Presbiterianos

I. Definición y Génesis Histórica

Los presbiterianos constituyen una fuerte e influyente denominación cristiana evangélica. Si bien es cierto que son un grupo de énfasis doctrinal y teológico, sin embargo, el nombre presbiteriano se refiere a una forma representativa de gobierno eclesiástico. Los presbiterianos son protestantes que pertenecen a una forma particular de gobierno eclesiástico.  El nombre procede de la palabra griega presbyteros, que significa “ancianos”. El diccionario Teológico Beacon define Anciano Así:

“La palabra griega para “anciano” es presbuteroV (presbíteros), que ha sido transliterado al castellano como “presbítero”.  Aparece 66 veces en el NT, y en la mayoría de los casos se traduce “anciano” de los judíos, que eran los miembros del sanedrín”.[1]

Los iniciadores de este importante movimiento eclesiástico-teológico fueron Juan Calvino, en Ginebra, y Juan Knox, en Escocia, en los primeros años del siglo XVI, esto es, a raíz de la Reforma Protestante. La figura de Juan Calvino es sobresaliente, ya que él fue uno de los grandes líderes que consolidaron la reforma en Europa, principalmente en Francia, de donde él era, y en Suiza. En Ginebra creó una república protestante. Fue un hombre de profunda percepción teológica, prolífico escritor y comentarista bíblico; su obra cumbre es la que lleva por título: Institución de la Religión Cristiana. Calvino fue, a todas luces, un líder enérgico y un gobernante estricto.

“Desde sus inicios, la tradición reformada fue la más internacional de todas las ramas del protestantismo. Se extendió con rapidez desde Ginebra hacia Francia, Alemania y Holanda, y desde allí hasta Europa del Este, las islas Británicas y Norteamérica. Cuando los calvinistas organizaron iglesias presbiterianas en la Europa continental las denominaron reformadas; en las islas Británicas y en Norteamérica se llamaron presbiterianas.”[2]

Los presbiterianos están gobernados por dos cuerpos o grupos de ancianos:

1.       Los que enseñan, que son ministros ordenados o pastores

2.       Los ancianos gobernantes, que son elegidos de entre las filas de la iglesia.

“Hasta el siglo XIX, las mayores fuerzas del presbiterianismo estaban en Gran Bretaña, Holanda y América del Norte; pero con la rápida expansión de la actividad misionera a partir de 1800 se establecieron iglesias presbiterianas o reformadas en todos los continentes. Hoy, los miembros anglófonos de la Iglesia presbiteriana reformada representan una minoría y existen importantes congregaciones en Asia, África, Latinoamérica y otras regiones del planeta.”[3]

En las congregaciones o iglesias locales,  estos ancianos, con un ministro a la cabeza como moderador, forman la sesión, la cual ejerce autoridad suprema en todos los asuntos de índole espiritual en la iglesia local.

También, internamente, hay dos juntas adicionales:

1.                    Los diáconos, que asumen la responsabilidad de las obras benéficas y algunos otros deberes,

2.                    Los fideicomisarios, que son los encargados de las propiedades de la iglesia, su mantenimiento y de las finanzas.

La base del credo presbiteriano está en la Confesión de Fe de Westminster. Este documento, que es un sistema de doctrina de reforma y de gobierno, fue redactado por 151 laicos, clérigos y eruditos de la iglesia, nombrados por el Parlamento de Inglaterra en 1643.

“Aunque las Iglesias presbiteriana y reformada consideran la Biblia como la autoridad suprema sobre la Iglesia y el creyente individual, también se les llama Iglesias confesionales por su esfuerzo en redactar confesiones o credos que definan y guíen la teología y las prácticas eclesiásticas. Se han escrito muchos credos reformados en diferentes países y en diferentes épocas desde el siglo XVI hasta el XX. El más importante de los primeros credos fue el Primer Credo Helvético (1536), el Credo Escocés (1560), el Credo Belga (1561), el Catecismo de Heidelberg (1563), el Segundo Credo Helvético (1566), los cánones del Sínodo de Dort (1619) y el Credo y el Catecismo Abreviado de Westminster (1647).” [4]

La mayoría de los presbiterianos también aceptan los famosos credos de la iglesia cristiana, como el Credo de los Apóstoles y el Credo Niceno, de los primeros siglos de nuestra era cristiana.

II. Cuerpo de doctrinas características

La teología o doctrina calvinista es la base doctrinal de los presbiterianos. Juan Calvino sostuvo la opinión de que la reforma no consistió en fundar ninguna cosa nueva, sino que fue un proceso de purificación de la iglesia y de restauración de la doctrina recta y bíblica, desembarazándola de los errores escolásticos y las herejías papales. Su obra literaria monumental, Instituciones de la Religión Cristiana, la cual tuvo su reedición final por él mismo en 1559, consiste de una exposición completa de las creencias de los protestantes franceses. La escribió siendo aún joven y está reconocida como una magnífica declaración normativa de teología reformada. En ella, Calvino da instrucciones sobre los Diez Mandamientos, el Credo de los Apóstoles, la Oración del Señor y los Sacramentos que, según él, eran únicamente el bautismo y la cena del Señor.

La doctrina central alrededor de la cual gira toda la teología calvinista, es la doctrina de la gracia de Dios, que él llama misterio, y que es mediante la cual Dios redime al hombre pecador, quien es completamente in merecedor de la salvación. El pecador, que es el recipiente de la fe por la gracia misma de Dios, ha sido elegido o predestinado por Dios para ser salvo; de consiguiente, la persona salva no ha hecho ninguna buena obra que pudiera darle los méritos para poseer la vida eterna. Nuestra salvación, entonces, tiene por base, no el capricho de los hombres, sino el eterno propósito de Dios.

