SECTAS GNOSTICOS SECRETOS Y MENTIRAS

GRUPOS GNÓSTICOS: SECRETOS Y MENTIRAS

EL FANATISMO DENTRO DE NUESTRA SOCIEDAD

(Basado en los textos de Víctor M. Gómez Rodríguez, Samael Aun Weor)

INTRODUCCIÓN:

A lo largo de once años de existencia del Colectivo de Afectados por las sectas destructivas, transformado a partir de 1998 en Asociación de Ayuda a los Afectados por las S.D., una de las organizaciones sobre la que más se ha requerido información y más casos se han atendido han sido los grupos gnósticos, seguidores de las doctrinas de Samael Aun Weor.  Algunos adeptos a estas organizaciones gnósticas han dejado su militancia y han contado sus experiencias, desde las inquietudes intelectuales que les hicieron asistir a conferencias sobre temas varios y triviales en un principio, hasta llegar a participar en un grupo de estudio, para finalmente practicar sus teorías.  Algunos a raíz de la información que recibieron desde el exterior o por una reflexión personal algunos lograron salir, no sólo del grupo en el que participaban, sino de una dinámica psicológica en la que estuvieron atrapados. Todos coinciden en que se ve de manera muy diferente las doctrinas estudiada, según uno se sitúe en un punto de vista del devoto o después de dejar de asistir, de practicar lo que exigen los misioneros gnósticos y de dar vueltas sobre lo mismo. Por eso lo que se recomienda siempre a alguien que se ha volcado en dichas enseñanzas es dejar durante un tiempo la asistencia a reuniones, ceremonias y situarse en otro punto de vista. De esta manera el adepto puede  comprobar si lo que está viviendo se trata de una creencia o de un condicionamiento del grupo, que le altera su personalidad.

Todos los que han dejado algún grupo gnóstico advierten que algo les ha pasado. Les cuesta entender qué les ha sucedido y por qué. No pocos son los que han tenido serios problemas psicológicos. La mayoría de los familiares más cercanos observan cambios drásticos de la personalidad, anomalías de las cuales quienes se adentran en la gnosis no son conscientes. Esta situación es un hecho que podrá interpretarse de muchas maneras, pero que es necesario estudiar a fondo, por la gran cantidad de personas que se ven afectadas. En esta obra no se va a entrar a describir casos personales, sino los factores comunes de todos ellos, a partir de una profundo y exhaustivo análisis de los textos que fundamentan y dan la razón de ser a las organizaciones gnósticas.

Un testimonio revelador y que desenmascaró el funcionamiento interno de los grupos gnósticos es el de Alberto Morala de la Viuda, cuya experiencia queda recogida en el libro “Las sectas: trampa y engaños”. Cuenta el enredo psicológico en las que quedó atrapado, así como los mecanismos de persuasión: “Se adueñan de tu personalidad, de tu mente, de tu voluntad de una manera increíble”.  Tal documento ha sido de gran valor para advertir a muchos jóvenes que se acercaban a ese mundo. Unos por curiosidad querían saber algo nuevo. Otros en busca de una esperanza ante el hastío de su existencia.  Recibir información a tiempo ha servido a muchas personas para estar atentos a los trucos emocionales del grupo y saber qué ocurre cuando se adentran en las organizaciones fieles a las enseñanzas de Víctor Gómez, Samael Aun Weor.  La advertencia les ha hecho darse cuenta del proceso en el que les han querido envolver y lo han dejado. Pero la capacidad de las asociaciones de afectados y de información sobre sectas es muy limitada y hay gente que sigue cayendo en unos entresijos desconocidos. Es difícil ayudar a recuperar luego su capacidad de razonamiento y emocional, en definitiva su personalidad. Expertos en la comunicación advierten certeramente que la simple información no es suficiente, hace falta analizar y pensar sobre ella, para estar prevenidos sobre las consecuencias de aquello sobre lo que hemos recibido cierta información. Estar informado es fundamental, pero es sólo una parte de la prevención, pues no es determinante. Lo importante es saber. Se comprueba en ocasiones que personas informadas sobre algunos grupos como sectarios han caído en un dependencia de sus dinámicas, por no saber las consecuencias de iniciar unos cursos, o de unas relaciones afectivas dentro de una organización.

¿Qué sucede en estos grupos? Sobre esto vamos intentar dar una respuesta en este trabajo. La organización gnóstica se adapta a las críticas y a la información que sobre ellos se difunde. Lo que hace difícil su seguimiento. En 1982 las organizaciones gnósticas realizaron un congreso internacional en México, para analizar nuevas estrategias  con el objetivo de conseguir aumentar el número de adeptos. Ya por entonces se comenzó a descubrir alguna de sus prácticas, lo cual desactiva mucho la acción proselitista que se fundamenta en el secreto de sus teorías. La ocultación de sus fines y métodos, en un principio,  les permite sugestionar emocionalmente al curioso que se adentra en sus ofertas de charlas y conferencias públicas.  Para justificar tal medida aludieron que son conocimientos muy fuertes y que quien no sea fuerte puede enloquecer. Los dirigentes de las organizaciones gnósticas explican de esta manera la alteración de la personalidad de muchos adeptos. Dan el calificativo de “desequilibrado” para quien cuenta su experiencia de dentro de la organización una vez que logra salir de su militancia obsesiva. Han reconocido que es preciso una preparación más amplia e intensa, por lo que se decidió prolongar el tiempo de “inciciación”, de manera que quien comenzase a practicar las ceremonias internas no lo dejase al cabo del tiempo, con el fin de que nadie contase fuera lo que realizan al amparo de la libertad religiosa.

Con el paso del tiempo se ha conocido más y mejor sus aspectos más ocultos, hasta el punto de que muchos secretos o arcanos se han comenzado a difundir. La explicación que dan, a bote pronto, es que ha sido un problema de licencias y de que ha habido algún dirigente que ha querido monopolizar los conocimientos del maestro Víctor Gómez, alias Samael Aun Weor. ¿Cuál es la nueva táctica? Desarrollar una red de grupos autónomos, independientes unos de otros de manera que expanden los planteamientos teóricos y prácticos del Maestro, infiltrándose en la sociedad  sin una organización concreta, más que a modo de referencia. Esta es una dificultad para abordar a esta agrupación, lo que nos hace hablar de grupos gnósticos en general. Han atomizado de tal manera la organización que no hay puntos de referencias oficiales. Unos a otros se califican de grupos blandos o duros, según el grado de fanatismo, no hay un modelo unitario. Lo que sí sucede es un factor común en todos ellos: los textos de  Víctor Gómez. Son estos los que vamos a analizar especialmente. De un caso concreto se va a pasar al estudio del fanatismo en general, sobre todo de lo que afecta a la sociedad actual tras el atentado en EE.UU. contra el Pentágono y las Torres Gemelas, y del peligro que suponen las sectas en este nuevo contexto en el que el fanatismo islámico ha pasado a la acción global.

La atomización de las organizaciones gnósticas hace que sus foros de enseñanza funcionen con una dinámica de grupo. De esta  manera se intensifican los lazos emocionales y afectivos entre sus miembros. Además el centro de su actividad interna se fundamenta en la relación de pareja, por lo que separarse del grupo requiere resolver un problema de dos, no de uno sólo. Esta característica supone una dificultad añadida para el adepto de cara a plantearse una perspectiva desde fuera, con la cual recuperar el punto de vista personal. Hablamos, entonces, de psicogrupos o grupos de dinámica sectaria. Estos logran una capacidad de adaptación suficiente para crecer y mantener la cohesión interna, sean gnósticos o de otras creencias, al aplicar técnicas manipulativas con fundamentos en teorías extraterrestres, chamánicas, teosóficas, herméticas o cualquier otra.

Desde un punto de vista teórico se observa una similitud de la situación actual con el final del Imperio romano, periodo en el que , tal como recoge Xabier Pikaza, las viejas religiones han perdido su sentido y sucede un gran derrumbamiento espiritual. La zozobra interior hace que la gente busque, mezcle elementos de diversas religiones.  La mentalidad social desembocó en aquella época en la magia, la filosofía griega y la teurgia (actuar sobre Dios). Nuestra época moderna se define por el consumo superfluo  y donde el fin primordial de cualquier actividad es ganar dinero. Existencialmente provoca el desamparo vital, en muchas personas genera desolación, desencanto, vacío interior, relaciones fatuas y demás. Pero no hay un debate al respecto, no hay posicionamientos teóricos, sino una huida de la realidad y es en tal fuga en la que las propuestas sectarias encuentran su capacidad de acción. El problema de las sectas no podemos reducirlo meramente a una cuestión teórica, sino técnica.  Es fundamentalmente desde este punto de vista desde el cual vamos a analizar los textos del fundador de los actuales grupos gnósticos. Los estudios sociológicos, de antropología sirven de complemento, mas no se a de reducir a este terreno el problema de las sectas, pues concluye en divagaciones abstractas que, por regla general falsifican el análisis concreto del problema sectario y del fanatismo.

Dejo claro que para nada se va a discutir en este trabajo sobre creencias, ni sobre interpretación de una teoría o conocimiento. La fe es algo muy personal, así como la conciencia y los pensamientos de cada cual. Lo que haremos será comprobar y observar los fundamentos en los que se basa la manipulación de los grupos gnósticos, especificar su contexto e informar sobre aquello que ocultan a todo aquel que comienza la andadura de un aparente nuevo saber. Lo relacionaremos con el conjunto de otras sectas con las que forma una amalgama irracional dentro de nuestra sociedad. Por último insertaremos este problema específico en el contexto actual del fanatismo, para entender la auténtica dimensión de la cuestión sectaria y vislumbrar el trasfondo de la exaltación   doctrinaria o ideológica y sus consecuencias cuando se proyecta en la sociedad.   A pesar de las pautas razonables y respetuosas con que se aborda el tema   las sectas tachan cualquier crítica o estudio de actitud inquisitorial o de persecución. Nada más lejos de la realidad. Cuando a quienes lo proclaman se les pregunta si se ha quemado a alguien en alguna hoguera, si se les persigue por su creencia, trasladan su respuesta afirmativa a otras dimensiones, al terreno de los astral o a una sensibilidad hipócrita con la que camuflar sus propósitos doctrinales.  Informar es la base de la libertad, tanto  de elección como de conciencia.

Informar sobre las pléyades de organizaciones manipulativas que condicionan la personalidad del adepto y le hacen depender completamente de una organización, debería ser un compromiso firme de las instituciones democráticas.  Serviría para garantizar realmente  el artículo 16. 1 de la Constitución Española que  garantiza la libertad ideológica,  religiosa y de culto de individuos y de  comunidades. Según el artículo  16. 2: “Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencia”. Este último punto es muy importante por tanto y cuanto un derecho aplicado a un sujeto no puede transformarse en un derecho para un colectivo, por cuanto será ocultación de información, sobre cuya base se produce la técnica de manipular, de tergiversar  la realidad para dominar la voluntad del individuo. Es en este artículo en el que se basan las autoridades administrativas para no hacer nada respecto al problema de las sectas destructivas, aquellas que deterioran la manera de ser de los adeptos.  La misma Constitución española, artículo 22.5 prohibe las sociedades secretas. ¿Cuál es el truco? legalizar asociaciones, grupos, dentro de los cuales hay estructuras secretas, pero ya no son “sociedades”, sino aspectos íntimos. La intimidad pertenece al individuo, o a las relaciones personales, nunca a un grupo. Lo que carece de sentido en una sociedad tolerante y plural, que respeta la libertad, es la confidencialidad maliciosa. Por eso ni siquiera desde las asociaciones que informan sobre el funcionamiento de las sectas se piden acciones judiciales, excepto en casos de delitos manifiestos, sino informar. De ahí la necesidad de dar a conocer  los fundamentos teóricos de los gnósticos, como en otras ocasiones se ha hecho respecto a otras organizaciones. De esta manera que cada persona decida participar o no con conocimiento de causa en el colectivo que le interese. O al menos se reclama admitir la libertad de expresión para poder cuestionar ciertas prácticas o propósitos de los grupos sectarios. Ignorar quienes son, cómo funcionan y colaborar con su silencio táctico es lo que sienta las bases para que aflore y cada vez sea más eficaz el fanatismo en nuestra sociedad. El terrorismo con que se expresa no es sino la punta del iceberg. Lo veremos detalladamente a lo largo de este estudio, que partiendo de un caso concreto, los grupos gnósticos, desemboca en las causas y consecuencias del atentado perpetrado por la red tejida mundialmente por el fundamentalismo islámico.

En el contexto descrito de pasividad institucional, hace que las sectas y el fanatismo sea un problema poco visible para la sociedad y mal comprendido por las familias afectadas y la sociedad. Como mucho se analizan los síntomas y se toman medidas por lo general poco eficaces, que pueden ser necesarias algunas de ellas, pero no suficientes.  Mucho se ha contado de manera espectacular y sensacionalista, en los medios de comunicación, sobre sucesos morbosos. Esto crea expectativas al respecto, pero no soluciona apenas nada. Ciertamente se ha realizado un gran trabajo por parte de las asociaciones que se dedican a este menester. También contados periodistas que han descubierto muchos entramados sectarios. Pero no hay continuidad en esta labor ni se estructura una política de prevención, a través de los colegios, campañas divulgativas y sobre todo asesorando al “consumidor” de ideales.  Lo mismo que se exige en cualquier conserva alimenticia o productos gastronómicos sobre sus componentes, ¿cómo no en algo tan esencial como son conocimientos o doctrinas cuya floreciente industria hace que cada vez sea mayor el mercadillo de ofertas espirituales, sean astrológicas, espíritas, esotéricas, mágicas, etc.? No sólo por lo que haya de fraude, sino por lo que, suponiendo que sea auténtico, se oculta, para ejercer un poder despiadado sobre los adeptos y presionar desde una militancia obsesiva a la sociedad. Lo cual puede poner en peligro la convivencia ciudadana.

Hemos visto y constatado la desesperación de muchas madres, padres y parejas, de las víctimas de las sectas destructivas. A muchas madres les queda mantener una vaga esperanza ante el deterioro de su hijo o hija, ante la imposibilidad de poderle sacar a su ser querido de un grupo u organización que le anula como persona, como sujeto autónomo. Con las manos atadas para poder hacer nada los familiares de adeptos se ven desvalidos en su soledad. El silencio de muchos familiares de adeptos clama en la desidia de la sociedad. Cansados de oír que sus allegados ya son mayores de edad, que si ese ser querido está dentro de algún grupo raro es porque le gusta o lo ha elegido, etc. ¿Y qué hacer? se preguntas muchos afectados. Mediante consejos e información, para actuar con precaución y buscar la reflexión propia del sectario, se han podido resolver  muchos casos. Pero otros tantos quedan en el camino. Sobre todo porque cuando pasa el tiempo la recuperación es más difícil sin que queden secuelas.  Es un error tratar de presionar al adepto y evitar desmontar lo que es su contexto sectario, muchas veces por miedo de los familiares. Las presiones personales, los chantajes afectivos son un refuerzo que aplican las sectas  para lograr la militancia obsesiva, ya que convierte seguir, a toda costa, en un reto. A la vez se consideran mártires de la causa que profesan y cualquier medida contra su fanatismo  es una prueba que Dios, el destino o lo que sea les ha puesto para que la superen. Tengamos en cuenta que lo que se haga desde fuera se va a reinterpretar según las claves de la secta.

Los padres y madres quieren hacer todo lo posible y poco pueden hacer. Con el problema añadido de estar sujetos a un constante chantaje. El enfado del afectado que exagera la preocupación de sus allegados a extremos insólitos, como pensar que le quieren envenenar, que le espían, que le tienen controlado, de manera que la convivencia se hace cada vez más  tortuosa. Trampa en la que no hay que caer bajo ningún concepto. Por otra parte, los jefes del grupo o de la organización nunca actúan directamente contra la familia, sino mediante el adepto. De tal manera que si los familiares dicen algo o hacen algún movimiento que dificulte el adoctrinamiento del neófito para la secta, se encargan de alejarle de sus padres. No sucede de manera diáfana, sino que es a través de consejos, enseñanzas amañadas, o bien ofreciendo  un trabajo, que muchas veces es repartir publicidad en las casas, o en dedicar mucho tiempo a un negocio de algún otro miembro. O por razones de matrimonio, que apañan la dirección de la secta, jefes o venerables maestros. Todo lo cual quien es manipulado lo “decide libremente”.  Así lo cree mucha gente. Y contra esta práctica nada se puede hacer.

Se puede comparar a muchas madres que deambulan de una institución a otra para que hagan algo por sus hijos, con las madres de la Plaza de Mayo de Argentina. Quienes sufren el problema de las sectas ven que sus hijos desaparecen, pero les pueden seguir viendo, esporádicamente, o nunca más, pero siempre comprueban que no son los mismos. ¿Qué les ha sucedido?. “Es como si le mataran el alma y se lo cambiaran por el de otra persona”; “Le han trasformado la cabeza”; “Le han cambiado de arriba a bajo. No le reconozco”, son expresiones de muchas madres y padres de miembros de sectas. Día a día andan en el desierto de la soledad ante este problema. Sus gritos se diluyen en el vacío y claman para sus adentros. Gracias a muchas madres y padres se han descubierto tramas sectarias cuyos contenidos son impensables para cualquier persona con dos dedos de frente.

Muchas madres y padres, cuyos hijos están de alguno de los múltiples grupos gnósticos, han realizado un trabajo impresionante metódico y  llevado a cabo con una paciencia infinita. Han recogido textos de Víctor Gómez, don Samael Aun Weor. Hemos conseguido leer casi todas sus obras para tratar de comprender a los adeptos de la gnosis, para saber qué había dentro de su cabeza. Y para dar a conocer los principios de la gnósticos actuales, que nada tiene que ver con la herejía gnóstica de los primeros siglos d.C..  El planteamiento  de todos los padres y madres es, por unanimidad,  que si sus hijos e hijas respectivos hubiera conocido todo aquello no habría participado en el grupo que les atrapó. Los adeptos fueron aceptando una serie de ideas paulatinamente a medida que les cambiaron sus ideas y su manera de ser. Muchas ideas eran criticadas en un principio por ellos y ellas o las despreciaban, pero luego se entregaron a ellas con toda su alma. Las  relaciones con el ambiente de aquellos grupos  fue lo que hizo que la organización controlara la voluntad del recién incorporado.  La esperanza de toda familia es que su allegado se dé cuenta de este factor. A pesar de los problemas familiares que hubieran podido tener, a pesar de querer huir de unas circunstancias adversas hay algo que ha atrapado a muchos y muchas jóvenes y no por ello resolvieron, finalmente, sus conflictos familiares y personales, se evadieron de ellos.

¿Cómo funcionan las ideas sectarias en el pensamiento para ser un a herramienta de manipulación psicológica, que apenas tiene que ver con creencias ni ningún saber, mas que unas practicas que condicionan la personalidad y la esclavizan al grupo y organización? ¿Cómo se fabrica el fanatismo? Lo iremos viendo poco a poco.

Se ha obviado discutir sobre cuestiones terminológicas. Nada tienen que ver  los grupos gnósticos actuales con la historia de la gnosis. El nombre que usan confunde muchas veces a estudiosos de las sectas que mantienen un punto de vista filosófico o teológico sin conocer los entresijos ni los contenidos doctrinarios de esta organización diluida en múltiples grupúsculos.   Se ha preferido en la presente obra relatar, comentar, estudiar los textos para ofrecer al lector una visión general. Sobre todo llevar la crítica al terreno de la reflexión. No sólo racional, sino emocional y si se quiere la visión panorámica de la creencia que fabrica esta organización, para que quienes estén atrapados en la dependencia de una doctrina psicológica pierdan el miedo a ser ellos mismos, pierdan el miedo a su libertad. De manera que afronten sus problemas por sí mismos, sin necesidad de evadirse ni anularse como personas, por muy rimbombantes que sean los discursos con los que se pretenda justificar la militancia obsesiva.  Incluso es posible mantener una base de creencias con el fundamento del esoterismo, pero desde un criterio personal y de convivencia con los demás. O sea, es esencial separar las ideas de la manipulación, lo cual cuando se vincula una y otra cosa  retroalimenta la dinámica sectaria cada vez más.

Decir que a pesar   de estar curado de espantos, de tener callos en la vista de cosas increíbles leídas en textos internos de las más variadas sectas, muchas de las enseñanzas originales de Víctor Gómez, impresionan. Muchos familiares afectados por los gnósticos pueden quedar sorprendidos al conocer qué es lo que realmente han metido a sus allegados en la cabeza.  No se trata de ofrecer un testimonio que pueda exagerar las vivencias de los familiares, o deformarlas, o simplemente hacerlo de manera subjetiva, sino que nos adentramos a citas textuales que dan impulso a una maquinaría de captar gente. Nos introducimos de lleno en la esencia de un delirio que se reproduce y que, también, fabrica en su propia doctrina sus mecanismos de defensa para fijarse psicológicamente en quien es convencido paulatinamente mediante una participación afectivo-grupal.   La pregunta que nos hicimos fue, como tantas veces respecto a otras teorías absurdas, porqué funcionan y se desarrollan este tipo de ideas. En verdad leídas tal como aparecen en los libros de Víctor Gómez-Samael, no tienen sentido. Cualquiera que echase un vistazo a sus libros dejaría de leer a las pocas páginas.  ¿Por qué convencen, sin embargo, sus creencias? Porque suponen  una preparación previa que viene a ser una especie de lavado de cerebro, el cual afecta a lo más íntimo de un sujeto y de la pareja, la sexualidad. Pero además el peligro de la gnosis ideada por Víctor Gómez, corre el peligro de trasladarse a la sociedad, mediante un crecimiento de esta mentalidad, que se une a otros planteamientos irracionales que circulan en un sentido paralelo.

La Historia nos enseña que además de actos sueltos los grupos fanáticos provocan sucesos colectivos de índole totalitario que se fundamentan en principios irracionales que desembocan en la violencia, contexto éste en el que los adeptos a la gnosis de Samael sitúan sus enseñanzas como preámbulo al fin del mundo. Estos aspectos los iremos analizando detenidamente.

Antes de entrar de lleno en el análisis de los textos se debe indicar y advertir que las madres y padres de los adeptos y adeptas representa un paradigma de personas preocupadas, dolidas y desorientadas. Creo que toda aquella persona que se ve afectada por cualquier secta destructiva a través de algún ser querido, debe entender el problema en sí. Sin embargo se suele caer en el sentimiento de culpabilidad. Evidentemente hay responsabilidades en la educación de nuestros hijos, pero no cabe duda de que las sectas no son espacios pasivos a donde se llega, sino que son núcleos activos que se dedican a atraer a muchas personas y aprovecharse de sus problemas y virtudes, muchas veces ser idealista, bondadoso, confiado hace a un sujeto presa fácil de las sectas.

Uno de los primeros obstáculos que hay que salvar para afrontar el problema del sectarismo, cuando el adepto vive en el seno de su familia, es asumir la nueva situación  y ver ésta racionalmente, sin dramatismo, con el fin de evitar potenciar un contexto emocional. La secta saca partida de manejar dicha circunstancia. Otro error muy generalizado, sobre todo entre las madres, es convertirse ellas en víctimas de la situación, de forma que muchas veces llegan a admitir las condiciones de la secta con tal de que dejen a su hijo cerca de ella. Pero también para sufrir como afectada, de manera que al final es el adepto quien se sale con la suya. La víctima es el que ha caído en la secta, el hijo o la hija, y una madre y un padre deben ser consciente de esta peculiar situación para ayudar a su vástago. Sobre todo ocurre que cuando los padres se colocan como víctimas el problema se acaba exagerando, deformando y no es posible abarcar una salida al conflicto. No se puede buscar una solución repentina, sino dar unos pasos con frialdad para, poco a poco, acercarse al sectario y lograr que se dé cuenta de cuál ha sido y es su proceso de fanatización. No es posible convencerle, por eso no es ésta nuestra intención con el trabajo que abordamos, sino colocarle en una tesitura que le permita darse cuenta por él mismo de cuáles son sus ataduras. Presentar unos textos no es sólo para informar, sino para proponer una reflexión, tanto para familiares como para adeptos. Y también para que las autoridades, si les llega, sepan qué se incuba en los rincones oscuros de nuestra sociedad, tan moderna, tan avanzada, tan democrática. Lo cual sucede y progresa como si no ocurriera nada.

Debiéramos percatarnos que el problema de las sectas no es algo anecdótico. Se infiltra una mentalidad en la sociedad, por desidia de ésta, pasotismo, actitud de consumo y banalidad. Lo cual es la base de que muchos  y muchas jóvenes huyan del hastío y la frivolidad de las relaciones sociales. El problema social no sería una secta, ni dos o tres, sino el conjunto de todas ellas que tejen un frente común que alberga en su finalidad una sociedad fanática, cuyos resortes pueden ser usados ante una crisis política o económica. Ha sucedido a lo largo de la historia y es preciso aprender la lección.  El totalitarismo nunca ha surgido de la nada ni de rocambolescas condiciones objetivas. Sino de la voluntad de muchas personas que aúnan sus intereses para dar salida a sus principios totalitarios, los cuales se han fraguado al margen de la sociedad. Mientras tanto muchas familias quedan destrozadas por la miliancia obsesiva e irracional de algún miembro que cae en alguna secta.

Quede claro que no discutimos la fe de nadie, algo que cada cual debe plantearse en su intimidad. Se analiza la manera de desarrollarse psicológicamente una creencia. Lavarse las manos, por ejemplo, nadie lo verá como un acto patológico y cada uno lo hace a su manera y cuando lo considera conveniente. Ahora bien si esta conducta se realiza cada dos minutos, de manera que altera la salud de la piel, se puede decir que es una conducta anómala: una obsesión. Quien la padece no la reconoce, pues busca alguna justificación exterior: el miedo a los gérmenes, y citará algún libro científico que explica los infinitos microbios que rodean el aire con el que estamos en contacto, o acude a contar que la contaminación le altera su salud si no se lava. El obsesivo está seguro de su conducta. Eso mismo sucede en las sectas, en las que se planifica un pensamiento emocional obsesivo y una conducta ritual ajena a una decisión personal o de pareja, sino que la dirige, controla y da sentido el grupo o la organización.

Incluso cuando alguien pueda tener fundamentos para defender su postura es preciso recordar uno de esos refranes que enseña la tía Lola, maestra jubilada de Marne, León: “Quien teniendo la razón se obsesiona con ella acaba perdiéndola”. Y otro, también recogido por ella,  que viene al caso: “el mentir de las estrellas es muy fácil de mentir porque ninguno va a ir a preguntárselo a ellas”. Es evidente que si alguien dice que es Napoleón se descubre su mentirijilla, pero si ésta es más sofisticada y dice que es su reencarnación. No lo podremos saber hasta llegar al Nirvana, y si dice que es el avatara o el ángel Pascual o el extraterrestre Silo, o el Maestro Samael, o el espíritu de Pirulo López, nadie puede demostrar que no lo es. Tampoco es posible demostrar que lo sean , pero entonces intervienen las técnicas de manipulación que fabrican una creencia en la mente de los adeptos y, si se amplía su campo de acción, en la mentalidad de la sociedad.

TÉCNICAS DE MANIPULACIÓN

* CONTEXTO HISTÓRICO

Lo primero que debemos aclarar es el contexto actual de la gnosis, para no llevarnos a engaños por el mismo nombre que usan, “gnósticos”. Nada tiene que ver con la continuidad de diversas herejías gnósticas que aparecen a partir del s. III d.C. Consisten tales planteamientos en lograr la salvación a través del conocimiento (gnosis) de los misterios, lo que se puede obtener mediante un proceso iniciático para quienes estén preparados. Por este motivo sus enseñanzas se consideran esotéricas, internas, frente a los ritos y ceremonias que son revelaciones exotéricas, externas, para hacer asequible una creencia a las masas. Tales ideas fueron consideradas herejías por la iglesia católica oficial. Se clasificaron en diversos tipos: paganas, alquimistas, mandeístas, maniqueas, etc.  Hubo otras vías gnósticas basadas en el misticismo extremo, cuyo objetivo fue lograr la salvación renunciando al mundo. Estas herejías amenazaron a las religiones de salvación, que proponen este camino mediante la fe y los actos morales. Marción elabora una gnosis que consiste en una amalgama de conocimientos.  Otros divulgadores del gnosticismo  fueron Basílides, Valentín. Algunos provinieron de la escuela de Porfirio.

Durante los primeros siglos del desarrollo del cristianismo surgieron corrientes gnósticas y neoplatónicas que se disputaron la hegemonía del mundo antiguo. Siguiendo los estudios de Henri Charles Puech sabemos que para los gnósticos entre el hombre y Dios no hace falta ningún intercesor. En 1945  se descubrieron los textos de Nag Hamnâd, que recogen una buena parte de aquella tradición gnóstica. Uno de los filósofos que más combatió el gnosticismo fue Plotino.  Para los gnósticos la salvación es por el conocimiento, al cual tienen acceso exclusivamente los escogidos. Se trata de un conocimiento verdadero. No necesitan seguir ninguna norma. Las diversas corrientes van de un ascetismo extremo a un libertinaje amoral.

Sobre la gnosis histórica hay abundante documentación. Desde los textos de los primeros cristianos que advierten de su peligro, desde un punto de vista religioso, a textos que les critican o hablan de ellos como Hipólito, Ireneo o autores paganos como Celso, Plotino, Porfirio y aparecen también referencias en los escritos coptos.

Los gnósticos reaccionan contra el judaísmo. Los primeros autores de esta herejía son Dositeo, Simón el mago, Menandro. Se trata de una herejía del cristianismo porque surge del seno de éste, pero  se aparta al incluir mucho de la filosofía griega y de las ocurrencias de sus autores.  Forman parte del ambiente de la época. Ireneo llega a afirmar que las sectas gnósticas pululan como criaderos de setas: “un humus anónimo e indiferenciado del que brotan y se reproducen sistemas al mismo tiempo diversos y diferenciados”.

Siguiendo las lecciones de Puerch, el gnosticismo es exterior y anterior al cristianismo. Surge en Egipto y Babilonia. Fue Stornil el primero que introdujo a Jesús en el sistema gnóstico. Es en esta relación cuando se hace herejía, según la interpretación de los católicos. Tal proceso histórico de la gnosis desaparece a partir del s. VI. No hay posteriormente rastros históricos al respecto. Nada tiene que ver con lo que se autodenomina la “gnosis” a finales del s. XX. Se ha querido llenar este vacío en el tiempo con que se han mantenido en secreto durante siglos, y que reaparece por la inminente necesidad de dar un mensaje a la humanidad, debido a la urgencia que supone vivir el final de los tiempos.

El profesor de fenomenología religiosa de la Universidad Pontífica de Salamanca, Xabier Pikaza, diferencia, y pienso que es conveniente hacerlo, entre esoterismo vulgar, que es el deseo de conocimiento inmediato y milagrero de las cosas., de otro que es el esoterismo alto, con cierta profundidad filosófica. Ahora bien, ambos son un fenómeno diferenciado de las sectas. En los dos casos puede suceder la manipulación, la emocionalidad o el sentido de misión para actuar sobre los demás. Para este profesor la gnosis es el conocimiento, que se aplica al saber secreto y salvador de las religiones. Sucede en los s. II y IV de nuestra era, y es más una actitud espiritual que da lugar a comunidades esotéricas y que ha impulsado múltiples herejías.  El profesor Pikaza diferencia las religiones en dos grandes grupos: las proféticas o históricas (cristianismo, judaísmo e islam) y las gnósticas (hinduismo, budismo, taoísmo) que se basan en conocerse uno mismo. Debemos sacar de este contexto el tema de las sectas, ya que lo que nos ocupa es el fanatismo. Cómo sucede este fenómeno y porqué. Tratamos de ver por dentro un despliegue de ideas delirantes, cuya falta de pruebas y de conexión con la realidad se refugia en la excusa de lo secreto.

¿Y la revelación? Para quien no crea en una religión su mensaje inicial puede suponer una invención y por supuesto nada que ver con lo divino. Al tratarse de la fe se da un paso más allá de la razón. El problema de las sectas es que no pasan por la racionalidad. El fanatismo religioso suprime el razonamiento, previo y posterior a la fe, para convivir en y con la realidad, de uno mismo y de los demás. Los textos de Víctor Gómez, Samael Aun Weor, carecen de cuerpo doctrinal, no hay teología. Consisten en una superposición de ideas anacrónicas e inconexas que se enlazan entre sí para vestir un delirio.

La teología, tal como la define Xavier Pikaza, es la fe razonada. Un esfuerzo racional de aquellos que a sabiendas de que Dios ( más bien diríamos “la idea de Dios”) les supone aceptar su revelación quieren expresar con razones y palabras (logos) lo que implica el ser y la acción de lo divino. Para el profesor de fenomenología de las religiones: “cierto esoterismo actual puede parecer una simple comedia burlesca: ingenua, engañosa actitud de iniciación de quienes deciden evadirse del mundo real”. De esta manera considera peligrosa la curiosidad por el esoterismo sin una preparación teórica consistente.  En el caso de las sectas no podemos pensar que quienes caen en una dinámica de fanatismo “decide”, sino que es embaucado. Los adeptos en una cadena de proselitismo inducen, empujan y arrastran a sus víctimas. No es pues un acto voluntario, ni una huida decidida, es un proceso manipulativo y en gran medida inconsciente. El profesor Pikaza, también indica este aspecto cuando define ciertos ambientes esotéricos como: “mezcla de engañados y engañantes dentro del gran supermercado de necesidades y evasión psicológica”.

Si analizamos el contenido de los postulados de la gnosis  originaria nada tiene que ver con los de la actual que surge de la cabeza de Víctor Gómez. Recoge elementos tradicionales, elucubraciones con retazos de otras teorías ocultistas, pero nada más. El conocimiento que trasmite, la gnósis, es una percepción subjetiva, por la cual va a lograr que se pueda ver a Dios cara a cara. Para ofrecer una credibilidad inventa su contexto histórico que hace creíble mediante la coacción psicológica. Afirma Aun Weor que la iglesia gnóstica es la continuación auténtica de los viejos cristianos de Galilea.

El fundamento de lo que es el origen de la gnosis, como conocimiento, evoluciona hacia lo que luego, siglos después, será la ciencia. Su objetivo es conocer la verdad, pero su desarrollo exige un  método que corrobore y compruebe los conocimientos. El profesor de química de la Escuela de Ingenieros Industriales, Gabriel Pinto,  explica que el origen de la química es la alquimia. La posibilidad de conocer  la formación de la materia, de trasmutar los metales es lo que luego va a desarrollar la rama de la química.  Lo que ha hecho posible el progreso material de la sociedad. El saber científico es el resultado de siglos de transmisión de saber y de investigaciones.  Remontándonos a siglos atrás el lenguaje usado para canalizar tales inquietudes fue de índole espiritual, una mezcla de querer conocer y misticismo.  Si en algo evoluciona el conocimiento es en la ciencia. Pero tengamos encuentra que la sabiduría a medida que ofrece respuesta abre nuevos interrogantes, nuevas preguntas, hace consciente nuevos campos sobre los que nada se conoce. Plantea dudas cada vez más profundas. De alguna manera cada descubrimiento científico da un paso para el progreso de la humanidad, pero a la vez hace saber a la humanidad que es más lo que desconoce. Esta situación contradictoria genera angustia, ansiedad y muchas personas buscan respuestas, sin más. Encerrarse en un universo limitado que les ofrezca seguridad existencial. Un paso previo a militar en una secta se comprueba que es  querer creer en algo firmemente, acabar con un maremagnum de dudas y zozobra. “¿Qué puedo pensar?” se preguntan muchos y muchas jóvenes. Las sectas ofrecen una respuesta contundente. Nos encontramos con aquella expresión que da título a una obra de Erich Fromm: “el miedo a la libertad”.

A finales del s. XIX se vive un estallido de conocimientos en todos los ámbitos del saber. La ciencia se desarrolla en una cadena de conocimientos que se comprueban y son útiles para el desarrollo económico y para la salud física de la humanidad. Este avance va a hacer que el conocimiento sea cada vez más utilitarista y material. Surge una nueva mentalidad que se expone filosóficamente en el positivismo. Aparece en el mundo occidental un nuevo conocimiento que hace tambalear los principios de  antiguos criterios cuyo fundamento ha sido la religión. Desde la asimilación de las teorías de Darwin, a los estudios de Freud sobre el inconsciente y la importancia de la sexualidad en el desarrollo de la personalidad humana. En política surge el marxismo, como una visión materialista de la Historia y de la economía. Los fundamentos morales entran en crisis y aparecen reflexiones sobre unos nuevos principios éticos. Con Kant aparecen éstos como fruto de la razón. Se quiebra la relación entre el desarrollo material y el espiritual. La fractura entre la religiosidad y la vida cotidiana genera cierta angustia e inquietud en la sociedad. En este ambiente surgen visionarios que tratan en sus disquisiciones buscar un nexo de unión entre ciencia y espiritualidad. Surge el espiritismo, con Allan Kardec, que va a hacer de la relación con los espíritus algo empírico, “científico”, pues mediante los médium se enseña que se pueden comunicar con seres espirituales y el alma de los muertos. Aparece la teosofía de Helevna P. Bavastky, cuya pretensión es conocer la divinidad. No como una creencia sino como algo que se puede saber. Recoge presuntos conocimientos guardados en templos secretos del Himalaya. Se crea una especie intelectual de expectativa que hace que mucha gente culta en un deseo de fundir los nuevos conocimientos y la fe caigan en teorías estrambóticas. Sucede lo que expresa Friedrich Niestche: “obtener por medios mágicos lo que no se logra con la fe”. Late una angustia en el imaginario colectivo que hace que estas ideas broten y se las dé en ciertos ambientes credibilidad. Pero además se desarrollan como doctrinas y se crean en torno suyo organizaciones que llegan hasta nuestros días. La Sociedad de Investigaciones Psíquicas demostró claramente la falsedad de muchas de las afirmaciones de Blavastky, a pesar de lo cual muchos centros de estudios teosóficos siguen desarrollando sus postulados, en grupos esotéricos, ocultistas o de pseudofilosofías. Siempre queda el recurso de que la crítica o el desenmascaramiento es una labor de los enemigos de la religión o de la ciencia para desacreditar la verdad.

Cada cual tiene derecho a sus propios errores o aciertos incomprendidos. De acuerdo. Pero el problema es cuando surgen organizaciones en torno a tales doctrinas y la creencia se convierte en un instrumento de manipulación. Las sectas abren sus puertas ante la huida de la realidad de muchos ciudadanos y ciudadanas con el fin de atraparles para su causa. Da lo mismo que sean con contenidos y delirios de extraterrestres, de procesos iniciáticos, de saberes ocultos, de seguir al espíritu de Tutankamón o del indio de Dakota, de meditaciones o para el logro de la felicidad cósmica. El contenido es una anécdota, sin embargo es lo único que ve el sectario y lo defiende con toda su alma, y si es preciso da su vida por esa verdad que él ve, siente y da sentido a su nueva manera de ser y existir.

En un ambiente en el que surgen muchas  teorías y corrientes, sobre conocer el mundo espiritual, aparecen las revelaciones de Víctor Gómez. Este iluminado mezcla diversas teorías y las une a sus disquisiciones y percepciones mesiánicas. Su fuerza emocional y seguridad con que emite sus mensajes hace que se forme un núcleo inicial de seguidores, los cuales propagarán las explicaciones de su maestro. Los nuevos gnósticos forman un movimiento minoritario, pero a la familia que pilla por medio cuando es afectada le destroza su convivencia. Sucede que para que cuaje el crecimiento de esta corriente mesiánica, a lo largo del tiempo, hay un caldo de cultivo irracional. Del conocimiento científico, que ha llegado a los límites de la materia para conocer su frontera con la energía, se ha pasado a un mundo tecnológico que todavía no ha asimilado plenamente  la sociedad. Estamos en un proceso de adaptación, que aún tardará años. Ante tal zozobra surgen escuelas psicológicas de desarrollo personal, escuelas espirituales, esotéricas de todo tipo, de meditación, de adivinos, astrólogos, que hacen su agosto, pero dan una respuesta a profundas dudas e inquietudes de las personas. Es en este punto donde hay que ser muy sensible y delicados para no lanzarse a una caza de brujas, sino saber delimitar muy bien y analizar que son factores manipulativos, con los que se anula la personalidad porque sirve para no sentir la angustia existencial.

Los negocios basados en predecir el futuro aparecen, especial y masivamente, en situaciones de crisis social. Se demandan debido a zozobras personales. Un caso llamativo a comienzas de siglo XXI es el de María Duval, que trabaja con la empresa Astroforce, S.L. establece un mercado de esperanzas con las técnicas de mercadotecnia propias de la sociedad de consumo, ajustadas a la oferta de esperanzas y promesas. En una carta de diseño personalizado se presenta  esta mujer como “radar humano”, con previsiones que ha hecho “correctas y fidedignas”. Una de las “titulaciones” con las que se prestigia es haber salido en numerosos programas de radio y televisión, ¡como si tal hecho fuera un principio de autoridad, casi académico!. Asegura en su misiva que ha atendido consultas de jefes de Estado y de personalidades muy influyentes. Como es algo secreto evidentemente no se puede comprobar. Advierte sobre la realidad incierta en que vive la sociedad actual: las tensiones del mundo, el paro, las injusticias sociales, etc. todo lo cual, asegura esta pitonisa moderna, está escrito en los astros. Éstos indican, afirma la señora Duval, que entramos en una Nueva Era. Advierte sobre grandes mutaciones que se preparan a nivel mundial y que comprueba que se cumplen las catastróficas profecías de Nostradamus. Ante lo cual sólo unos cuantos iniciados podrán evitarlo, incluso beneficiarse de estas pésimas circunstancias.  Invita a esta labor, ser un iniciado, para lo cual propone una acción telepática dirigida por ella, para el 23 de Noviembre de 20001, a media noche exactamente. Como segunda parte de su acción oferta enviar el libro “Gran manual secreto de los Iniciados”, el cual contiene indicaciones secretas para actuar sobre la suerte, el dinero y el destino.  Asegura que quien se deje llevar por estas pautas experimentará una revelación, una voz interior que le guiará.  y podrá entrar en contacto directo con las energías cósmicas. El que siga los pasos que ella propone despertará el “tercer ojo” y no sólo podrá actuar sobre el destino propio, sino sobre el de los demás.  Todo lo cual tiene un precio, 4.545 ptas., 27´01 euros, a parte de lo que luego quiera aportar voluntariamente el “afortunado”.

El pesimismo de las corrientes existencialistas se compensa con la euforia de crear falsas esperanzas, pero creídas por quien se agarra a un clavo ardiendo. El fracaso de las revoluciones y la crisis de ideas durante el s. XX hace que los grupos mesiánicos cobren fuerza y se expandan. Uno de ellos los gnósticos. Una de las fuentes de las que toma Víctor Gómez sus teorías es el conocimiento egipcio. El avance en los conocimientos arqueológicos desarrollo por entonces el conocimiento e interés por la cultura de los faraones. Pero el despertar de una nueva incertidumbre sobre el pasado  es aprovechada por grupos esotéricos para colocar sus peculiares interpretaciones mágicas y fuera de la realidad. El nuevo conocimiento arqueológico sobre la Historia antigua es convertida por organizaciones gnósticas y teosóficas en puntos de apoyo, al deformar los datos en piezas de elucubraciones y fantasías,  pero que convencen a un grupo selecto de seguidores de cuentacuentos espirituales, porque ofrecen seguridad y sobre todo porque se monta en torno suyo un sistema técnico de convencimiento paralelo basado en métodos de manipulación mental.

En los textos de  Víctor, Samael Aun Weor, recogen referencias de las teorías de Guiseppe Bálsamo, conocido como Cagliostro, que a finales del s. XVIII elaboró una serie de teorías en las que mezcla historietas y leyendas sobre grupos masónicos en Italia. Provocó una profunda crisis en la masonería como expresión social y política, al deformar sus objetivos. Posteriormente fueron descubiertas las estafas de este personaje y fue encarcelado. Como sus planteamientos se formularon desde lo irracional sus seguidores lo consideraron una persecución. A partir de entonces  sobre esta figura anecdótica se creó una leyenda, que aún sigue viva en determinados grupos herméticos.

Una cosa es estudiar los textos, analizarlos, y otra es determinar la vida de los adeptos en torno a sus contenidos. Textos demenciales se fijan como creencia en los acólitos, de manera que se inculca el fanatismo y se practican ritos, incluso cotidianos, para alterar la percepción de la realidad. No es un fenómeno nuevo. Si se quiere podemos decir que adquiere nuevas formas. Los estudiosos de la brujería, hace tres y cuatro siglos, comprobaron que la sensación de vivir una experiencia objetiva es placentera. Atrae y causa bienestar, más aún si se vivencia en grupo. Sucede, tal como explica en la obra sobre Pedro Valencia, el profesor de la Universidad de León, Gaspar Morocho Gayo, que se asumen como reales imágenes del inconsciente. En los siglos XVI y XVII esta característica la provoca la represión. Cuatro siglos después se activa una sensación similar, no igual, ante las prisas, el consumo de las relaciones sexuales, que hace que el ideal de un grupo esotérico en auge consista en castrar el acto sexual con practicas que evitan el orgasmo.  Se produce un histeria colectiva dentro de estos grupos mesiánicos y apocalípticos que les hace emocionarse con sus conocimientos y se regodean en aislamiento del entorno social. Todo lo cual se racionaliza con sentencias que tienen la aureola de ser una verdad ofrecida en exclusiva para los iniciados.

La herejía fue un movimiento contra la doctrina ortodoxa católica de carácter conceptual. La brujería fue un fenómeno basado en percepciones delirantes, en visiones y alucinaciones que se interpretaron desde un punto de vista religioso, sin entender la naturaleza de sus orígenes psicológicos hasta que se vio que carecían de sentido todos los procesos inquisitoriales. Los cuales arrastraron en el mismo delirio a los perseguidores.  Fray Martín de Castaneja, Pedro Valencia y otros estudiosos en la época ya vieron que todo lo de la brujería se trataba de algo enfermizo y que la percepción de imágenes eran delirios, muchas de ellos provocados por el miedo implícito en la persecución.  Cuando se tuvo este punto de vista se comenzó a solucionar tal problema. Por eso es muy importante comprender la naturaleza del fenómeno sectario y del fanatismo en general. Para hacerlo visible y que se resuelva. Por ejemplo la persecución y medidas contra la secta de Falun Gong en China lo que hace es que aumente su influencia en la sociedad y que además adquiera una proyección política que cada vez toma más fuerza. Lo mismo sucede con la manera de perseguir y actuar contra el integrismo islámico, sobre lo que ahondaremos más adelante. Más pronto o más tarde emergerá, si no se actúa en consecuencia, un conjunto de mentalidades que enfrenten modelos irracionales que se refuerzan mutuamente en la pelea, en el combate, por paradójico que pueda parecer.

Evidentemente la exposición que hacemos se refiere a las circunstancias actuales en las que vivimos. Cuando se produce el diálogo con algún miembro de los grupos gnósticos siempre se evaden con referencias al medioevo. Comparan sus actitudes con las que tuvieron antaño las grandes religiones monoteístas y se quejan de la incomprensión de la que son objeto ahora ellos, lo que les sirve para compararse y crear una semejanza, que a los adeptos les hacen creer sus instructores que comparan al fundador o líder con grandes personajes de la historia, tanto místicos como legendarios de diversas religiones, o con relevantes filósofos o científicos cuyas teorías se abrieron paso en una lucha contra la mentalidad de la época. Lo curioso es que nunca utilizan argumentos propios, convincentes en sí. Cualquiera puede decir que el planeta tierra es triangular, y para verificar su afirmación aludir que cuando se dijo que era esférica nadie lo creyó. Hace falta una teoría que lo explique y una experiencia de los hechos que sea comunicable.  La táctica de las sectas es ampliar una percepción subjetiva, que puede ser delirante, mediante conexiones con otras teorías a través de técnicas del lenguaje, de ahí su desconexión con la realidad, pero a la vez su capacidad para convencer a no pocas personas.  Puede suceder que haya ideas inventadas, o creídas, pero sin fundamentos racionales. En el ámbito de la fe ocurre la creencia con las doctrinas religiosas, pero en estos casos hay una conexión con lo que es la irracionalidad colectiva, al menos respecto a una parte de la población, que puede ser minoritaria, pero que fortalece las relaciones personales y el desarrollo individual y colectivo, porque la religión elabora unos mecanismos racionales de convivencia, con los que se puede estar o no de acuerdo, que tienen que ver con la mentalidad de la época en que se plantean o se desarrollan, aunque ponga en cuestión el modelo social dominante. Tal es el origen de las luchas de Poder históricas, es decir aquellas que se activan para establecer un modelo de sociedad, dentro de una población determinada y frente a otros modelos de orden social.  No quiere decir que este mecanismo sea bueno ni malo, simplemente que forma parte de la realidad. Las sectas, sin embargo,  no. Muchas veces el carácter sectario de las religiones, de comunidades nacionalistas o partidarios de alguna ideología ha emergido en la sociedad dando como resultado la destrucción de las personas, de la cultura con imposiciones totalitarias que se han ejecutado mediante la aplicación sistemática de la violencia.

Tomando como referencia la idea de I. Meyerson, sobre psicología histórica, la cual es analizada por Maurice Reucklin en su obra “Historia de la psicología”, se trata de emplear en este trabajo una psicología que estudie y comprenda al hombre concreto y en un determinado lugar, para analizar y comprender el fanatismo actual. Es decir, dentro de su contexto en la  sociedad moderna. Con la noción clara de que el ser humano es diverso y que se hace y erige diversamente. Sucede que igual que se construye a sí mismo se puede destruir, pero no en un sentido apocalíptico, sino en el de incrementar el sufrimiento mediante extender la violencia, la despersonalización  y anulación de la conciencia, y otros fenómenos humanos. En adelante iremos viendo cómo sucede esto último en el caso de los seguidores de Víctor Gómez, para descubrir la falsificación psicológica, enmascarada de creencia, de conocimiento supremo o de lo divino, que se genera en sus cursos. Cuya realización se ampara en manipular la personalidad de los adeptos. Este análisis nos va a permitir entender mejor las acciones fanáticas que intervienen en la actualidad internacional.

EL USO DEL LENGUAJE

La manipulación tiene   un objetivo. Su ejercicio no es convencer, sino coaccionar. La mejor definición que he encontrado de esta categoría es de Friedrich A. Hayek, economista premio Nobel  1974. En su libro “Fundamentos de la libertad” manifiesta su temor a que los cambios tecnológicos puedan afectar gravemente a la libertad de los ciudadanos y ciudadanas porque con las técnicas psicológicas se produce la mayor amenaza para la sociedad: el control de la mente. Explica la coacción de la siguiente manera: “el individuo posee la facultad de elegir, pero su mente es la herramienta de otra persona”. De tal forma que la conducta que el líder quiere que elija el adepto resulte la menos penosa. Esto sucede en todas las sectas. Se desarrolla como agujeros negros en la sociedad democrática.

La manipulación transcurre ante la posibilidad de elección, es decir en el manejo de la voluntad del adepto. Pero para que module el albedrío hace falta adecuar el pensamiento, lo cual se hace mediante la manipulación de los términos, de las palabras. Para empezar hay un dato significativo con el nombre de los líderes o fundadores de las sectas. Se transforman para crear una aureola de misterio y a la vez provocar un impacto emocional en el discípulo. Este truco lo realizan casi todas las sectas. Algunas no dejan que se nombre al líder y se usan sus siglas, como JAL, para indicar a Ángel Libraga Rizzi, de Nueva Acrópolis. HPB, para referirse a Helevna Petrovna Blavastky. Otros cambian su denominación para ser Sai Baba, Silo, el mesías de los Andes, el Amador, Águila Negra, etc. En el caso de los gnósticos Víctor Gómez Rodríguez se hace llamar Samael Aun Weor o Kattan Umaña Tamines o Logo planetario de Marte y Gran Avatar de la Era Acuario. Su mujer, Arnolda Garro de Gómez, se hace nombrar con el título de Venerable Maestra Litelantes. Su discípulo, el  Venerable maestro Rabolú es en verdad Joaquín Amórtegui, que también se da a conocer como del Gran Tribunal de la Justicia Objetiva.

Tanto nombre rimbombante tiene una función emocional  para lograr fines manipulativos. No es lo mismo decir que las enseñanzas gnósticas provienen de “Víctor Gómez” que de “Samael Aun Weor”. Tampoco impresiona lo mismo que esté casado con “Arnolda Garro”, que con la “Venerable maestra Litelantes”. Simplemente de oídas nos suena de otra manera. Pero es importante estudiar este fenómeno. Cuando los adeptos dejan de participar en su militancia obsesiva, de manera intuitiva, comprueban que el uso del lenguaje les atrapó en cierta medida.  Asunto, éste, enjundia sobre el que es preciso hacer una reflexión al respecto.

Los impulsores de las sectas no solamente manejan los nombres, sino las palabras, la traducción de ciertos términos con la finalidad de tergiversar la realidad. Mi entrañable amigo y compañero, Alberto Morala, que tras su militancia en la gnosis tiene problemas psicológicos y dificultades para recuperarse por la distorsión tan grande que sufrió de la realidad, ha pedido que se indique su descubrimiento. Al estudiar las teorías y terminología a las que se refieren los gnósticos, sobre todo en lo que es comprobable:  traducen palabras del sánscrito a su antojo. Pone el ejemplo de la palabra “Lingam”, que para los seguidores de Víctor Gómez, Samael Aun Weor, quiere decir “órgano sexual masculino”. El órgano femenino es “Yoni”. Comprobó, tras dejar su participación en la secta gnóstica y salir fuera de su lenguaje, que tal palabra, “Lingam”, se refiere en verdad a un tótem o amuleto oriental para la fertilidad. Simboliza al varón, en todo su ser. Este tótem cuando se pinta, el dibujo es lo que simboliza a la mujer. Es una piedra del tamaño de un coco, ovalada y pulimentada.

No es casualidad que en el título y en el transcurso de esta obra se use el nombre de pila de don Samael, “Víctor”, pues de esta manera se pretenden situar sus textos en un análisis lógico y descubrir las trampas emocionales  que colocan en el pensamiento de los adeptos una doctrina, que tiene la característica de ofrecer la apariencia subjetiva de ser un tipo de conocimiento, y de ser la Verdad. Con algunos adeptos gnósticos, antes de que salieran, se ha comentado esta característica del nombre de su líder. Lo justifican en el sentido de que  es una forma de trasladarse a otra dimensión, ya que se refiere a que ha nacido a otra esfera espiritual y es ese ser adimensional el que recibe un nuevo nombre. Todos coinciden, después de abandonar la organización,  en que les ha afectado mucho el uso de tales nombres y de otras palabras. Influjo que consiste en trasladarse a un nivel psicológico de dependencia del líder o de las personas que le guían en las enseñanzas. Sucede algo parecido a como en la obra de Miguel de Cervantes: Don Quijote se cambia de nombre cuando su estructura psicológica se deforma y ve la realidad de otro modo. A Aldonza Lorenza la llama “Dulcinea”, para construirla de acuerdo a sus ensoñaciones. Esta transformación psicológica sucede igualmente en los grupos gnósticos. Detengámonos a analizar este aspecto, pues me parece muy importante.

En lo que se refiere a la dependencia psicológica la reunión científica de psiquiatras de Castilla y León, lanzó la voz de alarma sobre el incremento de lo que se denominan “patologías ligeras” dentro de su campo.  Entre las cuales se encuentra la pertenencia a una secta (Diario de león, 10 - XI - 2001). En la jornada de inauguración, celebrada en Ponferrada, León, se reconoce la falta de datos y el desconocimiento de la extensión del problema, por ser una anomalía sobre la que no se consulta a los psiquiatras, entre otras razones, porque quien lo padece no se considera atrapado en algo. En las conclusiones se estima que de las cuatro adiciones leves: a internet, al sexo como conducta convulsiva,  a las compras y la que se refiere a las sectas, la cual  es la más dañina. Una de las características de la adición es un cambio de vida significativo, sin que haya, fuera de la dependencia psicológica, ningún otro elemento que lo provoque.

Influye hasta tal punto el lenguaje en nuestro pensamiento, que no sólo comunica sino que crea conocimiento. Noam Chomsky considera que  el estudio del lenguaje debería ocupar  el lugar central de la psicología en general. Realmente queda mucho camino  aún para que se tenga en cuenta este factor. Para el estudio de los efectos de las sectas es fundamental partir de este análisis. Chomsky estudia en su libro “El lenguaje y el entendimiento” cómo el lenguaje es estructura de los hábitos de aprendizaje. Esto nos lleva a entender que en las sectas se enseña una doctrina con un lenguaje propio, con palabras exclusivas de la secta y que tienen, muchas veces, doble significado, uno para dentro del grupo y otro para fuera. De tal manera que a la vez que se aprende algo se está formando una mentalidad al discípulo y para ello hace falta eliminar la manera de ser y de pensar  original del individuo. Veremos más adelante la forma en que este proceso sucede.

Para Chomsky el lenguaje en los humanos tiene un aspecto creador, de manera que “la posesión del lenguaje está asociada a un tipo de organización mental”: Cuando los gnósticos enseñan unas palabras, su significado y contexto lo que hacen es organizar la mente del futuro adepto. Sucede en un contexto en el que comprobamos otra idea del lingüista al que nos hemos referido: “El lenguaje no existe objetivamente al margen de su representación mental”. Y de esta situación que se crea luego es muy difícil salir, porque los adeptos ven, viven, sienten, piensan con ella. No se dan cuenta de lo que les sucede. Como en cualquier secta es obvio que no se realiza la programación mental de una manera perversa en sí, sino que se hace en un sentido de trasmitir algo bueno. El mensaje que un líder ha visionado y ha hecho creer a otros. Se produce una cadena manipulativa que funciona espontáneamente, lo que aumenta la dificultad de hacer una crítica útil. Por esto no hay que buscar un culpable, error éste de muchos familiares de adeptos, sino establecer una estrategia sobre la manera de desmontar una situación que determina formar parte de una secta.

Lo mismo que sucede en la sociedad y en cualquiera de sus organizaciones o instituciones, en las sectas se producen estructuras, que tal como indica Lévi Straus, no se ven más que cuando se observan desde fuera. Sucede que en cualquier organismo normal tales estructuras  permanecen en comunicación con otras que hace que se cuestionen y evolucionen los hábitos y formas de funcionar que no sirvan o generen algún tipo de trastorno, una veces por sí mismas, otras mediante la tensión social que sirve para  innovar ideas. Sucede un continuo cambio de mentalidad que adapta al ser humano a los nuevos descubrimientos, a nuevas formas de vivir que impone, por ejemplo,  la tecnología o aplicaciones de ciertas medidas económicas. En las sectas la comunicación hacia fuera se cierra, aunque aparentemente se simule.

El estudio que hace Fregue nos enseña que la palabra es algo diferente al lenguaje. Matiz muy importante para comprender cómo se pueden asimilar textos absurdos en la mente de cualquier persona. Cuando usamos las palabras nos referimos a objetos. La trampa con la que las sectas manipulan es que se refieren a conceptos como si fueran objetos, de manera que realizan su idea, es decir, la convierten en algo real o posible, en ese proceso de entender una idea como algo, como objeto, para dar credibilidad a lo que dicen. En lugar de creer una realidad los sectarios realizan una creencia en la mente del adepto. Construyen un delirio que se convierte en pensamiento y en conciencia de los fanáticos que sigan a un líder sectario. Tal desatino impregna nuestra conciencia en general en la vida cotidiana, pero en las sectas se vive con mayor intensidad y se aplica estratégicamente, con un método que consiste en impartir cursos y practicar determinados ejercicios. Un concepto no es un objeto. Éste se construye con el lenguaje de ideas, de valores. En una secta la doctrina es aconceptual, es revela, pero mientras que en una religión la revelación es pensada, es meditada, en la secta es no-pensada, no se piensa: se experimenta mediante trucos emocionales y de otros que afectan a la percepción de la persona, con lo cual el contenido de los mensajes son una construcción DEL lenguaje, nada más.  Las creencias religiosas se construyen CON el lenguaje y también en gran medida sus fundamentos son construcciones DEL lenguaje. Indicamos así una diferencia substancial entre manipulación psicológica y fe.

Theodor Adorno escribe en su obra “Terminología filosófica” algo que nos ayuda a comprender la diferencia entre el razonamiento y la manipulación del lenguaje: “Si reflexionamos sobre el problema de la terminología filosófica, si se comportan frente a ella como hombres libres, conscientes, e independientes, y no como el adepto que sólo es feliz cuando sabe lo que significan esos miles de palabras tronantes, entonces necesariamente reflexionarán de modo crítico sobre su propia terminología y usarán el máximo escepticismo frente a las palabras mediante las cuales uno cree sentirse calificado como el mejor”.

Lo que transmite Víctor Gómez en sus escritos es la verdad, por lo tanto es una doctrina perfecta y cerrada. No necesita evolucionar, ni cambiar, sino transmitirse a los demás y alterar al resto de las personas. El mensaje mesiánico impide lo que Umberto Eco explica en el libro “Obra abierta”: una obra es abierta cuando es posible interpretarla de mil modos. Aunque existan cientos de grupos gnósticos diferentes parten de la verdad incuestionable de unos textos que exigen cambiar la psicología del adepto, lo que denominan “psicología revolucionaria”, el título de una obra de Víctor Samael. Cuando no es otra cosa que una psicología cerrada y que genera una dependencia que obliga a vivir tales postulados, lo que hace que el grupo se cierre más. En el aspecto de vivenciar las doctrinas de Víctor, es lo que ramifica y diversifica a los diversos gupúsculos gnósticos. Pues de esta manera se adaptan a las múltiples circunstancias personales de cada adepto. Al mismo tiempo penetran en ambientes variados cada uno con su mentalidad, sea  dentro del ámbito laboral o de relaciones personales que tiene cada uno de los  practicantes de la gnosis.

La información de los cursos gnósticos es incompleta y escalonada, no da significados mas que paulatinamente. Los cursos llenan de contenido emocional el nuevo lenguaje que aprende el principiante, quien cree que está aprendiendo algo. La táctica no es diseñada de antemano, sino que surge espontáneamente, razón por la cual sus protagonistas niegan que sea de esta manera. La enseñanza consiste en proponer interrogantes durante las conferencias iniciales, que es a lo primero que acude un ciudadano o ciudadana cuando ve los carteles, en las calles y escaparates, con los que se anuncian las charlas. Después, a quien asiste, le van orientando  sobre cómo responder a las cuestiones enigmáticas que le han planteado. A medida que el neófito estudia le ofrecen una doctrina hermética y por lo tanto cerrada, en la que no caben preguntas. La comprobación es vivir aquello que descubre, probarlo,  porque una vez que se practica reiteradamente el conocimiento queda incrustado en la mentalidad del adepto, que luego refuerza ejerciendo sobre otras víctimas la misma manera de ser captando.  Esta técnica de hacer apostolado confirma al devoto su verdad y le ofrece la oportunidad  experimentarla, pero no en la realidad, sino en su nueva realidad psicológica ya manipulada.  De  esta manera el discípulo recién incorporado se ha convertido en un instrumento de la doctrina de Víctor Gómez.  El cual fue el primer instrumentalizado por su propia alucinación, la cual, para no reconocerse como una patología o deformación, necesitó hacerse realidad. La prueba de lo irreal de sus planteamientos es que nada de lo que ha predestinado se ha cumplido ni de lo que predica o ha prometido sucede. Sin embargo no importa, pues una vez que se ha caído en la trampa del lenguaje, las justificaciones son infinitas. La interpretación de sus palabras se adaptan al deseo de comprobar que ha predicho  el futuro, que ha averiguado unos conocimientos muy profundos, pero fuera del marco de una curiosa y tortuosas interpretación no es verosímil. El adepto considera que sucede en secreto lo que no aparece en el mundo conocido, o que no se producen los efectos maravillosos para probar su fe y debe esperar hasta que haya más gente convertida a la gnosis, o que hay que esperar al definitivo momento final, etc.  Mientras tanto lo que hay que hacer es reforzar la programación mental, que comienza con el uso de un lenguaje peculiar. Lo veremos en breve con ejemplos concretos.

Para inculcar una doctrina hace falta una base de experiencia con la cual fijar el conocimiento de la verdad. Las sectas recurren a una serie de prácticas y de ejercicios que suceden en un nivel subjetivo y cuyas sensaciones fabrica la mente, como son los viajes astrales, la comunicación telepática, gimnasia de lamasería que enseñan y practican algunos grupos, o prácticas sexuales que se ejecutan en el contexto de un lenguaje que hace de las percepciones un concepto, que a su vez se toma como prueba de la idea que se practica.

Por ejemplo, la gimnasia de lamasería exige un trabajo material y espiritual para despertar los chakras, los cuales se entienden que son centros energéticos.  Uno de los objetivos es rejuvenecer a quien haga los ejercicios indicados, hasta el punto de que afirman los maestros de los grupos gnósticos: “hombres de setenta años pueden quedar convertidos en personas de treinta y cinco o cuarenta años”.  Cualquiera que vea los resultados en la realidad comprueba que es altamente exagerada esta conclusión, pero todos conocen, curiosamente,  el caso de un coronel inglés… Sucede que ninguno lo ha visto. No hay forma de constatar ese bulo. Pero los integrantes de los diversos grupos que siguen las enseñanzas de Víctor Gómez, Samael Aun Weor, se lo creen y a medida que practican los ejercicios de lamaseria creen que están rejuveneciendo. Las posiciones, los ritmos respiratorios y demás condiciones se revelan como un gran secreto. Sólo por entrar en la tensión de lo desconocido  comienza a sugestionar a quien escucha confidencialmente la fórmula de un nuevo saber. No recibe el mensaje en una conversación normal, sino como una deferencia y dentro del lenguaje que le han comenzado a enseñar y por lo tanto inmerso en la mentalidad gnóstica. Cualquiera que lo hubiera leído lo mismo que le cuenten,  antes de hacer los cursos y seguido las pautas de formación, diría que es una patraña, como así comentan todos los exadeptos cuando dejan de militar. Comprenden lo que les ha sucedido. Es entonces cuando reconocen que han sufrido  un fraude. Pero mientras tanto sucede lo que se expresa harto frecuentemente cuando se recuerda la experiencia: “Estas adormilado y no sé cómo te hacen creer que tienes en tus manos el elixir de la eterna juventud. Pero no sólo eso, sino que ves a quien te lo cuenta igual que a otros compañeros de trabajo. Piensas que si no hicieran la lamasería estarían decrépitos o muertos”. En este testimonio se comprueba una vez más el pensamiento analógico, el cual al carecer de lógica. Se comparan situaciones aunque nada tengan que ver y se toma esa trampa del pensamiento como si fuera un razonamiento contundente.

La gimnasia de lamasería se basa en la concentración mental para activar los chakras y se indican efectos curativos. De no suceder es que ha fallado la concentración. El adepto  nunca pone en cuetión el sistema, porque viene dado por quien predica la Verdad. Para que suceda la curación es necesario, según las instrucciones gnósticas, hablar con el órgano enfermo. La curación se logra con la fuerza del Tercer Logos. ¿Qué es esto? Da lo mismo. El caso es “tener fe, fe, mucha fe, fe y fe”. Tales son las respuestas en nombre de la gnosis, en nombre del conocimiento. Incluso de esta manera, se pregona en los manuales de los grupos gnósticos, es posible obtener poderes psíquicos. Los cuales muchos adeptos creen tenerlos, no por lo que puedan realizar, sino por el simple hecho de formar parte de algún grupo gnóstico y practicar sus ritos, danzas, ejercicios y relaciones sexuales del modo que  indica Victor-Samael.

Los ejercicios que propone el fundador de los movimientos gnósticos se basan en posturas sagradas, los asanas. Para lograr mayor efectividad se debe rogar a la Divina madre Kundalini para que active todos los chakras. La explicación de lo que es kundalini representa una muestra de como algo inventado, o que se recoge de una cultura milenaria pero se saca de contexto,  puede  situarse en la conciencia de una persona adepta y, luego, conectar con la realidad mediante la instrumentalización del lenguaje. Una vez que se anula la conciencia desde la dirección de una secta se construye un pensamiento nuevo que se estructura con una doctrina por delirante que ésta pueda parecer.  Para Víctor Gómez “Kundalini es la serpiente ígnea de nuestros mágicos poderes”. Se trata, según él, de una palabra del idioma sánscrito, que significa “fuego sexual”. Se halla encerrado en una bolsa membranosa localizada en el hueso cosígeo. Por supuesto que al querer localizarla nadie la ve. Cuentan sus discípulos que así es porque la ciencia no está suficientemente avanzada. Ahora que hay aparatos como escáner y demás resulta que se ubica allí, pero en un plano astral y por eso no se ve. O sea que no se puede demostrar mas que mediante la experimentación de unas practicas sexuales. De esta manera  surte efecto sólo sí se cree firmemente, de manera fanática. Pero Víctor Gómez, Samael, va a construir un mecanismo analógico para enganchar tal descripción a ideas ya establecidas e indemostrables: “En Oriente se llama a la fuerza sexual kundalini, y en Occidente Espíritu Santo, pero es el mismo fuego sexual encerrado entre la bolsa membranosa del coxis. El secreto para despertar el kundalini reside  en introducir el miembro viril en la vagina y retirarlo sin derramar el semen”. A esto lo llama la magia-Sexual. Consiste en transmutar el semen en energía divina. Se detiene en explicar los canales por dónde se eleva la energía sexual, Susumá. Lo hace por las 33 vértebras, a las que llama “cañones”. La Alta iniciación sucede cuando el gnóstico practicante ha recibido el bastón de los Patriarcas, algo que ocurre, también y por supuesto, en el plano astral. La apertura del Susumá  se realiza gracias a un “átomo angélico” situado en el semen.

“Arronsa”, es el nombre, según Víctor, del extracto anímico del cuerpo etérico, palabra que sólo pueden pronunciar los Maestros, pero él lo escribió para los nuevos guías que nacieran con sus enseñanzas. A poco que se piense sobre esto se comprueba que es un dislate.  Lo he comprobado con personas que no conocen el mundo gnóstico y de muy diferentes ámbitos culturales. Cuando han leído algún texto, por si pudiera tener algún interés, aunque fuera para investigar sobre ellos, lo han desechado, cuando no reído. Sin embargo, fijémonos, que con su práctica está provocando situaciones dramáticas en el seno de muchas familias. Los gnósticos aluden que tal incomprensión sucede porque no están preparados, porque no practican la magia sexual. Lo lógico será practicarlo cuando se entiende la teoría. Encontramos ya un principio de condicionamiento, que es actuar para luego aceptar una teoría mediante la relación de sensaciones y trucos lingüísticos.

También he pedido a exadeptops que lean determinados textos, algunos de los cuales los oyeron contar mientras les adoctrinaron, pero no los leyeron por aquel entonces. Encuentran , después de dejar la militancia gnóstica, que son teorías absurdas. Los miembros que siguen gnósticos participando comentan ante este experimento algo que ya lo advierte Víctor Gómez en sus escritos: Dejan de creer aquellos que  en alguna ocasión no han retirado el pene de la vagina de su compañera gnóstica, antes del orgasmo. Con lo cual:  “se rompe  un fino hilo por donde asciende el kundalini. Es tan fino que no se puede detectar con los instrumentos de la ciencia. Entonces el kundalini baja”.

“¿Cómo lo creíste y pusiste en práctica?”, es una pregunta típica a quienes salen de la inercia que impulsan los grupos gnósticos.  Todos los que se han recuperado coinciden en responder que no saben cómo. Que comenzaron a practicar por curiosidad, a veces por morbo.  Que luego tal actitud inicial les hizo sentir culpables y se volcaron más en las enseñanzas del venerable maestro.  Aseguran que se lo han creído  sin pensar. Es una dinámica elaborada para  anular el pensamiento y por ende la conciencia y la voluntad. Tal es la manera en que recuerdan la experiencia de militar en la gnosis de Samael-Víctor.  Obsérvese que una creencia religiosa, sea cual fuere, es el resultado de una reflexión, el final de un razonamiento y no deja de ser una decisión que toma el individuo. Sobre todo cuando se toma conciencia de lo que se cree. El problema de lo que estamos viendo es que la creencia se convierte en conocimiento y viceversa, porque no es ni una cosa ni otra, por ende se puede manipular como mejor convenga.

Cuando los ex-adeptos de diversos grupos gnósticos cuentan que practicaron la magia sexual a diario, vocalizaban durante el coito el mantram IAO,  “Iiiiiiiiiiiii, Aaaaaaaaa, Oooooooo”. Mientras que lo practicaron se sintieron especiales, imbuidos de un Poder sobre los demás mortales, lo que les dio una satisfacción especial, lo que entendieron que fue algo  palpable del alma. Sensaciones que les hicieron continuar porque experimentaban una exaltación de ánimo, sin pensar para nada en lo que hacían. Visto retrospectivamente, al recordarlo, les parece ridículo. Incluso que se han sentido instrumentalizados.  Comentan unánimemente que dentro de aquella historia aceptaron que se trataba de una vivencia infinita de amor, pero a posteriori lo conciben como una nula relación de pareja, porque es una relación de adoctrinamiento en el grupo con la pareja.

En las enseñanzas del presunto  avatara de Acuario, Samael Aun Weor, Víctor Gómez,  se introduce un lenguaje que se va colocando en la mente del adepto. Sucede de tal forma  esa pérdida de conciencia que cuando los afectados aluden que es eso lo que les ha ocurrido es cuando logran salir de ese laberinto. Escribe Víctor Gómez, Samael, que la mente vive reaccionando constantemente contra los impactos del mundo exterior. Añade: “El centro mental de donde parten las reacciones del entendimiento, es una criatura mental terriblemente demoniaca. Esta criatura es el Guardián del Umbral del cuerpo mental, el cual esclaviza la mente de todos los seres humanos”. Para superar esta condición humana sus seguidores deben despojarse de este Guardián para convertir la “mente materia” en “mente Cristo”, lo que denomina ARHAT. Obsérvese que cuestiones inexistentes y absurdas se convierten en verdaderas y lógicas en la mente de los adeptos mediante la invención de un lenguaje específico para tal finalidad.

Un miembro de la gnosis salió de esa dinámica por pensar en lo que se le había comentado desde la Asociación de Afectados. Se le pidió a instancia de su hermana, que quiso que se hablase con él, que reflexionara por sí mismo sobre esas teorías en las que en ese momento creyó firmemente. Al intentarlo se derrumbo. No fue capaz de argumentar  nada, excepto que es verdad porque lo dice el Maestro, que es secreto, que para entenderlo hay que vivir  las enseñanzas. Finalmente, al decidir apartarse durante un tiempo de una doctrina que le había despersonalizado, tuvo que separarse de su pareja y reconstruirse a sí mismo para entender qué le había sucedido y vivir autónomamente en adelante. Comentó que llega un momento en que se viven tales teorías con inercia  y que por la misma se defiende. Ya es una cuestión de orgullo, de estar en la Verdad. Pero “¿cómo comenzó ese principio de aceptación?” se le preguntó. “Estás en un mar de dudas, crees que puede ser verdad, que por probar no pasa nada y que lo podrás dominar. De eso nada, esas teorías te envuelven y arrastran.  Se acumula el miedo de miles de pequeñas cosas, muchos pequeños miedos y tus monitores lo convierten en un gran miedo. Lo mismo con tus pequeñas vanidades, deseos, frustraciones, éxitos, esperanzas cotidianas. Lo van juntando en tu pensamiento. Supongo que no lo harán conscientemente, pero así me sucedió a mí. Llega un momento en que todo lo que te cuentan estalla psicológicamente, te vienes a bajo, vital y existencialmente y ellos te ayudan y te forman a su manera, eres entonces uno de ellos y ya está”, contestó.

Los gnósticos, al igual que muchas sectas con terminología esotérica, proponen el apotegma: “conócete a ti mismo”, “llega al íntimo”, como dice Víctor Gómez.  Consiste en definir como va a ser el futuro adepto mientras que le enseñan un lenguaje específico, el cual adquiere significado y sentido en la medida que se aprende una doctrina, que sólo puede ser vivida como tal en secreto, dentro del grupo. Si cualquier idea, o costumbre sectaria sale al exterior se desmorona porque carece de fundamentos, tanto lógicos como emocionales o espirituales.  Lo cual no lo puede aceptar, ni asimilar, un adepto. A l más que se puede aspirar es a que se lo plantee como un ejercicio de reflexión personal para que llegue por sí mismo a unas conclusiones.

El psiquiatra y filósofo Karl Jasper, en su obra “Concepciones del mundo”, explica que la vista del “sí mismo” lleva continuamente a engaños cuando el sí mismo es visto hipotéticamente como un todo. Justamente es lo que sucede en las sectas. Además añade este pensador: “Las simplificaciones por medio de los esquemas del sí mismo conducen  continuamente  la autovisión a engaños. Los esquemas son ofrecidos por fórmulas del lenguaje”.

Todo esto que venimos comentando, y mucho más que veremos a continuación, es desconocido por quienes asisten a las conferencias o conversan inicialmente y de manera informal con algún adepto. La información que ofrecen las sectas al público y a la sociedad, lo podemos comprobar en el periódico “El espejo” de Alacalé de Henarés (Madrid), 23 - IV - 1999. Un representante de un grupo gnóstico difunde el conocimiento gnóstico para aquellas personas que anhelan su superación, que gnosis significa, según explica, conocimiento de las capacidades latentes y que exige un trabajo interior y que pretenden transformar las energías en una realización interior. Evidentemente no dicen ninguna mentira, pero no dicen la verdad, por omisión. Para nada hablan de sus requisitos, practicas o métodos.  Mucho menos en los carteles que mensualmente invaden las calles de todas las ciudades de España. Porque para admitir lo que predican hace falta mentalizar al futuro adepto. Si lo conociera de antemano, sin esa presión o coacción externa no quedaría atrapada la mayor parte de la militancia actual . Cuando algunos ex-adeptos han hablado con la pareja para salir a la vez, o con algún antiguo compañero de especial confianza,  se percatan de que además de estar enganchados hay en ocasiones una soberbia añadida que hace que no se planteen ninguna crítica, porque se han acomodado. Participar en los ritos de magia sexual les hace ser diferentes, especiales y eso ofrece la sensación de ser superior: “Se ve que es eso, pero no lo quieren reconocer”, comentó un antiguo miembro de los gnósticos.

En el libro “Tres Montañas”, Víctor Gómez, cuenta: “El Anciano de los Días, Sanat Kumara, el fundador del Gran Colegio de Iniciados de la Logia Blanca en el planeta Tierra, acercándoseme, puso en mis manos el símbolo del Imperator (la esfera con la cruz encima)”. ¿Qué quiere decir esta perorata? ¿Cuál es su significado? En otra obra “Glosario gnóstico”, el mismo autor, define más en concreto este tema: “El Anciano de los Días, Tepeu Gucumaz.. El Anciano de los días mora en el mundo de Kether. Es el verdadero padre de nosotros”; “El Anciano de los Días es el punto dentro del círculo, el gran rostro, el omnimisericordioso”. Seguimos sin salir de dudas. Ya en la obra “Misterios mayores” específica aún más concretamente a que se refiere. Nos descubre el mayor misterio de la gnosis: “El Arcano 13 es el Anciano de los Días. El Anciano de los días es la primera encarnación terriblemente divina del espacio abstracto absoluto”. Podemos, como hacen los seguidores de la sui generis gnosis de Víctor Gómez, interpretar desde la simbología estas explicaciones, pero no se constata nada, ni se comprueba el conocimiento enseñado, ni es posible creer porque queda fuera del lenguaje, incluso metafísico. Admitamos que en su propio lenguaje tuviera aún sentido, ¿cómo acceder al Anciano de los Días?. La respuesta no puede ser más contundente: “Necesitamos una muerte suprema para tener derecho a encarnar al Anciano de los Días”. Solucionado. Quien no esté avezado en la doctrina gnóstica y en los procesos de programación sectaria puede creer que esto va de cachondeo, pero es muy serio debido a que arrastra a miles de personas, de ahí que nos parece muy importante detallar el análisis.

Un estudioso del  lenguaje como Sir Isaiah Berlin, explica que la pertinencia, es decir observaciones pertinentes, no supone una categoría lógica precisa. Los sistemas metafísicos fantásticos podrían entonces recurrir al argumento de que hay datos de observación “pertinentes” para su verdad. Explica el citado lingüista que tales pretensiones no podrán  ser refutadas a menos que se asigne algún significado al concepto de ser pertinente. Pero dada la palabra que utiliza el fundador de los grupos gnósticos,  esencialmente vaga y abstracta,  es imposible. En el texto que hemos recogido es además una terminología fuera de toda referencia factible. Sin embargo los gnósticos tienen constatación de todo esto. Pensemos que es un conocimiento, no una verdad revelada, que para el caso manipulativo sería  muy similar. Pero se acepta como Verdad pues dentro de los grupos se estructura una lógica propia, a la que tienen que adaptar la mente los nuevos miembros que van acudiendo a las charlas y conferencias gratuitas. Llega un momento en que al dar el paso de comprometerse con la misión gnóstica los discípulos consideran que los textos aprendidos tienen una lógica implacable. Y que la gente de fuera del grupo está dormida, es ignorante. Veremos qué mensajes les han inculcado y cómo, pero de momento analicemos el modo básico de transformar un  lenguaje inventado en pensamiento y fe.

S. Isaiah Berlin, estima: “Lo absolutamente diferente de lo real es absolutamente inconcebible”. Entiende por “real” la observación sensible e introspectiva y lo que se infiere de ello.  De tal manera que enseña que lo lógicamente posible se concibe por analogía con lo real. En las sectas, y muy claramente lo comprobamos en los textos de Víctor Gómez, Samael Aun Weor, la analogía se hace con la ocurrencia del autor, creando una lógica de uso particular y una realidad propia deformadora de la realidad individual del adepto. Se construye de esta manera la “realidad sectaria”.

Según Gilbert Ryle: “al aprender una lengua aprendemos sus palabras y construcciones”. Alude al dicho asumido por muchos lingüistas, “no preguntes el significado de una frase, pregunta su uso”. Significado que puede ser  de una palabra, de una oración o de unos textos. Este razonamiento resuelve la duda de muchos familiares de adeptos a la gnosis de Samael Aun Weor, Víctor, ya que lo que estudian los adeptos no significa nada y precisamente el vacío de significación se usa para crear un significado sobre la invención original, ocurrencia o alucinación. En los cursos de los grupos gnósticos se usa un nuevo lenguaje para manipular la mente de los adeptos.

Las enseñanzas de Víctor Gómez, Samael Aun Weor, explican cómo obtener información respecto a sus enseñanzas. Mediante la meditación, la cual despierta los poderes internos. De esta manera el estudiante se convierte en mago. Se trata de un elemento subjetivo que mediante un lenguaje impactante se convierte en verdad objetiva. Para el autor de la doctrina de los grupos gnósticos “meditar significa reflexionar internamente” sobre lo que él explica. De manera que no hay conocimiento externo ni experimental sino pura y dura mentalización.   El siguiente paso es la concentración que consiste en “fijar la mente en una sola cosa”. De esta manera  se aísla el lenguaje aprendido de cualquier otro, se apartan las dudas y preguntas, de manera que la doctrina se asienta en la conciencia del adepto, con el refuerzo añadido  de las practicas que asocian las percepciones del adepto a esa nueva conciencia formada con la terminología de Víctor Gómez. A su vez se da forma a una ocurrencia inicial cuyas fuentes quedan fuera de la realidad. Pero el tercer paso es la adoración. O sea la aceptación y el sometimiento mental a lo que uno mismo cree que ha aprendido y experimentado, cuando se le ha inculcado con una técnica  que surge espontáneamente, como trampa del intelecto, al expandir una idea irracional e ilógica, pero que se convierte en el sentido de la vida de quienes son atrapados en dicha dinámica. Los pasos son literalmente: CONCENTRACIÓN-MEDITACIÓN-ADORACIÓN.

