TEMPLE; BULA DE SUSPENSIÓN DE LA ORDEN DEL TEMPLE (VOX IN EXCELSIS)

BULA DE SUSPENSIÓN DE LA ORDEN DEL TEMPLE (VOX IN EXCELSIS)

de Luis Ruiz Romero, el El Lunes, 11 de octubre de 2010 a las 17:06

(Publicada después de haberse escrito el famoso Documento de Chinon,lo que la convierte en el único documento válido para la Iglesia)

Cemente,Obispo,siervo de los siervos de Dios,para perpetua memoria.

Una voz se ha oido en las alturas,voz de lamentación,de duelo y amargura,por cuanto ha llegado y venido el tiempo en que el Señor por boca del profeta ha hecho oír esta queja:..(sigue cita Jeremías 42.31,35/Oseas 9,9)

A una nueva tan espantosa,en presencia de una infamia pública tan horrible en efecto,¿quién jamás ha oído ni nunca visto cosa semejante?Yo he desfallecido cuando lo he comprendido y contristado he quedado al contemplarlo,mi corazón se ha llenado de amargura y envuelto en las tinieblas,porque era la voz del pueblo,de la ciudad,la voz del Templo,la voz del Señor que da a sus enemigos lo que han merecido.(Continúan citas Biblicas: Oseas9.14/Ezequiel 28.24/Jeremías 1.12,13/Reyes 3,9.6,9)

Ya desde el principio de nuestra promoción al supremo pontificado antes de que fuéramos a Lion,donde recibimos las insignias de nuestra coronación,se nos insinuó secretamente allí y en otras partes,que el Maestre,Preceptores y otros hermanos de la Milicia del Temple de Jerusalén,y aún comprendida la misma Orden,que habían sido establecidos en las regiones transmarítimas para defender el patrimonio de Nuestro Señor Jesucristo,y que parecían ser los campeones de la fe Católica,los defensores de la Tierra Santa y protectores de sus intereses…,se nos insinuó que habían caído en el crimen de una apostasía abominable contra el mismo Señor Jesucristo,en el odioso vicio de la idolatría,y cremen execrable de sodomía y otras herejías.

Ultimamente nuestro muy amado hijo en Jesucristo Felipe,ilustre Rey de Francia,a quien estos mismos crímenes habían sido denunciados,no por sentimiento de avaricia (por cuanto no pretendía en nada reivindicar o apropiarse ninguno de los bienes de los Templarios,pues ha desistido de ello en su propio reino,y enteramente lo ha apartdo de sus manos)sino impulsado por el celo de la fe ortodoxa,siguiendo las pisadas a sus ilustres antepasados,se informó cuando le fué posible de lo que había pasado,y nos lo hizo saber por sus enviados y por cartas,comunicándonos importantes datos a fín de instruirnos e informarnos de dichas cosas.

Los tales crimenes no hicieron más que aumentar la mala reputación de los Templarios y de su Orden;además,un Caballero de dicha Orden,de alta nobleza y que gozaba en la Orden de gran distinción nos declaró en secreto y con juramento que en su recepción,instigado por el que lo recibió y en presencia de otros caballeros de la milicia del Temple,negó a Cristo y escupió sobre la Cruz que le presentó el receptor;este mismo caballero añadió que el Maestre de la Milicia del Temple,que vive aún,había recibido del mismo modo a un caballero en el Capítulo ultramarino,a saber que le hizo negar a Cristo y escupir sobre la cruz en presencias de unos 200 hermanos de la misma Orden;y que había oido decir que tal era el uso de la recepción de los hermanos a la Orden.

En vista de esto,Nos,obligados po el deber de nuestro cargo,nos ha sido indispensable prestar oído a tan grandes clamores;así pues,merced a la pública fama,las vivas instancias del Rey,de los duques,condes,barones,y otros nobles,así como también del clero y pueblo de este Reino,los cuales se dirigieron a Nos personalmente o por procuradores o síndicos,Nos supimos(lo decimos con dolor) que el Maestre,Preceptores y otros hermanos de dicha Orden y hasta la misma Orden,se hallaban infectados de aquellos crímenes y de muchos otros,y que los tales crímenes nos parecen demostrados en cierto modo por muchas confesiones,atestados y declaraciones hechas en Francia,ya por dicho Maestre,Visitador de Francia,ya también por muchos comendadores y hermanos de la Orden,en presencia de una multitud de prelados y del Inquisidor de la herejía,que ejercía dicho cargo con autoridad apostólica;cuyos atestados consignados,y reducidos en escritura pública fueron presentados a Nos y a nuestros hermanos.

