TEMLE: El Temple oculto, la figura octogonal

El Temple oculto, la figura octogonal

de Cba Cab, el El miércoles, 01 de septiembre de 2010 a las 1:17

Uno de los aspectos que más sorprende en el misterio de la orden templaria es la presencia de la figura octogonal en todas sus construcciones. Ermitas, iglesias y castillos repiten por toda Europa y en el Oriente cercano, no por casualidad, este elemento ornamental. La cruz que portaban los caballeros tenía también mucho que ver con esta figura geométrica.

SIMBOLISMO: Representa el enlace entre el cuadrado y la curvatura de la esfera.

Es sabido que en las ciencias sagradas aplicadas al arte, el cuadrado estaba relacionado con la tierra por sus cuatro elementos, o sus cuatro puntos cardinales; por eso, casi siempre se utiliza como base de la columna que se unía al arco o al círculo situado en lo más alto del templo o del edificio. La forma circular, por su perfección, sin aristas, y al mismo tiempo por su sentido de la globalidad que todo lo abarca, se refería al cielo, a la realidad divina, o a la materia primordial del Universo.

El octógono es así, “la unión entre el Cielo y la Tierra”, permitiendo - como en el caso de la columna - el tránsito de espíritus, ángeles y hombres de un lado al otro, en una suerte de Cosmos no quebrado.

El polígono de los ocho lados aporta, asimismo, la polaridad de la búsqueda: “cuando la esfera está situada dentro del cuadrado, entonces el octógono indica el camino hacia la interioridad, el paso de lo cuantitativo a lo cualitativo, la vía hacia el latido del corazón, la senda del retorno hacia la madre siempre Virgen del Universo”.

Pero cuando es el círculo el que abarca al cuadrado, el símbolo afirma “la presencia de la sabiduría divina abrazándolo y penetrándolo todo”.

El octógono, pues, es la síntesis, a la vez, de una disciplina - en este caso caballeresca - de realización espiritual universal y de inspiración eminente en los principios eternos del dualismo. La vivencia del octógono en el caballero templario reactualiza a cada paso de su vida, en la paz y en el combate, la unidad de lo celeste y lo terrenal; en un grado más pequeño tendía a propiciar el equilibrio y el enlace entre el alma y el cuerpo, entre la idea y la acción, entre la salud y el alimento, mediante la movilidad del llamado “espíritu vital”, con que tantas y tantas técnicas de realización han designado a la “respiración”.

El octógono también tiene que ver con la no distorsión del Universo o del mundo, con la unión del cuaternario material pasivo y el cuaternario material activo. Era ya una doctrina conocida por los musulmanes, y a través de éstos por los cristianos, que ambos habían recibido por herencia del mundo clásico aristotélico y platónico. Con la superposición de los dos cudrados, el de los cuatro elementos (agua, tierra, fuego y aire), junto a los cuatro humores y los cuatro estados de los elementos (frío, humedad, calor y sequedad), y haciéndolos girar, tendríamos de nuevo la geometría octogonal. De este modo, ni el mundo ni el hombre estarían, desgajados, ni mucho menos enfrentados como ocurre en nuestro tiempo.

El octógono, aparece muy relacionado con la Cruz templaria y el alfabeto hermético, que es sabido utilizaban en sus transacciones económicas y en sus comunicaciones internas. Se encuentra, no solo en los muros de los castillos e iglesias, en las criptas de sus adoraciones, en las masmorras de su dramático cautiverio, sino también en sus documentos. Algunos autores han dicho que el alfabeto debió serles inspirado durante su presencia en Palestina y otros han dicho que tales gráficos tenían un alcance talismánico o mágico. Lo más seguro es que tuviera un sentido criptográfico a la usanza de otras sociedades medioevales… El uso de ese alfabeto secreto no puede ser entendido sin el empleo de una cruz especial que los caballeros templarios portaban siempre como alhaja, colgada de una cinta curiosamente roja.