EL EVANGELIO ESENIO DE PAZ.


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EL EVANGELIO ESENIO DE PAZ.

LIBRO IV.

LAS ENSEÑANZAS DEL ELEGIDO.

Las Comuniones del Esenio:

Y sucedió que Jesús reunió a los Hijos de la Luz a la orilla del río, para revelarles lo que había estado oculto; habían pasado siete años y cada uno estaba preparado para la verdad, así como la flor se abre del capullo cuando los ángeles del Sol y el del Agua le traen el florecimiento.

Y todos ellos eran diferentes unos a otros, unos porque eran mayores de edad, otros aún tenían el rocío de la juventud sobre sus mejillas y algunos habían sido levantados de acuerdo con las tradiciones de sus padres y otros porque no conocían quienes habían sido sus padres y sus madres. Mas todos poseían claridad de discernimiento y docilidad de cuerpo, porque eran señalados, pues por siete años habían caminado con los ángeles de la Madre Tierra y obedecido sus leyes. Y por siete años los ángeles incógnitos del Padre Celeste les habían enseñado a través de sus horas de sueño. Y después de ésto llegó el día en que ellos entrarían en la hermandad de los elegidos y aprenderían las enseñanzas ocultas de los antepasados, aún aquellas de Enoch y las anteriores.

Y Jesús llevó a los Hijos de la Luz hacia un árbol antiguo al lado del río y se arrodilló allí, en el lugar donde las nudosas y escarchadas raíces con muchos años se extienden sobre la orilla del río. Y los Hijos de la Luz también se arrodillaron y tocaron con reverencia el tronco del árbol antiguo, porque les fue enseñado que los árboles son los hermanos de los Hijos de los Hombres. Porque la Madre de ellos es la misma, la Madre Tierra cuya sangre corre en la savia del árbol y en el cuerpo del Hijo del Hombre. Y el Padre de ellos es el mismo, el Padre Celeste, cuyas leyes están escritas en las ramas del árbol y cuyas leyes están esculpidas en la frente del Hijo del Hombre.

Y Jesús tendió Sus manos hacia el árbol y dijo: ” He aquí el Arbol de la Vida, el cual está colocado en medio del Mar Eterno. No miren solamente con los ojos del cuerpo, sino con los ojos del espíritu al Arbol de la Vida en una fuente de arroyos corrientes; en un manantial subsistente en una tierra de sequía.

Mirad el jardín eterno de maravillas y en su centro el Arbol de la Vida, misterio de misterios, brotando ramas perdurables para una plantación eterna, para sumergir sus raíces dentro del Torrente de Vida de una fuente eterna. Mirad con los ojos del espíritu los ángeles del Día y los ángeles de la Noche, los cuales protegen las frutas con el fuego de la Luz eterna quemando por todas partes”.

“Miren, Oh Hijos dela Luz, las ramas del Arbol de la Vida llegando hasta el Reino del Padre Celeste. Y miren las raíces del Arbol de la Vida descendiendo al seno de la Madre Tierra. Y el Hijo del Hombre es ascendido a una elevación eterna y camina en las maravillas del llano; por que solamente el Hijo del Hombre lleva en su cuerpo las raíces del Arbol de la Vida; las mismas raíces que lo amamantaron desde el seno de la MadreTierra y solamente el Hijo del Hombre lleva en su espíritu las ramas del Arbol de la Vida; las mismas que llegan hasta el cielo y aún hasta el Reino del Padre Celeste.

Y por siete años ustedes han laborado durante todo el día con los ángeles de la Madre Tierra y por siete años ustedes han dormido en los brazos del Padre Celeste. Y ahora vuestra recompensa será grande, por esto les será dado el don de las lenguas; para que puedan atraer hacia vosotros el poder completo de vuestra Madre Tierra y tener mando sobre sus ángeles y dominio sobre todo su reino y para que pueda atraer hacia vosotros la gloria deslumbrante de tu Padre Celeste, para que puedan dirigir sus ángeles y entrar en la Vida Eterna en los reinos celestes.

Y por siete años estas palabras no les fueron dadas, porque aquel que utilice el don de las lenguas en buscar riquezas, o para dominar a sus enemigos, ya no será Hijo de la Luz, sino un cachorro del demonio y una criatura de las tinieblas.

Porque solamente el agua pura puede reflejar la luz del Sol y aquella agua que se ha tornado viscosa con suciedad y lobreguez no puede reflejar nada. Y cuando el cuerpo y el espíritu del Hijo del Hombre han caminado con los ángeles de la Madre Tierra y el Padre Celeste, por siete años, entonces él es como el río torrentoso bajo el sol del medio día reflejando luces deslumbrantes de joyas brillantes.

Escúchenme Hijos de la Luz, porque les impartiré el don de las lenguas, aquel por el cual hablando a vuestra Madre Tierra en la mañana y a vuestro Padre Celestial en la noche, pueden ir acercándose más y más a la unidad con los reinos de la tierra y el cielo, aquella unidad para la cual el Hijo del Hombre está destinado desde los principios de los tiempos.

Haré que conozcan cosas profundas y misteriosas. Porque les digo en verdad, todas las cosas existen por Dios y no hay ninguna fuera de El. Dirijan vuestros corazones, por lo tanto, para que puedan caminar sobre los senderos rectos donde está Su presencia.

Cuando abran sus ojos en la mañana, incluso antes de que vuestro cuerpo haya sido llamado por el ángel del Sol, díganse a ustedes mismos estas palabras, dejándolas repercutir en vuestro espíritu; porque las palabras son como las hojas muertas cuando dentro de ellas no hay vida del espíritu. Decid entonces estas palabras:

Yo entro en el Jardín eterno e infinito de misterio, el espíritu en unidad con el Padre Celestial, mi cuerpo en unidad con la Madre Tierra, mi corazón en armonía con mis hermanos los Hijos de los Hombres, dedicando mi espíritu, mi cuerpo y mi corazón a lo sagrado, enseñanza pura y salvadora, incluso aquella enseñanza que desde antaño fue dada a conocer a Enoch.

Y después de que estas palabras hayan entrado en vuestro espíritu, en la primera mañana después del Sabbath, decid estas palabras:

La Madre Tierra y yo somos uno; su aliento es mi aliento, su sangre es mi sangre, sus huesos, su carne, sus entrañas, sus ojos y oidos, son mis huesos, mi carne, mis entrañas, mis ojos y oidos. Nunca la abandonaré y siempre ella nutrirá y sostendrá mi cuerpo.

Y sentirán el poder de la Madre Tierra fluyendo por vuestro cuerpo con gran ruido como el río cuando es acrecentado con poderosas lluvias.

Y en la segunda mañana después del Sabbath, decid estas palabras:

Angel de la Tierra, has fértil mi simiente y con tu poder da vida a mi cuerpo. Igual como vuestra simiente crea vida nueva, así corre a través de la Tierra la semilla del Angel de la Tierra; en la hierba, en el suelo, en todas las cosas vivientes que crecen del suelo.

Sabed, oh Hijos de la Luz, que el mismo ángel de la Tierra que convierte vuestra simiente en hijos, también convierte la diminuta bellota en este poderoso roble y hace producir la semilla del trigo para que crezca para el pan del Hijo del Hombre. Y el semen de vuestro cuerpo no necesita entrar en el cuerpo de la mujer para crear vida; porque el poder del Angel de la Tierra es superior en grandeza y el Angel de la Tierra puede crear la vida del espíritu adentro, así como la vida del cuerpo afuera.

Y en la tercera mañana después del Sabbath, decid estas palabras:

Angel de la Vida, entra con fuerza en los miembros de mi cuerpo. Y con estas palabras abracen el Arbol de la Vida, igual como yo abrazo este roble hermano y sentirán el poder del Angel de la Vida correr por vuestros brazos y piernas y por todas las partes de vuestro cuerpo, como la savia fluye en el árbol en primavera, aún si corre fuera del tronco, así el Angel de la Vida inundará vuestro cuerpo con el poder de la Madre Tierra.

Y en la cuarta mañana después del Sabbath, decid estas palabras:

Angel del regocijo desciende sobre la Tierra, vertiendo belleza y deleite a todos los Hijos de la Madre Tierra y el Padre Celestial. Y saldrán a los campos de flores después de la lluvia y darán gracia a vuestra Madre Tierra por el dulce olor del florecimiento; porque les digo en verdad, una flor no tiene otro propósito que traer regocijo al corazón del Hijo del Hombre. Y escucharán con oidos nuevos la canción de las aves y mirarán con ojos nuevos los colores del sol en su salida y puesta; y todos estos dones de la Madre Tierra causarán regocijo para vertirlo dentro de vosotros, así como de repente fluye un manantial en un lugar árido. Y sabrán que nadie llega ante el Padre Celeste si el Angel del Regocijo no le permite pasar; porque en regocijo fue creada la Tierra y en regocijo la Madre Tierra y el Padre Celestial le dieron nacimiento al Hijo del Hombre.

Y en la quinta mañana después del Sabbath, decid estas palabras:

Angel del Sol, entra a mi cuerpo y permite bañarme en el fuego de la Vida. Y sentirán los rayos del sol naciente entrar en el punto céntrico de vuestro cuerpo, allí en el centro donde los ángeles del Día y de la Noche se juntan. Y el poder del sol será vuestro para dirigirlo a cualquier parte de vuestro cuerpo, porque los ángeles moran allí dentro.

Y en la sexta mañana después del Sabbath, decid estas palabras:

Angel del Agua, entra en mi sangre y da a mi cuerpo el Agua de Vida. Y se sentirán como la torrentosa corriente del río y sentirán el poder del Angel del Agua entrar en vuestra sangre y como los riachuelos de un arroyo, enviar el poder de la Madre Tierra a través de vuestra sangre a todas las partes de vuestro cuerpo.

Y esta será la curación, porque el poder del Angel del Agua es muy grande y cuando le hables a él, te enviará su poder donde quiera que se lo ordenes, porque cuando los ángeles de Dios moran dentro del Hijo del Hombre, todas las cosas son posibles.

Y en la séptima mañana después del Sabbath, decid estas palabras:

Angel del Aire, entra en mi aliento y da a mi cuerpo el aire de la Vida. Conoced oh Hijos de la Luz, que el Angel del Aire es el mensajero del Padre Celestial y nadie llega ante el rostro de Dios si el Angel del Aire no le permite pasar. Porque nosotros no pensamos en el Angel del Aire cuando respiramos, porque nosotros respiramos sin meditación, como los hijos de las tinieblas que viven sus vidas sin meditación. Pero cuando el poder de la Vida entra en vuestras palabras y en vuestra respiración, entonces en todos los momentos que invoquen al Angel del Aire, así también invocan a los Angeles incógnitos del Padre Celestial y se acercarán más a los reinos celestiales.

Y en la noche del Sabbath, decid estas palabras:

El Padre Celestial y yo somos Uno. Y cierren sus ojos, Hijos de la Luz y en sueños entren en los reinos desconocidos del Padre Celestial.

Y se bañarán en la luz de las estrellas y el Padre Celestial les sostendrá en Sus manos y causará una fuente de conocimiento para vertirla dentro de vosotros, una fuente de poder, vertiendo Aguas Vivientes, un diluvio de Amor y de todo el contenido de la Sabiduría, como el esplendor de la Luz Eterna. Y un día los ojos de vuestro espíritu se abrirán y conocerán todas las cosas.

Y en la primera noche después del Sabbath, decid estas palabras:

Angel de la Vida Eterna, desciende sobre mi y da a mi espíritu vida eterna. Y cierren sus ojos Hijos de la Luz y en sueños contemplen la unidad de la vida en todas partes. Porque les digo en verdad, en las horas de luz del día nuestros pies están sobre la tierra y no tenemos alas con que volar; pero nuestros espíritus no están atados a la tierra y con la llegada de la noche vencemos nuestro apego a la tierra y nos unimos con lo eterno. Para el Hijo del Hombre todo no es como a él le parece y solo con los ojos del espíritu podemos ver aquellos hilos dorados, los cuales nos unen con la vida en todas partes.

Y en la segunda noche después del Sabbath, decid estas palabras:

Angel del Trabajo Creador, desciende sobre la Tierra y da abundancia a todos los Hijos de los Hombres. Porque éste, el más poderoso de los Angeles del Padre Celeste, es la causa del movimiento y solamente en el movimiento está la Vida. Trabajad oh Hijos de la Luz, en el jardín de la Hermandad para crear el reino de los cielos sobre la Tierra. Y así como trabajen, así el Angel del Trabajo Creador nutrirá y madurará la semilla de vuestro espíritu, para que puedan ver a Dios.

Y en la tercera noche después del Sabbath, decid estas palabras:

Paz, paz, paz, Angel de la Paz, estad siempre en todas partes. Buscad al Angel de la Paz en todo lo que vive, en todo lo que hagan, en todas las palabras que digan. Porque la paz es la llave para todo el conocimiento, para toda vida. Allí donde no hay paz, allí reina satán. Y los hijos de las tinieblas ambicionan mas que todo robar de los Hijos de la Luz, su paz. Id por lo tanto, en esta noche al Torrente Dorado de la Luz, que es la vestidura del Angel de la Paz, y traed por la mañana la Paz de Dios que sobrepasa la comprensión, para que puedan confortar los corazones de los Hijos de los Hombres.

Y en la cuarta noche después del Sabbath, decid estas palabras:

Angel del Poder, desciende sobre mi y llena con Poder todos mis actos. Les digo en verdad, precisamente como sobre la Tierra no hay vida sin el Sol, así mismo no hay vida del espíritu sin el Angel del Poder. Lo que piensen y sientan son como las escrituras muertas, que sólo son palabras sobre una página, o el lenguaje muerto de hombres muertos. Mas los Hijos de la Luz no solamente pensarán, no solamente sentirán, sino que también actuarán y sus actos realizarán sus pensamientos y sentimientos, como la fruta dorada del verano le da el sentido a las hojas verdes de la primavera.

Y en la quinta noche después del Sabbath, decid estas palabras:

Angel del Amor, desciende sobre mi y llena con amor todos mis sentimientos. Porque es por Amor que el Padre Celeste, la Madre Tierra y el Hijo del Hombre llegan a ser uno. El Amor es eterno. El Amor es más fuerte que la muerte. Y todas las noches los Hijos de la Luz deben bañarse en el Agua Sagrada del Angel del Amor, para que con la mañana puedan bautizar a los Hijos de los Hombres con actos bondadosos y palabras gentiles.

Porque cuando el corazón del Hijo de la Luz está bañado por Amor, solo dice palabras bondadosas y suaves.

Y en la sexta noche después del Sabbath, decid estas palabras:

Angel de la Sabiduría, desciende sobre mi y llena con sabiduría todos mis pensamientos. Sabed, oh Hijos de la Luz, que vuestros pensamientos son tan poderosos como el rayo del relámpago que rompe a través de la tormenta y parte el poderoso árbol en pedazos. (N.E.: Ver el apendice E. “El Poder del Pensamiento”).

Es por ésto que han esperado siete años para aprender cómo hablar con los Angeles, porque no conocen el poder de sus pensamientos.

Utilicen entonces, sabiduría en todo lo que piensen, digan o hagan. Porque les digo en verdad, aquello que esté hecho sin sabiduría es como un caballo sin jinete echando espuma y enfurecido, corriendo enloquecido hacia el interior de un abismo.

Pero cuando el Angel de la Sabiduría gobierna vuestras acciones, entonces el sendero a las regiones incógnitas es establecido y el orden y la armonía rigen vuestras vidas.

Y estas son las comuniones con los ángeles, las cuales son dadas a los Hijos de la Luz, para que con los cuerpos purificados por el Padre Celestial, puedan comandar y servir a los ángeles continuamente, de período en período, en las etapas del día y en su orden fijo, con la llegada de la Luz desde su fuente y en el tornar de la noche y la ida de la luz, en la ida de las tinieblas y en el llegar del día, continuamente, en todas las generaciones del tiempo.

La verdad es nacida de la Fuente de Luz, la falsedad del pozo de las tinieblas. El dominio de todos los Hijos de la Verdad está en la manos de los ángeles de la Luz de modo que ellos pueden caminar por los senderos de la Luz.

Bendiciones sobre todos los Hijos de la Luz que han hecho su suerte con la Ley, para que caminen con certeza en todas direcciones. La Ley puede bendecirlos con todo lo bueno y protegerlos de todo lo malo, e iluminar sus corazones con percepción en las cosas de la vida y privilegiarles con el conocimiento de las cosas eternas.

Y la luna creciente de la Paz descendió sobre la montaña y briznas de luz relucieron sobre las aguas del río. Y los Hijos de la Luz se arrodillaron en reverencia y acción de gracias por las palabras de Jesús, como El se los enseñó en las formas antiguas de sus padres, aún como a Enoch le fue enseñado desde antaño.

Y Jesús dijo: La Ley fue implantada para recompensar a los Hijos de la Luz con curación y paz abundante, con larga vida, con semilla fértil de bendiciones perdurables, con regocijo eterno en inmortalidad de Luz eterna.

Con el llegar del día, abrazo a mi Madre, con el llegar de la noche me uno a mi Padre y con la ida de la noche y la mañana respiraré Su Ley y no interrumpiré estas comuniones hasta el fin del tiempo.

EL DON DE LA VIDA EN EL HUMILDE PASTO.

Esto fue en el mes de Thebet, cuando la tierra fue cubierta con retoños de pasto joven, después de las lluvias, y la cubierta de verde esmeralda era delicada como el fino plumón de un pollito.

Y esto ocurrió en una brillante mañana llena de sol; Jesús reunió los nuevos hermanos del círculo de los Elegidos alrededor de El, para que ellos pudieran escuchar con sus oidos y entender con sus corazones las enseñanzas de sus padres, incluso como le fue enseñado a Enoch desde antaño.

Y Jesús se sentó bajo un nudoso y antiguo árbol, sosteniendo en sus manos una pequeña olla de barro y en la olla creciendo un pasto tierno de trigo, la más perfecta hierba entre todas las semillas productivas. Y el pasto tierno de la olla estaba radiante con vida, asi como el pasto y las plantas que cubrieron los cerros hasta muy adentro de los distantes campos y más allá.

Y Jesús frotó suavemente con sus manos el pasto de la olla, tan suave como El tocaría la cabeza de un pequeño niño.

Y Jesús dijo: Felices ustedes, Hijos de la Luz, porque han entrado en el camino de lo inmortal y caminan en el sendero de la verdad, así como lo hicieron vuestros padres desde la antigüedad, quienes fueron enseñados por los Grandes. Con los ojos y oídos del espíritu ven y escuchan las visiones y sonidos de la Madre Tierra: el cielo azul donde mora el Angel del Aire, el espumoso río donde fluye el Angel del Agua, la Luz dorada, la cual fluye desde el Angel del Sol.

Y les digo en verdad, todo esto está dentro de vosotros así como está afuera, porque vuestro aliento, vuestra sangre, el fuego de la vida dentro de vosotros, todos son uno con la Madre Tierra.

Pero todo esto, y más, el más precioso don de vuestra Madre Tierra es el pasto que está bajo vuestros pies, incluso aquel pasto sobre el cual pisan sin pensarlo. Humilde y sumiso es el Angel de la Tierra, porque ella no tiene alas para volar, ni rayos dorados de luz para atravezar la niebla. Pero grande es su poder y sin ella los Hijos de los Hombres no serían más, porque ningún hombre puede vivir sin el pasto, los árboles y las plantas de la Madre Tierra. Y estos son los dones del Angel de la Tierra para los Hijos de los Hombres.

Pero ahora les hablaré de cosas misteriosas, porque les digo en verdad, el pasto humilde es más que el alimento para el hombre y el animal.