Para los presbiterianos, el Antiguo y el Nuevo Testamentos son la Palabra de Dios, “la única regla infalible de fe y práctica”, y la fuente de aquellas verdades por las que los hombres viven. La Biblia fue escrita por hombres “inspirados”, es decir, que Dios habló por medio de ellos. La tradición no es igual a la Biblia; es inferior a ésta.

“El culto presbiteriano siempre ha permitido una notable flexibilidad en lo tocante a las formas, pero está basado en la definición que ofrece Calvino de las características esenciales de la Iglesia: la proclamación del Evangelio y la celebración de los sacramentos. En Estados Unidos, la influencia del puritanismo y el evangelismo contribuyeron a la mayor importancia del sermón como eje del culto. La liturgia estaba ausente de hecho y la eucaristía sólo se celebraba de un modo ocasional”.[5]

Creen, asimismo, en el cielo y el infierno, que son realidades espirituales reveladas en términos materiales. Son lugares y también estados de la mente y el carácter. Los hombres impíos llevan el infierno en su corazón.

Reconocen sólo dos sacramentos: la santa comunión y el bautismo. Jesús instituyó estas dos ordenanzas. No creen que Cristo está físicamente en el sacramento de la santa comunión; su presencia es espiritual. Es la conmemoración del sacrificio de Cristo, ofrecido una sola vez a favor de todos los hombres.

El bautismo no es necesario para la salvación; es un símbolo externo de la regeneración interna. Ordinariamente, practican el bautismo por rociamiento de agua, como un signo o sello santo del pacto de la gracia.

Bautizan a niños o infantes, recibiéndolos de esa manera como miembros de la iglesia y que están en unión con Cristo, pero no creen que los niños que mueren sin ser bautizados se condenan.

El sistema de gobierno eclesiástico entre los presbiterianos es lo que pudiéramos llamar una democracia representativa, o sea, que ni es un tipo de gobierno eminentemente jerárquico como el de la Iglesia Católica, ni tampoco un gobierno totalmente congregacional como el de las iglesias bautistas. Hay, por así decirlo, cuatro cortes de la Iglesia Presbiteriana:

1.         La Sesión,

2.         El Presbiterio,

3.         El Sínodo

4.         La Asamblea General.

Cada una tiene sus propias funciones. El Presbiterio, que está formado de ministros y ancianos, ejerce supervisión sobre las congregaciones de una área determinada; el Sínodo lo componen ministros y ancianos representantes de las congregaciones de un número específico de presbiterios y la Asamblea General es la corte de apelación final. Ella representa a toda la iglesia. Creen que ninguna iglesia cristiana puede reclamar posesión exclusiva de un sistema de gobierno eclesiástico que hubiese sido autorizado por Cristo.

Los presbiterianos creen en la Santísima Trinidad, no tres individuos o tres dioses, sino en que Dios se revela a sí mismo en tres manifestaciones. Jesucristo es el Hijo de Dios y nació milagrosamente de una virgen.

La salvación no se gana por buenas obras, sino que es un regalo de Dios. Las buenas obras son los frutos de la salvación. El perdón, la gracia y la salvación los obtiene el hombre mediante una relación personal y directa con Dios. Jesucristo es el único mediador entre Dios y los hombres.

Ellos creen en la resurrección corporal de Jesucristo de entre los muertos y en la resurrección futura de los creyentes en Cristo. “Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual” (1 Co. 15:44).

Emplean cierto simbolismo en la adoración. El símbolo religioso de la cruz se refiere a la resurrección, y es una cruz vacía. No emplean nunca el crucifijo.

La doctrina de la predestinación es central en el sistema teológico presbiteriano. Es solamente Dios quien determina la salvación del hombre. Una declaración adoptada por la Iglesia Presbiteriana en 1903, dice así: “Los hombres son plenamente responsables de su trato de la oferta de gracia de Dios (la salvación), y a ningún hombre se le estorba para aceptarla, y ningún hombre es condenado excepto sobre la base de su pecado.”

III. ¿Qué dicen las Sagradas Escrituras?

1.      La gracia de Dios. Hechos 13:43; 15:11; Romanos 3:24; 5:2; 6:14; 2 Corintios 6:1; Efesios 2:8; Tito 2:11.

2.      Las Sagradas Escrituras. 2 Timoteo 3:15-17; Salmo 119:105.

3.      El cielo y el infierno. Apocalipsis 21:1-8; Juan 3:18, 19, 36.

4.      El bautismo y la cena del Señor. Mateo 28:19; 3:16; Juan 3:23; Hechos 16:31-33; 1 Corintios 11:23-26.

5.      La Santísima Trinidad. 1 Corintios 12:4-6; 1 Pedro 1:2; Apocalipsis 1:4, 5; Juan 6:27; Hechos 5:3, 4; Juan 1:1; Colosenses 2:9; 1 Juan 5:20.