Como dice Sir Isaiah sobre determinados usos del lenguaje: “Carecen de significado porque aunque las palabras se utilizan en él conforme a las convenciones de la lógica y la gramática representan el resultado, o bien de la genuina confusión, o bien de un deseo de oscuridad por cualquier causa o motivo, puesto que están usadas de manera diferente que cuando se intenta describir con ellas el mundo que conocemos por la experiencia. Por lo tanto aun cuando se parezcan a expresiones verdaderamente descriptivas no describen literalmente nada”. Víctor Gómez  lo que hace es crear una experiencia subjetiva para su lenguaje, que previamente ha sido fabricado por una experimentación subjetiva, originada en su mente. Ojo, no por su mente, lo cual sería una creación artística o literaria, sin EN su cerebro. En su obra “Sí hay karma, sí hay infierno, sí hay diablo”, cuenta:  “Estoy hablando de algo que me consta, de algo que he podido vivenciar, experimentar por mí mismo de manera directa”. Pero ¿qué es eso que ha percibido? Nada comprobable y mucho menos constatable, ni empírica ni racionalmente. Tampoco como un sistema metafísico. De ahí que acude a toda una recopilación de elucubraciones, símbolos, y teorías esotéricas que tienen el mismo origen, las cuales han adquiero existencia mediante reglas que  si se observan detenidamente son pautas de manipulación mental. Lo cual podemos      advertir en el desarrollo teórico de una doctrina que necesita transformar el entendimiento del receptor. En absoluto sucede como evolución o desarrollo personal, sino como adaptación y adecuación a un invento mesiánico. Si este criterio fuera un requerimiento social, de la población, aunque fuera imaginario, hablaríamos de impulso mesiánico, como suele ser el origen de muchas religiones.  En el mismo libro Víctor Gómez, Samael Aun Weor,  índica: “la sombra del Sol Absoluto dentro de nosotros es Lucifer, el gran entrenador psicológico que tenemos para nuestro bien”. De esta manera, e inconscientemente, justifica la transgresión del funcionamiento de la mente humana. Forma un paralelismo entre el lenguaje entendido como comunicación, para enlazar sus teorías con algo de la realidad. Por eso usa términos descontextualizados, como cuando dice “Diablo es la sombra del Sol” y “cada cual es la sombra del Dios íntimo”. Cuenta que las palabras “Diablo” y satanás” son genéricas, porque simbolizan a Javhe y a las billonadas de almas que él, Víctor Gómez, alias Samael, pretende encerrar en el abismo. Considera este autor de metafísicas gnósticas que gracias a él fue engendrado Belcebú para arreglar el Kundalini a Lucifer: “El Kundalini de Bel Fluía abajo formando el rabo del diablo (lo cual explica querido lector, porqué el diablo se representa con una cola bajo su espalda) ahora tocaba al único Engendrado subirle el Kundalini hacia arriba, la cabeza”

Es evidente que las argumentaciones dejan de ofrecerse en lo que suponen ser auténticos dislates. A cambio el venerable Maestro emite mensajes cuya credulidad se basa en asentarlos directamente en el cerebro, en el pensamiento de sus acólitos. Acompaña el proceso con ejercicios manipulativos de meditación, concentración y otros. Dicta sentencias que rompen y fracturan la evolución de la personalidad, esquivan las resistencias racionales, para formar una nueva conciencia, la del grupo. Las teorías irracionales se infiltran con la duda sobre la experiencia y pone el cerrojo ante el nuevo conocimiento de la “Verdad”, la gnosis. Dice Víctor Gómez, Samael: “Ruego a los hermanos que me escuchan comprendan lo que estoy diciendo. No teman. Las resistencias que hay en algunos que nos están oyendo se debe a los perjuicios, al temor, a la información equivocada de algunos sacerdotes dogmáticos. Todos de niños hemos recibido cierta educación y, entonces, se nos inculcaron ideas negativas y perjudiciales, erróneas y absurdas”.

La teoría gnóstica es una construcción del lenguaje. Tomando el análisis sobre el uso lingüístico de Friedrich Waismann: “el que (una teoría) contenga o no verdad definitiva no podemos saberlo… Sólo la experiencia puede producir pruebas contra ellas”. Con las sectas sucede que hay una especie de juego sucio. Evidentemente no se puede demostrar la falsedad de lo que predican, tan sólo desmontar su proceso de construcción mediante la reducción al absurdo. Pero hay algo añadido, como es que en su seno se forma una experiencia, la cual acompaña al lenguaje.  Vivencia personal válida sólo dentro de la comunidad sectaria. Por eso cuando se habla con algún adepto, sea de Camino Rojo, de escuelas herméticas, acropolitanos, rosacruz o de otras  organizaciones esotéricas que desarrollan poderes interiores es necesario plantear una experiencia que   valide lo que creen que creen, de manera  que vivan la percepción, creencia y experiencia sectaria un tiempo alejados del grupo, para ver si funciona fuera.  No pocos sienten tremenda angustia porque intuyen que se les pueda caer el andamiaje que ha formado en su mente con nueva manera de ser. Por regla general aquellas personas enganchadas a una secta rechazan cualquier alejamiento de ella, incluso provisionalmente.

Cuando Waismann comenta: “El lenguaje contribuye y participa en la constitución de un hecho, lo que desde luego, no significa que produzca el hecho”. Esto sucede en la relación específica entre el entendimiento y la realidad. Pero cuando ambas partes son deformadas, como sucede en las dinámicas sectarias, se produce una retroalimentación, de tal manera que una experiencia delirante adquiere cuerpo real mediante un lenguaje que traslada, cambia y deforma el significado de los signos. Este conglomerado lingüístico, forma y produce una realidad colectiva y a la vez subjetiva. Es decir, todos los que forman parte del funcionamiento fanático comparten la misma subjetividad, por lo que podemos hablar de una subjetividad colectiva. De ahí que el sentimiento de unidad sea tremendo, algo que  podemos comprobar con el integrismo islámico, sobre lo que trataremos más adelante. Es por ello que vemos que los adeptos y fanáticos en general de una misma idea tienen un aire común, “como si les hicieran por el mismo patrón”,   como comentan diversos familiares de adeptos que observan desde cerca lo que sucede con sus allegados.

El becario de la Universidad de Oxford, P. F. Strawson, conviene que una oración no es verdadera ni falsa cuando no es acerca de algún objeto. Sólo se puede usar en un sentido u otro si habla de algo. “Si cuando la pronuncia no está hablando de nada, es un uso bastardo, un pseudouso”, afirma. Por tal motivo concluye que además del significado hay que plantearse  sobre qué puede originarse un uso particular de determinadas sentencias.  Este análisis es muy importante, pues si lo que predican las sectas se tratase de una narración literaria, fantasiosamente ficticia, sería legítimo. Incluso si fuera la propuesta de una teoría, por estrambótica que pueda parecer, o hasta de una creencia. Pero cuando la revelación de un nuevo conocimiento o una proclama sobre los designios de la voluntad divina, lo que hacen es desencadenar el contagio de una alucinación que convierte lo que dicen en algo objetivo y palpable, que experimentan los que lo asumen, gracias a determinadas técnicas de manipulación, entonces hay que advertir sobre ello. Dar un toque de atención.  No olvidemos que como ha estudiado el profesor de Lingüística de la Universidad de  Manchester, W. Haas, “nuestro mundo - recordado, imaginado o percibido - está organizado por el lenguaje”.

Es muy interesante analizar el proceso de transformación de las obras de ciencia ficción de Ron Hubbard. Lo que fue un producto de su fantasía su autor comenzó por creer que podría ser verdad. Hasta que llegó un momento en que lo vivió como realidad. Construyó un cuerpo doctrinario y una tecnología religiosa cuya única realidad fue su “realización”, convenciendo, para lograrlo, a más gente. Algo que se hace por contagio mediante técnicas de persuasión psicológica. De esta manera creó Cienciología, una empresa de tecnología religiosa y Dianética, que significa “a través de la mente”, para hacer real una ficción que en su mente llegó a convertirse en algo real. Es muy importante, para comprender el fenómeno de las sectas, que lo que parece increíble desde fuera de una organización sectaria dentro de ella se vive y percibe como real, de ahí su afán proselitista, pues tal condición es el impulso  y motivo para expandirse. No es solamente conseguir dinero y Poder, lo que asemejaría las sectas a una mera empresa, con más intensidad psicológica en sus métodos y un compromiso personal más apasionado con el negocio, pero nada más. Hay estructuras comerciales intermedias entre empresas y sectas, debido a sus métodos de crecimiento y actuación, como Amway, Non limite, etc.

Lo que expuesto nos lleva a comprender cómo se aceptan una serie de reglas que tienen unas repercusiones prácticas de cierta gravedad. Se ha comprobado que seguidores de Víctor Gómez, Samael, padecen enfermedades  a las que no atienden, con el consiguiente deterioro para su salud. Cuando algunos padres y madres leen algunos textos que encuentran en las estanterías de sus hijos, inquietos por cómo se están volviendo “locos”, según la primera impresión de casi todos ellos, no entienden cómo es posible que se crean tales cosas. Por ejemplo la preparación y las reglas del médico gnóstico carecen de bases científicas, ni siquiera como un saber de medicina popular o tradicional. Para los gnósticos basta desarrollar unos presuntos poderes para lograr la curación. Lo que establece Víctor Gómez para sanar a un enfermo es una serie de pautas que nada tienen que ver con atender sanitariamente a nadie. Sin embargo a quienes aplican las recetas de Samael Aun Weor, Víctor Gómez,  se les denomina “médicos gnósticos”. Para lo cual han de cumplir:

* El médico gnóstico está prohibido de comer carne de ninguna especie.
* Debe estar limpio de vicios
* Debe ser casado
* Debe estar obligado a practicar diariamente magia sexual para despertar el Kundalini.
* Practicar diariamente los ejercicios de meditación y de vocalización oculta
* No puede ser jamás adúltero.

Entre los consejos que constan por escritos en los textos de los grupos gnósticos hay uno que es preocupante, cuanto menos, sin que sobre esto hagan caso las autoridades sanitarias: “las vacunas deben proscribirse en todos los casos, pues dañan el Cuerpo Astral de las personas. Si se desea recibir ayuda de los maestros Paracelso, Hipócrates, Galeno, Hermes, escriba (el adepto) al templo del Alden y pida atención médica”.

Cuenta Víctor, señor Aun Weor: “Los médicos Gnósticos de la Sierra nevada de Santa Marta curan sífilis en quince días. Curan la lepra de último grado en nueve meses precisos. La tuberculosis en quince días. No hay enfermedad que los “Mamas” Arhuacos no puedan curar, y se ríen de la ciencia de los civilizados del siglo XX”.  En otro texto específica: “Realmente la medicina oficial no conoce el cuerpo físico”.

Es obvio que sirve únicamente, y de manera sugestiva cuando es útil, para los adeptos de la gnosis, pero sin eficacia contrastable. A la vez las exigencias que se establecen no son más que medidas para estar, diariamente, obsesionado con lo que dictan las doctrinas del grupo y cerrarse a otras fuentes de información externas, las cuales desprecia. Se elimina la posibilidad de un diálogo con uno mismo y con los demás, con gentes de otras ideas, para intercambiar puntos de vista, opiniones y demás. Algunos adeptos dicen que hablan con más gente, que no están aislados, pero al comprobar su relación con otras personas es de disimulo y disfraz para evitar darse a conocer en su implicación sectaria.

Una carta firmada por el presidente de uno de los grupos gnósticos, seguidores, como todos de  don Samael,  Sebastián Jurado Zapaa, informa sobre lo que estudian los alumnos de la gnosis. Edita un folleto, sobre cursos, en los que no aparece nada de lo que se enseña cuando empiezan a participar en serio.  Lo mismo sucede con los carteles que invitan a conferencias sobre el triángulo de las Bermudas, el Yeti u Hombre de las Nieves, La herencia Atlante, el Diluvio Universal, el shintoísmo, la Gran Pirámide de Keops, dioses y símbolos, el descubrimiento de Tutankamon, el santo grial, la reina Ginebra y el mago Merlín, realidad de Arturo Pendragón, Camelot y la mesa redonda, los Tuathas de Danaag, etc. ¿Qué tiene que ver todo esto con lo que luego van a estudiar internamente y a practicar quienes se apuntan a los cursos? Nada. Pero forma parte de una estrategia paulatina y constante que hace que se abran expectativas, que se atienda a otras maneras de pensar.  Por lo que, en un principio, a quien engancha la novedad se siente bien, liberado y satisfecho de conocer algo diferente a lo habitual y que puede tener visos de ser algo cultural. Pero luego se va desviando el programa de estudios muy poco a poco, sin que se perciba, hacia un sistema de adoctrinamiento y fanatización. Unos grupos culpan a otros y se califican de duros o blandos respectivamente, pero todos tienen una base común: los textos de Víctor Gómez, que son igual para todos. En ellos se fija la deformación de la realidad y la anulación de la identidad personal, la destrucción de la personalidad. Escribe rotundo el fundador de la gnosis samaeliana: “…es urgente, inaplazable, impostergable aniquilar el ego, reducirlo a cenizas en forma voluntaria y consciente, si es que de verdad queremos evitar el descenso al mundo de los infiernos”. Cuando se hace notar a los adeptos este párrafo siempre dicen lo mismo: “no lo entiendes en su sentido original y verdadero”. ¿Cuál es éste?. No contestan. Hacen falta los cursos de adoctrinamiento. En algunos casos la incapacidad de dialogar y discutir les hace reaccionar y acaban abandonando esa maraña de pensamientos absorbentes. La frase que he citado va acompañada de un dibujo de Jesucristo crucificado en el suelo, ante la mirada de dos mujeres. El mensaje inconsciente es que él también fue incomprendido. Se exige al adepto la crucifixión del alma. Tal comunicación produce efecto, porque no se presenta al comenzar una conferencia, sino cuando el neófito está preparado para dar el paso de entregarse al grupo, en cuerpo y alma, y nunca mejor dicho.

La manipulación consiste básicamente en emitir los mensajes que se quieren inculcar en el momento oportuno. Por eso miden muy bien sus pasos los maestros y preparadores de las sectas, con el fin de adiestra y domesticar a quienes acuden a unas conferencias culturales.  Los críticos de cualquier secta son acusados de partidista, de increyente o infieles o mal intencionados, por lo que no hay salida posible para un diálogo crítico. El argumento es descalificar, como veremos más adelante, al informador. Sin embargo nunca quienes dan a conocer lo que ocultan las sectas se posicionan para defender una idea o creencia. Más aún, es menester diferenciar claramente la manipulación, la programación o lavado de cerebro de lo que es la creencia. Ésta es arracional (no racional), más que irracional (contra lo racional), pero sobre todo de cara a los efectos sobre cada cual creer permite el desarrollo de la personalidad, de la misma manera que no creer también. Con una creencia se adapta la vida a la sociedad y a las condiciones de vida del sujeto. El fanatismo lo que hace es condicionar el pensamiento, la voluntad y la vida a la creencia, coarta la personalidad e impide el desarrollo personal en relación con los demás, porque la doctrina que sigue define cómo es el adepto, “su ser íntimo”.

El fanatismo consiste esencialmente en huir de la realidad, unas veces tal escapatoria provoca la creación de un mundo fantástico en el que se regodea el adepto y lo vive, no sólo se lo cree.  El resultado es la formación de una vivencia colectiva que lleva a evadirse del mundo real para construir el mensaje o la doctrina que ha ideado el líder. Hay dos fenómenos que debemos diferenciar. Por un lado la miseria de poblaciones empobrecidas hace que el malestar material lleve al fanatismo, a seguir las consignas de visionarios y líderes justicieros. Hay pues un substrato real en el fundamento de la evasión de la realidad. En otros casos sucede en colectivos cerrados, en las sectas, en donde el desencanto y la frustración sucede en el seno de una vida rodeada de riquezas. Hay en estos casos un desaliento psicológico, un inconformismo que también desemboca en la huida a nuevas realidades, una veces psicodélicas, con el uso de drogas, otras veces orientada al consumo compulsivo y también a la adoración de doctrinas extravagantes. No es para nada una evolución espiritual, sino lo contrario, una salida a la angustia psicológica.

En psicología se conoce como disonancia cognoscitiva a la capacidad de un individuo de romper esquemas para adecuarse a una nueva situación y superar trances emocionales, como pueda ser la muerte de un ser querido,  la separación de la pareja u otras circunstancias. Consisten en un mecanismo de adaptación. Los grupos sectarios, aprovechan una crisis emocional, o la provocan incidiendo en detalles cuyos recuerdos se intensifican y exageran en importancia, para provocar un estado de culpa cuya superación consiste en manejar la disonancia cognoscitiva y emocional, con el fin de adaptarse al grupo. En este caso los instructores de las sectas dirigen tal proceso. De manera que frecuentemente  los adeptos que se jactan de haber encontrado en la secta la solución a sus problemas, una salida a sus crisis existenciales. En una situación normal de cambio, que a veces requiere la ayuda de un profesional en psicología, se transforman los puntos de vista, se elige un camino a seguir adecuado a cada individuo. En la secta sucede a la vez el cambio de personalidad con la terminación del problema, de manera que se elimina la referencia del yo. Los resortes personales se han anulado. Algo que las víctimas no detectan porque no pueden hacerlo. Precisamente la manipulación sucede porque quien la sufre no se percata de ella. Llega a pensar que se aprovecha de los conocimientos que le dan, del cariño que detecta, etc. Esa deformación le exige posteriormente una entrega más intensa.

El significado de la palabras puede ser sobre un objeto, una descripción definida, una imagen, un concepto, lo que cada uno atribuya a una expresión o palabra. En las sectas todo esto sucede en el universo cerrado del grupo o de la organización.  Nadie puede verificar los mensajes gnósticos. Nadie lo ha conseguido, pero sí dentro del grupo. ¿Qué ocurre en su interior? En ellos se prueba la verdad. Lo veremos a continuación. El significado de la metafísica es creer. Cuando la creencia se convierte, o mejor pervierte, en conocimiento, gnosis, se está falsificando su contenido y forma de asimilación. No sólo en cuanto al mensaje de una doctrina, sino en referencia directa al  pensamiento de quien sufre tal “efecto mental”, lo que equivaldría  en un sentido físico a un efecto visual. Una persona que se emborracha, o que da vueltas sobre sí misma, observa, ve, siente y percibe que el suelo y lo que le rodea da vueltas. ¿Ocurre realmente? Lo mismo sucede en los pensamientos y en las emociones cuando acaece la borrachera o el mareo del fanatismo. Entiéndase hablar con Dios, viajes astrales, hacer el amor con extraterrestres o espíritus, convivir con elementales, encontrase con los muertos, curaciones de cáncer o el sida milagrosamente, etc. No se puede probar que cualquiera de estas situaciones sean falsas, sino que es preciso descubrir la situación en la que se produce, para corroborar la falsificación del proceso. Por tal motivo cuando se discute con un adepto es muy difícil convencerle o sacarle de su esquema mental.  Esta peculiaridad desespera a las familias de los correligionarios de las sectas.

La verificación de un mensaje, afirma Jhon Wilson, es una guía para el sentido de lo que se quiere decir, pero también para la verdad de lo que se quiere comunicar. En las sectas se detecta que falsifican y se apropian del proceso de verificación. Se acepta como evidencia lo que diga el gurú de turno.  La verificación corresponde a su particular divinidad. Incluso advirtamos que  el contenido de lo que dicen puede ser verdad o no. Lo que sí se puede asegurar es que en las sectas el proceso de comprobación y su desarrollo es pervertido en cuanto que desvían la argumentación de la conciencia del adepto, hacia la aceptación acrítica de una doctrina. Por lo que no se entra nunca desde la denuncia a las sectas a analizar las creencias, sino el proceso de manipulación, las técnicas psicológicas cuyo fin es fanatizar a los seguidores de un “iluminado”. No pocas veces se ha propuesto a adeptos a la gnosis y de otras sectas, que se imaginen que es falso todo lo que creen y consideren personalmente el sentido de su vida. Todos dicen lo mismo: “No puedo. Es imposible. Lo que creo lo he vivido”. “¿Y Si fuera un engaño?”, se insiste en preguntarles. Se quedan parados. “No puede ser, lo he comprobado por mí mismo”, terminan diciendo. Tenemos lo que antiguamente se llamó la fe del carbonero: “creo porque lo he comprobado, lo compruebo porque me lo creo”. Para escapar de tal incertidumbre, todos acaban preguntando al interlocutor crítico, “¿ de qué religión eres?”. De esa manera tienden una trampa, que no es sino un escondite de ellos mismos. Si se cae en la estratagema de contestar el adepto  busca los defectos a lo largo de la historia o las contradicciones de la fe que profese su contertulio. Si dijera ser agnóstico consideran que aplica mi incredulidad a los  esquemas de la secta, pero por ser partidista. Y si dice ser ateo entonces creen que quiere destruir su secta y a todas las religiones y ven a la persona con la que hablan, para enjuiciar racionalmente el funcionamiento de la secta,  como una especie de Anticristo. No es más que un truco de la mente fanatizada, pues no es una fe o una increencia lo que se debate en estos casos. Tan sólo se entra en el proceso de analizar  las estrategias de una determinada organización o grupo.

Lo que ocurre con el lenguaje normal se intensifica en los grupos que fundamentan su discurso en el esoterismo o en el ocultismo. Estas corrientes, que bien pueden aportar una visión paradójica que abre la concepción del pensamiento, desbarran cuando se convierten en una doctrina o en un “conocimiento” por sí. Cierto que muchos científicos, artista, políticos de todos los tiempos, también actuales, han merodeado por estos mundillos teóricos. Pero no se han quedado en ellos. Les ha servido para romper esquemas y aportar nuevas formas estéticas y de saber.  Nombres actuales como Albert Einstein, Gustav Strömberg, Robert Milikan, Thomas Alba Edisson, William Crookes, Gaston Máspero, Herbert S. Turner, Rupert Sheldrake, Philip Perchion, Elvis Preley, Nicolás Roerich, Wall Disney, W. B. Yeats, James Joyce, G. Russell, Henri Muller, Jung, Mirca Eliade, Joseph Cambells, Suzuki,  W. Kandinsky, P. Modrian, G. Mahler, J. Sibeluius, A. Skrjabin, Gandhi,  son algunos nombres. Sin embargo lo que ha sido una curiosidad, una forma de romper con determinadas premisas para buscar otras en los respectivos campos de la cultura, se manipula por parte de rosacruces, acropolitanos, gnósticos, y otros para dar credibilidad a sus teorías.  La curiosidad y la transgresión de los límites de lo racional son una forma de ampliar los puntos de vista, necesarios para la creación. Pero dirigidas estas inquietudes como táctica de persuasión se convierten  en instrumentos del control mental y de la voluntad del acólito.

Cuando un grupo se aferra a una teoría delirante pierde la noción de la realidad. Además de un lenguaje propio introduce una serie de elementos cobijados en una teoría adaptable a las intenciones manipulativas, en los grupos gnósticos esta teoría es el simbolismo.  Como indica Juan Eduardo Cirlot,  en el simbolismo todo posee significado, todo es intencional. Cita a Dante y Plotino, para ver la unidad del símbolo con la mente: “Quien ha de pintar una figura si no puede convertirse en ella no puede dibujarla”; “el ojo no podría ver el sol si en cierto modo no fuera un sol”. Con la doctrina simbolista, que desarrollan todas las organizaciones esotéricas, se produce, mediante el símbolo, la unidad entre la teoría y la mente. En el simbolismo cada detalle tiene algún significado. Lo cual intensifica la obsesión en la vida cotidiana por comprobar los fundamentos teóricos, que luego cada organización les da un contenido particular. Muchos adeptos a la gnosis y a otras redes ocultistas y esotéricas, acaban interpretando la realidad sobre el significado de los números, de las letras. Lo aplican a su nombre, fecha de nacimiento, día de la boda, etc. Deforman la realidad de tal manera que quien tiene un número de teléfono con más de dos seis o vive en el número seis de una calle le consideran un aliado de Satán, aunque esta persona no sepa nada de todo ello. Las matrículas de los coches son interpretadas, la forma corporal, los gestos, todo. Lo hacen en secreto. Aunque es un desbarro frecuente no sucede siempre, pero sí es general que se produce de esta manera una unidad entre  los mensajes del maestro de la secta y el pensamiento del discipulado. El delirio del fundador se hace de esta manera realidad. Se convierte en una alucinación colectiva que se hace real en la nueva visión del mundo y de uno mismo, a través, entre otras cosas,  del lenguaje de los símbolos.

Además de las técnicas de influencia psicológica, de sugestión y de otras como es el manejo del inconsciente del adepto o de condicionar su conducta, que se han analizado en otras obras, como puede leerse en la obra “Las sectas al descubierto”, sucede una modulación en la mente debido a determinados textos dentro de un ambiente cerrado. En los escritos de los líderes de las sectas se puede comprobar. Lo vamos a realizar con los mensajes y teorías de Víctor Gómez, que han impulsado el movimiento gnóstico a nivel mundial. Gracias a la selección de textos que recogemos  es posible hacer este estudio de manera exhaustiva, si bien se ha hecho un resumen,  con el fin de no caer en lo tediosos y sobre todo ser claros y concisos en la exposición que se hace en la presente obra, cuyo objetivo es  desvelar y desenmascarar los secretos de la gnosis y los mecanismos psicológicos y sociales que hacen que funcione su dinámica de captación y de manipular a sus adeptos.

MENSAJES EMOCIONALES

Lo que tratamos en esta obra no es una teoría, ni una doctrina ni la manera de pensar de nadie.  Sobre lo que se debate es respecto a un estado psicológico inducido, el cual se construye sobre la base de un lenguaje determinado cuyos contenidos iremos exponiendo paulatinamente.  El simbolismo, sobre todo el de tipo esotérico, articula la relación entre el significado de las palabras y los estados emocionales. Las ideas dejan de ser conceptos para covertirse en “ideas psicológicas”, las cuales, de esta manera, dan sentido a la vida del adepto. Todo aquello que no tenga que ver con su militancia carece de importancia.

Las ideas psicológicas se sienten, no es posible discusión alguna. Por eso entrar en un debate sobre si es falso o verdadero el contenido de lo que predican las doctrinas sectarias es absurdo, una trampa para desviarnos del tema fundamental: desenmascarar la esencia de una doctrina inventada, pero que se disfraza de realidad, aunque sea en otra dimensión, preferentemente la dimensión astral. Este mecanismo sucede de manera análoga en todas las sectas  cuyo fundamento es la existencia de vida inteligente extraterrestre y su intervención permanente en la Historia de la Humanidad, tal como lo se lo creen y vivencian los adeptos de Rama, Nonsiamosoli, Aztlan y Amadores. ¿Y si existieran realmente seres de otras galaxias y se pudieran comunicar con los terrícolas, o convivieran con nos? nada tiene que ver la respuesta, en favor o en contra, para demostrar el componente sectario y la fanatización de los miembros de estas organizaciones. Puede ser una  hipótesis o teoría tan válida como cualquier otra. Lo que dilucidamos es  la manipulación que afecta al adepto, mediante la cual sientan en su mente un impacto emocional como base de la realidad, la suya personal y la de todo lo que le rodea.  El manejo de las emociones y pensamientos a los discípulos de una secta funciona sobre elucubraciones fantasiosas o enajenadas, o sea, fuera de la realidad.

La mejor manera de entender lo que exponemos es comprobar textualmente  las enseñanzas de los grupos gnósticos, como ejemplo amplio y concreto de lo que planteamos.   Escribe Víctor Gómez, Samael Aun Weor, en su obra “Sí hay infierno… (pág. 165-166)”: “Sólo quienes hemos ahondado en el esoterismo Cainita, Sataniano, Iscariote, Naacenio, Esenio, Pedaticenio, etc., etc., etc., conocemos ciertamente lo que son los misterios de Lucifer”.  En la pág. 137 es más concreto  al explicar: “Jahvé es un ángel caído, el genio del mal, un demonio terriblemente perverso”. Tal traslocación del concepto de Dios provoca un golpe emocional en el adepto. Dado que no es comprobable puede servir de elucubración, pero se convierten en el fundamento de la existencia de los miembros de los grupos gnósticos.  De lo que se quejan muchas madres y padres es que esta y otras muchas referencias al satanismo sus hijos e hijas las desconocieron al ingresar como miembros de estos grupos. Una vez que participan de lleno en ellos lo asimilan como lo más normal del mundo, sin haber hecho una reflexión al respecto. Los adeptos a la gnosis niegan la evidencia de los textos  con contradicciones que para él son “lógicas”. Ninguno reniega de religión alguna, se muestran comprensivos con todas ellas de cara a sus familiares y personas de su entorno. Incluso se adentran en los cursos que les ofrecen al comienzo bajo la promesa de estudiar la esencia de todas las religiones. Pretenden  ser más coherente con su religión y con su fe, para vivirlo de una manera más especial, superior frente a la fe vulgar de los beatos y las beatas que se limitan a ir a misa los domingos.  Esencialmente defienden esta postura frente al catolicismo. Se muestran muy comprensivos,  y participan en actos sociales  de esta religión, para mostrar que lo de la gnosis es un complemento, un paso más avanzado, en consonancia con el desarrollo más profundo de las religiones. Que lo que pretenden es comprender mejor la vida espiritual. Así se lo explican a familiares y amigos.

En el libro antes citado estudian que el mundo no hubiera caído en el cristianismo muerto del catolicismo romano,  si el esoterismo crístico y la cábala secreta hubieran iluminado al mundo.  En la obra “Las Tres montañas”, Víctor-Samael, escribe: “Lucifer es la alegoría del bien. El símbolo del más alto sacrificio, el Dios de la Sabiduría Roma, (esta palabra) a la inversa es “Amor”. El Sacramento de la Iglesia del Amor o Roma es el Sahaja Mahituna, Magia Sexual”.  La asimilación de este lenguaje no es gracias a un proceso de reflexión o de razonamiento, sino de impactos emocionales, mediante la practica de una serie de ejercicios y reuniones llenas de emoción y en donde se aplica el  pensamiento paradójico, no para abrir la mente a nuevas ideas como sucede en la práctica del Zen, sino para cerrar la capacidad de pensar en una contradicción que se aferra a la conciencia del adepto bajo la forma de un sentimiento de sentirse incomprendido, por quienes están fuera de la órbita de la gnosis. El adepto cada vez se aleja más de su entorno y se aliena, se vacía, poco a poco de su realidad, de su mundo concreto, de sus experiencias, de sí mismo, con el amparo de una doctrina que así se lo exige. Lo que por otra parte refuerza la práctica, en pareja y en grupo, de los principios que estudian. Los instructores o maestros gnósticos convierten sus enseñanzas en  un método que pretende  fijar en la mente de sus seguidores un delirio. En el libro “Glosario gnóstico”, Víctor Gómez-Samael,  profundiza  en la definición de Lucifer que es Ángel de la Luz cuando “cada uno destruye al ego”. Los tridentes, explica para dar más detalles “concretos”, marcan los grados de perfección.

En la página 137 de “Misterios mayores” se puede leer: “Hasta el nacimiento carnal de Jesús encierra una tragedia moral muy dolorosa. El Sepher Toldos Jeshu dice que un hombre llamado Jose Panther forzó y violó a una virgen llamada María y que así fue engendrado el cuerpo de Jesús. Cuando esto sucedió, María amaba a un joven llamado Jochanam, el cual, lleno de profundo dolor, se fue a morar a Babilonia”.  ¿Y pretenden los gnósticos hacer creer que su teoría es compatible con el catolicismo? Aseguran, tal como viene en los textos gnósticos que la doctrina de Jesús es el esoterismo crístico, la religión solar.  El cristianismo gnóstico viene, aseguran los misioneros de Samael, del paganismo. Para ofrecer datos más concretos y con referencias históricas Víctor Gómez-Samael asevera que la estrella que vieron los reyes magos es la que guía a los devotos del Fuego, a lo que añade: “El arte de producir fuego es la magia sexual; así nos convertimos en dioses”. He discutido esta postura mucho con algunos gnósticos. Es incompatible creer en la reencarnación o, por el contrario, en la resurrección. Para justificar sus afirmaciones contradictorias trasladan los significados etimológicos de las palabras para explicarse, hacen de las creencias un batiburrillo simbólico a su conveniencia y pueden liar a su contertulio durante un rato. Cuando se alude a este párrafo para demostrar lo que dicen de manera textual, entonces es rechazan el diálogo porque se les quiere “eliminar”, o aluden a que no se puede leer dicho párrafo sin una preparación iniciática. Cuando pido que me lo expliquen en términos sencillos es inútil. Lo curioso es que se son capaces de comunicar con su entorno social mediante el camuflaje de ser una religión más, pero sin decir claramente qué es lo que piensan o creen. Se desvela únicamente a quien participa en sus cursos.

Otra referencia a la figura de Jesús se puede leer en la obra “Misterios mayores”: “Jesús conoció en la soledad del desierto a la adorable diosa de la muerte. Cuando murió vinieron al sepulcro las santas mujeres, en cuerpo astral, trayendo drogas aromáticas, con las que fue tratado el cuerpo de Jesús. Junto a los güentos penetraron en la glándula pineal astral del maestro; así quedó resucitado… Más tarde el maestro fue al Tibet oriental. Enseñó y demostró a la Humanidad la doctrina de la resurrección de los muertos practicando la magia sexual”. El autor de estas explicaciones lo cuenta de manera que parece que ha estado presente. Otra referencia con la que pretende fundamentar sus doctrinas el fundador de los grupos gnósticos es que leyó en un códice de Anáhuac una frase que dice: “Los dioses hicieron a los hombres de madera y luego se fusionaron con la divinidad”. Lo que le hace llegar a la siguiente conclusión: “Hombres hechos con madera, esto nos recuerda a los maestros de carpintería: a José  el carpintero, el padre terrenal de Jesús”.

En las reuniones gnósticas no se ofrece un conocimiento, se estimula una inquietud. La sabiduría  se adquiere poco a poco leyendo los libros de Samael-Víctor. Se promueve imprimir en cada nuevo alumno un impacto emocional. Se ofrece participar en una misión., en principio abstracta, pero que luego se va a ir concretando. Se hace entender a quienes se meten de lleno en algún grupo que cada acto que realicen, sea en la intimidad de carácter sexual, o de meditación, o de malos o buenos pensamientos tiene una influencia en el desarrollo de la humanidad. Para no caer en contradicciones se alude a las relaciones cósmicas mediante el alma. De esta manera el principiante que participa acaba siendo influido por el grupo, del cual acaba por depender para pensar, sentir y actuar. El comportamiento del afiliado a los grupos gnósticos queda dirigido y modelado por la doctrina del creador de unos enrevesados textos, que por el hecho de presentarse como manifestaciones de profundos secretos ya tienen una transcendencia fuera de lo normal en la persona que se lo cree.

Pensemos además que las técnicas de manipulación de los gnósticos inciden directamente en las sensaciones más primarias del individuo, su sexualidad. Más adelante lo abordaremos más en profundidad, mientras tanto comprobemos, como queriendo ofrecer una terminología científica los instructores de los grupos gnósticos provocan la anulación de la conciencia, de lo subjetivo, para orientar y dirigir la relación sentimental del adepto, uno de los fundamentos sobre los que se construye la personalidad humana. Escribe  Víctor, bajo el seudónimo de Samael Aun Weor: “Aquel que sabe usar el arma de Eros (la lanza, el sexo) puede reducir a polvareda cósmica el Yo pluralizado”; “La madre Divina Kundalini le ayudará destruyendo el ego”.  Añade que el adepto debe orar durante el coito. Define orar como la manera de hablar con Dios. En tal instante de gozo asevera que es cuando hay que pedir:  “pedir y se os dará”, “golpead y se os abrirá”. Lo cual sucede, explica en el libro “El Misterio del áureo florecer”, mediante “la multiplicación de la potencia de la voluntad que desencadena y actualiza sutiles corrientes nerviosas”.

Frases que nada significan, que no hacen referencia a una realidad son convertidas en una fe-psicológica, para transfigurarse en una experiencia, la cual forma una conciencia, un ego adoctrinado, desde el cual se cree. Para dar forma real a la interminable perorata de los textos, el fundador de su peculiar gnosis busca una similitud con la realidad, al tiempo que lo que cuenta admite que no es apto para el vulgo. Entiende, Víctor Gómez- Aun Weor, que la serpiente ígnea o Kundalini asciende por la espina dorsal, lentamente. Hasta el punto de que afirma: “las 33 vértebras corresponden a los 33 grados de la maga Oculta”. Concluye en su obra “Tarot y kábala”: “Los 33 grados del maestro masón, los 33 años de Jesús”. ¿Y esto qué quiere decir? Muy sencillo, para quien está preparado para ser receptáculo de la sabiduría oculta y saber la verdad de primera mano, tal como lo explica Víctor Gómez, lo que hemos indicado hace referencia “a la transformación”: “el Traje de Bodas del Hombre Solar de fulgor diamantino, maestro resurrecto”. ¿Y cómo se puede probar? De la manera  en que se conoce el saber de la verdad, en el grado 18, el cual indica que 1 + 8 = 9 = 33, o sea grado 33. Lo cual nos lleva a averiguar, tal como textualmente indica el fundador de la gnosis, que 3 +3 = 9. Lo que quiere decir que tenemos que evolucionar a la novena esfera, es decir el sexo. Puede que a alguien esta disertación le parezca burlesca, una farragosa y tremenda tontería.  Esta recogida de sus libros  textualmente. Y lo exponemos con el máximo respeto para reflexionar sobre un proceso psicológico que afecta a miles de personas. Un ex-adepto cuenta que en una clase de alto nivel un maestro preguntó ante esta teoría: “¿Alguna duda?” Nadie levantó la mano, excepto él. No lo había entendido del todo. No supo concretar el qué no entendió, pues era el conjunto de todo ello lo que no captó. La respuesta fue: “Todavía no has destruido bien tu ego. No estás preparado para asimilar”. Con esta contestación estuvo  todavía año y medio más.  Y no se dio cuenta de la “chorrada” que suponía toda aquella enseñanza (según sus palabras, las cuales no se quiere entrar a valorar en este trabajo, ni tampoco en cuanto al contenido de lo que se refiere) hasta salir del grupo en el que estuvo.

Entre las lecciones magistrales de don Samael Aun Weor, Víctor Gómez, podemos analizar la manera de conseguir el desarrollo del sexto sentido, la clarividencia. Sin prejuzgar lo que dice ni analizar con prejuicios. Vamos a leer lo que dice y pensar cómo esto alguien lo puede valorar como “conocimiento”, gnosis. Podría establecerse como una hipótesis entre muchas, pero se enseña como la Verdad.  Para afirmar su mensaje contundente la persona que trasmite la gnosis a la Humanidad descalifica a quienes no piensan como él: “Muchos médicos de la ciencia oficial van a exclamar ante nuestras afirmaciones ¿dónde están los cuerpos internos? Esta posición de negar todo lo que no pueden comprender con los cinco sentidos es absurda. Si desarrollan la clarividencia, el sexto sentido, se darían cuenta de estas aseveraciones”. Para dar validez a sus teorías Víctor-Samael vuelve a comparar el hecho de que los representantes del saber académico  no le den la razón en todo  con lo que sucedió a Pasteur, Copérnico y Galileo. Enseña el autor de los textos de los grupos gnósticos: “Despertada la clarividencia, se podrán ver los cuerpos internos y estudiar su anatomía”. Algo que es muy importante para la doctrina de la gnosis porque “un cuerpo físico enferma cuando su contrario etérico ha enfermado; y al contrario, sana el cuerpo físico cuando el etérico está curado”.

Para los discípulos que no puedan recordar sus experiencias astrales, Samael-Víctor, recomienda “someter al cuerpo etérico a una operación quirúrgica, la cual realizan los Nirvanakayas en el primer salón del Nirvana”. Mientras tanto  el discípulo debe levantarse de la cama y saltar rumbo a la iglesia gnóstica, cuando se halle entre la vigilia y el sueño. Pero antes de salir hay que dar un saltito con la intención de flotar: “Si flota diríjase a la iglesia gnóstica o a casa del enfermo; mas si al dar el saltito no flotare, vuelva a su lecho y repita el experimento”. Podemos comprobar como se traslada el conocimiento, la gnosis, al inconsciente, cada vez que esto se practica diariamente.  A lo que hay que añadir todo aquello que es preciso hacer para lograr la clarividencia: “Reconquistar la infancia pérdida. Los átomos de nuestra infancia viven sumergidos en nuestro interior, y hay necesidad de ponerlos a flote”. Para lograrlo hay que vocalizar el siguiente mantram: “Maaaaaa, Maaaaaaaaa, Paaaaaaaaaa, Paaaaaaaaa”. Esto que se escribe es textual. Lo aclaro porque muchas familias de adeptos no se pueden creer, no les entra en la cabeza, que este tipo de enseñanzas se puedan impartir y que sus hijos o hijas se lo “traguen”. Inciso éste que hago porque un socio de la Asociación de Ayuda a los Afectados por las Sectas Destructivas, al leer alguno de estos textos en una de las reuniones preguntó si iba en serio, pues uno de los principios de esta Asociación  es no burlarse bajo ningún concepto de quienes esto creen. Sin embargo  pudo darlo a entender como sucedió a este socio, Daniel Vargas.

Según relata el autor del compendio doctrinario de la gnosis, en su obra “Tratado de medicina oculta y magia practica”, página 194, estas enseñanzas se las entregó el ángel Aroch, para enseñársela a sus discípulos. Y deja claro lo siguiente: “Nosotros los gnósticos podemos entrar al otro mundo en carne y hueso cada vez que queramos” y da las claves para ello. En las página 212, de “Tratado de medicina oculta…” se lee: “Aquellos que acojan  este secreto para entrar en cuerpo físico al plano astral podrán trasladarse a los sitios más lejanos de la tierra en pocos segundos”.  Esto es algo que quien va a formar parte de los grupos que lo enseñan debe saberlo antes de entrar, para ver cuales son los objetivos de lo que va a aprender. De otra manera no hay posibilidad de hacer un valoración  crítica sobre los objetivos propuestos.

Todas estas enseñanzas pueden valer para el que se las crea, y poco se podría aludir o criticar si se supieran de antemano, pero son ideas que se instrumentalizan para dar fuerza a la tarea de hacer proselitismo. Forman parte de un contexto emocional que se vislumbra altamente manipulador: “Yo, Samael, Aun Weor, (seudónimo de Víctor Gómez) el maestro de los Misterios egipcios, soy el Gran Avatara de Acuario, el iniciador de la Nueva Era, el maestro de la Fuerza”. Para quien lo ponga en duda advierte: “¡Teólogos que nada sabéis de Dios! Médicos que ignoráis la medicina!… ¿Jueces que jamás habéis juzgado vuestros vicios y defectos…. ¡Gobernantes que no habéis aprendido a gobernar vuestras bajas pasiones! ¡Ay de vosotros y de vuestros hijos!” Anuncia que el mundo entero se ha lanzado a la catástrofe final y anima a sus seguidores: “¡Vamos a la batalla contra los exclusivismos científicos! ¡Vamos a la guerra contra lo dañoso y anticuado!. ¡A la batalla por la Nueva Era!”. De esta manera se forma un ejército de fanáticos, cuya arma fundamental es extender su mentalidad. Ésta en sí misma nada podría suponer, mas que para las familias afectadas, pero articulada dicha mentalidad, con otras similares de otras muchas sectas destructivas y procesos de movimientos integristas en marcha, requiere como mínimo una advertencia y una labor de prevención por parte de las instituciones de nuestra sociedad.

La alucinación es una captación que perciben los sentidos, sean auditivos, táctiles, olfativos o visuales. Se convierte en delirio cuando funciona como el substrato del pensamiento y de la comprensión de la existencia, aunque también sucede al revés, que un delirio dé lugar a alucinaciones. Para convertir una quimera  en algo real necesita destruir la realidad, anular la credibilidad de lo normalmente admitido como real, como mínimo. Si se anula físicamente la realidad externa a la ilusión forjada más se afianza en sus propósitos, porque puede llegar a imponerse a los demás.  Los delirios de grandeza o mesiánicos que han aflorado a lo largo de la Historia han sido tremendamente crueles y han supuesto el motor de una violencia máxima.

Frente a la argumentación que se pretende aportar sobre unas idea que adoctrinan a muchas personas, sobre todo jóvenes, cada año, hay que ser consciente de que la misma doctrina alucinante e ilusoria forma sus mecanismos de defensa para quien queda atrapado en su lógica y lenguaje. Es una función del cerebro, como lo puede ser la dependencia al juego, la abulimia, o la anorexia, cuyas consecuencias son adversas a la persona que lo sufre y no puede dominar sus impulsos, pues salen de ella, y para la sociedad. En el caso del fanatismo no sólo funciona emocionalmente, sino en la actitud propia de creer o de pensar con criterios razonables deformados por el proceso de adoctrinamiento.

Escribe Víctor Gómez: “Cuando entró en circulación nuestro libro “El matrimonio perfecto” miles de magos negros se lanzaron iracundos con piedras en las manos contra nosotros, muy a pesar de que ese libro enseña el bien”.  Cualquier crítica que se haga será catalógada como la obra de un mago negro. Algo que carece de fundamento. Pero se cierran en esta idea.  También es un mago negro, lo más perverso que puede concebir un gnóstico, quien se pronuncia contra cualquiera de las tres principales fuerzas del universo: la voluntad del padre, la Imaginación del Hijo y la Fuerza Sexual del Espíritu Santo. Hacer caso a cualquier crítica sobre las ideas de Samael, Víctor Gómez,  supone de manera automática convertirse en un enemigo de los adeptos gnósticos, los cuales se consideran miembros de una escuela de regeneración. Los padres que critican la situación de sus hijos e hijas atrapadas en semejante dinámica quedan así fichados como enemigos de sus propios vástagos o, al menos, como  instrumentos de enemigos mayores, por lo que tienen que luchar contra sus progenitores, el arma más sagaz es engañarles. Incluso los adeptos de la gnosis llegan a despreciar a sus mayores  por haber tenido hijos, ya que los peores enemigos de la gnósticos son los infrasexuales, los que eyaculan. Para ellos quienes sufren el orgasmo y la expulsión del semen odian mortalmente el Suprasexo, máximo arcano revelado por Víctor Gómez- Samael Aun Weor. En la actualidad se busca una armonía y concordia con la familia, para que los grupos que enseñan la gnosis samaeliana no sean acusados de ser una secta, por romper los lazos familiares. Se comprende  que quienes taren hijos al mundo, por una actividad biológica, son fruto de su ignorancia y deben de pagar el karma.

Se comprueba al hablar con  algunos  gnósticos se creen el centro del mundo, hasta el punto de considerar que hay una trama para eliminar la obra del fundador de su fe-gnosis. De nada vale explicar que analizar los textos y la experiencia dentro de determinados grupos es simplemente una crítica, un punto de vista. Pero sobre todo no asimilan que, quitando a los adeptos y a los familiares afectados, a nadie le interesa lo que dice su Maestro ni lo que ellos estudian, hasta el punto de ser agrupaciones absolutamente desconocidos. Insisten, no obstante, en pensar en que lo que hace la iglesia católica en contra ellos, como si no tuvieran otra cosa en la que pensar. Están pendientes de lo que hacen los políticos para adormecer la conciencia de los ciudadanos y ciudadanas que ellos pretenden despertar. La información que comunican  los colectivos que estudian las sectas afirman que es especialmente contra ellos.  El delirio (en esta caso de persecución) fabrica su propia lógica. Son perseguidos, bajo el síndrome de que son espiados, formando una paranoia colectiva, lo que justifica y hace necesario para ellos permanecer en secreto. Es propio de grupos fanáticos interpretar la Historia, los acontecimientos actuales y  las acciones de los demás en torno a ellos, como centro del universo, de la Historia, de la Humanidad o de la gente con la que convive. Lo cual refuerza su encerramiento, las medidas para vigilar incluso el pensamiento de sus compañeros o discípulos, para no perecer en manos del enemigo.

Un ex-adepto contó en cierta ocasión que se percató de que era algo raro el grupo en el que estuvo, porque los que lo dirigían, los misioneros, pensaban que uno de los participantes era un infiltrado. Tanto se preocuparon todos, que incluso quien lo cuenta llegó a pensar que si lo sería él, sin percatarse de que fuera manejado por fuerzas externas, gracias a la telepatía.  El caso es que una compañera del grupo acabó creyendo que ella era una agente de los servicios secretos mundiales y de la CIA.  Los misioneros en lugar de advertir que se trataba de un delirio, como quien se cree que es Napoleón, integraron esta demencia en su historia y le quisieron convertir. La chica acabó con atención psiquiátrica. La explicación de los misioneros es que fue poseída por los “agregados psíquicos” de un agente especializado en la guerra psicológica contra ellos. Aquella pobre chavala fue considerada por el grupo una víctima que usaron los agentes secretos del poder mundial para infiltrarse y que luego, cuando fue descubierta, le dejaron a la deriva y anularon como persona cuando se convirtió a la gnosis. Es decir, su versión es que nada tuvo que ver con ellos. Pero no vamos a entrar en describir casos morbosos, sino entender esta anécdota como un ejemplo del mecanismo de funcionamiento psicológico de los múltiples grupos gnósticos.

En una de sus  obras Víctor Gómez arremete contra un discípulo suyo, Israel Rojas P. por estar éste en contra de publicar las enseñanzas secretas. Víctor-Samael le consideró desde entonces un traidor, por el hecho de que  aunque “algunos hagan mal uso de estas enseñanzas no se puede privar a la humanidad de este conocimiento porque los seres humanos ya están maduros”.  El problema con que se encuentra el Avatara de Acuario es complejo: “mientras la humanidad sea fornicaria no tendrá luz”. Pero en su dislate mesiánico afirma: “Yo, Aun Weor, el poderoso hierofante de los misterios egipcios iniciaré la edad Acuario, aunque tenga que convertir la tierra en un gigantesco cementerio”. Algo realmente alucinante y peligroso, sobre todo porque sus seguidores le creen ciegamente y su finalidad es cumplir sus deseos delirantes, lo cual refuerza en otras enseñanzas cuyo mensaje textual es: “el cielo se toma por asalto, porque el cielo es de los valientes”; “El gnóstico empuña la espada de la voluntad y como un guerrero terrible se lanza a la batalla a tomarse el cielo por asalto”; “los gnósticos somos los hombres de las grandes tempestades”. Muchas veces se acusa a la información o crítica de las sectas de sacar las frases fuera de contexto, cuando lo que se hace es sacarla del proceso manipulador y de adoctrinamiento. Otra de sus frases lapidarias es: “Cuando ya el guerrero se acerca a la iniciación, puede entonces reírse de la muerte”.  Estos párrafos pueden ser interpretados como una lucha interior, pero también para asumir una acción violenta, que no siempre tiene porque ser armada.

En el mensaje de Navidad publicado por los gnósticos, el fundador hace un llamamiento drástico a sus seguidores: “LA DISOLUCIÓN DEL YO”. Se consigue nacer dos veces, según Samael-Víctor, y para quien lo logra queda prohibido absolutamente el acto sexual. Explica, este nuevo Enviado, científicamente, o como conocimiento, la transmutación gnóstica: “El sacerdote gnóstico en estado de éxtasis percibe la sustancia cósmica del Cristo-Sol encerrada en el pan y el vino y actúa desligándose de sus elementos físicos para que los átomos crísticos penetren victoriosos dentro de los órganos humanos”. Se transforma así, continúa su perorata, el pan (simiente) en carne solar, el vino en sangre crística y el fuego santo en sexo-yoga. Explicación que no es para creer, sino la que se ha de obedecer. Ofrece una sabiduría que da a conocer el camino de salvación individual y colectivo para toda la humanidad. Lo cual en este trabajo no queremos lanzar anatema alguna en contra, ni menospreciar, pero sí analizar y dar nuestro particular punto de vista, pero sobre todo pretendemos que se sepa. Que quien lo vaya a practicar conozca de qué se trata previamente y evite caer en un proceso de manipulación. Y también que las familias de los afectados conozcan que es lo que ha arrastrado a sus familiares enganchados a esa doctrina y cómo les ha generado una dependencia psicológica que les hace seguir y seguir hacia ninguna parte, más que dar vueltas sobre una irracionalidad.

MILITANCIA

La participación en una secta comienza por asistir a actos esporádicos, que se organizan como reclamo, durante ratos libres. Si se continua interesado el paso siguiente es apuntarse a unos cursos. Fijémonos que en lo que está interesado es en la doctrina interna de las secta, que es algo que se desconoce en un primer momento. El recién llegado acaba convirtiendo una parte de su tiempo libre  en dedicación total, al cien por cien de todas las actividades. Se llega a dejar el puesto laboral, la vida familiar, o disminuir el espacio vital para uno mismo y su entorno porque la dinámica sectaria exige interés pleno e impone una dinámica obsesiva. El sentido último de militar es la dedicación absoluta, aunque sea de manera indirecta, a desarrollar los contenidos de la secta, primero en uno mismo, interiormente, y luego a los demás, mediante una acción proselitista.  De esta forma el afiliado se implica  algo irreal. En el ambiente laboral, en las relaciones con gente que no forma parte del grupo u organización se produce un fenómeno de camuflaje, se disimula el encuentro con la Verdad. Las meditaciones, las emociones y la orientación de lo que hay que hacer y decir es dirigido por la doctrina de la secta. No lo hace nadie en concreto, lo cual es difícil de entender para quien no ha estudiado en profundidad el fenómeno sectario. Las sectas aplican una dinámica, una programación mental, que luego despliegan los adeptos en sus vida particular.  Apenas dispone el nuevo socio de un espacio de intimidad. Éste es acaparado por la secta. Incluyendo la relación de pareja. En otras sectas este paso sucede de manera indirecta, de forma que hay una determinación o condicionamiento de la conducta que cada adepto acopla a sus circunstancias. En los grupos gnósticos no. Las relaciones sexuales de la pareja son definidas por la doctrina y forman parte del adiestramiento de los seguidores de Víctor Gómez, Samael Aun Weor.

La militancia en una organización sectaria es obsesiva y sus principios organizan la vida de los adeptos. Cuando se toma la decisión de implicarse más los lazos afectivos entre los miembros se hacen más intensos. Es más difícil de detectar la participación del adepto como algo dirigido desde la dirección de la secta, pues se da a entender que se trata de un grupo de amigos, que son reuniones informales, charlas, o conferencias pedagógicas.  La militancia se diluye en una convivencia “natural” en el ambiente sectario. El proceso despersonalizador es más intenso en estos casos, porque el afectado no es consciente del proceso que sufre.  En una organización normal hay unos estatutos, unas normas sabidas y sobre las que puede intervenir o hacer ver que no se cumplen los objetivos o las maneras de actuar. En una secta se manipulan las normas, “evolucionan” a medida que se avanza en la dedicación.  Para el adepto su vida íntima deja de ser personal, se convierte en una pieza más de la organización. Vida personal y secta se fusionan en una misma existencia. En los grupos sectarios se disuelve lo íntimo y la doctrina en una estructura psicológica única. Esto hace que la afección psíquica de los adeptos sea más peliaguda en los psicogrupos o grupos de dinámica sectaria.

Cuando alguien comienza a participar en los cursos de la gnosis el estudiante cree que va a aprender algo, espera conocer nuevos amigos, profundizar en alguna cuestión sobre la que ha leído alguna referencia curiosa. Sin embargo, está avanzando en un proceso de anulación de su yo, del que no tiene ni remota idea. Lo va asumiendo y hasta conociendo a medida que se transforman sus ideas, emociones y percepciones. De esta manera acepta algo que sabido de primera mano rechazaría.  Con la manipulación se desencadena la  muerte dulce del yo. Algo que vamos a comprobar aparece como un método táctico en los manuales de los grupos gnósticos, y también en las demás sectas que funcionan dentro de nuestra sociedad.  Lo mismo que ocurre físicamente a quien fallece por culpa de un escape de gas, en el que no se da cuenta y la persona se adormece hasta que se paran sus contantes vitales, así ocurre en la aniquilación psicológica de la conciencia.  En muchos casos es reversible mediante un proceso de concienciación, de saber qué les ha ocurrido. Algo que muchos ex-adeptos, sin conocerse ni saber de lo que otros dicen, coinciden en explicar como una descongelación de los pensamientos, las emociones y los sentidos.

Algo que saca de quicio a los familiares de adeptos y adeptas, y que hace muy difícil comprender el tema a personas que lo observan desde fuera sin sufrirlo, es que se trata de una relación entre el entorno y el adepto. También entre la doctrina y la mente del correligionario. Se han realizado peritajes sobre la personalidad de algunos adeptos y no se ha encontrado ninguna anomalía en su conducta y personalidad. El problema es que tales análisis han sido realizados por profesionales no especializados en los asuntos de manipulación sectaria. Entre otras cosas no han propuesto una entrevista del adepto con la familia, para observar las reacciones y la disparidad de recuerdos y vivencias entre el afectado y su entorno. Por otra parte muchos teólogos, sociólogos y antropólogos ven en las doctrinas y textos sectarios una irracionalidad más entre otras muchas similares que se consideran religiones. ¿Dónde está el problema? Ni en un lado ni en otro. Ni en la personalidad del afiliado ni en la organización per se. Está en la relación de ambos. Es como en el caso de dos substancias químicas inertes por sí mismas, pero que al juntarse forman un explosivo, más aún pueden estar juntas y no pasar nada de no darse ciertas condiciones de temperatura o presión. Lo mismo ocurre con asunto de las sectas.

Muchas veces madres de adeptos cuentan cómo sus hijos son amables, condescendientes y simpáticos al pasar una temporada con ellos, o un rato. Pero como se toque el tema de la secta se ponen, irascibles, agresivos y fuera de sí. En la actualidad algunas sectas están adiestrando a sus seguidores a controlar este aspecto que les delata.

En este trabajo damos mucha importancia al lenguaje, porque los textos de Víctor Gómez, Samael,  son un ejemplo magnífico para constatar como los postulados que predica su autor distorsionan la realidad y la percepción de ésta.  También para observar como originan una visión única del mundo sólo comunicable a la gente de la misma mentalidad y que requiere expandirse para constituir una realidad.  Es a través del lenguaje como se infiltra la doctrina en la mente del iniciado y luego las exigencias de los jefes o misioneros se adecuan a las circunstancias de cada cual. Cada neófito acaba por llevar a cabo una misión, que se convierte en su destino, mediante la su entrega a una militancia fanática.  El lenguaje en el que se ve atrapado, lo ha confeccionado el creador de la doctrina. El gurú desliza significados y definiciones de un contexto a otro, según su conveniencia y dando un cuerpo mental o conceptual a sus visiones, alucinaciones, percepciones imaginarias y demás alteraciones de lo real. Nada mejor que analizar los mensajes de Víctor Gómez para darnos cuenta de esta situación tremendamente  manipuladora.

Los objetivos de un grupo sectario o de cualquier organización de esta característica son cumplir los deseo del líder o guía-fundador. Su consecución se convierte en un deber,  en el destino personal de los adeptos. La participación puede ser ocultada a gente de fuera del asunto y disimulada, como una actividad cultural, una filosofía profunda, un conocimiento  del ser humano a través de la cultura clásica. Lo cual se aprende y luego se cree porque hay unos contenidos que se ponen en funcionamiento, por el funcionamiento de unas técnicas para aplicar el lenguaje, de manera que se logra activar la psiquis humana, lo cual acaba por  afectar a quien cae en la seducción de las palabras y afectos de adeptos más avanzados y maestros o guías especializados colocar, literalmente, la doctrina que predican en la mente, en el pensamiento y las emociones, de sus alumnos.

En la obra “Glosario Gnóstico” leemos: “No sería posible entender a los seres estrictamente espirituales que viven allá en la región de los Elohim, si uno no tuviera desarrollada la intuición”. Hasta el punto de que el venerable maestro Samael afirma a continuación de su anterior explicación que el gnóstico intuitivo con una sola letra entiende, para lo cual: “necesitamos tener una mente simple y pura, mente de niño”. Lo que quiere decir que no hace falta pensar sobre lo que dice, sino aceptarlo, bajo la autoridad que le da ser un Elegido, el Avatara. Para posicionarse y dar validez a sus ideas no argumenta nada. Su idea que no necesita ser analizada pues es una idea-verdad. Mediante el desarrollo un lenguaje, inventado y asociado a otros lenguajes también inventados,  da forma a irracionalidades que forman su teoría-verdad.  A la vez descalifica a quienes le critiquen: “Todos esos maestros de la lengua, toda esa pléyade  de académicos modernos, todos esos complicados intelectuales de nuestro tiempo no son sino masturbadores de la inteligencia, prostitutas de la mente”. Las palabras de este venerable maestro atraen con frecuencia a quienes se posicionan contra el sistema por frustraciones personales o por asqueamiento existencial. Luego el grupo se encargará de ofrecer un sentido a la vida de estos desencantados y promete un éxito esplendoroso en el más allá.

En la obra “Misterios mayores” no puede ser más claro su autor: “El intelecto es la función negativa de la mente, es demoniaco”: De manera que tiende una trampa con el lenguajes para controlar la conciencia del adepto. El miedo a fracasar en la iniciación, cuyo logro requiere unas exigencias especiales, hace que el adepto se imbuya de una  ignorancia “ilustrada”, con teorías raras y caóticas, llenas de términos y explicaciones que sus defensores creen que son verdades profundísimas y no aportan nada, ni quieren decir nada en realidad.  Ahora bien para impresionar y hacer ver que las enseñanzas gnósticas están de vuelta de todo, su fundador cita a Kant, nombra a Bacon, Aristóteles y otros autores para corroborar lo que él dice o matizar sobre los estudios y pensamientos de dichos personajes del conocimiento humano. Bastaría a los seguidores de sus predicaciones leer a estos autores de la filosofía universal para desmontar el tinglado teórico de Víctor Gómez, Samael Aun Weor.

Para el creador de la gnosis samaeliana, “la lógica transcendental es la lógica de la intuición, la lógica del infinito, la lógica del éxtasis”. Semejante idea absurda  no se demuestra con razonamientos sino al  hacer ejercicios de sugestión y de relajar el cuerpo con la finalidad de provocar un estado placentero, que asocian al éxtasis, para comprobar los efectos prácticos de la doctrina gnóstica, cuando no es más que una falsa asociación de ideas con sensaciones provocadas para tal fin. Darse cuenta de esta falsedad permite una toma de conciencia de lo que supone el desarrollo de una doctrina psicológica.

Para el profesor de filosofía, Manuel García Morente, el arte y la filosofía se unen por la intuición. Esta cualidad es lo que nos da súbitamente el ser, su percepción directa. Henry Bergson  analiza esta capacidad para dar respuesta al anhelo de una nueva espiritualidad y desarrollar lo que se conoce como nueva espiritualidad. La diferencia es que desde la filosofía y el razonamiento, la intuición es un proceso consciente, que va encontrar unos límites precisos, en los que lo que cualquier conclusión no va a traspasar los límites  de las relaciones sociales, ni tampoco de las referencias personales con uno mismo.  Para los filósofos idealistas hay partes de la realidad en la que no penetra la ciencia, pero no les da pie  a inventar cualquier ocurrencia y la transformen en un principio absoluto, aunque sólo sea por un sentido básico de cordura y sensatez.

Los intelectuales se han parado a pensar. No ofrecen verdades. Proponen a quienes se interesan en sus obras que piensen por ellos mismos y desde la crítica. Las sectas, por el contrario,  ofrecen modelos cerrados, absolutos, revelados, sin ninguna garantía de la revelación, más que la que ya consta en su propia invención. En el tema de la intuición es determinante exponer que una cosa es esta capacidad de percepción abierta y pensar sobre sus efectos, y otra es entender que anula la propiedad intelectual de reflexionar. Porque es bien distinto captar directamente un concepto, mediante una imagen o una idea, por ejemplo, que eliminar el razonamiento per se.  la intuición filosófica da respuesta a una inquietud, se resuelve sin argumentar para conseguir resolver un conflicto, generalmente interior. Surge y brota del sujeto como fruto directo de su experiencia y saber. Otra cosa es la intuición sectaria que la fabrica un grupo. En este caso se trata de la fijación de un modelo teórico que penetra en el inconsciente del adepto, para salir en la nueva conciencia sectaria, como si fuera algo genuino, cuando no lo es.

Bergson ya a comienzos del s. XX, se percata de la gran manipulación que aparecen en “círculos de peligrosa irracionalidad”. Comenta en su obra sobre metafísica: “manipulando símbolos se fabrican realidades”. Observa  que  las palabras son símbolos, no parte de las cosas. ¿Es esto aceptar una única realidad? Ni mucho menos. Es desarrollar la pluralidad de múltiples realidades que se pueden interpretar y crear. Lo que Bergson llama “evolución creadora”. Pero, para esta autor, se trata de no encerrarse en las creaciones conceptuales. Filosofar, para este filósofo es “invertir la dirección habitual del trabajo del pensamiento”.  Ni la reflexión ni la creatividad pueden falsificarse con un modelo imaginario convertido en verdad al que luego se va a someter a los adeptos  para establecer una militancia ciega, que es lo que ocurre en las sectas.

Trascender los sentidos no quiere decir que valga cualquier idea para resolver las grandes inquietudes de la humanidad. Puede ser un delirio, por muy elaborada que esté una doctrina y con un sofisticado lenguaje que lo adorne. Hay muchas patologías mentales, que al vivirse individualmente se detectan con facilidad. Muchas de ellas crean su propio lenguaje, que al ser individual se aísla en el paciente y no permite la comunicación. Se puede observar en la pérdida de la realidad cierta belleza, cierto encanto y originalidad, que da opción a una terapia creativa, pero que debe basarse en  separar lo creado de aquello que anula los vínculos con la realidad. No entendamos ésta como algo objetivo, sino lo contrario, nos referimos a la realidad de uno mismo y la visión subjetiva que conlleva. La patología psíquica  no se vive como un punto de vista, se hace, por el contrario,  objetiva y se adueña de quien la padece. Las sectas ofrecen la objetividad máxima, la verdad absoluta. De esta manera sus esquemas mentales anulan todas las demás realidades, incluida la personalidad del adepto, al que se le exige matar el ego.  Desde el punto de vista de la filosofía oriental  este término quiere decir abrirse para acabar con el encierro de la visión que cada cual tiene de sí y del mundo desde uno mismo.

Es muy complejo diferenciar una invención falsa de otra  real. No es el contenido lo que lo va a definir esta distinción. Lo corrobora la certeza del mensaje que diga y las referencias que se aporten. Todo aquello que queda fuera del tiempo, del un lugar concreto  y de las percepciones comunes de todo ser humano no se va a poder mostrar. Cuando esto sucede se trata de un efecto imaginario que no por percibirse es real. Más aún puede uno en su delirio acertar en el contenido de lo real, pero no por ello deja de serlo. Lo que  marca la diferencia es la vivencia de aquello que se piensa y se cree. No reducimos, como algunos teóricos hacen, la realidad psíquica a  sufrir o ser feliz. Pues esta percepción o estado anímico es independiente, o puede ser efecto o causa de un delirio, pero no lo define. Una persona que padezca celos posee tal deformación psicológica, independientemiente de su sufrimiento. Es una vivencia interior, que tampoco depende de que su temor sea cierto o no.  Los celos aparecen por sí mismos.

No pocas veces amigos de familias afectadas aconsejan que se deje al sujeto atrapado en la secta ya que es feliz en ella Pero hay una necesidad por parte de los padres de informarle, de hacer algo, porque detectan que es algo artificial, anormal. Como comentan algunos afectados: “es una felicidad hueca”.  Lo que es cierto.  La felicidad o el bienestar no es sólo ausencia de dolor o de sufrimiento, como sucede a los adeptos. Sería lo mismo que si a una persona le anestesian para toda la vida, ¿permitiríamos esta situación a un ser querido? No va a tener dolores de barriga, ni de muelas, ni nada. Pero hemos anulado sus sentidos y su conexión con la realidad de la percepción humana. Los fanáticos tienen anestesiada la mente. Esa es su felicidad y su arma de cara a doblegar la voluntad de los demás.  No pueden sentir afecto mas que a través de la doctrina que profesan. En los gnósticos no pueden tan siquiera  compartir un orgasmo con su pareja, ni individualmente. Pero su relación sexual es cósmica y se sienten “felices”, por la anestesia de la doctrina que les han inculcado con técnicas de manipulación.

Pongamos un ejemplo. Alguien puede pensar y creer que su vecino es un agente de los servicios secretos, la CIA.  Puede ser cierto. Puede no serlo. ¿Qué lo sea o no va a indicar que sea un  pensamiento delirante? No, pues puede ser un error, si su vecino no es un agente de la CIA. O si es un delirio puede haber acertado si sí lo fuese. En este caso ¿se confirmaría que el delirio es una intuición que puede llevar al conocimiento? En absoluto. Una persona razonable lo sospecha si tiene elementos de juicio, como que viene de América, que no tiene un horario fijo, que gasta mucho dinero sin ingresos reconocidos y que habla con la policía frecuentemente. Puede ser o no. Pero quien lo sospecha no da por verdad su sospecha. Si cree saberlo con un grado de certeza que para él es fiable. Puede denunciarlo a alguna autoridad, o no hacer nada y evitar hablar con él de cosas personales. No le cambia la vida. Ni le va ni le viene. Sin embargo si es algo que a uno le viene a la cabeza, sea o no verdad, y no deja de dar vueltas a la cabeza a ese asunto. El que tiene esa certeza como delirio interpreta cada gesto de su vecino. Deja de hacer su vida normal. Se esconde al salir a la calle. Se disfraza para que no le reconozca, guiña el ojo a los transeúntes creyendo que así les avisa de que su vecino es un agente de la CIA. Incluso puede pensar que va a poner una bomba nuclear en su piso y le puede llegar a matar, como consecuencia de su pensamiento obsesivo. Aun cuando fuera cierto no dejaría de ser una conducta delirante la suya, que puede coincidir con la realidad, por un acierto, no por un conocimiento o certeza.  Pensemos el mismo ejemplo pero que se sospecha de que es un extraterrestre. No tenemos manera de comprobar que no lo es más que no creyendo en que exista vida inteligente en otros planetas. Las historias que aparecen en no pocas películas de ficción son creídas por muchas personas y se enseña y contagia como delirio en algunas sectas.  ¿Creerlo es síntoma de delirio? No, puede uno argumentar que podría ser cierta la vida extraterrestre y conocer a quienes vienen de otros planetas debido a unas características de su mano derecha y que, según determinadas teorías, existe la posibilidad de que fuera un ser de otro planeta. Quien así lo piense puede estar equivocado, pero deja de ser un error o acierto cuando  su idea le hace desconectar de la realidad.   En caso de un delirio el afectado cambia su vida, trata de buscar cómplices a los que convencer.  Cualquier movimiento como rascarse en la oreja puede convertirse en el delirio en una señal, un símbolo, que reafirma esa idea, real o irreal, y la fija cada vezn más en su mente. Además el paciente del delirio es feliz porque se siente importante de estar cerca de algo tan especial. Deja el trabajo para no perder la pista del vecino ni un minuto. Cada vez se convence más.  No es un fallo de su lógica, sino de su pensamiento. Tampoco es un acierto en caso de que fuera lo que cree, sino un efecto de su percepción psicológica que le lleva a una desconexión de la realidad, empezando por la suya propia.

La capacidad delirante no es algo nuevo, sino que en épocas pretéritas sucedió, incluso de manera colectiva, al socializar tales visiones. Fue el caso de la creencia en los elementales, en las fuerzas “inteligentes” de la Naturaleza, como espíritus con conciencia o sobre los incubos y sucubos, espíritus con los que muchas personas creyeron mantener relaciones sexuales, lo cual creyeron como algo real, no imaginado y una gran parte de la sociedad de la época en que se vivió esta creencia creyó que era posible y cierto. Lo mismo sucede hoy en grupos cerrados, alejados del conocimiento científico que proporciona la evolución y el progreso humano. En los más variopintos grupos y sectas de toda índole. Extraterrestres que hacen experimentar abduciones, contactos con ellos. Esotéricos, ocultistas, o nuevaerianos que esperan a Maitreya y mientras tanto ven sus signos por doquier.  Huellas que  hasta les fotografían confirmando su veracidad  el visionario Benjamin Creme. Tales visiones se propagan en la revista “Emerger mundial”. Sus seguidores justifican en la bondad de sus propuestas, en preocuparse por el hambre en le mundo y demás el sentido verdadero de sus ideas y la necesidad de extender sus visiones fantasiosas a todo el mundo, cuando una cosa nada tiene que ver con la otra.

Los textos de Samael Aun Weor van cargados de una exagerada emoción, de temores, de insinuaciones, de expectativas de grandeza,  que activan los mecanismos del inconsciente del adepto. La vivencia de una creencia dentro de una secta convierte unas teorías y unos textos en el contenido real de algo que está fuera de la realidad. Al enseñarse la Verdad en cursos y hacer que los apóstoles del conocimiento supremo se dediquen a captar gente la creencia sectaria se convierte en algo contagioso. Lo que enseñan los maestros gnósticos es a desconectar de la realidad psicológica primero. Luego a desconectar del entorno en el que viven, empezando por la familia. Pueden vivir con los padres y hermanos, pero como indican muchas familias afectadas, “están idos”, “no reciben”, “no es el mismo”, “están ausentes”.  Semejante situación es el resultado de unas técnicas de manipulación, las cuales se han expuesto en el libro “Las sectas al descubierto”.       Pero tales son impulsadas por unos textos, un mensaje, que ha creado el fundador de los grupos gnósticos y da contenido a las técnicas manipuladoras de la mente: “Resulta espantosamente doloroso  el trabajo que el Cristo Íntimo  tiene que realizar dentro de nuestra propia psiquis” (La Gran Rebelión, pág. 100). “En el trabajo de la disolución del Yo, necesitamos entregarnos por completo al Cristo Interior”, lo cual las instrucciones de los cursillos permiten adecuar en la mente del adepto mediante una inversión de valores. La doctrina se incrusta psicológica y emocionalmente  con una reelaboración del lenguaje y del significado de las palabras, las cuales van a tener dos contextos, uno exotérico, hacia afuera, y otro esotérico, hacia dentro. Dice don Samael, don Víctor Gómez: “La moral convencional de nada sirve, es esclava de las costumbres, de la época, del lugar”.  Puede incluso tener razón, pero sitúa su afirmación fuera de la realidad, es ajena a  lo real, y aprovecha el desencanto de muchos jóvenes hacia las condiciones sociales para empujar al estudioso de sus textos a una evasión de sí mismo y de sus circunstancias.

Las prácticas y ceremonias no alientan una creencia, sino que afectan directamente a la psicología del adepto. Para contrarrestar las críticas y las observaciones que los familiares hacen sobre los cambios que despersonalizan a los miembros de la gnosis, el mismo gurú ofrece el antídoto: “El Cristo rebelde de inmediato recibe calificativos como los siguientes: blasfemo, hereje, malvado, profanador, sacrílego, etc”.  Ser recriminado se convierte, para los seguidores de Víctor Gómez-Samael, en un orgullo.  Supone, creen, el comienzo del camino de la iniciación. Iniciación a los misterios que serán revelados poco a poco, cuando en realidad es la iniciación en un delirio colectivo. El gran error inicial de muchas familias es precisamente criticar, regañar al afectado por la gnosis, tras ver sus transformaciones y comportamientos incoherentes y absurdos, porque entran en el juego de la programación psicológica que ha diseñado con su psicodoctrina quien funda tal corriente sectaria, a partir de percibir, fruto de su mente, alucinaciones místicas de tipo mesiánico. Quienes militan en esta historia quedan atrapadas y perturbados por unos pensamientos nuevos que comienza a tener. No sólo aprende el delirio, sino que desarrolla la capacidad para delirar, en forma de creencia práctica. Lo cual es terrible para las familias que ven como esto sucede a sus seres queridos impunemente y sin posibilidad de hacer nada.

La transmisión del conocimiento, la gnosis, es el contagio de un estado delirante y el aprendizaje de poder distorsionar la realidad.  Quienes militen en tal proceso acaban por ver, sentir y percibir todo aquello que el venerable maestro enseña. Y lo viven de buena fe. Esto es algo que tenemos que entender desde fuera de esa militancia. Los adeptos piensan y razonan sobre la base de una nueva experiencia. Experiencia que obtienen de haber “experimentado” una serie de ejercicios que ponen en práctica las enseñanzas del Maestro. Comprueban en su mente algo que no existe, pero que sí existe para ellos y los demás compañeros. Decimos que no existe porque sucede sólo en su mente, pero ni siquiera podemos admitir el subjetivismo de tal constatación, porque para vivirlo han tenido que anular su ego, su yo, su personalidad. Y para lograr esto deben romper sus lazos afectivos y de convivencia con el entorno. Se puede vivir al lado de los familiares o de los compañeros de trabajo, pero el adepto se aísla psicológicamente, mediante las interpretaciones que aprenden de los textos de su líder. No obstante las posibilidades de interpretación son pocas en unos escritos  cerrados y autoritarios: “Hasta nuestra misma identidad personal debe perderse para nosotros mismos. El cambio debe ser absoluto y ni siquiera nuestra identidad personal actual debe seguir existiendo” (El Pistis Sophía develado”, pág. 197)

Víctor Gómez, para elaborar su delirio y transformarlo en doctrina se adentra en el lenguaje de creencias ya existentes, en mitos, leyendas y simbolismo esotérico, para adaptar a su visión delirante un lenguaje religioso. Su doctrina proviene de una alucinación. Por tal motivo  no transmite una teoría sino que induce una manera de percibir la realidad. La técnica de manipulación en las sectas se aplica con algo tan invisible y tan potente a nivel de pensamiento como es un lenguaje.   En el libro “Sí hay infierno ….” podemos leer: “Al entrar en los Mundos de los Infiernos, he visto a los tenebrosos horrorizados, los he escuchado exclamar <¡defendámonos!>. Ellos han sentido pavor de mi presencia. Soy un demonio blanco para ellos. El diablo es cuestión de contraste, de oposiciones” (pág. 259). Cuatro páginas más adelante se lee: “En la Edad Media ciertos elementos reaccionarios comprendieron que Samael Aun Weor, mi ser interior, el quinto de los siete, enseña la sabiduría oculta revolucionaria. Dieron a la sombra oculta del Logos el nombre de Samael, es decir me trataron de diablo por el delito de no encajar en sus moldes tan tremendamente estrechos”. De esta manera a quienes induce su fantasiosa percepción del mundo les pone en el papel de perseguidos, que es lo que tienen que representar, lo cual encaja perfectamente con la reacción de la gente ante sus conductas anómalas, pero no por ellas en sí, sino por ser guiadas por una mentalidad ajena al sujeto que las practica, Desde la dirección de la secta se modela su nueva manera de ser, a partir de la construcción de eso que llaman “ser íntimo”.

El nombre de Samael es elegido por Víctor Gómez para quedar arraigado en la historia mitológica de su delirio. Recoge elementos de los evangelios cristianos, de los apócrifos y de leyendas de diversos grupos herejes, para seleccionar todo aquello que encaje con su percepción de visionario. Tal como cuenta Max Heindel, las leyendas de los planteamientos gnósticos originarios y posteriores deformaciones  sobre la base de elucubraciones fantásticas, el luciferario espíritu Samael se ayuntó con Eva, pero fue expulsado por Jehová, quien lo separó de ella antes del nacimiento de su hijo Caín, al que por eso se le llama “hijo de la viuda”. Los engendrados por el luciferario espíritu de Samael heredaron de su divino ascendiente ser agresivos, dotados de gran iniciativa, pero rebeldes a todo freno y autoridad, tanto divina como humana. Lorca Campuzano en el libro “Las caras ocultas de Dios” explica que se denominan luciferinos a los grupos adoradores de Samael, entre los que circunscribe a los cátaros, y albiguenses. Cainitas son, según este autor, los grandes rebeldes contra Dios: Caín, Judas, Esaú … y los Ofitas adoran a la serpiente, fuerza rebelde contra Dios. En este imaginario marginal se sitúan las sectas esotéricas y ocultistas. Lo cual sirve a los gnósticos, seguidores de Víctor Gómez, para “normalizarse”, pues forman parte de un contexto teórico en el que pretenden asentar los textos que componen su doctrina.

El fundador de los grupos gnósticos habla, y así lo recogen sus transcripciones escritas, como si conociera de primera mano acontecimientos bíblicos y hasta los cotilleos de sus protagonistas: “La secta gnóstica de los Iscariotes estaba especializada en el evangelio del gran maestro Judas, fiel discípulo de nuestro señor Jesucristo. A Judas, no se le ha hecho justicia, a pesar de ser el más exaltado de los doce”. Una distinguida dama gnóstica le pregunta por qué Judas fue un traidor. A lo que responde Samael, Víctor: “Bien saben los hermanos masones que son tres los traidores de Hiram Abiff, Jesús.  Judas es el demonio del deseo, que traiciona al Cristo Íntimo”.

¿Cómo puede saber, Víctor Gómez,  todo este tipo de cuestiones de primera mano? Se puede preguntar el lector, lo mismo que quien se inicia en su sabiduría. El Venerable maestro lo cuenta en secreto para sus adeptos: “Sucedió que cierta noche fui llamado telepáticamente por un grupo de maestros  de la venerable Gran Logia Blanca”. Tras una exhaustiva investigación se llega a la conclusión de que no hay constatación alguna de tal hecho. Pero es porque  le llaman, parece ser, a través de la mente. Y continúa su relato fantástico: “Flotando en el espacio, me posé suavemente sobre la azotea de un gran edificio. Me recibieron los adeptos de la Fraternidad Oculta con exclamaciones de júbilo diciendo: “Ha venido el arcángel Samael”. Y después de los consiguientes abrazos y salutaciones fui interrogado de la siguiente forma: “Tú como avatara de la nueva era de acuario debes respondernos sobre la conveniencia o inconveniencia de entregarle a la humanidad terrestre las naves cósmicas. Es de gran responsabilidad vuestra respuesta”. Hincado de rodillas, vi entonces, con mi sentido espacial del uso que los terrícolas podrían hacer en el futuro de tales naves. El ojo de Dhagma me permitió ver dentro de tales males, en un futuro inmediato, comerciantes, prostitutas, dictadores, etc. viajando a otros planetas del sistema solar, llevando la discordia a rincones del Universo. Pasaron los años y todo quedó resuelto. Mi padre que está en secreto dio la respuesta adecuada. Selección del personal humano. Entregar esas naves a ciertos grupos muy selectos de la humanidad. No está de más decir a nuestros amigos que ya ciertos grupos aislados poseen esa clase de vehículos espaciales”. ¿Dónde? se preguntará el lector. En una zona del Himalaya. Pero no se puede comprobar, pues es una zona inaccesible.

Con su experiencia alucinante, Víctor Gómez se proclama: “Yo Samael Aun Weor soy avatara de la quinta raza”; “Yo Samael Aun Weor, Venerable maestro de los Misterios mayores”; “Vivimos en el Edad de Samael, el 5º de los Siete. Se ha iniciado el retorno hacia la gran luz”. ¿Trasmite algún tipo de conocimiento?. No. Lo que hace es crear expectativas. Rompe la cadena lógica del pensamiento, para fomentar impactos emocionales, propone dudas vacías de contenido que responden a un lenguaje estructurado en torno a la verdad revelada, la cual proviene de  la mente de Víctor Gómez, lo que traduce como telepatía, viajes astrales y demás zarandajas. El resultado es la transmisión de un delirio, cuya base empírica se obtiene mediante ejercicios y ceremonias, los cuales además generan una adición tremenda, sobre todo porque se estimulan alucinaciones conceptualizadas, a partir de un a experiencia primaria como es la sexualidad, la cual deforma la intimidad para ofrecer un fundamento sensible que “convence” y “hace feliz al adepto”. Felicidad que viven realmente, aunque desde fuera se observe en ellos una conducta anómala, una pose tensa y cínica. Se trata de un malestar convertido en satisfacción y goce. Lo mismo que quienes sienten placer con el dolor o provocándolo lo que da lugar a una parafernalia  sadomasoquista. La diferencia estriba en que frente a una opción personal, en los grupos gnósticos sucede una manipulación externa que dirigen los misioneros, para imponer a sus adeptos una conducta y una manera de ser adecuada para la consecución de sus objetivos.