Este oculta su gloria bajo un aspecto humilde, así lo dijo un gobernante de antaño cuando visitó las poblaciones de sus súbditos disfrazado como un mendigo, sabiendo que ellos le dirían muchas cosas a un semejante, pero caerían en temor ante su rey. Así el pasto humilde oculta su gloria baja su capa verde humilde y los Hijos de los Hombres caminan sobre éste, arándolo, dándole de comer de éste a sus animales, pero no conocen los secretos, pues están ocultos dentro de éste, aún aquellos de la vida eterna en los reinos celestiales.

Pero los Hijos de la Luz, conocerán lo que está oculto en el pasto, porque ésto es dado a ellos para llevar consuelo a los Hijos de los Hombres. No obstante nosotros somos enseñados por la Madre Tierra con este pequeño manojo de trigo en una simple olla, incluso la misma olla de barro que utilizas para tomar la leche y recoger miel de abejas. Ahora la olla está ocupada con tierra negra, fértil, con hojas añejas y húmedas, con el rocío de la mañana, con aquel don más precioso del Angel de la Tierra.

Y humedecí un manojo de trigo, a fin que el Angel del Agua entrara dentro de éste; el Angel del Aire también lo abarcó y el Angel del Sol. Y el poder de los tres ángeles despertó también al Angel de la Vida dentro del trigo y un retoño y una raíz nacieron en cada grano.

Luego coloqué el trigo activado en el suelo del Angel de la Tierra y el poder de la Madre Tierra y todos sus Angeles entraron en el trigo y cuando el sol había salido cuatro veces, los granos se convirtieron en pasto. Les digo verdaderamente, no hay milagro mas grande que éste. (Nota editorial: ¿Qué decir entonces del milagro de la fecundación humana?).

Y los hermanos miraron con reverencia las hojas blandas del pasto en las manos de Jesús y alguien le preguntó: Maestro ¿Cuál es el secreto del pasto que sostienes en tus manos? ¿Por qué éste es diferente del pasto que cubre las colinas y las montañas? Y Jesús respondió: Este no es diferente, oh Hijo de la Luz; todos los pastos, todos los árboles, todas las plantas en todas partes del mundo, todos son partes del reino de la Madre Tierra, pero he separado en esta olla una porción del reino de vuestra Madre para que puedas tocarla con las manos del espíritu y para que su poder pueda entrar en vuestro cuerpo.

Por lo que tigo en verdad, hay un Torrente Sagrado de Vida, el cual dió nacimiento a la Madre Tierra y a todos Sus ángeles. Invisible es este Torrente de Vida para los ojos de los Hijos de los Hombres, porque ellos caminan en las tinieblas y no ven los ángeles del Día y de la Noche que los rodean y rondan sobre ellos.

Pero los Hijos de la Luz han caminado por siete años con los ángeles del Día y de la Noche y ahora ellos les están dando los secretos de la comunión con los ángeles.

Y los ojos de vuestro espíritu serán abiertos y verán y escucharán y tocarán el Torrente de Vida que le dió nacimiento a la Madre Tierra. Y entrarán al Torrente Sagrado de Vida y éste los llevará con ternura infinita a la Vida eterna en el reino de vuestro Padre Celestial.

¿Cómo podríamos hacer ésto, Maestro? Algunos preguntaron con asombro. ¿Qué secretos debemos conocer para mirar, escuchar y palpar este Torrente Sagrado de Vida?

Y Jesús no respondió, pero colocó Sus dos manos en la olla alrededor de las hojas brotadas del pasto, suavemente, como si fuera la frente de un pequeño niño. Y cerró sus ojos y alrededor de El hubo señales de Luz, resplandeciendo el sol, así como el caluroso verano hace estremecer la luz bajo un cielo despejado.

Y los hermanos se arrodillaron e inclinaron sus cabezas con reverencia ante el poder del los ángeles que surgían de la figura sentada de Jesús y El permaneció sentado en silencio con sus manos cerrados como si estuviese orando alrededor de las hojas de pasto.

Y nadie se dió cuenta si había pasado una hora o un año, porque el tiempo se detuvo y fue como si toda la creación hubiese retenido su aliento. Y Jesús abrió sus ojos y el aroma de las flores llenó el aire mientras Jesús hablaba: Aquí está el secreto, oh Hijos de la Luz; aquí en el humilde pasto; aquí en el lugar de reunión de la Madre Tierra y el Padre Celestial; aquí está el Torrente de Vida que dió nacimiento a toda la creación.

Les digo en verdad, sólo al Hijo del Hombre le es dado ésto, para que vea, escuche y palpe el Torrente de Vida que fluye entre los reinos terrestres y celestes. Colocad vuestras manos alrededor del pasto tierno del Angel de la Tierra y verán, escucharán y tocarán el poder de todos los ángeles.

Y uno por uno, cada uno de los hermanos se sentó en reverencia ante el poder de los ángeles, sosteniendo en sus manos el pasto tierno. Y cada uno sintió el Torrente de Vida entrar en su cuerpo con la fuerza de un torrente precipitado después de una tormenta primaveral. Y el poder de los ángeles fluyó entre sus manos, hacia arriba entre sus brazos y los estremeció poderosamente, así como el viento del Norte agita las ramas de los árboles. Y todos ellos admiraron el poder en el humilde pasto, porque éste pudo contener a todos los ángeles y a los reinos de la Madre Tierra y al Padre Celeste. Y ellos se sentaron ante Jesús y fueron enseñados por El.

Y Jesús dijo: He aquí, oh Hijos de la Luz, el humilde pasto. Mirad donde están contenidos todos los ángeles de la Madre Tierra y el Padre Celestial. Porque ahora han entrado en el Torrente de Vida y sus corrientes les llevarán, a su tiempo, a la vida eterna en el Reino de vuestro Padre Celeste.

Porque en el pasto están todos los ángeles; aquí está el ángel del Sol, aquí, en el esplendor del color verde de las hojas de trigo. Porque nadie puede contemplar el sol cuando está en lo alto en los cielos, porque los ojos del Hijo del Hombre son cegados por su luz radiante. Por ésto es que el Angel del Sol torna verde a todo aquello a lo cual él le da vida; para que el Hijo del Hombre pueda contemplar los muchos y diversos matices de verde y pueda encontrar fuerza y consuelo allí dentro.

Les digo en verdad, todo lo que esté verde y con vida, tiene el poder del Angel del Sol dentro de si, incluso aquellas hojas tiernas del trigo jóven.

Y así, el Angel del Agua bendice el pasto, porque les digo en verdad, hay más del Angel del Agua dentro del pasto que de cualquiera de los otros ángeles de la Madre Tierra. Si trituran entre las manos el pasto, sentirán el agua de la vida, que es la sangre de la Madre Tierra.

Y todos los días, cuando toquen el pasto y entren al Torrente de Vida, den a la tierra unas pocas gotas de agua, para que el pasto pueda ser renovado por el poder del Angel del Agua.

Sabed también, que el Angel del Aire está dentro del pasto, porque todo lo que esté con vida y verde es la casa del Angel del Aire.

Colocad vuestro rostro cerca del pasto, respira profundamente y permite al Angel del Aire entrar en lo profundo de vuestro cuerpo, porque allí mora en el pasto, como en el roble mora la bellota y como el pez mora en el mar.

El Angel de la Tierra es el que da nacimiento al pasto, así como el bebé en el vientre vive del alimento de su madre, así la tierra da de si misma al grano de trigo, haciendo a éste germinar para contener el Angel del Aire.

Les digo verdaderamente, cada grano de trigo que reviente hacia el cielo, es una victoria sobre la muerte, donde reina satán. Porque la Vida siempre empieza de nuevo.

Es el Angel de la Vida quien fluye a través de las hojas de pasto dentro del cuerpo del Hijo de la Luz, estremeciéndolo con su poder; porque el pasto es Vida y el Hijo de la Luz es Vida y la Vida fluye entre el Hijo de la Luz y las hojas del pasto, haciendo un puente para el Torrente Sagrado de Luz, el cual le dió nacimiento a toda la creación.

Y cuando el Hijo de la Luz sostiene entre sus manos las hojas del pasto, es el Angel del Regocijo quien llena su cuerpo con música; para entrar en el Torrente de Vida y ser uno con el canto del ave, los colores de las flores silvestres, el aroma de la gavilla del grano recién revuelta en los campos.

Les digo en verdad, cuando el Hijo del Hombre no siente regocijo en su corazón, trabaja para satán y le ocasiona esperanzas a los hijos de las tinieblas. No hay tristeza en el Reino de la Luz, sólo el Angel del Regocijo. Aprended entonces, de las hojas tiernas de pasto, la canción del Angel del Regocijo, para que los Hijos de la Luz puedan caminar con ella siempre y así consolar los corazones de los Hijos de los Hombres.

La Madre Tierra, es quien provee para nuestros cuerpos, por que nosotro somos nacidos de Ella y tenemos nuestra vida en Ella. Así Ella nos provee de alimento en las muchas hojas del pasto que nosotros tocamos con nuestras manos, porque les digo en verdad, no es solamente como pan que el trigo nos puede alimentar. Podemos comer también de las hojas blandas del pasto, para que la fuerza de la Madre Tierra pueda entrar dentro de nosotros. Pero mastica bien las hojas, porque el Hijo del Hombre tiene dientes diferentes de aquellos animales y solamente cuando mastiquemos bien las hojas del pasto podrá el angel del Agua entrar en nuestra sangre y darnos fuerza. Comed, entonces, oh Hijos de la Luz de ésta, la más perfecta hierba de la mesa de nuestra Madre Tierra, para que vuestros días puedan ser largos en la Tierra, por lo cual hallareis gratificación a los ojos de Dios.

Les digo en verdad, el Angel del Poder entra dentro de vosotros cuando tocan el Torrente de Vida a través de las hojas de pasto; porque el Angel del Poder es como una luz brillante que rodea todas las cosas vivientes, justamente así como la luna llena es rodeada por anillos de resplandor y así como la neblina se levanta de los campos cuando el sol asciende en el cielo.

Y el Angel del Poder entra en el Hijo de la Luz cuando su corazón es puro y su deseo es sólo consolar y enseñar a los hijos de los hombres. Tocad entonces, las hojas de pasto y sentid el Angel del Poder entrar en las puntas de vuestros dedos, fluyendo hacia arriba a través de vuestro cuerpo y estremeciéndoles hasta que tiemblen con admiración e impresión.

Sabed también, que el Angel del Amor está presente en las hojas del pasto, porque el Amor está en lo otorgado y grande es el Amor dado a los Hijos de la Luz, por las hojas tiernas del pasto.

Porque les digo enverdad, el Torrente de Vida corre a través de todas las cosas vivientes y todo lo que esté con vida es bañado en el Torrente Sagrado de la Vida. Y cuando el Hijo de la Luz toca con Amor las hojas del pasto, estas retornan su Amor y lo conducen al Torrente de Vida donde puede encontrar la Vida eterna. Y este Amor se consumirá, porque su fuente está en el Torrente de Vida, el cual fluye dentro del Mar Eterno y por muy lejos que el Hijo del Hombre se aisle de su MadreTierra y su Padre Celestial, el toque de las hojas del pasto siempre le llevará un mensaje del Angel del Amor y sus pies se bañarán en el Torrente Sagrado de Vida.

Mira, este es el Angel de la Sabiduría que gobierna el movimiento de los planetas, el ciclo de las estaciones y el crecimiento ordenado de todas las cosas vivientes. Así el Angel de la Sabiduría ordena la comunión de los Hijos de la Luz con el Torrente de Vida, a través de las hojas tiernas del pasto; porque les digo en verdad, vuestro cuerpo es sagrado porque se baña en el Torrente de Vida, el cual es Orden Eterno.

Tocad las hojas del pasto, Hijos de la Luz y tocad el Angel de la Vida eterna; porque si miran con los ojos del espíritu verán verdaderamente que el pasto es eterno. Ahora éste está jóven y tierno con el esplendor de un niño recién nacido; pronto será alto y gracioso como el árbol vástago con sus primeras frutas; luego se volverá amarillo con los años, y doblará su punta en paciencia, así como el campo después de la cosecha. Finalmente se marchitará, porque la pequeña olla de barro no puede contener la duración completa de la vida del trigo. Pero éste no muere, porque las hojas pardas retornan al Angel de la Tierra y ella sostiene la planta en sus brazos y ordena este sueño y todos los ángeles trabajan dentro de las hojas marchitas y ¡mira! ellos han cambiado y no mueren sino que surgen de nuevo en otro aspecto.

Y así los Hijos de la Luz nunca ven la muerte, pero se hallan a si mismos cambiados y ascendidos a la Vida Eterna.

Y así el Angel del Trabajo nunca duerme, pero clava las raíces del trigo en lo profundo del Angel de la Tierra, para que los retoños tiernos de color verde puedan vencer la muerte y el reino de satán. Porque la vida es movimiento y el Angel del Trabajo nunca está quieto. El, incluso, trabaja sin cesar en la viña del Señor.

Cierren sus ojos cuando toquen el pasto, Hijos de la Luz, pero no se queden dormidos, porque palpar el Torrente de Vida es palpar el ritmo eterno de los reinos eternos y bañarse en el Torrente de Vida es sentir más y más el poder del Angel del Trabajo dentro de vosotros, creando sobre la Tierra el reino del cielo.

Paz es el don del Torrente de Vida para los Hijos de la Luz; porque nosotros siempre nos saludamos mutuamente: “la paz sea contigo”. Así también el pasto saluda vuestro cuerpo con el beso de la paz.

Les digo en verdad, la paz no es la ausencia de la guerra, porque el río tranquilo puede convertirse muy pronto en un torrente furioso y las mismas olas que arrullan al bote, pronto lo pueden romper en pedazos contra las rocas. Así la violencia acecha a los Hijos del Hombre, cuando no mantienen la vigilancia de la paz.

Tocad las hojas de pasto y de este modo tocad el Torrente de Vida; allí encontrarán la paz, la paz construida con el poder de todos los ángeles. Así con esta paz, los rayos de la Luz Sagrada arrojarán fuera toda oscuridad.

Cuando los Hijos de la Luz sean uno con el Torrente de Vida, entonces el poder de las hojas de pasto los guiarán al reino del Padre Celestial y sabrán más de aquellos misterios de los cuales aún no es el tiempo para que los escuchen.

Porque allí en los reinos eternos, hay otros Torrentes Sagrados; les digo en verdad, los reinos celestiales son cruzados una y otra vez por corrientes de Luz Dorada siguiendo el arco de la cúpula del cielo y no teniendo fin. Y los Hijos de la Luz pueden viajar por estas corrientes siempre, sin morir, guiados por el Amor Eterno del Padre Celestial. Y les digo en verdad, todos estos misterios están encerrados en el pasto humilde y los conocerán cuando palpen con ternura y abran vuestro corazón al Angel de la Vida en vuestro interior.

Recoged entonces los granos de trigo, plantándolos en pequeñas ollas de barro y todos los días con el corazón alegre comuníquense con los ángeles, para que puedan guiarlos al Torrente Sagrado de la Vida y puedan traer de su origen eterno, consuelo y fuerza para los Hijos de los Hombres.

Porque les digo en verdad, todo lo que aprendan, todo lo que los ojos de vuestro espíritu vea, todo lo que los oidos de vuestro espíritu escuche, todo esto es como un jundo vacío en el viento si no les envías un mensaje de verdad y luz a los Hijos de los Hombres. Porque por el fruto conocemos la importancia del árbol y amar es enseñar sin fin, sin cesar. Porque así fueron vuestros padres. Id ahora y que la paz sea con vosotros.

Y Jesús ofreció la pequeña olla con las hojas del pasto joven, como bendición, y caminó hacia las colinas del sol, siguiendo la orilla del río, como era la costumbre de todos los hermanos. Y los otros le siguieron, cada uno reteniendo las palabras de Jesús, como si fueran una joya preciosa, dentro de su pecho.

LA SEPTUPLE PAZ.

“La paz sea con vosotros”, dijo el de más edad en bienvenida a los demás hermanos, quienes se habían reunido para las enseñanzas.

“La paz sea contigo”, respondieron y caminaron juntos a lo largo del río, porque así fueron sus costumbres cuando el más anciano enseñó a sus hermanos; para que pudieran compartir las enseñanzas con los ángeles de la Madre Tierra del Aire, del Sol, del Agua, de la Tierra, de la Vida y del Regocijo.

Y el más anciano dijo a los hermanos: Yo les hablaré de paz, porque de todos los ángeles del Padre Celestial, paz es lo que el mundo más anhela, así como un bebé fatigado ansía colocar su cabeza sobre el pecho de su madre. Es la falta de paz lo que congoja a los reinos, incluso cuando no estén en guerra. Porque la violencia y la guerra pueden reinar, aún cuando los sonidos de las espadas colisionadas no sean escuchados, aún cuando los ejércitos no marchen unos contra otros; no hay paz cuando los Hijos de los Hombres no caminan con los ángeles de Dios.

Les digo en verdad, muchos son aquellos que no conocen la paz; porque aquellos están en guerra en sus propios cuerpos, están en guerra con sus pensamientos, no tienen paz con sus padres, sus madres, sus hijos, no tienen paz con amigos y vecinos; ellos no conocen la belleza de los libros sagrados, no trabajan a través del día en el reino de la Madre Tierra, ni duermen en la noche en los brazos de su Padre Celestial. La paz no reina dentro de ellos, porque siempre anhelan lo que al final les trae solo miseria y dolor, aún aquellos adornos de riqueza y fama los cuales utiliza satán para tentar a los Hijos de los Hombres y ellos viven en ignorancia de la Ley, aún de aquella Ley Sagrada por la cual nosotros vivimos: “El sendero de los ángeles de la Madre Tierra y del Padre Celestial”.

¿Cómo, entonces, Maestro podemos llevarles paz a nuestros hermanos? Preguntó alguno de los más ancianos, porque nosotros quisieramos que todos los Hijos de los Hombres participaran de las bendiciones del Angel de la Paz.

Y El respondió: Verdaderamente, sólo aquel que esté en paz con todos los ángeles puede difundir la luz de la paz sobre otros. Por lo tanto, primero estén en paz con todos los ángeles de la Madre Tierra y del Padre Celestial. Porque los vientos de una tormenta agitan y revuelven las aguas del río y sólo la quietud que sigue puede calmarlos una vez más.

Ten cuidado cuando tu hermano te pida pan, para que no le des piedras. Vive primero en paz con todos los ángeles, pues entonces tu paz será como una fuente que se abastecerá a si misma con la donación y cuanto más des, tanto más te será dado, porque así es la Ley.

Tres son las moradas del Hijo de Hombre y quien no conozca al Angel de la Paz en cada una de las tres, no podrá llegar ante el rostro de Dios. Estos son su cuerpo, sus pensamientos y sus sentimientos. Cuando el Angel de la Sabiduría guíe sus pensamientos, cuando el Angel del Amor purifique sus sentimientos y cuando las acciones del cuerpo reflejen a la vez Amor y Sabiduría, entonces el Angel de la Paz lo guiará indefectiblemente al trono de su Padre Celestial. Y debe orar sin cesar para que el poder de satán con todos sus enfermedades e impurezas pueda ser arrojado de todas sus tres moradas; para que el poder, la sabiduría y el amor puedan reinar en su cuerpo, sus pensamientos y sus sentimientos.

Primero el Hijo del Hombre buscará la paz con su propio cuerpo; es como una laguna de montaña que refleja el sol cuando está tranquila y clara, pero cuando está llena de lodo y piedras, no refleja nada. Primero satán debe ser arrojado del cuerpo, para que los ángeles de Dios puedan entrar de nuevo y morar allí dentro. Verdaderamente, la paz no puede reinar en el cuerpo, a no ser que éste sea como un templo de la Ley Sagrada.

