PEDRO II REY DE ARAGON ¿CÁTARO?

Por Diego Martínez Navarro

junio de 2006

INTRODUCCIÓN - LO ENCONTRADO A MANO…

La figura del rey aragonés Pedro II no es muy tratada en la literatura histórica, pasa completamente desapercibida ante nombres como el de Jaime I el Conquistador, que era su hijo, Alfonso I el Batallador o Fernando II el Católico. Este hecho se puede deber a varias circunstancias: o bien a las pocas fuentes que hay sobre su persona o bien porque no fue, digamos, un personaje muy modélico para mitificar por la Iglesia católica, a pesar de llevar de sobrenombre católico. Y es que uno de los hechos más remarcados por los libros es su lucha frente al Papa en el sur de Francia. Así pues el libro “Aragón, constante histórica“, publicado por la Caja de Ahorros de Zaragoza, Aragón y Rioja, se ciñe a citar que Pedro II era el sucesor de Alfonso II y que los lazos familiares que tenía con nobles del sur de Francia le obligaron a intervenir en las luchas de esa zona precisamente contra el Papado, también nos informa de que tras su muerte en la batalla de Muret comenzó el retroceso del dominio aragonés en el sur francés. En el libro “Estados y civilizaciones” (Panorama, volumen V) el comentario es todavía más escueto: ante la amenaza que suponía el avance almohade, se unieron las tropas de Alfonso VIII con las de Pedro II de Aragón y Sancho VII el Fuerte de Navarra y lograron la rotunda victoria de las Navas de Tolosa (1212). Este tomo nos aporta una información que el anterior “olvidaba”, el rey aragonés tomó partido en el campo de batalla de las Navas de Tolosa, un hecho de tanta importancia en la historia medieval.

En la Gran Enciclopedia Ilustrada (tomo 15, Ediciones Danzae, S.A.) dedican bastantes líneas al rey aragonés, para empezar lo fechan (1177-1213), sabíamos que murió en la batalla de Muret del 13 y que participó en las Navas de Tolosa del 12 pero no sabíamos que edad tendría por aquel entonces, este tomo pues nos da una información acercada, un rey que murió joven, un sucesor que entró al trono con 19 años. Esta enciclopedia nos da más valiosa información: hijo de Alfonso II el Casto y de Sancha de Castilla, heredó el reino de Aragón y el principado de Cataluña, así como varios dominios en el mediodía francés. De su matrimonio con María de Montpellier (1204), de la que varias ocasiones intentó divorciarse, nació el infante Jaime I el Conquistador. En 1196 juró los fueros aragoneses en Daroca y tomó posesión del reino. Colaboró en la labor reconquistadora de Alfonso VIII de Castilla e intervino en la batalla de las Navas de Tolosa (1212) frente a los almohades. Ambos monarcas habían fijado en 1204 los límites de sus estados en la línea Ágreda-Tarazona. Coronado por el papa Inocencio III, se declaró feudatario de la Santa Sede (1204), lo que disgustó a la nobleza y al pueblo (impuesto de monedaje). Su política fiscal agotó los recursos del reino a causa de los cuantiosos gastos militares y cortesanos. Como protector de las órdenes militares, creó la de San Jorge de Alfama (1201). En 1208 venció a Guerau de Cabrera, conde de Urgel, que se negaba a prestarle homenaje. La extensión de la herejía albigense en Occitania le colocó en una incómoda situación entre el papa, que le amenazó con la excomunión, y los nobles. Al decidir el pontífice la intervención armada, Pedro II acudió en ayuda de su cuñado, el conde Raimundo VI de Tolosa, que se hallaba amenazado por las tropas de Simón de Montfort. De hecho la actitud conciliadora del monarca fracasó ante las ambiciones francesas, lo que le obligó a ponerse al frente de un ejército de 1000 caballeros que dirigió contra Muret, donde fue derrotado y muerto (1213). Los gastos de la expedición, que le habían obligado a empeñar villas enteras, dejaron el reino en una difícil situación y Muret fue el fracaso definitivo en el intento de crear un imperio catalanoaragonés en el mediodía de Francia.

Hasta ahora e documento más completo nos lo ha dado esta enciclopedia que sin duda nos ha dejado muchas pistas para conseguir una información mucho más amplia, nos habla de problemas matrimoniales (que como veremos más adelante generará alguna leyenda), de los fueros aragoneses, de órdenes militares…muchos temas que podremos abarcar para fijarnos una idea aproximada de Pedro II, una idea más humanizada, trataremos de desmitificar la lejana figura del rey aragonés del que tan poco se sabe.