En muchas ocasiones desde las instituciones del Estado de Derecho se alude a la exigencia de respetar todo tipo de creencias. Lo que para nada se pone en cuestión. Lo que también es una exigencia intelectual y democrática es poder hacer una crítica o un análisis  y estudios sobre la fe en diversos contenidos doctrinarios. La conclusión a la que llegamos, tras estudiar el fenómeno sectario, es que el saber gnóstico no es una creencia sino un proceso delirante que forma una cadena de transmisión de su propia enajenación, cuyos efectos los adeptos lo perciben de manera deformada. Donde ven gigantes hay molinos. ¿Por qué son molinos y no gigantes? Porque para que sean gigantes los seguidores del imaginario gnóstico deben trasladarse a un estado de ensoñación, recurrir a una teoría que supone llevar la doctrina que predica Víctor Gómez-Samael al contexto de nuevas y fantásticas dimensiones. Pero sobre todo porque cuando se va a constatar cualquiera de sus contenidos, cuando se hace real fuera de un estado mental concreto, sugestionado y condicionado mediante técnicas de automatización de conductas y percepciones, el aspa del molino rompe la lanza. ¿Es que en ese momento se transforma y cambia su apariencia? Pero el molino es visto por todos. El gigante sólo por quien se lo imagina, es decir lo visionan (crean una visión, que no es lo mismo que ver) únicamente el grupo selecto, los elegidos. El problema de las sectas es que ni siquiera se puede defender un comportamiento quijotesco y romántico ante la vida, sino más bien lo contrario. Los fanáticos de cualquier  idea o creencia  se creen unos superhombres y actúan de manera egoísta, mezquina y cínica, pero no siendo ellos los sujetos de tal actitud, sino que el núcleo de la voluntad es el grupo en el que militan. La deformación de la realidad es tal que se ven a sí mismos justamente como lo contrario, héroes que luchan por el bien, soldados-santos, guerrilleros de la libertad, misioneros de una nueva era, apóstoles de la verdad, etc., etc.

Un ex-adepto de los grupos gnósticos explicó de manera muy gráfica qué es lo que le había sucedido para ser atrapado en una dinámica irracional: “En la secta ocurre lo mismo que en los espectáculos de ilusionismo. Cuando el mago hace un truco el espectador que sale para ponerle a prueba cree que es él quien elige la carta que va a adivinar. En realidad es el mago quien la ha elegido.  Hace que cojas la que él quiere”. La manipulación de la mente es posible con la aplicación de ciertas técnicas psicológicas para el control de la personalidad, porque consiste en activar una manera de funcionar de nuestro cerebro, capaz de crear imágenes y de percibir muchas veces de acuerdo a los deseos o a sugestiones externas, lo cual da lugar a crear trastornos de la conciencia que se consideran manifestaciones superiores de espiritualidad, cuando nada tiene que ver con el factor religioso ni la dimensión metafísica.

Aquel ex-adepto, Dany, puso un ejemplo para explicarse a sí mismo su vivencia en la gnosis de Samael: cuando alguien ve una mancha de tinta o una nube y no percibe ninguna forma concreta, si hay otra persona que le sugiere un dibujo o le apasiona gritando sobre la imagen de una cara, ésta se acaba viendo, según más o menos el grado de sugestionabilidad de la persona, pero el caso es que dicha influencia afecta a los sentidos, porque no solamente se cree lo que le dice otra persona, sino que lo percibe físicamente.  Lo mismo, pero de manera más sofisticada altera los sentimientos, la voluntad, la facultad de pensar y la manera de ser. Es en ese espejismo que uno se imagina en el que el adepto queda atrapado. Es entonces cuando lo imaginado aparece como real. Lo cual genera un estado de exaltación y de experimentación de la “verdad”, por absurda que pueda parecer. Adecuar a esa nueva realidad el entorno y el mundo se convierte en una misión. No importa dar la vida por la Causa, pues morir por ella es una manera de formar parte de esa verdad, no sólo de servir a su desarrollo. Por eso los extremismo ideológicos o doctrinarios acaban creando dinámicas de suicidios colectivos o de ejercer la violencia, matar, eliminar o despreciar (según las exigencias doctrinarias, pero la actitud del fanático es la misma en cualquiera de sus manifestaciones) a aquellas personas que forman parte del mundo externo a su verdad, que en definitiva son representantes o servidoras el mal, de manera  que impiden el desarrollo de las intenciones mesiánicas o apocalípticas que predice el iluminado de turno.

El doctor Jacqueline Renaud ha estudiado el fenómeno del fanatismo desde el aspecto neurobiológico. Ha observado que en el fanatismo un modelo de voluntad y de fe se imprime en el cerebro al servicio de una Verdad Absoluta. Es posible aplicar las técnicas de fanatización a todo ser humano, de ahí que sea muy importante prestar atención a este fenómeno, que sin embargo se sigue considerando algo anecdótico.  Una de las conclusiones de su trabajo es que la conciencia se puede enseñar, formar, de manera inteligente, pero también de manera sensible, por lo que es vulnerable a la manipulación psicológica. El resultado de sus estudios es que tras conocer el funcionamiento de las estructuras cerebrales se puede afirmar que la vía del razonamiento se encuentra en la corteza cerebral, mientras que la vía emocional depende del sistema límbico. La comunicación nerviosa se hace en el sentido que va de la parte emocional a la racional, no al revés.  De esta manera comprueba cómo las emociones pueden dirigir la actividad del sujeto, mientras que el razonamiento simplemente puede modificar los impulsos emocionales.

La creencia, desde un punto de vista biológico, aparece en el registro cerebral afectivo-emocional. De esta manera, el doctor Renaud, determina que existe una barrera biológica que separa la vía emocional de la razón, pero no funciona con un rigor absoluto. Las creencias son manifestaciones afectivas y siendo una percepción subjetiva se convierte en certeza objetiva. Surge de la estructura de la mente. Una secta destructiva lo que hace, mediante esta facultad propia del ser humano, es poner la voluntad del adepto al servicio del líder o le obceca en el cumplimiento de una doctrina, lo cual ya no es el desarrollo de una fe, sino la aplicación de unas técnicas de persuasión, de control mental y de anulación de la personalidad (disolución del yo). Mediante la información emocional se controla la conciencia y el pensamiento del adepto.  Jacqueline Renaud explica cómo funciona la programación mental, la cual se desarrolla en varias fases: a) La identificación con el líder. b) Entrenar al adepto, mediante ceremonias y ritos para automatizar el comportamiento. c) Trasladar la influencia afectiva a la influencia intelectual, sin que sea detectado por la víctima. Las sectas bajan las defensas de la conciencia del adepto, mediante un incremento de horas de trabajo, o añadir a las tareas domésticas y laborales, las de la secta, que apenas dejan tiempo para uno mismo ni para su entorno más inmediato y familiar.  Otra manera de debilitar la voluntad es cambiar pautas alimenticias y ofrecer un sistema de pregunta-respuesta a cualquier duda, de manera que no quede espacio para la reflexión autónoma e individual. Todo lo cual se vive en la secta con un interés desorbitado, debido a que sucede en un ambiente psicológico individual y de grupo, basados ambos en una enorme tensión emocional, bien sea ante la espera de la llegada del fin de una era, o directamente el fin del mundo. O una emoción a flor de piel ante la defensa del grupo, lo que le lleva al adepto a mantener un estado de alarma permanente.  O ante la superación de unas pruebas de iniciación para lograr escalar en el camino de la perfección o la santidad.

Pensemos que la mayoría de las veces el manipulador no lo hace a propósito, se limita a aplicar una dinámica que funciona manipulativamente por sí misma. El origen de semejante actividad que tergiversa la realidad se encuentra en un delirio y su posterior desarrollo. Jacqueline Reanud sitúa anatómicamente la programación mental en el lóbulo frontal del cerebro, lo que indica que sucede en el mecanismo íntimo de la célula nerviosa. El problema, vemos entonces, no está en la creencia, en creer, sino en el control psicológico, sea a través de una creencia, una ideología o una dinámica de grupo que imponga modelos de referencia, bien  desde la conducta emocional o por el prototipo de un nuevo ser social, lo cual puede trasladarse al conjunto de la sociedad, como forma de estructurar un orden totalitario.

No es fácil identificar la manipulación. Tal como proponen H. Bernesch y W. Schamandt, en su manual de autodefensa comunicativa, la manipulación ocupa una pequeña parte de la esfera de las influencias. El problema es cuando esta porción ínfima dirige el funcionamiento total del cerebro. Ambos autores destacan cinco manipulaciones psíquicas, de las cuales hemos comprobado que se dan de lleno en la manipulación de las sectas. 1.- Manipulación de las ideas. Se modifica la sucesión lógica de los pensamientos, siendo posible colocar juicios y criterios manipulados dentro del sistema mental afectado. 2.- Manipulación de necesidades. Necesidades que no son estrictamente necesarias, como puede ser el deseo de salvación, de perfeccionarse, de convencer a los demás o la necesidad de hacer la revolución, se agudizan de manera que los deseos del adepto se intensifican al considerar que son necesidades imprescindibles. De tal manera que se da prioridad a los objetivos de la secta o de la Causa, antes que a las necesidades familiares.  3.- Manipulación del sentimiento. Una hipersensibilidad hace que se extremen los sentimientos, sobre todo de tipo místicos o de victimismo, lo que llega a anular el pensamiento razonado. 4.- Manipulación de la uniformidad colectiva. De esta manera se impone una conducta y una norma general para todo el grupo que asume una doctrina 5.- Manipulación de símbolos. Este es muy importante en el ámbito de las sectas. Bernesch y Schamandt, referidos a la manipulación en general escriben: “Algunas tendencias clave del subconsciente se transforman en símbolos de validez general, que deben empujar ineludiblemente a formas de conductas que conviene al manipulador”.  Comentan que la manipulación es por su propia naturaleza una acción oculta, que no puede saber la víctima, pero tampoco  quien la ejerce necesita tener conocimiento de las causas de su actividad, sino que le basta con aplicar las correspondientes técnicas.

Para el fanático su doctrina o ideología se convierte en un guión que debe seguir, cueste lo que cueste, para cumplir con su compromiso. Al cabo del tiempo ya no es que deba hacer lo que sugiere o manda la secta, sino que lo realiza de manera automática. Cuando se ha estado en una secta los recuerdos se viven de manera diferente según se recuerden momentos de antes de haber estado en la secta, durante la militancia en ella o después.  Durante la militancia extremista sucede una transformación global de la personalidad, que todo el que ha pasado por tal experiencia lo sabe muy bien y es difícil de explicar. Durante la entrega a un ideal pasionalmente o a una doctrina, acontece un efecto deformador de la mente . Se sustituye la voluntad individual por la del grupo y el pensamiento por la intuición. De esta manera cualquier mensaje de los maestros o líderes se impregna en la mente. Tal situación viene descrita y definida en los textos que dan origen a la secta. Algo que comprobamos de manera ejemplificadora en los escritos de Víctor Gómez, Samael Aun Weor.

En los fundamentos de la construcción del fanatismo intervienen dos factores esenciales. La psicología y la teoría. El primer factor si sucede fuera de una agrupación y no se encauza en un sentido creativo desemboca en alguna patología mental. El segundo, por sí mismo, si no convence a nadie, se considera doctrina extravagante y poco más. La unión de ambos factores es el desencadenante de la manipulación sectaria. En el factor psicológico inciden muchas experiencias propias del afectado, como el desencanto de la realidad, la angustia por la incertidumbre de la vida cotidiana, que puede ser ante el futuro, la muerte o la incomprensión de su sentido de la existencia y de insatisfacción con todo lo que le rodea que hace que se relacione con los demás de manera angustiosa.

Una persona puede creer que es Napoleón Al contárselo a alguien queda reconocido como un sujeto sin cordura. Ahora bien, puede elaborar una teoría en torno a su delirio según la cual en verdad es la reencarnación del Emperador francés.  Además puede coincidir su visión con la de otros que se consideren soldados de Napoleón. O bien con el delirio de quienes se creen llamados a algo especial, indefinido. Estar al servicio de Napoleón en el mundo actual puede resultar atractivo. Algo no poco común , quizás no sea con un ejemplo como el indicado, pero sí en el deseo de ser famoso o colaborar con alguien conocido por toda la humanidad. Algo sobre lo que fantasean jóvenes y que encuentran en una secta la oportunidad de dar rienda suelta a sus pretensiones de grandeza.  Muchos programas de televisión aprovechan este resorte psicológico para ganar audiencia y fomentar el culto a la fama. Todo puede quedar en una expectativa, en una ilusión, pero cuando entra en juego una teoría como ocurre en las sectas, la doctrina traduce el delirio a lo real, y el afán proselitista y la obsesión por cumplir con su destino hace que pueda ser posible.  ¿En qué afecta a la sociedad? En que un grupo minoritario puede decidir atacar al mundo, para cumplir con su misión o destino, que puede ser religioso, político o histórico.  Tal es lo que sucede con los grupos terroristas.

La diferencia entre una creencia y el fanatismo no se mide tanto en la radicalidad de los conceptos, sino en la actitud. Quien cree adapta su fe a la realidad. Es capaz de ser uno más entre otros seres humanos que creen en otra fe. En un clima de tolerancia la creencia forma parte de la libertad individual. El fanático, por contra, pretende doblegar a los demás y adaptar lo real a su fe. Se esconde en la realidad para actuar escondido, espera el momento, presta atención a la oportunidad o la señal que el grupo se imagina para intervenir en el mundo.  La doctrina o teoría del creyente define su fe. El fanático cree en el lenguaje que le han enseñado y por medio del cual le han adoctrinado. Es incapaz de salir de dicho lenguaje. Es el simbolismo y el manejo de términos lingüísticos  lo que crea la fe y también un dios o transcendencia que se transforma para encajar con los postulados de su líder y las conveniencias de cada momento.  El creyente sigue siendo el mismo con su fe o con sus crisis de fe, creyendo o dejando de creer. El fanático no, sufre un profundo cambio en lo más íntimo de su ser y posteriormente varia su manera de estar ante los demás, de actuar y de percibir lo real.

Jung, al estudiar la psicología humana, observa que la experiencia demuestra a menudo que se necesita muy poco para disociar la unidad de la conciencia, penosamente alcanzada en el curso de la evolución y descomponerla en sus elementos primitivos. En su obra “Arquetipos e inconsciente colectivo”, observa que el proceso de individuación requiere de la integración de lo inconsciente. En las sectas se constata  que sucede lo contrario: se desestructura el yo en la medida que el grupo domina el inconsciente y forma una conciencia grupal  que es a la que se integra el nuevo yo de cada adepto, formando una especie de yo colectivo.

Según Karl Jaspers, el ilusionismo puede desplegar un fanatismo que lleva a la fijación de las ideas. El fanático se encadena mentalmente a un hombre como profeta o maestro. Se somete a fórmulas y vínculos que le roban la libertad. El adepto queda aislado en su ilusionismo, sin proceso de elaboración lógica, sin comunicación con su ámbito más cercano. Afirma este filósofo alemán: “El fanático se vuelve contra todos los que no obedezcan a la idea fija, contra  los que no dependen del maestro o no pertenecen a la corporación”. Avisa del tremendo peligro que supone que este fenómeno transcienda de organizaciones cerradas y pase a la sociedad. Sucedió con el nazismo y en nuestros días se observa una condición similar con el integrismo islámico y los actos terroristas de carácter nacionalistas. Las diversas teosofías, a las que este autor alemán llama gnosis, las engloba en un desenlace común: “degeneran en el saber finitante y fantástico”. Los mensajes irracionales dependen de la aureola necesaria para provocar la autogestión entre los curiosos que acuden a ver qué es lo que cuentan los predicadores del vacío lleno de palabras.

En el compendio de psiquiatría del profesor y doctor Francisco Alonso Fernández, encontramos varios apuntes sobre el fenómeno delirante en la psiquis humana.  Es sumamente interesante aplicarlo a la problemática sectaria. Las universidades deberían incluir en sus estudios y trabajos científicos el fenómeno de las sectas, pues realmente es algo desconocido todavía por la comunidad científica y requiere ser abordado de manera multidisciplinar. Más en un momento en que diversos profesionales de la psiquiatría ponen sus titulaciones al servicio de las sectas y grupos sectarios, unas veces para enmascarar a estos y poner sus actuaciones como si fueran algo ejemplar y otras para ofrecer una imagen de seriedad y científica a doctrinas engañosas.  Los psiquiatras que participan en sectas se dedican a atacar a personas que descubren los entresijos de las dinámicas sectarias. Otras sectas, como Cienciología, se declaran enemigas acérrimas de la medicina de la mente humana, para imponer su criterio y hacer ver que son criticados y “perseguidos” por idear un modelo de control mental válido para la humanidad. De esta manera enmascara las intervenciones judiciales por sus actos delictivos. dan una imagen de los psiquiatras como profesionales perversos y maquiavélicos.

En el mismo concepto de psiquiatría, el profesor Alonso Fernández, explica: “Lo que no debe hacerse nunca es tomar por anormalidad como sinónimo de enfermedad. Lo anormal es - en su acepción más común - lo que se desvía de la norma estadística o término medio”. Partimos pues de este análisis, para no juzgar conductas ni doctrinas. A lo que nos referimos es a la esencia de un proceso de manipulación y a las fuentes que los inspiran, tomando como ejemplo concreto los textos de Samael Aun Weor.

Leemos en el compendio del Dr. Alonso Fernánez que los trastornos psíquicos se pueden desdramatizar. Entonces se vuelven más insidiosos y solapados. Esto es lo que sucede, exactamente, con el fenómeno sectario, porque se ajustan determinadas patologías a unas circunstancias  que intentan convertir un delirio en un tipo de realidad. Se pretende hacer creíble los fundamentos sectarios, al menos a un grupo de personas.  Lo cual lo indicamos por la actitud ante determinada teoría, no tanto por su contenido. El cual, por sí mismo, podría calificarse como “montaje irracional”. Este profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid dice: “el delirio místico se ha transformado en un delirio racional y técnico”. Comprobamos esta afirmación con claridad meridiana en determinado tipo de sectas de carácter mesiánico o en relación a una nueva era basada en la aplicación de todas las nuevas tecnologías para el desarrollo de la felicidad humana, aunque sea mermando la conciencia humana, lo que incluye el uso de máquinas que con sus vibraciones relajan la mente. Otras sectas, sin embargo  mezclan el delirio místico con el desarrollo de la tecnología más allá de nuestra realidad, por lo que acuden a seres extraterrestres, con los que se comunican y a los que ven escondidos en diversas instituciones maléficas y secretas de  los gobiernos de las grandes superpotencias. Los raelianos consideran que la clonación es la técnica con la que seres de otras galaxias fabricaron a los seres humanos y se empeñan en aplicar el conocimiento genético para elaborar seres humanos superiores.  Otras, sin embargo, se repliegan a un estado fantástico doctrinario de tipo místico que hace aislarse a sus miembros del progreso tecnológico, aunque  utilicen sofisticados medios modernos cuando les interesa para su expansión y para captar a nuevos adeptos.  Muchas sectas sirven para preservar los delirios místicos de sus líderes del  razonamiento y no dejan que afecten a sus ideas los nuevos conocimientos, de ahí el aislamiento ante cualquier tipo de información que pueda descubrir la inconsistencia teórica en la que se fundamenta la fe que profesan o poner en evidencia los datos que utilizan. Ahora bien, una secta no es un cobijo de personas que están enajenadas, sino de quienes se adaptan a la realidad mediante el control sectario de su creencia imaginaria. En las sectas militan, por regla general, personas normales que han sido afectadas por el fanatismo, una especie de SIDA psicológico, cuya naturaleza es sobre la que pretendemos reflexionar.    El problema es que tal proceso mental se contagia y se extiende con estrategias de captación  y de manipulación, de manera que anula cualquier defensa intelectual. Estamos ante una peculiaridad  realmente preocupante, cuando ya el problema de las sectas afecta a las familias que ven que algún allegado acaba atrapado por  una organización o grupo, de manera que deja de ser quien es para convertirse en un adepto, un fanático.

Al adepto se le lleva a lo que el Dr. Alonso Fernández denomina “estados crepusculares”. Consisten en un estrechamiento del campo de la conciencia. Hay diversos grados. En los dos primeros, llamados “orientados” y “ordenados”, subsiste una organización de la conciencia normal. En el primer grado la anormalidad psíquica es apreciable desde el exterior, porque se reduce a un campo vivencial muy estrecho, muy intenso y con determinado contenido psíquico. En el segundo se observa cierta dificultad en las relaciones con el mundo exterior y falta de lógica.  Esto que es un proceso morboso de la psiquis humana es lo que en realidad se enseña mediante el adoctrinamiento a los adeptos, lo cual se asocia a una forma de ser que es definida por una doctrina. Un ejemplo concreto lo iremos viendo, a lo largo de este trabajo, con los textos de Víctor Gómez, Samael Aun Weor.

¿Queremos decir que el adepto es un enfermo mental o que las sectas son una enfermedad social? No. Es una construcción psicológica deformadora de la realidad, no como brote patológico, sino que se construye. Sería un accidente más bien. Un proceso que distorsiona la realidad individual, del adepto, y colectiva, en donde se aplique. Es  un peligro para la sociedad si se desarrollasen los principios irracionales que proponen en las instituciones e impusieran sus anacrónicos planteamientos para organizar el ordenamiento social, como sucedió en Afganistán con los talibanes, o en Alemania con el gobierno de Hitler.  Estamos planteando un fenómeno que se genera y aplica en la mente de las personas, como primer paso, no algo que brota de manera patológica en el individuo. Por este motivo una persona fuera de las circunstancias sectarias puede recuperarse y volver a su estado de identidad propia por sí mismo y con el apoyo de su entorno familiar. Mientras que un enfermo además de las circunstancias que desencadenen su patología , independientemente de ésta hay un factor interno sobre el que se desencadena la enfermedad.  En las secta se produce un estado patológico o de alteración de la mente, más que una enfermedad o una patología concreta. Por otra parte en las sectas sucede una mezcla de varios síntomas y de estados de alteración de la conciencia y de deformación de la personalidad del adepto.

Los trastornos cualitativos de la memoria también suceden en las sectas por inducción. Ocurre cuando el adepto entra en una nueva representación de la realidad, lo cual acaba por abarcar el conjunto de la personalidad. Esta característica  implica colocar el pasado personal de acuerdo a las nuevas interpretaciones de la secta. Se provoca una percepción pretérita que se actualiza con un nuevo significado, cuyo rasgo  es común a los significados propios de las percepciones delirantes que, en el caso de las sectas, fundamentan sus psicodoctrinas. Para que se entienda esta cualidad de las sectas  obsérvese el efecto que producen las pastillas de éxtasis, tan de moda en la juventud. Su consumo, sobre todo si se mezcla con alcohol, provoca alucinaciones, lo cual afecta al consumidor, hasta el punto de que en los últimos años se han suicidado varios jóvenes bajo este efecto. No es algo que se imaginen, viven las visiones como algo real y les origina un miedo  y pánico palpable. En las sectas ocurre algo muy parecido, pero que no lo produce una sustancia química, sino un estímulo psicológico. En lugar de alucinaciones visuales o auditivas, con las que se puede combinar en determinadas ocasiones, se tienen alucinaciones conceptuales y emocionales, delirios de pensamiento y de emociones sobrevaloradas e irreales.

El falso reconocimiento de otra persona es otra experiencia  frecuente en el mundo de las sectas. Son casi siempre incipientes procesos delirantes, pero en las sectas y sobre todo en los psicogrupos o grupos de dinámica sectaria, encontramos que se vive esta experiencia alucinatoria como un encuentro entre almas gemelas, o se interpreta como una relación con alguien conocido de otras reencarnaciones. Se traslada el delirio o la alucinación, a veces esporádica, al más allá de manera que no pueda ser contrastada por ningún elemento de la realidad. Sirve para confirmar  una creencia que no es tal o para encontrar una prueba de su “realidad”. Semejante fe es en un vestido que cubre un delirio que adquiere apariencia de “religiosidad”.  Son conocidos casos dramáticos, como el de una profesora de música que atrapó a un alumno en una dinámica sectaria. Para dar realidad a su alucinación y delirio platónico se enganchó a las enseñanzas de Claudio Pena, un curandero que anuncia un inminente plan de evacuación por naves extraterrestres. Se considera miembro de los Amadores. Dicha profesora considera que su alumno es para ella un alma siamesa, más que un alma gemela, que lo había reconocido y se lo hizo creer al joven, el cual deformó su pasado y sus vivencias para compartir un delirio que se le contagió por inducción, en una maniobra psicológica que le llevó a abandonar su familia.

Veamos un texto significativo sobre la manipulación afectiva que ha dado lugar a un proceso de integración en un grupo de dinámica sectaria, con una historia de encerramiento psicológico, que luego se integró en una mentalidad irracional. El siguiente texto lo escribe una  señora que  quiere implicar en su delirio a un joven un alumno. Le convierte en cómplice de su fantasía para darla forma y realidad, para lo cual la sitúa en un contexto doctrinario, que se lo proporcionó un curandero visionario: “La noticia de la presencia de tu alma en mi vida, me llegó de golpe, como una revelación, como un designio.  (Tu alma) tuvo que viajar al interior de sí misma  y allí se encontró conmigo. Mi alma te reconoció de inmediato y también supo sería su aliada hasta el fin de los tiempos. Te llamé “Almafuerte”".   Tal falso reconocimiento llevó a este chico a abandonar la casa de sus padres, bajo la excusa de ser novio de la hija de quien le escribe. Se trata de una confabulación, que describe el Dr. Alonso Fenández como una característica de este fenómeno psicológico. El cual consiste en recuerdos engañosos. El afectado es atrapado en las vivencias delirantes de su profesora, porque le engancharon, vía emocional, con una doctrina de la reencarnación.  El pobre chaval llegó a creer que había sido un delfín en  anteriores reencarnaciones y a la profesora y sus hermanas las vio como miembros del templo de Akakor y sacerdotisas de Claudio Pena. Escribe la persona atrapada en esta relación delirante: “Hola, ahora me llamo ….. en esta vida, pues en otras vidas me he llamado de otras formas, e incluso he sido un delfín”.  Tal proceso es muy frecuente en las sectas. El problema es que no es algo que surja de la psiquis del adepto sino que se le coloca en su mente a partir de estudiar unos textos acompañados de determinadas practicas o intensas y artificiales emociones grupales o mediante la exaltación de sentimientos personales.

En los gnósticos el emparejamiento es necesario, no siempre obligatorio,  para realizar el secreto de los secretos, que es la cópula de la pareja sin derramar el semen, base de toda su constelación teórica. La unión sexual responde a una vivencia cósmica que sirve para encontrar el alma gemela.  Los adeptos viven este encuentro como un destino al que fueron llamados. Para relacionar su emparejamiento  con su presente reconstruyen su pasado de manera totalmente deformada e irreal. Desemboca este proceso en lo que el profesor Francisco Alonso Fernández, llama “seudología fantástica”, según la cual se urden invenciones muy complicadas y fantásticas, de manera que el sujeto se identifica con ellas. En el caso de los grupos gnósticos y cualquier otra secta, tal invención no surge de la mente del adepto, sino que le viene dada por unos textos, la doctrina del líder o fundador. La características de simulación ante la sociedad vienen recogidas por el psiquiatra que citamos, en el sentido de que el que padece este estado psicológico dispone, por regla general,  de gran distinción en sus modales y gestos y engaña con facilidad a otras personas. Esta es la causa de que muchos adeptos den el pego ante médicos, vecinos y demás personas a las que los padres suelen acudir para que vean el problema de manera neutral. A quienes en este panorama desde fuera les cuesta hacerse cargo de la situación, tal y como la viven los familiares del adepto.

La seudología fantástica, explica el Dr. Alonso Fernández, es un trastorno d e personas necesitadas de estimación, que poseen además de un pensamiento fantástico exuberante un porte y ademanes muy distinguidos. La diferencia que hace este profesor de psiquiatría la vemos perfectamente aplicable a la formación sectaria.  El confabulador responde al prototipo del líder o fundador: “es una especie de cronista falso, ya que presenta testimonios falsos y engañosos de sus vivencias”, los cuales se cree. El seudólogo fantástico, responde al modelo de adepto: “al atenerse a una conducta regida por la mentira y la ficción, equiparable a un actor muy identificado con su papel”. El adepto, efectivamente, cumple el guión de la doctrina del maestro o gurú y se convierte en el personaje que representa, el sectario.

Los sentimientos del ser humano son de varios tipos.  Se ordenan según los cuatro estratos que define Nicolai Hartmann: el material, el biológico, el psíquico y el espiritual.  Hay una interacción reciproca entre unos sentimientos y otros. Scheler habla de cuatro sentimientos que además se corresponden con los estratos categoriales de la concepción del mundo antes indicada: sentimientos sensoriales, sentimientos vitales, sentimientos psíquicos y sentimientos espirituales.  El Dr. Alonso Fernández explica que las pasiones, movimientos afectivos bruscos, deforman las ideas del sujeto sobre ciertas cuestiones: “El sujeto sobrevalora las ideas y juicios acordes con el significado de la pasión y  suprime los datos  contrapuestos a ella. Con facilidad se establece una idea sobrevalorada, una idea sobrecargada de afectividad que ocupa el centro de la conciencia del sujeto y rige su pensamiento y su conducta”. Esta descripción sucede en los cuatro tipos de sentimientos, y todos ellos se sobrevaloran en las sectas, por lo que profundizar en la comprensión del fanatismo exige ahondar en la complejidad humana.

Siguiendo el análisis del compendio de psiquiatría que venimos consultando se observa algo de vital importancia para entender el proceso sectario: “Cuando las ideas sobrevaloradas han arraigado tanto en el sujeto que se han vuelto impremeables a la experiencia y a las refutaciones lógicas, decimos que se han transformado en ideas deliroides”. Lo que el doctor Alonso Fernández describe como patologías mentales personales observamos que sucede claramente en las sectas, nada más que camufladas en una cierta religiosidad o misión mesiánica sea de tipo política, social, ideológica o de fe.

El fanático fusiona su ser y su identidad a la organización a la que sirve. Lo hace con alegría, euforia que vemos descritas por el profesor Francisco Alonso Fernández como “exaltación vital”, síntoma, éste,  que no es más que una fase maníaca. Inmerso en este proceso psicoespiritual se experimenta una gran capacidad de trabajo. Otro síntoma que asocia al delirio el profesor Alonso Fernández. Muchos observadores externos del comportamiento sectario piensan que los adeptos están drogados. No hace falta. Las técnicas psicológicas logran situar al adepto en un estado de exaltación vital que se manifiesta como euforia o como iracundia. En este sentido Francisco Alonso Fernández explica: “La exaltación vital dista mucho de ser una exaltación existencial. Conduce, por el contrario,  a un empobrecimiento existencial. Se estrecha el horizonte de la vida psíquica propia, se suprime la comunicación y el diálogo con los demás y se produce una entrega eufórica a la orgía o una entrega iracunda a la lucha abierta contra el prójimo”. Circunstancia idéntica observamos permanentemente en los casos de afectados por las sectas. Pensemos en el peligro que supone proyectar esta actitud a la sociedad , pues conlleva  una lucha contra el mundo.

Las sectas juegan con la psicología de los adeptos. Infunden miedos en forma de pánico, “cuando el miedo no se concreta en algo determinado, sino que se refiere a todo”. Se activan mecanismos de angustia, sin objeto concreto, para dar contenido a experiencias o vivencias de lo que apunta una doctrina fantasiosa sobre el fin del mundo, la llegada de una nueva era liderada por la secta,  y otras promesas. La angustia espiritual, enriquecedora y creativa, se convierte en una angustia vital que surge en el yo corporal, lo que según el Dr. Alonso Fernández “supone siempre una reducción de libertad del sujeto frente a sí mismo”. ¿Qué hacen las sectas en este sentido?. Su técnica manipulativa supone, por así decirlo, en prender fuego y luego acudir de bombero. Provocan un determinado estado anímico negativo, por hacer sentir al neófito culpable, hacer surgir miedos, temores, sensación de vaciedad interior, para acto seguido, al cabo de unos meses o semanas,  ofrecer cursillos de relajación, meditación, pensamiento positivo, sexualidad adoctrinada y otras técnicas que calman al adepto. De esta manera la víctima percibe una sensación gratificante en seguir los consejos y designios del líder o fundador.

El libro de texto sobre un compendio de psiquiatría  dice: “La sensopercepción es un acto que pone en relación nuestra conciencia con el mundo exterior. El sujeto en este acto no es un mero receptor de datos exteriores, sino que asume una participación activa”. En una  fase inicial de participación se sustituye en el adepto la participación activa por la actividad psicológica que provoca la lectura de textos del líder o dejándose llevar por las enseñanzas de sus apóstoles. Sucede, desde los estados manipulados del yo, una especial deformación activa de la realidad, lo que se conoce como “catatimia”. En la secta se da una variante a la dicotomía entre sujeto y sociedad. Como es el caso de que la experiencia del fanático no se cumple en la condición de ser una experiencia común  y accesible a los demás, ni tampoco es una construcción privada y subjetivista, sino que es comunicable y compartida solamente dentro del grupo, de manera que la militancia refuerza las psicopercepciones y psicosensaciones que crea el grupo, por lo que el adepto necesita participar en los ritos, ceremonias y actos de la organización, y se aferra a toda esa parafernalia, pues fuera de ella se siente perdido.

En los grupos gnósticos, como en otras muchas sectas, suceden múltiples engaños de los sentidos. Ilusiones espirituales que se llegan a conocer o percibirse sin objeto real. Se crea un estado interior con los ejercicios que hace practicar la secta, que además en los gnósticos se comparten con la pareja.  De esta manera la subjetividad se vive como certeza objetiva, porque el sentimiento individual es compartido por la pareja y luego por el grupo. La secta provoca alucinaciones compartidas, que son las que ha elaborado el fundador. Se construyen teorías y doctrinas que se interpretan de manera delirante durante los cursos.  Se puede decir que en las sectas  se enseña a delirar. Esta situación verdaderamente dramática no es considerada en su auténtica dimensión ni se da la importancia que requiere en nuestra sociedad, pues se considera judicialmente que siendo una persona mayor de edad  se es inmune a esta catástrofe psicológica.

Como dice Alonso Fernández la materia prima con que el pensamiento trabaja es la representación. Es el modelo de vivencia cognitiva. Algo que en las sectas es representado por la dinámica de grupo o de la organización. En los textos de Víctor Gómez podemos comprobar como se ofrecen unos contenidos concretos, que por fantasiosos que puedan parecer forman la psiquis del adepto. En sus escritos comprobamos la gran cantidad de datos accesorios a los que se da una importancia esencial por parte de los misioneros que propagan sus enseñanzas engañosas. Sucede algo que el doctor Alonso Fernández denomina “disgregación de las ideas”: asociación de representaciones y conceptos sin vínculos de sentido entre sí, con lo que aparece un pensamiento muy poco lógico y racional. Esta deformación intelectual da lugar a un pensamiento alogico, pero coherente dentro de su sistema, para que adquiera sentido es preciso anular el yo. Veremos como esto ocurre, al pie de la letra,  en la gnosis ideada por Víctor Gómez.

Es muy interesante la visión que da Francisco Alonso Fernández, en cuanto que las ideas sobrevaloradas y las vivencias delirantes no pueden ser consideradas como trastorno del pensamiento sino como estructuras psíquicas nuevas. Comprobamos que el rasgo común de todos los delirios es la certidumbre con que el sujeto vive el fenómeno. Algo que es palpable en la manifestación sectaria. El contenido doctrinario forma parte de todas las sectas de creencias anómalas. Aceptemos la definición del compendio de psiquiatría para explicar lo que sucede en la manipulación sectaria: “podemos definir delirio en conjunto como creencias o convicciones anómalas demasiado firmes y tenaces y de contenidos un  tanto absurdos e ilógicos y sobrecargados de afectividad, que se refieren por lo general a uno mismo”. En el caso de las sectas ese “uno mismo” abría que ampliarlo con  el yo colectivo de la organización, en el cual la subjetividad del adepto o adepta quedado diluida. En este sentido hay que observar, con Alonso Fernández, que hay creencias absurdas, como las supersticiones, que no son delirantes. El consejo que da Alonso Fernández a los médicos de medicina general es: “considerar como probable delirio a toda creencia o convicción un tanto ilógica saturada de afectividad, centrada en el propio sujeto y mantenida tenazmente”. En relación a las sectas nos encontramos con la dificultad de que el sectario esconde su condición, por recomendación de sus instructores. Justifica su pose ante los demás que están fuera de la secta porque entiende que no va a ser comprendido y hasta sabe que le pueden tomar por loco. Se trata de una manipulación que se construye y el afectado es consciente de sus efectos, pero no de las intenciones ni del proceso. Por el contrario asume los efectos, cuya consecución vive como un gran proceso de iniciación, una experiencia especial y reservada para unos cuantos elegidos. Los cuales en realidad sufren la infiltración de una trama psicótica y la rotura parcial o total de la continuidad biográfica, de manera que la personalidad del adepto o adepta queda disociada, y vive para sus adentros una doble realidad, hasta ser acaparado por la realidad sectaria.

La militancia en los grupos gnósticos es la inmersión del adepto en un delirio originado en la alucinación mesiánica de Víctor Gómez, que se transformó en Samael Aun Weor. Esas dos referencias nominales nos remiten a dos realidades, la personal y la mítica, que luego se va a trasladar, como mecanismo de adoctrinamiento, a sus seguidores.  No fue solamente un cambio de nombre, sino una transformación de su personalidad. Se convirtió en el actor de su delirio, para que se expande en la medida que lo contagia a otras personas mediante cursos teóricos y prácticos. Sus textos son un guión para la despersonalización del adepto y fanatizar a sus seguidores. Se trata de un manual para construir un delirio en la mente de quienes se acerquen  a dichos grupos. Lo vamos a ver detalladamente a continuación.
DESPERSONALIZACIÓN

En una de sus obras, “La doctrina secreta de Anahuac”, Víctor Gómez, transformado en Samael, desmonta cualquier referencia racional que pueda hacer una persona que se vaya a introducir en el camino diseñado por él. Escribe: “¿Qué entienden los psicólogos moderno por objetivo? Lo físico. Lo tangible, lo material. Claro que están totalmente equivocados. Los psicólogos no saben usar esos términos correctamente. Objetivo es la luz, es algo que tenga la verdad. Subjetivo es oscuro, tenebroso. Los elementos subjetivos vienen de ver, oír, tocar, palpar, gustar. Los elementos subjetivos están constituidos por el Ego con todos sus yoes”. Esta explicación psicológica la convierte en doctrina espiritual. El conjunto de su mensaje evade la experiencia real y, también,  la posibilidad de pensar en lo concreto.  Utiliza un lenguaje metafísico, que convierte su teoría en un “argumento” psicológico y viceversa. Funciona a modo de condicionamiento emocional. Dice, por ejemplo, para entender o amparar la experiencia del desdoblamiento de la personalidad, que induce a sus aliados: “La unidad es que el padre se desdobla a sí mismo en la madre. A su vez, la madre se desdobla, dando origen al Hijo, que lleva en sus entrañas”.

Comprobamos en otros párrafos que el desdoblamiento que predica Víctor-Samael, consiste en trasladar la conciencia del estudiante gnóstico a la mentalidad irracional del grupo, sin que el futuro adepto sea consciente de este proceso. Mentalidad que está fuera de la realidad, de lo comprobable, pero no es una creencia, pues con las prácticas gnósticas se comprueba, se vive, se experimenta y se siente. ¿Cómo? mediante el contagio de un delirio y con efectos de alucinación pasajeros, como son las “experiencias” de viajes astrales, el coito mágico, etc. Se trata de un conocimiento que carece de base empírica y de argumentación posible.

El proceso de despersonalización no es sencillo. No siempre llega a buen puerto.  Surgen dudas en el neófito que se adentra en la secta. Sucede que ante el desconocimiento, por regla general, por parte de su entorno familiar y de amigos en cuanto a que esté participando en algo nuevo, quienes resuelven las inquietudes y escuchan a los principiantes son los miembros e instructores de la secta. Si consulta algo a algún amigo que no participa de la mentalidad gnóstica la respuesta suele ser: “eso es una tontería”. Pero no lo es para él, pues empieza a formar parte de su psiquis. Acude por curiosidad, por una inquietud intelectual o afectiva, o por el afán de buscar algo nuevo que le permita huir del hastío, de la desesperanza en la que vive o para superar la visión negra que tenga del mundo en general. No hay ninguna institución que informe al respecto de estas organizaciones, y esto les permite abrirse paso en la sociedad. Se constata que todo aquel que consulta con alguna asociación que informa sobre sectas, por consejo de algún familiar, cuando merodea para participar  en alguna organización sectaria acaba alejándose, por el aviso con la simple información. No pocas veces se da cuenta después de un tiempo asomándose a los actos públicos y ver y comprobar que lo que se le ha contado sucede. La introducción táctica sucede paulatina y sibilinamente, con un método que de no estar atento a su puesta en marcha pasa desapercibido. Cuando el visitante curioso queda atrapado o metido con el adoctrinamiento colocado en su mente ya es más difícil que pueda dejar su participación, pues ésta tiene un alto grado de adición y dependencia  psicológica, que como un ludópata o un alcohólico, no es capaz de reconocer.  Requiere, entonces, un proceso largo para hacer que se dé cuenta, y no siempre se consigue.

En el período de transición se observa en el sujeto afectado una inquietud permanente que va a resolver volcándose a la secta, arrojándose a ella, para resolver su conflicto, al verse solo, incomprendido por su medio, con el que por otra parte no se ha comunicado suficientemente.  El desdoblamiento de la personalidad comienza por la separación entre lo que vive en la secta y lo que vivencia fuera de ella. Luego la doctrina explicará el proceso de llevar tal situación a sus últimos extremos, algo que los gnósticos hacen con especial maestría. Por perverso que pueda parecer, hay que indicar que no lo hacen como algo malvado o engañoso, desde su punto de vista, sino que creen en ello y consideran que es algo magnifico y necesario.  Este aspecto es algo que cuesta entender a los familiares de afectados por las sectas.  Es necesario desmontar la estructura sicológica del adepto, pero igualmente el andamiaje teórico en el que se sustenta. Y para ello hay que hacer que el afectado se dé cuenta del proceso que ha vivido, ¡que le han hecho vivir!, que piense por sí mismo. Es imposible convencerle, pues su mente está cerrada, literalmente bloqueada para recibir información externa al grupo.

A continuación transcribimos una serie de escritos realizados por jóvenes cuando están en el período de traspasar la frontera que les lleva a alguna secta.  Están hechos previamente a compartir un delirio que el futuro adepto entiende como una enseñanza y experiencia mágica, cuando se trata de la difusión de un pensamiento y sentimiento delirante. Quienes lo padecen buscan, mediante su contagio, formar una cadena  humana que convierta en realidad su imaginario, que primero es del fundador y luego se hace colectivo. Transcribimos anotaciones que muestran la inquietud de jóvenes antes de entregarse al espejismo de una creencia: “No soporto cuando se acaba y tengo que pensar como me siento”; “Odio no poder seguir sintiendo lo mismo todo el tiempo. Si simplemente pudiera quedarme dormido… sintiendo lo mismo”. En estas circunstancias el afectado rechaza cualquier ayuda externa, quiere resolver su zozobra existencial por sí mismo pero dentro de la dinámica sectaria que le está atrapado. Ante tal circunstancia no hay un instrumento social que le permita reconducir sus inquietudes y evitar que altere sus facultades sensitivas , emocionales y cognitivas.

Una persona que trata de captar a un joven para su delirio, no sólo para su relación personal sino para su particular  desvarío, escribe: “Tu estudias medicina para el cuerpo, yo estudiaré medicina para el alma. Este libro que te mando corresponde al estado del alma. Lee y sigue creciendo…. Conseguiremos una feliz eternidad en los campos celestiales… Se te ha revelado el conocimiento más secreto. Hazlo tuyo del todo”. Pocos comentarios hacen falta al respecto. Vemos como, de manera afectiva, la autora quiere apoderarse de la psicología del chaval, al que desmonta su historia personal, su percepción de lo real, para llevarle a un delirio que luego se va a disfrazar de doctrinas pseudoesotéricas y ufológicas. Durante esta trama psicológica la persona enredada escribe en unas notas, que en una conversación personal indica que se trata de un “guión literario” y que “nada” tiene que ver con su participación en un grupo sectario: “Te deseo Paz. (Define la paz, en otro apunte, como un punto invisible para el alma) Pequeña palabra que evoca armonía, serenidad, sosiego, felicidad. El alma de un no-hombre no encuentra su significado.  (Observemos como el no-hombre es la nueva  manera de ser fuera de su realidad. Está viviendo un punto de inflexión para llegar a la despersonalización). Mi alma sabe qué es, pero no está en paz. Cuando he intentado ser sólo etérico y ver, conocer y por fin saber, cuando lo he intentado y cuando se me ha concedido la gracia, el miedo, el maldito miedo, ha frustrado mis intentos. Desde entonces no hago sino luchar. Nunca entiendo porque lo que se me da luego se me quita. Ahora lo entiendo. Había que recordar y yo he sido un instrumento utilizado para tal fin. Quise ser una bella armonía y ahora no soy más que un sollozo de lo que fui. Algo tenían que hacer, pero ¿el qué?”.  Son, éstas, palabras demoledora, que se repiten de manera muy parecida, cuando chicos y chicas jóvenes se inician en las sendas del mundo sectario.

En otras ocasiones los grupos de dinámica sectaria han recurrido ha informes psicológicos para justificar el abandono de la realidad familiar, no sólo la separación biológica, para pasar de la familia a otra psicológica y luego culminar la andadura en una familia cósmica. Tras haber hablado personalmente con un psicólogo que hizo uno de estos informes, al cabo de un tiempo, Manuel Fernández Pellitero, profesor jubilado de la Universidad Pontificia de Salamanca, reconoció que su informe había sido manipulado y que el afectado había sufrido un lavado de cerebro. Él luego no podía hacer nada, pues haría falta la voluntad del afectado, pero una vez involucrado en la trama psicológica es demasiado tarde.

El estado de incertidumbre que surge durante la iniciación al sometimiento a una secta se agudiza cuando se vive el periodo de acercamiento.  Repasemos algunos ejemplos significativos de otros este proceso en otros grupos. Se refieren a casos sobre personas que en el momento de escribir  iban a participar en la gnosis: “Tengo que vencerme a mí mismo”; “Debo dar el salto”; “Para seguir  es preciso quemar las naves, no volver la mirada atrás”, etc.  Tal desasosiego es reconducido por los textos doctrinarios que leen o explican los maestros o instructores durante los cursillos. El objetivo de acudir a estas fuentes de información, con inquietud y ansiedad, es resolver dudas, las cuales aumentan, y pasan de ser fruto de una reflexión a serlo como obsesión, es la duda compulsiva, muy típica en los momentos previos a ser un adepto.  La necesidad de encontrar una respuesta hace confundir el deseo con la realidad y lo que va a obnubilar la conciencia  del adepto acaba convirtiéndose en la respuesta, la solución a sus problemas, la Verdad.  En la introducción a la militancia en la gnosis los misioneros  gotean permanentemente esa “duda-respuesta” en la mente del interlocutor. Escribe Vícto-Samael: “El halcón de oro robustece a Horus con la muerte total de nosotros mismos. Necesitamos robustecer a Horus. Tenemos derecho a pedir que nos fortifique los tres cerebros, intelectual, emocional, motor. Necesitamos los tres cerebros fuertes para la batalla”. Más adelante veremos en qué consiste tal batalla. De momento observemos como se separa y desune la capacidad emocional del intelecto y de la conducta, para desmembrar y desestructurar la personalidad del futuro adepto. En el mismo proceso se construye una nueva personalidad, la sectaria, en la que se unifican estos “cerebros” para formar una mente fanatizada. Por eso la fanatización el adepto la vive como una experiencia propia, el despertar espontáneo que surge de su alma. Considera que el desasosiego que siente es el precio de su conversión, que es un camino necesario para llegar a la meta añorada de liberación total. El desazón que genera conocer una nueva teoría o un lenguaje doctrinario, lo resuelve el neófito entregándose de lleno a la organización mediante ejercicios de adoctrinamiento. Mata la duda y de paso el pensamiento. Sucede un proceso psicológico vestido de un saber secreto y un conocimiento de la verdad, que no es sino la incrustación de un delirio.

La manipulación sectaria abarca todos los rincones de la personalidad de quien va a ser captado, o más bien deberíamos decir capturado en una jaula psicológica. Víctor Gómez, enseña como hay que practicar sus enseñanzas, lo cual es una forma de transmitir su delirio, mediante una técnica de contagio psicológico. hace un retrato perfecto de lo que venimos exponiendo: “Aquí tenéis los ejercicios para el desarrollo de la memoria. Practicar intensamente. Obligad al subconsciente a trabajar. Despertar la conciencia, poned en actividad la supraconciencia”. Vemos que se sustituye la conciencia personal por otra “superior”, la que forma y construye la mentalidad de la secta. Continua: “La clarividencia se fundamenta en la objetividad… Entiéndase por objetividad la realidad Espiritual, el mundo espiritual. Entiéndase por subjetividad el mundo físico, el mundo de la Ilusión, aquello que no tiene realidad”. Se constata como se educa al interesado en la gnosis para pasar la conciencia de una realidad a otra y construir como real unas teorías fantasiosas que provienen de explicar una serie de alucinaciones. Este traspaso no se piensa, se vive con inusitada emoción y el adepto queda encerrado en una visión del mundo regida por los “conocimiento” sectarios. Esta cadena de acontecimientos cógnitivos sucede muy amenudo en sectas de tipo esotérico, ocultista y teosófico, así como  en fraudes perpetrados por organizaciones orientalistas. Lo real se reduce a ser algo ilusorio, Maya. Lo que es una explicación metafísica del mundo en diversas religiones se convierte dentro de una secta en un instrumento psicológico para manipular a las personas.

Para llegar a ser un “Supraconsciente” el fundador de los grupos gnósticos, que se anuncian por doquier, explica: “El gnóstico debe alcanzar primero la habilidad de detener el curso de sus pensamientos, la capacidad de No pensar. Sólo quien logre esta capacidad podrá realmente escuchar la voz del silencio. Debe aprender a concentrar el pensamiento en una sola cosa”. Lo que en realidad aprende es a obsesionarse y a despersonalizarse. Pero Víctor Gómez, conocido como Samael, para no ser cuestionado como un charlatán da una base “científica” a sus peroratas, que aunque indemostrables  son teorías irracionales: “La Glándula pineal se halla situada en la parte superior del cerebro. Quien quiera desarrollar la supraconciencia debe practicar la meditación interior, concentrándose en la Madre Divina que reside en la profundidad de nuestro ser. Adormeceos rogándole que ponga en actividad vuestra supraconciencia”. Con esta práctica se logra bajar la tensión de la conciencia y provocar la aceptación de sus mensajes en un estado de somnoliente autohipnosis y de sugestión que provoca alucinaciones.  De esta manera se aprende a tener alucinaciones. Porque se enseña a construir un delirio, el cual se transmite mediante la manipulación de ciertos ejercicios. El contenido de tales pensamientos delirantes los da la enseñanza de Víctor Gómez, alias Samael. Al ser contenidos ilusorios compartidos por varias personas el sujeto afectado considera que es algo “objetivo”, real, por ser realizable en su nuevo entorno sectario, cuando no es mas que una “realidad engañosa”. Se forma un delirio colectivo. este fenómeno psicológico puede afectar a un grupo, a una organización o a toda una sociedad.

Víctor Gómez-Samael,  enseña que para fusionarse con Atma, lo que según la tradición teosófica es la conexión con la esencia espiritual del hombre, se debe salir con el cuerpo Astral abandonando el cuerpo físico. Lo cual no es más que inducir, mediante semejante practica, una alucinación que a la larga va configurando un desdoblamiento de la personalidad. En ese tránsito hacia un estado irreal, el conocimiento de un delirio convierte sus postulados en algo real, construye la percepción del delirio en algo tangible, que es lo que transmiten los cursos gnósticos. Explica Samael Aun Weor-Víctor: “En el mundo de Atma es el real Hombre”. Siendo el mundo físico  la parte negativa. Lo cual por lo tanto habrá de ser superado, arrinconado, eliminado, con el consecuente peligro que tal concepción teórica y psicológica supone, tanto para los adeptos de manera inmediata, como para la sociedad. este tipo de mecanismo de fanatización es un riesgo potencial para la expansión de estos grupos y su infiltración en la sociedad. Si analizamos el desarrollo de los talibanes en Afganistán o de los nazis en la Alemania de los años cuarenta, es un fenómeno similar. Se enseñan unas doctrinas y se asumen fanáticamente por los estudiosos de ellas. Lo demás viene por añadidura. Por eso las sectas que anidan en nuestra sociedad pueden llegar a romper el cascarón, con el consecuente peligro.

En los cursos sobre la gnosis  se adiestra la voluntad, mediante explicación de textos de Samael y ejercicios que luego se prolongan en el espacio personal del adepto, con  lo cual deja de ser individual, para ser un espacio vital colectivo de la secta, que se apodera de la intimidad de sus miembros. Explica Víctor: “La mente es un sujeto extraño, que debemos aprender a manejar con el látigo terrible de la voluntad”. Ésta deja de ser personal, para ser una voluntad colectiva, de la organización, regida e impulsada por los instructores. En los casos de los taliban y otros grupos fundamentalistas islámicos ocurre algo muy similar, pero con los textos del Corán como base de su fanatismo. Lo veremos con mayor amplitud más adelante.

En un alarde de argumentación por parte de Víctor Gómez descarta la obra del filósofo René  Descarte, para eliminar cualquier tentación de racionalidad en sus filas. Dice: “El concepto de Descartes <Pienso, luego existo> es completamente falso, porque el hombre verdadero es el íntimo y el íntimo no piensa, porque sabe. Atman no necesita pensar porque él es Omnisciente”. ¡Y se queda tan fresco!. No define a qué se refiere cuando dice “pensar”,  porqué es un proceso de análisis falso. Ahora bien, no falsificado, porque quien lo hace se lo cree. Descartes como filósofo racionalista lo primero que realiza, para elaborar su teoría, es definir los términos que va a usar. Indispensable  para poder desarrollar una metodología racional, cuyo fin es liberar a las personas y a él mismo de las trampas mentales que tienden los ambientes irracionales y supersticiosos, que por aquel entonces también se propagaban por doquier. En la actualidad la razón no es sólo un método sino un fundamento de nuestra cultura. De manera que todo principio razonador   puede ser debatido y criticado. Pero los líderes sectarios se presentan como superadores de la razón, sobre la base de chascarillos y comentarios jocosos, apuntando frases paradójicas y indicadoras de grandes misterios y expectativas, como reclamos de sus discursos huecos. Consiguen con gran maestría colocar sus premisas en el pensamiento de los adeptos. Luego siguen un falso proceso lógico y argumental, que es lo que hace que sus seguidores aparenten ser muy inteligentes. Tras eliminar el pensamiento y la razón un fanático de la gnosis es capaz de entender perfectamente la afirmación trascendente que realiza Samael Aun Weor, Víctor Gómez: “El Absoluto tiene tres aspectos: Ain, Ainsoph y Ain Soph Aur”. Ya que, prosigue en maestro: “El Absoluto solar está formado por múltiples soles espirituales, transcendentes, divinales”.

Después de hablar largo y tendido con ex-adeptos, a los que se ha preguntado cómo han podido creer semejantes historietas, coinciden unánimemente en lo mismo: “No lo sé. Es algo peculiar. Te metes en esas historias y todo te parece real. Lo que parece fatuo es todo lo demás. Es como si me hubiera metido dentro de una película sin darme cuenta y crees que esta película es la realidad porque forma parte de tu pensamiento. No tiene ni pies ni cabeza. Pero es lo que dice Samael Aun Weor: ves la luz. Lo ves claro. Ahora me parece incongruente, pero en ese momento no lo piensas. Te lo tragas. Sientes esa película dentro de tu cerebro. Todo lo que te pasa a continuación y todo lo que estudias de la gnosis los vives como un síntoma de evolución, de apertura a los grandes misterios.”

En la gnosis de Samael, Víctor Gómez, integran sus textos dentro de un ambiente de emoción grupal y de relación sectaria con la pareja. Escribe el gurú gnóstico: “Conocerse a sí mismo es haber logrado la identificación  con su propio ser Divinal”. Este “ser divinal” lo define él mismo, lo cual es aceptado por sus seguidores no tanto por lo que argumenta, sino por su capacidad de sugestión, convicción que transpiran sus textos, los cuales son leídos bajo la creencia o sospecha (cuando es al principio) de que su autor es un iniciado que ha recibido el saber del que habla de la Jerarquía.

Para desplazar la conciencia, el yo de la personalidad, de un sujeto que  va a seguir las enseñanzas gnósticas, se manejan textos teóricos sobre yo. Cuando  se interioriza la doctrina automáticamente el yo del adepto queda anulado. Es decir, no se anula el yo para ser un fanático, sino que a medida que se va fanatizando un individuo se va diluyendo su yo, hasta que desaparece: “Dentro de cada persona viven muchas personas, muchos yoes”. De esta manera se crean diversas concepciones del mundo  e identidades que desplazan la manera original de ser, la cual no evoluciona, no cambia, no crece, no se transforma dentro de la secta, sino que se desplaza para cumplir una nueva función que nada tiene que ver con el sujeto y la personalidad genuina se aletarga. La manipulación es tal que el temor y la frustración propias de las personas, se convierten en elementos psicológicos que la secta utiliza para lograr que el estudiante acepte los postulados que predica. Debemos darnos cuenta, para entender el factor psicológico de los textos que exponemos a continuación, que no se leen en soledad ni se piensa sobre ellos. Son estudiados en grupos, se hacen prácticas al respecto dirigidas para convencer sin pensar y unos compañeros a  otros se encierran en una conciencia grupal que es condicionada por la presión colectiva.

El incipiente adepto no entiende la transformación que sufre porque le falta aún mucho camino por recorrer. Tiene que ir desembarazándose de sus dudas (no resolverlas) a medida que va anulando su personalidad. Escribe Samael, Víctor: “Al camino Secreto, al trabajo sobre sí mismo, hay muchas trabas. Nuestras tentaciones particulares se encuentran en nuestro yoes”.  Si alguien se desentiende de este proceso y lo deja va a sentirse culpable y depreciado por los demás. Explica el fundador de su gnosis: “Cuando el aspirante a la gnosis se desilusiona es porque ha sido engañado por algún Yo negativo. El yo negativo apela a nuestras experiencias personales, a nuestros recuerdos”. ¿Qué hacer entonces? La anulación de la conciencia personal es una exigencia clara y así lo enseñan los instructores. No se propone de repente, ni sucede ofreciendo una teoría, sino bajo un intenso adoctrinamiento que se sigue con prácticas de gimnasia de lamasería, ejercicios respiratorios y practicas sexuales dirigidas por el grupo, aunque se practiquen en la intimidad.   Se trata de un método de fanatización para la mentalidad occidental. Partiendo de la oferta de un conocimiento y la potenciación de la individualidad anula ambas características: “Sólo decapitando y disolviendo al yo psico-bio-tipológico que llevamos dentro podremos ser clarividentes perfectos. Sólo con el arcano AZF (unión sexual sin derramar) decapitamos al yo. Entonces recibimos la iniciación vetusta”. Esta maniobra psicológica que Víctor Gómez-Samael presenta en el libro “Tratado de medicina oculta y magia práctica”, es la manera de introducir a los adeptos en la visión delirante del mundo. Construye una teoría que pretende atrapar la mente de sus seguidores, para hacer real sus alucinaciones.  Semejante táctica de despersonalización permanece impune y se trasmite sin ningún reparo ni se presta atención por parte de institución alguna. No hablamos, es necesario remarcar, de prohibir las sectas, pues tal medida daría más fuerza a semejante desvarío en la clandestinidad.  Además justificaría  un comportamiento antisocial más brusco. Lo que parece imprescindible es informar al respecto, advertir de las trampas emocionales y torticeras intenciones de los cursos sobre conceptos vacíos que se llenan efectos psicológicos. Es necesario que quien practique la gnosis de Samael o lo vaya a estudiar sepa qué le espera y cuáles son, en su conjunto, los postulados y ejercicios que va a aprender y que le van a influir. No se entiende una Facultad o Academia que no dé a los alumnos un programa de estudios sobre lo que van a tratar las clases.  Sin embargo las sectas ofrecen, poco a poco, nuevos aparentes conocimientos. Se combina la desvelación de cada nuevo pretencioso saber con la creación de expectativas variadas. Esta dinámica se acepta en la medida en que la convivencia con los demás adeptos y la aureola de los maestros va erosionando la personalidad del curioso que se acerca a ver qué dicen en unas charlas gratuitas., sobre temas genéricos.

En otras obras como “La gran rebelión”, Víctor Gómez, Samael, da un sentido religioso al fenómeno de eliminar el yo. Asocia la alienación interior a un saber profundo y secreto, reservado para los gnósticos, la gnosis. Dice: “El Cristo íntimo debe eliminar de nuestra naturaleza psicológica, las mismas causas del error, los yoes causas… Surge con  la disolución del yo psicológico… Los cambios son indispensables en el avance esotérico”. Como nadie sabe que significado tienen tales términos ni a qué se refieren, los instructores de los grupos gnósticos manejan las palabras y construyen conceptos que colocan directamente en la mente de los discípulos. Ante la incomprensión de la gente de fuera del grupo advierte: “El Cristo rebelde recibe calificativos de hereje, sacrílego, profanador, malvado”. Las consecuencias de ruptura con uno mismo y su entorno resultan al principio muy duras, pero es un reto que han de superar. Escribe Samael: “Resulta espantosamente doloroso el trabajo que el Cristo íntimo tiene que realizar dentro de nuestra  propia psiquis”. Juega además con la imagen arquetípica de Jesucristo, de ser crucificado y sufrir por los demás. Los demás, familiares y amigos, dejan de existir para el nuevo yo. El grupo y su verdad es lo único que finalmente importa al adepto.  Éste despliega en su actitud y conducta un cinismo y una frialdad tal, que es calificada por los familiares como algo terriblemente cruel. Sin embargo los fanáticos no se dan cuenta de su comportamiento. Se colocan en otra dimensión, en otro plano psicológico. En el que les ha puesto la secta.

El padre de un adepto de la gnosis al leer algunos textos y ejercicios que se realizan y estudian los seguidores de Víctor Gómez, Samael Aun Weor, se quedó estupefacto y comento: “Esto es un manual de enloquecimiento”. En pocas palabras definió lo que le estaba ocurriendo a su hijo. El problema es que apenas se detecta desde fuera, por quienes no han conocido antes, o suficientemente, al adepto. Porque el delirio se disfraza de doctrina y los fanáticos de la gnosis representan la normalidad como táctica de mantener en secreto su participación y entrega a la secta. Es el fenómeno de adaptación de la secta a su entorno, para luego hacer lo mismo en relación  a la sociedad. Dice Víctor Gómez, Samael: “Necesitamos apelar a un poder superior a la mente si es que queremos extirpar los defectos. … Debemos aprender a dirigir el fuego serpentino o rayo del Kundalini contra tales o cuales agregados inhumanos”. Explica que para la disolución radical de cualquier agregado se necesita pasar por muy graves crisis emocionales. De esta manera integra en el proceso manipulador las contradicciones y sufrimiento que supone la despersonalización de cualquier sujeto. ¿Qué son los agregados psíquicos? “Los yos o yoes que personifican nuestro errores”. Así pues, a medida que durante la iniciación al conocimiento, a la gnosis, se perfecciona el discípulo los instructores se encargan de extirpar la conciencia del neófito. En la obra “Didáctica del autoconocimiento”, cuenta el inventor de las múltiples sectas gnósticas que con el secreto de los antiguos misterios se podrá aniquilar, pulverizar y reducir a cenizas de manera muy rápida cualquier agregado psíquico. La florida literatura con que adorna su discurso, el Venerable Maestro, provoca una ambigüedad calculada, muy habitual en lenguajes delirantes, para dar lugar a la interpretación del receptor del mensaje y crear un lenguaje simbólico que permita estructurar un delirio o una imagen alucinatoria en le mente, tanto del emisor como del receptor del mensaje. De esta manera se pretende “realizar” la conversión en real lo vivenciado, sin conexión alguna con experiencias posibles de comunicar y de hacer palpable. Una frase de los textos  de Víctor-Samael Aun Weor dice: “Se sabe que en la sabiduría esotérica el Iniciado debe transformarse en pájaro, en gavilanes con cabeza humana cuando se disuelva el yo”. También narra: “Necesitamos transformarnos en serpientes de sabiduría. Necesitamos transformarnos en cocodrilos si queremos subir. Debemos primero sumergirnos en el abismo. Esta es la ley”.  En este sentido encontramos un claro paralelismo con Crowley, quien en sus delirantes enseñanzas sobre los fundamentos del satanismo animó a los que quisieran iniciarse a saltar el abismo, para lo cual deberán destruir completamente el yo.

Al comentar con miembros activos de la gnosis algunos de los textos comentados, siempre recurren al comentario de que desde la crítica se hace una interpretación parcial de ellos, o que se sacan fuera de contexto. Citamos frases textuales de su venerable maestro, para que expliquen otro tipo de interpretaciones posibles, por ejemplo: “Es urgente eliminar de nuestras representaciones y percepciones todos los elementos subjetivos. Esto se consigue mejorando la calidad de las representaciones con la técnica de la meditación y regenerando el aparato psíquico con la magia sexual”. Para entender, dicen los adeptos, hay que estudiar  en profundidad las enseñanzas del maestro. Realizado este requisito mediante la lectura pormenorizada de muchos escritos suyos, no resultan convincentes, ni siquiera muestran el más mínimo de coherencia lógica. Para que funcionen en la mente de alguien deben analizarse y ser memorizados en los cursos especiales. Se acompaña o su comprensión con ejercicios prácticos. Lo cual lleva directamente al lavado de cerebro, pues la sustitución de la reflexión y experiencia  subjetiva se trastoca y sustituye  por una verdad objetiva  que ha inventado Víctor Gómez-Samael Aun Weor.

La gnosis en su despliegue sectario, no en el deseo de conocimiento o de investigación en el mundo de las creencias espirituales. Su objetivo es eliminar el pensamiento. Las técnicas Los ejercicios que enseñan en los grupos gnósticos hacen sentir bien a los adeptos, porque usan técnicas de relajación y la estimulación de diversas percepciones, también sexuales. Éstas se prolongan mediante una técnica de ansiedad que provoca adición a practicar el ritual gnóstico. La dependencia, para cuya consecución los gnósticos llaman a “cocer, cocer y cocer”, sucede por ser las relaciones sexuales incompletas. Finalmente el adepto sólo se siente bien estando dentro de la secta y practicando lo que aconsejan y proponen los instructores o misioneros de la secta. De tal manera se ha conseguido que la secta, sus normas, ideas y demás estén dentro del adepto, el cual ha interiorizado y hace suyo el delirio original. Fuera del ambiente sectario los seguidores de Samael-Víctor Gómez,  naufragan, sucumben en el sin sentido existencial, por carecer de referentes personales, por eliminar la capacidad personal de razonar y de sentir. carecen de recursos  subjetivos. En los textos escritos por el fundador de los grupos de la gnosis encontramos enseñanzas internas que predican y enseñan lo que venimos exponiendo: “El razonamiento se basa en la opinión, en la lucha de los conceptos antitéticos, en el proceso de la elección conceptual. Una mente dividida por el batallar de los razonamientos es un instrumento inútil para el ser, para el íntimo”. La anulación de la capacidad de pensar es el fundamento teórico que justifica el lavado de cerebro, el condicionamiento de la conducta y la anulación de la voluntad de la persona.

Veamos algunos textos de los grupos gnósticos al respecto, porque es muy importante que lo conozcan las familias afectadas, y sepan la razón de lo que les sucede a sus hijos, hijas o parejas: “La cultura intelectual es una función puramente animal del yo. Los intelectuales están llenos de orgullo, soberbia y pasión sexual. El intelecto se basa en la razón y ésta es luciferina, demoniaca… Es mejor practicar la meditación interna que perder el tiempo razonando. Con la meditación interna podemos hablar con Dios”. Pero va más allá Víctor Gómez-Samael, para trasmitir su delirio y que cale en el inconsciente de los adeptos, con toda una estrategia y organización para tal efecto: “Debemos matar no sólo el deseo sino hasta el conocimiento mismo del deseo. Tenemos que acabar con el razonamiento para tener mente de niño. El niño no razona, intuye” (De la obra “Misterios mayores”). Tal conocimiento directo de las cosas queda mediatizado por una doctrina absurda cuyo contenido se basa en no razonar, en llenar de falsos afectos y emociones manipuladas el contenido de la mente.

Junto a lo que algunos autores denominan la técnica del olvido, se produce, también, en las sectas,  la pérdida de identificación del futuro. La nueva percepción de la realidad va a ser acaparada por la nueva mentalidad que estructuran los instructores, predicadores, mandos  o maestros. Un ex-mormón comentaba que cuando se enamoró de una chica la organización no le dejó emparejarse, a no ser que la captase como miembro de la secta. Para evitar razonar, pensar y sentirse, y así poder obedecer,  cantaba en alto y mentalmente. De esa manera llegó a no sufrir y pudo dedicarse a atraer a otras chicas. La despersonalización también fue total. En los gnósticos, vemos el mismo modelo genera que otras sectas, pero aplicado con toda su crudeza y exigido por la dirección de los grupos y organizaciones gnósticas.  Víctor Gómez, alías Samael, especifica: “Nuestros discípulos deben cambiar el proceso de razonamiento, por la belleza de la comprensión. El proceso del razonamiento divorcia la mente del íntimo. Una mente divorciada del íntimo cae en el abismo de la magia negra…. El razonador es totalmente esclavo de los sentidos externos, y su alma está inválida como el bote que el viento extravía  sobre las aguas. El proceso del razonamiento rompe las delicadas membranas del Cuerpo mental”. Pensar por uno mismo se convierte en una fuente de angustia. Se induce el miedo. El miedo a pensar, el miedo a la libertad. El adepto queda amenazado y adiestrado para no criticar lo que le enseñan, lo cual hace que deje de ser una enseñanza y sea una imposición. Pero, sobre todo, la transmisión del conocimiento de la verdad es una manera de colocar unos mensajes y doctrinas que acaban por definir la manera de ser del adepto. Desde la dirección de la secta se va  a dirigir el comportamiento y los deseos de la persona fanatizada.

La irracionalidad de las creencias sectarias no se convierten en pensamientos mágicos, sino en la inversión del sentido común y de la cordura. No pasa nada, fuera de lo que supone el disgusto de ver a un familiar manejado y totalmente convertido en la marioneta de un grupo. Pero socialmente no ocurre nada, hasta que se activen esos mensajes irracionales y se expandan entre la población, entonces el peligro será inminente, tanto por la previsible acción violenta hacia el exterior del grupo  como dentro de éste, con suicidios rituales o masacres de los miembros. En la última década del s. XX han sucedido una media de una por año en todo el mundo. Y cada vez se acelera más el proceso. Se acaba diluyendo el fenómeno sectario con el fanatismo social de muchas zonas del planeta, lo que supone un riesgo para la convivencia social en todo el mundo.

La despersonalización anula los sentimientos y las emociones propias, para permitir al adepto carecer de escrúpulos de cara a lograr los objetivos de la organización. El fin justifica los medios y cualquier barbaridad que haga el acólito lo hace con conciencia de cumplir una misión y de obedecer una exigencia del destino.  No hay porqués que valgan. El fanático se justifica en su fe adoctrinada. Como recoge G. Ripel, en su obra sobre la evolución de la obra de A. Crowley: “Si la voluntad invoca al porqué entonces se detiene y no hace nada. La razón es una mentira, puesto que hay un factor infinito e ignoto y sus palabras son sabiamente distorsionadas. ¡Basta de Porqué!”.

Las sectas se saben diferentes al mundo de donde provienen los adeptos. Presentan su diferencia, no como una enajenación de la realidad, ni un vaciamiento interior, sino como una rebeldía psicológica, una insurrección espiritual, así lo explica Víctor Gómez-Samael en su obra “Glosario Gnóstico”. La evasión mental y la deformación de la conciencia se vive como un fenómeno paranormal, que lleva al adepto a otra dimensión. Cualquier critica o advertencia es vista posteriormente como una reacción del vulgo contra la capacidad de ser libre y contra el superhombre, evolucionado del resto de los mortales. Estas y otras mentiras podrían ser analizadas por el discípulo, pero no se presenta una mentira tras otra, sino un conjunto de ellas estructuradas y diseñadas para hacer mella en la mente de quien cae en la trampa de los cursos que se imparten sobre las enseñanzas de Samael Aun Weor, Víctor Gómez.

Un gnóstico muy influyente presenta los conocimientos iniciáticos como las revelaciones más cotizadas del mundo medieval, por los alquimistas de entonces. Sin el más mínimo rigor ni demostración de lo que dice  hace un llamamiento a iniciarse en las practicas del movimiento gnóstico, para ser seres íntegros mediante la dominación de la energía cósmica.  Considera a Víctor Gómez, el supremo revelador de las claves de la resurrección interior. Se encarga de mezclar el lenguaje de los delirios de su maestro con el lenguaje de religiones asentadas en la sociedad, para vestirse de fe.  Ofrece abrir los ojos para quien quiera beber del conocimiento directo, sin comprender que lo que hace es implantar directamente una serie de doctrinas y mensajes en la mente del adepto, al que no le permiten pensar. Por supuesto no se prohibe dudar, sino que se deja de hacer mediante la aplicación de técnicas manipuladoras, con las cuales se provoca y exaltan las emociones con las que se maneja el inconsciente. El objetivo es colocar una voluntad grupal en quienes hayan sido captados para la causa gnóstica.

La técnica de manipulación aborda el complejo mundo de las experiencias y emociones humanas. No sucede por la aplicación de un factor, sino por un conjunto de ellos. Lo que supone intervenir en el cerebro del futuro adepto a través de la conciencia, a la que sustituyen por la doctrina, la cual se vive subjetivamente por el apartamiento de lo consciente. El neurólogo chileno, doctorado en Hardvard, Francisco Varela, trabaja en Centro Nacional de Investigación de Francia. Ha logrado captar la conciencia en una imagen mediante la tomografía computerizada. Se puede estudiar y observar las huellas cerebrales de los estados de conciencia difusos, como son las emociones. Se ha captado el momento de la consciencia  cuando se ve algo. La conclusión es que la consciencia no está localizada en un punto concreto del cerebro sino que se produce por la interacción de diferentes y variables partes de éste”.  La manipulación afecta al cerebro, de manera que hace ver alucinaciones, pensar con absoluta convicción sobre enseñanzas recibidas.  Permite tener plena certeza de que el final de la Humanidad está cerca. Varios ex-adeptos de la gnosis han coincido, igual que de otras sectas, en afirmar que no sólo han salido de una organización sino de un estado mental en que se encontraron durante su estancia en la secta. No entienden que les ha pasado, como han podido hacer lo que han hecho, como han podido pensar lo que han pensado y cómo han sido capaces de experimentar sensaciones y darlas un sentido espiritual. Todos han reconocido unánimemente haber sido contagiados, empujados a creer que han reconocido a su alma gemela, que se han transportado a otras dimensiones en los viajes astrales, sin que luego, fuera de la secta, lo hayan podido repetir. Se han sentido violados psíquicamente.

Algunos psiquiatras ofertan sus títulos a sectas con las que mantienen cierta cordialidad, para defender desde un criterio “profesional”, las dinámicas sectarias, como si de lago positivo se tratara. Rechazan rotundamente que mediante el lavado de cerebro o mediante cualquier otro artificio se puede introducir en la mente humana, de modo permanente, una idea completamente extraña a ésta, sin que el paciente se resista. Es obvio que el manejo de la mente desde fuera es posible. Es un hecho. Pero matizan que pueda suceder de modo permanente. Lo que es cierto. Por eso las sectas, y esto es lo que no dicen sus defensores para justificar que al grupo al que defienden no es una secta, mantienen una actividad permanente. Se produce un refuerzo diario mediante discursos que se oyen en directo, luego se escuchan en grabaciones y se leen más adelante una y otra vez. Se participa en ritos y ceremonias en relación a los contenidos doctrinarios, los cuales se acaban por grabar en la mente. Ejercicios de meditación,  excursiones con gente de la organización sectaria, y la convivencia con la pareja mediatizada por los requisitos que exige la secta en la intimidad, hace que el lavado de cerebro sea reforzado permanente. No hay capacidad de resistencia por parte del adepto, pues su aptitud crítica ha quedado anulada. El adepto se deja llevar una vez que ha sido atrapado, pero luego él mismo se refuerza con pensamientos obsesivos en relación a los mensajes del fundador y ve todo a través del prisma de la nueva idea frenética. En los grupos gnósticos se anula el pensamiento individual, para desarrollar en cada adepto un pensamiento grupal, que es uniforme y cerrado. Por lo tanto sectario. En una comunidad religiosa la doctrina es la misma, pero cada individuo mantiene su conciencia personal, sus propias experiencias, su particular visión del mundo. En las sectas cada miembro sufre una clonación psicológica para ser una replica del líder. Lo que más llama la atención de los familiares de adeptos es que cuando conocen más gente de las secta que les incumbe comprueban que se parecen a la nueva manera de ser y comportarse de su allegado, incluso en la manera de hablar, de reaccionar. Como suelen decir muchas madres y padres: “están hechos con el mismo patrón”. Visten de manera parecida, hablan con tonos similares, utilizan frases muy  idénticas y hasta en los gestos parece que se imitan unos a otros.

En los gnósticos, como en cualquier otra secta destructiva, se constatan los cuatro pensamientos irracionales negativos que estudia la psicología actual como tales:
1.- Generalizados. Todos los que no son de la secta son ignorantes de la verdad y no comprenden a los que participan. Si todos los habitantes del planeta  fueran de la secta el mundo sería perfecto.
2.- Filtrados. Se asumen las enseñanzas sin reflexionar sobre ellas, sin contrastar, sin analizar qué piensan otras personas que no forman parte del grupo.
3- Polarizados. Los de dentro son buenos y poseen la verdad. Los de fuera del grupo son perversos o ignorantes y se ponen, por lo tanto, al servicio de los malos.
4.- Catastrofistas. Predicen grandes catástrofes, el fin del mundo o de los tiempos. La vida moderna esta dominada, de manera generalizada, por la corrupción, las drogas, la prostitución, el egoísmo, etc.

Vemos en los textos de Samael Aun Weor, Víctor Gómez, que en el caso de su autodenominada y peculiar gnosis, no son sólo pensamientos, sino que se trata de una construcción doctrinaria, que sitúa en lo irracional al adepto. En su obra “El Cristo social” escribe: “Se hace necesario desarrollar el poder de la percepción instintiva de las verdades cósmicas, este poder se desarrolla con la disolución del Yo”. Consisten, según sus palabras “en llevar a este Yo por el camino de la disección analítica, hasta aquello que se llama funcionamiento-psíquico-automático”. Quien conozca este aspecto de su doctrina y piense sobre lo que dice rechazará , por la cuenta que le tiene, introducirse en un proceso de mentalización y de programación psicológica. Pero estas ideas se apartan, se obvian y dejan a un lado,  hasta que se atrae por diversos métodos a la persona a la que se ha conseguido despertar un cierto interés y empieza practicando unos ejercicios, aprende unas teorías relacionadas con temas generales, para pasar paulatinamente y sin darse cuenta al meollo de unas enseñanzas que le van a ocupar su conciencia. A partir de ese momento le han convertido en un autómata. Le han ido metiendo dentro y lo mismo que nuestros sentido no perciben los movimientos de rotación y traslación de la tierra, por ejemplo,  el adepto no se da cuenta de los fenómenos psicológicos que le inducen pues desde dentro no se ven, pero sin embargo las personas más cercanas sí, porque miran el proceso desde fuera. De la misma manera que sólo desde fuera del sistema solar se puede ver el movimiento terrestre, el cual a su vez se demuestra con leyes científicas.

Los cursos de los grupos gnósticos consiguen cambiar los puntos de referencia que tienen las personas para analizar los problemas o las ocurrencias y pensamientos. La maniobra lavemos descrita en las consignas de Samael Aun Weor-Víctor Gómez: “Nadie puede experimentar una teoría; lo real es aquello que uno mismo experimenta”. Basta con hacer percibir al futuro adepto ciertas sensaciones, al aplicar trucos afectivos y de relajación, reforzado con un apoyo del grupo que intensifique muestras de simpatía, para lograr el objetivo que leemos en los textos internos de los seguidores de don Víctor-Samael: “Necesitamos convertir a lo subjetivo en objetivo, y esto sólo es posible disolviendo el Yo”. Este autor maneja sus delirios. Consciente de que no son comunicables advierte al lector: “si nuestros lectores quieren llegar a saber, necesitan experimentar”. De esta manera les introduce en su órbita mental. Sigue con sus consejos: “Al lector le toca recorrer ese camino y luchar muchísimo para llegar a la meta … Quien quiera llegar a saber debe desarrollar sus facultades que le permitan independizarse  de las palabras y de las letras de la razón”.  Lo que consigue es llevar el pensamiento de sus acólitos a la irrealidad, que se hace real en lo irracional. este sofisticado proceso de transformación de la conciencia ha sido elaborado para construir un delirio. Padecer éste no anula la capacidad intelectual, solamente la deforma, pues aplica los conocimientos, los datos, la perspicacia en referencia  a su firme creencia.

La fórmula para lograr establecer la mentalidad gnóstica en los adeptos es supeditar la razón a la intuición, siendo ésta la aceptación de los mensajes del fundador de los grupos sectarios gnósticos. El razonamiento de un delirio Víctor Gómez-Samael lo llama “Razón Objetiva” o “Intelección Iluminada”. Tal como indica Theodor W. Adorno, “la diferencia entre superstición y razón radica en la estructura no en la definición nominal”. La irracionalidad lleva al fanático a enfrentarse  con los demás y con las otras realidades que compiten con la suya, pero ha comenzado por enfrentarse consigo mismo, para anularse como individualidad. Para el profesor Adorno “la razón es el principio de la libertad”. Razonar es  un uso, no  una verdad. El razonamiento  lleva a un punto de vista comunicable y relativo en respeto a los demás.

Las falsas experiencias que pretende Samael ya fueron advertidas, ante el florecer de miles de gurús con sus respectivos delirios mesiánicos y apocalípticos a cuestas, por el profesor Adorno: “El concepto de un hombre de experiencia ya no tiene el peso como cuando se hablaba de un viejo artesano experimentado o de un viejo y experimentado afinador de pianos. En todo caso este concepto de experiencia esta socavado en gran medida y tiende a degenerar en la manera del charlatán, del gurú, del que se ufana del secreto de reunir una secta a su alrededor y admite a los miserables por medio de un abracalabra en un círculo sagrado en cuya célula más íntima apenas se encuentra nada. Todo esto pertenece al concepto del esoterismo charlatanesco, si no la de todo el esoterismo como tal”.

