Cataros-Bons homes Escrito por Ferran Sala en General

Cataros-Bons homes

Escrito por Ferran Sala en General

foto-aereaLos cátaros constituían un movimiento de carácter gnóstico que surgió a mediados del siglo X, etiquetado por la Iglesia Católica de la época como herético. Hubo comunidades cátaras por toda Europa occidental, pero su foco central estuvo en el Languedoc, en Occitania. El nombre cátaro viene probablemente del griego katharos (καθαρός), los puros. Otro origen sugerido es el término latino cattus, de “gato”, asociado habitualmente a brujas y herejes. Probablemente esta teoría es un simple mito, creado por la iglesia católica. Uno de las primeras referencias existentes es una cita de Eckbert von Schönau, el cual escribió acerca de los herejes de Colonia en 1181: “Hos nostra germania catharos appellat.”

Los cátaros fueron denominados también Albigenses. Este nombre se origina a finales del siglo XII, y es usado por el cronista Geoffroy du Breuil of Vigeois en 1181. El nombre se refiere a la ciudad occitana de Albi (la antigua Albiga). Esta denominación no parece muy exacta, puesto que el centro de la herejía estaba en Tolosa (Toulouse) y en los distritos vecinos. También recibieron el nombre de poblicantes, siendo este último término una degeneración del nombre de los paulicianos, con quienes se les confundía.
30CATBFDJ3CAQU2CFOCALBLGZ5CAEQENFSCAC8B1BHCAM59V2ACA8XCL6JCA7D0PTJCA3ROHRECABTFE6KCA6634BUCAJJ5EXBCAP54PQ9CAIMUUFWCA8EMMTSCA98M5JECAWMBG35CA8NQSA6 Orígenes
Las doctrinas cátaras llegaron probablemente desde Europa oriental a través de las rutas comerciales. Los albigenses también recibieron el nombre de búlgaros (Bougres) y, al parecer, también mantuvieron relaciones con los bogomilos de Tracia. Parece ser que sus doctrinas tuvieron grandes similitudes con las de los bogomilos e incluso más con las de los paulicianos, con lo que estuvieron conectados. Sin embargo, es difícil formarse una idea exacta de las doctrinas cátaras, ya que los datos sobre ellos provienen fundamentalmente de sus enemigos. Los escasos textos cátaros que aún existen (Rituel cathare de Lyon y Nouveau Testament en provencal) contienen escasa información acerca de sus creencias y prácticas morales. Lo que parece cierto es que formaron una facción antisacerdotal opuesta a la iglesia católica, la cual mostró abiertamente su oposición a la corrupción de los clérigos. Los teólogos cátaros, llamados Cathari o Perfectos (en Francia, hombres buenos o buenos creyentes) fueron pocos en número. El grueso de los creyentes (credentes) no estaba iniciado en la doctrina en absoluto – simplemente fueron liberados de cualquier prohibición moral u obligación religiosa a condición de que prometieran, mediante una ceremonia llamada convenenza, convertirse en cátaro mediante la recepción del consolamentum, el bautismo del Espíritu, antes de su muerte.

Los primeros cátaros aparecieron en Lemosin enbre 1012 y 1020. Algunos fueron descubiertos y ejecutados en Tolosa en 1022. La creciente secta fue condenada en los sínodos de Charroux (Vienne) (1028) y Tolosa (1056). Se enviaron predicadores para combatir la propaganda cátara a principios del siglo XII. Sin embargo, los cátaros ganaron influencia en Occitania debido a la protección dispensada por Guillermo, duque de Aquitania, y por una proporción significativa de la nobleza occitana. El pueblo estaba impresionado por los Perfectos y por la predicación antisacerdotal de Pedro de Bruys y Enrique de Lausana en Perigord.

queribusLos cátaros se caracterizaban por una teología dual, basada en la creencia de que el universo estaba compuesto por dos mundos en conflicto, uno espiritual creado por Dios y el otro material forjado por Satán. Esta era una característica distintiva del gnosticismo, el neoplatonismo, el maniqueismo y la teología de los bogomilos. Probablemente, esta idea también había sido influida por las antiguas líneas de pensamiento gnósticas. De acuerdo con los cátaros, el mundo había sido creado por una deidad diabólica conocida por los gnósticos como el Demiurgo. Los cátaros identificaron al Demiurgo con el ser al que los cristianos denominaba Satán. Sin embargo, los gnósticos del siglo I no habían hecho esta identificación, probablemente porque el concepto del diablo no era popular en aquella época, en tanto que se fue haciendo más y más popular durante la Edad Media.

Los cátaros también creían que las almas se reencarnarían hasta que fuesen capaces de escapar del mundo material y elevarse al paraiso inmaterial. La forma de escapar al ciclo de reencarnaciones era vivir una vida ascética y no ser corrompido por el mundo. Aquellos que siguiesen estas normas eran conocidos como Perfectos. Los Perfectos se consideraban herederos de los apóstoles, y tenían el poder de borrar los pecados y conexiones con el mundo material de las personas, de forma que fuesen al cielo cuando murieran. Los Perfectos vivían de forma irreprochablemente frugal, en claro contraste con la vida dentro de la corrupta y opulenta Iglesia de la época. Comúnmente, la ceremonia de eliminación de los pecados, llamada consolamentum, se llevaba a cabo en personas a punto de morir. Después de recibirlo, el creyente podría incluso dejar de comer para acelerar la muerte y evitar la “contaminación” del mundo. El consolamentum era el único sacramento de la fé cátara. No tenían ningún rito matrimonial, ya que la procreación (traer más almas al mundo material) estaba mal vista. La denominada “sodomía” estaba permitida, ya que las prácticas sexuales eran permitidas siempre que no produjeran nuevos hijos.

Los cátaros tenían también otras creencias que eran odiosas para el resto de la sociedad medieval. Creían que Jesús había sido una aparición, un fantasma, que mostró el camino a Dios. Rechazaron creer que el buen Dios se hubiese reencarnado en forma material, ya que todos los objetos materiales estaban contaminados por el pecado. Esta creencia específica se denominaba docetismo. Más aún, creían que el Dios del Viejo Testamento era el diablo, ya que creó el mundo. Tampoco creían en ningún sacramento excepto el consolamentum, el cual era otra herejía mayúscula.

A las mujeres se las trataba como iguales, ya que la forma física era irrelevante. Su alma pudo haber sido el de un hombre anteriormente y convertise en la de un hombre de nuevo.

CarcassonaUna de las ideas que resultaron más heréticas en la Europa feudal fue la creencia de que los juramentos eran un pecado, puesto que ligaban a las personas con el mundo material. Denominar a los juramentos pecado era muy peligroso en una sociedad en la que el analfabetismo era norma común y casi todas las transacciones comerciales y compromisos de fidelidad se basaban en juramentos.

Supresión
En 1147, el papa Eugenio III envió un legado a los distritos afectados para detener el progreso de los cátaros. Los escasos y aislados éxitos de Bernardo de Claraval no pudieron ocultar los pobres resultados de la misión ni el poder de la secta en la Occitania de la época. Las misiones del Cardenal Pedro (de San Crisogono) a Tolosa y el Tolosado en 1178, y de Enrique, cardenal-obispo de Albano, en 1180-1181, obtuvieron éxitos momentáneos. La expedición armada de Enrique de Albano, que tomó la fortaleza de Lavaur, no extinguió el movimiento.

Las persistentes decisiones de los concilios contra los cátaros en este periodo —en particular, las del Concilio de Tours (1163) y del Tercer Concilio de Letrán (1179)— apenas tuvieron mayor efecto. Cuando Inocencio III llegó al poder en 1198, resolvió suprimir el movimiento cátaro.