La última fuente encontrada en las enciclopedias de casa, Historia de Aragón (tomo IX, publicado por Heraldo de Aragón) nos habla del casamiento entre Pedro II y María Montpellier en 1204 y como ella tuvo que entregar como dote el señorío de Montpellier, además su hermano Alfonso gobernaba la Provenza, Gavaldán y Millau, y su hermana Leonor fue casada con Ramón VI de Tolosa con lo que el enfrentamiento entre la dinastía de Barcelona y la de Tolosa cambió radicalmente. Nos habla también de los distintos intereses de Occitania: primeramente pugna entre la monarquía de los Capeto y la de los Plantagenet por dominar la Francia meridional y luego la expansión del catarismo por esas mismas tierras. Este último hecho haría intervenir al papa Inocencio III y la cruzada antialbigense, Pedro II se vio inmerso y decidió tomar partido por los señores del Midi, que le prestan vasallaje (además de los propios intereses de la Corona de Aragón en esas tierras). Este tomo nos cita también una fuente muy importante en la historia, la crónica de San Juan de la Peña: “El dito rey, queriendo más morir con honor que non bivir con desonor, por tal porque ningun tiempo en batalla que fues non giró cara, murió en aquella (…) Et fue soterrado en el monasterio de Sixena, el qual su madre dona Sancha avía hedifficado et stablido convento de mulleres de la orden del spital de Jherusalem”.

Se nos ha aportado otra pista, esta vez en forma de fuente histórica, el primer paso está dado.

Uno de los instrumentos de búsqueda que más a mano se tiene es Internet, un arma que día a día va ganando más adeptos lo que hace que haya más datos aunque haya que tener cuidado a la hora de la búsqueda y sin duda sea necesaria la constatación de los datos en fuentes más fiables:

La primera Web que se hace eco de la presencia de Pedro II de Aragón en la historia es

http://www.aragonesasi.com/historia/pedro2.php

Pedro II. Rey de Aragón

Pedro II (1196-1213).

Uno de los primeros actos de su reinado fue pasar a Roma a coronarse por mano del Papa Inocencio III, ceremonia que tuvo lugar el día 3 de noviembre de 1204, haciendo su reino tributario de la Santa Sede, con obligación de entregarle doscientos cincuenta maravedíes de oro anuales.

Los reyes de Aragón no se coronaban antes con la pompa y solemnidad que lo hicieron desde Pedro II. Con solo armarse caballeros cuando eran de edad de veinte años, o al tiempo que se casaban, tomaban el título de reyes y entraban a entender en el regimiento del reino con consejo y parecer de los ricos hombres de la tierra… el Papa le otorgo el privilegio de que los reyes de Aragón pudiesen en lo sucesivo coronarse en Zaragoza por manos del metropolitano de Tarragona.

De vuelta a Aragón, Don Pedro II, para cubrir los gastos de su viaje a Roma, estableció en todo su reino un nuevo impuesto llamado monedaje, que era un derecho de un tanto para cada moneda. Novedades y tributos que ocasionaron algunos disgustos y algunos disturbios entre el rey y sus súbditos.

En el año de 1212 Don Pedro II tomó parte en la célebre batalla de las Navas.

El año siguiente se fue con sus tropas en auxilio de los condes de Tolosa, de Bearne y de Foix, jefes de los albigenses, que tenía muy apurados el jefe de la cruzada católica Simón de Montfort. El 13 de septiembre los aragoneses, en unión con los albigenses, sitiaron Muret, plaza a orillas del Garona, cuando los de Simón de Montfort, aunque en pequeño número, acudieron al socorro de los sitiados, dieron una batalla en que pereció el monarca aragonés con veinte mil de los que le acompañaban.

De su matrimonio con Doña María, hija y heredera del señor de Montpeller, dejó a Don Jaime, que le sucedió.

El año mismo de su coronación se casó Don Pedro II con Doña María de Montpeller, hija única del conde Guillermo y de Eudoxia, la hija del emperador Manuel de Constantinopla. Apenas casado, cesó de vivir conyugalmente con ella, y sin recato ninguno se distraía con otras damas allí mismo en Montpeller, donde la reina vivía. Los cónsules y pro-hombres de Montpeller que veían con sentimiento y disgusto esta conducta del monarca y la falta de sucesión de la reina su condesa, celosos al propio tiempo de la honra y decoro de su señora, de acuerdo con un rico hombre de Aragón nombrado Guillen de Alcalá, discurrieron emplear una ingeniosa y extraña estratagema para que se realizase la unión, siquiera momentánea, de los dos separados … He aquí cómo lo refiere Montaner … “Con arreglo al plan combinado, cuando todo el mundo dormía en el palacio, veinticuatro pro-hombres, abades, priores, el oficial del obispo y varios religiosos, doce damas y otras tantas doncellas con cirios en la mano fueron al palacio real con dos notarios y llegaron hasta la puerta de la cámara del rey. Entró la reina… Los demás se quedaron fuera arrodillados y en oración toda la noche … El rey creía tener a su lado a la dama de quien era servidor. Las iglesias de Montpeller estuvieron abiertas, y todo el pueblo se hallaba en ellas reunido y orando según lo acordado. Al amanecer los notables, los religiosos y todas las damas, cada una con una antorcha en la mano, entraron en la real cámara. El rey saltó de la cama asustado y echó mano a la espada: entonces se arrodillaron todos, y enternecidos exclamaron: “¡Por Dios señor, mirad con quién estáis acostado!” Reconoció el Rey a la reina y le explicaron el plan y objeto de aquel suceso. “Pues que así es, exclamó el rey, quiera el cielo cumplir vuestros votos” En aquel mismo día montó el rey a caballo y salió de Montpellier… Así fue concebido el que se llamó más tarde Don Jaime el Conquistador.

Fue sepultado en el monasterio de Sijena al lado de su madre Doña Sancha. La reina Doña María murió en Roma el año de 1219.