El colmo del cinismo es comprobar como el venerable Samael cita a Kant, en varias ocasiones,  a lo largo de sus textos, para unas veces mostrarse como superador de la racionalidad y otras para apoyarse en su terminología, precisamente en un sentido opuesto a como la usa el filósofo de Konnisberg. Dice Víctor Samael Aun Weor:  “Necesitamos eliminar de nuestras percepciones y de nuestros razonamientos todo elemento subjetivo, sólo así es posible conocer la “cosa en sí” de la que habla Kant”. Con este baño de cultura la admiración de sus adeptos aumenta.  La mayor parte, o casi todos, los practicantes de la gnosis de Samael   no han leído a este autor. Desde luego no lo hizo ningún exadepto de los que ase tengan referencias.  Los que imparten los cursos gnósticos se permiten el lujo de tirar por tierra todo el trabajo de un filósofo, basándose en cuatro citas  fuera de lugar. Precisamente Inmanuel Kant entiende la metafísica no como un saber de lo absoluto, sino como la ciencia de los límites de la razón. Muestra multitud de paralogismos, falsas argumentaciones, con los que podemos comprobar la ficción  del cien por cien de los textos de Samael Aun Weor, Víctor Gómez. Éste presunto Avatara de Acuario cuando elabora su particular cosmovisión cae constantemente en el paralogismo de substancialidad: cuando la premisa menor no está demostrada, lo que se conoce como “sofisma de suposición”. También desarrolla el paralogismo de simplicidad: pasar de un juicio analítico a uno sintético. Y reitera una y otra vez los paralogismos  de idealidad:  pensar que puedo tener conciencia de mí más allá de la experiencia y de las condiciones empíricas. Realmente las citas que usa Víctor Gómez-Samael sobre Kant son un dislate y cualquier estudioso de los textos  gnósticos  debería contrastar y acudir a las fuentes en las que podrá comprobar lo que dice su venerable maestro y lo que en verdad afirma Kant. Este autor de la obra “Crítica de la Razón pura” expone: “El arte ilusorio de muchos pretende dar a los conocimientos forma de entendimiento. La lógica se usa para la ficción de afirmaciones objetivas“.

Los cambios de pensamiento y de manera de pensar forman parte de la evolución de las personas, pero las transformación que sufre un adepto sucede de manera inversa a lo que en psicología se conoce como reestructuración cognitiva. Según esta idea, ante un problema o un malestar se trata de identificar lo que origina la sensación negativa, se analiza y posteriormente se modifican comportamientos o ideas, al comprobar los errores de los pensamientos o interpretaciones erróneos en la comunicación con los demás, o sobre determinados hechos. En los grupos gnósticos se anima a modificar primeramente unas pautas de comportamiento, mediante ejercicios, experimentación de ciertas propuestas que luego se van a perpetuar. Sobre esta nueva experiencia, cobijada en lo novedoso, se van a analizar e interpretar las experiencias  pasadas y las venideras, lo que va generar un condicionamiento de la conducta, que pasa inadvertido, lo cual se va a convertir en el fundamento de los nuevos pensamientos. Por último se identifican las ideas, los deseos y los problemas de acuerdo a la doctrina enseñada. Un dolor de muelas, por ejemplo, se convierte en una señal kármica para cambiar de trabajo. O la aprobación de una ley supone, en este esquema de fanatización, la excusa para cometer ¡y justificar! un atentado.

El psicólogo ruso Pavlov experimentó la modificación de la conducta de un perro. Le enseñaba un filete y se acercaba segregando jugos gástricos. Al hacer sonar una campana el perro no respondía a tal estímulo. Luego le enseñó el filete de carne al mismo tiempo que hizo sonar la campana. Al cabo de unos meses, al hacer sonar la campana se acercaba y segregaba jugos gástricos. En caso de una persona sucede algo muy similar al asociar ideas a una experiencia, de manera que se condicionen los pensamientos. El cambio no ha dependido del sujeto que lo sufre, sino de una manipulación externa, pero que su receptor vive algo propio. En el caso del  perro de Pavlov  el sonido de la campana sería el equivalente a un alimento espiritual. De manera simple este experimento muestra lo que le sucede a un sectario.  Se entiende que haya fanáticos de los textos de Samael, Víctor Gómez, que con un buen nivel cultural y con una situación social integrada en un entorno agradable acaban siguiendo el camino de lo irracional. Escribe el Venerable Maestro de la gnosis “Sólo entrando por el camino de la rebelión íntima, sólo apartándonos de las sendas evolutivas e involutivas de la rueda de Samsara podremos convertirnos en hombres auténticos, legítimos y verdaderos”.

“¿Qué ha sucedido a mi hijo (o hija)?”, preguntan madres y padres cuando consultan sobre la participación de sus vástagos en un grupos sectario. A veces es conveniente usar el esquema de la “ventana de Johari” para explicárselo:

Desconocido por el yo
Conocido por el yo
ß

I                          ð                 II

Área libre                                  Área ciega

áò

III                                             IV

Área oculta                         Área desconocida

Conocido por los demás
Desconocido por los demás

El campo de nuestra conciencia tiene cuatro áreas que determinan la relación con los demás y con uno mismo. La orientación para desarrollar el área libre (ðò)   se incrementa mediante la introspección, de manera que el área ciega sea cada vez menor. Para lo cual es menester incrementar la comunicación, el diálogo, la comprensión  de los demás, de forma que el área oculta disminuya. El área desconocida ya sería un trabajo psicoanalítico. Con el desarrollo cotidiano del aumento del área libre se consigue potenciar la autoestima, la confianza en uno mismo, mejorar las relaciones con las personas que nos rodean, etc. Se potencia la individualidad y desde ella la solidaridad. Se fortalece al sujeto para que tome decisiones por sí mismo, para afianzar su capacidad de elección y permitir un mejor desarrollo de la personalidad.

En la dinámica de las sectas sucede exactamente lo contrario, especialmente en las de tipo esotérico y en las teosóficas.  No nos referimos a los grupos de estudio que investigan estas teorías y buscan saber sus conexiones con la manera de ampliar  la investigación científica o estimular nuevos debates sobre la visión del mundo. En sectas de tipo orientalistas, en las que intensifican la meditación, etc., se potencia el área libre, pero deformado y sobre todo disfrazado de nuevos estímulos fantasiosos y desconectados con el yo de sus adeptos, que en lugar de anularlo lo hacen etéreo. En el caso de los grupos que enseñan y adoctrinan con los textos de Samael Aun Weor, Víctor, acontece la reducción sistemática del área libre (éç). Lo hemos ido desgranando, pero podemos matizar aún más cómo sucede. Comprobemos que al  área ciega crece cuando el conocimiento interior se basa en renunciar al yo de uno mismo. A cambio de incorporar la definición de un “yo” hipotético que define el fundador de la secta, sin el más mínimo fundamento empírico. Además carece de experiencia para el adepto y anula las circunstancias externas y los procesos personales de su biografía.  Lo conocido por el yo personal se reduce, mientras que aumenta el yo sectario. Es decir el gnóstico se conoce a sí mismo a través de la doctrina de Víctor Gómez-Samael Aun Weor. Al mismo tiempo se aumenta en la conciencia del adepto el área oculta del yo  personal y auténtico. Al mantener en secreto tales prácticas y teorías, se oculta a los demás una parte de la personalidad y de sus circunstancias sectarias, que cada vez son más extensas. Esa parte del área libre que disminuye es de lo que se apodera la secta. El discípulo  interioriza  la doctrina del fundador como conciencia. La parte de la personalidad conocida por los demás se reduce a lo que confiesa a los instructores y otros compañeros de la secta, que llegan incluso a adueñarse de su intimidad. La secta llega a esta situación porque define qué es el individuo, qué es su la mismidad, la cual vincula directamente a la secta bajo el pretexto de ser una nueva dimensión espiritual. La doctrina también determina la realidad que rodea al adepto, define sus circunstancias personales para que el fanático vea exclusivamente desde el punto de vista sectario y desde éste interprete la realidad geopolítica del mundo. Revelar tanto el área ciega, como el área oculta, en una secta es parte de la parafernalia del descubrimiento progresivo de los secretos que estudia el neófito: conocimiento/ gnosis de la secta. Lo que aparece como una teoría o una creencia no deja de ser una técnica psicológica.  Mientras el estudiante de la gnosis cree que esta siendo iniciado, que se adentra en los Misterios Cósmicos, lo que en realidad hace es dejar que le manipulen y que se activen en su mente los textos del fundador.

Escribe Víctor Gómez-Samael en la obra “la doctrina secreta de Anahuac”: “Quien maldice temerariamente a Lucifer-Nahuatl se pronuncia contra la Reflexión Cósmica del Logos, anatemiza al Dios vivo manifestado en lo material y reniega de la siempre incomprensible sabiduría, revelándose por igual en los contrarios de la luz y tinieblas”. La justificación de su idea delirante, proviene de alucinaciones en forma de mensajes, voces a las que ubica en lugares secretos y con los que se comunica por telepatía. Sucede lo mismo que con  muchos otros gurús, casos como la profetisa Gabrielle, de Vida Universal - Nuevo Retorno, Blavastky, Benjamín Cremer, Sixto Paz, Claudio Pena, Eugenio Siracusa, Giorgo Bongiomani y otras más. Las más recientes alucinaciones que se interpretan mediante un delirio doctrinario es de Octubre de 1997, cuando “Águila Blanca” se presentó a Paloma y Jose María en su dormitorio. Vieron mentalmente a un indio , el cual representa la sabiduría.  Les dio el mensaje de reunir una gran familia en la tierra. Águila Blanca sigue viniendo, dicen sus beatos, a través de Paloma, mediante visiones. Gracias a tales permite enseñar formas arcaicas de sanaciones y orientaciones espirituales. Para realizar tal delirio van formando comunidades autosostenibles, en donde realizan terapias de regresión, para reforzar el interior de las personas. Para el despliegue de su parafernalia realizan ceremonias de medicina del Camino Rojo. A partir de una alucinación-visión se elabora un entramado que se extiende mediante ejercicios, ayunos, pruebas de supervivencia, convivencias y charlas. En los grupos gnósticos se enseña: “Fuera del cuerpo físico, en las horas de sueño, el alma puede platicar con su divina madre, empero debemos empezar por la disciplina del Yoga del sueño”. Los adeptos deben anotar cuidadosamente los detalles del sueño. Si continúan en esta pericia su fundador les asegura: “Según la ciencia tántrica más tarde o más temprano surgirá de los sueños un elemento iniciador”, incluso se podrá separar voluntariamente la conciencia del sueño. Advierte que la mayoría da el primer paso pero les falta fuerza para dar el segundo. En tal caso lo que recomienda es la técnica de meditación. El conjunto de estas actividades es una manera de manejar el inconsciente y llevar a él los elementos distorsionadores de la sabiduría fantástica de su fundador.  Sucede lo que dos autores, Tobías y Lalich, comentan  en su obra que versa sobre el poder de las sectas: “La disociación de las sectas es el objetivo deseado… Una persona que se encuentra en un estado disociativo es un sujeto sumamente sugestionable y sumiso, situación que favorece la capacidad de controlar al adepto”. Pensemos que en lo irracional todo es creíble, la realidad se hace fantástica y se pierde, no la razón, sino  el razonamiento y el sentido común.

La eliminación del pensamiento y del análisis lógico lo describe reiterativamente Víctor Gómez, Samael Aun Weor, en sus texto. En la obra “Misterios mayores” escribe: “El hombre puede sacar su cuerpo físico de entre la región de la química y meterlo en los mundos internos. En la región química reina la ley de la gravedad. En los mundos internos la ley de la levitación cósmica: en los mundos internos podemos flotar con el cuerpo físico”. Este proceso está tipificado como una alucinación, que sucede espontáneamente, pero se puede aprender mediante ejercicios que alteran la conciencia. La sensación de vértigo, de flotar o volar estando tumbado en la cama o con el cuerpo relajado de ser algo pasajero  se puede fijar como conducta mental cuando se da  un valor sobre natural a esta experiencia. Sucede igual que con quienes oyen voces en su relación con los grupos espíritas o ufológicos. Los encargados de `predicar estas doctrinas hacen creer a los  que padecen estas percepciones alucinatoria que son mensajes de familiares fallecidos o de seres de otras galaxias respectivamente. El propio Samael describe tal logro como la prolongación e intensificación de nuevos poderes. Como es usar el sonambulismo, con la pretensión de lograr el “sonambulismo voluntario”. La receta es: “fe y un poquito de sueño, eso es todo”. También se puede recurrir, se enseña a los seguidores de Samael Aun Weor, al ángel Har-:po-crat-ist, que da nombre a un mantram especial. De esta manera, explican los instructores de la gnosis: “Podrán los discípulos de nuestro movimiento gnóstico meterse con su cuerpo físico dentro de los mundos internos, así podrán ir en carne y hueso a la santa Iglesia Gnóstica, así podrán recibir la comunión del pan y el vino y asistir al Pretor. Así podrán conocer los grandes misterios sin necesidad de estar dañando su mente con las teorías”.

Como se indico al principio muchos familiares de adeptos, en un principio, piensan que los miembros de la secta están drogados. Es una percepción común. No hace falta, pues hay técnicas psicológicas que permiten llegar a un estado similar de dependencia respecto al grupo y a una doctrina que se convierte en una especia de soma psicológico, parecido a lo que Aldous Huxley describe en su obra “Mundo Feliz”. Víctor Gómez, bajo la excusa de una misión divina, preconizó el consuno de peyote, para una finalidad de control psicológico, que él mismo describe: “El peyotl es un cactus mexicano que logra producir desdoblamiento de la personalidad humana”. Tal es un síntoma de los sectarios, despliegan comportamientos y conductas con doble personalidad, una para la organización y otra para lo de fuera de la secta. Los familiares que conocen al adepto comprueban claramente que cuando hablan sobre el tema de la secta reacciona de una manera brusca y agresiva, pero cuando hablan de otros temas parece una persona diferente, no solamente que responda de manera diferente. Es algo que pone muy nerviosos a los familiares de adeptos. “Parece que son dos personas distintas”, suelen decir los padres y madres de  adeptos. El desdoblamiento es algo que fabrica, por así decirlo, la secta y forma parte de sus fundamentos, especialmente lo hacen las de tipo esotérico.

Samael Aun Weor, Víctor, comenta en sus textos: “Con el peyotl todo ser humano puede salir conscientemente en cuerpo astral”. Explica que los antiguos mexicanos, los aztecas, adoraban esta planta a la que consideraron sagrada. Saca  fuera de contexto una característica histórica y geográfica, como puede ser, por ejemplo, la costumbre y necesidad de consumir la planta de coca en la altiplanicie de Perú. Las enseñanzas gnósticas indican: “En esos instantes de estar mascando el peyotl debemos adormecernos concentrándonos en el Dios interno. El resultado será el desdoblamiento. Entonces saldremos en cuerpo astral. Así es como podremos ver, oír y tocar las cosas del ultra naturaleza”. De esta manera se provoca un estado delirante. Ciertamente en los grupos gnósticos de España no se han conocido casos en los que este consumo se practique. Algunos han apuntado que hace mucho conoció a alguien que lo había probado. Indican que a pesar de ofrecer estas enseñanzas el venerable maestro Aun Weor, señor Gómez, no insistió en este tema debido a que advirtió que se abusará de su consumo. No lo recomendó en absoluto pues motivaba a la dogadicción y se enseña desde entonces en los cursos de la gnosis a “lograr el desdoblamiento y el desarrollo de la clarividencia, sin el auxilio de ningún elemento externo”. Efectivamente con medios exclusivamente psicológico se pueden provocar los mismos efectos. El desdoblamiento de la personalidad lo definen como “visión de naturaleza endotérica, mediante la cual se pueden investigar mundos que están  más allá del tiempo”.

Se debe advertir que en España desde 1998 se extiende un conjunto de comunidades bajo las enseñanzas chamánicas, Camino Rojo, que consumen peyote en sus ceremonias sagradas. Lo que se une a una serie de pruebas iniciáticas que consisten en ayunar, caminar y otros ejercicios iniciáticos. Lo que en un principio preocupa a los padres es el consumo de tal substancia, que puede llegar a ser lo de menos, mientras no cree adición. El problema grave, sobre todo desde el punto de vista sectario, es que las alucinaciones y alteraciones de conciencia que provoca dicho consumo se interpretan según una doctrina irracional y conducen psicológicamente al participante dando un contenido doctrinal que se vive como una “experiencia”. Se presentan como la vivencia irrefutable de unas teorías irracionales, lo que permite convertirlas en realidad para el adepto.  Hemos visto, que incluso no hace falta apoyarse en plantas ni sustancias alucinógenas. La despersonalización que se produce con el adoctrinamiento son ignoradas por parte de las instituciones de la sociedad. Preocupadas por el consumo de drogas, no se ha prestado la debida atención al problema de las sectas. Mientras que se hacen campañas informativas sobre el problema de la droga, el alcoholismo y programas de rehabilitación al respecto, nada se preocupa la sociedad de las sectas destructivas, excepto las familias afectadas que ven la gravedad del asunto. El resultado es la expansión silenciosa del fanatismo, que acaba afectando gravemente a nuestra sociedad.

Provocar en los adeptos una alteración de la conciencia y llenar de contenido una serie de alucinaciones, estimuladas artificialmente, es una tarea añadida que en las sectas se asocia al aprendizaje de una nueva teoría. Escribe el fundador de los grupos gnósticos:  “Es un delito no enseñar a los discípulos el uso y manejo del cuerpo astral. Es necesario que los discípulos despierten su conciencia durante el sueño”. De esta manera mete a sus seguidores en su propio delirio y lo expande para convertirlo en realidad, algo que logra solamente en la visión del mundo de sus acólitos. Se produce el contagio e inducción de una serie de alteraciones mentales entre sus discípulos. Quedan disimuladas, en muchos casos, pues el entrenamiento, para manifestar una doble personalidad, permite pasar desapercibido al adepto fuera del círculo secreto de la secta. Los adeptos de la gnosis llegan a pensar y “comprobar” que pueden comunicarse con los maestros de las ciencias ocultas. La ocultación de seres suprahumanos no es ni más ni menos que su inexistencia, pero se ocultan (alojan) en el inconsciente del fanático.  A los seguidores de la gnosis sameliana sus instructores les hacen creer lo que escribe Víctor Gómez-Samael: “Las teorías intelectuales del mundo físico para lo único que sirven es para dañar la mente y el cerebro”, de manera que sólo los gnósticos están en la verdad y todo lo que se cuente analizando sus planteamientos o criticando sus técnicas de aprendizaje y de adoctrinamiento se rechaza de antemano.

El resultado de las sectas es el fanatismo.  Tras los atentados de las torres gemelas en EE.UU. se ha comenzado a considerar como uno de los grandes problemas de la humanidad, pero no se ha profundizado en sus causas psicológicas ni  se advierte lo que sucede en las sectas en el seno del mundo occidental y de las sociedades democráticas. Lo veremos en el último capítulo más detenidamente. Lo que sí es preciso atender es la característica del desdoblamiento de la personalidad,  que lejos de ser una táctica de camuflaje para una lucha clandestina es una manera de  ser del fanático. Si no entendemos esto, las medidas de prevención al fanatismo acaban siendo erróneas.

SEXUALIDAD MANIPULADA

La base de la teoría de Víctor Gómez, Samael Aun Weor,  se fundamenta en la manipulación del acto sexual. Es una manera de hacer “palpable” los efectos del nuevo conocimiento que transmite.  Como de costumbre enlaza sus propuestas de índole sexual con tradiciones, que desvirtúa y saca de contexto y del momento histórico en el que surgen las creencias y costumbres de hace cientos de años.  El tantrismo es una de las múltiples formas de entender la sexualidad como un ritual sagrado. No eyacular fue una manera de ejercer el control de natalidad, a falta de otros medios. En su momento supone un avance mora y social en una parte de la sociedad hindú.  En cualquier caso es una modalidad que puede decidir una pareja, o formar parte del juego erótico. Otra cosa es se integre en un proceso de manipulación y se convierta en  una exigencia psicológica, para servir de herramienta que procura la dependencia al grupo. Con las practicas de la gnosis de Samael-Víctor, se pretende un estado de alteración biológica en la función fisiología de la sexualidad del adepto. Se injerta una constante ansiedad, cuya insatisfacción permanente es una maniobra táctica. El adepto se entrena para acostumbrarse  ser “feliz” de esta manera.  Lo que hacen los maestros de los grupos gnósticos es interiorizar en el adepto las pautas indicadas por la doctrina de su fundador.  Las  ceremonias rinden mediante un resultado concreto que, siendo morboso, se convierte en una experiencia que da realidad psicológica a un delirio. Si esta secta creciera la doctrina se convertiría , o mejor dicho se iría convirtiendo a medida que crece, en una realidad social.

La esencia de bloquear el orgasmo consiste en alterar el cerebro, lo que en términos religiosos puede entenderse como un proceso de sublimación. Durante ceremonias esporádicas, esta castración sexual, se entiende como una forma de despertar la conciencia, la “iluminación”. Las diversas  teorías tántricas y gnósticas ubican la energía sexual, el Kundalini, en la base del hueso sacro, el coxis, en uno de los centros energéticos, a todos los cuales llama chakras. Se trata de subir la energía físicamente al cerebro, mediante la meditación en pareja o la contención del fenómeno de eyacular. Ahora bien, la visión de Víctor Gómez, Samael Aun Weor, es, como tendremos ocasión de ver, una descripción fuera de toda realidad razonable y hasta incluso fuera de toda  irracionalidad, excepto la suya por ser un planteamiento delirante. Lo describimos de esta manera en su valor descriptivo, no valorativo,. No  consiste en descalificar ni insultar a nadie, y mucho menos descalificar las creencias de ninguna persona, sino de argumentar una opinión que se fundamenta en el estudio de una doctrina fuera de su mecanismo de programación mental. La practica sexual gnóstica rompe con los sentimientos y emociones personales, en una especie de invento mental de características absurdas Es difícil rebatirlo, pues queda fuera de toda lógica, fuera de cualquier lenguaje mínimamente razonable o emocional. Por eso es necesario analizarlo hasta sus últimos recovecos y desmontar su construcción para comprobar que es una doctrina vacía, cuyo único contenido es la ocurrencia estrambótica del fundador, inspirador de los grupos gnósticos actuales.

El despertar del kundalini, energía sexual, se convierte en una obsesión y una exigencia que altera la personalidad y la relación de pareja de los seguidores de Samael- Víctor Gómez. La mayoría de sus obcecados seguidores lo vivencian como una experiencia maravillosa y sublime porque su percepción del mundo, el que les rodea y de sí mismos, queda distorsionada al tender a romper su personalidad, lo que la gnosis entiende como diluir el yo. Así aparece descrito el proceso en la doctrina gnóstica de Víctor Gómez y de tal manera se trasmite y adiestra al adepto. Obsesionarse en estas practicas crea el objeto en el que han hecho creer los instructores a los adeptos.  Cuando una persona se dedica a recoger setas durante cuatro o cinco días seguidos, y lo hace con ahínco, porque debe recoger muchas en poco tiempo, al pasar esos días ve setas por todas partes. Al pasear por un parque cualquier forma irregular de color oscuro parece que puede ser una seta, la ve. Incluso al cerrar los ojos ve imágenes de setas, y hasta en los sueños. Un método de aprendizaje que se basa en la obsesión durante meses y años, día tras día, acaba haciendo ver lo que enseña por muy inventado que pueda ser, pero no porque sea realidad, sino porque estar obsesionado hace ver, creer , sentir y pensar la Verdad que le inculcan sus instructores en los cursos. Es decir la doctrina se convierte en una realidad psicológica. No podríamos exponer esta crítica de no disponer de primera mano del testimonio de personas que han militado en algún grupo gnóstico y de otros que siguen. Pero además, como elemento de juicio fundamental y de desmotración palpable sobre lo que disertamos, sacamos a la luz  los textos en los que se fundamenta dicha conducta y transformación de la personalidad de quienes siguen tales enseñanzas.

Nuestro comentario no dejaría de ser un estudio crítico sobre los textos  de los grupos gnósticos, si elaborásemos una crítica meramente razonadora. Pero damos un paso más y les presentamos para que sean analizados, tanto en el contexto de la manipulación de los adeptos, como de personas relacionadas con algún sectario. O sea, queremos ver no solamente qué dicen dichas teorías, sino también cómo funcionan, tanto en la psiquis del adepto, como su repercusión social. Cabe la esperanza que quienes sean seguidores de las enseñanzas, o mejor dicho de los mecanismos manipulativos, de Samael Aun Weor, Víctor Gómez,  se den cuenta de qué es lo que han vivido, para que puedan superarlo y reconducir su vida para que sea dirigida  con criterios personales. No se entra, para nada, a juzgar si las practicas del tantrismo, ni siquiera tal como entiende la gnosis de Samael, es algo bueno o malo. Comprobamos que parten de una visión delirante que contagia a sus discípulos, pero sobre todo y especialmente, que cualquier variedad de erotismo o vida sexual es respetable acordada entre adultos y produzca satisfacción a quien la practique.  Lo que advertimos como peligroso en esta investigación es que sea una conducta inducida desde fuera, impuesta por el grupo. El problema de que genere satisfacción, tal como argumentan los adeptos, es que de esta manera sirva  para despersonalizarles, diluir su yo en la organización gnóstica. No entramos a debatir si puede o no ser más o menos satisfactoria esta práctica sexual, pues no dejará de ser un criterio subjetivo y una variante más de la conducta humana, por más que parezca rara a quien no esté de acuerdo por razones morales, físicas, espirituales o psicológicas.

Los  fanáticos de la gnosis arguyen que los frailes y  sacerdotes católicos no practican la sexualidad y anulan su capacidad de tener orgasmos. Lo mismo critican de los representantes de otras religiones. Pero es muy diferente tomar una decisión consciente, de la que luego se pueden arrepentir, a aceptar para siempre una conducta sexual cuya exigencia es conocida antes de elegir seguirla. El problema es ponerse en camino de practicar una determinada relación sexual sin haberla elegido previamente, sino al cabo de un tiempo, después de haber sido aleccionado y adiestrado para actuar de esa manera. La castidad puede sublimar la fuerza sexual en una entrega a los demás. Es una exigencia para participar en una forma de vida determinada.  Sobre la que se puede estar de acuerdo o no. La sexualidad gnóstica, no es una condición, sino una conclusión a la que se llega a ciegas y que es utilizada para dirigir la manera de ser, los pensamientos y sentimientos de los adeptos por parte de quienes dirigen la organización. No se elige. El adepto se encuentra con ella y la acepta, por motivos de adoctrinamiento o lavado de cerebro. ¿Por qué ninguna institución democrática exige que se informe sobre este o otros aspectos, antes de iniciar los cursos, para que quien elija hacerlos lo haga libremente, con información suficiente para poder tomar una decisión en condiciones?  He aquí el quid de la cuestión.

Dirigir y controlar la sexualidad de los adeptos sirve para manipular la conciencia de cada uno de ellos, cuando no han seleccionado tal manera de intimidar con la pareja conscientemente, sino como conclusión de una serie de cursos y de ejercicios. El proceso manipulador los jerifaltes lo adornan con frases rimbombantes. Semejante práctica es considerada como el Sancta Sanctorum de los secretos de la secta: la alquimia sexual. Para las parejas se ofrece el tantrismo. Para quienes no la tengan, como iniciación, ofrecen ejercicios respiratorios. La mayoría acaba emparejándose con personas de dentro de la secta, porque de otra manera no se puede practicar y menos de manera obsesiva.  Los adeptos siempre dicen, que nadie les obliga a ello. Pero con cualquier persona de fuera es imposible poner en funcionamiento los preceptos sexuales que exigen las enseñanzas de Víctor Gómez, Samael, y tampoco se van a relacionar con nadie de fuera, pues son gentes ellos consideran que viven en el error. Puede  ocurrir que si un miembro de algún grupo gnóstico mantiene una relación de pareja con alguien previamente a ser adepto logre introducir a su pareja en la organización o se separe de ella. Éste último es uno de los casos más frecuentes de consulta a las asociaciones de ayuda a los afectados por las sectas. Como secreto que es, dicha sexualidad, tampoco se comunica, por regla general, a la familia, las cuales observan cosas raras, pero no saben qué.

Dar a conocer el arcano de la gnosis y sus textos privados, no es para nada un ataque contra las creencias de los adeptos gnósticos, sino una forma de hacerlos visibles, ponerlos a la luz de la razón y de la conciencia, para que puedan ser analizados sin una manipulación previa del pensamiento. Nadie plantea censura alguna, sino todo lo contrario, dar a conocer unos textos para que quien quiera seguirlos como enseñanza lo haga libremente, porque ha tomado tal decisión sabiendo en qué consiste lo que va a practicar y sepa adónde se mete.

La realización del acto sexual a medias, hecho sin culminar y de manera incompleta neurotiza la sexualidad, convierte tal práctica en una obsesión, cuyos síntomas la secta tergiversa con el termino “devoción”. No vamos a entrar en describir patologías concretas que se deriven de tales prácticas, sino sus consecuencias genéricas, utilizadas como mecanismo de manipulación.

El hilo conductor de toda la trama manipuladora se encuentra en los textos de Samael Aun Weor, Víctor Gómez. Este autor escribe unos manuales de “iniciación” para construir un delirio colectivo sobre la base del suyo personal. De esta manera  lo pretende ver como real, no sólo realizable. Este empeño es la fuerza motora de todas las sectas. Es el lex non scripta de los fundadores de doctrinas sectarias y de sus seguidores.  Siempre que se pregunta sobre las intenciones de los líderes y propósitos que ocultan se responde: el dinero y el Poder. Esta respuesta significa que no se entiende la esencia del problema sectario. Evidentemente hay excepciones, pero lo que motiva a una secta a expandirse y hacer prosélitos, es esencialmente la construcción colectiva de un delirio. El cual se transmuta con el lenguaje de la  secta en una visión de la realidad, en un mensaje telepático, en un contacto con seres sobrenaturales, etc. El dinero y el Poder son medios necesarios para tal fin y por ello buscan fortalecer tales recursos.

En la obra “Tratado de medicina oculta y magia practica” el fundador de los grupos gnósticos escribe: “La iglesia gnóstica es la auténtica iglesia de nuestro Señor el Cristo, es el templo de las iniciaciones y está situado en el plano astral” (p. 58) En la página siguiente específica que la iglesia gnóstica se preocupa especialmente por el sexo. Indica: “Todo el que lea nuestros libros y practique magia sexual quedará conectado internamente con ese templo”. Descalifica a quienes critiquen su manera de entender la sexualidad, cuando lo que se suele analizar, desde la racionalidad, es la trampa que se tiende para introducir creencias y pensamientos mediante instrumentalizar la sexualidad. Escribe Víctor Gómez-Samael: “Hay viejas decrépitas y viejos agotados sexualmente, que nos critican porque amamos el sexo”. La clave para los gnósticos queda expuesta repetidamente en todas las obras de Samael Aun Weor, don Víctor: “Lo importante es gozar de la dicha del sexo sin derramar el semen”. Repite a modo de consigna este requerimiento. En torno a su práctica elabora todo un manual de distorsión de la personalidad y del pensamiento: “Estudiamos la alquimia y la kábala. Trabajamos desintegrando el yo psicológico“. Recuerda reiteradamente  a sus seguidores que en la gnosis trabajan con la piedra filosofal, sinónimo de “el sexo”, según su lenguaje.

Los poderes mágicos no se refieren, en los grupos gnósticos, a la magia sexual. Se atribuye, y así lo constata y narra Óscar Uzcategui, en su obra sobre Samael, Víctor Gómez, en la que cuenta que Aun Weor, señor Gómez, hizo llover por voluntad propia, gracias a sus poderes y que resucitó a un hombre cuando estuvo completamente muerto. Gran operación telúrgica del venerable Maestro que todos sus seguidores dan por cierta sin que haya la más mínima constatación de la misma.  ¿Qué no podrá hacer, al menos en su imaginación, quien asegura ser el educador del faraón Kefrén? Ahora bien, específica, para que nadie piense que es una incongruencia, que lo fue en anteriores reencarnaciones. Explica: “Aunque mis palabras, puedan parecer enigmáticas y extrañas, en verdad os digo que mi cuerpo no murió  y sin embargo fue al sepulcro. ¿Catalepsia? ¡Sí! ¿De qué tipo? Imposible explicaros eso, pues ahora vosotros no lo entenderíais”. Evidentemente.

No es la sui generis sexualidad que practican lo que manipula al adepto gnóstico, ni los textos, ni  los ejercicios y reuniones por separada caca cosa, sino el conjunto de todo ello. No podemos separar los ejercicios que hacen, de las relaciones de pareja, ni ambas situaciones de los textos, ni éstos de su aplicación práctica. Los instructores y misioneros de la secta juegan con los sentimientos de quienes acuden a informarse respecto a temas generales del esoterismo, muchas veces por curiosidad. Plantean ciertos interrogantes que serán respondidos más adelante con mensajes irracionales, pero para cuya aceptación se ha preparado al discípulo.  No sólo cambiando sus pensamientos sino también sus percepciones, algo que especialmente sucede en los grupos gnósticos.

Por una parte se anima a seguir con la esperanza de cumplir los objetivos de plenitud cuando se sigan las consignas del fundador. Por otra se azuza el miedo a no cumplir sus exigencias: “La Resurrección esotérica sería algo más que imposible sin la magia sexual”; “Quienes derraman el vaso de Hermes durante la cópula química, de hecho se convierten en criaturas infrahumanas del sub-mundo”. Esta idea hace que de poco sirva lo que puedan aconsejar, desde fuera de la secta, familiares, ex-adeptos, psicólogos y demás personas, pues pertenecen a un nivel inferior, debido a que los de fuera de la gnosis eyaculan durante las relaciones sexuales. Y si es alguien casto sucede lo mismo, pues no practica el coito. Lo que hace que los miembros de la secta formen una comunidad especial, formada por  personas únicas en lo que se refiere a practicar la sexualidad incompleta. Sobre la base de los principios de la gnosis reinterpretan las enseñanzas y narraciones de las demás religiones. Por ejemplo  que lo que alimentó a los israelitas en el desierto fue el joni, el útero del eterno femenino, el cual es lo que se conoce como el Santo Grial, dentro del cual se encuentra el néctar de la inmortalidad.

Según se lee textualmente en el libro “Las tres Montañas”: “bautizarse equivale de hecho a firmar un pacto de magia Sexual”. Entienden los gnósticos que bautizarse es un compromiso sexual. Así lo explica Víctor Gómez, Samael Aun Weor: “El fundamento diamantino bautismal incuestionablemente se encuentra en el Sahaja Maithuna (magia sexual)”. Incluso concreta más: “En la transmutación científica de las aguas espermáticas del primer instante se encuentra la clave del bautismo”. Para Samael Aun Weor-Víctor Gómez, los creyentes de las muchas religiones que existen “no tienen más información que la letra muerta”, de forma que quien no entiende el doble significado  de la Biblia es que no conocido el Arcano A.Z.F. ¿Qué es el Arcano A.Z.F.?  “El misterio revelador: Unión sexual del hombre y mujer sin derramar  el ens seminis”.  Ni el hombre debe eyacular ni la mujer tener orgasmo.  Víctor Gómez sentencia: “los magos negros son los que enseñaron a eyacular el semen como animales”.

Cada vez un experto escucha la vivencia de algún ex-adepto por haber participado en algún grupo de los gnósticos, comprueba que es necesaria una información amplia de lo que sucede dentro de estos grupos, que se amparan en la libertad de creencia y de conciencia. Ahora bien, la sociedad democrática defiende los derechos de los individuos, de las personas. También el de los grupos y organizaciones, para organizarse libremente, pero no permite, o no debe permitir, que se esclavicen a las personas en una estructura de Poder.  Se ha emprendido una lucha para que en el mundo entero, pero sobre todo en el seno de las sociedades democráticas se impida realizar la ablación en niñas, cuando es algo que forma parte de determinadas creencias y costumbres. Quienes las practican fuera de su mundo lo hacen, clandestinamente, sin el reconocimiento de la sociedad, pero desde  una estructura cultural y religiosa que lo ampara. Eliminar el clítoris en la mujer elimina una fuente de placer y reduce el acto sexual a la función reproductora. Es algo sobre lo que se hacen campañas de información y se empieza a legislar al respecto. Lo padecen menores de edad, pero no sería menos lamentable si al llegar a la mayoría de edad legal lo ejecutasen igualmente  por estar poseída de una creencia, sin haber recurrido a otras fuentes de información, o a razonar sobre su fe y mantener sus creencias pero adaptadas a  la luz de la nueva realidad, experiencias y la manera moderna de entender su vida.

En los grupos gnósticos sucede impunemente la ablación y la castración psicológica. Se coarta radicalmente el desarrollo de la sexualidad. Lo cual no elige la persona, pues no conoce tales  relaciones cuando se pone en contacto con un grupo de ellos.  Mediante la anulación del orgasmo no se satisface la libido, el hambre sexual. Se mantiene en estado de ansiedad perpetuo. Sucede una regresión psicológica y mental que infantiliza a los adeptos, los cuales entienden que se trata de un paso para la iniciación. Esta traslación a través del lenguaje, para definir nuevas realidades, y por la experimentación de nuevas sensaciones son pilares sobre los que se asienta la programación psicológica. Los textos refuerzan y ensalzan las exigencias para hacer emerger las emociones y que éstas sean dirigidas por el gurú. La personalidad queda anulada, lo que definen como “aniquilar el ego”, “anular el yo”. Se han cambiado el significado de las palabras y el adepto construye una nueva realidad en su cerebro. Por ejemplo, escribe Víctor Gómez: “El pecado original de nuestros primeros padres fue el crimen de derramar el semen. Eso es fornicación”.  Llega incluso a predecir que la  sexualidad que predica  será una relación de pareja oficial y científicamente aprobada: “La magia sexual será oficialmente acogida en las universidades de la nueva era acuaria”. Sin embargo vemos que desacopla el lenguaje y define las palabras a su antojo. “Fornicar” es la realización del coito, que sí lo practican de la manera y frecuencia que indica el líder. Lo que no hacen es eyacular el hombre y ambos sexos evitan los espasmos  placenteros en las zonas de los órganos sexuales.

Los textos de Samael-Víctor Gómez, confunden y deslizan significados con la confusión entre derramar el semen y fornicar. Lo hace de manera estratégica para poder urdir la manipulación de sus seguidores.  No es lo mismo, pero sí para su peculiar lenguaje. De esta manera puede echar mano de citas bíblicas, lo que le permite decir: “Moisés considera inmundo el derrame de semen”. Realiza citas del Levítico fuera de contexto y deslizando los significados de las frases hacia la corroboración de sus ideas fantásticas.  Pero la construcción de su esperpento se despliega a lo largo de sus obras pertinazmente. En el libro “Misterios mayores” se lee: “El tenebroso P.K. Heller y el horrible mago Cherenzi enseñan a derramar el semen”. Ofrece Víctor - Samael, datos concretos y nombres propios que avalan sus desvaríos. Algo propio en la comunicación de cualquier idea o percepción  delirante, en la que se concreta la información ofrecida introduciendo citas, nombres y casos concretos, pero indemostrables, o que nada tienen que ver con la fantasía que se pretende hacer creíble. Advierte Víctor Gómez - Samael, que debido a derramar el semen se hundió la Atlántida, pues tal acto, necesario para la continuidad de la especia, los gnósticos entienden que hace que los hombres se conviertan en bestias.  Llaman a quien derrama semen “fornicario”, palabra que es el peor insulto que se puede decir a un gnóstico. Se extrema la idea hasta el punto de que quien derrama “el vaso de Hermes” se considera que es incapaz de amar y se convierte en un demonio.

Los textos bíblicos se adaptan al lenguaje de venerable maestro. Dice: “Cuando el ser humano se acostumbra a derramar el semen nace la gran ramera”. El control emocional de la sexualidad por parte de los grupos gnósticos es absoluta. La causa de las  desgracias en el mundo es porque hay gente que eyacula. Si sucede un terremoto en cualquier lugar del planeta o estalla una guerra o se precipita la catástrofe que fuera, incluso actos terroristas, se hace ver que es por causa de los fornicadores. Gracias a los adeptos, les hacen creer, se evita la desgracia total, pero que llegará, para cuyo momento ellos se preparan: “la fornicación corrompe al ser humano… Los monstruos desconocidos de la naturaleza que Dios tiene encadenados, son desatados con las armas atómicas, las selvas se descuajan, los lobos del karma aúllan terriblemente…. El karma es terrible y habrá una gran colisión de mundos. Ahora este cataclismo se repetirá… Todo se consumirá en inmenso holocausto…. Esta raza será destruida dentro de poco por el fuego”. Sólo podrán salvarse del abismo y de la muerte segunda quienes entren de lleno en la senda del matrimonio perfecto, el que evita el orgasmo y practica el coito diariamente. Así lo enseña Víctor Gómez, que se hace conocer por Samael Aun Weor. En los momentos de crisis históricas las sectas suponen un peligro vital de primer orden, porque adquieren un protagonismo inusitado, ya que sus delirios son fácilmente recibidos por una gran parte de la población, debido al miedo, la angustia y la necesidad de una esperanza, aunque sea falseada.

El fundamento que justifica la anulación del orgasmo es transmutar los instintos en voluntad. Sólo que es una voluntad regida, dirigida y formada por y para el grupo. La individualidad desaparece. Algo que se reitera como una constante en los textos de Víctor Gómez, con múltiples metáforas y frases con las que mentaliza al devoto de sus libros. Escribe: “Necesitamos acumular fuego sagrado y luego aprenderlo a proyectarlo. La clave está en la conexión del membrum virile con la genitalia muerielis, quietud del membrum virilie y del genitalia murielis, de cuando en cuando suave movimiento”. Al usar términos latinos pretende dar un carácter científico a sus propuesta de iniciación. Según aparece en el libro “Las tres montañas”: “La transmutación sexual del ens seminis en energía creadora se hace posible cuando evitamos cuidadosamente el abominable espasmo, el inmundo orgasmo de los fornicadores”.  El sentimiento de culpa ante un orgasmo o derramar semen hace que la sexualidad se ritualice y anule su componente emocional. Entre otras cosas porque entre el hombre y la mujer se interpone una doctrina que dirige y controla su relación. La anulación de la personalidad se logra cuando se entra en el juego de practicar y experimentar ciertas sensaciones, que se toman como pruebes contundentes de las ideas de Víctor Gómez - Samael. Las percepciones sensitivas se van a interpretar de manera que de una conducta patológica se hace creer que consiste en el domino de poderes ocultos. La realidad biológica y psicológica queda anuladas: “Asciende el fuego del deleite sexual cuando jamás cometemos el crimen de derramar el semen”. El temor a no lograr tal requisito se azuza, sobre todo cuando se trata de un riesgo diario. La amenaza es contundente: “Cuando el iniciado derrama semen, entonces cae fulminado por el rayo de la Justicia Cósmica”. Y, por supuesto, el fundador de los grupos gnósticos modernos vincula el despertar de la conciencia al líder, que es quien dirige su organización: “Nunca subiría el fuego de las delicias sexuales en la espina dorsal de aquellos que traicionan al gurú”. Pero el gurú de los gurús siempre será él.

El objetivo de los grupos gnósticos es, desde el punto de vista personal y social, implantar un cambio radical, en el cual los principios visionarios de su fundador obtengan sentido. Para lograr este propósito se ha elaborado todo un sistema teórico-doctrinario que extiende su peculiar visión del mundo.  La táctica es manipular a los sujetos que se relacionen con su órbita mediante actividades y contactos personales. La otra, ya lo veremos más adelante, intervenir en la sociedad, haciendo de su fanatismo una bandera de la salvación del planeta. Samael - Víctor Gómez resume su estrategia en la máxima alquímica, que repiten muchos grupos esotéricos de carácter neonazi: “Solve et coagule”. Esta frase alquímica se ha convertido en una consigna de transmutación de la realidad personal de los adeptos de otras muchas sectas y de la realidad social, con el consiguiente peligro para los individuos que son enrollados en dinámicas sectarias y para los ciudadanos y ciudadanas que en un momento dado puede sufrir sus consecuencias. Pero pensemos que la materia prima del fanatismo es en los países subdesarrollados económica y políticamente la miseria, miseria económica, miseria política, miseria social, pero en los países ricos y con constituciones democráticas lo es el vacío cultural, la superficialidad de las relaciones humanas, el impulso consumista y la miseria moral que lleva a la pérdida de sentido existencial y de la vida colectiva.

La fórmula “solve et coagula” de ser un principio de la Alquimia para intervenir en la realidad material, con la búsqueda de la piedra filosofal, ha pasado a ser una referencia para sectas ocultistas y esotéricas que desarrollan  la disgregación y disolución del yo. A partir de esta anulación construyen, “coagulan”, la nueva personalidad del adepto.  Lo mismo se va a querer hacer para transformar profundamente la realidad social. Primero destruir, para construir lo nuevo después. Tal es el proceso despersonalizador que diseña Víctor Gómez, don Samael Aun Weor, y ejecutan sus seguidores. Según analiza Juan Eduardo Cirlot, solve et coagula, significó para los alquimistas disolver lo inferior que hay en uno mismo, aunque quien lo haga se rompa al hacerlo. La búsqueda del conocimiento se asociada a un cambio interior. Los gnósticos y otras sectas disuelven toda la personalidad del adepto, y le exigen un sacrificio y ruptura con su historia personal, familiar y con el entorno social, aunque permanezca inmerso en las circunstancias que le rodean,  para infiltrase en la sociedad con su mentalidad fanática, la cual se ha formado en el siguiente paso, “coagula”, que como indica Cirlot consiste en coagular, construir una nueva realidad, sea personal o social,  con la fuerza adquirida del paso anterior: la disolución, de la conciencia individual o del orden político o económico al que quieran desplazar. Más adelante veremos la relación de esta fórmula con los atentados del 11 de Septiembre de 2001.

La estrategia de los grupos gnósticos es una de las piezas de manipulación más eficaces y puras del mundo sectario. Los textos de su fundador nos permite descubrir el camino  de fanatización que diseñan para hacer realidad un delirio. 1º .- El control de la personalidad, mediante la anulación de una sexualidad personal y de pareja, sobre la cual se construye una doctrina que funciona psicológicamente, no tanto como quiere aparentar ser, un discurso sobre la espiritualidad. 2º La advertencia sobre el final del mundo, la destrucción del planeta, sobre lo que trataremos seguidamente. 3º La reconstrucción de una nueva sociedad a partir de la destrucción de la personalidad de los sujetos y de los resortes de convivencia de la sociedad, así como de las bases materiales y simbólicas de la civilización.

La alteración de la conciencia y de las facultades mentales se provoca en la gnosis de Víctor Gómez - Samael de manera sistemática. Lo cual no quiere decir que los adeptos sean personas idiotas, sino que son fanáticos, pero pueden ser al mismo tiempo muy inteligentes, o que sepan acoplar su programación a las vivencias personales y de grupo sin que nadie se dé cuanta de su perturbación. Algo que las familias detectan al cabo del tiempo. Cuenta, Víctor Gómez - Samael,  en el libro “Glosario Gnóstico” cómo existe una Orden esotérica en Oriente llamada Epoptae. Como no podrá nunca  mostrar tal Orden ni se encontrará, debido a que existe únicamente en su delirio, advierte , para no anular sus fundamentos “reales” que no tiene representación en el mundo físico. Explica: “Se encuentra en las regiones astrales y mentales”.  El Poder de los instructores de tal Orden  se transmite a aquellas mentas que piensen en ellos, los epopte. Enseñan a viajar a las regiones mentales. De esta manera van a enseñar a quienes no tiene  pareja a entrenarse mental y astralmente  para ponerse en contacto con miembros de esa Orden. Así podrán practicar las relaciones sexuales mágicas con las dakinis, mujeres sagradas del mundo Astral que ayudan a los iniciados sin pareja a realizar la alquimia sexual. La mujer que esté en el mismo caso lo realizará con un deva, que será su marido. Para tener tal alto honor, indica Samael Aun Weor, Víctor: “debe haber destruido mucho el ego”. Se induce a una alucinación táctil o activa esa posibilidad potencial en muchas personas. Vemos claramente como se llena de contenido una experiencia alucinogena, que en unas épocas se ha considerado una relación con seres espirituales de bajo nivel evolutivo, otras que son extraterrestres. Quien cree en tales experiencias y las vive considera que es una realidad. El problema es cuando este delirio se hace colectivo y sobre todo se trasmite a otras personas mediante cursos, ceremonias y ejercicios con los que se provoca la alteración de la conciencia personal, de “disolve” para luego “coagula” la mentalidad sectaria.

La práctica de la relación sexual con las condiciones gnósticas exige que cada beso, cada palabra, cada caricia “deben estar libres de deseo”. Es una ceremonia y se deben apartar los sentimientos, para que se desarrolle la doctrina, no sólo entre los sujetos que lo ejecutan en pareja, sino en la mente de cada uno de ellos. Los instructores de la gnosis interpretan las citas de la Biblia, sobre la que consideran: “Tiene alusiones al culto fálico”. En la obra “El matrimonio perfecto” Víctor Gómez - Samael escribe: “la historia de todas las religiones está llena de símbolos y amuletos fálicos, tales como Nizpah Hebreo, el poste de mayo cristiano… En tiempos antiguos se veneró profundamente piedras sagradas de forma fálica”. También explica la circuncisión como culto fálico. Leemos en los textos de los grupos gnósticos: “En el cristianismo encontramos mucho falismo. La circuncisión de Jesús, la fiesta de los Reyes Magos, el Corpus Christi, etc. son fiestas fálicas heredadas de las Santas Religiones paganas… La paloma, símbolo del espíritu santo y de la voluptuosa Venus Afrodita, se la representa siempre como instrumento fálico  que utilizó el Espíritu Santo para fecundar a la Virgen María…. El falismo es la base de la realización a Fondo”. Como teoría podría ser admitida como una opinión. Lo que cuestionamos es el efecto manipulativo en torno a esta psico-teoría que afecta a los adeptos.

Los textos con los que se adoctrina a quienes participan en los grupos gnósticos, enlazan su doctrina delirante con otras religiones establecidas en la sociedad, interpretándolas a su manera. Las sectas deslizan los conceptos y las creencias religiosas a su terreno, mediante una arquitectura del lenguaje capaz de formar una nueva mentalidad mientras se aprende. El adepto es consciente del proceso de aprendizaje, pero no  de la transformación que sufre. No sabe del efecto psicológico que le está afectando mientras que estudia y practica la doctrina sectaria. Al cabo del tiempo que es otra persona, situación  que entiende  como un proceso de evolución espiritual. Son expresiones cotidianas, cuando se habla con alguno: “Me siento otro”; “He experimentado en mí mismo las enseñanzas que he recibido”; “La prueba de todo lo que he leído está en mi interior, lo he experimentado por mí mismo”. Se dan cuenta del giro que han dado en todos los sentidos (afectivos, psicológicos, de pensamiento, etc.), pero piensan que ha sido algo elegido elegido por él, cuando es un proceso de despersonalización que ha ido calando en cada adepto, uno por uno,  fuera de su capacidad consciente. La acción manipuladora funciona de manera automática. Cuando se comenta a los miembros de los grupos gnósticos si hubieran aceptado, como verdaderos, los textos que consideran el conocimiento más alto del ser humano, coinciden unánimemente en indicar que no. Explican que es porque no estaban preparados psicológicamente, ni se habían trabajado a sí mismos por dentro. Entienden que los manipulados, por las fuerzas del mal y la ignorancia, son los que no forman parte de tales grupos. He aquí la gran dificultad para que se den cuenta de su situación. Cuando piensan por ellos mismos van reconociendo, aunque al principio les cuesta, que han sido manejados y que el proceso de “conocer” ha sido dirigido desde fuera, que se les ha escapado de las manos.

Quienes deciden darse un tiempo de reflexión y piensan  por ellos mismos, simplemente durante una temporada, concluyen que lo que han asumido como cierto, como verdad absoluta, es un disparate. Tienen que volver a recomponer sus esquemas mentales, emocionales y su relación con los demás. Para lo cual deben vencer miedos irracionales, temores que les aparecen cada vez que piensan críticamente, porque les han introducido mecanismos de alerta para no abandonar la obsesión por una misión mágica que viven día a día. Conscientes de querer abandonar el pensamiento con el que han sido adoctrinados, tienen dificultades. Las técnicas de manipulación han colocado una serie de mecanismos psicológicos que actúan de manera automática, y sólo entonces es cuando se dan cuenta de que algo les ha afectado más allá de su voluntad.  Los adeptos que continúan y expanden las enseñanzas hacen de los deseo del fundador un destino que da sentido a sus vidas. Hacen de su existencia una aventura vacía y absurda, que refuerza su programación psicológica: “En estos tiempos de crisis mundial tenemos que correr ese riesgo y enseñar el sexo yoga, cueste lo que cueste”.

La similitud con otras enseñanzas y otras religiones se repite en diversos textos del fundador de los grupos gnósticos para disfrazar de religiosidad y conocimiento su desvarío. También para el autor del nuevo predicamento ponerse a la altura de las figuras históricas de la religión. Algunos párrafos de su obra indican: “El pueblo de Sion es el pueblo espiritual de Dios. Este pueblo está formado por todos aquellos que practican magia sexual”.  Asegura que Mahoma dijo: “el coito es un acto hasta placentero a la religión, siempre que se realice con la invocación a Alá y con la propia mujer para la reproducción, o mejor para la transmutación sexual”. Cuenta que en el Corán se lee: “Ve, toma por mujer una doncella a la que acaricies y te acaricie; no pases al coito sin haberte excitado antes por caricias”. También cita practicas sexuales taoístas sobre el coito reservatus, en el que el esperma, que no ha sido eyaculado, baja del encéfalo a la región prostática, para volver a su origen y ser la substancia Huan-Tsing.

Tras consultar varios textos sobre el taoísmo., se observa que esta filosofía y espiritualidad oriental,  entiende que según sea la manera de practicar la sexualidad será una u otra la manera de vivir. La sexualidad forma de la cadena existencial en la que entra la salud, la meditación, la dieta, la actitud mental positiva. Pedro la sexualidad oriental se encamina a potenciar el orgasmo, no sólo como un espasmo para relajar las pulsiones biológicas, sino que busca una calidad de placer.  Une la sensación física a los sentimientos y a la tranquilidad vital. La sexualidad forma parte del aprendizaje cultural.  Incluso en sus teorías sobre el reciclaje de la energía sexual diversos teóricos del taoísmo confirman que no existe un modo correcto o incorrecto de tratar la energía sexual, sino una respuesta individual. Lo importante es leer, informarse si se tienen inquietudes, pero realizar lo que cada uno vea que es más acorde a su manera de ser y  y según sus criterios y los de su pareja, en materia de relación sexual. Los estudiosos del tantrismo hablan de cargar energéticamente el cuerpo y el alma  haciendo el amor. La pareja comparte una sensación de compenetración máxima, a nivel afectivo, que lleva al sentido de unidad de la pareja mediante compartir el orgasmo en el mismo momento. Su objetivo es hacer más placentero y comunicativo el acto sexual de principio a fin. Precisamente entienden como base de su pensamiento: “El Tantra no quiere que vayamos sonámbulos por la vida. Consiste en ser nosotros mismos”. Quienes defienden el tantrismo como una espiritualidad razonable y con posibilidad de ser comunicada, explican: “Los amantes hacen el amor no cazan fantasías, ya que esta caza se basa en una sensación de carencia”. Justo lo contrario que predican  los gnósticos. Esta contradicción, con las mismas  fuentes teóricas en las se apoya el adoctrinamiento que enseña Samael Aun Weor - Víctor Gómez, es desconocida por los adeptos de la gnosis, quienes no participan de un debate abierto ni se informan por otras vías sobre los que les están inculcando.

En relación a la figura de Jesús  enseña el venerable maestro Víctor Gómez, fundador de los grupos gnósticos: “Jesús practicó magia sexual con su mujer”. ¿En que se basa para hacer esta afirmación?. Todos los adeptos a los que se les ha preguntado confirman que es verdad, porque lo dice su fundador. Tal conocimiento concreto es algo que sabe a ciencia cierta su líder, cuyas fuentes y métodos para saberlo son secretos. Tiene, Víctor Gómez - Samael, más información al respecto: “Durante el trance de magia sexual Jesús vocalizaba los sagrados mantras… El mantra IAO también era vocalizado por el maestro Jesús. Jesús sabía retirarse a tiempo para evitar la eyaculación seminal. Así despertó todos los poderes ocultos. El mantra IAO tiene el poder de despertar a la serpiente sagrada. Jesús supo amar a la mujer y así despertó el fuego sagrado del espíritu santo”. Por eso finalmente en el libro “Misterio mayores” indica: “Practicar magia sexual y os convertiréis en dioses. Ésta es la doctrina de la Era Acuario, éste es el gnosticismo, ésta es la quinta verdad, ésta es la doctrina que Jesús enseñó en secreto a sus setenta discípulos”. Muchas personas que no han entrado en la manipulación de los maestros de la gnosis consideran que tales textos son de cachondeo. Para los discípulos de Víctor Gómez - Samael Aun Weor son trascendentes, absolutamente ciertos, aunque carezcan de pruebas para corroborarlo y viven cada palabra dramáticamente en sus vidas. Viven para dar sentido a tales enseñanzas, con todas sus consecuencias. Lo cual evidencia que estas enseñanzas se adhieren a la conciencia mediante mecanismos psicológicos. Se incorporan directamente en el pensamiento del adepto, sin pasar por la barrera del razonamiento o de la conciencia sobre la cual se aprende.

En el libro “Alquimia sexual” su autor afirma que en él entrega a la Humanidad el terrible secreto del Arcano. Advierte  que en Egipto aquellos que divulgaban el Gran Arcano eran condenados a pena de muerte, se les cortaba la cabeza y se les arrancaba el corazón y sus cenizas eran echadas a los cuatro vientos. Dice también: “Todos aquellos que divulgaron el Gran Arcano antes de mí murieron. Sólo hay un hombre que divulgó el Gran Arcano y no murió: ese hombre fui yo. Aquí se lo entrego a la Humanidad, aquí se lo regalo a todos los seres vivientes para que se conviertan en dioses. Amen”. Tal libro lo escribió, según sus palabras, “para la humanidad de Acuario y para nuestros discípulos gnósticos que forman la vanguardia de la evolución humana”.

Otro secreto que divulga es la utilización de los mantra “Dis, Das y Dos”, que se han de vocalizar durante el trance sexual. El discípulo deberá retirarse de la mujer antes del espasmo, para evitar la eyaculación seminal. Lo cual define la gnosis de Samael como “la senda de los valientes”. Víctor Gómez- Samael hace un llamamiento a sus miembros para acabar con todo tipo de debilidades humanas. La magia sexual la denomina “castidad científica”, ya que permite la transmutación de las secreciones sexuales en luz y fuego. Enseña: “Toda religión que se degenera predica el celibato”. Los acólitos de los grupos gnósticos contentan a sus familias indicando que recogen la esencia de todas las religiones, que las respetan y participan de las ceremonias exotéricas (externas) y costumbres sociales, para hacer ver que lo que aprenden no es nada raro, que simplemente es más completo, más profundo. Sin embargo se fascinan con la lectura del libro “El matrimonio perfecto”, algunas de cuyas frases aprenden de memoria: “Pedro no fue célibe… La asqueante cofradía de los enemigos de la mujer creen sólo que con el celibato forzoso se puede llegar a Dios. Eso es un crimen”.

Con las técnicas de magia sexual los gnósticos pretenden formar una nueva raza de superhombres. Para perpetuar la especie humana la gnosis samaeliana propone  un sistema especial de reproducción que se enseña en los cursos sobre la obra de Víctor Gómez - Aun Weor. En su libro “Didáctica del autoconocimiento” cuenta al respecto del superhombre: “Hitler interpretó a Nietzsche a su modo… Aunque con muy buenas intenciones no supo interpretar a Nietzsche. Yo creo en el superhombre, pero me parece que Hitler erró el camino”. Para lograrlo nuevamente este proyecto indica: “Para crear un hijo no hace falta derramar semen. El espermatozoo  que se escapa sin derramar el semen   es un espermatozoo seleccionado, de tipo superior, un espermatozoo totalmente maduro. El resultado de tal clase de fecundación es una criatura de orden elevadísimo. Así es como podemos formar una raza de Super-hombres”.  El contenido de esta doctrina es absolutamente coincidente con el proyecto ario de los nazis. Empezando de establecer una educación especial para formar una nueva raza de superhombres, capaces de liderar y dirigir el mundo. A este proceso Samael, Víctor Gómez, lo denomina “cerebrizar el semen y seminizar el cerebro”. De esta manera pretende transformar el mundo y según dice: “hacer de la doctrina de Nietzsche una realidad”. Algo absurdo en tanto y cuanto este filósofo y filólogo crea un lenguaje de ruptura contra todo lo que supone le fe, construida con palabrería. Los aforismos del filólogo alemán son contradictorios y relámpagos de expresiones conceptuales para el pensamiento. Sin embargo Víctor Gómez - Samael usa sus citas para afianzarse en el mundo filosófico y relacionar sus mensajes con otros que han sido conocidos en los ámbitos académicos de la Filosofía. Manipula frases de autores que han aportado un conocimiento a la comunidad intelectual de occidente, para llenar de este reconocimiento su terreno mental deliroide. Sus seguidores no se preocupan de comprobar las aseveraciones que hace su gran gurú, debido al proceso de preparación que sufren para similar las verdades a modo de impactos psicológicos. Para Samael - Víctor Gómez:  “el suprasexual es el superhombre de Nietzsche”.  Ser suprasexual cosiste para el gnóstico transmutar el esperma sagrado en energía, mediante la copula en la que se evita eyacular el ens seminis. Esta transformación la definen como: “una fuerza revolucionaria que se haya en el fondo de nuestro sistema sexual, y que puede transformarnos en dioses”. A este proceso lo denomina Samael - Víctor “el Lucifer interior, una reflexión del Logos”. Sería recomendable que los discípulos de Víctor Gómez - Samael leyeran algunas obras de autores a los que cita su Maestro. A modo de pauta he aquí unas máximas y dardos de Fredrich Nietzsche, de su obra “El Ocaso de los ídolos”: ” Hay muchas cosas que no quiero saber. La sabiduría marca unos límites incluso al conocimiento”; “¿Qué estás buscando; te gustaría multiplicarte por diez, por cien?, ¿estás buscando adeptos? ¡Busca ceros entonces?”; “¿La verdad? ¡Tú no conoces la verdad! La verdad es un atentado contra todos nuestros pudores”; “Habla el desengañado: buscaba grandes hombres y no he encontrado nunca más que monos imitadores de su ideal”.

Lograr los objetivos de la gnosis es una obsesión para los discípulos de Víctor Gómez - Samael. Se les exige pelear contra ellos mismos hasta que cedan su individualidad al grupo. Los instructores de ciertos grupos insisten en que “hay que cocer, cocer, cocer y cocer”. En el sentido de leer una y otra vez  los textos de su venerable maestro, de gastar el tiempo y los pensamientos en sus enseñanzas a costa de practicarlas continuamente: “cocer, cocer”. Algo que Alberto Morala describe muy bien en el testimonio que ha publicado sobre su militancia en la gnosis. Deja claro el fundador de estos grupos gnósticos el aviso siguiente: “Todo pecado será perdonado menos el pecado contra el espíritu santo, el sexo”.

En estudios sobre el tantrismo y la sexualidad oriental, muchas veces ligada a creencias sobre el aspecto trascendente del acto sexual, en pocas ocasiones se entiende como una práctica de carácter mágico. Valor éste que en ocasiones buscan grupos y sectas que justifican de esta manera la organización de orgías o la relación de “sabios maduritos” con amantes muchos más jóvenes, incluso menores de edad. Algo que se ha divulgado mucho en la literatura satánica, las más de las veces como una leyenda urbana, más que como una realidad constatable, la menos en la mayoría de los casos.

Los escritos sobre el tantrismo o la sexualidad sagrada proponen una dimensión que sirva de experiencia para gratificar a la pareja, independientemente de las creencias o postulados filosóficos que profesen los participantes, aun cuando muchos consejos puedan surgir de una plenitud espiritual. Se separa el aspecto manipulador de vincular las sensaciones con una fe, lo contrario de lo que hace la gnosis de samael Aun Weor - Víctor Gómez. Lo que busca la sexualidad oriental es la armonía de la pareja. Por regla general se concibe como una actividad más amplia que el mero acto de copular No entiende la relación sexual como algo dado, sino como un encuentro, entre el hombre y la mujer, que debe aprenderse y, sobre todo, comunicarse dentro de la pareja. Algo que en la cultura occidental se ha mantenido muy olvidado. La curiosidad por lo oriental trata de compensar esta carencia. El problema de las sectas es que falsifican las teorías, las creencias y las experiencias personales.

La sexualidad tántrica propone una mayor complicidad en la pareja y una mayor actividad, sobre todo de la mujer. Se enseña a sentir placer en las relaciones y no tener ningún sentimiento de culpa. Esto puede chocar con las creencias religiosas de muchas personas, pero se busca una relación más amplia, no sólo basada en la sexualidad, sino en la formación de una familia, las relaciones sociales, el compromiso personal, etc. Lo que presentamos no es un debate ni siquiera disertar sobre teoría alguna, ni de estas ideas o maneras de ver las cosas ni de otras, sino una aclaración que desenmascara la versión gnóstica de la sexualidad sagrada, por ser el centro de gravedad sobre el que se fomenta la manipulación de los grupos gnósticos.

La occidentalización del tantrismo y la manera oriental de ver las relaciones personales se ha orientado hacia la tendencia de ampliar la comunicación en la pareja, romper perjuicios y entender de un modo más armónica la relación humana. Se podrá estar de cuerdo o no en sus planteamientos, formas y contenidos, pero lo que hace el tantrismo es respetar la identidad de cada persona, algo que los grupos sectarios que instrumentalizan tales enseñanzas  no hacen, sino más bien justo lo opuesto. El tantrismo, así como la filosofía oriental del amor, busca el equilibrio  de la pareja, pretende compartir el yo de cada cual. Se forma un yo común que responde a un yo + yo. Para los gnósticos de Víctor Gómez, Samael el yo común disuelve el yo de cada uno y ese yo común desaparece en el yo sectario.  El tantrismo y la sexualidad oriental enseñanza creatividad y belleza. Algo que la cultura occidental ha tenido muy poco en cuenta. Hasta el punto de mantener una sexualidad hasta los años sesenta casi limitada al acto reproductivo y como un vinculo familiar más que de pareja. La revolución feminista en la cultura occidental ha buscado algo más que la relación física en la sexualidad, tanto para el varón como para la mujer. Sobre todo han querido dar sentimiento a las relaciones íntimas, y no que sean no un mero mecanismo de desahogo sexual, o de trámite matrimonial. De ahí que hayan tenido tanto eco los nuevos  puntos de vista teóricos orientales sobre las relaciones de pareja. Por ejemplo el erotismo oriental, independientemente de su contenido espiritual, busca alargar el acto sexual y prolongar el momento de la eyaculación masculina,  con el fin de permitir el desarrollo pleno de la sexualidad femenina. Las filosofías orientales dan mucha importancia al juego erótico. Dedican mucho tiempo a la relación íntima. Se trata de una visión que contrasta con las prisas del mundo occidental y la imagen que se da socialmente de relegar la búsqueda de placer a la pornografía o a una idea de ser de algo “sucio”.  De hecho ha habido una comercialización de esta imagen totalmente deformada en un negocio de mercados sexuales disociados del sentimiento.

Muchas veces se ha unido una costumbre con una creencia determinada. Compaginar diversos criterios ha permitido  fomentar una cultura de tolerancia, de respeto y potenciación de la mujer, sobre lo que aún queda mucho camino por andar. Pero superar una realidad significa incluirla en su autodesarrollo y no anularla. Destruir sus fundamentos, como hace la gnosis, para crear otros sin historia, sin racionalidad y sin sentido, es altamente peligroso, por tanto y cuanto se puede lograr únicamente mediante la manipulación psicológica. Nunca gracias a una evolución social o de cada persona.

La palabra “tantra” viene del sánscrito y significa expansión. Plantea un estilo de vida que potencia la creatividad del sujeto y en las relaciones de pareja. Empuja a vivir las fantasías, pero como tales, no tergiversando la realidad. La religiosidad de sus principio o ceremonias están circunscritas a las motivaciones históricas y culturales de cuando surge. Se desarrolla acompañando la evolución de una determinada población. Implantar tales criterios fuera de su contexto histórico y cultural produce efectos manipuladores de la personalidad. Aplicarlos dentro de una organización  que deforma los principios teóricos de cualquier filosofía o espiritualidad tiene el sentido de adecuarlo a un desvarío mesiánico. Las sectas solucionan ciertos problemas camuflando las causas de los conflictos y trasladando la conciencia a un plano psico-espiritual dirigido por los instructores o maestros.

La incomunicación frecuente de muchas parejas se sustituye por una doctrina. Lo que se va a comunicar es la relación sectaria. Por eso se trata de una falsificación. Controlar la sexualidad de los adeptos, bien por defecto, por exceso exigido  o por deformación de determinadas prácticas, tiene como objeto atrapar el pensamiento y la voluntad de quien sigue los preceptos de cualquier secta destructiva. Y sucede este proceso porque el sujeto no elige conscientemente  la manera de relacionarse, sino que se lo “enseñan” poco a poco, hasta que es asumido completamente por el discípulo cuando se convierte en un adepto que se ha fanatizado con una determinada doctrina o idea delirante.

La ausencia de orgasmo en las relaciones  sexuales  ha sido en algunos casos una patología y en otros, en relación a  la mujer occidental, una costumbre hasta mediados de este siglo como criterio general. El sexo femenino ha sido considerado más un objeto que un sujeto activo en las relaciones humanas, pero no sólo a nivel sexual, sino laboral, cultural, etc. La liberación que preconizan las sectas consiste  en trasladar ese ser objeto adentro de un  colectivo que, mediante  el uso del lenguaje, da sentido a su anulación como sujeto. En las relaciones sociales muchas veces la individualidad de la mujer queda desplazada, pero en la secta es anulada. El malestar de ese desplazamiento en las relaciones personales, en el mundo laboral y ante la existencia es aprovechado por las sectas para llevar a las personas a su terreno. Pero también el miedo a la libertad, la inseguridad  y la exigencia de ser uno mismo en cada momento, genera incertidumbre. La sociedad requiere dar resortes culturales y formación a los ciudadanos y ciudadanas, lo que no siempre sucede, preocupados, como estamos, por acumular conocimientos, titulaciones, acaparar dinero y posición social, para lo que se prepara a los más jóvenes, pero dándose poca o nula importancia a algo tan básico como son los sentimientos y el conocimiento de las emociones. Hacen falta cauces de expresión para la creatividad, la inspiración, las ideas y hasta los sueños o ideales. De otra manera se atrofia una parte del ser humano. Es en esa grieta existencial por donde empiezan a trabajar las sectas.

Las ideas orientales, las propuestas filosóficas en general, ofrecen posibilidades para que cada individuo, cada pareja o cada grupo las lleve a cabo. Lo contrario se encerrarse en unos dogmas y deformar los mecanismos psicológicos individuales para compartir un delirio o promover alucinaciones colectivas. Los grandes teóricos del tantrismo y de las filosofías orientales coinciden  en afirmar que cada cual haga lo que quiera hacer y que cada sujeto defienda el derecho de los demás a hacer lo mismo. Nada que ver con condicionar a los sujetos para realizar lo que diga un gurú o para interponerse en las relaciones personales y colar  su cosmovisión irreal en la mente de los adeptos. Cualquier propuesta creativa es necesariamente una elección consciente, lo que va desde la castidad a mantener relaciones homosexuales. El problema es cuando una relación es manipuladas.

Para el doctor Gregorio Marañón el orgasmo es el complemento a la libido, definida ésta como el hambre sexual.  El orgasmo tiene vínculos con la persona, tanto orgánicos como  psicológicos. Evitarlo, por condicionamiento de una secta, como sucede en los grupos gnósticos, provoca efectos que manipulan el conjunto de la personalidad. Este doctor observa que hay una diferencia entre el orgasmo masculino y el femenino, lo que le lleva a describirlo como “carácter sexual”. Esas diferencias no se tuvieron en cuenta en las relaciones de pareja de su época, primera mitad del s. XX. Comenta en su obra, “La evolución de la sexualidad”, que estas características diferentes en la culminación del acto sexual son las que llevan, a las parejas de la sociedad de entonces, a muchos disturbios conyugales y a muchas neurosis.  Enseña que hace falta un conocimiento de la sexualidad más profundo para “evitar que se rompa el lazo sexual  que sirve de cimiento a los motivos espirituales de la convivencia”. En sus estudios contradice la opinión de muchos psiquiatras europeos de entonces, que consideran que la neurosis sexual se debe al coito interruptus, pues elimina el orgasmo a la mujer, ya que ha comprobado que aunque el ayuntamiento sea correcto en la pareja con mucha frecuencia la mujer no tiene el orgasmo, por lo que concluye: “para gran cantidad de mujeres el acto sexual es habitualmente, interruptus”. (año 1930)

En la actualidad la liberación de la mujer y de las parejas lleva a un efecto contrario, como es la ansiedad por el orgasmo, la plenitud y exigencias idílicas en las relaciones, creándose  imágenes irreales en los medios de comunicación,  a cuyas expectativas pocas veces se llega en la vida cotidiana. Tal exigencia de placer sumo y de estar superdotado sexualmente lleva a la angustia en las relaciones y al miedo. Sobre todo se teme mostrar los sentimientos y otras muchas veces se juega con ellos mediante relaciones banales y de consumo afectivo pasajero.  La apariencia, la presunción de ser sexualmente liberado, que luego no cumple las metas sobre las que ha presumido desemboca en desencanto y desaliento vital. Es en este caldo de cultivo del que se aprovechan las sectas para introducir sus criterios. La huida de la realidad de muchos jóvenes hace que caigan en las sectas, pues ellas evaden de lo real a sus adeptos. Por esta razón el proceso de programación, de convertirse en un fanático, es placentero.

La deformación sexual que enseñan las sectas forma parte del proceso de fanatización. Su consecución se vive en el seno de nuestra sociedad occidental y cada vez se extiende más. Vivimos en una sociedad compleja, por lo tanto debemos analizar los fenómenos cuidadosamente para comprender  el funcionamiento de lo que nos rodea y evitar, así,  las circunstancias extremas que llevan a la violencia y a la esclavitud de los individuos, amparados, los autores de estas lacras,  en falsificar y corromper la esencia de la libertad, la social y la personal.

Los problemas actuales tienen una dimensión muy diferente a cómo han sucedido los problemas tradicionalmente. Las circunstancias que han preocupado a la humanidad hasta mediados del s. XX fueron claras, medibles a simple vista. En la actualidad se ha perfeccionado el mundo material. Muchos hechos suceden porque se sufren pero no son tangibles, sobre todo  a la hora de observarlos con nitidez. Tampoco es fácil relacionar los efectos con posibles causas. Ante el atentado de las Torres Gemelas y el Pentágono en EEUU, 11 de Septriembre - 2001, se habla de manera frecuente sobre un “enemigo invisible”. Las guerras dejan de ser tradicionales, para enfrentarnos a grupos de personas dispersos en diversos países, con gran capacidad técnica para matar y declarar una guerra sin rostro. En economía los robos mediante operaciones especulativas, lo que se denomina “ingeniería financiera”, no dejan rastro. Por ejemplo nadie sabe donde están los 18.000 millones estafados por Gescartera. Los hurtos con estos mecanismos no se ven a simple vista. Hace falta un análisis muy complejo para detectar fenómenos como la corrupción. El dinero actualmente circula por circuitos y en redes financieras que no hacen visibles un conjunto de operaciones de inversión si no es siguiendo el rastro del dinero durante un cierto tiempo. Es en este contexto en el que debemos analizar los problemas nuevos a nivel social, pero también personal cuando se manifiestan en la parte no visible de nuestra personalidad. Gran número de bajas en muchos puestos laborales no lo son por enfermedades tangibles físicamente, sino por afectos psicológicos, como la depresión, el estrés, la angustia, fobias. Las dependencias suelen tener una motivación psicológica difícil de detectar, desde la ludopatía a las drogas. Pero en estos casos hay un elemento material que lo hace ponderable. En el caso de las sectas no. Las relaciones humanas  se pueden detectar mediante la observación de conductas, conocer al adepto en profundidad y ver que “algo pasa”, pero poco más.

Nuevas enfermedades que hace años eran casos excepcionales se convierten en temas de índole social. Es el caso de la anorexia y de las sectas.  Podemos entender el caso de la fanatización como una especie de anorexia psicológica, en el sentido de eliminar alimento psíquico, falta de información, carencia comunicativa con el entorno y rechazo de cualquier mensaje ajeno a las consignas de la secta. Por otra parte igual que una persona afectada por la anorexia distorsiona su imagen y teniendo un cuerpo paupérrimo, delgadísimo, la imagen que uno tiene de sí mismo es de que aún sobra peso. La imagen del sectario sobre su ser es la misma que el paciente de anorexia, pero psicológicamente. El adepto se considera liberado, un iniciado en los grandes conocimientos, cuando en realidad está esclavizado a un grupo y carece de conocimientos e información suficiente para contrastar su posición existencial, porque ha anulado su capacidad crítica y de análisis.  Igual que en la anorexia, aunque ya comienza a darse información sobre este fenómeno, todavía se veneran esas imágenes enfermizas. En un caso como modelo estético de las quinceañeras, que se fomenta en los desfiles de modas y en el caso de los sectarios se “vende” la imagen de  vecinos ejemplares de la comunidad, como vemos en el caso de alcaldes o instituciones cuando alaban a determinadas sectas por labores comunitarias que usan como propaganda y para ocultar de sus métodos de captación y de adoctrinamiento.  Lo que no se acaba de entender es que las leyes no contemplen el fenómeno sectario como tal. Se admite que robar una carta es delito, pero si se roba la voluntad de una persona y ésta da “voluntariamente” la cartera, no es delito, sino una manifestación de su libertad personal. Es aquí donde radica el quid de la cuestión. Para este asunto no tiene porque actuar la legalidad con la porra, sino con la capacidad de informar, a los afectados y a la sociedad.

En el caso de los grupos gnósticos sus miembros sufren una castración   del orgasmo, la anulación de este impulso vital que deforma la relación de pareja y la culminación del impulso natural de la libido. Las alteraciones psicológicas y la despersonalización se convierten en conductas idílicas dentro de las organizaciones gnósticas. Se ampara tal conducta en la libertad de expresión, de conciencia y demás, manipulando socialmente su desarrollo morboso con apariciones públicas loables aplaudidas socialmente, como actos culturales, concursos literarios, certámenes musicales y en otros casos como ayudas sociales, actividades medioambientales, etc.

La manipulación gnóstica abarca la totalidad del individuo, desde su intimidad sexual hasta su proyección en la sociedad, pasando por jugar con los afectos. La dinámica de grupo se utiliza para modificar conductas individuales y cambios del significado del lenguaje. Todo lo cual se somete a una presión psicológica ante el anuncio de que pronto llegará el fin del mundo.

FIN DEL MUNDO

La idea del fin del mundo se repite en muchas sectas y religiones. La diferencia entre una creencia y un condicionamiento psicológico es que en el primer caso se trata de un mensaje profético sin definir, sine die. De tal manera que no afecta al comportamiento ni a la  relación con los demás. Cuando se trata de un mensaje visionario y delirante se indica la fecha o se insiste en que se trata de algo inminente y hasta se ofrecen detalles de como será. Es comprobable que se trata de una enajenación psicológica, por tanto y cuanto que en la fecha determinada no se cumple.

El convencimiento, de quien sufre una alucinación apocalíptica, se contagia y trasmite a los seguidores del vidente. En esta caso influye de manera rotunda y sistemática en el comportamiento, emociones cotidianas y en la relación del adepto con su entorno. Pero no sólo se trata de una idea o creencia, sino de que se convierte en un factor psicodependiente del que no es fácil despojarse. La prueba de ello es que aunque no suceda la hecatombe, que anuncia el líder de la secta, siguen creyendo en ella bajo cualquier excusa pueril, como que se ha aplazado para dar una oportunidad a más gente del vulgo. La conclusión es que los militantes de la secta deben volcarse más a captar nuevos prosélitos, como  si se tratarse de una misión en que les va la vida, pues se les ha dado una nueva oportunidad.  Un peligro añadido en este contexto es que un núcleo de la secta o todos en su conjunto, quieran realizar la profecía, lo que se conoce como “profecía autocumplida“.  Los adeptos convierten el futuro en realidad y llaman a esta realidad “venidera” destino. Esta pauta puede afectar de manera drástica al grupo o a la sociedad en general. Para el fanático la profecía o el mensaje de su líder se convierte en un guión, que todo adepto debe cumplir automáticamente, como si fuera un actor. El fanático integra la realidad en su ideario y pretende llevar éste a la realidad, por lo menos que intervenga de alguna manera. Tal es la función de actuar mediante la violencia, para causar miedo, pánico, desasosiego en la población pues es una manera de estar presente en el mundo para dar realidad a su proyecto delirante. Incluso cumpliéndose en el futuro su ideal, nada tiene que ver tal consecución de los hechos con los planteamientos que haga un grupo u organización sectaria.

Un fanático puede funcionar con perfecta lógica en su vida cotidiana, en el trabajo o con sus vecinos. Es  una manera estratégica de funcionar, pero a la vez este comportamiento surge por sí mismo, es algo espontáneo debido al desarrollo de la doble personalidad. De acuerdo al deber para con la doctrina de la secta y sus consignas, el adepto actúa con un mecanismo mental que se pone en funcionamiento de manera automática. El fanático no se percata de un estado psicológico que le arrastra a cometer cualquier acción de la que está convencido, pero que no ha razonado, ni tan siquiera  es consciente de ella, sino que se convierte en un instrumento de la irrealidad que le absorbe. Una secta con gran difusión en España, Nueva Acrópolis, instruye y adiestra sobre la consigna que interiorizan los adeptos permanentemente: “Una mano no piensa, actúa”. De manera que la obediencia ciega se asume por acto reflejo, para lo cual se entrenan a controlar el cuerpo astral. Los mandos piensan y los demás obedecen. En los gnósticos y otras sectas, sin una táctica paramilitar sucede exactamente lo mismo, mediante la anulación del pensamiento individual.

Charles Manson asesinó a ocho miembros de la comunidad que dirigía, en Agosto de 1968, al creerse el elegido para desencadenar el Apocalipsis definitivo. En 1988 se produjo un suicidio masivo en Guayana, de los miembros de la secta Templo de Dios. Tres años después en México por parte de los seguidores del reverendo Ramón Morales. En 1994 las autoridades rusas detuvieron a casi un centenar de adeptos de La Fraternidad Blanca que estaban dispuestos a suicidarse el día señalado por su sacerdotisa. Lo mismo sucedió en España y en Israel, con los seguidores de la Madre Aida y Cristianos Preocupados, respectivamente, en 1998. Sí murieron cumpliendo con su misión decenas de adeptos de la secta Tadtad en Filipinas, año 2000 y de Falum Gong en China 2001. En este caso otros tanto en manos de las autoridades persiguiendo a los miembros de la secta por entender que conspiran contra el modelo autoritario del gobierno comunista. Reacción que atrinchera aún más a los adeptos y el efecto del fanatismo es cada vez más intenso en la República Popular China.

En el caso de la secta Restauración de los 10 mandamientos, en Uganda, año 2000, casi un millar de adeptos fueron inmolados por los líderes de la secta, que al parecer fallecieron con ellos. En este caso fue un asesinato por parte de los líderes que fallaron en la predicción del fin de los tiempos y antes de ser  descubiertos hicieron real su delirio, de cara a ellos y a sus adeptos. No se trata de un asesinato en masa en el que se logra Poder o dinero, sino en el que se da la vida por hacer real un delirio. Lo mismo está en el fondo de los atentados suicidas por militantes integristas del Islam. Otro caso que sucedió en Canadá y Suizo, en 1996, fue la muerte ritual de los miembros de la secta Templo Solar. Se ha especulado que fuera una operación de los servicios secretos, para ocultar cierta vinculación con operaciones confidenciales de tráfico de armas en las que se utilizó a los miembros de esta organización, pero el caso es que fueran o no instrumentalizados, murieron en un acto ritual. Se especuló con el suicidio, pero luego se vio que fueron asesinados. No se entendió que lo hicieran sentados o tumbados sin moverse. Se pensó que les mataron y que luego les colocaron así, pero se comprobó que no. La doctrina descontextualizada y delirante de sus líderes, que mezclaban teorías extraterrestres con principios de los templarios y los cátaros, explica  el acto final de la secta. Cumplieron con lo que se conoce como “la endura cátara”. Consiste en dejarse matar por el maestro o un superior, en muestra de devoción y para trasladarse juntos al cielo y desde allí prepararse para volver en otra época en la que puedan cumplir con la misión final. La endura se define como “servicio de amor  de la muerte”.

