISCÍPULO NACE EN EL REINO IN­TERIOR DE DIOS, COMO UN NIÑO. Dijo Jesús: «SI NO OS VOLVÉIS Y HACÉIS COMO NIÑOS, NO ENTRAREIS EN EL REINO DE LOS CIELOS» {Mateo 18:3}. Jesús nació en la caverna
(se trata de la gruta de la Iniciación, conocida por los antiguos como la «Caverna de la Iniciación»). Encima de la gruta brilla la ESTRELLA DE LA INICIACIÓN, cuya Luz resplandece por el nacimiento de la LUZ INEFABLE!. Su vida esta en peligro, debido a las tenebrosas potencias del mal. A pesar de todo el peligro, llega a la edad viril, porque una vez que nació, el Cristo no puede morir y tiene que terminar su evolución en el hombre. Su vida se expande en belleza y fuerza, creciendo en sabiduría y espiritualidad hasta alcanzar la Segunda Iniciación.

355. La Segunda Iniciación es el Bautismo del Agua o el Dominio de todos los deseos, el cual le confiere los poderes que un instructor necesita. Entonces, el Espíritu Divino des­cendió sobre El con la gloria del Padre Invisible y Le iluminó. Así llega a ser «EL HIJO BIENAMADO», A QUIEN SE DEBE ESCUCHAR.

Después, es llevado al desierto de la Materia para ser tentado. El enemigo secreto, que reside en el bajo vientre o en el infierno (parte inferior del cuerpo) se esfuerza en mos­trarle la dificultad de seguir la senda y le invita a servirlo, para su propia tranquilidad y provecho personal. Sin embargo. El vence al Tentador y a la Tentación, y vuelve a los hombres, a fin de alimentarlos con el pan de la vida y curarles las dolencias.

356. Después de tantos servicios impersonales y tantos su­ frimientos, trepa la montaña sagrada de la Tercera Iniciación y allí se transfigura, volviéndose tan radiante como el Sol.

357. Entonces se hallará preparado para el

BAUTISMO DEL FUEGO o el BAUTISMO DEL ESPÍRITU SANTO y para entrar en la última etapa del camino de la Cruz. A la sazón, es perseguido y vituperado; con todo, no deja de crecer la vida
del amor. Bebe el amargo cáliz de la traición y del abandono, y es negado por todos los suyos. Marcha despreciado por los hombres, carga la cruz en la cual debe morir y renuncia a la vida del mundo inferior. Cercado por enemigos triunfantes, su
heroico corazón lanza un grito al Padre, quien parece haberlo abandonado y, entonces, abandona el cuerpo de deseos. El el Iniciado, desciende a los Infiernos para poder salvar a quienes piden auxilio y a los átomos que desean trabajar bajo
el estandarte del YO SUPERIOR3. Después vuelve a la Luz, abandonando las tinieblas inferiores con el sentimiento de que él es el HIJO INSEPARABLE del Padre

358. Una vez que concluyó sus deberes en la vida terrestre. El sube hacia el Padre por medio de la Quinta Iniciación, porque ya está unido con el Dios Intimo.

Esta es la historia de los Cristos y de los Misterios, o del Cristo de los Misterios bajo el doble aspecto: Logos y hombre.

Cósmico e individual.

Jesús es considerado el Cristo Místico y Humano que lucha, sufre y, finalmente, triunfa: es el hombre en quien la humanidad se ve crucificada y resucitada, cuya historia promete una victoria a todos los que, como El, sean fieles hasta la muerte y hasta más allá de la muerte.

NOTAS

1′ 2 y 3 Ver la obra Las Llaves del Reino Interno, del Doctor Jorge Adoum, publicada por Editorial Kier S.A.


Capítulo XVI EL CREDO

359. Toda religión tiene su Credo, pues éste es el Símbolo de la creencia religiosa. Todo Credo es misterioso en su signi­ficado interior. Por lo que hemos aprendido en los capítulos anteriores, ya no necesitamos profundizar más el significado interior de cada Credo y, en estas páginas, vamos a considerar los Credos de los reinos anteriores al nuestro.