Al principio probó con la conversión pacífica, enviando unos cuantos legados a las zonas afectadas. Los legados tenían plenos poderes para excomulgar, pronunciar interdictos e incluso destituir a los prelados locales. Sin embargo, éstos no tuvieron que lidiar únicamente con los cátaros, con los nobres que los protegían o con el pueblo que los veneraba, sino también con los obispos de la zona, que rechazaban la autoridad extraordinaria que el papa había conferido a los legados. Hasta tal punto que en 1204, Inocencio III suspendió la autoridad de los obispos en Occitania. Sin embargo, no obtienen resultados, incluyo después de haber participado en el coloquio entre sacerdotes católicos y predicadores cátaros, presidido en Beziers en 1204, por el rey aragonés Pedro el Católico. El legado papal y monje cisterciense Pedro de Castelnau, conocido por excomulgar sin contemplaciones a los nobles que protegían a los cátaros, llegó a la cima excomulgando al conde de Tolosa, Raimundo VI (1207) como cómplice de la herejía. El legado fue asesinado cerca de la abadía de Saint Gilles, donde se había reunido con Raimundo VI, el 14 de enero de 1208, por un escudero de Raimundo de Tolosa. El escudero afirmó que no actuaba por orden de su señor, pero este hecho fue aprovechado por el papa para ordenar a sus legados que predicasen una cruzada contra los albigenses (de acuerdo con la Enciclopedia Católica, el asesinato se realizó probablemente con la connivencia de Raimundo VI de Tolosa).

CarteLa cruzada logró la adhesión de prácticamente toda la nobleza del norte de Francia, posiblemente instigada por el decreto papal estableciendo que toda la tierra poseída por los cátaros podía ser confiscada a voluntad. Esto constituía una invitación abierta para el pillaje masivo con las bendiciones de la Iglesia ya que la zona estaba llena de simpatizantes reales o aparentes de la causa cátara. Así, no es sorprendente que los nobles del norte viajaran en tropel al sur a luchar por la Iglesia. Inocencio encomendó la dirección de la cruzada al rey Felipe II Augusto de Francia, el cual aunque declina participar, sí que permite a sus vasallos unirse a la expedición.

La llegada de los cruzados va a producir una situación de guerra civil en Occitania. Por un lado, debido a sus contenciosos con su sobrino, Ramón Roger Trencavel (vizconde de Albí, Béziers y Carcasona), Raimundo VI de Tolosa dirige el ejército cruzado hacia los dominios del de Trencavel, junto con otros señores occitanos tales como el conde de Valentines, el de Auvernia, el vizconde de Anduze y los obispos de Burdeos, Bazas, Cahors y Agen. Por otro lado, en Tolosa se produce un fuerte conflicto social entre la compañía blanca, creada por el obispo Folquet para luchar contra los usureros y los herejes, y la compañía negra. El obispo consigue la adhesión de los sectores populares, enfrentados con los ricos, muchos de los cuales eran cátaros.

En un famoso incidente en 1209, la mayor parte de la población de Beziers fue brutalmente asesinada tras la caída de la ciudad a manos de las tropas católicas dirigidas por el legado papal y prior del Císter, Arnaldo Amalric. Cuando le preguntaron como distinguir a los cátaros de los católicos, respondió, según el cronista cisterciense Cessari d’Heisterbach: Matadlos a todos, que Dios reconocerá a los suyos. La Enciclopedia Católica niega que estas palabras fueran pronunciadas nunca.

La masacre de Beziers, que, según el cronista de la época Guillermo de Tudela, obedecía a un plan preconcebido de los cruzados de exterminar a los habitantes de las villas fortificadas que se les resistieran, indujo al resto de ciudades a rendirse sin combatir, excepto Carcasona, la cual, asediada, tendrá que rendirse por falta de agua. Aquí sin embargo, los cruzados, tal como lo habían negociado con el rey Pedro el Católico (señor feudal de Ramón Roger Trencavel), no masacraron a la población, sinó que simplemente les obligaron a abandonar la ciudad. En Carcasona, muere Ramón Roger Trencavel. Sus dominios son otorgados por el legado papal al noble francés Simón de Montfort, el cual entre 1210 y 1211, conquista los bastiones cátaros de Bram, Minerva, Termes, Cabaret y Lavaur (este último con la ayuda de la compañía blanca del obispo Folquet de Tolosa). A partir de entonces se comienza a actuar contra los cátaros, condenándoles a morir en la hoguera.

La batalla de Muret
La masacre de Besiers y el expolio de los Trencavel por Simón de Montfort van a crear entre los poderes occitanos un sentimiento de rechazo hacia la cruzada. Así, en 1209, poco después de la caída de Carcasona, Raimundo VI y los cónsules de Tolosa van a negarse a entregarle a Arnaldo Amalric los cátaros refugiados en la ciudad. Como consecuencia, el legado pronuncia una nueva sentencia de excomunión contra Raimundo VI y lanza un interdicto contra la ciudad de Tolosa.

Para conjurar la amenaza que la cruzada anticátara comportaba contra todos los poders occitanos, Raimundo VI, después de haberse entrevistado con otros monarcas cristianos –el emperador del Sacro Imperio Otón IV, los reyes Felipe II Augusto de Francia y Pedro el Católico de Aragón, intenta obtener de Inocencio III unas condicions de reconciliación más favorables. El papa accede a resolver el problema religioso y político del catarismo en un concilio occitano. Sin embargo, en las reuniones conciliares de Saint Gilles (julio de 1210) y Montpellier (febrero de 1211), el legado Arnaldo Amalric impide la reconciliación imponiendo al conde de Tolosa unas condicions muy duras, tales como la expulsión de los caballeros de la ciudad, y su partida a Tierra Santa.

Después del concilio de Montpellier, y con el apoyo de todos los poderes occitanos –príncipes, señores de castillos o comunas urbanas amenazadas por la cruzada, Raimundo VI vuelve a Tolosa y expulsar al obispo Folquet. Acto seguido, Simón de Montfort comienza el asedio Tolosa, en junio de 1211, pero tiene que retirarse ante la resisténcia de la ciudad.

Para poder enfrentarse a Simón de Montfort, visto en Occitania como un ocupante extrangero, los poderes occitanos necesitaban un aliado poderoso y de ortodóxia católica indudable, para evitar que el de Montfort pudiera demandar la prédicación de una nueva cruzada. Así pues, Raimundo VI, los cónsules de Tolosa, el conde de Foix y el de Comenge se dirigieron al rey de Aragón, Pedro el Católico, vasallo de la Santa Sede tras su coronación en Roma el 1204 y uno de los artífices de la victória cristiana contra los musulmanes en las Navas de Tolosa (julio de 1212). También, en 1198, Pedro el Católico había adoptado medidas contra los herejes de sus dominios.

En el conflicto político y religioso occitano, Pedro el Católico, nunca favorable ni tolerante con los cátaros, va a intervenir para defender a aquellos de sus vasallos amenazados por la rapiña de Simón de Montfort. El barón francés, incluso después de pactar el matrimonio de su hija Amicia con el hijo de Pedro el Católico, Jaime –el futuro Jaime I (1213-1276), continúa atacando a los vasallos occitanos del rey aragonés. Por su parte, Pedro el Católico buscaba medidas de reconciliación, y así, en 1211, ocupa el castillo de Foix con la promesa de cederlo a Simón de Montfort, sólo si se demostraba que el conde era hostil a la Iglesia.