6.      La salvación. Mateo 1:21; 11:28-30; Marcos 1:14, 15; ‘«Lucas 15:7; Juan 1:12, 13; 14:6; Hechos 2:37, 38; 16:31.

7.      La predestinación. Hechos 13:48; Romanos 8:29, 30; Efesios 1:4-6; 1 Pedro 1:2.

IV. Breve exposición de comparación con el punto de vista ; Bíblico Evangélico

1.      La doctrina de la gracia de Dios es la base de la redención del hombre. La gracia de Dios es su buena voluntad, su disposición de buscar al hombre y ofrecerle el perdón de los ” pecados y la vida eterna. Desde luego, que siendo la gracia de  Dios, que es también misericordia, el poder regenerador del corazón humano, las buenas obras humanas no ayudan para nada a la salvación. Ellas son, sin embargo, un fruto o resultado de la obra que Dios hace en el pecador arrepentido y creyente.

2.      Las Sagradas Escrituras nos fueron dadas por Dios para nuestra guía y edificación espirituales. Ellas son el alimento del cristiano, y la base y autoridad de la doctrina cristiana.

3.      El cielo y el infierno son los únicos dos lugares finales para todos los seres humanos. El Nuevo Testamento habla de ellos como lugares y también como estados.

4.      El bautismo y la cena del Señor. Ambos son ordenanzas establecidas por Jesucristo; símbolos hermosos y significativos de la experiencia de salvación, que es muerte al pecado y resurrección a vida nueva; y también de la muerte de Cristo, la cual hace posible para el creyente en él, la dulce experiencia de la continua comunión con el Señor Jesucristo, que es el alimento y sostén del creyente.

5.      La Santísima Trinidad. Esta es una doctrina profunda, pero revelada en las Sagradas Escrituras; difícil de entender con la mente, pero creíble por el corazón. Dios es uno y trino a la vez. “Racionalmente” no se puede explicar esto; pero es así como Dios es y él se nos revela como él es. Todas las otras doctrinas del evangelio y del Nuevo Testamento armonizan admirablemente con la verdad maravillosa de la Santísima Trinidad.

6.      La salvación. La salvación o la vida eterna es un don o regalo de Dios. El toma la iniciativa en ofrecerla; Él tiene el poder para darla; y él la hace posible a todos mediante el sacrificio redentor del Hijo de Dios, Cristo Jesús.

7.      La predestinación. Esta también es doctrina revelada en la Palabra de Dios, la Biblia. En forma natural, la mente humana ” jamás concebiría el hecho de la predestinación. Por el sólo esfuerzo del hombre, éste ni querría ni buscaría la salvación. Otra vez, en la predestinación es Dios quien toma la iniciativa y ejecuta su propósito y su plan. El hombre tiene la oportunidad de escoger: acepta por fe o rechaza por incredulidad. “Porque Dios sujetó a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos. ¡ Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuan insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!” (Ro. 11:32, 33).

V. Resumen y evaluación rápida

Hay más de veinte millones de presbiterianos en el mundo. Iglesias presbiterianas se hallan aun en los países comunistas del este de Europa. Se cuentan más de dos millones de presbiterianos en el país comunista de Hungría, seis mil en Rumania y cerca de medio millón de Checoslovaquia. En los Estados Unidos hay más de cuatro millones de miembros comulgantes en las iglesias presbiterianas. La mayoría de los habitantes de Escocia están afiliados a la Iglesia Presbiteriana.

“En general las iglesias de la tradición presbiteriana se organizan determinadas por las fronteras nacionales, aunque también han sufrido muchas veces divisiones dentro de un mismo país. Como grupo, sin embargo, se las conoce por su espíritu ecuménico. Están asociadas conforme a su propia tradición en la Alianza Mundial de Iglesias Reformadas y encabezaron la fundación del Concilio Mundial de Iglesias. En Estados Unidos cooperan con otras iglesias en el Concilio Nacional de Iglesias y en las Consultas para la Unión de las Iglesias En Estados Unidos cooperan con otras iglesias en el Concilio Nacional de Iglesias y en las Consultas para la Unión de las Iglesias. Un espíritu similar de ecumenismo se ha dado dentro del presbiterianismo con la fundación de la Iglesia unificada de Canadá, la Iglesia de India del Sur y las Iglesias unificadas de otros países.[6]

Su influencia ha sido grande y positiva en la formación de la Constitución de los Estados Unidos y las legítimas causas sociales y morales de preocupación mundial. Se distinguen por su énfasis en la educación superior en general y por una refinada preparación teológica e intelectual de sus ministros. Como denominación religiosa, son participantes activos en el movimiento ecuménico evangélico de las últimas décadas. Los presbiterianos han producido predicadores elocuentes, escritores reconocidos y teólogos muy renombrados.

Baptistas

El movimiento Bautista se originó en Inglaterra y Holanda, y esta estrechamente relacionado con los anabaptistas y menonitas del periodo de la Reforma.

El movimiento se inicio como una protesta contra el bautismo de niños.  Los anabaptistas acostumbraban bautizar nuevamente a los adultos que habían sido bautizados en su infancia.  Antes de 1640 ka inmersión no era tema de discusión, pero ya en 1644 se había convertido en una creencia y costumbre.

Existen al menos 27 denominaciones o grupos bautistas, tienen en común ciertas creencias y principios:

1.      Llegan a ser miembros de la iglesia únicamente los creyentes que se bauticen por inmersión.

2.      La iglesia local es autónoma (independiente);

3.      La iglesia y el estado deben estar completamente separados.

Al igual que otras iglesias evangélicas creen en la inspiración y confiabilidad de la Biblia, el señorío de Cristo, la libertad del individuo para acercarse a Cristo, y la salvación por fe.