CREDO DE LOS BRAHMANES PUROS. «Adoro al ser que no está sujeto a mudanza ni inquietud, cuya naturaleza invisible y cuya espiritualidad no admiten división alguna de sus cualidades; el cual es el origen y la causa de todos los seres y a todos supera en excelencia; yo adoro a ese ser que es el sostén del Universo y fuente de triple potencia. El Verdadero Dios increado, espiritual, invisible, omnipotente, justo y misericordioso; está presente en todas partes; todo lo ve y todo lo oye. El recompensará a los buenos y castigará a los malos. En diferentes épocas tomó formas visibles, y en ellas encarna para cumplir su misericordia y su venganza. El se manifiesta en la Tierra todos los días, con tal de que le reguemos con un corazón puro y lleno de fe. Cuando llegue el fin de los siglos, fijado por los decretos eternos, destruirá este mundo como lo destruyó en eras precedentes.»

360. CREDO DE LOS BRAHMANES DE TODAS LAS SECTAS.
«Creo en el verdadero Dios que es increado y espiritual, in­visible, omnipotente, justo y misericordioso. Está presente en todas partes, y todo lo ve y todo lo oye: nada se le puede
ocultar, pues ve hasta los pensamientos. El recompensara a los buenos y castigará a los malos. El ha tomado con fre­cuencia formas visibles, encarnando para seguir los pasos de
su misericordia o de su venganza. El se manifiesta en la Tierra todos los días, cuando oye la plegaria de un corazón virtuoso y lleno de fe. Al llegar el fin de los siglos, fijado por los decretos divinos, destruirá el mundo en esta cuarta edad, como lo
destruyó en las tres edades precedentes.»

361. CREDO DE LA ANTIGUA SHASTA. «Dios es lo que fue siempre. Creó todo lo que existe. Una débil imagen Suya es la esfera, la cual no tiene principio ni fin. El anima y gobierna a todas las criaturas, por medio

de su Providencia general y de sus principios invariables y eternos: ‘Nunca indagues, de modo alguno, la naturaleza de la existencia de aquél que
siempre existió, porque es una búsqueda inútil y criminal. Debes contentarte con que. día tras día y noche tras noche, sus obras te anuncian su sabiduría, poder y misericordia. Trata de sacar provecho de eso’.» [Shasta, de Howel.)

362. CREDO CHINO (DEL EMPERADOR CAM-HI). «Dios, el verdadero principio de todas las cosas, no tuvo principio y produjo todas las cosas, a las cuales gobierna y de las cuales es el Señor. El es nfinitamente bueno y justo. El ilumina, ampara y regula todo con suprema autoridad y soberana justicia.» (Recopilación de Duhaldes.)

363. CREDO DE LOS ISRAELITAS. «Adorarás a un solo Dios.» [Ver el Decálogo, copia de los Misterios egipcios, que Moisés adaptó al carácter de los hebreos, diciéndoles que lo había recibido de manos de Adonay. en la cumbre del Sinaí.]

364. CREDO DE LOS ANTIGUOS MISTERIOS GRIEGOS.
«Caminad por la senda de la justicia. Adorad al único Señor del Universo. El es uno; El es el único ser que existe por sí mismo y al cual todos los seres deben la existencia. El actúa en ellos y por ellos; El todo lo ve y jamás fue visto por ojos mortales.»

365. CREDO DE LOS PARSIS. «EL FUEGO es el emblema de la Naturaleza. El Sol es el trono del Creador y su más bella obra. Dentro de 12.000 años habrá un juicio final. Los malos serán entonces excluidos para siempre de la comunión de los
Elegidos, adoradores del Fuego.»