A principios de 1213, Inocencio III, recibida la queja de Pedro el Católico contra Simón de Montfort por impedir la reconciliación, ordená a Arnaldo Amalric, entonces arzobispo de Narbona, negociar con Pedro el Católico e iniciar la pacificación del Languedoc. Sin embargo, en el sínodo de Lavaur, al cual acude el rey aragonés, Simón de Montfort rechaza la conciliación y se pronunciá por la deposición del conde de Tolosa, a pesar de la actitud de Raimundo VI, favorable a acceptar todas las condiciones de la Santa Sede. En respuesta a Simón, Pedro el Católico se declara protector de todos los barones occitanos amenazados y del municipio de Tolosa.

A pesar de todo, viendo que ese era el único medio seguro de erradicar la herejía, el papa Inocencio III se pone de parte de Simón de Montfort, llegándose así a una situación de confrontación armada, resuelta en la batalla de Muret, el 12 de septiembre de 1213, en la que Pedro el Católico, defensor de Raimundo VI y de los poderes occitanos, es vencido y muerto. Acto seguido, Simón de Montfort entra en Tolosa, acompañado del nuevo legado papal, Pedro de Benevento, y de Luís, hijo de Felipe II Augusto de Francia. En noviembre de 1215, el Cuarto Concilio de Letrán reconocerá a Simón de Montfort como conde de Tolosa, desposeyendo a Raimundo VI, exiliado en Cataluña después de la batalla de Muret.

El 1216, en la corte de París, Simón de Montfort presta homenaje al rey Felipe II Augusto de Francia como duque de Narbona, conde de Tolosa y vizconde de Besiers y Carcasona. Fue, sin embargo, un dominio efímero. En 1217, estalla en Languedoc una revuelta dirigida por Raimundo el Joven –el futuro Raimundo VII de Tolosa (1222-1249), que culmina en la muerte de Simón –en 1218 y en el retorno a Tolosa de Raimundo VI, padre de Raimundo el Joven.

catcruzEl fin de la guerra
La guerra terminó definitivamente con el tratado de París (1229), por el que el rey de Francia desposeyó a la casa de Tolosa de la mayor parte de sus feudos y a la de Beziers (los Trencavel) de todos ellos. La independencia de los príncipes occitanos tocaba a su fin. Sin embargo, a pesar de las masacres y la represión, el catarismo no se extinguió.

La Inquisición se estableció en 1229 para extirpar totalmente la herejía. Operando incesantemente en el sur de Tolosa, Albí, Carcasona y otras ciudades durante todos el siglo XIII y gran parte del XIV, tuvo éxito en la erradicación del movimiento. Desde mayo de 1243 hasta marzo de 1244, la ciudadela cátara de Montségur fue asediada por las tropas del senescal de Carcasona y del arzobispo de Narbona. El 16 de marzo de 1244, una enorme y simbólicamente importante masacre tuvo lugar, en donde los líderes cátaros, sí como más de doscientos seguidores fueron arrojados a una enorme hoguera en el ‘prat des cramats’ junto al pie del castillo. Más aún, la iglesia decretó severos castigos contra todos los laicos sospechosos de simpatía con los cátaros (Concilio de Narbona, 1235) ; bula Ad Extirpanda, 1252).

Perseguidos y ajusticiados por la Inquisisión y abandonados por los nobles, los cátaros se hicieron más y más escasos, escondiéndose en los bosques y montañas, y reuniéndose sólo subrepticiamente. El pueblo hizo algunos intentos de liberarse del yugo francés y de la Inquisición, estallando en revueltas al principio del siglo XIV. Pero en este punto, la Inquisición había desarrollado vastas investigaciones (encuestas), que habían aterrorizado la zona. La secta estaba exhausta y no pudo encontrar nuevos adeptos. Tras 1330, los registros de la Inquisición apenas contienen procedimientos contra los cátaros. El último Perfecto murió al inicio del siglo XIV.

Influencias
De acuerdo con algunos, Christian Rosencreuz, el mítico fundador de los Rosacruces, pudó haber estado relacionado con algún movimiento clandestino cátaro que se ocultó para evitar a la Inquisición. Sin embargo, esto parece improbable, puesto que no hay ninguna evidencia de que el movimiento cátaro aún existiese en tiempos de Rosencreuz ni que éste existiera en absoluto.

Otros cátaros
Los paulicianos eran una secta semejante; habían sido llevados a la región de Tracia
en el sureste europeo en el siglo IX, donde se unieron con los bogomilos. Durante la segunda mitad del siglo XII, contaron con gran fuerza e influencia en Bulgaria, Albania y Eslovenia. Se dividieron en dos ramas, conocidos como los albanenses (absolutamente duales) y los garatenses (duales pero moderados). Estas comunidades heréticas llegaron a Italia durante los siglos XI y XII. Los milaneses, adheridos a esta herejía recibían el nombre de patarini (o patarines), por su procedencia de Pataria, una calle de Milán muy frecuentada por grupos de menesterosos. El movimiento de los patarines cobró cierta importancia el siglo XI, como movimiento reformista, enfatizando la acción de los laicos enfrentados a la corrupción del clero.

http://enciclopedia.us.es/index.php/C%C3%A1taro

francia1213La cuestión de los cátaros es uno de los temas medievales que más siguen fascinando hoy en día, suscitando interés por el modo de vida, preceptos e historia de los miembros que conformaron esta doctrina herética. Además está envuelto en el halo de misterio que provoca en el hombre actual todo lo referente a la Edad Media (aún sin ser una época tan oscura), pero más aún si tenemos en cuenta la represión que sufrió este colectivo y que provoca el morbo de la gente.

A pesar de que parece que el tema despierta interés, en España existen pocas publicaciones serias. No se han traducido las obras de Thouzellier, Griffe, Duvernoy… y solo se editan libros que se refieren al tema por la vertiente esotérica.

El catarismo, la religiónde los bons homes, tuvo su lugar de práctica en la Lombardía, algunos lugares de los Pirineos y, sobre todo, en el Languedoc. Pero, como veremos, las creencias que lo conformaban no eran originarias de estos sitios, sino que se van forjando desde tiempos pasados y desde zonas orientales.

Las cuestiones que plantean los cátaros son: ¿porqué y cómo surgen?, ¿en que puntos se distanciaban de la ortodoxia?, ¿porqué eran tan peligrosos para esta? … Pero antes de abordarlas habría que intentar definir los conceptos de herejía y de ortodoxia. Ortodoxia sería “lo correcto”, la fe que profesan los seguidores de la doctrina de la Iglesia; mientras que la herejía sería la separación del tronco recto de la Iglesia por un error doctrinal. Pero: ¿estaba la doctrina “ortodoxa” de la Iglesia totalmente definida desde un principio o se conforma a raíz de la eliminación de las “herejías” precedentes? Según Emilio Mitre Fernández hay tres opiniones al respecto:

1.-La ortodoxia precede a la herejía, que tergiversa el mensaje de Cristo.

2.-Existiría una gran variedad de corrientes, una crítica libre sobre la que se impondrá  Roma (Bauer).

3.-Turner aboga por una Iglesia en la que existe la variedad y en la que aparece la herejía cuando alguna variable interna contradice en extremo la fe tradicional.

Es lógico pensar que la “ortodoxia” como dogma cristiano no queda establecida en el momento que aparece el cristianismo, sino que se ir  configurando, y cuando la Iglesia se va institucionalizando ser  la cabeza dirigente la que marcar  la doctrina, precisamente a cargo de eliminar las interpretaciones que van directamente contra ella, su organización y el orden social establecido. Esto se hará  mediante los concilios.

