SECTAS: DIEZ ERRORES TÍPICOS CON ELLAS

DIEZ ERRORES TÍPICOS SOBRE LAS SECTAS

1 Pensar que a lo largo de los siglos siempre ha habido sectas no debe hacernos olvidar que las sectas contemporáneas presentan muchos elementos nuevos:

Utilización de Estados con legislación permisiva a modo de refugio,

Enormes medios financieros,

Sofisticados medios de manipulación, temática contemporánea.

2 No hace distinciones entre los grupos de captación, cuando en realidad, la temática, los objetivos y los peligros difieren mucho de un grupo a otro.

3 Creer que les reconoceremos por sus excentricidades, por su aspecto extravagante, cuando en realidad las sectas más peligrosas son a menudo las que se presentan con un aspecto racional e integrador.

4 Pensar que es el contenido lo que define a una secta, cuando en realidad son los métodos de captación, la intolerancia, la influencia sobre sus adeptos y los objetivos no declarados lo que las definen.

5 Creer que estos grupos juegan limpio, cuando en realidad utilizan la formación, la terapia, la ecología, la ayuda humanitaria, la religión. como tapaderas para venderse mejor.

6 Creer que los adeptos son gente simple o desequilibrada, cuando en realidad muchos de los que son manipulados mentalmente son personas perfectamente equilibradas, pero a menudo más vulnerables debido a circunstancias de la vida (pérdida de un ser querido, crisis moral, fracaso sentimental, problemas laborales, enfermedades graves o convalecencia prolongada…). Hay que subrayar que entre la clase acomodada y cultivada, este problema afecta más a menudo a los científicos y los técnicos que a las gentes de letras y a los filósofos, dado que por su formación están más acostumbrados a “relativizar” las diversas doctrinas.

7 Pensar que los adeptos carecen de ética, cuando en realidad la ética es una de las motivaciones para la adhesión, aunque esté orientada y subordinada al sometimiento al grupo.

8 Subestimar el poder de las sectas, cuando en realidad pueden llegar a infiltrase en cualquier medio, en cualquier país, en cualquier círculo de poder y en cualquier órgano de decisión.

9 Creer que uno es inmune a las sectas, cuando en realidad cada uno de nosotros es manipulable.

10 Creer que la vía represiva es suficiente para minimizar la influencia de las sectas, cuando en realidad el combate comienza sobre todo por la prevención, la información, la formación y la educación.