Por consiguiente, cuando quien sufra con dolores y plagas dolorosas, te pida ayuda, dile que se renueve a si mismo con ayuno y oración, dile que invoque el Angel del Sol, el Angel del Agua y el Angel del Aire, para que ellos puedan entrar en su cuerpo y arrojar de éste el poder de satán.

Enseñadle el bautismo de adentro y el bautismo de afuera. Dile que siempre que coma de la mesa de nuestra Madre Tierra, preparada con sus dones: las frutas de los árboles, los pastos de los campos, la leche de los animales buena para la alimentación y la miel de abejas, no invoque el poder de satán comiendo la carne de los animales, porque aquel que mata, mata a su hermano y quien quiera que se coma la carne de los animales muertos, se come el cuerpo de la muerte. Dile que prepare su comida con el fuego de la vida, no con el fuego de la muerte, porque los ángeles vivientes del Dios viviente sirven sólo a los hombres vivientes.

Y aunque él no los vea, no los escuche y no los toque, está en todo momento rodeado con el poder de los ángeles de Dios. Mientras sus ojos y oidos están cerrados por la ignorancia de la Ley y anhelantes por los placeres de Satán, él no los verá, ni los escuchará, ni los tocará; pero cuando él ayune y le pida al Dios viviente arrojar todas las enfermedades e impurezas de Satán, entonces sus ojos y oidos serán abiertos y encontrará la Paz.

Porque no solamente sufre aquel que alberga las enfermedades de satán dentro de él, sino también su madre, su padre, su esposa, sus hijos, sus compañeros, también sufren, porque ningún hombre es una isla en si mismo y los poderes que fluyen a través de él, sea de los ángeles o de satán, verdaderamente estos poderes actúan sobre otros para bien o para mal.

De este modo, por lo tanto, pídanle a vuestro Padre Celestial, cuando el sol esté alto al medio día: Padre Nuestro que estás en el cielo, envía a todos los Hijos de los Hombres Tu Angel de Paz y envíale a nuestro cuerpo el Angel de la Vida para que more allí dentro por siempre.

Entonces el Hijo del Hombre buscará paz con sus propios pensamientos, para que el Angel de la Sabiduría pueda guiarlo; porque les digo en verdad, no hay poder más grande en el cielo y en la tierra que los pensamientos del Hijo del Hombre; aunque inadvertido para los ojos del cuerpo, sinembargo cada pensamiento tiene fuerza poderosa tal, que incluso puede estremecer los cielos.

Porque a ninguna criatura en el reino de la Madre Tierra, le es dado el poder del pensamiento, porque todos los animales que se arrastran y las aves que vuelan, no viven de su propio pensamiento sino de la única Ley que gobierna todo. Sólo a los Hijos de los Hombres les es dado el poder del pensamiento, incluso aquel pensamiento que puede romper los lazos de la muerte.

No piensen que éste no puede ser visto, este pensamiento no tiene poder. Les digo verdaderamente, el rayo que parte el roble fuerte o el temblor que abre las grietas en la tierra, son como juegos de niños comparados con el poder del pensamiento. Verdaderamente cada pensamiento oscuro, sea este de malicia, furia o venganza, descarga destrucción como aquel fuego arrollador a través de la leña menuda seca bajo un cielo calmado. ¡Pero el hombre no ve la matanza, ni escucha el lastimoso llanto de sus víctimas porque está cegado al mundo del espíritu!

Pero cuando este poder es guiado por la Sabiduría Sagrada, entonces los pensamientos del Hijo del Hombre lo guían a los reinos celestiales y así el paraiso es construido en la Tierra; es por esto que vuestros pensamientos elevan las almas de los hombres, como las aguas frías de un torrente acelerado reaniman vuestro cuerpo en el caluroso verano.

Cuando un ave inexperta trata de volar por primera vez, sus alas no la pueden sostener y cae una y otra vez a la tierra; pero trata de nuevo y un día vuela muy alto, dejando la tierra y su nido muy atrás. Así es con los pensamientos de los Hijos de los Hombres; entre más tiempo él camine con los ángeles y cumpla sus Leyes, con más fuerza sus pensamientos se convertirán en Sabiduría Sagrada.

Y les digo en verdad, llegará el día en que sus pensamientos dominarán incluso el reino de la muerte y se remontarán a la Vida Eterna en los reinos celestes; porque con sus pensamientos guiados por la Sabiduría Sagrada, los Hijos de los Hombres construyen un puente de Luz para llegar a Dios. (N.E.: El Puente del “Arco Iris” o Antakarana del que se habla en el apéndice E.)

De este modo, por lo tanto, pídanle a vuestro Padre Celestial cuando el sol esté alto al medio día: Padre Nuestro que estás en el cielo, envía a todos los Hijos de los Hombres Tu Angel de Paz y envía a nuestros pensamientos el Angel del Poder, para que podamos romper los lazos de la muerte.

Entonces el Hijo del Hombre buscará la Paz con sus propios sentimientos, para que su familia pueda deleitarse en su amorosa bondad, incluso su padre, madre, su esposa, sus hijos y los hijos de los hijos. Porque el Padre Celestial es un ciento de veces más grande que todos lo padres por simiente y por sangre y la Madre Tierra es un ciento de veces más grande que todas las madres por cuerpo y vuestros verdaderos hermanos son todos aquellos que hacen la voluntad de vuestro Padre Celestial y de vuestra Madre Tierra y no vuestros hermanos por sangre. No obstante verán al Padre Celestial en vuestro padre por la simiente y vuestra Madre Tierra en vuestra madre por el cuerpo. Porque ¿acaso estos no son también hijos del Padre Celestial y de la Madre Tierra?

No obstante, amarán a vuestros hermanos por sangre así como aman a todos vuestros hermanos verdaderos quienes caminan con los ángeles. Porque ¿acaso no son éstos también hijos del Padre Celestial y de la Madre Tierra?

Les digo en verdad, es más fácil amar a aquellos recién conocidos, que aquellos de nuestra propia casa, que han conocido nuestras debilidades, escuchado nuestras palabras de cólera y nos han visto en nuestra desnudez; porque ellos nos conocen así como nos conocemos a nosotros mismos y nosotros estamos avergonzados; entonces acudiremos al Angel del Amor para que entre en nuestros sentimientos y éstos sean purificados. Y todo lo que antes fue impaciencia y discordia, se tornará en armonía y paz, así como la tierra reseca absorve la lluvia apacible y se convierte en verde, suave y tierna con vida nueva.

Muchos y dolorosos son los sufrimientos de los Hijos de los Hombres cuando no se unen al Angel del Amor. Verdaderamente un hombre sin amor lanza una sombra oscura sobre todos con quienes se encuentra y sobre la mayoría de aquellos con quienes él vive; sus palabras ásperas y coléricas caen sobre sus hermanos como el aire fétido levantado de un charco estancado. Y él sufre más al pronunciarlas porque la oscuridad que lo encierra atrae a satán y a sus demonios.

Pero cuando él acude al Angel del Amor, la oscuridad es dispersada y la luz del sol fluye de él y los colores del arco iris giran alrededor de su cabeza y la lluvia apacible cae desde sus dedos y él les trae paz y fuerza a todos aquellos que se le acerquen.

De este modo, por lo tanto, pídanle a vuestro Padre Celestial, cuando el sol esté alto al mediodía: Padre Nuestro que estás en el cielo, envía a todos los Hijos de los Hombres, Tu Angel de Paz y envía a aquellos de nuestra simiente y de nuestra sangre el Angel del Amor, para que la Paz y Armonía puedan morar en nuestra casa por siempre.

Entonces el Hijo del Hombre buscará paz con los otros Hijos de los Hombres, incluso con los fariseos y sacerdotes, con limosneros y desamparados y hasta con reyes y gobernadores. Porque todos son Hijos de los Hombres, cualquiera que sean sus condiciones, cualquiera que sean sus profesiones, sea que sus ojos hayan sido abiertos para ver los reinos celestiales o que aún caminen en oscuridad e ignorancia.

Porque la justicia de los hombres puede recompensar al indigno y castigar al inocente, mas la Ley Sagrada es la misma para todos, sea limosnero o rey, sea pastor o sacerdote (N.E.: la referencia de Jesús cuando se abusa de un menor es severa; no hay posibilidad de escudarse bajo las “leyes del derecho canónigo” hechas por la especulación teológica, cuya “mente no está en Cristo”).

Busca la paz con todos los Hijos de los Hombres y déjala ser conocida de los Hermanos de la Luz; porque nosotros hemos vivido de acuerdo con la Ley Sagrada desde el tiempo de Enoch, desde antaño y desde antes. Porque no somos ricos ni pobres y compartimos todas las cosas, incluso nuestras ropas y los instrumentos que utilizamos para cultivar la tierra y juntos trabajamos en los campos con todos los ángeles, haciendo producir los dones de la Madre Tierra para que todos coman.

Porque el más fuerte de los ángeles del Padre Celestial, el Angel del Trabajo, bendice cada hombre que trabaje de la mejor manera para él y por eso él no conocerá ni necesidad ni exceso. Verdaderamente, en los reinos de la Madre Tierra y del Padre Celestial hay abundancia para todos los hombres cuando cada hombre trabaja en su labor; porque cuando un hombre evade su labor, entonces otro debe tomar posesión, porque estamos dando todas las cosas en los reinos del cielo y la tierra, al precio del trabajo.

Los Hermanos de la Luz siempre han vivido en donde se regocijan los ángeles de la Madre Tierra; cerca a los ríos, a los árboles, a las flores, cerca a la música de las aves; donde el sol y la lluvia pueden abrazar el cuerpo, el cual es el templo del espíritu.

No debemos entendernos con los edictos de los gobernantes, ni en apoyarlos, ya que nuestra Ley es la Ley del Padre Celestial y la Madre Tierra, ni oponernos a ellos (N.E.: Para los casos de abusos económicos y sexuales que hacen del sacerdote caer en el marco de las leyes humanas), porque nadie gobierna si no es por la voluntad de Dios. Si nosotros más bién hacemos lo posible por vivir de acuerdo con la Ley Sagrada y fortificamos siempre aquello que es bueno en todas las cosas, entonces el reino de las tinieblas será cambiado por el Reino de la Luz. Porque donde hay Luz, ¿cómo puede permanecer entonces la oscuridad?

De este modo por lo tanto, pídanle a vuestro Padre Celestial, cuando el sol esté alto al medio día: Padre Nuestro que estás en el cielo, envía a todos los hombres Tu Angel de la Paz y envíale a toda la humanidad el Angel del Trabajo, porque teniendo una labor sagrada, no debemos pedir ninguna otra bendición.

Entonces el Hijo del Hombre buscará la paz con la sabiduría de los años ante él; porque les digo en verdad, en los libros sagrados (N.E.: especialmente cuando estos libros no han sido alterados por la pluma mentirosa de escribas) está un tesoro un ciento de veces más grande que cualquiera de las joyas y del oro de los reinos más ricos y más preciosos, porque seguramente ellos contienen toda la sabiduría revelada por Dios a los Hijos de la Luz, incluso aquellas tradiciones que vinieron a nosotros a través de Enoch desde antaño y antes de él sobre un sendero infinito en el pasado, las enseñanzas de los Grandes.

Y éstas son nuestras herencias, así como el hijo hereda todas las posesiones de su padre cuando demuestra ser digno de la bendición de éste. Verdaderamente estudiando las enseñanzas de la sabiduría perenne, llegamos a conocer a Dios; porque les digo verdaderamente, los Grandes vieron a Dios cara a cara; no obstante, cuando leemos los libros sagrados, nosotros tocamos los pies de Dios.

Y una vez hayamos visto con los ojos de la sabiduría y escuchado con los oídos del entendimiento las perennes verdades de los Libros Sagrados, entonces deberemos ir entre los Hijos de los Hombres y enseñarles, porque si ocultamos celosamente el conocimiento Sagrado, pretendiendo que éste pertenece sólamente a nosotros, entonces somos como aquel que encuentra un manantial alto en las montañas y antes de dejar que fluya en el valle para apagar la sed del hombre y del animal, lo sepulta bajo las rocas y el polvo, robándose a si mismo el agua también.

Id entre los Hijos de los Hombres y habladles de la Ley Sagrada, para que de este modo ellos puedan salvarse y entrar en los reinos celestiales. Pero habládles con palabras que puedan entender, en parábolas de naturaleza que hablen al corazón, porque los actos deben existir primero como un deseo en el corazón despierto.

De este modo, por lo tanto, pídanle a vuestro Padre Celestial, cuando el sol esté alto al mediodía: Padre Nuestro que estás en el cielo, envía a todos los Hijos de los Hombres, Tu Angel de la Paz y envía a nuestro conocimiento el Angel de la Sabiduría, para que podamos caminar en los senderos de los Grandes, quienes han visto a Dios.

Entonces el Hijo del Hombre buscará paz con el reino de su Madre Tierra, porque nadie puede vivir mucho, ni ser felíz, excepto aquel que honre a su Madre Tierra y siga sus leyes.

Porque vuestro aliento es su aliento, vuestra sangre su sangre, vuestros huesos sus huesos, vuestra carne su carne, vuestras entrañas sus entrañas, vuestros ojos y vuestros oídos son sus ojos y oídos.

Les digo en verdad, ustedes son uno con la Madre Tierra; ella está en vosotros y vosotros en ella; de ella nacieron y en ella viven y a ella regresarán de nuevo. Es la sangre de vuestra Madre Tierra la que cae desde las nubes y fluye en los ríos; es el aliento de nuestra Madre Tierra el que susurra en las hojas del bosque y sopla con viento poderoso desde las montañas; dulce y firme es la carne de nuestra Madre Tierra en las frutas de los árboles; fuertes y firmes son los huesos de nuestra Madre Tierra en las rocas y piedras gigantes, las cuales se mantienen como centinelas de tiempos perdidos; verdaderamente somos uno con la Madre Tierra y aquel que se una a las leyes de su Madre, a él también se unirá su Madre.

Pero llegará un día cuando el Hijo del Hombre volteará su cara de su Madre Tierra y la traicionará, incluso negando a su Madre y a su primogenitura. Entonces la venderá a la esclavitud y su carne será destruida, su sangre profanada y su alimento ahogado; él llevará el fuego de la muerte a todas partes del Reino de Ella y su hambre devorará todos sus dones y dejará en su lugar sólo un desierto.

Todas estas cosas él las hará por ignorancia de la Ley y como un hombre agonizando lentamente no puede oler su propio hedor, así el Hijo del Hombre será cegado a la verdad.

Porque así como él despojó, arruinó y destruyó su Madre Tierra, así él se despojará, se arruinará y se destruirá a si mismo. Porque él nació de su Madre Tierra y él es uno con Ella y todo lo que él hace a su Madre, se lo hace a sí mismo.

Hace muho tiempo, antes del gran diluvio, los Grandes caminaron la Tierra y los árboles gigantes –aún aquellos que ahora no son más que leyenda, fueron su casa y reino. Ellos vivieron muchas generaciones, porque comieron de la mesa de la Madre Tierra y durmieron en los brazos del Padre Celestial y no conocieron enfermedades, la vejez o la muerte.

A los Hijos de los Hombres les legaron toda la gloria de sus reinos, incluso el conocimiento oculto del Arbol de la Vida, el cual está en medio del Mar Eterno.

Pero los ojos de los Hijos de los Hombres fueron cegados por las visiones de satán y por promesas de poder, incluso el poder que se conquista por fuerza y sangre y entonces el Hijo del Hombre rompió los hilos dorados que lo sujetaban a su Madre Tierra y a su Padre Celestial; caminó desde el Torrente Sagrado de Vida donde su cuerpo, sus pensamientos y sus sentimientos estaban unidos con la Ley y empezaron a utilizar sólo sus propios pensamientos, sus propios sentimientos y sus propios hechos, haciendo cientos de leyes, donde solo había una.

Y así los Hijos de los Hombres se desterraron a sus casas y desde entonces se han amontonado detrás de sus muros de piedra, no escuchando el susurro del viento en los árboles altos de los bosques más allá de sus pueblos.

Les digo en verdad, el libro de lanaturaleza es un Libro Sagrado y si desean que los Hijos de los Hombres se salven a si mismos y hallen la Vida Eterna, enséñenles una vez más,cómo leer las páginas vivientes de la Madre Tierra; porque en toda cosa que esté con vida está escrita la Ley; está escrita en el pasto, en los árboles, en los ríos, en las montañas, en las aves del cielo y en los peces del mar y la mayor parte está dentro del Hijo del Hombre. Sólo cuando él regrese al seno de su Madre Tierra encontrará la Vida Eterna y el Torrente de Vida lo guiará hacia su Padre Celestial; sólo de este modo puede evitarse la visión tenebrosa del futuro.

De este modo, por lo tanto, pídanle a vuestro Padre Celestial, cuando el sol esté alto al medio día: Padre Nuestro que estás en el cielo, envía a todos los Hijos de los Hombres Tu Angel de la Paz y envía al Reino de nuestra Madre Tierra el Angel del Regocijo, para que nuestros corazones puedan estar llenos de canto y regocijo y así nos abriguemos en los brazos de nuestra Madre.

Al fín, el Hijo del Hombre buscará paz con el Reino de su Padre Celestial, porque verdaderamente, el Hijo del Hombre es nacido de su padre por simiente y de madre por cuerpo, para que pueda encontrar su verdadera herencia y conocer que es el Hijo del Rey.

El Padre Celestial es la única Ley, Quien hizo las estrellas, el sol, la luz y la oscuridad y la Ley Sagrada de nuestras almas. En todas partes El está y no hay lugar donde El no se encuentre.

Todo en nuestro entendimiento y todo lo que conocemos, todo es gobernado por la Ley; la caída de las hojas, la corriente de los ríos, la música de los insectos en la noche, todo ésto es regido por la Ley.

En el Reino de nuestro Padre Celestial hay muchas mansiones y muchas son las cosas ocultas que aún no pueden conocer.

Les digo en verdad, el Reino de nuestro Padre Celestial es vasto, tan vasto que ningún hombre puede conocer sus límites, porque allí no los hay.

Sinembargo, todo Su Reino puede ser encontrado en la gota más pequeña del rocío sobre una flor silvestre, o en el aroma del pasto recién cortado en los campos bajo el sol de verano.

¡Verdaderamente no hay palabras para describir el Reino del Padre Celestial!

Gloriosa, de veras, es la herencia del Hijo del Hombre, porque solamente a él le está dada, para entrar al Torrente de Vida, el cual lo guiará al reino de su Padre Celestial. Pero primero debe buscar y encontrar la paz con su cuerpo, con sus pensamientos, con sus sentimientos, con los Hijos de los Hombres, con el conocimiento Sagrado y con el Reino de su Madre Tierra.

Porque les digo en verdad, este es el barco que llevará al Hijo del Hombre sobre el Torrente de Vida hacia su Padre Celestial.

El, debe tener la paz que es séptuple antes de que pueda conocer la única Paz que supera el entendimiento, incluso de su Padre Celestial.

De este modo, por lo tanto, pídanle a vuestro Padre Celestial, cuando el sol esté alto al medio día: Padre Nuestro que estás en el Cielo, envía a todos los Hijos de los Hombres Tu Angel de la Paz y envía Tu Reino, Padre Nuestro Celestial, Tu Angel de la Vida Eterna, para que podamos elevarnos más allá de las estrellas y vivir por siempre.

Y entonces el más anciano se quedó callado y un gran silencio se escabulló sobre los hermanos y nadie deseó hablar. Las sombras de la tarde se reflejaron sobre el río tranquilo y plateado como un cristal y en el cielo que se estaba oscureciendo escasamente, se podía ver la filigrana creciente de la luna de paz.