La actividad de estos grupos que cuestionan los planteamientos que llegan desde Roma se hace alarmante en Occidente en el XI, en el que se dar n como consecuencia varios concilios: uno en Reims en 1049, y otro en Tolosa en 1095. Pero no se llegar  a presentar una oposición fuerte a la Iglesia y pronto estos movimientos ser n vencidos, hasta ser reactivados a mediados del XII por los cátaros.

Inicios del catarismo

A partir del XII comienzan a aparecer de nuevo herejes en las zonas donde antes habían surgido y habían sido eliminados. En 1144, en Colonia, es detenida una secta que se presentaba a modo de Iglesia jerarquizada, el mismo año en Lieja aparece otro grupo de características similares. Estas apariciones ir n acompañadas de ejecuciones en la hoguera. En 1145 San Bernardo habla de los “tejedores arios” en la zona de Tolosa y Albi, a la que viaja para combatir las predicaciones heréticas por orden del Papa Eugenio III. Los de Colonia afirmaron que su Iglesia había estado oculta en países orientales, y un texto del Inquisidor Anselmo de Alejandría explica que su origen es Bulgaria, donde la religión extendida es el bogomilismo, herejía dualista, según la doctrina maniquea de los dos principios supremos enfrentados: el bien y el mal. La osmosis que se produce entre Oriente y Occidente con las cruzadas, y el tráfico fluvial de las aguas del Danubio y Rhin hacen que aparezcan los grupos heréticos en lugares de los actuales países Bajos y el norte de Francia. Pero no ser  en estos lugares donde cuaje, sino que desde que aparece, hasta 1165, el movimiento ira a confluir a la zona que se le presentó más permisiva, que fue la de Occitania.

Durante estos años la iglesia estudiar  estos movimientos, y se los definir  con términos como “arios”, “maniqueos” y el término griego “cátaro” (puro), que según Eckbert de Schnau, fue el que se aplicaron los primeros maestros de la zona renana. Se comienzan a realizar concilios que discuten el tema: el primero ser  en Reims en 1148, el segundo en 1157; luego otro en Tours en 1163, en el que se describen los síntomas de esta nueva herejía. Pero ser  en 1167 cuando el catarismo se constituir  en un verdadero peligro para la Iglesia Romana, y el lugar será  Saint-Felix de Caramon, donde se constituir  la Iglesia Cátara.

MKCAOVTUI9CA4Z0MK5CA9BF92JCATPSXG6CA4Y7A4SCAT4A7DZCA8JYGWUCAP1EUDTCAMX9P98CA1J00NXCAK4EFBFCAFQUFT3CAMAPBR3CADDOHU2CA3DM5SWCA15LC9NCAEI8E1UCA2ZALUALa creación de la Iglesia Cátara

Este acontecimiento es conocido por un documento encontrado en el siglo XVII por Guillaume Besse, de cuya autenticidad se ha dudado. Los hechos son que en el mes de Mayo de 1167, en el castillo de Saint-Felix de Caramon, el pope oriental Nicetas dar  el consolament, es decir, el bautismo de los cátaros, a una “gran multitud” de gentes de la zona occitana. Se ordenaron seis obispos y se constituyen comisiones para delimitar los territorios de las diócesis de Albi, Tolosa, Carcasona y Agen. El catarismo se organiza ahora como Iglesia, dejando claramente fijado su dogma, en el cual se da la oposición entre dos principios en igualdad de fuerzas: Dios, que creó el universo, y Satanás, que creó la tierra.

Así es como la Iglesia cátara tomará  fuerza en el Mediodía francés, ya que los obispos de Tolosa, Albi y Carcasona no se ven obligados a intervenir. Por tanto en este ambiente permisivo se concentran los seguidores cátaros que en el norte de Francia se estaban viendo perseguidos. El clero meridional no era tan activo como el del norte, y hasta el Papa Inocencio III los acusa de pasividad y de solo buscar beneficios. La razón no es que los prelados fuesen m s inactivos que en otras zonas, pero quizá  si insuficientes para la amplitud de las diócesis, donde quedaban lugares del  ámbito rural de los que se encargaban curas mediocres que no podían luchar contra las predicaciones cátaras, las cuales encontraron acogida entre la gente. En el norte la interacción entre los eclesiásticos, el poder secular y el propio pueblo no les permitió proliferar.

¿Porqué surge el catarismo?

¿A que razón puede atenerse el surgimiento de esta corriente disidente con respecto a la institución eclesiástica ya existente? Las razones son mayoritariamente de tipo social. El clero del siglo XII no era muy eficaz cuando dirigía sus predicaciones al pueblo, que parece que entendía mucho mejor a los predicadores ermitaños. Según Labal, el clero veía en la vida laica la perdición, y solo la vida religiosa era digna de salvación. El clero veía además en la mujer la fuente de todo pecado y perdición. También se mostraba disconforme con la vida urbana que comenzaba a renacer: el auge del comercio podía ser un peligro para la explotación de los excedentes mediante el sistema económico feudal. Era por lo tanto difícil alcanzar la salvación para los laicos. Algunos medios eran las cruzadas, o la buena muerte, pero esto no estaba al alcance de todos, por lo que hay inquietud al respecto.

languedoc(2)Los cátaros llevan una vida austera y predican en la lengua del pueblo. También desdeñan al mundo, como los clérigos, pero proponen explicaciones satisfactorias para la gente. La administracióndel consolament a la hora de la muerte limpiaba de toda impureza. La mujer consolada era igual de pura que el hombre. Sus predicaciones no tenían nada de escandaloso, por lo que podían calar en cualquier cristiano. Todo esto los convertía en un oponente de la Iglesia, ya que venían a llenar algunos “huecos” dejados por esta. La Iglesia exigía diezmos, en competencia con las exacciones de los señores, los cuales, en el medio día poseían señoríos colectivos de los que se repartían los beneficios. Estos señores vivían en los castrum, en contacto con el pueblo, y pasan a ver con mejores ojos a esta nueva iglesia que no cobra diezmos y que predica en la ciudad y trabaja para subsistir. Incluso las damas de la aristocracia encontraban su lugar entre estos herejes. Los herejes se ganan por tanto a las casas aristocráticas del Mediodía: los Trencavel, del vizcondado de Carcasona, Albi y Beziers, las damas del condado de Foix, e incluso Raimundo VI, conde de Tolosa, se muestra tolerante con ellos.

La práctica religiosa de los cátaros

Los cátaros, que se denominaban a s¡ mismos Buenos Hombres o Buenos/as Cristianos/as, tenían casas de predicación en las calles de los burgos, donde la gente podía ver y escuchar a los perfectos, que eran los predicadores cátaros. Allí vivían, vestidos de negro, sin comer carne y practicando la castidad, y además esas casas eran sus talleres de trabajo, escuelas, hospicios… Estaban organizados en obispados, como ya hemos explicado, presididos por el obispo y sus ayudantes: un Hijo Mayor y un Hijo Menor. Cuando moría el obispo le sucedía el Hijo Mayor, cuya posición era ahora ocupada por el Hijo Menor, y al puesto de este accedería un nuevo personaje. Los obispados eran independientes, y se encargaban de nombrar diáconos que administraban en las casas religiosas una penitencia colectiva. Leían sobre todo el Nuevo Testamento, en lengua occitana, y lo contraponían al Antiguo: el Dios Bueno no pudo crear este mundo, sino Lucifer. Los hombres eran  ángeles caídos que tenían que liberarse de este mundo. Cristo sería el enviado de Dios para indicar el camino de salvación. No reconocían la naturaleza física de este, ni veneraban la cruz, que para ellos era un instrumento de suplicio. La vía de salvación era el rechazo a la violencia, la mentira… el único sacramento que consideraban fundado en el antiguo testamento era el de la imposición de manos, y rezaban el Padrenuestro y compartían el pan en memoria de Cristo, pero no consideraban que allí se encarnara.

