El libro de los doce sabios o Tratado de la nobleza y lealtad [ encargado por Fernando III el Santo hacia 1237, con un epílogo de principios del reinado de Alfonso X el Sabio ]

Comienza el libro de la nobleza y lealtad

Al muy alto y muy noble, poderoso y bienaventurado señor rey don Fernando de Castilla y de León. Los doce sabios que la vuestra merced mandó que viniésemos de los vuestros reinos y de los reinos de los reyes vuestros amados hermanos para vos dar consejo en lo espiritual y temporal: en lo espiritual para salud y descargo de la vuestra anima, y de la vuestra esclarecida y justa conciencia, en lo temporal para vos decir y declarar lo que nos parece en todas las cosas que nos dijistes y mandastes que viésemos. Y señor, todo esto os hemos declarado largamente según que a vuestro servicio cumple. Y señor, a lo que ahora mandades que vos demos por escrito todas las cosas que todo príncipe y regidor de reino debe haber en si, y de como debe obrar en aquello que a él mismo pertenece. Y otrosí de como debe regir, y castigar, y mandar, y conocer a los del su reino, para que vos y los nobles señores infantes vuestros hijos tengáis esta nuestra escritura para estudiarla y mirar en ell! a como en espejo. Y señor, por cumplir vuestro servicio y mandado hízose esta escritura breve que vos ahora dejamos. Y aunque sea en si breve, grandes juicios y buenos trae ella consigo para en lo que vos mandastes. Y señor, plega a la vuestra alteza de mandar dar a cada uno de los altos señores infantes vuestros fijos el traslado della, porque así ahora a lo presente como en lo de adelante por venir ella es tal escritura que bien se aprovechará el que la leyere y tomare algo della, a pro de las animas y de los cuerpos. Y señor, Él que es Rey de los Reyes, Nuestro Señor Jesucristo, que guió a los tres reyes magos, guíe y ensalce la vuestra alteza y de los vuestros reinos, y a todo lo que más amades y bien queredes.

Y señor, pónese luego primeramente en esta escritura de la lealtad que deben haber los hombres en sí. Y luego después de la lealtad se pone la codicia que es cosa infernal, la cual es enemiga y mucho contraria de la lealtad. Y después vienen las virtudes que todo rey o regidor de reino debe haber en si, y que tal debe de ser, y que a todo regidor de reino cumple de él ser de la sangre y señorío real, y que sea fuerte y poderoso y esforzado, y sabio y enviso [sagaz], y casto, y temprado [moderado] y sañudo [furioso], largo y escaso, amigo y enemigo, piadoso y cruel, amador de justicia y de poca codicia, y de buena audiencia a las gentes. Y adelante está como se entiende cada una destas condiciones y por qué manera debe usar de cada una dellas.

I. De las cosas que los sabios dicen y declaran en lo de la lealtad.

Y comenzaron sus dichos estos sabios, de los cuales eran algunos dellos grandes filósofos y otros dellos de santa vida. Y dijo el primero sabio dellos: «Lealtad es muro firme y ensalzamiento de ganancia.» El segundo sabio dijo: «Lealtad es morada por siempre y hermosa nombradía.» El tercero sabio dijo: «Lealtad es ramo fuerte y que las ramas dan en el cielo y las raíces a los abismos.» El cuarto sabio dijo: «Lealtad es prado hermoso y verdura sin sequedad.» El quinto sabio dijo: «Lealtad es espacio de corazón y nobleza de voluntad.» El sexto sabio dijo: «Lealtad es vida segura y muerte honrada.» El seteno sabio dijo: «Lealtad es vergel de los sabios y sepultura de los malos.» El octavo sabio dijo: «Lealtad es madre de las virtudes, y fortaleza no corrompida.» El noveno sabio dijo: «Lealtad es hermosa armadura y alegría de corazón y consolación de pobreza.» El décimo sabio dijo: «Lealtad es señora de las conquistas y madre de los secretos y confirmación de buenos juicios.»! El onceno sabio dijo: «Lealtad es camino de paraíso y vía de los nobles, espejo de la hidalguía.» El doceno sabio dijo: «Lealtad es movimiento espiritual, loor mundanal, arca de durable tesoro, apuramiento de nobleza, raíz de bondad, destruimiento de maldad, profesión de seso, juicio hermoso, secreto limpio, vergel de muchas flores, libro de todas ciencias, cámara de caballería.»