366. CREDO DE LOS MISTERIOS MODERNOS. [El Credo de Nicea de los cristianos es el símbolo de la Religión Solar. Se trata, pues, del Sol que nace, muere, resucita y retorna al trópico; que se eleva: asciende en el solsticio de verano, se transfigura cerca del segundo trópico y desciende en el solsticio de invierno, para volver a renacer en la Navidad con el Hijo de Dios, en la cualidad de redentor de la Naturaleza amenazada todos los años con ser destruida. EL CREDO CRISTIANO DICE ASI: «Creo en un solo Dios. Padre Todo­poderoso, creador de las cosas invisibles y visibles, y en el Señor Jesucristo, Hijo de Dios, unigénito del Padre, Dios de Dios, Luz de Luz, verdadero Dios y verdadero hombre, engen­drado, no creado, consustancial al Padre, por quien todo ha sido creado en el Cielo y en la Tierra, que por nosotros y por nuestra salud descendió del Cielo y encarnó entre nosotros de María Virgen por el Espíritu Santo, [SE HIZO HOMBRE, frase insertada para designar a Jesús]; fue crucificado bajo el poder de Poncio Pilatos [éste, además de ser un símbolo de Tifón, matador de Osiris, puede ser, como lo

explica C.W. Leadbeater en su obra titulada Credo Cristiano, una alteración de ese nombre, que significa MAR DENSO, o sea, el mar de la materia], muerto y sepultado; al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los Cielos, está sentado a la diestra de Dios Padre, y desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, que procede del Padre y del Hijo, que es adorado y glorificado juntamente con el Padre y el Hijo, que habló por boca de los Profetas. Creo en una Iglesia Única, Católica y Apostólica [después se agregó la palabra ROMANA], en la comunión de los Santos, en el perdón de los pecados, en el Bautismo verdadero, en la resurrección de la carne y en la vida perdurable.» [Como se ve, el Credo cristiano es una mezcla de los símbolos del Cristo Solar con los del Cristo Místico-Histórico, ni más ni menos que los Misterios Menores de la religión del CRISTO y de todas las religiones que existen en el mundo.)


Capítulo XVII MI CREDO

367. COMO ES ARRIBA, ES ABAJO. Así como sucede en el Macrocosmos, forzosamente tiene que suceder en el Micro­cosmos. Así como está en el Cuerpo del UNIVERSO, de igual modo está en mi cuerpo. Por lo tanto, el hombre debe tener su Credo Interno, que refleje el Credo Cósmico.

Creo en un solo Dios Todopoderoso, que manifestó en sí todas las cosas visibles e invisibles a mis sentidos. EL es invisible, pero yo Lo siento porque estoy EN EL y EL ESTA EN MI.

Creo que YO SOY el Verbo, su Hijo, que era en el principio; YO SOY el Verbo que Era con Dios Y YO SOY EL VERBO QUE ERA DIOS. Dios de Dios, Luz de Luz; Hijo Engendrado, no creado, de la misma sustancia del Padre. Por Mi YO SOY EL VERBO por quien todas las cosas fueron hechas. Creo que, YO SOY, bajó del seno del Padre y encarnó por las vibraciones del Espíritu Santo y de ¡a Virgen María. y se hizo hombre por medio del sexo.

Creo que YO SOY PADECIÓ y Padece por su limitación en el mar de la materia y sobre la materia está crucificado, muerto y sepultado en ella.

Creo que descendió a los mundos materiales inferiores y, después de tres rondas, durante las cuales estuvo se­pultado, se irguió como Fuego Divino y asciende al Cielo del Cerebro, y allí está sentado a la diestra del Padre Todopo­deroso, de donde ha de venir por segunda vez (la segunda venida! para guiar a los vivos y a los muertos, y su Reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, TERCER ATRIBUTO DEL DIOS ABSOLUTO, Dispensador de la Vida, Aquél que por sus vibraciones ilumina todo ser.

Creo en la Santa Iglesia Universal que es el cuerpo de TODA LA HUMANIDAD, y en el trabajo de la Gran Fraternidad de los Adeptos para la evolución humana.

Creo en la emancipación de los errores por medio de la santa sabiduría, y en el verdadero Bautismo, que consiste en el dominio de los deseos inferiores.