Y la gran Paz del Padre Celestial los envolvió en todo Su Amor inmortal.

LOS TORRENTES SAGRADOS.

Has venido dentro del círculo más recóndito, en el misterio de los misterios, los cuales eran antiguos cuando nuestro padre Enoch fue joven y camino la Tierra.

Tu has adelantado tu viaje muchos años, siguiendo el sendero de la rectitud, viviendo de acuerdo con la Ley Sagrada y con los votos sacros de nuestra Fraternidad y has hecho de tu cuerpo un templo sagrado en donde moran los ángeles de Dios. No obstante has trabajado muchos años en las horas de la luz del día con los ángeles de la Madre Tierra y has dormido cada noche en los brazos de tu Padre Celestial enseñado por Sus Angeles incógnitos.

Ahora tu sabrás de los tres Torrentes Sagrados y de la manera antigua para atravesarlos; así te bañarás en la luz del cielo y todas las cosas que antes sólo fueron soñadas, llegarán a ser conocidas. Ahora, en una hora antes de la salidad del sol, justo antes de que los ángeles de la Madre Tierra exhalen vida en la tierra todavía dormida, entonces entra en el Torrente Sagrado de la Vida. Es tu árbol hermano quien contiene el misterio de este Torrente Sagrado, y es tu árbol hermano el que contendrás en tu pensamiento, así como en el día lo abrazas en saludo cuando caminas por la orilla del lago. Y tu serás como el árbol, porque en el principio de los tiempos así todos nosotros participamos en el Torrente Sagrado de la Vida que le dió nacimiento a toda la creación.

Y mientras abarques tu árbol hermano, el poder del Torrente Sagrado de Vida llenará tu cuerpo completamente, y te estremecerás ante su fuerza.

Luego respira profundamente del Angel del Aire, y pronuncia la palabra “Vida” con la salida del aliento. Entonces llegarás a ser en verdad el Arbol de la Vida, el cual entierra sus raíces profundas en el Torrente Sagrado de la Vida de una fuente eterna.

Y así como el Angel del Sol calienta la Tierra y todas las criaturas de la tierra, el agua, y el aire se regocijan en el nuevo día, así tu cuerpo y espíritu se regocijarán en el Torrente Sagrado de Vida que fluye hacia ti a través de tu árbol hermano.

Y cuando el sol esté alto en los cielos, entonces buscarás el Torrente Sagrado del Sonido. En el calor del medio día, todas las criaturas están en silencio y buscan la sombra; los ángeles de la Madre Tierra se quedan en silencio por un momento. Entonces es cuando tu dejarás en tus oidos el Torrente Sagrado del Sonido; porque éste sólo puede ser escuchado en silencio. Piensa en los torrentes que han nacido en el desierto después de una tormenta repentina, y en el sonido rugiente de las aguas conforme a su paso impetuoso. Verdaderamente, esta es la Voz de Dios, ¡si sólo ustedes lo supieran!

Porque así está escrito, en el principio era el sonido y el sonido estaba con Dios, y el sonido era Dios. Te digo en verdad, cuando nacemos entramos al mundo con el sonido de Dios en nuestros oídos, e incluso con el canto del coro infinito del cielo y el canto sagrado de las estrellas en sus rondas fijas; este es el Torrente Sagrado del Sonido que atraviesa el firmamento de estrellas y cruza el Reino infinito del Padre Celestial. Este está siempre en nuestros oídos, así nosotros no lo escuchemos. Escuchad, entonces, en el silencio del medio día; báñate en él, y deja que el ritmo de la música de Dios suene en tus oídos hasta que seas uno con el Torrente Sagrado del Sonido.

Este fue el sonido que formó la Tierra y el mundo y dió origen a las montañas y colocó las estrellas en sus tronos de gloria en los más altos cielos.

Y te bañarás en el Torrente del Sonido y la música de sus agua caerá sobre ti; porque en el principio de los tiempos, de este modo, todos participamos en el Torrente Sagrado del Sonido que le dió nacimiento a toda la creación.

Y el poderoso rugido del Torrente del Sonido llenará todo tu cuerpo, y te estremecerás ante su fuerza. Entonces respira profundamente del Angel del Aire y conviértete en el sonido mismo, para que el Torrente Sagrado del Sonido pueda llevarte al reino infinito del Padre Celeste, allí donde el ritmo del mundo asciende y desciende.

Y cuando la oscuridad suavemente cierre los ojos de los ángeles de la Madre Tierra, entonces también dormirás, para que tu espíritu pueda unirse a los ángeles incógnitos del Padre Celestial. Y en los momentos antes de dormir, entonces pensarás en las relucientes y gloriosas estrellas, las blancas, brillantes, lejanas y penetrantes estrellas. Porque tus pensamientos antes de dormir son como el arco de un arquero experto, quien lanza la flecha donde él quiere (N.E.: Ver el anexo E. “El Poder del Pensamiento”). Deja que tus pensamientos estén con las estrellas antes de dormir; porque las estrellas son luz, y el Padre Celestial es Luz, aún aquella Luz que es mil veces más brillante que el esplendor de un millar de soles.

Entra al Torrente Sagrado de Luz para que los grilletes de la muerte puedan liberar su presa para siempre, y soltándote de los lazos de la Tierra, asciendas al Torrente de la Luz a través del resplandor brillante de las estrellas, al reino infinito del Padre Celestial.

Despliega tus alas de Luz y en el ojo de tu pensamiento, remóntate con las estrellas a las más lejanas extensiones del cielo donde soles desconocidos resplandecen de Luz; porque al principio de los tiempos, la Ley Sagrada dijo: “Permite que allí haya Luz” y allí hubo Luz. Y serás uno con éste y el poder del Torrente de Luz Sagrado, llenará todo tu cuerpo y te estremecerás ante su fuerza.

Pronuncia la palabra “Luz”, a medida que respires profundamente del Angel del Aire y llegarás a ser la Luz misma y el Torrente Sagrado te llevará al Reino infinito del Padre Celestial, perdiéndose allí en el Mar Eterno de Luz, el cual le da nacimiento a toda la creación.

LOS TORRENTES SAGRADOS.

Has venido dentro del círculo más recóndito, en el misterio de los misterios, los cuales eran antiguos cuando nuestro padre Enoch fue joven y camino la Tierra.

Tu has adelantado tu viaje muchos años, siguiendo el sendero de la rectitud, viviendo de acuerdo con la Ley Sagrada y con los votos sacros de nuestra Fraternidad y has hecho de tu cuerpo un templo sagrado en donde moran los ángeles de Dios. No obstante has trabajado muchos años en las horas de la luz del día con los ángeles de la Madre Tierra y has dormido cada noche en los brazos de tu Padre Celestial enseñado por Sus Angeles incógnitos.

Ahora tu sabrás de los tres Torrentes Sagrados y de la manera antigua para atravesarlos; así te bañarás en la luz del cielo y todas las cosas que antes sólo fueron soñadas, llegarán a ser conocidas. Ahora, en una hora antes de la salidad del sol, justo antes de que los ángeles de la Madre Tierra exhalen vida en la tierra todavía dormida, entonces entra en el Torrente Sagrado de la Vida. Es tu árbol hermano quien contiene el misterio de este Torrente Sagrado, y es tu árbol hermano el que contendrás en tu pensamiento, así como en el día lo abrazas en saludo cuando caminas por la orilla del lago. Y tu serás como el árbol, porque en el principio de los tiempos así todos nosotros participamos en el Torrente Sagrado de la Vida que le dió nacimiento a toda la creación.

Y mientras abarques tu árbol hermano, el poder del Torrente Sagrado de Vida llenará tu cuerpo completamente, y te estremecerás ante su fuerza.

Luego respira profundamente del Angel del Aire, y pronuncia la palabra “Vida” con la salida del aliento. Entonces llegarás a ser en verdad el Arbol de la Vida, el cual entierra sus raíces profundas en el Torrente Sagrado de la Vida de una fuente eterna.

Y así como el Angel del Sol calienta la Tierra y todas las criaturas de la tierra, el agua, y el aire se regocijan en el nuevo día, así tu cuerpo y espíritu se regocijarán en el Torrente Sagrado de Vida que fluye hacia ti a través de tu árbol hermano.

Y cuando el sol esté alto en los cielos, entonces buscarás el Torrente Sagrado del Sonido. En el calor del medio día, todas las criaturas están en silencio y buscan la sombra; los ángeles de la Madre Tierra se quedan en silencio por un momento. Entonces es cuando tu dejarás en tus oidos el Torrente Sagrado del Sonido; porque éste sólo puede ser escuchado en silencio. Piensa en los torrentes que han nacido en el desierto después de una tormenta repentina, y en el sonido rugiente de las aguas conforme a su paso impetuoso. Verdaderamente, esta es la Voz de Dios, ¡si sólo ustedes lo supieran!

Porque así está escrito, en el principio era el sonido y el sonido estaba con Dios, y el sonido era Dios. Te digo en verdad, cuando nacemos entramos al mundo con el sonido de Dios en nuestros oídos, e incluso con el canto del coro infinito del cielo y el canto sagrado de las estrellas en sus rondas fijas; este es el Torrente Sagrado del Sonido que atraviesa el firmamento de estrellas y cruza el Reino infinito del Padre Celestial. Este está siempre en nuestros oídos, así nosotros no lo escuchemos. Escuchad, entonces, en el silencio del medio día; báñate en él, y deja que el ritmo de la música de Dios suene en tus oídos hasta que seas uno con el Torrente Sagrado del Sonido.

Este fue el sonido que formó la Tierra y el mundo y dió origen a las montañas y colocó las estrellas en sus tronos de gloria en los más altos cielos.

Y te bañarás en el Torrente del Sonido y la música de sus agua caerá sobre ti; porque en el principio de los tiempos, de este modo, todos participamos en el Torrente Sagrado del Sonido que le dió nacimiento a toda la creación.

Y el poderoso rugido del Torrente del Sonido llenará todo tu cuerpo, y te estremecerás ante su fuerza. Entonces respira profundamente del Angel del Aire y conviértete en el sonido mismo, para que el Torrente Sagrado del Sonido pueda llevarte al reino infinito del Padre Celeste, allí donde el ritmo del mundo asciende y desciende.

Y cuando la oscuridad suavemente cierre los ojos de los ángeles de la Madre Tierra, entonces también dormirás, para que tu espíritu pueda unirse a los ángeles incógnitos del Padre Celestial. Y en los momentos antes de dormir, entonces pensarás en las relucientes y gloriosas estrellas, las blancas, brillantes, lejanas y penetrantes estrellas. Porque tus pensamientos antes de dormir son como el arco de un arquero experto, quien lanza la flecha donde él quiere (N.E.: Ver el anexo E. “El Poder del Pensamiento”). Deja que tus pensamientos estén con las estrellas antes de dormir; porque las estrellas son luz, y el Padre Celestial es Luz, aún aquella Luz que es mil veces más brillante que el esplendor de un millar de soles.

Entra al Torrente Sagrado de Luz para que los grilletes de la muerte puedan liberar su presa para siempre, y soltándote de los lazos de la Tierra, asciendas al Torrente de la Luz a través del resplandor brillante de las estrellas, al reino infinito del Padre Celestial.

Despliega tus alas de Luz y en el ojo de tu pensamiento, remóntate con las estrellas a las más lejanas extensiones del cielo donde soles desconocidos resplandecen de Luz; porque al principio de los tiempos, la Ley Sagrada dijo: “Permite que allí haya Luz” y allí hubo Luz. Y serás uno con éste y el poder del Torrente de Luz Sagrado, llenará todo tu cuerpo y te estremecerás ante su fuerza.

Pronuncia la palabra “Luz”, a medida que respires profundamente del Angel del Aire y llegarás a ser la Luz misma y el Torrente Sagrado te llevará al Reino infinito del Padre Celestial, perdiéndose allí en el Mar Eterno de Luz, el cual le da nacimiento a toda la creación.

Y serás uno con el Torrente Sagrado de Luz, siempre, antes de que te duermas en los brazos del Padre Celestial.

Te digo en verdad, tu cuerpo fue hecho no solamente para respirar, comer y pensar, sino también para entrar al Torrente Sagrado de Vida. Y tus oidos fueron hechos no solamente para escuchar las palabras de los hombres, el canto de las aves y la música de la lluvia al caer, sino también para escuchar el Torrente Sagrado del Sonido. Y tus ojos fueron hechos no solamente para mirar la salida y la puesta del sol, el suave ondular de las espigas de trigo y las palabras de los libors sagrados, sino también para ver el Torrente Sagrado de la Luz.

Un día tu cuerpo regresará a la MadreTierra, incluso también tus oidos y tus ojos, pero el Torrente Sagrado de la Vida, el Torrente Sagrado del Sonido y el Torrente Sagrado de Luz, nunca nacieron y nunca pueden morir.

Entra a los Torrentes Sagrados, incluso al de la Vida, al del Sonido y a aquel de Luz, los cuales te dieron nacimiento; para que puedas llegar hasta el reino del Padre Celestial y llegar a ser uno con El, así como el río desemboca en el mar lejano.

Más que ésto no puede ser dicho, porque los Torrentes Sagrados te llevarán a Aquel donde no hay más palabras y que incluso los libros sagrados no pueden indicar los misterios de allí dentro.

A. FRAGMENTOS IDENTICOS A LOS MANUSCRITOS DEL MAR MUERTO.

Y Enoch caminó con Dios y no era él, pues Dios lo conducía. (Génesis de los Esenios 5-24).

La Ley estaba plantada en el Edén de la Hermandad, para iluminar el corazón del hombre y enseñarle todas las formas de la virtud verdadera; espíritu humilde, temperamento equilibrado, naturaleza abierta, mente compasiva, bondad eterna, entendimiento y visión internas, sabiduría poderosa que cree en las obras de Dios, plena confianza en muchas bendiciones, espíritu de reflexión en todas las cosas de la Gran Orden, sentimientos sinceros hacia todos los Hijos de la Verdad, pureza radiante que deseche toda impureza, discreción respecto a todos los aspectos ocultos de la verdad y secretos dela reflexión interna. (Del manual de disciplina de los manuscritos del Mar Muerto).

Me has dado a conocer Tus profundas y misteriosas cosas. Todas las cosas existen por Ti y no existe nadie aparte de Ti. Has conducido mi corazón de acuerdo con la Ley para que mis pasos se dirijan por los caminos correctos y caminen donde está Tu presencia. (Del Libro de los himnos de los manuscritos del Mar Muerto).

La Ley estaba plantada para recompensar a los Hijos de la Luz con salud y Paz abundantes, con larga vida, con la simiente fructífera de eternas bendiciones, con gozo eterno en la Inmortalidad de la Luz Eterna. (Del manual de disciplina de los manuscritos del Mar Muerto).

Te agradezco, Padre Celestial, porque me has colocado en una fuente de arroyos fluidos, en un manantial de vida en una tierra de sequía, irrigando un jardín eterno de prodigios; el Arbol de la Vida, misterio de misterios, que extiende sus ramas infinitamente, pues, el plantío eterno sumerge sus raíces en el arroyo de vida de una fuente eterna. Y Tu, Padre Celestial, proteges sus frutos con los Angeles del Día y de la Noche y con llamas de Luz Eterna ardiendo por doquier. (De los Salmos de Acción de Gracias de los manuscritos del Mar Muerto).

Agradecido estoy, Padre Celestial, pues me has elevado a la cima eterna y ando en el esplendor del llano. Me guiaste desde las profundidades de la tierra, para estar en vuestra compañía eterna. Has purificado mi cuerpo para unirse al ejército de los ángeles de la Tierra y a mi espíritu comunicarse con la congregación de los ángeles celestiales. Diste al hombre la eternidad para alabar en la alborada y en el crepúsculo Tus obras y prodigios, con jubiloso cántico. (De los Salmos de Acción de Gracias de los manuscritos del Mar Muerto).

Alabaré Tus obras con cánticos de Acción de Gracias sin descanso, en las fases del día y en su orden fijado, en la venida de la luz desde su origen, a la vuelta de la noche y la partida de la luz, a la partida de la oscuridad y la venida del día, continuamente en todos los instantes. (De los Salmos de Acción de Gracias de los Manuscritos del Mar Muerto).

El te bendice, en todo lo bueno, el te protégé de toda maldad e ilumina tu corazón con el conocimiento de vida y te favorece con sabiduría eterna, y te da Sus séptuples bendiciones para la Paz Eterna. (Del manual de la desciplina de los manuscritos del Mar Muerto).

A la venida del día, abrazo a mi Madre, a la venida de la noche me uno a mi Padre y a la partida del atardecer y de la mañana viviré Tu Ley. Y no interrumpiré estas comuniones hasta el fin del tiempo. (Del manual de disciplina de los manuscritos del Mar Muerto).

El dió al hombre dos espíritus con los que debía caminar. Son los espíritus de la verdad y la mentira, la verdad nace de la fuente la luz, la mentira del pozo de las tinieblas. El dominio de todos lo Hijos de la Verdad está en manos de los Angeles de la Luz, así que ellos caminan por los senderos de la Luz. Los espíritus de la verdad y la mentira luchan en el corazón del hombre, comportándose con sabiduría y locura. Y de acuerdo como el hombre hereda la verdad, así evita la oscuridad.

Bendiciones para todos los que estén de acuerdo con la Ley, que caminan verdaderamente por todos sus senderos. La Ley los bendice en todo lo bueno y los protege de todo lo malo e ilumina sus corazones con la visión de las cosas de la vida y los colma con el conocimiento de las cosas terrenas. (Del manual de la disciplina de los manuscritos del Mar Muerto).

He alcanzado la visión interna y al penetrar Tu Espíritu en mi, he oido Tu maravilloso secreto. Por medio de Tu mística mirada, has hecho brotar un manantial de conocimiento dentro de mi, una fuente de poder, derramando aguas de vida, un diluvio de Amor y de Sabiduría abrazadores como el esplendor de la Luz Eterna. (Del libro de los Himnos de los manuscritos del Mar Muerto).

B. DEL LIBRO ESENIO DEL MAESTRO DE RECTITUD.

Y el Maestro fue a la orilla de un arroyo donde la gente estaba reunida, aquellos que estaban ansiosos luego de oir sus palabras y los bendijo y les preguntó en qué estaban confundidos.

Y uno de ellos dijo: Maestro, dinos ¿cuáles son las cosas que debemos mantener como de gran valor y cuáles cosas debemos abandonar?

Y el Maestro les respondió diciendo: Todos los males que el hombre padece son causados por las cosas externas a nosostros, pues lo que está dentro de nosotros nunca puede hacernos padecer. Un niño se muere, una fortuna se pierde, la casa y los sembrados se incendian y todos los hombres están desamparados y claman; ¿Ahora qué haré? ¿Ahora qué sucederá? ¿Pasarán estas cosas?

Estas son todas las palabras de los que se afligen y acongojan pos las cosas que les suceden, cosas que no son de su arbitrio. Pero si nos lamentamos por las cosas que no son de nuestra potestad, somos como el niño pequeño que llora cuando el sol aparece en el firmamento. Se dijo desde la antigüedad, no codiciarás los bienes de tu prójimo y ahora te digo, no desearás ninguna cosa que no sea de tu potestad; pues sólo lo que hay dentro de ti te pertenece y lo que está fuera de ti pertenece a otro. En esto reside la felicidad; en saber qué es tuyo y qué no es lo tuyo.

Si deseas tener vida eterna, acógete a la eternidad que hay dentro de ti y no permezcas al amparo de los hombres del mundo, que guardan las semillas de la muerte.

