El libro negro del Caballero Templario 57-58-59

ARTÍCULO 57

(La selva de las fieras salvajes)

El que cesa convertirse en Caballero del Temple no debe imaginarse que todo ha terminado aquí, en la cima del monte del sufrimiento. Está bien que cada uno sepa desde el principio que le espera y conozca el camino por el cual se encamina.

Segunda prueba: no transcurre mucho tiempo y el sendero Caballero del Temple entra por una selva a la cual el mundo ha puesto el nombre de “selva de las fieras salvajes”.

Desde los márgenes de la selva se oyen los gritos de estas fieras salvajes, las cuales esperan solo que alguien entre en el bosque para despedazarlo.

Después del monte del sufrimiento, ésta es la segunda prueba por la cual deben pasar los Caballeros Templarios. Quien sea miedoso, que se quede en los línderos de la selva. Quien posee un corazón valeroso, entra en ella, lucha con valor y afronta miles de peligros, de los cuales se podría escribir, y se escribirá, un libro entero. En esta lucha, el Caballero del Temple no huye del peligro, no se esconde detrás de los árboles. Al contrario, se hace presente donde el peligro es más grande. Después de haber atravesado la selva y haber vencido todos los peligros, una nueva prueba le espera.

ARTÍCULO 58

(El pantano del desaliento)

El sendero se pierde, y los Caballeros Templarios deben atravesar un pantano. Se llama “el pantano del desaliento” porque aquél que entra, antes de llegar al otro extremo del pantano, es presa del desaliento. Algunos no tienen el coraje de entrar, comienzan a dudar del buen éxito de la lucha, porque está demasiado lejano y piensan que no llegarán a la victoria. Así, muchos de aquéllos que han atravesado la selva de las fieras y han escalado el monte del sufrimiento, naufragan en este pantano del desaliento. Otros entran y luego se vuelven atrás, otros se hunden. Pero los verdaderos Caballeros Templarios no pierden el ánimo, superan también esta última prueba y llegan a la orilla cubiertos de gloria.

ARTÍCULO 59

Allá, al final del difícil sendero de las tres pruebas, empieza la obra bella, la obra bendita para construir los fundamentos de la nueva   .