II. De lo que los sabios dicen en lo de la codicia.

Desque hubieron hablado en lo de la lealtad, dijeron de codicia. Y dijo el primer sabio: «Codicia es cosa infernal, morada de avaricia, cimiento de soberbia, árbol de lujuria, movimiento de envidia.» El segundo sabio dijo: «Codicia es sepultura de virtudes, pensamiento de vanidad.» El tercero sabio dijo: «Codicia es camino de dolor y simiente de arenal.» El cuarto sabio dijo: «Codicia es apartamiento de placer, y vasca de corazón.» El quinto sabio dijo: «Codicia es camino de dolor, y es árbol sin fruto, y casa sin cimiento.» El sexto sabio dijo: «Codicia es dolencia sin medicina.» El seteno sabio dijo: «Codicia es voluntad no saciable, pozo de abismo.» El octavo sabio dijo: «Codicia es fallecimiento de seso, juicio corrompido, rama seca.» El noveno sabio dijo: «Codicia es fuente sin agua, y río sin vado.» El décimo sabio dijo: «Codicia es compañía del diablo, y raíz de todas maldades.» El onceno sabio dijo: «Codicia es camino de desesperación, acercana de la muerte.» El d! oceno sabio dijo: «Codicia es señoría flaca, placer con pesar, vida con muerte, amor sin esperanza, espejo sin lumbre, fuego de pajas, cama de tristeza, rebatamiento de voluntad, deseo prolongado, aborrecimiento de los sabios.»

III. Que el rey o regidor de reino debe ser de la sangre real.

Primeramente dijeron estos sabios que fuese de la sangre real, por cuanto no sería cosa cumplidera ni razonable que el menor rigiese al mayor, ni el siervo al señor. Y más razón es que el grado dependa de la persona que la persona del grado. Y cualquiera que ha de regir reino, requiere a su señoría que sea de mayor linaje y de más estado que los que han de ser por él regidos, porque a cada uno no sea grave de recibir pena o galardón por el bien o mal que hiciere, y no hayan a menguar los súbditos a su regimiento de ser regidos y castigados por él, ni de ir so su bandera cuando cumpliere.

IV. Que debe ser el rey fuerte y poderoso.

Dijeron que cumplía que fuese fuerte y poderoso y esforzado y enviso. Y razonable es que el que no ha poderío no ha lugar de cumplir justicia, ni de regir ni hacer ninguna cosa de las que a regimiento de reino pertenecen, que puesto que sea de sangre real, si poderío no ha, no podrá regir los poderosos ni los flacos tan solamente. Que el oficio la persona lo hace ser grande o menguado según la cantidad o calidad del que lo oficia, como ya hayamos visto muchos de sangre real y aún reyes y príncipes. Y porque no son poderosos, son en gran caimiento y perdimiento, y en gran pobreza, y abiltados [afrentados] y sojuzgados de otros de menos linaje que ellos. Y si han estas dos y no es esforzado y fuerte, no le aprovecharía, que sin esfuerzo no puede ser hecha ni acabada ninguna cosa buena ni mala, como la cobardía sea la cosa más vil y menos temida que todas las del mundo. Y por esfuerzo y fortaleza vimos acabados muchos grandes hechos y obras maravillosas. Y la fortuna de si m! isma ayuda a los osados. Y el que ha de regir reino si esfuerzo y fortaleza no hubiese, no podría venir en perfección de su regimiento ni dar fin a ningún buen hecho. Y los que con el reino tuviesen guerra, cobrarían osadía viéndolo más flaco y de poco esfuerzo y fortaleza, y muy de ligero podría el reino perecer cuando no tuviese cabecera buena, como muchas veces hayamos visto muchos reinos ser perdidos por haber rey o príncipe o regidor cobarde y flaco y de poco esfuerzo, y por contrario con esfuerzo y fortaleza llevar lo poco a lo mucho y lo menos a lo más, y ser defendidas muchas tierras por ello. Y el fuerte y esforzado témenlo y no se atreven a él los suyos ni los extraños, y más vence su nombre que el golpe de su espada. Mas no cumple que sea fuerte ni esforzado a las cosas flacas y de poco valor, que la fortaleza y esfuerzo se debe usar en sus tiempos y lugares debidos y convenientes que a gran hazaña o regimiento pertenezcan. Y que no haya temor de regir así al fuerte c! omo al flaco. Donde dijo el filósofo: «Fortaleza es de si misma queja de atender la virtud del su nombre.»