Entre los bautistas tienen diferentes comprensiones de la expiación y la salvación.  Algunos (Freewill Baptist) creen que la expiación es para todos y que la persona tiene la libertad para decidir, mientras que otros (primiteve Bautist), creen firmemente en la predestinación. Sin embargo, la mayoría sostienen un calvinismo moderado.  Esto implica salvación asegurada, y que el pecado no lo separa de Dios.  Generalmente niega que pueda existir una libertad total del pecado.[7]

Baptismo, confesión o doctrina religiosa practicada por aquellos cristianos protestantes que aceptan los principios básicos de la Reforma del siglo XVI (justificación por medio de la fe, la autoridad de las Escrituras y el sacerdocio del creyente), aunque ellos le añadieron otras creencias y prácticas, que incluyen el bautismo de los creyentes sólo por inmersión, la separación de la Iglesia y el Estado, y la autonomía de las iglesias locales. La importancia de los baptistas radica en el especial énfasis que ponen en éstas y otras creencias, como también en su gran número de miembros.

La gran mayoría de los baptistas (casi 30 millones a comienzos de 1980) se encuentran repartidos dentro de 27 grupos en los Estados Unidos, país donde constituyen entre un tercio y la mitad de toda la población protestante. Otros países en donde también tienen una fuerte repercusión son (en orden descendente según su número de miembros): India, Brasil, Myanmar (Birmania), Zaire (desde 1997, República Democrática del Congo), Reino Unido, Canadá, Rumania y Nigeria. A pesar de que los baptistas adoptaron algunas de las creencias religiosas de los anabaptistas, nunca existió una verdadera conexión entre estos dos grupos. El movimiento baptista surgió a comienzos del siglo XVII en Holanda e Inglaterra, bajo la dirección de John Smyth y Thomas Helwys, líderes separatistas ingleses de la Iglesia anglicana.

Sus creencias distintivas

Los baptistas creían en una Iglesia compuesta sólo por personas convertidas o regeneradas, esto es, personas que hayan tenido una experiencia personal en la religión cristiana. El término teológico es “una Iglesia reunida”. Cada persona se afilia de forma voluntaria, aceptando el arrepentimiento por sus pecados y confirmando la fe en Jesucristo como señor y salvador. Esto va totalmente en contra de la Iglesia estatal, en la que todos los que hayan nacido dentro de un cierto territorio geográfico y reciben los sacramentos, son automáticamente considerados miembros; o una Iglesia en la que todos los niños bautizados son considerados miembros. La práctica baptista de hacer miembros a personas regeneradas los llevó a ser víctimas de más persecuciones que su costumbre de bautizar creyentes por inmersión.

El especial énfasis que ponen los baptistas en el bautismo por inmersión, más que en aquél en el que se derrama el agua sobre la cabeza de la persona, es porque inmersión significa el tener una madurez suficiente como para tomar una decisión de orden religioso. Además implica un total rechazo al bautizo de niños. Los baptistas consideran que los niños no tienen ninguna conciencia de lo que significa el arrepentimiento y la fe. Por tanto, retrasan este sacramento hasta el momento en que la persona pueda tener conciencia real de lo que hace (generalmente durante la adolescencia), y el formar parte de una Iglesia sea una decisión personal y verdaderamente significativa. Además los baptistas afirman que en ninguna parte de la Biblia se habla del bautizo de niños. Utilizan el método por inmersión porque es el que más se asemeja al bautismo de Jesús por Juan Bautista en el río Jordán, y porque representa simbólicamente la muerte, el entierro y la resurrección de Jesús, y se relaciona también con el simbolismo paulista de la “muerte” de lo antiguo o viejo (la naturaleza egoísta) y la “resurrección” de lo nuevo (la persona desinteresada y altruista). Sin embargo, los baptistas no consideran el bautismo como un sacramento a través del cual se reciba alguna gracia especial, sino que más bien constituye la confesión pública de haber recibido una fe. Además del bautismo, los baptistas también celebran la Cena del Señor o comunión; muchas congregaciones lo hacen el primer domingo de cada mes. Interpretan este acto como una experiencia de conmemoración. Véase Eucaristía.

La Biblia, que es interpretada en forma individual por cada persona, es considerada como la autoridad religiosa última en asuntos de fe y de prácticas religiosas, en contra de otras posibles autoridades tales como la tradición, la razón y la experiencia humana. En ocasiones, aunque no con mucha frecuencia, los baptistas han adoptado credos para dar expresión a su fe y ayudar a clarificar sus creencias, aunque jamás han elevado estos escritos a un lugar de igualdad o de superioridad con respecto a las Escrituras. Las interpretaciones personales de la Biblia, en términos teológicos, han dado como resultado el nacimiento de distintos grupos dentro de los baptistas.

Los baptistas siguen la doctrina que separa la Iglesia del Estado, enfatizando así la importancia de la libertad religiosa. Tanto en Inglaterra como en Estados Unidos, los baptistas estaban entre los precursores de las protestas en contra del establecimiento de una Iglesia central o de una unión entre Iglesia y Estado. Esta negativa tenía como base su convicción de que la religión constituye una relación personal entre el alma humana y Dios, relación en la que nadie debía interferir. En los primeros años del siglo XVII, y en la defensa de esta libertad religiosa, los baptistas lideraron la fundación (en lo que es actualmente Rhode Island) del primer gobierno civil en el mundo basado en la separación entre Iglesia y Estado (véase Iglesia y Estado). A pesar de que los baptistas siempre han estado en contra de ataduras oficiales entre el Estado y cualquier organización religiosa, sienten como su responsabilidad ejercer una influencia moral y espiritual en él.