Esta Web nos aporta poca información de la participación en las Navas de Tolosa pero nos muestra el impresionante relato (seguramente mitificado) de su unión con Doña María de Montpellier, además de más información acerca de su pacto con el papado para la coronación de los sucesivos reyes de Aragón.

En otra página Web nos encontramos con la siguiente información:

http://es.wikipedia.org/wiki/Pedro_II_de_Arag%C3%B3n

Pedro II de Aragón

Pedro II de Aragón, apodado el Católico rey de Aragón y conde de Barcelona entre los años 1196-1213.

Renovó la infeudación de Aragón a San Pedro (que habían hecho años antes Sancho Ramírez y Pedro I), tras su coronación por el papa Inocencio III en la iglesia de San Pancracio de Roma el día 4 de febrero de 1204.

Presenta el hecho resaltable de ser el primer monarca del reino que es coronado. A partir de él y por concesión de la Santa Sede por bula dictada el día 6 de junio de 1205, los monarcas aragoneses podrán coronarse, debiendo hacerlo en la Seo de Zaragoza, de manos del arzobispo de Tarragona y después de haber solicitado la corona al papa. La concesión se hizo extensiva a las reinas.

El gobierno de Pedro II es un periodo que podemos calificar de triste. Absorbido por su política internacional, tan apenas lograría recuperar alguna posición avanzada: Mora de Rubielos (1198), Manzanera (1202), Rubielos de Mora (1203), Camarena (1205) y Ademuz (1210). Participó en la decisiva batalla de Las Navas de Tolosa 1212 junto a castellanos y navarros.

Casado en 1204 con María de Montpellier (matrimonio forzado por intereses en el Mediodía francés), su vida familiar estuvo a punto de crear una situación de crisis sucesoria, que sin duda hubiera provocado la separación de Aragón y Cataluña. La reina María dio un heredero, Jaime I que al menos sirvió para que la dinastía continuara en ambos territorios.

Murió el día 12 de septiembre de 1213 en la batalla de Muret

Pedro II y los albigenses

Pedro el Católico estaba muy vinculado a la Occitania y Mediodia franceses: había casado con María, heredera de Montpellier, y su hermana Leonor se había unido en matrimonio con el conde Raimundo VI de Tolosa (Toulouse); el vizconde de Beziers y Carcasona era también vasallo del monarca aragonés. Por algunas poblaciones de estas comarcas del sur de Francia se había extendido una secta religiosa de influjo oriental, cuyos adeptos, los “cátaros”, se conocieron allí con la denominación de “albigenses” en razón de su profusión en la ciudad de Albi (departamento de Tarn, Mediodía-Pirineos).

Hay que hacer notar que aquellos territorios meridionales, por pertenencia o vasallaje a la Corona de Aragón, quedaban fuera de la soberanía del rey de Francia, quien estaba dispuesto a servirse de cualquier excusa para intervenir en ellos y, de ser posible, anexionárselos. El papa Inocencio III por su parte, se mostró siempre complaciente y predispuesto hacia las empresas del rey francés con quien habría de aliarse militarmente en Bouwines y a quien encomendaría la acción de castigo contra Inglaterra; por supuesto, él mismo albergaba su propio deseo de atajar la herejía y reducir a sus prosélitos a la obediencia a Roma. De esta comunión de intereses surgió la cruzada contra los albigenses que el papa predicó en toda la cristiandad, especialmente en Francia, y que legitimó al monarca francés para enviar contra los territorios desviacionistas un poderoso ejército mandado por Simón de Montfort. El resultado fue la toma de Beziers y de Carcasona en el verano de 1209. El Santo Padre, agradecido por los servicios prestados por Simón de Montfort, dando pruebas de generosidad en la disposición de los bienes de los demás, le otorgó el señorío de aquellos feudos, que lo eran del reino aragonés. Más tarde, en el Concilio de Letrán (1214), el papa culminó su ultrajante arbitrariedad e ilícito despojo del patrimonio ajeno desposeyendo a Raimundo de Tolosa y a sus herederos de sus posesiones languedocianas que entregó al ferviente y fiel ejecutor de sus planes, Simón de Montfort, quien puso todos los territorios conseguidos al amparo del rey de Francia.

Pedro II de Aragón murió en la batalla de Muret, en 1213, defendiendo honrosamente a sus súbditos de la agresión de aquellos fanáticos cruzados.

Precedido por Alfonso II. Sucedido por Jaime I, el Conquistador.

Y ya por último en

http://www.phistoria.net/content/view/53/39/

PEDRO II DE ARAGON & SU EPOCA

Autora: P. Argenter

Pedro II (1177-1213) hijo de Alfonso I de Aragón-Barcelona y de Doña Sancha de Castilla, fue quien abrió las puertas a la expansión de la Corona de Aragón y del Principado de Cataluña tanto dentro como fuera de la península ibérica, llegando hasta Montpellier (zona del Aix-en-Provence, en la Costa Azul de Francia).

Pedro tenía una gran capacidad de lucha y estaba preparado para la guerra. Pero por su afán en combatir allá donde fuera, dejó de lado la economía de la corona, llegando a pasar estrecheces durante muchos años de su reinado, en la que empezaría a reinar en 1196.