V. Que habla de esfuerzo y fortaleza y de las virtudes que han.

El primero sabio dellos dijo: «Esfuerzo y fortaleza son señores de las batallas.» El segundo sabio dijo: «Esfuerzo y fortaleza son aparcioneros [asociados] de la fortuna.» El tercero sabio dijo: «Esfuerzo y fortaleza son camino de buena andanza.» El cuarto sabio dijo: «Esfuerzo y fortaleza son durable remembranza.» El quinto sabio dijo: «El esfuerzo cometió y la fortaleza sostuvo las bienandanzas mundanales, y son así como ganar y defender, y por ende en el noble son singulares virtudes.» Y dijo el sexto sabio: «Más demandado es el esfuerzo y fortaleza en los grandes que no en los pequeños, como todos hayan de guardar al capitán, y capitán sin esfuerzo es batalla vencida aunque hayan compañas fuertes y esforzadas.» El seteno sabio dijo: «Esfuerzo y fortaleza son honra de los grandes y sobimiento de los pequeños.» El octavo sabio dijo: «Esfuerzo y fortaleza son estado de los pobres y refrenamiento de los poderosos.» El noveno sabio dijo: «Esfuerzo y fortaleza son gloria de voluntad, y grandeza de corazón.» El deceno sabio dijo: «Esfuerzo y fortaleza son quebrantamiento de soberbia, y desfacimiento de codicia, y vencimiento de locura.» El onceno sabio dijo: «Esfuerzo y fortaleza son cámara de caballería y ensalzamiento de señoría, temor a los cayentes, fama honrosa, mundano ensalzamiento.» Y por ende en los magníficos son gracias incomparables y muy cumplideras, como hallamos que todavía el esfuerzo y fortaleza fueron vencedores y no vencidos, mas cumple que sean templados con seso.

VI. Que habla otra vez de como el rey debe ser sabio y enviso.

Dijeron que fuese sabio y enviso, por cuanto muchos son sabedores y no vienen tan avisados a los hechos, que el avisamiento discierne e iguala en sus tiempos las obras que la sabiduría determina. Y son así en igualanza como voluntad y obra. Y la sabiduría ponemos que sea la voluntad y el avisamiento la obra. Y puesto que omne [alguno] tenga voluntad, si no la obra no es hecho acabado. Y por ende el avisamiento es discreción que iguala y obra en sus tiempos las cosas de sabiduría, y de necesario son y deben ser aparcioneros sabiduría y avisamiento. Es virtud incomparable y maravillosa y muy cumplidera en el rey o príncipe o regidor, porque por ella pueda bien regir el reino y regimiento que le es encomendado, y dar pena a los malos y galardón a los buenos, y igualar y templar los hechos, y conocer los hechos y los tiempos, que muchas veces es necesario y cumplidero al príncipe o regidor matar al que lo no merece y soltar al que lo merece. Y puesto que poderío y esfuerzo y ! fortaleza sean tan altas y tan maravillosas cosas como habemos dicho, si sabiduría y avisamiento no ha el que las tiene, éstas ni otras no le podrían aprovechar, que muchas veces vimos muchas compañías poderosas y fuertes y esforzadas ser vencidas y conquistadas de muy pocas gentes por la poca sabiduría y avisamiento suyo y por el saber y avisamiento de los otros. Y la sabiduría y avisamiento dan a entender al que las tiene por dónde y cómo debe usar. Y el que es sabio y enviso no puede ser corrompido en sus hechos.

Donde dijo el primero sabio: «Sabiduría es muro no corrompido y claridad sin oscureza.» El segundo sabio dijo: «Sabiduría es cosa infinita y depende del infinito Dios.» El tercero sabio dijo: «Sabiduría es espejo de los sabios, que mientras más se miran más hallan que mirar.» El cuarto sabio dijo: «Sabiduría es destruimiento de maldad y perfección de bondad.» El quinto sabio dijo: «Sabiduría es tristeza a los malos y placer a los buenos.» El sexto sabio dijo: «Sabiduría es ensalzamiento del sol que calienta y beneficia el mundo.» El seteno sabio dijo: «Sabiduría es árbol de todas flores y cámara de todas ciencias.» El octavo sabio dijo: «Sabiduría es amor de todos amores, y agua de todas fuentes, y memoria de todas las gentes.» El noveno sabio dijo: «Sabiduría es apartamiento de virtudes y carrera derecha del paraíso.» El décimo sabio dijo: «Sabiduría es alcanzar hermosa consolación de pobreza, vergel de los sabios.» El onceno sabio dijo: «Sabiduría es señora no conocida,! candela del alma, destruimiento de los diablos.» El doceno sabio dijo: «Sabiduría es cosa visible y perfección invisible, y sepultura de los malos, deseo de los buenos, juego de pella [pelota], viva centella, amor con esperanza, ley de todos reyes, cobertura de todas menguas, manjar no negado, señoría infinita, piedra preciosa, arca de maravilloso tesoro, estatuidad firme, vida del mundo, más alta que lo alto, y más fonda que lo fondo, cerco redondo de que todos pueden trabar, no es escondida ni amenguada a los que la buscan, y es amiga de sus amigos y enemiga de sus enemigos.» Y por ende quien sus fechas obra bien sabiamente y con buena ordenanza y avisamiento, de necesario acabará cuanto quisiere, y no le será cosa negada ni fuerte de hacer.