La clave dentro de las políticas baptistas es su convencimiento de la importancia de la autonomía de las iglesias locales. Cada iglesia elige y ordena a sus propios clérigos, y teóricamente puede también destituirlos. No existe poder eclesiástico ni laico que pueda ejercer mandato alguno sobre congregaciones baptistas. Sin embargo, la mayoría de las iglesias baptistas se han unido de forma voluntaria con otras iglesias baptistas, en asuntos tales como asociaciones, convenciones estatales, sectas nacionales y la Alianza Baptista Mundial, con el propósito de fomentar el compañerismo, la asistencia mutua y la defensa de sus objetivos educativos, evangelistas y sus misiones. Los baptistas sostienen que la autonomía de sus iglesias locales ayuda a preservar el espíritu de la democracia, incentiva la participación de los laicos en la Iglesia, y permite ampliar el rango de las expresiones teológicas.

Los baptistas jamás han adoptado un credo universal, aunque a veces sí han adoptado profesiones de fe (Filadelfia, 1742; Nuevo Hampshire, 1832). Se han adherido con mayor frecuencia a alianzas con iglesias que no tienen una orientación doctrinal definida, pero que sí establecen normas éticas generales por las que se guían los baptistas.

Historia

John Smyth y Thomas Helwys, separatistas ingleses convencidos Congregacionalistas, fundaron la primera Iglesia baptista en tierras holandesas, en Amsterdam en 1609. Pasado el tiempo, Smyth se unió a los menonitas y Helwys volvió a una Inglaterra que no lo recibió muy bien. Estando allí, en 1611 o 1612, lideró un pequeño grupo de cristianos en la fundación de la primera Iglesia baptista en tierras inglesas, en Spitalsfield, cerca de Londres. A medida que crecían en número, los baptistas ingleses se fueron dividiendo en dos grupos: los baptistas generales y los baptistas particulares. Los baptistas generales, formados por arminios, creían en los beneficios espirituales de la muerte de Jesús, que otorgarían una fuerza especial a los creyentes; los baptistas particulares creían, al igual que los calvinistas, que aquellos beneficios podían ser recibidos sólo por algunos elegidos. Durante el siglo XIX estos dos grupos se unieron ayudados por los cambios en los planteamientos de orden teológico, y por la necesidad de un progreso efectivo en los programas de misiones. Desde su sede central en Inglaterra, los baptistas se extendieron por toda Europa llegando a tener más de un millón de miembros.

Sin embargo, fue en Estados Unidos donde esta comunidad experimentó el mayor crecimiento. Roger Williams, un clérigo puritano inglés, fundó la primera Iglesia baptista en Providence, Rhode Island, en 1639. Más o menos por las mismas fechas, el médico y ministro John Clarke, estableció una congregación baptista en Newport, también en Rhode Island. En un principio la secta creció con lentitud, debido siempre a las fuertes persecuciones de que era objeto, pero el crecimiento de los baptistas se intensificó durante el siglo XVIII, en particular como resultado de la actividad del movimiento conocido como El Gran Amanecer. Más tarde, aunque durante el mismo siglo, los baptistas apoyaron con toda su fuerza la Guerra por la Independencia de Estados Unidos, a raíz de la cual se hicieron más conocidos y ganaron popularidad. En el siglo XIX los baptistas, como muchos otros grupos protestantes, mantuvieron fuertes disensiones a propósito de sus posiciones sobre la esclavitud. Esto llevó a la formación de la Convención Baptista del Sur 1845. En 1907 los baptistas del norte formaron la Convención Baptista del Norte (conocida hoy en día como Iglesias Baptistas Americanas en los Estados Unidos). A medida que se fueron desarrollando, los baptistas fueron recibiendo muchas peticiones por parte de la comunidad negra para ser admitidos como miembros de la secta. Hoy en día siete octavos de la población negra de Estados Unidos que dice tener alguna afiliación religiosa, pertenece ya sea a la Iglesia baptista o a la metodista.

Sus posturas actuales

No existe una postura única “baptista” en temas de tipo social, porque los baptistas creen en la libertad religiosa y en la autonomía de las iglesias locales. Sin embargo, es digno de destacar que en 1975, las Iglesias Baptistas Americanas de Estados Unidos habían ordenado a 50 mujeres como ministros de la fe. En términos teológicos, el tema de la infalibilidad bíblica aún mantiene el interés de muchos baptistas del sur.[8]

Metodistas

Metodistas, movimiento protestante que cuenta con unos 50 millones de seguidores repartidos por todo el mundo, en especial, en países de lengua inglesa, y que data de 1729, cuando un grupo de estudiantes de la Universidad de Oxford comenzó a reunirse para estudiar y practicar el culto y los servicios cristianos. Sus compañeros de universidad denominaron al grupo el ‘Club Santo’ y a sus miembros ‘metodistas’, haciendo alusión al modo tan metódico con que realizaban las distintas prácticas que su sentido de responsabilidad cristiana y ritual religioso les indicaba.