Durante su reinado, la cultura tuvo un gran auge, gracias a los trovadores, a las grandes ceremonias que se hacían, a la expansión del románico por toda la corona y a la creación de más monasterios y conventos, en los cuales, se empezarían a transmitir por escrito cronicones, poemas, legados, diversos escritos como los capbreus, (…)

Estos fueron los principales factores de su reinado:

1. Roma, el Papa y el Matrimonio de Estado:

Pedro II visitó Roma para entrevistarse con el Papa y allí se hace coronar, como lo hizo en su día, su ancestro el rey Sancho I Ramírez. Su idea en Roma era mejorar las relaciones con la Santa Sede, pactando un posible matrimonio de estado con los Hohenstaufen. El Papa reacio y después de coronarle con toda pompa, le hace pagar una perpetua anual de 250 mancusos; con ello Pedro II tampoco logra obtener la ayuda póntica para casarse con una Hohenstaufen y por ello, con el tiempo, es inducido a casarse con la hija de Guillermo VIII de Montpellier, Doña Maria (I) de Montpellier i Comnema. Aunque este matrimonio nunca le hizo feliz y siempre estuvo deseoso de anularlo, siempre obtuvo el obstáculo por parte del Papa Inocencio III. Por entonces, la política con los occitanos y provenzanos era muy mala.

En 1204 decidió hacer una boda a su gusto, y ya que no podía ser él el protagonista, lo seria su hermana Leonor, casándola con Ramón VI de Toulouse. Con este matrimonio, Toulouse, Provenza, Rossellón y Montpellier entrarían en una época de tranquilidad generalizada. Por su matrimonio de estado con Maria de Montpellier tendría a su único hijo, Jaime (futuro Jaime/Jaume I de Aragón, Conde de Barcelona, Sr. de Montpellier,…).

Aún así, tendría una hija fuera del matrimonio, doña Constanza, que se casaría con el Vizconde de Bearn y moriría en Palma de Mallorca, bastantes años después de que se conquistara la isla de Mallorca por tropas cristianas.

2. Las Relaciones con Castilla y “La Batalla de Las Navas de Tolosa:”

Las relaciones exteriores con Castilla, Navarra y los reinos sarracenos de la península, se reflecta en su forma de llevar las riendas de Aragón. Con Castilla al principio, no eran del todo muy buenas. Las desavenencias que entonces, hacia 1196 tenían los castellanos con los aragoneses, venían en parte por un castillo que la reina Sancha de Aragón- madre de Pedro I- tenía en la frontera con Castilla.

Los problemas acabaron con la Entrevista de Ariza en el 1200 y con la Concórdia de Daroca en 1201. Con el paso del tiempo se uniría con Castilla para combatir contra Navarra. Gracias a su ayuda, Castilla consiguió expandirse más hacia el norte de la península obteniendo también en 1200 el señorío de Guipúzcoa.

En 1212 llegaría la famosísima batalla de “Las Navas de Tolosa” o “la Reconquista” en contra de la expansión sarracena en la península ibérica de Mohamed ben Yacub, caudillo de los almohades. Pedro II se unió a los reinos cristianos de Castilla (Alfonso VIII), Navarra (Sancho VII) y el Señorío de Vizcaya (Diego López de Haro) y con la Iglesia que participaron con: el Arzobispo de Toledo, los Obispos de Palencia, Sigüenza, Burgo de Osma, Ávila y Plasencia (Por Castilla); los Obispos de Barcelona y Tarragona (Por Cataluña y Aragón); los Obispos de Narbonne, Burdeos y Nantes (Sur Francia, aliados de Pedro II) y diversos caballeros, órdenes y templarios como los del Temple, Calatrava, Santiago y los del Hospital. El único reino cristiano que no participó fue León que se quedó fuera.

Se encontraron todos en Guadalete (Castilla la Mancha). Más tarde Pedro II convencería a los cruzados que se encontraban en Malagón (Ciudad Real), sin víveres y sin ganas de resistir, a que se quedaran. En julio, el monarca aragonés se trasladaría a Calatrava (act.Murcia) a la espera de la llegada de Alfonso VIII y demás aliados.

El día 11 de julio de 1212 se pudo entrevistar con el monarca castellano en Salvatierra y ya juntos -el 14 de julio- continuaron camino hacia Muradal (Sierra Morena).

El 16 de julio de 1212 en Navas de Tolosa (Jaén.Al-Andalusi) dio comienzo la batalla. Aprovechando el final del califa almohade, tomaron posesión del Valle del Guadalquivir.

El más beneficiado en la batalla fue Castilla, pero tanto Aragón como Navarra ganaron prestigio. Al volver a sus tierras, Pedro II tuvo que poner orden en su reino, más interés a

La política con los condados de Cataluña y del Pirineo Catalán y a los problemas económicos.

3. La Expansión del Reino hacia el exterior:

Siguiendo con la tradición de las Casas de Aragón y de Barcelona, Pedro II quiso expandir sus territorios en todas las direcciones. Más preocupante fue expandirse hacia el Mediterráneo sur y las relaciones con los territorios de Cataluña Norte y Pirineo francés se hacían más difíciles. Uno de sus enemigos, el eminente Simón de Montfort no le dejaba mucho espacio de actuación. Montfort fue caudillo de la cruzada en contra la herejía, por parte del rey de Francia y disfrutaba de mucho poder. Si volvemos atrás en el tiempo, hacia 1207, antes incluso a la Batalla de Navas de Tolosa, entenderemos mejor las causas que originó la Batalla de Muret que seguidamente explicaremos.