R8CAE92ARTCATL7WT7CALMW7F4CAPVHVAVCAB9X0R6CA595GG5CAS4RUIRCASKNWXWCART7746CAB83EEKCAT5MZSHCAX629GJCAE1RED3CAZEW0XUCATNAKW4CA74DX45CAA5BLWBCA7X9ATBLa imposición de manos (consolament) era a su vez bautismo, penitencia, ordenación y extremaunción. Para la ordenación tenía que ser en principio administrado por un obispo, pero para los enfermo y para el perdón de los pecados lo podían ejercer incluso las Buenas Mujeres. No aceptaban que Dios fuera el creador de nada de este mundo, que consideraban que era un infierno transitorio, del que todos saldrían para ir al verdadero Reino de Dios. Por tanto no aceptaban los cultos de la Iglesia. Todas las almas se salvarían, y la que no, volvería a encarnarse. Tener hijos era alargar la vida de este lugar y traer más almas a este mundo de Lucifer. Practicaban ayuno los lunes, jueves y viernes. Otras practicas eran: el melhorament, tres reverencias al paso de un perfecto; el aparelhament, una especie de confesión penitencial; la convenenza, que era un convenio por el que el creyente recibiría el consolament a la hora de su muerte, y parece que cuando la cosa se les llegó a poner muy adversa practicaron la endura, que era una especie de suicidio místico a causa de un ayuno total.

La actitud de la Iglesia

San Bernardo ya fijó la atención sobre los herejes del Lenguadoc cuando se dirigió a allí para luchar contra las predicaciones de Enrique de Lausana. Descubre en Tolosa a los “arios”. A San Bernardo de Claravall le acompaña un legado pontificio que sufre el rechazo de la población: la gente no se identifica con Roma. San Bernardo también ser  rechazado en el castro de Verfeil. Aún no se ha hablado de métodos violentos para combatir a los herejes, solo del diálogo.

En el Concilio de Tours de 1163 se amenaza a los castellanos que apoyan a los herejes. Raimundo V, conde de Tolosa, envía una carta expresando su impotencia ante los herejes que se implantan en el pueblo, ante la que los reyes de Inglaterra y Francia envían dos misiones: la primera en 1178, con el legado papal Pierre de Paire, con resultados escasos. Se excomulga al vizconde Roger de Trencavel y se condena al obispo c taro de Tolosa Bernard Raymon, pero no se les hace nada.

Tras el concilio de Letrán de 1179 se va formando la idea de la intervención armada. En 1181 Henry de Marcy cerca el castillo de Lavaur y consigue el arrepentimiento del vizconde Roger y la conversión de dos perfectos apresados.

De todas formas nadie tiene interés en ocupar las difíciles sedes episcopales occitanas y se va incubando la idea de una entrada armada que acabe con el problema de manera tajante. En el norte la actuación violenta del poder civil y del pueblo impidió a la herejía prosperar, pero en el sur la población c tara era entre el 5 y el 10% o más en las ciudades más contaminadas, y era tolerada por muchos más. En 1184 se impone la pena de fuego para los herejes impenitentes y reincidentes.

Inocencio III, desde 1198, vendrá  a imprimir más dinamismo en la lucha de la iglesia contra el hereje. Tiene formación jurídica y pone en práctica la ideología de la teocracia. En 1199, por una decretal, pondrá  en práctica en Italia que a todo aquel que no acate la doctrina pontificia se le confiscaran las tierras y ser  proscrito, lo que en 1200 se extiende a Occitania. Es el inicio de una serie de disposiciones que conducen a la formación de la Inquisición. La aplicación de las disposiciones requiere de la colaboración de los poderes civiles. La actuación papal se hará por medio de legados, de los cuales el primero será Rainiero Ponza. Algunos príncipes occitanos si aceptan las decretales, caso del rey de Aragón Pedro II y del vizconde de Montpellier Guillermo VIII.

Se recurre a los cistercienses para combatir la herejía en 1203. Los legados son ahora dos monjes de la abadía narbonense de Fontfroide: Raoul de Fontfroide y Pierre de Castelnau, a los que se une el abad de Citeaux Arnaud Amaury, personajes que no parecen ser elegidos por su oratoria, sino m s bien por su rigidez y severidad. Estos realizan una labor de depuración del clero occitano, y hacen que la nobleza se comprometa a extirpar la herejía. Pedro II de Aragón era vasallo del Papa, pero el Mediodía francés se encomendar  a su protección, por lo que no utilizar  las armas contra ellos. Los cistercienses no tienen apenas ‚éxito. Cambian su m‚todo por la predicación a la manera c tara, en coloquios con los herejes. Esto se debe a la actuación de dos clérigos españoles: Diego de Osma y Domingo de Guzmán, que consiguen muchas conversiones. Pero los cistercienses no contaban con mucha popularidad. Se intenta llegar a acuerdos de paz con los príncipes. Raimundo VI de Tolosa no acepta actuar en contra de los herejes y es excomulgado por Pierre de Castelnau, el cual ser  asesinado en Enero de 1208 por alguien que creía hacer un favor al conde, pero este asesinato tendrá  consecuencias nefastas. Se ha especulado incluso que lo pudo realizar alguien que tuviera interés en que se desatara la guerra.

mapa_paises_catarosLa Cruzada

Inocencio III llama a actuar a los guerreros cristianos en una cruzada contra los herejes, a los que podrán exterminar y tomar posesión de sus tierras, prometiéndoles indulgencias y bienes materiales. La zona era rica agrícolamente y muchos serán los interesados. El Languedoc se verá sumido en una guerra desde el 1209 al 1229, jalonada de grandes hogueras, como los 140 quemados de Minerve en 1210, los 200 de Cassis, o los 400 de Lavaur en 1211. La población se divide (caso de Tolosa y la “compañía blanca” enfrentada a los defensores de los herejes), dando lugar a una especie de guerra civil entre defensores de los herejes y los que se ponen en favor de la cruzada Las ciudades, como por ejemplo Beziers, defienden a sus herejes y son arrasadas por los cruzados, por lo que la guerra va también contra la vida de los burgos. También tendrá  importantes implicaciones políticas: Pedro II morirá a manos de los cruzados de Simón de Montfort en el asalto a Muret (1213), cuando acudió a intentar defender a sus vasallos tolosanos, a pesar de que había sido ungido por el Papa. Aragón perder  sus lazos con la Provenza y tendrá  un periodo de crisis, ya que el heredero de la corona queda en manos de Monfort, que funda una nueva dinastía condal en Tolosa y Carcasona, ratificada por el Papa en el Concilio de Letrán de 1215. Esta no durar  mucho, ya que los tolosanos inician la reconquista apoyados por un verdadero movimiento popular. Simón de Monfort morirá en 1218 asediando Tolosa. El sucesor de Simón, Amaury de Monfort, cede sus derechos condales en 1224 al rey de Francia, que ahora s¡ acudía al llamamiento del Papa Honorio III.