“Juan Wesley escribió acerca de las personas llamadas metodistas.  En noviembre de 1729, cuatro jóvenes de la Universidad de Oxford, Juan Wesley, Carlos Wesley, El señor Morgan y el Señor Kirkman, decidieron dedicar algunas noches cada semana para leer juntos en especial es NT en griego.  Posteriormente, otros se unieron a ellos.  La exacta regularidad de sus vidas y de sus estudios, inspiró a un joven caballero de la Iglesia de Cristo a decir “Aquí ha nacido un nuevo grupo metodista”aludiendo a un nuevo grupo de médicos que habían recibido ese nombre (porque enseñaban que casi todas las enfermedades debían ser curadas mediante un método especifico de dieta y ejercicio) (Wooks, 8: 339, 348).  Estos cuatro metodistas miembros fervientes de la Iglesia Anglicana y cumplían cuidadosamente los reglamentos de la universidad.  Sin embargo no cumplían ninguna otra regla más allá de lo que consideraban obligatorio para ellos de acuerdo a su único deseo era de ser cristianos de la Biblia, considerándola, tal como fue interpretada por la Iglesia Primitiva y por su propia Iglesia, como su regla única y total.  Los metodistas fueron acusados de ser demasiado escrupulosos, y estrictos en la obediencia de las enseñanzas de la iglesia y de los reglamentos de la universidad.”[9]

Los Wesley

Dentro del grupo de estudiantes de Oxford estaban John Wesley, considerado el fundador del metodismo, y su hermano Charles, hijos de un pastor anglicano. John dedicaba su tiempo a la predicación y Charles a componer himnos. Juntos lograron crear una verdadera revolución espiritual, un movimiento que, según algunos historiadores, sirvió para desviar las tensiones que existían en Inglaterra a finales del siglo XVIII, evitando así una posible revolución política. La teología de los hermanos Wesley se apoyaba en el arminianismo y rechazaba el énfasis calvinista en la predestinación. Partidario de la doctrina de la perfección cristiana y de la salvación personal por medio de la fe, John Wesley fue ganando adeptos entre las clases obreras inglesas, que se sentían muy poco atraídas por el formalismo que les exigía la ya establecida Iglesia anglicana.

Sin embargo, el metodismo tuvo que sufrir el rechazo de los clérigos ingleses, quienes prohibieron a los Wesley predicar en iglesias parroquiales. A raíz de esto, las reuniones metodistas comenzaron a celebrarse al aire libre. Las asambleas fueron logrando que se reavivara el fervor religioso en Inglaterra, en especial entre las clases menos pudientes. Tanto el mensaje como las actividades personales que John Wesley desarrollaba entre estos grupos sociales, estimularon una conciencia social que nunca ha dejado de existir entre sus seguidores y que se transformó en el sello que identifica la tradición metodista. El número de sus seguidores creció muy deprisa y en 1744 se celebró la primera conferencia de trabajadores metodistas. A pesar de que John Wesley nunca rompió su vinculación con la Iglesia de Inglaterra, trabajó por la legalización del nuevo movimiento.

División y reunificación

Poco tiempo después de la muerte de John Wesley en 1791, sus seguidores comenzaron a dividirse en distintos grupos religiosos con pequeñas diferenciaciones doctrinales tanto en Gran Bretaña como en Estado Unidos. Cada uno mantenía su propia versión de las enseñanzas de John Wesley. En 1881 se celebró una conferencia metodista ecuménica con el fin de coordinar los distintos grupos repartidos por el mundo. Desde entonces, y cada cierto tiempo ya estipulado, los metodistas celebran ese tipo de reuniones. Suelen recibir el nombre de Conferencia Mundial Metodista, y la reunión se celebra cada cinco años. La del centenario se celebró en julio de 1981, en Honolulú.

En Gran Bretaña, a comienzos del siglo XX, comenzaron a asociarse los diversos grupos metodistas autónomos. Así, los Cristianos de la Biblia, los Metodistas de la Nueva Conexión y la Unión de Iglesias Metodistas Libres se unieron en 1907 para formar la Iglesia Metodista Unida, que en 1932 se unió a los grupos metodistas originarios, y terminar con el largo capítulo de la desunión de la Iglesia metodista inglesa. En la actualidad, la Iglesia metodista del Reino Unido ostenta el título de ser la “iglesia madre” del metodismo mundial.

Sacramentos

Tanto dentro del metodismo británico como del estadounidense, se admiten dos sacramentos: el bautismo y ‘la Cena del Señor’. El bautismo puede ser administrado por inmersión, vertiéndole agua al bautizado sobre la cabeza o simplemente rociándolo. Los metodistas interpretan ‘la Cena del Señor’ de dos formas: una, para celebrar la presencia de Cristo, siguiendo los postulados del teólogo francés Juan Calvino. La otra, para mantener el estricto sentido conmemorativo, según las enseñanzas del reformador y protestante suizo Zuinglio.

Cismas y fusiones

Tanto en Estados Unidos como en Gran Bretaña, las divisiones entre los metodistas comenzaron muy pronto. A finales del siglo XVIII, los miembros negros del grupo de Filadelfia, dada la fuerte segregación que tenían que sufrir, se separaron de la iglesia y establecieron una congregación independiente; después de ellos, muchos otros siguieron el mismo ejemplo. Las reivindicaciones en contra del poder de los obispos y el deseo de conseguir una representación laica, produjeron una nueva división en 1830. La cuestión de la esclavitud fue el asunto que más divisiones causó dentro de la historia del metodismo. Los abolicionistas radicales se enfrentaron a los metodistas del sur y permanecieron divididos incluso después de la Guerra de Secesión (1861-1865). Surgió una fuerte competencia entre los distintos grupos que dirigían programas particulares, específicos de misiones metodistas en distintas partes del mundo. Se hizo evidente que era necesaria una cierta ayuda, por lo que, a fines del siglo XIX y a comienzos del XX, cada una de las denominaciones metodistas se unió a una o más organizaciones de misiones internacionales. A pesar de que el movimiento por la unidad no tuvo tanto éxito en Estados Unidos como en Gran Bretaña, en 1968 se formó la Iglesia metodista unida, que logró reunir a más de la mitad de todos los grupos metodistas del mundo bajo una sola denominación.