En 1993 la secta de los davinianos en Waco, EE.UU., recopiló un arsenal de armas de combate para luchar en la batalla del  Apocalipsis. Sus adeptos crearon una dinámica absolutamente fanatizada que las fuerzas de seguridad estadounidenses no tuvieron en cuenta. Pensaron que era un grupo armado sin analizar la respuesta delirante del fanatismo que se había incubado en tal grupo y que estaban no sólo dispuestos a morir antes que entregarse, sino que vivieron su particular Apocalipsis, lo construyeron a su medida. Involucraron a las fuerzas de seguridad en su papel de soldados de la Bestia. Murió en aquel combate menores de edad, adeptos y el líder. Imagen, ésta que tuvo efectos en una gran parte de la población rural de los Estados del Sur, hasta el punto de que la intensidad de una creencia irracional activó la acción de un antiguo soldado que dos años después cometió un atentado masivo contra las torres de Oklahoma, en venganza por la intervención de las fuerzas de seguridad federales.

En el año 1995 la secta La Verdad Suprema lanzó gas sarín en el metro de Tokio, Japón. No fue un atentado al uso. Se realizó contra nadie en especial, fue contra el mundo, contra la realidad. Quisieron acabar con la maldad del mundo e instaurar su propio sistema, fundamentado en las convicciones de su líder. Los que sobrevivieran a su pretendido ataque masivo serían los elegidos para sobrevivir.

En 1997 la secta Puertas del Paraíso, de EE.UU.,  anunció y ejecutó un suicidio colectivo  asumido por los adeptos cuando “voluntariamente” se envenenaron, para trasladarse a la irrealidad que habían construido en su mente, en forma de cometa. Como no vieron materialmente el lugar de destino no pudieron acudir físicamente. Al sufrir una programación psicológica no podían dejar de creer en esa teoría (luego no se trata de una creencia) ni admitir que podría ser un error, aunque sólo fuera un error de cálculo. Hicieron el traslado anunciado con el alma, para lo cual “salieron” del cuerpo físico. Es decir, los adeptos no entendieron que fue un suicidio, sino un cambio de “traje”, por decirlo de alguna manera, para ponerse otro al reencarnar en otra dimensión y vivir en el cometa de destino.

Todos estos actos que se han descrito provienen de la visión de un iluminado que ha sido capaz de convencer a más personas y dotarlas de medios económicos para construir y formar una organización en torno a sus desvaríos mesiánicos. Todos los sujetos que protagonizaron estos hechos no han sido pobres o marginados que luchaban por unos derechos sociales o reivindicando alguna cuestión concreta. Fueron personas, en su mayoría, integradas, con cierta preparación y medios de vida más que suficientes para vivir. El fanatismo no se ha tomado en serio por parte de las instituciones, hasta que una organización, Al Qaeda, La Base, dirigida por Bin Laden atentó el 11 de Septiembre contra las Torres Gemelas de New York y el Pentágono. Analizaremos más adelante esta fecha y este suceso. Se ha formado una coalición contra el terrorismo, pero sin comprender que hace falta elaborar estrategias de información, culturales y de pluralidad para desmontar los mecanismos del fanatismo, tanto grupales, como las condiciones que hace que se extienda socialmente.

Los hechos narrados han sucedido y por lo tanto son visibles para la sociedad. Pero se fueron incubando durante años de adoctrinamiento. Casos de muerte de muchas personas pueden suceder por actos de enajenación mental a nivel individual, o por accidentes naturales o fortuitos. El problema que diferencia atentados fanáticos de sucesos accidentales es que en las acciones sectarias existe una voluntad que se multiplica y propaga en un sentido, que aunque irracional, permite ofrecer una justificación del hecho. Absurda, pero con una lógica y coherencia absoluta para sus autores y quienes bordean su mentalidad y acaban entrando en ella.   El paso previo a este tipo de acciones es lo que sucede en todas las sectas, cuya fanatización, la capacidad de manipular las mentes, no es visible para la sociedad. Incluso se camufla. Un ejemplo puede ser cómo la secta de Cienciología, un grupo fanático y visionario, controla la voluntad de sus adeptos y  pretende aplicar sus métodos de tecnología espiritual para salvar a la Humanidad. El dos de Octubre de 2001, en un debate en la primera cadena de televisión, el cienciólogo que representaba a la secta en España, hizo publicidad de su organización indicando y enseñando fotografías de la labor que hicieron otros adeptos de EE.UU. en la labor de desescombro del atentado en Nueva York, en la que fueron asesinadas cerca de seis mil personas.  Aprovechar tales circunstancias es una forma de presentar a Cienciología como benefactora de la sociedad, manipulando a la opinión pública a la que no cuentan sus métodos de captación y sus manuales internos de control a los adeptos y la extorsión que hacen a quienes informan sobre sus actividades internas.  La ayuda del voluntariado es una labor humanitaria de personas que forman parte de equipos de protección civil y en donde es el conjunto de la ciudadanía quien desarrolla la solidaridad.   Nunca puede ser un reclamo publicitario de ninguna organización, a no ser que se pretenda  un uso mezquino de esta tarea para engañar a la audiencia.

No entrar en el fenómeno del fanatismo, como técnica psicológica y social, hace que crezca este fenómeno y se reproduzcan sucesos dramáticos. Las acciones violentas hacen visible  la perturbación de grupos y personas manejadas por un “ideal”. Las acciones por perturbados mentales son imprevisibles. Sus atentados responden al azar. Pero no es así en las acciones fanáticas, que añaden al delirio, que siguen y construyen obsesivamente, una estrategia y una justificación que permite a los jefes de la secta erigir sus objetivos en la realidad social. Sobre todo la táctica del miedo incontrolado, el terror, es una táctica que consigue alterar la capacidad emocional sobre la población a la que quieren influir, para que entren en un doble juego. Por una parte que las autoridades o sus enemigos entren a enfrentamiento directo que dé credibilidad a su ideal u objetivos. Por otra mediante la tensión emocional colectiva crear un ambiente irracional, en el que su delirio salvífico, tenga cabida y sea admitido como algo lógico. La intención de organizaciones o grupos fanatizados es  imponerse sobre la población al presentarse como los salvadores, capaces de eliminar las causas del mal que ellos mismos provocan. No siempre los perpetran o realizan, porque no tienen medios suficientes, pero sí colaboran, directa o indirectamente en  crear las condiciones para que otros más colectivos fanáticos más preparados lo realicen. Lo cual socava tácticamente los cimientos de la realidad que pretenden combatir. Realidad que puede tomar forma de enemigo en la figura de un Estado, de otra raza, de otra religión, de una determinada clase social o de lo que sea.

La fase previa a los atentados puede alargarse indefinidamente, al perpetuarse queda escondido tal fanatismo y se adapta a la sociedad. Extiende una red manipulativa que capta adeptos a la espera del momento señalado, de manera indefinida. Pero teniendo presente en cada momento la llegada del fin del mundo o de una etapa. Lo cual condiciona la conducta de los adeptos. Es el caso de los Testigos de Jehová, que se dedican a ofrecer sus cursos bíblicos y revistas. Aconsejan no hacer estudios universitarios y dedican sus esfuerzos a enriquecer a la organización reduciendo la dedicación al desarrollo individual y familiar al mínimo posible, lo cual hacen en torno a una doctrina que se convierte en una obsesión.  Los Ancianos  hacen que los adeptos aprendan de memoria cientos de textos de la Biblia que los jefes desde EE.UU. traducen de acuerdo a sus criterios, para que se ajuste a su delirio mesiánico-apocalíptico.  Los Testigos de Jehová esperan pacientemente la caída de la babilonia actual, en las democracias occidentales que predican insistentemente que son gobernadas por la Ramera y los que adoran ídolos. Incluye en esta representación del Mal absoluto a la iglesia católica, a los gobiernos de todos los países, etc. Los errores de cálculo sobre el fin del mundo, les hace reelaborar la interpretación del delirio apocalíptico, arguyendo que se trata del fin de un mundo, de una civilización que será sustituida por el Reino de Dios en la tierra.

Hay muchas organizaciones y grupos que se preparan para el fin del mundo y ven en los acontecimientos de la realidad  un argumento y un dato “objetivo” para su delirio. Es importante hacerse una idea de esta pluralidad de hechos para ver el contexto en que se activan los manuales y libros de los grupos gnósticos y la capacidad de estos en sinergía con otros planteamientos similares. Todo lo cual sucede en el seno de la sociedad occidental y en el meollo del desarrollo democrático. Puede parecer minoritario, pero no lo es tanto, sobre todo si atendemos a la intensidad con que se viven las ideas mesiánicas y se trabaja por su consecución, en muchas ocasiones implicando a instituciones y organismos de mucho poder en la sociedad. A lo que hay que añadir las sectas que proponen en fin de un modelo de sociedad a cambio de otro, el suyo. Todas tienen adeptos colocados en todo tipo de actividades y trabajos, así como en instituciones y centros de decisión, bien como secretarios, conserjes o el puesto que sea.

El grupo Astram prevé el fin del mundo mediante actos violentos sin tregua. Se preparan, como otros grupos afines, como Nonsiamosoli, para ser rescatados por naves extraterrestres. Entre sus adeptos hay ingenieros, un piloto del ejército del aire. Los raelianos pretenden crear una nueva humanidad mediante la aplicación masiva de las técnicas de clonación, al considerar que los terrícolas fuimos creados, por seres de otros mundos, mediante este tipo de tecnología genética. El libro “Mensajeros del Alba”, cuyo autor firma con seudónimo, es leído por miles de adeptos de las más variadas sectas ufológicas. Es el libro de cabecera de quienes creen irracionalmente la intervención de seres extreterrestres en nuestro mundo. En él se cuenta que, hace eones de años, unos extraterrestres manipularon los genes de unos pocos seres humanos, para ayudar al resto a evolucionar. Al no haberse conseguido el desarrollo espiritual la colonia de humanos han sido abandonados a su suerte, por la jerarquía del Universo. El libro avisa de que algunas personas son descendientes de aquellos seres humanos evolucionados, son los Elegidos y deben de darse cuenta, para salvarse y esperar que les vengan a recoger cuando estén preparados. Ellos se salvarán. Para saberlo se aconseja que cada cual siga sus emociones y que actúe en consecuencia. Para cumplir con su destino deben unirse, lo que hacen en diversas sectas,  cuyos adeptos se sienten especiales. Ante semejante tarea no deben preocuparse de hacer sufrir a la familia, abandonar a hijos y parejas, porque es la prueba que han de superar. El dolor que ocasionan a sus allegados sirve para que evolucionen y sean seres más perfectos en la próxima reencarnación, por supuesto en otro planeta, ya que éste va a ser destruido.

A finales de los años ochenta se desarticuló la secta Edelweis cuyo cometido fue preparar marcialmente a los adeptos y enseñarles y prepararles para sexualidad de otros planetas, de manera que los discípulos fueron objeto de practicas homosexuales por parte de los superiores jerárquicos. El curandero Claudio Pena, que se hace llamar Nithán, el Amador, anuncia: “El final del ciclo es inminente”. Advierte sobre un plan de evacuación tras habérsele comunicado por parte de seres de otras galaxias que pronto llegaran: “Llegaremos para teleportaros antes del fin. Seréis llamados por el nombre para uníos a las colonias espirituales”. Una de sus adeptas, sacerdotisa del templo de Akakor,   ha revelado el conocimiento más secreto a un alumno de sus clases de música, creando una cadena de transmisión de tal idea delirante. El objetivo es formar una nación cósmica, de la que Claudio Pena se proclama como miembro del Gran Consejo, formado por un reducido grupo de Seres o Energías espirituales. La secta Energía Universal y Humana, adoctrina mediante instrucciones que indican que gente de otros planetas vienen a la Tierra. Los habitantes del planeta Tierra podremos hablar con ellos. Estos ya avisan de que hay que prepararse para la supervivencia en el futuro: “si este planeta no sobrevive, deberemos irnos a otro”. Para lo cual se aprestan obsesivamente y crean redes para reconocerse entre los alumnos, cuando se refugien en   varios lugares en donde vivirán cuando acontezca la explosión de una bomba nuclear. Preparan víveres, medicinas y dedican su dinero a construir edificaciones subterráneas en las que protegerse.

El peligro de visiones apocalípticas no es sólo la enajenación del afectado, es también que, sin necesidad de provocar ningún atentado, tal mentalidad influye en la realización de acontecimientos de gran violencia y sufrimiento, pues se realizan por una minoría que se cree llamada a cumplir las expectativas irracionales de su creencia. Estas inmensas minorías  se ven amparadas por otros colectivos fanáticos, en los cuales los actos de terrorismo influyen de manera decisiva. Los hechos  fanáticos se extienden como un reguero de pólvora en este tipo de mentalidad, que promueve en su conjunto el derrumbe de la realidad, empezando por la realidad social. Cuando se habla sobre la red de grupos terroristas, se olvida que tras la malla de infraestructura material para cometer atentados hay una superestructura psicológica  e ideológica, mucho más peligrosa que la acumulación de armas: el fanatismo. Este fenómeno, psicológico y social,  se apoya en miles de ramificaciones que muchas veces nada tienen que ver unas con otras, incluso pueden ser contrarias, pero que se refuerzan en  el convencimiento de eliminar la realidad. La razón, la cultura, incidir en métodos democráticos para resolver conflictos, la comunicación, el respeto, la tolerancia forman  los fundamentos esenciales para erosionar el fanatismo. Cuando estalla la exaltación y la intolerancia, el problema se comprueba y se hace visible socialmente, pero mientras tanto las familias de los afectados ven como sus allegados se despersonalizan, quedan anulados como sujetos y a la vez los adeptos se infiltran en la realidad para observarla, controlarla y hacerla estallar cuando puedan. También ocurre que muchos familiares, al verse impotentes para sacar de su obcecación a su ser querido, se vinculan a la idea de la secta que le atrapa, porque, además sufren un chantaje afectivo, de manera que se adhieren a las ideas que defiende su hijo o hija atrapado en un grupo u organización, por lo que se conoce como el “síndrome de Estocolmo”, pues de alguna manera las familias quedan a disposición de las sectas en este sentido.

Quien ha logrado llegar a una situación de objetivo final ha sido la red que lidera Bin Laden, pero no es la única. Tampoco sucede solamente desde un contexto islámico. hay muchos procesos irracionales que lo acompañan. Es en esta situación en la que debemos de ver la necesidad de convertir el razonamiento en un foco de resistencia frente al avasallamiento de las diversas irracionalidades.

El fin del mundo se convierte en la finalidad del mundo sectario, sea con una forma de interpretarlo o con otra. La diferencia de una organización política, por muy radical que sea, si no cae en el fanatismo, consiste en que cualquier objetivo de transformación parte de la realidad y promueve su evolución hace objetivos que pueda defender. Otra cosa es cuando se recurre a la violencia, para destruir el sistema o al enemigo. Se anula la realidad para construir la irracionalidad del grupo, que aplica sus métodos totalitarios ya dentro de la secta u organización.

Con la visión general que hemos expuesto podremos entender los textos del fundador de los grupos gnósticos, que a su vez nos sirve de ejemplo para comprobar el funcionamiento interno y psicológico de las sectas y cómo se fragua el fanatismo, siguiendo el hilo conductor de la doctrina de un visionario. Escribe Samael Aun Weor- Víctor Gómez: “Todo lo que está escrito en el Apocalipsis es para los tiempos del fin. Tenemos que informar a la Humanidad de que los tiempos del fin ya llegaron”. Se apoya en un libro reconocido por diversas religiones para incrustar su peculiar delirio. La llegada del final de los tiempos provoca una gran tensión emocional, en quienes  viven tal espera como una realidad que además forma parte de su estructura psicológica. Para tal acontecimiento se preparan en los sucesivos, e interminables, cursos: “Sólo aquellos que hayan logrado el ligamen cruz-hombre, con el triángulo espíritu, serán salvos”, es decir quienes sean fanáticos seguidores de las visiones de Víctor Gómez-Samael, quien presenta la Alquimia sexual como sacrificio de la obra realizada, lo cual exige la “autoinmolación de la personalidad”. Quien muere por un ideal o se suicida en un atentado, previamente ha tenido que anularse psicológicamente como sujeto. Las formas varían, de unas sectas a otras, pero el vaciamiento de la personalidad es común en las manipulaciones psicológicas. Los grupos fundamentalistas, de la doctrina que sea, achacan al ego la causa de todos los males, cuando no es más que la referencia de cualquier acción ética, por ser una condición sine quanum la intervención de la conciencia. La eliminación del yo se traduce en la gnosis de Samael Aun Weor, Víctor, en la capacidad del adepto para convertirse en un Dios. Escribe Víctor Gómez-Samael: “Quien quiera autorrealizarse necesita la revolución de la Conciencia: morir-nacer-sacrificarse”. Este esquema, cínico y anulador de la personalidad, es el requisito para salvarse en la gnosis. Para lograrlo los instructores marcan unas practicas que ya hemos analizado. Otro texto que se apoya en una cita apocalíptica dice: “El Apocalipsis dice: se fiel  hasta la muerte y yo te daré la corona de la vida. Jesús fue fiel hasta la muerte y así recibió la corona de la vida, que es el hálito eterno para sí mismo profundamente ignoto, un hálito del Absoluto en nosotros”.

Asegura Víctor Gómez-Samael: “Ya Hercólubus está a la vista de los telescopios; entonces ¿qué más queremos¿ Así pues el objetivo de nuestros estudios es preparar un grupo de gentes que sirvan de núcleo para la futura raza. Esto es lo fundamental… Está a las puertas la catástrofe pero las gentes oyendo no oyen y viendo no ven”. Insiste, este profeta de la new age, en anunciar un “pavoroso cataclismo”, de manera que cada terremoto, accidente o atentado se integra en la expectativa que predica, lo cual se une al miedo a que suceda algo. Su mensaje irracional influye en que algunas personas, en épocas conflictivas, se integren en la secta gnóstica u otras del estilo. Uno de los efectos de acciones terroristas es provocar efectos psicológicos masivos, efecto que se expande a través de los medios de comunicación, más cuando comunican las noticias con alta dosis de sensacionalismo.

La visiones proféticas del Víctor Gómez-Samael son tremebundas. No se cumplen y al igual que en otras sectas se interpreta que el año que dijo el líder que sucedería el fin, es para los acólitos cuando empezó, pero luego se desarrolla poco a poco, para dar una oportunidad a la Humanidad para que se ponga al servicio de la Verdad . El final final puede desde entonces llegar en cualquier momento. Dice el venerable maestro gnóstico: “Los gnósticos sabemos, por iluminación y experiencia trascendental directa, que el juicio de las naciones ocurrió en el año 1.950. Los dioses santos juzgaron a la Gran Ramera y la consideraron indigna. La sentencia de los dioses fue <¡al Abismo! ¡al Abismo!>”.  Anuncia que el trabajo de Proserpina es “acabar con toda la humanidad”. Algo que comenzó desde la I Guerra Mundial, según sus peculiares estudios de Historia. Explica taxativamente: “La Tercera Guerra Mundial es inevitable, aquellos que planearon y realizaron la primera y la segunda guerra mundial, ya están trabajando activamente para dar forma y realidad a la tercera gran guerra, que será millones de veces más horrible que las dos precedentes”.  Comunica a sus seguidores que existen clubes de asesinos, pero que, por añadidura, sucederán terremotos en serie que harán caer a las ciudades como castillos de naipes “y la tierra se tragará a toda la humanidad”. Estos mensajes, no son sólo descriptivos sino valorativos y de gran influencia psicológica. Recogen un sentido destructivo de la humanidad, que forma parte de una característica psicológica, el instinto tanático, que Sigmun Freud estudia en sus trabajos sobre el inconsciente. Esta particularidad de la psicología humana Samael Aun Weor, Víctor Gómez y otros iluminados, la llenan de  un contenido doctrinario, ciertamente peligroso si no se analiza racionalmente. Pero en las sectas se cultiva la irracionalidad y se prepara a los adeptos para que lleven a cabo los planes del momento final: “El instante culminante se acerca, la presión interna tendrá que llegar inevitablemente a su límite máximo. La catástrofe está para suceder… La Gran Babilonia será quemada con fuego, porque resultó millones de veces más corrompida que la Atlántida”. Asegura, también, el Venerable Maestro : “Esta humanidad ya está totalmente perdida, no tiene remedio”. En ciertos grupos esotéricos se llamaba ya antes del atentado a las torres gemelas del New York, “Sodoma y Gomorra”. Veremos que tal atentado ha sucedido dentro de una trayectoria que se acoge en el arquetipo mítico y simbólico de muchos grupos fanáticos, entre los que se encuentran, especialmente las sectas. Las cuales están implicadas en nuestra sociedad y son parte de ella, sin que se hayan tomado precauciones a su debido tiempo.

La disgregación de la mente se entrena en los cursos gnósticos. Los ejercicios que practican provocan un estado de ánimo idóneo para poder captar como realidad los mensajes del  fundador de la gnosis.  Él mismo lo narra: “Si uno aprende a manejar los tres cerebros… se alarga la vida. Para poder prolongar la vida al estar en estos estudios esotéricos hay  que negociar con los señores del karma”. Es evidente que el final del mundo se asocia al final del mundo personal, lo cual es evidente. Verdad de perogrullo, pero en este caso se trastoca la realidad asegurando que es posible alargar la vida, e incluso motiva a buscar la inmortalidad, lo que forma parte de la mitología de los grupos gnósticos, pero cuya comprobación se mantiene en “secreto”.  La psicología humana se forma asumiendo el final de la vida, como ley natural infranqueable. Si este final, la muerte de todo ser humano, se asocia al final del mundo, es por una sucesión de  manipulaciones psicológicas.

Veamos algún otro texto sobre la inmortalidad, que suponen el contrapunto al fin del mundo. De manera que son mensajes irracionales que funcionan como instrumentos de manejo de la psicología de los adeptos: “Todo hombre que encarna puede pedir el Elixir de la vida. Éste es un gas… Después de la resurrección el maestro ya no vuelve a morir, es eterno… Tenemos el caso de Paracelso. No ha muerto. Vive en Europa con el mismo cuerpo”. Algo que todo gnóstico cree sin la menor duda. Lo mismo que el que los inmortales pueden aparecer y desaparecer instantáneamente, porque se hacen visibles a voluntad en el mundo físico. Víctor Gómez cita a Cagliostro, Sant Germain y Quetzacoatl.

El sentido catastrofista viene expuesto por un discípulo de Víctor Gómez-Samael, Joaquín Enrique Amórtegui, que se hace llamar el venerable maestro Rabolú. Explica el proceso final de la humanidad en el libro “Hercólubus, el planeta rojo”. Este conocimiento se mantuvo en secreto, por ser una sabiduría interna en los círculos gnósticos, hasta 1999, en que se acercaba el fin del milenio. Las calles de las ciudades y pueblos de toda España se vieron plagados de carteles que anunciaban tal libro, con frases que resumen el mensaje de esa obra. Es algo que preocupó a los colectivos de Ayuda a los Afectados por las Sectas, ya que supone un paso más en  el despliegue de la secta, por recurrir a mecanismos comunicativos de mensajes finales para captar al mayor número de gente y “darles la oportunidad para salvarse”. Así en la introducción el autor declara: “la necesidad que hay de dar aviso a la Humanidad sobre el cataclismo que viene”. Preguntando a varios gnósticos, sobre este asunto, unos dan la versión de que se hace público porque fue un problema de registro de la propiedad, que se consiguió que fuera para todos los grupos y no para uno en exclusiva. Otros que al ser inminente el final del mundo se quiere dar una oportunidad a los mundanos, para que reconozcan en su interior la llamada del maestro y acudan a los centros gnósticos, para aprender a ser un elegido que llegue a la inmortalidad.

El libro en cuestión cuenta que todos los extraterrestres de Marte visten como soldados.  Nacen, crecen y mueren a voluntad. Cuando se cansan  del cuerpo se mueren para cambiarlo por otro: “La muerte para ellos es un cambio de vestido”. Todo esto lo ha visto , afirma Rabolú, Joaquín Enrique, no por telescopios ni nada de eso sino por la capacidad de manejar sus cuerpos internos a plena voluntad, sobre lo que la gnosis de Víctor Gómez-Samael le dio las claves. Asegura: “el que quiera verdaderamente salvarse del cataclismo que viene, debe empezar de una vez a desintegrar el yo psicológico”. En una carta fechada el 29 de Octubre de 2001, el presidente del Movimiento Gnóstico Cristiano Universal de España (Del Nuevo Orden), hace una serie de consideraciones a una persona que le escribe pidiendo consejo, ante los acontecimientos terroristas del 11 de Septiembre de 2001. Escribe: “Tras leer su carta, veo que lo único que puede hacer es ponerse a trabajar fuertemente con los dos últimos capítulos del libro <Hercólubus o Planeta Rojo>. Si así lo hace, se abrirá ante usted una puerta que responderá muchas de sus preguntas. Si quiere usted hacer algo por los demás, puede regalar dicho libro a otras personas que aún desconociéndolo, pudieran estar interesadas en él”.  Informa que con tal aprendizaje se eliminan los defectos de tipo psicológico y es posible explorar de forma consciente el mundo Astral, descubrirlo y transitar por él con el fin de proseguir el camino del despertar de la Conciencia.

Los mensajes apocalípticos tienen una función manipulativa, sobre todo para jugar con acontecimientos reales y dotarles de una repercusión psicológica, que adecua las emociones de las personas a la manipulación psicológica. Quien va entrando en esta dinámica en el interior de una secta acaba viéndose atrapado. Explica Víctor Gómez- Samael: “Es urgente saber que la actual barbarie falsamente llamada civilización moderna, toca su catástrofe final. El mundo se debate en un caos espantoso y si queremos realmente salvarlo, necesitamos unirnos para crear una civilización serpentina: la civilización de Acuario”. Estará gobernada por un Imperator de la mente Cósmica”. Tal es el objetivo social de la gnosis. Una sociedad serpentina es aquella en la que se dan indicaciones espirituales, de manera que la ley la dicte la quinta iniciación. Hace, este Iluminado, un llamamiento clamorosos en sus discursos: “necesitamos hacer un esfuerzo supremo y desesperado para salvar el mundo porque hasta ahora todo está perdido”. Forma, con sus adeptos, lo que indica en su obra “El matrimonio Perfecto”: “El Movimiento gnóstico está constituido por el Ejército de Salvación Mundial“.

Las sectas en general y la gnosis en particular, no son asociaciones, religiones o grupos asépticos, ni anodinos, sino que intervienen socialmente sin que se note su presencia, pero deslizan la realidad hacia situaciones escabrosas. Es necesario conocer los entresijos y fundamentos sectarios, para desactivar la fuerza que tienen al intervenir en secreto y sobre todo aprovechándose de las crisis personales y sociales. En la actualidad ha aflorado, con la llegada de un nuevo milenio, que se interpreta como fecha símbolo, lo que se agudiza con los atentados terroristas que afectan a la economía y a la política mundial. Las sectas toman como referencia y actuación simbólica estos sucesos, que viven como un aviso para realizar su misión. Pero todavía no se ha reconocido la dimensión del problema y  el peligro está dentro de nuestra sociedad, no sólo infiltrada, sino como parte de ella.

PROYECCIÓN SOCIAL DEL FANATISMO

Todas las sectas pretenden proyectar  los contenidos doctrinarios de su organización a la sociedad. Es una manera de desarrollar sus fundamentos como algo real. Lo hacen de múltiples formas. La Comunidad, seguidores de Silo, lo hicieron con un partido político, el partido Humanista, que se presenta a las elecciones en España y que incluso llegó a formar parte de la coalición Izquierda Unida cuando ésta se formó. Hasta que la dirección de esta fuerza emergente en aquellos momentos comprobó sus connotaciones sectarias  y quedaron fuera de la coalición. Posteriormente se camuflaron en otro partido, Los Verdes Ecologistas, de manera que creó una gran confusión en el electorado por usar el nombre de otro partido ya establecido y con gran reconocimiento por parte del movimiento ecologista., “Los Verdes”, hasta que una sentencia judicial impidió tal uso del nombre. Se llamaron anteriormente “Futuro Verde” y luego “Los ecologistas”. Fue una táctica de adaptación a la realidad ante sus principios mesiánicos, de salvación y de transformación de la realidad, que pasa previamente por la manipulación (transformación interior) de sus militantes, en sesiones en las que aprenden a “romper resistencias”.  Fue un fracaso, pues sólo podía captar votos con la confusión de muchos electores y la falta de información sobre quienes eran realmente.

Los gnósticos pretendieron la misma estrategia que la de La Comunidad/Partido Humanista. La proyección social de una doctrina y de un delirio mesiánico sirve para traducir los mensajes del fundador a la mentalidad de la gente y pretender de esta manera su “redención”, en la medida que tienen como objetivo “despertar” a los ciudadanos de su ignorancia y llevarles a la moral verdadera. El fracaso está asegurado, pero para tal desenlace tienen también una respuesta.

Víctor Gómez, alias Samael Aun Weor, fundó el Partido Socialista Cristiano Latino-Américano (POSCLA).  Su programa viene expuesto en el libro “El Cristo social”. Lo presentó como vehículo de acción de sus ideas, sobre todo por que “la mente humana se halla en estado de decrepitud”. Con tales siglas oculta su carácter gnóstico y quiere presentarse como cristiano y social, cuando en sus fundamentos establece : “El POSCLA es el vehículo de acción social del Movimiento Gnóstico”. No sólo pretende enseñar cómo se debe pensar, sino qué se debe pensar. Entiende al ciudadano y ciudadana en  su faceta psicológica y espiritual, además de   como ente político y económico. Víctor Gómez-Samael justifica su ambición de Poder y su decisión de lanzarse al ruedo político, dato que en España es bastante desconocido,   en que la crisis mundial vive el momento más difícil de su Historia. Su objetivo es enseñar a las masas el camino del Cristo Social, provocando en el individuo un cambio radical y de paso poder transformar el mundo. Ofrece para los votantes a sus acólitos y a él mismo para dirigir la sociedad, pues los políticos y quienes les votan tienen la mente degenerada. También anatemiza a los intelectuales, a los que acusa de haber llevado al mundo al caos y a la anarquía.

Presenta un  panorama catastrófico, imposible de salir de él si no se hace caso a sus enseñanzas. Este es un truco muy típico de las sectas. Proponen cuestiones absurdas que sin una programación metódica en cursos y prácticas es difícil de creer y de hacer caso. Analizan los problemas sociales de manera extrema y emocional, ofreciendo una respuesta. Cuando no se les hace caso cualquier acontecimiento dramático o el desenlace de una crisis la justifican  y “comprenden” por el hecho de que ha sucedido porque la sociedad no les hizo caso. Internamente siempre comentan, de una manera u otra: “si me hubieran hecho caso estas cosas no pasarían”.

El objetivo de formar un partido gnóstico es tener un despliegue entre la población, de manera que se formen grupos en  los más sitios posibles. Conseguirían camuflar la expansión de su doctrina con la movilización política. Lo que va a permitir a sus adeptos situarse en sindicatos, talleres, grupos de diversa índole. Hace para ello un llamamiento a sus seguidores, a los que les incita a lanzarse a la lucha: “Es urgente que el Movimiento Gnóstico se ponga en pie para luchar por el Cristo Social”.

Ante el estrepitoso fracaso de la acción política Víctor Gómez-Samael, decidió disolver el partido, con el argumento de que los hombres no son conscientes ni están debidamente capacitados, y mucho menos preparados para unas ideas como las que ellos proponen. Es obvio que se tratan de las mismas condiciones que cuando se presentaron como partido salvador. Los encargados de propagar las ideas del movimiento gnóstico siguen considerando imprescindibles tales ideas, a las que apellidan de “ideas psicológicas“. Entienden que son las nociones que regirán la sociedad de la Nueva Era. Su posterior estrategia consiste en transformar a los sujetos individuo por individuo, como forma de cambiar la sociedad.

Lo preocupante no es la participación de los gnósticos y otras sectas en la vida política, por tanto y cuanto, al ser una manifestación abierta es controlada y sabida. La gravedad estriba en la acción social que queda escondida, ocultada en forma de conocimiento esotérico. Mediante esta faceta propagan ciertos símbolos, como la esvástica, y forman colectivos proclives a una mentalidad totalitaria, que en cualquier momento puede ser recogida por un líder carismático y actuar contra la sociedad establecida. Pero aún hay algo peor: la formación de adeptos fanáticos, dispuestos a lo que sea por lograr  cumplir los objetivos de la secta. Este fanatismo está dentro de nuestra sociedad, invisible y por lo tanto difícil de ubicar y muy complicado para defenderse de él. Es en la actualidad uno de los fenómenos que ha conmocionado al muno, el fanatismo. Desde posturas extremistas islámicas ha declarado la guerra a Occidente, especialmente a EE.UU. A poco que se indague sobre sus propósitos y fundamentos, vemos que se declara la guerra a la realidad, inclusive la realidad islámica. Analizaremos seguidamente este fenómeno, para entender que no es un manifestación aislada del mundo musulmán.  Se ha activado una mentalidad que funciona solapadamente y a conciencia. Acompaña las actuaciones violentas y a cualquier suceso escatológico, pues integra  sus mensajes en la sociedad a través del miedo y reafirma a los adeptos en su verdad, lo para ellos es la Verdad. Lo iremos comprobando a la luz de los textos y analizando algunos acontecimientos desde el punto de vista del fanatismo, con la finalidad de ver su estructura y sobre todo poder descubrir sus repercusiones para, en la medida de lo posible, desactivar la mecha de la violencia y la aniquilación de las personas.

Usaremos de hilo conductor los textos de Samael Aun Weor, Víctor Gómez, pero podemos comprobar  que hacen resonancia con los de otros líderes de sectas y movimientos fanáticos.  Prevenir el terrorismo es prevenir un paso previo: el fanatismo, que es necesario analizar y saber qué es realmente y cómo funciona. Sobre todo cuando se observa que muchos de ellos no se contrarrestan por contrarios que sean sus mensajes, sino que se asocian, aun sin organizarse en un foro común pues aunque tienen formas doctrinales diferentes coinciden en un objetivo común: eliminar la realidad actual, lo que engloba el modelo político, social y económico, en tanto y cuanto en la realidad de la mayoría de los hombres y mujeres no cabe  el mesianismo que defienden los fanáticos. Por eso todos los fanatismos defienden modelos totalitarios, que primero ejercitan con sus adeptos, a los cuales imponen una auténtica teocracia. De cara a la sociedad es inadmisible este modelo totalitario , pues en primer lugar ¿y si Dios no existe?, o si hay gente que no cree. ¿Qué sucede entonces con esas leyes que deben regir para todos los ciudadanos y ciudadanas?. Por otra parte hay muchas ideas de Dios y creencias en Dios muy diferentes, todas ellas tan válidas y respetables como la que más. Por eso es necesario un principio de racionalidad, que permita la pluralidad y la gubernabilidad de una sociedad que tenga en cuenta la creencia y fe de cada ciudadano, aunque sean diferentes creencias, pero no que sea regido por una sola, aunque sea la articulación de varias. Semejante modelo sólo es posible mantenerlo mediante la violencia. Cuando los fanáticos anulan el razonamiento, impiden entender otras maneras de ver las cosas, incluyendo la suya, pero como una más.

Es interesante comparar textos de sectas diferentes, para ofrecer la auténtica dimensión del tema. Según se lee en el boletín “Infosec” de La Asociación AIS (Asesoramiento e información sobre Sectas) de Barcelona “la meta suprema de Cienciología es el dominio espiritual del mundo”. Pretenden que toda actuación estatal y social se ajuste a sus principios. Los estudios del Dr. Günther Beckstein (Rueda de prensa para presentar la publicación “El sistema de Cienciología” / 4 - VI - 1998)  descubre  lo que oculta esta secta destructiva bajo la fachada de querer el bien para la humanidad y el mundo. Los Cienciólogos se aíslan del exterior prohibiendo dar información sobre sus actos internos. En las sesiones de auditing recogen datos íntimos de la persona a la que pretenden captar y de esta manera le van a manipular su personalidad. En Cienciología se utiliza un lenguaje lleno de términos con nuevos significados. El miembro acaba sometido ciegamente tras un largo proceso de entrenamientos psicológicos en forma de cursos. Una parte de los cuales pretende aplicar  en master de dirección de empresas.  La meta es el Poder, el control del mundo a través del control del individuo. Desarrollan técnicas  psicológicas y sociales para lograr sus objetivos.  El estudio aludido observa que las autoridades alemanas encargadas de la protección de la Constitución consideran a Cienciología un movimiento anticonstitucional, lo que se recoge en un documento oficial del 5/6 Junio de 1997. Utilizan para sus objetivos un avance estratégico mediante la extensión de su organización y colocar a sus operarios en lugares estratégicos de la vida social alemana. Los expertos definen su modelo como tecno-totalitario, que influyen en las personas mediante métodos de psicomanipulación. En el mismo sentido se orienta el informe del senador alemán, Hartmuth Wrocklage, Presidente del departamento del Interior de la Ciudad Libre y Hanséatica de Hamburgo.  Advierte sobre la tendencia de esta organización contra la Constitución libre y democrática.  y sobre todo del peligro que supone que Cienciología infiltre a sus miembros en los gobiernos y empresas para aumentar su influencia (Abril 1998)

Los activistas de diversas organizaciones vinculadas a la Gran Invocación proponen formar redes de meditación científica. Esperan la llegada de Maitreya, casi de inmediato. Llevan varios años esperando tal momento, que en un acto inicial será  emitirá un mensaje televisado para que todo el mundo lo pueda escuchar y así poderse salvar. En caso de que alguien no lo oiga podrá escucharlo telepáticamente. Al parecer Maitreya, según indica la redacción de la revista que hace de Boletín de varias organizaciones afines, “Emerger Mundial”: “Maitreya surgió en el centro de los Himalaya, cuando menos se le esperaba…. desde entonces ha vivido en Londres como un hombre corriente preocupado por los problemas modernos, políticos, sociales y económicos. Desde Marzo de 1978 ha aparecido  como portavoz de la comunidad paquistaní-hindu”. Benjamín Creme que se asegura portavoz de Maitreya, predice que será quien enseñe a la humanidad.  Afirma en Emerger Mundial nº 30, primavera de 2001, que la victoria de George W. Bush no es un contratiempo para la misión de Maitreya, pues ganó el Sr. Gore. El incremento del poderío militar de Bush “llevará a Maitreya a presentarse abiertamente con más rapidez, sea cual sea el estado de las Bolsas”, pues en otras ocasiones condicionó tal aparición, “adumbramiento” lo llaman, a que cayeran las Bolsas de Tokio y New York. Especifica que la victoria de Bush  incrementa la tensión de los asuntos del mundo, lo que acelera el emerger de Maitreya.

Vemos la implicación política de muchos movimientos irracionales que potencian entre la ciudadanía una mentalidad igualmente irracional. Dentro de ésta se forma un núcleo de fanatismo que puede afectar el transcurso de la Historia, de manera que el desarrollo de la Humanidad se ve a menudo interrumpido por oleadas de violencia, y nadie participa en ellas por hacer el mal o para perjudicar al conjunto de la humanidad, más bien, por el contrario, actúan por el bien de  la mayoría. Algo que con la actuación terrorista de grupos integristas islámicos actualmente adquiere una dimensión mundial. Pero el problema es el proceso mental que activa, la puesta en marcha del fanatismo dentro de la sociedad occidental. Entonces las sectas juegan un papel fundamental y adquiere mayor gravedad al ser sus métodos y su presencia algo desconocido, y sobre todo camuflado. La intervención violenta es el resultado de una presión psicológica y social que hace que la intensidad de un sentimiento irracional o arracional, se transforme cualitativamente en una actuación violenta. Aunque ésta la ejerza una minoría, se ve impulsada por una masa que reflejado el objetivo de su ideal en el triunfo de la lucha armada. Esta es una regla general a lo largo de la Historia, que las democracias han sido incapaces de abordar.

En los textos de Samael Aun Weor, Víctor Gómez, se anuncia reiteradamente la Tercera Guerra Mundial: “La futura guerra no hay duda que será atómica”. Se asombra de que no haya estallado el conflicto bélico total, pero advierte: “La humanidad aguarda con infinito terror esta pavorosa catástrofe que por anticipado sabemos que es inevitable”.  Estima, el paladín de los grupos gnósticos: “Mientras exista el Yo habrá guerras”. Tal tesitura es una invitación a preparar a los adeptos en tal sentido. Lo repite varias veces, de manera que la despersonalización es una de las condiciones para formar parte del movimiento gnóstico.

Un delirio, profético y mesiánico, surge por sí mismo en la mente  de quien lo visualiza, cuando lo reconoce como un mensaje que se convierte en una misión. Para propagarlo tiene que conectarlo con la realidad. Es el caso de líderes apocalípticos que actúan mediante el terror y actos violentos. La lucha delirante, de los seguidores de Bin Laden, recurre a la violencia para la  redención del mundo musulmán. Se puede justificar en otros tipos de fanatismo sobre la base de la independencia de una determinada nación o sobre el destino de una raza, o lo que sea. El caso es destruir la realidad, pero a su vez el fanático necesita, para propagar su idealización, aprovecharse de la realidad. Incluye los desastres, las injusticias en unos discursos que resaltan lo negativo de la realidad para hacer necesarias sus visiones de futuro, para hacer útil el plan que pretenden.  A la vez se integra la realidad cuando sucede alguna catástrofe, para  hacer pasar tales hechos como pruebas de sus profecías o augurios ideológicas. En otras ocasiones presentan la delincuencia, la violencia doméstica, no como fruto de la problemática humana y la convivencia social, sino como consecuencia directa de no hacer caso de lo que propugnan. Esta es una de las grandes trampas en las que cae la mente de muchos seguidores de ideas fanáticas. Muchas veces sin ser un obcecado no pocos ciudadanos son arrastrados por la inercia del fanatismo, porque se presenta como una alternativa a una realidad dolorosa o injusta.

Las ideas fanáticas sirven de huida de la realidad. Por eso hay momentos de crisis personales y colectivas, en que las personas se dejan llevar, son atrapadas por estas dinámicas que desatan o justifican la violencia. El fanatismo no sólo se da en las ideas y en las creencias, con harto frecuencia también en los intereses económicos, o para cumplir estos objetivos, lo que suele pasar desapercibido, pero que, sin embargo, sí lo detectan los fanáticos religiosos y políticos y tal cerrazón por la cuestión crematística les sirve a ellos de coartada.

En el conflicto creado por los actos terroristas de la red dirigida por Bin Laden, se ha especulado hasta la saciedad que la pobreza y la injusticia es la causa del fanatismo. Iremos pormenorizando el tema, pero debemos indicar que no. El fanatismo surge por sí mismo y se desarrolla para sí mismo. Otra cosa es que use la realidad, la realidad cierta de la pobreza y las injusticias para su estrategia. Bastaría preguntarse por qué las masas pobres no arremeten contra sus archiomillonarios gobernantes en una acción política, contra su modelo de sociedad. Por una parte la complacencia religiosa, por otra la incultura, pero resolver tales conflictos forma parte de la historia y de la evolución de los pueblos. Cuando aparece un líder carismático y justifica su actitud visionaria con alguna acción apocalíptica busca a las masas para convertir a una parte de la población en cómplice, no sólo de sus acciones, sino otrosí de su “destino”.

El proceso de fanatización es parecido en todos los casos. Las consecuencias difieren según los medios humanos y materiales para su consecución. Si un delirio sobre el que se tiene un empeño obsesivo lo mantiene una persona, ésta acaba de anacoreta o en conductas antisociales, hasta que poco a poco se desconecta de la realidad y suele acabar en un tratamiento o internamiento psiquiátrico. Si hace cómplice a un grupo se puede organizar y formar una secta en torno a su obsesión. Por cada caso que se consigue hay mil que se quedan en el camino. Hay casos suaves en lo que el sujeto controla sus desvaríos y se conforma con ser un espectador de ese afán. Siente una gran atracción por los temas esotéricos o escabrosos, se siente llamado a leer y merodear por tales ambientes, pero es capaz de controlar su inquietud mental. Considera que se siente atraído por tales temas por una inquietud intelectual y se regodea en estudiarlos. De esta manera se evade de la realidad que le rodea y de la suya propia. No se atreve a romper con la realidad de su entorno, porque es consciente de que su atracción es rara y la disimulan a propósito. No quiere esto decir que quien lea o estudie y analice textos gnósticos sufra tal situación mental.   Es sólo algunos de los casos suaves de padecer fijación con tales temas, que se desvían por tales derroteros.

Un visionario es aquel que tiene una visión imaginaria, producto de su cerebro, y quiere objetivarla. Como nadie más puede comprobar por sí mismo tal experiencia o se aísla o trata de convencer a los demás. Puede elaborar una teoría o cuerpo doctrinario, como estrategia del desarrollo del mismo delirio, contagia a los demás su  realidad. Cuando funciona tal cometido se forma una cadena de personas que transmiten lo imaginario del líder y lo realizan. Tal construcción de la realidad sirve de catarsis al líder y de refugio o de evasión de la realidad a los adeptos. En un recuerdo autobiográfico, Régis Debray comenta cómo el Poder totalitario da lugar a epidemias imitativas, propagadas a partir de un foco central: el Amado (el líder).

Un delirio mesiánico, apocalíptico o de perfección interior se reproduce mediante las enseñanzas de los que creen el mensaje que emite su autor. Luego no se detiene, es imparable. Su objetivo es ocupar la mente de todo el mundo o dominar al resto, que son considerados malvados, ignorantes o infieles. La única solución es desmontar el delirio  mediante la desocultación  del andamiaje irracional. Lo cual exige desarrollo cultural, información, libertad y modelos democráticos de convivencia y sobre todo desenmascaramiento de los elementos distorsionadores de la realidad. El gran problema que surge con la inmigración es una nueva realidad. Exige abrir las puertas de los países ricos, como necesidad económica, a los habitantes de los países pobres. A la vez que es una necesidad cultural para las sociedades con un amplio nivel de bienestar, con objeto de entender a otras culturas y abrir una convivencia real y práctica con otros modelos de civilización, y que éstos reciban un influjo de una de las bases del progreso, la racionalidad y la ciencia. Ambos fenómenos van a permitir reducir la intensidad del fanatismo islámico y frenar su expansión fanatizada, cada vez mayor entre la población musulmana, al cerrarse cada vez más la puerta del diálogo real, no sólo institucional, en la convivencia entre los pueblos.  Algo que se ve también distorsionado por sectores racistas y con grandes dosis de fanatismos dentro de nuestra sociedad. Si se quiere evitar el dramático choque de civilizaciones que se anuncia como nuevo motor de la historia moderna, se debe abordar el fanatismo, dentro y fuera de nuestra sociedad.

Desde el punto de vista social, en la historia de occidente se ha visto que los modelos totalitarios acaban desvanecidos y se ha pasado de épocas con permanentes guerras religiosas y persecuciones políticas a modelos plurales de convivencia, para lo que se potencian valores de tolerancia. Sin embargo la civilización moderna se encuentra azotada por fanatismos ideológicos o amparados en religiones, lo que ha desembocado en dictaduras y modelos de sociedad dictatoriales. Evitar que rebrote el desquiciamiento de lo irracional requiere un esfuerzo permanente. En el seno de sociedades democráticas, con un nivel de desarrollo científico importante se ven florecer sectas que cultivan y promueven el fanatismo acientífico y anticientífico. Falta información al respecto e interés por desenmascarar las dinámicas irracionales, más que alguna vez esporádicamente en algún medio de comunicación, pero más como espectáculo informativo que como información real. Se hace que se hace algo, pero nada más. Las sectas suelen organizarse con una base de riqueza y Poder suficiente, en algunos casos, como para comprar un puesto en la sociedad y quedar amparadas.

Un gran error de nuestra sociedad es cobijar a determinadas sectas porque cumplan una función de control sobre determinadas poblaciones. Unas veces sobre personas inconformistas, otras para encarrilar cierta rebeldía o sirvan para ordenar masas informes que son difíciles de encajar mediante las modas o el pensamiento mayoritario. Vemos como las instituciones han subvencionado a sectas para que cumplan un papel social.  Unas que rehabilitan a drogadictos, otras que hacen determinadas tareas de recogida de ropa usada, o que aparecen como asociaciones consultoras de la ONU, o ONGs, o se les reconoce como religiones, lo cual da un estatus oficial a la fanatización. Las consecuencias de esta dejadez afloran primero en la afección de los adeptos, luego a las familias que ven como sus allegados son utilizados y se anulan como personas y el tercer paso es la interferencia en la convivencia social.

Hay una tendencia muy corrosiva en la sociedad, que consiste en  pretender ejercer desde los organismos oficiales una influencia religiosa. Se logra colocando a personas, que militan en organizaciones integristas de la religión que se practica mayoritariamente en la sociedad,  como directores, secretarios generales y puestos claves en determinadas instituciones o Fundaciones y empresas, cuyos funcionarios o personal “seleccionado” están dirigidos desde los “sectores duros” de alguna religión mayoritaria. Bajo esta táctica se van implantando medidas que acaban por presionar a una parte de la población que reacciona en contra cuando comprueba que no se respetan sus derechos, pero al mismo tiempo se activa una maquinaria dentro de iglesias y creencias que favorecen la fanatización en sus filas. Forma parte del mismo fenómeno sectario, de desprecio a la realidad, de extremar la fe religiosa.  Estas organizaciones carcomen los fundamentos de la convivencia. Surgen del seno de iglesias y religiones con una gran capacidad de socialización, con objeto de fortalecer la fe, cuando lo que se consigue es deformarla, sobre la base de criterios milagreros y de eficiencia organizativa, con objeto de imponer un punto de vista cerrado en sus postulados. Un ejemplo de este hecho lo podemos encontrar en “Legionarios de Cristo” y otras organizaciones del mismo estilo. Su objetivo es instaurar en la sociedad el Reino de Cristo. Para ello hacen cursos especiales de preparación, que se convierten en aplicación de técnicas de adoctrinamiento. Su despliegue en la sociedad consiste en formar líderes que influyan, orienten y dirijan a una parte de la población. Para actuar de esta manera  intervienen en los medios de comunicación, el mundo empresarial y político, en la enseñanza. Esta organización dirige 9 Universidades, 145 colegios y 21 institutos. Una de sus exigencias como demostración de fe es aportar medios económicos para el desarrollo de la organización, bajo el lema: “Si eres parte, pon tu parte”.

No se queda atrás en la labor de desgaste a la sociedad el patriarcado del palmar de Troya, Iglesia Una, Santa, Católica, Apostólica y Palmariana. En su misiva de 4 de Noviembre de 2001, el Obispo padre de la Santa faz y de la Cruz, mite una misiva en la que se lee: “Incontables son los pecados que se cometen por todo el orbe en esa noche paganizada, en la que Satanás es exaltado por pasmosa efusión por toda la caterva de sus numerosísimos seguidores… Mirad como los amantes del mundo rinden homenaje a su padre, el Diablo, el Príncipe de las Tinieblas, pisoteando la santa ley establecida por Dios… Estos desgraciados son pobres esclavos bajo la seducción y tiranía de Satanás, padre y señor de sus almas”.  Esta iglesia hace una peregrinación anual por todos los pecados que se cometen en el Universo. Para esta religión solamente caben dos posturas, absolutamente opuestas, la de  pertenecer al redil de la Iglesia Palmariana, el Reino de Dios, o pertenecer al antro de la antiiglesia o Reino de Satanás. El 16 de Julio el Papa Palmariano, Gragorio XVII emite otro comunicado en el que hace un llamamiento a la lucha heroica contra las embestidas de Satanás. Insiste, igual que a lo largo de sus innumerables peroratas, el             que vivimos momentos apocalípticos donde el inmenso poder del demonio se demuestra en la corrupción. Acusa a la Iglesia Católica Romana de haber manipulado la misma Biblia, siendo él, el Papa Gregorio XVII el maestro Infalible de la Verdad. Estas practicas religiosas a golpe de visiones, éxtasis y mensajes apocalípticos pueden desviarse  hacia cualquier dirección. Por mucho que desbarren los mandatos, y por muy desvaríos que sean las doctrinas los fanáticos seguidores de lo irracional  harán lo que se les inste a hacer.

Una persona puede ejercer el liderazgo de una determinada masa de población y emprender un proceso social delirante, de no ser detectado a tiempo. Cuando esto sucede demasiado tarde la única posibilidad es acabar con tal proceso mediante el uso de la violencia. Los líderes que se sienten llamados a construir una nueva realidad, lo mediante un modelo totalitario que exige el uso de la fuerza. Tales formas de gobierno se dedican a adoctrinar al resto de la población, a ejercer su poder de coacción y quien discrepe es considerado un enemigo al que hay que depurar, para que no interfiera en la realidad sectaria que quieren realizar. Ahora bien ningún  líder crea el fanatismo, ayuda a extenderlo o lo fomenta. Un líder se convierte en punta de lanza de una determinada mentalidad social. Y es a este proceso al que se debe prestar atención. El fanatismo lo genera un visionario, lo fomenta e impulsa un grupo de adeptos. Cuando se acopla a la sociedad, es entonces cuando surge el líder. El estudio de Wilhelm Reich, sobre la psicología de masas, comprueba que Hitler no creó el nazismo ni la exaltación de las masas, sino que estas crearon a su líder. Se extendió entre la población una idea irracional contra los judíos y la defensa de la raza aria. Los acontecimientos políticos y la situación económica intensificó está idea, de manera que los ciudadanos y ciudadanas dieron lugar a las condiciones para que surgiera alguien como él y que sus discursos tuvieran un efecto arrollador. Sin una base social propicia Adolf Hitler, en lugar de ser el guía de una sociedad, hubiera sido relegado a ser un marginado de la sociedad, un chiflado al que nadie hubiera hecho caso.

El fanatismo social puede desarrollarse en torno a una idea religiosa o a una ideología política. Son los casos de las dictaduras. Pero hay fenómenos  en los que el convencimiento mediante la propaganda y la manipulación, tanto  de la información como de los estados emocionales de la colectividad, hacen que un grupo minoritario extienda su fanatismo y se apodere de la mentalidad de una población determinada. Este es el peligro potencial de las sectas. Un ejemplo histórico es  el nazismo.  Pero en general los modelos totalitarios han desarrollado un fanatismo social, sólo que en los casos como el de los nazis, los jémeres rojos, talibanes  y otros parten de un  reducido núcleo de visionarios que mediante el ejercicio de la propaganda y la implantación del terror se apoderan de la voluntad del pueblo al que dominan.

Una característica de los fanáticos cuando logran conquistar el Poder es que cualquier persona que queda fuera de su realidad es considerada enemiga. La inercia de su creencia o ideario fabrica un enemigo esencial, causa de todos los males y a los que hay que eliminar como condición indispensable para establecer la Verdad. Sea lo que hay que hacer desaparecer la raza judía, la burguesía como clase social y a los individuos que la representan.  Se establece una practica de exterminio sistemática. Pero además, la mentalidad sectaria, crea enemigos secretos, invisibles, para conseguir que el delirio pueda sobrevivir en su realidad imaginaria. De esta manera se logran construir enemigos míticos, secretos, ocultos de manera que alimentan leyendas sobre sociedades secretas con sus respectivas mitomanías, más allá de lo razonable, de lo comprobable y de la clandestinidad. A todo aquel que es enemigo del poder totalitario  se le adjudica la pertenencia a ese oscuro enemigo, inventado por la mentalidad del mismo Poder. Pero se convierte en real, porque lo hace creíble. Muchos datos y hechos se asocian a esa invención. Sin ser pruebas se convierten en ellas, por la simple asociación de ideas. Incluso, muchos fanáticos, llegan a inventar aspectos irreales de organizaciones secretas, clandestinas  o cerradas en sí mismas para conectar su imaginario con lo real. Es el caso de la construcción de reclamos ideológicos fantasiosos contra la masonería, la CIA, los judíos, pero también en el sentido contrario, grupos extremistas, de izquierdas y de derechas, que se fanatizan y ven por todas partes la mano negra de conciliábulos católicos, redes musulmanas por doquier, mafias o sectas satánicas A las que en muchas ocasiones se coloca detrás de múltiples acontecimientos y como activistas de organizaciones violentas o subversivas. Se crean fantasmas como si fueran un Poder en la sombra. Un ejemplo es la reconocida y demostrada falsificación de los Protocolos de los sabios de Sión, que tanto influyeron en las dictaduras políticas de Europa, en las actuales organizaciones de extrema derecha y en los fundamentos del extremismo islámico. Recogen, estos protocolos, las presuntas actas del Congreso Sionista de Basilea de 1898. Nada tiene que ver una concepción imaginaria con la triste realidad de redes mafiosas, organizaciones terroristas contra las que se lucha desde el estado de derecho con la aplicación de la ley y la labor policial. Hace falta llegar al trasfondo fanático que inspira la violencia, pero sin inventar historias. Muchas veces el exceso de celo ha llevado a peligrosas distorsiones de la realidad  que desembocan en conflictos armados. Sólo desde la aplicación de la Ley, al amparo de la justicia, se puede actuar ante fenómenos que distorsionan la convivencia, pues al tomarse la justicia por su mano grupos de exaltados o actuar desde el Poder con un criterio totalitario el resultado es “la caza de brujas”. Un fenómeno archirrepetido a lo largo de la Historia, que sólo podrá ser superado cuando se aborde el fanatismo como tal.  No solamente sus efectos.

Las sectas tejen una mentalidad social que permite asentar ideas delirantes, sobre todo en casos de una emocionalidad colectiva alterada por algún acontecimiento que estremece a la población. El caso más reciente y extremo es el del atentado del 11 de Septiembre en EE.UU.  Es un momento peligroso en este sentido y lo vamos a analizar detenidamente pues ha puesto en el disparadero a muchos fanáticos, no sólo islámicos sino también de otros ámbitos que pueden acabar conectándose. Pero, además, vamos a hacer un seguimiento al desarrollo de las consecuencias de este atentado y la posterior guerra que se desata en Afganistán, para analizar la confluencia de objetivos en que coinciden grupos extremistas y sectarios. Estudiaremos determinados textos de algunas sectas, y más especialmente, por disponer de mucha documentación al respecto, de los escritos del inspirador y maestro de los diversos grupos gnósticos. Lo que nos hace ver que no es algo baladí. No vamos a especular, sino comprobar y verificar con textos claros y concisos. Y nunca para ejercer una persecución contra ningún grupo u organización, sino para informar, pues el fanatismo se desactiva con la información y el razonamiento. De otra manera se puede acabar con él, pero resurge nuevamente y logra dispersarse para aflorar en nuevos contextos, a la mínima de cambio
Los fenómenos históricos suceden en lo que algunos historiadores denominan “líneas de la Historia”. Hay determinados periodos con acontecimientos de especial intensidad en la Historia, porque confluyen diversas líneas que desembocan en el estallido de un conflicto o suceso que va a determinar el rumbo histórico. No siempre tiene que ser una expresión virulenta. La cadena de descubrimientos o la labor de inventores es la suma de otros precedentes, de experiencias científicas que van sucediéndose hasta que estalla el fenómeno de la industrialización, la posibilidad de iluminar las casas, la mejora en el transporte y en definitiva en la calidad de vida. En estos procesos se unen diversas líneas de la historia del conocimiento humano, de la creatividada y de la economía.

En un momento histórico que cambia el rumbo del mundo, como es el caso del 11 de Septiembre de 2001, confluyen varias líneas de la historia. Su estudio nos puede servir para comprender  lo que sucede, a la vez que razonar sobre la necesidad de buscar nuevos elementos sociales y económicos que permitan salir de la crisis. Analizaremos especialmente el aspecto sectario dentro de nuestra sociedad, por ser el tema que nos incumbe, pero sin dejar de observar que forma parte de un conjunto de situaciones más amplias, sobre las que no vamos a entrar en detalle, pues ya hay mucho escrito y estudiado al respecto, aunque sí haremos las oportunas referencias.

Si analizamos los conflictos con repercusión mundial y que han forzado una intervención de la comunidad internacional, vemos que en todos ellos se da un factor común: el protagonismo y enfrentamiento con la cultura y religión islámica. El entre palestinos y el Estado de Israel, la intervención armada de Rusia contra Chechenia, la independencia de Timor oriental, la lucha entre Paquistán y la India por el la zona de Cachemira, la guerra de Somalia, la guerra del Golfo y el ataque de la Alianza Internacional contra Irak, todo lo cual se concentra y estalla en los atentados masivos e indiscriminados contra EE.UU., protagonizados por una organización  fundamentalista musulmán, la cual toma todos estos acontecimientos como argumentos que justifican su actuación.   La catarsis del conflicto se sitúa en Afganistán, nación gobernada desde 1995 por estudiantes de teología islámica, que imponen el más férreo gobierno teocrático. Núcleo, también, de la red Al Qaeda, la Base, que ha tejido una organización internacional con el fin de impulsar una guerrilla mundial, en la que se implica una inmensa masa de población musulmana.

Por otra parte, también vemos una línea histórica en una cadena de sucesos que van  avisando de un nuevo fenómeno social, cada vez más frecuente y más intenso: los suicidios colectivos y los atentados por grupos fanáticos y que se extienden por todo el mundo. Ya hemos aludido a ellos anteriormente, desde el caso de la Guayana, al de la secta Falum Gong en China, pasando por el caso del gas sarín de la Pura Verdad, el atentado contra las torres de Oklahoma City, en venganza por lo sucedido en Waco con la secta de los davinianos, el caso de la Puerta del Paraíso, o el de la Orden del Templo Solar. Confluyen en una inmolación en un acto de martirio, para sus autores, o de atentado suicida  por parte de un grupo de fanáticos. Cometen un atentado en el que es necesaria la muerte de sus autores. Siempre se entendió el problema de las sectas como algo anecdótico por parte de las autoridades, casos exagerados, sin ver que al ser un fenómeno creciente iba a incrustarse en la historia y cada vez más. Sobre todo porque la mentalidad fanática, elaborada por diversos grupos y organizaciones, logra su objetivo al instalarse en la realidad. Su propósito es participar en los acontecimientos sociales y por lo tanto intervenir en la historia para realizar su siroco.

Una tercera línea se está formando cada vez con más intensidad y no se quiere ver su trayectoria. Son las movilizaciones antiglobalización contra el Poder financiero a nivel mundial, contra el sistema, contra una forma de vida global. Las manifestaciones son cada vez más virulentas. Anuncian un enfrentamiento futuro dentro del sistema, una especie de guerra civil global si no se comprende a tiempo. Se trata de un ataque a la realidad cada vez más radical. Aunque parte como crítica a ciertos aspectos negativos de la realidad económica y política, no se expresa como corriente política, como movimiento social, sino que se desvía, cada vez más, como enfrentamiento directo al sistema. No queremos decir que esté impulsado esta lucha por grupos sectarios, pero sí la acompañan y se incorporan a él muchas proclamas irracionales, bajo el disfraz de parafernalias revolucionarias,  y se abren las puertas a esperanzas fantasiosas, cuando no místicas.  Colaboran desde sectores radicales del nacionalismo violento a multitud de grupos contrarios a la mundilalización por entender que supone un plan diabólico para dominar el mundo y establecer el gobierno del Anticristo sobre la Tierra. No debemos olvidar que ésta es una teoría muy extendida en ámbitos esotéricos y que forma la base ideológica de muchos grupos neonazis y de extrema derecha. El 11 de Septiembre se desata un ataque contra el corazón del impulso globalizador, las finanzas internacionales y la cabeza del Nuevo Orden Internacional, EE.UU.. Una de las bazas de la irracionalidad es la falta de cultura política, la ausencia de análisis concretos y ambientes de debates serios y controvertidos. Por una parte la pasividad de la mayoría de la población, su conformismo, provoca un vacío cultural y político. Por otro se intensifican las acciones de agrupaciones extremistas. Lo cual, en su conjunto, es un caldo de cultivo apropiado para intervenir desde lo irracional.

Las tres líneas, que apuntamos, desembocan en un conflicto abierto, cuya única manera de resolverlo va a ser la racionalidad, la aplicación de la razón como método de análisis. Lo cual ya iremos viendo paulatinamente, a medida que analicemos los resortes de la estructura mental  y social, sobre la que se forman las ideas y actitudes que rigen  el fanatismo.  También para analizar la respuesta de las instituciones nacionales e internacionales, que entran en el juego de reaccionar como  esperan los fanáticos, con medidas de guerra, destrucción y de establecer un Poder más férreo y totalitario, lo que parapeta a la sociedad en un modelo definido por meros intereses económicos que se convierte, aún más,  en irracional. Aspecto éste que no podemos obviar.

En la confluencia de las tres líneas históricas, a las que nos hemos referido, se produce una condensación del malestar social. Se suma la inconformidad de sectores críticos con la sociedad, la hartura de quienes viven en la miseria y pobreza, al lado de una economía de opulencia y derroche. Por otro lado coinciden ideas que  entran cada vez en mayor contradicción con las nuevas tecnologías y los avances de la ciencia. Unas se basan en la tradición, otras en un invento para el futuro.   Lo que sucede a nivel grupal se puede ampliar a una situación social y de ésta a un conflicto mundial. Por desgracia las pugnas se resuelven violentamente de no buscarse fórmulas consensuadas, con miras culturales y democráticas que permitan aminorar la resolución de la crisis, en el sentido original de la palabra y tal como explica Ortega y Gasset, en el sentido de cambio.  Lo que vimos a comienzo del siglo XXI no  es, ni más ni menos, que el gozne en el que se ajusta la nueva realidad mundial, el establecimiento de una nueva mentalidad, un nuevo mundo que define la tecnología y la ciencia  que, por ser una realidad material, han de acoplarse las concepciones religiosas de muchas personas.  El desajuste y la falta de adaptación a los nuevos, y cada vez más acelerados, cambios que sufre la humanidad lleva a la angustia, a la huida de la realidad y al enfrentamiento contra ella. Es tal el momento histórico en el que los fanatismos juegan su papel. El resultado es el sufrimiento para construir modelos “ideológicos”  o teóricos que se acabaran desvaneciendo ante la inexorable realidad, humana e histórica. Ha sido el caso del nazismo, de regímenes comunistas o dictatoriales. Al cabo del tiempo desaparecen, pero dejan una estela de sangre que deberían hacernos razonar sobre los comportamientos colectivos y humanos a este respecto.

Estudiar el fanatismo y comprender sus fundamentos y consecuencias nos va a permitir entender un cambio de rumbo en las relaciones humanas y nos dará las pautas para transformar los métodos para la resolución de los conflictos. Y sobre todo fomentar la cultura frente al vaciamiento interior, al que nos lleva la sociedad de consumo y el banal bienestar.
Los textos en los que se basan los grupos gnósticos, para desarrollar su peculiar visión sectaria, nos brindan la ocasión de visualizar en lo concreto una célula del fanatismo. A partir de ello podemos abarcar el proceso social que nos afecta en la actualidad. Ni mucho menos están directamente conectados unos grupos fanáticos con otros, pero se acompañan unos a otros en una mentalidad común, catastrofista, apocalíptica y mesiánica. Se dice que para muestra un botón, pero vamos a ver más de uno.  Debemos percatarnos sobre  la naturaleza sectaria cuando ofrecen soluciones a los problemas personales y que afectan a la sociedad, pues son carroñeros de las crisis, de las situaciones difíciles, porque se aprovechan de cuando las emociones están a flor de piel, para intervenir de acuerdo a su estrategia de captación o de apalancarse, o ampararse, en organismos,  instituciones y empresas con repercusión social.

Víctor Gómez , Samael Aun Weor, anuncia que la Tercera Guerra es inevitable. De manera que ya hemos visto que tal situación exige la inmolación psicológica de sus seguidores, mediante la anulación del Yo. Pero además de anunciarla como algo inminente, hace que se interprete como tal, o en función de sus mensajes, cualquier suceso internacional o que ocurra en algún lugar del planeta y se conozca a través de los medios de comunicación. En sus escritos advierte: “estamos al borde del tercer gran cataclismo mundial”. Tal cataclismo final y apocalíptico lo han interpretado cuando sucedió, la crisis de Cuba durante la Guerra Fría, luego cuando la guerra del Golfo, luego en la guerra contra el terrorismo internacional.  Explican que son fases de un mismo proceso, por lo cual consideran que tienen razón. Pero cuando pase el combate actual y al cabo del tiempo surja otro dirán idem de adem. Con las noticias sobre muertes de civiles en los conflictos bélicos ven las palabras de su fundador como proféticas, cuando no son más que generalidades: “La Tercera Guerra Mundial será peor que las dos guerras precedentes y lo peor del caso es que sufrirá mucho más la población civil”. Los adeptos enseñan noticias de prensa sobre las bajas y  muertes que suceden entre mujeres y niños. Pero cuando comparas las cifras con lo sucedido en la II Guerra Mundial es algo minúsculo, no por ello menos tremendo y nauseabundo, pero en cuestión de cifras la diferencia es enorme. Entonces indican que está empezando, y puede ser, pero no porque lo haya adivinado su maestro. Porque cada vez que hay un terremoto o catástrofe natural vuelven a confirmar y auto reforzarse en sus planteamientos obsesivos y en su fijación doctrinaria, enseñando textos en los que se lee: “Los terremotos y maremotos se sucederán en forma catastrófica, entonces las ciudades caerán hechas ruinas como castillos  de naipes”.  Un adepto gnóstico enseño, a quien escribe, este texto y otros similares para que viera que razón tuvo Samael A. Weor, Víctor, cuando cayeron las Torres Gemelas. Se le hizo ver que eran dos edificios, emblemáticos, pero no toda la ciudad y que fue por un acto terrorista. Para él fue un acto del destino y me explicó que al caer afectaría a los túneles del metro y que antes o después sucumbiría toda la ciudad de New York. Insisto en que su conclusión no tiene nada que ver con la relación causa-efecto, sino que es una idea desconectada de la realidad y que pudiera ser que coincidiese con un suceso real, lo que se podrá prever sólo desde el estudio científico.  La prueba de que es un argumento irreal es porque se fundamenta en datos históricos inventados, pero que los adeptos dan por cierto al ser usados como creencias que luego prueban a su vez que el suceso ha sido real y por ende la creencia de la que parte esa visión de la realidad aparece como la Verdad Absoluta.

Pasaron unos días y el mismo adepto, acompañado de una compañera con estudios más avanzados, se hicieron los encontradizos para enseñar otro texto más claro y contundente: “El resultado será la caída de la Torre de Babel con la cual hoy como ayer amenaza los cielos estrellados”.   Samael-Víctor Gómez, predijo: “1960 significa algo muy grave para el mundo, caerá la torre fulminada y entonces el clero católico sufrirá mucho”. Sucedió con cuarenta años de retraso. EL Vaticano, predijo el mismo visionario en los años cincuenta, está a punto de ser destruido. Lo cual enlazan con la amenaza que detectaron los servicios secretos italianos, sobre un posible atentado a primeros de Noviembre de 2001 contra la basílica de san Pedro. Sobre lo que se añade otra previsión, que ya se activó como mecanismo de programación psicológica para los gnósticos cuando fue la Guerra del Golfo y más tarde ante los ataques sobre Afganistán: “Los ejércitos orientales invadirán América del Norte por el estrecho de Bering. Estados Unidos será vencido y la ciudad Nueva York convertida en cenizas dentro de muy poco tiempo. Las explosiones atómicas alterarán la camada superior de la atmósfera terrestre”.  Lo cual fue publicado por Óscar Uzcategui en Diciembre de 1990. O se desmontan estas profecías o siempre habrá alguien dispuesto a cumplirlas.

En los grupos gnósticos estudian nociones históricas como esta: “La bomba atómica acabó con el continente Atlante, produciendo la revolución de los ejes de la Tierra”. Tal fantasía la proyecta sobre la realidad. Se convierte en información emocional ante los sucesos políticos que vive el mundo. Entonces ya se trata de una idea psicológica, que acaba siendo parte de la mentalidad del adepto. Advierten los grupos gnósticos: “La guerra entre el Este y el Oeste es inevitable. habrá guerra atómica, se peleará en la tierra, en las aguas, en los aires”. La política de bloques ha desaparecido, no hay enferentamiento Este- Oeste, pero lo acoplan al nuevo conflicto con el integrismo islámico. También cuenta, el fundador de la gnosis, que la Lemuria fue destruida por la bomba atómica. La conclusión es que si no queremos que vuelva a suceder  tenemos que seguir las instrucciones que los gnósticos enseñan. Otras aportaciones a la ciencia moderna de Víctor Gómez es: “La parte meramente geológica del mundo, es ¡hueca!. Los sobrevivientes de Lemuria y la Atlántida viven  en Agarthi, parte interior de la Tierra”. A lo que añade: “La humanidad divina de Agarthi trabaja y vive bajo la dirección personal de Melchizedek, rey del Mundo. Múltiples entradas conducen al reino de Agarthi, algunas de estas entradas están custodiadas por feroces tribus”.

Cuando los terribles acontecimientos de New York y Washington el 11 de Septiembre de 2001 la Asociación de Afectados por las Sectas Destructivas de León fue testigo de un golpe psicológico muy importante, al afectar y movilizar la mentalidad fanática.  Numerosas llamadas de familiares de ex-adeptos avisaron que volvían a sus respectivas sectas, lo que indica un denominador común. Con diferentes doctrinas volvían a grupos que dejaron, algunos incluso desde hacia dos años, y teniéndolo claro. Otros que estaban en el proceso de razonar  e informarse de las técnicas de la manipulación y las interioridades de la secta en la que militaba también volvieron al refugio psicológico de la secta. Algunos llamaban a la Asociación ellos mismos para echárselo en cara. Como si la razón fuera una trampa en la que se les hizo caer ante “la realidad”. Lo que para la población mundial y especialmente para la estadounidense fue un acicate de angustia, miedo, inseguridad, para  la mentalidad fanática fue una reafirmación de sus teorías, una prueba que verificaba sus predicciones. “Los ves, lo ves” dijeron muchos  ex-adeptos que volvieron. Incluso algunos que encontraban a quienes forman parte de la asociación les paraban para demostrar que la secta tenían razón, que Aremagedón había comenzado, que era el principio del fin. Y esto se activó en personas que despachan en una tienda, que trabajan en un Hospital, que dan clases, que son funcionarios. Su alteración la viven especialmente dentro de sus respectivas organizaciones,. En su vida social trasmiten  solamente una parte de su opinión.  Es una mentalidad más extendida de la que parece a simple vista. Atomizada pero que se agrupan con acontecimientos como las grandes crisis del tipo que sean. No tienen porque ser causa ni colaboradores de  los hechos morbosos y terroristas, pero sí los acompañan. Tales acciones escabrosas de gran repercusión  y que forman parte de la realidad convierte a los adeptos, para sí mismos, en protagonistas de lo venidero. Comprueban el destino que su líder ha vaticinado. Se arriman a la realidad, de esta manera, para acercar lo real a su delirio mesiánico o apocalíptico. Los fanáticos se ven como los responsables de cumplir el futuro, de construir las creencias que han elaborado sus maestros. Los preparadores espirituales hacen creer a los adeptos que dietas, meditaciones colectivas y otras zarandajas repercutirán en los acontecimientos de la realidad, bien sea directamente o indirectamente.   Lo cual puede ir incluso a hacer sacrificarse al fanático dando la vida en una acción que intensifica el proceso de destrucción de la realidad, con el fin de construir el mundo diseñado por su fantasiosa mentalidad. O puede consistir, su “necesidad” o aportación a la Causa, matar a los enemigos. En cualquier caso el fanático es capaz de convertirse o transformarse   en un instrumento del destino, de Dios, a cuyo servicio está la secta en la que milita. Es significativa, a este respecto, la carta que Ziad Jarra, joven libio que cometió el atentado suicida tras secuestrar el avión que se estrelló en Pittbusburg, EE.UU., el 11-S, escribió a su novia, en la que se lee el siguiente párrafo: “Hice lo que tenía que hacer. Ha sido para mí un gran honor”.

El fanático se siente llamado para luchar contra lo más inmediato.  Construye una idea de destino que da contenido a su doctrina. Tiene la obligación de cumplir su misión ante Dios. Lo hace en secreto, compartido con su secta o grupo sectario, no sólo para no ser descubierto, sino porque son los únicos que pueden conocer las claves profundas y “misteriosas” según ellos, de su motivación.  Tratamos pues sobre las bases psicológicas del fanatismo para ayudar a las familias afectadas y prevenir las graves consecuencias sociales  ante la extensión y desarrollo de semejante fenómeno.  Nos encontramos ante textos que se mezclan con la realidad y que , siendo falsos, se convierten en realidad y verdad total, para quien ha sido programado sobre determinados mensajes. En una situación de miedo y angustia social, ante las amenazas que se repiten a diario en los medios de comunicación , hay quien encuentra consuelo y una estabilidad psicológica en mensajes mesiánicos como el de Víctor Gómez, Samael: “Con estos poderes que ha concedido el Cristo Íntimo, sacaré a un pueblo selecto de entre el humo y las llamas, cuando se me indique”. ¿Cómo se pueden interpretar los acontecimientos posteriores al 11 de Septiembre si se cree firmemente en las palabras de un “iluminado” que frases generales y abstractas, las orienta para encajar en cualquier realidad: “Se inventarán armas extraordinarias y las gentes todas se postergarán en la tierra adorando a la gran Bestia diciendo: no hay como la ciencia oficial, no hay como el Anticristo. Pocos serán los que escuchen la palabra de Cristo”?. Estos mensajes, que son una apología del fanatismo, se enseñan y ponen en marcha, a diario dentro de nuestra sociedad.

Una minoría escondida en su propio ambiente, como ciudadano o ciudadana, normales y corrientes, puede actuar sembrando el terror sobre la totalidad de la población. Desequilibrados mentales lo han logrado durante un tiempo limitado disparando en un colegio, juzgado o barrio. Pero fomentar el pánico de una forma organizad y con una estrategia puede prolongar esa inquietud, como sucede en todo el mundo a finales del año 2001. El uso de ántrax como arma química es mínimo, de momento al menos y hay medidas para que sean controlados sus efectos dañinos. Pero ha desatado una cadena de reacciones psicológicas que es lo realmente terrible.  Los fanáticos dosifican sus tácticas. Organizan acciones de despiste y sobre todo promueven algaradas para manipular a sus grupos, de acuerdo a las nuevas expectativas de la realidad, en las que los fanáticos adquieren un papel destacado, o así se lo creen ellos. La manipulación  de sectas y grupos extremistas se va extendiendo a grupos afines para lograr ampliar el manejo colectivo de las emociones y las ideas de la sociedad en su conjunto.  Al menos a una parte de ella, para poder enfrentarse a la otra que se convertirá en un enemigo per sé.

Se ha focalizado el tema de los atentados del 11 de Septiembre en la red de Bin Laden y los apoyos que tiene en sectores del integrismo islámico.            Se obvia, por su silencio inicial o mejor decir aparente,  el fanatismo que pulula dentro de nuestra sociedad y que se desarrolla a través de las sectas, y grupos especializados en inventar y diseñar conspiraciones ocultas.  Seguidamente exponemos algunos ejemplos que, junto con los textos que fundamentan a los grupos gnósticos, constituyen una amenaza de primer orden para la humanidad. No solamente porque la extensión del problema es mucho mayor de la que se conoce y de lo que presentamos en este trabajo, sino porque es un proceso creciente y cuyo desarrollo refuerza los acontecimientos de la actualidad. La sociedad debe saber cuál es la mentalidad que se está fabricando en el interior de las sectas, qué divulgan sus mensajes y cómo adiestran a sus adeptos, sin  que se conozca su quehacer, por lo menos suficientemente. Veremos, de esta manera, cómo procesos como los que se viven en el interior de los grupos gnósticos parecen raros, pero no lo son tanto en el mundo del fanatismo y las sectas.

Se han comentado en revistas sensacionalistas algunas referencias proféticas sobre lo acontecido en EE.UU. el 11 de septiembre, como la que hizo la fundadora de la Iglesia Adventista del 7º Día. Elen G. White, quien anunció que en la ciudad de New York crecerían edificios gigantes y luego caerían. Se ha comentado la carta de Aleister Crowley a Stanfeld Jover en la que indica la caída del árbol podrido de nuestra civilización. Se tratan de referencias muy generales, pero lo importante es ver  la psicología de grupo o colectiva que desarrollan en sus respectivas organizaciones las sectas que tienen en cuenta estas consideraciones. Algunas de las cuales tienen muchos puntos en común, como veremos, con sectores fundamentalistas  que son la punta de lanza de la lucha contra el mundo, aunque la referencia sea  un país, junto a unas actuaciones criminales o corruptas de determinados Estados. No es lo mismo una lucha por cauces políticos, o actuaciones de defensa ante la violencia sistemática  ejercida desde el Poder, que una acción de lucha armada  de un grupo de salvadores para redimir al resto de la población. Los mensajes proféticos sobre la caída de la civilización occidental es un arma psicológica, que está utilizando, intencionada y concienzudamente, la cúpula militar de Al Qaeda y de los taliban.  La finalidad es prender la mecha y echar combustible para que arda una leña que está deseando convertirse en llamas, para fabricar su esperado y anhelado apocalipsis.

Hace unos años  llegó a la Asociación de Afectados por las Sectas Destructivas , entonces funcionaba como Colectivo, una denuncia que excedía el marco de actuación de la misma. Incluso parecieron exageradas  las rerferencias concretas. Las hizo alguien a quien quisieron captar, pero que logró no involucrarse. Los datos se comprobaron que fueron ciertos, pero no se investigó más. Algunas de las previsiones de la organización investigada pueden adquirir actualidad a la luz de los nuevos acontecimientos a finales del año 2001. Los datos fueron obtenidos en 1990. Un grupo de personas en España, con mucho dinero y algunos directivos de empresas importantes en sus filas,  esperaban un golpe a los interese judíos a comienzos del “próximo siglo” y con ello se iniciaría un cambio del nuevo orden, para instaurar el IV Reich a nivel mundial, lo cual  pasaría por una guerra civil en EEUU, incluso daban la fecha para su inicio, el año 2005. Evidentemente entonces pareció un poco de ciencia ficción. La estrategia era un movimiento antijudío, con miles de ramificaciones incontroladas. Tras una escalada de violencia “ellos” se presentarían como los “salvadores”. Algunos militantes celebraron varios actos en el Valle de los Caídos. Apoyaban a grupos de extrema derecha en España, pero no estaban con ellos.  En varios actos en la plaza Tirso de Molina un destacado dirigente llevó una pistola, Luger. Tiene permiso de armas y poseía, que supiera el informante, dos escopetas de caza mayor. El informante vio varias túnicas en casa de este jefecillo. También brazaletes con la cruz gamada. Una túnica se la dieron en EE.UU., en Salt Lake City, durante una ceremonia del Ku Kux Klan, organización a la que pertenecía él y su padre.  La labor que tiene encomendada es colocarse en buenas posiciones económicas y estrechar relaciones con gente influyente.

