CAB… PEREGRINACIÓN Y FE (EL CAMINO)

Hace unos años,alguien muy cercano a mí,en una fase terminal de cancer,me pidió un favor:conseguir una certificación de su pasión por el Apostol Santiago,en forma de compostela o algo parecido.

Desde hacía varios años tenía un ritual que cumplir,el de abrazar al Apostol el mísmo día de su cumpleaños,y lo fué haciendo,pero ese año tenía que ser especial,nunca me explicó sus razones.

Acudí al Obispado y al cabo de cuatro días llegó la contestación:el día 7 de Junio,después de asistir a la Misa del Peregrino,podría tener su “certificado”,el Arzobispado de Santiago había dado su consentimiento.Con un montón de medicamentos y comida de farmacia ya digerida hicimos el viaje,abrazamos al Apostol,asistimos a la Misa de Peregrinos y recogimos el ·certificado”

Al año siguiente  y en peores circunstancias,volvimos a Santiago.Esta vez no se conformó con un solo abrazo al Apostol,fueron varias veces las que subió,con un esfuerzo terrible,las escaleras que conducían a su cita anual.En enero del año siguiente ,quiero creer,que el abrazo se lo dieron personalmente.

Viene esta historia personal a colación de la fe en el Camino.Desde la antiguedad,miles de hombres y mujeres,han seguido la senda que conducía al “Fin del Mundo” como una búsqueda del yo interior,del conocimiento y de fé,basado en el sacrificio y en las penalidades que comportaba la citada ruta.Todos,los que perseguían el conocimiento interior y los que buscaban la remisión de los pecados soportaban las penalidades,las enfermedades,los asaltos con un mismo espíritu y un sólo deseo:llegar a Santiago.

Hoy en día,en éstos últimos años,parece que el camino se ha convertido en un negocio y en un “no saber a qué se va”.Salvo raras excepciones se han perdido los principios autenticos de la peregrinación.

Creo que el Temple debería volver a esos caminos,a curar las heridas del alma y del cuerpo,a dar albergue,a protejer con la espada de la Ley de  los abusos,las estafas y los atropellos que sufren los peregrinos que acuden con fe y con esperanza… Muchas veces parece que el Camino se ha convertido en un gran mercadillo.