Las iglesias metodistas de otros países derivan ya sea del tronco de las tradiciones metodistas británicas o de las estadounidenses. Algunas iglesias metodistas nacionales se han independizado de sus iglesias madres, lo que hace que aumente la importancia de la cooperación entre todas las iglesias metodistas por medio del Consejo Metodista Mundial. El movimiento ecuménico, en el que los metodistas han sido participantes destacados, ha dado como resultado la unificación de algunos grupos metodistas pero con otra denominación, haciendo problemática su relación con el metodismo del resto del mundo.[10]

Congregacionales

Congregacionalismo, forma o política de gobierno de la Iglesia en la que cada iglesia local es totalmente autónoma en cuanto a su gobierno. El término puede ser empleado en un sentido genérico o para referirse al desarrollo histórico específico del movimiento congregacionalista, que tuvo su origen en el puritanismo inglés, o para designar a un grupo específico que se haya desarrollado dentro de esta tradición.

Congregacionalismo como término genérico

En este sentido, el congregacionalismo contrasta con las políticas jerárquicas, tales como el episcopado y el presbiterianismo.El episcopado sostiene que la autoridad de la Iglesia debe ser ejercida por la orden de los obispos. Los Presbiterianos están organizados según una estructura jerárquica en orden ascendente: la congregación local, el presbiterio (que representa a una serie de congregaciones), el sínodo regional y una asamblea general que supervisa todo lo anterior. Cada una de estas entidades presbiterianas ejerce una cierta autoridad sobre aquellas entidades que la constituyen. Las diferencias dentro de estas políticas podría ser aclarada por su poder para decretar. En el episcopado, toda la responsabilidad recae sobre los obispos; en el presbiterianismo, sobre el presbiterio. Pero en el congregacionalismo, cada iglesia local puede nombrar a su propio ministro. El congregacionalismo es la política de muchas entidades religiosas, aparte de aquellas que han utilizado el término congregacional como nombre para su agrupación; dentro de éstas se incluyen los baptistas y los unitaristas.

Congregacionalismo como tradición

En un sentido estricto, el congregacionalismo es la política de una de las ramas del puritanismo inglés, específicamente de aquellos puritanos que emigraron a Nueva Inglaterra en el siglo XVII. Según los informes históricos más antiguos, el congregacionalismo generalmente se asocia con Robert Browne, quien ya en 1582 sostenía que la Iglesia de Inglaterra estaba tan corrupta, que la única solución era que los verdaderos cristianos se separaran de ella para formar sus propias iglesias autónomas. Teniendo esto en cuenta, sus seguidores recibieron el nombre de separatistas. Durante el siglo XVII, estos separatistas se unieron con otros grupos de disidentes, adoptando todos el nombre aglutinador de independientes.

Principios esenciales

En este congregacionalismo inicial, la pertenencia estaba restringida sólo para aquellos que eran regenerados o que habían renacido espiritualmente, a través de una experiencia personal de conversión. La iglesia local estaba constituida por una asamblea, creada con el acuerdo general de todos los miembros; esta entidad tenía la autoridad para elegir a sus propios líderes y para controlar los asuntos disciplinarios de sus miembros. Los congregacionalistas también reconocen la comunión de las iglesias, esto es, la obligación que tienen las iglesias autónomas de trabajar en conjunto; por otro lado, ponían especial énfasis en la clara distinción entre Iglesia y Estado. La restricción que existía con respecto a aceptar miembros regenerados, era una norma basada en la distinción que hacían los calvinistas entre los elegidos y los no elegidos; el objetivo era tratar de conciliar las distinciones temporales de las eternas, y que serían reveladas el día del juicio final. La asamblea era una declaración voluntaria, por medio de la cual, los miembros aceptaban trabajar juntos en un ambiente de amor y afecto. En sus manifestaciones primitivas no se incluía un lenguaje de credo, y no constituía una prueba de creencias ortodoxas. La disciplina de los miembros y el hecho de que el ministro fuera elegido por la Iglesia, reflejaba los intentos por corregir los abusos que la Iglesia de Inglaterra cometía con los puritanos, donde la disciplina impuesta por tribunales diocesanos era ineficaz y los compromisos del clero con sus cargos era dado de forma general por ciertos privilegios de patronos privados. La tendencia del congregacionalismo a convertirse en un parroquialismo a pequeña escala, hasta cierto punto se contrapesaba con el énfasis que ponían en la comunión de las iglesias. Si bien consideraban que la Iglesia y el Estado debían apoyarse mutuamente, no estaba permitido que ninguna de las dos entidades interfiriera ni en los asuntos internos ni en los sistemas operativos autónomos de la otra. Estos principios eran considerados como bíblicos, derivados del modelo de las comunidades del Nuevo Testamento.

