CÁTAROS; Caballero Cátaro de la Sangre Real; PROTECTORES DE LA SANGRE REAL

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de Cba Cab, el El Sábado, 04 de septiembre de 2010 a las 9:41

SEGUNDA EPÍSTOLA DE SAN JUAN APÓSTOL

1El Anciano, a la señora elegida y a sus hijos, a quienes yo amo en la verdad; y no solo yo, sino también todos los que han conocido la verdad, 2a causa de la verdad que permanece en nosotros y estará para siempre con nosotros: 3Sea con vosotros gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y del Señor Jesucristo, Hijo del Padre, en verdad y en amor.

¿Pudo ser la “elegida” Maria de Magdala?

¿Pudo ser perseguida Maria de Magdala?

¿Pudo Juan escribir esta Epístola, a Maria de Magdala?

¿Por qué se relaciona de una manera tan directa a dos elegidas?

En el presente caso el autor prefiere silenciar su propio nombre e identificarse simplemente como «el anciano» ¿tanto peligro había? Del mismo modo, sin aportar seña alguna de identidad, dirige la carta a una cierta «señora “elegida” y a sus “hijos”», durante la última época, entre el 70 y 90 del primer siglo de la nE, es curiosa la relación que hay entre ellos, dado que el conocimiento es según se entiende por parte de ella muy especial y la relación tremendamente respetuosa.

El título de «anciano» («presbítero» en griego) que se da el autor de la Segunda epístola de San Juan, puede significar que su edad era avanzada en el momento de redactarla, lo cual coincidiría con la figura de Juan. En todo caso, lo cierto es que en este «anciano» se ha visto tradicionalmente al apóstol Juan, a quien se ha atribuido la autoría de las tres epístolas juaninas.

El propósito de la Segunda epístola de San Juan es prevenir sobre las enseñanzas de ciertos «engañadores», falsos maestros que andaban predicando doctrinas con contenidos parecidos a la divinidad de Jesucristo, negando la realidad del Dios hombre, del Hijo de Dios y lo más importante su legado, debemos tener en cuenta que durante esa época Juan ya tenia visiones del Apocalipsis.

Frente a la actuación de tales personas, las cuales tuvieron que representar un cierto peligro para esta dama “elegida”, Juan exhorta a los cristianos a permanecer firmes en la verdad, por cuanto la verdad permanece en ellos para siempre; y a que se mantengan unidos por el vínculo del amor, es decir no dejar que nadie se acerque y confiar solo en quien se debe, el amor es el mandamiento dado por Dios «desde el principio» solo en aquellos que demuestren este vínculo pueden ser tenidos en cuenta. Es, pues, preciso perseverar en la «doctrina de Cristo», así el creyente está en comunión con Dios, pero la cuestión es que Juan vio tanto peligro que para avisar a la elegida no dudo en adelantar un escrito antes de su visita. Era pues consciente de un grupo de cristianos que ponían en peligro a la “elegida”, pocas veces en la escritura de NT se relaciona a dos “elegidas” de una manera tan directa

CAB.