En el Languedoc empezaba a resurgir otra vez el catarismo, pero ahora el Papa tenía un importante aliado que era la monarquía de los Capetos, que reemprende la segunda fase de la cruzada en 1226 con el Rey Luis VIII. El ahora conde de Tolosa Raimundo VII, que había intentado que se le reconociera su condado, lo que el concilio de Bourges consideró como un peligro por el renacimiento de la iglesia cátara y los faidits, por lo que se ratifica su excomunión en París, el 12 de Enero de 1226. La guerra se prolongar  tres años, en los que la devastación de las tierras por los cruzados hace finalmente someterse a Raimundo VII al rey Luis IX, y en el tratado de Meaux se compromete a perseguir la herejía y desmantelar las plazas fuertes. Carcasona estaba también en manos de un senescal del rey, y los Trencavel estaban exiliados en Aragón.

La inquisición

El catarismo no había sido erradicado con la cruzada y las hogueras, sino que se había revestido de un aura de martirio. Ya no contaba con el apoyo de la casta aristocrática, por lo que llevaban a cabo una predicación clandestina, apoyados por proscritos armados. había que romper los lazos de solidaridad que profesaba la gente con los herejes, y de esto se encargará la Inquisición.

Ya se habían dado disposiciones que marcaban el procedimiento inquisitorial: en 1184 la pena de fuego; 1199 la confiscación de bienes; autorización del empleo de la tortura; mantenimiento del secreto sobre los testigos o acusadores, de todo lo cual se encargaba el brazo secular. Faltaba la creación de un tribunal especializado y que tuviera una amplia jurisdicción, por encima de fronteras políticas y obispados. En 1231 aparece un delegado en Alemania, y de ah¡ el sistema se establece en Francia. El tribunal se confió a las jóvenes ordenes mendicantes, dominicos y franciscanos. Solo dependía del Papa, y realizó una labor de “encuesta itinerante”. As¡ fueron capturando a los herejes clandestinos y sus protectores, y entregados al poder secular, que era el encargado de la ejecución. Las hogueras colectivas desaparecieron para dar lugar a ejecuciones individuales. Los acusados podían defenderse. Los registros de las declaraciones son hoy día una gran fuente de estudio.

La resistencia de Monsegur

Raimundo VII trataba por todos los medios de mantener su condado, pero no tenía heredero barón, y su hija se casaría a causa del tratado con el hermano del rey francés. La población mientras tanto se mostraba inconforme con la actuación inquisitorial, protagonizando motines como el de Tolosa en 1235. El conde buscó apoyos contra el rey (Inglaterra y el conde de la Marche), y se decidió a actuar cuando los proscritos que luchaban por la libertad de los condados (faydits), que se mantenían en el castro de Montsegur, acaban con los inquisidores de Avignonet en Mayo de 1242. Los tolosanos son vencidos por el ejercito francés en Saintes y Taillebourg. En 1243 Raimundo VII pacta en Lorris la paz y se compromete a luchar con la herejía que renacía y que tenía refugio en Montsegur, con el señor Raimond Pereille. El senescal real de Carcasona asediar  la plaza desde el ver n de 1243 hasta Marzo de 1244. Los herejes que allí había fueron quemados en la hoguera (unos 200), incluidos los últimos obispos e Hijos y diáconos, y los supervivientes interrogados por la inquisición.

El fin del catarismo

Muchos creyentes huyeron a Italia, donde los conflictos entre güelfos y gibelinos permitía un margen de actuación a los cátaros. Allí se ordenaron y pretendían volver a sus tierras a predicar, pero la vigilancia de la Inquisición se lo impedía. La ortodoxia triunfaba en el occidente europeo y también un férreo orden feudal cuya cúspide era el rey.

Entre 1300 y 1310 se formó una pequeña iglesia entre la Gascuña y el Lauragais bajo la iniciativa de los hermanos Authié, ordenados en Italia. Contaron con el apoyo de sus familias y las redes clientelares, lo que propagó de nuevo la fe en los Buenos Hombres, pero la pretensión de continuar como iglesia hizo que los inquisidores pusieran todo su empeño en capturar a los herejes y quemarlos. En el primer tercio del XIV ya nadie podía declararse cátaro ni ser ordenado, ya que no había nadie que lo hiciera.

En otros lugares, aún sin ser perseguido, también acabó por desaparecer el movimiento. En Italia lo hizo en el XV, y en la zona de los Balcanes se acabó con la conquista turca.

Hoy día ya no nos corresponde juzgar ni a unos ni a otros, pero si podemos desenmascarar los mitos que envuelven a los cátaros, y nos queda un colectivo muy semejante al cualquier cristiano de la ‚poca, lleno de inquietudes, pero que se las vio con una Iglesia que luchaba por forjarse homogénea. Los cátaros no luchaban por su independencia ni libertad, pero se encontraron con un muro de intolerancia que les inmiscuyó en una lucha que tenía mucho de política.

BIBLIOGRAFIA

-LABAL, P. Los cátaros: herejía y crisis social

-BRENNON, A. Los cátaros. Hacia una pureza absoluta

-MESTRE, J. Los cátaros

-MITRE, E. La herejía medieval

-LAMBERT, P. La herejía en la Edad Media -DEDIEU, J.P. La Inquisición
Realizado por:

José Julio Martínez Valero

Licenciado en Historia.2000

http://www.monografias.com/trabajos15/cataros/cataros.shtml

cortscatCatars a Catalunya

Catalunya ve de Carcassona

A principis del segle IX Carcassonne (Carcassonne) es troba dins de l’imperi carolingi, el comte de Carcassonne en aquests temps era Bel·ló I, que fou l’avi de Guifré el Pilós. El rei carolingi Carles el Calb va anomenar a Guifré (870) comte d’Urgell, Cerdanya i conflent, Girona i Barcelona. Per tan aquí comença la dinastia nacional catalana.
Occitània entre dos regnes

Un cop va desaparèixer l’imperi Carolingi, els regnes veïns, França pel nord i Catalunya al sud, aspiren als drets feudals d’aquells comtats rics i cultes. Mentre els francesos reclamen el que segons ells serien els seus drets feudataris sobre l’antiga Gàl·lia visigòtica, els catalans addueixen la gran quantitat de llaços familiars i de vassallatge que han anat forjant amb els senyors d’Occtitània. La dinastia francesa dels Capets anhelen una sortida a la Mediterrània que en aquells moments era el vehicle de comerç i d’expansió cultural de tot l’occident. Els francesos però han de dedicar tots els seus esforços a guardar i ampliar el territori francès en les guerres que mantingueren contra els veïns anglesos i alemanys. Donat que Roma te com a enemics a les mateixes nacions que França, neix d’aquí una aliança estratègica.
Occitània “també és” Catalunya