¿No está todo lo que sucede fuera de ti, fuera de tu dominio? Lo está y ¿tu conocimiento de lo bueno y lo malo, no está dentro de ti? Lo está. ¿No está pues, en tu poder, tratar de que todo transcurra a la Luz de la Sabiduría y el Amor en lugar de la tristeza y el desespero? Lo está.

¿Algún hombre te puede impedir comportarte de este modo? Ningún hombre puede. Entonces no clamarás: ¿Qué haré? ¿Qué me sucederá? ¿Pasarán estas cosas? Pues cualquier cosa que ocurra tu la juzgarás a la Luz de la Sabiduría y el Amor y verás todas las cosas con los ojos de los ángeles.

Pues sopesar tu felicidad de acuerdo con lo que te sucede, es vivir como un esclavo. Y vivir de acuerdo con los ángeles que hablan contigo, es ser libre. Vivirás en libertad como un verdadero Hijo de Dios e inclinarás la cabeza sólo a los mandamientos de la Sagrada Ley.

En esta forma vivirás, para que cuando el Angel de la Muerte venga por ti, puedas levantar tus manos a Dios y decir: Las comuniones que he recibido de Ti, para el conocimiento de Tu Ley y el caminar por los senderos de los ángeles, no las he desdeñado, no Te he deshonrado en mis acciones. Ved cómo he utilizado el ojo que ve al interior, ¿alguna vez te he culpado? ¿He vociferado contra lo que me ha sucedido o deseado que sea de otra manera? ¿He deseado quebrantar Tu Ley?

Tu me has dado la vida, te agradezco por lo que me has dado; puesto que he utilizado las cosas que son tuyas, estoy satisfecho. Tómalas de nuevo y colocalas donde mejor dispongas, pues tuyas son todas las cosas, aún hasta la eternidad.

Sabed vosotros que ninguno puede servir a dos señores; no puedes desear tener las riquezas del mundo y tener también el Reino de los Cielos. No puedes desear poseer tierras y ejercer poder sobre los hombres y tener también el Reino de los Cielos.

Riquezas, tierra y poder, estas cosas no pertenecen a ningún hombre, pues ellas son del mundo, mas, el Reino de los Cielos es tuyo siempre, ya que está dentro de ti. Y si buscas y deseas lo que no te pertenece, seguramente, entonces, perderás lo que es tuyo. Sabed vosotros y en verdad os digo, que nada se da ni se tiene inútilmente; pues todas las cosas en el universo de los hombres y los ángeles tienen precio. El que desea reunir riquezas y opulencias debe ir de un lado a otro, rendir pleitesía a aquellos que no lo merecen, destruirse en fatiga en la casa de otros hombres, decir y hacer muchas cosas falsas, dar presentes de oro y plata y aceites perfumados. Todo esto y más debe hacer un hombre para reunir riqueza y lucro y cuando las has conseguido, ¿qué tiene entonces?

Esta riqueza y poder ¿te asegurarán la liberación del temor?, ¿una mente en paz?, ¿pasar el día en compañía de los ángeles de la Madre Tierra?, ¿pasar la noche en compañía de los ángeles del Padre Celestial? Esperas inutilmente, ¿tener cosas tan grandes? O estimará al uno y despreciará al otro. No podeis servir a Dios y también al mundo. Acaso tu fuente se seca, tu aceite precioso se derrama, tu casa se quema, tus cosechas se marchitan o tratas lo que te sucede con Sabiduría y Amor.

Las lluvias llenarán de nuevo la fuente, las casas se construirán de nuevo, semillas nuevas se sembrarán; todas estas cosas pasarán y vendrán de nuevo y pasarán aún otra vez. Mas el Reino de los Cielos es eterno y no pasará. No cambieis entonces, lo que es eterno por lo que muere en una hora.

Cuando los hombres te pregunten a qué país perteneces, no digas que eres de éste o aquel, pues en verdad, solamente el cuerpo inferior es el que nace en un pequeño recodo de esta tierra. Pero tu, oh Hijo de la Luz, perteneces a la Hermandad que comprende todos los cielos y más allá. De tu Padre Celestial ha descendido la simiente, no sólo de tu padre y abuelo, sino de todos los seres que se han engendrado sobre la tierra.

En verdad eres Hijo de Dios y todos los hombres tus hermanos; hacer de Dios tu hacedor, padre y guardián, ¿no nos liberará de todo sufrimiento y temores?

Por eso, te digo, no pienses en acumular bienes mundanos, posesiones, oro y plata, pues estos traen únicamente corrupción y muerte. Mientras mayor sea tu atesoramiento de riqueza, más gruesas serán las paredes de tu tumba.

Abre de par en par las ventanas de tu alma y respira el aire fresco de un hombre libre. ¿Por qué os preocupais por el vestido? Mirad los lirios del campo, cómo crecen, no se afanan ni hilan y te digo, que ni aún Salomón en su gloria se vistió como uno de éstos. ¿Por qué os preocupais por el alimento? Mirad lo dones de tu Madre Tierra; los frutos maduros de sus árboles y el grano dorado de su suelo. ¿Por qué os preocupais por casa y tierras? Un hombre no te puede vender lo que no le pertenece y no puede adueñarse de lo que ya pertenece a todos. Esta tierra extensa es tuya y todos los hombres son tus hermanos.

Los ángeles de la Madre Tierra andan contigo en el día y los ángeles del Padre Celestial te guían en la noche y dentro de ti está la Ley Sagrada. No está bien para el hijo de un rey codiciar un guijarro de la vera del camino. Toma tu puesto, entonces, en la mesa del banquete y cumple tu legado con honor.

Pues en Dios vivimos nos movemos y tenemos nuestro ser. En verdad, nosotros somos Sus hijos y El es nuestro Padre.

Unicamente es libre quien vive como él desea vivir, el que no se reprime en sus actos y cuyos deseos se cumplen, el que no se cohibe es libre, pero el que se cohibe y se reprime, seguramente ese hombre es un esclavo. Pero, ¿quién no es esclavo? Unicamente aquel que no desea lo que le pertenece a los demás. Y ¿qué cosas son las que te pertenecen? Hijos míos, solamente el Reino de los Cielos que está dentro de ti, donde la Ley de tu Padre Celestial mora, te pertenece.

El Reino de los Cielos es como un comerciante que buscaba perlas hermosas y cuando encontró una de buen precio, fue y vendió todo lo que tenía y la compró. Y si la perla preciosa es tuya por siempre, ¿por qué la cambias por guijarros y piedras? Sabed vosotros, que tu casa, tu tierra, tus hijos e hijas, todas las alegrías de la fortuna y las penas de la tribulación, sí, la opinión que tienen los demás de ti, todas estas cosas no te pertenecen.

Si vosotros ansiais, pues, estas cosas, os apegareis a ellas, os afligireis y regocijareis en ellas, entonces en verdad, sereis esclavos y en esclavitud permanecereis.

Hijos míos, no permitáis que las cosas que no son vuestras se adhieran a ti. No dejeis que lo terrenal crezca en ti como crece aferrada al roble la débil enredadera, ya que padecereis dolor cuando sean arrancadas de ti.

Viniste desnudo de las entrañas de tu madre y desnudo volvereis a ella. El mundo te da y el mundo te quita, pero ninguna fuerza del cielo o de la tierra puede quitarte la Ley Sagrada que mora dentro de ti.

Puedes ver que asesinan a tus padres y puedes ser desterrado de tu país. Luego, irás alegre a vivir a otro país y mirarás con compasión al asesino de tus padres, sabiendo que por el acto él mismo se ha asesinado. Pues conoces a tus verdaderos padres y vives seguro en tu país verdadero. Ya que tus verdaderos padres don tu Padre Celestial y tu Madre Tierra y tu país verdadero es el Reino de los Cielos. La muerte nunca te puede separar de tus verdaderos Padres y no existe exilio de tus país verdadero. Y dentro de ti una roca que resiste todas las tormentas, es la Ley Sagrada, tu baluarte y tu salvación.

* * *

Y de esta manera los Hermanos enseñaban la Sagrada Ley a los que deseaban oirla, y se decía que ellos hacían cosas maravillosas, curaban a los enfermos y a los afligidos con diversas hierbas y utilizaciones maravillosas del Sol y del Agua. Hubo otras muchas cosas que hicieron, que si ellos hubieran escrito cada una, ni el mundo entero contendría los libros que deberían haber escrito.

ASI SEA. (OM).

D. FRAGMENTOS DEL EVANGELIO ESENIO DE JUAN.

En el principio fue la Ley y la Ley estaba en Dios y la Ley era Dios. Era lo mismo el principio y Dios. Todas las cosas las hizo El y sin El no existía nada. La Vida estaba en El y la Vida era la Luz de los hombres y la luz brillaba en la oscuridad y la oscuridad no la opacó.

Desde un lugar lejano en el desierto vinieron los Hermanos, para dar testimonio de la Luz, para que todos los hombres –por medio de ellos, pudieran andar a la Luz de la Sagrada Ley. Pues la Luz verdadera ilumina la Ley y se les da el poder de ser los Hijos de Dios y entrar al Mar Eterno donde está el Arbol de la Vida.

Y Jesús les enseñaba diciendo: En verdad, en verdad os digo, nadie puede ver el Reino de los Cielos, excepto el que vuelve a nacer. Y un hombre le dijo: ¿Cómo puede un hombre viejo volver a nacer? ¿Puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer?

Y Jesús le dijo: En verdad os digo, sólo el hombre que nace de la Madre Tierra y del Padre Celestial y camina con los ángeles del día y de la noche, puede entrar al Reino Eterno. El que nace a la carne, carne es y el que nace al espíritu, espíritu es. La carne de tu cuerpo nace de la Madre Tierra y tu espíritu interno nace del Padre Celestial.

Donde el viento sopla se le escucha y se oye el sonido, pero no se puede decir de donde viene. Así mismo es con la Sagrada Ley. Todos los hombres la oyen, pero no la entienden, pues desde su primer hálito está con ellos. Mas al nacer de nuevo del Padre Celestial y de la Madre Tierra oirán con nuevos oidos y verán con nuevos ojos y la llama de la Sagrada Ley estará encendida con ellos.

Y un hombre preguntó: ¿Cómo pueden ser estas cosas? Jesús le respondió y le dijo, en verdad os digo, hablamos de lo que conocemos y atestiguamos lo que hemos visto y vosotros no aceptais nuestro testimonio. Pues el hombre nace para andar con los ángeles, pero en lugar de eso, él busca joyas en el fango.

A él ha entregado el Padre Celestial su herencia, para que construyera el Reino de los Cielos en la Tierra, pero le ha vuelto la espalda a su Padre y adora al mundo y sus ídolos. Y ésto es la condenación ya que por la Luz viene al mundo y el hombre ama la oscuridad mas bien que a la Luz porque sus acciones son erradas.

Pues todo el que hace mal odia la Luz y no viene a la Luz. Todos somos Hijos de Dios y Dios se glorifica en nosotros. La Luz que brilla alrededor de Dios y de sus Hijos es la Luz de la Sagrada Ley.

El que odia la Luz, niega a su Padre y a su Madre que lo han engendrado.

Y un hombre preguntó: Maestro ¿cómo podemos conocer la Luz? Y Jesús le respondió, en verdad, en verdad os digo, os doy un nuevo mandamiento: que os améis los unos a los otros, así como os aman los que trabajan en el Edén de la Hermandad. Por esto sabrán todos los hombres que vosotros sois hermanos, así como todos somos Hijos de Dios.

Y un hombre dijo: Todo lo que Tu hablas es de la Hermandad, todos nosotros no podemos ser aún de la Hermandad. Deseamos adorar la Luz y evitar la oscuridad, pues no hay nadie entre nosotros que desee el mal.

Y Jesús respondió: No dejeis que vuestro corazón se turbe; vosotros creeis en Dios. Sabed vosotros que en la casa de nuestro Padre hay muchas mansiones, y vuestra hermandad es como un vidrio escuro que refleja la Hermandad Celestial a la que todas las criaturas del cielo y la tierra pertenecen.

La Hermandad es la vid y nuestro Padre Celestial el que la cultiva. Toda rama nuestra que no da fruto, El la corta y toda rama nuestra que da fruto El la limpia para que pueda dar mas fruto. Mora en nosotros y nosotros en El.

Como la rama que por si misma no da fruto, salvo la que está en la vid, así tampoco podeis vosotros dar fruto, salvo los que moran en la Sagrada Ley, que es la roca sobre la que nuestra Hermandad permanece. El que mora en la Ley, de la misma manera da mucho fruto, pues fuera de la Ley no podeis hacer nada.

Si un hombre no mora en la Ley, es cortado como una rama y éstas se marchitan y se juntan para echarlas al fuego y quemarlas.

Y como los Hermanos que moran en el Amor de los unos a los otros, como el Angel del Amor les enseña, así os pedimos que os ameis los unos a los otros.

Mayor Amor que éste nadie tiene, enseñar la Sagrada Ley los unos a los otros y amar al otro como a si mismo. El Padre Celestial está en nosotros y nosotros estamos en El y extendemos nuestras manos de amor y pedimos que puedas ser uno así como nosostros somos uno. Pues tu Padre en el cielo te amó antes de la creación del mundo.

FRAGMENTOS DEL LIBRO DE LAS REVELACIONES (El Apocalipsis)

DE LOS ESENIOS.

He aquí que el Angel del Aire Lo traerá y todos los ojos Lo verán y la Hermandad, toda la vasta Hermandad de la Tierra, levantará su voz como uno y cantará debido a El. Así es, así sea.

Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el que es, el que fue y el que vendrá.

Y la voz hablaba y giré para ver la voz que hablaba conmigo y habiendo girado, vi siete lámparas y en medio de su luz brillante vi a uno como el Hijo del Hombre, vestido de blanco, blanco como la nieve. Y su voz llenaba el aire con un sonido como de agua tempestuosa y en sus manos tenía siete estrellas, llenas de la Luz ardiente de los cielos, de donde ellas venían.

Y cuando El habló, Su rostro se llenó de Luz, brillando y dorando como mil soles y les dijo: no temais, Yo soy el primero y el último, Yo soy el principio y el fin. Escribe las cosas que has visto y las cosas que son y las cosas que serán de aquí en adelante, el misterio de las siete estrellas que llenan mis manos y los siete candelabros dorados que resplandecen con Luz eterna. Las siete estrellas son las ángeles del Padre Celestial y las siete llamas son los ángeles de la Madre Tierra.

Y el espíritu del hombre es la llama que fluye entre la luz de las estrellas y la lámpara resplandeciente, un puente de Luz santa entre el Cielo y la Tierra.

Estas cosas dijo el que sostenía las siete estrellas en Sus manos, Quien camina en medio de las llamas de las siete lámparas doradas.

El que tenga oidos que oiga lo que el espíritu dice: al que venciere Yo le daré de comer del Arbol de la Vida, que está plantado en medio del Paraiso brillante de Dios.

Y luego El miró y he aquí, que una puerta se abrió en el cielo y una voz que retumbaba por todas partes, como una trompeta, me habló:

Sube aquí y te mostraré las cosas que van a suceder a partir de ahora. E inmediatamente estuve allí, en espíritu, en la entrada de la puerta abierta. Y crucé por la puerta abierta, penetrando a un Mar de Luz radiante. Y en la mitad del océano enceguecedor de resplandor había un trono; y sobre el trono estaba uno cuyo rostro estaba oculto y había un arco iris rodeando el trono, parecía como una esmeralda.

Y alrededor del trono había trece sillas y sobre los asientos vi trece ancianos vestidos con capas blancas y sus rostros estaban cubiertos por una nube de luz que giraba.

Y siete candelabros de fuego ardían delante del trono, el fuego de la Madre Tierra. Y las siete estrellas del cielo brillaban en frente del trono, el fuego del Padre Celestial.

Y delante del trono había un mar transparente como un cristal y reflejados allí estaban todas las montañas y valles y océanos de la Tierra y todas las criaturas que habitan en ella.

Y los trece ancianos se inclinaban ante el esplendor del que estaba sentado en el trono, cuyo rostro estaba oculto y ríos de luz fluían de Sus manos, de la una a la otra y ellos alababan diciendo: Santo, Santo, Santo, Señor Dios todopoderoso, el que era, el que es y el que ha de venir, tu eres digno, oh Señor, de recibir la gloria, el honor y el poder; pues Tu has creado todas las cosas.

Y luego vi a la diestra del que estaba sentado en el trono, cuyo rostro estaba oculto, un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos. Y vi a un ángel pregonando con voz fuerte: ¿Quién es digno de abrir el libro y de quitar los sellos de él?

Y ningún ser en el cielo, ni en la Tierra, ni debajo de la tierra, fue capaz de abrir el libro, ni aún de mirar encima de él. Y me afligí porque el libro no podía ser abierto, ni yo era capaz de leer lo que había escrito.

Y uno de los ancianos me dijo: No te aflijas, extiende tu mano y toma el libro, si, precisamente el libro con los siete sellos y ábrelo, pues fue escrito para ti, quien eres a la vez el más bajo de los bajos y el más alto de los altos.

Y extendí mis manos y toqué el libro. Y he aquí que la tapa se levantó y mis manos palparon las páginas doradas y mis ojos contemplaron el misterio de los siete sellos.

Y observé y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono. Y el número era diez mil veces diez mil y miles de miles, diciendo:Toda la gloria y la sabiduría y la fortaleza y el poder siempre y por siempre a El quien revelará los misterios de misterios. Y vi las nubes de luz dorada que giraban extendiéndose como un puente de fuego entre mis manos y las manos de los trece ancianos y los pies del que estaba sentado en el trono, cuyo rostro estaba oculto.

Y quité el primer sello y vi y observé al Angel del Aire. Y de Sus labios fluía el aliento de vida. Y El se inclinó sobre la Tierra y le dió al hombre los vientos de la sabiduría. Y el hombre respiró; y cuando exhaló, el espacio se oscureció y los aromas se volvieron hediondos y fétidos y nubes de maldad aparecieron sobre la Tierra. Y giré mis rostro con vergüenza.

Y quité el segundo sello y vi y observé al Angel del Agua. Y de Sus labios fluía el agua de la vida. Y El se arrodilló sobre la Tierra y le dió al hombre un océano de Amor. Y el hombre entró a las aguas claras y relucientes. Y cuando tocó el agua, las corrientes claras se opacaron y las aguas de cristal se volvieron turbias y con lama. Y los peces agonizaban en la oscuridad inmunda y todas las criaturas murieron de sed. Y giré mi rostro con vergüenza.

Y quité el tercer sello y vi y observé al Angel del Sol y de Sus labios fluía la Luz de la Vida y El se inclinó sobre la Tierra y le dió al hombre el fuego del poder. Y la fortaleza del sol penetró en el corazón del hombre y éste tomó el poder e hizo con él un falso sol y, he aquí, que él esparció los rayos de la destrucción, quemando los bosques, acabando con los valles de verdor, dejando sólo los huesos carbonizados de sus hermanos. Y giré mi rostro con vergüenza.

Y quité el cuarto sello y vi y observé al Angel del Regocijo y de Sus labios fluía la música de la Vida, y El se inclinó sobre la Tierra y le dió al hombre el camino de paz. Y la Paz y el Regocijo, como la música, fluían a través del espíritu del hombre. Pero el hombre oyó unicamente la estridencia de la tristeza y el descontento y levantó su espada y cortó las manos de los pacificadores y la levantó una y otra vez y cortó las cabezas de los cantores. Y giré mi rostro con vergüenza.

Y quité el quinto sello y vi y observé al Angel de la Vida, y de Sus labios fluía la Alianza Santa entre Dios y el hombre y El se inclinó sobre la Tierra y le dió al hombre el don de la creación. Y el hombre creó una segadora de hierro con formas de serpiente y la cosecha que recogió, fue de hambre y muerte. Y giré mi rostro con vergüenza.