Las batallas que tuvo en el futuro reino de Valencia en 1206, en la cual sitió la capital y en la que casi perdió la vida y posteriormente en 1210 la toma de algunas porciones septentrionales de Valencia y que le llevó a la repoblación de Además con aragoneses fronterizos, hizo que tanto la economía del reino como la política se debilitara con el paso del tiempo. Pedro II prometió a la orden del Hospital la entrega de las mezquitas de Boriana nada más conquistar esta localidad, además de otras promesas que no llegó a culminar a causa de su muerte en Muret. Su hijo Jaime I seria quien realmente expandiría el reino más allá de la península y de sus territorios continentales, hacia el Mediterráneo.

4. “La Batalla de Muret” y los Cataros.

Cuando el Papa decidió limpiar de los territorios católicos del Sur de Francia la herejía provenientes de los cataros (cataros-griego- “Los puros” secta religiosa),

El cuñado de Pedro II -el Conde de Toulouse- se negó a ello. Por ello el Papa decidió excomulgar al conde y pidió al aragonés una alianza y seguimiento del proyecto de herejía. Pedro II, como Señor de Montpellier y teniendo entre sus mejores aliados a la gran mayoría de los cataros de Carcassone, Beziers y Pirineo Norte, no quiso, en principio, tomar la misión y se sumó al espíritu combativo de los albigenses (cataros) y apoyando a su cuñado el Conde de Toulouse. A causa de esto, la iglesia católica condenó este “insulto a la iglesia” mediante sínodos, documentos, concilios y excomuniones a todo aquél que no apoyaba a la iglesia católica y abrazaba la religión de los cataros. Los cataros mataron al legado papal, Don Pedro de Castelnau que provocaron una guerra santa entre católicos y cataros, la llamada: “La Batalla de Muret”.

El 12 de septiembre de 1213, al sur de Toulouse, exactamente en Muret (Francia), y durante la batalla contra la Iglesia, dirigido por el Conde Simón de Montfort y apoyado por los cruzados, murió Don Pedro II de Aragón, Conde de Barcelona. Después de la contienda, Montfort tomaría las riendas de la Corona de Aragón, encarcelando también al único hijo varón del aragonés; un rey de corta edad que llegaría a ser Jaime I de Aragón.

He aquí, unas palabras que recuerdan como era Pedro II, visto por su hijo Jaime en la obra que escribió llamado “Llibre dels fets” del siglo XIII, en la que hemos querido traducir al castellano:

“Nuestro padre, el rey Pedro, fue el rey más generoso que nunca hubo en España, y el más cortés, y el más afable, hasta el punto que era tan espléndido que sus rentas y su patrimonio iban a menos. Y era un buen caballero para las armas, otro como él no había en el mundo (…)”

EL RETRATO

El siguiente paso dado en esta especie de diario de investigación histórica es conseguir forjar una imagen física de Pedro II, para ello hemos recurrido a su retrato y al de su padre y también al de su hijo para buscar rasgos característicos y para diferenciar lo que el autor del cuadro quiso resaltar en cada uno de los tres cuadros:

Alfonso II.- el primer soberano de la Corona de Aragón, el rey que presidió las primeras Cortes aragonesas documentadas, aparece con rasgo de superioridad, de majestuosidad, un rey que parece que se dedicó más al gobierno que a las conquistas externas ya que no vemos rasgo alguno de que fuera un batallador. Leyendo acerca de él comprobamos que fue un rey sin lugar a dudas dedicado a la política interior del Reino, además observamos que se hizo rodear de trovadores debido a su afición por la poesía.

Pedro II.- La primera impresión que se tiene al observar el cuadro es la de un rey majestuoso, vigoroso y sobre todo guerrero, como podemos contemplar en sus atuendos y en el casco que hay en la parte de atrás, además con una mano sujeta su cetro de mando y con la otra la espada. Parece un rey fuerte y quizás pasional.

Jaime I.-También es pintado como un rey guerrero, con su armadura y su mano agarrada a la espada. De él decían que era hermoso, alto y perfecto físicamente (crónica de Muntaner). Un rey que dedicó parte de su vida a las conquistas exteriores, lo que le valió su apodo “el conquistador”.

LA BÚSQUEDA

Una vez ya realizados dos puntos importantes del trabajo, ya nos hemos forjado más o menos una imagen del rey aragonés. Ahora investigaremos en los documentos oficiales que son los que más nos aproximen a los acontecimientos de la época y a los hechos históricos relacionados con Pedro II de Aragón.

En el libro “Los reyes de Aragón” de la colección Mariano de Pano y Ruata publicado por la CAI en 1993 nos encontramos un interesante capítulo dedicado íntegramente a la figura del monarca.