El desarrollo temprano

Entre los primeros clérigos teóricos del congregacionalismo del siglo XVII, estaban William Ames, John Cotton y Thomas Hooker. Los principios esenciales, tal y como eran entendidos en Nueva Inglaterra, estaban codificados en Un programa de disciplina de la Iglesia (1648), con frecuencia llamado el programa Cambridge. En Inglaterra, durante el gobierno de Oliver Cromwell, los independientes ejercieron una considerable influencia, aunque estuvieron sujetos a leyes discriminatorias después de la Restauración en Inglaterra (1660). Por eso, el movimiento gozó de su máxima influencia en Estados Unidos.

Con el paso de los años, el congregacionalismo del programa Cambridge fue sometido a cambios. La restricción que existía para aceptar miembros regenerados fue modificada después de 1662, cuando las iglesias de Nueva Inglaterra adoptaron la Asamblea intermedia, a través de la cual se otorgaban privilegios parciales a las personas que simpatizaran con la orden de la Iglesia congregacional, pero que no pudieran asegurar haber tenido una experiencia personal de conversión. En Connecticut, se adoptó el programa Saybrook (en 1708) para asociaciones ministeriales y asociaciones de iglesias de índole esencialmente presbiteriana. También en Massachusetts desapareció el miedo a que el control fuera ejercido por asociaciones ministeriales. Después del Gran despertar, el concepto de miembros regenerados fue corrompiéndose debido a la expansión del arminianismo, una forma de liberalismo que rechazaba la doctrina de la elección. Pero más tarde, la naturaleza de la asamblea fue transformada. En lugar de ser un simple acuerdo de unión en torno a la adoración y la disciplina, se transformó en una prueba de fe, con la que se evitaba cualquier duda o sospecha de naturaleza teológica.

Para los puritanos, el sistema estatal válido en realidad no era laico. Sostenían que la piedad y los firmes principios morales resultaban fundamentales para actuar como un buen ciudadano y que, por lo tanto, el Estado debía fomentar la difusión de la verdad religiosa. Por esto, en Nueva Inglaterra (excepto en Rhode Island), cada pueblo estaba autorizado a cobrar impuestos a sus habitantes en concepto de mantenimiento del culto. Este impuesto terminaba en la mayoría de los supuestos en manos de los ministros de las iglesias Congregacionales. En el siglo XVIII, la Orden de Soporte, como fue llamada, recibió recriminaciones por parte de grupos religiosos minoritarios, como los cuáqueros, los baptistas y los anglicanos. A medida que el pluralismo religioso fue expandiéndose, el impuesto que se pagaba para mantener el culto fue haciéndose cada vez más difícil de justificar, hasta que la Orden de Soporte fue abolida en Connecticut en 1818, en Nuevo Hampshire en 1819 y en Massachusetts en 1833.

El congregacionalismo como una denominación religiosa

Hoy en día se sabe que durante el siglo XIX, cada denominación declaraba su propia identidad, organizados para ofrecer distintos servicios religiosos a las iglesias. En este sentido, el congregacionalismo es sólo una de las entidades religiosas que derivan de las iglesias congregacionales de la Nueva Inglaterra colonial. Entre 1805 y 1825, las iglesias de la Orden de Soporte se dividieron en dos grupos. La rama liberal se transformó en una entidad aparte, y fueron llamados los cristianos liberales o congregacionalistas unitarios, y finalmente sólo unitarios. La otra rama eran los ortodoxos o congregacionalistas trinitarios; al final sólo congregacionalistas. Con el paso del tiempo, los congregacionalistas fueron desarrollando un sentido de identidad cada vez más creciente dentro de la agrupación, lo que culminó con la formación del Concilio nacional de las Iglesias Congregacionales de Estados Unidos. En 1961 se unió la Iglesia evangélica con la reformada; el producto de esta fusión recibió el nombre de Iglesia Unida de Cristo. Considerando que tanto la Iglesia evangélica como la reformada son más presbiterianas que Congregacionales, la Iglesia Unida de Cristo representa un compromiso en el que se funden los elementos de ambas, los Congregacionales y los presbiterianos. Al momento de fusionarse, el grupo congregacional de la Iglesia Unida de Cristo ascendía a 1.427.863 miembros.[11]

Bibliografía

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  5. Deiros,  Pablo, Historia del Cristianismo en América Latína, (Fraternidad Teológica Latinoamericana, Buenos Aires , Argentina) 1992, Primera Edición.

[1] Taylor, Richard. Diccionario Teológico Beacon . Primera edición. (Kansas City: Casa Nazarena de Publicaciones, 1995)  p.p.. 340-341

[2]“Presbiterianismo”, Enciclopedia Microsoft® Encarta® 98 © 1993-1997 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.

[3]Ibid.

[4]“Presbiterianismo”, Enciclopedia Microsoft® Encarta® 98 © 1993-1997 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.

[5]“Presbiterianismo”, Enciclopedia Microsoft® Encarta® 98 © 1993-1997 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.

[6]“Presbiterianismo”, Enciclopedia Microsoft® Encarta® 98 © 1993-1997 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.

[7] Taylor, Richard. Diccionario Teológico Beacon . Primera edición. (Kansas City: Casa Nazarena de Publicaciones, 1995)  p.p.. 88

[8]“Baptismo”, Enciclopedia Microsoft® Encarta® 98 © 1993-1997 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.

[9] Taylor, Richard. Diccionario Teológico Beacon . Primera edición. (Kansas City: Casa Nazarena de Publicaciones, 1995)  p.p.. 432

[10]“Metodistas”, Enciclopedia Microsoft® Encarta® 98 © 1993-1997 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.

[11]“Congregacionalismo”, Enciclopedia Microsoft® Encarta® 98 © 1993-1997 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.