Y quité el sexto sello y vi y observé al Angel de la Tierra y de Sus labios fluía el río de la Vida eterna y El se inclinó sobre la Tierra y le dió al hombre el secreto de la eternidad y le dijo al hombre que abriera sus ojos y guardara los misterios del Arbol de la Vida en el Mar Eterno. Pero el hombre levantó su mano y sacó sus propios ojos y dijo que no había eternidad. Y giré mi rostro con vergüenza.

Y quité el séptimo sello y vi y observé al Angel de la Madre Tierra y El me envió con Ella un mensaje de Luz flameante del Padre Celestial. Y este mensaje era para los oidos del hombre que estaba sólo, el que camina entre el cielo y la Tierra. Y en el oido del hombre estaba susurrando el mensaje. Y no oía. Mas yo giré mi rostro con vergüenza.

¡Mirad!, extendí mi mano hacia las alas del Angel y dirigí mi voz al cielo diciendo: Dime el mensaje, para que pueda comer del fruto del Arbol de la Vida que crece en el Mar de la Eternidad. Y el Angel me miró con gran tristeza y hubo silencio en el cielo. Y entonces oí una voz, que era como el sonido de una trompeta, diciendo: oh hombre, ¿quisieras tu mirar la maldad que has hecho, cuando volteaste tu rostro del trono de Dios, cuando no hiciste uso de los dones de los siete ángeles de la Madre Tierra y de los siete ángeles del Padre Celestial?

Y un dolor terrible se apoderó de mi cuando sentí dentro de mi los espíritus de todos aquellos que se habían enceguecido ellos mismos, como para ver unicamente sus propios deseos de la carne. Y vi los siete ángeles que estaban delante de Dios y a ellos les fueron dadas site trompetas. Y otro ángel vino y se colocó ante el altar, portando un incensario dorado y se le había dado bastante incienso, que debería ofrendar con las oraciones de todos los ángeles en el altar dorado que estaba delante del trono. Y el humo del incienso ascendía hasta Dios, lejos de los ángeles. Y el Angel tomó el incensario, lo llenó con el fuego del altar y lo arrojó a la Tierra y hubo voces y truenos y relámpagos y tormentas.

Y los siete ángeles que tenían siete trompetas se prepararon para tocarlas.

El primer ángel tocó y hubo granizo y fuego mezclado con sangre, que fueron arrojados en la Tierra y los bosques verdes y los árboles se quemaron y todo pasto verde se volvió cenizas.

Y el segundo Angel tocó y cuando esto cocurrió una gran montaña ardiendo en fuego estaba prcipitándose en el mar y sangre se levantó desde la tierra como un vapor. (N.E.: de la traducción del Inglés, al transcribirla al Castellano, el editor olvidó incluir al 3er. Angel. Si alguien puede completar este pequeño párrafo, lo puede hacer, enviándolo por correo electrónico).

Y el cuarto Angel tocó y he aquí que hubo un gran terremoto y el sol se volvió negro como un mechón de pelo y la luna se convirtió en sangre.

Y el quinto ángel tocó y las estrellas del cielo cayeron sobre la Tierra, así como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un viento fuerte.

Y el sexto Angel tocó y el cielo se recogió como un papiro que se enrolla y no hubo árbol sobre toda la tierra, ni una flor, ni una brizna de hierba. Y yo estaba de pie sobre la tierra y mis pies se hundieron en el suelo blando y embotado en sangre, extendiéndose tan lejos como mis ojos podían ver. Y sobre toda la Tierra hubo silencio.

Y el séptimo Angel tocó y vi un ser poderoso que descendía del cielo envuelto en una nube y un arco iris estaba sobre Su cabeza y Su rostro era como el sol y sus pies como columnas de fuego. Y tenía en Sus manos un libro abierto y colocó Su pie derecho sobre el mar y Su pie izquierdo sobre la tierra y clamó con gran voz, que era maravilloso oír: oh hombre, ¿desearás tu tener la visión de lo que ha de ocurrir?

Y yo respondí, Tu sabes, oh Unico Santo, que no desearía nada, con tal que estas teribles cosas no ocurrieran. Y El dijo: El hombre ha creado estos poderes de destrucción. El los ha creado con su propia mente. El se ha distanciado de los ángeles del Padre Celestial y de la Madre Tierra y ha moldeado su propia destrucción. Y yo le dije: ¿Entonces no hay esperanza, luminoso Angel?

Y una luz flameante fluyó como un río de Sus manos y respondió: Siempre hay una esperanza, oh tu para quien el cielo y la tierra fueron creados.

Y entonces el ángel que estaba sobre el mar y la tierra levantó Sus manos al cielo y juró por el que vive para siempre, por siempre, Quien creó el cielo y las cosas que están en él y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no será más; pero en los días de la voz del séptimo Angel, cuando El comience a tocar, el misterio de Dios deberá ser revelado a aquellos que hayan comido del Arbol de la Vida, que está por siempre en el Mar eterno.

Y la voz habló de nuevo diciendo: Ve y toma un libro que está abierto en la mano del Angel que está sobre el mar y sobre la tierra.

Y fuí donde el Angel y le dije: Dadme el libro, para que yo pueda comer del Arbol de la Vida que está en lamitad del Mar Eterno. Y el Angel me dió el libro y abrí el libro y leí lo que siempre había sido, lo que era ahora y lo que vendría.

Y vi el holocausto en el que se sumergía la tierra y la gran destrucción que ahogaría a todos los habitantes en océanos de sangre y vi también la eternidad del hombre y el perdón infinito del Todopoderoso.

Las alas de los hombres eran como páginas blancas en el libro, siempre listas para que una nueva canción fuera escrita.

Y levanté mi rostro hacia los siete ángeles de la Madre Tierra, hacia los siete ángeles del Padre Celestial y sentí que mis pies tocaban la fuente sagrada de la Madre Tierra y mis dedos tocaban los pies sagrados del Padre Celestial y escribí un himno de acción de gracias:

Te agradezco Padre Celestial, porque me has colocado en una fuente de arroyos fluidos, en un manantial de vida en una tierra de sequía, irrigando un jardín eterno de prodigios; el Arbol de la Vida, misterio de misterios, que extiende sus ramas infinitamente, pues, el plantío eterno sumerge sus raíces en el arroyo de vida de una fuente eterna. Y Tu, Padre Celestial, proteges sus frutos con los ángeles del Día y de la Noche y con llamas de Luz eterna ardiendo por doquier.

Y la voz habló de nuevo y de nuevo mis ojos se apartaron del Reino de la Luz.

¡Atiende oh hombre!, tu puedes avanzar por el sendero correcto y caminar en la presencia de los ángeles. Tu puedes glorificar a la Madre Tierra en el día y al Padre Celestial en la noche y por tu ser, corre el arroyo de la Ley.

Pero ¿dejarías tu hundirse a tus hermanos en el abismo de sangre, como el destruido por el dolor tiembla y gime bajo las cadenas de piedra?

¿Puedes tu beber del cáliza de Vida Eterna cuando tus hermanos mueren de sed?

Y mi corazón estaba henchido de compasión y miré y he aquí que apareció una gran señal en el cielo. Una mujer vestida de sol, y con la luna bajo sus pies y sobre su cabeza una corona de siete estrellas. Y supe que Ella era la fuente de los arroyos que fluían y la Madre de los bosques.

Y me paré sobre la arena del mar y vi subir del mar una bestia y de sus fosas expulsó aire fétido, repugnante y el mar de donde él se levantó tornó sus aguas limpias en fango. Y su cuerpo estaba cubierto de roca negra y humeante.

Y la mujer vestida como el sol extendió sus manos hacia la bestia y la bestia se arrastró y la abrazó. Y he aquí que su piel de nácar se marchitó con su fétido aliento y su espalda se partió por sus brazos de roca.

Y con lágrimas de sangre ella se sumergió en el charco de fango y de la boca de la bestia salieron ejércitos de hombres blandiendo espadas y peleando el uno con el otro. Y peleaban con una furia terrible y cortaron sus propios miembros viriles y extrajeron sus propios ojos hasta que se sumieron en el abismo de lodo, gritando en agonía y dolor.

Y me acerqué a la orilla del charco y metí mis manos y pude ver el remolino de sangre y los hombres allí atrapados como las moscas en una telaraña y hablé en voz alta diciendo:

Hermanos, dejad vuestras espadas y sujetaos de mi mano. Dejad este desacato y profanación de Ella, quien te ha dado tu nacimiento y de El, que te ha dado tu herencia. Pues tus días de compra y venta se han terminado y se han acabado además los días de persecución y matanza. Pues el que va en cautividad, irá en cautiverio y el que mata con la espada será matado con la espada.

Y los mercaderes del a tierra se lamentarán y llorarán, pues ningún hombre compra su mercadería nunca más. Las mercaderías de oro, de plata, de piedras preciosas, perlas, de lino fino, de púrpura y de seda y de escarlata y de mármol y de bestias y de ovejas, de caballos y carros y de esclavos y espíritus de los hombres, todas estas cosas no pueden ser compradas ni vendidas, pues todo es sepultado en un mar de sangre porque tu le has dado la espalda a tu Padre y a Tu Madre y adoraste la bestia que sólo construye un paraiso de piedra.

Alejad vuestras espadas, hermanos mios y sujetaos de mi mano y entrelacemos nuestros dedos.

Y vi en la distancia una gran ciudad blanca y brillante en el horizonte lejano, de alabastro brillante y hubo voces y truenos y relámpagos y hubo un gran terremoto como na ha habido jamás desde que los hombres existen en la Tierra, así de poderoso y así de grande. Y la gran ciudad estaba dividida en tres partes y las ciudades de las naciones cayeron. Y la gran ciudad vino a la mente de Dios, para darle a ella el cáliz del vino del ardor de su ira. (N.E.: una posible interpretación de esta visión profética sería el ideal de la “Jerusalen celestial” como un campo de consciencia radiante, trocado por una ilusión terrena o como epicentro para justificar el avasallamiento territorial de otras poblaciones. Quizás el gran terremoto podría haber sido la 2a. guerra mundial con sus bombas atómicas, luego de las cuales se cometió el error de dividir en tres a Jerusalén entre judíos, musulmanes y cristianos. Ojalá el ardor de la ira no sea interpretado como el derecho a desatar una oleada de terror en el mundo bajo el pretexto de que el “otro” es el errado y terrorista, así se halla caido en la misma oleada de terror, asusada por el enemigo).

Y el cuarto Angel tocó y he aquí que hubo un gran terremoto y el sol se volvió negro como un mechón de pelo y la luna se convirtió en sangre.

Y el quinto ángel tocó y las estrellas del cielo cayeron sobre la Tierra, así como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un viento fuerte.

Y el sexto Angel tocó y el cielo se recogió como un papiro que se enrolla y no hubo árbol sobre toda la tierra, ni una flor, ni una brizna de hierba. Y yo estaba de pie sobre la tierra y mis pies se hundieron en el suelo blando y embotado en sangre, extendiéndose tan lejos como mis ojos podían ver. Y sobre toda la Tierra hubo silencio.

Y el séptimo Angel tocó y vi un ser poderoso que descendía del cielo envuelto en una nube y un arco iris estaba sobre Su cabeza y Su rostro era como el sol y sus pies como columnas de fuego. Y tenía en Sus manos un libro abierto y colocó Su pie derecho sobre el mar y Su pie izquierdo sobre la tierra y clamó con gran voz, que era maravilloso oír: oh hombre, ¿desearás tu tener la visión de lo que ha de ocurrir?

Y yo respondí, Tu sabes, oh Unico Santo, que no desearía nada, con tal que estas teribles cosas no ocurrieran. Y El dijo: El hombre ha creado estos poderes de destrucción. El los ha creado con su propia mente. El se ha distanciado de los ángeles del Padre Celestial y de la Madre Tierra y ha moldeado su propia destrucción. Y yo le dije: ¿Entonces no hay esperanza, luminoso Angel?

Y una luz flameante fluyó como un río de Sus manos y respondió: Siempre hay una esperanza, oh tu para quien el cielo y la tierra fueron creados.

Y entonces el ángel que estaba sobre el mar y la tierra levantó Sus manos al cielo y juró por el que vive para siempre, por siempre, Quien creó el cielo y las cosas que están en él y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no será más; pero en los días de la voz del séptimo Angel, cuando El comience a tocar, el misterio de Dios deberá ser revelado a aquellos que hayan comido del Arbol de la Vida, que está por siempre en el Mar eterno.

Y la voz habló de nuevo diciendo: Ve y toma un libro que está abierto en la mano del Angel que está sobre el mar y sobre la tierra.

Y fuí donde el Angel y le dije: Dadme el libro, para que yo pueda comer del Arbol de la Vida que está en lamitad del Mar Eterno. Y el Angel me dió el libro y abrí el libro y leí lo que siempre había sido, lo que era ahora y lo que vendría.

Y vi el holocausto en el que se sumergía la tierra y la gran destrucción que ahogaría a todos los habitantes en océanos de sangre y vi también la eternidad del hombre y el perdón infinito del Todopoderoso.

Las alas de los hombres eran como páginas blancas en el libro, siempre listas para que una nueva canción fuera escrita.

Y levanté mi rostro hacia los siete ángeles de la Madre Tierra, hacia los siete ángeles del Padre Celestial y sentí que mis pies tocaban la fuente sagrada de la Madre Tierra y mis dedos tocaban los pies sagrados del Padre Celestial y escribí un himno de acción de gracias:

Te agradezco Padre Celestial, porque me has colocado en una fuente de arroyos fluidos, en un manantial de vida en una tierra de sequía, irrigando un jardín eterno de prodigios; el Arbol de la Vida, misterio de misterios, que extiende sus ramas infinitamente, pues, el plantío eterno sumerge sus raíces en el arroyo de vida de una fuente eterna. Y Tu, Padre Celestial, proteges sus frutos con los ángeles del Día y de la Noche y con llamas de Luz eterna ardiendo por doquier.

Y la voz habló de nuevo y de nuevo mis ojos se apartaron del Reino de la Luz.

¡Atiende oh hombre!, tu puedes avanzar por el sendero correcto y caminar en la presencia de los ángeles. Tu puedes glorificar a la Madre Tierra en el día y al Padre Celestial en la noche y por tu ser, corre el arroyo de la Ley.

Pero ¿dejarías tu hundirse a tus hermanos en el abismo de sangre, como el destruido por el dolor tiembla y gime bajo las cadenas de piedra?

¿Puedes tu beber del cáliza de Vida Eterna cuando tus hermanos mueren de sed?

Y mi corazón estaba henchido de compasión y miré y he aquí que apareció una gran señal en el cielo. Una mujer vestida de sol, y con la luna bajo sus pies y sobre su cabeza una corona de siete estrellas. Y supe que Ella era la fuente de los arroyos que fluían y la Madre de los bosques.

Y me paré sobre la arena del mar y vi subir del mar una bestia y de sus fosas expulsó aire fétido, repugnante y el mar de donde él se levantó tornó sus aguas limpias en fango. Y su cuerpo estaba cubierto de roca negra y humeante.

Y la mujer vestida como el sol extendió sus manos hacia la bestia y la bestia se arrastró y la abrazó. Y he aquí que su piel de nácar se marchitó con su fétido aliento y su espalda se partió por sus brazos de roca.

Y con lágrimas de sangre ella se sumergió en el charco de fango y de la boca de la bestia salieron ejércitos de hombres blandiendo espadas y peleando el uno con el otro. Y peleaban con una furia terrible y cortaron sus propios miembros viriles y extrajeron sus propios ojos hasta que se sumieron en el abismo de lodo, gritando en agonía y dolor.

Y me acerqué a la orilla del charco y metí mis manos y pude ver el remolino de sangre y los hombres allí atrapados como las moscas en una telaraña y hablé en voz alta diciendo:

Hermanos, dejad vuestras espadas y sujetaos de mi mano. Dejad este desacato y profanación de Ella, quien te ha dado tu nacimiento y de El, que te ha dado tu herencia. Pues tus días de compra y venta se han terminado y se han acabado además los días de persecución y matanza. Pues el que va en cautividad, irá en cautiverio y el que mata con la espada será matado con la espada.

Y los mercaderes del a tierra se lamentarán y llorarán, pues ningún hombre compra su mercadería nunca más. Las mercaderías de oro, de plata, de piedras preciosas, perlas, de lino fino, de púrpura y de seda y de escarlata y de mármol y de bestias y de ovejas, de caballos y carros y de esclavos y espíritus de los hombres, todas estas cosas no pueden ser compradas ni vendidas, pues todo es sepultado en un mar de sangre porque tu le has dado la espalda a tu Padre y a Tu Madre y adoraste la bestia que sólo construye un paraiso de piedra.

Alejad vuestras espadas, hermanos mios y sujetaos de mi mano y entrelacemos nuestros dedos.

Y vi en la distancia una gran ciudad blanca y brillante en el horizonte lejano, de alabastro brillante y hubo voces y truenos y relámpagos y hubo un gran terremoto como na ha habido jamás desde que los hombres existen en la Tierra, así de poderoso y así de grande. Y la gran ciudad estaba dividida en tres partes y las ciudades de las naciones cayeron. Y la gran ciudad vino a la mente de Dios, para darle a ella el cáliz del vino del ardor de su ira. (N.E.: una posible interpretación de esta visión profética sería el ideal de la “Jerusalen celestial” como un campo de consciencia radiante, trocado por una ilusión terrena o como epicentro para justificar el avasallamiento territorial de otras poblaciones. Quizás el gran terremoto podría haber sido la 2a. guerra mundial con sus bombas atómicas, luego de las cuales se cometió el error de dividir en tres a Jerusalén entre judíos, musulmanes y cristianos. Ojalá el ardor de la ira no sea interpretado como el derecho a desatar una oleada de terror en el mundo bajo el pretexto de que el “otro” es el errado y terrorista, así se halla caido en la misma oleada de terror, asusada por el enemigo).

Y el cuarto Angel tocó y he aquí que hubo un gran terremoto y el sol se volvió negro como un mechón de pelo y la luna se convirtió en sangre.

Y el quinto ángel tocó y las estrellas del cielo cayeron sobre la Tierra, así como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un viento fuerte.

Y el sexto Angel tocó y el cielo se recogió como un papiro que se enrolla y no hubo árbol sobre toda la tierra, ni una flor, ni una brizna de hierba. Y yo estaba de pie sobre la tierra y mis pies se hundieron en el suelo blando y embotado en sangre, extendiéndose tan lejos como mis ojos podían ver. Y sobre toda la Tierra hubo silencio.

Y el séptimo Angel tocó y vi un ser poderoso que descendía del cielo envuelto en una nube y un arco iris estaba sobre Su cabeza y Su rostro era como el sol y sus pies como columnas de fuego. Y tenía en Sus manos un libro abierto y colocó Su pie derecho sobre el mar y Su pie izquierdo sobre la tierra y clamó con gran voz, que era maravilloso oír: oh hombre, ¿desearás tu tener la visión de lo que ha de ocurrir?

Y yo respondí, Tu sabes, oh Unico Santo, que no desearía nada, con tal que estas teribles cosas no ocurrieran. Y El dijo: El hombre ha creado estos poderes de destrucción. El los ha creado con su propia mente. El se ha distanciado de los ángeles del Padre Celestial y de la Madre Tierra y ha moldeado su propia destrucción. Y yo le dije: ¿Entonces no hay esperanza, luminoso Angel?

Y una luz flameante fluyó como un río de Sus manos y respondió: Siempre hay una esperanza, oh tu para quien el cielo y la tierra fueron creados.