Al comte-rei Pere I de Barcelona li queda molt clar que el territori d’Occtitània son terres naturals per a l’expansió de la Corona Catalano-Aragonesa. No en va els seus avantpassats tenen les arrels a Carcassonne, primer com a vassalls dels francs, i desprès com a senyors d’uns comtats catalans i occitans independents, amb múltiples lligams culturals i familiars que constantment van renovant.
La comtessa Ermengarda de Carcassonne va vendre al 1067 els seus comtats occitans al seu parent Ramon Berenguer I de Barcelona. A la mort de Ramon Berenguer II el 1082, el fill de la comtessa Bernat Atò recupera les terres de Carcassonne, però com a vescomte i declarant-se vassall del Casal de Barcelona.
Ramon Berenguer III el Gran (1093-1131) es va casar amb Dolça de Provença, incorporant per tan el comtat de la Provença el 1112 als seus dominis catalans
.
Foix01El 1157 el vescomte de Carcassonne Ramon Trencavel I reconeix com a sobirà Ramon Berenguer IV de Barcelona, deu anys desprès Roger II de Carcassonne fa una demostració igual davant del rei català Alfons I.
En el segle XIII el casament del rei Pere amb Maria de Montpeller converteix al rei català en el senyor de Montpeller (1204), però a més a més les cases de Foix i Comenge, la dinastia catalana de Bearn i finalment el Trencavel, vescomtes de Carcassonne, Besiers i Albí- demostren clarament la importància que podien tenir les terres occitanes pels catalano-aragonesos.
A principis del segle XIII, el comte de Tolosa que era el rival més poderós en les disputes sobre els drets feudals occitans, estableix llaços familiars entre dinasties, així tenim que el 1204 el comte Ramon VI de Tolosa es va casar amb Elionor, Germana del rei català Pere, desprès Ramon VII fill de l’occità es casa amb l’altra germana del rei Pere, Sança. No és d’estranyar doncs, que en els moments de la creuada contra el Llenguadoc, Ramon i tota Tolosa reconeguin a Pere com a rei, se’n declarin feudataris i li demanin ajut.
Donades aquestes circumstàncies del projecte de la Confederació Catalano-Aragó-Occitana no és de estranyar que França i Roma reforcin els seus llaços per intentar que aquest projecte de formació nacional no arribi a bon terme, als francesos els hi molestava pel perill que com a superpotència econòmica de l’època podria a arribar a ésser, i a l’Església tampoc no li Puivert01interessava que els catalans, aliats habituals dels anglesos i aquests darrers contraris a Roma, i encara menys els hi interessava que triomfés un moviment socio-religiós com el càtar de caire progressista que podria arribar a ensorrar la religió catòlica.
El desenllaç de la guerra entre les aliances Barcelona-Tolosa i Roma-Paris és ja prou conegut, marcant el futur de la història d’Europa.

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muretEls càtars del principat

Cal tenir en compte que en el temps dels càtars el Rosselló, estava plenament integrat al comtat de Barcelona i a la Corona d’Aragó. Destacarem també que les relacions entre Occitània i Catalunya eren de caire familiar, cultural i polític, i fins hi tot alguns historiadors han arribat a assegurar que les creuades contra els càtars foren instigades pel rei de França amb l’ajuda del papa, per la por que el rei tenia a una eventual unió entre occitans i catalans que hagués donat com a resultat una superpotència econòmica, social i política, cosa contraria als interessos de França i de l’església catòlica.
L’estudiós del catarisme a Catalunya Jordi Ventura, manté que aquest moviment religiós fou tan important a Catalunya que fins hi tot hi hagué un bisbat càtar a la Vall d’Aran. En canvi Jesús Mestre diu que això és poc probable, i que a part dels bisbats de sant Fèlix, el d’Albí, el de Tolosa, el de Carcassonne, només s’hi podria afegir el de Agen, per la seva proximitat i la seva concentració de càtars, pel que aquest bisbat podia ésser confós a través del temps pel de la Vall d’Aran.
El que si sembla del tot cert, ja que està documentat és que en el concili càtar de Pieusse (1216), es decideix que Catalunya deixa d’ésser considerada com una dependència del bisbe de Tolosa, i se li concedeix el diaca Pere Cortona.
Peyrepertuse02El que si es cert amb tota seguretat és que a Catalunya el catarisme va existir i perdurar durant molts anys, no però amb la intensitat d’Occitània. Un clar exemple n’és Arnau el vescomte de Castellbó i la seva família, com a mínim així ho argumenta la inquisició a Catalunya dirigida per Ramon de Penyafort i el vist-i-plau del rei Jaume I. Els cossos d’Arnau i de la seva filla Ermessenda de Castellbó (esposa de Roger Bernat II de Foix) foren exhumats per cremar-los i esventar les seves cendres, sota les ordres de l’inquisidor Fra Pere de la Cadireta, però el poble de Castellbó, indignats amb els fets arremeteren amb pedres contra ell fins deixar-lo mort a pocs passos de la vila, segons ens ho fa saber Esteve Albert en el seu poema dramàtic sobre Arnau de Castellbó. La inquisició “demostra” que Ermesenda pertanyia a la disciplina dels Bons Homes, pel fet de que ja a casa seva es respira un cert ambient heretge però no podem deixar de banda que fou la dona de Ramon Bernat de Foix i que visqué precisament a Foix. Ermesenda va rebre el Consolamentum en el seu llit de mort. Tot sembla que la càtara de la família era però, la comtessa de Foix, que va viure amb la tia del seu marit, la gran Esclarmonde de Foix, perfecta i cap d’una casa a Pàmies, aquesta i la mare de Ramon Roger podien haver estat unes bones conductores del catarisme cap a Ermessenda.
Tornant una altra vegada a Castellbó, direm per demostrar l’heretgia del vescomte Arnau que estava emparentat amb d’altres simpatitzants càtars de l’altre costat dels Pirineus, al llenguadoc. La família Niort estava emparentada amb la família de Castellbó amb les núpcies de la germana d’Arnau amb Ramon de Niort. La mare dels Niort, també de nom Esclarmonda, que és reconeguda pel papa com a herètica convençuda. Arnau per tan tenia filla i germana càtares, el que no podem saber és si van abraçar la religió dels seus marits, o pel contrari, es van emparentar amb aquestes famílies per que les noies eren de la mateixa convicció religiosa. En les declaracions inquisitorials si que es diu que a Castellbó es celebraven ritus càtars; Andreu Bretós de Berga ens diu que va veure el Diaca Guillem Clergue i el seu socis predicant davant d’Arnau i d’altres cavallers. Hi han testimonis de la presencia d’Arnau a Mirepoix, i no falten les afirmacions de qui diu que a Castellbó hi havia un diaca titular.
Si Arnau era, o no, perfecte, no es coneix, però el que si es cert és que a la zona de Castellbó hi havia moguda càtara.
QueribusUn altre emplaçament càtar el tenim a la carena del Cadí, amb centre a Josa. La família dels Josa tenien estrets tractes amb l’església dels càtars; Ramon de Josa rebia delegacions d’heretges del nord, i va haver de respondre d’aquests fets diverses vegades davant de la inquisició catalana. Però sempre se’n va sortir del pas amb promeses de que no tornaria a passar més. El seu fill Guillem Ramon de Josa va seguir els passos del seu pare i adopta la mateixa tècnica de disculpa, i va comportar-se com amic dels Bons Homes, o potser fins hi tot com a creient. Però es repeteix altra vegada la historia d’Arnau, i la inquisició ordenà l’exumació de Ramon i la posterior crema en una pira. Guillem Ramon i la seva mare Timbors, varen rebre la reconciliació i el rei no va confiscar les terres.
No es coneixen més personalitats de l’època que fossin càtars, això és degut a que el catarisme català mai va arribar a ser tan important com el d’Occitània, sembla que a Catalunya aquesta disciplina religiosa va arribar de rebot des del nord dels Pirineus, i no tenim prous dades per saber la implantació real en el poble.
Les terres del Rosselló i de la Cerdanya lligades al comtat de Barcelona, per la seva proximitat al Llenguadoc tenien més possibilitats d’estar tocades pel catarisme, degut a la mateixa proximitat geogràfica, als llaços familiars, militars i comercials d’aquestes terres amb el Llenguadoc. Les personalitats directament implicades en el catarisme foren: Guillem de Niort, Veguer de la Cerdanya, condemnat a presó perpètua per heretge; Pere de Fenollet que havia perdut les seves terres a Occitània per fidelitat a l’església càtara; Robert de Castell-Rosselló, que va ser reconciliat.
Rennes01La fugida cap a terres catalanes