Pedro II, hijo primogénito de Alfonso II y de su esposa Sancha (esta era la hija de Alfonso VII emperador de Castilla), nació en Huesca en 1178 aunque no se sabe con exactitud ni la fecha ni el lugar. Pasa parte de su niñez con su madre, fundadora del monasterio de Sigena, lo que le influirá abiertamente en un futuro ya que hijo y madre estaban muy unidos afectuosamente.

Como en todas las familias reales hay abundancia de hijos y todos ellos o bien destinados al gobierno, o a las bodas o bien a la religión; en este caso nos encontramos con:

-          Alfonso, conde de Provenza, es el hermano que más unido esta a Pedro II.

-          Dolça, profesará en Sigena.

-          Constanza, se casará en primeras nupcias con Aymerico de Hungría pero cuando enviude lo hará con el futuro emperador Federico II de Sicilia.

-          Leonor, se casará con Ramón VI, conde de Tolosa.

-          Sancha, se casará con Ramón VII, el hijo de Ramón VI, marido de su hermana.

-          Fernando, que será el abad de Montearagón.

Como observamos nos encontramos con el claro ejemplo de familia real en el Medievo, muchos hijos destinados a los contratos con otras coronas, otros destinados al gobierno de las propias tierras que cada vez se hacían más extensas y otros cerca de Dios lo cual siempre era importante. El primogénito siempre tiene la suerte de ser el sucesor de la Corona.

Pedro II recibirá adiestramiento militar para la guerra contra el infiel, pero también para las futuras guerras de extensión o protección de su territorio. Es armado caballero por su padre Alfonso II el 21 de Abril de 1188, con unos once años de edad como era norma de la ceremonia ritual. Su adiestramiento le servirá en los múltiples conflictos a los que asiste puesto que nos encontramos con una persona a la que le gustaba guerrear: frente a los almohades en defensa del rey de Castilla, en el Mediodía francés, en las famosas Navas de Tolosa, en la ocupación de Jaén o en la derrota definitiva de la batalla de Muret.

Tiene admiración por su padre y su madre aunque finalmente se decanta por esta última como se ve en el cambio de enterramiento expuesto en su segundo testamento, en el primero había escogido en lugar en el que lo haría su padre (Poblet o Puig si conquistara Valencia) y ya en su segundo testamento escogió el monasterio de Sigena al que tan unido estaba y en el que será enterrado junto a la reina Sancha, su madre. En esta relación materno-filial también hubo sus momentos de tensión en materia político y territorial ya que Pedro II quería gobernar de manera directa los castillos que Sancha poseía en la frontera con Castilla, estos conflictos se resolvieron en las vistas de Ariza y Darona en 1200 y 1201 respectivamente.

Además de numerosos viajes juntos en los que se afianzaba la estrecha relación, un hecho que influyó directamente en la política de amistad que mantuvo el rey con Castilla y que hizo que se fijara la frontera definitiva entre ambos reinos tras las vistas realizadas en el castillo de susano (cerca de Tarazona) en 1204.

En la crónica de San Juan de la Peña se nos presenta como a un rey que amaba la Iglesia, un barón noble, valiente y despierto que todo cuanto podía dar lo daba lo que le llevó a perder castillos, villas y riendas para poder cumplir lo que tenía en su corazón y en su voluntad.

Encontramos en las fuentes distintos rasgos que forjaron su personalidad como es su verdadera devoción a la religión (tal vez asumida de su madre), hecho que se demuestra en sus relaciones con caballeros templarios y hospitalarios, también observamos que es un rey guerrero y que hará realidad el mito de los reyes: morir en el combate defendiendo su reino, de hecho su lema era “o vencer, o morir” según palabras de Jaime I.

A la muerte de Alfonso II, Pedro heredó todo el reino de Aragón, los condados de Barcelona, Rosellón, Cerdaña, Conflent, Pallás, toda Cataluña, y todas las tierras desde Béziers hasta el puerto de Aspe. Provenza, Milláu, Gavaudán y Rouergue pasarían a manos de su hermano Alfonso; además el testamento decía que la reina Sancha sería la tutora de Pedro hasta que este alcanzara los veinte años.

Pedro presidió los funerales de su padre en mayo de 1196 y pocos días después tomará posesión del Reino en una curia general en la que además embargó los honores de sus barones y juró la conservación de la moneda existente.

Al ser una corte itinerante, el reinado de Pedro II se caracterizó por todos sus viajes acompañado de sus colaboradores (entre los que destacan nombres como Guillem de Castillazuelo, su mayordomo o Pere, el sacristán de Vic).

La documentación nos informa de los cambios políticos efectuados con el nuevo rey y sobre todo de la penosa situación financiera que pasaba la Corona (tenía todas sus rentas hipotecadas y muchas deudas).

En parte las deudas se habían adquirido por el parón en las conquistas, hecho debido a la presencia de almohades en el territorio peninsular. Se detuvo el avance aragonés hacia el sur con lo que se buscó un nuevo campo para progresar: el Mediterráneo. Sin embargo no tiene éxito en esta tarea, fracasa en su ambicioso proyecto de la conquista de Mallorca y solamente hay un pequeño progreso en la zona de Levante (ocupa Rubielos de Mora, Ademuz y Castielfabib).