Y entonces el ángel que estaba sobre el mar y la tierra levantó Sus manos al cielo y juró por el que vive para siempre, por siempre, Quien creó el cielo y las cosas que están en él y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no será más; pero en los días de la voz del séptimo Angel, cuando El comience a tocar, el misterio de Dios deberá ser revelado a aquellos que hayan comido del Arbol de la Vida, que está por siempre en el Mar eterno.

Y la voz habló de nuevo diciendo: Ve y toma un libro que está abierto en la mano del Angel que está sobre el mar y sobre la tierra.

Y fuí donde el Angel y le dije: Dadme el libro, para que yo pueda comer del Arbol de la Vida que está en lamitad del Mar Eterno. Y el Angel me dió el libro y abrí el libro y leí lo que siempre había sido, lo que era ahora y lo que vendría.

Y vi el holocausto en el que se sumergía la tierra y la gran destrucción que ahogaría a todos los habitantes en océanos de sangre y vi también la eternidad del hombre y el perdón infinito del Todopoderoso.

Las alas de los hombres eran como páginas blancas en el libro, siempre listas para que una nueva canción fuera escrita.

Y levanté mi rostro hacia los siete ángeles de la Madre Tierra, hacia los siete ángeles del Padre Celestial y sentí que mis pies tocaban la fuente sagrada de la Madre Tierra y mis dedos tocaban los pies sagrados del Padre Celestial y escribí un himno de acción de gracias:

Te agradezco Padre Celestial, porque me has colocado en una fuente de arroyos fluidos, en un manantial de vida en una tierra de sequía, irrigando un jardín eterno de prodigios; el Arbol de la Vida, misterio de misterios, que extiende sus ramas infinitamente, pues, el plantío eterno sumerge sus raíces en el arroyo de vida de una fuente eterna. Y Tu, Padre Celestial, proteges sus frutos con los ángeles del Día y de la Noche y con llamas de Luz eterna ardiendo por doquier.

Y la voz habló de nuevo y de nuevo mis ojos se apartaron del Reino de la Luz.

¡Atiende oh hombre!, tu puedes avanzar por el sendero correcto y caminar en la presencia de los ángeles. Tu puedes glorificar a la Madre Tierra en el día y al Padre Celestial en la noche y por tu ser, corre el arroyo de la Ley.

Pero ¿dejarías tu hundirse a tus hermanos en el abismo de sangre, como el destruido por el dolor tiembla y gime bajo las cadenas de piedra?

¿Puedes tu beber del cáliza de Vida Eterna cuando tus hermanos mueren de sed?

Y mi corazón estaba henchido de compasión y miré y he aquí que apareció una gran señal en el cielo. Una mujer vestida de sol, y con la luna bajo sus pies y sobre su cabeza una corona de siete estrellas. Y supe que Ella era la fuente de los arroyos que fluían y la Madre de los bosques.

Y me paré sobre la arena del mar y vi subir del mar una bestia y de sus fosas expulsó aire fétido, repugnante y el mar de donde él se levantó tornó sus aguas limpias en fango. Y su cuerpo estaba cubierto de roca negra y humeante.

Y la mujer vestida como el sol extendió sus manos hacia la bestia y la bestia se arrastró y la abrazó. Y he aquí que su piel de nácar se marchitó con su fétido aliento y su espalda se partió por sus brazos de roca.

Y con lágrimas de sangre ella se sumergió en el charco de fango y de la boca de la bestia salieron ejércitos de hombres blandiendo espadas y peleando el uno con el otro. Y peleaban con una furia terrible y cortaron sus propios miembros viriles y extrajeron sus propios ojos hasta que se sumieron en el abismo de lodo, gritando en agonía y dolor.

Y me acerqué a la orilla del charco y metí mis manos y pude ver el remolino de sangre y los hombres allí atrapados como las moscas en una telaraña y hablé en voz alta diciendo:

Hermanos, dejad vuestras espadas y sujetaos de mi mano. Dejad este desacato y profanación de Ella, quien te ha dado tu nacimiento y de El, que te ha dado tu herencia. Pues tus días de compra y venta se han terminado y se han acabado además los días de persecución y matanza. Pues el que va en cautividad, irá en cautiverio y el que mata con la espada será matado con la espada.

Y los mercaderes del a tierra se lamentarán y llorarán, pues ningún hombre compra su mercadería nunca más. Las mercaderías de oro, de plata, de piedras preciosas, perlas, de lino fino, de púrpura y de seda y de escarlata y de mármol y de bestias y de ovejas, de caballos y carros y de esclavos y espíritus de los hombres, todas estas cosas no pueden ser compradas ni vendidas, pues todo es sepultado en un mar de sangre porque tu le has dado la espalda a tu Padre y a Tu Madre y adoraste la bestia que sólo construye un paraiso de piedra.

Alejad vuestras espadas, hermanos mios y sujetaos de mi mano y entrelacemos nuestros dedos.

Y vi en la distancia una gran ciudad blanca y brillante en el horizonte lejano, de alabastro brillante y hubo voces y truenos y relámpagos y hubo un gran terremoto como na ha habido jamás desde que los hombres existen en la Tierra, así de poderoso y así de grande. Y la gran ciudad estaba dividida en tres partes y las ciudades de las naciones cayeron. Y la gran ciudad vino a la mente de Dios, para darle a ella el cáliz del vino del ardor de su ira. (N.E.: una posible interpretación de esta visión profética sería el ideal de la “Jerusalen celestial” como un campo de consciencia radiante, trocado por una ilusión terrena o como epicentro para justificar el avasallamiento territorial de otras poblaciones. Quizás el gran terremoto podría haber sido la 2a. guerra mundial con sus bombas atómicas, luego de las cuales se cometió el error de dividir en tres a Jerusalén entre judíos, musulmanes y cristianos. Ojalá el ardor de la ira no sea interpretado como el derecho a desatar una oleada de terror en el mundo bajo el pretexto de que el “otro” es el errado y terrorista, así se halla caido en la misma oleada de terror, asusada por el enemigo).

Todas las islas huyeron y las montañas desaparecieron y cayó del cielo sobre los hombres una enorme granizada, todos los granizos del peso de un talento.

Y un ángel poderoso cogió una piedra como una gran piedra de molino y la arrojó al mar diciendo: Así con violencia, la gran ciudad será derribada y nunca más será hallada.

Y la voz de los arpistas, músicos y flautistas y de cantantes y trompetistas, no se oirán nunca más en ti y ningún artista, sea cual sea su arte, se hallará nunca más en ti, ni el ruido de una piedra de molino se oirá nunca más en ti, la luz de una lámpara no brillará más en ti, ni la voz del esposo y de la esposa serán más oidas en ti; pues tus mercaderes fueron los grandes hombres de la tierra, pues por tus brujerías todas las naciones fueron engañadas y en ella se halló la sangre de los profetas y de los santos y de todos los que han sido muertos en la tierra. Y mis hermanos se asieron de mi mano y salieron del agua de fango y estuvieron entrando en el mar de arena y los cielos se abrieron y bañaron sus cuerpos desnudos con la lluvia.

Y oi una voz del cielo, como el estruendo de muchas aguas y como la voz de un gran trueno. Y oi la voz de los arpistas tocando sus arpas y cantaron como si fuera un nuevo canto delante del trono.

Y vi a otro ángel volar por la mitad del cielo, portando los cánticos del día y de la noche y vi pronunciar a todos los que moran en la tierra el Evangelio perfecto, a ellos que han ascendido del abismo del fango y permanecen desnudos y bañados por la lluvia delante del trono.

Y el ángel clamó: Temed a Dios y dadle gloria a El, pues la hora del juicio ha llegado; y adoradle que El ha hecho el cielo y la tierra y el mar y las fuentes de aguas.

Y vi abrirse los cielos y observé un caballo blanco y el que lo montaba era llamado Fiel y Verdadero y con justicia El juzgaba. Sus ojos eran como una llama de fuego y sobre Su cabeza había muchas coronas y estaba envuelto en una luz resplandeciente y Sus pies estaban desnudos. Y Su nombre era la Palabra de Dios. Y la Hermandad Santa Le siguió en caballos blancos, vestidos en lino fino, blanco y puro y ellos entraban al Edén infinito, en cuya mitad está el Arbol de la Vida.

Y la multitud desnuda, bañada por la lluvia, cruzó al frente de ellos, temblando, para recibir su juicio.

Pues sus errores eran muchos y habían deshonrado a la Tierra. Pues habían destruido las criaturas del mar y de la tierra, envenenado el campo, contaminado el aire y quemado viva la Madre que les dió a luz.

Pero no vi que pasó con ellos, pues mi visión cambió y vi un cielo nuevo y una tierra nueva, ya que el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido (N.E.: paso al 2o. sistema solar de correctas relaciones, relevando al primero de la “Madre Materia” –según la terminología del Tibetano D.K., emergiendo el reino del alma dentro del reino humano, la nueva consolidación entre cielo y tierra). Y no hubo más mar (N.E.: según D.K., fin del emocionalismo atlante o del “espejismo” que sumergió en el agua a ese continente y raza).

Y vi la ciudad santa de la Hermandad bajando del cielo, desde Dios, preparada como una novia adornada para su esposo y oi una voz fuerte del cielo que decía: Ved la montaña de la casa del Señor, está en la cumbre de la montaña y es exhaltada sobre las colinas y toda la gente irá a ella. Venid y vamos a la montaña del Señor, la casa de Dios y El nos enseñará Sus caminos y caminaremos por Sus senderos en compañía de la Hermandad Santa y en observancia de la Ley.

He aquí, el tabernáculo de Dios está con los hombres y El vivirá en ellos y ellos serán Su pueblo y Dios estará con ellos, El será Su Dios. Y Dios enjugará toda lágrima de sus ojos y no habrá más muerte ni congoja, ni llanto, ni habrá ningún dolor, porque las primeras cosas pasarán.

Aquellos que provocaron la guerra, convertirán sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en podadoras. Las naciones no levantarán su espada contra otras naciones, ni harán la guerra nunca más, porque las primeras cosas pasarán.

Y El habló otra vez: He aquí, Yo creo todas las cosas nuevas. Yo soy el alfa y la omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, Yo le daré de la fuente del agua de la vida. El que venciere heredará todas las cosas y Yo seré su Dios y él será mi Hijo.

Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas y todos los farsantes, cavarán su propia tumba que arde con fuego y azufre.

Y de nuevo mi visión cambió y oí las voces de la Hermandad Santa entonando cánticos y diciendo: Venid vosotros y caminemos al amparo de la Ley. Y vi la ciudad santa. Y los Hermanos desfilafan por ella.

La ciudad no tenía necesidad del sol ni de la luna para que la iluminara, pues la gloria de Dios le daba Luz. Y vi el río puro del Agua de Vida, claro como el cristal, proveniente del trono de Dios y en medio del río, plantado el Arbol de la Vida, que daba catorce clases de frutos y daba sus fruto a aquellos que deberían comer de él. Y las hojas del Arbol (N.E.: ¿”el olivo simbólico”? Recordar el candelero de 7 llamas, sus “tubos” o “nadis” que conectan con los “dos Testigos” de donde habrá de partir el “Hilo de la Creatividad” que habrá de ascender) eran para la salvación de las naciones.

Y no habrá allí más noche y no tendrán necesidad de luz de lámpara, ni de luz de sol, porque Dios el Señor los iluminará y reunirá por los siglos de los siglos.

He alcanzado la visión interna y a través de Tu

espíritu en mi he oido Tu secreto maravilloso.

A través de Tu mística mirada has hecho que una

Fuente de conocimiento more dentro de mi, una

fuente de poder, fluyendo aguas de vida.

Una abundancia de amor y de sabiduría abrazadora

como el esplendor de la Luz Eterna.

Anexo complementario:

E. EL PODER DEL PENSAMIENTO (El Puente del “Arco Iris”).

Del Libro IV que hemos trascrito, destacamos ahora el título “LA SEPTUPLE PAZ”. Queremos presentar inquietudes para los de mente y corazón abierto, dispuestos a ampliar su conciencia. Para ello, presentamos la ampliación de la revelación de la que el Cristo dejó la semilla profética, brindada con simplicidad, debido a las circunstancias evolutivas de la humanidad de hace unos dos mil años.

En la página 521 deLos Rayos y las Iniciaciones”, el pensador Tibetano Djwal-Khul (conjuntamente con Alice A. Bailey) dice:

El judío ha sido siempre (sería útil que lo recordara) el símbolo de la humanidad evolucionante, buscador, inquieto,materialista, separatista y codicioso. Es el símbolo de la conciencia masiva que presenta esta conciencia en forma exagerada; busca siempre un hogar, y es el verdadero Hijo Pródigo del Nuevo Testamento.

Curiosamente, los judíos nunca fueron una raza guerrera, desde el tiempo de la triste historia de la conquista de las primitivas tribus de Palestina; han sido perseguidos y repudiados a través de los siglos, y en represalia han seguido simplemente adelante –el judío errante buscando un hogar y la humanidad errante, diciendo siempre, “debo ir a mi Padre”. El móvil del Hijo Pródigo en la historia del Evangelio, es estrictamente materialista, y tenemos aquí un ejemplo sobresaliente del conocimiento profético de Cristo.

El judío no solamente ha repudiado al Mesías (que su raza produjo), sino que ha olvidado su excepcional relación con la humanidad …”

Recordemos brevemente del Libro III el título “Profecías”, más o menos hacia la mitad de su contenido donde se lee: “Y sobre cada montaña y cada colina habrá ríos y corrientes de agua en el día de la gran catástrofe, cuando caigan las torres.

En ese día la luz de la luna será como la luz del sol y la luz del sol será siete veces mayor.” (Ya se habían hecho comentarios con invitamos a releer).

También, al final de los Fragmentos del Libro de las Revelaciones de los Esenios, apreciamos una profecía interpretada como la división en tres de Jerusalén.

Pero ante todo, debemos recordar que cuando apareció enla visión el Séptimo Angel, el vidente le dijo: ¿Entonces no hay esperanza, luminoso Angel?. Y una Luz flameante fluyó como un río de Sus manos y respondió: Siempre hay una esperanza, oh tu para quien el cielo y la tierra fueron hechos.

Recordemos también que “en todo lo que sea verde y con vida, tiene al Angel del Sol” y que “sobre el trono estaba Uno cuyo rostro estaba oculto y había un arco iris rodeando al trono, parecía como una esmeralda”. También recordemos que el Séptimo Angel es un poderoso ser que descendía del cielo (en la visión profética) envuelto en una nube y un arco iris estaba sobre Su cabeza. Este Angel estaba sobre el mar (símbolo del Cristo resurrecto que resucitó y emergió de entre las aguas emocionales de la humanidad a quien trata de redimir y salvar de sus espejismos) y también colocaba Su pie derecho sobre el mar y Su pie izquierdo sobre la tierra (asemejado a la imágen simbólica 14 de las 22 del Tarot).

Ahora nos referimos a “LA SEPTUPLE PAZ”, desde su párrafo 15 y siguientes. De ellos recordamos algunos apartes:

“Entonces el Hijo del Hombre buscará paz con sus propios pensamientos, para que el Angel de la Sabiduría pueda guiarlo; porque les digo en verdad, no hay poder más grande en el cielo y en la tierra que los pensamientos del Hijo del Hombre; aunque inadvertido para los ojos del cuerpo, sinembargo cada pensamiento tiene fuerza poderosa tal, que incluso puede estremecer los cielos.

… Verdaderamente cada pensamiento oscuro, sea éste de malicia, furia o venganza, descarga destrucción como aquel fuego arrollador a través de la leña menuda seca bajo un cileo calmado. ¡Pero el Hijo del Hombre no ve la matanza, ni escucha el lastimoso llanto de sus víctimas porque está cegado al mundo del espíritu! …

Curiosamente, los judíos nunca fueron una raza guerrera, desde el tiempo de la triste historia de la conquista de las primitivas tribus de Palestina; han sido perseguidos y repudiados a través de los siglos, y en represalia han seguido simplemente adelante –el judío errante buscando un hogar y la humanidad errante, diciendo siempre, “debo ir a mi Padre”. El móvil del Hijo Pródigo en la historia del Evangelio, es estrictamente materialista, y tenemos aquí un ejemplo sobresaliente del conocimiento profético de Cristo.

El judío no solamente ha repudiado al Mesías (que su raza produjo), sino que ha olvidado su excepcional relación con la humanidad …”

Recordemos brevemente del Libro III el título “Profecías”, más o menos hacia la mitad de su contenido donde se lee: “Y sobre cada montaña y cada colina habrá ríos y corrientes de agua en el día de la gran catástrofe, cuando caigan las torres.

En ese día la luz de la luna será como la luz del sol y la luz del sol será siete veces mayor.” (Ya se habían hecho comentarios con invitamos a releer).

También, al final de los Fragmentos del Libro de las Revelaciones de los Esenios, apreciamos una profecía interpretada como la división en tres de Jerusalén.

Pero ante todo, debemos recordar que cuando apareció enla visión el Séptimo Angel, el vidente le dijo: ¿Entonces no hay esperanza, luminoso Angel?. Y una Luz flameante fluyó como un río de Sus manos y respondió: Siempre hay una esperanza, oh tu para quien el cielo y la tierra fueron hechos.

Recordemos también que “en todo lo que sea verde y con vida, tiene al Angel del Sol” y que “sobre el trono estaba Uno cuyo rostro estaba oculto y había un arco iris rodeando al trono, parecía como una esmeralda”. También recordemos que el Séptimo Angel es un poderoso ser que descendía del cielo (en la visión profética) envuelto en una nube y un arco iris estaba sobre Su cabeza. Este Angel estaba sobre el mar (símbolo del Cristo resurrecto que resucitó y emergió de entre las aguas emocionales de la humanidad a quien trata de redimir y salvar de sus espejismos) y también colocaba Su pie derecho sobre el mar y Su pie izquierdo sobre la tierra (asemejado a la imágen simbólica 14 de las 22 del Tarot).

Ahora nos referimos a “LA SEPTUPLE PAZ”, desde su párrafo 15 y siguientes. De ellos recordamos algunos apartes:

“Entonces el Hijo del Hombre buscará paz con sus propios pensamientos, para que el Angel de la Sabiduría pueda guiarlo; porque les digo en verdad, no hay poder más grande en el cielo y en la tierra que los pensamientos del Hijo del Hombre; aunque inadvertido para los ojos del cuerpo, sinembargo cada pensamiento tiene fuerza poderosa tal, que incluso puede estremecer los cielos.

… Verdaderamente cada pensamiento oscuro, sea éste de malicia, furia o venganza, descarga destrucción como aquel fuego arrollador a través de la leña menuda seca bajo un cileo calmado. ¡Pero el Hijo del Hombre no ve la matanza, ni escucha el lastimoso llanto de sus víctimas porque está cegado al mundo del espíritu! …

Pero cuando este poder es guiado por la Sabiduría Sagrada, entonces los pensamientos del Hijo del Hombre lo guían a los Reinos Celestiales y así el paraiso es construido sobre la Tierra; es por ésto que vuestros pensamientos elevan las almas de los hombres, como las aguas frías de un torrente acelerado reaniman el cuerpo en el caluroso verano. …”

A continuación transcribimos una ampliación de la simiente profética del Cristo, realizada a través de Su Mente y Corazón (”las cosas más grandes” que El Mismo profetizó) mediante Sus Discípulos, los Maestros de Amor y Sabiduría, tales como nuestro instructor oriental Tibetano, aliado en misión con los Maestros Morya, Kut Humí y el mismo Jesucristo.

LA NATURALEZA DEL PUENTE DEL SIMBOLICO “ARCO IRIS”:

EL ANTAKARANA.