Salt Lake City es la capital de Utah, ciudad santa de los mormones, Iglesia de los Santos de los Últimos Días. Este Estado que fue el número 45 de los Estados Unidos de América, desde 1896. Tuvo hasta entonces una independencia administrativa.  Durante la guerra de Secesión estableció un gobierno autónomo. Tal como cuenta Carlos Longarela en su trabajo de investigación sobre los entresijos de esta  organización “el fundador de los mormones, Brigham Young enseñó que la sangre de Cristo no puede perdonar algunos pecados, los cuales sólo pueden ser lavados con el derramamiento de sangre humana”.   En sus orígenes fue una religión racista. El brote de tal religiosidad, con una dosis muy alta de fanatismo, es la visión que tuvo su fundador. Un Ángel, llamado Moroni le indica donde puede encontrar el libro sagrado escrito en planchas de oro, el Libro Mormón. Luego ha habido diversas excisiones que lo que hacen es propagar la mentalidad fanática en diversas versiones. El historiador César Vidal señala que  los lugares señalados por tal libro no han podido ser identificados, como sí sucede con los libros sagrados de las religiones históricas. Para justificar la visión del fundador él y sus primeros allegados elaboraron una doctrina según la cual en un lejano planeta vive el Dios de nuestro universo.  Cuando mantuvo relaciones sexuales con otra diosa nació Jesús y el Diablo. Cuando llegó el momento de poblar la tierra Dios designó para esta tarea a Jesús, pero el Diablo se negó, y tal es el origen de la lucha entre el Bien y el Mal. Para la captación los adeptos dan, en un principio, la apariencia de mantener una creencia cristiana. Luego, mediante un proceso de manipulación, van orientando hacia sus contenidos internos. A Cada adepto se le  pone un nombre, que debe mantenerse en secreto y es por el cual será llamado cuando comparezca ante Dios.  Diversos estudiosos de la doctrina de los mormones han observado que las fechas en las que se dice fueron grabados los textos por acción divina, entre los años 600 a.C.  y 421 d.C., pero que fueron traducidos en 1827, no pueden ser de tal antigüedad debido a que aparecen citas de William Sakespeare o menciona animales que no existieron en América (lugar en el que se encontraron)  hasta la llegada de los europeos. La respuesta del director de los mormones en Galicia, que aparece publicada en el periódico “El progreso” (5 - XII - 1997) es significativa: “Es normal la coincidencia con los textos de Sakespeare, porque los distintos hombres fueron inspirados por el mismo Dios”. En cuanto a los animales considera que cuando llegaron los europeos no hubo tales animales pero si antes, sólo que se extinguieron. Sin que, para tal afirmación, aporte ningún dato científico, o enseñe restos fósiles y demás pruebas.

La visión de la realidad que tienen los mormones es que América es el nuevo Sión, el pueblo de los Elegidos. Tiene  desplegado una inmensa masa de adeptos que se dedican a la labor de captación por todo el mundo.  Consideran que todos los que no pertenecen a su iglesia serán condenados. Una expresión concreta de esta mentalidad es el apoyo que han prestado a diversas dictaduras de Sudamérica, para desarrollar su Poder y propagar con más firmeza su psicocreencia, y financiar sus proyectos gracias a contar con empresas de grandes intereses económicos repartidos por todo el planeta, incluidas negocios cupríferos. El modelo de sociedad que propugnan es el de una “Teo-democracia”. Mantienen estrechas relaciones con organizaciones de extrema derecha, lo que no quita que tengan representación política en las instituciones de EE.UU. Lo cual es un dato más para observar cómo, desde las sectas, se proyecta el fanatismo en la política del mundo occidental, incrustando la irracionalidad psicológica en el progreso y desarrollo económico.

El contenido del mensaje de Bin Laden, el 3 de Noviembre de 2001, en pleno apogeo de los bombardeos sobre Afganistán, no es sólo un llamamiento al pueblo musulmán, que lo es. En  sus proclamas recoge una tradición clásica de diversas corrientes islámicas que se manifiestan, desde el punto de vista de la espiritualidad musulmana, contra los gobernantes islámicos. En el caso que alude Bin Laden “por cooperar  con la ONU y los infieles”.  Mensaje éste que funciona, psicológicamente, en una buena parte de la población musulmana. Pero también en sectores de la población occidental, con los que busca una resonancia de acciones para derrocar el orden social vigente. Se trata de un mensaje para receptores, de todos los países y culturas, que son proclives a una mentalidad conspirativa, muy extendida en agrupaciones sectarias y extremistas de muy diversa índole. Bin Laden arremete contra la ONU, en la que participan gobiernos islámicos. Por esa parte buscó la separación de las masas populares de los jefes de Estado, algo que como en el caso de Pakistán genera tremendos problemas. Incluso los servios secretos, se ha denunciado en varias ocasiones, colaboran con los talibanes, mientras que su gobierno pacta con los representantes políticos de EE.UU. Pacto inestable, pues hasta  el mismo día del atentado del 11-S ambas naciones no mantuvieron relaciones diplomáticas. Por otra, dentro de la sociedad occidental hay una corriente soterrada, pero muy sólida que alimenta la idea de que el Nuevo Orden es un diseño de las fuerzas judeomasónicas, que tratan de imponer una dictadura mundial, ejecutada desde los intereses económicos y teniendo a la ONU como esbozo de lo que será un gobierno mundial dirigido por EE.UU. principalmente. Otro mensaje insistente de Bin Laden es que no hay distinción posible entre Israel y EE.UU. Lo cual implica de lleno los análisis antimundialistas occidentales como los que plantea Robin de Rutier. En la misma línea el mulá Omar, Príncipe de los Creyentes, el líder de los talibán, en una entrevista a la cadena de radio BBC de Londres , 15 de Noviembre-2001, comunica un mensaje que va más allá del mundo musulmán. Dijo que el verdadero asunto de la guerra de Afganistán y que es lo que se pone en juego, es la destrucción de los Estados Unidos de América. Preguntado si iba a ser con una estrategia de atentados o de otra manera, con armas biológicas o nucleares, contestó : “No es cuestión de armas, sino de Dios. Con la ayuda de Dios, Estados Unidos se va a derrumbar”. Se trata de una misiva que coincide con el contenido social que emana de las doctrinas de la inmensa mayoría de las sectas. El peligro de activar esta mentalidad es que mientras que muchas sectas son espectadoras e interpretes de los sucesos mundiales, alguna o alguna facción de cualquiera de ellas se puede sentir llamada a ser un instrumento de Dios, y encaminar una lucha terrorífica contra el sistema, contra el mundo  irredento y contra la realidad misma. Los gobiernos de  las naciones democráticas han emprendido un ataque frontal contra el terrorismo, sin analizar detenidamente la naturaleza del fanatismo, el cual puede despertar, por sorpresa y sin aviso alguno atacar desde la retaguardia, sin que se haya previsto semejante posibilidad.

Dentro de la iglesia católica y de grupos evangélicos intervienen, con peso e influencia en la sociedad, corrientes de pensamiento que achacan a la masonería  el laicismo de los Estados, lo que afecta especialmente a la enseñanza de estas sociedades y de esa labor educativa se extenderá una política que prescinde de Dios. A esta característica achacan las leyes en favor del divorcio, el aborto y demás que hacen que se propague el espíritu masónico. En definitiva se entiende, desde esta  postura, que la masonería socava los fundamentos de la sociedad tradicional, basada en la religión, para ejercer el control de las naciones y de la humanidad. Cuentan, los autores de estas teorías, que los masones actúan mediante influencias en partidos, empresas, gobiernos, asociaciones internacionales, etc. Sobre todo esto hay una extensa literatura, muy consumida y  cuyos contenidos se reproducen en decenas de revistas mensuales de sectas y de consumo esotérico que aparecen en los kioscos de todo el mundo. El historiador católico, Ricardo de la Cierva, publica muchos trabajos  sobre la visión  de que el gobierno mundial que se está formando prescinde de Dios, y es construido por orientación masónica  y sobre esta base teórica realiza sus análisis. El sacerdote Juan Antonio Cervera y otros más insisten en estos exámenes, en los que ven dirigidas las crisis mundiales, guerras y revoluciones por la mano oculta de la masonería. Y en épocas de paz también: “reclutan tecnócratas, economistas, políticos de diversos países para implantar el gobierno mundial”.  Se considera a la ONU como la institución incipiente de lo que será en el  futuro un “Super-Espado-masónico”, sobre lo que inciden otros autores de EE.UU. y Europa y de la cultura islámica. Para esta mentalidad persecutoria,  haga lo que haga el declarado enemigo, habrá de ser cuestionado y rechazado, pues siempre se va a encontrar una sospecha que descubra la esencia del mal del enemigo, que lo es por naturaleza: “las tinieblas se pueden disfrazar y aparecer como algo positivo”. A este tipo de argumentos no hay salida, de no ser que se resuelva lograr una actitud razonable de quien piensa desde lo irracional.

El Clan del Círculo, Ku Kux Klan, es partidario de un gobierno desarrollado por la raza blanca, pues defiende la inferioridad innata de los negros.  Su doctrina es  antijudía, especialmente. En sus filas admiten a blancos de religión protestante, negando la participación a negros, judíos y católicos.  Se basa  su antisemitismo en una concepción doctrinaria del origen de la Humanidad, según la cual Eva mantuvo relaciones sexuales con Satanás. De tal unión nació Caín, del cual desciende la raza judía. Por supuesto entienden que Jesús es ario y nada tiene que ver con la raza judía. Este movimiento y organización surge clandestinamente  después de la Guerra de secesión (1861 - 1865). Desde comienzos del s. XX se impulsa su crecimiento, sobre todo en los Estados del Sur, pero propaga su mentalidad. Llegó  a tener en sus filas, en los años veinte, entre  tres y cinco millones de adeptos. A comienzos del s. XXI su relación con grupos neonazis hace que crezca su influencia.  En 1940 colaboraron activamente con la Liga Germanoestadounidense, organización vinculada directamente con el gobierno nazi. Desde sus orígenes, año 1865,  esta organización clandestina se comprometió a luchar por todos los medios posibles para combatir contra la política institucional de U.S.A. Dos años después de constituirse, durante la convención celebrada en Nashville, Tennessee, se proclamó “Imperio Invisible”.  En 1871 el gobierno de EE.UU. realiza detenciones masivas constando la peligrosidad de esta sociedad político-religiosa. Se habían organizado en múltiples grupúsculos que ejercían una brutal violencia. En 1980 abrieron una delegación en Toronto, Canadá. En 1989 David Duke, un antiguo maestre de esta organización fue elegido por un gran número de votos para representar a los ciudadanos y ciudadanas en la Cámara de representantes de Lousiana.

En EE.UU. proliferan  muchas pequeñas comunidades, exparcidas en el mundo rural norteamericano, en las cuales se incuba un tremendo y adoctrinado odio al gobierno federal. Un ejemplo de este submundo lo expuso TV2 en el programa “Documentos TV”. Informaba sobre la existencia de una red de grupos conocida como “Naciones Arias”, cuya ideología defiende la supremacía de la raza blanca. No admiten que entren judíos en sus propiedades y pretenden hacer negocios sólo con blancos.  No es únicamente una organización, sino que es una forma de vida, cuyos fundamentos religiosos  se basan en la “Iglesia Identidad Cristiana”, que forma parte de la “Congregación de la Alianza”. Esta religión predica que la raza blanca es la elegida por Dios y no debe mezclarse con otras razas impuras. Cuando Dios firma su Alianza con Abraham, el territorio para el pueblo elegido es EE.UU.  La ideología hitleriana que defienden estas comunidades y familias se difuminan por la geografía estadounidense, sobre todo en los Estados del Sur. Cultivan el odio a los homosexuales, a la mezcla de razas y a los judíos por razones bíblicas. Consideran que su pueblo está dominado por judíos, sobre todo a través del dinero y que con los medios de comunicación hacen pensar al resto de la población como quieren los semitas. En sus agrupaciones se aíslan del mundo exterior y convierten sus casas en auténticos arsenales de armas, para defenderse del FBI. De esta base popular de extrema derecha surgió a finales de los años ochenta una fuerza militar, cuyo objetivo es actuar, no sólo hablar. Se organizan bajo el nombre de “La Orden”. Preparan a sus miembros con estrategias militares de guerrillas y para organizar la resistencia al gobierno cuando llegue el momento de hacerlo. Su objetivo es establecer la República Popular Aria, que será un gobierno exclusivo para gente de la raza blanca.  La vanguardia de este movimiento forman lo que llaman “los guerreros blancos”, y son apoyados por muchas comunidades arias, que sin que sean todos soldados clandestinos, sí se consideran patriotas, lo que les hace fomentar y enseñar en el seno de sus familias un profundo sentimiento antigubernamental. Son frecuentes los robos y actos delictivos, que llegan al asesinato, por parte de miembros de estas comunidades relacionadas con otras organizaciones neonazis, de manera que en conjunto forman una mentalidad de odio y violencia antisistema.

Asociaciones, aparentemente culturales, que practican la meditación, en sus enseñanzas internas desvelan   intenciones políticas y su visión catastrofista de la Historia con un sentido mesiánico. Un ejemplo es la Asociación Espiritual Mundial Brahama Kumaris. La investigación de Jose Antonio Camacho  sobre este grupo y la información que ofrece AIS (Asociación Información sobre Sectas) en su boletín Infosect sobre esta secta nos permite conocer sus interioridades, gracias a las personas que han salido de tal madeja del pensamiento.  Su fundador, Lekh Raj crea la universidad Brahma Kumaris en Karachi, actual Pakistán tras una revelación divina de la verdad suprema. Esta secta está incluidas en los registros de naciones Unidas (ONU) y UNICEF como organización no gubernamental. Se extienden mediante cursos de raja yoga, pensamiento positivo, sanación con amor espiritual, etc. La doctrina con la que adoctrinan a sus seguidores se basan en mensajes proféticos de su fundador mediante una sui generis interpretación del Karma. Justifica y ve la necesidad de un holausto nuclear, para que se desarrolle lo que llaman el “Drama” en cada alma individual, dentro del escenario del mundo. Enseñan que la humanidad del s. XX vive el final de un ciclo, por lo que la destrucción del mal y del mundo traerá la liberación de las ataduras del alma. Exigen a sus fieles entregar sus bienes “impuros” para liberarse de “las marionetas del mal”. Un murli (revelación) de su fundador en el 12 de Marzo de 1982 establece que los adeptos deben descansar poco y donar el 75% de lo que ganen. En la terminología de la secta una hermana o hermano “rendidos” significa que están dispuestos a poner sus cuentas bancarias y posesiones a disposición de la organización.  El fundamento de su proselitismo engañoso, que internamente se considera un servicio a la humanidad,  consiste en asegurar que lo hacen por el bien de las personas, pues “sólo los brahma kumaris sobrevivirán a la guerra atómica… éstos tras abandonar  su cuerpo  volverán al mundo y establecerán un gobierno mundial que establecerá una paz mundial tras purificarlo de toda maldad”. Desde el año 2000 intensifican su actividad para llegar a la cantidad de adeptos que ha  expresado una revelación, murli, de los dirigentes, para que se cumpla el “fin del ciclo de la humanidad”.  En la actualidad disponen de casi 5.000 sedes repartidas en más de 80 países.

El fanatismo puede estar representado en todos los credos. Por ejemplo la Asociación Tradición, Familia, Propiedad - Covadonga, que profesa un credo católico, cuanta con importantes y acaudalados donantes en Estados Unidos, Sudamérica, Portugal  y España, principalmente. según el estudio realizado por Carlos Longarela. Se trata de “una especie de orden de caballería en la que se combina fascismo y religión”. Sus miembros se denominan a sí mismos “contrarevolucionarios”, pues luchan de manera constante contra lo que creen que es el origen de la perdición de la humanidad: las consecuencias sociales y religiosas de la Revolución francesa. El obispo de Campos, D. Joäo Corso, en una carta a las familias católicas españolas, con fecha 5-VI-1995, considera que se trata de una asociación pseudoreligiosa, paramilitar y anticonciliar, camuflada de “catolicismo”. Hace una referencia textual a “los fanáticos seguidores de Plinio Correa de Oliveira”, que forman una organización maquiavélica y en la que se presupone que se ejerce el lavado de cerebro. Una investigación del periodista argentino, Héctor Ruiz Núñez, revela cómo se esclaviza a los miembros mediante el terror que se les inculca en sus respectivas conciencias. Se práctica el espionaje interno. Los adeptos más veteranos creen que el fundador de TF-Covadonga, Plinio Correa, resucitará, tal como desvela la investigación de Alejandro Lamothe y el periodista Héctor Ruiz, y volverá a la Tierra para luchar contra el Anticrsito junto a san Enoch, san Elías y san Juan Evangelista. En carta fechada  el 9 de Octubre de 2001, una asociación dependiente de TFP-Covadonga “Salvadme Reina de Fátima”, explican qué hacer para que llegue el fin de la guerra, No se refiere a la de los ataques de EE.UU. contra el terrorismo internacional: “es la que está siendo llevada a cabo por el demonio y por el mundo contra la Civilización Cristiana, contra la Iglesia… contra la salvación de las almas”. Su conclusión es: “para alcanzar realmente la paz del mundo, es indispensable establecer la devoción al Inmaculado Corazón de María”.

Otro ejemplo es una organización que se presenta como asociación cultural: Nueva Acrópolis. Sus sedes se extienden por toda la geografía española, de Sudamérica, Rusia y cada vez se amplia más su presencia en toda Europa. Niega que sea una secta. En la actualidad, personas afines a tal agrupación, con titulaciones de psiquiatras forenses, pretenden informar a los jueces sobre casos de manipulación de ciertos grupos de dinámica sectaria, bajo el nombre de la empresa CIAC. Según la información de que dispone la Asociación de Afectos por las Sectas, ofrecida por testigos directos podemos saber que el proceso de captación indirecto de Nueva Acrópolis se realiza mediante el anuncio de conferencias gratuitas que versan sobre diversos temas de interés: historia, las pirámides de Egipto, la Atlántida, medicina natural, arte, filosofía. Se invita a los asistentes a participar en unos cursos de prueba, para ampliar los temas que se han tratado en la charla.  Se pasa a lo que es la Asociación Cultural, mediante tal curso de probacionismo. En éste se trata de temas variados, pero haciendo una selección premeditada y manipuladora de sus contenidos. El budismo se enseña en su aspecto del desapego. El Bhagabad Gita en su versión de establecer una lucha y tomar una decisión para comprometerse con el destino de cada cual.  Kant, en el sentido del deber. Y la teosofía, en el sentido de explicar los 7 “cuerpos” que componen el ser humano, para “conocerse a uno mismo” y evolucionar. Se debe entender que hay una jerarquía del más inferior al superior debiendo supeditar los estados más bajos a los más elevados.  Son 1) cuerpo físico. 2) Cuerpo pránico (vitalidad. 3) Cuerpo astral (emociones) 4) kama manas (mente concreta) 5) Kama (mente abstracta) 6) Bhudhi (intuición) 7) Atma (espíritu)  Los 4 primeros forman el aspecto cuaternario. Los tres últimos la parte inmortal. Para evolucionar hay que elevar la conciencia a las partes más elevadas.   De los cursos de probacionismo se pasa a lo que se entiende como una Escuela de Filosofía a la manera clásica. Se estudia oratoria, psicología, iniciación a la simbología, política siguiendo las ideas de Platón contra la democracia. Estos cursos hay que pagarlos, pero se puede pagar trabajando, en labores del local, colocar las salas para las conferencias, limpieza, pegar carteles. Se hacen lecturas del sentido espiritual del trabajo y enseñan que a la vez que se dedica tiempo para Nueva Acrópolis se hace un sano ejercicio para desarrollar el cuerpo astral. También se tienen en cuenta a los Elementales negativos para no dejar ningún rincón sucio. También se convocan jornadas para trabajar en el castillo u otras actividades y se paga por trabajar, ya que hacerlo para N.A. es un honor. Para asistir a las clases los varones tienen que asistir con traje y corbata y las mujeres con falda hasta la rodilla. Se hace en señal de respeto al maestro que imparte la clase y a las enseñanzas que se van a recibir. Lo que en realidad es crear las bases para someter al discípulo. Al pasar el primer curso se propone al discípulo poner en práctica alguno de los conocimientos adquiridos, para vivir el proceso interior y los maestras desvelan un pequeño secreto, como es el poder energético de saludar con el brazo en alto, que significa crear entre dos personas el ying y el yang. Pero debe hacerse sin ser visto por nadie que no sea de la escuela. También hay que decir al mismo tiempo “ave”. Se cuenta que es una iniciativa para poner en práctica el saludo romano y celta, para recibir y rememorar la grandeza de otras civilizaciones. Se explica que hay dos tipos de realidades, la interna, la esotérica, para los preparados y la exotérica, para la masa que no conoce la verdad, “la verdad te hará libre”, dicen.

Un buen día los jefes de la Nueva Acrópolis, junto con los maestros de algunos alumnos, eligen a los que ven preparados para recibir un mensaje más profundo y de manera individualizada. Se trata de vivir plenamente el ideal acropolitano, para lo cual hay que hacer un curso especial. Se trata de un sistema muy sofisticado de adoctrinamiento: “Una mano no piensa, actúa”.  Es entonces cuando se empieza a formar parte del cuerpo acropolitano. Se explica, que igual que el cuerpo humano tienen células de defensa, sistema inmunitario, N.A. también, mediante un servicio de seguridad. Para acceder a tal formación espiritual hay que firmar una carta solicitando el ingreso en la estructura interna. Es la parte que consiste en una escuela de iniciación o esotérica, propiamente dicha. No se debe de contar nada de lo que se vea y oiga a gente de fuera, pues se dice que no lo comprenderían o lo pueden mal interpretar. Se pone el ejemplo de que un niño no puede aprender a hacer raíces cuadradas si no aprende primero a sumar y restar. O que si una persona que vive en la oscuridad se le pone ante la luz se ciega. Por lo cual el conocimiento debe darse gradualmente, en la medida en que el adepto esté preparado. Participar se convierte en una obsesión. En diversos cuartos se colocan carteles con  frases, para que se metan en la mente del adepto.

A los líderes , comandante nacional e internacional, se les llama madres o padre, al ser los que han hecho nacer al conocimiento y convierten al adepto en “un hombre nuevo y mejor”. En las fiestas y ceremonias internas se les saluda arrodillándose ante ellos y levantando el brazo al tiempo que se dice enérgicamente “Ave”. Al finalizar la preparación se hace una ceremonia de ingreso, en la que finalmente se entona un juramento. Se ha de estar una hora frente al estandarte, solo y arrodillarse ante él. Se indica que es lo mismo que cuando un caballero medieval iba a ser nombrado servidor del rey. El juramento de las Brigadas de Trabajo es: Ante el fuego sagrado, ante el estandarte de la Rueda Solar, en presencia de mi alma inmortal, y la de mis compañeros, caballeros de brigadas de trabajo, yo conocido ahora como (se dice el nombre) me comprometo a servir con lealtad y eficacia, como miembro del cuerpo de Brigadas de Trabajo. Si así no lo hiciere que el destino, los dioses y mis jefes me lo demanden. ¡Ave!”. Se realiza uniformado. Los compañeros de la misma manera. El uniforme sólo se utiliza para actos internos, sin que pueda estar presente nadie que no haya realizado el juramento.

Se puede formar parte de tres cuerpos, conocidos como Fuerzas Vivas.

Ÿ         Brigadas Femeninas. Su uniforme es falda azul y camisa azul más claro.

Ÿ         Fuerza de Seguridad: Su lema es “saber orar, saber morir”. Practican artes marciales, y aprenden a usar la espada. Su uniforme es pantalón negro, corbata y camisa negra. Con un brazalete rojo en el que hay bordados dos rayos en forma de “S” (Servicio de Seguridad)

Ÿ         Brigadas de Trabajo: Se hacen desfiles, ejercicios de artes marciales. Trabajos de recopilación de cintas con discursos grabados, en la imprenta, en mantenimiento de los locales. El uniforme es camisa caqui, pantalón y corbata marrón. Con un brazalete, de color naranja y dibujada una rueda dentada con cuatro brazos dentro que forman una cruz. Se explica que es el símbolo del trabajo para el imperio que se está preparando. La cruz cuando gire sobre la realidad y se establezca el ideal en el mundo se convierte en una cruz gamada. Se advierte que según gire hacia la derecha o la izquierda es positiva su actuación o negativa. Que Hitler comenzó siendo una fuerza buena, por hacer una lucha espiritual. Pero cuando se dejó llevar por la ambición y luchó por los aspectos materiales, perdió la ayuda del más allá y luchó por el mal. Sobre este tema se prohibía hablar fuera de las reuniones internas, y en estas sólo para resolver dudas. Se insinuaba que más adelante se entendería todo mejor. Un ejercicio para aprender a controla el astral es ponerse en fila y dejar que el mando dé un bofetada a cada uno de los que están firmes, que no deben inmutarse. Luego cada uno da otra torta al mando.

Hay diverso grupos que funcionan en torno a N.A.: GEA, Grupo de Ecología Activa;  CANA, Círculo de Ancianos de N.A.;  Cadenita de Oro (para niños y niñas); Caballeros de las tabla redonda (Para chicos de entre 7 y 14 años). Luego hay una serie de categorías en una jerarquía de la organización interna: hachados, mandos. Al Comando Internacional máximo se le considera emperador del futuro imperio que forja con su trabajo N.A.

Algunas frases significativas del fundador, Jorge Angel Libraga Rizzi (JAL) que aparecen escritas en textos del libro “Cartas a Delia y Fernando” son:

- Sobre la Familia: (Pag. 30) “Si te ha tocado vivir con una familia materialista el oponerse directamente a ella, cuando él mismo es aún débil y muy joven no traerá más que dificultades y estados de tensión estériles. Tampoco hace falta que colabore con ellos. Un gradual despegue de costumbres y amigos materialistas se impone como táctica indispensable”.

- Sobre el Fanatismo: (Pag. 22) “El Ideal justifica la cuna y el ataúd. Por el Ideal se vive, por el Ideal se muere”. “Trabajar con tesón fanático”.

- Sobre las Razas (Pag. 173) “El hombre nuevo está entre nosotros, pero su fuerza se verá mañana. Pertenece a la nueva Raza espiritual en la que el Superhombre, en la mejor acepción, será manifestado”. En los cursos se considera la raza un estado de evolución y se interpreta desde un punto de vista espiritual. Recoge, N.A., las enseñanzas de la teosofía de Helevna P. Blavalsky.

- Sobre Matar: (Pag. 156) “Es mejor crimen matar a un perro porque sí que a un hombre por una causa justa”

“El no matarás debe ser matizado. Mientras no sea estrictamente necesario”

“Matar puede ser un acto de Amor, deteniendo la acción de un hermano descarriado, por lo menos en este número, y evitando muchos más sufrimientos y terrores”.

Algunas frases del manual del dirigente son: “La entrega al Ideal acropolitano debe ser total. Borrar de tu vida todo aquello que lo entorpezca, por duro que pueda parecer”.

“Una invitación aparentemente inocente a seguir cursos y conferencias es más provechosa que la exposición violenta de símbolos misteriosos o sentencias enigmáticas“.

Otros datos los aporta  Miguel Martínez Ball, que fue miembro de Nueva Acrópolis durante 14 años. Comando Nacional de esta secta en Egipto (19 - X - 89). Inauguró las sedes de Siracusa y Milán. Ha tenido acceso a material interno, reservado:

El proyecto de N.A. es crear las bases de una nueva raza, para dominar el mundo. El imperio mundial de la raza teutónica.  Se define como un ideal fuerte para un hombre fuerte. Se exige siempre estar optimista.  El símbolo es el águila de Federico II, emperador opuesto al Papa Inocente II, que lo excomulgó. Cuando se cumpla el ciclo histórico “el águila volverá volar”. Extenderá entonces sus alas, como nuevo símbolo. El actual Comando de España fue el médico privado de JAL. Es hijo de un rico armador de Palma de Mallorca. Aprende acupuntura en París. Llegó a ser el Presidente de la federación europea de laserterapia. Hace diagnósticos por el color del aura. Funda el Centro médico de acupuntura Seraphis, cuya sede estuvo en el mismo lugar que la de NA. Se trata de lo que será en un futuro la medicina esotérica. Recogen las enseñanzas del “maestro S”, que JAL dijo haber conocido en los Himalayas. Un ex-legionario español, es Jefe de las Brigadas masculinas de Madrid. Luego fundó la secta en Estambul. Cuando se inaugura una sede se planta un pino y se mata un gallo en honor a Marte. Al ser una muerte de honor, el animal adquiere un alma inmortal. El 20% de la economía se dedica a propaganda. Entre las normas a seguir está que si un comando nacional no escribe o telefonea en 30 días al Comando Máximo será multado. Éste exige hospedarse en hoteles de lujo y que se le hagan regalos arqueológicos, su hobby, así como coleccionar armas. Los miembros se preparan y adiestran para ser monjes-soldados. Su objetivo es salvar el mundo, para lo cual necesitan aumentar los miembros, hacer pues prosélitos, y dinero para tener Poder, así como controlar espacios claves de la sociedad. Internamente advierten que los ataques contra ellos( que puede ser una simple crítica o contra el funcionamiento interno) se achaca a una instigación de la Iglesia, en concreto del Opus Dei, lo cual , dicen, lo han averiguado empresas de detectives privados que han contratado. La proyección política es una aplicación de las ideas de Platón (se espera construir un imperio filosófico)  NA prepara el advenimiento de un nuevo Avatara. No es una preocupación inmediata. Desde 1.987, ante el descubrimiento ante la opinión pública de sus estructuras secretas, se reforma de cara a las instituciones. La brigada femenina se  transforma en Asistencia Social. La de trabajo en grupo de ecología  y la de seguridad el protección civil. Hay un servicio de Información, cuyo objetivo es mantener las crisis que surjan en secreto. Culpan de lo que sea al causante. Hay también un servicio secreto tanto interno como externo. Hay un Cuerpo de Seguridad Internacional, formado por 2 mandos operativos, uno para América y otro para Europa. Cada uno se forma por un grupo de 5 personas.  Dependen directamente del Comando Mundial. Se denominan “Guardianes del Silencio”. Sólo se manifestarían en caso de emergencia. Un jefe de la Unidad Operativa asume provisionalmente toda responsabilidad como Comando Nacional. Se trata de un órgano  interno de NA, de constitución secreta y actuación absolutamente confidencial. Para defenderse de las críticas de fuera organizan actos y organizaciones en torno a la figura de Giordano Bruno. Desde 1.992 se adhiere a la federación Internacional de las Religiones y Filosofías minoritarias (FIREPHIM), en el Consejo de Europa. Vemos que hay un foro común para la mayoría de las sectas, cuyo objetivo es lograr un espacio en el que se extienda la mentalidad fanática y hacer un reparto en función al poder de captación de cada cual.

Los textos de la Doctrina Secreta, cuya autora es Helevna Petrovna Blavasky,  son la base teórica de Nueva Acrópolis. En ellos se apoyuó también Víctor Gómez_Samel para dar un lenguaje a sus desvarios mesiánicos. Se lee:

TOMO III

* “La Svástica, cruz ansata o cruz gamada es el símbolo más científico de todos”. “Es el martillo de la creación, con dos líneas de actuación, la del espíritu y la de la materia.”

* “Existen razas inferiores y otras intelectualmente superiores”. En  N.A. se entiende  la raza como un estado de evolución.

* “Los ángeles rebeldes son nuestros maestros”. “El infierno es la materia.”

* “Satán es Lucifer el ángel brillante de la luz, el portador de la luz y la vida”.

* “La Biblia desde el Génesis al Apocalipsis es la Historia de la gran lucha entre la magia blanca y la magia negra”

* “Cuando la iglesia maldice a Satanás maldice la reflexión cósmica”. “Satanás es el Dios de la sabiduría”

* “Satanás es el padre del hombre espiritual. Abrió los ojos al autómata creado por Jehová”.

* “El mono apareció después del Ser Hombre”.

* “Satanás no es enemigo de Dios, es el espíritu divino más elevado”.

* “El Mal es una necesidad y uno de los sostenes del Universo manifestado. Es necesario para el progreso y la evolución”.

TOMO IV

* “Los judíos son una raza artificial aria”

* “Satanás y Dios son idénticos”. “Logos y Satán son uno”

TOMO VI

* “Satán y el Arcángel son un solo cuerpo y una sola mente.

* “Los elementales tienen conciencia en el plano físico”.

El lema de la Teosofía es “Satyât Nâsti Paro Dharmah”, que quiere decir “No hay religión superior a la Verdad”.

A través de Internet y filtraciones de personas  con la oreja puesta en círculos neonazis, se ha podido constatar que los grupos seguidores del legado hitleriano celebraron el atentado del 11 de Septiembre de 2001 contra los símbolos de la civilización americana como un “gran golpe de liberación”. Las noticias periodísticas al respecto se ha reducido a la más mínima expresión. Parece que algo no existe si no se divulga, lo que hace crecer la mentalidad fanática con los acontecimientos mundiales, porque se cierra en sí misma.  El nazismo, fuerza minoritaria, pero nada despreciable por lo organizados que están y el grado de fanatismo de sus miembros,  se extiende en el interior de la sociedad europea y americana. En EE.UU. varios grupos políticos entienden que la violencia es una ley de la naturaleza y que debe aplicarse para imponer la supremacía racial, considerando la raza blanca superior a las demás y que deben de establecer este orden racial en el mundo. Se declaran contrarios al gobierno americano, como sistema, enemigos de todos los partidos democráticos:  Nación Aria y Partido Nazi Americano, Guerreros Blancos y NSDAP-AO. A través de la red informática mundial apoyaron los atentados del 11-S. Alabaron a sus protagonistas como héroes.  Otros grupos similares lo han hecho internamente, al estar organizados en grupos de filosofía o cierta religiosidad gnóstica. Todos ellos están extendidos por todo el mapa mundi. Coinciden estas fuerzas con el integrismo musulmán en que ambos tienen un enemigo común, los judíos, considerando ambos a Estados Unidos símbolo del Poder judío. Pero hay más, esta concepción está muy extendida en la literatura y el análisis soco-político desde las versiones del esoterismo, y en tal concepción, sin exteriorizarlo, coinciden muchas y variadas sectas. En conjunto forman una mentalidad que echa raíces dentro de nuestra sociedad occidental. La red terrorista de Bin Laden se superpone a una red psicológica que activa los fanatismos en diversos grupos y organizaciones, en ese marasmo ideológico coinciden muchos intereses de Poder, cuyos protagonistas pretende hacer realidad diversos modelos de fanatismo.  Se apoyan unos a otros lograr establecer un nuevo sistema. Entre tanto se amparan, no tanto como conexión organizativa ni siquiera de coordinación, mediante la sinergía de la actividad de cada sector que actúen por su cuenta. Lo que no quita que pueda haber una relación entre los dirigentes de alguno de ellos, pero es algo sin demostrar. Lo primero sin embargo es una deducción razonada a partir de los textos que divulgan organizaciones fanáticas de diversa índole. Sería lo mismo que en el mundo empresarial u negocio, aunque no tenga nada que ver con otro, incluso menos con la competencia, se apoyan unos a otras gracias a la sinergía que se produce al fomentar el consumo y propiciar un ambiente de deseo de comprar.

Las bravatas que los grupos neonazis emiten por internet, en contra de los gobernantes corruptos, que por definición, según ellos, los son todos los regímenes democráticos, son cortinas de humo de acciones encubiertas más eficaces y estratégicas. Las proclamas fanfarronas son una mera operación de disimulo y de desvío de la atención, para realizar una serie de aciones encubiertas, que no tienen porqué estar organizadas con el terrorismo integrista islámico, pero saben de ello y lo tienen en cuenta. Mutuamente se relacionan aunque no estén coordinados, o sí, esto no se sabe de momento.  La estrategia dentro del mundo occidental es abrir una crisis que permita una lucha encubierta, sin enfrentarse directamente. La base táctica de dicha actuación es la manera típica de organizar una intervención desde el fanatismo. Difundir el miedo en la sociedad, crear situaciones de angustia y pánico. Hacerlo de manera continua para ir creando una condiciones emocionales en el conjunto de la población que exijan una acción de orden, de seguridad. En donde se vean ineficaces las medidas que se amparan en la libertad. En definitiva que la sociedad requiera de un “salvador”, un “guía” para erradicar las causas del terror, establecer un enemigo, causante del mismo, e imponer un orden social basado en valores morales. La mentalidad conspirativa es propia de los fanáticos, tanto para definir lo que hacen los enemigos, como para actuar ellos mismos.

A finales de octubre de 2001 la policía Federal americana y la Central de Inteligencia, afirman que lo más probable es que el ataque  con ántrax, de manera difusa para lograr más efectos psicológicos que realmente como propagación de una epidemia, provienen de grupos de la extrema derecha. Hay que destacar que en 1997 Larry Wayne Harris, especialista en microbiología de Ohio, EE.UU., fue condenado debido a que recibió por correo tres frascos con gérmenes de peste bubónica. Esta persona fue militante de “Nación Aria”.  Grupos que toman del esoterismo diversas explicaciones doctrinarias con las que justifican su visión antijudía del mundo.

Tal como aparece en una pequeña y única  referencia en el Diario de león (10 - X - 2001) Hitler vio la necesidad en 1941 de realizar ataques  terroristas dentro de EE.UU para dañar el Poder judío. El líder de las tropas de élites nazis, las SS, Heinrich Himmler, declaró en 1944: “Los estadounidenses también deben sufrir la guerra: Destruir New York ….estoy convencido de que los ciudadanos norteamericanos no soportarían que se atacase en su propio país”.  No debemos olvidar que el libro “Mi lucha”, de Adof Hitler, es leído y venerado en países  árabes como Irak y otros, así como en círculos neonazis y también  en sectas esotéricas  por las coincidencias de símbolos y análisis coincidentes sobre la evolución de las razas, entre la política del nacionalsocialismo y fuentes teosóficas, algunas de las cuales aparecen en los textos internos de los grupos gnósticos.

No podemos olvidar tampoco a un sector de la iglesia católica, que se parapeta en el fanatismo, para mantener incólumes sus principios, mientras que la sociedad avanza en materia científica y social a pasos agigantados, lo que exigió  el proceso de aggiornamento en el II Concilio Vaticano impulsado por Juan XXIII. Diversos textos de sacerdotes e historiadores católicos, entre ellos Ricardo de la Cierva, establecen una visión de la historia que se dilucida en una lucha del Bien contra el Mal. Para autores conspicuos, del mundo cristiano, la maldad se organiza en una conspiración masónica, a cuyos cerebros achacan el ocupar la dirección del Poder actual, sobre todo el económico. A este “gobierno en la sombra” le acusan de inspirar la formación de un gobierno mundial. Incluso ve la proliferación de las sectas como una obra maquiavélica de unos pocos  estrategas que participan de una confabulación cuyo objetivo es   realizar el gobierno mundial como obra del Anticristo, en sustitución de la figura de Jesús como regidor de la Historia de la humanidad, para lo cual hay que cumplir de manera universal la verdad revelada por él.  En tal proyecto incluyen a múltiples personajes de la vida política y social de la actualidad y otras celebridades que han influido con sus pensamientos a lo largo de la Historia. Las sectas surgen por sí mismas. Luego se relacionan mediante una mentalidad común, que a su vez, de manera espontánea, generan una conexión existencial entre los fanáticos por defender un criterio común, aunque sea sólo en algunos aspectos. Pero coinciden en un mismo enemigo. Lo cual difícilmente lo entienden muchos analistas. Unos obvian esta mentalidad que participa de lleno en la construcción de lo real de nuestra sociedad. Otros exageran esta influencia, la deforman  mediante  la explicación de maniobras ocultas diseñadas al milímetro o ven por doquier intenciones satánicas en acontecimientos que, sin embargo, forman parte de la evolución lógica y es consecuencia del desarrollo material de la humanidad.

Es necesario desactivar la visión doctrinaria y unilateral de cualquier conflicto o coyuntura histórica. Se trata de un discurso arracional, sin referencias claras ni concisas, cuyo contenido se elabora mediante una cadena de elucubraciones que relacionan hechos de la realidad con deducciones con demasiada carga psicológica y poca validez como argumento teórico.  Las conclusiones de estos análisis motivan el enfrentamiento contra un enemigo fabricado por definición.

La organización Vida Universal, Asociación promovida por otra de tipo más religiosa, Nuevo Retorno, advierte sobre la próxima venida de Jesús, para lo cual los dirigentes de esta secta pretenden preparar a la Humanidad. Los impulsores de esta secta dan a conocer los mensajes de un arcángel que habla a través de la profetisa Gabrielle Wittek, que en estados de trance se convierte en médium  para dar voz al ente espiritual, el cual también le transmite mensajes personales a la profetisa.  Esta organización dispone de varias emisoras de radio para divulgar sus mensajes. También centros de terapias naturales, casas rurales esparcidas por Europa, especialmente en Alemania. Miembros de esta secta dirigen la empresa “Estamos para Ustedes”, con la que ofertan servicios de albañilería, transportistas, jardineros, servicios de limpieza y demás. Tienen empresas de repostería y hostelería. Disponen de 10.000 seguidores en todo el mundo. En España son  cerca de 2000 militantes, siendo la mitad de nacionalidad alemana, que suelen residir en la zona del Mediterráneo. Forman núcleos crísticos dispersos. Uno de los libros que fundamenta la actuación de esta secta en la sociedad viene descrita en el libro “El Estado de los demonios”. Su ideario se desarrolla a partir del mensaje profético que indica: “la Tierra se abrirá y devorará el mal”. Preparan a sus adeptos para la llegada del fin del mundo, algo inminente, para lo cual exigen anular el ego, con el fin de establecer en todo el planeta el “Estado de Cristo”.  Sobre el libro “El Estado de los demonios” hicieron un despliegue informativo tremendo a comienzos de los años noventa. Utilizaron para su difusión el  periódico mensual “Christusstaat Intenacional”, de mayo de 1992 editado en español en la ciudad alemana de Würzburg.  Enseñan a sus adeptos que existe un “plan general para implantar  una dictadura mundial”. Explican cuestiones que parecen absurdas, pero dado los atentados del terrorismo internacional en Septiembre de 2001 recobran, tales mensajes, cierta relevancia: “En EE.UU. casi todos los edificios representan símbolos ocultos”. Alude su publicación que el Ministerio de Defensa Americano está construido en forma de pentágono, lo que le da popularmente este nombre. Lo cual se asocia a las estrellas de cinco puntas de la bandera de la UE. Todo lo cual, según Vida Universal-Nuevo Retorno,  responde a una conspiración  masónica para ejercer el poder mundial. Esta finalidad la desarrollan mediante una macro operación secreta que consiste en manipular a la población mundial. Los dirigentes de Vida Universal interpretan cada fenómeno histórico, político y económico bajo el prisma de una fe que no ve nada fuera de sus principios, los cuales parten de la comunicación con entes espirituales. En este tipo de teorías cabe cualquier planteamiento  inimaginable. Son pensamientos y emociones delirantes que se desenvuelven  sobre la base de una fuerza espiritual, por regla general oculta. La doctrina que se despliega sirve para hacer realidad la irracionalidad de mensajes fantasiosos, pero que son creídos y experimentados interiormente.  Todo tipo de hipótesis abracadabrantescas adquieren la categoría de Verdad, cuando pasan por el tamiz de la manipulación psicológica. Los líderes de Vida Universal vinculan a los miembros del sistema bancario internacional con sectas que rinden culto a Lucifer. La actuación de los adeptos a esta secta se encamina a luchar contra el mal mundial,  que lo representan en la figura de los actuales dirigentes del mundo. En el mismo sentido se manifiestan los miembros de Mensajeros de la Vida, que actúa como grupo integrista dentro del catolicismo. También el Centro para la Paz de Florida, que ve una estrategia del Anticristo en todo el desarrollo de la New Age, la cual es otra forma de extender una red irracional.

El peso específico de esta mentalidad, en la sociedad occidental, es cada vez mayor, en tanto y cuanto el vacío cultural, la conducta de consumo y la falta de reflexión es un mal endémico de nuestro modelo social. Una parte del desarrollo cultural se despliega en función a esta mentalidad. La razón se ve arrinconada, cuando  sólo reaccionando desde la racionalidad y lo razonable va a ser posible superar esta ola de fanatismo que adquiere poco a poco su clímax.  En tales circunstancias las sectas adquieren más fuerza. Ya pocas personas se atreven a criticar a las sectas y denunciar sus mecanismos manipuladores, porque han funcionado sus amenazas, sus estrategias de denuncias en los juzgados, sus escaramuzas para manipular la legislación democrática sobre libertad religiosa y de conciencia. En ese sentido avanzan y ante una situación de miedo social, de acontecimientos  que hacen de la violencia un espectáculo y de una realidad rota por el terrorismo y la respuesta a éste por parte de los gobiernos de la mayoría de los países (de manera aplastante y sin buscar soluciones a largo plazo y más profundas) las sectas se convierten en un refugio para una parte de la población. No es mayoritaria. Se calcula que entre un 5 y un 10% de la población. Ahora bien, si entendemos el fanatismo también fuera de las sectas, el porcentaje puede llegar a entre un 17% y 20%. Si a esto añadimos, que ante las mismas causas y otras añadidas surgen  problemas humanos que afectan al desarrollo de la personalidad, incluso la llegan a anularla, como es el problema de la drogadicción, el alcoholismo, patologías mentales, etc. La situación es preocupante.  Estas conductas enfermizas que afectan al conjunto de la población, no solamente al afectado, son  también una huida de la realidad y un amparo psicológico. Pero al mismo tiempo en su seno está el germen de la destrucción de la realidad, personal y social. Y es necesario prever tales situaciones. Los gobiernos occidentales han colocado el enemigo fuera,  en el fanatismo islámico, con personas infiltradas en la sociedad, pero cuyas actuaciones permanecen limitados por su condición integrista  islámica. Pero las autoridades no miran al Caballo de Troya que tienen dentro de su sociedad y que acompaña al fenómeno de la de la violencia, desde una visión apocalíptica y el empeño de establecer un nuevo orden espiritual.

Cuando decimos que  el fenómeno sectario acompaña la acción del terrorismo internacional islámico, es en el sentido de que plantean una dinámica común, pero sin tener nada que ver ni coordinarse un proceso con otro. Pueden haber relaciones de conveniencia táctica o de apoyo logístico. Se han descubierto encuentros entre representantes de ETA y de la red Al Qaeda. Es de suponer que también se hayan producido contactos con otros grupos, aunque ninguno de ellos tenga nada que ver. El acompañamiento es suficiente y se tiene en cuenta a la hora de valorar los efectos de una acción. Cuando, por ejemplo y salvando las distancias, un grupo ecologista, de carácter minoritaria hace una queja ante un problema medioambiental, si tiene éxito  y repercusión, no es por su fuerza en sí, que es casi nula. Pero siempre cuenta que sus acciones van a ser acompañadas por algún partido de la oposición, el cual sí tiene un respaldo social amplio y relaciones con la prensa. Desde el juego político de la oposición  un problema ecológico se utiliza  contra el partido en el Poder. A nivel municipal da lo mismo que esté gobernando el Ayuntamiento la socialdemocracia o el partido conservador, funciona de la misma manera y no hacen falta acuerdos de acción, sino que funciona el acompañamiento, por la dinámica común  en esa acción concreta. Se suele acusar a los ecologistas de estar compinchados con un determinado partido, cada vez que emprende una acción en defensa de la naturaleza. Pero en otra provincia o, cuando cambia el gobierno, en un mismo municipio,  se les acusa de lo mismo pero con el partido contrario.  Con este ejemplo queremos que se entienda lo que quiere decir “acompañar”. Nada tiene que ver con insinuar que pueda haber una confabulación, desde el esoterismo o desde estrategias maquiavélicas.  Las cuales de haberlas, habrán de ser demostradas.

Por otra parte es necesaria una autocrítica de nuestra sociedad, una reflexión colectiva. Tal vez sucede aquello de que “el dolor es vehículo de conciencia”, y los dramáticos hechos que azotan la Humanidad a nivel global desde Septiembre de 2001, sirvan de espejo para vernos y comprender que estábamos inmersos en un mentalidad de ambiciones, vanidades vacuas, de existencia estéril y ciega bajo el fanatismo del dinero. En la sociedad desarrollada económicamente se han realizado atrocidades para mantener y acaparar intereses económicos y de Poder.  Hace falta tal reflexión. Porque las sectas y el fanatismo se engrandecen en la inercia de lo irracional, cuyo punto de partida es una serie de elementos perversos que acontecen en el modo de vida occidental. Es un caldo de cultivo para que crezcan los delirios mesiánicos y apocalípticos. No para que aparezcan lo cual sucede de por sí. Pero cuando se ponen en marcha  pululan en los rincones más sombríos de nuestra sociedad.

Una secta ufológica asentada en España, probablemente un grupo autónomo derivado de Nonsiamosoli, ha realizado una serie de comunicados a sus adeptos mediante internet, a partir del 11 de Septiembre. Recojo algunos fragmentos a los que ha tenido acceso Luis Santamaría del Río, investigador y estudioso del fenómeno sectario. Los mensajes son, presuntamente, emitidos por extraterrestres, a través de algún destacado miembro de la organización. Desde Barreiro, Portugal Carlos Carcalho se hace emisor de lo que comunica el extraterrestre Adoniesis. Recuerda varios textos del Apocalipsis, indicando que se refieren a  EE.UU.: “Le fue dado aun poder de hacer guerras contra los santos y de vencerlos, así como poder sobre todas las tribus, pueblos, lenguas y naciones”.  Pero recoge otro texto a continuación del mismo: “Si alguien mata por la espada, por la espada morirá”.

Otro extraterrestre que rige los destinos y el comportamiento grupal de Nonsiamosoli, o de algún grupúsculo derivado del mismo, es Asthar Sheran. Dice algo estremecedor, sobre todo porque es algo ignorado y no se atienden sus posibles consecuencias. Cada cual que lo analice por sí mismo: “Los verdaderos inocentes para nosotros son los seres del reino mineral, reino vegetal, del reino animal y del reino dévico. Son esos que lamentamos. Cuando una bacteria o un virus se vuelve demasiado virulento y letal es necesario eliminarlo, con certeza que coincidís con eso. El Hombre está en la misma letalidad últimamente. Debe ser exterminado para el bien de la salud del Planeta y del Cosmos, pues su actuación es demasiado virulenta. América solo tomó ayer un poco de su remedio. Tiene más aún que le está reservado“.  Este mensaje es un mandato para los adeptos que le veneran. Finaliza indicando que desde su galaxia y universo están preparados: “A la primera señal de peligro intervendremos en masa. No dejaremos apagar la Conciencia de Cristo. Salvaremos el Hombre salvable”. Es decir a aquellos que estén fanatizados con esta escabrosa historia. Desde luego el delirio es claro, por tanto y cuanto se da a través de personas que lo oyen  o reciben “telepáticamente”, sin ninguna base de certeza. Otro ranger de los extreterrestres , Myriam, afirma, también a través de Carlos Carcalho, esta vez desde Oporto, Portugal, que ya habló hace años a través del mensaje de Fátima, que fue secuestrado por la iglesia católica. Insiste en que fue él lo que luego se convino en llamar “la virgen de Fátima”.  Advierte: “Satanás puede tomar completamente el control de la Tierra”.  Anuncia que La Humanidad estará perdida en las manos de Satanás: “El Anticristo tiene todo creado para tomar el control de la Tierra”. Ya mandan, afirma Myriam, los Hijos de la mano negra, pero el manto de Luz que mana del extraterrestre en cuestión cubrirá a los creyentes de su mensaje. Termina diciendo “mi corazón triunfará”. El 29 de Septiembre asevera: “El planeta movilizó sus medios para defenderse del crimen que el hombre pretende hacer. La guerra santa y justa va a ser hecha por nosotros. El hombre es demasiado violento para ser dejado vivo. Dios se arrepintió de haberlo creado. Juntaos o Santos, pues los inicuos tienen los días contados”. Lo cual no deja de ser tendencioso, cuando en un comunicado el 7 de Octubre de 2001, el señor Carvalho, emite otro mensaje, del que es mero portador,: “”¡Ay, ay de Israel, pues su fin será terrible!”. Este tipo de mensajes afecta a muchas personas, pues se sienten inseguras. Porque no es fácil analizar racionalmente la realidad, sobre todos en momentos de grandes tensiones, especialmente cuando actúan personas absorbidas por la absoluta irracionalidad.  Hay personas  que en tales momentos dudan de sí mismos y acaban acercándose a movimientos sectarios. Aluden que podría pasar como cuando el Arca de Noé, o lo de Sodoma y Gomorra.

No pocos grupos esotéricos achacan a un contubernio de judíos millonarios el fenómeno del nazismo, pues , aseguran, subvencionaron la escalada al Poder de Hitler para convertir en víctimas  a su pueblo y lograr de esa manera que se reconociera poco después el Estado de Israel. Tal pensamiento, perverso y maniqueo, es un mecanismo de defensa del fanatismo ante sus propias acciones, de cara a sus seguidores. En diversas declaraciones que se extienden a modo de rumor y comentarios públicos, vemos algunas reacciones de grupos integristas islámicos, como Hamás, que ante el atentado del 11 de Septiembre en EE.UU. sus representantes aseguran (El País, 23-IX-2001) que quienes idearon tal matanza están dentro del sistema, incluso advirtiendo que detrás de ello se sitúa la CIA y el Mossad. Uno de sus portavoces asegura que se trata de un complot. Se dan datos que o bien sucedieron casualmente o que nada tienen que ver, o que incluso no son ciertos, pero se  han indicado a modo de pruebas de estas aseveraciones, como  que ese día iba a viajar el presidente de Israel y pocas horas antes de volar canceló el viaje. Que pocos meses antes las torres derrumbadas habían pasado de ser una propiedad pública a ser de una empresa privada. Podría estar relacionada la acción terrorista con grupos colaboradores o expectantes de este tipo de actos, dentro de la extrema derecha americana, pero la participación de una red islámica es clara, sobre todo porque los autores materiales militaron en ella y algunos dejaron un testamento sabiendo que morirían en la acción. Algunos dirigentes del Partido de Dios Libanés todavía indicaban que cómo lo van a saber si no han descubierto quién mató a Kennedy en verdad. La manipulación mezcla la realidad, o aspectos de ésta con la idea obsesiva que ciega para cualquier análisis y autocrítica. Posteriormente se justificaron los atentados como un mandato de Alá y una necesidad para evitar el dominio del mundo por parte de EE.UU. Si se pregunta a quienes argumentan que el 11-.S se activó por una conspiración del Poder americano y judío, la respuesta es que para justificar una guerra con la que anular los focos de islamismo auténtico  y dejar sólo a los musulmanes sumisos a Occidente. La analogía entre causa y efecto carece de lógica, pero funciona como explicación en los esquemas del fanatismo.

Otros mensajes emitidos desde Nonsiamosoli, por el intermediario Carlos, denominan al Nuevo Orden Mundial “la Orden de la Cábala mafiosa del Gobierno Mundial” y hablan sobre los mensajes del billete de un dólar. Lo que coincide con la tradición esotérica moderna de muchos grupos y sectas. Desde Lisboa la intelectualidad extraterrestre recuerda: “Los gobernantes de la nación más poderosa del mundo   están dominados por Satanás” (19 - IX - 2001) En el mismo texto indica: “Al otorgarse EE.UU. el derecho divino para la guerra, va a profanar con esto el nombre de Dios y dará origen a la mayor carnicería del planeta”. Los adeptos a la doctrina ufológica de esta secta propagan algo que,  de alguna manera, es el deseo colectivo de la mayor parte de las organizaciones sectarias: “Dentro de la propia América podrá correr la sangre, pues hay inmensos grupos fanáticos extremistas”. Es evidente que a sí mismos no se ven como tales, sino como profundos analistas de la realidad y sobre todo poseedores de la Verdad, porque, además, tales mensajes son presentados como “informes del cielo a la Tierra”.

Otro mensajero extraterrestre, Orthon,  el 19 de Septiembre de 2001, a través de un representante de Nonsiamosoli da una serie de pautas para sobrevivir   al conflicto que se desarrolla desde el atentado del 11 de Septiembre: “Tengan en casa una buena provisión de arroz integral. Ha de cocinarse apenas con sal y ser el único alimento al día, día tras día, con el fin de sacar de vuestro cuerpo los líquidos excesivos que en caso de armas químicas o radiación os protegerá…. El arroz integral disecando el cuerpo os aumenta las defensas y contrarrestará este tipo de acción. La toma de Aloe vera debe ser una vez al día para prevenir las radiaciones y su acción a largo plazo”.

Los telepredicadores de EE.UU. han azuzado la culpabilidad, para dar un sentido interno a los atentados del 11-S.  El reverendo Jerry Falwell culpa a los propios habitantes de New York de la catástrofe: “por dar cobijo a rojos, abortistas, gays y lesbianas”. (El Mundo 22-IX-2001). Absolutamente incomprensible si no es desde una mentalidad fanática. En este argumento comprobamos que no se hace un razonamiento que enlace la causa con el efecto, sino que los hechos se relacionan con el extremismo de una creencia. Los fanáticos llevan su reflexión fuera de la realidad, pero son capaces de  provocar un gran impacto emocional entre sus seguidores. Predican una apreciación emocional que cala profundamente en  quien está condicionado a dicha fe, y ésta construye la psicología y personalidad del adepto.

Según comenta en una de sus informaciones Antonio Toscano, a fraternidad de los rosacruces, en un curso vía internet sobre la temática del esoterismo, explica las causas ocultas de la contaminación y la existencia de los llamados hermanos mayores, extraterrestres o espíritus superiores, con los que se puede entrar en contacto.  En sus farragosas informaciones los rosacruces, gracias a su conocimiento especial y superior, aseguran que  la civilización se desploma, y el preludio para tal acontecimiento mundial es el “golpe psicológico del atentado a las torres gemelas”.  El reverendo Moon basándose en un principio divino asegura que es necesaria la Tercera Guerra Mundial. Todos estos mensajes catastrofistas no quedan en el interior de una organización, sino que se desparrama en forma de mentalidad, en la cual coinciden muchas personas que militan en  las sectas y grupos extremistas. Estas organizaciones  buscan en la visión apocalíptica de la realidad un hueco para asaltar la realidad (”tomar el cielo por asalto”) y adquirir el protagonismo que consideran que se merecen, pues cada una de las sectas se creen portadoras de la verdad y sus miembros destinatarios de una misión “muy especial”. Bien sea directa o indirectamente, quienes creen en el Apocalipsis, como algo próximo e inmanente, lo acaban provocando. Este es el peligro en que nos enfrentamos si no somos capaces de razonar sobre los mecanismos que el fanatismo es capaz de activar.

Seis millones de adeptos de los Testigos de Jehová  distribuyen enormes cantidades de ejemplares   de la revista Atalaya, en 230 países, cuya función es: “Estar atentos a los sucesos mundiales que cumplen las profecías bíblicas”. Desde esta publicación se predica que el reino de Dios pronto destruirá a aquellos que oprimen a sus semejantes. Esta secta, reconocida como religión en muchos países,  construye una mentalidad de acuerdo a este tipo de mensajes con los que adoctrinan a sus seguidores, quienes  están firmemente convencidos  de la literalidad de algunas frases bíblicas que, sacadas de su contexto original, sirven para desvirtuar la realidad de los sucesos históricos y actuales. Esta organización cuenta con una prole inmensa para propagar la actitud necesaria para implantar su psicocreencia. En la revista “Atalaya” del 15 de Octubre de 2001 se afirma: “Fuerzas ocultas se oponen a que los humanos formen un buen gobierno”. Recogiendo citas bíblicas de un lado y de otro hace un amasijo doctrinario, sin el más mínimo rigor teológico ni teleológico, que permite asegurar a los dirigentes de esta organización que se va a establecer un Reino Celestial que regirá toda la Tierra. A lo largo del   ejemplar  indicado,  se insiste en  enseñar y propagar el mensaje en cuanto a que dentro de muy poco los dirigentes de la secta asumirán el control del mundo para establecer un sistema mejor. Los Ancianos de la congregación de EE.UU. explican que el gobernante actual del mundo es el Diablo, lo que reciclan de una frase de San Pablo: “el dios de este sistema de cosas”.  Los estrategas de los Testigos de Jehová  afirman: “Las profecías bíblicas y los sucesos mundiales demuestran que vivimos cerca del corto espacio de tiempo en que gobierna el Diablo”. Observamos un paralelismo, sin tener nada que ver, pero que coincide con el fundamentalismo islámico, en que el Gran Satán gobierna el mundo moderno de occidente. La dicotomía entre el Bien y el Mal es una constante en el mundo sectario y del fanatismo.

El problema de grupos pacíficos, en principio, que constituyen una población silenciosa, pero fanatizada, es que forman una mentalidad que promueve que sus seguidores actúen de acuerdo a ella. No es difícil que surjan grupos de ación específicos para cumplir las profecías, para hacer verdad la Verdad. Los adeptos sucumben a una encerrona psicológica, de la que no pueden salir, más que entregando su existencia o su vida al ideal o a la fe en la cual están programados. Es decir viven condicionados psicológicamente por las doctrinas que les han inculcado. Toda creencia requiere, para serlo, un juicio crítico y personal, con el fin de reafirmar la fe, sea cual sea, y para cuestionar algunos comportamientos o principios que pueden verse desplazados por una nueva manera de pensar. Cuando ésta es positiva se incorpora a la creencia. Los Testigos de Jehová  son, sin embargo,  un ejemplo más de cómo en el mundo sectario  se evitan las dudas. Para impedir éstas los Ancianos advierten: “todavía habrán de afrontar más pruebas antes del fin del sistema malvado de cosas”. Y aseguran que quien esté dispuesto a morir, leales a su fe, serán recibidos por Dios en el Paraíso eterno. Esto ha hecho que muchos militantes fanatizados por técnicas de persuasión se hayan dejado morir o a sus hijos, por no hacerles una transfusión de sangre.

Los mensajes que publica la organización Testigos de Jehová en la revista de octubre de 2001, no aluden a lo sucedido el  11-S, pero es el eje de toda su exposición, ya que está presente en todos sus lectores. Su proyección política, en tanto preparan a sus seguidores para un gobierno mundial,  es desviada a una mera cuestión religiosa, hecha para intervenir en la tierra y en “este sistema de cosas”. Destaquemos una separata que parece desvelar el dicho latino de “excusatio non petita, accusatio manifiesta” (” la excusa que no se ha pedido es una acusación clara”), cuando advierte: “Los Testigo de Jehová no se involucra en la política ni fomenta la rebelión contra los gobiernos del mundo”. Su objetivo es, indica la nota, adaptar los valores bíblicos y seguir  principios anunciados en la Biblia. Vemos que no participa directamente, pero crea una mentalidad proclive a tener una visión apocalíptica de la política y al mismo tiempo mesiánica, lo cual acompaña a los acontecimientos catastróficos y al conjunto de vivencias que desde otras sectas se manifiestan en relación al desarrollo de la humanidad.

Hemos expuestos unas breves referencias sobre el contenido del fenómeno sectario.  Vemos que los grupos gnósticos no son una anécdota, sino que sus textos responden a una mentalidad que se desarrolla imparablemente a través de diversas organizaciones. Seguidamente nos ocuparemos más pormenorizadamente en el desarrollo teórico de la gnosis de don Samael Aun Weor, D. Víctor Gómez, en cuanto a su proyección social del fanatismo, a modo de ejemplo, pues disponemos de unas claves concretas, que nos van a permitir observar de una parte las particularidades de la gnosis, con su potencial peligro, sobre todo porque que se propaga y actúa de manera  imperceptible. De  otra, analizaremos el conjunto social en el que se asientan los postulados gnósticos. No vamos a divagar al respecto, sino aportar textos concretos sobre los cuales se desarrolla todo un modelo de fanatización, cuyos mecanismos hemos venido estudiando y ahora comprobaremos sus graves consecuencias.

Uno de los textos más crípticos de Víctor Gómez, Samael A. Weor, hace referencia a los “Enigmáticos Poemas Solares”. Tales son considerados, por todos los grupos gnósticos, como “verdades transcendentales que la antropología profana desconoce”. En la interpretación de ellos su interprete hace un canto a la muerte, lo que supone el sometimiento total a la organización. El fundador de los grupos gnósticos recurre a la alegoría, para activar el típico mecanismo de la fanatización. No sucede como una táctica estudiada, sino espontáneamente, al ser una forma de trasladar el contenido delirante de los mensajes solares a su peculiar visión delirante de  la realidad. Se hace mediante una sugerencia, para que suceda en el pensamiento del adepto, como si se tratase de algo que a él mismo se le ocurre. De esta manera, junto a las demás pautas que hemos analizado sobre el lenguaje y las ceremonias, la fantasía inicial del precursor de la gnosis se llena de argumentos que adquieren una “realidad” y  una lógica interna dentro de la organización. Pero sobre todo y especialmente hace que su doctrina forme parte del mecanismo de pensamiento del sujeto fanatizado, el adepto.

El fanatismo es una característica a la que tiende el pensamiento humano, es una característica de su ser. Comprobamos que ha sucedido a lo largo de toda la historia y en todas las civilizaciones. Se trata de darnos cuenta de este fenómeno y ser conscientes de esta peculiaridad de la mente, que tiende a la dependencia, a dejarse llevar por un funcionamiento automático, quizá por comodidad. Y lo mismo que en las escuelas se enseña a leer, a escribir y contar se debería enseñar a pensar. Es muy importante la educación en valores de tolerancia, en la crítica, en aprender a superar y afrontar fracasos y frustraciones. Sin saber convivir en la pluralidad y dejados a que cualquier desvarío, propio o ajeno, nos arrastre todo lo que lleguemos a conocer se puede convertir en un arma, contra uno mismo y contra los demás.

En determinadas sectas esotéricas se lee a los adeptos un escrito azteca de sometimiento al jefe y de pleitesía para motivar a trabajar en la comunidad sectaria. El aprendizaje de textos de tradicones sagradas se emplean en las sectas para hacer que los adeptos sigan el ejemplo de los esclavos de antaño. De esta manera se inculca una manera sumisa de actuar, sin ordenarlo un mandamás, sino que es una motivación iniciática. En otras sectas se cuentan  informaciones no confirmadas, pero que se narran a modo de leyenda. Sobre como en algún país lejano las autoridades quisieron clausurar una sede de la secta y los miembros se encerraron en muestra de su valor y de aplicar lo que habían aprendido. Amenazaron a las autoridades con inmolarse de no ceder a sus pretensiones de quedarse. Al final los mandos gubernamentales, cuentan, cedieron al comprobar el alto idealismo que les movía y comprobar que eran nada más que un foco de cultura y la semilla de una  futura humanidad nueva y mejor. De esta manera se modula la psicología del adepto, para someter su personalidad  a la organización y poner su vida a disposición  del “ideal”, el cual se vive a modo de destino y máxima aspiración: “por el ideal se vive, por el ideal se muere”; “El ideal justifica la cuna y el ataúd” , son frases que se enseñan en Nueva Acrópolis, escritas por su fundador en la obra “Cartas a Delia y Fernando”. El primer nombre corresponde a quien es en la actualidad el mando supremo de la organización en todo el mundo, Delia Steinberg Guzmán, directora también de la revista (cuaderno de cultura) “Esfinge”.  Sus sedes se extienden por más de cincuenta países.

Los textos de Víctor Gómez, Samael,  cuentan: “Cuantos mueren en la guerra contra sí mismos, quienes logran la aniquilación del “Mí Mismo”, lucen esplendorosos en el espacio infinito, penetran en los distintos departamentos del reino (Entran en la Casa del Sol)”. De esta fase de lucha interior pasa a la muerte externa, es decir el sacrifico de la vida, por un ideal. Lo hace recogiendo párrafos de los Poemas Solares de los Aztecas. Obsérvese el parecido a las palabras de los textos gnósticos  con las promesas de entrar en el Paraíso que creen los actuales mulhadines, que dan su vida por Alá en la guerra santa, yihad.  Los devotos musulmanes que mueren por la fe islámica consideran que verán el Paraíso e irán a él al dejar la vida, un lugar lleno de placeres sensitivos. En los libros que adoctrinan a los adeptos gnósticos se leen frases históricas, pero no como referencia informativa o de estudio, sino como una comparación vivencial, a modo de ejemplo y de orientación:  “Cuantos morían en la guerra, o en el altar del sacrificio iban a la Casa del Sol. Todos andaban unidos en una inmensa llanura… Cuantos cayeron muertos entre magueyetes y cactus y cuantos han ofrecido sacrificios a los dioses, pueden contemplar al Sol, pueden llegar hasta él… Están en continuos placeres con el Sol… porque están en la casa del Sol donde hay riquezas y deleites. Y de esta manera quienes mueren en las guerras son muy honrados acá en el mundo y esta manera de morir es muy deseada por muchos. Muchos tienen envidia de los que así mueren, y por eso todos están deseando esta muerte, porque los que así mueren son muy alabados”, (texto recogido del libro “Zahagun, 2 - 140) Comprobamos que el fanatismo tiene una historia que acompaña a la Humanidad desde sus ancestros. Lo importante es ser consciente de esta problema, pues adquiere una peligrosidad inusitada debido a los avances tecnológicos que pueden acabar en manos de quienes se ven inmersos en la labor de “hacer justicia para todos” o de “salvar a la humanidad del mal”.  Se trata pues de un fenómeno antiguo con manifestaciones modernas, el que vivimos en nuestra época, sin darnos cuenta que está muy arraigado en la mentalidad de la población, sin ser únicamente lo que se hace visible mediante la violencia.

El esoterismo  ha creado a lo largo de la Historia un lenguaje que permite razonar cualquier delirio o fantasía doctrinaria. Un disparate argumentado crea su propia lógica y para desmontarlo hay que llegar a la premisa sobre la que se monta.  Una doctrina que explica una fantasía ofrece un aparente sistema teórico, el cual es casi imposible contradecir. Es necesario poner en evidencia sus fundamento y método de aprendizaje para que no se propague. Una vez que lo ha convencido a una masa de gente es muy difícil de delimitar. Sobre todo porque el mecanismo mental de algunas personas necesitan ampararse en tal sistema. Se han realizado muchos estudios, desde el psicoanálisis y la psiquiatría, sobre todo después de la intervención del nazismo en la Historia, para descubrir la naturaleza de la violencia y de la destrucción sistemática que arrastró a una población culta e inmersa en un gran desarrollo económico. Este modelo doctrinario arraigó en la conciencia de muchas personas. Hubieron causas territoriales, históricas, pero se desencadenó un despliegue atroz, a partir de razones demostrables,  desde postulados indemostrables e incoherentes, pero que fueron avalados científicamente en aquella época, en relación a la supremacía desde la raza aria y la necesidad de exterminar a los judíos. Se estableció un modelo fanático, que actuó para conquistar el mundo y salvar a la Humanidad del Poder de la raza semita. Lograron distorsionar todos los valores una vez se admitió  el modelo nazi. Luego el modelo comunista de la Unión Soviética desplegó una mentalización que adoctrinaba a las masas. Se deformó la visión de la realidad, incluso para sus élites dirigentes e intelectuales que convirtieron la aplicación del marxismo en una creencia irracional, cuya realización costó, inevitablemente,  la vida a millones de personas, sobre todo, durante la etapa de Stalin. En las sociedades democráticas la proliferación de las sectas ha sido espectacular. Por otra parte ha medida que se han modernizado las sociedades árabes se ha intensificado el fundamentalismo. Debemos considerar que el fanatismo se aplica primero en grupos de “elegidos”. Para pasar a la sociedad establece un sistema de manipulación de la ciencia, del arte, de la historia y finalmente tergiversa la interpretación de la realidad, de manera que logra que sus principios irracionales sean admitidos y creídos por una parte muy importante de la población.

Se ha entendido el fenómeno del fanatismo como el extremismo de las ideas. Carlos Marx explicó el radicalismo como la critica que es capaz de ir a la raíz de los problemas. El fanático es el que se queda en esa raíz, o en los fundamentos iniciales anulando la capacidad crítica. Es quien elimina de su pensamiento cuestionarse las bases de sus ideas y trata de imponerlas a los demás. Sucede  al perderse la visión relativa de cualquier opinión. Incluso no se puede fanatizar la lucha contra las sectas, sino mantener una crítica razonable al respecto, opinar y dar pautas de información a los afectados y adeptos.  Incluso admitir que una entelequia espiritual podrían tener la verdad de su parte, lo que sucede es que habrán de demostrarlo y analizarlo ante quienes no comparten ni participan de sus modelo de programar las enseñanzas ni han caído en las técnicas de manipulación que ejercen las sectas. Es decir, una creencia debe tener la capacidad de ser comunicada, sin necesidad de modelar el cerebro de quien siga sus preceptos y sin que creer suponga anular la subjetividad y la capacidad de razonar el creyente.

El fanatismo tiene entidad propia y es preciso analizarlo como tal, en sí mismo, como algo posible y que ha de ser limitado por la información y la cultura, para evitar que se extienda entre la población, lo que afecta ya, sin necesidad de propagarse, negativamente a muchas familias. Hay que  hacer que no se derrame en la sociedad, sobre todo y especialmente cuando lo hace usando la violencia. En una entrevista que se publica en el periódico “Diario de León” (1-X-2001), la presidenta de la Sociedad Española de Psiquiatría, afirma tras los atentados del 11-S.: “No hay que buscar explicaciones médicas  al fundamentalismo. Los terroristas no tienen ninguna enfermedad o patología mental y no son locos. No es bueno identificar violencia y maldad con la locura”.  Vayamos por partes. Entendemos que no responde a un cuadro clínico establecido. Ahora bien una persona que se suicida y carece de un mínimo de sentimiento humano ante la muerte de miles de personas inocentes, algo tiene en su mentalidad y pensamiento. Como mínimo se le ha bloqueado el razonamiento de su acto. O bien rechaza cualquier acto de razonar. Ahora bien puede encontrar miles de justificaciones, pro no valen como razón, o, mejor, es un falso razonamiento, una razón manipulada.

Los autores del atentado del 11-S tienen dos características. Una es que actúan en nombre de Alá, o de un Ideal. Cualquier idea de Dios es una  abstracción. No se puede establecer una relación  causa-efecto. Cuando se relaciona  lo hace únicamente  en su mente del adepto. Lo cual es una distorsión del pensamiento. Por ejemplo, Osama Bin Laden considera un deber sagrado obtener armas de destrucción masiva. Se puede argumentar que es el deber de un ejército, para presionar y amenazar al enemigo, incluso aniquilarle. Ahora bien, poner a Dios por medio es absurdo. El único sentido que tiene es usar la lógica del fanatismo.  La segunda característica es que el fanático no cumple su misión  por maldad, esto es algo que debemos valorar muy profundamente. Incluso cuando por el fruto de su acción mueran miles o millones de personas. Actúa sacrificándose por el bien de los demás. Lo hace por amor, pero ¿es amor? Es un amor fanatizado, por lo que deberemos de dar una identidad a esta característica.  Tal esquema de funcionamiento sucedió durante la Inquisición dentro de la cristiandad, en las revoluciones comunistas  e, incluso, en el desenlace del nazismo y de cualquier dictadura o modelo totalitario amparado en un criterio de religiosidad o de Verdad Absoluta, sobre la cual se quiera construir la realidad. Si no nos planteamos el fanatismo como tal sus efectos serán cada vez más espectaculares y se reproducirá  de manera permanente con el paso tiempo.

Grupos terroristas que intervienen en Europa como ETA, IRA, caen en la deformación de la realidad y en una autocomplacencia, que requiere de una actuación social, que permita  a sus integrantes romper con ese juego de acción violenta que retroalimenta su fanatismo y que encuentra un apoyo social. Es la vía anglosajona para resolver el conflicto de Irlanda del Norte, pero sin hacerlo de una manera completa.  La socialización del fanatismo  se logra cuando se consigue definir un enemigo y comunicar a un colectivo una visión emocional de la realidad, en cuya consecución muy poco valen los argumentos racionales. ¿Qué tienen razón en sus objetivos? Podría ser, o no., Es lo de menos, lo que define el fanatismo es la aplicación sistemática de la violencia indiscriminada y el cerrazón de sus planteamientos. Los cuales se refuerzan con actos, mítines, fiestas, libros y revistas que extienden una acción irracional a golpe de impactos emocionales y de fabricar una imagen heroica para sus correligionarios. El impulso sentimental y un esquema rígido de consignas teóricas  bloquea cualquier estrategia política, incluso en favor de conseguir los objetivos por los que lucha. Cualquier modelo totalitario, que ejerce la violencia como método cuando logra sus metas sigue activando la maquinaria de la violencia porque su verdad fanática no existe más que en la mentalidad de los adeptos  o militantes entregados de por vida a la causa. De manera que aplican la fuerza para mantener viva la llama de su idea o doctrina, primero en una lucha entre facciones deferentes de la misma idea, luego entre los correligionarios para evitar la herejía o el reformismo.

El fanatismo es incapaz de socializar sus ideas o creencias, de compartirlas con los demás, si no es por imposición. No acepta su derrota si no es dando la vida por su ideal.  Tanto para defenderlo como para activar su lucha. No siempre muriendo en un atentado, sino arruinando su existencia y convivencia familiar por una militancia obsesiva. Y además exigiendo un comportamiento similar a sus compañeros, o de lo contrario les acusa de ser colaboracionista o meros reformistas e hipócritas, cuando no traidores.

Un delirio cuando se hace colectivo se convierte en un mito  para sus seguidores. También se siembra el impulso mítico cuando una organización fanática es derrotada. Sucede en momentos en que alguna secta entra en crisis por ser descubiertas sus estratagemas en los medios de comunicación y dejar de tener actividad. El núcleo de fanáticos que quedan no reconocen que están fuera de la realidad (no sólo fuera de la ley cuando se les ha pillado en infraganti delito). Interpretan que no ha llegado el momento, que la gente no está preparada. Se encierran en su  burbuja artificial a esperar a que llegue el Enviado, o a recibir una señal. Algunas sectas, o grupos sectarios que estaban recluidas a cinco o seis adeptos tras lo acontecido el 11-S se han activado al entender que es una señal del  comienzo del fin, de la necesidad de que intervengan fuerzas de otros planetas y demás seres irreales o para que los humanos se salven ante la inminente catástrofe. Cuando pasen unos años y todo se calme entenderán que ha sido un aviso de la divinidad, a modo de entrenamiento para cuando suceda definitivamente de verdad. Es frecuente observar que sectas que desaparecen al cabo de los años resurgen  o han dado lugar a otras que se entroncan con la desaparecida.

No pocas revistas esotéricas y manuales de enseñanza de grupos neonazis alientan el mito sobre la   la muerte de Hitler. Apuntan que no es cierta, que la foto, que tuvo que publicar la URSS ante la extensión de este rumor,  es la imagen de un doble. Es una manera de  perpetuar el culto sobre  existencia de una idea irreal. Otros amplían las sospechas induciendo a pensar que muchos grupos nazis, iniciados en el esoterismo nazi, se ocultaron en lugares remotos, aislados del mundanal ruido. Esperan el momento de actuar y trasmitiendo ciertas enseñanzas a un grupo muy reducido de “elegidos”. Incluso extienden la idea de que muchos OVNIS son naves que prueban las nazis ocultos en galerías subterráneas. Es la base de las teorías sobre intraterrestres. Los teóricos de estas fábulas detallan incluso qué energía utilizan debajo de la tierra, “el Vril”. Evidentemente es absurdo pero es creído, por lo que no se puede ignorar y menos despreciar, pues se trata de una mentalidad muy explosiva en determinados momentos, capaz de construir una realidad acorde a sus creencias. En los que reina la calma social es altamente corrosiva. Desquician a sujetos que son atraídos por estas leyendas. Las ideas delirantes sobreviven   a la realidad, cuando ésta anula o deja aparcadas doctrinas sin sentido, pero su irrealidad resurge de un modo u otro porque hay una mentalidad que lo hace posible. La mayoría de los líderes de sectas y de grupos totalitarios han pasado por la cárcel o los tribunales. Lejos de ser cuestionados esta fase de su vida sirve para que sus adeptos les mitifiquen. Cualquier acusación contra un líder sectario que se demuestra que es cierta refuerza su imagen de líder carismático de cara a sus acólitos. Lo cual nos hace ver que, la visión doctrinaria de la realidad, se trata de una imagen incrustada en la mente de los seguidores del gurú o el Guía. He aquí el fanatismo. El peligro de luchar contra el fanatismo fuera del análisis de la razón es que refuerza las posturas delirantes. Cuando un líder de sectores fanatizados, que rinden culto a la persona que les dirige, es arrestado o asesinado, se suele asociar, mediante el pensamiento analógico, a la figura de Jesús, quien, según el cristianismo, sufre un calvario y muere por la Humanidad. Por ser una figura universal con esta asociación de ideas el líder sectario fragua su imagen de un nuevo Jesús, un nuevo profeta, Madhi o Enviado por Dios.  Muchos lideres de sectas esotéricas se sienten complacidos cuando sus seguidores les comparan con figuras históricas como Sócrates, Pitágoras, Giordano Bruno, Galileo Galilei que fueron perseguidos por las autoridades de su tiempo. Cuando son mujeres las que dirigen el cotarro sectario las figuras a las que se les asocia son Juana de Arco y santa Teresa de Jesús, por lo incomprendidas que fueron a lo largo de su vida, pero a las que luego se reconoció su labor.  En esta trampa de asociaciones de ideas y personajes, caen siempre las personas que se fanatizan.

La mentalidad fanática se retroalimenta a sí misma. Se construye sobre su idea y para ella. Tal característica hace que   las pautas de actuación, para  evitar sus intervenciones en la sociedad,  deban entender el fanatismo como un fenómeno específico. Cuando se responde con violencia a la actividad, incluso violenta, de grupos u organizaciones obsesionados con su ideal, lo que se consigue es intensificar la cohesión del mismo. El grupo sectario logra encontrar apoyos fuera de su feudo y hace que personas próximas a sus ideas o creencias acaben entrando en él núcleo duro del fanatismo.  Precisamente por eso el uso de la fuerza o la provocación para que recaiga sobre ellos determinadas acciones judiciales, policiales o militares es una táctica necesaria para el fanatismo. Su activismo se encarga de provocar que se desencadene una persecución contra ellos.  La violencia beneficia a los estrategas que gestionan el fanatismo e involucran a colectivos próximos a sus planteamientos en su dinámica, cuanto más generalizada mejor, y si responde de la misma manera el enemigo les lleva a su terreno. Sin embargo esta dinámica desestabiliza a las democracias y las impide su desarrollo. Hasta el punto de que para aplicar adecuada y contundentemente la lucha armada, como defensa inclusive, hace necesaria una gestión autoritaria del Estado. Hace varios años una madre logró sacar a su hijo de una secta. Tardó cuatro años y no desfalleció ni un instante. Corrigió sobre la marcha, cada vez que sus actuaciones no daban frutos. Cuando consiguió su objetivo llegó a dos grandes conclusiones, que aunque muy simplificadas muestran una orientación de por donde debe encaminarse la lucha contra el fanatismo. “¿Sabes la única manera de luchar contra un fanático? Dándole cariño”, dijo. Lo segunda conclusión a la que llegó es que es un error querer ofrecer al fanático otra idea, para que sustituya la que le tiene obsesionado, por mucho que se pueda argumentar y hacer que hable con expertos en Teología, Filosofía y demás Lo que hay que procurar es que piense por sí mismo. En definitiva, como dice el adagio latino, “ignis igne non extinguitur”, que quiere decir: “El fuego no se apaga con fuego”.

Es imprescindible conocer el problema sectario a fondo y tomar medidas que hagan que un ideario o doctrina se desmonte por sí mismo, simplemente mediante el contacto con la realidad.  Un delirio colectivo no desaparece, pero se desmorona. Si bien es cierto que se pueden ver cumplidas reivindicaciones de los fanáticos, pero no porque sean sus ideas delirantes, sino porque sean propuestas colaterales en las que el fanático enganchan su ideal con la realidad. En caso contrario lo que sucede es que el fanatismo se expande, pues la irrealidad sectaria deja de ser concreta y se convierte en una mentalidad general. Lo irracional se extiende  ante el truco de presentar a los fanáticos como víctimas o héroes, pero siempre luchadores por valores abstractos como la libertad, la justicia, la paz mundial, el derecho de autodeterminación, cumplir el mensaje de Dios y demás. Los cuales calan en individuos sensibles y con inquietudes. Ésta es una de las trampas del fanatismo que los adeptos o militantes obcecados desarrollan espontáneamente, porque forma parte del mecanismo de su mentalidad.  Es algo que funciona automáticamente y debe ser atendido desde la razón, social y política. El sistema educativo debería tener en cuenta este aspecto.