Ya sólo le quedaba un frente para expandir la Corona: el Norte, Pedro II quería revivir la cuestión de la unión de Occitania con una unión con la dinastía de Barcelona y de esta manera hacer más fuerte si cabe los territorios pirenaicos. Solamente que este hecho chocaba violentamente con los intereses de los Capetos franceses y con los Plantagenet ingleses ya que ambos querían dominar el Mediodía francés inmerso en la herejía cátara.

Todo este conflicto coincidió con un Papa, Inocencio III, que se mostraba intransigente ante las herejías; Pedro II queda en medio de un asunto en el que la derrota será el resultado, está atrapado entre tres frentes poderosos que prometen aplastarle a la mínima oportunidad.

Además no podemos restarle importancia al Reino a comienzos del siglo XIII, puesto que su unión con los condados catalanes y su presencia en el Mediodía francés hacían de Aragón una de las potencias de primer orden debido en parte a que su situación geográfica era inmejorable, justo en el eje principal del tránsito comercial entre el mundo islámico y el occidental.

Antes de pasar a la famosa derrota de Muret vamos a entrar a valorar la cuestión matrimonial que tanto revuelo a causado en torno a la figura de Pedro II, como ya hemos visto en el tema de “lo encontrado a mano” esta cuestión adquiere parte de mitología y parte de realidad: en pleno 1204, en las casas de los Templarios de Montpellier tienen lugar las capitulaciones matrimoniales que unían a Pedro II con María, señora de Montpellier, un matrimonio como todos los reales de la época basado en la política ya que de esa manera el monarca aragonés conseguía consolidar la unión con el señorío de Montpellier y también conseguía posesiones en el mediodía francés. Era el tercer matrimonio de María (antes había estado casada con Barral, conde de Marsella y después con Bernat, conde de Comenge que la había repudiado). Con Pedro se repetiría la historia pues el matrimonio era un pacto, solamente eso por lo que desde el inicio hubo un claro distanciamiento en la pareja de ahí que surgieran las leyendas urbanas anteriormente comentadas.

Los encuentros entre la pareja fueron escasos pero dieron fruto a varios hijos: Sancha, fallecida siendo niña y Jaime, el sucesor a la Corona en Febrero de 1208. Pero lo de Pedro II con su esposa era falso amor y por esto quiso en 1207 solicitar a Inocencio III la anulación del matrimonio y negociar un nuevo matrimonio con María de Monferrato, heredera de Jerusalén. El papa se opondrá a esta anulación. María morirá en 1213 (en este apartado nos encontramos con un baile de fechas, unos dicen 1213, otros 1219), sin su hijo que le había sido arrebatado por Simón de Monfort debido a un pacto con Pedro II que veremos más adelante. Además, Pedro II tuvo dos hijos más fuera de este matrimonio: Leonor, a la que casó con el senescal Ramón de Moncada, y Pedro de Rege, que terminó siendo canónigo de la Seo de Lérida.

Como hemos visto a lo largo de este estudio, cuatro son los temas fundamentales tratados sobre la figura de Pedro III en todos los textos hallados: la bancarrota del Reino, su matrimonio funesto, la coronación por parte del papa y la batalla de Muret. Nos centraremos ahora en su relación con el papa Inocencio III; en 1204 Pedro II prepara un viaje a Roma para ser coronado por Inocencio III. Las ceremonias de coronación se realizaron en la iglesia de San Pancracio en donde el obispo de Portole confirió la sagrada unción y le coronó, luego marcharían a la basílica de San Pedro en donde Pedro colocó su cetro sobre el altar y fue armado caballero. En esta segunda ceremonia Pedro se comprometía a renovar su relación de vasallaje con el papa y a pagar 250 mancusos de oro, además renunciaba al derecho de patronato sobre las iglesias de su Reino. El papa, por su parte colocó en su estandarte las barras de Aragón y pocos meses después se concedía que los reyes de Aragón podían ser coronados solemnemente en La Seo de Zaragoza.

Y llegamos ya de esta manera al asunto de Muret, a la destrucción de un rey que se mantuvo hasta el final fiel a sus vasallos, fiel a su reino y a sus amistades, que no dudó en no aceptar los planes del papado.

La extensión de la herejía catara despertó la alarma de la Iglesia Oficial, con Inocencio III al frente; todo el revuelo fue aprovechado por Felipe II Capeto, que estaba dispuesto a convertir el asunto en algo político para conseguir agrandar la monarquía francesa (con los terrenos del Mediodía francés). Pedro II centrará su atención en los territorios dinásticos del Mediodía francés, en parte por sus lazos familiares ya que su hermano Alfonso de Provenza y su cuñado Ramón VI de Tolosa necesitaban un aliado contra los Capeto. Es aquí cuando nos encontramos con un punto que nos causa cierta confusión, pues mientras en los territorios peninsulares Pedro II muestra su dureza castigando a los herejes a morir en la hoguera, en los territorios del norte parece proteger en cierta manera a sus vasallos cátaros, esto puede ser por cuestión de nobleza o simplemente por los intereses particulares de Pedro II. Incluso hubo un intentó de entendimiento con la convocatoria de las reuniones de Carcasota, en 1204 con los representantes cátaros y valdenses en el que tenían que defender sus argumentos. La muerte del legado pontificio Pedro de Castellnou en tierras tolosanas, después de una entrevista con el Conde de Tolosa hizo que se precipitaran los acontecimientos: el Negotium Pacis et Fidei, como la definió el papa, desembocó en una violenta acción de guerra santa. Inocencio III hace una llamada a los barones del Norte, entre los que acuden el duque de Borgoña, el conde de Nevers, el conde de Saint Pol y otros muchos más que reúnen a sus tropas en torno a Lyon para atacar en primer lugar a Ramón Roger Trencavel, vizconde de Béziers, Carcasota, Albí y Razés. Se produce entonces un acontecimiento de brutal violencia, dicen que murieron unas 15.000 personas consumidos por el fuego provocado en iglesias en lo que sería una macabra ceremonia de purificación. El vizconde fue hecho prisionero muriendo miserablemente poco más tarde. Estos hechos impresionaron sobremanera a Pedro II y a muchos hombres de armas que abandonaron el ejército de la muerte volviendo a sus respectivos reinos y condados. Al frente de la cruzada aparece un nuevo personaje: Simón de Monfort. El historial de este hombre es tremendo:

Hoguera de Minerva con 144 cátaros entre las llamas, toma de Terms, de Bram, de Lavaur (quema de 500 cátaros), hoguera de Casses (94 herejes). En Lavaur se enfrentó con la castellana Giralda que heroicamente resistió junto con 100 de sus caballeros, finalmente la ciudad cayó y fueron colgados sus defensores, entre ellos el hermano de Giralda, Aymeric de Montreal. A los herejes se les quemó y a Giralda que estaba viuda y embarazada, se la obligó a desnudarse y fue arrojada a un pozo al que le arrojaron piedras hasta que esta dejó de gritar.

Como vemos un personaje oscuro y siniestro digno de protagonizar al “malo, malísimo” en una película hollywoodiense.

Pues bien, al frente de la cruzada, Simón se convertirá en el brazo armado de Inocencio III del que recibirá como compensación la potestad del condado de Foix y de los dominios ocupados a Ramón Roger Trencavel, lo que hacía inevitable el enfrentamiento con el monarca aragonés.

En 1210, los condes de Tolosa y Foix se entrevistan con Pedro II, hubo cierto acercamiento a la Iglesia para evitar un enfrentamiento armado con Monfort, otros concilios como el de Saint Pilles (1210) y Montpellier (1211) no facilitaron las cosas pues las fuerzas defensoras de la postura del papa tenían ya meditado aplastar a Ramón IV de Tolosa. Será el momento de aunar las fuerzas y buscar aliados, Tolosa y Provenza van de la mano (unión provocada por el matrimonio entre el hijo de Ramón y Leonor, hermana de Pedro II). Hasta comienzos de 1211, Pedro II intentará negociar con los legados papales e incluso con el propio Monfort llegando a aceptar una oferta bochornosa: el matrimonio de Jaime, el sucesor del Reino, con la hija de Monfort y la tutela del propio Simón de Monfort sobre Jaime I durante 15 años hasta que se celebrara la boda, es decir Pedro tuvo que dar a Jaime, su hijo como rehén.

Pero los tratados no fueron seguidos al pie de la letra y el rey de Aragón vio como territorios suyos iban cayendo en manos francesas. En 1213, tras la victoria ante el Islam en las Navas de Tolosa, Pedro II decide intervenir y atravesar los Pirineos.

Las fuentes nos dicen que la batalla fue pasional, que no se preparó a conciencia, también dicen que el rey pasó toda la noche junto a una mujer y que luego casi ni se tenía en pie en la misa anterior a la guerra. El 12 de Septiembre el valeroso monarca y sus tropas emprenden el combate frente al ordenado ejército cruzado. Pedro II, a sus 35 años de edad encontró la muerte frente a Alain de Roucy y Flore de Ville, el desconcierto creció entre sus tropas que emprendieron la huida.

Su cadáver fue enterrado en el Hospital de Toulouse para más tarde ser llevado al monasterio de Sigena. Su hijo Jaime quedaría bajo custodia de los templarios hasta 1216.

COMENTARIO PERSONAL

En un principio comencé con la idea de desmitificar la figura de los reyes de Aragón pero pronto me di cuenta de que esta tarea es casi imposible, quizás por todos los años que nos separan de esas figuras medievales, quizás porque siempre estén rodeadas de un halo de leyenda debido a la escasa documentación. Cesé mi empeñó y me introduje poco a poco en la historia de este monarca aragonés. Cosas buenas y cosas malas, como en todo supongo, pero no cabe duda de que no causó indiferencia a ningún coetáneo. Pudiendo discutir si su participación en Muret fue por cuestión de honor o por orgullo personal me quedo sin lugar a dudas con lo primero, una persona, dentro de su contexto social, capaz de contradecir al papa porque atenta contra los suyos, sus vasallos. Quizás sea con lo que me interese quedar, los episodios de sus nupcias son interesantes como anécdotas y para comprobar el machismo radical que había en la época pero se quedan en un nivel inferior dentro de mi interés.

Además este rey nos plantea a la perfección la vida de las monarquías medievales, llenas de pactos, contratos, fidelidades, batallas, etc….

Ya conozco un poco mejor la historia de este gran “desconocido” de la historia aragonesa quizás siempre a la sombra de su hijo Jaime I, el Conquistador.