TEMPLE; BULA “CONSIDERANTES DUDUM”

BULA “CONSIDERANTES DUDUM”

de Luis Ruiz Romero, el El jueves, 14 de octubre de 2010 a las 10:01

Clemente,siervo de los siervos de Dios,para conocimiento de los presentes y memeoria de los venideros.

Considerando desde largo tiempo las diversas informaciones y procedimientos hechos por mandato de la Sede Apostólica,en todas las partes de la cristiandad contra la que fué en otro tiempo Orden de la Milicia del Templo,y contra sus miembros en particular,sobre las herejías de que ellos se hallaban gravemente infamados,y con especialidad de que los hermanos,al ser recibidos en dicha orden,y alguna vez,después de su recepción,renegaban a Cristo y en desprecio suyo escupían sobre la cruz,y alguna vez la hollaban con los pies.

Considerando que el Maestre General de la misma Orden,el Visitador de Francia,los principales Comendadores y muchos hermanos confesaron en juicio el Artículo de dichas herejías,y como sus declaraciones hacen a la Orden sumamente sospechosa.

Considerando también la,infamia pública,la vehemente sospecha,las apremiantes instancias de Prelados,Duques,Condes,Barones y Corporaciones de Francia,el escándalo producido por todos los antecedentes contra dicha Orden,escándalo que parecía no poder hacerlo desaparecer mientras subsistiera la expresada Orden.

Por lo tanto,Nos no queremos en nada derogar los procedimientos hechos o por hacer contra cada persona o contra los hermanos de la que fué en otro tiempo Orden del Temple,por los Obispos diocesanos y Concilios provinciales,tal como Nos lo hemos establecido en otra parte.

Queriendo no obstante,proveer más completamente como conviene sobre cada una de las personas y hermanos,Nos hemos juzgado deber abandonar el juicio y disposiciones de los concilios provinciales,como se ha hecho y practicado hasta el presente,todos los dichos hermanos excepto el Maestre de la que fué en otro tiempo Orden,al Visitador de Francia,al de la Tierra Santa,a los grandes Comendadores de Normandía,de Aquitania,del Pitu y de la Provenza,que Nos hemos reservado especialmente a nuestra disposición,así como a Fr.Olivario de Penna que nos reservamos desde ahora a la disposición de la Sede Apostólica.

Nos queremos que los dichos Concilios procedan respecto a aquellos,según la diversidad de sus condiciones;a saber,que se acuerde a los que ya han sido absueltos de dichos errores por medio de una sentencia,o que lo serán a consecuencia según las exigencias de la justicia,todo lo necesario para vivir con decencia según su estado,sobre los bienes de la que fue su Orden.

En cuanto a los que han confesado los dichos errores,Nos queremos que teniendo a la vista su condición y modo cómo habrán hecho su confesión,los concilios temperen según su prudencia y consideren mejor,la justicia por la misericordia.

En cuento a los impenitentes y relapsos,si,lo que Dios no permita,se hallaren algunos,se observará la justicia y usará de la censura Canónica.

Respecto a los que aún no se ha hecho con ellos información alguna con motivo de los errores mencionados,y que no se hallan en poder de la Iglesia,o puedan ser fugitivos,Nos les citamos a tenor de las presentes,con la aprobación del Concilio,a compadecer personalmente ante sus Ordedinarios,en el termino de un año a contar desde hoy,término preciso y perentorio que Nos les señalamos para sufrir un interrogatorio según las reglas de la justicia:a fin de que los Concilios los juzgen según lo que ellos merecerán,usando de misericordia y al igual de aquellos de que se han hecho mérito antecedentemente(a excepción de los relapsos e impenitentes)procurando siempre que se les asigne lo necesario sobre los bienes de la que fué antes su Orden,tanto a los unos como a los otros,y a todos los hermanos de dicha ex Orden,que volverán a la obediencia de la Iglesia,y mientras que ellos permanecerán,según las condiciones de su estado y conveniencia,asi mismo seran colocados en las casas de la antigua ex Orden,o en los Monasterios de otras religiones,de tal manera no obstante que sean distribuidos en pequeño número en cada casa o Monasterio.

Nos mandamos también y ordenamos severamente a todos aquellos que detendrán o harán detener a los hermanos  de la que fué en otro tiempo Orden del Temple,de entregarlos y presentarlos inmediatamente,todas las veces que le serán requeridos por los metropolitanos u Ordenarios de dichos hermanos,los cuales si después de haber sido citados como se ha dicho,ellos no comparecen en el termino de un año ante sus Ordinarios incurrirán Ipso facto en la sentencia de excomunión.

Y porque, sobre todo en materia de fe,la contumancia añade a la sospecha una vehemente presunción;los contumaces que durante un año permanecerán obstinadamente bajo el peso de la excomunión,seran desde entonces condenados por herejes.

Este edicto de nuestra citación que Nos hacemos a ciencia cierta,y por lo cual Nos queremos que los hermanos sean citados como si ellos hubiesen sido aprehendidos personalmente por citadores especiales,por cuanto serís imposible o a lo menos muy dificil descubrir a vagamundos,Nos lo hemos publicado en presencia del Sacro Colegio a fin de quitar toda ocasión de calumniar este modo de citación.

Y a fin de que ésta misma citación llegue con más seguridad a conocimiento de los hermanos y de todos en general,Nos haremos fijar en las puertas de la Iglesia principal de Vienne,las letras o pergaminos indicando el modo de nuestra citación,y autenticadas con el sello de nuestra bula;nuestra citación será proclamada como por una voz estrepitosa y por un juicio público,de suerte que los hermanos a quienes esta citación concierne,no podrán ciertamente excusarse diciendo que la citación no les ha llegado a su noticia,o la han ignorado,pues no será verosímil ignoren lo que será sabido de todos.

A fín de que se proceda con perfecta prudencia,Nos mandamos a los Ordinarios la hagan publicar cuando cómodamente puedan,en sus Catedrales y en las iglesias de los lugares insignes de sus diócesis,y fijen este edicto de nuestra citación.

Dadas en Vienne,la vigilia de las nonas de Mayo,de nuestro pontificado año septimo.