Es incongruente que cuando se termina la enseñanza obligatoria en España todos los alumnos y alumnas, inclusive quienes eligen alternativa a la religión, saben quién es Jesús, la vida de María y muchas cosas relacionadas con la religión católica. Pero ni uno ha oído hablar de Ramón y Cajal, de Fleming, de Julio del Campo, de Marie y Pierre Curie, de Severo Ochoa, Giner de los Ríos, . Nada saben de sus vidas, ni de su ciencia. Nada se les ha explicado de las ideas de Kant, perfectamente  adaptables a la mentalidad infantil y juvenil en muchas de sus explicaciones, necesarias ara la convivencia. Nada sobre Descartes. La Filosofía cada vez tiene menos espacio en la enseñanza. Termina COU y ningún alumno ni alumna de la provincia de León ha oído hablar de Toni Morrison, la octava mujer premio Nobel de Literatura, en 1993, y la primera de color.  Para meter un segundo idioma se eliminan horas de matemáticas o lenguaje. Y sin embargo se amplia la enseñanza de religión católica a las edades de tres años. La alternativa a esta asignatura, para quien no desee que se le imparta a sus hijos o hijas, apenas hay colegios que dispongan de un programa y se tome en serio. Se confunde cultura religiosa o enseñanza de la religión, como factor histórico o como un elemento del mundo del pensamiento, con adoctrinamiento.  El resultado es una inmadurez intelectual enorme, que afecta a la inmensa mayoría de la población. Gracias al contexto democrático y de libertad en que se desenvuelve no es dramático, pero hay una tendencia que influye en favor de lo irracional. Cuando social y políticamente se suprime la libertad, tenemos sociedades con el problema del fundamentalismo, cuyo origen es el estudio de los textos sagrados sin analizar críticamente y sin pluralidad de creencias, mas que dentro de la misma doctrina.  Talibán, por ejemplo, significa estudioso del Corán.

Para un fanático su lucha no consiste en lograr unos objetivos  concretos, aunque de cara a la sociedad así lo comunique. Su actividad y todo tipo de acciones en las que participa tienen como finalidad propagar su ideal y su mentalidad. No le importará relacionarse con otros grupos u organizaciones similares, aunque tengan ideales opuestos, con tal de ampliar su campo de acción. Más adelante ya lucharán contra sus compañeros de viaje. Así se entiende que organizaciones terroristas de ideología marxista se asocian a otras con fundamentos islámicos.

El autor de la explosión en el edificio federal  Alfred P. Murrah  de Oklahoma City, Timothy Mc Veigh, causó 169 muertes el 15 de Abril de 1995. Días antes de ser ejecutado declaró que no se arrepentía de nada. Lamentó el dolor causado, pero siguió considerando necesario su atentado. La fijación de tal idea es un claro ejemplo de fanatismo. Fue sargento de infantería, condecorado en la guerra del Golfo. Actuó para vengar las muertes de los adeptos de la secta de los dawinianos,en Wacco-EE.UU.. Estaba obsesionado con la idea de un gobierno mundial como signo del mal en la tierra y que lleva a recortar las libertades individuales. El día que ejecutó su acción vestía una camiseta con la inscripción de una frase del ex presidente estadounidense Thomas Jefferson: “El árbol de la libertad debe ser regado de vez en cuando con sangre de patriotas y tiranos”. Para un fanático cualquier enemigo de su delirio puede ser considerado un tirano y cualquiera el momento para actuar y que mueran “patriotas”. Su pena de muerte la vivió como una inmolación. Formaba parte del plan que él diseñó para su vida. Actuó como el protagonista de sus delirios. Los expertos se asombraron de la extraordinaria inteligencia de este ciudadano, pero moral y emocionalmente inválido. Sin embargo, como otros casos similares este tipo de personalidad, es afectuoso con su familia, con los vecinos y cordial y amable con los compañeros de trabajo. Tiene algo en el cerebro. Un mecanismo que, cuando se activa, es altamente destructivo y que sólo interviene en relación a su ideal obsesivo: el fanatismo. Seguro que esta persona vería mal  que dos personas se pelearan por un disputa entre forofos de equipos de fútbol. Lo consideraría  una trivialidad. No pocos jefes del nazismo alemán fueron vegetarianos por una exacerbada sensibilidad hacia los animales. Estas características tan difíciles de entender forman parte del complejo mundo del fanatismo.

Una de las trampas en las que más cae la sociedad, ante el fenómeno del fanatismo, es la ejemplaridad de los adeptos o seguidores ciegos de una idea. Se presentan en su convivencia con los demás agradables, empeñados en demostrar lo bien que hacen las cosas. Por ejemplo en una reunión de catequistas en León uno de los oradores puso de ejemplo para seguir, la actividad de los Testigos de Jehová , que van puerta por puerta, sin ver que es fruto de la obsesión que se les induce a los adeptos en cursillos especiales. Para llevar a cabo su entrega  dejan de atender a sus familias y se despreocupan de ellos mismos. En otro sentido, varias veces, se lee en entrevistas a empresarios que ellos trabajan 35 horas… diarias, que no paran. Tal actitud obsesiva se toma como modelo, cuando no es más que una aberración de la conducta, para uno mismo y para el entorno familiar, y mucho más para quererlo poner como prototipo en la sociedad. Son ejemplos que en el caso de terroristas que han cometido atentados, las personas que han convivido con ellos, no conocieron su punto de fanatismo y se han quedado sorprendidas, por ser personas extraordinarias. Tras un acto de violencia se ve que los autores no eran personas agresivas, ni incultas. Todo lo cual hace más difícil su reconocimiento y más aún su prevención si no se conoce a fondo el problema que representa. Un aforismo de la ciencia médica afirma: “no existen enfermedades, sino enfermos”. En el tema que nos incumbe sucede al contrario, la esencia del problema es el fanatismo, no el fanático. En el aspecto general es donde más hay que incidir, precisamente por la naturaleza de esta distorsión de la mente que no se desencadena como una patología médica, ni siquiera desde el punto de vista psicológico.

En el caso del fanatismo querer pasar inadvertidos no es solamente de una conducta de camuflaje, para que  los terroristas vivan en la clandestinidad. Un mercenario, un delincuente a sueldo o un terrorista profesional realizan una operación concreta siendo conscientes de lo que hacen. Un fanático no. Éste desarrolla su doble personalidad. Se trata de una unidad en conducta que se disgrega al relacionarse con los demás y con la realidad. Es  encantador, amable, correcto, culto como forma de ser, y lo es de veras, no disimula. A la vez está preparando una matanza o haciendo una labor de proselitismo. Piensa que lo que hace es lo que hay que hacer, es una exigencia de su Dios o su Ideal.  Sus familias nada sospechan en muchos casos. Muchos familiares de adeptos suelen comentar que ven a su allegado correcto, muy interesado por las cosas de la familia, pero raro, como ajeno. Y sobre todo que no es él mismo. Tal es lo que le sucede.

El síndrome sectario se tipifica como disgregación atípica de la personalidad. La mente se desdobla y funciona a la vez en un doble sentido. Esto que puede surgir como una evolución patológica de la mente, en el caso de la esquizofrenia, se entrena y provoca en el adoctrinamiento sectario. La forma de ser del fanático se adiestra para lograr en el adepto una doble personalidad, que luego funcionará de manera espontánea y automática. Este problema antiguo adquiere una gran preponderancia en nuestra sociedad, debido al avance tecnológico, al ritmo de vida agobiante, al gigantismo de las ciudades y a la falta de comunicación y de solidez cultural. La palabra “esquizofrenia” significa “mente dividida”. según los estudios más modernos no provoca una disociación de la personalidad, sino más bien un conflicto interior. La terapia consiste en adaptar al `paciente al entorno social. En el caso del fanatismo sí sucede la disociación de la personalidad, aunque mantenga una unidad de pensamiento. Por este motivo muchos psiquiatras forenses no han detectado el síndrome sectario en el adepto, porque no han hecho un estudio con el entorno familiar ni de la evolución psicológica y social del adepto, lo que requiere una información de fuera, no solamente de los test o preguntas que pueda responder el adepto. Los cursos que se imparten en las sectas y organizaciones fanáticas funcionan a modo de terapias que enseñan sus miembros a lograr una doble adaptación, una hacia el entorno y otra de cara a la secta, para que funcionen según la estrategia de cada momento.

El fanático ha sido apartado psicológicamente de la realidad, (en ocasiones también se le aparta físicamente) para convertir la idea que profesa la organización en una realidad, la cual tiene que regir el mundo. Las sectas transforman la fe, o una idea, en un delirio mesiánico. Como lo que defiende forma parte de su mentalidad pasa inadvertido para las personas que conviven con él. No es alguien que discuta, ni tampoco es agresivo, porque ha aprendido a adaptarse A quien no piensa como él le desprecia sin más. Su campo de actuación es otro, el cual suele quedar escondido. Lo que tenga que hacer el fanático lo hará cuando lo indique la organización. A veces actúa por cuenta propia, al creer de motu propio que ha llegado el momento. Aunque hasta que no recibe una señal, que ve en su interior o que le marca el grupo, no hará nada. Por eso un miedo a las redes terroristas son sus “células durmientes”, incorporadas en la sociedad, que pasan inadvertidas y que pueden ponerse en acción cuando menos se espera y con maniobras inverosímiles. La cabeza del fanático y los estrategas de su organización trabajan permanentemente. Recogen datos, idean acciones, toman el pulso de la gente que les rodea, estudian y analizan para estar preparados cuando toque cumplir la misión. Todas las sectas se adiestran y esperan la hora de ejecutar su misión, su destino. Los sectarios no son exaltados, sino personas férreamente seguras de lo que piensan y muy metódicas.

Una estudiante de Derecho Internacional, Maida Ramón, convivió en una residencia estudiantil de Hamburgo con uno de los fanáticos suicidas que estrelló el avión en el que viajó, contra una de las Torres Gemelas. Declara (Diario de León, 21-IX-2001): “Aún estoy impresionada. Era muy simpático y agradable”. Lo mismo sobre otros dos compañero de él. Buenos estudiantes, con unas notas sobresalientes. Ninguno dio muestras de ser un exaltado, incluso alude : “eran gente moderna que vestían vaqueros, eran ejemplares en el barrio”. Sin embargo la dedicatoria del proyecto final de carrera que escribió Mohammed Atta, dice: “Mi sacrificio, mi vida, mi muerte pertenecen a Alá, el Señor del mundo”. Parece una frase hecha, manida, simbólica. Una manera religiosa de hablar. ¿Adquiere sentido cuando comete el atentado? Este es un error que se comete frecuentemente al analizar el fanatismo. Imbuidos por el ritmo periodístico, los análisis rápidos y que buscan soluciones simples, hace que parezca así. La violencia con la que actuó fue el final del proceso, que puede llegar a hacerlo o no. Lo que llena de contenido esa frase y su pensamiento es el fanatismo, durante su formación y en el transcurso de su desarrollo, en definitiva de una gran parte de su vida. Si no hubiera estrellado el avión causando miles de muertos nadie se hubiera preocupado de tal dedicatoria, ni de su proceso, pero en esa dinámica de fanatización hay miles de personas, de las cuales sólo alguna desembocará en una acción trágica, pero, absolutamente todas ellas, acompañaran la acción de sus compañeros de mentalidad, en silencio o uniendo sus fuerzas para actuar abiertamente.

Algunos analistas hablan de “cordura terrorífica”, pues los comportamientos cotidianos de los mártires de atentados no llevan a pensar que sean locos, ni gente hermética que no tenga nada que perder. La anulación del yo puede llevar a la enajenación mental, pero no cuando se sustituye el yo, por un yo colectivo que dirige la conducta, los deseos y la vida del adepto o del sumiso al Corán de manera imperceptible.  El fanático no es un robot, como pueda parecer un  soldado adiestrado para cumplir una misión específica. Es una persona con una característica  peculiar: el fanatismo, y funciona como tal. No es comparable a otras situaciones, psicológicas o sociales.  La sustitución del yo se ve sustituida por un yo sectario que funciona perfectamente. Ignorar tales circunstancias hace que el fanatismo sea un fenómeno que crece cada vez más y sobre el cual se actúa, generalmente, erróneamente, tanto a nivel familiar como social.

Es necesario delimitar el fanatismo en sus particularidades, para no confundir semejante situación con otras, que pueden coincidir en algunos aspectos, pero no son la misma cosa. Ya hemos deslindado el fanatismo del forofismo, del seguidor pasional de una idea, lo cual responde más a una dinámica de psicología de masas que a un grupo fanático. Unos cuantos adeptos puede llegar a activar una acción de exaltación que influya en colectivos más amplios que los que ellos forman, pero impulsan esas corrientes, no lo son ellos. Lo pueden hacer mediante la edición de alguna revista, subvencionando determinados actos multitudinarios, diseñando modas, etc.

El fanático tampoco es un beato. Cumple los preceptos de su fe, sin exagerar.  No se mete con nadie y suele considerar su creencia como algo que le ayuda personalmente y la divulga con su ejemplo. El adepto trata de imponer sus principios desde la actividad de la organización en la que milita, no en su entorno cotidiano.  No sigue los preceptos a raja tabla.  Esta característica es algo que despista mucho a las personas que van a ser captadas en un momento inicial y también a los familiares de adeptos. Cuando algún fanático comete alguna atrocidad, esta característica sorprende a las personas que le conocieron.  Para entender dicha peculiaridad hay que analizar la visión del mundo, de la vida y de uno mismo  que tiene el fanático. Su lógica y construcción mental parte de la Verdad, de la verdad para él y su organización, por supuesto, pero él entiende que es válida para todas las demás personas. De lo contrario no sería la Verdad Absoluta. Sobre ella se elabora la doctrina. Pero todo lo que vaya encaminado a lograr sus objetivos vale. Es lo único que importa. Si conviene , en un momento determinado hacer una excepción, no pasa nada. Lo contrario de lo que le sucedería a un beato. ¿Se puede hablar de cinismo? No. Es fanatismo.

No pocos ejemplos ilustran las contradicciones de grupos sectarios u organizaciones fanáticas, algunas que ejercen o han ejercido el poder.  Una que ha sido estudiada y sobre la que se ha querido demostrar la función hipnótica de la oratoria, es la de un hombre enclenque y acomplejado por su pasado homosexual fuera capaz de predicar y elaborar discursos convincentes en favor del superhombre ario. Respondió a una dinámica fanatización, que afectó a una parte de la sociedad alemana. El núcleo del que partió su activismo no fue muy grande, pero las condiciones sociales hicieron de caldo de cultivo para que creciera la base teórica del pangermanismo, mediante un ideario político en el que creyeron millones de personas, muchas de ellas altamente cualificadas en el plano intelectual.

Muchas sectas predican el valor sagrado de la familia y lo primero que hacen  es   separar al adepto de su núcleo familiar. Muchos padres y madres, enterados del ideario que sigue su hijo o hija dentro de una secta se lo echan en cara inútilmente. La excusa del adepto es que él forma una familia espiritual con los demás miembros y que ellos, papá y mamá, son un accidente biológico. Este caso es muy frecuente. También mentir. Es algo cotidiano en los adeptos. Lo cuentan todo dentro de la organización en la que militan, y con todo tipo de señales, intimidades personales y familiares. Lo cual es una medida de control de la secta. Pero fuera de ella se falta a la verdad de manera permanente. Se pide dinero para comprar libros de la Universidad y es para la secta. Se  dice que se va a  pasar un fin de semana con unos amigos y se va a cursillos de la secta.  Los adeptos funcionan con un esquema similar al de un sectario que fue pillado infraganti en un renuncio de estas características. Al  ser preguntado sobre porqué mintió, su respuesta fue que no mintió, que lo que hizo es encajar lo que es su deber sagrado con su familia y gente de su entorno.

En las sectas se admiten las contradicciones cuando sirven para desarrollar su fanatismo, pero para los adeptos no es una mentira, es decir no se admite como tal, sino que su actitud forma una unidad, cuyo objetivo es cumplir con lo que le mandan sus ideales o principios. Son conocidos los casos de misioneros de sectas que predican la castidad y mantienen  una comunicación inicial basada en el atractivo  físico y no pocas veces se pasa a mantener una relación sexual, como sistema de captación, de la que luego se culpabilizan para fortalecer sus principios. Algunas vístimas de esta forma de atraer para la causa, han denunciado esta práctica como una forma de prostitución, pero no se hace caso, debido a que no lo hacen por dinero y porque sucede entre adultos, en las que no se fuerza a nadie. Preguntados algunos ex-adeptos sobre  porqué lo han hecho, han reconocido que se veía como algo bueno si se hacía para llevar nueva gente a la organización. Cuando se deja la secta tal conducta se ve absurda, pero dentro se considera coherente y lógica, pues está en función de la Verdad a la que sirven. Un terrorista no considera que mata inocentes, sino que cumple objetivos militares. Y si mueren mujeres, niños y niñas asegura que son utilizados por los enemigos como escudos humanos. O simplemente que cumplió su misión y punto. La violencia la justifica cualquier fanático, en función de cumplir los objetivos que hagan realidad su idea absoluta. Cualquier otro tipo de violencia la consideran inadmisible, por no responder a su verdad. Son formas de tortura, medidas represivas o asesinatos indiscriminados. Si lo realizan sus seguidores es perfectamente admisible y necesario.

Cuando investigaron la vida de Mohamed Atta en EE.UU. se comprobó que ingería grandes cantidades de vodka. Muchos inmigrantes musulmanes no beben bebidas alcohólicas porque lo prohibe su religión. Cumplen con tal precepto. Pero una persona que da su vida por su Dios rompe tal precepto. Podemos interpretar que se trata de un mecanismo de camuflaje, pero no es tal. Consiste en su vivencia del fanatismo. El beato vive su religión, el fanático la convierte en una misión. Admite todo, beber o no beber, si es por su Dios. Lo vemos en periodos en que se desarrolló plenamente el fanatismo en la iglesia católica, que perseguía y mataba a los herejes, por Dios, incumpliendo el precepto de “no matarás”. Si era por cumplir la misión de establecer su religión como la única y verdadera en el mundo entero todo estaba justificado. Lo mismo lo podemos ver en el campo de las ideologías a lo largo de la Historia. Muchos procesos de cambio social y de revoluciones en favor de la libertad, sucumben en lo contrario por la fanatización de sus militantes. También sucede lo mismo en el campo de los intereses económicos, ciegas ambiciones, obtener ganancia a costa de lo que sea.  En este caso se trata de una mentalidad fanática  aplicada a intereses muy concretos y materiales.

Una secta se dedica a vender en el mercado internacional productos dietéticos, algunos de los cuales se promocionan anunciando efectos afrodisíacos. En sus enseñanzas defienden la castidad como punto esencial de su doctrina. Ante tal contradicción responden que con sus productos se trata de facilitar lo que pide la humanidad en fase animal. Al tomar sus productos, y no otros estimulantes,  van a poder evolucionar.  Los clientes de tales productos gastan un dinero que beneficia a una “religión”, que, según sus seguidores,   va a ayudar a los mediocres cuando se den cuenta de su error. Los adeptos se quedan tan panchos con tal argumentación.

El régimen talibán impuesto en la nación afgana  no deja que las mujeres enseñen el rostro cuando van por la calle. Tampoco que los hombres lleven flequillo, pues en él, dicen, se aloja el diablo. Han ejecutado a personas por tal motivo. Su religión prohibe  el consumo de drogas. Sin embargo la economía de su país se basa en la exportación de tal cultivo. Además se ha usado como arma contra el mundo occidental. Hasta el punto de que en esas tierras se ha cultivado y experimentado una heroína más fuerte, que crea más adición y que se quiere vender más barata. Se conoce como “las lágrimas de Alá”. Su objetivo es llevarla a EE.UU. y Europa para que los jóvenes que la consuman desaten una oleada de violencia en la sociedad en la que viven y acabar con muchos de ellos. En definitiva su misión es atacar la realidad, sea cual sea, como todo fanatismo. De esta manera construyen su creencia como única realidad. Esta es otra consecuencia: la realidad de su idea absoluta sólo puede construirse como única. No puede ser cuestionada. Cualquier crítica o comentario negativo se entiende como un ataque del que hay que defenderse eliminando al agresor.  De esta manera se prohiben otras religiones o partidos. Se prohibe la libertad de expresión, algo que sucede en el interior de las sectas, lo cual se consiente en sociedades democráticas.  En Afganistán en el año 2000 se detuvieron a cuatro cristianos por hacer proselitismo para ser juzgados por conspiración. En Noviembre de 2001 lograron escapar durante los ataques de las tropas del Norte a Kabul.

El fanatismo hay que abordarlo en sí mismo, no solamente reaccionar ante sus consecuencias. Este ha sido el retraso de una sociedad prepotente y demasiado segura en sí misma. No hemos sabido ver que las bases de la ciencia, la tecnología, la democracia están minadas y carcomidas por el fanatismo. ¿A qué responden si no los manuales y textos de las sectas? Todas se consideran una élite de la Humanidad, los Elegidos.  Para ello preparan a sus adeptos, semillas de una nueva humanidad que surgirá después de la caída de la actual civilización. Tenemos un ejemplo claro y conciso en los escritos de Víctor Gómez, Samael Aun Weor, sobre los que se desarrollan cientos de grupos gnósticos en el seno de nuestra sociedad: “Las Ideas Materialistas infectan las mentes de los niños y jóvenes con el visto bueno de las autoridades. El resultado de semejante alimentación intelectual lo tenemos a la vista: rebeldes sin causa, asesinos prematuros, colegialas embarazadas que abortan en secreto…” En la obra “EL Pistis Sophía” escribe el fundador de la gnosis samaeliana: “La falsa ciencia materialista ha sido creada por la mente del Anticristo”. Extrema la crítica y generaliza los casos particulares. Elabora un discurso que ataca la realidad y la deforma. Al mismo tiempo previene de la tentación de dejar de ser seguidor de su delirio: “Si alguien tiene una extra-percepción sensorial, si logra ver Criaturas de Dimensiones Superiores, todos dicen que es una alucinación y bien pronto le llevan a un psiquiatra”.  Si alguien manifestara a un adepto lo obvio de su conducta y de lo que le están provocando se le reafirma la doctrina de su venerable maestro, que ya le ha puesto en guardia a su acólito.  Pero ¿adónde lleva semejante lógica? A plantear lo siguiente que aparece escrito en la obra “El Cristo Social”: “Existe un conflicto entre el hombre moderno y la naturaleza. No está la raza humana actual a la altura de las circunstancias. El resultado de semejante conflicto será la destrucción de lo que no sirve…. Podemos estar seguros de que habrá pavorosos cataclismos y grandes acontecimientos que acabarán con nuestra raza degenerada. Los tiempos del fin han llegado”. Lo cual es incontestable, porque se trata de una argumentación convertida en creencia, la cual ha su vez se construye como psicocreencia.

Entre las propuestas concretas que hacen los gnósticos está la de aprender a seleccionar semillas humanas, de la misma manera que se seleccionan semillas vegetales o se busca la mejora genética de animales con el propósito de mejorar la especie. Plantean los grupos gnósticos que de esta manera que no nacerán delincuentes  y las cárceles y códigos penales desaparecerán por innecesarios. Su fundador entiende que la Tierra será un infierno mientras la mala semilla se esté reproduciendo. Los seguidores de Víctor Gómez-Samael también quieren evitar la reproducción de individuos perversos. Los objetivos se habrán cumplido cuando no haya delincuentes. Sus fundamentos “científicos” se basan en  que entre los antepasados de los sujetos malvados hay algún criminal, aunque fuera en tiempos muy remotos.  Si alguien la cuestiona semejante proyecto para ser aplicado en nuestra sociedad, Samael Aun Weor-Víctor tiene la respuesta: “los cerdos del materialismo se ríen de todo eso porque lo ignoran, nosotros decimos que el que ríe de lo que desconoce está en el camino de ser idiota”. No parece que dé mucho pie a la crítica. Saca sus afirmaciones de cualquier análisis teórico, con afirmaciones como que no se colocan en ninguna de las escuelas filosóficas ni políticas al uso: “porque somos eminentemente revolucionarios”.

Otro error de la sociedad occidental es caer en la trampa de la funcionalidad de las sectas u organizaciones fanáticas. Incluso fomentar el fanatismo como instrumento para resolver problemas políticos y sociales. En unos casos se utilizó a los fanáticos como máquinas de guerra, el caso de los talibanes, para luchar contra la invasión comunista. Incluso la CIA llegó a usar como colaborador a Bin Laden. La secta Falun Gong, con sede en EE.UU., ha puesto en jaque al régimen comunista, ofreciéndose de ellos una imagen ideal e idílica de lucha por la libertad, cuando sus adeptos se  han inmolado o han fomentado mártires para poner en entredicho el modelo totalitario del partido comunista chino, pero sobre todo y especialmente para desarrollar su mentalidad fanática.  La secta Moon ha tenido el apoyo gubernamental de EE.UU. con fábricas de armas y demás, para el desarrollo de regímenes totalitarios en Sudamérica. Se ha fomentado la  extensión, en forma de religión, de la secta “Iglesia de Unificación Cristiana”,  como freno al marxismo y a la teología de la liberación en los países latinoamericanos. También para luchar contra el régimen comunista de Corea del Norte. Los fanáticos judíos, los colonos ortodoxos,  han sido la punta de lanza para ocupar terrenos en Palestina, como si de una misión sagrada se tratase. Se deja que crezcan dentro de las religiones los núcleos más fanáticos para que hagan de guardianes de la fe. Dejemos a un lado las teorías sin confirmar que hablan sobre experimentos de psicología de masas o de control mental, que los servicios secretos han pretendido practicar usando a colectivos sectarios como conejillos de india, o formas de lavado de cerebro colectivos. Carecemos de pruebas que avalen esta tesis. Lo que sí podemos deducir es que las sectas han estado limitadas, pero consentidas, pues han cumplido una función social como es el control de potenciales colectivos rebeldes, inconformistas, inadaptados, etc. No se han creado para tal fin, digámoslo claramente para no crear malos entendidos, al menos no nos consta que así sea. Han surgido por ellas mismas, a partir de la visión de sus respectivos fundadores. Lo que ocurre es que los técnicos del Poder se han aprovechado de esas circunstancias y las han dado una función, por eso de que “aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid…”. Se ha deformado la libertad religiosa y de conciencia, al dejar que la manipulación de la psicología humana ocupe semejante espacio, cuando el proceso sería justamente lo contrario. Al final las sectas se vuelven contra todo aquello  que no sean ellas.

Es necesario comprender los textos de las sectas y organizaciones fanáticas con el fin de aislar su cometido. Las doctrinas sectarias no son meras opiniones o teorías, sino que se acompañan de instrucciones y adiestramiento que hace que sean ideas activas y cerradas en ellas mismas. Además distorsionan la mentalidad de quien se adentra en ellas mediante el método de la programación mental. La labor informativa es fundamental de cara a los afectados, para los adeptos antes de serlo y para los familiares cuando se encuentran con el problema. Desde el punto de vista social  se hace imprescindible aislar a los grupos fanáticos, que, es necesario reiterar, surgen y se desarrollan por sí mismos. Aislarles en su irrealidad. Crecen, no como causa, sino como excusa de sus acciones y de su existencia, en ambientes de injusticia, violencia, imposición de normas o conductas. Es necesario desarrollar medidas sociales, políticas y económicas que faciliten un nivel de vida y cultural mínimo como base del progreso humano, lo más en paz posible. Sobre todo es preciso que reine un principio de racionalidad social. Se hace, y cada vez con más premura, necesario aplicar en la economía de mercado la Renta Básica, como elemento regulador del progreso y desarrollo sostenible. En las acciones políticas, el principio básico de racionalidad es incorporar el referéndum como herramienta social para resolver conflictos y no solamente para elegir a unos representantes cada cuatro años. De otra manera se desvían las discrepancias a posicionamientos emocionales, sobre todo los que conciernen a elementos nacionalistas y territoriales.  En este sentido los grandes teóricos del liberalismo (L. V. Mises, F. Hayek) que tanto se aplica en la economía, advierten de la necesidad de activar estos mecanismos para evitar que se resuelvan mediante enfrentamientos violentos que acaban rebrotando nuevamente con el paso del tiempo.
LOS GNÓSTICOS Y LOS SÍMBOLOS NAZIS

Los textos de los grupos gnósticos señalan la esvástica como un símbolo sagrado. Fue utilizado por el nazismo  y diversas sectas esotéricas recuperan su valor. No se trata de una referencia histórica o etnológica, como suelen disculpar sus defensores, sino que responde a un contexto de actuación irracional. Vamos a comprobarlo detenidamente. Víctor Gómez-Samael escribe: “En las aguas de la vida la Cruz Svástica simboliza el Chacra Muladhara”. Simboliza, explica este autor, los cuatro dioses de la Muerte en el que se encuentra la Serpiente Sagrada que ilumina a los adeptos osirianos, Hijos de la Luz. Podría quedar como algo anecdótico, pero va más allá a lo largo de sus escritos, sobre los que se adoctrina a sus seguidores. Para Víctor-Samael: “la svástica es un signo alquímico, cosmogénico y antropológico, bajo siete distintas claves… quien llega a comprender todo su místico significado queda libre de la gran Maya o ilusión”. Otorga una realidad sensible al símbolo. Lo que quede fuera de su influencia es irreal, ya que para Samael Aun Weor, Víctor, la realidad es su doctrina y nada más. Lo que encierra un peligro, al que hay que estar atentos,  no es sólo la dependencia doctrinaria, que generan las practicas gnósticas, para introducir su ideal en la mente de los adeptos, sino su proyección fanática  a la sociedad. Su fundador afirma que el superhombre que preconizan sus enseñanzas está más allá del bien y del mal. A renglón seguido enseñan: “El Reino de los Cielos sólo puede ser conquistado por la violencia y la rebeldía”. Lo cual marca unas pautas de actuación peligrosas. Que probablemente no se realicen, pero sí en caso de crecer o para acompañar algún proceso social irracional del que se harían compañeros de viaje, para implantar lo que consideran la “era Acuario”. En este proyecto se pretende involucrar a más grupos dentro de lo que se ha venido a llamar la “Conspiración Acuario”, que en algunos casos responde a un cambio interior, en otros a ideas innovadoras y nuevos fundamentos humanos de convivencia, pero en otros a pautas irracionales a las que se suman las sectas, las cuales se sienten protagonistas de la nueva Historia. Según revela Óscar Azcategui, en la obra “Samael Aun Weor, el Hombre absoluto”, en el año 1962 comenzó la era Acuario.

Para Samael Aun Weor, Víctor Gómez, la serpiente es el símbolo sagrado “Tau”, cuya representación es la cruz Ansata, la svástica, que representa los grandes misterios. El sendero del Tau son varios caminos. El que recorren los gnósticos, según su fundador, es el cuarto, para lo cual sus seguidores convierten la existencia en “el gimnasio psicológico para producir poderes, facultades y virtudes extraordinarios”. Cumplir esta meta exige “la rigurosa disciplina esotérica”. Lo curioso del caso es que  cuando se entabla conversación con cualquier gnóstico no son capaces de asomar ninguna grandeza, lo que indican que sucede únicamente para sus adentros. En tal proceso de interiorización los gnósticos enseñan que el diablo de las religiones ortodoxas no existe. Pero anuncian lo que indica su venerable maestro: “Satanás, Lucifer, el Diablo es  la reflexión de nuestro Ser Íntimo en nosotros mismos y dentro de nuestra conciencia, aquí y ahora”.

El potencial peligro del fanatismo radica en que su actuación es dirigido y organizado por una doctrina. Uno de los símbolos trascendentales de la gnosis es  la svástica. Samael Aun Weor recoge varias referencias en su obra “Doctrina secreta de Anahuac”.  No podemos olvidar el contexto en el que se desarrollan estas teorías que adquieren realidad en la mentalidad de los adeptos gnósticos y de manera parecida en otras organziaciones esotéricas. La  palabra “nahuatl” significa,  según estudia Riffard, en su Diccionario Esotérico, “ocultarse cubriéndose con algo, disfrazarse, velar”. Nahulí significa “hechicero” que puede transformarse en varios animales. Se llama “nagual” al animal cuyo disfraz adopta  un hombre con un fin mágico o iniciático. No podemos perder de vista esta función de enmascaramiento y ocultación que practican las sectas. Y especialmente cuando se hace con un sentido táctico desde la gnosis. Según estudiosos de las culturas precolombinas “nahuatl” significa “lengua azteca”. Sucede que el significado ha variado en el sentido indicado porque ciertas palabras de esa lengua la usan chamanes y gurús.  Estos maestros aplican determinados ritos para ofrecer engañosas sanaciones y fraudulentas enseñanzas. Para Víctor Gómez “Nahuatl” es el símbolo sagrado del Movimiento Cósmico, asociando su significado a la svástica pues entiende que la cruz gamada es la Cruz en movimiento, cuyo emblema es INRI. Según la obra de Víctor Gómez, “Doctrina Secreta de Anahuac”, las iniciales INRI se refieren al significado “Ignis Natura Renovatur Integram” que quiere decir, según la traducción del mismo autor “El fuego renueva incesantemente la naturaleza”.

La cruz gamada ha sido un signo mágico en muchas culturas. Desde 1908, tal como recuerdan J. Bergier y L. Pauwels, en la obra “El retorno de los brujos”, tal signo se convierte en un símbolo de la pureza de sangre, y sobre todo del “conocimiento esotérico revelador”. Su presencia rige la ley de la destrucción. Las sectas esotéricas para justificar dicho símbolo en su parafernalia aseguran que si gira hacia la derecha (estrógira) significa creación, y si gira hacia la izquierda (levógira) destrucción. Indican, para curarse en salud, que la svástica nazi comenzó girando hacia la derecha, pero luego por la ambición de Hitler lo hizo en sentido contrario. Por tal motivo, explican los esotéricos y teósofos nazis, comenzó venciendo el ejército nazi en sus contiendas y luego sin embargo perdió irremediablemente.

Aunque muchas interpretaciones y sentidos esotéricos parezcan un dislate  hay que estar atentos a su evolución, pues son creídos ciegamente por los adeptos. Y más cuando los grupos gnósticos consideran que su doctrina conduce al sendero de la Luz y es por lo tanto una doctrina de salvación, válida para ellos y para los demás.  Consideran que la svástica es una cruz mágica. Advierten los maestros de la gnosis que existen peligros sutiles que el estudiante ignora, por lo que hacen un llamamiento a “librar sangrientas batallas contra los tenebrosos, cuyas claves encuentran en el Arcano 18, el cual representa la luz y la sombra, la magia blanca y la magia negra”.  Semejante irracionalidad supone un potencial peligro, que nunca se sabe  qué puede desencadenar  y cómo. La desconfianza que planteamos se debe a que no es una irracionalidad aislada, sino en resonancia con otras muchas, que en un momento determinado se pueden activar en conjunto con graves repercusiones sociales.

El fundador de los grupos gnósticos, cuya doctrina es la base del ideario de todos ellos, explica que la labor de las prácticas y enseñanzas gnósticas es  que el adepto llegue a ser el super-hombre, el camino que conduce a tal objetivo está más allá del bien y del mal. Sobre lo cual escribe  Samael Aun Weor-Víctor Gómez, en su obra “La Gran Rebelión”: “El mal es peligroso. El bien también es peligroso…. el espantoso camino más allá del bien y del mal es terriblemente cruel”. A lo cual añade: “Cualquier código de moral  puede detenernos en la marcha hacia el superhombre…. Dentro del superhombre resplandece abrasadoramente el Cristo Rojo. El Cristo revolucionario, el señor de la Gran Rebelión”. Lo cual no sólo incita al neófito a seguir en el camino de la anulación personal, sino a actuar en la sociedad cuando sea preciso. Podría suceder sin ningún escrúpulo. Tales consignas valen para cualquier grupo que se considera  la tabla de salvación de la humanidad y que decide tomarse la justicia por su mano. Tal es el derrotero de las sectas en general. Todas ellas tienen un sentido transcendente de la Historia y se preparan para intervenir en ella.

La identificación del individuo con el mundo se hace palpable en los grupos gnósticos, de manera que  el yo se diluye en la acción sectaria para la Historia. Víctor Gómez-Samael escribe, clara y taxativamente: “Cuando disolvemos el yo existe la Revolución Total”. Lo cual es el objetivo final, materializar el delirio de su fundador, el cual, previamente, ha convertido en una doctrina. En este sentido es interesante tener en cuenta lo que afirmó René Genón, en cuanto a algo que existiera en la imaginación colectiva, es tan interesante como si respondiera a una realidad concreta. Aunque sea un grupo de personas nada más, sus planteamientos  se hacen realidad en la vivencia interna del grupo, por más irreal y absurdo que pueda ser.

¿Cuál es el guión que siguen los seguidores de Samael Aun Weor? Un guión que se convierte para ellos en su destino privado y en el destino de la Humanidad. La existencia del adepto queda sustituida por la doctrina, inventada más que ideada por su Maestro, en cuyas enseñanzas quedan atrapados. El mundo para cualquier fanático es un escenario, en el que buscan la representación de lo único que da sentido a su vida: las palabras de su líder. Y como este grupo sectario de los gnósticos pululan miles y miles en todo el mundo. Algunos de los cuales han logrado socializar sus desvaríos y entran a formar parte de la Historia y de la política.

La sociedad ha perdido la capacidad de reflexionar, ante el aluvión de noticias, de informaciones a medias y siempre propagandísticas. Como indica Régis Debray: “Para el hombre postmoderno lo real son los medios de comunicación y los hechos las imágenes”. Y advierte de que el ritmo de la Historia real tiene su ritmo y el de nuestras imágenes otro, lo cual nos podrá deparar más de una sorpresa.  La conciencia social se ha substituido por una difusa y abstracta opinión pública, pero que ejerce un empuje sobre la conciencia ciudadana cada vez mayor. Asistimos al desmantelamiento de un tipo de violencia tradicional, sin darnos cuenta de que está naciendo otra más brutal, más, si cabe, sofisticada. Con raíces más hondas en el fanatismo, es el surgimiento de un nuevo terrorismo y una nueva delincuencia. Asistimos en silencio a semejante proceso emergente, sin que nos demos cuenta. Al sufrirlo, entonces, ya será demasiado tarde para prevenir. Los terrorismos nacionalistas se desvanecen. Los que plantean la lucha de clases se han ido disolvienbdo: IRA, el terrorismo Corso, la Mafia, Grapo, Frap, Brigadas Rojas, (Queda ETA como particularidad de la cuestión vasca) También otras de reacción fascista o amparadas por instituciones del Estado: OAS, Cristo rey, Gal, skinger y demás bandas urbanas y violencia callejera grupal en general.  etc. Todo esto se va convirtiendo en un recuerdo del pasado. Aparece un terrorismo encubierto, que no tiene unos objetivos concretos ni de ideas, sino de ruptura de la realidad. Actúa anónimamente. Simula accidentes y tragedias colectivas. Su objetivo es la anulación de lo real por un mandato divino o histórico, sin posible solución que no pase por destruir la realidad. Su nueva manera de actuación fanática es difusa, descentralizada. Abre sus puertas a gente desquiciada para que actúe por su cuenta o a grupos que operan en forma de comandos. La nueva delincuencia se preparan  para actuar mediante guerrillas a la hora de asaltar una casa, un banco o secuestrar a alguien. La violencia desenfrenada es un ritual en una nueva era de brutalidad, donde la acción policial se extiende como una fortaleza. Para mantener la seguridad merma la libertad individual y la intimidad de los ciudadanos y ciudadanas. Las nuevas formas de actuación terrorista recogen las nuevas tecnologías, la nueva mentalidad social, las nuevas formas de vida, sobre todo lo cual no se ha reflexionado pausadamente, excepto mediante laboratorios de intelectualidad de consumo, de la que forman parte de personajes que se convierten en showman de la vida pública y del espectáculo que hacen de la cultura un castillo de aire, muy lujoso, pero al que no tiene acceso el pueblo más que como espectador pasivo. Y es en estos focos de rancia intelectualidad, donde se ha fabricado la defensa de las sectas como expresión y ejemplo de la pluralidad y la libertad.

El despliegue de las sectas, en esta nueva etapa que se avecina, es primordial, y no se han tomado las precauciones necesarias. Tales requieren fomentar la cultura, la participación ciudadana y la resolución limpia de los conflictos. El ejemplo de un  grupo, aparentemente simple, como los gnósticos nos debe hacer recapacitar. Otro de los mensajes que creen firmemente los adeptos de la gnosis de Víctor Gómez, es lo que dejó escrito este visionario: “Los maestros del círculo consciente de la Humanidad Solar, saben que la Tierra se transformará… y esa transformación sólo es posible mediante un gigante sacrificio, mediante un gran holocausto”.  Los tres significados de la palabra “holocausto” son : “Sacrificio en que se quemaba a toda la víctima”; “Gran matanza de seres humanos” y “Acto de abnegación  total que se lleva a cabo por amor”. En el mensaje gnóstico tal vez se incluyan los tres al mismo tiempo.

En el desarrollo de las explicaciones de Samael A. Weor, Víctor Gómez, se recogen textos significativos, en los que podemos leer: “El número 10 es también la svástica, que se representa  con la cruz dentro del círculo, símbolo también de la tierra”. Alude en otro párrafo que el círculo es la Rueda del Destino y al 10 una referencia cabalística  para significar “Centro Vital”. Con estas claves preparan su actuación: “Sólo una revolución puede salvarnos del Abismo”. Los seguidores de la gnosis convierten sus enseñanzas en algo trágico, cuyo desenlace es el drama para el que se preparan, lo que consiste en disolver el yo, pero no sólo el de los adeptos, sino el de todo aquel que se quiera salvar. Al respecto afirma Víctor Gómez, Samael Aun Weor: “Ahora  comprenderán ustedes cuál es nuestra labor. Se necesita formar un núcleo de gente selecta que sirva de base para la futura Sexta Raza. De ahí la intensa labor de Misionero, porque son ellos los que deben organizar el Ejército de Salvación Mundial, antes de la gran catástrofe”. Promete a sus seguidores: “El pueblo selecto será llevado a un lugar secreto del pacífico, una isla. Desde allí podremos ver la gran tragedia”.  En la obra “La gran tragedia” se explica la grandiosidad del misionero gnóstico, pues la humanidad está sentada sobre un polvorín que en cualquier momento puede explotar. Asegura el autor de su peculiar gnosis: “La civilización actual será quemada”. Advierte que es algo que saben los gobiernos, pero que censuran tal información para evitar la psicosis colectiva. Al mismo tiempo vive satisfactoriamente  que suceda la gran tragedia pues: “Habrá desaparecido para siempre esta perversa civilización de víboras“.  Los grupos gnósticos enlazan el análisis racista, basado en las diferencias de razas sobre todo desde un punto de vista espiritual, con los movimientos apocalípticos. En la obra “La Pistis Sophía develada”, el promotor de estos grupos escribe: “Esta es la gnosis, el Misterio Crístico, la Doctrina Fundamental que resplandecerá gloriosamente en la futura sexta raza, después de la gran catástrofe que se avecina”.

La Edad de Oro que preconizan los misioneros gnósticos, está determinada por un la supremacía de una sexta raza, la Raza Raíz que llaman. Se preparan en este sentido para una nueva civilización y una nueva cultura. Desde hace años han cumplido la estrategia de su fundador: “Viajar a Francia, Inglaterra y todos los países europeos para hacer la labor gnóstica… Nos situaremos en Japón para iniciar la labor en el continente asiático”. La condición que exige a sus seguidores es la del fanatismo ciego, la muerte del ego. Lo cual permite asociar el símbolo de la svástica con el desarrollo de la humanidad, en función del  progreso de las razas. Algo frecuente en  los análisis tesóficos y sectas esotéricas.  Según Samel Aun Weor, Víctor Gómez: “Cualquier raza de humanoides sirve para el experimento solar. Cuando una raza se torna demasiado lunar, mecanicista y materialista, el sol la destruye porque ya no sirve para su experimento. Tal es el caso de la actual Raza Aria. Ésta se tornó grosera, atea, espantosamente materialista; motivo por el que será destruida en el “katún” trece de los mayas. Sin embargo antes de la gran catástrofe que se avecina, el sol ha obtenido una pequeñísima cosecha de hombres solares… La Raza Aria ha llegado al maximum de la degradación y será destruida”. El análisis fundamentado en las razas y las esperanzas de futuro puestas en la violencia y en un trágico desenlace de la humanidad orienta la conducta de loa adeptos a la gnosis. Aunque los seguidores de Víctor Gómez-Samael, en un principio, no ejerzan acciones violentas  encajan su doctrina con procesos totalitarios y convierten las acciones armadas en una especie de destino, y como tal irremediable. Acompañan al terrorismo, a las catástrofes y guerras. La conclusión a la que llegan los grupos gnósticos , en boca de su Maestro es: “Ya no tenemos más esperanza que el incendio universal”. Pero advierte: “Antes de la gran catástrofe se multiplicarán las guerras, el hambre, las enfermedades y horribles holocaustos atómicos destruirán esta perversa civilización de víboras”.  ¡Ojo! con lo que esta mentalidad prepara, aunque no todos los que la fomentan ejecuten estas acciones ni  participen directamente en ellas. Lo cual va acompañado de una teoría racial, cuya esencia consiste en que los fanáticos se autoconsideran los elegidos: “La futura Raza vivirá en nuevos continentes, porque los actuales quedarán en el fondo de los océanos”.

En la obra “Glosario Gnóstico”, su autor expone que el número 5 es el número de la guerra, que simboliza la Quinta Raza. Sobre lo que indica: “Definir estos cinco aspectos es indispensable para cada uno de nuestros estudiantes”, lo cual relaciona con las cinco iniciaciones de Misterios Mayores que, presuntamente, asocia con la masonería oculta. En el conjunto doctrinario que forman las obras de Víctor-Samael, se define la autorrealización retomando frases bíblicas e interpretando su sentido en el de ser un seguimiento incondicional a él, Samael: “Niéguese a sí mismo y sígame”. Seguir al fundador de los grupos gnósticos exige la revolución de la conciencia, que consiste en morir, nacer y sacrificio, lo que de alguna manera podemos entender como las fases del lavado de cerebro, sobre lo que hemos recogido varios datos anteriormente. Autorrealizarse, dentro de las sectas gnósticas de hoy en día, significa según el fundador de todas ellas “estar dispuesto a renunciar a todo, riquezas, paz, honores…”. A lo que añade algo preocupante: “debe dar (el adepto) su misma sangre“.  Mensajes que deben ser atendidos por sus consecuencias. Sobre todo cuando hace un planteamiento maximalista, que exige un razonamiento de los miembros de la gnosis, por cuanto la revolución que plantea es un cambio de realidad, cambio que lleva a imponer unos principios irracionales y absurdos. Define Samael A. Weor, Víctor Gómez, la misión final como “revolucionarnos contra el Cosmos, contra la naturaleza, contra todo y así fabricamos cuerpos solares y encarnamos al real Ser”.  Lo que en un principio vimos tiene unas repercusiones psicológicas, que afectan a los miembros de los grupos gnósticos, tiene una proyección social que no es baladí.  Pensemos que en la apreciación delirante de la realidad, Víctor Gómez, Samael, considera que quien sigue sus pasos toman el camino de la derecha, y quienes no lo hacen, afirma literalmente: “se convierten en seres diabólicos”. Lo cual desde un punto de vista espiritual trastoca, en una inversión de valores, el pensamiento en la incoherencia más absoluta. Afirma que la Serpiente es un símbolo esotérico de la Sabiduría y del conocimiento oculto, símbolo de todos los dioses santos, entre los que cita a Jesús, Dante, Buddha, Zoroastro, Serapis y Hermes. Esto es creíble solamente si alguien sigue las enseñanzas que adoctrinan según una fórmula que indica con claridad el aislamiento del intelecto y la transmutación que supone la programación mental para llegar a ser un adepto “Si un Hombre Solar quiere convertirse en un hombre galáctico, necesitará inevitablemente crearse una galaxia psicológica dentro de sí mismo”, algo que Víctor Gómez-Samael escribe en su obra “Glosario Gnóstico”. Se ha creado una expectación  en diversas sectas, sobre la llegada del homo galacticus. Lo cual implica una acción sobre el sujeto y la sociedad.

La fundamentación teórica sobre el racismo aparece en  la teoría de los grupos gnósticos amparándose en explicaciones de su fundador, quien desprecia y degrada al hombre actual, al cual es necesario eliminar: “Esta raza que ahora vive sobre la faz de la Tierra, es el resultado de la mezcla fatal de hombres y bestias”. De lo cual deducen los maestros de los grupos gnósticos lo que afirma su venerable maestro: “Incuestionablemente, se hace necesario crear al hombre. El animal intelectual no es el hombre”. Para ello propone Víctor Gómez-Samael poner en marcha “el don de Kriyaskakti”, que consiste en: “Excluir el orgasmo, el espasmo animal y el derrame seminal de las bestias e intelectuales: la eyaculación seminal es exclusivamente animal, jamás humana. Evitando la eyaculación seminal se logra la creación humana dentro de nosotros”. Lo que quiere decir que la categoría de “ser humano” la tienen , para los gnósticos, únicamente ellos.

El peligro de estas consignas y que crezcan dentro de nuestra sociedad es que, tal como indica Howard en su obra “La conspiración oculta”, las sectas se transformen en una especie de sociedades secretas, “capaces de influir en los gobiernos mediante presiones incontroladas y en la que sus miembros incitan al asesinato a través de diversas organizaciones en las que influyen y si fuera preciso organizar una matanza”.  En este sentido recojo la inquietud de  Jean Vernette, cuando afirma: “¿No será la Nueva Era el IV Reich? Aunque  no todos los hijos de Acuario sean nazis y muy pocos estén al corriente de la naturaleza real del movimiento en el que actúan, las similitudes son preocupantes”.  Así mismo T. Ranvenscrof estudia cómo en Alemania antes de la eclosión del nazismo nadie prestó atención  al sentido esotérico y religioso que se proyectaba en la sociedad desde esta fuerza política minoritaria.

Con el emblema de la svástica, como símbolo esotérico, se asociaron en Bruselas en 1975 diversas organizaciones neonazis, bajo el nombre secreto de “Los Polares”, según las investigaciones de Jean-Paul Bourre: “Todo participa del mismo plan de ación tanto oculto como social”, en lo cual se preparan fanáticos esperando el día y la hora “queridas por los dioses”. Para ampliar su campo de acción esta red acompaña a otras formadas en la fijación de una cruzada contra Occidente. Se coordinan en una asociación de enlace llamada “Orden Verde”. Lo que incluye desde organizaciones integristas islámicas a grupos esotéricos como la Fraternidad Céltica, el Orden Ario, Hijos del Fuego y demás. El mensaje y  lenguaje que utilizan es coincidente con el de las sectas. Los diseñadores de estos montajes advierten, según algunos escritos que recoge J.P. Bourre: “El hombre galáctico sólo se puede hacerse por una intensa preparación, tanto social como mágica. Desde aquí se toma el poder político”. Esta amenaza de lo irracional se puede comprobar en los textos y manuales de las sectas. Los gnósticos son un ejemplo más, entre otros.

El llamamiento de Víctor Gómez, conocido dentro de su secta como Samael Aun Weor, no puede ser más claro respecto a lo que venimos comentando. Lo hace en el libro “Misterio mayores”: “El poderoso Movimiento Gnóstico Revolucionario Universal avanza victorioso en todos los frentes de batalla, y ya nada ni nadie podrá detenernos en nuestra marcha luminosa y triunfal. Nuestro jefe es nuestro Señor Cristo Jesús, quien mora en el Sámbhala del Tíbet con el mismo cuerpo resucitado de entre los muertos. Con él moran otros maestros cuyos cuerpos son hijos de la resurrección. Nosotros somos los inciadores de la Nueva Era Acuario. En la Nueva Era estableceremos sobre la tierra gobiernos gnósticos y entonces desaparecerán las fronteras”. Este es el drama con el que nos amenaza un hombre que empezó estudiando teosofía y a los dieciséis años ya dictaba conferencias. Su diploma de teósofo se lo dio Jinaradasa, ilustre presidente, por aquel entonces, de la Sociedad Teosófica.  De la misma escuela brotó el fundador de Nueva Acrópolis, Jorge Ángel Livraga Rizzi, al que se conoció en su secta como JAL, pues no se podía pronunciar su nombre.  Y de la Sociedad Teosófica surgen muchos grupos esotéricos, pues su doctrina da amparo a los delirios más estrambóticos que podamos imaginar. Delirios de grandeza, de persecución, mesiánicos, apocalípticos que adquieren cierta “lógica” en la incoherencia del esoterismo. Vemos en la gnosis de Samael Aun Weor-Víctor Gómez un claro ejemplo, lo cual hemos analizado exponiendo sus textos y viendo las circunstancias y el modo en que se aplican sus enseñanzas.

Para los sectarios su idea sobrenatural constituye su realidad. Cuando hablamos de lo real indicamos la construcción social de la realidad, en los valores y practicas de la tolerancia, de las relaciones humanas. Desde análisis ideológicos se ha querido hacer de la realidad un objeto, un instrumento para colocar un ideal. Ideales que se han desmoronado al ser aplicados por encima de las personas. Este desencanto le lleva a comentar a Régis Debray, en su obra “Alabados sean nuestros señores”, tras el desencanto de su lucha: “Sed realista, creed en los símbolos. No creáis en lo real como hice yo. Preocupado por lo verdadero todo fue falso. No confiéis en la razón, en los hechos, en el fondo de las cosas. Lo real es una categoría técnica”. Este desmoronamiento de las ilusiones transformadoras exigen un análisis para saber cómo actuar en la nueva realidad. El problema es que ese vacío de ideales lo ocupan muchas sectas, las cuales no imponen su realidad a los sujetos, anulan la individualidad, eliminan la subjetividad de la conciencia personal. Es por ello que la sociedad y las personas deben aprender a razonar, a tomar decisiones colectivas, abrir pautas  de participación en todos los ámbitos de la vida. Precisamente para actuar sobre las consecuencias de nuestras acciones.  De esta manera se va a desarrollar la cultura política, científica, religiosa, que hoy brilla por su ausencia de manera general. La gente se esconde, no quiere saber nada y tal desgana social, tal pasar de todo y una actitud de indiferencia ante casi todo permite que los grupos de fanáticos tengan más impulso, más fuerza en su actividad. Entonces la realidad no  será lo que se construya socialmente, sino lo que defina algún modelo totalitario, que impondrá su obra definida por una visión del orden y sobre cómo ha de vivirse, sin posibilidad de elección. O lo que es peor, eligiendo, como sucede en las sectas, lo que quiera el líder. Por eso, como indica Debray, “el peligro del sectarismo es cuando el a priori mata el a posteriori”.

El fanatismo sitúa a los adeptos en un estado de psicología límite. La emocionalidad queda a flor de piel. Su pensamiento queda encerrado en una doctrina psicológica que no le permite pensar de otra manera a como lo hace. Vive con una permanente tensión obsesiva que le hace renegar de todo lo que sea externo a la secta, sean ideas, opiniones, modos de comportamiento. Vive esta experiencia gratificantemente. Ataca a lo que queda fuera de su ideal, por lo que la lucha de las sectas es una lucha contra la realidad, da lo mismo que sea una realidad comunista, capitalista, democrática, materialistas, judíos, estos apellidos son excusas. Los principios de una secta, como los de cualquier modelo totalitario, se meten en la cabeza de los adeptos o súbditos mediante una intervención técnica de enredo psicológico, con la aplicación metódica y sistemática de manipulaciones argumentales y emocionales, que interfieren la voluntad y el pensamiento de las personas atrapadas en dicha dinámica.

Una imagen vale más que mil palabras. Lo que lo que venimos diciendo puede comprobarse en una serie de textos de Samael Aun Weor, Víctor Gómez: “Y aunque se espanten los débiles y los cobardes, es urgente decir que el camino que conduce a los valientes a la Auto-Realización Íntima es espantosamente revolucionario y terriblemente peligros. Necesitamos levantarnos en armas contra la naturaleza, contra el cosmos, contra la mundanidad, contra sí mismos, contra todo, contra todos, cueste lo que cueste. Este es el camino de la revolución Cósmica. Esta es la senda difícil, la vía que tanto odian los perverso de la raza lunar. El camino opuesto a la vida común y corriente de todos los días. Se basa en otros principios y está sometido a otras leyes, en esto consiste su poder y significado. La vida corriente, la vida rutinaria… conduce a los seres a los Mundos Infiernos… Lo normal, lo natural es que la raza de Adam sirva de alimento a las entrañas del organismo planetario en que vivimos. Lo raro , lo extraño , lo difícil es que alguien se salve, que alguien entre en el Reino… El muy muy sagrado Sol absoluto envía periódicamente a este valle de lágrimas a los Avataras, a los Salvadores”.

Tras advertir reiteradamente, Samael Aun Weor-Víctor, que el reino de los cielos sólo puede ser conquistado por la violencia y la rebeldía, escribe: “Yo, Aun Weor, el poderoso y hierofante de los misterios egipcios iniciaré la Edada Acuario, aunque tenga que convertirse la Tierra en un gigantesco cementerio… El cielo será tomado por asalto porque el cielo es de los valientes. .. El gnóstico envuelto en la coraza de acero de carácter, empuña la espada de la voluntad y como un guerrero terrible se lanza a la batalla a tomarse el cielo por asalto”. En esta teoría se preparan miles de adeptos que viven  dentro de nuestra sociedad. Son enfermeras, maestros y maestras de colegios públicos, empresarios, azafatas, dependientes… personas en cuya cabeza hay un plan, que no sabemos cuando se activará, pero nada se hace por desactivarlo, excepto las familias afectadas que quieren que cada una de sus allegados, captados por alguna secta, vuelvan a ser quienes eran antes de ser manipulados, para que sea libre de pensar lo que quiera y para que se comporten como mejor les parezca, pero sin ser programados, sin estar condicionados por una doctrina que afecta su mente y personalidad como resorte de su psicología, la cual ha sufrido un lavado de cerebro. Sin este mecanismo ningún adepto habría aceptado jamás como Verdad Absoluta una serie de mensajes delirantes e irracionales.

Para las sectas el fin justifica los medios y elimina la razón como elemento de análisis. Los líderes espantan cualquier crítica, hacen acusaciones tremendistas a quienes descubren su doctrina, a quienes analizan la falsedad de su fe y los métodos de captación. Nada más lejos de la verdad sobre sus adjetivaciones, pero son creídas por los adeptos, que quedan convencidos con palabras grandilocuentes. Desvelar los textos de una secta es imprescindible para que se sepa qué es lo que mantienen en su escondite. Mucho más que la información sensacionalista sobre abusos sexuales, estafas económicas, levantamiento de herencias, fraudes fiscales, etc. A los adeptos nunca se les ha advertido de lo que iban a creer al asistir a unas conferencias gratuitas, a unos cursos, a unas practicas aparentemente  inocentes de yoga u otras actividades. A la sociedad tampoco se le informa de las pretensiones sectarias, que puede acabar afectando al conjunto de la población. Esperamos que esta obra sirva para tal finalidad. Para ello hemos querido evitar toda exageración, todo tipo de sensacionalismo. Hemos recogido textos originales, que bastante espectacular es. Explicamos las consecuencias y el contexto en el que se resuelve el desenlace de una doctrina.

La táctica de las sectas, en el caso concreto de los grupos gnósticos queda patente, consiste en descalificar a las personas que informan, a desacreditarles como ciudadanos y ciudadanas, con un solo objetivo: no discutir las ideas de los demás y, por ende, tampoco las suyas propias. Se evita la argumentación, para seguir militando sin pensar. Es lo único que pedimos, (a quienes participan en los grupos gnósticos y otras asociaciones o religiones del estilo, a sus familiares y a la mayoría de las personas que se muestran indiferentes a este tema) que se piense sobre lo  que hemos presentado. La respuesta del líder ya está escrita: “Debemos advertir a los estudiantes gnósticos que el filtro más peligroso que usan los tenebrosos para sacar al estudiante de la Senda del Filo de la navaja es el intelecto. Para invitarnos a la eyaculación seminal o para desviarnos haciéndonos ver escuelas, teorías, sectas… No hay que olvidar que los hombres engañados adoran a la Gran Bestia“. Ante semejante discurso no hay palabras, pues son rechazadas de antemano. Tan sólo queda preguntar al adepto ¿en qué te basas para pensar que las palabras de Samael AunWeor- Víctor Gómez son la verdad? ¿Por qué no compruebas por ti mismo lo que te han enseñado y lo analizas, aunque sea para llegar a las mismas conclusiones? Pero, piénsalas por ti mismo.

11 DE SEPTIEMBRE DE 2001

La fecha del atentado contra las Torres Gemelas y el Pentágono, en EE.UU., ha marcado un antes y un después en la historia moderna. Hay muchos procesos que se conjugan en el conflicto suscitado desde entones, pero el que nos interesa se refiere a la relevancia que adquiere a partir de ese instante el problema del fanatismo. Se habla del fanatismo como inspirador de la violencia de una manera mucho más clara que anteriormente, pero se sigue cayendo en el error de pretender erradicar los atentados sin abordar el fanatismo en sí mismo. En la Conferencia sobre Consolidación Democrática, celebrada en Madrid, 26-X-2001, han participado 33 jefes y ex-jefes de Estado de diversos países del mundo. Se ha disertado sobre la oscuridad del fanatismo y su voluntad de expansión, pero se analiza sólo aquel que recurre, en su fase final, a la violencia, cuando ésta es una pequeña parte del proceso de fanatización. El resto de la mentalidad fanática actúa impunemente sin que se den pautas culturales y políticas para frenar su despliegue y evitar sus consecuencias. Se ha reconocido que el mayor enemigo de los procesos de transiciones sociales y políticas a modelos democráticos es el fanático. Aquel mismo día, en EE.UU., se firmó la Ley Antiterrorista para actuar fuera y dentro del país. Los últimos informes del FBI indican que el ataque con ántrax se  produce desde el interior de sus fronteras, lo que ha afectado al Senado, la Casa Blanca, las oficinas de la CIA y otros lugares.

Se han hecho muchas interpretaciones sobre la cifra 11, como clave críptica del atentado. La verdad es que son bastante rebuscadas y absurdas. Sucede que el simbolismo de los actos es algo que caracteriza al fanatismo. Pero hacer elucubraciones a toro pasado es una argucia inútil.  Determinadas fechas suponen más bien coincidencias arquetípicas, aunque no es descartable un hilo conductor entre la elección del momento, como seña de un destino y las teorías extravagantes del esoterismo, en cuyo fondo se puede encontrar una parte del fanatismo moderno. Hay determinados datos históricos que confluyen en lo sucedido. Es el resultado del proceso evolutivo del fanatismo islámico que vamos a analizar seguidamente. Cierto es que hemos ampliado este capítulo del libro, ante un dato que dejamos a un lado, como dato anecdótico, pero que ante la coincidencia y sincronismo teórico en los textos de  Samael Aun Weor, Víctor Gómez, con lo sucedido el día 11 adquiere cierto interés, aunque sólo sea como una coincidencia casual, porque no deja de ser una interpretación creída en las filas de la gnosis, como un elemento de integración en la realidad de los mensajes que enseñan los misioneros de los grupos gnósticos. La nueva realidad que se avecina se refuerza con la interacción del fanatismo. En esta mentalidad se coordina, de manera espontánea, las expectativas del terror, con la mentalidad sectaria en general.

Algunas de las diversas interpretaciones sobre las que se ha elucubrado son: En la fecha del 11 de Septiembre de 2001, habían transcurrido 254 días, desde comienzos del año, 2+5+4=11, y restaban 111 días para que finalizase el susodicho. El nombre de New York City, tiene 11 letras, lo mismo que George W. Bush y también las palabras Afghanistan y que The Pentagon. Las formas de las torres, una al lado de la otra, es la figura del número 11.  Desde luego son interpretaciones absurdas y que asocian datos artificialmente. En caso de ser otra fecha y, por ende,  otro número, habría otras “claves”, que nada tienen que ver en la relaciónb causa-efecto.

Desde un punto de vista histórico hay dos fechas relacionadas con el 11 de Septiembre, que pueden ser consideradas simbólicas o al menos referenciales, y sobre las cuales nada se ha dicho. La primera fecha a la que hacemos referencia es al 11 de Septiembre de 1971, cuando se aprueba en Egipto, tras la muerte de Nasser, una Constitución que tiene como religión oficial el Islam.  En aquel momento se diseña un progreso en el que la modernidad se une a la tradición musulmana. La otra es el 11 de Septiembre de 1948, cuando muere Muhammad Alí Jinnah, líder de la Liga Musulmana india, siendo el padre fundador de Pakistán, que crea esta nación separada del Estado de la India para los musulmanes indios. Es venerado desde entonces, este personaje, como Gran Líder, Qaid-hi Azam. No obstante cualquier asociación de cifras son encasillamientos forzados, al menos en un principio.

Lo que deberemos de observar es, sin embargo,  el contenido doctrinario sobre el que se asienta el guión con el que actúa el fanatismo islámico, y especialmente el papel protagonista que desarrollan los miembros de la red Al Qaeda, La Base.  Hay un poso común de mentalidad fanática en cualquier secta u organización con actitudes extremas o idearios delirantes.             Semejantes coincidencias de fechas no se hubieran tenido en cuenta en este trabajo, de no ser porque llama la atención, en principio, como referencia casual, pero que forma parte de los manuales esotéricos y que encaja con lo sucedido el 11-S. La comprensión del fanatismo exige no solamente pensar lo que se deduce de la razón y lo que se comprueba con los datos, sino que es imprescindible averiguar cómo y qué piensan los fanáticos.  Leamos una cita textual de Samael Aun Weor, Víctor Gómez: “El número 11 consta de dos unidades que Henri Kunrath traduce en estas dos palabras: COAGULA SOLVE. Necesitamos acumular Fuego Sagrado  y luego aprender a proyectarlo”. Sobre lo cual desarrolla su doctrina sobre la anulación del yo, mediante la practica sexual que hemos estudiado: “conexión del membrum virile con el genitalia muerielis, quietud del membrum virile y del genitalia murielis, de cuando en cuando suave el movimiento”. El número 11 también es el que Alexis Crowley asume como número propicio dentro de su esquema de destruir la actual civilización.

Según estudia la doctrina de los grupos gnósticos “el Arcano 11 es el trabajo con el fuego, con la fuerza del amor”. El objetivo de la lucha gnóstica es textualmente: “convertirnos en llamas vivientes”. Insiste el fundador en que la persuasión tiene más poder que la violencia, algo que sirve para propagar su mentalidad, como si el proselitismo que exigen a los adeptos se tratase de una guerra contra el mundo. El problema grave es que se unan los acontecimientos del terrorismo fundamentalista de la cultura del Islam, con la proyección social de los textos gnósticos, o de cualquier otra secta del estilo, a la realidad. Algo que puede suceder: “Las criaturas del fuego se conquistan con la espada”. Lo cual, puede argüirse, se trata de una metáfora. Como tal dependerá de lo que entienda el líder de turno u otros que  formen diversas facciones, como ya de hecho sucede. Los unos a los otros se acusan de ser fanáticos, y los otros a los unos de no hacer nada. En cualquier caso la mentalidad fanática se desarrolla de muchas maneras y con muchas facetas, para ocupar lo más posible en la realidad, a la que quiere y necesita desplazar.

La explicación que ofrecen los grupos gnósticos, en los cursos más avanzados a los que hemos tenido acceso, es que  el número 11 se descompone kabalísticamente en 1+1=2, lo que representa: “hombre-mujer. El Fuego”. Significando el Arcano 11 “Haz tu deber“. El cual es  para el adepto, ni más ni menos que, obedecer la doctrina que se le ha inculcado. De esta manera su acción viene representada en el imaginario de la gnosis de Samael de la siguiente manera: “Una bella mujer abre con sus manos las fauces  de un león furioso”.  Víctor Gómez, Samael, insiste mucho, en su obra “Tarot y Kábala”, en las claves de la Kábala de Predicción. Es algo que grupos fundamentalistas islámicos occidentalizados han estudiado, para conocer las claves del enemigo a batir: los judíos, a quienes los musulmanes integristas consideran  enemigos a muerte. Hay una especia de Kábala esotérica, con cuyas claves y entresijos funcionan muchas sectas y que su estudio se extiende en sectores antijudíos, para usar las armas del enemigo contra él.

Al estudiar el fenómeno del fanatismo no podemos caer en la resolución del problema con una demostración de que es mentira lo que dicen, o que las doctrinas en las que se basan carecen de base histórica y fundamentos lógicos. Tal es el punto de partida. Lo que tenemos que hacer es comprender cómo creen que sucede el desarrollo de la realidad, para ellos, y cómo utilizan los acontecimientos, sus creencias y conocimientos, para realizar su ideal. Muchos estudiosos del fanatismo acaban concluyendo que lo que afirma una teoría sectaria es una tontería y, más o menos, que quien se lo crea es tonto o tiene algún problema. Tal actitud ha retrasado mucho el análisis de este fenómeno, tan antiguo como la humanidad, pero que en la actualidad ha adquirido un protagonismo esencial. Esas “tonterías” producen estragos en familias de afectados por las sectas y llevan a muchos seguidores a ser dirigidos por una organización, sin dejar de ser personas sociables, inteligentes, con una buena posición social y económica, y también sin todas estas cualidades. Hay de todo. Para una secta o grupo fanático todos los adeptos le valen, pues a cada cual le coloca en un papel determinado para que cumpla una función útil de cara a lograr los objetivos.

Según el diccionario “Expresiones y frases latinas”, de Víctor-José Herrero LLorente, “Solve et coagula” significa: “Disuelve y coagula. Famoso principio  o lema alquímico que se representa con una doble espiral ~”. La frase del fundador de los grupos autodenominados gnósticos invierte los términos en la traducción que hacen los estrategas de la gnosis: “disolver para coagular”. Diversos autores que estudian el esoterismo, como forma de pensamiento que distorsiona la razón, explican que “solve” se refiere a disgregar la civilización, mientras que “coagula” es construir sobre sus ruinas. Pensemos que los efectos de los atentados no son sólo el suceso, sino su repercusión económica, social y psicológica de toda una población, cuyos efectos crecen con el paso del tiempo, lo que además se refuerza con nuevos actos de terror y una interpretación apocalíptica de la guerra iniciada posteriormente.

Para los esotéricos, según el diccionario de símbolos de Cirlot, “el sistema de los números no son expresiones meramente cuantitativas, son ideas-fuerza, con una caracterización cada uno de ellos”. Los místicos del Islam distinguen entre la unidad y el uno. La unidad es símbolo de la divinidad, el uno la luz. El dos 1+1=2, se entiende en numerología, tal como lo recoge el diccionario indicado, como “magna mater”, la Gran Madre, lo que nos lleva a indicar una referencia a “la madre de todas las batallas”, al referirse a un acto de guerra contra Occidente y en especial contra EE.UU.. Aunque sea como asociación de ideas hay una continuidad de los atentados con lo que fue denominada la guerra del Golfo, contra Irak. Desde el mundo musulmán integrista fue una guerra santa. El 11 es también el número de la dualidad, el bien y el mal, el número del conflicto. Analizaremos más adelante la pautas históricas que llevan a estos contenidos, al menos a tenerlos en cierta consideración, por lo menos como hipótesis. No obstante remarcamos que esta asociación de ideas y de datos son falsos razonamientos. Pero si los recogemos es porque intervienen en la mentalidad fanática, aunque de manera muy variada.

El Once como tal se traduce también como “número de conflicto y del martirio”, lo cual coincide con lo sucedido aquel 11-S. Según Schneider, cuenta Cirlot, corresponde a la inversión y a la antítesis, asociándose al dos, por la suma que interpreta las claves de la numerología. Esto puede parecer una bobada, pero es una realidad que se hace certeza incuestionable para quien se lo cree. Los adeptos van a actuar en consecuencia y, sobre todo, van a interpretar bajo semejante prisma los acontecimientos. Es necesario para comprender el fanatismo ponernos en su mentalidad, en su punto de vista, de otra manera se desprecia como una chorrada, como una locura, y tal es su mejor disfraz para intervenir en acontecimientos o en intensificar un tipo de mentalidad sin que nadie repare en sus promotores y promulgadores. La única manera de desactivar el fanatismo es comprenderlo.

Debemos tener en cuenta varios aspectos sobre los hechos del 11-S. Por un lado la personalidad de la figura del líder que representa aquel acontecimiento, sobre quien gira una operación militar mundial, de búsqueda y captura, Ussama Bin Laden. Por otra parte hay un contexto histórico, al que vamos a hacer referencia solamente en cuanto aspecto del fanatismo, que es lo que nos incumbe en la presente exposición. Pensemos que los ejércitos de los Estados de la Alianza Internacional no luchan contra otro ejército de soldados. La mentalidad bélica espera que al mostrar la potencia militar al enemigo, éste opte por la rendición. Entre los talibanes y las fuerzas musulmanas que se pertrechan en la lucha combaten fanáticos armados, la lógica militar no les afecta. La mayor amenaza con la que cuenta un ejército es matar al soldado o a la población a la que representa y defiende. Esto, al obsesionado con su dios o su idea, no le importa. Por otra parte en esta guerra hay otro factor que no se está teniendo en cuenta, y es la otra parte de fanáticos sin armas, que también luchan, de muchas formas y maneras. Entre otras en la formación de “opinión pública”. Este fanatismo está desparramado en muchas doctrinas y situaciones que no son exclusivamente árabes o islámicas. Y a tales concepciones doctrinarias poco las afectan los medios de comunicación.

Las características de todos los fanáticos y fanatismos son similares. Cambian las doctrinas, los objetivos y maneras de actuar, pero la actitud y  la vivencia de lo irracional son similares. Esta condición de la psicología humana entra nuevamente en acción en la Historia de la Humanidad tras los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono en EE.UU.. La respuesta del gobierno estadounidense y sus aliados refuerza dicho fanatismo y lo está activando cada vez en más núcleos islámicos. La violencia, y cuanto más estrepitosa y cruenta sea la respuesta más aún. Es el caldo de cultivo ideal para el fanatismo, para ver realizadas sus predicciones y visualizar al enemigo como el mal de todos los males del mundo. Se podrá vencer a la parte más activa del fanatismo musulmán, pero surgirán otros núcleos, cada vez más difíciles de detectar y más crueles. La sociedad occidental se enfrenta a una dimensión histórica y psicológica muy diferente respecto a aquello para lo que está preparada. Se trata de algo cualitativamente diferente.  Primero se enfrenta a una forma de vida que no tiene miedo a la muerte, que  hace de la pobreza un foco de rebelión y un escudo frente a cualquier intromisión. En la guerra que se desata entre EE.UU. y sus aliados contra Afganistán luchan las potencias más poderosas del mundo y muchos países ricos de la Tierra contra el más pobre. Se rompen los parámetros normales de la guerra. Además los servicios de inteligencia occidentales y estadounidense no pueden infiltrar a nadie en las filas enemigas, no pudieron durante años, porque no encuentran a ningún agente o persona capaz de meterse en un ambiente en el que no pueden mantener relaciones con mujeres y se come malamente. Sin embargo esta manera de existir estimula y engrandece al fanático estudioso del Corán.  No se puede entender el fanatismo sin abordar el fenómeno de las sectas, ni a éstas sin contemplar como problema social de primer orden el fanatismo, pero todos los fanatismos.

La figura de Bin Laden se convierte en el transcurrir de los días en un héroe del islam, una imagen que sirve de referencia a los extremistas musulmanes. Sobre el circulan cientos de leyendas que le mitifican por un lado y por otra le deploran como estadista frío, cruel y obnubilado por su peculiar interpretación de la fe. Compañeros suyos en las batallas contra las tropas Soviéticas, cuando invadieron Afganistán, cuentan que era un hombre tranquilo. Que llamó la atención que siendo inmensamente rico fuera al frente de guerra. Cuando fue comandante le daban arrebatos de furia contra el enemigo, hasta el punto de llamarle “loco furioso”, según cuentan compañeros suyos en aquellos momentos.  De cara a sus acólitos se comporta con suma tranquilidad, es pausado, con toques de carácter nostálgico dulce y apacible. Esta doble manera de ser sucede también en la exigencia de cometer trágicos y masivos atentados, en los que mueren cientos, miles de personas inocentes sin perturbarse y preparando tales acciones con una absoluta frialdad. A la vez, cuando reza muchas veces llora y se muestra con sus gentes piadoso y compasivo. Es una muestra de la doble personalidad de los fanáticos que son de una manera hacia dentro de su fanatismo y de muy diferente manera y condición hacia afuera.

En periodo que luchó directamente en el campo de batalla  de Afganistán, contra las tropas de la Unión Soviética, se sintió llamado a algo, se vio como un ser especial. Semejante episodio es similar al que vivió Hitler en la I Guerra Mundial, y muy parecido a varios líderes de sectas, que en campañas bélicas, el caso del reverendo Moon en la guerra de Corea, o en situaciones de especial tensión y acontecimientos determinados, se sienten llamados, se ven como seres especiales, con tal intensidad y certeza que se lo creen. Esta sensación es frecuente, quizás como mecanismo psíquico de defensa y supervivencia, en circunstancias límites. El problema es que tal imagen psicológica de uno mismo se fije en la mente de quien la experimenta y derive en delirios mesiánicos. Circunstancias que suceden en la vida normal, ante una separación matrimonial, la muerte de un hijo o hija, quedarse en paro y romper con el ambiente social, etc. Ese verse algo diferente pero superior a los demás induce a considerar que la secta, en la que merodea casualmente, es algo que es para él, para vivir su ser diferente. Se siente  “llamado”. Lo cual acaba encajando con el proceso de adoctrinamiento. Varias madres y padres, así como parejas, de personas que han acabado como adeptos de una secta, comentan que antes de volcarse en tal organización, familia espiritual o grupo, han preguntado si le veían algo especial. Las sectas potencian este sentimiento y lo crean, pues es lo que sirve para aislarse del entorno de uno mismo, con el fin de vivir gregariamente con los que tienen ese estigma de divinidad en su interior.

También los  líderes o fundadores de sectas o agrupaciones fanáticas parten de una serie de visiones, las cuales proyectan sobre la realidad. Lo que demuestra a sus protagonistas ser eso que sienten: especiales y llamados para una misión. En los casos de fanatismos laicos, o ateos, sus protagonistas sustituyen las visiones celestiales mediante la proyección de su ideología al futuro, autoconsiderándose ejecutores de la realidad histórica que está por venir y que necesita de sus acciones, incluso las más violentas y represoras. Se autoerigen en interpretes de la “realidad objetiva”.

En 1989 Bin Laden tuvo un sueño profético, según el cual Irak invadiría Kuwait. Su cumplimiento iba a ser tomada por él como la señal del inicio de una lucha mundial por la defensa del Islam, lucha que acabará finalmente con el imperio del mal, dominado por el dinero, como instrumento de Satán. Sobre este contenido esquemático construye su creencia. Desde entonces organizó un brazo armado islámico  extendido por todos los países. Formó una red. Sus primeras acciones fueron atentados masivos en diversas naciones contra intereses estadounidenses. Era el inicio de una guerra declarad por decreto religioso.  Tomó forma de terrorismo hasta convertirse en una guerra en la que los seguidores de Bin Laden  tratan de unir a los musulmanes en su particular y peculiar yihad, guerra santa. Bin Laden convierte su fe en una herramienta de su propia visión mesiánica, que enlaza con la realidad a partir de una serie de hechos, en unos casos que él interpreta a su manera y otros los provoca directamente.  Por otra parte se apoya en una doctrina con contenidos históricos que van a ser deformados y utilizados para su causa. Tenemos que pensar una cosa para abordar el problema desde un punto de vista, al menos, lo más completo posible, que nadie actúa pensando que hace el mal. La guerra más cruel, el atentado más horroroso se perpetra considerando sus autores que es por el bien de la Humanidad o de los afines a su causa y que el enemigo a batir es un mal para todo el mundo, pues representan la esencia y causa de los demás problemas de los seres humanos. Este principio distorsionador de la realidad es lo que fomenta el fanatismo, pues el horror que causan no lo ven como tal.

Vemos que el impulso del fanatismo y y con el que se funda una secta parte de una visión imaginaria que se toma como real, bajo el halo de espiritualidad, o de la autovisión de ser un enviado o portador de determinados valores o conocimientos, o ambos casos a la vez. La influencia de estos procesos en la Historia se suceden. Ludwig Von Mises en una de sus conferencias celebradas en Argentina, que se recogen en la obra “Seis lecciones sobre el capitalismo”, comentó el asombro que le produjo conocer testimonios de personas muy preparadas académica e intelectualmente en Austria, como el caso de Werner Sombart, que fue doctor honoris causa de muy diversas universidades de todo el mundo como economista. Esta personalidad divulgó en un libro su convencimiento de que el Fhürer recibió sus instrucciones directamente de Dios: “Ignoramos cuáles son las vías seguidas por Dios para comunicarse con él, pero es un hecho incontestable”. La intervención de Dios en la trama del fanatismo es una instrumentalización contra toda lógica.  Carece de sentido una argumentación que parte de la idea de Dios y concluye en la misma, pasando por la justificación de las acciones que realicen los fanáticos. Un ejemplo es la declaración de Bin Laden, sobre el uso de armas de destrucción masiva: “Todas las cosas provienen de Alá. La bomba atómica también y , por lo tanto debemos usarla para defender el Islam”. Comprobamos que el pensamiento fanático carece de argumentación. Emite sentencias doctrinarias que imponen en sí mismas una dinámica, cuyo objetivo es la realización  de su creencia particular.

Según las lecciones del psiquiatra y profesor de psiquiatría en la Universidad Complutense de Madrid, Alonso Fernández, el delirio onírico puede ser por onirismo o por obnubilación. La obnubilación de la conciencia supone un vacío en la experiencia psíquica, mientras que el onirismo es una actividad psicológica automática, por un fenómeno análogo al de los sueños, de manera que se perciben visiones de objetos, personas y escenas. Explica este profesor: “Las visiones se organizan en torno a cierto tema”. De esta manera sucede que las ilusiones y alucinaciones visuales dominan el campo de la conciencia y se mezcla con la realidad, lo cual da lugar a un estado eufórico”. Lo cual, comprobamos,  describe los efectos y procesos que se observa en el fanatismo. Si desligamos el proceso psicológico de la lucha integrista o violenta de ciertos colectivos, lo mismo que del fenómeno sectario, como si se tratase de un fenómeno meramente religioso o social e histórico, según los casos, no entenderemos su desarrollo ni podremos abordar posibles soluciones. Lo que tampoco podemos hacer es reducirlo a ese factor psíquico, sin ver su desenlace histórico, social y sus conexiones con la realidad.

Una buena capacidad de comunicación y medios económicos suficientes permiten  realizar un delirio por estrambótico que pueda parecer. Se además conecta con ciertos elementos irracionales que funcionan en la sociedad a lo largo de la Historia la expansión está asegurada, lo cual puede, incluso, llegar a pervertir la realidad y la misma condición humana. Bin Laden tuvo a sus disposición 50.000 millones de pesetas para fabricar su obsesión salvífica. H activado un factor religioso proclive y con una evolución interna, en cuanto a la fe islámica. Ésta carece de una amplitud de criterios y variedad de posturas existenciales dentro de su sociedad, como ha sucedido, contrariamente, dentro del judaísmo y del cristianismo en general. Dentro del Islam hay mucha variedad de corrientes, de facciones, de religiones musulmanas, pero lo que no hay son corrientes amplias, dentro de su sociedad y de su mundo islámico, de poblaciones ateas. No existe  cuestionamiento posible de su fe, ni crítica interna a esa forma de vida. Faltan corrientes propias que pongan  en cuestión los fundamentos culturales y religiosos de su sociedad.

En la carta que la cabeza visible de la red  Al Quaida, Bin Laden, hace público, a través de la cadena de televisión Al Jazeera el 1 de Noviembre de 2001, un llamamiento a una cruzada islámica, contra lo que él considera una cruzada cristiana liderada por Bush. Divide el mundo en dos bloques, aquellos que son partidarios de la bandera del Islam, según él lo entiende, y los que siguen la del Mal.  Lo paradójico de este esquema de pensamiento es que podría plantearse su inutilidad y vacío en el supuesto de que Alá no existiera, o incluso no fuera cierto en la manera en que él entiende  las religiones. Lo cual es algo que no se plantean las sociedades musulmanas. El racionalismo, las divagaciones nihilistas, los planteamientos ateos, han permitido en la sociedad Occidental hacer de la religión un valor relativo en la sociedad y que la creencia sea algo personal o colectivo de quienes creen, pero se han buscado fórmulas de convivencia sin imponer criterios absolutos. Las sociedades árabes no han vivido esa evolución en el seno de sus sociedades. Sin embargo es algo incipiente. Adquiere fuerza al depender cada vez más cualquier sociedad del conocimiento  científico y utilitario.  Por eso la fe extremista se cierra con más fuerza en la fortaleza del fanatismo.