La construcción del “Puente del Arco Iris” o Antakarana:

“La concepción de este trabajo creador y la construcción del puente al principio, tiene poca respuesta en la naturaleza mental.

… (Dice el Tibetano D.K. que su propósito es advertir …) a quienes estudian estos tópicos, que con el tiempo llegarán a comprenderlos, pero en la actualidad todo lo que pueden hacer es depender de la invariable tendencia del subconciente a penetrar en la superficie de la conciencia, en forma de actividad refleja, para establecer continuidad de conciencia. Esta actividad refleja de la naturaleza inferior, coresponde al desarrollo de la continuidad entre la superconciencia y la conciencia que se desarrolla en el sendero del discipulado. Todo ello forma parte del proceso de integración, en tres etapas, probándole al discípulo que toda vida, en términos de conciencia, es REVELACION. Reflexionen sobre ésto”. (”Los Rayos y las Iniciaciones” de Alice A. Bailey y D.K., Ed. Kier, página 373).

Otra dificultad es el de la falta del lenguaje apropiado. Las mismas ciencias modernas debieron elaborar su propia terminología. Otra de las dificultades del estudio de las ciencias esotéricas, respecto a lo que se denomina “desarrollo consciente de los reconocimientos divinos” (o verdadera percepción), es el antiguo hábito de la humanidad de materializar cualquier conocimiento (N.E.: cosa incrementada por el afán del lucro, dentro de la “dictadura del comercio”, dentro del traslado del sistema de ventas a la “nueva era” cosmética). Todo cuanto ha aprendido el hombre en el transcurso de los siglos ha sido aplicado al mundo de los fenómenos y procesos naturales y no al reconocimiento del Yo, del Conocedor, del Testigo, del Observador. Pero cuando el hombre entra en el sendero debe autoeducarse en el proceso de utilizar el conocimiento respecto a la Identidad conciente y autoconciente, o al Individuo autocontenido y autoiniciado. Cuando llegue a realizarlo, transmuta el conocimiento en sabiduría.

Anteriormente hablé de “conocimiento-sabiduría”, término sinónimo de “fuerza-energía”. El CONOCIMIENTO APLICADO ES FUERZA QUE SE EXPRESA A SI MISMA; LA SABIDURIA APLICADA ES ENERGIA EN ACCION. Estas palabras expresan una gran ley espiritual que harían bien en considerar cuidadosamente. La fuerza-conocimiento concierne a la personalidad y al mundo de los valores materiales; la energía-sabiduría se expresa por medio del hilo de la consciencia y del hilo creador, pues constituyen dos hilos trenzados en un solo cordón. En el discípulo representan la fusión del pasado (el hilo de la conciencia) y del presente (el hilo creador), constituyendo en conjunto aquello que en el sendero de retorno se denomina generalmente antakarana, lo cual es totalmente exacto. El hilo de energía-sabiduría es el hilo de la vida o SUTRATMA, pues éste (cuando se ha fusionado con el hilo de la conciencia) se lo denomina también antakarana … Existe el hilo de la vida o sutratma, y el hilo de la conciencia; el primero está anclado en el corazón y el segundo en la cabeza. El hilo creador, en uno de sus tres aspectos, en pasados siglos, ha sido lentamente tejido por el hombre. Este hecho lo comprueba la actividad creadora del hombre, durante los dos últimos siglos, de manera que el hilo creador es, en términos generales, una unidad en lo que respecta al conjunto humano y especialmente al discípulo individual, formando un fuerte hilo compactamente urdido en el plano mental.

Estos tres hilos principales … forman el antakarana. Incorporan la experiencia del pasado y del presente, y el aspirante así lo reconoce. Unicamente en el sendero, la frase “la cosntrucción del antakarana” es exacta y apropiada. …

Definiremos al ANTAKARANA como la extensión del triple hilo (inconcientemente tejido hasta ahora a través de la experiencia de la vida y de la respuesta al medio ambiente) mediante el proceso de proyectar conscientemente las triples energías fusionadas de la personalidad, cuando son impulsadas por el alma, para eliminar la brecha que ha existido hasta ahora en la conciencia. …

El antakarana es el resultado del esfuerzo conjunto del alma y de la personalidad, trabajando conscientemente al unísono para crear dicho puente. Una vez construido se establece una perfecta relación entre la mónada y su expresión en el plano físico, el iniciado en el mundo externo. La tercera iniciación marca la consumación de este proceso, y existe entonces una línea directa de realción entre la mónada y el yo personal inferior. La cuarta iniciación indica que el iniciado comprende totalmente esta relación, permitiéndosele decir: “Yo y mi Padre somos Uno”. Por esta razón tiene lugar la Crucifixión o la Gran Renunciación. Sin embargo, recuerden que el alma es la crucificada, Cristo es el que “muere”. No es el hombre; no es Jesús. El cuerpo causal desaparece y el hombre es monádicamente consciente. El cuerpo-alma ya no sirve a ningún propósito útil, pues no es necesario. Nada queda, excepto el sutratma cualificado por la conciencia –una conciencia que mantiene su identidad, aunque esté fusionada en el todo. Otra cualidad es la creatividad; de este modo la conciencia puede ser enfocada a voluntad en el plano físico, en un cuerpo externo o forma. Este cuerpo es creado por la voluntad del Maestro.

El Puente entre los Tres Aspectos de la Mente: … Será evidente que cuando la personalidad se magteniza adecuadamente desde el ángulo espiritual, su nota o sonido surgirá y evocará respuesta dese el alma en su propio plano. Más adelante, las notas de la personalidad y el alma, al unísono, producirán un efecto definidamente atractivo sobre la Tríada espiritual, la cual, a su vez, ha estado ejerciendo un creciente efecto magnético sobrela personalidad. Eso empieza en el momento en que se establece el primer contacto consciente con el alma. La respuesta de la Tríada es necesariamente transmitida en esta etapa inicial por intermedio del sutratma, produciendo inevitablemente el despertar del centro coronario; he aquí por qué la doctrina del corazón empieza a reemplazar la doctrina del ojo. La doctrina del corazón rige el desarrollo esotérico; la dotrina del ojo –de la visión, rige la experiencia mística. La doctrina del corazón está basada sobre la naturaleza universal del alma, condicionada por la Mónada, el UNO, e implica realidad. La doctrina del ojo se basa en la relación dual entre el alma y la personalidad. Involucra las relaciones espirituales, pero también se halla implícita la actitud del dualismo o el reconocimiento de los polos opuestos. Estos son importantes puntos que deben ser recordados a medida que esta nueva ciencia sea conocida más ampliamente.

El aspirante llega finalmente al punto donde el hilo de la vida, el hilo de la conciencia y el hilo creador, son centralizados, reconocidos como corriente de energía y utilizados deliberadamente, por el discípulo aspirante, en el plano mental inferior. Allí –hablando esotéricamente, “permanece, y mirando hacia arriba ve la tierra prometida, de amor, belleza y visión futura”.

Inicialmente el alma fue más activa para la fusión con la personalidad. “Ahora, en la actual etapa, la personalidad integrada y en proceso de rápido desarrollo, llega a ser conscientemente activa y –al unísono con el alma, emprende la construcción del antakarana –la fusión de los tres hilos y su proyección dentro de “las más vastas y elevadas regiones” del plano mental, hasta que la mente abstracta y la mente concreta inferior se relacionen mediante el triple hilo”.

En el pasado, el discípulo buscaba hacer contacto con el alma… ahora la meta de esos discípulos avanzados, no sólo involucra el contacto con el alma, como primordial objetivo (pues ya fue logrado en cierta medida), sino la construcción del puente desde la personalidad hasta la Tríada espiritual (N.E.: Manas, Budi y Atman, cualidades emanadas de la Mónada espiritual, simbolizada por la “Joya” en el encubridor capullo central de la Flor del Loto), con la consiguiente comprensión monádica y la apertura, para el iniciado, del Camino hacia la evolución superior …

Los tres aspectos de la mente son: La mente concreta inferior; el Hijo de la Mente (el alma misma, reflejo del principio búdico) y la Mente Abstracta (refleja al principio Atmico). …Este “radiante puente o arco iris” une la personalidad iluminada, enfocada en el cuerpo mental, motivada por el Amor del alma, con la Mónada o la Vida Una, lo cual permite al Hijo de Dios, en manifestación, expresar el significado de las palabras: Dios es Amor y Dios es Fuego consumidor. … Esto es sólo el empleo de palabras simbólicas y pictóricas, a fin de expresar la meta unificadora de la evolución material y espiritual, tal como se lleva a cabo hasta su terminación –para este ciclo mundial, mediante el desarrollo de los tres aspectos de la mente en el plano mental….

Para la construcción del antakarana sería inteligente –como paso preliminar, considerar la naturaleza de la sustancia con la cual el aspirante consciente debe construir el “puente en materia mental luminosa”. El término oriental que define esta “materia mental” es “chitta”. …

El plano mental es similar a una gran corriente de conciencia o sustancia consciente, y debe ser construido el antakarana para poder cruzarla. Este es el concepto que subyace detrás de esta enseñanza y del simbolismo del sendero. Antes de que un hombre pueda hollar el sendero debe convertirse en el Sendero mismo. Con la sustancia de su propia vida debe construir este “arco iris” o Camino Iluminado. Lo teje y ancla, así como la araña teje el hilo por el cual se desplaza (N.E.: reflexionar sobre el simbolismo del “hilo de Aria-dna” para que Teseo pueda salir del laberinto mental, donde la personalidad limita al alma). …

Uno de los puntos esenciales que deben aprender los estudiantes es el hecho profundamente esotérico de que este antakarana es construido por el consciente esfuerzo realizado en la conciencia misma y no sólo tratando de ser bueno, demostrar buena voluntad o cualidades altruistas, y aspiración elevada (ésto se supone que lo posee el discípulo al haber pasado por el sendero de probación). … Cuando las bases del buen carácter y la actividad inteligente están firmemente establecidas, algo todavía más elevado y sutil debe ser erigido sobre la subestructura.

Cuando la personalidad comienza a transmutar el conocimiento en sabiduría, el foco de la vida de la personalidad se traslada al plano mental, pues la transmutación (con sus etapas de comprensión, análisis, reconocimiento y aplicación) es fundamentalmente un proceso mental. (Por la transmutación, un cuerpo superior del Ser absorve al inmediatamente inferior).

Conocimiento-Sabiduría, debe ser reemplazado por la comprensión intuitiva … El hilo creador, más o menos preparado, debe ser puesto en función activa y consciente.

Amor-deso, debe ser interpretado en términos de divina atracción, implicando el correcto o incorrecto empleo de las energías y fuerzas. … El discípulo llega a ser conciente con todo lo que ES, con la totalidad, mediante una creciente y vívida expansión de conciencia que conduce a la iniciación, realización e identificación. Estas son las tres etapas de la iniciación.

El hilo de la conciencia, en colaboración con los hilos creador y de la vida, despierta a un proceso plenamente consciente de participación dentro del Plan creador divino, Plan motivado por el amor e inteligentemente ejecutado.

Voluntad-dirección (la comprensión de los dos procesos, conocimiento-sabiduría y deseo-amor). Para ello debe producirse la orientación final de la personalidad y el alma, fusionadas, mezcladas y unificadas, hacia la liberación de la Tríada espiritual; entonces la tentativa consciente de utilizar estas tres energías culmina en la creación del antakarana. Observarán que en esta primera etapa del proceso hago hincapié en las palabras “orientación y tentativa”. Señalan simplemente que el iniciado controla finalmente la sustancia.

El hecho de que el hombre pase del reino de la aspiración y de la devoción, al mundo de la voluntad enfocada, indica que ya no está en el sendero de probación.

En el futuro, la Ciencia del Antakarana y su analogía inferior, la Ciencia de la Evolución Social (el antakarana o la totalidad de los seres humanos), serán conocidas como la Ciencia de Invocación y Evocación. En realidad es la Ciencia de la Relación Magnética, donde se establecen rectas relaciones mediante la mutua invocación, efectuándose un proceso de respuesta, la evocación. Esta ciencia subyace detrás del despertar consciente de los centros y su interrelación, en la relación entre un hombre y otro, un grupo y otro y, eventualmente, entre una nación y otra. Esta invocación y la consiguiente evocación, oportunamente relaciona al alma y la personalidad y al alma y la mónada. Constituye el principal objetivo de la demanda humana a Dios, a la Jerarquía y a los Poderes espirituales del cosmos, no importa cómo se los designe. El clamor se eleva. La invocación de la humanidad puede evocar y evocará, respuesta de la Jerarquía espiritual y dará la primera demostración, en vasta escala, de esta nueva ciencia –esotérica porque está basada en el sonido. De allí el empleo del OM.

… Cuando se ha tenido éxito en iniciar el antakarana individual y hay un tenue hilo de energía viviente que conecta la triple personalidad y la Tríada espiritual, entonces es posible la afluencia de energía de la Voluntad. Esto puede ser muy peligroso en las primeras etapas, cuando no está contrarrestado por la energía del amor del alma. Sólo un hilo del triple antakarana pasa a través del loto egoico (N.E.: el curso a distancia “Activación radiactiva de las Almas sicocientíficas”, en su numeral V. “La Ciencia Atómica Oculta”, ofrece claridad sobre la terminología relacionda con el “Loto con sus pétalos de radiación y con la Joya”). Los Otros dos se relacionan directamente con la Tríada, de allí eventualmente con la mónada, la fuente de la vida “triadal”. Esto es verdad tanto para el individuo como para toda la humanidad, y los efectos de este alineamiento puede actualmente verse manifestándose en el mundo. …

Después de la tercera iniciación, cuando el cuerpo del alma, el causal, comienza a disiparse, la línea de relación y conexión puede ser y es directa. Entonces el iniciado “permanece en el océano de amor, afluyendo ese amor a través de él; su voluntad es amor y puede trabajar sin peligro, pues el amor divino matizará toda su voluntad y podrá prestar servicio inteligentemente”. Entonces el amor y la inteligencia se convierten en servidores de la voluntad.

- La construcción del Anatakarana en la actual raza mental (Aria): El proceso creador consiste en establecer relaciones constructivas entre las energías negativas y positivas y la consiguiente producción de fuerza magnética. Esto es verdad respecto a la actividad de un Logos solar, de un Logos planetario y de un ser humano –únicos creadores conscientes en el universo. …

Es esencial la comprensión del método para la construcción del antakarana si la humanidad debe avanzar como está planificado y, en este avance, los discípulos y aspirantes deben constituir y constituyen la vanguardia. … Las dos terceras partes que realizan la meta de la evolución en este ciclo mundial, han comenzado a hacerlo.

Sinembargo en este proceso creador entra en actividad el tercer aspecto divino –el del Actor Creador. Lo mismo sucedió en el proceso creador en que estaba involucrado el universo tangible. Lo será también cuando el discípulo individual llegue a ser el agente creador. Durante eones ha construido y empleado sus vehículos de manifestación en los tres mundos. Luego llegó un momento en que las personas avanzadas empezaron a crear en el plano mental; soñaron, tuvieron visiones, hicieron contacto con la belleza intangible, entraron en contacto con la Mente de Dios y retornaron a la Tierra con alguna idea. A esta idea le dieron forma y llegaron a ser creadores en el plano mental; se transformaron en artistas, en algún aspecto del esfuerzo creador. … Respecto a esta firme orientación, lo que él construya “ascenderá al centro de la vida” y no “descenderá al centro de la conciencia o a lo que tiene apriencia de luz”.

Aquí reside la dificultad para el principiante. Debe trabajar, por así decir, en la oscuridad, y no está en situación de verificar la existencia de lo que trata de construir. Su cerebro físico es incapaz de registrar su creación como un hecho consumado. Tiene que depender totalmente de la técnica probada en el trabajo delineado y actuar con fe. La única evidencia del éxito puede llegar con lentitud, pues está involucrada la sensibilidad del cerebro y frecuentemente, cuando hay un éxito muy real, las células del cerebro no tienen el calibre suficiente para registrarlo. La posible evidencia de esta etapa puede ser un destello de la intuición espiritual o la repentina comprensión de la voluntad al bien, en forma dinámica y grupal.

Uno de los pasos en el Proceso de Construcción, y el inicial, es la “Intención”. Tal como Lo hizo el Logos cuando concentró la sustancia dentro de su “circulo no se pasa” para Su propósito de manifestación. Esto debe hacerlo también el discípulo, reuniendo fuerzas en el punto más elevado de su conciencia mental, manteniéndolas allí en un estado de tensión absoluta. Pueden ver el propósito subyacente en algunos de los procesos y técnicas de meditación, tal como está representado en las palabras, muy a menudo empleadas en los delineamientos de meditación: “elevar la conciencia al centro de la cabeza”, “mantener la conciencia en el punto más elevado posible”, “esforzarse por mantener la mente firme en la luz” y muchas otras expresiones similares. Todas conciernen a la tarea de llevar al discípulo a la etapa en que pueda lograr el punto deseado de tensión y enfoque de energía. Esto le permitirá iniciar conscientemente la tarea de construcción del antakarana.Tal es el pensamiento que en realidad subyace, sin que se lo reconozca, en la palabra “intención”, tan a menudo empleada por los Católicos Romanos y Anglo Católicos cuando preparan aspirantes para la comunión. Sin embargo, ellos señalan una dirección diferente, porque su orientación no se dirige hacia la mónada o espíritu, sino hacia el alma, en un esfuerzo para que la personalidad adquiera un mejor carácter y se intensifique el acercamiento místico.

Cuando se trata de la “intención” del discípulo que está conscientemente construyendo el arco iris, los primeros pasos necesarios son: … (consultar en “Los Rayos y las Iniciaciones” de Alice A. Bailey y el Tibetano D.K. Lo anterior se encuentra entre las páginas 373 y 403).

La imaginación creadora debe acelerar su naturaleza vibratoria para poder afectar la “reserva de energía” o la sustancia-energía acopiada para la construcción del puente. La actividad creadora de la imaginación es la primera influencia organizadora que actúa sobre y dentro del círculo no se pasa de las energías acumuladas, mantenidas en estado de tensión por la “intención” del discípulo. …

La naturaleza de la imaginación creadora constituye una energía activa puesta en relación con el punto de tensión; entonces produce efectos en la sustancia mental. Así acrecienta la tensión y cuanto más potente y claro es el proceso de visualización, tanto más bello y fuerte será el puente. La visualización es el proceso por medio del cual la imaginación creadora se activa, responde al punto de tensión en el plano mental y es atraída por éste. …

La raza en su totalidad … se halla ahora en la entrada del sendero del discipulado. … El fin de la raza mental (Aria o la 5a.) no se refiere a un sentido de culminación, sino a la finalización de que la mente será aplicada correctamente como instrumento de alineamiento y después como faro del alma y controladora de la personalidad. …

Las grandes avenidas de acercamiento a la Realidad son de naturaleza espiritual e interpretan el propósito divino, y aunque la religión cristiana hable del reino de Dios, o el humanista ponga énfasis sobre la hermandad del hombre, o los líderes que luchan contra el mal dirijan la batalla para obtener el nuevo orden mundial, las Cuatro Libertades o la Carta del Atlántico, todos expresan el surgimiento del amor de Dios en la forma de espíritu crístico. (”Los Rayos y …” página 411). Se puede complementar este tema consultando la selección “ARTE, VIDA Y HUMANIDAD (la ONU)”. También, el numeral III. “Imaginación y Creatividad” del curso a distancia “Activación radiactiva …”.

“Debido a que las guerras comienzan en la mente de los hombres, en la mente de los hombres deben erigirse las defensas de la paz”. Buena Voluntad Mundial y las Naciones Unidas.