CREO EN LA RESURRECCIÓN EN EL CUERPO (reencarnación);

Creo en LA Vida Eterna PORQUE SOY ETERNO;

CREO QUE YO SOY EL, Y EL ES YO:

CREO QUE YO SOY DIOS EN FORMA CORPÓREA…


Capítulo XVIII

EL GRAN MISTERIO

368. LA VERDAD ES TRI-UNA COMO DIOS ES TRINIDAD: la
primera Persona, EL PRIMER Gran misterio indecible, el arcano
incomprensible puede declararse así.

ES LA DIVINIDAD DEL HOMBRE. EL HOMBRE ES DIOS.

Este es un Misterio indecible porque, desde su afirmación, expresa una mentira y la más monstruosa de las mentiras. De hecho, el hombre no es Dios y, no obstante, está escrito: «SOIS DIOSES». «HE AQUÍ EL HOMBRE SE HIZO UNO DE NOSO­TROS». Decir que Dios es un hombre, ¡qué blasfemo! ¡Al fuego los iniciadores!

369. La segunda Persona de la Verdad dice así:

DIOS SE HIZO HOMBRE (POR MEDIO DEL SEXO).

¡Qué absurdo! No obstante. Juan aseguró en su Evangelio: «Y el Verbo se hizo carne y habitó entre (el texto dice «en») nosotros».

El primer hombre inmortal, antes de la caída, era HOM­BRE-MUJER, ADAN-EVA. El hombre posterior, el resucitado, será también HOMBRE-MUJER. Así debe ser en aquel triunfo de la muerte con la muerte, del sexo con el sexo. La humaniza­ción de Dios cede el lugar en el momento a la divinización del hombre: debemos recordar, sin embargo, que el hombre ha de ser Dios. Actualmente, los dioses mortales de la antigüedad son demasiado humanos: por eso. el sacerdote antiguo oraba en el oficio cotidiano diciendo: «No vine a matar a Dios, sino a reani­marlo». Pero, ¿qué Dios es ése, y con qué han de reanimarlo?… Con el sexo, porque el sexo tiene el poder de matar y de reanimar dioses. El sexo humanizó a los dioses y el sexo divinizará a los hombres.

370. El tercer aspecto de la Verdad es:

¿EL HOMBRE SE HACE DIOS POR MEDIO DEL SEXO? ¿COMO?

¡Reina el silencio!

«Quien sabe no habla y quien habla no sabe», dice Lao Tse.


BIBLIOGRAFÍA

Además de las obras citadas en el texto, pueden ser consul­tadas las siguientes:

Dr. Jorge Adoum: La Zarza de Horeb o El Misterio de la Ser­piente.

—- : Las Llaves del Reino Interno o el Conocimiento de Sí

Mismo.

—: Adonay. Novela IniciáLica del Colegio de los Magos. —: YO SOY. Breviario del Iniciado y Poder del Mago.

Dr. R. Swinburne Clymer: La Filosofía del Fuego.

J. M. Ragon: La Misa y sus Misterios.

C. W. Leadbeater: El Credo Cristiano.

Annie Besant: El Cristianismo Místico.

Voltaire: Diccionario Filosófico,

Lorenzo Abrines y Rosendo Arderiu: Diccionario Enciclopédico de la Masoneña.

Eduardo Schuré: Los Grandes Iniciados.


INDICE

CAPITULO I Introducción 5

CAPITULO II Rumbo a los Misterios 16

CAPITULO II La religión fálica 21

CAPITULO IV La religión de Mitra 24

CAPITULO V La religión osiriana u osiríaca 35

CAPITULO VI La religión de los druidas y sus

Misterios 46

CAPITULO VII Religiones antiguas en moldes

modernos 51

CAPITULO VIII Rasgando velos 55

CAPITULO IX La Masonería. Religión, ciencia

y filosofía 65

CAPITULO X La religión védica 82

CAPITULO XI La religión brahmánica 87

CAPITULO XII La religión budista 93

CAPITULO XIII La doctrina bíblica 96

CAPITULOXIV La religión cristiana y el

Cristo Místico 104

CAPITULO XV El Cristo Místico 109

CAPITULO XVI El Credo 119

CAPITULO XVII Mi credo 122

CAPITULO XVIII El Gran Misterio 124