Deseando en seguida instruir por Nos mismo una información a este objeto al Gran Maestre,al Visitador de Francia y principales comendadores de la Orden,durante nuestra permanencia en Poitiers,mandamos comparecer ante Nos a dicho Gran Maestre,Visitador de Francia,así como a los grandes comendadores de Normandía,Aquitania y Poitu;pero como muchos de ellos en aquel entonces se hallaban tan enfermos que no podían ni ir a caballo ni hacerse conducir comodamente a nuestra presencia,y como deseábamos saber las verdad sobre lo antedicho,para asegurarnos de la realidad que contenían las declaraciones y confesiones,que se decía habían hecho en Francia ante el Inquisidor de la herejía,en presencia de notarios públicos,y de muchas personas de bien,Nos confiamos en vista de las deposiciones que nos había mostrado y entregado a Nos y a nuestros hermanos el antedicho Inquisidor,por mediación de notarios públicos,a nuestros muy amados Berenguer del título de San Nereo y Aquileyo,al presente Obispo de Tusculo,a Esteban del titulo de San Ciriaco de Thermis,Presbiteros.y a Landulfo,del titulo de San Angelo Diácono,cuya sabiduría,expreriencia y exactitud nos inspiraban entera seguridad,les confiamos y ordenamos hicieran a dichos Gran Maestre,Visitador y Comendadores citados una información tanto sobre ellos como sobre cada uno de los miembros de la Orden en general y aun sobre la Orden misma,y una vez cumplida dicha comisión nos remitieran la relación exacta de cuanto hallasen en este asunto…

El Gran Maestre,el Visitador y los Comendadores de Normandía,Aquitania y Poitu,en presencia de los tres Cardenales,de cuatro notarios publicos y de muchos hombres de bien,prestaron juramento,puesta la mano Sobre los Santos Evangelios,de decir pura y entera verdad sobre dichos cargos,y en efecto,confesaron libre y voluntariamente,sin violencia ni terror,entre otras cosas que cuando fueron recibidos a la Orden,renegaron a Cristo y escupieron sobre la cruz,y asimismo cuando ellos habían recibido a muchos otros a la Orden habían practicado la misma forma,es decir haciéndoles renunciar a Jesucristo y escupir sobre la Cruz.

Algunos de entre ellos confesaron además otros crimenes horribles y deshonestidades que Nos omitimos al presente.

(Continuan consideraciones sobre el mismo tema)

Considerando pués,la infamia,la sospecha,las insinuaciones ruidosas y otros motivos infra-expresados levantados y tenidos contra dicha Orden.

Considerando que los citados hermanos se han apartado de las costumbres comunes de la vida y costumbres de los otros fieles,y de un modo particular cuando ellos recibían en la orden a otros hermanos,éstos estaban obligados en el mismo acto de su recepción,a prometer y jurar que no revelarían a persona alguna el modo de su recepción y que permanecerían fieles a este voto lo que es contra ellos una presención evidente.

Considerando el grave escándalo que de todo esto se ha seguido y levantado contra la Orden,escándalo que parece no es posible desterrar mientras subsista dicha orden.

Considerando también el peligro de la fe y de las almas por causa de unos actos tan horribles perpetrados por tan gran número de hermanos,con otras muchas razones y justas causas que racionalmente han militado para decidirnos a tomar las medidas siguientes:

Atendido que la mayor parte de los cardenales y prelados elegidos por el Concilio,es decir las cuatro o quitas partes del mismo,han considerado lo más conveniente,expedito y útil al honor del Todopoderoso,a la coservación y sostén de la fe cristiana,y a las necesidades de Tierra Santa,presciendiendo de otras muchas razones valederas,el seguir y adoptar la Vía de provisión y ordenanza de la Sede Apostólica suprimiendo dicha Orden,aplicando sus bienes al uso a que habían sido destinados,y respecto a los miembros de la Orden vivientes y existentes al presente que se tome una resolución antes que concedérseles el derecho de defensa,para no prorrogar este asunto.

Considerando,además,que en otras circunstancias,sin que haya habido falta de hermanos,la Iglesia Romana alguna vez ha suprimido otras Ordenes importantes por causas incomparablemente menores que las presentes.

Nos suprimimos por una sanción irrefragable y legítima perpetuamente (no sin amrgura y dolor en el corazón) La Orden de los Templarios,su estado,su hábito y su nombre,no por sentencia definitiva,sino por modo de provisión u Ordenanza Apostólica y Nos la sostenemos a una interdicción perpetua con la aprobación del Concilio;prohibieno expresamente a cuelesquiera que sea entrar de ahí en adelante en dicha Orden,recibir o llevar su hábito,ni hacerse reconocer por Templario,y a quien contraviniere incurrirá ipso facto en la sentencia de excomunión.

Nos reservamos a la disposición y ordenanza de Nuestra Sede Apostólica,las personas y bienes de la Orden,y con la gracia de lo alto,Nos entendemos aplicar los ultimos antes de concluir el presente Concilio,para la mayor gloria de Dios,exaltación de la fe cristiana y prosperidad de la Tierra Santa.

Nos,prohibimos expresamnete a quien quiera que sea,condición o estado el intervenir con las personas o bienes de dicha Orden,hacer,innovar y atentar sobre estas cosas en contravención a la ordenanza o disposición que Nos,hemos tomado,declarando desde ahora nulo e inválido todo cuanto se puede atentar,a sabiendas o por ignorancia.

No obstante,Nos no pretendemos con esto derogar los procedimientos que han sido hechos,ni los que podrán hacerse sobre cada persona de los Templarios por los Concilios provinciales y por los Obispos diocesanos,como lo hemos establecido en otra parte.

Por lo tanto,prohibimos generalmente infringir esta página de Nuestro mandato,provisión,constitución y prohibición,y contravenir a las presentes por una temeridad audaz.

Y si alguno se atreviera a intentarlo,sepa que incurrirá en la indignación de Dios Todopoderoso y de los santos Apostoles los bienaventurados Pedro y Pablo.

Dadas en Vienne a XI de las calendas de abril año septimo de Nuestro Pontificado.(22 de Marzo de 1312)