Michael Foucault define como humanismo aquello que se ha eliminado en Occidente: el deseo de Poder adquirido por la fuerza. Lo cual ha permitido el desarrollo democrático de dichas sociedades. Y da lugar al respeto a las minorías. En una democracia pueden haber errores, pero también capacidad para corregir. También corrupción, pero a la vez acciones legales para desenmascarar dichas practicas y poder tomar medidas judiciales contra ellas. Lo cual en regímenes totalitarios no es posible.

Cuando se pretende disimular o negar que exista un choque de civilizaciones bastaría comprobar el credo de los islamistas que siguen los preceptos del Corán y el modelo de vida occidental. Mientras que para un creyente musulmán las prohibiciones de su creencia son el fruto de una costumbre, una prueba de su fe y una señal de identidad propia, igual que otras limitaciones lo son para las demás religiones. Para un fanático su no cumplimiento es un aprueba de quienes representan el mal, al cual deben combatir y  extirparlo, vencerlo y acabar con él, o serán, si no, devorados por él. Pensemos en una sociedad que no permite beber alcohol, que no deja que sus mujeres salgan a la calle sin taparse el rostro, que no permite comer cerdo, que no deja ver televisión, más que programas religiosos o informaciones que favorezcan los valores espirituales, que no permite hablar mal de su Dios, que se paran cinco veces al día a rezar.  En frente otra sociedad que sus jóvenes se ponen ciegos a beber por las noches los días de fiesta. Donde es una costumbre ir de vinos. Comer embutidos de cerdo es lo tradicional y frecuente. Hay cines y programas de televisión en los que la pornografía se regodea en escenas de desnudos y actos sexuales provocativos, aparecen anuncios diariamente en la prensa occidental y que todo el mundo lee sin dar mayor importancia a los anuncios sobre espectáculos lésbicos y de homosexuales, páginas enteras ofrecen servicios de “relax”. Se blasfema como forma de hablar con bastante frecuencia. Incluso en las ceremonias religiosas se bebe vino como símbolo de la sangre de Cristo. Si a todo esto, que es la visión que puedan tener un musulmán del infiel en su vida cotidiana, se añade la visión de agredir con violencia, mediante constante bombardeos a casas y poblados, o practicas económicas de expoliación de la riqueza o de  aislamiento comercial que han dado lugar a la muerte de cinco mil niños y niñas mensuales por culpa de un embargo, como ha sido el caso de Irak, la dramatización satánica para visualizar el fanatismo está servida. Lo cual, además, se proclama como la causa que define la lucha terrorista, entre  la cruzada en defensa del Islam contra la cruzada cristiana de occidente.

Al mismo tiempo la forma de vida Occidental es rechazada dentro de su sociedad por sectas fundamentalistas, las cuales hacen a sus adeptos  comensales vegetarianos, jóvenes castos y vírgenes, obsesionados en ver a Dios en cada paso de su vida cotidiana. Y que, además, exigen que así vivan los demás, y para ello promueven campañas de proselitismo permanente en las calles.  Nos hace comprobar   otro nexo moral que une el fanatismo internacional, a pesar de las diferentes doctrinas que dan  contenido a la intransigencia y al totalitarismo como fórmulas de resolver los problemas de convivencia, sociales y demás.  Es un frente común que rechaza la libertad individual como proceso esencial en la evolución humana, personal y socialmente.

En una entrevista con una cuñada de Bin Laden observamos rasgos de fanatismo mucho antes de que sucedan los acontecimientos de acciones violentas. Ella, Carmen Bin Laden, relata que Osama no le miró nunca a la cara por no llevar puesto un velo sobre su rostro. Esta mujer implica a miembros de la familia real Saudí en la financiación y desarrollo de Al Qaida (Diario de León, 29 - X - 2001)  sobre lo cual vamos a profundizar más, seguidamente.

Todas las biografías de Osama Bin Laden coinciden en que este millonario saudí tuvo en su primera juventud una vida envuelta en el lujo, el despilfarro y la vida alegre. Algo que confirmó la investigación de los servicios de inteligencia norteamericanos. Esto le lleva a sentir una gran contradicción con su fe. Poco a poco va profundizando en sus reflexiones. Viaja muchísimo y comienza a estudiar los fundamentos del islam en profundidad. No cae en una creencia superflua ni beata. Sus crisis de angustia, sobre todo a partir de la muerte de su padre,  no le permiten apaciguar su conciencia con dar generosas limosnas. Empieza a dar rienda suelta a su fantasía y ésta la va incorporando a su propio adoctrinamiento. Sentimiento de culpabilidad, necesidad de hacer algo y sentirse predestinado. Pero además cuenta con una realidad que encaja con su plan, primero es un proyecto  psicológico, luego religioso, luego socio-político y finalmente histórico. Activa y desarrolla el fanatismo a  lo largo de las sucesivas etapas correspondientes.

El proceso psicológico que aludimos no es nuevo en familias extraordinariamente ricas, sino que más bien es una constante. Parece como si el exceso de riqueza hace tener todo lo que la realidad ofrece y  el pensamiento salta a lo irreal y a la irracionalidad. Tal actitud  desemboca, ocasionalmente, en situaciones dramáticas para la propia persona y para sus familiares. Hay varios ejemplos, pero recojo dos porque son muy significativos. Por un lado el de Edoardo Agnelli, primogénito del empresario de Fiat. Se suicida en Noviembre de 2000, a los 46 años de edad. Los últimos años de su vida estuvo metido en discusiones filosóficas y espirituales, participando en diversas sectas esotéricas y orientalistas, lo que le llevó, incluso a estudiar el islamismo. Participa en movimientos de protesta contra el mundo financiero del que procede, pero carece de una visión delirante de sí mismo que le permita desempeñar una misión y acaba en la desesperación cuando su vida deja de tener sentido y no encuentra escapatoria, ni siquiera fuera de la realidad. Otro caso es el de Amschel Mayor James de Rotschild, hijo mayor de lord Jacob Rotschild. Fue heredero directo de la banca Rotschild. Se dedicó a practicar deportes de riesgo, para jugar con la vida como escape psicológico de su existencia. Es incapaz de vivir en el mundo que le rodea. Casado y con tres hijos se suicida  en Julio de 1996 a los 41 años de edad. Bin Laden comete el atentado con el que pone en marcha la fase final de su visión apocalíptica a los 44 años de edad.  Hay en estos casos una base psicológica muy similar, pero en el tercer caso se añade un elemento delirante y otro de un contexto que le permite huir de su desesperación mediante una lucha. Ésta le va a permitir realizar su sentido de la vida, sentido religioso, y junto a él, arrastra a millones de personas, unas que se involucran en una realidad en marcha y otros que han sido adoctrinados en una misma fe, más allá de la religiosidad. Cualquiera que vea la fotografía de los últimos años de estas tres personas comprobará que tienen una mira prácticamente igual y que los rasgos faciales son muy parecidos. Reflejan una historia común desde el punto de vista psicológico, que viven desde una situación de privilegio económico. El resultado es la destrucción mediante la violencia. En los dos primeros casos de manera íntima y personal, contra ellos mismos. En el tercero hacia afuera, proyectando su visión personal en una catarsis colectiva que arrastra al mundo musulmán. Sus se suicidan en un atentado y él mismo  entra en una dinámica  en la que quienes le persiguen pretenden acabar con su vida.  Le da lo mismo. La búsqueda de Bin Laden, vivo o muerto, deja de tener efecto, mas que para cumplir una misión militar. Respecto al fanatismo es un refuerzo más para realizar la misión mesiánica del integrismo muslman y la visualización apocalíptica que tienen de la realidad. Su figura se ha convertido en un símbolo, que él mismo ha fabricado, mediante imágenes que se ha encargado de elaborar, con la palabra del Corán en un lado y en el otro el fusil. La lucha contra el infiel y la defensa del islam deja de ser un acontecimiento político o histórico y pasa a ser una proceso simbólico para sus seguidores. Su figura tiene un profundo efecto psicológico en las poblaciones musulmanas.  Lo cual sólo se podrá evitar y reconducir si se aborda el fanatismo como tal.

Sin llegar a estos extremos son muchas las historias de adeptos de sectas en nuestra sociedad, con procesos muy similares a este acontecimiento, pero vividas y desarrolladas de manera más moderada y a muy pequeña escala. ¿El leiv motiv? El rechazo a una realidad, en la que cada vez más jóvenes no tienen cabida. Lo cual nos lleva a una reflexión sobre la falta de comunicación cultural, la falta de  convivencia real entre las personas y la carencia de pensamiento social. Las pocas posibilidades de expresión se reserva a muy pocos, que acaban convirtiendo sus originalidades en un negocio  y son utilizados con fines comerciales para anular la autenticidad del arte y la profundidad de la cultura. Hoy ésta se convierte en un lamentable espectáculo. Por ejemplo se sustituyen los lectores por clientes que compran libros. La música se remplaza por modas cuyo seguimiento se hace mediante campañas de mercadotecnia. Y la cultura y el arte se promueve para potenciar una mentalidad de consumo. Los premios y eventos creativos son amparados y valorados por bancos, fundaciones de éstos, empresas editoriales o instituciones mediatizadas por partidos políticos que son financiados por empresas y negocios bancarios. Estos organismos económicos impulsan a artistas e intelectuales a la medida de su conveniencia y desplazan la autenticidad del arte y del pensamiento. Estas aristas, que apenas se tienen en cuenta, están en el meollo de la causa del fanatismo dentro de nuestra sociedad. La falta de cauces para la creatividad y para vivir libre y responsablemente, sin ataduras absolutamente mezquinas, hace que muchos ciudadanos y ciudadanas se suiciden existencialmente, para lo cual están las sectas o las drogas, pues el yo queda anulado.

Para saber cómo un fenómeno psicológico acaba influyendo e interviniendo en la realidad, de manera es capaz de determinarla, hay que analizar el contexto histórico y doctrinario en que sucede tal conexión, entre la Idea y lo real.  No olvidemos que el fanatismo es la relación de componentes psicológicos con factores de la realidad. Para su desarrollo hace falta una estrategia que permita construir una organización ejecutora del proceso de transformación de la realidad,  para conseguir  “realizar” el objetivo mesiánico. Casos parecidos, se han dado, pero ante los que las sociedades democráticas han tenido mecanismos de defensa y los han desactivado, sobre todo y fundamentalmente gracias a la ofrecer información. Han sido proyectos sectarios como el movimiento político de los gnósticos, el movimiento humanista, el partido Ley Natural, y otros. Han tenido forma de partidos políticos. El segundo estuvo a punto de involucrases en la realidad política de España al  ser aceptado como miembro de Izquierda Unida, cuando se fundó esta coalición electoral. También partidos ultracatólicos han hecho sus pinitos en la política, pero la racionalidad social de la mayoría de los creyentes ha hecho que prácticamente desaparezcan, aunque desde sectores extremistas se siga queriendo actuar indirectamente, mediante influencias y actuaciones camufladas en labores pedagógicas, inversiones de negocios con repercusiones sociales, para trasladar un determinado tipo de moral y orden. Todos estos casos se reciclan en otro tipo de intervenciones, sociales, comerciales o terapéuticas, a la espera de mejores tiempos para ellos.

Veamos el desenlace de la organización que impulsa Bin Laden y cómo recoge el desenlace de todo un  proceso histórico que sucede con una doctrina que da sentido a su misión y al mismo tiempo ofrece un sentido a millones de fanáticos, pues ocupa el momento esperado, la señal, que les permite activar su fe extrema y externa a la realidad, pero que se convierte en real, al actuar sobre la realidad. No se podrá desactivar el terrorismo si previamente no se hace lo mismo con le factor psicológico, lo cual exige una gran dosis de comprensión del problema y ver no sólo la viga del ojo ajeno, sino también la del propio.

En una entrevista (El Mundo 4 - XI - 2001) el ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Simon Peres, explica las acciones del terrorismo de la red Al Qaeda como algo irracional, desproporcionado y fuera de lugar: “Bin Laden empezó su discurso diciendo que lucha contra los cruzados judíos pero lo cierto es que Israel se ha retirado de todos los territorios egipcios y les ha devuelto el agua y el petróleo y lo ha hecho sin Bin Laden. Israel ha devuelto a Jordania toda su tierra y lo ha hecho sin Bin Laden. Nuestro ejército se retiró del Líbano y lo hizo sin Bin Laden. Hemos ofrecido a los palestinos el 100% del territorio (que les corresponden según los acuerdos internacionales) sin Bin Laden Ahora queda sólo un 2% por discutir, pero ello no justifica la muerte de miles de personas”. Observemos que la propia autoridad palestina se ha desmarcado de los atentados. Lo mismo que una gran parte del pueblo árabe y musulmán que viven el islamismo de una manera razonable y social, como costumbre y fe.

El fanatismo surge de una visión que tienen de sí mismo los redentores de la población a la que quiere representar. Los principio doctrinarios se unen a una inquebrantable determinación de establecer únicamente su verdad. Es evidente que si el enemigo es esencialmente representación del mal, su maldad lo será en todo momento, aunque ceda. Si hace algo bueno, si cede en algunas de sus pretensiones, da lo mismo. Es porque algo oculta, es porque en el fondo prepara alguna trampa. No hay salida para esta manera de pensar, mas que el enfrentamiento violento. Por eso los grupos fanáticos que actúen en Palestina y en Israel, colonos judíos ortodoxos y fanáticos islámicos, miembros de Hamás, que quieren que se cumpla únicamente su creencia de ser el pueblo elegido, lo único que desean es que se aniquile al adversario.  Impiden todo acuerdo de Paz y provocan conflictos cada vez más graves para que no progresen las negociaciones de paz.

Sobre las pretensiones de Bin Laden, Simon Peres, afirma: “Él cree que es el Mesías, que actúa en nombre de Dios. Él se ha autonominado. Gente con esas ideas , que creen que sólo ellos representan la justicia son muy peligrosos porque su justicia justifica la muerte y el asesinato. Bin Laden es sólo un asesino”. Su conclusión final es errónea, pues lo que sucede con la guerra santa no es propio de un criminal o un asesino. Éste cumple su objetivo y ya está. Bin Laden y los suyos se basan en una forma de vivenciar una doctrina determinada. Da lo mismo cual sea, incluso lo que diga el libro sagrado en el que se base, pues se acaba extractando lo que interesa o interpretando lo que se considera aprovechable como instrumento de una pretensión mesiánica o de una convicción apocalíptica.  Pensemos en la época de la Inquisición, o de acciones terroríficas por parte de la Iglesia católica a lo largo de la Historia, sobre lo cual, a finales del año 200 su máximo representante, Juan Pablo II, pidió perdón al mundo por lo sucedido tiempo atrás. Se cometieron atrocidades en nombre de un Dios cuyo mensaje habla de poner la otra mejilla si te dan en una, o de amar al enemigo, o sentencia “no matarás”. También dicen los textos de Evangelio “No traigo la Paz sino la espada”, etc. No es un problema criminal, al menos solamente, sino de fanatismo, el que es   motor de las acciones violentas por una causa transcendente. Por eso no termina con el autor o autores de los atentados: “Acabar con Bin Laden no será el fin, algunos querrán imitarle y nuevos peligros podrán paralizar el mundo”, dice Simon Peres. El fanatismo se reproduce, se extiende de no ser aislado, para lo cual hay que cercar su condición psicológica y que no trascienda, lo cual exige un esfuerzo social y sobre todo potenciar la cultura y la libertad, dentro de un marco de justicia social mínimo, sin lo cual una gran parte de la humanidad permanecerá sorda y ciega, y es para esa parte de la sociedad para la que hablan los fanáticos y de la que se alimentan. Los cuales surgen por sí mismos o se captan y adiestran con técnicas de manipulación  muchas veces en ambientes privilegiados y de riqueza.

No solamente el fanatismo islámico crece en más de cincuenta países, sino que aumenta su persuasión psicológica, aumenta cualitativamente, al convertirse en una referencia social que forma parte de la realidad y la construye. Dejar que esto suceda ha sido el gran error de la política europea y estadounidense. Dejadez que previamente han demostrado con las sectas, a las que se ha tolerado sin informar sobre ellas, sin preparar a los jóvenes y a las jóvenes, a quienes se envuelve en una vida de consumo y de ocio amorfo. Ignorar el fanatismo es lo que ha puesto en peligro el bienestar y el progreso. El arma más eficaz hubiera sido y deberá ser, la formación de valores críticos, la preparación intelectual, el compañerismo y la participación, no sólo como consumidores, sino como sujetos pensantes, como ciudadanos y ciudadanas.

La red Al Qaeda, La Base, es una organización dispersa cuya estrategia es unir en la acción a todas las corrientes islámicas, a las que busca juntar por una base común de sus creencias.  Al menos esa es la intención, que además manifiesta el líder afgano, Mohamed Omar, cuando llama a la unidad de todos los pueblos musulmanes para la lucha santa contra el mundo occidental, liderado por EE.UU. En ese tronco común en el que todos puedan reconocerse hay un amplio componente de esoterismo islámico, que da unas pautas comunes a la fe. No sucede por un proceso de exaltación o por exacerbar una creencia. Se diseña combinado conocimiento de la tradición, del significado de la fe, de las nuevas tecnologías con la creencia  que van a desarrollar.  Ese esoterismo islámico, conocimiento además de fe, tiene unas referencias muy comunes al esoterismo en general, como ha estudiado y analizado René Genón, quien a través del esoterismo desembocó en su creencia islámica.  El libro “las mil y una noches”, sobre el cual ha investigado ampliamente Michell Gall, refiere la influencia en la mentalidad musulmana de los dioses preislámicos. Pensemos que los mitos y leyendas estructuran la mente de las poblaciones sobre las que influyen. Se elaboran en el inconsciente colectivo. Tal como indica el antropólogo Claude Levis-Straus: “No pretendemos mostrar cómo piensan los hombres al conocer los mitos, sino como los mitos se traducen en las mentes de los hombres sin saberlo ellos”. Lo cual hace mucho más efecto y condiciona más en sociedades míticas, por decirlo de algún modo, es decir donde se rigen sin principios racionales, sino religiosos. Cuando de la costumbre y las tradición se pasa a la militancia cultural, religiosa o nacional se intensifican y cierran las nociones   colectivas.  Es entonces cuando se convierten en símbolos y banderas de una lucha sin cuartel. Lo cual es impulsado por el fanatismo.

El objetivo del fanatismo es imponer un principio divino como rector del mundo. O más en concreto, cada organización fanática pretende imponer su principio divino en la sociedad en la que vive. Todo fanático tiene como objetivo hacer que su idea Absoluta rija todo lo demás: La economía, las relaciones humanas, la legislación y demás. Principio absoluto que puede ser en relación a una raza, clase, patria o religión.  Incluso en procesos de fanatización dentro de modelos ideológicos ateos, como el comunismo, lo que se ha hecho es sacralizar al Estado.

El problema que sucede con el fanatismo es que diversos modelos se alían contra un enemigo común, pero como su absoluto no coincide, finalmente  desembocan en luchas intestinas entre ellos. Sucede  entre las tribus islámicas y facciones religiosas que parten de la misma creencia. Los Estados musulmanes no cesan de guerrear unos contra otros. El fanático que desarrolla su fe a través de la violencia acaba convirtiéndose en un gallo de pelea. Pelea para vivir y acaba viviendo para pelear, como prueba de su fe. Luchar, matar y morir se convierte en su peculiar destino.

Lo que vincula los diversos fanatismos es el hilo conductor del esoterismo, no entendido en su aspecto de interpretar símbolos o teorías fantasiosas, sino como conocimiento sobre la creencia. La costumbre hace que la vivencia religiosa sea sociable y en función a la cultura una doctrina se razona sin dejar de ser fe.  El esoterismo estructura la fe como conocimiento y desarrolla lo irracional de la fe religiosa. Sienta las bases de una raíz común de todas las religiones y doctrinas, de manera que vale para todas ellas, a modo de mínimo factor común.  En la tradición islámica hay un estudio esotérico del Corán, “batín”, y otro exotérico, “zahir”. Uno de los objetivos de la red Al Qaeda es unir todas las corrientes islámicas en la acción, en una lucha común contra occidente, que entienden ha sido dominada por los judíos. Por otra parte en su estrategia está activar los frentes  antisistemas de la extrema derecha occidental, alimentados en sus  fundamentos últimos por teorías esotéricas, sobre el conocimiento de sus creencias racistas o religiosas.  A la vez se expande una mentalidad difusa, indefinida, que borbotea bajo el imperio sociológico de la Nueva Era.  Su actividad social está a la expectativa de que suceda algo que sirva de apoyo para hacer útil la irracionalidad que profesan sus variadas corrientes, las cuales, de una manera superflua y superficial, siguen muchos ciudadanos y ciudadanas de la sociedad moderna occidental.

Para los sunitas   y shiíes el conocimiento esotérico es saber del conocimiento oculto del Corán, tawil, el cual se obtiene  mediante el conocimiento   proporcionado por Dios al imán. Para los sufíes el tawil se adquiere mediante las ceremonias y rituales específico. Se trata de un conocimiento directo de Dios, sin necesidad de un imán como intermediario. Los zaídies no admiten poderes sobrehumanos, de manera que reconocen la fuerzas del imán por su activismo político, siendo la fe una forma de vida que han de extender. Lo que vemos es que el esoterismo no es ajeno al islamismo y quienes han proyectado una acción mundial han elaborado previamente un plan teórico que cuente con las diversas corrientes religiosas que funcionan en la sociedad musulmana, especialmente en los sectores más extremistas y por lo tanto más activos. Los campos de entrenamiento de los extremistas islámicos, no son únicamente para entrenamiento militar, sino, al mismo tiempo y formando una unidad, para adoctrinar a los adeptos-creyentes.

No podemos perder de vista que a través de los inmigrantes musulmanes se infiltra en la sociedad la religión islámica, lo cual es altamente positivo, por tanto y cuanto permite socializar y tolerar esta religión con la mayoritaria del país receptor y con el laicismo occidental. Pero sucede también que se intensifica la enemistad entre ambas posturas, callada o silenciosa, rumiando un malestar el creyente que le cierra en un fanatismo que espera sólo el momento de aplicar una venganza, al comprobar como es despreciado, humillado, explotado económicamente, siendo no sólo los que le humillan contrarios en sus practicas religiosas, sino que actúan como seres perversos. Con los que relacionarse será difícil si una de las partes no cambia de costumbres, como ir de copas, participar de conversaciones obscenas o trivializar la vida en el consumo. Hay tres fanatismos que responden a actitudes del carácter personal: el activo y militante. El pasivo, mitad militante, mitad sociable y el potencial. Será muy importante tener en cuenta este aspecto en la ley de extranjería, para dotar de derechos sociales y económicos a los inmigrantes. A finales de Noviembre de 2001, se destapo la practica de grandes empresas de gas, que subcontratan a otras empresas el reparto de bombonas de gas, las cuales trabajan con inmigrantes de Paquistán, a los que no pagan nada, nada de nada, más que les permiten vivir de las propinas que les den los vecinos a los que suben las bombonas de quince kilos, en una jornada de diez horas.

Hay que destacar un movimiento de musulmanes negros, “muslimes”,  de gran importancia y peso en la comunidad de color de EE.UU. Surgen en 1913 en New Jersey, cuando Timothy Drew, conocido como Noble Drew Alí, funda varios templos moro-américanos de la Ciencia. Enseñó que los negros tenían un origen moro, todos ellos y que Jesús fue de raza negra, por lo que le crucificaron los romanos blancos. Parte de sus enseñanzas, como descubre el historiador César Vidal, procedían de un texto ocultista escrito por Levi Dowling, “Evangelio Acuario”.  A  este fundador le sustituye Wallace Fard, que se consideró su reencarnación y habiendo nacido en la Meca, se sintió llamado para ir a América para liberar al ser humano negro del diablo caucásico, el ser humano blanco. Fundó la organización “La nación del Islam”. Su doctrina predica que el blanco fue creado por un científico que se volvió loco. La bestia blanca reinó la tierra durante seis mil años, tiempo que concluyó en 1914, cuando entienden que es el momento de que  la nación del Islam se alce con el Poder. Se trata de una religión que se fundamenta en el Corán, dando una versión peculiar, pero que se alimenta de diversas corrientes ocultistas y esotéricas. Uno de los líderes de esta secta que más extendió su ideario entre las capas más pobres de la población negra fue Malcolm X, con una oratoria populista a tope. Logró dar un sentido de unidad y de orgullo a la causa negra, llegando a predicar un racismo contra los blancos. Se incorporan muchos ciudadanos y ciudadanas de piel negra porque percibían  en esa doctrina un sentimiento de solidaridad y de grupalidad frente al individualismo en que han sufrido sus problemas. La imagen que crean es la del mal asociada a la cultura occidental, a la que pretenden vencer. Tras ser asesinado Malcolm X, en 1965, por cambiar sus ideas religiosas en favor de la solidaridad racial, y por comprobar que las ideas de su organización poco tienen que ver con el Islam, el movimiento que impulsó se radicalizó aún más y se llamó “Comunidad del Islam en Occidente”. A sus adeptos se les conoce como “bilalianos” (por ser Bilal el primer converso negro de Mahoma). Entienden que los blancos son aliados del diablo y pretenden crear una patria afromusulmana en EE.UU. Se han extendido a Europa y Asia.  Han establecido cerca de cincuenta colegios propios y varias redes empresariales. Hacen campañas de ayuda a drogadictos y alcohólicos que engrosan las filas de sus agrupaciones.  Su estrategia más actual es crecer silenciosamente, sin enfrentarse a nada ni con nadie. De momento se conforman con convencer, uno por uno a sus futuros adeptos.

No podemos obviar la estrategia del terrorismo islámico internacional, que se rige por unas pautas doctrinarias, que aunque actualizada tiene una trayectoria histórica. El fanatismo lo que hace es usar esta historia y los conflictos actuales para dar realidad a sus despropósitos. Los fanáticos convierten su creencia o sus objetivos en un guión perverso, en el que ellos cumplen un papel de redentores,  de mártires o héroes, que muchas veces consigue deformar la realidad de cara al resto de los ciudadanos.  Analizaremos aspectos de la doctrina islámica, no como tal, sino en aquellos aspectos que se convierten en herramienta del fanatismo, para ver la técnica de fanatización que se extiende en la sociedad musulmana y afecta al resto del mundo. De  esta manera vamos a comprobar que es un proceso que puede incrementarse al entrar en resonancia con otros fanatismos si no se toman las medidas pertinentes, que, hay que insistir, no consisten en reprimir nuevas o antiguas creencias o ideas, sino al revés, incrementar la libertad, informar, potenciar una educación crítica, fomentar un ambiente culto y de reflexión y facilitar la participación de la inmensa mayoría de los hombres y mujeres de nuestra sociedad, pues su pasividad y el aislamiento al que lleva el individualismo es lo que da fuerza al gregarismo de las sectas. Pero sobre todo es necesario detectar y reconocer el problema, sobre lo cual se ignora todo o casi todo lo que afecta a nuestra sociedad de manera estrepitosa.

Las sociedades democráticas en la actualidad, ante los ataques terroristas que tienen como objetivo la sociedad occidental en general, debaten entre aplicar mayor seguridad o mayor libertad. Comienzan a tomarse medidas de censura en los medios de comunicación. Se aprueban leyes que exigen más control sobre las personas.  La violencia exige seguridad, indudablemente, pero más todavía reducir el fanatismo a su mínima expresión. Como impulso de la violencia la respuesta al fanatismo exige libertad, más libertad, por paradójico que pueda parecer. Por eso las medidas de seguridad deben incrementar la participación ciudadana y el establecimiento de más libertad, pues de lo contrario se afianza el medio propicio para fomentar el fanatismo, con el juego del enfrentamiento.

El fanatismo en Occidente sucede de manera muy distinta al que surge y se desarrolla en los países islámicos. El primero brota contra la sociedad en la que vive, en su forma de vida, en su manera de ordenarse institucionalmente, pero no actúa enfrentándose abiertamente. Entre otras razones porque debe mantenerse en secreto para perpetuar  la doctrina ilusoria que lo fundamenta. La fanatización espiritual dentro de nuestra sociedad occidental está atomizada en múltiples sectas y grupos cerrados en sí mismos. Erosionan la realidad en su quehacer diario, desgastan solapadamente  la convivencia en una actuación personalizada de captación proselitista y de crítica al modelo social y de convivencia para justificar sus doctrinas. En las sociedades islámicas sucede lo contrario, se crean grandes corrientes fanáticas que desarrollan de manera extrema los mismos fundamentos que rigen la sociedad en la que viven. La coincidencia de ambos fanatismos es en definir un enemigo común, y en este hecho entran en resonancia. El peligro es que se puedan  organizar en algún momento en que beneficie a ambos fanatismos.

La acción del extremismo islámico y el fundamentalismo teórico perturban a sus propias sociedades, pero al mismo tiempo las preserva en su identidad. <Sin embargo las impide evolucionar pues cortan cualquier intento de aggiornamento. La necesidad de modernizar las sociedades islámicas ha hecho reaccionar a muchos gobiernos y sociedades que han tenido que enfrentarse a grupos extremistas islámicos. Por ejemplo el gobierno sirio aplastó literalmente la rebelión de la organización “Hermanos Musulmanes”. El Estado redujo a cenizas la ciudad en que se produjo el foco integrista que se comenzó a extender en toda la sociedad. Esta organización fundamentalista se había iniciado en 1928 en Egipto. Se les considera los primeros extremistas musulmanes modernos. Tras las represiones gubernamentales contra ellos huyeron para reorganizarse en una especie de diáspora que casi un siglo después se iba a consolidar. Sus militantes huyeron a Paquistán, Siria, Argelia, Sudán, Irán.  También a ciudades europeas. En Marruecos se han limitado las actividad de los fundamentalistas. En Argelia el Grupo Islámico Armado (GIA) ha causado más de 60.000 muertos en cinco años de actividad terrorista y mantiene una lucha que ha sido casi una guerra civil, hasta llegar a una serie de acuerdos y haber desmantelado varios grupos operativos. En Filipinas el Frente Moro de Liberación Nacional, reincia una guerra de guerrillas, tras cinco años de inactividad, contra el gobierno. En Palestina el grupo Hamás es un obstáculo para conseguir la paz y lograr establecer un Estado árabe, junto al estado de Israel. Lo mismo sucede con los ortodoxos judíos. El fanatismo de ambos sectores extremistas de sus respectivas religiones y sociedades hace que no haya una solución que no pase por la guerra, ya que el objetivo de ambos es cumplir su misión divina: eliminar , vencer y acabar con el enemigo ayudados cada uno por su “Dios”, ya que cada bando tiene el suyo particular con sus inherentes creencias y formas de vida. El enfrentamiento es el sentido y la razón de ser de los extremismos doctrinarios e ideológicos. Lo que hace muy complicada la situación en tanto y cuanto se amparan sus fundamentos y principios  esenciales de la sociedad en la que surgen y actúan.

El objetivo básico de todos los grupos extremistas islámicos es implantar en cada nación árabe un Estado islámico. Su lucha es y ha sido contra el sionismo, el judaísmo y el comunismo. Consideran a EE.UU. la nación sionista por excelencia, que representa el imperialismo judío, mientras que Israel es la patria judía. Fijémonos bien que en esto coinciden con el análisis, idéntico, de las organizaciones fascistas de extrema derecha. de EE.UU. y Europa.

El llamamiento a la yihad como “guerra santa” es una variante de este concepto islámico, pero que está perfectamente acoplado a las sentencias del Corán.   “Yihad” significa “máximo esfuerzo”, “esfuerzo santo”. Es entendido como lucha, esfuerzo-combate en el camino de Dios. Hay dos conceptos, éste, que se conoce como “yihad mayor” y la “yihad menor”  que significa “guerra santa contra tierras y súbditos infieles (los no musulmanes)”. Ésta sólo estuvo reservada, según la mayoría de los doctos del Corán, los ulemas,  al proceso inicial de la extensión de la fe, por parte de su profeta, Mahoma.  Sólo podrá ser convocada por un imán, que está oculto hasta el final de los tiempos y deberá ser un descendiente directo del profeta. Los imanes que gobiernan las naciones islámicas son designados por su predecesor y se entiende que reciben instrucciones directamente de Dios. La yihad menor queda por lo tanto reducida a una acción defensiva, nunca ofensivas. Lo cual si analizamos los mensajes de la red Al Qaeda es la causa que defienden: un llamamiento a la guerra santa para la defensa del Islam, el cual se ha visto atacado por las agresiones al pueblo palestino, el pueblo iraquí, al de Cachemira, Chechenia  y la ocupación por las tropas de EE.UU. de los lugares sagrados del Islam en Arabia Saudí, la Meca y Medina.  En la entrevista a Bin Laden, publicada por un periódico paquistaní, define claramente que la guerra santa emprendida por Al Qaeda es una “yihad defensiva”. A su vez tal llamamiento se intensifica tras los bombardeos de EE.UU. y los Estados aliados contra el gobierno talibán de Afganistán. Si se hubiera analizado el funcionamiento del fanatismo como tal en lugar de potenciar su intensidad y “justificar” a sus seguidores más acciones violentas, en respuesta a la violencia contra sus hermanos de Afganistán, se podría haber emprendido un camino largo, lleno de trampas, pero que hubiera sido efectivo en la desconexión de la red terrorista de Al Qaeda y el la población musulmana más radical y que gana apoyos cada día que pasa. Hubiera consistido en haber aceptado la oferta del gobierno afgano de entregar a su cabecilla a un Estado islámico, en el que fuera juzgado con un tribunal musulmán. De esta manera se habría separado el extremismo y fanatismo de la creencia musulmana, en lugar de arraigar ambas partes cada vez con mayor intensidad. Lo que ha sucedido es la gran jugada de los fanáticos: representar en la realidad su  visión del mundo. Han creado un escenario en el que pueden actuar como protagonistas de la Historia. En la que el enemigo se convierte en un dragón de fuego malvado y vil, lo cual es visualizado en los miles de aviones de guerras que lanzan bombas sin cesar. El fanatismo se activa más todavía. Medidas de compromiso social, de reglamentar los ataques mediante una tribunal internacional y aceptar el contexto en el que surge hubiera permitido desactivar el fanatismo. Pensemos que cada fanático es un arma, una bomba, un guerrillero contra la realidad. Y están extendidos por todo el planeta, y no son sólo islámicos. Los hay de todas las creencias  y de toda condición. La seguridad del Estado actúa para evitar los atentados, lo cual es necesario, pero no es suficiente. Hay que evitar propagar una mentalidad cerrada en su visión única del mundo y de la vida, que funciona con una actitud obsesiva para conseguir llevar a cabo sus propósitos.   La concepción más actual de la yihad es la de juntar las fuerzas para salvar a los hombres de la maldad y la desviación. Lo cual vemos que se relaciona mucho con los mensajes sectarios de doctrinas esotéricas y mesiánicas del mundo occidental. Para un musulmán la fe es creencia y acción.  Además están muy determinados por lo que consideran el destino, que es la consecución de su fe que se manifiesta en el determinismo del sino. Para que este se cumpla deben  seguir el camino de la tradición y dar ejemplo mediante su lucha, como se suele decir “cabalgar sobre el tigre”.

Evidentemente razonar exige un esfuerzo, sobre todo para que el Poder en la sociedad sea cada vez más repartido, el poder del pueblo, frente al que cada vez se concentra más en las instituciones, cuyos representantes son elegidos, pero se dedican a ser relaciones públicas entre los organismos de Poder y los ciudadanos y ciudadanas. Europa no ha sabido, o no ha podido, quizá, actuar como mediadora en el conflicto de EE.UU. y el terrorismo islámico, con su bagaje cultural e Historia. Ha perdido una oportunidad de oro para liderar un proceso de paz que atenúe los conflictos Norte-Sur y establecer un marco a nivel mundial, jurídico y político, que permita una convivencia  entre los Estados de todo el mundo, permitiendo establecer las bases de una globalización más justa, más eficaz y más enriquecedora para todos los pueblos del planeta. Se ha dejado llevar por quien capitanea una guerra que podrá anular todas las bases militares de los terroristas, sus lugares de entrenamiento, acabar con sus laboratorios para fabricar armas químicas y nucleares, pero habrá intensificado el fanatismo, sin darse cuenta que un fanático cuando no tenga armas será capaz de matar con sus manos y si se las quitan lo hará con los pies. Y que cuando el fanatismo se propaga cualquier actuación militar acabará provocando un conflicto civil y que para dominar tal problema sólo podrá recurrir al método de los fanáticos, porque no le quede más remedio, pero a tal fin nos avecina el conflicto armado, que es eliminar a todo el que no piense y sea como debe de ser, definido este “debe” por quien detente el Poder.

Las observaciones generales sobre la sociedad son necesarias en el presente análisis, pues las sectas y el fanatismo no actúan en un laboratorio aislados del mundanal ruido, sino que se desarrollan en un determinado modelo de sociedad que responde a una historia determinada.  Las sectas  intervienen como centros de estudio, en donde se adoctrina a los adeptos. Los taliban son estudiantes de teología, de la etnia pasthún, principalmente de la región de Kandahar. Fueron apoyados por los shií de Pakistán en cuyo territorio se crearon focos de adoctrinamiento. La participación masiva de jóvenes de esta zona coincide con la extensión de la pobreza en la zona y la multiplidad de conflictos que evitaban la formación de un comercio estable y el desarrollo agrario y ganadero tradicional del lugar. Desde 1988 se formó en Kabul la Escuela de Estudios Islámicos, cuya finalidad social fue establecer, imponer, en la sociedad la sharia (shar´s), ley islámica, como único principio rector de la sociedad. Estas escuelas se propagan por todo el mundo islámico. Sin seguir criterios extremistas mantienen unos principios de pureza, que favorecen la fanatización, sobre todo porque son lugares de estudio en los que no se permite la crítica, ni casi la relación con el mundo exterior. Un ejemplo es la Universidad de Al Azhar en Egipto, la más grande del mundo musulmán y con un gran prestigio. Se prohibe estudiar el darvinismo por considerar, los ulemas, que es una teoría errónea  y pecaminosa, pues está escrito en el Corán que el primer hombre fue Adán. Pensemos que en determinadas escuelas del fundamentalismo cristianos sucede otro tanto de lo mismo, en EE.UU. y en Europa.

En Al Azhar  se memoriza el Corán, algo que no es sólo un aprendizaje, sino que se vive  inmerso en un estado emocional muy intenso provocado por las guerras constantes en que el mundo musulmán participa, siendo la zona de Oriente Medio un foco de tensiones permanentes, con los territorios palestinos  como centro de atención. Esta universidad patrocina cerca de 5.000 escuelas de primaria en Egipto. Su rector , Ahmed Omar Hashem, criticó y se mostró en contra de los atentados terroristas del 11-S. Sin embargo potencia una mentalidad favorable al fanatismo, como mecanismo social.  Sobre todo cuando se enseña que la fe del islam responde no sólo a los problemas del más allá, sino de este mundo, sin ver la pluralidad de otras formas de entender las relaciones humanas.

Las naciones árabes han vivido en una tensión de contrarios entre la modernidad, con la incorporación de los avances técnicos y económicos, a la vez que mantener la tradición islámica con las costumbres de siempre en la vida cotidiana.  Esta tirantez ha llevado el enfrentamiento de las dos posturas al interior de la sociedad musulmana. Hasta la guerra del Golfo EE.UU. fue el amigo de los enemigos internos de grupos fanáticos del islam. Caso de Argelia, en donde ni siquiera de respetó una decisión  democrática que dio la mayoría a los partidos extremistas. También en Arabia Saudí, Kuwait, Jordania. Desde entonces, EE.UU. y sus aliados musulmanes, los gobiernos corruptos, se convirtieron en enemigos de los fundamentalistas islámicos. Los ataques comenzaron a apuntar al imperio económico mundial. En Egipto se formó en los años ochenta otro grupo, la “Yihad islámica”, para luchar contra la política oficial de este país. Política complicada pues los gobiernos del mundo árabe en general, han tratado de conjugar la creencia del pueblo con la modernización del país en  todos los sentidos. De esa contradicción nace el impulso que caracteriza el fanatismo islámico, como elemento irracional que sirve de instrumento para empuje y motivación de iluminados que logran socializar sus obsesiones. Las frustraciones, la inseguridad ante lo nuevo, la desconfianza y el sentimiento colectivo de inferioridad se convierte en euforia con las proclamas triunfalistas, con el determinismo de triunfo como consignas de la fe islámica. Las proclamas y la acción invierten esos sentimientos de hundimiento moral en euforia, a veces incontrolada. Si todo esto se ordena en una acción concreta se produce un plan de ataque que es lo que se ha puesto en funcionamiento, como desarrollo intrínseco del fanatismo musulmán.

Egipto es un ejemplo de la contradicción a la que aludimos. Esta nación fue el foco desde donde se expandió la lucha armada. Primero se internacionalizó en el mundo islámico y luego en todo el planeta. Samal Abdel Nasser persiguió con suma dureza a los integristas islámicos, a la vez que llevó la prospéridad y el desarrollo económico a Egipto. Su sucesor, Anwar ab Sadat mantuvo la influencia occidental  para mantener el progreso en la sociedad egipcia. A la vez inició la guerra contra Israel, la guerra de Yom Kippur, en Octubre de 1973. Seis años más tarde, el 26 de marzo de 1979 firma un tratado de paz con Israel, basado en los acuerdos de Camp David. Lo cual hace que Egipto sea expulsado de la Liga Árabe. Proyecto éste que había sido su predecesor quien lo impulsó, hasta el punto de haber formado, aunque fuera temporalmente,  una República Árabe Unida entre Egipto y Siria, de 1958 a 1961, como intento de crear una gran nación árabe y que se fuera expandiendo, hasta unirse con otros países. En la actualidad la unión de las naciones árabes aparece fuera del ámbito  político, con un fenómeno reciente que ha conmocionado a las diversas sociedades musulmanas: la televisión con sede en el emirato de Qatar, Al Yazeera. Ofrece una información común en todas las naciones árabes y va orientando una mentalidad común, cuyo desenlace será ,en un futuro utópico hoy por hoy,  la creación de los Estados Unidos del Islam. Lo que quizá se lleve a cabo cuando el fanatismo se atenúe. Pensemos que la unidad de Europa, que también persiguió el nazismo a su manera (dictatorial), se logra cuando desaparecen los modelos sociales y políticos totalitarios.

En 1981 Sadat es asesinado por un grupo de fundamentalistas que formaban parte de las Fuerzas Armadas, justo en un desfile que celebraba el aniversario de la guerra de Yom Kippur. Desde entonces las acciones fundamentalistas se intensificaron en Egipto, atentando contra turistas y demás intereses gubernamentales. Lo que acrecentó la represión estatal. El movimiento islámico fraguado en ese foco de contradicciones se derramó por todas las naciones árabes. Han ido uniendo sus fuerzas por la amalgama de otras fuerzas similares. No debe olvidarse que entre los jefes de la red Al Qaeda figuran varios egipcios, siendo de esta nacionalidad el número dos de la organización, Saif Al Adel, como lo es el jefe del aparato militar de Al Qaeda, Mohamed Atef. También el jefe del comando de los atentados del 11-S, Maohamed Atta.  La mitad de los que participaron eran ciudadanos de Arabia Saudí. La tensión de estas sociedades, entre la razón económica por un lado y la razón de fe por otro, ha fraguado lo irracional como superación de ambas contradicciones. Al haber un enfrentamiento violento entre las dos partes se impide una evolución dialéctica de la realidad, y aparece un desajuste histórico y social.

En la esencia del islam vemos la intervención de la religión no sólo en la vida cotidiana del creyente, sino en los acontecimientos del mundo. Dentro del mes santo del ayuno, el Ramadán, la noche entre los días 26 y 27, del noveno mes musulmán, que empieza a mediados de Noviembre del calendario gregoriano, se celebra la “Noche de la determinación”, coincidiendo cuando Mahoma tuvo su primera revelación. Se atiende a que según el Corán, Dios, en árabe Allah, determina el curso del mundo durante el año siguiente. Una cuestión de fe, que para los fanáticos se convierte en una misión, en la que ellos y sus acólitos deben intervenir como herramientas de tales designios, pues, además, se creen portadores de la verdad y deben cumplirla, como obligación religiosa. La palabra árabe islam significa ‘entregarse’ en la acepción literal del término, pero el Corán establece su sentido religioso como “someterse a la voluntad o a la ley de Dios”. La persona que practica el islam es un musulmán (del árabe muslim, ‘el que se somete a Dios’). Según el Corán, el islam es la religión universal y primordial, incluso la propia naturaleza es musulmana ya que obedece de modo automático las leyes que Dios ha establecido en ella. Para los seres humanos, que tienen libre albedrío, la práctica del islam no implica obediencia sino la aceptación libre de los mandamientos divinos. Un musulmán es un seguidor de la revelación divina (recogida en el Corán) formulada por el profeta Mahoma, lo que le convierte en miembro de la comunidad islámica (umma). Para algunos autores basta dar testimonio y pronunciar la shahada (profesión de fe) que se expresa al afirmar “No hay más dios que Alá y Mahoma es su enviado”. Esto último deben repetirlo constantemente como prueba de la fe en la Chahadah (testimonio). Quien pronuncia la chahadah es considerado musulmán y tiene los derechos que emanan del islam.

Diversos libros de la fundación Al-balagh, distribuidos gratuitamente en el nombre de Al-lah, como actividad cultural del régimen iraní, exponen los principios islámicos que defienden. Los textos que divulgan presentan el Islam como método para salvar al hombre. Ofrecen una visión caótica de occidente, que incluye a Japón, Rusia, Europa y EE.UU., lo que recoge bajo el nombre de “tragedia de la civilización materialista”: desintegración familiar, aumento del crimen, incluido el aborto, la relación del sexo con enfermedades, drogadicción, colapso psicológico, alcoholismo y suicidios. Definen la yihad como un principio patriótico y de dignidad, que ha de aplicarse para combatir al opresor y para rescatar al hombre de su desviación.

Para los seguidores de Ruholah Jomeini, Guía de la Revolución  islámica en Irán, apoyado plenamente por el clero shií, el judaísmo es una religión nacional fanática, causante de la desociación de la Humanidad. Consideran que sus rabinos han alterado y falsificado los textos de Moisés, lo mismo que los mensajes de Jesús por parte del clero católico y predicadores protestantes, pues consideran imposible que un enviado de Dios, Jesús bebiera vino y realizase milagros  favoreciendo la bebida de este licor en las bodas de Canaán. Aseguran los musulmanes shiitas que el Corán es el único libro sagrado sin añadiduras ni omisiones. Admiten a Moisés, Jesús y Mahommad, como los tres profetas de las religiones monoteístas, pero sobre los dos primeros, aseguran los shiitas,  han sido falsificados sus mensajes. Considera propaganda subversiva del islam aquella que suponga una perversión psicológica.  Esta condición refleja una aplicación fanática de la religiosidad, pues supone un control de la psicología del creyente. Entre las desviaciones perversa que enumeran los textos aludidos se encuentra: el capitalismo, el comunismo, el existencialismo, el judaísmo, el cristianismo, el paganismo, el budismo, el brahamanismo y el ateísmo. O sea todo menos el islam. Se considera que Freud es el psicólogo de la cultura capitalista, y todos sus conocimientos se consideran absurdos.  Establece que solamente siguiendo el islam la sociedad puede salir de sus crisis.  Para lo cual imponen un espíritu de grupo. En el libro “la familia Musulmana”  se exponen las tres misiones para las que se prepara la sociedad iraní y el mundo islámico en general:
1.- Desarraigar estrategias económicas y políticas de los infieles. 2.- Unir a los Musulmanes.
3.- Llevar con ahínco el Islam hacia todo el mundo.

El islamismo considera, al menos muchas de las corrientes mayoritarias,  a la mujer “la entrada de Satanás en el alma del hombre”, lo cual aparece textualmente en los textos de Al-balagh. Entienden que occidente y su pensamiento materialista degrada a la mujer a la que no deja seguir su yo natural, y es maltratada por el hombre al ser convertida en una mercancía. Aseguran que el buen comportamiento de la mujer llena sus deseo e inclinaciones psicológicas y estéticas, siendo este buen comportamiento la obediencia al marido y salir de casa sólo con su permiso.  Defienden la poligamia como armonía con la naturaleza y la vida social, combatiendo de esta manera la anormalidad, la desviación sexual y la privación.

Una estrategia del islam es el aumento de la población musulmana, mientras que en los países no islámicos desciende la natalidad. Y advierten los intelectuales iraníes, ya en 1993: “Los movimientos clandestinos (islámicos) se desarrollan y extienden (por todo el mundo)” .  A comienzos de los años noventa, los líderes del islam urgen a sus seguidores para salvar la raza humana, siendo su creencia un mensaje para toda la humanidad, siendo una obligación participar en la yihad contra los enemigos de Dios y la fe islámica. Ahora bien, entienden que hay muchas maneras de participar, no sólo en la lucha armada. Ignorar estos principios y el impulso fanatizador de muchos centros musulmanes ha sido un gran error para occidente, que lo ha empezado a pagar muy caro. Y habrá de poner atención y medios para afrontar el fanatismo que hierve dentro de nuestra sociedad no islámica, con el objetivo de “cocer” una nueva sociedad.

El núcleo más activo de los comandos de acción de la red Al Qaeda pertenecen a la corriente salafista del islam. Su pretensión es el desarrollo puro del Corán. Los seguidores de esta rama forman el grueso militante de la campaña iniciada por Oshama Bin Laden. Lo que indica que hay un modelo doctrinario previo a la acción. La policía federal de EE.UU reconoció en varios textos de los autores de los atentados del 11-S símbolos pertenecientes a esta corriente islámica. Entre ellos en los apuntes de Mohamed Atta. También en varios cuadernos pertenecientes a miembros de la red terrorista que fueron detenidos posteriormente (El Mundo, 16-X-2001). Los grupos que han cometido atentados en Argelia y formaron el Grupo Islámico Armado (GIA) , provinieron de grupos salafistas de predicación y Combate, y no al revés como han pretendido explicar algunos informadores.  Esta corriente tuvo su origen en la Universidad de Medina. Tal centro cultural islámico lo fundó el rey de Arabia Saudí en 1961. Su objetivo fue: “transmitir el mensaje eterno del islam a todo el mundo”. El estado de Arabia Saudí es el guardián de los lugares sagrados. Parece que sus autoridades están realizando un doble juego. Por una parte sus autoridades pactan y colaboran con las autoridades de EE.UU y de Gran Bretaña. Al mismo tiempo financian la expansión de una mentalidad fanática. Lucha contra el fundamentalismo dentro de sus fronteras, pero lo exportan al exterior. Parece como si realizasen una táctica de aprovecharse del enemigo y luchar contra él sin enfrentarse. Con una mano lo apoyan y con la otra financian y potencian la expansión de la pureza islámica en el extranjero. No apoyan el terrorismo abiertamente, pero cultivan y extienden la mentalidad de la cual surge. Como se suele decir “con una mano rinden culto al diablo y con la otra a Dios”, o como afirma un dicho leonés “una mano se lava con la otra y con las dos la cara”. Un ejemplo muy actual ha sido cuando el príncipe saudí visitó la Zona Cero , ofreció entre los escombros un cheque de diez mil millones de dólares al alcalde de New York, como gesto de ayuda para recomponer  el lugar y apoyar a los damnificados. Horas después emitió un comunicado criticando la política estadounidense respecto a los pueblos musulmanes, lo que hizo que el alcalde de New York rechazase cobrar el dinero que le habían donado y públicamente rompió el cheque.   Oshama Bin Laden es de origen saudí (sus compañeros le llamaban “el saudí”) y su historia tiene mucho que ver con este país ante los acontecimientos de la última década, pero a su vez es el resultado de una historia político-religiosa que adquiere un gran protagonismo en la actualidad.

Bin Laden ha bebido de todas las más variadas fuentes musulmanas para crear la suya propia a través de la acción violenta. Mitifica su lucha para insertarla en un episodio de la Historia que dé un papel primordial al islam en el mundo, capaz de acabar con el orden económico y político liderado por el la cultura occidental.  Su base (al qaeda) doctrinaria recoge elementos de corrientes tan dispares como la de los sufíes. Este aspecto, quizá el más importante, es el que se ha perdido de vista. Se persiguen y buscan los campos de entrenamiento, los centros de decisión, las cédulas armadas y sin embargo no se pregunta ninguno de los gobernantes que pretenden combatir a esta organización terrorista ¿qué hace que vayan miles de personas a esta lucha sin cuartel y sin lógica?. Es en esa base teórica donde podremos encontrar el fundamento de la violencia (el fundamentalismo). No son cuatro locos, ni mentes pérfidas y sanguinarias. Esta es una imagen poco científica del problema. Son fanáticos, lo cual hemos visto es una categoría específica y que debe ser analizada como tal. No peyorativamente, sino con un criterio crítico y , sobre todo, descriptivo.  Pero hay que hacer hincapié que no es algo que sucede fuera de nuestro modelo de sociedad, sino que está en el seno de la sociedad occidental y ambos fanatismos se unen en una lucha común.

La creencia Wahhabí, condena la gnosis sufí, pero como forma de adquirir el conocimiento divino mediante la mística, ya que, para los wahhabíes,  el saber está en la palabra del Corán. Sin embargo muchos estudiosos del Islam recogen la terminología esotérica, para establecer unas bases comunes. Se organizan en cofradías, tariqas, como camino hacia la gnosis, el conocimiento profundo. Para los extremistas, éste se logra mediante la acción. De los chiíes reconoce el derecho divino para gobernar. Una corriente  islámica que influyó en las demás mayoritarias y que todas han aplicado en sus formas de conquistar los Estados que gobiernan. Es la rama safauríes, la que defiende e insta a usar la agresividad como método de implantarse en las sociedades. Su objetivo es ordenar a los seres humanos de acuerdo a las leyes divinas del islam. Lo cual ha impregnado sobre todo al credo shií. Éste desarrolla amplios conocimientos esotéricos para interpretar el Corán.

Una de las cosas que diversos ex-compañeros de Bin Laden han contado es que en las cuevas en las que sus incondicionales guardan las armas, ha depositado una biblioteca de textos islámicos impresionante, que lee con frecuencia a diario.  A este respecto hay que decir que entre las actividades diarias que tiene el protocolo presidencial de EE.UU. está la de que el presidente lea media hora al día, después de cenar, la Biblia cristiana.  Ahora bien hay que destacar que en el caso de EE.UU. rige esta costumbre dentro de un contexto de racionalidad política, de tolerancia a otros credos y respeto a las personas, que se ve con frecuencia alterado por intereses económicos o por estrategias de Poder, pero menoscaban los fundamentos democráticos, mientras que en el primer caso sucede en una coreografía social y religiosa de fanatismo y la violencia. De esta manera se intensifican los fundamentos irracionales para destruir la realidad existente. El fanatismo da más peso, existencial e histórico, a una realidad maquinada en el imaginario de unos iluminados por la fe, que a la doctrina de la religión, propiamente dicha, de la que parten. La fe es una herramienta más para construir la pretensión mesiánica, lo cual se ha extendido en el mundo islámico a una gran parte de la población.

Una de las corrientes más influyentes en el movimiento wahhabí actual y que siguen una parte importante de la población saudí es la de los fanáticos jariyíes que  se basan en la interpretación literal del Corán. Consideran impías a casi todas las autoridades políticas musulmanas por colaborar con estados infieles, por lo que desde sectores extremistas se pretende eliminarlos, por traición al islam, algo que recuerda en sus comunicados Bin Laden, después de sufrir Afganistán los bombardeos estadounidenses durante un mes.  Hay pues una intención soterrada que es el fanatismo, todo tipo de fanatismo contra el “imperio del mal”, EE.UU. y sus aliados.  El lenguaje mítico funciona en este tipo de mentalidad.

Arabia Saudí tiene un gobierno basado en la sharia, ley islámica. Su historia se remonta a  Ibn Abd -al Wahhab que tras largos viajes estudió en profundidad el Corán. Invitó a los musulmanes a unirse en la pureza del Islam. Su meta fue crear un estado teocrático, lo que logró en 1774 en Dariyya, al intercambiar un juramento de mutua lealtad con el emir de la región, Muhammad Ibn Saud. Tras conquistar la ciudad de la Meca y Medina a los turcos el nuevos territorio se llamó “Arabia Saudí”. Entró en la ciudad de la Meca el año 1924, convirtiéndola en la capital religiosa de Arabia Saudí. Allí se encuentra la Kaaba, el único lugar sagrado de la tierra para los musulmanes. Es un santuario preislámico, construido por Abraham e Ismael, a partir de los cimientos que fueron puestos por Adán. Se encuentra situada en el centro de la Gran Mezquita de la Meca y es el lugar central de la peregrinación de los musulmanes. En Medina reposan los restos de Mahoma. , el nombre de la ciudad es “Madinat al Nabi”, “Ciudad del Profeta”. Mahoma llegó allí huyendo de la Meca, lo que se conoce como la hégira, que sucede en al año 622 de la era cristiana y supone este año el inicio de la cronología musulmana. Se considera a Mahoma el último de los profetas.

Desde el año 1924 el credo oficial de esta nación es el wahhabí, movimiento islámico fundamentalista. Esta versión del islam explica que aquello que proviene posterior a los tiempos de Mahoma, lo que se añade como adaptación a los nuevos tiempos o nuevas culturas, no es una innovación, sino que corrompe el islam, por lo que incide en volver a la pureza de los mensajes del Corán. Su participación de influir en otras corrientes del islam ha sido para purificar las influencias no islámicas, por lo que ha tenido incidencia en la evolución de muchas corrientes religiosas musulmanas de diversas ramas islámicas, desarrollando los sectores más integristas de cada una de ellas. Influyen directamente en los sunitas. El fundamentalismo forma parte de la esencia histórica de Arabia Saudí, pero ve peligrar su fuerza  con el uso de la violencia y prefiere aplicar la influencia en los países occidentales con sus propias armas: el dinero. Veremos algunas secuencias históricas para entender el papel que juega y la función del fanatismo, que éste mismo país ha combatido para evitar el empobrecimiento y no quedarse al margen de los adelantos técnicos de la modernidad.

Abd al- Aziz II Ibn Saud se proclamó rey de todos los países árabes. En 1936 firmó una serie de tratados con los vecinos países árabes, lo que condujo  a formar en 1945 la Liga Árabe. Este año alquiló concesiones petrolíferas  a empresas británicas y estadounidenses convirtiéndose el rey saudí en uno de los hombres más ricos del mundo. Reina sobre la primera nación exportadora de crudo y de gas natural. Su política ha incorporado la tradición y el modernismo en un equilibrio inestable, sin buscar una síntesis de ambos, sino que ha jugado y juega a dos barajas.  Veamos su trayectoria durante el último medio siglo
- 1951: Llega a un acuerdo con Arabia-Americam Oil Company (Aramco), lo que supone para el Estado de Arabia Saudí el 50% de los beneficios netos de la compañía.
- 1952: Hace un préstamo multimillonario a Siria para relanzar su economía y acaparar material militar de primer orden.
- 1956: Realiza un  préstamo de grandes sumas de dinero a Egipto cuando las cuentas de este Estado fueron congeladas en el extranjero, debido a la nacionalización del canal de Suez. Arabia Saudí rompe entonces relaciones diplomáticas con Gran Bretaña y Francia.
- 1960: Lidera la creación de la Organización de países Exportadores de petróleo (OPEP) para mantener el precio del crudo. Participan Irak, Irán, Venezuela y Kuwait.
- 1963: Rompe relaciones diplomáticas con Egipto por discrepar en sus apoyos estratégicos respecto al Yemen.
- !967: El rey Faysal apoya incondicionalmente a Egipto en la guerra de los seis días. Envió un contingente militar formado por 20.000 soldados saudís a Jordania para enfrentarse a Israel. Preparó una acción panislámica contra Israel. Sin embargo se distancia de las acciones indiscriminadas y rechaza un poscionamiento oficial antioccidental.
- 1971: Pacta con 23 compañías petroleras occidentales, de las cuales 17 son de EE.UU.
- 1979: Conflicto  con Egipto. Además la policía detiene a terroristas islámicos de Irán en la mezquita de La Meca. EE.UU. le aporta entrenamiento militar y un gran arsenal de armas modernas, para no dejar que sea invadido o sustituida en el Poder la monarquía saudí por corrientes integristas. Israel protestó enérgicamente y se opuso a semejante maniobra. Al mismo tiempo EE.UU. apoya a las tropas talibanes para echar al Ejército soviético. Con 22 años de edad y en una profunda crisis espiritual Bin Laden se une a la guerrilla afgana como soldado. Algo que influye mucho en su replanteamiento existencial es la muerte de su padre. La experiencia en el campo de batalla le hace llegar a la conclusión de que “un día en Afganistán vale más que mil días rezando en una mezquita”. Lo cual entronca  con el planteamiento de Julius Evola, cuyas teorías han inspirado el fascismo en Europa, y todavía sigue siendo un referente intelectual de estas corrientes.  Sin nada que ver en sus respectivos fundamentos teóricos, coinciden en cuanto a lograr el conocimiento a través de la acción. Luchar es una manera de desarrollar la devoción del combatiente. A comienzos de los años ochenta, Osama Bin Laden financia a muchos grupos gerrilleros contra los comunistas.  Lo que le vale el apoyo de EE.UU. Durante esos primeros años de la guerra financia alojamientos y hospitales para los voluntarios que acuden a luchar contra los “soviéticos ateos”. Tal como informa el programa de televisión de la segunda cadena, “Documentos TV” (7 - XI - 2001)  Bin Laden elabora una lista de personas que  luchan allí, toma sus direcciones, para avisar a sus familiares en caso de que mueran. Al ver que tiene los datos de muchos musulmanes dispuestos a dar su vida por su religión y participar en la guerra santa, considera ese listado “La Base”, Al Qaeda (Al Kaidah). Debido a que pone su capital, incondicionalmente, a disposición de la causa islámica se convierte en un héroe local. Cada vez va dando pasos más amplios y relacionándose con más gente dispuesta a llevar a cabo una lucha total por preservar los valores del Islam.  Se extiende su fama de héroe por su lealtad al Corán. En aquella época  cumplió la función de lograr fondos financieros para su lucha. Encontró apoyos en Arabia Saudí y en EE.UU. por dirigir su particular lucha contra el comunismo en ese momento. La resistencia nacional y la mera fe religiosa era insuficiente para vencer a la segunda potencia militar del mundo. Es entonces cuando los integristas islámicos tomaron conciencia de su condición militar como arma global.
-1981:  El Estado de Arabia Saudí controla totalmente el capital de Aramco. El nuevo capital lo invierte en occidente mediante inversiones de todo tipo y en desarrollar dentro de su nación un fuerte potencial militar.
-1987: 400 peregrinos mueren en la Meca en un enfrentamiento entre shiíes iraníes y la policía saudí.
- 1988: Bin Laden funda la red Al Qaeda como organización, formada por excombatientes de la guerra de Afganistán. Tratan de difundir la vivencia islámica y unir los sectores más radicales de diversas corrientes musulmanas.
- 1989: Bin Laden vuelve a Arabia Saudí. Es visto por su familia como una persona culta pero muy exaltado y fanático.
- 1990: En el mes de Julio 1400 peregrino mueren en un accidente en La Meca. Bin Laden lo toma como una señal. El día 2 de Agosto Irak invade Kuwait. Lo cual había sido un sueño profético de Bin Laden.
- 1991: EE.UU lidera la coalición internacional y se inicia la operación “Tormenta del Desierto” para liberar  Kuwait. Sadam Hussein denomina a esta guerra “la madre de todas las batallas”. Arabia Saudí permite el despliegue militar a los soldados de EE.UU. de manera provisional. Posteriormente continúa establecido para garantizar la estabilidad en la zona. Bin Laden proviene de una familia multimillonaria saudí, que tiene el monopolio de la construcción. La amistad con la familia real es muy estrecha. Se niega a que intervengan fuerzas extranjeras y propone que sea un ejército exclusivamente árabe el que intervenga. Ofrece un ejército de muyaidines, que reclutaría de la lista que hizo con los combatientes en Afganistán, la Base, Al Qaeda. Rechaza que el Ejército de EE.UU. se instale en suelo saudí. Sobre todo porque no fueron llamados, sino que acudieron y los gobernantes lo consintieron.  Pensemos que sólo se permite a los musulmanes el acceso a la región de peregrinación, a los alrededores de la Meca, Mina Mazdalif y Arafat. Y debe hacerse en estado de pureza, con vestiduras blancas, impecables y sin costuras y se han de realizar abluciones. Bin Laden es arrestado por enfrentarse abiertamente al gobierno saudí, debido a la decisión de permitir el asentamiento de tropas americanas en territorio del Islam. Piensa que las tropas estadounidenses  e internacionales han dejado en el Poder a Sadam Hussein, para justificar su permanencia en la zona, lo que se considera en el mundo musulmán un sacrilegio y una humillación, que lo que pretende no es defender a las naciones de posibles invasiones, sino proteger sus intereses, sobre todo de acceso al petróleo que es primordial para el funcionamiento de la economía occidental.  Meses después Bin Laden se traslada a Sudán donde comienza un próspero negocio de la construcción. Hace el aeropuerto, la carretera que une Jartum con el mar Rojo. Apoya al gobierno islámico que pretende ser un modelo de gobierno teocrático basado en la sharia. Se había establecido la ley islámica desde 1983. El gobierno sudanés se enfrentan a constantes guerras civiles contra el Movimiento de Liberación del Pueblo de Sudán.  Los gobiernos occidentales no dan importancia a lo que se está incubando, creen que basta controlar los arsenales de armas químicas, los silos de misiles y hacer un seguimiento a los jefes integristas en sus viajes de una país a otro. Se les podría escapar alguna operación terrorista, pero nada más. Obviaron la formación de una mentalidad que será la base de sus futuras acciones.
- 1994: el 23 de Mayo sucede un accidente en la Meca con 270 peregrinos muertos. Bin Laden lo toma como una señal definitiva. El año anterior se había iniciado la contienda del pueblo checheno, musulmán, contra Rusia.  Al Qaeda se comenzó a preparar para la lucha armada y formar un ejército internacional muslmán. En 1992 comprobó la agresión de la mayoría de la población de Bosnia, de culto sunita, que sufrió por parte de los serbios una durísima campaña de limpieza étnica. Palestina sigue siendo una foco continuo de tensiones contra el Estado judío de Israel. Los árabes no aceptaron el plan de paz de la ONU de 1947 para dividir el territorio en dos Estados. Los judíos sí y formaron el Estado de Israel en 1948. Las posteriores luchas árabes contra Israel fueron derrotadas, lo que mantuvo a los palestinos en una interminable intifada y se formó un grupo extremista, Hamás que lucha mediante atentados indiscriminados.  En Somalia la población sigue el culto sunita. Las tropas de la ONU al mando de los marines de EE.UU. abandonan este país, tras sufrir diversos reveses militares, desde que dos años antes llegaran para sofocar los conflictos internos.  Bin Laden reconoce en varias entrevistas que comprobó en aquella situación lo vulnerables que son los ejércitos de EE.UU. pues no admiten la muerte de demasiados soldados. Comprende que debe centrar sus esfuerzos en atacar a intereses de EE.UU y lograr llegar a intervenir en suelo estadounidense, para hacer sufrir a su población. Algo que irá preparando con mucho tiempo de antelación la red que él dirige. Lo que culminó el 11 de Septiembre de 2001. En 1993 un excombatiente que estuvo relacionado con la extrema derecha realiza un atentado con un coche bomba contra las torres gemelas de New York que causan seis muertos y cientos de heridos. Analiza que sus acciones podrán activar otras fuerzas contra el modelo de vida occidental dentro y fuera de EE.UU.  En 1994 se produce el primer gran atentado por la red Al Qaeda contra intereses norteamericanos en Filipinas. Comienza a aplicar la visión mítica de la lucha contra el mal. Las autoridades de Arabia Saudí despojan a Bin Laden  de la ciudadanía saudí y le expulsan del país. Desde 1996 se instalará definitivamente en Afganistán colaborando con el régimen talibán. Dispersa por todo el planeta grupos y campos de entrenamiento para preparar un ejército clandestino con unos fundamentos doctrinarios eficaces para mitificar la lucha entre el Bien y el Mal. Adiestra militantes para atentados suicidas.
- 1995: Atentado en Riyadh, Arabia Saudí, con un coche bomba junto a un colegio americano: seis muertos.
- 1996: Atentado con un camión bomba en Dhaharn, Arabia Saudí, junto a una base militar americana: 19 muertos y 400 heridos. Dos años después atentará con coches bombas en las embajadas de EE.UU. en Tanzania y Kenia. En total 230 muertos. En Octubre de 2000 una lancha bomba choca contra un destructor de EE.UU en Yemen: 17 muertos y 39 heridos. Vemos que hay una línea histórica de atentados que culminan en el acontecimiento histórico del 11 de Septiembre de 2001.

El año 1998 Al Qaeda se unió con la organización Yihad egipcia para formar el Frente Islámico Mundial. Se presenta en una rueda de prensa ante los medios de comunicación de todo el mundo. Bin Laden declaró la guerra a EE.UU y emite una fatua, un decreto, por el que los musulmanes tiene la obligación de matar a ciudadanos americanos en cualquier lugar del mundo. El resultado de esta bravata parece que queda en meros actos incontrolados terroristas, sucesos trágicos esporádicos. Pero sin embargo lo que va formándose es la imagen de Bin Laden como símbolo de la lucha, lo que se culmina con el atentado del 11-S. Lo que reconocen los servicios de inteligencia americanos (”Documentos TV”, TV2, 7 - XI - 2001) es que Bin Laden no es sólo un líder social, ni un líder religioso, sino que es un líder psicológico.  He aquí el quid de la cuestión.

En todos los hechos violentos confluye una estrategia militar y otra psicológica. Ambas bajo el guión de una doctrina o ideología. Analizando el contexto histórico la nueva lucha vuelve a la raíz de los fundamentos doctrinarios del Corán, pero el resultado es una acción anacrónica. La causa de Mahoma atrajo a tribus y una parte de la población del entorno de su lugar de actuación debido a sus éxitos militares. Muchas alianzas políticas se hicieron mediante la aceptación del islam como norma de vida y religión oficial.  El Corán es el texto sagrado del Islam, significa “lo recitado”. Mahoma recibe sus revelaciones de las visiones que tiene del arcángel Gabriel, Yibrail, que le ordenó predicar. Sus mensajes se recogen tras la muerte del profeta. Las interpretaciones de los textos son variadas, de manera que unos lo hacen literalmente y otros a modo de alegorías.

Quienes no han leído el Corán, ni han reflexionado sobre él, se han encargado de divulgar la idea de que se trata de un libro pacífico, lleno de tolerancia. Se quiere mostrar una actitud abierta y comprensiva con esta religión, para evitar encender los ánimos de sus seguidores, ni fomentar la persecución antiislámica. Con los mismos valores, con el mismo respeto es necesario no faltar a la evidencia y ser capaces de expresar una crítica y proponer una reflexión profunda para los creyentes islámicos y de todas las religiones en general, especialmente cuando son propensas a servir de base para grupos fanáticos.

Un artículo del escritor Salman Rushdie, “Sí, esto tiene que ver con el Islam” (El Mundo, 4 - XI - 2001) viene a cuento, en tanto hace una reflexión muy profunda y realista al respecto. Ofrece la oportunidad de abrir una crítica a los seguidores del Corán. Sobre todo ante la hipócrita insistencia de políticos y diplomáticos que repiten que el terrorismo internacional no tiene que ver con el islam. Como comenta Salman Rushdie: “Si, realmente, todo esto no tiene nada que ver con el Islam ¿cuál es la razón de estas manifestaciones de apoyo a Osama Bin Laden a lo largo y ancho de todo el mundo musulmán?”. Es evidente que el fanatismo que se ha elaborado en el seno de su organización ha prendido en una buena parte de la sociedad. Desde la obsesión y la paranoia de culpar al enemigo exterior se ha conducido a una parte de la sociedad hacia el fanatismo. Lo que no se ha tenido en cuenta es que coincide con un fenómeno similar dentro de la sociedad “enemiga”. Desmontar este proceso, desactivarlo, exige tiempo, paciencia y una actitud de comprensión y búsqueda de cauces dialogados para resolver los problemas de consecuencias imprevisibles. Es una lección que debemos aprender, porque es necesario aplicar unos fundamentos mínimos de convivencia. No vale hacer proclamas dialécticas ni palabrería democrática si no se aplica concienzudamente una estrategia de comprensión y superación de dicha circunstancia.

El autor de las obras “Los versos satánicos” y “El suelo bajo sus pies”, pone el dedo en la llaga cuando afirma: “La mayor parte de los musulmanes no son en absoluto , unos profundos analistas del Corán”.  Abría que añadir, que más bien al revés, son lectores, estudiosos, talibán, que aprenden los suras de memoria, que lo interiorizan ya con un prejuicio hacia los infieles, que son adoctrinados para defender la bandera del Islam, sin recapacitar sobre la actual situación sociopolítica. Las escuelas coránicas que cogen a niños desde pequeños y les inculcan los principios religiosos para que pierdan el miedo a la muerte, para que esperen una recompensa dando su vida en una lucha que no tiene fin  ni una conexión válida con la realidad. Los instructores fabrican mentes obsesionadas con cumplir una misión, obligar a que se cumpla la verdad. Una minoría activa, la cual sí está preparada en el conocimiento del Corán y de la religión que enseña y practica, consigue imponer sus criterios a una inmensa mayoría silenciosa. Si esa red de organizaciones fanáticas se entrelazan y coordinan internacionalmente y además entran en relación con otras similares, aunque con doctrinas diferentes, pero con un enemigo común, la realidad que definen como el resultado de “fuerzas ocultas”, entonces pueden imponer mediante el terror sus condiciones y lograr implantar modelos totalitarios, como reiteradamente sucede al lo largo de la Historia de la Humanidad. Cuando se pensó que esta amenaza era algo superado en las sociedades modernas, prósperas y con gobiernos democráticos y constitucionales, se ha demostrado que no hay enemigo pequeño y que hace falta implicar a los ciudadanos en ese proyecto colectivo que tiene a la libertad como fundamento.  Ya no vale con que los ciudadanos y ciudadanas sean dirigidos en el consumo y bienestar y que lo vivan como un privilegio dejando que masas de seres humanos vivan en el abismo de la pobreza y la tiranía. Porque éstas darán su vida, al no tener nada que perder, para poder vivir. No les importa a atravesar el mar en pateras jugándose la vida. Si a los protagonistas de esa situación se les ciega con una doctrina y un destino que cumplir tenemos lo que estalló el 11-S.

En su artículo Salman Rushdie hace un llamamiento para una reforma del mundo musulmán, que le permita reconciliarse con la modernidad, no sólo para usar su tecnología como un arma de terror y amenaza física sobre las poblaciones a las que pretenden dominar o destruir. El fanático piensa, con su lógica implacable, que todos los males de su mundo provienen de los “infieles”, y se cierran en su propio mundo, el cual, dirigido por fanáticos, es absurdo, no tienen sentido, o si lo tiene es la destrucción, dentro y fuera de su sociedad.

Analicemos las fuentes del fanatismo islámico, para saber cuál es su impulso y sobre todo para comprobar, como la literalidad de los textos hacen que queden fuera del contexto histórico, social actual. Pero que sin embargo es algo que sus seguidores obcecados creen firmemente. Comprobemos como mientras este fanatismo externo a nuestra sociedad, el islámico, ataca las bases de la convivencia en la sociedad democrática, mediante atentados, imponer el miedo y la inseguridad, hay otro fanatismo interior, el cual circula en la vida cotidiana de nuestra sociedad y que va dejando a la sociedad libre cada vez con menos defensas, desgasta la realidad social mediante una visión tétrica, manipulada y deformada del mundo en que vivimos, lo cual da cada vez más resultado. Fabrica indiferencia y resignación a la espera de que todo se solucione, sin concretar cómo, para eso están los salvadores, que se encargarán de ofrecer su sueño irracional, cuyo fundamento es la anulación del individuo, para someter la conciencia de cada ciudadano y cada ciudadana a un Absoluto.

Destaquemos algunos textos del Corán, el alma de los fanáticos islámicos. Todo lo que se lee en las siguientes palabras está en la cabeza, como un eco que se repite, de   los seguidores extremistas de los mensajes de Mahoma.
· Sura IV, 95: “El que mate a un creyente, tendrá el infierno por recompensa, y en él permanecerá eternamente. Dios irritado contra él, le maldecirá y le condenará aun suplicio terrible”.
· Sura IV, 102 “…. Los infieles son vuestros enemigos declarados”.
· Sura IV, 105: “No os deis tregua en la persecución de vuestros enemigos. Si vosotros sufrís, ellos sufrirán como vosotros, pero vosotros debéis esperar a Dios lo que ellos no pueden esperar. Dios es prudente y sabio”.
· Sura V, 69: “… Hemos sumido en medio de ellos (los judíos) la enemistad y el odio que durará hasta el día de la resurrección. Siempre que encienden el fuego de la guerra, Dios lo extinguirá. Recorren el país para devastarlo y cometer en él desordenes. Pero Dios no ama a los que cometen desórdenes”.
· Sura V, 92: “¡Oh creyentes! el vino, los juegos de azar, las estatuas y la suerte de las flechas son una abominación inventada por Satán”.
· Sura  VII, 39 y 40: “Di a los infieles que, si ponen fin a su impiedad, Dios les perdonará el pasado; pero si vuelven a caer, tienen ante sí el ejemplo de los pueblos de antaño. Combatidles hasta que no haya ya tentación ni más culto que el Dios único”.
· Sura VIII, 65, 66 y 67: “¡Oh profeta! Dios y los creyentes que te sigan te baste. Excita a los creyentes al combate. Veinte hombres firmes de éstos aplastarán a doscientos infieles. Cien harán huir a mil, porque los infieles no comprenden nada. …. Cien hombres firmes de los vuestros vencerán a doscientos enemigos, y mil triunfarán de dos mil, con el permiso de Dios, que está con los hombres firmes”.
· Sura IX, 20: “Haced la guerra a los que no creen en Dios ni en el día último, a los que no consideran prohibido lo que Dios y su apóstol han prohibido y a aquellos hombres de las escrituras que no profesan la creencia de la verdad. haced la guerra hasta que paguen su tributo, a todos sin excepción”.
· Sura IX, 30: “Los judíos dicen Ozair es el hijo de Dios. Los cristianos dicen: El Mesías es hijo de Dios. Tales son las palabras de sus bocas, y al decirlas se asemejan a los infieles de otro tiempo. ¡Que Dios les haga la guerra! ¡Qué embusteros son!”.
· Sura IX, 89 y 90: “Pero el Profeta y los que han creído con él combaten con sus bienes y sus personas en el sendero de Dios. A ellos les está reservados todos los bienes y serán losa bienaventurados. Dios ha preparado para ellos jardines regados por corrientes de agua, allí permanecerán eternamente. Esto es una dicha inmensa”.
· Sura IX, 123 y 124: “No conviene que todos los creyentes vayan a la vez a la guerra…. ¡Oh creyentes! combatid a los infieles que os rodean; que hallen siempre en vosotros una acogida ruda. sabed que Dios está con los que le temen”.
· Sura XXXV, 6, 7 y 8: “Satanás es vuestro enemigo; miradle como enemigo vuestro. Llama así a sus aliados, a fin de que sean luego entregados al fuego. Los que no creen sufrirán un suplicio terrible. Los que creen y obran el bien obtendrán el perdón de sus faltas y una magnífica recompensa”.
· Sura XLI, 25 - 28: “Los infieles dicen: No escuchéis la lectura del Corán, o bien: hablad en alto para eclipsar la voz de los que lo leen. Haremos sufrir a los infieles un castigo terrible. Les retribuiremos según sus peores acciones. La recompensa de los enemigos de Dios es el fuego; les servirá de morada eterna porque han negado nuestros signos”.
· Sura XLI, 34: “El mal y el bien no podrían caminar a la par. Devuelve bien por mal y verás a tu enemigo convertido en protector y en amigo”.
· Sura XLVII, 4, 5 y 8: “Cuando encontréis infieles matadles hasta el punto de hacer contra ellos una carnicería y estrechad fuertemente las trabas de los cautivos. Luego ponedlos en libertad o entregadlos mediante un rescate, cuando la guerra haya cesado. Obrad así. Si Dios quiere, triunfaría de ellos por sí mismo; los exterminaría; pero os hace luchar para probaros a unos por otros… ¡Oh creyentes! si asistís a Dios en su guerra contra los malvados, él también os asistirá y dará firmeza a vuestros pasos”.
· Sura XLVII, 88: “La vida de este mundo no es más que un juego y un pasatiempo. Si creéis en Dios y le teméis os dará vuestra recompensa…”.
· Sura, XLIX: “Si los infieles os combaten, no tardarán en emprender la fuga y no hallarán ni protector ni auxilio”.

Sucede que una selección de textos similares podemos encontrar en la Biblia, en el Antiguo y en el Nuevo Testamento, en las cartas de los Apóstoles, en el Apocalipsis y otros muchos textos sagrados. Sin embargo todas las religiones se adaptan a la realidad, a la modernidad, respecto a una gran parte de creyentes. No se trata  entonces solamente de una doctrina, la cual se abre a la sociedad mediante la costumbre, la cultura, la tradición, las formas de vida y el razonamiento sobre la fe. El peligro de las religiones es cuando, abiertas a la sociedad se ven empujadas por sectores extremistas, que, desde la literalidad de sus respectivos textos sagrados, actúan para lograr una cuota de Poder y cumplir con unas expectativas, a veces delirantes, sobre las cuales es imposible razonar porque su lenguaje se ha enquistado  en una visión monolítica de la realidad y se congela el pensamiento, no transcurre con lo real, sino que se vuelve inamovible.  Además de una doctrina el fanatismo se construye por un método de aprendizaje de ella y por una manipulación que coloca la fe en una parcela que no la corresponde. En el caso de las sectas, ocultadas a la sociedad, es el conjunto de todas ellas un foco de fanatización, en donde la socialización de sus creencias es una farsa para colocarse en lugares estratégicos y lograr incorporarse a la realidad vigente. El precio que supondría este logro, para el resto de ciudadanos y ciudadanas, es el peligro de las sectas y el fanatismo. Pensemos que lo mismo podemos decir de ideologías que han salido a la realidad con una carga de brutalidad y violencia sin parangón. También hay textos que pueden acompañar la justificación a la lucha armada, desde tesis leninistas o estalinistas y marxistas, o desde posicionamientos nacionalistas.

No sólo los grupos integristas se apoyan en las sectas, para extender su acción, sino que éstas se vinculan a los hechos que suceden, con el fin de corroborar su imaginario sectario. Las sectas no participan directamente, pero forman parte del paisaje de los hechos y recurren a las catástrofes para  hacer valer sus tesis irracionales. Una nueva pregunta surge para reflexionar. No tanto qué es la verdad o cuál, sino ¿cómo funciona la verdad? Sea o no verdadera.

El fanatismo brota por sí mismo. Sí. Pero su proyección social depende de la intensidad que adquieran sus doctrinas y creencias en las que se arropan. De la capacidad de manipular sus medios y objetivos deformando la realidad y la visión de ésta, lo cual es más fácil y creíble cuanto más grande y más se extienda la ignorancia, los prejuicios, la superficialidad, la falta de libertad, la incapacidad de ejercer la crítica y la expresión plural, sin trabas institucionales o de mercado.  Otro foco de intensidad que presiona a las creencias e ideas para cerrarlas en modelos totalitarios son los desequilibrios en la sociedad, en forma de injusticias: territoriales, económicas, culturales, políticas y la pérdida de valores solidarios. Cuanto más desesperada sea la huida de los miembros de una sociedad, sea ante una realidad injusta o inventada pero creída, más fuerza adquiere el fanatismo, dentro y fuera de un modelo de sociedad. Lo que sucede  en el seno de los grupos gnósticos es un ejemplo. Vale.