Desprès de la desfeta del catarisme a Occitània, els càtars que aconseguiren fugir, ho feren principalment cap Itàlia i Catalunya.
L’any 1256, l’inquisidor Pere de Ténes i el bisbe d’Urgell, amb un exercit, entren per Puigcerdà i Berga en terres de Josa, on el seu senyor es favorable als càtars, nombrosos a la regió, i en condicions d’oferir refugi segur als missioners perseguits.
El comte de Foix havia autoritzat l’establiment dels càtars, en les seves terres d’Andorra, on va florir una prospera artesania tèxtil, que es va mantenir fins el segle XIX, es de suposar que els càtars arribats en gran nombre a aquestes terres mantingueren la producció tèxtil fins el segle passat.
Mentre a Occitània la dura repressió havia arruïnat les ciutats, a Catalunya, gràcies a les argúcies del rei Jaume I i el seu conseller Raimon de Penyafort escapen a la destrucció, ans al contrari fan de les terres catalanes unes terres més prosperes.
Pere Authié, un molt fidel de la doctrina càtara, aconsegueix crear un grup de càtars a la Cerdanya. Al final va caure en mans de la inquisició, i fou cremat, però el seu grup va aconseguir escapar a Catalunya, amb un avi càtar anomenat Guillaume Bélibaste, que havia escapat de les presons de Carcassonne, que va representar la ultima església càtara d’Ocitània. Aquest home va viure en diferents pobles de Catalunya, alternant la seva feina de teixidor amb la de pastor. Va viure a Flix, Lleida (1313), Tortosa i a les muntanyes de Morella (1315), d’on només en sortia per presidir les reunions de creients que venien d’arreu de Catalunya, i que es trobaven a Sant Mateu. La Inquisició va enviar un espieta a Catalunya per descobrir els grups de càtars que operaven en aquestes terres. Aquest espieta era Arnau Sicre, membre d’una família càtara, a la que li havien confiscat els seus bens. La mare d’aquest espia fou morta a la foguera acusada d’heretgia, i el que Arnau volia aconseguir era el retorn de les seves possessions a la seva família. El 1218, i per casualitat, topà amb la comunitat càtara de Sant Mateu, en la que s’hi infiltra, i amb l’escusa d’administrar el consolamentum a una moribunda, arrancà de les terres catalanes a Bélibaste, que denunciat per Arnau, fou empresonat i cremat a Villaroja-Termenès. La comunitat es dissolgué donant-se a la fuga alguns i d’altres foren condemnats a cadena perpetua.

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Villerouge03El catarisme influí àmpliament sobre la societat catalana, sobretot des de la segona meitat del segle XII (el 1167 hi ha el primer document d’una comunitat càtara catalana, a la Vall d’Aran) fins a la fi del segle XIII, i presentà molt escasses variants doctrinals respecte al catarisme occità a causa de la rigorosa jerarquització de l’església càtara.

Penetrà des d’Occitània seguint el procediment habitual entre els càtars, a través, sobretot, del comerç i de la indústria, principalment la tèxtil (la qual al segle XIII, depenia encara, en gran part, d’occitans), i s’incrementà amb la immigració de nobles occitans càtars, motivada per la repressió religiosa a Occitània i afavorida per l’església i la corona catalanes, per la important entrada de capitals que comportava, pels interessos derivats de la guerra contra els sarraïns i el repoblament dels territoris conquerits.

castellboD’altra banda, l’amplitud de la difusió s’explica, en part, per les crisis socials que implicaren a Catalunya el naixament de la burguesia. Els grans senyors feudals, interessats a afermar, enfront de la feudalitat eclesiàstica, les posicions aconseguides, eren propensos a l’adopció d’una doctrina que comportava la supressió del poder temporal de l’Església, però fou en la naixent burgesia que el catarisme s’adequava millor als interessos de classe, i això, en la mesura que era una doctrina que no solament no condemnava les activitats mercantils, sino que fins i tot les afavoria, i que en la seva concepció dualista encaixava amb la valoració burguesa de les dues grans realitats socials del moment: el món agrari i feudal, basat en el sentit sagrat de la nissaga i de la propietat territorial, considerat per aquella entrebancador i representació del mal, i el món artesà i comerciant, que encarnava el bé.

gosol Les zones més influïdes per la nova doctrina foren el Rosselló i les valls pirinenques, on les grans famílies tenien estrets lligams familiars, culturals, militars i econòmics amb Occitània. La zona catalana pirinenca occidental esdevingué també refugi i centre d’activitats càtares, entre altres llocs, a Andorra, la Tor de Querol, Berga, Josa del Cadí, Gósol, Castellbó, …, i una bona part dels senyors d’aquests territoris protegien decididament la doctrina càtara. L’heretgia s’estengué a Barcelona, a Lleida, a Prades, a Siurana, a l’Arbolí, a Cornudella, a la regió de Morella i a les noves terres conquerides.

morella Se sap que els de Castellbò tenien contactes amb la família dels comtes de Foix, on gairebé totes les dones eren perfectes. Ermessenda de Castellbò, filla d’Arnau de Castellbò, que es va casar l’any 1208 amb Roger Bernat II, hereu del comtat de Foix, viurà i morirà càtarà. Sembla que Arnau de Castellbò es va fer càtar al llit de mort, mentres que d’altres cavallers, com Ramon de Josa i el seu germà Guillem Ramon, se’n feien i se’n desfeien tot sovint.

La croada albigesa, que reprimí el catarisme occità, repercutí àmpliament a Catalunya. En primer lloc representà la fi de l’expansió catalana en terres occitanes, que anaren passant a poder del rei de França a partir de la desfeta que va patir el rei català Pere I a Muret (1213), i també, fou l’inici d’una important immigració que contribuí a la conquesta de terres islàmiques i afavorí l’expansió catalana per Itàlia, gràcies a la imatge tolerant de Catalunya portada pels càtars, refugiats principalment a Llombardia.

sant mateu A la corona catalano-aragonesa la repressió de l’heretgia, que interessava sobretot l’Església, era condicionada per les seves repercusions en la política occitana dels reis. Alfons el Cast i Pere I la condemnaren diverses vegades, potser per protegir els nobles d’una repressió més dura; però al final Jaume I acabà cedint a les pressions papals que demanaven amb urgència l’extinció del catarisme. L’any 1233 es creà la Inquisició i van donar la potestat inquisitorial als frares dominics. Serà un procés lent, però poble rera poble, la Inquisició no s’aturarà fins acabar amb el catarisme.

L’any 1237, els comtes de Foix, autoritzen l’entrada d’inquisidors a Castellbò per poder conservar les possessions a l’Alt Urgell. 30 anys després, l’inquisidor general de Catalunya, Pere de Cadireta, mana desenterrar les restes d’Arnau de Castellbò i de la seva filla Ermessenda, acusats d’heretges càtars, les fa cremar i escampar al vent. La llegenda explica que la gent de Castellbò agafà l’inquisidor, el van asseure en una cadira i li van tirar rocs fins que el van matar. D’aquí li ve el nom.

siurana Les darreres reminiscències del catarisme als Països Catalans foren probablement la comunitat de Sant Mateu del Maestrat, a sota mateix de Morella, dirigida per Guilhem Belibasta, que en el perllongat exili occità a Catalunya s’hi establí (1315) durant sis anys. Amb enganys el varen portar a Tírvia, al Pallars Sobirà, on el comte de Foix, propietari de les terres, va permetre l’entrada a les tropes de la Inquisició, que el capturaren per dur-lo davant del bisbe-inquisidor de Pàmies, Jacques Fournier.

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